Mi inaudita vida incestuosa (11)

Mi inaudita vida incestuosa (11) (1)

Mi inaudita vida incestuosa (11)

Autora: Incestuosa


POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Cap. XVI

Después de haber visto a mi mami y a su amiguita haciendo
todas esas cosas en la privacidad de la habitación de mis padres, ya no me
quedaba ninguna duda de que no tan sólo Luci sabía aprovechar muy bien la
ausencia de mi papi, sino que por lo visto también mamá era proclive a ese
género de prácticas subrepticias no tan sólo conmigo, sino también con su mejor
amiga. Al menos eso era lo que hasta ahora sabía, aunque yo pensaba que lo más
seguro era que mi mamita escondía algunas otras cosas que aún yo no conocía,
pero que seguramente con el paso del tiempo iría descubriendo poco a poco. Mas
debo reconocer con sinceridad que una visión como la que había visto la noche
anterior jamás me la hubiese imaginado; pues yo sí sabía perfectamente que entre
dos mujeres pueden muy bien autoprodigarse placer mediante tocamientos, dedeos y
ese tipo de cosas, pero ignoraba por completo que pudiese utilizarse en esos
calientes juegos el tipo de herramientas en forma de pene que había visto ocupar
a las dos amantes nocturnas. Reconocía asimismo, sin embargo, que en pocos días
había aprendido muchas cosas de las cuales antes no tenía la menor idea que
pudiesen hacerse entre las personas, y aún el hecho de jugar con animales como
lo hacía mi hermanita Luci era algo desconocido por mí. Por eso en lo más íntimo
de mi ser agradecía a la vida las oportunidades que me brindaba de poder ser
testiga de todas esas cuestiones y encuentros sexuales secretos que me abrían la
mente hacia horizontes más amplios y aún desconocidos. Es fácil entender por
tanto que en mi mente de niña sólo estuvieran presentes aquella mezcolanza de
imágenes calenturientas que despertaban en mí un irrefrenable deseo por
practicar lo mismo, aunque fuese en cierto modo riesgoso debido a mi corta edad,
y sobre todo, considerando que aún era virgen. También contribuía en esos días
de soledad la ausencia de mi papito, quien continuaba de viaje y retardaba sin
querer mi ansiada desfloración, provocando todo ello un íntimo sentimiento de
insatisfacción que tenía que tratar de desahogar por algún medio. En esos días
sinceramente yo sentía que ardía por dentro y un fuego abrasador me recorría el
vientre y me quemaba las entrañas, contribuyendo a que mi rajita se hallase
siempre toda humedecida de deseo.

Y una oportunidad para desfogar de alguna forma los intensos
ardores sexuales que me atormentaban se me presentó muy pronto, pues al día
siguiente mi madre me dijo que iría con Luci a hacer las compras del mercado y
que tal vez demorarían porque aprovecharían la ocasión para ir también al salón
de belleza, recomendándome que me quedase en mi cuarto y que no saliera para
nada. Yo asentí gozosa sintiendo dentro de mi pecho un jubiloso picor de placer
al saber que iba a quedarme solita, situación que desde luego trataría de
capitalizar a mi manera. Así que esperé con ansiedad el momento de que ellas se
marcharan para poder actuar como ya lo tenía planeado. Cuando por fin las dos se
fueron, yo permanecí aún por algunos minutos en mi recámara tratando de ubicar a
mis otros dos hermanos, a quienes no había visto en casa durante toda la mañana.
Cuando consideré prudente bajar de mi cuarto para salir al patio me dediqué a
buscar por los alrededores con el fin de ver si ellos estarían por allí, pero no
encontré ni rastro de su presencia. Alentada por saberme sola de inmediato me di
a la ansiosa búsqueda de Bat, a quien hallé dormido echado bajo de las ramas de
un matorral. De inmediato me arrodillé junto a él con el propósito de hacerle
algunas caricias para despertarlo de su sueño. Después de algunos minutos de
estar rozando suavemente con mis manos su peludo cuerpo, el animal abrió los
ojos mirándome con gesto somnoliento. Yo no sabía cómo proceder en realidad,
pues sabía muy bien que el perro estaba habituado por completo a las señales de
mi hermana; no obstante intenté hacerle saber de alguna forma lo que yo quería
hacer con él ocurriéndoseme chasquearle los dedos e irme caminando hacia el
fondo del patio haciéndole movimientos con mis manos, con la intención de
llevarlo hasta el escondido sitio donde él y Luci habían escenificado tan
brutales batallas. Para mi fortuna vi que el perro pronto se animó, pues en
seguida se levantó y moviendo la cola fue en pos de mí trotando el caminillo de
tierra hasta que llegamos a la barda. Yo había sentido que mientras caminaba
delante del perro mi corazón latía con gran fuerza a causa de la incontenible
pasión que mi sangre guardaba, calculando que si desplegaba la suficiente
habilidad, quizás podría yo seducirlo sin ningún impedimento. Por otra parte yo
tenía la plena seguridad de que el can, al márgen de su inteligencia tan
patentemente comprobada, reconocería con facilidad el sito hacia donde le
llevaba y que con certeza recordaría para qué le estaba conduciendo hasta allí.

Mis pensamientos pronto fueron confirmados por la obediente
actitud de Bat, quien adelantándose a mí traspuso rápidamente y con agilidad el
agujero de la barda, acción que me animó en gran manera a colarme hacia el
traspatio, no sin antes voltear hacia atrás para cerciorarme de que no éramos
seguidos. Habiendo pasado los dos hacia el solitario bosquecillo del terreno
baldío era ahora yo quien seguía al perro, que dócilmente se me adelantó
caminando con soltura en la dirección precisa. Cuando arribamos por fin al
oculto claro del monte donde mi hermanita Luci se deleitaba a solas con las
incomparables delicias caninas, en un acto imitativo de mi hermana me senté
sobre la hierba con el fin de empezar a juguetear con Bat de la misma forma como
había visto que ella lo hacía. El astuto animal pronto se dio a jugar conmigo
encimándose sobre mi cuerpo, mientras yo trataba de impedir con mis brazos el
acercamiento, sabedora de que aquellos escarceos preliminares sin duda alguna lo
enardecían. Así que entre juego y juego mantuve por largo rato esa suerte de
manipuleo entre el cuerpo peludo de Bat y mi propí¬o cuerpo, dejándolo de vez en
cuando acercarse por completo a mí con la intención de darle confianza. No había
la menor duda de que nuestro adorado can era un animal muy inteligente, pues
aunque él sabía muy bien que en esta ocasión no estaba tratando con Luci, no
daba muestras de importarle mucho, ya que sus acometidas eran tan ansiosas e
intensas como las hacía con ella, lo cual me indicaba que no tendría problemas
para tener un caliente encuentro con el perrito en la forma en que yo deseaba.
Aquella situación juguetona se prolongó por largo rato sintiendo que cada vez me
mojaba más de mi entrepierna, sobre todo al descubrir que entre las patas
traseras de Bat se asomaba ya la roja puntilla de carne nerviosa que amenzaba
con salir de su funda aterciopelada. Desde luego que yo no había ido hasta allí
con la intención de dejarme coger por Bat, pues mi tesoro inviolado ya tenía
dueño, y yo deseaba que fuera justamente mi papi quien me desflorara primero
para después entregarme por completo, eso sí, a las delicias del sexo canino,
con aquel delirio con que lo disfrutaba tanto mi cachonda hermanita. Es por ello
que quise tomar todas las precauciones posibles para que eso no ocurriera,
decidiendo no desnudarme totalmente.

Cuando me di cuenta que el can estaba más que dispuesto, pues
ya blandía un buen pedazo de su enhiesto y colorado pene de fuera, me di a la
gratísima tarea de manipularle su verga con mis manos, comenzando a acariciar
con suavidad el venudo miembro caliente, el cual sentía como pegajoso no tanto
por haber estado guardado tanto tiempo en su vellosa protección, sino a causa de
la espesa leche que ya le brotaba de la punta y que se escurría a todo lo largo
de su daga enrojecida. Mientras le toqueteaba con deleite aquel trozo de
creciente pito, yo ya me estaba metiendo los dedos en mi húmeda hendidura, pues
sentía un deseo irrefrenable por masturbarme como consecuencia del acto tan
caliente que significaba para mí tocar por primera vez una verga de perro tan
atractiva como aquella. Y fue en verdad tan fuerte la brama y el deseo que
despertó en mí todo aquella escenificación, que recordando la forma tan lasciva
en que Luci actuaba cuando estaba con el animal, no pude reprimir la violencia
de mis instintos, que se rebelaban contra mi razón con tal intensidad que sin
poder evitarlo, me puse de pie y comencé a despojarme de mis ropas quedándome
solamente en pantaletas. Debo confesar con franqueza que mis reprimidos anhelos
ciertamente salieron a flote en aquel preciso instante, pues ya no me importaba
otra cosa más que sentir la lengua de Bat recorriendo todo mi ansioso cuerpo,
alejando de mi mente la idea de esperar más tiempo para deleitarme con aquel
sabroso y fenomenal encuentro que esta vez se me ofrecía. Sin duda enloquecida
por tan tremenda lascivia, me tendí sobre el césped con las pantaletas puestas
pero con el resto de mi cuerpo desnudo, mientras veía como a Bat se le salían
los ojos de deseo al saberme dispuesta para él; y haciendo gala de su más
desbordado instinto, comenzó a lenguetear mis piernas con su rugosa y larga
lengua, la que sentía caliente y pegajosa recorrer mis carnes, provocando en mí
las más ardientes sensaciones que jamás había sentido. Ante tales
manifestaciones de generoso placer no pude evitar cerrar por completo mis ojos
para abandonarme a las gratificantes exploraciones de Bat, quien ahora había
subido sus serpenteantes y tibias caricias linguales hacia mi vientre, tallando
su protuberancia humedecida por mi barriga para subir después hasta los senos,
que paraditos por la excitación se erguían como dos pétalos de rosa ante la
enajenante trompa del animal, quien se dedicaba ahora a darle fuertes
lenguetazos a mis pezones. Debido quizás a lo inconcebible de aquellas
singulares caricias yo me hundía más y más dos de mis dedos dentro de mi
encharcado pasadizo secreto, haciendo a un lado mi calzoncito y hurgándome con
lujuria la hendidura, mientras experimentaba la primera e interminable cadena de
orgasmos que me hicieron gritar de gozo. A pesar de haberme venido con tan
violenta intensidad, me daba cuenta que Bat no cejaba en su empeñosa tarea
chupatoria, pues continuaba sin parar con sus sabrosos lengueteos sobre mis
tetas, que por lo visto eran uno de los sitios de mi cuerpo que ahora se había
convertido en su platillo predilecto. Yo permanecía mientras tanto quieta
recostada sobre la hierba disfrutando de los paladeantes y encendidos toqueteos
del perro, quien no se cansaba de prodigarme tibios brochazos sobre los pezones
y el centro de mi pecho. En un momento dado y enardecida por la curiosidad,
dirigí mi vista hacia la entrepierna del can descubriendo que su descomunal vara
venosa se encontraba por completo fuera de su funda, pudiendo apreciar con
claridad que no me había equivocado al calcular el enorme tamaño y largura de su
falo, que le colgaba endurecido y en constante movimiento debajo de su vientre.
Al admirar de cerca ese objeto del deseo sentí un fuerte escalofrío recorrer
todo mi cuerpo al imaginarme lo que Luci sentía cuando era penetrada por aquel
cañón incomparable, sin poder evitar saborearme inconscientemente con mis labios
la posibilidad de recrear las vibrantes escenas protagonizadas por mi hermanita.

