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Trio planeado

Trio planeado (14)

Por fin el fin de semana tan esperado con una blusita blanca
que dejaba ver mis esplendorosos senos, una falda colegial con liguero negro,
media negras, y botines y lo más importante sin panties, pero la decisión estaba
tomada, después de tanto platicarlo, y después de buscar en un chat del
internet, encontramos a un muchacho de 30 años alto, moreno, fornido, atento,
según pláticas y fotos que teníamos de él.

Quedamos de vernos en un bar para empezar a conocernos a
platicar acompañados de unas copas, Mario, Raúl, y yo un poco nerviosos y
callados pero conforme pasaba el tiempo nos sentíamos más cómodos.

La plática era común de cualquier grupo de amigos y aunque
Mario más reservado con respecto a su deseo por mí, tratándome como a una amiga
que esta acompañada de su novio.

Y por fin Raúl me saca a bailar música movida, riéndonos y
disfrutando del momento y unas copas después, durante el baile nuestros cuerpos
se fueron acercando más al grado de sentir su bulto en mi cuerpo, el se
adelantaba aprovechando esos momentos en los que estábamos tan cerca para
presionarme hacia su cuerpo y besarme el cuello y el oído.

Así los tres empezamos a calentarnos, con deseos de estar a
solas. Y debido a esto no pude más solo tenía ganas de estar en un cuarto con
ellos dos de solo imaginármelo sentía la humedad de entre mis piernas, imagínate
si recuerdas no tenía panties.

Y por fin me decidí a invitarlos a retirarnos, a ellos les
brillaron los ojos.

Al subir al coche los dos muy amables conmigo y ya en marcha
hacia donde podríamos vernos sin nada de ropa ellos iban diciendo varías
alusiones a mi cuerpo por cierto, muy excitantes, Mario como piloto aprovechaba
los semáforos en alto para ponerme sus caliente manos en mis piernas o en mis
senos.

Mientras Raúl aprovechaba el acelerar de Mario para acercar
sus manos a rozar mi cuerpo.

Y después de un rato llegamos al motel todos nerviosos pero
emocionados. Al entrar al cuarto llevábamos refresco y brandy era mi idea seguir
con una copitas antes de empezar en detalles, pero Raúl no se contuvo y en el
sofá empezó a tocarme y acercándose a mí, que acariciándome comenzaba por
besarme con pasión y recorriendo con sus manos todo mi cuerpo, al tiempo que
Mario admiraba callado y masturbándose, y cuando me di cuenta ya estaba comiendo
de mis jugos vaginales fue extremadamente excitante lo hacia como comiendo un
exquisito helado, y de pronto tenía frente mi rostro la cara de Mario pero sus
manos en mis senos que erectos gozaban de sus caricias.

Y después de un rato me acerque su pene erecto y brillante a
mi boca, chupaba y chupaba, y solo alcanzaba a ver sus ojos como si no creyera
en todo aquello, después le pedí A mi maridito intercambiar lugares con Raúl y
ahora Mario veía como me devoraba la pija de otro y el se comía con más
intensidad mi clítoris.

Me levantaron y me llevaron hacia la cama y ahí hincados los
tres me fueron besando y tocando uno atrás y otro delante, Raúl aprovecho ese
momento para ponerme el condón, Raúl me tiro a la cama y empezó a penetrarme, y
mientras con las piernas abiertas recibía las envestidas de Raúl, yo acariciaba
la verga de mi marido, entre quejidos y envestidas rápidas y continuas detuve a
Raúl para mostrarle como puede una mujer lograr un orgasmo y así comencé a
presionar y humedecer su pija al momento que yo casi gritaba del placer que
sentía porque al mismo tiempo Mario se masturbaba de veme embravecer del gozo.

Y ahora era el turno de mi excitado esposo, quien también se
puso acostado en la cama detrás de mí y empezó a cogerme de una forma como nunca
y Raúl estaba besándome de mi boca a mis senos y sus manos a mi clítoris después
de gozarlos me pusieron en cuatro y mi esposo me empezó a coger riquísimo
gozando de mi trasero mientras Raúl me ponía su pene en mis manos dando caricias
que lo único que le provocaban era ganas de derramar su semen en mi cara.

Después se intercambiaron y al tiempo de ser cogida en cuatro
me devoraba el pito de mi esposo. Después de unos instantes por fin lo tan
soñado, mi querido esposo se colocaba debajo de mí preparando posición para
tener 2 pitos en mi cuerpo, hasta que empezó a cogerme por la vagina y después
echándome su tan caliente saliva, Raúl empezó poco a poco y con cuidado a
penetrarme por mi culito.

