Tus Relatos Calientes - Part 4
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Casada con todos

Casada con todos (1)

Estaba más que harta de tanta monotonía… aburrida del
trabajo… mi jornada en la envasadora de vinos era de 8 de la tarde a 8 de la
mañana, con 1 hora de descanso, que había que aprovechar para cenar.

í‰se día, durante el descanso, cenaba sin ganas, de vez en
cuando prestaba atención a la conversación de tres de mis compañeras, (más
jóvenes que Yo…. todas con novio menos Yo), al principio banal, hasta que
María empezó a comentar las aventuras de sus correrías con su novio, subiendo de
tono la charla con sus comentarios, llegando a describir con todo lujo de
detalles el miembro que tanto placer la daba. Lentamente empecé a sentir un
cosquilleo en mi entrepierna y disculpándome, salí corriendo en dirección al
baño, me senté en la taza y apoyé los pies sobre la puerta, abrí mis piernas
todo lo que pude y me abrí la bata de trabajo, me saqué un pecho y comencé a
acariciármelo, pellizcándome el pezón, la otra mano la deslicé por debajo de mis
bragas, palpándome el coño que empezaba a humedecerse. Estaba en lo mejor de mi
paja, cuando entraron dos de mis compañeras.

-No está aquí.

-¿Estás segura?.

-Claro que si, joder, he mirado por debajo de todas las
puertas y Sandra no está, estamos completamente solas.

Eran la Tere y Paquita.

-Venga pasa dentro de una puta vez, dijo la Tere con su voz
ronca, casi hombruna.

-Vale, pero no me empujes, decia Paquita.

-¿Qué no te empuje?, pasa que te voy a devorar, contestó la
Tere. Oyó risitas procedentes de Paquita, -me haces cosquillas-, decia.

-Pobrecilla, volvió a decir Paquita.

-Pobrecilla…¿Quién?, preguntó la Tere.

-Sandra, ¿has visto como salía corriendo?, en cuanto Maria
empezó a hablar de la polla de su novio.

-Porque tenía el coño al rojo vivo, se la va a apolillar, si
me dejara……, decia la Tere.

-Pues a mi me dá mucha pena, volvió a insistir Paquita.

No podia creerlo, hasta sus compañeras sabían que era una
pobre desgraciada, sin novio que la consolara, el comentario agravó más su
depresión.

-¿Sabes la noticia?, preguntó Paquita.

-¿Cuál?.

-D. Rafael, viene a visitar la fabrica esta noche, sobre las
nueve.

-¿Y qué?.

-No se, dicen que anda buscando una mujer para casarse, una
buena hembra que le de hijos y que cuide de él, de su padre D. Severiano y de
sus hermanos. Aahhh!!!, soltó un suspiro, si se fijara en mi, aunque sólo fuese
un poquito…

-No digas gilipolleces, y estate quieta, que no puedo comerte
el coño…

Sandra no daba crédito a lo que oia, pero no la extrañaba, en
el caso de la Tere, una mujer de 23 años, muy alta y muy robusta, con aspecto
hombruno, en el fondo, siempre sospechó que era homosexual, pero Paquita….. se
puso de pie en la taza y miró por encima de la pared a la cabina de al lado. La
Tere estaba sentada en la taza, Paquita reposaba con la nuca sobre sus muslazos
y su entrepierna en la boca de la Tere, que parecia que la estuviera devorando,
por lo gruñidos que daba. -Mmmmm!!!, te huele el ojete a sudor…. me encanta.

Paquita soltó una risita, tenia los ojos cerrados, los abrió
para consultar el reloj.

-Dáte prisa, sólo queda un cuarto de hora para volver al
tajo.

Espera, dijo la Tere, poniéndose en pié. Sandra se apartó
para no ser vista, cuando se asomó de nuevo, vio que La Tere estaba de pie
devorando el sexo a Paquita y esta, con la cabeza entre las piernas de la Tere,
lamiéndola el coño. La mano de Sandra se metió por dentro de las bragas otra
vez, buscando su ya chorreante chocho y comenzó a frotarse el clítoris como una
desesperada… metiendose dos dedos en su vagina… sus compañeras se corrieron
a la vez, la Tere rugía como un leon, ella se mordió los labios para acallar su
orgasmo, lentamente entre temblores, se agachó y esperó…

No tardaron en salir sus compañeras… me encanta el sabor de
tu coño y de tu ojete, mañana no te laves, -gruñó la Tere-, que cochina!!!,
contestó Paquita entre risitas…

Sandra recuperada de su orgasmo, pensó en lo que había dicho
Paquita, a propósito de la visita de D. Rafael… una idea daba vueltas por su
cabeza… se quitó el sostén, liberando sus grandes tetas y lo dejó en su
taquilla de paso que se incorporaba al tajo vigilando el etiquetado de las
botellas…..

No sabia la hora que era, el reloj se lo había dejado dentro
de la taquilla, tampoco la importaba, ya sonaría la sirena anunciando el cambio
de turno… de pronto sintió el aliento de alguien en la nuca y se giró…
encontrándose cara a cara con un joven de unos 30 años, alto y muy atractivo,
este la estudió con la mirada, recorriendo su cuerpo de arriba abajo, parándose
en su generoso escote, (segura que desde su altura, tenía una magnifica vista de
sus pechos).

-Para un momento Sandra, D. Rafael quiere hacerte unas
preguntas.

Vaya !!!, así que el hombre que la miraba descaradamente sus
tetas a través del escote, era í‰l, el jefe… la hizo algunas preguntas
intrascendentes, sobre su trabajo… la sonrió un par de veces y se alejó, sin
pararse sobre ninguna de las otras chicas, en dirección a las oficinas…

Paquita se acercó corriendo: ¿Qué te ha dicho?.

-Nada, sólo preguntas del trabajo.

-¿Verdad que es guapo?.

-Psh, no esta mal.

Paquita se alejó dando suspiros…. –la verdad es que D.
Rafael, era muy atractivo-.

Cuando sonó la sirena anunciando el cambio de turno, se alejó
en dirección a la taquilla, se quitó la bata, colgándola en el interior y se
quedó sólo con las pequeñas braguitas, agachándose para desatar los cordones de
sus zapatillas.

Coño que buena estás, Oyó la inconfundible voz de la Tere.
Giró la cara, sin levantarse y la vió, parada frente a ella lamiéndose los
labios..

-¿Qué quieres?.

Comerte entera, Je, Je,…, -pensó la Tere-, me ha dicho la
encargada que antes de irte vayas a verla y se quedó quieta, contemplando su
cuerpo mientras lo cubria con su vestido. Cuando pasó por su lado, sintió la
manaza de la Tere sobre sus nalgas: Si me dejaras….Que te jodan Tere, dijo
mientras se alejaba para ver a la encargada, que querria de ella….

Dio unos golpecitos en la puerta y entró en el despacho de la
encargada.

Se llevó una grata sorpresa, D. Rafael se puso de pie al
verla, Sandra le dedicó una deliciosa sonrisa.

-Me han dicho que quería verme….dijo dirigiéndose a la
encargada.

-Si… bueno, en realidad es D. Rafael el que quiere hablar
contigo.

Vió como él miraba a la encargada y esta añadió: -Discúlpeme
D. Rafael, tengo que ir a ver al segundo turno-, salió, cerrando la puerta.

Sandra se le quedó mirando, -sientate por favor-, la dijo, él
lo hizo apoyándose en el borde de la mesa, frente a ella.

-Me he informado de que tienes 24 años, y que vives sóla,
-Sandra asintió-.

Verás, el caso es que…. ando buscando una mujer para
casarme con ella, una mujer que cuide de mi padre y de mis hermanos, que eche
una mano en la casa y que sea una buena "Hembra" conmigo, ya me entiendes (puso
mucho énfasis en la palabra "Hembra", al tiempo que se asomaba a su escote, la
cabeza le daba vueltas)… y.. por supuesto buena madre. ¿Te gustan los niños?,
-me encantan- eso está bien, por que la hembra que busco va a tener muchos… a
cambio ofrezco todo mi cariño y el trato de una reina…..hizo una pausa
mirándola a los ojos.

-¿Quieres ser tú, la hembra que busco?.

-Si !!…contestó sin dudar.

-Demuéstramelo, dijo él al tiempo que se abria la bragueta.

Sandra se arrodilló frente a D. Rafael y le desabrochó los
pantalones (estaba dispuesta a demostrar lo que fuera, por pescarle), se los
bajó hasta las rodillas… contemplando el bulto de sus calzoncillos, metió la
mano por un lado, cogió su miembro y lo sacó afuera, junto con sus huevos…
contempló los genitales de D. Rafael, su pene aún flácido tenia buenas
proporciones… acercó su boca y le soltó el aliento, viendo como él se
estremecia… extendió la lengua hasta rozar la piel que envolvia el glande, la
lamió un poco y utilizando su boca como si de una aspiradora se tratara, aspiró
primero el miembro, y después los cojones… cuando lo tuvo todo dentro de su
boca, empezó a palpar con su lengua el amasijo de carne que tenia dentro de la
boca… sentia como su miembro empezaba a crecer, sabia que en muy poco tiempo
no la cabria todo en la boca, asi que chupó un poco más, y abrió la boca dejando
que los cojones de D. Rafael se escurrieran para afuera, goteando saliva… en !
cambio se quedó con el miembro en la boca, bajando la piel de su glande con los
labios… lamió un buen rato la deliciosa punta de su capullo, saboreando las
primeras gotitas de semen que escapaban de su rajita…

El pene estaba tan duro en hinchado que empezaba a ahogarla,
se lo sacó de la boca y vió que se había transformado en una hermosa polla,
larga y gruesa, lamió un poco más el tronco, recorriéndolo en toda su
longitud… D. Rafael empezaba a jadear, estaba a punto de explotar, pero Sandra
no deseaba que eyaculara todavía, quería emplearse a fondo para causarle muy
buena impresión……

Abandonó su mamada y empezó a restregar toda su cara por los
inflamados huevos, sintiendo como se endurecían. D. Rafael no podia más, jadeaba
como un cerdo, había llegado el momento de que descargara sus cojones… abrió
la boca extendiendo su lengua… frotando el frenillo y la parte de abajo del
glande: dámela ya, no te aguantes más, quiero saborearte el semen… D. Rafael
soltó un aullido y dos chorros de leche fueron a parar a su lengua… Sandra se
apartó y metió la cara por debajo de sus cojones empezando a frotar el semen de
su lengua por el ano de D. Rafael, animándole: Así, la quiero toda, vamos,
dámela, le gritaba…. notó los chorros de esperma cayendo incontrolados sobre
su pelo… por primera vez utilizó sus manos… para abrir las nalgas del hombre
y así poder lamer con más holgura su ojete….

D. Rafael tuvo que agarrase a su cabeza para no caerse, se
sentia mareado, la cabeza le daba vueltas, todavía Sandra se restregaba su pene
por la cara…. luego se levantó y le miró….

D. Rafael jadeaba, tratando de recobrar el sentido, la cogió
por la nuca y la atrajo hacia su cara, la besó en la boca, hundiendo su lengua,
saboreando su saliva y los restos de su propio semen, ni siquiera le importó que
tuviera la cara pringosa de espeso liquido…..

Cuando se separó de ella pronunció: Cásate conmigo, tu eres
la hembra que buscaba…..

A los 15 días nos casamos. Me advirtió que de momento no
tendríamos viaje de bodas pero no me importó, en cuanto terminó la boda y el
pequeño banquete, me cambié de vestido y nos fuimos derechos a su casa, ya que
sus hermanos no pudieron asistir por causa del trabajo y su padre no estaba en
condiciones el pobre hombre, había entrado en una depresión muy grande, por la
muerte de su madre, hace 5 años, desde entonces él junto con sus hermanos, había
tenido que coger las riendas de la Hacienda y ocuparse de ella….

-Te presentaré a mi padre y a mis hermanos, vas a estar
encantada, ya verás, me dijo según ibamos de camino a su casa por la carretera
nacional, tomó un desvio y continuamos por una carretera más estrecha,
franqueada por árboles a los lados, a unos dos kilómetros, por delante, se
alzaba un edificio impresionante, que más parecia una mansión.

-¿Vives ahí?, pregunté improsionada.