Sumida como me encontraba en esos pensamientos y ciertamente
estremecida por el disfrute de las intensas caricias linguales del perro, no
advertí que éste se fue bajando poco a poco hacia mi bajo vientre, como buscando
un mejor sitio donde abrevar sus deseos, pues sentí cuando me comenzó a dar de
lenguetazos por encima de la tela de mis bragas, justamente sobre mi encubierto
triángulo, provocando nuevas sensaciones que hicieron que me abriera de piernas
lo más que pude con el fin de ampliarle el horizonte de acción a su caliente
hocico. Sinceramente ya no quise impedir que el perro se mantuviera accionando
en ese sitio, pues la intensidad de la caricia y el agradable cosquilleo que me
proporcionaba con su amaestrada y dura lengua me hicieron abandonar por completo
cualquier tipo de negativa a disfrutar del incomparable placer que estaba
experimentando. Así que entregada totalmente al delicioso hurgonear del perro
sobre mi preciosa intimidad, relajé mis brazos y mis piernas y me abandoné
enloquecida a sus calientes exploraciones por fuera de mi gruta, explotando muy
pronto en tremendas venidas que me causaron brutales sacudidas que me hicieron
sollozar de lujuria. No obstante que Bat sentía cómo vibraba mi cuerpo debajo de
su hocico a causa de mis orgasmos como consecuencia de aquellos ardientes
lenguetazos, no paraba nunca de empujar y frotar su trompa abierta sobre mi
abultada región púbica, centrándose justamente sobre la tela humedecida por los
efluvios salidos de mi embramada rajita, la cual me pedía cada vez más y más
acción. Pero por lo visto el perro estaba siendo llevado por sus instintos hacia
una motivación mayor que esa, debido sin duda a las puntuales enseñanzas de
Luci, ya que de pronto comenzó a jalar con sus dientes mi mojada pantaleta con
la clara intención de despojarme de ella. A decir verdad al principio yo no supe
cómo reaccionar, pero en realidad ni tuve tiempo de hacerlo ya que Bat, en una
demostración de suprema inteligencia arremetió contra la tela jalándola con
fuerza con su húmeda trompa hasta que vió que la raja frontal de mi zona
prohibida quedó al descubierto frente a sus enfrebrecidos ojos. Más rápido que
el viento colocó su ahíta lengua sobre la carne mojada de mi gruta escondida
tratando de abrirse paso hacia el interior de los plieguecillos que adornaban mi
virginal laberinto del deseo.

En un vano como inútil intento por impedir que me metiera la
lengua dentro de mi chochito, yo traté de mover mi cuerpo hacia un lado; pero
Bat, más listo y entenado que yo para esas lides, ya había hundido con maestría
la tibia punta de su protuberancia lingual en la entradita de mi cavidad,
causándome placenteras e incomparables sensaciones que hicieron que renunciara
por completo a cambiar de posición. El perro, sabedor de que ahora me tenía a su
merced, se acomodó lo mejor que pudo frente a mi excitado coñito sin dejar de
prodigarle veloces e incisivos lenguetazos, batiendo su ansioso hocico sobre mi
acolchado bollito en tanto su lengua entraba más y más en mi inviolado conducto
frontal. El veloz lengueteo se fue haciendo cada vez más intenso prodigándome
las más ardientes sensaciones que había sentido en mi vida. Recordaba cuando
Luci me había lamido la vulva con anterioridad y no podía comparar de ninguna
manera aquel sentir con el que ahora me proporcionaba Bat, pues la intensa
lujuria de que gozaba en esos instantes era algo en verdad difícil de describir.
Deseosa de disfrutar al máximo de aquel placer prohibitivo y dejando a un lado
mis prejuicios de niña, me abrí completamente de piernas en una entrega sin
barreras para ayudar al can en su caliente maniobra, abandonándome de nueva
cuenta a las tremendas sensaciones de brama que el entrenado perro me
proporcionaba con su amaestrada lengua. Ya no supe cuantas veces me vine en esta
ocasión porque no tuve tiempo de contarlas, pues a medida que Bat intensificaba
sus furiosas pero a la vez suaves acometidas sobre mi abierta hendidura, los
orgasmos se manifestaban con violencia dentro de mi ser una y otra vez, mientras
lloraba y gritaba presa de una lujuria inconfesable. Para entonces el can tenía
su daga totalmente de fuera e intentaba en vano montarse encima de mi, pues dada
la posición en que me hallaba era imposible realizar el acoplamiento anhelado.
Dada la incontenible brama que sentía, de momento pensé en entregarme
definitivamente al animal para que fuese él quien me desvirgara mi papayita; sin
embargo sentí miedo al recordar cómo Luci se había quedado pegada con su
tremenda verga inflamada adentro de su chochito, y realmente no me atreví a
hacerlo quizás por el miedo que aquello me causaba.

Así que después haber experimentado los más interminables e
intensos orgasmos de mi vida, y notando que Bat cada vez se hallaba más ansioso
por penetrarme, consideré que lo más prudente era zafarme de aquel salvaje y
ardiente animal, quien sin duda alguna quería hacerme suya como lo hacía tan
frecuentemente con mi cachonda hermanita. Rápidamente y como pude me puse de
pie, me acomodé los calzones y comencé a vestirme, mientras miraba cómo Bat se
pasaba insatisfecho la lengua sobre el largo y duro pito que le colgaba entre
las patas traseras, en un intento quizás de autosatisfacerse de esa forma sin
conseguirlo. Pensando con prudencia que ya era hora de regresar a casa le hice
una señal a Bat para que me siguiera y me alejé hacia el hoyo de la barda de
nuestro patio, asomándome primero para asegurarme de que no había nadie, para
después caminar con el perro detrás de mí rumbo a mi casa. Mientras recorríamos
el largo trecho del sendero, yo volteaba para verle al perro debajo de su
vientre, observando que aquella cosa aún le colgaba cual rojizo estilete, lo que
me ocasionaba una serie de estremecimientos indecibles. Sin poder evitarlo
cavilaba sobre mi indecisión de dejarme penetrar por él, y una especie de
arrepentimiento venía a mi corazón al considerar que quizás había desaprovechado
la oportunidad de oro que se me había presentado ese día. Más recordando el
peligro que podría significar para mí el dejarme coger siendo aún virgen, me
contenté finalmente por haber tenido la cordura de separarme de Bat a tiempo,
sentiendo que amaba tanto a nuestro fiel perrito como seguramente lo amaba
también mi propia hermana.

Al llegar a casa me metí rápidamente en la ducha a fin de
quitarme el olor a animal que sentía en todo mi cuerpo. Cuando salí del cuarto
de baño me bajé hasta la sala comprobando que mi madre y Luci aún no regresaban.
Puesto que me hallaba agotadísima por los tremendos orgasmos del día, comí algo
y me retiré a mi cuarto para dormir un rato. Me despertó un suave movimiento de
manos, y al abrir los ojos ví que era Luci quien trataba de despertarme.

-Juli…Juli…despiértate….

-Eh?…qué pasó?…

-Nada niña…estabas bien dormida….

-Ay sí manita….me quedé dormida…desde que ustedes se
fueron me acosté, tu crees?

-Si?…no saliste a jugar?

-No Luci….dormí todo este tiempo que ustedes estuvieron
fuera…

-Ay manita, pues que bueno que descansaste…

-Y mamá?

-Está abajo acomodando la despensa.

-Mmmm…y qué quieres hacer?

-Te quería invitar al patio para jugar un rato.

-Bueno…si quieres vamos.

Salimos las dos hasta el patio y nos pusimos a jugar como si
nada. Yo veía a Luci y admiraba su extraordinaria y juvenil belleza, pero en el
fondo lo que más admiración me causaba de ella era el saber lo inteligente y
lista que era mi hermanita, y la forma como manejaba todos sus juegos secretos,
que ahora y de alguna manera yo imitaba por igual disfrutando ampliamente de
toda aquella red de secretos familiares que todos ocultábamos de la mejor manera
posible. Aquella tarde transcurrió sin contratiempos ni sorpresas, pues una vez
que nos cansamos de jugar entramos en la casa para cenar con mamá. Estando las
tres a la mesa charlamos mientras comíamos e irremediablemente el tema derivó
hacia nuestro padre y su prolongado viaje.

-Ay niñas…. siento decirles que esta tarde me llamó papá
para darme una mala noticia.

-Si?…qué noticia, mamá? –contestó Luci con manifiesto
interés-

-No…no es nada malo….lo que ocurre es que no ha podido
encontrar los sementales que busca….no hay de la raza que él necesita, y pues
demorará varios días más. El muy testarudo no quiere regresar hasta que los
consiga.

-Ay mami…lo extrañamos tanto…pero ni modo –dije yo con
franqueza-

-Si mamita…en verdad que yo también lo extraño demasiado
–terció mi hermana-

-Sí…lo sé…porque yo igualmente también lo extraño –dijo
mamá- Pero bueno, espero que en menos de dos semanas retorne a casa.

-Dos semanas? –dije yo con tristeza, pensando que eso
retardaría aún más mi ansiado dervirgamiento-

-Si Juli….casi dos semanas más o menos.

-Ay que lástima –respondí nostálgica- Pero ni modo…qué le
vamos a hacer.

-Así es –dijo mamá- Pero ya verán cómo los días se pasan
rápido.

-Eso espero, mamita –contesté yo-

-Bueno Julita…como Luci ya fue conmigo al mercado y me
ayudó, ahora te toca lavar los platos.

-Si mamita…yo lo haré.

Mi madre entonces dijo, bostezando:

-Ay …estoy rendida…. bueno niñas…yo me iré a
descansar…y no quiero que nadie me moleste, eh?….ya nos veremos mañana.

-Yo también me iré a dormir…. –dijo Luci- Me siento muy
cansada.

-Está bien…que descansen las dos –les respondí-

Mientras yo me quedaba en la cocina haciendo la limpieza, mi
madre y Luci subieron las escaleras para dirigirse a sus respectivas
habitaciones. Debí demorar al menos media hora o quizás más tiempo fregando los
platos y limpiando todo hasta que finalmente me subí yo también a mi dormitorio.
Una vez adentro me desnudé quedando sólo en calzones y me dispuse a acostarme,
rendida como estaba por los calientes acontecimientos que había vivido con Bat.
Debido sin duda al trepidante encuentro que había tenido con el animalito debí
quedarme dormida un buen rato; sin embargo, el ruido que hizo mi puerta al
abrirse lentamente desde afuera hicieron que me despertara y me quedara
escuchando en silencio, intentando descubrir que era lo que ocurría. Una cabeza
asomó para otear hacie el interior de mi dormitorio, y vi que la puerta se cerró
enseguida suavemente, como si quisieran que yo no me diese cuenta de nada,
pudiendo oir al mismo tiempo como una especie de susurros afuera en el pasillo.
Dejé pasar unos instantes y me levanté de la cama tratando de no hacer ruido,
acercándome hasta la puerta de mi dormitorio. Pegando el oído a las tablas pude
distinguir las voces que provenían del exterior.

-Ssshhh….no hables fuerte…tu hermana está bien dormida, y
no quiero que se despierte para nada. –dijo mamá-

-Estás segura mamita? –le susurró Luci-

-Si….acabo de ver que duerme profundamente….vamos
ya…entremos a mi cuarto…

A mí francamente se me hizo un nudo en el pecho al sospechar
que quizás podría ser testiga de algún otro secretito familiar entre mi madre y
mi hermanita. En ese instante recordé la forma en que días atrás había espiado a
mi mami y a su amiga Margarita desde el balcón de su cuarto, por lo que decidí
esperar un breve tiempo para darles la confianza suficiente. Después de algunos
minutos me puse una bata y abrí sigilosamente mi ventanal con la intención de
pasarme al balcón del dormitorio de mi madre. Una vez llegada al sitio desde
donde podía ver hacia el interior de su cuarto, me di cuenta que la lámpara
estaba encendida pero que la tela de la cortina estaba corrida. De momento
aquella circunstancia me causó cierto desasosiego, más siendo tan tenaz para
esas cosas busqué la forma de poder ver hacia adentro, pues no quería perderme
por nada del mundo lo que estaba a punto de suceder. Con el mayor sigilo posible
empujé muy despacio la ventana de madera con cristal advirtiendo que para mi
fortuna no estaba cerrada por dentro, por lo que de manera silenciosa metí la
mano e hice a un lado la cortina, pero sólo lo justo para que no advirtiesen mi
presencia y para dejar un breve huequito de tela que me permitiera ver y
escuchar con claridad lo que estaba ocurriendo. Agachándome y acomodándome sobre
el piso del balconcillo acerqué mis ojos hacia el hueco que dejaba la cortina y
me dispuse a observar con atención las ocultas escenas que ahora iré relatando
tal como sucedieron.

Advertí que las dos se hallaban aún vestidas, estaban
sentadas en el borde del colchón de la cama y habían establecido un diálogo
entre ellas, percibiendo claramente cuando Luci le decía en ese momento a mi
madre:

-En donde está eso mamita?…..ay, me muero de ganas de ver
cómo es…

-Espera mi hija…no debes ser tan impaciente….

