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Menudos hermanos

Menudos hermanos (1)

Somos tres hermanos, dos chicos, Eduardo y Javi, y yo, Marta,
la menor. A mi padre no le conocí, ya que nos abandonó un poco antes de nacer
yo. Mamá, murió hace varios años de una larga enfermedad. Los chicos tienes 33 y
32 años y yo 28.

Todo esto empezó cuando yo tenía 15 años, recién muerta mamá.
Eduardo, está inválido, ya que cuando tenía 13 años, iba con un tío nuestro en
coche y un camión les pegó de frente. Mi tío murió y mi hermano quedó atrapado
en el coche. Por suerte, no tenía nada en la columna, aunque le quedaron las
piernas inútiles.

Los médicos le querían cortar uno, pero él se negó. Nos
cambiamos de casa, ya que hasta entonces vivíamos en un piso más bien pequeño,
alto y sin ascensor, y pasamos a una planta baja, que tenía un pequeño jardín.

Después de morir mamá, me quedé sola con mis hermanos.
Eduardo, estudiaba y hacía algunos trabajos en casa y Javi, lo mismo, aunque
éste trabajaba en una oficina cerca de casa. El cocinero de casa era Eduardo,
aunque teníamos una vecina pasaba tres o cuatro veces a la semana, para pasar un
poco la casa y planchar (que a mí no se me da nada bien).

A la hora del baño, Javi ayudaba a Eduardo. Un anochecer,
Eduardo se había metido en el baño y Javi, había bajado a comprar tabaco. Al
terminar de bañarse, llamó a su hermano y al darse cuenta de que no estaba, me
pidió a mí que le ayudase. Yo, había notado que me miraba mucho últimamente.
También Javi, pero más Eduardo. Ese día, entré en el baño y me lo encontré
totalmente desnudo, ya que no tenía la toalla cerca para secarse. Cogí la toalla
y me pidió si podía secarlo yo. Lo hice suavemente.

Me empezaba a gustar. Enseguida ví que su pene había crecido.
Lo ayudé a sentarse en su silla de ruedas y fuimos a su habitación. Se sentó en
la cama y me acercó a él. Me abrazó, diciéndome que llevaba mucho tiempo soñando
con abrazarme, besarme, follar como locos. Aunque estaba sorprendida y asustada,
también me encantaba. Me besó en la boca, y me quitó la blusa que llevaba. No
llevaba sujetador, ya que me lo había quitado al llegar a casa. Con Eduardo
sentado en la cama y yo de pie junto a él, bajó su boca a mis tetas. Siempre me
había avergonzado por tener unas tetas demasiado grandes para mi gusto y de
hecho, alguna vez me las había vendado, hasta que mis hermanos se dieron cuenta
y me lo prohibieron. Eduardo, al ver de cerca mis tetas, me dijo que eran del
tamaño perfecto.

Empezó a chuparme y a lamerme y se me pusieron duros como
piedras. Con las manos libres, me desabrochó el botón y la cremallera de los
pantaloncitos que llevaba, me los quité y empezó a acariciarme el vientre
lentamente, luego bajó una mano a mi sexo y ahí empezó a masajearme con
movimientos rítmicos mi botoncito.

–Síiiiii, sigue así, me encanta –le decía gimiendo y
totalmente estremecida de placer mientras le mojaba la mano con mis jugos.

Luego, nos tumbamos los dos en la cama, me hizo tumbarme
encima de él, en el otro sentido y me enseñó a hacer un 69. Tuve varios
orgasmos.

Estábamos en eso, cuando subió Javi. Nos oyó y nos gritó:

–¡Eh, que a mí también me gustan esos juegos!

–Más tarde –le contestó Eduardo.

Luego, Eduardo, con su polla totalmente tiesa de nuevo,
empezó a acariciarme mi rajita totalmente mojada mientras me metía y sacaba la
punta de un dedo por el culo. Entonces, metió la punta de su pene un poco dentro
de mi vagina, se paró y luego volvió a meter otro poco. Al final, cogió impulso
y me la metió totalmente. Debo decir, que tiene un pene imponente. Y cuando está
en su punto… no digamos. Terminé corriéndome antes que Eduardo mientras él
seguía con el mete y saca cada vez más rápido. Cuando sentí que su rica y dulce
leche corría por mi interior, volví a correrme.

Unos minutos más tarde, entró Javi a la habitación. Venía
totalmente desnudo. Me metió su polla a la boca mientras Eduardo me volvía a
chupar y a lamer el coño. Luego fue el turno de Eduardo el meterme su polla a la
boca mientras que su hermano me comía literalmente el coño. Después me hicieron
ponerme de rodillas. Eduardo es muy alto, de modo que no tuvo que hacer mucho
esfuerzo para ponerse detrás de mí y penetrarme por detrás mientras que Javi me
la metía por delante. ¡¡Dios!! Aquello era para morirse.

Creía que me iban a partir en dos, pero me daban un placer
tan inmenso que no sabía si llorar o reír. Tuvimos unos fenomenales orgasmos. Se
fueron cambiando de posición y al final gozamos tanto esa noche que nos quedamos
totalmente agotados. Menos mal que al día siguiente era domingo y nadie tenía
prisa.

Así empezó una aventura que todavía sigue. Un vecino, que es
amigo íntimo de Eduardo, subió una noche a cenar, ver un partido de fútbol que
daban por la tele, etc. Después del partido, todos estábamos un poco achispados
ya que habíamos bebido alcohol. Pusieron un concurso, en el que había cuatro
opciones para acertar la pregunta. Pusimos prenda y el que acertara se tenía que
quitar una prenda. Empezó perdiendo Alvaro, el vecino. Se quitó la camiseta.
Luego Eduardo, me tocó a mí luego, y me quité la blusa.

Así sucesivamente hasta que todos quedamos completamente
desnudos. Yo estaba sentada en el sillón entre Javi y Alvaro. Javi empezó a
besarme y Eduardo le dijo a Alvaro que también podía jugar. Entonces, mientras
Javii me besaba las tetas, Alvaro se agachó y empezó y chuparme y a lamerme el
coño mientras que Eduardo me metía su hermosa polla en la boca. Así, nos fuimos
intercambiando de posiciones. Luego me follaron, primero de uno en uno y luego
entre dos.

Días más tarde, Alvaro nos hizo una confesión. Había muerto
su padre y le había dejado una herencia que no podría cobrar hasta el plazo de
seis meses con la condición de que estuviera casado y esperando un hijo. Lo
hablamos entre todos y decidimos que me casaría con él. Al fin y al cabo, me
gustaba mucho. Su madre que era una "sargenta" venía varias veces al mes a casa,
más bien a vigilar. Tenía la llave de su casa y como desde nuestra casa se veía
toda la calle, en cuento veíamos a la señora, subía a su casa para estar con mi
marido. Me había quedado embarazada, aunque a mí me daba lo mismo quién fuese el
padre. Podía ser cualquiera de los tres.

Su madre no veía nada raro cuando venía por casa. Como ya nos
conocía anteriormente no había puesto ninguna pega por la boda.

Nació un hermoso niño y por suerte se parece a mí, aunque
tiene algunos rasgos de Eduardo. Posteriormente, vinieron tres niños más. Todos
chicos. Seguimos viviendo juntos mis hermanos y yo, aunque Alvaro sigue en la
vecindad. Suele bajar a menudo, a charlar, y "a jugar".

 

Resumen del relato:
    Un hermano paralítico, al que ayudé un día a secarse y empezamos a jugar.

Es algo para vivir

Es algo para vivir (24)

El pasillo de la universidad esta lleno de nuevos
estudiantes! que jóvenes me parecen! ya hace más de tres años que termine la
carrera y hoy fui a saludar a Marisa, la chica (52) que trabaja en la
biblioteca, ella me ayudo mucho en conseguirme ese libro de derecho
constitucional, al encontrarme en su oficina, estaba ella, morocha delgada, su
busto bien formado y el traje entallado, decían a voces de sus ejercicios fue
Marisa quien me la presentó, su nombre Soledad, pense enseguida que no le
quedaba bien, pero al escucharla , su voz melosa, vestía su alma, su figura como
única, realmente nació en mi el deseo de saber más, bueno de avanzarla, al
despedirse, le di un beso en la mejilla tratando de que sintiera mis ganas, ella
al tener sus labios (para mi perfectos) pintados, beso el aire, pero me alegre
que su mirada me diera esperanzas.

Marisa se dio cuenta, ella todos sabemos que le gusta ser un
poco de celestina, no hizo falta de preguntarle.

Es la esposa de Antonio Marengo, el profesor de Derecho
Procesal, tiene 42 años, es amiga de tu madre ¿Nunca la viste?

En verdad si la había visto , no había reparado en ella, pero
no hacia falta decir que no lo podría dejar así, rápidamente le deje mis datos a
Marisa para que me inscriba en un curso de posgrado y me fui en su busca.

La encontré entrando a la estafeta postal, mi timidez
desapareció, me acerque a ella y directamente le pregunte si quería que la
alcanzara a algún lugar, me miro con una pausa que duro una eternidad, me dijo :

Si, por favor

Mandaba una carta, cosa que me extraño en estos momentos de
correos electrónicos, teléfonos celulares, al mirarla mientras hacia la pequeña
cola, me impacto su belleza nuevamente, sus piernas, su cintura, pasaban los
segundos y me sangre bullía, ella me miro y se sonrío, no una sonrisa irónica,
una sonrisa que me daban esperanzas en mi objetivo, que ya era salir, amarla,
gozarla.

Al subir al auto, directamente me dijo, toma el camino a
Guadalupe , tome el Bulevard hasta la tomar la costanera, la laguna setubal
parecía el mediterráneo, pero en verdad mis ojos estaban sobre esas piernas y al
mirarla no podía creer, lo que se estaba dando .

¿qué quieres de mi?