Era una sensación increíble jamás imaginada, y tan rico era
que después de unos minutos Raúl no pudo más y empezó a correrse y al darse
cuenta de esto Mario no espero más y decidió hacer lo mismo, dos pitos se
corrieron en mi cuerpo al mismo tiempo.

Cansados solo nos recostamos, dormimos unos minutos y decidí
pararme a dar un baño y después ellos hicieron lo mismo mientras llenaba el
yacusí, preparándose para lo siguiente Raúl no puedo más y me llevo al yacusí
ahí me puso sobre de él, le pregunte que si quería sentir una vagina apretando
su pito y sobre todo humedad y comencé a cogerlo hasta que logre correrme,
mientras mi marido veía como era lo que en algunas noches gozaba pero no
imaginaba como se veía.

No pudo más y me pidió lo mismo al tiempo que Raúl nos
admiraba, y después de hacerle lo mismo a mi marido les pedí se hincaran para
chapárselas al mismo tiempo y así logre que se corrieran en mi boca y eso fue
delicioso.

Fuimos a dormirnos y casi al amanecer me puse a chupárselas y
fue tan delicioso que se les puso como una torre, y aproveche para ponerle el
condón a Raúl, estaban exhaustos de gozar esa noche y lo único que hice fue
montarlos, empecé a moverme de tal forma que logre orgasmos primero en uno y
luego en otro hasta que lograron venirse en mi vagina primero uno y luego el
otro, para después dormir varias horas y despertarnos a la mañana siguiente.

No podía creer que tuve a mi placer dos toros que hicieron
sentirme mejor que nunca. Fue tan rico que eso me quedo en la memoria para
disfrutarlo como recuerdo que tendría presente cada vez que mi marido y yo
cogemos cada noche.

 

Resumen del relato:
    Jamás crei que me convencería, pero lo hicimos y los disfrutamos al máximo,todo fue idea de mi esposo…

Mi nuevo vecino

Mi nuevo vecino (25)

Mi nuevo vecino

Como lo he narrado en otras oportunidades, he sido una chica
muy ardiente desde muy corta edad y muy precoz en cuanto a mi desarrollo físico.
Descubrí los secretos de mi sexo a los 10 años con mis toques íntimos y desde
entonces no he dejado de masturbarme. Lo que les contaré sobre la pérdida de mi
virginidad sucedió a mis 14 años. En la actualidad tengo 23, profesional con
buena situación económica, soltera y sin compromisos sentimentales. Mi
desarrollo físico ha sido muy benevolente conmigo y desde muy joven siempre he
aparentado más edad de la que realmente he tenido, por eso, a los 14 ya se me
estaba formando un cuerpo muy hermoso, con largas piernas, un culito muy bien
contorneado y paradito y unos senos ya redondos que se anunciaban muy
exquisitos, lo que me hacía aparentar una niña de más de 16 años de edad, segura
de mi misma y con cierta madurez. Antes de que mis padres se divorciaran, la
vida familiar era muy holgada y próspera. La clásica familia clase media
profesional, con buena casa, autos y las comodidades que brinda este medio
social, incluyendo, por supuesto, vivir en una buena urbanización.

Bien, todo comenzó el día de mi 14 cumpleaños cuando mami
invitó a una amiga y su familia recién mudada al vecindario, con quien mamá ya
había hecho amistad en días anteriores.

La noche de la fiesta, la que celebramos en el amplio patio
de cesped que bordea la casa, se apareció la familia a que hago referencia,
compuesta por una señora muy atractiva y su hijo único, Raúl. Desde el momento
que ví a éste chico me impacto enormemente; un adolescente de 17 años de edad,
con porte atlético, alto, bien parecido y muy sexy.

Durante el transcurso de la fiesta Raúl y yo bailamos y
charlamos con mucha cordialidad. Nos sentíamos muy bien juntos. Le conté sobre
mí y él de su vida, confesándome lo que no quería escuchar, que tenía novia, la
hija de un colega de su padre médico a la que conocía desde muy niño. Eso me
sonó a compromiso entre ambos haciéndome sentir totalmente frustrada y
desilusionada. Desde ese instante mis alas arrastraban por el piso.