-Pero dime…en dónde lo guardaste…?

-Ay niña….lo tengo escondido en el primer cajón de la
cómoda….si quieres puedes traerlo…

-Ay sí….¡ya quiero admirarlo de cerca!….

Ví que Luci se dirigió hacia la cómoda de mamá y abrió uno de
los cajones sacando de adentro un paquete, el cual comenzó a abrir de inmediato.
Poco después pude apreciar aquel objeto que mi hermanita mantenía entre sus
manos mirándolo con ojos de sorpresa y de deseo, mientras se acercaba
pausadamente hacia la cama, desde donde mi madre la observaba sonriente. Luci se
sentó junto a mi mami y ambas comenzaron a admirar aquel instrumento que yo
también observaba con gran curiosidad desde mi escondite. Ví que Luci tenía la
cara enrojecida y hablaba con un entusiasmo que le hacía verse más bella que de
costumbre.

-Ay mamita…pero es igualito, no?….

-Y tú como lo sabes Luci?….qué acaso has visto alguno
antes? –le respondió mamá inquisitivamente-

-Ay no mamita…cómo crees…pero bueno, sólo me imaginaba
que así debe ser en la vida real, no?

-Bueno sí…eso sí…es realmente igualito…la única
diferencia es que éste es de un material especial y no de carne…

-Ay sí, verdad?

-Sí linda…pero te aseguro que es algo que no le pide nada
al otro…aunque bueno…hay cosas que éste objeto no puede hacer….

-Sí mamita?…y como cuales cosas?

-Bueno…por ejemplo…éste no puede echar lechita, niña…

-Oh….de verdad mami?….y cómo es eso?….me podrías
explicar?

-Si, por supuesto. Mira Lucita, cuando los hombres hacen el
amor siempre finalizan echando una lechita que se llama semen, y que le sale de
los huevitos que tienen debajo del pene. Eso sirve justamente para formar los
bebés….pero también es una delicia para las personas que saben disfrutar de
eso….

-Ohh…¡no lo sabía!…

-Lo sé linda…es por eso que te he estado enseñando poco a
poco estas cositas…para que cuando seas un poco más grandecita estés enterada
de todo….

-Sí mamita…gracias por enseñarme todo eso….pero…qué
mas?

-Otra característica del pene normal de un hombre es que
permanece siempre aguadito…y sólo se pone duro como éste cuando se excita…

-Si?….y cómo es que se excita el pene…?

-Bueno…para eso hay muchas y variadas formas…pero la más
usual es tocándolo, sobándolo, haciéndole caricias, arrumacos y esas cosas…

-Ohh…qué interesante es saber eso, mami.

-Verdad que sí?…y aparte de eso, también puede excitarse un
pene metiéndoselo en la boca…chupándolo…acariciándolo con la lengua
suavemente….

-Ay no me digas….y eso también lo pone duro, mamita?

-Así es…porque eso despierta el deseo en un hombre y la
reacción natural es que se endurece tanto como éste que estamos viendo
ahora….y así permanece hasta que al final echa la lechita que te digo….

-Mmmm….oye mamita, entonces si el pene no está duro no se
puede introducir verdad?

-Ay pues claro que no, niña….eso es imposible….necesita
estar totalmente parado para que tenga la dureza suficiente para que se pueda
meter en la cosita que tenemos entre las piernas.

-Sí verdad?…eso es lógico….

Al escuchar la conversación que las dos mantenían en la
soledad de la habitación y la extraordinaria sutileza y genialidad con que Luci
fingía una ignorancia que por supuesto estaba lejos de ser verdadera, yo me
regocijaba en mi interior con la manera en que mi perspicaz hermanita manejaba
todos sus asuntos, haciéndole creer ahora a mi madre que efectivamente
desconocía todo lo relativo al sexo y sus prácticas. También comprobé que mi
madre estaba totalmente ignorante de las correrías de Luci con mi papito y
también con el perro, por la forma en que le describía sus enseñanzas como si mi
hermanita fuese una novicia en esas cuestiones. Mi mami le dijo entonces:

-Ya lo viste bien Luci?….obsérvalo con calma y con
atención… eso era lo que deseabas, no es así?

-Si mamita…y te diré la verdad…..hoy que fuimos de
compras al lugar que me llevaste lo ví dibujado en la cajita, y por eso te
pregunté que cosa era eso….porque yo quería que tú me enseñaras todo lo que
sabes sobre esto.

-Si, lo sé. Por eso lo compré…para que pudieras verlo
bien…..pero debo decirte que es peligroso que eso se mantenga en casa…no
quiero que tu padre lo descubra….

-Por qué mamita?….tienes temor de que él se moleste?

-Ay pues claro….no quiero que piense que ando buscando por
fuera lo que él siempre me proporciona….ji ji ji ji…..me entiendes linda?

-Si mami….te comprendo perfectamente….

-Por esa razón haremos una cosa, Lucita….sólo lo tendremos
aquí unos días mientras tu papi está de viaje….pero antes de que regrese yo me
encargaré de buscarle un lugar seguro fuera de casa para que tu papi no se de
cuenta de nada.

-Oh sí…eso es genial…¿pero cómo le harás….?

-Mira linda…tengo una amiga de confianza que sé que me hará
el favor y lo guardará muy bien….y cuando tengamos oportunidad y queramos
verlo, sólo tendré que pedírselo y ya.

-Qué bueno, mamita….porque sería una lástima deshacerse de
él, no?

-Efectivamente niña….eso sí que sería lamentable….y
además no quiero hacer eso.

-Claro que no….ay mamita, pero éste tiene un tamaño
demasiado grande….no sé, pero debe medir algo así como treinta centímetros,
no?

-Pues más o menos, sí….pero no creas que en la vida real
los penes son más pequeños….

-No?….Hummm…eso no lo sabía.

-Sé que tú no lo sabes Lucita, por eso te lo digo….mira
niña…te voy a confiar algo que tú no sabes….

-Si mamita…dime qué es…

-El pene de tu papito es más o menos como de éste tamaño…

-Ay no me digas….del mismo tamaño de éste?…..ay mami,
está bien largote….

-Sí….de ese tamaño…y aún creo que es un poco más largo
que éste, aunque no tan grueso. –dijo mi madre moviendo el pene de hule que
mantenía entre sus manos, mientras le daba aquella lección oral a mi hermana-

-Oh mamita…y dime…te gusta mucho el pene de papá?

-Ay pues claro, niña…..¡me encanta!

-Ya lo suponía….porque me imagino que entre más largo sea
debe ser mejor para la mujer, no?

-Pues no precisamente….pero te diré algo, Luci….muchas
veces las dimensiones de un pene corto se compensan con la manera en que el
hombre lo utiliza…pero debo reconocer que es mejor uno grande que uno
pequeño…jajajajaja….

-Ji ji ji ji…..y por qué será mamita?

-Bueno…es claro que si es más largo entrará más adentro de
ti y consecuentemente te producirá sensaciones más placenteras…

-Si?

-Así es….en realidad la mayoría de las mujeres prefiere los
penes más largos, o bien más gruesos….. aunque eso no suele reonocerse
públicamente por supuesto.

-Sí….creo que debe ser así.

-Te aseguro que así es, niña…y es bueno que vayas
aprendiendo muy bien todas esas cosas que ahora te estoy enseñando.

-Ay sí mamita…y te doy las gracias por ser tan comprensiva
conmigo…

-Bueno linda…tú ya tienes edad para que sepas esas
cosas….

-Lo crees así, mami?

-Claro que sí….muy pronto te convertirás en toda una mujer,
y además con una hermosura como pocas….en realidad eres muy bella, Lucita…al
igual que tu hermanita Juli….ambas serán dos preciosas mujeres, sin duda muy
asediadas por los hombres.

-Mmm….pues eso espero…ji ji ji ji….

-Jajajaja….así será…te lo aseguro….

-Oye mami….y quien es la amiga que dices que te guardará
esto?

-Mmmm….está bien..te lo diré…pero tienes que guardar el
secreto..así que promételo.

-Te lo prometo.

-Es mi amiga Margarita.

-Oh si….pero ella también está casada, mami…cómo le hará
para esconderlo sin que su marido se de cuenta?

-Bueno Luci, lo que ocurre es que ella tiene una cajita de
seguridad en un banco de la ciudad…..Y allí guarda muy bien algunas cositas
que no quiere que su esposo conozca…..tal vez algún día te mostraré algo de
eso., pues ella y yo nos tenemos absoluta confianza….

-Oh mami….dime más…yo quiero saber…

-¿Qué quieres saber, niña?….sólo preguntame….

-Quiero saber si hay otras cositas diferentes a éstas que
sirvan para lo mismo….

-Por supuesto linda….hay muchísimas cosas que aún no
conoces….pero que con el tiempo las irás descubriendo….

-Si….pero como cuáles?…

-Bueno…por ejemplo, muchos penes de diferentes
tamaños….de diferentes formas, algunos son dobles y con dos cabezas…y
también ciertas cremas que sirven para usarlos mejor….en fin, son muchas
cosas, niña….

-Ohh….no lo sabía.

-Claro que no….¿cómo lo ibas a saber?…..pero como te
digo, poco a poco te las iré mostrando a tí….pero no tienes que decírselo a
nadie…lo recuerdas?

-Claro que lo recuerdo, mami…no te preocupes.

-Está bien…sé que no dirás nada, linda.

-Así es….oye mamita…y tu amiga Margarita también usa
estas cosas?

-Ay claro que sí….mira Luci, en realidad la mayoría de las
mujeres los usan….pero se utilizan solamente de vez en cuando… si una se
siente muy excitada y no puede hacerlo con su marido, simplemente se usa esta
clase de cositas, que bien que ayudan….ji ji ji ji…..

-Ohh….y por qué dices que se usan cuando no pueden hacerlo
con su marido?…pueden darse esos casos, mami?…

-Bueno, pues hay muchas causas….por ejemplo, ahora que tu
padre está ausente, hay días en que una anda toda excitada…y objetos como éste
te dan placer sin que nadie lo sepa.

-Ohh….eso es genial.

-Así es, niña….qué bueno que existen estas cositas, no te
parece, Luci?

-Si, claro…jijijiji….

-¿Qué mas quieres saber, linda?…. pregunta con confianza
todo lo que desees….

-Todo lo que yo quiera saber?…

-Si niña…ya te lo dije….

-Mmmm…pues quisiera saber si tú has visto a Margarita
cuando los usa….quiero saber cómo lo hace, si?

-Está bien, niña…te lo diré…pero ningún comentario a
nadie, eh?

-Si mamita…descuida…

-Mira Luci….te voy a confiar algo….recuerdas la ocasión
en que salí con mi amiga de compras?

-Si…claro.

-Pues ese día ella andaba demasiado excitada…demasiado
caliente…y todo porque su marido estuvo varios días fuera.

-Ay, no me digas….

-Si…pero sucede que yo también lo estaba a causa de la
ausencia de tu papi.

-Oh sí, claro….y qué pasó?

-Pasó que por la noche nos vinimos aquí a la casa….aquí a
mi recámara….

-De verdad, mamita?….Mmmm…y que fue lo que hizo?

-Hicimos….porque las dos nos tuvimos que hacer
cositas….ay Luci, te juro que ni ella ni yo nos aguantábamos más….

-Ohh…entiendo….pero cuéntame….que pasó?

-Antes de venirnos a la casa, Margarita y yo fuimos a la caja
de seguridad que te dije, y de allí sacó un pene tan largo y grueso como
éste….

-Ohhhhh

-Así es….y bueno, después nos vinimos a casa….por cierto
ustedes ya estaban dormidas.

-Mmm…vaya…por eso no me di cuenta, no?

-Claro que no….recuerda Luci que siempre debes ser muy
cuidadosa en tus cosas…tienes que procurar que nadie se de cuenta de lo que
haces en secreto….

-Oh sí, mami…tomaré muy en serio tu consejo….ji ji ji ji
ji….