-Ajá, viviremos ahí, contestó Rafael.

Descendimos del coche y nos paramos en la puerta, me miró y
alzándome en brazos, pasamos al interior.

-Ya estamos aquí !!!!…., gritó Rafael.

Oimos como un estrépito, por las escaleras bajaban dos
jóvenes rubios a todo correr, detrás de ellos bajaban dos más, los muchachos, de
un salto se pararon frente a nosostros.

-Estos son Pedro y Jose, los benjamines y estos Raúl y Juan,
los mayores.

Hola !!!…saludé a los cuatro, empezando por los Juan,
estampándole dos besos en las mejillas, mientras me daban la bienvenida, cuando
besaba a Raúl, oí decir a Jose el pequeño: es muy guapa ¿Eh?, clavando un codo a
su hermano Pedro y mientras besaba a éste, volvia a decirle: No te laves la
cara….Jose era un revoltoso, deduje y cuando fui a besarle en la cara, giró
esta de repente, besándome en los en los labios y salió corriendo, gritando: La
he robado un beso, la he robado un beso !!!!…..

-En el fondo es un niño, dijo Juan, el mayor de los tres,
todos nos echamos a reir.

Se abrió una puerta y apareció un hombre de unos 54 años,
tenia la cara muy lánguida y sus ojos sin brillo, reflejaban una tristeza muy
grande, no obstante al verme sonrió.

-Papá, te presento a Sandra, mi mujer.

-Es muy guapa hijo, dijo mientras me abrazaba.

Colgada de su brazo nos dirigimos a la habitación por donde
había salido, era un salon enorme, una de las grandes paredes, estaba ocupada
por una enorme biblioteca, al fondo, encima de la chimenea, yo estaba
deslumbrada, mirando la estancia con los ojos abiertos como platos. Una mujer de
unos cuarenta y tantos años, llamada Juanita, nos trajo un delicioso café,
charlamos durante un rato, hasta que Juan y Raúl, le recordaron a Rafael que
mañana tenian que levantarse a las 5 de la mañana, para supervisar el ganado de
las tierras del norte, luego tenian que bajar al Sur y ocuparse de las
viñas….Nos despedimos y nos dirijimos a nuestra habitación….

Una vez dentro, Rafael se desnudó y se tumbó en la cama,
contemplando a su vez como me desnudaba Yo…. La situación me daba mucho morbo,
me sentia tan excitada….que regalé la vista a mi marido, con un calentísimo
streptease….agitando mis pechos… moviendo mis caderas sensualmente…. me
detuve al ver el tremendo bulto que se había formado en sus calzoncillos… me
acerqué a la cama y me tumbé a su lado.

Inmediatamente, mi marido, me besó en la boca, acariciándome
los pechos… pellizcando mis duros pezones… incrementando aún más mi
calentura… solté un gemido cuando su mano se posó en mi húmedo chocho…
hundió dos dedos en mi vagina, comenzando a meterlos y sacarlos… frotandome el
clítoris, me corrí en su mano… sin poder aguantar más, metí la mano por dentro
de su calzoncillo, apoderándome de su excitado miembro… lo sentía palpitar en
mi mano y me lo metí en la boca… mamando su verga como si me fuera la vida en
ello… -Dámela, cariño, correte en mi boca….

-No, todavía no, -dijo él, poniéndola a gatas-, antes quiero
disfrutar de tu culo… apoyó su miembro contra mi ano… empujando hasta que
consiguió intoducir el glande, el resto de su verga me la encajó de dos golpes
de riñones… el culo me ardia pero aguanté sus embestidas, poco a poco me
acoplé a su polla y me entregué a él, disfrutando de la enculada hasta que me
corrí de gusto….

Cambiamos de postura e hicimos un 69, mi marido me chupaba
bien el coño, no era un experto…, pero logró que tuviera dos orgasmos mientras
me mamaba la vulva y el clítoris… luego se coló entre mis piernas abiertas y
me penetró… en dos embestidas me clavó su polla hasta los cojones…
comenzando a culear… entrando y saliendo de mi vagina… le ayudé moviendo mis
caderas… nos corrimos los dos… primero Yo, arqueando mi espalda, saboreando
el orgasmo… luego él, regándome la vagina con su leche caliente… terminamos
rendidos y nos quedamos dormidos…..

La vida en la Hacienda era maravillosa. El que más me
preocupaba era mi suegro… se le veia tan deprimido al pobre… se lo hice
saber a Rafael, que me recomendó que le distrajera como fuera…

Una tarde, estaba planchando ropa, para entretenerme y de
paso echar una mano a Juanita, que había ido a la ciudad para visitar a un
pariente, Severiano, mi suegro estaba viendo la televisión, cuando escuché como
unos jadeos que me hicieron levantar la vista y fijarme en la pantalla, donde
una pareja hacia el amor desenfrenadamente en la cama…

-¿Qué?. Alegrándose la vista… –le dije acercándome a él-.

-No hija.. ya no estoy para esos trotes.

-Pues yo creo que si está para esos trotes y más.. –le dije
mirando el bulto de sus pantalones-… el bajó su vista y se sonrojó.. –bueno es
que….-.

-Si quiere, Yo puedo ayudarle –recordé la palabras de Rafael
"distráelo como sea"… y de paso me distraeria yo tambien, mi cuerpo pedia
guerra-.

Me aproximé más a el, pegando mi pubis a su entrpierna…
para sentir la dureza de su miembro…

-El me separó –me da vergí¼enza que….- -Se me ocurre una
idea, me senté, con las piernas abiertas y tiré de mi suegro, sentándolo entre
ellas, de esa forma quedé detrás de su espalda… así no nos vemos la cara…
cierre los ojos y déjeme hacer…

-No se si debo…. –protestaba-, pero mis manos ansiosas
desabrochaban el cinturón de sus pantalones, abriendo su bragueta… deslicé mi
mano por dentro de su calzoncillo… en busca de su abultado pene… lo
abracé… me encantaba sentirlo latir en mi mano… sin soltarlo, metí la otra
en busca de su huevos y se los saqué afuera… le colgaban mucho… eran gordos
y pesados… me relamí mientras se los acariciaba… deslizando mi mano por el
tronco hinchado de su miembro… a través de mi mano sentí su polla larga…. y
gruesa… pero por más que asomaba la cara, no alcanzaba a verla… me concentré
en la paja que le hacia… oyendo su continuos jadeos.. dándome las gracias por
el placer que le estaba proporcianando.. aceleré el movimiento de mi mano sobre
su tronco, al tiempo que le sobaba las pelotas… de pronto, Seve, se puso
rígido.. bufando.. mi mano sentia como su glande se hinchaba… hasta que
explotó… me quedé estupefacta cuando ví un chorro de semen saltar ! por encima
de nuestras cabezas… le siguió otro.. que saltó a la altura de nuestras
caras… dos más hasta el pecho… los tres siguientes cayeron sobre mis
manos…

Guaaauuu !!!… su polla disparaba leche con un potencia
inusual en su edad… se levantó sin decir nada y sujetándose los pantalones
salió de la estancia, se paró mirando a través de la rendija de la puerta…….

Sabiendo que mi suegro me espiaba, levanté mis manos…
contemplando el semen pringoso y espeso que las cubria… olí su inconfundible
aroma y saqué mi lengua para probarlo.. su sabor era más fuerte de lo normal..
aproveché que estaba espatarrada en el sofá y me lo restregué por mi coño.. como
si fuera una pomada para calmarme los picores… pero no fue así, ya que el
chocho me picaba más que antes..

Empecé a masturbarme, metiendo los dedos untados de semen en
el interior de mi vagina… mirando hacia la puerta por la que me espiaba mi
suegro… recogí los grumos de semen enredados en mi vello (por cierto tenia que
afeitarme el coño, no quería que se desperdiciara tan preciada carga) y me los
introduje… frotándome el pringoso clítoris como una desesperada hasta correrme
como una loca… cuando me recuperé del brutal orgasmo, miré a la puerta pero
Severiano ya no estaba. Limpié las gotas de semen que mi suegro había lanzado al
correrse… examinando los alrededores… al final descubrí el primer chorro que
lanzó con tanta fuerza… colgando de la lampara.. la limpié a fondo, borrando
todo rastro…….

La verdad es que en mi nueva casa, me sentia muy feliz, todos
los hermanos se desvivian por atenderme, y.. acosarme… los pobres estaban tan
faltos de un hembra que les atendiese como es debido… Recuerdo que el primero
fue Juan, con su aspecto tan serio… tan reservado… estaba en mi habitación,
acababa de salir de la ducha… estaba completamente desnuda, de espaldas a la
puerta entreabierta, con un pie apoyado en la cama aplicándome crema en mis
largas piernas…De pronto, mi cuerpo se tensó…. unas fuertes manos me
agarraron por las tetas… -Te deseo desde el primer día en que te vi-… era mi
cuñado Juan, restregándome su entrepierna por mi culo, relajé mi cuerpo y me
dejé hacer… excitándome al oir el ruido que hacia al desabrocharse los
pantalones… al momento su pene luchaba por alojarse en mi culo… relajé el
esfínter permitiendole la entrada y comenzó a culearme con energia… le dejé
disfrutar de mi ojete un rato y luego le rogué: Por el coño Juan, quiero
sentirte muy dentro de mí….

-No quiero preñarte…..

-No te preocupes, todavía tomo anticonceptivos….

Di un gemido de satisfacción cuando su polla cambió de
agujero…. Aaaahhh!!!, Siiii, sigue, sigue, disfruta de mi chocho cuanto
quieras, Ooooohhh, pero no pares por favor Mmmmmm…. sus embestidas me
derretían el coño… los dos oimos la voz de Rafael hablando con su padre….
-Rápido!!!… dáte prisa… que viene tu hermano… Ooohhh… dámelo Ya !!…
cabron correte de una vez…. Mmmmmm A que esperas !!!… Las pisadas de Rafael
resonaban en la escalera… estaba subiendo…. y Juan todavía le tomaba la
medida a mi chocho con su polla….. Coño que nos pilla !!!… le apremié por
que las pisadas sonaban cada vez mas próximas…. ya habrá tiempo para otro
polvo… Mmmmm me mordí el puño, ahogando los gemidos de mi orgasmo… Juan me
estaba regando el chocho con su semen, por fin…. salí pitando hacia el
baño…. Saaandraaa !!!… Choooochito!!!… Estoy en el baño mi amor haciendo
pipi… -justo cuando salia, me topé con Rafael en la puerta…- -Sabes que me
excita contemplar tu coñito cuando meas, me regañó mimoso….. empujándome sobre
la cama… escondido detrás de la puerta, su hermano Juan nos observaba
divertido… cogí a Rafael de la cabeza… cochinito, -le dije acercándole a mi
coño- no me lo he limpiado… Chúpamelo… Rafael hundió la lengua en mi vagina,
lamiendo con deleite… Mmmmm !!!… te sabe delicioso (si supiera que se estaba
comiendo el semen que momentos antes me había regado su hermano Juan…..), que
seguía observando detrás de la puerta, se mordia el puño conteniendo la risa.
Todo para mi cochinito… (al mismo tiempo hacia señas a mi cuñado para que se
fuera)… trágatelo todo mi amor… dale gusto a tu putita……..

Aventuras como esta… son las que más me gustan…… Ah!!..
por cierto… tres dias más tarde, recompensé a mi cuñado Juan con mi
especialidad…. "La mamada sin manos", la misma que convenció a su hermano
Rafael para que se casara conmigo…. disfrutó como un cerdito mientras le lamia
el culo… me regaló unos lechazos de antología que me cubrieron la cara…..

Me presentaron a Paula, la hija del capataz, una preciosa
muchacha de 20 años que siempre estaba alrededor de mi cuñado Juan, y este no le
quitaba los ojos de encima a la muchacha….. poco a poco empezamos una buena
amistad hasta que nos hicimos íntimas….

Un día se sinceró conmigo, me confesó que estaba enamorada de
Juan… pero que parecia ignorarla… acudía a mi desesperada, en busca de
consejo… la abracé… no te preocupes esta tarde hablaré con el para
tantearle, la besé en la frente acariciando su pelo (ya lo creo que iba a
tantearle…..), me miró… alzó la su carita y me besó en los labios…. salió
corriendo a continuación…. esa misma tarde fui en busca de mi cuñado, sabia
que estaba en los establos….