En los días siguientes me sentía muy mal, es por eso que no
quise ver más a Raúl como el hombre de mis sueños, si no como un amigo, decisión
que luchaba conmigo misma por borrar de mi mente esa ilusión de niña enamorada,
a pesar del esfuerzo que eso significaba para una adolescente que había sido
flechada en el primer momento. Sin embargo, seguía aferrada a una puerta
esperanzadora de que las cosas pudieran cambiar. Para suerte mía, él estudiaba
en el mismo liceo donde yo estaba. Yo en el segundo año y él ya en el último. En
el liceo, Raúl era el clásico chico destacado en todo: buen estudiante, buen
amigo y compañero de clase, admirado por todos y sobre todo por las chicas, y un
excelente baskebolista, líder del equipo de la escuela. Yo intentaba hacer
contacto con él de cualquier manera, pero como siempre, con la mala suerte de
que su novia no se despegaba de él en ningún momento, Claro, cómo se iba a
despegar si estudiaban en el mismo salón. Se veían muy enamorados. Diríamos que
eran la envidia de muchos.

Ya sin esperanza me resigné a no conquistarlo. Sentí que era
imposible lograr ese propósito, aunque siempre conversábamos por teléfono para
saludarnos o hablar sobre cualquier cosa de poco interés, donde siempre se
colaba el eterno tema de su novia Miriam, lo que me hacía rabiar como loca,
hasta que una tarde me llamó para invitarme a conocer el último videojuego que
su papá le había traído. Me dio un salto en el corazón escuchar su invitación,
preguntándome a mi misma si esa seria la oportunidad por tanto tiempo deseada.
Aunque no quise ilusionarme del todo, acepte su invitación. En un par de horas
ya me estaba recogiéndome en mi casa.

Con pocas esperanzas de que pudiera pasar algo especial entre
los dos, me preparé para la cita sin dejar de hacerlo con alguna picardía y mala
intención, albergando la esperanza de que se olvidara por momento de su
"amorcito lindo", como el mismo la llamaba, y cediera a mis encantos. Escogí una
minifalda verde, parecidas a las que usamos para la escuela que casi dejaba al
desnudo la totalidad de mis hermosos muslos; la apropiada para una casería de
altura y para mostrar algunos de mis sensuales atributos íntimos, apenas
cubiertos por una pequeña tanguita. Igualmente, me puse una franelita color
limón claro, tan ajustada a mi cuerpo que hacía que se notaran un par de
redondos y firmes senos, libres de todo sostén que miraban al cielo y hacían
destacar los dos botoncitos que los adorna. Me saboreaba cuando me admiraba al
espejo. ¡Estaba lista para el ataque!

Ya en casa de Raúl, después de cumplir con los formalismos
iniciales, pasamos al estudio, lugar profesionalmente decorado y adaptado como
salón de entretenimiento con todo tipo de aparatos, tales como VCR., TV,
videojuegos, equipo de sonido stereo y un par de mullidos sofás. No podía
esperar mejor ambiente para mis eróticos propósitos que éste tan bien diseñado
lugar. Sobre el piso, una gruesa alfombra roja vino tinto de trenzas largas,
donde se hundían mis pies, le daba el toque sexy a la habitación. Nos
encontrábamos solos ya que sus padres atendían el consultorio de su propiedad y
no regresarían sino pasadas las 9 de la noche, así que no hasta sus padres
conspiraban a favor de mi objetivo.

Mientras me ponía cómoda en uno de los sofás, Raúl encendía
el reproductor con el que empezamos a disfrutar de la buena música de su
colección de rock, que servía de marco ambiental a la amena charla que habíamos
iniciado sobre diferentes tópicos. Tenía que buscar la manera de tomar la
iniciativa y provocar los acontecimientos antes de que llegara al tema del
videojuego, el motivo de la invitación a su casa. O Raúl era un poco tímido e
insensible o yo no le interesaba para otra cosa que no fuera para una amistad,
ya que no daba señales de llevar la conversación al romanticismo, sexo o a algo
parecido. A mí si me interesaba él como hombre y como mi pareja; esa había sido
la intención de mi visita a su casa y no estaba dispuesta a perder esa
oportunidad. A pesar de mi firme decisión me estaba algo nerviosa, con una
sensación de mariposas revoloteando en mi estómago que no cesaba. Creo que me
había enamorado.