Yo me daba cuenta cómo la conversación entre ellas iba
tomando un cariz cada vez más delicioso y excitante, en tanto comprobaba una vez
más que la ladina de Luci no sólo desplegaba un ingenio que era tan natural en
ella, sino también una inteligencia superior incluso a la de mi mami, pues ésta
continuaba contándole sus cosas con toda confianza mientras mi audaz hermanita
iba manejando la conversación a su antojo sin que mi madre lo advirtiera en lo
más mínimo. Mi madre continuó:

-Bueno, niña…la cosa es que llegamos aquí a eso de la media
noche…con unas copitas encima…ji ji ji ji…

-Oh…bebieron vino?

-Si…bebimos algo….y debes saber que eso ayuda mucho
también en un encuentro sexual.

-No me digas….en serio, mamita?

-Claro linda….ya lo comprobarás cuando tengas la edad
suficiente…

-Mmmm….qué rico es saber todo eso…y qué más?

-Pues nos encerramos aquí y ella se colocó el aparato
amarrándose las correas que tiene alrededor de su cintura…

-Ahh….tiene cinturón?

-Si…ella tiene un pene que tiene un cinturón de cuero…ese
se amarra como te dije y entonces el pene de hule queda colgando justo enfrente
de la vulvita….como si fuese un verdadero pene….un macho de verdad…

-Ay mamita…yo quisiera ver como es esa cosa….

-Está bien, niña…buscaremos la forma de que lo conozcas
pronto…

-Ay mami…por qué no se lo pides mañana?….recuerda que
tiene que ser ahora que papá se halla de viaje.

-Si…tienes mucha razón….pero si quieres conocerlo bien,
creo que sería que lo manejáramos de otra manera….

-Oh sí, mamita….tú dime cómo.

-Pues verás….se me ha ocurrido que yo invite mañana a mi
amiga, y entonces tú te escondes dentro de mi ropero….y desde allí podrás
apreciar muy bien todo lo que se puede hacer con eso que te digo….

-Ay mami…eso sería realmente estupendo…

-Seguro que sí, niña….pero tienes que prometerme que no te
dejarás ver para nada….no quiero que ella sepa de nuestro plan.

-Prometido, mami….no hay problema….

-Está bien, Lucita….pero eso será mañana….qué más quieres
saber?

-Dime algo….sólo ella fue quien se lo puso o tú también te
lo pusiste?….

-Las dos, niña….las dos…primero una y luego la otra.

-Oh…eso es genial, mami….

-Ciertamente que sí, niña….es algo fenomenal sin duda
alguna….

-Ay mami…de tan sólo contarme todo esto me estoy mojando de
allá abajo…como siempre que me cuentas de esas cosas….

-Lo sé Lucita, pues yo estoy igual que tú….

-Oh mamita…te digo algo?….

-Claro linda….lo que tú quieras….

-Realmente se me hará muy larga la espera hasta mañana….

-Oh sí….a mí también….

-Entonces….por qué no….?

-Qué Lucita?….anda…dímelo con toda confianza….

-Por qué no hacemos algo tú y yo…?

-Qué quieres hacer, linda?

-Ay mami…pues quisiera que me tocaras allá abajo….y yo
también deseo tocarte a ti…como las otras veces…

-Mmmm…mi linda nenita…pero claro…claro que sí….ven
aquí…

Luci no se hizo esperar dos veces la petición y enseguida se
colocó junto a ella. Mi mami la tomó en sus brazos y la apretó con ternura,
comenzando a acariciarle las piernas por debajo de su falda, en tanto mi
cachonda hermanita se deleitaba cerrando los ojos y exhalando ansiosos gemidos
de placer. Mi mami comenzó a despojarla de sus vestiduras con parsimonia,
quitándole primero su blusita, el sujetador y finalmente la falda, hasta dejarla
únicamente en calzones. Yo admiré por enésima vez la belleza del precioso
cuerpecito de Luci, a quien notaba cada día más desarrollada, más mujer, quizás
debido a las incursiones sexuales con papito, pero seguramente también
contribuían en su incipiente frondosidad los frecuentes y excitantres encuentos
secretos con Bat en el bosquecillo del traspatio. Estando Luci casi desnuda,
ahora fue mi madre quien comenzó a quitarse la ropa con soltura frente a la
ardiente mirada de mi hermana, quien se comía con la vista cargada de lujuria el
extraordinario y hermoso cuerpo de mi mami, que no se dejó nada encima,
mostrándose ante Luci tan bella y hermosa como era.

Ante un cuadro tan incomparablemente singular yo tampoco
podía permanecer quieta, pues ya mis manos desde hacía rato habían estado
hurgando con suavidad y codicia la escondida región de mi entrepierna, hundiendo
mis dedos con delectación en la mojada hendidura de la puerta de mi chochito.
Para entonces mi mami, sin perder el tiempo, ya había colocado a Luci boca
arriba sobre la cama, procediendo a quitarle lentamente las bragas para dejar al
descubierto el candente tesoro que adornaba su pubis, que por lo visto y de
manera insaciable no se cansaba de gozar una y otra vez las diferentes
modalidades del placer que tenía a su alcance; ya fuese con mi papito; ya fuese
con Bat; conmigo, y ahora con mi mami. A decir verdad aquellas escenas tan
lascivas que ahora observaba sólo venían a ser el preámbulo de cuestiones aún
más ardientes y calenturientas que habrían de protagonizar en adelante madre e
hija; mas en aquel momento yo no lo sabía. Pero lo que sí sabía muy bien era que
ahora estaban aprovechando a la perfección la prolongada ausencia de mi papito,
lo cual en cierto modo me agradaba, pues esa circunstancia me permitiría
aprender más cosas que me habían sido vedadas hasta ahora, quizás debido a la
cortedad de mis años. Ví cuando mi mamita le fue abriendo poco a poco las
piernas a mi hermana colocándose justo en medio de ellas, con la cara puesta
frente a su linda vulvita de tenue y suave vellosidad, acercando con ansias su
boca a la rajadura del deseo y llevando ya la lengua de fuera hacia la ansiosa
oquedad de Luci, quien recibió el primer contacto lingual emitiendo un gemido de
placer. Mi madre inició el consabido acto mamatorio sobre la abultadita zona
púbica de mi hermana, haciéndole una serie de caricias tan calientes y
prometedoras que me hacían vibrar a mí también de brama, anhelando ser yo quien
estuviese siendo acariciada.

Así se mantuvieron las dos mujeres entregadas por completo en
aquella sesión con dedicatoria especial a la diosa Safo, disfrutando ampliamente
del espectacular encuentro carnal, gimiendo, gritando y hasta aullando de deseo
y ardor: Mi mami, completamente pegada y perdida entre las piernas de Luci, y
ésta con las extremidades inferiores totalmente abiertas refregándose con
lentitud sobre la cara de su íntima mamadora, con la firme intención de aumentar
el goce que la lengua de serpiente le prodigaba con movimientos expertos. Yo no
pude aguantar por más tiempo los intensos orgasmos que desde hacía rato
amenazaban con explotar dentro de mí; así que pronto me derramé en un generoso
caudal de líquidos seminales que me estremecieron con el ardor del fuego,
mientras trataba de no hacer ruido para no ser descubierta. Pareció como si Luci
se hubiese sincronizado conmigo, pues también la escuché gritar con fuerza y
pasión desbordante mientras mi mami hundía su cara con desesperación entre sus
piernas prodigándole la más deliciosa venida que indudablemente se prolongó por
largo rato, a juzgar por los intensos gemidos de brama que emitía. Habiendo sido
Luci gratificada con generosidad por las expertas caricias de mamá, fue ahora
ella quien le pidió a mi hermana que le hiciera lo propio, mientras adoptaba la
misma posición tendiéndose en la cama con los ojos llenos de deseo, en tanto
ella misma abría sus piernas para facilitarle a Luci la maniobra lingual. Mi
hermanita, perfecta conocedora de aquel tipo de actuación, se recostó sobre la
vulva de mi mami iniciando un exquisito y suave chupeteo sobre la boca abierta
de la sonrosada hendidura de mamá, quien comenzó a gemir de inmediato a causa de
la mamada que la tierna boquita de mi hermana le prodigaba. Así permanecieron
las dos hembras disfrutando de aquel intenso encuentro sexual, viendo cómo mi
mami levantaba sin cesar su grupa con el fin de repegarse lo más que podía a la
boca de Luci, que ya se había apoderado del clítoris enhiesto de mi mami,
succionando aquel pequeño botoncito del placer con una dedicación increíble. Al
sentir mi mami la proximidad del orgasmo detuvo de pronto sus ansiosos
movimientos para pedirle a mi hermanita que le metiera aquel instrumento del
deseo que se hallaba depositado sobre el buró. Luci tomó inmediatamente la larga
y gruesa verga de hule y le acomodó la punta en la humedecida y delirante cueva,
que se abrió con lujuria ante la primera acometida de aquel fenomenal falo de
fantasía que Luci blandía entre sus manos, y que ahora le empujaba poco a poco
hasta que se fue perdiendo en las inmensidades de la caverna ahíta de mi madre.

Pronto se perdió de mi vista la totalidad de aquel palo del
delirio, quedando solamente de fuera la gruesa bola que simulaban los huevos, en
tanto mi hermanita seguía moviéndolo en círculos dentro del chochito enardecido
de mi mami, quien gritaba y gritaba debido al intenso placer que el descomunal
intruso le provocaba.. Ante tal género de penetración mi mami no pudo soportar
la angustia de mantener su cuerpo al margen del deseo, y pronto explotó en
orgasmos múltiples que se prolongaron sin cesar por largos minutos
confundiéndose con sus delirantes espasmos y los estremecedores grititos que
salían de su boca, paladeando, disfrutando y apretando con su papaya el largo y
grueso miembro que llenaba por completo su mojada caverna. Luci, conocedora
perfecta del significado de aquella serie de gritos y aullidos que profería mi
mami, mantuvo inteligentemente el falo de hule dentro de la caliente cueva de mi
mami moviéndolo como si fuese un tornillo, hasta que finalmente desaparecieron
los estremecimientos y cesaron los gemidos. Al darse cuenta de que mi madre
había por fin acabado de gozar, la caliente Luci le fue sacando lentamente la
fantasiosa herramienta de su vulva, hasta que logró extraerla en su totalidad.

Una vez que el falo estuvo afuera, comenzó a lamerlo con
singular entusiasmo, con la finalidad de beber ella también parte de los
líquidos que mojaban por completo la supletoria herramienta. Al fin saciadas y
ahítas de placer, comenzaron minutos después a vestirse, lo cual me indicó que
era el momento apropiado para retirarme a mi dormitorio.

Cuando llegué a mi cuarto yo estaba aún estremecida de la
brama a causa de todo lo que había visto, por lo cual me tendí sobre mi cama y
comencé a masturbarme con furia y violencia mientras pensaba en la candente
promesa que mi madre le había hecho a Luci minutos antes, de invitar a su amiga
Margarita a casa para que mi hermanita pudiese atestiguar escondida dentro del
ropero de los juegos prohibidos con aquel juguete que Luci anhelaba conocer.

CONTINUAR큅…..

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Resumen del relato:
    Juli es llevada por sus deseos a iniciar las prácticas sexuales con Bat, aprovechando la ausencia de su padre. Pero al mismo tiempo descubre la relación incestuosa entre su madre y su hermanita Luci, iniciando una serie de sesiones espiatorias muy didácticas para su corta edad.

Deambulando

Deambulando (13)

Eran las nueve de la noche. Hacía calor y el cielo estaba
estrellado. El calor porteño, húmedo, de Buenos Aires sofocaba.

Esa noche tenía cincuenta pesos. Me sobraba plata para
realizar una fantasía pendiente, que tres mujeres en una misma noche me la
mamaran. Las putas, cobraban diez ese servicio.

Tomé por la calle donde suelen estar y enseguida las empecé a
ver. Las primeras que vi, estaban en un grupo de a tres. Dos eran putas viejas,
de mirada perdida y cansada, de sonrisa gastada y presumible concha reventada.
Vestían ambas pantalón de jean, una tenía camisa negra ajustada, y la otra
blanca, marcándoles tristemente las tetas gordas, fofas, sin vida, caídas,
atraídas inexorablemente por la fuerza de la gravedad. La otra puta era más
joven. Y también era la más provocativa. Estaba muy bien. Sabía por su cuerpo
privilegiado que tenía muchas más probabilidades de enganche que las otras dos
viejas. Vestía un pantalón negro de cuero y un top también negro. Tenía el pelo
abultado, ruliento. Su tez era blanca y contrastaba de maravilla con su negro
pelo indomable. Sin embargo, como estaba explorando el área, decidí continuar el
reconocimiento y ver otras putas.