-Claro que me gusta la muchacha… pero no la necesito, ya te
tengo a tiiiiii… me dijo mientras me hincaba su polla en el coño hasta lo más
hondo… ibamos por el segundo polvo y Yo por el cuarto orgasmo….. esperé a
que se corriera a gusto en mi interior…….

-No seas idiota, cariño, piensa….. a mí ya me tienes, sabes
que estoy a tu disposición…. si te casas con Paula… podrás disfrutar de dos
hembras, piénsatelo…

-Ya, pero seguro que no hace las mamadas que haces tú, ni
sabe follar como tú…

-Que bruto eres Juan…. le eché sobre la paja y me senté
encima, (me estaba cansando con su cabezonería), Mira, te propongo una cosa…
Tú te casas con Paula… a cambio, Yo me encargo de enseñarla todo lo que a ti
te gusta, ¿trato hecho?..

-Y… ¿será tan guarrilla como tú?.

-Queee..Siiii -Y… ¿será tan….. Juan !!!… (estaba
harta), cuando he dicho TODO, me refiero a TODO lo que Yo sé hacer, ¿trato
hecho?..

-Trato hecho.

-¿Me lo prometes?.-quería asegurarme-.

-Si, te lo prometo.

Le cogí por las orejas y me agaché estampándole un sonoro
beso en los labios. -Te lo mereces. Ahora -dije dándome la vuelta y sentándome
en su cara, mi guarrito se va a beber los "pisecitos" que le da su cuñadita…
empecé a mearle restregando mi chocho por toda su cara… su polla se puso tiesa
y le hice una fenomenal paja mientras el se bebia mis liquidos dorados…
lamiendo mi coño… solté un suspiro de satisfacción al sentir su maravillosa
lengua en mi ano… y es que en el fondo, mi cuñado era como un niño………..

Dos dias más tarde, fui a ver a José y a Perico.. mis cuñados
más jovencitos, sobre todo Jose con 16 añitos era el benjamín de la familia,
siempre que podia me pellizcaba el culo o me sobaba las tetas… era el más
travieso… quizá por ello le consentía tantas cosas…. como el día que me
sorprendió en la cochera… saboreando con glotoneria la polla de su hermano
Raúl. De los hermanos mayores, era el más sobrado de semen a causa de su timidez
(hasta que le cogí por banda, claro está), esa tarde logré que se corriera 5
veces, 2 en mi chocho, 1 dentro de mi culo y 2 más en mi boca… se la saqué
toda hasta dejarle completamente seco…

Al día siguiente, me sorprendió Jose mientras limpiaba la
buhardilla. ¿Qué haces tú aquí?, ¿No tenias que estar cuidando las ovejas con tu
hermano Pedro…? -Perico no sabe nada… pero Yo si…

Le seguí el juego… ¿se puede saber que sabes tú?…

-Todo, lo sé todo….

Puse voz de mimosa –Anda !!..Pepito..díselo a tu
Sandrita….- Surtió efecto y el chaval explotó: Ví lo que le hacias a mi
hermano Raúl…

-Y mi Pepito quiere que su Sandrita le haga lo mismo… ¿No?,
contesté con la misma voz mimosa.

-Sssiii, Sssiii, Sssiii, repitió estrujándose la entrepierna
sin parar, totalmente excitado….

-Ven Pepito… acércate… comencé a desnudarle…
lentamente… cuando le quité los calzoncillos su pene saltó como si tuviera un
muelle… todavía no era una polla en condiciones, como la de sus hermanos…
pero si una picha interesante…

Cuando estuvo en pelotas, le invité a que me desnudara a
mí…. me dejé desnudar y sobar por todo el cuerpo… su picha excitada estaba
totalmente pegada a su vientre….

-¿Es la primera mujer desnuda que ves?.. –asintió con la
cabeza-, sin apartar los ojos de mi velluda entrepierna… me eché en el suelo,
sobre nuestras ropas…. agáchate Pepito… contémplame el chochito todo lo que
quieras… el chico nada más agacharse se corrió, salpicándome los muslos de
semen… cayó sobre mi, bufando y gruñendo… lo abracé amorosamente y le besé
en los labios… metiendo mi lengua en su boca poco a poco… ese día Pepito se
hizo un hombre… a pesar de que su picha no estaba del todo desarrollada, si
tenia la potencia de eyaculacion de Severiano, su padre… la criatura a cambio,
me entregó su fogosidad, propia de su edad, haciendome orgasmar hasta diez veces
en los siete polvos que me echó antes de caer rendido de nuevo en mis brazos,
quedándose dormido como un angelito….

Por donde iba…. a si, esa tarde fui en busca de Pepito,
quería que fuese hasta la casa de Paula, para decirla que quería hablar con
ella….

Estaban debajo de un arbol, a la sombra del sol de Julio, que
caia de justicia (iba toda sudada), llegué por detrás, sin que advirtieran mi
presencia y, me llevé una terrible sorpresa… Perico tenia los pantalones en
los tobillos y sujetaba por la cabeza a Pepito…. este de rodillas le mamaba la
verga sin descanso….

-Eso no se hace Perico, le regañé (Pepito pegó un salto al
oirme, retirándose de la verga de su hermano), eso está muy feo –simule
enfadarme-.

-Es que… tenia ganas…-me dijo con la cara pálida como la
nieve-…siempre lo hemos hecho así, desde que este (señaló a Pepito) era
chico… (pobres, cuanto echaban de menos a una mujer)..pues ahora que estoy Yo,
van a cambiar las cosas…Venga..Desnudaros!!!..-les ordené-, al momento estaban
en pelotas delante de mi… esperando la próxima orden…. (buena polla me dije
mirando a Perico) -Ahora…. -hice una pausa para mirarlos-, me desnudais a mi,
quiero que disfruteis con mi cuerpo como os venga en gana, -les ordené-..

Fue una equivocación por mi parte.. los dos muchachos estaban
tan salidos, que se lanzaron sobre mi… derribándome en el suelo… tirando con
fuerza de mi vestido, -no me lo rompais!!.., tuve que gritarles-… entre los
dos me quitaron el vestido, – las bragas si que te las arranco, me advirtió
Perico-… Pepito se puso sobre mi cara, restregándome su picha… se la atrapé
con la boca y comencé a chuparsela…. Perico cumpliendo su advertencia, me
arrancó las bragas a tirones y me clavó, el nabo en el coño de un solo
empujón… menos mal que estaba húmedo de sudor, si no….. por la forma en que
me embestia, me hubiera lastimado… montamos un delicioso trio, pero muy
breve… estaban tan excitados que se corrieron enseguida, dejándome a las
puertas del placer… me toqué el chocho, metiendo tres dedos en mi vagina
comprobando que despedia fuego…

Los chicos miraban embobados las evoluciones de mi mano sobre
mi chorreante coño……

-¿Qué?…¿Os vais a pasar la tarde mirandame….?, -me
miraban con la lujuria reflejada en sus ojos-, Vamos!!!, venid y
coméroslo!!!…. Mis palabras de ánimo, fueron el detonante… se lanzaron como
lobos hambrientos…. Perico a mi entrepierna y Pepito a mis tetas… en un
momento me sentí transportada por el placer… pero no me conformaria sólo con
chupadas, No señor… tenia necesidad de que me clavaran el miembro una y otra
vez… sin descanso… Pepito, ya tenia su picha dispuesta de nuevo, pero la que
me interesaba de verdad era la de Perico… más larga… más gorda… quería
saborearla entre mis piernas….

Les detuve a duras penas, cambiando a Perico de postura, cosa
que hizo entre gruñidos… acoplando de nuevo su cara entre mis piernas…. las
suyas las mantenia muy juntas, apretando mi cara con sus muslos, así no podia
chuparle el miembro con comodidad, por lo que le dí unas palmadas sobre sus
nalgas hasta que se espatarró… sus colgantes huevos se derramarom sobre mis
labios, los aparté echándolos sobre mi frente… quedando su flácido
desprotegido… lo dirigí con mi mano hasta mi boca… lo engullí y me entretuve
en chupar y lamer su glande, para recuperar su dureza lo antes posible… en
ello estaba, cuando Pepito por detrás de mi cabeza, arrimó su lengua… lamiendo
los cojones de su hermano…..

-¡Quita guarro!!! –aparté su cara de una torta-.

-¿Y yo que chupo….? –el pobre estaba desesperado, como si
se sintiera apartado-.

-Espera –le dije intentando tumbar de lado a Perico y Yo con
él… pero cada vez que lo intentaba.. el chico gruñia y se agarraba a mis
piernas con fuerza-.

Ayúdame con tu hermano, sola no puedo… así entre los dos,
logramos tumbar a un Perico tan salido y amorrado a mi chocho… que no había
nadie que lo separara de él….

-Pepito, ven!!, entretente con mi ojete. Anda!!! No lo dudó,
se pasó un buen rato lamiéndome el ano… más tarde sentí como me hincaba su
picha… deslizándose por mi interior, ahora era pequeña y juguetona y no tenia
dificultad… ya veriamos cuando se desarrollara….. tanto placer en mi
sensible coño y en mi culo hicieron que me corriera… les obligué de nuevo a
cambiar de postura, ya que la polla de Perico estaba en forma… sin soltarla en
ningún momento el chico se tumbó… me puse a horcajadas sobre él…
penetrándome lentamente… saboreando cada centímetro de sus delicioso nabo…
Pepito, volvió a enchufármela por el culo… al momento los tres nos moviamos al
mismo compás… orgasmé sin parar varias veces…. me dejé joder todo lo que
ellos quisieron y por donde quisieron… no sé cuanto tiempo pasé, sintiéndome
deliciosamente follada… cuando sus miembros se quedaron flácidos… me senté
sobre los muslos de Perico e invité a Pepito a que se sentara sobre mis
piernas…

Me miraban con los ojos brillantes… ¿Os gusta hacer
guarrerias….?, dije mientras les regaba los genitales con mi dorado liquido…
compredieron en seguida… y se unieron a mí con sus propios pises… entre los
tres formamos un charco impresionante…….

Cuando terminamos, le dí el recado a Pepito, que partió como
un rayo…. por mi parte me despedí de Perico con un beso en sus labios y un
suave apretón en sus huevos…. me giré y emprendí el regreso a la casa… no
sin dificultad, ya que las piernas me temblaban……

Al llegar a la casa, Severiano me salió al encuentro…
Hola!!, Sandra, te he estado buscando…

-He ido a ver a los chicos, le he pedido a Pepito que avise a
Paula de que quiero que venga para hablar con ella.

-Pero hija no hace falta que te des una caminata, para eso
tenemos el teléfono….

-Ya lo sé, pero de paso aprovecho y me doy un paseo… A
propósito..¿para qué me buscaba….?.

-Para charlar un poco contigo, a veces me siento tan
aburrido…. –me puso cara de lástima-.

-¿Sólo para charlar…?, ¿No será para otra "cosa"?…

-Hombre Yo… su cara se puso como un tomate, – Vaya con el
viejo "verde"- (la verdad, es que tenía razón el pobre… con tanto folleteo con
los hijos… había descuidado al padre…). me divertía verle tan cortado,
decidí jugar un poco más con él…

-Como no me hable con más claridad…

-Es que… me siento violento…

-¿Qué pasa.. tiene alguna queja de mí?.

-Noooo!!!, dios me libre hija mia… no, es por lo que pasó
el otro día… el de la película….

-vaya!!!, -me hice la sorprendida-, pero no decia que le daba
vergí¼enza… si no quería que le viera… vamos que se la tuve que menear de
espaldas…

-Hija por favor…. -su cara se puso de todos los colores-.

Ya estaba bien de jugar con el "viejo", me acerqué a él,
sentándome en sus rodillas… "¿Que quiere mi Seve?, ¿Que su Sandrita le
acaricie la pichorra?, -le dije con voz muy melosa, acariciando su cuello con
las uñas de mis dedos-, ¿Ehh? –insistí ante su silencio-.

-Si, hija mia, me gustó tanto la otra vez….