Esas fueron sus palabras, lejos de amilanarme, tuve que
decirle, lo que yo sentía, su belleza, eso que me atraía, todo mi repertorio
lleno mis cuerdas vocales y salían con tono inseguro de mi boca.

Al llegar a la calle de la Iglesia ya en barrio , me dijo
avanza tres cuadras más y dobla a la izquierda, eso hice, un portón se abrió al
mirar sus manos un teléfono volvía a la cartera.

Baja no te hagas problema

Eso hice con recelo, el portón cerro automáticamente, las
paredes eran de una altura aproximada a los tres metros con alambres arriba, la
casa parecía deshabitada, unas teclas desde el teléfono y se abrió la puerta.

Se sentó en el sillón de cuatro cuerpos de la amplia sala y
cual una vampiresa de las películas mudas me llamo con su dedo índice, fui hacia
ella, me desabrocho el pantalón me bajo los slep , mi falo ya estaba erecto, con
la misma naturalidad de siempre coloco mi miembro sobre su lengua, cerrando los
labios, tomando con su mano, la parte que quedaba fuera de la boca, era un
éxtasis, al avisarle que me venia, apretó sus dedos para que no la sacara y
trago el semen , limpiando con su lengua recorriendo todo mi glande, otra vez me
sonrío, se paro y me llevo al dormitorio, en la casa no había fotos, todos
cuadros modernos, la cama era más bien dura, me desvistió y yo a ella, teniendo
el cuidado de poner las cosas en un sillón, salto a la cama se abrió de piernas
y me ordeno !Adentro mi niño! su cuerpo era espectacular, su vellos depilados,
dejaban una raja pulposa que ella abría con sus dedos, el niño entro , el falo
prácticamente fue absorbido totalmente, ella cerro las piernas, con las manos
agacho mi cabeza y me beso, me corrí dentro casi enseguida, fue ella con sus
movimientos, que se dio vuelta para que quedara cabalgándome en cuclillas,
enseguida quedo mi falo erecto, entraba y lo sacaba hasta la punta mientras me
miraba, entraba y casi salia, los flujos y el semen caían sobre mi vello,
haciendo un charco que ella acompasaba con un ruido a la par con su boca, como
el caminar sobre un charco, acabo dejando que entrara todo, tomando su garganta,
parodiaba que hasta ahí le había llegado. se agacho hacia atrás y poco a poco se
despego de mi barra, que pese a ser la tercera vez se mantenía erecto, se puso a
mi lado y otra vez me lambió , ahora desde los testículos, pero esta vez hizo
que mi leche cayera sobre mis piernas, limitándose a limpiar mi falo.

Tuvimos que bañarnos, ella se puso un gorro para su pelo, me
enjabono totalmente, haciendo caricias en mis partes intimas, otra vez se puso
erecto, esta vez se dio vuelta apoyando los brazos en la pared, cuando la quise
penetrar por el coño, dijo !Hoy no! su cola amortiguaba un poco mi penetración
vaginal desde atrás, no pude ni quise contenerme de acabar besándole el cuello.

Al cambiarnos, me extraño sobremanera de que no me pidiera
nada, dirección, manera de comunicarnos , yo si lo hice, pero me contesto con un
gesto de negación moviendo la cabeza para los lados.

La deje en el mismo lugar, era una diosa que con su fuego me
quemaba, fui esos dos días a la facultad para ver si aparecía, conseguí su
teléfono particular , pero en el siempre me atendía un contestador, no me anime
a dejar mensaje.

El sábado, mi madre hizo una fiesta por su cumpleaños, cuando
la vi entrar con su marido, en verdad que me debo haber sonrojado, fue ella, la
que presentándome , como hijo de la agasajada corto el hielo que me aplastaba.

La naturalidad de su trato, fue haciendo mi andar más
tranquilo, pero no pude dejar de recordar, lo bien que me sentí con ella, no
paso más de una hora, que al pasar por el pasillo que une la sala con las
habitaciones y el baño, me dijo al oído mañana te espero a las 10 en la puerta
de la estafeta.

Acompañando a ella y a su marido , no pude de dejar ver la
placa SYC 777 del Mercedez Benz que si bien era de la década del setenta, estaba
precioso.

A la hora indicada, una mujer se acerco, me costo
reconocerla, era ella, peluca rubia , de pantalones, entro al auto, me indico
que nos estacionáramos del otro lado del Bulevar, eso hice, una sonrisa en su
rostro me indicaba que algo pasaría.

Mi madre caminando frente a la Universidad, abre un auto y
sube , su chapa SYC 777, me miro y me dijo.

Síguelo

Al doblar en la costanera rumbo a Guadalupe , me di cuenta
donde iba, los deje ir, ver el auto entrar al mismo lugar donde estuve con ella,
me consterno.

Fue ella la que me consoló.

- Yo también tengo un hijo , ahora tiene 20 años, pero
nosotros no somos de madera.

Sabiendo que no tenia ganas de nada, la deje en la
Universidad ella muy tranquila, me dijo te espero mañana.

No entendía o no quería entender, fui a la oficina de mi
madre y encontré una carpeta de una propiedad, la dirección era la de la quinta,
al leer un poco , pude por fin dilucidar el misterio.

Ella venia caminando con su andar cadencioso y sensual, no le
pregunte a donde íbamos, enfile a la quinta, ella la abrió esta vez se sentó en
living al plantearle que me cuente, me dio un beso.

Esta quinta la usamos un grupo de mujeres, para nuestras
cosas, tu madre integra el grupo.

Sin más pese a mi tensión inicial, nos entregamos al sexo y
les puedo asegurar que ese cuerpo es algo divinamente sensual y provocativo.

Cuando salimos con cara de satisfacción mutua, con una
sonrisa, me pregunto.

¿Sabes que hace tu novia , en este momento?

 

Resumen del relato:
    El verla, fue quedar prendado, todo su universo cambio.

Rosa (03: Elena)

Rosa (03: Elena) (12)

Mientras me preparaba para salir, no dejaba de pensar. Yo era
una mujer liberal, siempre me había tenido por ello, pero mi matrimonio con Luis
había resultado muy bien, y como consecuencia de ello, las aventuras amorosas
habían desaparecido de mi vida hacía algunos años. Con Luis, el sexo era fácil,
aunque nunca habíamos traspasado los límites de lo convencional. No me lo había
pedido, y yo tampoco había dado nunca el primer paso en ese aspecto.

Pero ahora, las cosas habían cambiado de modo sustancial,
había descubierto en mí algo desconocido hasta entonces, que me atraía
fatalmente, que estaba dispuesta a explorar hasta donde fuera preciso. Paula, ya
me había avisado que ahora las cosas las vería distintas, de que donde antes no
veía, ahora vería, pero no había querido ser más explícita, y yo había decidido
dejarme llevar por ella sin dudar. La experiencia de las últimas 24 horas la
avalaba.

Me encantan los trajes de chaqueta con la falda cortita, y
elegí uno color teja de lino que me sentaba de maravilla, que combinaba a la
perfección con la blusa de seda blanca que había preparado ya. Y me había
esmerado con la ropa interior, el conjunto negro de encaje era un regalo de Luis
y ya se sabe que la ropa interior regalada por los hombres es siempre
provocativa, deliciosamente provocativa.

Decidí ir caminando hasta la cafetería en la que había
quedado con Paula, pues no estaba lejos de casa. Las miradas de los hombres
caían sobre mí sin disimulo, estaba muy acostumbrada a ello, pero, porqué me
parecía que no solo eran las de los hombres? También estaba acostumbrada a que
las mujeres me repasaran con la mirada, pero de otra forma, no sabía explicarlo,
pero algunas de las miradas me ponían nerviosa, me provocaban. Sin darle
demasiada importancia, continué con paso firme hacia la cafetería, y en 5
minutos había llegado, y saludaba al grupo de amigas con las que solíamos
reunirnos para tomar el aperitivo.

Al saludarlas, me di cuenta que no solo parecía que el mundo
me miraba de modo distinto, yo también lo miraba de modo distinto al mundo.

Nunca me había dado cuenta de lo adorables que eran mis
amigas, y no me refiero solo a la forma de ser, sino a lo deseables que las
encontraba. Todas andaban mas o menos rondando los 30, y estaban para
comérselas, guapas y sonrientes.

Me preguntaba si alguna de ellas habría probado las mieles de
una mujer, y decidí poner en práctica los consejos de Paula. Iba a provocar un
poco, a ver si alguien respondía. Con disimulo, abrí un par de botones de la
blusa, y me preocupé de que mi chaqueta se mantuviese abierta. No tardé en darme
cuenta de que Elena había acusado la acción, y casi solo miraba hacia mi pecho.
Cuando levantaba la cabeza, me miraba a los ojos con curiosidad, con mirada
interrogante, y volvía a clavar su mirada en mi pecho, que empezaba a agitarse
inquieto.

Elena cambió de posición de modo imperceptible, pero lo
suficiente para que sus piernas abiertas ligeramente, me mostrasen el color del
tanga que llevaba, y mientras yo miraba con deseo, ella, segura ya de lo que se
venía preguntando hacía un rato, me invitaba a acompañarla al aseo un momento.

Salimos hacia allí, y noté una sonrisa cómplice de Paula, no
se había perdido ni un gesto ni una mirada.

Al entrar al servicio, la única mujer que había dentro salía
en ese momento, y Elena, cogiéndome de la mano, se apoyó en la puerta de modo
que si alguien intentaba entrar, no nos pudiese sorprender.

Sin más preámbulo, me abrazó fuerte, apretando los pechos
contra mí y me ofreció sus labios. Su boca era preciosa, y con los ojos
semicerrados, la tomé. De inmediato, nuestras lenguas se encontraron, y la
descarga eléctrica, me recorrió de nuevo la espina dorsal. Nuestros labios no
dejaban de apresarse entre sí, y Elena, sin más, me dijo, “vamos!” y guiándome
hacia fuera, me hizo salir de la cafetería por la puerta lateral, y me metió en
su coche, mientras llamaba a Paula por teléfono para decirle que tenía que ir
urgentemente a casa, que había surgido un problema y que la iba a acompañar yo,
que nos disculpase frente al resto (imagino la sonrisa irónica de Paula al
oírla).