Al llegar a la esquina, me detuvo el semáforo en rojo. A mi
derecha, había una puta de espalda ancha y mentón cuadrado. Enseguida me di
cuenta que era un travesti. El calor de la noche de verano hizo que tuviera las
ventanillas delanteras bajas. El travesti me miró y preguntó: vamos a dar una
vueltita, lindo? Le mentí, le dijo que no tenía dinero, que me encantaría. Al
decirle esto, me sonrió, me dio la espalda, y se abrió de piernas mientras se
agachaba con movimiento sensual. Pocas veces en mi vida sentí tanto asco.

A mitad de cuadra, en una parada de colectivo, había una
morocha de pelo largo y lacio vistiendo una minifalda roja y una camisa negra
entreabierta. El rojo caracterizaba su pasión, el negro, su fugacidad de la
noche. La miré fijo a los ojos y ella me tiró un beso pícaro. Miré por el espejo
retrovisor y me llamó con la mano. Paciencia, esta noche escojo a tres.

En la otra cuadra no había ninguna. Pero en la siguiente
esquina, vi una negra, una negra de verdad. Sus labios africanos gruesos fue lo
que más me sedujo. Su cuerpo, no era estilizado, sino relleno, aunque conservaba
las curvas de su contextura atlética natural. No pude resistirme y paré a su
lado. Se me acercó y me dijo, por diez mi boca es tuya, por veinte, mi cuerpo.
Bien, vamos, esta noche alquilo tu boca.

No recuerdo su nombre. Soy muy malo para recordar los nombres
propios. Es que, sinceramente, qué mierda me interesa su nombre. Me contó que
había regresado de un viaje por Ibiza con un cliente. El tipo estaba bien
forrado y se había llevado a dos putas. A ella y a una amiga. El tipo les había
hecho pasar treinta gramos de cocaína a cada una en sus estómagos, y esconder
otro tanto de heroína rociada de jugo de cebolla para que los perros no la
olfateen en los tacos de sus zapatos. Su charla era abierta, sincera, y hablaba
deprisa, con la agitación y exaltación caracterizante de los consumidores de
cocaína. Yo le miraba sus labios morenos, amplios y carnosos. Eran una
invitación al placer. Esa boca carnosa debería pesar medio kilo. Resultó ser no
africana, sino uruguaya. Tenía veintiséis años y denotaba mucha vida encima,
amplia experiencia; había vivido el triple o más que cualquier mujer socializada
de setenta años de edad.

Me hizo agarrar una cuadra poca transitada y oscura. Cuando
quieras, estacioná. Aparqué detrás de un Ford Falcón verde. Me bajé los
pantalones hasta los tobillos, dejando al descubierto a mi fláccido pene.
Primero bebé, me tenés que pagar, me dijo. Es que no confiás en mi? Si bebé,
confió en vos, pero primero me pagás, después te la chupo. Para qué prolongar la
demora del placer. Estiré mi mano hacia el bolsillo de mi camisa y y de mi
billetera saqué un billete de diez. Luego guardé mi billetera en ese mismo lugar
seguro.

La boca negra glotona comenzó a succionarme el miembro con
vehemencia. Era una auténtica bomba de chupar. Arriba, abajo, arriba, abajo. Su
intención era hacerme acabar lo más rápido posible, para luego ir a levantar a
otro cliente, y ganarse más billetes en la noche. Su mamada era veloz, y me
pajeaba a un ritmo aún más rápido. Esto fue así un tiempo y comenzó a
impacientarse ante mi tardanza. Vamos amor, dame ritmo, dame ritmo… ah….
dale, vamos, muévete… ritmo cariño… más ritmo… me decía cuando sacaba su
boca de mi miembro mientras me pajeaba y acariciaba los huevos peludos. Sentía
en mis pendejos su saliva, y en un momento, se cansó de chupar, y solo me
masturbaba y dejaba sus labios a escasos centímetros de mi glande, rozándolo,
imperceptiblemente. Muñeca, te pago para que me la chupés, no para que me hagas
la paja. Y bueno querido, apurate en terminar entonces. Su simpatía y romance de
unos minutos atrás había desaparecido. Siguió con su succión acelerada, con su
mamada turbo y empecé a moverme con fuerza, con un poco de bronca y rabia, y le
embestía fuerte pijazos en la boca. Querías ritmo, puta, tomá ritmo, tomá, puta.
Me la estaba fornicando salvajemente por la boca. Agarré su cabeza y le hundí
casi toda la pija dentro de la boca. Un poco me molestaban los dientes, y eso
hacía que me limitara. Pronto, llegué a mi clímax, voy a terminar, le dije. Ella
siguió chupando y aumentó su ritmo, y esos instantes preeyaculatorios, fueron,
sin duda, los mejores. Finalmente, cuando no pude contener más mis ansias, solté
mi semen en una acabada interminable en su boca. La puta se chupó hasta la
ultima gota. Luego abrió la puerta del auto, y escupió todo. La llevé a la misma
esquina de donde la había levantado. En el transcurso, charlamos y su falsa
cordialidad prodigiosamente resurgió. De todas maneras, la respetaba. Era
valiente, inteligente, y ganaba más plata que yo.

Emprendí nuevamente la búsqueda de otra puta. Decidí esta
vez, darle hasta el final de la calle, que eran aproximadamente unas diez
cuadras más de putas, y no levantar ninguna, solo mirarlas, observarlas, y luego
pegar toda la vuelta y volver a comenzar por la otra punta de la cuadra
nuevamente, y tal vez levantar la atractiva puta de cuerpo privilegiado que
estaba con las dos viejas.

Verdaderamente había muchas putas. La mayoría no era gran
cosa. Solo cargaban con el don de la lujuria. Muchas eran petizas, de cuerpo no
agraciado, otras eran de avanzada edad. Eran las menos las que estaban bien.
Claro, estas eran putas callejeras. Las putas elegantes estaban en los cabarets
y eran mucho más caras.

Cuando comencé nuevamente el recorrido, la puta de cuerpo
privilegiado ya no estaba, solo estaban las dos viejas. A la media cuadra, había
un kiosco y compré una cerveza. Una de las putas viejas logró verme y se me
acercó. Y ya que estábamos, permití que subiera. Su rostro estaba golpeado por
el tiempo y sus crueles adversidades y la estoica marginación de una cultura
hipócrita. Tenía el pelo descuidado y medianamente largo. En la oscuridad de la
noche, pude apreciar algunas canas estoicas. Me miró fijo a los ojos, y comprobé
de cerca que sus ojos eran tristes y cansados. Sus cachetes, por el contrario,
eran prominentes y graciosas, pero las arrugas les había robado la gracia. Y su
boca, de aliento a vino, era carnosa, y parecía hinchada. Cuando me sonrió, sus
dientes amarillos me saludaron. Y, no vas a abrir la cerveza? Me dijo. Aproveché
el rojo del semáforo, y con mi encendedor, de un saque hice volar por los aires
calurosos la tapita. La puta vieja le pegó un sorbo largo a la botella y luego
me la pasó. Tomé tímidamente. Con un poco de asco. Fue solo un pequeño sorbo, y
al tomar me pregunté cuántas pijas habría chupado esta puta de mierda. En el
mismo lugar que me chupó mi hambriento pene la negra, estacioné. El Ford Falcón
verde seguía estacionado allí.

La puta vieja, sin apuro alguno, comenzó por dar besitos
cariñosos a la cabeza de mi verga. Luego, sentí su lengua, como si fuera una
vibóra recorrer el agujero. Gemía, disfrutando lo que hacía, y mientras, me
pajeaba cariñosamente. Abrió su boca grande y se metió medio pene en su boca sin
rozarlo, y luego cerro sus labios y succionó lentamente hasta arriba de todo, y
volvió a repetir esto muchos veces. Fueron mis huevos, objetos de su succión
después. Primero, uno, suavemente chupado, luego el otro, sin dejar en ningún
momento de tocarme con su mano derecha el tronco de mi pija y con su mano
izquierda fregando la cabeza que emanaba tenuemente unas gotitas de leche.
Cuando mojó por completo todos mis huevos con su saliva, atacó nuevamente mi
pija. Recorría con su lengua toda el glande, de punta a apunta. Fantaseaba
dibujos en ella y cada tanto metía casi toda mi pija en su boca. Lo hacía de
maravillas. Nunca nadie me había chupado así. Corrí el espejo retrovisor de
manera que viera cómo me chupaba el miembro, y entre la poca luz que entraba al
coche, podía distinguir por momentos como la lengua serpentina hechizaba mi
miembro. Cuando ella sintió que yo había alcanzado una cierta calentura
evidente, empezó a succionarme con una delicadeza majestuosa y aumentó el ritmo.
La sensación de placer era máxima. En ese momento cerré los ojos y solo disfruté
de la maravillosa chupada de esta vieja puta borracha. A medida que me iba
calentando, iba moviendo mi cintura, y sus dientes gastados no me lastimaban, ni
siquiera me rozaban, lo que hacía que le enterrara profundamente en su garganta
mi pene. Y asi, en vaivenes suntuosos de placer, apreté fuerte su cabeza contra
mi pija, y evacué un montón de semen, y dejé aprisionada la cabeza en la
totalidad de mi miembro, y sentía como de la boca de la puta rebalsaba semen.
Cuando finalmente me quedé quieto, y dejé libre su cabeza, la puta abrió la
puerta, y como hizo la otra, escupió todo el semen. Luego, volvió a mi pija y
chupó lo que quedaba de leche, que había rebalsado de su boca, y luego volvió a
escupirlo, y luego repitió la operación, y limpió el semen que había quedado en
mis pendejos.

Al dejar la puta vieja en su esquina, vi la puta joven de
cuerpo privilegiado. Pero deseé prolongar un poco más la velada. Desde que salí
de mi casa, recién había pasado una hora y ya dos mujeres me habían chupado mi
virilidad. Además, tenía ganas de tomarme una cerveza, ya que la que compartí
con la puta no pensaba seguir tomando, y otra, tenía deseos de pegarle unas
caladas a mi cigarrillo de cannabis.

En otro kiosco, compré otra cerveza, de la misma marca, la
marca que me gusta tomar a mi, la más sabrosa: Quilmes (algún día, esta marca me
auspiciará y solventará mis vicios, seguro). Recorrí la calle de punta a punta
mientras fumé un poco de mariguana y analizaba las putas. Hubo una rubia,
veterana, de unos cincuenta años, de parada harto sexy, que me llamó la
atención. Pero primero decidí terminar la cerveza. Esta vez no la compartiría
con ninguna boca chupa pija. En la radio, estaba escuchando Piazzolla, y junto
al alcohol y la mariguana y el paisaje contemporáneo de la noche y las putas
clandestinas surrealistas, me encontraba en el paraíso. Así tendría que ser
siempre la realidad: un mundo onírico de verdad.

En una calle paralela, que había agarrado para poder echarme
una meada, en una esquina donde hay una parada de colectivo, veo una gorda,
vestida no como puta, sino como una mujer normal, ama de casa, que me miraba y
sonreía mientras yo meaba y sacudía mi ganso. Le hice señas y se acercó. Qué
estás haciendo, le pregunté. Estoy trabajando, cobro cinco pesos el pete. Sin
dudarlo, a pesar de que era una gorda que nada me atraía, la subí al auto. Volví
a esa calle tranquila y estacioné nuevamente detrás del falcón verde y la puta
empezó su labor. No tenía ninguna técnica más que chupar, y lo hacía con esmero
pero sin imaginación y realmente no me excitaba. Mi pene respondía a su pujanza,
pero no se calentaba. Estaba duro, pero no complacido, estaba dispuesto, pero no
seducido. Yo veía que la gorda ponía esmero en su labor, entonces empecé a
cojérmela por la boca y a moverme suavemente. La pobre gorda solo lograba
mojarme todo de saliva. La chupada no me gustaba en lo más mínimo. Me concentré,
busqué e indagué en los rincones más libidinosos de mi imaginación, y pude
descargar, no sin gran esfuerzo, mi leche abundante en su boca. Le pagué y le
dije que se bajara. Pretendía que la llevara a donde la había levantado. Le dije
que no, que iba para otro lado.