-Venga conmigo, -le cogí de un brazo y subimos a nuestra
habitación… miré el reloj de la mesilla..disponíamos de tres horas hasta que
vinieran los hombres… le desnudé por completo, admirando por primera vez su
polla.."el objeto de mis deseos".. sólo con imaginar lo que sentiría cuando me
soltara sus potentes lechazos…. mi chocho se derretia…

lo que no me gustaba tanto era que mi suegro tenia los
genitales muy peludos.. Yo tenia la firme convicción de afeitarme todo el coño..
quizá me dejara una pequeña "matita de pelo", por encima, como un sombrerito…
de repente tuve una idea, -Espere un momento-. Fui al baño y me traje una
palancana con agua caliente, jabon de afeitar y la navaja de Rafael. Lo dejé
todo encima de la cama y tumbé a Seve en la cama, sobre una toalla, abriendole
las piernas.

-Pero… ¿Qué me vas a hacer…?, -preguntaba preocupado-.

-Afeitarle.. ¿O ya no quiere que le trabaje los "bajos"?.
–Si, hija, claro que quiero-, pues entonces se la voy a dejar a mi "gusto".

Empecé a aplicarle brochazos de jabón por toda la picha, los
huevos.. y alrededor de su ano… Cogí la navaja y la froté contra la lengua de
cuero… y comencé a afeitarle, con mucho cuidado… empezando por su culo..
subiendo por sus huevos que se contrajeron al contacto de mi mano… –Estese
quieto.. no vaya a rebanarle "las pelotas"… cuando terminé, me tumbé yo en su
lugar..

-ahora le toca a usted afeitarme.. -la verdad es que daba
mucho placer, el contacto de la navaja en la piel-.

Cuando terminamos, nos metimos en la bañera, y nos lavamos a
conciencia, primero a él y luego Yo…

Cogí un espejo y se lo puse frente a el…. ¿Qué le
parece….?, -parezco un niño-, Ya quisieran "los niños", tener el cipote que
tiene usted… nos secamos, le cogí por la polla y tirando de él nos fuimos a la
cama,…

Que pollon más apetecible que tenia… me lo metí en la boca,
saboreando el pedazo de carne como si fuera un caramelo, sin pelos, estaba
delicioso…. se ponia muy dura dentro de mi boca… me la saqué cambiándola por
sus cojones… metiendomelos en la boca y estirando de ellos con los labios…
El pobre no hacia más que gemir y jadear… seguro que estaba en la gloria… me
agaché sobre su culo, abriendo las nalgas… y empecé a lamerle el ano…

Aaaaahhhh!!!, Aaaaaggghh!!!… me matas de gusto hija!!!, que
cochinadas me haces…!!!… tuve que parar por temor a que se corriera antes de
tiempo…

Me senté encima de su cara…. Chúpeme el chochito…
cómaselo… ¡Joder! si se lo comió, tenia una boca hambrienta… Y su lengua…
Dios mioooo!!!, ya podria haber enseñado a Rafael a lamer de esa manera….
Mmmmm!!!, que gusto me estaba dando…. La lengua de Severiano me estaba
escarbando el ojete de una forma tan magistral, que no me aguanté el orgasmo…
me corrí en su cara, mojándole con mis jugos.. caí en la cama boqueando en busca
de aire… él aprovechó para meterse entre mis piernas, apoyó su tremendo
capullo, hinchado como una nuez en la entrada de la vagina y… empezó a
penetrarme… lentamente…..

-Siii…. demela toda…. Aahhh!!… la siento entrar….
como me llena… Mmmm!!, Vamos!!!, Seve, hasta el fondo… quiero sentir sus
huevos en mi culo…

Tómala!!!, cochinita… ahí va… –dijo encajándola hasta el
útero-… Dioooossss!!!… que sensación… era como si te hubieran clavado una
lanza….

Empezó un suave bombeo, entrando y saliendo de mi gruta…
pero al poco me poseia con muchísima fuerza… sus pollazos eran tan
tremendos… que me izaba el culo de la cama… y así estuvo un buen rato…
arrancándome orgasmo, tras orgasmo… agotándome poco a poco… pero lo mejor
fue cuando me avisó que se iba a correr… me relajé, esperando que
eyaculara…. me disparó tres chorros de semen con tanta fuerza… que tuve la
sensación de que explotaban en mi matriz.. la sensación era como si te aplican
una manguera en la vagina y abrieran el chorro de golpe y lo cerraran
rápidamente….. su polla me disparó otros tres chorros de semen, pero no con
tanta fuerza… los restantes chorros fueron normales, iban perdiendo fuerza a
medida que salian.. acabaron a borbotones que recogi directamente con mi
lengua.. saboreándolo y tragándomelo después…

Agradecida, le besé en la boca, dándole mi lengua y dejándome
acariciar las tetas….. El mejor polvo que me han echado en mi vida, pensé…..

Menos mal que por la noche Rafael estaba cansado y no tenias
ganas de "juerga"… la había tenido Yo por los dos… mi cuerpo se lo
agradeció……

-Buenos días!!!… saludé a mi suegro mientras me sentaba a
desayunar con él… ¿Qué tal Sandrita?… divinamente Severiano… charlamos
animadamente de muchas cosas mientras desayunábamos, la verdad es que mi suegro
iba superando la depresión… por detrás de él.. a lo lejos, vi que venia
Paula… Se me ocurrió una idea morbasa, que puse en práctica de inmediato…

-Déme su pié Severiano… –tímidamente, sin comprender, alzó
su pierna por debajo de la mesa… lo cogí por el tobillo y lo acerqué a mi
entrepierna… Sandrita!!!.. no llevas bragas..!!!!.. –exclamó sorprendido al
sentir mi coño en su pie-… a su vez, alcé mi pierna yo tambien, acariciando su
"bulto" por encima de sus pantalones… Sáquesela –le ordené-.. y empecé a jugar
con mi pie sobre sus pelotas… acariciándole el miembro de vez en cuando..
mientras veia a Paula cada vez más cerca…

Buenos días!!!… –Severiano pegó un bote al ver a la
muchacha aparecer por detrás de él-.. intentó retirar el pié.. pero yo se lo
sujeté, apretándolo más contra mi coño…

Hola Paula…. ven siéntate a mi lado.. –me desplacé,
haciendola un hueco en el sillón de la terraza-… Sin cortarme un pelo, la
expliqué la conversación con Juan… -así que ya sabes… cuanto antes aprendas
a tratar a un hombre.. antes te casarás… -. Mi plan se desarrollaba según lo
previsto…

-Por mi parte estoy dispuesta… cuando quieras.. Pero….

-Pero ¿Qué?…

-¿con quien voy a practicar?… No dije nada… tan sólo me
limité a mirar a mi suegro.. dándole unos toques con mi pié sobre sus huevos..
el cual respingó..tartamudeando.. Yo… Yo… –su cara parecía un mapa de mil
colores…-.

-No me diga Severiano que la "idea" no le gusta… –estaba
completamente empalmado.. su polla daba saltitos en mi pié….-.

-Lo que tú digas hija mia….

-Perfecto… Paula.. ¿has visto un miembro al "natural"?..

-No… bueno si.. –En qué quedamos….- alguna vez.. a padre
cuando se ducha… –Eso nos es verlo.. me refiero a tenerlo delante de tu
cara…- -Así.. nunca…

-Bien.. Levántese Severiano… –el pobre se levantó con una
vergí¼enza enorme.. mostrando descaradamente su polla.. le hice sentar en el
borde de la mesa.. Paula se arrodilló entre sus piernas y bajo mi dirección..
empezó a trabajarle los genitales con la boca… Yo, me situé detrás de ella..
para excitarla.. deslizando mi mano por su culito tierno, rozando el anillo de
su ano.. y su vulva.. bastante peluda para mi gusto..

-Así.. Paulita… muy bien… deja que te restregue los
cojones por la cara.. recuerda que eso excita muchísimo a los hombres… No!!!,
las manos quietas… Seve.. restreguela su culo por la boca… obliguela a que
le chupe el ojete…. –parecia un director de cine…. ¿Notas como se le hincha
el capullo.. Paulita?…

-Siiii, está muy gordo…. –eso significa que está a punto de
correrse..- saca la lengua… ofrécesela para que se frote el glande en ella…
escucha!!, los primeros chorros los cogeré yo con la boca.. tú limítate a
lamerle el ano… así le excitas más y le obligas a que descargue totalmente sus
cojones… cuando veas que le sale la leche a borbotones… se lo chupas tú…
no te tragues el semen directamente, saboréalo primero, para que te
acostumbres…. ¿De acuerdo…?… –Ajá-, contestó Paula….

-Oyes como jadea… –prepárate…. abrí mi boca y recibí el
primer disparo de leche.. que se estrelló contra mi campanilla.. le siguieron
cuatro más, corriendo la misma suerte que el primero… mantenia la boca
abierta.. para que Paula, -frente a mí- viera con todo detalle como me tragaba
los espesos goterones de semen… a una indicación mia, aplicó su boquita sobre
la polla de Seve..para recoger con la lengua el semen que salia a borbotones….
hice que retuviera la leche en su boca.. batiéndola con la lengua al tiempo que
la saboreaba.. después se lo tragó todo…

-Pues está rico.. dijo Paulita.. estaba tan ilusionada que se
entretuvo en limpiarle la polla a mi suegro… recogiendo con su lenguecita los
restos de leche que quedaban…. Durante la mañana… estuvimos los tres muy
atareados, con las lecciones de Paula… no sólo saboreamos su polla.. tambien
disfrutó de nuestros culos.. ya que Paula como era virgen… acordamos que se
mantuviera así hasta su noche de bodas, para que Juan la desvirgase……

En fin… no quiero aburriros… con esta parte… podeis
imaginárosla… al cabo de un mes de lecciones intensivas… durante el cual
afeitamos el delicioso coñito de Paula… no sólo me limité a dirigir sus
movimientos.. también me deje follar por mi suegro (para alegria de él), incluso
obligué a la muchacha a lamerme el chocho… pero por fin, Paulita se convirtió
en una magnífica mamadora de pollas… ya tendría tiempo de graduarse cuando se
casara (la expliqué que tendría las pollas de todos los hombres de la familia a
su disposición), tambien mi suegro Severiano, despertó de su depresión…
espabiló..y de qué forma!!!… me buscaba constantemente, haciendo que me
arrodillara ante él… acercándome su polla a mis labios… otras..sin previo
aviso, me levantaba el vestido y apartando a un lado mis bragas…. me hincaba
su cipote hasta las pelotas……. Todos en la casa notaron "el cambio que habia
dado".. en especial Rafael, mi marido.. ¡Has visto el cambio qu! e ha dado mi
padre!!!… y todo gracias a ti, cariño… ¿Cómo los has conseguido…? -Bah!!,
-dije yo quitándole importancia-, ¿Te acuerdas lo que me dijiste: "distraelo",
pues eso he hecho, distraerle lo mejor que pueda……

Ya sólo quedaba hablar con mi cuñado Juan… aproveché para
hablarle un día venia con el tractor, a repostar combustible…… entré en la
cochera (alejada de la casa como medida de precaución), sin hacer ruido, le
abracé por detrás, cerrando mi mano en torno a su "paquete!, por encima del
pantalón… Hola cuñadito… me tienes abandonadita…le susurré en la oreja…
dejó la manguera de combustible en su sitio.. y me echó sobre unas "balas de
paja"… le observé mientras se bajaba la bragueta… cuando tuvo su polla
afuera, me abrí de piernas..mostrándole mi coño afeitado… se amorró a él como
un desesperado.. metiendose mis sabrosa vulva dentro de su boca………

-Paulita ya está preparada… ¿Recuerdas tu promesa…?,
pregunté durante el descanso del polvo antológico que me acababa de echar….
puedes comprobarlo por ti mismo, lo que si te advierto es que la respetes si no
teja penetrarla el coño… la muchacha es virgen.. ¿La Paula virgen….?,
-respondió incrédulo..-, si.. no la digas nada..te quiere dar una sorpresa la
noche de bodas….