Entonces, antes de que Raúl pusiera a funcionar el fastidioso
videojuego, me levanté del sofá para sentarme en el piso con la excusa de
chequear la colección de discos que ahí había. "Ven, siéntate junto a mi, vamos
a ver qué de bueno tienes aquí" le dije. Así lo hizo. Yo aproveché la situación
para acomodarme de manera tal que quedara frente a él. Sentada sobre la roja
alfombra en posicin de yoga, me ubiqu de manera tal que pudiera
brindarle
un panorama de mis muslos que derretiría al más indiferente y
frío de los hombres. Todo su interior quedaba expuesto ante él y al final de
ellos, discretamente se podía ver mi velludita vulvita, solo cubierta por una
franja blanca transparente de la panty que se enterraba, en parte, entre los
labios vaginales. De solo pensar en esa situación ya me estaba algo excitada,
con cierto humedecimiento en mi vagina. El intenso revoloteo de las mariposas no
paraba en mi vientre

Mientras Raúl insistía en hablar de su novia, -que cuánto la
quería desde niño, que qué chica tan buena y dulce, que yo tendría que conocerla
y hacerme buena amiga de ella, que cuando iríamos al cine o a la disco con ella
y que por qué yo no tenía novio- ¡QUE FASTIDIO!, yo intentaba atraer su atención
hacia lo que le estaba mostrando. El seguía impávido como si nada, como si mis
muslos y la pantaletica que se exhibía en su interior no existieran. Pensando
que esa estrategia no estaba funcionando, decidí tomar más control de la
situación cambiando el tema de conversación hacia un viejo álbum musical de los
Beatles, que estaba sobre la alfombra. Tomándolo entre mis manos, rápidamente me
moví hacia él de manera que mi minúscula falda al agitarse dejara al descubierto
parte de mi tanguita y mis nalgas. Muy inquieta me ubique a su lado, muy cerca
de él, con mi muslo muy pegado a su pierna y con la excusa de que me tradujera
el texto de presentación en inglés de la carátula del disco. Como él vestía un
short deportivo podía sentir la desnudez de su carne al contacto de mi muslo.
¡Que excitante ese instante de piel con piel! Uno de mis senos rozaba su brazo,
presionándolos delicadamente sobre su piel.

La emoción que la situación me estaba provocando hizo que mis
pezones comenzaran a brotar como pequeños capullos en flor, impulsados sobre
todo por la reacción de Raúl que ya empezaba a hacerse presente, dado el
nerviosismo que se hacía notar por el resquebrajamiento de sus palabras al
traducir el texto del álbum. Yo temía que me rechazara, pero por el contrario,
él no dio muestra de querer evadir la cercanía de mi cuerpo al suyo, y sin
aflojar la presa que ya tenía entre mis garras, aproveche el momento a mi favor
para unir más mi muslo y mi seno a su cuerpo, teniendo cuidado de que la
atención sobre el disco no se fuera a perder del todo o que se apartara de
repente de mi.

Mis pezones ya se habían extendidos al máximo pujando sobre
la franela, como si quisieran liberarse de esa muralla de tela que los mantenían
represados. Los rozaba maliciosamente sobre su brazo, situación que excitaban
mucho más a las inquietas mariposas que se agitaban incontrolables en mi
estómago y a la vez, comenzaba a humedecer mi virginal vagina.

Nuestras caras estaban casi juntas, podía sentir el calor de
su mejilla en la mía. Tenía miedo de apresurarme o de cometer algún error para
no romper el encanto mágico que se estaba presentando. Avanzando con mayor
audacia coloque mi mano sobre su muslo. El se quedó tranquilo, no sé si por
pena, timidez o indiferencia, pero si estaba segura que mi ataque estaba
surtiendo efecto y que él ya no podría ignorarlo más. Su piel se iba poniendo
cada vez más cálida y la mía de pellejo de gallina, con deliciosos escalofríos
que recorrían mi columna. Para mi sorpresa sentí la mano de Raúl posarse sobre
la mía; de inmediato se la tome entrelazando mis dedos con los suyos llevándola,
sin pérdida de tiempo, a mi pierna para, de esa manera, deslizar sobre mi cálido
muslo. Nos miramos frente a frente. Un inmenso silencio dominó el ambiente.
Fueron segundos muy largos e intensos, de total emoción y excitación para los
dos. Nuestros labios se acercaban lentamente y nuestras bocas se iban abriendo
para entregarse en un apasionado beso que agitó mi alma. No podía evitar el
sudor que empapaba la palma de mis manos, producto de la emoción y nerviosismo
que estaba experimentando y que incrementaba el palpitar de mi pecho, Nuestras
lenguas se buscaron, se encontraron, danzando dentro de nuestras bocas.