Antes de llegar a mi casa, compré tres cervezas quilmes.
Cuando llegué, recordé las andanzas y en la soledad de la noche me reía sólo,
recordando las picardías. Luego me entró la melancolía, y sin saber qué hacer,
me puse a escribir. Y esto, esto es lo que salió.

 

Fin


POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Gabriel Soto Sautú

 

Resumen del relato:
    Un joven levanta unas putas una noche de verano.

Crónicas desde Lesbos (III)

Crónicas desde Lesbos (III) (8)

Pamela ni se imagina que estoy acá tan cerca suyo, frente a
nuestro cuadro, el que le ayudé a pintar. Le agradezco que lo haya incluido en
su exposición, la primera de lo que va a ser su inminente carrera de artista
plástica, como le gusta decir medio en broma medio en serio. No contaba con
ello, sobre todo luego de nuestra discusión de ayer. Me gritó que era una
pendeja, que no sabía lo que quería, que estaba harta de mis ironías, que a mis
veintiún años debería tener todo un poco más claro…sobre nosotras. Le respondí
que no sabía a que se refería, que si estábamos juntas era por algo, que mi
intención no era pasarme de oráculo en oráculo para dejarla dormir tranquila,
que tomara un curso de bordado, ahí todo era más seguro. Me pidió que me fuera,
que no quería estar conmigo. Le sugerí que se buscara un mino, me di media
vuelta y pegué un portazo. En el cuadro aparecemos las dos, tomadas de la mano,
frente a frente. No es tan obvio porque nuestras siluetas se vuelven imprecisas
a través de la neblina. Es un cuadro triste. Tonos gris-oscuros. Yo insistía en
que si quería que la continuara ayudando incluyéramos tonos más exóticos. Creo
que ahí comenzó todo. Debí decirle que de lo único que estaba segura, en toda mi
vida, era que quería estar con ella, que era lo mejor que me había pasado, pero
no me di el tiempo…

-Parece que hubiera querido retratar un encuentro muy fugaz
¿Te parece?

Es el tipo que está a mi lado. No me había dado cuenta.

-¿Cómo?-pregunto turbada.

-Por los contornos de las siluetas. Parecen a punto de
esfumarse junto con la neblina –me aclara mirando el cuadro.

-O sufre de astigmatismo…crónico –le respondo un tanto
molesta por la intrusión.

-Entonces deberías denunciarla –agrega sonriéndome- ¿Cómo te
llamas? Hace más de diez minutos que estas parada frente a este cuadro.

-¿Sueles venir a las galerías a espiar a la gente? No parece
muy normal.

-Solo a las que ofrecen champagne y chicas misteriosas.

-Perdona, pero mi novio de casi dos metros de altura me
espera un poco más allá.

-No, espera, no te vayas. Estamos en un sitio público,
rodeados de mucha gente. No corres peligro. Te lo prometo. Me llamo Octavio y
soy psicólogo.

-¡Ah! Gracias. Ahora me siento mucho mejor. Permiso.

-Déjame intentarlo de nuevo. Dame cinco minutos, luego podrás
golpearme, escupirme, humillarme…

-Patearte en las bolas…

-No exageres, además una chica tan linda como tú no debería
decir ese tipo de cosas.

-Tu nuevo intento va peor. Déjame pasar por favor o grito.

-Todo tuyo. No quiero que pierdas el final de tu teleserie o
el Christian Dior show o algo así. Corre.

-No me hagas sentir mal.

-Imposible. Eres 0% grasa y pasión…

No se si fue el tono o su expresión cuando me lo dijo, pero
de pronto lo encontraba sumamente atractivo. En la barra, me senté con él y
bebimos un trago. Me contó de lo impresionado que quedó al verme parada ahí
enfrente del cuadro. No habría podido expresarlo, pero mi figura lo había
conquistado y mi rostro absorto más allá de la tela, como suspendido dentro del
entramado de colores y otras cosas. Me reí mucho. Todo iba de maravillas. Hasta
ese momento el alcohol había empezado a hacer algún tipo de efecto. Me sentía
muy liviana y muy risueña. Entonces la vi. Pamela se había acercado hasta la
barra, a unos metros de donde yo estaba. Conversaba animadamente con una chica,
una que me pareció muy linda. Quise acercarme, interponerme entre ellas dos,
pero no pude, no tuve el valor de iniciar un escándalo. Habría sido de muy mal
gusto. Octavio me hablaba y yo no podía escucharlo, no podía dejar de mirarla.
Luego de terminar su trago, ambas se pararon y se perdieron entre la masa de
invitados tomadas tiernamente de la mano. La escena me afectó profundamente.
Maricona, por que tenía que hacer eso. La odié amargamente.

-¿Te pasa algo? Parece que hubieras visto un video de
Cristian Castro –me hace notar preocupadamente Octavio- Estas pálida.

-Necesito ir al baño –le respondo apenas conteniendo un par
de lágrimas.

-Pero…

Me fui casi corriendo. Entré al baño y me quedé ahí frente al
espejo mirando como se corría el rimel de mis ojos, pensando en ella,
sintiéndome enferma. De pronto Octavio estaba adentro conmigo. Había puesto el
cerrojo a la puerta acomodándose detrás de mí. Sin preguntarme nada me abrazó
por la espalda y me dio un cariñoso beso en la nuca. Le tomé las manos y las
lleve hasta mis pechos. Los empezó a masajear lentamente al principio hasta que
mis pezones estuvieron duros. Me besaba el cuello y comenzó a bajar por mi
espalda. Me encorvaba hacia atrás mientras bajaba mis jeans stretch hasta
dejarlos a la altura de mis rodillas sin dejar de besarme. Me abrió las piernas
dejando a la vista mi coño húmedo, mojado por lo excitada que me ponía sentir su
lengua jugueteando dentro de él. Estuve a punto de correrme. Estaba a mil.
Entonces su lengua se deslizó hasta mi ano, se quedó ahí, moviéndose tibiamente
en circulos, Hasta que presionando logró entrar en el agujero de mi culo. Casi
me muero. Apoyé mi frente en el espejo y empuje mi cola hacia atrás. Se sentía
muy rico. Su lengua entraba y salía suavemente de mi agujero. Entonces se
detuvo. Oí que bajaba el cierre de su pantalón y sin previo aviso me introducía,
de una sola vez, toda su gruesa verga. Tan adentro que pude sentir sus
testículos a punto de entrar, golpeando, dilatando mi esfínter. Casi me desmayo.
Tuve que empujarlo. Decirle que por ahí no. Que había tenido un par de malas
experiencias y que todavía no me recuperaba del todo. Que no fuera bruto.
Entonces me dio la vuelta, me abrazó y me pidió disculpas, que estaba como loco,
que nunca una chica le había impresionado de esa manera. Bajé hasta su polla.
Estaba dura como una roca, caliente y latía. Empecé a besarla lentamente hasta
que la tenía casi atorada en la garganta, húmeda entera mientras con mis manos
jugaba con sus pelotas y le metía uno de mis dedos, a modo de venganza, dentro
de su propio culo. Me hizo parar. Estuvo a punto de correrse, pero se detuvo. Me
puso de pie y me sentó en el lavamanos. La loza estaba fría lo que me provocó un
extraño espasmo que me estremeció entera. Luego se puso a jugar con su lengua en
mi vagina, con mis labios, moviéndose hacia adentro y hacia fuera…hacia
adentro y hacia…En un segundo tenía su verga dentro de mí, tibia y suave,
llevando el mismo ritmo…su exquisita verga…moviéndose…ahh…hasta que aún
no terminando de sentir mi orgasmo pude sentir como bombeaba su semen dentro de
mi, tibio, incómodamente tibio. Después recuerdo que le dije que tenía que irse.
Me escribió su número, el de su consulta privada, me dijo que lo llamara por
cualquier cosa, me dio un apretado beso, uno muy largo y rico. Y se fue.

Después de eso me vestí como pude, toda pegoteada, cansada,
había sido un poco incómodo, pero me gustó. Me arreglé un poco el maquillaje y
salí sin mirar a nadie. Me fui hacia la puerta de salida. Quería escapar. Pero
justo en el momento en que salía un par de brazos me detuvieron. Era Pamela,
quedé inmóvil, me saludó comentando lo feliz que la hacía que yo estuviera ahí,
que por que no le había avisado antes, que yo era una tonta, que tenía mal
genio, pero que no podía estar sin mi. Me hablaba emocionada. Al lado suyo
estaba la chica de la barra. Notó que yo la miraba fijamente sin poder disimular
mis celos, de manera incómodamente fija, entonces me dijo que era su prima, que
había venido especialmente a ver su exposición. Luego la miré a ella. Se me
llenaron los ojos de lágrimas. Entonces me abrazó. Le di un beso, uno muy fuerte
y le pedí que no me dejara nunca más, que me tuviera un poco de paciencia. Le
pregunté si me encontraba 0% grasa y pasión. Me miró extrañada y comenzó a
reirse. Su prima nos miraba sin entender como si estuviera en medio de una
sesión espiritista y no supiera quién era el médium. Nos fuimos las tres. La
exposición había terminado.

Ahora, que estoy al lado de ella, pienso que tiene algo de
razón, que no estoy muy segura de lo que quiero. No le voy a contar nunca lo que
pasó en la galería. No sé si soy lo peor, pero si sé que ella está dentro de lo
que no me podría faltar. Aunque, por alguna razón todavía no olvido a Octavio.

Hasta la próxima.

Comentarios, críticas, saludos escríbanme a


POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Melanie M.

 

Resumen del relato:
    Mila protagoniza un curioso episodio en una galería de arte.

Mi relación con un policia

Mi relación con un policia (10)

Es la primer vez que escribo para esta página, espero que
guste el relato que envío, les contaré la historia de la vez que tuve que ir a
dejar un documento oficial a casa de un policia, yo vivo en la provincia de
México, en un estado del norte. Por razones de trabajo tenia que entregar este
documento a la persona interesada, un chico de 24 añosm graduado en la academia
de policia, yo tengo 28 de edad, la primer vez que fui estaba entusiasmado de
verle nuevamente ya que en mi oficina le habia tratado en varias ocaciones, pero
esta seria una ocacion especial ya que al estar buscandole en su casa tenia una
gran oportunidad, quiza de verle en pantaloncillos cortos, o tal vez el estaría
sin camisa, ya en una mas gran suerte tal vez el estaría un poco mas destapado,
ya que en la ciudad en la que vivimos el calor en este verano es sumamente alto.

Al tocar a su puerta abrió su esposa, ya que el chico era
casado, ella me dijo que él no estaba en casa pero si yo volvía al día siguiente
por la tarde ahí le encontraría, me despedí y me retiré, el día fue eterno, ya
que yo ansiaba ver a Cesar, el chico policia de unas grandes nalgas bien
proporcionadas y unas formidables piernas resultado del ejercicio al que se
sometía en la academia.

En la tarde fuí despues de la oficina al domicilio, toqué a
la puerta, y casi me desmayo, salió a abrir Cesar, sin camiseta, lo que me
dejaba ver ese formidable pecho, sin bellos, con unas tetillas rositas,
chiquitas muy lindas, unos brazos grandes bien marcados, también estaba en
pantaloncillos cortos muy pegados al cuerpo y muy ajustados, era todo un
monumento de hombre, parece que estaba medio dormido, me saludó y me invitó a
pasar. Yo torpemente inicié una conversación rápida diciendole lo que me llevaba
a él, cuando ya me disponía a marcharme, después de entregarle el documento, él
me comentó que estaba muy cansado y que ansiaba que su esposa estuviera ahí,
porque le encantaban los masajes que ella le daba cuando el estaba cansado, el
único problema es que ella volvería hasta dos días después, pués estaba con unos
parientes. Yo ni tardo ni perezoso le comenté que sabía dar unos muy Buenos
masajes y que tenía practica en ello,que si le interesaba le ayudaria en ese
aspecto, a él le encanto la idea, así que le indiqué que como yo era muy
profesional tenía el equipo indicado en casa, asi que me despedí rápidamente
para volver en unos minutos con todo mi equipo.