-¿Entonces como…?… Utiliza su culito y su boquita… hijo
que tontitos sois a veces los hombres…. Anda enchúfamela… –dije poniéndome a
gatas delante de él… sé lo mucho que disfruta viendo como entierra su verga
dentro de mi culo…-……

La boda de ellos, se celebró a finales de agosto.. después de
la segar y recoger la cosecha… lo celebramos en la casa..con una fiesta
maravillosa…en la que a escondidas me follé a todos.. empezando por mi
marido…mi suegro Severiano… mis cuñados (incluido el novio) y hasta el padre
de Paula, me costó un poco seducirle, el hombre no estaba por la labor… pero
al final conseguí que me echara un polvo como Dios manda, saliéndome con la
mia… vamos el único que se me escapó fue el cura.. porque soy muy respetuosa
con la iglesia…….

Precisamente esa noche..sucedieron los mejores
acontecimientos, que marcaron nuestras vidas para siempre….

Cuando terminó la fiesta… nos retiramos al interior de la
vivienda… (Juanita y otras mujeres… se encargarian de recogerlo todo y
dejarlo limpio).. Mi suegro, que estaba muy alegre (por los efectos de la
bebida, como todos…), se levantó con una copa en la mano y se dirigió a todos
nosotros……

-Hijos mios…. la felicidad ha vuelto de nuevo a esta
casa…en especial desde que llegaron estas preciosidades –nos miró a mí y a
Paula-, sólo echo en falta una cosa…. (vaya!!, pensé ya empieza de nuevo a
extrañar a su mujer)….

-¿El qué Padre?, preguntó Rafael…temiéndose una nueva
recaida, igual que yo…

-Nietecitos!!!!… pequeños diablillos correteando por la
casa… alborotando sin parar….

-Eso está hecho!!!…. cuente con ellos… dijo Paulita
agarrando "el paquete" de mi cuñado Juan, su marido…. Todos rompimos a reir a
carcajadas, por la ocurrencia de la muchacha… por mi parte tambien estaba
dispuesta…esa noche dejaria de tomar anticonceptivos…. me puse en pié y miré
a Rafael:¿Empezamos Ya?…. completamente excitado… se puso en pié y tirando
de mi brazo me condujo a nuestra habitación.. Paula y Juan venian detrás
nuestro… cada matrimonio nos metimos en nuestras respectivas habitaciones… y
después del "calentamiento previo"…mi marido procedió a follarme…

-¿Te parece bien la carta que estoy escribiendo a la
cigí¼eña?….comentó mientras me penetraba a buen ritmo…

-Si cariño… pero que sea una carta muyyyyy
laaaargaaa!!!…. –respondí saboreando mi primer orgasmo de la noche-… Rafael
se portó divinamente, dedicó al menos media hora a la primera carta, firmándola
con una deliciosa corrida dentro de mi chocho…. Se retiró de entre mis
piernas, poniéndose a mi lado… Hermanos!!!!…gritó de pronto mirando a la
puerta abierta… allí estaban Raúl, Perico y Pepito…asomados bajo el
marco..meneándose el miembro con desesperación..excitadísimos al ver como su
hermano mayor se follaba a su mujer….

-Joder Rafa!!… –habló Raúl sin pizca de
timidez-…comprendelo..Tú y Juan os lo pasais en grande haciendo
hijos…pero…¿Y nosotros qué….?.

Rafael los miraba con la boca abierta..sin saber qué decir..
lo único que proninció fue: Padre..¿Tú también…?..

-Hijo, perdóname… yo venía por si necesitabais una
ayudita….

Rafael me miró… esperaba mi reacción… me encogí de
hombros… Cuando me conociste, me dijiste que buscabas una hembra para cuidar
de ti y de tu familia…, -le dije… y añadí:Yo sabía que al casarme contigo y
venir aquí a vivir, tambien me casaba con toda la familia… déjalos que pasen y
disfruten..pobrecitos… ¿No te importa?..-negué con la cabeza- al revés me
excita ver que todos me deseais… De acuerdo, dijo Rafael dando su
consentimiento, al fin y al cabo no eran extraños…¡Joder! se trataba de su
padre y sus hermanos…

-Les hice un gesto con la mano… Anda!!!… venir a "echar
vuestra carta", tengo buzón para todos….

en menos que canta un gallo..estaban en pelotas a mi lado..
Rafael se apartó sonriendo…dejando espacio a todos ellos….mi suegro se sentó
encima de mi cara…restregándome sus huevos..dándome su culo a lamer..
Ostia!!!…que chocho más rico, -exclamó Perico hundiendo su cara entre mis
piernas-.. Raúl y Pepito se ocupban de mis tetas mientras les hacia una paja…
y Yo..gritando …. corriéndome como una guarra…recibiendo placer en cada
milímetro de mi cuerpo…. estuvimos un rato largo…acariciándonos y
chupándonos… luego uno por uno, se acoplaron entre mis piernas… procediendo
a follarme por turnos…. arráncándome los orgasmos de dos en dos… firmando su
particular carta a la cigí¼eña en forma de grandes chorros de semen……..

Aproveché el descanso de ellos para dedicarme a mi marido…
que me regaló un polvo salvaje por lo excitado que estaba… pero aquí no acaba
todo..ni mucho menos… mientras Rafa se corría en mis entrañas, oimos la voz de
su hermano Juan..:somos los refuerzos!!!!, exclamó uniéndose junto con Paula a
la orgia familiar….

Era fabuloso contemplar como Raúl y Perico se la follaban a
la vez mientras Paulita mamaba la picha de mi pobre Pepito…. mientras Juan me
daba por el culo y su padre..por debajo me perforaba el chocho…pero el que
primero se corrió fue mi marido.. en mi boca.. regándome la garganta con su
espesa leche… precisamente por eso…porque fue el primero en correrse,
también fue el primero en recuperarse con la experta mamada que le hacia
Paulita… tuvo el privilegio de tirarsela durante una hora, follandola en todas
las posturas… llenando con su polla todos sus agujeros…ya que los demás
todavía no se habian recuperado de su corrida….Aprovechamos al máximo el fin
de semana.. no paramos ni para hacer pis… fui la primera que lo hizo dentro de
la boca de Severiano… mientras me bebia el de mi cuñado Juan…. todos
probamos el "zumo dorado" de todos…. la noche del domingo, no pudimos más…
Paulita y Yo…escocidas a base de bien… no fuimos capaces de sacar ! ni una
sola gota de leche de sus secas pollas……………

Paula estaba preciosa… con su barriguita de seis meses…
igual que Yo… ¿Y quien será el padre….?.

-Y que más da… que sean primos o sean hermanos, -contesté-
al fin y al cabo nuestros hijos iban a ser primos hermanos, ¿No?, -me encogí de
hombros y añadí- piensa que estamos "Casadas con todos"…. sólo es el principio
y no te precupes de más……. ella se rió… y continuamos mamando la
hermosísima polla de Severiano, esperando ansiosamente que de un momento a otro
nos regara las bocas con su leche………..

F I N

 

Resumen del relato:
    Sexo en Familia…

Humillada pero contenta (II)

Humillada pero contenta (II) (3)

Una semana después, iba conduciendo presurosa hacia un
restaurante elegante donde nos habíamos citado, al entrar y preguntar por él en
la entrada, un mozo bien estirado me condujo a uno de esos reservaditos que se
ubican en el segundo piso, donde la puerta es una cortina y hay una ventana con
vidrios oscuros, que da vista a la parte baja del restaurante, todo con el ánimo
de crear una ambiente romántico y privado a las parejas que buscaban intimidad.
Al llegar ante Raúl, él se levantó y me recibió con un beso bucal cargado de
erotismo, no importando la presencia del capitán.

-Por favor, que Diego nos atienda, y que se desentienda de
otras mesas. –Mientras daba la orden, daba un billete al sujeto y nos sentamos
en el mullido sofá en forma de "L" que había tras la pequeña mesa.

-Lo que usted ordene Don Raúl.-El capitán se retiró y ambos
quedamos solos. Recordé que me dijo que fuese sin braguitas a como siempre, pero
por llevar una vestido blanco y de tela semi transparente, no me atreví a
hacerlo, ya que se me vería toda la melena peluda de mi coño a través de él,
preferí enfrentar el "castigo" que Raúl me reservaba.

-Permiso.-La voz venia detrás de la cortina, era el mesero
Diego, quién venia a por la orden.

Diego era un joven simpático, de cara aniñada pero un cuerpo
bien musculoso. Su porte era tieso, como un militar dentro de su uniforme.
Impasible, nos quedo viendo alternativamente a Raúl y a mi, esperando que alguno
hablara.

-Diego, por favor tráenos Vodka con jugo de naranja.

-A la orden don Raúl.

Diego salió pitado a cumplir con sus obligaciones, mientras
Raúl me abrazaba fuertemente mientras me besaba a como a mi me gustaba: lamiendo
mis labios con pasión, dándome su lengua y recibiendo la mía para chuparla con
locura. Al meter la mano debajo de mi vestido y por entre mis piernas, llegó mi
triangulo; emitiendo un "Hummm" de reprobación, se dio cuenta que aun llevaba
puestas mis bragas.

-"¿Por qué vienes con tus calzoncitos puestos?". Sin esperar
respuesta a su pregunta, continuó:- "Ahora recibirás una reprimenda, cuando
llegue Diego, le pedirás que te las saque y vas a excitarlo para que luego lo
mames y te encule a como a ti te encanta.

En ese momento llegaba Diego, quién después de un "permiso"
ingresó al privado con el licor. Nos sirvió un par de tragos en nuestros vasos,
el que yo tomé de un solo golpe, ya que con un trago, me sentía con el valor
suficiente para hacer cualquier locura. Diego me rellenó de nuevo el vaso y en
ese momento Raúl lo increpó:

-Diego, por favor sácale los calzones a mi puta.

-¿Co….co cómo dice?.

El mesero pareció confundido con el pedido de mi amante, por
lo que, después de darle otro sorbo a mi bebida, me puse en pie y acomodando mi
trasero contra el borde de la mesa frente a él, abrí un poco las piernas y
levantando mi vestido hasta mi vientre, le mostré lo bien torneadas que las
tenía y lo conminé:

-Mi macho quiere que saques mis braguitas, así que por favor,
adelante.

Diego quedó con los ojos abiertos como platos al verme en esa
posición, no se si admirado por lo que veía o por lo inusual del pedido. Como un
autómata y sin despegar los ojos de mi entrepierna abultada, se arrodilló ante
mi y llevó sus manos a los lados de mi tanga. Puso las palmas de sus manos en
mis caderas y las pude sentir frías y sudorosas, seguro de puro nervio; tomando
el elástico, inició a bajarlos muy despacio hasta que dejó completamente
expuesto mi peludo y hambriento coño. Diego se quedó como hipnotizado viéndome
la entrepierna, sin moverse de su posición. Esos eran los momentos que yo
disfrutaba horrores, morbosear con el sorprendido individuo, mientras mi macho
se excitaba al oírme ofrecerme como una perra en celo:

-"¿Te gusta mi coño peludo?".-Diego asintió mecánicamente. Yo
continué:-"Entonces chúpamelo, que en este momento deseo que me metas la lengua
en la hendidura".

Acercó su cara a mi raja y tomándome de las nalgas, trató de
llegar con sus labios a mi gruta, pero al estar yo de pie y su poca experiencia
en estos menesteres, no lograba llegar donde queríamos, por lo que pedí a Raúl
que retirara lo que había sobre la mesa. Inmediatamente escuchamos el ruido que
los bártulos al ser removidos de la mesita, yendo a parar al sillón. Ello me
permitió apoyar mi espalda contra la mesa, elevar mis pies y abrirme lo
suficiente para que mi raja ya humedecida de deseo, se la ofreciera en toda su
magnitud al joven. Ni corto ni perezoso, se abalanzo contra mi coño y lo comenzó
a chupar glotonamente. Con sus dos manos apartó los vellos que custodiaban mi
agujero y posó su boca contra mis labios vaginales, metiéndome la lengua bien
profundo y arrancándome gemidos de placer. Raúl se había incorporado y ya tenía
la verga de fuera, la que me ofreció para que se la mamara. Por quince minutos
estuve saboreando la verga de mi amante, mientras el meserito me sacaba un
orgasmo sabrosísimo, el que tuve que aguantármelo callada, por miedo a que mis
gritos de delicia se escucharan en todo el restaurante. Raúl estalló
violentamente contra mi boca, tomando mi cabeza con sus manos, mantuvo pegada mi
boca contra su leño, en tanto un ahogado "Aaaaaaaaaaaggggggggg", salía de su
garganta, chorros de semen lo hacían por la punta de su polla. Lo relamí
gustosamente mientras me lo tragaba. Terminada esa faena, me desembaracé de
Diego y me arrodillé frente a él, para con movimientos rápidos y ansiosos,
desabroché su pantalón y los bajé junto con los calzoncillos hasta la rodilla,
dejándome apreciar una verga bien tiesa y a punto de estallar. No la tenía tan
grande como la de Raúl o JJ, pero era de dimensiones respetables.