Raúl había superado su inquietud y timidez tomando la
situación en sus manos. De igual manera, mi nerviosismo cedió ante la llegada de
la pasión que me hacía perder los sentidos. Era una entrega total y ya no me
preocupaba la inminente pérdida de mi virginidad. Nunca había deseado a un chico
de esa manera como a Raúl. Tendida sobre la mullida alfombra, mis piernas se
aflojaron ante la incontenible arremetida de sus caricias, que aunque un poco
toscas, me producían mucho placer. Mordía mis senos, mis pezones y su mano,
instalada dentro de mi tanga, acariciaba mi vagina buscando penetrar sus dedos
dentro del ya mojado tierno canal. La excitación que estaba sintiendo era de tal
magnitud que no le di importancia a su manera inexperta y brusca de acariciarme.
Todo lo contrario, mis muslos se separaron para permitir el acoplamiento del
cuerpo de Raún entre ellos.

Tal era la desesperación del chico que ni siquiera se
desvistió. Su pene, duro y erecto como grueso mástil brotaba del pantalón. ¡Qué
enorme instrumento! Si en el mundo existe un único ejemplar de su tipo, ese era
el pene de Raúl; de una longitud difícil de imaginar y de un grosor tal que
hacía que faltaran dedos para cubrirlo con la mano. ¡Eso no era un pene!… era un
enorme animal de gigante cabeza nacarada con brotadas venas palpitantes.

Abrí más mis piernas para facilitar la penetración, la que
esperaba emocionadamente excitada en pocos segundos. Vi como tomó entre su mano
aquel hermoso ejemplar llevándolo a la entrada de mi pequeña y hambrienta
cuquita. Su manera torpe de manejarlo entre los labios retardaba la penetración,
a pesar de los empujones que daba con su cuerpo, hasta que al fin logró insertar
un par de centímetros. Sentí el placer de aquel enorme glande deslizarse entre
los labios pero un descomunal dolor me hizo dar el más desgarrador grito. Más
que placer sentía un daga ardiente quemar mi vagina cuando de solo golpe llegó a
lo profundo como si quisiera atravesar mi adolescente cuerpo. Lloraba; gritaba y
pataleaba retorciéndome desesperada intentando expulsar de mi herido y sangrante
canal aquella monstruosidad que invadía violentamente mis entrañas, pero la
fuerza del musculoso cuerpo de Raúl pudo más. Parecía como poseído por mil
demonios quien apoyado sobre sus rodillas tomó mis piernas abiertas para
llevarlas contra mi pecho. En esa posición incrementó la arremetida de su pene,
taladrándome, esta vez, sin contemplación alguna. Mi resistencia y pataleo
continuaba sin parar en un intento sobrenatural por quitarme de encima a Raúl,
pero un par de fuertes bofetadas que sacudió mi cara logró inmovilizarme. No
quise continuar con mi rechazo y entregada e inmóvil dejé que terminara de
violarme. Raúl jadeaba como perro rabioso mientras subía el ritmo de aquel
hiriente entra y saca, hasta que un ahogado gemido anunciaba el final de aquella
terrible pesadilla. Un chorro de semen caliente que bañaba por borbollones mis
paredes internas inundó mi vagina, impulsado por las espasmódicas convulsiones
de Raúl.

Aquel pesado cuerpo quedó tendido sobre el mío, jadeante y
sudoroso, con su pene aún palpitante dentro de mi. Esa tarde se había escapado
de mi alma la castidad que por años mantuve, llevándose consigo las ilusiones de
la adolescencia. El cristal roto de mis ilusiones se había destrozado en mil
pedazos que nunca más se volverían a juntar, lo que dificultaba para siempre que
el amor varonil se hiciera presente el resto de mis días. Con la misma intensa y
ardiente pasión como estuve amando a Raúl, de la misma manera ese fuego se
convirtió en el más frío de los témpanos. Mi amor por él quedó regado en la
mezcla de sangre y semen que manchaba la alfombra.

LuzMar

Para comentarios:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Aquella tarde quedaron regadas para siempre mis ilusiones de adolescente sobre la roja alfombra de aquél estudio.

Ulises y Ely (4)

Ulises y Ely (4) (6)

Durante los diversos juegos sexuales que había tenido con Ely
la notaba extremadamente dispuesta a todo, lo que me calentaba bastante y fue
surgiendo en mí una fantasía que hasta la fecha no había logrado llevar a cabo.
Ver a mi pareja coger con otro hombre e incluso cobrarle a otro tipo por coger
con mi pareja, y comencé a trabajar en el asunto.

Cuando salíamos estaba muy pendiente en el interés que Ely
ponía en otros hombres y sutilmente le cuestionaba si alguno de ellos le
gustaba, casi siempre respondía que no pero yo sabía que era mentira.

Me costo mucho trabajo lograr que aceptara que era normal que
le gustaran otros tipos y que yo no lo veía mal, que incluso a mí me gustaban
otras mujeres y a manera de broma le dije que si algún día me cogía a otra mujer
primero le avisaría, y ella contestando la broma me dijo que haría lo mismo y
que desde ese día me diría que hombres le gustaban.