Mientras conducía, su mano iba sobre mis piernas, explorando
mis muslos, y me reprochaba el no haber nunca respondido a sus insinuaciones,
insinuaciones que yo no había ni percibido, pero a la vez que me hacía los
reproches, su mano me adoraba, me transmitía la pasión contenida, y yo estaba ya
excitadísima, no veía el momento de encontrarme a solas con ella.

Aparcó el coche en el garaje de su casa, y se volvió hacia mí
a besarme de nuevo, a acariciarme con sus labios que prometían dichas
maravillosas en el momento inmediato.

Entramos en su casa y casi corriendo, fuimos a su dormitorio,
dejando por el camino zapatos y chaquetas, temblando de excitación. Una vez
dentro, comenzó a desnudarme y me besaba con fruición cada trozo de cuerpo que
descubría. No llevaba pantys, pues el color natural de mi moreno era ya de por
si súper atractivo, y al bajarme la falda, recorrió con sus labios mis muslos,
haciéndome estremecer a su contacto. Al quitarme el sujetador, sus besos se
dirigieron hacia mi pecho, y mis pezones, todavía se endurecieron un poco más,
me dolían de excitación…

Finalmente, cuando me vio desnuda, se quedó quieta delante de
mí, invitándome a que la quitase su ropa, labor a la que me dediqué de mil
amores.

La rodeé con mis brazos desde atrás, acariciando su pecho y
frotándolo con fuerza. Tomé el suéter con mis manos, y lentamente lo deslicé
hacia arriba, besando su nuca mientras tanto y mordisqueando sus lóbulos. Una
vez quitada la prenda, me apreté contra ella, frotando mis pechos contra su
espalda desnuda, e insistiendo en mis besos en la nuca, porque me había dado
cuenta de que era algo que le producía un placer intenso. Ya mis caderas habían
comenzado a moverse anunciando momentos de intensa sensualidad. Le bajé la falda
y el tanga sin miramientos, y añadí al contacto de mi pecho contra su espalda,
el frote de mi sexo contra sus nalgas. Mis manos, no paraban de acariciar sus
pezones, y mis labios se extasiaban en su nuca, ummmmmmmmm, era delicioso.

Elena se volvió hacia mí, y de la mano, me llevó hacia la
cama, y suavemente, me tumbó en ella boca abajo. De inmediato, se untó el pecho
con aceite y comenzó un masaje en mi espalda. No se como había podido vivir yo
tantos años sin imaginar siquiera las delicias del pecho femenino, la suavidad
de sus labios. Cada vez que sus pechos recorrían mi espalda, un gemido salía de
mis labios. En una de las veces, siguió hacia abajo, y sin interrupción, noté su
boca en mis nalgas, descendiendo hacia los muslos con suavidad. Se detuvo en mi
ano, y lo mojó con su lengua, comenzando un masaje alrededor del mismo mientras
con sus manos apartaba las nalgas para favorecer el masaje. Los escalofríos me
recorrían sin cesar ante esa nueva sensación, y cuando la punta de la lengua
empujaba con suavidad pero con firmeza mi esfínter, mi primer orgasmo llegó de
inmediato, acompañado de abundante secreción de jugos, no recordaba haber mojado
tanto nunca.

Eso, excitó aún más a Elena, que me volteó rápido, y se
colocó encima de mi, besando mi boca y frotando nuestros pechos y nuestras
vulvas. Sus movimientos eran expertos, sensuales como no había visto nada
anteriormente, y ahora ella me mordía el cuello sin piedad, seguro que dejándome
marcas que en su momento debería explicar, pero que ahora no me importaban para
nada, tal era el estado en que me encontraba.

Se dio la vuelta, y empezó a lamer mi sexo mientras me
ofrecía el suyo latiendo muy próximo a mi boca. Sin dudarlo, acepté el regalo, y
dirigí mis labios a su clítoris, que se ofrecía grande y con color intenso. Lo
tomé entre mis labios y succionaba con ansia, acariciándolo en círculos con la
punta de mi lengua. Ella se retorcía de placer, pero no por ello dejaba de
acariciarme con su lengua en mi sexo, llenando con ella mi vagina que se
contraía en cada roce. Yo empecé a imitarla, y cuando mi lengua penetró en su
vagina, no pudo reprimir un grito de placer, y empezó a mover sus caderas sin
control. El orgasmo fue apoteósico, ella gritaba como loca, y eso me excitaba a
mí todavía más si cabe, y hundía mi lengua en sus profundidades cada vez con más
ímpetu, a la vez que notaba que mi orgasmo se acercaba por momentos, imparable.
La arañé sin darme ni cuenta, el placer que sentía se imponía a cualquier otro
sentimiento, y me impelía a devolvérselo no parando en mis caricias, a pesar de
que sus movimientos incontrolados lo hacía difícil, pero si un momento mi boca
perdía contacto con su vulva, ella de inmediato los volvía a juntar, y el placer
del reencuentro, compensaba el instante de separación. Las dos gozamos hasta la
extenuación, y poco a poco el ritmo de nuestras caricias fue disminuyendo hasta
quedar una en brazos de la otra con los ojos llenos de lágrimas…

Elena me contaba lo que me había deseado, como sus
insinuaciones eran sistemáticamente rechazadas, y cómo había llegado a perder la
esperanza de un día tenerme en sus brazos y estar en los míos.

Yo la miraba con ternura, era preciosa!!!

Su cabello era negro azabache, le llegaba a la altura de los
hombros, y enmarcaba una cara de belleza latina de ojos también negros y
grandes, que le daban a su mirada un aire de ingenuidad que contrastaba con la
malicia que su sonrisa pícara transmitía desde esa boca grande y sensual de
labios carnosos tan de moda en los últimos años.

Debía de usar una talla de sujetador muy aproximada a la mía
(yo uso una 95) y su pecho, de firmeza innegable y envidiable, tenía ese tamaño
justo del pecho grande pero no excesivo, que permite lucirlo sin sujetador sin
problemas. Y ella claramente lo hacía, porque estaba moreno, sin marca de top en
su piel morena y suave. Los pezones eran de tamaño mediano, de forma tirando a
cuadrada y con aureola grande de color café. Aún estaban duros, como
consecuencia de la excitación pasada, y provocaban de modo inconsciente por su
belleza.

El cuerpo delataba ese gimnasio de años, bien formado y duro,
con curvas suaves pero evidentes y sin rastro de grasa que comprometiera el
resultado de cualquier examen visual. El vello púbico estaba cuidadosamente
rasurado, formando un triángulo perfecto que se escondería sin problemas ante
cualquier tanga por minúsculo que fuese. Ese vello, adornaba un monte sugerente,
que daba paso a una vulva delicada de labios bien definidos y con delicioso olor
a sexo. El clítoris no era ahora apenas perceptible, en contraste con el tamaño
de minutos antes, en el que mostraba su capuchón un tamaño más que respetable.

La marca que el moreno mostraba en esta parte de su cuerpo,
dejaba claro por un lado el color moreno natural de su piel, y por otro el
minúsculo tamaño del tanga con el que mi preciosa Elena tomaba el sol.

Las piernas largas y bien torneadas, cuidadas con mimo
evidente, acababan en unos pies pequeños y deliciosos, sin durezas ni
deformidades, que me hacían pensar la delicia que sería una caricia con ellos.

Adoraba la visión que tenía de Elena en este momento, nunca
había percibido la sensualidad que transpiraba, aunque si que sabía que era una
mujer cañón, pero era como si la mirase por primera vez.


Elena, amor mío, no te despreciaba, solo no me daba
cuenta de nada, pero tengo que confesarte que si lo hubiese hecho, me
hubiese escandalizado.

Pero Rosa, no me veías que te quería? Que te deseaba cada
momento que estabas a mi lado…

Elena, hasta ayer no he tenido ojos para ninguna mujer,
tuvo que pasar algo algo muy especial para que se me abriesen.

Pero entonces, soy tu primera experiencia?

No, la segunda, pero te aseguro que he sido feliz
contigo, tendremos que repetir de vez en cuando (mientras decía eso, no
podía evitar sonreirme del descaro con el que había afrontado esta etapa de
mi vida)

Me reservarás un lugar preferente en tus citas?


Como respuesta, con la punta del pie, acaricié su vulva con
suavidad. Ella, sonriendo, se acomodó con un pequeño ronroneo y cerró los ojos,
concentrándose para sentir al máximo.

Mi dedo pulgar del pie exploraba entre sus labios, y por sus
gemidos sabía si me alejaba o me acercaba a sus puntos más sensibles. La yema se
había acomodado ahora entre la unión de sus labios menores, y bien lubricada con
sus jugos, presionaba rítmicamente su clítoris, que de nuevo se mostraba en todo
su tamaño.

El otro pie, acariciaba de arriba abajo la entrada de la
vagina, deslizando sin problemas entre sus bien lubricados labios.

Elena se estremecía con las caricias, y sus caderas se movían
lentamente mientras se mordía los labios y sus rodillas subían y bajaban lenta y
rítmicamente.

Su abdomen empezó a contraerse a la vez que la respiración se
entrecortaba y sus gemidos subían de intensidad, parecía que lloraba de dolor,
aunque sus labios inflamados y el color de su cara desmentían ese dolor e
indicaban el placer que la invadía por momentos.

Se mantuvo así durante un buen rato, yo la miraba con ternura
infinita, imaginando como se sentía, y cuando ella abrio los ojos y me miró con
dulzura, acerqué mis labios a los suyos y la besé mansamente.

Mientras tanto, no podía dejar de mover mis piernas, de
frotar mis muslos uno contra otro, en una espera deliciosa de lo que estaba
segura seguiría.