Me la metí en la boca y la saboreé deliciosamente con mi boca
y lengua, mientras la mamaba casi entera. La tenía bien caliente y cimbraba ante
cada embestida de mi glotona boca. Seguro nunca se la habían mamado tan
expertamente a como yo se lo hacía. Presintiendo que podría venirse en cualquier
momento, dejé de mamar e incorporándome, lo vi a los ojo y lujuriosamente lo
bese en la boca, para después suplicarle:"Quiero que me metas tu verga por el
culo. Quiero que me pringues los intestinos con tu semen. No tengas miedo y
zámpala sin compasión, quiero que me golpees fuerte con tu verga bien tiesa.
Hazme tuya por el culo, seguro nunca te han ofrecido un culo tan sabroso como el
mío".

Girando mi cuerpo, apoyé mi ingle contra el canto de la mesa
e incliné mi cuerpo hacia delante, hasta que mis tetas chocaron contra la
madera. Llevé mis manos hacia atrás y tomando una nalga con cada una de ellas,
las abrí lo más que pude, para que Diego pudiera ver a su gusto y antojo, mi
palpitante culo y me enchutara toda la verga. La cara de Raúl era de gozo
absoluto, realmente disfrutaba oír cómo me ofrecía, como puta en celo y yo,
seguro que tenía la cara desfigurada por el deseo intenso de ser enculada. Sentí
que la punta del inflamado glande de la verga del joven, se apoyaba contra el
pretil de mi culo y tomándome por las caderas, me jaló lentamente contra su
falo, enterrándolo poco a poco. Luego de haber depositado el brillante glande en
lo más hondo de mi ser, inició un mete y saca lento pero sistemático. Me
encantaba y me enloquecía, pero quería más, así que lo conminé:

-Vamos pendejo, no seas maricón y culéame duro, quiero que
trates de partirme en dos con tu verga. Enculame con ganas.

Se sintió picado en su amor propio y sin decir agua va, me la
sacó completa, solo para desgajármela de un solo envión hasta que sus cojones
chocaron contra mi ensortijada melena. Cinco veces repitió la operación de
enculada violenta y sentí que estaba a punto de correrse, por lo que yo también
me preparé para acompañarlo:

-Eso mi culeador, ya no aguanto tus puyazos, quiero correrme
y que tu me bañes de esperma mi culo. Inúndame las entrañas con tu cremoso jugo
que me ¡vooooooooooy!.

Terminando de gemir ahogadamente, sentí que me depositaba
bien hondo de mi, aquella verga que estaba palpitando dentro de mi culo y con un
"Yaaaaaaaaaaaa" apagado, estallaba tan fuertemente que sentí que los chorros de
esperma, me golpeaban mis intestinos. Cansados, nos desmadejamos contra la mesa,
mientras Raúl me jalaba la cabeza, solo para que me metiera su tiesa verga en la
boca, ya que con el espectáculo, se había estado sobando el bolillo y estaba a
punto de descargar su semen. Diligentemente me volví a tragar la nata que me
ofrecía, mientras Diego me desenchufaba de su verga y componiendo sus ropas,
volvía a ocupar su pose militar. Luego de terminar nuestros tragos, pagamos la
cuenta y nos retiramos a nuestras respectivas casas.

Raúl me había convertido y con mi propio consentimiento, en
una soberana puta gozadora. Cada cita con él, la esperaba con ansias y deseos
incontrolables. Sabía que siempre tenía algo preparado, pero lo mantenía en
secreto, despertándome una curiosidad malsana de adivinar cuál sería. Desde que
me quitaba las bragas en el baño de mi oficina, ya me encontraba mojada por la
ansiedad. Una de las veces que me llevó a cenar, todo transcurrió de lo más
normal: cenamos y tomamos una botella de vino. Lo único que rompió la monotonía,
fue que me hizo sobarle la verga con mi pie desnudo por debajo de la mesa. Pagó
y salimos del restaurante como una pareja de enamorados, abrazados uno contra el
otro. Al vernos salir, el portero se apresuró a llamar a un vehiculo que se
encontraba en el callejón adyacente al sitio. El vehiculo aparco frente a
nosotros y penetramos en el asiento posterior. A arrancar, me sentí
desencantada, esperaba tener otra noche loca, pero por lo visto, ahí terminaba
todo. Al haber recorrido unas cuantas calles, Raúl me pasó un brazo por los
hombros y me atrajo hacia si, pero con la clara intención de que le sacara la
verga y se la mamara; decidí disfrutar de su leche por lo menos, así que me
arrecosté contra su ingle y después de extraerle la verga linda que me
enloquecía, comencé a mamar con glotonería. Habíamos quedado de tal forma que él
estaba detrás del conductor y yo detrás del asiento del pasajero. Eso hacía
posible que el que manejaba, pudiera verme de la cintura para abajo, entre los
dos asientos delanteros. Ahí fue donde me di cuenta de las intenciones de Raúl,
ya que al estar de lado, hizo que me acostara completamente en el asiento y
recogiera las piernas, ya que no cabía completa. Tuve que abrirme un poco para
acomodarme holgadamente, haciendo que mi vestido se subiera lo suficiente como
para que un observador, pudiera apreciar mi pelaje bien poblado. Y eso era lo
que pasaba, sin darme cuenta por estar entretenida succionando ávidamente la
vergota de Raúl, el conductor había estacionado en un descampado a la orilla del
camino principal, fuera de la ciudad.

-"¿Qué te parece esta puta, Pablo?" –Oí que Raúl preguntaba
al chofer.

-Se mira que es una puta con clase, pero bien golosa la
desgraciada, Raúl. Seguro que le encantan la vergas grandes y gruesas.

Ante la insolente afirmación, levanté la cara, solo para
encontrarme con la de un hombre de mirar descarado, un poco barbudo y como de 40
años de edad. Estaba sonriendo cínicamente al verme despatarrada, mamando una
hermosa verga delante de él y mostrando toda la magnitud de mi melenudo coño.

-Tócale el coño, verás que lo tiene empapado y con ganas de
tragarse un buen leño.

Mientras regresaba a mi faena de mamar la verga de Raúl, pude
sentir los dedos toscos del conductor, que me comenzaban a masajear la maraña de
pelos con cierta aspereza, pero no tanto como para no sentir el cosquilleo de
excitarme concienzudamente. En un momento determinado, introdujo uno de ellos,
tan grande que parecía que me estaba metiendo una polla, obligándome a adelantar
mi cintura, ya que a esas alturas del juego, ya estaba ansiosa por que me le
prestaran atención a mi rajita. Sabiamente me introducía el dedazo y me lo
remolineaba en mis entrañas, haciéndome gemir de placer y mover mi cintura
frenéticamente, buscando que me lo enterrara más profundamente.

-Vamos Pablo, date la vuelta y enséñale a esta puta lo que
tienes.

Oí que Pablo abría su puerta y luego hacia lo mismo con la
que estaba a mis pies. Sentí que sus manos vagaban por mis piernas y me las
sobaba con torpeza, pero haciéndome disfrutar de las caricias. Al llegar
nuevamente a mi húmeda raja, volvió a introducirme su dedo, esta vez
vigorosamente, haciendo que mamara más fuertemente la verga de mi ofrecedor.
Mientras Pablo me dedeaba con deleite, Raúl me empujaba contra su verga,
indicándome que estaba a punto de correrse, así que me dediqué con esmero para
que estallara en mi boca y degustar el manjar que me extasiaba. A la par, yo
estaba como poseída, ya que el tipo, a la par que me metía profundamente un dedo
por el coño, me había introducido el dedo gordo de esa misma mano, por el culo y
se dedicaba a apretarlos uno contra el otro, teniendo como separación mis
intestinos. Eso me provocaba espasmos violentos de satisfacción, los que
terminaron por hacerme correr espasmódicamente, mientras Raúl gritaba:

-¡Que rica mamada, hija de la gran puta!. ¡Me
voooooooooooooooooy!.

Y mientras inundaba mi boca con su leche, yo bajé mi mano
hasta la del conductor, para ayudarle a masajearme con más furor mis agujeros,
para terminar en una soberbia corrida de campeonato. Sacándome la verga de Raúl
de mi boca, me desmadejé resoplando de satisfacción y al sentir que Pablo me
sacaba los dedos, me di lavuelta, solo para encontrarme que tenía una grandísima
verga fuera del pantalón. Al sentarme y acercar mi cara hacia él, pude apreciar
que era enorme, como una pulgada más larga que la de Raúl, pero aun más gruesa,
y Pablo, con una enorme sonrisa de satisfacción en su rostro, me la ofrecía para
que la catara con mi boca. Sorprendida de encontrar una verga más grande aun que
JJ y Raúl, le desabroché los pantalones y los bajé completamente, encarándome de
frente con aquel descomunal aparato. Parecía que le habían injertado la verga de
un caballo, y el glande sobresalía por su grandeza, pero aun así, me la llevé a
la boca y comencé a mamársela con ciertas dificultades. Por lo grande solo pude
acaparar como un cuarto del tamaño del leño, pero si pude lengí¼etear el glande a
mi gusto y antojo, arrancándole gemidos de placer al vergudo. A lo lejos pude
escuchar la voz de Raúl que conminaba al de la inmensa tranca:-"Vamos Pablo,
culéate a la puta esta y que sienta lo que es tragarse un leño de ese tamaño".

Volteando hacia él, con la voz ronca por la excitación, pero
cargada de temores, le dije:-"Raúl, esta verga si me va a partir por la mitad, y
con lo bestia que se mira este tipo, es capaz de sacármela por la boca de un
solo golpe. Me va a unir el coño y el culo, si parece un burro".

-No tengas miedo mi amor. Pablo, a pesar de lo cínico que es,
tiene tacto para acomodar bien su verga sin causar daño, además que tu eres una
golosa degenerada que cuando la tengas bien acomodada a tu coño, vas a pedir a
gritos que te culee más duro.

Con aprensiones, me acosté completamente, en el asiento, ya
que Raúl había salido para fumarse un cigarrillo, dejando que me enfrentara yo
sola con aquella inmensa verga. Los pies los apoyé en el respaldo del asiento
trasero uno y el otro en el descansa nuca del asiento del pasajero, quedando con
las piernas abiertas de par en par. Al verme la melena bien poblada, Pablo solo
pudo exclamar asombrado:

-¡Que coño más peludo que tiene esta puta, hermano!. Si
parece una mona de tan peluda que es.

Se despojó de sus ropas, quedando completamente desnudo. Se
acercó a la puerta y tomándome los pies alternadamente, me despojó de mi
calzado. Tratando de calmar mis temores, besó la planta de mis pies
delicadamente, a la vez que me decía:

-No te preocupes mi amor. Te voy a pegar una culeada que te
vas a mear de puro gusto. Vas a saborear mi leño y me vas a pedir más.

De lo que dijo, no le creí la mitad, pero estaba dispuesta a
saber lo que era tener una verga de burro aturugada en mi caverna. Mientras él
se acomodaba entre mis piernas, yo me frotaba mi chocho, a fin de extender mis
jugos por toda la entrada, para así lubricar el pasadizo y recibir de la mejor
manera posible, el leño amenazador del conductor desconocido. Delicadamente me
puso el enorme glande en la entrada principal de mi coño, fue en ese momento y
al estar ausente Raúl, le tome la cara y entre besos que le daba en los labios,
le supliqué:

-Con cuidado Pablito, recuerda que tienes una vergota como de
caballo. Métela suavecito, cuando mi coño se la trague toda, podrás culearme con
ganas. Deja que mi gruta se acomode a tu tranca.

-No te preocupes, mi verga te va a llevar al cielo, te va
hacer tocra las estrellas.