La siguiente ves que cogimos como un juego le pedí que me
dijera un nombre de algún macho que le gustara o con el cual hubiera fantaseado,
lo dudo pero finalmente me dijo que con su anterior novio llamado Javier casi
llegan a tener relaciones y que lo seguía recordando de ves en cuando.

Como un juego le propuse que me llamara Javier durante toda
la cogida que nos pusimos y Ely realmente se transformo.

Me cogió como nunca y tubo tantos orgasmos que no los pude
contar.

Indudablemente estaba preparada para cumplir mi fantasía…..

 

Un día que invite a Ely a un evento en mi trabajo y conoció a
mi jefe, un hombre de 36 años de edad, según las mujeres de muy buen ver.

 

Cuando llegamos a esa reunión, Ely acaparó inmediatamente las
miradas de todos los presentes, tanto de hombres como de mujeres y es que no era
para menos, Vestía una minifalda negra con medias de las que tienen una cinta de
silicón en la parte de arriba de tal manera que no necesitan liguero, una blusa
color carne transparente y sin sostén, de tal manera que se notaban sus pechos a
través de la tela, una tanga de corte brasileño y unos zapatos de tacón de aguja
de 10 centímetros.

 

Los hombres la miraban con lujuria y las mujeres con envidia,
fui presentando a mi novia con cada uno de mis compañeros de trabajo y le pedí a
Ely que me dijera en voz baja quien de todos los hombres le gustaba más, ya que
le tenia preparada una enorme sorpresa y yo sin que ella lo supiera tomaría
ventaja de esa situación.

 

Inmediatamente que le presente a mi jefe, que se llama Raúl,
ella me dijo que le gustaba, yo le pregunte ¿Te gustaría coger con él? a lo que
me respondió que como creía pero insistí en que de eso se trataba mi sorpresa,
que yo lograría que ella cogiera con el hombre que le gusta y que yo me
divertiría y me pondría sumamente caliente viéndola coger con otro hombre, me
dijo terminantemente que no.

 

Paso el tiempo y comencé a darle de tomar un poco más de lo
que soportaba justo como para poder relajarla y retomar la conversación que
habíamos dejado, en eso Raúl se acercó a nosotros y comenzó a tratar de quedar
bien con ella, Ely ya más relajada comenzó a disfrutar de la situación y
aproveche para dejarlos solos un rato.

 

Yo fui a bailar con una de las coordinadoras que trabajan
conmigo, Mercedes; una mujer que esta un poco fea pero que tiene un cuerpazo de
gimnasio, bailamos un merengue y me pegue más de lo permitido a ella.

 

 

Ely que notó todo esto comenzó a coquetear con Raúl, así que
ya estaba funcionando perfectamente mi plan.

 

Me acerque a ellos y Raúl un tanto apenado se alejo mientras
le decía a Ely si quería coger con él y ya no lo dudo y me pregunto que como lo
haríamos a lo que le conteste que lo dejará de mi cuenta.

 

 

Ya solo restaba sacra provecho de esa situación. Raúl se
dirigió hacia el baño y lo seguí, mientras orinábamos le pregunta si le gustaba
mi novia, a lo que respondió un tanto sacado de onda que sí y mi pregunta
siguiente lo dejo helado, le dije te gustaría cogértela?? y durante unos
segundos no dijo nada así que le repetí la pregunta y finalmente contesto que
claro y me lanzo un cuestionamiento, de por que le preguntaba eso y le explique:

 

 

Recuerdas que hace tiempo te hable del puesto que quedaría
vacante dentro de poco y te dije que yo lo quería a lo que contestaste que aun
no sabías quien sería la persona idónea para esas funciones, pues le platique a
Ely que yo estaría dispuesto a cualquier cosa por ese puesto pero que estaba
seguro que la única manera de sobornarte sería con una mujer a lo que Ely me
dijo que ella estaría dispuesta a seducirte por lo que yo quería.

 

Así que le cuestione que te parece si te coges a mi novia y
yo obtengo el puesto que quiero? y sin dudarlo dijo que sí, entonces le dije que
fuera hacia su oficina y que yo le mandaría a mi novia dispuesta a todo con la
condición de que me dejara las cortinas abiertas para poder ver lo que harían.