Elena se acomodó a mi lado, y mientras con una mano abría mis
labios vaginales, con la otra acariciaba el clítoris y masajeaba a su alrededor,
mientras que con sus piernas aprisionaba uno de mis muslos y lo frotaba con
suavidad.

Como antes le había pasado a ella, mi orgasmo empezó lento,
recorriendo mi cuerpo desde mis muslos hacia arriba, inudando mi vientre y mi
pecho de un placer inigualable, y alargándose lo indecible. Las lágrimas
asomaban a mis ojos humedeciéndolos pero ellos solo mostraban felicidad a pesar
de las lágrimas haberlos inundado. Mientras duró, solo gemía bajito, encontrando
un placer adicional en tales gemidos, que se apagaron dulcemente junto a las
contracciones que me recorrían.

Nos quedamos abrazadas sin hablar, y yo pensaba que hacía
menos de 24 horas era una heterosexual absoluta, y en ese momento, me había
acostado ya con dos de mis mejores amigas, había tenido un montón de orgasmos
maravillosos, en cierto modo los mejores de mi vida, y lo que era peor, me
sentía en los primeros balbuceos de mi bisexualidad, de la que esperaba montones
de sensaciones nuevas por descubrir.

Todos estos pensamientos, me hacían sonreirme para mi…

CONTINUARA

Me encanta leer los sentimientos que mis relatos despiertan,
y oir los comentarios y sugerencias que os apetezcan.

 

Resumen del relato:
    En su primera salida desde el descubrimiento de su bisexualidad, redescubre a Elena.

Carolina y su cornudo favorito

Carolina y su cornudo favorito (28)

Conocí a mi querida Carolina en Internet hace ya como dos
años porque ella había leído algunos relatos míos en la página de
.com y le habían interesado algunos. Me escribió y le confesé mis más
íntimos secretos, mis anhelos de sumisión a una mujer y que ella me hiciera
cornudo como una situación natural. Ella me confesó que a su ex lo había hecho
cornudo y que tenía experiencia en la sumisión de los tíos. Me fascinó desde el
primer momento.

Ella es de Coruña y yo soy de Murcia. Me llamo Antonio, tengo
43 años y le llevo a ella 15 de diferencia. Nuestra relación ha sido hasta ahora
por Internet y por medio de e-mail. He de confesar que mi querida Carolina tiene
los ojos negros, muy negros y una mirada de esas que te dejan helado y que te
llevan a postrarte ante ella y a decir algo así como "soy suyo Carolina, puede
usted hacer conmigo lo que quiera". Tiene el pelo negro muy cortito, la nariz
respingona y una sabrosos labios que le dan un atractivo muy especial. Y sobre
todo, es de una plecara inteligencia y lucidez que la hacen una mujer
maravillosa para adorar, reverenciar y postrarse ante ella para dejarse llevar
por su carácter como si fueses a la deriva, pero a la vez seguro de ella, de su
integridad, de su saber estar y de su elegancia, aun cuando duerma. Es una mujer
segura de sí misma que sabe siempre lo que quiere y que tiene una personalidad
que te asombra y apabulla. El problema de nuestra relación era que los dos
teníamos trabajo en nuestras respectivas ciudades y que no nos podíamos mover.
Pero eso no es óbice para dos personas que se aman.

Al principio de la relación yo le fui confesando por correo
electrónico mis más íntimos secretos y ella, aunque andaba un poco reacia pues
sabía que nuestra relación era difícil debido a la distancia que nos separaba,
fue complaciéndome poco a poco, hasta que se metió de lleno en el papel y noté
que le comenzaba a gustar. Nuestra relación era difícil así que le pedí que me
enviara sus húmedas braguitas para poder adorarla en la distancia, olerla,
sentirla muy cerca y dormir por las noches con mi cara apoyada en ella para
sentirme como suyo, más suyo, eternamente suyo.

Yo me apañé una especie de cinturón de castidad, me lo puse y
le envíe a ella la llave por correo normal para que al tenerla supiera que a
miles de kilómetros, un hombre, su hombre, estaba en castidad permanente por
ella, porque él no quería tener ningún placer que no pudiera compartir con ella,
que ella le hubiera provocado. Ella, por supuesto tenía libertad para gozar allí
con otros porque en nuestro trato estaba claro que ella tenía todo el poder
sobre mí, toda la libertad y yo no tenía ninguna pues se la había entregado a
ella para que ella gozara con mi sumisión. Quedó claro entre nosotros que yo era
masoquista y que mi placer consistía en sufrir al verla a ella gozar. No sé si
me puso los cuernos, pero un día muy concreto dejó de llamarme Antonio y comenzó
a llamarme Cornudo Sumiso. Supuse que por fin había gozado con la polla de otro
macho y aunque al principio me causa temor, pronto descubrí que me excitaba, que
mi polla se ponía dura al enterarme porque me sentía feliz al saber que ella
gozaba. Y que ya era de verdad su cornudo sumiso. De por vida.

Fue entonces cuando le propuse que nos casáramos. Un día ella
viajó a Murcia, nos casamos en el Juzgado, aunque la noche de bodas la celebró
ella con un chico muy guapo, con un gigoló que yo le busqué y pagué, y que ella
celebró como debía, gozando como una loca, follando toda la noche con él. Y yo
feliz y excitado al saber que ella gozaba de verdad y me hacía más cornudo
sumiso desde el primer día de nuestra boda, en la mismísima noche de bodas como
anticipo y señal de lo que me esperaría a partir de ese entrañable momento.

Luego volvimos cada uno a nuestro trabajo y así seguimos por
algunos meses, carteándonos por e-mail, hasta que un día me comentó que su jefe
le había propuesto un trato. "Yo te amo, cornudo mío, pero ese hombre me vuelve
loca de excitación, la tiene más grande que tú y además me ha propuesto una idea
que nos va a permitir estar juntos en el futuro". Según me comentó él le había
propuesto un traslado a la ciudad en la que yo vivía con la condición de que
fuese su amante aquí durante un año. En ese tiempo yo claro, su marido, no podía
tocarla, ni vivir con ella, porque ella sólo viviría para su amante. Me llamó
por teléfono y me lo comentó. Y yo le respondí que lo entendía y le digo que sí,
que consiento.

- ¿Qué dices cornudo mío?.

- Que consiento.

- ¿Qué consientes?.

- Que te acuestes con ese chico y que me pongas los cuernos.

- ¿Quieres ser cornudo?

- Sí, quiero.

- ¿Qué quieres?.

- Quiero que me pongas los cuernos

- Por qué

- Porque así te amaré más.

- Pero ya sabes, cornudo mío, que pese a que me acueste con
él tu no puedes tener placer, ni tocarte, ni tan siquiera mirar a otra mujer por
la calle. Y pese a ello aceptas ser mi cornudo sumiso.

- Sí, lo acepto.

- ¿Qué aceptas?

- Ser tu cornudo sumiso.

- ¿Te gusta que mientras tu mujer te pone los cuernos con
otro, tiene placer con otro, tú no puedas ni acariciarte sin mi permiso?.

- Sí, me gusta y me excita mucho.

- Por qué.

- Porque soy tu cornudo sumiso.

- Y porque te gusta sufrir por mí.

- Sí, Gloria, me excita que me hagas sufrir.

- Y porque cuanto más cornudo te haga me querrás más, verdad.

- Sí, Gloría, cuanto más cornudo me hagas, más goces tú y más
me impidas a mi gozar, más te amaré.

- Entonces tendré que hacerte muy cornudo amor mío, porque
quiero que me ames con toda tu alma.

Así fue como ella se trasladó a Murcia a trabajar y a vivir
en el piso de su amante, que al final del tiempo pactado sería suyo. Yo sólo
podía visitarla algunos domingos que él no estaba, para dejar que ella me
pusiera sus braguitas usadas y poder así sentirla junto a mi polla en todos los
momentos del día al estar en contacto con la tela que había tocado su adorable
sexo. Y también me permitía lamerla y lamerla, labor a la que me entregaba con
frenesí y devoción, aunque supiera que el excitarla más con mis lamidas,
serviría para que ella más gozara luego con su amante. Pero me sentía feliz
porque cuando estaba junto a ella, y me quitaba el cinturón de castidad para
acariciarme con sus pies mi polla, veía en el brillo de sus ojos que era feliz y
que estaba satisfecha. Luego me colocaba a cuatro patas sobre la mesa, se ponía
un guante negro de esos largos y me acariciaba y apretaba las pelotas, para ver
como estaba su semen, su leche hidratante como ella lo llamaba, porque lo
utilizaba para mantener tersa la piel de sus pies. Me las estiraba, las
estrujaba, las apretaba, las comprimía y cuando comprobaba el estado de su
carga, decidía o no ordeñarme según la simiente que hubiera encontrado en ella.
Casi siempre se mostraba huraña e insatisfecha porque decía que generaba poco
producto, y como sabía que cuando más excitado estaba más leche producía,
decidió excitarme más para que su despensa estuviera más llena. Y aquí es donde
entraba la personalidad de mi esposa carolina porque ella me conocía
profundamente y sabía que es lo que más me excitaba.

- Voy a tener que ponerte más los cuernos en tu presencia,
cornudo mío, -me solía decir-, porque sé que lo que más te excita es verme en
brazos de otro, follada por otro y que te humille al hacerte cornudo. Así tendré
suficiente semen para que mis pies estén más bonitos.

Y entonces me hacía asistir a sus cogidas con su amante para
tenerme más excitado y que produjera más de su producto. Y yo la veía allí con
él, y me humillaba ante ella diciéndole lo que a ella le gustaba tanto: Sí mi
querida Carolina, -le decía animándola-, goce usted cuanto quiera porque yo la
amo tanto, con tal entrega y sumisión, que soy feliz sufriendo humillado para
que usted goce, porque me excita verla gozar con él, llena de su gorda polla,
corriéndose como una loca, y bien follada como la hembra que usted es y por un
macho que se la merece. Que bien folla usted con él mi ama, que placer veo que
siente, que delicia saberme cada día más cornudo para que usted goce. Que bella
está usted disfrutando con otras pollas y que cara de felicidad se le ve, mi
ama, que hermosa está usted cuando folla con un verdadero macho.