Dicho y hecho. Inició a ejercer presión con su cintura, en
tanto yo tenía agarrada con mi mano su verga, previniendo que se emocionara y
tratara de ensamblarla completa y de un solo golpe. Al principio tuvo
dificultades para abrirse paso, ya que al estar tensa, creo que cerraba el coño.
Pero poco a poco, la formidable tranca fue abriéndose paso por las paredes de mi
hueco, hasta que con mi mano sentí que me había zambullido hasta donde la tenía
agarrada. Entonces decidí tomar el riesgo y la solté completamente. A estás
alturas, estaba completamente excitada, por lo que la verga se deslizaba más
fácilmente por mi pasadizo. Pablo manejaba la situacion con bastante sabiduria,
ya que no me la empujaba directamente, sino que hacia movimientos semicirculares
con su cintura, provocando que mi coño fuera engullendo poquito a poco, la
vergota que ahora me estaba provocando grandes deseos de comermela entera. Me le
abracé al cuello y le enrosqué mis piernas en su cintura, disponiéndome a
disfrutar de la descomunal verga que me perforaba las entrañas.

-Así Pablito, mueve la cintura suavemente. Siento que me la
estoy tragando de a poquito, ya me la voy a comer entera. La siento bien
sabrosa. Sigue culeándome con cariño.

-Si mi amorcito. Siento que las paredes de tu coño se están
abriendo para recibir toda mi estaca. Yo se que te la vas a tragar completa y
vas a lloriquear de placer.

Entre "platicas", había conseguido acomodarla toda, ya que
pude sentir que su pubis chocaba con mi enmarañada entrada, quedándose quieto,
inmóvil, para que mi coño apreciara bien la trancota que tenía adentro. Ya
calmada por haberla recibido toda sin causarme daño, me solté lo suficiente para
disponerme a gozar y así se lo hice saber:

-Ahora si chiquito lindo, comienza a sacarla y meterla para
que me culees de verdad. Culeame con ganas, tomame, hazme tuya, perforame.

Pablo llevó una mano a mis nalgas, tomando una e iniciando un
mete y saca suave pero consistente. Yo estaba pegada a él como una garrapata,
abrazándolo con brazos y pies, con el coño bien abierto y recibiendo una
verdadera verga de burro con placer. Por espacio de 10 minutos, estuvo
haciéndolo delicadamente, pero de repente y jalándome de la nalga, me la
zambulló de sopetón hasta las cachas. La dicha fue infinita. Sentirme penetrada
hasta la saciedad por ese formidable leño, fue la locura para mi. Comencé a
mover frenéticamente mi cintura y hablaba si cesar, no era yo, era mi
subconsciente que me tenía dominada la lengua y como entre sueños, hablaba con
mi culeador:

-Que sabroso. Me estás dando la culeada más sabrosa de mi
vida. Me estás matando de placer, me tienes emputecida con tu hermosa tranca.
Quiero que me pases culeando toda la noche. Quiero sentir tu verga para siempre.
Sigue empujándomela hasta los huevos, que me estás haciendo la perra más feliz
de la tierra. Cada vez que quieras culearme, estaré dispuesta a darte mi coño
para que me lo partas y metas toda tu verga. Dame tu lechita mi amor, quiero
sentir que terminas conmigo y nos corremos juntos. ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaay ay
ay!.

Moviéndome como batidora y convulsionandome enloquecida,
había estallado con alma, vida y corazón, en un orgasmo que casi me desmayo. A
lo lejos, oí su voz sin entender lo que decía, solo para recibir un potente
chorro de semen en las profundidades de mi ser, multiplicando por 100, mi
regocijo ante la espectacular venida de ambos. Todavía con estertores, continuó
atiborrándome con su enorme verga, haciéndome disfrutar cada onza de carne que
me atragantaba. Cansada y chorreando sudor y jugos a cantaros, pero feliz, me
desmadejé en el asiento. Solo tuve ánimos para agradecerle la soberana culeada:

-Gracias, gracias mi amorcito lindo por culearme tan sabroso.
Espero que haya una próxima vez, y espero que pueda comérmela también por el
culo. Quiero que me partas los cachetes del culo y me claves los chorros de
leche en las amígdalas.

Mientras se ponía la ropa, de uno de sus bolsillos extrajo un
papel que me entregó diciendo:

-Esta es mi tarjeta, ahí están los números de teléfonos donde
me puedes localizar y cuando tengas ganas de comerte mi verga, me llamas y yo
acudiré presuroso a calmar tu calentura, pero quiero que nos quedemos una noche
juntos. Quiero pasar toda la noche clavándote la verga, hasta que te deje
enardecido el coño. Te lo quiero desbaratar a puyazos y tu me lo vas a
agradecer.

Nos besamos intensamente y agarramos rumbo a la casa de Raúl.
Allí lo dejamos a él y le pidió a Pablo llevarme a mi casa. Grave error, ya que
el camino lo aprovechamos para hacer planes para nuestra siguiente cita. Me
había sentado a la par de Pablo y aun con la satisfacción de su soberbia cogida,
me pidió que le sacara la verga y se la masajeara. Aun con los fluidos de mi
chocho en ella, me la metí en la boca para darle una mamada de agradecimiento.
Aunque estaba un poco desarmada por el zarandeo anterior, la líbido se me subió
a límites estratosféricos al saborear el delicado pero potente gorro del
vergudo. Mientras mamaba con ansias, él había adelantado su mano y estaba
jugando con mi encharcada raja, hasta que, incapaz de soportar el martirio, le
supliqué:

-Pablito, buscate un lugar solitario que me quiero sentar en
tu leño. Deseo que me la metas de nuevo ya que estoy por estallar.

-Ya llegamos preciosa. Deja que me estacione y tendrás la
respectiva dosis de carne que tu coño necesita.

Por estar entretenida con la tranca en mi boca, no me había
percatado que Pablo había conducido hasta otro lugar oscuro y despoblado,
sabiendo ya de antemano, que esto terminaría solo con otra buena cogida.
Estacionó el vehículo y apagando motor y luces, bajó presuroso para abrir mi
puerta en escasos dos segundos.

-Baja.

La orden más que petición, sonó como un trallazo en el
silencio de la noche. En menos que lo cuento, ya me encontraba fuera del taxi y
Pablo tomándome por los brazos, me llevó hasta la parte trasera del coche. Hizo
que apoyara mis manos contra la cajuela y me abrió de piernas, subiendo el
vestido hasta arriba de mi cintura. Quedé en una posición en que ofrecía mi culo
en pompa. Tomándome con una mano de la cintura, con la otra, restregaba el
enorme glande contra mi raja, deslizándolo sabrosamente a lo largo de mis nalgas
abiertas y manteniéndome ansiosa por ser embestida de una buena vez.

-Aquí sí que vas a poder gritar como perra embramada. Cuando
te la hunda, no tengas miedo de berrear, ya que aquí nadie se va a enterar que
me estoy culeando bien rico a una buena puta.

Tomándome ya con sus dos manos por las caderas y mientras
dejaba apoyado su látigo contra mi cueva, me dio tal envión, que un sonoro
"Plas" se escuchaba en medio de la noche, al estrellar su pubis contra mis
nalgas. Sentir que de sopetón me había aticuñado todo su inmenso tronco dentro
de mi ser, casi me desmayo de puro placer. La violencia del impacto hizo que mis
pies se levantaran del piso, quedando apoyada solo con mis manos en el taxi y
por la enorme verga que tenía enterrada en mis entrañas. A partir de ese momento
los acontecimientos se desarrollaron como en una película porno de las más
crudas, ya que Pablo me la sacaba hasta la punta, solo para agarrar impulso y
alojar su tiesa verga, violenta y firmemente en las profundidades de mi coño,
mientras que de su boca salían puras obscenidades que encendían más, si cabe, mi
lujuriosa pasión.

-¡Así es quería culearte!. Que te tragaras todo mi leño de un
solo golpe. Si se ve que eres una puta golosa. Así es que te gusta que te
culeen, a lo bestia. Sentir que te la quieren a sacar por la garganta, te pone
como yegua en celo. ¿Verdad que estás encantada con esta culeada?.

-¡Si Pablito, así quería que me culearas!. Quería que me la
metieras con ganas, con fuerza. Me estás matando de gusto con tu rica vergota.
¿Te gusta cómo me trago tu herramienta?. ¿Te gusta que sea tu puta golosa y
tragona?. ¿Ah, mi vergudito, te gusta?.

-Si mi chiquita linda. Se nota que te encanta que te den
verga hasta por los oídos. Sabía que querías que te metiera la verga de sopetón.
Te babeas con solo verme la verga. Te voy a dar tal culeada, que el coño te va a
quedar hinchado.

De repente, me tomó por los hombros y dio tal impulso con su
cintura y contra mi, que sin exagerar, creí que la verga la tenía por el
pescuezo. Se mantuvo allí y con una maestría impropia de su rudeza, remolineó su
cintura, haciendo que el glande se me restregara contra las paredes de mi ser,
haciéndome ver la gloria y provocarme un fenomenal orgasmo.

-¡Así, mi amorcito lindo!. Que rico que me la restriegas por
dentro. Ya no aguanto más. Te voy a regar el leño con mis jugos. Voy a venirme
Pablito, voy a terminar, ya no aguanto, ¡Ay.. ay.. ay. Ay..
ayayaaaaaaaaaaaaaaaaaay!.

El alarido que pegué ante mi monumental orgasmo, restalló en
el solitario paraje como el de un alma en pena. Cualquiera que lo hubiera oído,
pensaría que me estaban asesinando y no andaría muy desatinado, porque Pablo me
estaba asesinando de puro placer, con un bestial puñal. Apoyé mis tetas contra
la cajuela, incapaz de mantenerme en pie y si no ha sido la verga de mi cogedor,
habría caído al piso. Pablo me mantenía incrustada la verga hasta el fondo y
como no había terminado, estaba tiesa como un riel, mientras yo seguía
disfrutándola a más no poder. Metió sus manos por debajo del vestido hasta
alcanzar mis tetas, las que masajeó con una inusitada experiencia. Me las
apretaba, las sobaba, metía mis pezones entre sus dedos y me daba pellizcos
alucinógenos. ¡Qué tipo para volverme una puta insaciable!.

-Te la quiero meter por el culo. Yo tampoco voy a aguantar
mucho y quiero llenarte los intestinos con mi leche. Quiero sentir las paredes
de tu culo ordeñándome el garrote.

-Ay Pablito, de verás que quiero comérmela por el culo, pero
tengo miedo. Es que es bien gruesa tu verga y me puedes destapar el culo.

-Hagamos un trato: tu serás la que trate de metérsela, si te
hago daño, la sacas, si no, te enculas sabroso. ¿Vale?.

Sin darme tiempo para responder, el tipo sacó su verga de mi
ya entumecido coño y me llevó hasta la parte posterior del carro, en donde
minutos antes, me había proporcionado una de las mejores cogidas de mi vida. Se
sentó en el borde del asiento y agarrando su garrote parado, lo meneaba
invitándome a que me enculara. Me di la vuelta y fui retrocediendo hasta que mis
pantorrillas se metieron entre sus piernas y apoyándome en la puerta del
vehículo, fui adoptando la posición como de sentarme, solo que me esperaba un
tronco de carne maciza, dispuesta a perforar mi culo. Mientras que con la palma
de una mano, me abría las nalgas, la otra me tomaba por la cintura para guiarme
hasta donde estaba su tiesa estaca. Sentí que el glande tocaba la puerta de mi
anillo. Involuntariamente contraje los músculos, quedándome inmóvil.

-Vamos ricura, ya tienes la punta en tu agujero. Ahora, baja
suavemente para que te la metas.

Con mucho cuidado fui bajando. Sentí que la punta del glande
comenzó a abrir poco a poco mi ojal. Seguí con la presión, repentinamente el
glande completo fue absorbido por mi culo y casi me da un infarto. A pesar de
haberme comido buenos leños por el culo, este sobrepasaba cualquier idea que
tuviera de ser penetrada por un tamaña verga.

-¡Aaaaaaaay¡.

-¿Te duele, mi amor?.

-No, es solo que tengo miedo y me sorprendí al enterrarme la
punta.

-Bien, ya te tragaste el gorro. Ahora, vas a soltarte
lentamente. Yo tengo agarrada la verga por la base, cuando llegues a mi mano y
si no te molesta, yo la soltare para que te la tragues toda.