 

 

Fui con Ely, que en ese momento no sabía del trato que había
hecho, y le dije que ya había logrado que mi jefe se la cogiera, me dio un beso
de agradecimiento y le dije que la llevaría a la oficina de Raúl para que
hiciera con el lo que se le antojara…

 

Yo estaba envalentonada, entre las copas que me había dado
Ulises, la mirada de todos los presentes (los hombre sobre todo) y la idea de
coger con el jefe de mi novio en su oficina estaba toda mojada y salida, y
estando así seria capaz de hacer lo que fuera… Yo no sabía lo que mi novio
planeaba… suponía que solo él nos vería coger… Así que mi calentura era
tremenda…

 

Llegamos a la oficina de Raúl y me hizo pasar… Ulises me
dio un beso en la puerta y al oído me dijo que esperaba que me portara como la
puta mas barata que me pudiera imaginar, de esas que aceptan hacer absolutamente
todo… que eso lo pondría sumamente caliente y que después me premiaría,
dándome la mejor sesión de sexo en el lugar que yo deseara (y él sabia que podía
pedirle que me cogiera en plena calle!!! Así que eso significaba un triunfo para
mi…)

 

Entré ya en mi papel de zorrita… vi que estaba abierta la
cortina, así que supuse que por ahí vería todo Ulises… Raúl estaba sentado en
su silla, una de esas sillas grandes con brazos, de piel negra… me miraba con
cara de total lujuria… él tenia 36 años y yo solo 18… me acerqué y le miré
relamiéndome los labios… y sonriendo le pregunté que era lo que quería
hacer… me dijo con voz muy ronca: "desnúdate zorra que te voy a coger como
nunca te lo han hecho…" eso me calentó al máximo y poco a poco me empecé a
desnudar… miré hacia el ventanal pero solo pude ver la luz de un cigarrillo al
otro lado… me extraño un poco porque Ulises rara vez fumaba, pero supuse que
era mucho el antojo del cigarro asi que empecé a abrir mi blusa, de por si ya
transparente…

 

Al ver mis tetas bien erguidas y los pezones a tope, Raúl
empezó a gemir… suavemente levante la falda para sacarla por mi cabeza y al
quedar solo en tanga y en medias Raúl me ordenó detenerme… acariciándome las
tetas me acerque a la ventana y empecé a bailar… Raúl entonces se acercó a mi
por detrás y empezó a masajearme las tetas… mientras pegaba su cuerpo al mío y
sentía su verga completamente dura contra mi… una de sus manos bajó y se metió
debajo de mi tanga y al sentir mi panocha totalmente depilada gimió con mas
fuerza, y aún más cuando sintió mi humedad… Fue ahí cuando se puso violento…
me arrancó la tanga de un tirón y empezó a meterme dos dedos hasta el fondo de
mi panocha, pero lejos de asustarme eso me calento totalmente… estaba a punto
de tener sexo fuerte con alguien mas que Ulises y él me estaba viendo…

 

Esos dedos me tenían en jaque… a los pocos segundos me
corrí violentamente… mojando la mano de Raúl… en ese momento empezó a
llamarme "perra", "zorra", "puta", "callejera", "ramera" y no sé que tanto
más… pude sentir como sacó con trabajo su verga del pantalón, y levantándome
casi en vilo me la ensartó desde atrás en mi chocho supermojado… gemí al
sentir esa verga… era mas gruesa que la de Ulises, aunque mas corta… Empezó
un frenético mete y saca de mi chocho y mis tetas se aplastaban contra el
vidrio… con una mano manoseaba mis tetas y con la otra agarraba mi cabello
como rienda de corcel… me estaba domando mientras mi dueño observaba desde la
oscuridad…

 

"Así perra, muévete así zorra!" "Qué puta eres, sabes que tu
novio nos esta viendo y estas gozando como una callejera… como una zorrita
caliente… bien dijo Ulises que eras una perra caliente deseosa de verga"… al
oir esas palabras me puse aun más caliente…. moví mis caderas contra Raúl
mientras trataba de ver a Ulises, pero me era imposible… aunque sabía que
estaba ahí…

 

Mientras Raúl me cogía salvajemente como a una puta barata,
Ulises del otro lado hablaba con voz tenue, cargada de deseos de ir a cogerme…
su verga estaba de lo mas dura… pero no se tocaba como yo imaginaba que
hacía… no… su voz iba dirigida a alguien que lo acompañaba: "mire como goza
mi zorrita… esa es su segunda verga… hasta hoy solo había tenido la mía… y
si le parece bien lo que ve, usted podrá hacerle lo que quiera y podrá
ofrecérsela a quien quiera siempre y cuando yo pueda ver como se montan a mi
perrita, además desde luego de un costo bastante elevado por usarla y cada vez
que la usen cobrare… el precio que le doy es por cogida… así que si en una
noche desea cogérsela 3 veces… pagará el triple de lo que le he dicho y si se
la cogen entre varios, la misma tarifa por verga que la penetre…"