Ella es muy mujer/mujer y necesita estar muy satisfecha por
lo que a veces no le basta con su amante y me hace buscarle un gigoló para
satisfacerla, que por supuesto pago yo. Y si el que le he buscado no le rinde lo
suficiente, no la satisface plenamente, cuando él se marcha me dobla sobre sus
rodillas y me azota el culo inclemente, mientras me dice que la próxima vez le
busque un querido mejor. Y yo tan feliz, porque es que la quiero tanto que
siempre quiero lo mejor para ella.

Ya ha pasado el año y su amante ya no está con ella porque mi
querida Carolina se ha cansado de él. Ahora le gustan otros variados, los que
conoce por bares y discotecas que trae a casa para presentármelos y para follar
con ellos, mientras que yo la contemplo tan bella, tan guapa, porque cuanto más
cornudo me hace más bella está.

 

Resumen del relato:
    Ella es mi reina y yo sólo soy su feliz sumiso y cornudo marido.

Por la puerta trasera

Por la puerta trasera (1)

Hola a todos, mi nombre es Montse y cuento con 43 años, estoy
divorciada y soy asidua visitante de esta página de relatos y gracias a una
persona muy especial, que hace muy poco escribió su historia, hoy puedo yo misma
escribir la mía.

Tengo que agradecer a Rachel y a su hijo Eduardo la ayuda que
me han brindado, ya que gracias a una intensa correspondencia que he mantenido
con ellos he podido ver cumplida mi mas íntima y secreta fantasía. Todo empezó
cuando leí la historia llamada Victoria, en la que una madre mantiene
relaciones sexuales con su hijo, esta mujer dejaba su dirección de e-mail para
que pudiéramos ponernos en contacto con ella, así pues yo lo hice.

Le conté la verdad y nada mas que la verdad, algo que les
pasa a muchas mujeres, que mi hijo me excita y que no me disgustaría en absoluto
mantener sexo con él, es mas, lo deseaba y no dejaba de masturbarme pensando en
él. He llegado al extremo de espiarlo, mi hijo tiene un pene bastante grande, le
mide cerca de 19cm y de un grosor importante, y eso a ninguna madre se le pasa
por alto. Soy una mujer alta y que se sabe cuidar, nuestra condición económica
no esta nada mal, vivo con mi hijo Jorge de 23 años y con mi hija Patricia de 18
años.

Todo comenzó por culpa o gracias a internet, he leído casi
todos los relatos de incesto que ha publicado esta página y la idea de poder
llevarme a mi hijo a la cama cada día era mas obsesiva, pero no se me ocurría
ningún plan verdaderamente eficaz para llevarlo a mi terreno, en otras palabras
que no me atrevía a dar ese paso adelante, quería darlo pero también quería
tener toda la seguridad de triunfar y de que me saliese bien, así que escribí a
Rachel para que me aconsejara con ello, y me contó algo que he llevado a la
práctica y ha dado todo el buen resultado que yo misma hubiese querido.

Rachel me contó que a la vez que se escribía conmigo también
se escribía con otras mujeres y que una de ellas le contó un método, con el cual
había conseguido follar a su hijo, lo había provocado de tal manera que era el
propio hijo quien daría ese paso adelante sin apenas saberlo, ya que ningún
hombre podría resistirse ante aquello. Yo le conté a Rachel que mi hijo entre
otras cosas tiene un cursillo de primeros auxilios, así que me animó a que lo
hiciera, me escribió una carta de cerca de cinco hojas explicándome todo lo que
tendría que hacer y decir, también me puso en contacto con la mujer que había
tenido la certeza de hacerlo primero y tras haber intercambiado unos cuantos
e-mails ambas mujeres me animaron a que lo hiciera, y así acabó todo, cumpliendo
mi incestuosa fantasía.

También agradecer a Eduardo, el hijo de Rachel, que me ha
pasado a limpio este relato, enriqueciéndolo con un vocabulario menos repetitivo
del que pudiera usar yo misma, mi hijo Jorge no sabe nada en absoluto de esto,
ya que quiero enseñárselo una vez este publicado en la sección de relatos de
amor filial de marqueze y de amorfilial.com.

No era la primera vez que me paseaba por casa en bragas, tal
y como me dijeron Rachel y la otra mujer, la cual no voy a decir su nombre por
respeto, eso comenzaría a calentar el ambiente, me ponía unas braguitas de esas
que apenas tapan nada y me las metía bien dentro de mis carnes, tengo una figura
bonita y una buenas piernas, además soy una mujer alta y creo tener el peso mas
o menos justo para mi estatura y mi edad, tengo unas buenas tetas y unos pezones
hermosísimos, también tengo un culo muy bien puesto que mas de un chaval se ha
dado la vuelta por la calle para vérmelo, sobre todo cuando me pongo unos
pantalones tejanos. Y esa iba a ser la principal arma que usaría contra Jorge,
mi culo, lo iba a provocar con mi culo.

Pues bien, yo andaba por casa en braguitas, me las metía bien
adentro de mis labios vaginales, de mis cachetes culeros, me las metía entre las
nalgas, dejándomelas casi al aire, no me cortaba en absoluto a la hora de
agacharme ante el y poner mi culo en pompa ante sus ojos, me ponía camisetas
holgadas y sin sujetador para que mis tetas se balancearán de un lado a otro, a
su antojo. Todo esto me ponía terriblemente cachonda y debía de masturbarme a
diario un par de veces, ya que me imaginaba a mi hijo masturbándose con su
enorme polla en la mano mientras se imaginaba que me follaba, y la verdad es que
en mas de una ocasión lo pillé mirándome casi a escondidas mientras yo me
agachaba y levantaba mi trasero para que el me lo viese a todo esplendor,
también anotar que Jorge se había metido en su habitación en mas de una ocasión
tras alguna de mis exhibiciones, yo deseaba que fuese a masturbarse, eso sería
síntoma de que su propia madre lo podría calentar hasta el extremo de pajearse,
y así era.

Una vez me senté frente al televisor, en un sillón que
tenemos un poco ladeado del sofá central, solo llevaba puesto un albornoz,
totalmente desnuda debajo, Jorge estaba viendo la tele y yo tras salir de la
ducha me senté y me puse a cortarme las uñas de los píes con auténtico descaro,
levantando una pierna y enseñándole disimuladamente todo mi coño, recién
depiladito, Jorge no hacía mas que mirarme de reojo y yo le abría aún mas las
piernas para que pudiera contemplar con gusto el conejo de su madre, un conejo
moreno y rasurado por los lados, un coño tentador , al final Jorge se levantó
con un tremendo bulto en su paquete y se metió en su dormitorio, iba a pajearse,
yo también me masturbé sin mas preámbulos allí mismo, deseando que Jorge saliese
y me pillara, para ver sobre todo su reacción ante el cuadro que le presentaba
su madre, pero no salió.

Todo esto duró una semana hasta el día que iba a dar el paso
adelante y proponerle algo que no rechazaría.

Me fui a una farmacia y hablé con el farmacéutico, quería
unos supositorios para la fiebre, pero los quería para niños, de esos mas
pequeñitos, la cuestión es que quería automedicarme pero que no me sentarán mal,
no quería que el simple hecho de ponerme unos antibióticos sin receta pudieran
hacerme daño, así que el farmacéutico me propuso unos supositorios casi nocivos
para un adulto, así que los compré y me los llevé a casa.

(sí alguna mujer lo quiere intentar que no lo haga nunca sin
consultarlo antes con un médico o con un farmacéutico).

Aquella misma tarde le dije a Jorge, -¡! Jorge, vas a querer
ponerme unos supositorios, cariño!!- mi hijo se quedó un poco parado ante mis
palabras, -¡! Y eso mamá?? te sientes mal??estas bien??- ¡! Si hijo, no te
preocupes, lo que pasa es que tengo una ligera infección en el recto y el médico
me ha recetado unos supositorios pero como tengo el recto delicado me ha dicho
que es preferible que antes me de un masaje en el ano, para que no me dañe al
entrar!!!-¿y quieres que te los ponga yo, mamá??- ¡!no hijo, sí lo digo porque
tendrá que venir una enfermera hacérmelo, y he pensado que como tu tienes un
curso de ATS, pues así nos ahorramos el que tenga que venir esa mujer, además, y
sí fuese un enfermero, no sé, me da cosa que me toque el culo un tío que no
conozco, por muy enfermero que sea, además tampoco es seguro que vengan a casa,
igual tengo que desplazarme yo misma hasta el ambulatorio.!!!- le dije yo un
poco haciéndome la victima.

-¡!tranquila mamá, que ya te los pongo yo mismo, ya te haré
el masaje yo mismo sí hace falta!!- ¡!gracias cariño, eres un sol!!- ¡!!mira
mamá, voy a salir a la calle sí quieres compro unos guantes de latex para que no
se te infecte nada mas, vale??!!- ¡!si cariño, por favor, quiero tener mucho
cuidado con esto!!-, Así fue como Jorge se fue a la farmacia a por un paquete de
guantes de latex para hacerme unos masajes en el culo, el plan estaba
funcionando a las mil maravillas, no me lo podía creer. Tengo que decir que con
solo imaginármelo ya me estaba poniendo cachonda y no tuve mas remedio que
meterme en la ducha y masturbarme bajo un agua calentita.

Aquella misma noche antes de acostarnos, le dije que me
pusiera el primero, esperé a que Patricia se fuese primero a la cama y después
invité a mi hijo a mi habitación, me duché por segunda vez, para estar
totalmente limpia, no quería que mi hijo sacara su dedo de mi culo con alguna
clase de mancha, me moriría del disgusto.