Al cabo de unos 20 minutos volví con una radio-grabadora, el
acite de masajes, y unos inciensos de olor, me pasó a su recamara, encendí el
incienso, y le dije que tenía que relajarse para iniciar el masaje, lo recosté
boca abajo, y le puse una música instrumental con poco volume, así inicié con mi
masaje, para eso le empecé a acariciar la espalda, era fantástica,
deliciosamente bella, con una piel como de niño, yo notaba que el estaba
relajandose cada vez mas, cuando poco a poco fui bajando mis masajes por su
espalda le pedí que se desabrochara el pantaloncillo, porque debía dar masaje
hasta el inicio de sus nalgas, para mi fortuna el es un chavo muy alivianado asi
que optá por quitarse completamente el calsoncillo y el pantalon también.

Ya estaba el desnudo para mi, mas que darle un masaje a sus
nalgas le di unas grandes caricias, estaba redonditas, paraditas, bien
torneadas, a el parecía gustarle esas caricias que le propinaba, ya no era lo
relajado que estaba por mis masajes-caricias, era mas bién las caricias lo que
lo estaban poniendo cachondo, cuando ya le toqué las piernas y tenía todo su
cuerpo a mi antojo, era un deleite el tenerlo de espadas a mi, y poder tocar
todo su cuerpo, el sentirlo, era sin duda como tocar el cielo.

Cuando ya habian pasado como 35 minutos, note que su
exitacion estaba en aumento ya que sin querer el gimió un poco cuando yo
descaradamente pase un dedo por escasos milímetros de su culito. Así que eso lo
tome como carta abierta para pasar mi dedo y juguetar con ese rico hoyito que
despues me enteré, era la primer vez que alguien exploraba. Ya con este
antecedente decidí ir a fondo así que le acaricié descaradamente el trasero a
Cesar, a él le encantó, sin decir nada, le jugué el dedo en el hoyito, luego se
lo metí, se estremeció, pero siguió ahí, luego inicíe un rico mete y saca,
pausado, despacio. Al rato ya era fácil el acceso de mi dedo en su ano, decidí
sacar el dedo y me aferré a su ano con mi lengua, ahí si ya no me contube y fue
cuando él ya me dijo, metemela quiero seguir sintiendo todo ese placer que estoy
experimentando, asi que yo me desnudé, me subí a él y lo cabalgué, le metí toda
la verga de un golpe, él se retorció un poco del dolor, pero parece que estaba
gozando rico, le cabalgué durante un largo tiempo y él estaba al borde o del
extasis o del orgasmo, porque estaba gimiendo como desesperado.

De pronto el me dijo: -basta- y poniendose en posición de
boca arriba me pidió que le metiera la verga por la boca, que siempre habia
soñado con chuparle el pito a algún hombre, no me hice del rogar, le metí todo
mi garrote por la boca, el parecia niño con dulce Nuevo, no dejaba un pedazo de
mi verga sin saborear, cuando sentí que me iba a venir, le pedí que se
culumpinara y me pusiera su culo enfrente, el se dió vuelta y ahí tenia yo otra
vez ese manjar de dioses a mi merced, rápidamente le envestí, y me aferré a él
en un mete y saca sin compasión , era una cogida brutal, desenfrenada, y de
pronto sentí que mis espermas ya estaban en la punta del palo para salir, lo
abracé y me pegué a él, fue una sensación divina, sentí como salían chorros y
chorros de ese liquido blanco de mí, era tanto que parece que no le cabían en el
culo, y se le escurrían por los lados de la verga, que ya para entonces estaba
perdiendo longitud,

Para finalizar nos pusimos de pie y estabamos de frente;
jamás pensé que él me besaria, y lo hizo como en una forma de pelicula, fue un
beso tierno, de amor, de passion, de entrega, sus ojos grandes y muy negros, esa
boca de nectar, esos labios gruesos, y su bigote ancho fueron como el premio a
mi osadia de aventura. Me terminó de besar y me dio las gracias. Me despedí, yo
sabía que era la unica y la última vez, él me dijo: "fue realmente grandioso,
pero ahora solo puedo darte mi amistad, no me interesa una relacion, solo te
pido que no le cuentes a nadie esto que paso entre nosotros" – yo le dije que no
habia problema y que de mi parte nadie sabria nada.

Desde entonces somos grandes amigos, pero de sexo………..nada.

 

Resumen del relato:
    Un dia tuve que buscarle en su casa para entregarle un documento, el final fue grandioso.

Una puñeta en honor a mi hermana

Una puñeta en honor a mi hermana (1)

Hace como un año mas o menos me sucedio lo que les platicare
a continuacion, no entro en detalles para no hacer largo el relato.

Fue un domingo que teniamos un partido de fut bol
intercolegial yo juego en el equipo de mi grupo y mi hermana es porrista y todos
los equipos viajamos a otra ciudad como a tres horas de aqui, antes de salir
surgio un problema porque un autobus se lleno y habia mas gente para el viaje
pero no tanta para llenar otro autobus, asi que decidieron subir a todos en uno
solo.

Algunos chavos y chavas tenian que viajar en las piernas de
otros por lo que la mayoria escogio irse con su novio o amigas etc. Mi hermana
como no tenia novio pidio irse conmigo supongo que no queria estar encima de
algun desconocido o algo asi y asi hicimos el viaje.

De ida todo fue muy tranquilo la mayor parte del tiempo fui
de pie cantando con mis amigos y hechando porras al equipo, llegamos al partido
el cual ganamos con muy buena ventaja y todos estabamos contentos por eso, pero
se hizo tarde y teniamos que regresar a casa.

A eso de las 7:00 pm salimos de regreso ya estaba
oscureciendo y nadie se cambio los uniformes yo traia mi camiseta y short y mi
hermana su faldita de porrista, subimos al autobus y todos nos acomodamos unos
con sus parejas y yo con mi hermana, al principio cantamos y gritamos porras
pero poco a poco nos fuimos apagando, muchos se durmieron, otros empezaron a
jugar con sus novias se oian besos y risas y como empezaba a oscurecer, el viaje
se ponia de onda.

El autobus brincaba y mi hermana tambien, sentia como ella
hacia presion con sus nalgas en mi verga quiza estaba incomoda y se movia de un
lado a otro, mi verga se me empezo a parar, yo trataba de que esto no sucediera
pero era imposible, a cada brinco se me paraba mas y mas ademas mi hermana
parecia como si sintiera mi verga porque en cada movimiento su faldita subia y
mi verga quedaba entre sus dos nalgas, nuestras piernas hacian contacto y eso
hacia que me exitara mas y mas hasta que ya no pude y cuando tuve oportunidad
jale mi calzon a un lado para que saliera mi verga de su prision, mi hermana
parecia estar dormida o no se daba cuenta de lo que pasaba debajo de ella pero
mi verga ya estaba tocando sus piernas, de repente senti como una mano me la
agarraba, la muy putita empezo a frotar mi verga en su panochita, yo la agarre
de la cintura tratando de jalarla mas hacia mi, sentia su calzoncito que ya
estaba todo mojado y su manita me tocaba y me acariciaba hasta los huevos, ella
tambien hizo su calzon a un lado para sentir mas mi verga, esto era una locura
mi verga ya estaba entre los labios de su panocha toda humeda por la calentura
de los dos, pase una mano por abajo de su blusa le aprete su pezon que estaba
bien duro, el autobus seguia brincando y en uno de esos saltos ella se metio mi
verga a su cuevita, mmmmmmmhh, poco falto para que explotara ya no podia
contenerme, a cada salto del autobus mi hermana se levantaba haciendo que mi
verga saliera casi completamente para despues caer otra vez encima de ella, asi
estubimos no se cuanto tiempo, hasta que empece a soltar chorros y chorros de
semen dentro de mi hermana.

Al rato llegamos a casa y ninguno de los dos dijo nada, hasta
la fecha nadie se a atrevido a hacer un comentario pero cuando yo me acuerdo no
puedo dejar de hacerme una puñeta en honor a mi hermana.

 

Resumen del relato:

    El ausente

    El ausente (28)

    La mañana en la ciudad indicaba claramente que era un fin de
    semana, el tránsito era menor pero por la cantidad de vehículos no había dudas
    era sábado, ella se levanto temprano a caminar , despreocupada, iba pensando que
    es lo que haría de su vida en su ausencia.

    Profesional , con trabajo , departamento propio , su pareja
    estaba de viaje por Europa y no vendría por lo menos hasta dentro de dos meses,
    su vestimenta deportiva, contradecía a las mujeres que iban surgiendo ante su
    vista, vestidas seguramente para hacer compras, le extraño ponerse a mirar
    vidrieras, solo llevaba dinero como para tener (unos cuarenta pesos) , algo en
    ella le decía que algo pasaría , se sentó en el bar que siempre con su amante,
    pareja , novio eterno o como quieran llamarlo asiduamente visitaban, leyó el
    diario, las noticias no eran muy alentadoras, cada una de las hojas destilaban
    odios de distintos tipos, recordó los mails recibidos, de todos aquellos chicos
    y hombres que quieren conocerla, pasarla bien , hacer realidad sus fantasías que
    en los relatos afloran cubriendo su personalidad de trabajo, amante del hombre
    buscado, sabe que su edad es complicada, ya terminan los 26 .

    Comprendió que como otras veces, se le pasaría esa nostalgia
    cuando regresara, esa mañana le era distinta miraba detrás de sus anteojos de
    sol a esos especímenes en extinción denominados hombres, el sol de primavera
    calentaba a su cuerpo ¿ eran sus ganas de sexo ? ¿ el segundo café cortado que
    bebía? o ¿su sangre en ebullición? por segunda vez pensaba como extrañaría esas
    noches llenas de lujuria de entrega total , esa vida que hizo realidad y
    potenciaba con sus fantasías literarias en relatos eróticos.

    Era apuesto, vestido deportivamente , un poco transpirado,
    que daba un brillo varonil en su cara que marcaba una falsa adustez con su barba
    candado, al verlo de reojo sentado en la mesa de al lado, se sintió tocada,
    estaba asistiendo a una química conocida solamente con su pareja ausente,
    atracción, ganas de un revolcón , en pocos minutos más , lo inevitable comenzó.

    Para entrar en dialogo, el le pidió una parte del diario,
    ….al segundo un piropo muy ejecutivo… un minuto más la invitaba a seguir
    caminando… pago la cuenta y allí estaban charlando de cosas triviales, todo fue
    fácil, ambos estaban en el mismo camino, alegremente se acompañaron mutuamente
    hacía la costanera, paseo ideal, el marrón del río el verde de los arboles , se
    contaron en pocas palabras que es lo que cada uno hacía, Esteban y Laura , sin
    ningún tipo de compromiso ambos, profesionales , el médico , ella contadora, el
    27 ella 26, la ancha calle cual escenario de las casas del barrio residencial
    por excelencia de la ciudad, paso a ser utilizada en una corrida para alcanzar
    el destino, aduciendo que tenia que ir al baño, ya que pasaba por su casa, la
    invito a entrar, comprendió que aceptar, era el inicio de su entrega , igual lo
    hizo , la rueda empezaba a girar, después de esperarlo en el living, le pidió
    pasar también al sanitario, las indicaciones se unieron a una invitación sutil
    salida de sus labios.

    Si quieres tomarte una ducha todo está a mano.

    Lo miro , no le dijo nada, desnuda vio en el espejo esa mujer
    refregando sus senos calientes, un flujo lubricante de simple excitación en sus
    labios vaginales , indicaban que la tentación era mucha , comprendió las
    confesiones de algunas amigas , que consideraban irresistible las ganas, cuando
    se presentan . abrió la ducha y lo llamo, asomando su cara y viendo su rostro ,
    con sus ojos lo invito, sus manos diestras lo desvistieron .

    La ducha unió los cuerpos en caricias de agua y jabón, sus
    dedos primero y su falo penetraron en ese cuerpo deseoso, el coito termino en
    una acabada bajo esa ducha apoyando sus nalgas en la ingle, al secarse se
    besaron, era el principio no el fin de una aventura.