 

Una risa ronca se escucho… Raúl me estaba penetrando por el
culo en ese momento y la misteriosa voz dijo: "esta bien… esa zorrita debe ser
mía… y acepto todas sus condiciones, siempre que no intervenga jamás mientras
estoy cogiendola o se la cogen otros que yo decida… puedo pagarme cualquier
zorra, pero claramente se ve que esta goza del sexo y que además esta bastante
fresca… Antes de llevarla a mi presencia, deberá pasar un mes sin tener
sexo… argumente lo que sea, pero no la cogerá en un mes… Vaya hoy a cogerla
hasta que la reviente, porque a partir de mañana pasará un mes sin hacerle
nada… al cabo de ese mes la llevará a mi oficina a las 7 de la noche, una vez
que este cerrada mi oficina… entrará usted a la sala de vigilancia y podrá ver
todo y hasta grabarlo… ese día su zorra será mi esclava…

 

Salió dejando solo a Ulises con una gran sonrisa en los
labios… y entonces la atención de mi novio se volvió a centrar en mi, que era
salvajemente cogida por Raúl, me tenía sobre su escritorio, con mis piernas (aun
con medias y zapatos) sobre sus hombros… dentro de mi chocho estaba una
figurita de porcelana que Raúl tenia en la oficina y en mi culo su gran verga me
sodomizaba una y otra vez!… yo me había corrido no se cuantas veces… Ulises
por fin pudo sacarse la verga y manoseársela… pero no se correría… esa noche
toda su leche entraría en mi… pues no me podría tener en un mes entero… Raúl
en cambio me daba con todo… agarrando mis tetas fuertemente aceleró su cogida
hasta que sentí como su leche entraba en mi culo y lo aliviaba del dolor de esa
verga…

 

Se derrumbó y a los pocos minutos me ordenó vestirme… le
pedí que me diera algo con que limpiarme y me dijo que no, que iría así,
escurriendo su leche hasta llegar con Ulises, le pediría marcharnos y al mismo
tiempo le diría que su ascenso estaba seguro, que en una semana sería el anuncio
oficial…

 

Salí e hice todo lo que me dijo Raúl… Ulises me llevó a la
calle inmediatamente y como nos iríamos en transporte público, le dije que
tomaríamos el metro… se sorprendió pero le dije que como había sido buena
niña, ahora me tendría que dar verga en uno de los muchos vagones atestados del
metro… y que quería que su verga me diera por el culo y que su leche acabara
mezclada con la de Raúl… Ulises no daba crédito pero se calentó sobremanera…
así que pronto estabamos en el metro, dentro de ese vagón atascado de gente…

 

Se pegó a mi cuerpo y con habilidad levantó mi falda mientras
al oído me decía lo perra que era, lo buena zorrita que me había vuelto… y
acomodándose muy hábilmente empezó a sacar su verga… una vez fuera la sentí
entre mis nalgas… y de pronto en un movimiento fuerte del metro enterró su
verga hasta el fondo de mi culo… ahhhhh que deliciosa se sentía esa verga tan
querida dentro de mi… empezó a moverse mientras el mismo movimiento nos daba
placer… su cabeza pegada a la mía le permitía decirme: "así puta, así te gusta
mi verga? Embarrada de leche de otro… te gusta sentirte cogida por mí después
de haberte entregado a otro??" "eres la más puta de las mujeres que me he
cogido… y serás mi puta siempre… harás lo que te diga y cogerás o te dejarás
coger por quien yo te ordene… está claro zorra???" yo solo podía decir que sí,
estaba a punto de correrme y solo me importaba que me cogiera él… no importaba
cuantos me cogieran antes, siempre que él fuera el último en darme verga…. Así
se lo dije… mientras el orgasmo me recorría toda… levanté mi boca hacia la
suya para que no escuchara la gente mi grito de placer y al tiempo que apretaba
el culo fuertemente para retenerlo, su leche salió disparada y nuestros gemidos
se vieron disimulados por el beso salvaje que nos dábamos… Al acabar, rápido
sacó su verga y bajó mi falda… bajamos a la siguiente estación y nos fuimos
caminando a mi casa…

 

Resumen del relato:
    Ulises, deseoso de ascender de puesto, y deseoso de ver a Ely con otro hombre la ofrece a su jefe a cambio de el ascenso anhelado…