Cuando entró Jorge, yo ya estaba con mi camisón puesto, me
bajé las bragas delante de el, pero de espaldas, dejando todo mi culo al aire,
me subí a la cama y me puse de rodillas, con las bragas a la altura de las
rodillas y el camisón levantado por la cintura, aupé mi trasero y empiné todo mi
culo, estaba totalmente cachonda, estaba expuesta ante mi hijo, para mi no iba a
ser un masaje, para mi iba a ser una masturbación anal y tenía pensado
disfrutarla.

-¡!Caramba Jorge, me da vergí¼enza que me veas así, con el
culo al aire!!- le dije yo tímidamente, -¡!tranquila mamá, no te preocupes,
sabes una cosa, voy a traer de mi dormitorio un flexo para así verte mejor, no
quiero hacerte ningún daño!!- ¡!gracias cariño!!-, le dije yo, mi hijo trajo de
su cuarto un flexo y con la luz de mi dormitorio y el flexo apuntando a mi ano
se puso un guante de latex y me colocó en la misma entrada de mi culo una pomada
de vaselina para facilitar la entrada de su dedo y del supositorio.

Mi hijo comenzó a repartir la pomada por todo mi ano, cosa
que yo respondía con unos pequeños escalofríos voluntarios y movimientos de mi
trasero, -¡!esta frío mamá, te molesta??- ¡!no hijo, no, tu tranquilo, tu sigue,
que lo haces muy bien!!- poco a poco Jorge fue apuntando la pomada hacía mi
agujero pero sin meter ningún dedo dentro, yo consciente de lo que hacía y de mi
extrema calentura abrí un poco mas las piernas, dejando mi coño un poco mas
levantado, a la vista de mi hijo. Entonces Jorge con una mano me separó los
glúteos, yo con una mano le separé también el otro glúteo, en ese momento empiné
mi culo un poco mas, mi coño también se abrió un poco, mi hijo tenía una
panorámica estupenda de mis cuartos traseros, totalmente expuestos ante el.
Jorge comenzó a introducirme un dedo en el ano, nada mas sentir como entraba me
corrí con un estremecimiento muy notable que mi hijo no pasó por alto, -¿¿estas
bien mamá??te hago daño??- ¡!no Jorge, cariño, sigue, sigue, me gusta mucho como
lo haces!!!-, entonces mi hijo empujó un poco mas su dedo y consiguió meterlo
hasta la mitad, fue ahí cuando solté un gemido y empujé mi trasero hacía la mano
de mi hijo, como haciéndole entender que me metiera mas dedo, -¡!mamá, de verdad
que no te molesta, seguro que no te duele esto??- ¡!no hijo, sigue, sigue, hazme
un masaje bien profundo, cariño!!!- , Jorge siguió metiendo y sacando dedo y yo
mientras cerraba mis musculos anales para atraparlo dentro, mis movimientos eran
descarados, le seguía con mis caderas, me doblaba mientras mi hijo me hurgaba el
culo con auténtica maestría, -¡!!ahhhhh…aahhhhh…Jorge, cariñoooooooo!!!-
¡!!dime mamá. te duele???- ¡!no corazón, no, me gusta mucho, lo haces muy bien,
mi vida!!!- le decía yo con la voz entrecortada, abriéndome mas de piernas y
levantando el trasero a mas no poder. Nos tiramos casi 10 minutos en aquella
posición, estaba deseando que mi hijo se emocionara y que comenzara a meterme
otro dedo, que me tocara el coño, que se sacara la polla, pero creo que eso era
pedir demasiado, así que le pedí que me pusiera el supositorio.

Jorge me lo metió suavemente acercando el flexo mas a mi ano,
y cuando este estuvo bien adentro, me dijo, -¡!ya esta mamá, ya lo tienes
dentro, no te ha dolido, verdad???- ¿¿dolerme, cariño, pero sí no me enterado de
nada, ha sido incluso placentero, mi vida, eres un buen enfermero, el mejor del
mundo!!- diciendo aquello, mi hijo se quitaba el guante de latex y sin decir
nada mas me propinó un par de besos en las nalgas, uno en cada una, unos besos
muy sonoros, -¡!y esto para que te cures pronto, hay que mimar este culo,
mamá!!- Jorge salió de la habitación riendo y con un impresionante paquete
hinchado en su entrepierna, quedamos a que al día siguiente repetiríamos la
operación.

Esa noche tras ir al lavabo y expulsar el supositorio por la
vía mas fácil, me masturbé como una loca sobre la cama, con el culo aún húmedo
del dedo de mi hijo, Jorge también se masturbó, porque lo escuché ir al lavabo a
los pocos minutos de haberse metido en la cama.

A la mañana siguiente mi hijo me preguntó sí había sentido
molestias en el ano, yo le respondí que todo lo contrario, que ahora lo tenía
mas tranquilo que nunca, entre bromas le dije, -¡!sí al final vas a tener que
darme masajes todas las noches, y sí no ya lo verás, hijo mío!!- ¡!sí eso te
hace feliz, mamá, yo te haré todo lo que me pidas!!-.

Aquellas palabras me sonaron a que Jorge sabía lo que decía,
eran palabras con una clara segunda intención, lo tenía todo preparado, aquella
misma noche, iba a provocarlo mas aún, iba a disfrutar del todo con el masaje de
mi hijo, iba a dejarle bien claro que era lo que necesitaba dentro de mi, además
era viernes y posiblemente Patricia cenaría con una amigas aquella misma noche.
Solo de pensarlo me estaba poniendo cachondísima perdida, como deseaba la polla
de Jorge, mas que nunca.

Solo pensaba en aquella mujer con la que me había escrito y
me había aconsejado esto, me la imaginaba de rodillas sobre la cama y con el
coño abierto a las manos de su hijo, me imaginaba como su hijo se sacaba la
polla y comenzaba a penetrarla sin poder evitarlo, víctima de una super
excitación y también me la imaginaba gozando mientras su hijo le arremetía su
preciosa polla hasta lo mas hondo de ella, sintiendo el placer, el inmenso
placer que siente una madre al alcanzar un orgasmo tras otro con su hijo, es la
cosa mas morbosa y mas emocionante que jamás pudiera haber imaginado ni
experimentado. Amigas lectoras, no podéis ni imaginaros lo que puede llegar a
sentir una mujer mientras su hijo la sodomiza, es algo increíble, he tenido
relaciones via e-mails con algunas mujeres incestuosas y todas dicen lo mismo,
que no hay nada como la penetración anal por parte de tu hijo, muchas madres no
habían probado el sexo anal hasta que sus hijos las habían desvirgado. Intentar
cerrar los musculos del recto mientras tu hijo eyacula dentro de ti es algo que
no tiene precio, escuchar sus gemidos y escuchar como te llama “mamá” mientras
se corre con convulsiones es algo maravilloso, lo aconsejo a todas las madres
que tengas incesto con sus hijos, y las que estais aún con dudas os aconsejo que
hagáis lo que yo hago, provocar un encuentro que ningún hombre podría rechazar.

Llegó la noche y antes de que pudiera darme cuenta Patricia
ya se había ido con sus amigas, cenamos Jorge y yo solos, viendo la televisión,
cuando mi hijo me asombró con un comentario que me dejo fuera de sitio, no eran
ni las diez de la noche cuando me dijo, -” bueno mamá, vamos a por ese masaje o
no?? “- ” caramba Jorge, sí que tienes ganas de tocarme el culo, hijo, yo
pensaba que hasta que no nos fuéramos a dormir no me pondría el supositorio”-,
mientras le decía esto entre risas, mi hijo se estaba levantando del sofá e iba
hacia el cuarto de baño, poco después sacó el bote de vaselina y los guantes de
latex, -” para que esperar mas, mamá, estamos solos, Patri no está y como tengo
que ponértelo que mas da ahora que mas tarde”-.

Así que nos dirigimos a mi dormitorio y sin mas preámbulos me
subí la bata de estar por casa hasta la cintura y me quité unas bragas blancas
que tenía puestas, mi hijo me miraba como impaciente, con ojos de deseo, acto
seguido me puse de rodillas sobre la cama y con la bata remangada en la cintura
puse mi culo en pompa, totalmente ofrecido a Jorge, -“nada hijo, aquí tienes mi
culo, tócamelo a tu gusto, que estamos solos, intenta no hacerme daño, mi vida”-
“tranquila mamá, que no te haré ningún daño, al contrario, hoy te voy a dar un
masaje mas largo y delicado que ayer”-, esa respuesta era mi oportunidad, así
que sin ningún tipo de miramientos ni escrúpulos le respondí con total cara dura
–” pues recuerda nene, que soy una mujer además de ser tu madre, y que no soy de
piedra, no sea que me toques demasiado bien y no quiera separarme de ti en toda
la noche”- ” eso es lo que voy a intentar mamá, tocarte tan bien que no me pidas
nunca que lo deje”-. La conversación estaba llegando demasiado lejos, estábamos
diciéndonos las cosas muy claras y aquello tenía pinta de acabar como yo quería.

Jorge le propinó dos besos a mis glúteos, y comenzó a
repartir la crema de vaselina por todo mi ojete como el día anterior, yo me
movía a su compás mientras comenzaba a penetrar su dedo dentro de mi, un grito
por mi parte lo alarmó y me dijo –” te hago daño, mamá, o es que te gusta
demasiado ¿??”- “cariño, mi niño, te he dicho que no soy de piedra, tu que crees
¿?, sí me estás metiendo un dedo por un sitio en que nunca ha entrado nada”- “¿¿
eres virgen mamá, eres virgen por aquí?? “- ” si cariño, nunca he tenido sexo
por aquí, ni con tu padre ni con nadie”- ” pues no lo sabía mamá”- “¿ y tu Jorge
¿?, has tenido alguna relación con alguna chica por atrás ¿?- “tampoco mamá,
nunca le he dado por el culo a ninguna chica, pero tengo unas ganas enormes de
hacerlo con alguna”-.