    La jineteada posición que con su novio trataba de evitar
    (considerando sus años), era su intención lograda, en la cama enorme contigua al
    baño , el pene erecto, soporto abrir esa vagina, su liviano cuerpo con sus
    piernas en cuclillas, la hacían aparecer una adolescente , al acabar ambos, en
    jadeos de aprobación, hizo que la risa a los pocos minutos hiciera su presencia,
    por lo que habían hecho, en dos horas se conocieron y ya llevaban dos batallas,
    tomo su falo entre sus manos y acariciándolo respondió , su tamaño erecto
    parecía más grande que lo sentido en su vagina, puso una almohada bajo su
    trasero hasta sentir con comodidad jugar con sus labios suavemente, una mejor
    posición la obtuvo arrodillándose en el piso, la altura quedo perfecta, el
    glande se apoyo en su lengua, cerro los labios y succionándolo el juego en
    movimiento hasta que acabo fue totalmente sincronizado, trago ese semen , limpio
    ese falo y no extraño al ausente.

    Las sombras de los arboles daban sobre la avenida, el sol
    golpeaba las verdes islas, algo distinto iba tomando forma, se intercambiaron
    las direcciones de todo tipo, en sus fueros internos la sangre joven pedía y
    querían más, quizás el silencio le hizo recordar a su pareja y tomar conciencia
    de la infidelidad de ese día.

    Llamo un remise, una depresión por ser tan débil estaba
    latente , ya en su departamento , pensaba que todo fue un error, al recibir una
    llamada espero a escuchar su voz , el pedido fue aceptado, sobre la mesa de
    madera sólida entrego su cuerpo a los embates ahora totalmente consciente que la
    infidelidad tiene causas diversas, el estar ausente es una de ellas.

     

    Resumen del relato:
      Un amante ausente puede inducir a la infidelidad, simple y real ella acepto.

    El manjar de mi prima

    El manjar de mi prima (1)

    Como ustedes ya saben a través de mis relatos anteriores
    escritos en esta interesante página, que yo mantengo relaciones con mi propia
    madre desde hace mucho tiempo, y también la dicha y placer de desvirgar a mis 5
    hermanas y con quien mantengo relaciones aún con dos de ellas Carla y María, ya
    que ambas viven en Venezuela y las otras tres residen en Sevilla – España, y que
    muy pronto vendrán a visitarnos porque vienen de vacaciones. Lo cierto es que
    esta historia se trata de mi prima Carmen Delia, (tengo tres más) que llegó a mi
    casa donde vivo junto a mi madre porque comenzó a estudiar en un Instituto
    Universitario.

    Al llegar mi prima Carmen Delia a nuestra casa la relación
    entre mi mamá y yo cambió, ya que sólo podíamos tener relaciones cuando mi prima
    no estuviera, y mayormente se la pasaba en mi casa metida casi a toda hora. A la
    12 del día, era el momento que yo aprovechaba para coger a mi madre por todos
    sus orificios posibles, poniéndola en diferentes posiciones que la enloquecen.

    Por mi prima Carmen Delia siempre desde pequeño le había
    tenido ganas de cojerla, pero por vivir lejos uno del otro nunca se había
    podido, pero lo cierto es que cuando llegó, me quede sorprendido por lo bella y
    esbelta que se había convertido… Una preciosa mujer.

    Por las noches me dedicaba a espiarla cuando se bañaba y le
    veía sus redondas tetas y un trasero totalmente duro, que me ponía a mil, pero
    aún no me atrevía a insinuarle algo. Un día haciendo el amor con mi madre fue
    tanta la intensidad que tenía y el deseo por mi prima, que la nombre varias
    veces cuando penetraba a mi madre por el culo. Mi madre sólo me dijo: "sabía que
    la deseabas, pero no pensaba que cuando me hacías el amor también". Le pedí
    disculpa apenado, y culminé dentro de ella prontamente. Mi madre me dijo, "hijo
    yo te puedo ayudar, pero debes ser cauteloso con Carmen Delia, porque no sabemos
    como pueda reaccionar".

    Pasaron muchos días y aún no había logrado conseguido cojerme
    a mi prima. Mantenía relaciones con mi madre y con mis hermanas Carlas y María,
    además de otras mujeres. Tal vez la idea de cojerla se me había quitado, pero no
    las ganas, así que seguía deseando esa oportunidad. No tanto porque es mi prima,
    sino que ella de verdad esta súper buenísima. Para mi ha sido la más linda de
    las mujeres de mi familia.

    Pasó mucho tiempo y aún nada, nunca había tenido una
    oportunidad, pero un día todo empezó a dar un giro a mi favor.

    Resulta que mi prima me invita a una fiesta porque no desea
    ir sola. Yo no quería aceptar al momento, pero lo pensé mejor y fuimos. En la
    fiesta departimos con varios amigos y me sentía orgulloso y con celos al mismo
    tiempo, al ver que mi prima era una de las mujeres más deseada y observada de la
    fiesta. A cada rato la invitaban a bailar y charlar, pero ella rechazaba a la
    mayoría.

    Serían las 2 y 30 a.m. cuando decidimos regresarnos a la
    casa, pero mi prima se había pasado de tragos, y andaba muy mareada. Tuve que
    pararme con el carro en varias oportunidades porque mi prima le venían nauseas.
    Lo cierto es que al llegar a la casa, me toco bajarla y llevarla hasta su cuarto
    acostarla, allí busqué a mi madre a su cuarto para que me ayudara y sólo
    encontré un papel sobre la cama que decía, "salí con unas amigas, llego tarde,
    te quiero".

    Volví al cuarto y le preguntaba algo a mi prima y ella me
    respondía algunas incoherencias, así que decidí bañarla. En ese momento lo hacía
    de corazón y no para aprovecharme de ella, de verdad era la intención. Cuando la
    desnudé, ya conocía su cuerpo porque la había espiado una que otra vez, a partir
    de ese momento todo cambió, porque parecía que una corriente eléctrica recorría
    mi cuerpo. El rozar de sus lindos senos a mi pecho, sentir lo duro que son sus
    nalgas… era demasiado, nadie es de hierro.

    Lo cierto es que le di una buena ducha y la enjaboné hasta
    por sus partes íntimas. Mi miembro me iba a explotar, así que la llevé a la cama
    y la acosté.

    Pensé marcharme pero a su vez veía su hermoso cliptoris rojo
    saliente en la raja y deseaba besarlo. Con mucho miedo me atreví hacerlo y lo
    lamí, le chupaba y hasta mordía todo su pedacito de carne roja. Se puso jugoso e
    hinchado, era una locura. Me quité la ropa y comencé a besarle sus senos, me
    monté encima de ella, y de un solo envión la penetre, que lástima que no era
    virgen.

    No sé porque pero apenas tenía un minuto dentro de su
    caliente y húmedo cuerpo, cuando mi prima reaccionó llamándome por mi nombre,
    pidiéndome que la dejara dormir porque estaba muy mal. Me asusté tanto que salí
    disparado para mi cuarto pensando en el problema que me había metido. Lo que
    quedaba de madrugada pensaba mil cosas para defenderme, pero por ningún lado no
    encontraba excusas buenas. Estaba atrapado por mi prima. Al mediodía mi prima se
    paró todavía con la resaca de borrachera y me dijo… "Vicente, que hiciste
    conmigo anoche". Yo sólo dije, lo que pasó no volverá a pasar, perdón. Ella me
    respondió – sentí que me bañabas y me masturbabas, hasta sentí cuando me
    penetraste, porque lo hiciste así. Yo le pedí nuevamente perdón, y le dije todo
    pasó por tu culpa, porque estas muy linda y me atraes mucho, porque desde hace
    mucho tiempo que te deseo, y acuérdate que yo también andaba ebrio un poco. Ella
    me dijo, esto no lo puede saber nadie, y menos mi tía, OK. – Así será Carmen
    Delia – le afirmé. Lo cierto es que le preparé una sopa y procedimos a comer
    juntos mirándonos esquivamente ambos.

    Mi madre como de costumbre llegó tarde y se levantó temprano
    para irse con sus amigas, que por cierto hay una que está buena y que también
    tiene incesto con sus dos hijos, (después le cuento esa historia porque se lo
    contó todo a mi madre).

    Al culminar de comer me fui a ver la televisión por cable y
    sin querer puse el canal play boy, estaban pasando una película llamada "taboo
    II", ya la había visto. Mi prima culminó de lavar los platos y se me acercó y me
    dijo… "Que arrecho es el incesto, de verdad que es muy interesante como lo que
    pasó anoche entre tu y yo". Yo le pedí que cambiáramos de tema y asimismo cambié
    el canal por uno deportivo. Pero ella seguía con sus comentarios calientes y le
    pregunté acerca que si había tenido mucha experiencia sexual antes de vivir con
    nosotros. Ella me respondió que si. Que había tenido dos novios con quien tuvo
    relaciones por separados. Yo le comenté sobre la suerte que ambos tenían de
    haberla disfrutado, pero ella me comentó, "ni te creas, ambos eran unos
    simplones en la cama, con decirte que nunca me chuparon el cliptoris como lo
    hiciste tu anoche. De verdad, así sería que reaccioné de tanto placer que me
    diste – asegura mi prima.

    Yo le dije, "ni me lo recuerdes, ya que para mi es una
    decepción".

    Acaso no te gusto – respondió.

    Si, pero es que quede con muchas ganas y quiero olvidarlo
    porque tu dijiste que no iba a pasar más.

    Mira primo – tal vez yo diga eso, pero de olvidarlo no
    podría.

    Entonces que hacemos – le respondí.

    De verdad deseas mucho, o sólo porque deseabas tener sexo
    con alguien.

    No Carmen Delia, de verdad te deseo y mucho.

    Sin pensarlo más me fui directamente a su boca y con poco
    de esquivamiento de su parte la bese profundamente.

    Después le tocaba por encima de la franela sus senos y
    acosté en el sofá cama, colocándome encima de ella.

    Ella sólo cargaba un short y mientras le besaba su cuerpo
    se lo fui quitando hasta dejarla totalmente desnuda.

    Le metí un dedo en su vagina, y quede sorprendido porque
    esta grandiosamente mojada, la chupe un buen rato. No aguanté más y se lo metí
    hasta al fondo. Mi prima gemía en cada empalme que le daba. A los 10 minutos
    aproximadamente de tanta excitación le acabé dentro de ella sin prevenir nada.
    Fue un verdadero torrente de semen que inundó su cueva.

    Nos paramos a bañarnos juntos y cuando estaba con ella, le
    pedí que me lo chupara cosa que hizo, poniéndome a tono otra vez. La llevé a
    mi cuarto y la puse en cuatro patas y la volví a penetrar pero esta vez más
    fuerte. – Me estás matando de placer – me dijo mi prima. Yo le contesté y lo
    que te falta.

    Al tiempo de penetrarla al estilo perrito, con una mano le
    acariciaba un seno, y con la otra le metía un dedo dentro de su culo rojizo.

    Le pedí que quería comerme su culo, y me respondió que
    nunca lo había hecho por ese lugar, porque quiso intentarlo y le dolió mucho.

    Yo le respondí, deja eso en mis manos, me fui al cuarto de
    mi mamá y busqué el lubricante que usa ella cuando la cojo por el culo.

    Le unté por dentro y por fuera y poco a poco aún con
    pequeños gritos de dolor y excitación de mi prima la penetré hasta el fondo.
    Me quede un rato inmóvil dentro de ella porque me lo pidió. Después no aguanté
    más y le di hasta reventárselo todo. Le quedo un verdadero hoyo grande.

    Le acabé todo adentro y culminamos después de media hora
    cuando le eche el tercer y último polvo.

    Nos bañamos y nos dispusimos a ver más películas.

    Mi madre llegó como a las 5 p.m. y nos vio juntos acostado
    e inmediatamente sospechó que ya había pasado lo que yo anteriormente le había
    contado que deseaba.

    Hoy mi prima sabe que mantengo relaciones con mi madre y
    mis hermanas, le sorprendió mucho, pero le gustó. Vivo con las dos y las cojo
    cuando lo deseo. No me canso de tanto coger a mi prima, porque es un verdadero
    manjar, y a veces mi madre se pone celosa. Hasta ahora no he podido cojerlas
    juntas, pero eso sin duda alguna pasará pronto.

    Espero que les haya gustado mi verdadera historia, que es
    totalmente real, quien deseé creerlo que lo haga, quien no, pues no está en la
    obligación, total, soy yo quien lo vivo y lo disfruto.

    Hasta una próxima oportunidad.

     

    Resumen del relato:
      Tanto desear a mi prima y pensar mil formas para llegar a ella, pero no me atrevía, hasta que después de una fiesta donde se emborracho todo cambio a mi favor. Ahora es mi mujer diariamente.