Al decirme esto, me di la vuelta y observé que los ojos de mi
hijo se clavaban en los mios, su paquete estaba a punto de reventar dentro del
pantalón, así que le dije, sabiendo como acabaria la cosa, -” y te gustaría
estrenarte ahora mismo ¿?, te gusta mi culo, te parece sexy, cariño ¿? “- en ese
momento mi hijo se bajó el pantalón y sacó su enorme herramienta de amar, -“mira
mamá como me tienes, a ti que te parece, estoy deseando cambiar ese dedo que te
meto en el culo por esto, te deseo mucho mamá, deseo hacerte al amor, por
delante y por detrás. “-. Yo estaba asombrada, mi hijo me estaba diciendo todo
lo que yo quería oír para empezar a gozar, supongo que no tengo que contar nada
más, solo que en ese preciso momento nos desvirgamos el uno al otro, mi hijo me
penetró el ano con maestría y yo lo acepté con la misma maestría que el estaba
empleando para penetrarme. Nunca he conseguido tantos orgasmos en mi vida, el
acto sexual con mi hijo va cada vez mejor y yo me encuentro cada día mas feliz y
bonita, mas satisfecha, mas sexy y mas activa.

Solo darles las gracias a esas dos mujeres que me han
enseñado a gozar, porque a partir de ese día mi hijo Jorge y yo hacemos el amor
cada día, y nos hemos vuelto unos expertos en el sexo anal, nuestro preferido.
Besos. Gracias Rachel, gracias Tiffany.

 

Resumen del relato:
    Gracias a Rachel y a su hijo Eduardo, puede ver cumplida su íntima y secreta fantasía.

Una rosarina de sociedad

Una rosarina de sociedad (1)

El hermoso Bulevar, con sus verdes profundos, enmarcan al
lujoso edificio de pisos lujosos, que esconden historias impensadas de vivencias
juveniles, ligadas a la sociedad adulta algunas en el amor filial la mayoría en
el sexo entre seres humanos .

Un paseo por la Avenida Costanera, en la mañana del Domingo,
sin el transito automotor, le da paz y la hace pensar, el monumento a la bandera
argentina le pareció un gran falo con sus testículos ( otra vez el sexo en sus
pensamientos) ahora era toda una mujer, 27 años, profesional médica, con su
cuerpo sensual , agradable , atlética , sabia que era una mujer deseable, lo que
no sabían quizás, los que la miraban su vida, sus pensamientos y menos sus
vivencias.

Sonrío de su ocurrencia sobre el monumento, pero sus
recuerdos la llevaron a diez años antes , cuando llego de ese pueblo vecino
cercano parando en esa estación cerca del río, su primo un año mayor había sido
quien la introdujera en los juegos del sexo, ahora la acompañaba a iniciar sus
estudios universitarios, ese fue la última vez que lo hizo con el, algo se le
había despertado, sus objetivos no incluían a su primo, tampoco olvidaría que
fue el quien le enseño entregarse totalmente, desde los quince, en esa tarde en
la casa de los abuelos, cuando ellos estaban de viaje, cuando la beso y le
acerco la mano a su falo para ella enorme, como naturalmente se desnudaron y la
penetro, ese dolor y goce, esa irritación y esa ganas de gozar, era una mujer a
la cual le gusto eso de hacer el amor, el mismo primo la llevo a mamarle esa
barra que de tomársela a llevarla a su boca, saboreándola paso solo días, fueron
dos años de carne , otra vez sonrío, era una etapa superada pero que la marco.

Del pequeño hotel donde se despidió de su primo, sexualmente
hablando , al otro día se presento en la pensión que su tío el médico, le había
conseguido, este tío era hermano de la madre y en ese momento estaba de
vacaciones.

Doña Sara y su marido eran los responsables, mi primo como
amante se había despedido de mi en el hotel, no soporto mis palabras de cortar
la relación y se fue desde ahí, el sabia que cumpliría.

El pasillo de entrada desembocaba en una galería abierta las
habitaciones daban a ella, la mía daba a la calle, el baño estaba cruzando el
pequeño patio, era una típica casa chorizo, Doña Sara era toda regordeta, su
cara su cuerpo Ernesto su marido, era sordo de usar audífonos, pero ambos son
dos personas hermosas, lejos de la maldad de aparentar, de esconder el verdadero
ser para poder sobrevivir mejor.

En el curso de ingreso, me encontré con distintos tipos de
personas, no sé si el me vio primero o yo a el , pero la atracción fue
instantánea, era el un médico recién recibido adjunto del curso, fuimos al bar
de la esquina frente a la entrada de Odontología, nos fuimos conociendo, a los
dos meses, me acosté por primera vez con el , fue en un hotel alojamiento cerca
de la facultad, tengo que sonreír nuevamente, esa vez tuve que contenerme de mis
ganas naturales destapadas por mi primo, sabia que tenia que hacerme la ingenua
y por supuesto no la virgen, ya que era evidente que no lo era, igual pregunto y
le dije la verdad, fue mi primo, tenia quince años, nada dije de toda la otra
historia, el asintió y lo deje hacer, poniendo un poco de ganas, para hacerlo
gozar.

A los seis meses, me llevo a la casa de sus padres, un
matrimonio de unos cuarenta y cinco años, el padre, médico de prestigio
especialista en cardiología a igual que Carlos mi novio que estaba en su
residencia (estudio de especialista) , ella empresaria textil, almorzar con
ellos como novia oficial, fue mi primer escalón en la sociedad de esta ciudad,
el sexo con el lo podríamos catalogar de normal, conteniéndome de no disparar
mis ganas de enloquecerme.

Una tarde llegue a la casa de Carlos al llamar por el portero
su padre me hizo pasar, estaba con un pantalón y camisa sports surgieron en mi
esas ganas , el se dio cuenta porque directamente me avanzo, besándome , no pude
contener lo que reprimía con Carlos en un instante estabamos unidos y con todo
mi cuerpo ardiendo de la pasión adquirida y preparada , en poco tiempo en un
entre y saca donde no escondí nada acabamos , no dude un segundo en tomar ese
falo mamándolo, lamiéndolo desde los testículos enseguida creció nuevamente,
subirme a el cabalgándolo fue el paso siguiente, el frenesí no nos dejo tiempo ,
fueron sus únicas palabras después del beso, ! paremos que puede llegar alguien!
le recordé que fue el quien empezó , dándole un beso, me empece a vestir
llevándome toda la ropa al baño que comúnmente utilizaba y el a su dormitorio,
no antes de arreglar algunos almohadones , al salir por suerte totalmente
arreglada, estaba mi suegra, la cual por la forma de atenderme, no vio ni sintió
nada .

Fue esa mi primera relación con Esteban, a el y a mi nos
había encantado, fuimos encontrando los momentos de repetirla , mientras Carlos
creía que en cada vez, me estaba haciendo más su pareja, yo era la amante de
ambos. Siempre desatada totalmente con mi suegro, el cual en el desenfreno me
enloquecía.

El DIU me lo puso mi novio, el noviazgo corría por carriles
normales, solo me preocupaba que su padre no podía contenerse , sus miradas no
me podían resultar indiferentes y los momentos de sexo con el , indicaban que se
estaba enamorando o por los menos le importaba.

Fue a comienzos del verano, que mis padres se conocieron con
mis "suegros" , mi madre es una mina que todavía se mantiene a la par que mi
"suegra" y como los hombres se llevaron bien, los invitaron a ir a Punta del
Este y allá fueron los cuatro, todos nos encontramos en Punta en enero y pasamos
quince días, en los cuales contuve mis ganas recordando a Esteban en cada
fornicación con Carlos.

El me llevo a su barra de amigos de verano de toda la vida,
como no tenía que regresar hasta mediados de febrero, no extraño que Esteban
tuviese que viajar unos días a Rosario y yo ya había dicho que quería preparar
una materia, volvimos, esa misma noche después de comunicarnos con los que
quedaron en la playa , nosotros estabamos en su cama matrimonial, lo cabalgue,
jugando en cuclillas hasta que me penetrara toda su espada, luego tirando mi
cuerpo hacía atrás entre en trance, un trance de sueños y goce que volvieron una
y otra vez me quede besándolo ,durmiendo en descanso su falo dentro mío.

Decir que era su puta, es poco, despertarlo a la mañana
mamándolo, riéndome de su carrera al baño y persiguiéndolo, para después
arrodillada chuparlo dejándolo limpio, me enloquecía como me tomaba la cabeza
mientras dentro de mi boca hasta mi garganta apoyando en mi lengua esa cosa
hermosa, a la cual succionándola apretándola entre mis labios me largo todo ese
semen, que trague todo, haciéndonos gozar mutuamente.

Al cuarto día me fui a la pensión, verdaderamente quería
rendir esa materia que me quedaba, pero a la noche me encontré masturbándome,
hablando a mi imagen al espejo, recordando tal cual ahora , más sabiendo que
Sara se había ido, con ganas de que alguien me penetrara, cualquiera, al otro
día lo llame, desde mi celular , esa noche me consoló, mi coño virgen hasta ese
día cedió en su embate, no fue otra cosa que dolor más que goce, pero su semen
en mis entrañas, era una experiencia de goce no sentido con nadie.

Todas las noches , un rato un momento, permitieron que
terminara la materia, !aprobé!, el último año ahora podía iniciar la residencia,
como me quedaba cerca la hice en el hospital del Centenario, donde Esteban era
jefe de servicios, se nos hacía difícil encontrarnos, hasta que al año pude
empezar las guardias, esa cama fue mi compañera, primero fue el ,Esteban ese día
me prepare el guardapolvo y una braga con botones de presión que saltaban
poniendo el dedo entre ellos, subirme arriba de la cintura y quedar disponible
era un instante, creo que no duraban más de tres o cuatro minutos, me apoyaba
sobre la cama y me introducía por debajo de las nalgas en mi vagina que recibía
dichosa.

Carlos contento seguía siendo mi novio y cada día se
convencía que nos casaríamos, en esos días un residente nuevo llego, lindo
chico, una a una de las residentes fuimos pasando por su lecho, su falo era
corto y gordo por eso decidí cabalgarlo, ahí me di cuenta que Esteban era el
hombre que mi vagina quería.

Ya hace dos años , la prueba de embarazo dio positiva, cuando
le dije a Carlos, puso fecha de casamiento, la ceremonia nos reunió a todos, mi
primo, Esteban , mis compañeros residentes, mi familia, los amigos y Sara y
Ernesto , fue la primera vez, que escuche la palabra de Ernesto clara en mis
oídos, todavía me sigue extrañando lo que me dijo. ¿Quién es el padre?

Ahora ya saben la historia de una vecina de Bulevar Oroño ,
vivimos con mis suegros, el nieto de ellos, es igual al hijo cuando era chico,
recordando las palabras de Ernesto tengo que sonreír nuevamente.

 

Resumen del relato:
    Sabiendo lo que ella era, planifico y logro lo que queria.

Las hermanas

Las hermanas (1)

Hola amigos, les escribo esta historia que es 100% real, y me
sucedió hace apenas un mes.

Permítanme presentarme, mi nombre es Carlos (claro nombre
ficticio), soy Venezolano, vivo en Caracas, tengo 30 años, soy profesional, de
piel morena, ojos marrones, 1.80 de estatura, cabello negro y de contextura
normal (voy de vez en cuando al gimnasio), siempre he sido un lujurioso y amante
del sexo en todas sus expresiones, pero vamos con la historia.

 

Resulta que en diciembre aproximadamente, conocí por el chat
a una chica y tuvimos una relación cyber sexual, resulta que después de esa gran
experiencia ella me confiesa que solamente tiene 14 añitos, pero que le
encantaría poder probar todo lo que le dije personalmente, yo muy excitado le
dije que si que no había problema, ella vive lejos de Caracas, en Ciudad
Bolívar, así que puestos de acuerdo viaje en avión hasta esa ciudad y llegue el
viernes en la tarde allá, le hable por teléfono y al día siguiente nos
encontramos, cual sería mi sorpresa cuando la vi, la niña era una belleza una
morena alta de aproximadamente 1.65 de estatura, ojos color miel, de cabello muy
lacio hasta casi la cintura y unas teticas ya muy grandes para su edad, muy
paraditas y el culito redondito era muy apetecible, su nombre es Mariana; con
ella iba otra niña, se notaba de mayor edad pero no mucho, era su hermana, tiene
16 años, es morena también pero de tetas muy grandes, bellísimas, de ojos grises
y de cabello hasta la cintura, nos presentamos y las note muy nerviosa, yo no
encontraba que decir, puesto que antes nunca me había citado con una niña para
coger con ella y mucho menos que ella se presentara con su hermana, subimos al
apartamento que había alquilado y les ofrecí algo de tomar, ellas me pidieron
cerveza, les di y al rato ya conversábamos animadamente, Marianita me dijo de
frente:

-Que te parezco?

-Bellísima- le conteste

-Ahora que me conoces te parezco que estoy tan buena como te
imaginabas?- me preguntó

-Pues si, estas muy buena, creo que mejor de lo que yo creía-
le dije

-Y de mi no vas a decir nada? – Pregunto Maria, la hermana de
Mariana

-En realidad estas muy, pero muy buena, me encanta tu cuerpo-
le conteste

-Jajajajaja, se echaron a reír, sabemos que lo que te gustan
son sus tetas, las tiene grandes y a los hombres les gustan las tetas grandes-
dijeron ambas

Yo a todas estas estaba realmente excitado, esas dos niñas
hablaban de tetas grandes y de mujeres buenas con una gran naturalidad, todavía
yo no sabia lo que iba a pasar. Como a la media hora Maria me dice

-Y es que no le vas a hacer el amor a mi hermana? Y continuo
diciendo:

-Ella y yo nos decimos todo, en realidad me gustaría ver como
te la coges y es que nosotras tenemos una fantasía y es la de hacer un trío, tu
nos complacería?

Yo a todas estas estaba que alucinaba, aquello era demasiado
para mi imaginación, en realidad yo he participado en un par de tríos, pero con
parejas ya establecidas, pero nunca con dos niñas tan buenas como estas dos y
que además son hermanas, en ese momento mi pene estaba tan duro que me dolía, me
acerque a Marianita y la abrace y empecé a besarla y a desvestirla, que tetas
tan divinas eran duras y muy firmes (claro con 14 añitos que mas se podía
esperar), se las empecé a chupar con deleite, pasándole la lengua por los
pezones que enseguida se pusieron duros como piedras, entre tanto la hermana me
desvestía hasta que quede solamente en interiores y ellas solamente en su bikini
hilo dental…

Yo a todas estas me volteo y veo las tetas de Maria, que
espectaculares, me vuelco a chuparlas con deleite, ella gemía y se retorcía y
decía

-Siiiii, que rico, chupamelas así… me encanta que me chupen
las tetas

La hermanita nos veía y se tocaba la cuquita por encima de su
ropita interior

-Quítate la pantaleta y mastúrbate para mi- le dije

Ella obedientemente lo hizo, era todo un espectáculo ver esa
cuquita rosadita y sin pelitos de ningún tipo abierta y metiendose dos deditos
con los ojos cerrados y temblando de gusto.

Solté a Maria y acercándome a Marianita, la bese en la boca,
metiendole la lengua hasta el fondo, el cuello, las tetas, el vientre, hasta quu
llegue a su vagina, allí empecé a chuparla con deleite, casi enseguida ella
suspiro y casi grito

-Ayyyyyy, que rico, me vengo, estoy acabando… ya para por
favor, déjame descansar.

Yo no le hice caso y seguí mamandola y mamandola

-Uyyyyyy, coñoooooo, voy a acabar de nuevoooooo, que rico,
sigue siiiii. – decía Mariana completamente fuera de si, yo tenia la cara
totalmente mojada de sus flujos, así que la deje y volteándome hacia donde
estaba Maria la empecé a besar, ella pasaba la lengua por toda mi cara
saboreando los flujos de su hermana

Me puse de pie y me coloque de frente a la cara de Maria y le
metí mi guevo tieso hasta la muerte en la boca, ella se aplico con maestría a
mamarmelo como la mas experta de las putas al rato se acercó su hermanita y
entre las dos me dieron una mamada espectacular como de 15 minutos cuando ya yo
estaba a punto de acabar.

-Voy a acabarrrrr, – les dije y les derrame cantidades y
cantidades de leche caliente en la cara y en la boca de ambas.

-Vamos límpiense – les ordene, ellas muy obedientes se
besaron en la boca y recogieron con sus lenguas los restos de mi semen hasta que
sus rostros quedaron limpiecitos.

Nos recostamos un rato y tomamos un par de cervezas mas
mientras nos acariciábamos todos, mi pene seguía erecto y montándome sobre
Marianita en posición de misionero la penetre suavemente, era una sensación
extraordinaria, la cuquita de esa niña era estrechita, muy caliente y suave,
ella solo gemía y abría bien las piernas para facilitar mi penetración

-Que divino, esto era lo que quería sentir, no lo que siento
con mi novio, esto si es divino- me decía, la volteé y ella quedo sobre mi
cabalgando como una amazonas, al rato tenia un nuevo orgasmo, mas escandaloso
que los anteriores.

-Yo quiero sentir- me pidió Maria, a lo que la coloqué en
cuatro patas y la penetre mas salvajemente que a su hermana, sus grandes tetas
le bailaban hacia delante y hacia atrás de manera exquisita, yo las tomaba con
ambas manos y la penetraba bien duro hasta el fondo.

-Uyyyyyy, que grande es, me encanta- decía Maria

-Ahh, Ahh, Ahh, eran los gemidos que salían de la boca de
Maria a cada embestida que yo le daba, hasta que con un suspiro dijo que estaba
acabando, yo que también estaba a punto de acabar, lo saque y empecé a chuparle
el culito hasta que estaba bien dilatado y poco a poco se lo fui metiendo hasta
que solo mis bolas quedaron afuera, ella chillaba y decía

-Aaaaaaaaa, coño me estas partiendo, que rico, que putas
somos hermana, pero que guevo tan rico tienes Carlos.

Cuando fui a acabar lo saque y acabe nuevamente sobre ambas
hermanas.

Ese día y los tres siguientes le estrene el culito a
Marianita, ella nunca había probado la leche caliente y la hice tragar varias
corridas mías y hasta las inicie como debe ser en el sexo a lo femenino, no se
imaginan que excitante es verlas a las dos abrazadas y besándose o mamandose
mutuamente

Yo estaba realmente exhausto, no podía mas, pero estas niñas
estaban mas que calientes y lo que querían era probar un día lo que podría
llevarme meses enseñarles, por eso quedamos de acuerdo que yo viajaría a Puerto
Ordaz cada 15 días para coger de lo lindo y ellas me prometieron que en cada
encuentro me presentarian una amiguita de ellas para iniciarla, a lo mejor de
acá a diciembre hacemos una orgía

Descansamos y salimos a comer juntos, al día siguiente ellas
volvieron al apartamento, pero esa es otra historia que si quieren se las cuento
después.

Les aseguro que esta historia es 100% real y que ha sido lo
mas delicioso y excitante que yo haya vivido, incluso después Maria llevo al
apartamento a una amiga de ella a la cual desvirgue.

Para comentarios pueden escribirme a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO (entre la o
de pacheco y la l (ele) hay una línea onder line _ ) que les responderé con
muchísimo gusto, también espero los relatos de ustedes y así podemos comenzar
intercambios de relatos y si nos apetece un encuentro.

Me encantarían contactos con mujeres y parejas de Venezuela

 

Resumen del relato:
    Las conoci a través del chat y a los pocos meses termine en tres dias de puro sexo.