Seguí liberando mi peso, que sostenía soportada por la
puerta. La verga entraba con alguna dificultad, pero irremediablemente iba para
adentro, además que ya era un reto para mi. Fui bajando lenta, pero muy
lentamente, hasta que entre mis nalgas sentí la mano de Pablo.

-Ya tienes media verga en el culo. ¿Te molesta?. ¿Te duele?.

-No, mi amor. Solo la siento grande. Quita la mano, que voy
por el resto.

Realmente, si lo más grueso era la cabeza, ésta al entrar, me
acomodaba para que toda la barra fuera bien acogida por mi culo. Solo que al ser
tan grande, costaba más que las demás. Ya más relajada, di más libertad a mi
cuerpo y en un abrir y cerrar de ojos, la verga se me atiborró completa en mis
intestinos. Sentirla toda completa dentro de mi, me hizo sentir como una
campeona sexual, ya que estaba segura que a otra, fácilmente le habría partido
el culo. Cuando estuve sentada completamente sobre el macho, moví mi cintura en
semicírculos y la sensación de sus vellos dentro de mis abiertas nalgas,
despertaros los bajos instintos animales que tenía dentro y me dispuse a
trabajar a conciencia ese enorme leño.

Sentí que Pablo se quitaba la camisa y la aventaba al asiento
delantero. Hecho esto, subió sus manos por mis costados, llevando mi vestido por
encima de mi cabeza, extrayéndolo completamente. Me pidió que me quitara lo que
calzaba y así sentada a como estaba, bien empalada con su rígida verga dentro de
mi culo, quité mis zapatos y los dejé a un lado. Moverme con semejante garrote
dentro, hacia que mi placer aumentara considerablemente a cada momento y cuando
ya estaba completamente en pelotas, deseaba ser cogida con toda mi alma. Se
acostó completamente en el asiento trasero, jalándome con el, quedando con mi
espalda pegada a su velludo torso, haciendo que mis cosquillas en el culo,
recorrieran todo mi ser. Sin pedir permiso, metí mis pies y los apoyé contra la
parte lateral del interior del vehículo, quedando completamente abierta y en
espera de ser bombeada. Pablo me abrazó y llevó una mano a mis tetas y la otra a
mi enardecido coño, indicándome que iniciaría mi enculada.

-Ahora sí te voy a encular como a una verdadera puta. Vas a
saber lo que es una buena verga partiéndote el culo.

Sin más palabras, apretujándome contra su cuerpo, comenzó a
mover la cintura de arriba abajo, sacando y metiendo su regio mandoble dentro de
mi abierto culo. Al estar enculándome, a la par que sobaba una de mis tetas y
mantener un dedo metido profundamente en mi coño, me tenía embobada de placer.
Tenía cerrado los ojos, respiraba agitadamente, jadeaba como poseída por el
demonio y movía mi cintura todo lo que me permitía mi culeador. Por diez minutos
solo se oían nuestros jadeos y suspiros mientras Pablo me bombeaba con firmeza,
enterrándome el pistón hasta donde nadie había podido llegar antes. Los
chapoteos eran claramente audibles, mi culo y coño estaban encharcados de
fluidos y la verga entraba y salía con una facilidad asombrosa. Los resoplidos
de mi amante los tenía en mi nuca, a la par que sacaba su lengua y me la pasaba
impúdicamente por mi cuello, ensalivándolo todo con deleite, demostrándome que
mi culo le estaba haciendo perder todo su aplomo.

-Voy a venirme, perra. Tu culo apretadito me tiene loco y ya
no aguanto más. Te voy a dar toda la leche que tengo en los cojones y te la voy
a regar en los intestinos.

-Vamos, hijo de puta. Ya me tienes como una yegua embramada.
Suéltame toda la leche, que la quiero sentir en la garganta. Yo también voy a
correrme. Ahí viene, ahí, ahí, ¡ahiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!.

Arqueando mi espalda hasta que me dolió, dejé ir mis nalgas
contra el falo que me penetraba, mientras que él elevaba su cintura y con su
mano que tenía en mi coño, me ayudaba a bajar contra su verga y dejándola
completamente enterrada dentro de mi, nos corrimos al unísono, pegando ambos,
unos alaridos de placer incontenible. Mientras me corría violentamente, la
contracciones de mi coño y culo fueron espasmódicas, mientras las palpitaciones
de su verga fue la delicia cabal para mi culo, mientras que la tibia leche
regaba mis profundidades. Quedamos resoplando como caballos, la culeada que
habíamos dado, era una culeada de campeonato. Mientras nos calmabamos, Pablo se
dedicó a recorrer mi cuerpo con sus manos. Nuestros resoplidos y los grillos,
fueron la música que aplacó nuestras bajas pasiones. Ya repuestos, me fui
desenchufando de la semierecta verga, que ahora lucía derrotada, pero dichosa de
haberse comido mi culo.

Procedimos a vestir nuestras ropas y sin decir esta boca es
mía, Pablo condujo su vehiculo mientras me llevaba abrazada por los hombros,
como si novios o esposos fueramos. Yo, sumisa, cansada, un poco adolorida, pero
dichosa y feliz de haber conocido un buen rollo de carne maciza y palpitante,
disfruté del abrazo masculino en todo el trayecto. Al llegar a mi casa, Pablo
impidió que me bajara, reteniéndome por el brazo, viéndome con unos ojos de
cariño infinito, me dijo.

-Ahí tienes mi dirección y números de teléfono, de mi casa y
del trabajo, ahí me pueden localizar por cualquier medio. Deseo que dejes a Raúl
y seas mi amante. Yo te voy a respetar a como te mereces y no te voy a ofrecer a
nadie más. Serás mi reina. No te humillaré ni te daré malos tratos, piénsalo y
me llamas cuando lo desees. Yo voy a estar para ti.

Sus palabras fueron como un aliento en mi tormentoso mundo.
De verás deseaba dejar la vida que tenía con Raúl, solo que había caído en el
torbellino de la lujuria, del sexo loco y desenfrenado, de retar a Raúl por
necesitar ofrecerme a otros hombres, de sentir que aun era una hembra que
despertaba grandes pasiones, pero esas pasiones disolutas. Quizás me gustaba que
me hiciese sentir así, como una mujer vulgar, una zorra, una puta que no
cobraba, pero una puta al fin y al cabo. Con mucho cariño, acerqué mi boca a la
suya y le di un beso de agradecimiento por todo, por sus ricas cogidas, por su
buen trato, por el placer, por sus palabras.

-No te preocupes Pablo. Pronto tendrás noticias mía. Buenas
noches.

-Buenas noches mi reina, que descanses.

Después de ducharme, me acosté en mi cama pensativa. Con las
palabras de Pablo, la campanilla de la cordura estaba repicando en mi cabeza. Ya
era hora que cambiara un poco el rumbo de mi vida. ¿Hacia donde?. Sin tener la
solución en mente, el cansancio venció a mi cuerpo y caí en un sueño profundo y
reparador hasta la mañana siguiente.

 

Resumen del relato:
    Una mujer cae el vertiginoso mundo del placer desenfrenado.

Humillada pero contenta (I)

Humillada pero contenta (I) (3)

Hola a todos, mi nombre es Dora. Soy una mujer de 30 años,
casada, muy buena posición social y económica, ya que soy ejecutiva importante
de mi empresa. Mi marido, Jorge me mima a más no poder, ya que sinceramente,
creo que me ama con locura. Aunque llevaba una vida alocada cuando adolescente,
incrementada en la Universidad, ya que me la pasaba haciendo travesuritas, como
acostarme con quien se me antojaba; me encantaba que saborearan mis húmedas
partes y que me cogieran en cualquier lugar y ocasión.

Hubo una vez, que me metí a un cuarto con dos tipos y les
bailé como esas danzarinas de cabaret, llegando a entretenerme con sus vergas
por todos los orificios de mi cuerpo, hasta que les dejé secos los cojones de
tantas eyaculadas que les provoqué con mis actos lujuriosos, privados de
cualquier cordura. Al graduarme, me enamoré locamente de aquel hombre serio,
atento, caballeroso, que habría de convertirse en mi marido.

Era tan dulce, tan tierno, que me motivó volverme más
recatada, mas centrada, cosa que me llevó a masturbarme constantemente, ya que
era y aun sigo siendo, una mujer extremadamente ardiente. Temiendo perderlo,
dejé a un lado todas mis locuras y nos casamos muy, pero muy enamorados uno del
otro. Era un amante pasivo, pulcro, hacía el amor como si lo hubiera estudiado
en un libro de texto y siguiera las instrucciones al pie de la letra. Aunque mi
"experiencia" era abundante, realmente los chicos con los que cogí, no me habían
transmitido muchos conocimientos acerca del sexo bien practicado, el sexo
verdadero, ya que se preocupaban más por darse gusto ellos y dejarme muchas
veces con la faena inconclusa. Mi esposo me hizo experimentar esos muy buenos
orgasmos que hacían falta en mi vida. Aunque sí había amor profundo, en nuestro
lecho faltaba pasión, fuego verdadero, algo de animalidad, de salvajismo
controlado.

No sabría cómo explicarlo mejor, pero no deseaba acostarme
con nadie más, para no poner en peligro el único y verdadero amor de mi vida. A
pesar de gustarme la paz de mi hogar, sumado a que ambos eramos ejecutivos de
empresas importantes, la monotonia se apoderó de nosotros, ya que las
responsabilidades laborales, nos alejaban de las personales. A la par, Jorge
estaba enfrascado en la tarea de ampliar sucursales de su empresa en el interior
del país, por lo que tuvo que viajar contantemente fuera, dejándome sola por
días, haciendo que mi mente vagara por locas fantasías sexuales y que mis manos
se ocuparan de mi cuerpo; pero no era igual, las vergas de los hombres nos dan
la dicha que nosotras anhelamos y si es bien manejada, nos llevan al paraiso
terrenal en una sola sentada.

Un día, estaba en mi oficina laborando y me percaté que ya
era tarde, las 10 de la noche. Me apresuré a guardar todos los cacharros y
retirarme a descansar. Al salir a la calle, el bullicio de la ciudad me inundó
completamente; recordé que era viernes y noche de parranda. Con cierta congoja,
vi pasar gentes alegres que iniciaban su noche de placer, que irían a bailar, a
tomar tragos, a tener un rato agradable con sus amigos, que las parejas se
dedicarían a un rato de sexo desenfrenado. Todo ello me hizo desear gozar con
ellos, alocarme, bailar, embriagarme un poco y disfrutar de mi soltería
obligada. Al poco rato estaba sentada a la barra del lujoso bar, digno de mi
posición. Pero una mujer sola, ataviada con un vestido negro, ajustado, cortito
y con un escote en la espalda que permitía ver toda mi bien formada anatomía;
siendo una mujer alta, de 1,76 de medidas generosas, morena, de pelo negrísimo a
los hombros, brillante y liso.

Como el vestido que llevaba puesto era muy ligero y se pegaba
a mis turgentes formas, sin medias, breve sujetador y unos preciosos zapatos de
tacón alto, los hombres del bar, inmediatamente me echaron el ojo encima como
moscas al pastel. Eso me hizo sentirme orgullosa de ser deseada aun; me levantó
el ánimo y la líbido como nunca antes lo había experimentado desde que me casé.
Unos Vodkas con jugo de naranja me alegraron bastante como para seguir la música
con movimientos sensuales de mi cuerpo, rítmicamente. Me dí cuenta de las
miradas de deseos que despertaba en algunos hombres, como caníbales dispuestos a
devorar mi cuerpo.

Me excitó también pensar en cómo se movía mi trasero,
provocando erecciones y deseos malsanos de más de uno, deseando tener sus manos
en mi culo y su vergas en mi coño. Los pezones me dolían, al estar enhiestos por
mis libidinosos pensamientos, apretados contra la tela. Los veía aproximándose
de forma disimulada, casi rozándome, sin perder ni un solo detalle de mi
lujurioso cuerpo. A esas alturas yo ya estaba en el suave éxtasis que precede al
estado de verdadera necesidad, notando el suave calorcillo de mis muslos, algo
mojados con sudor provocado por el calor de mi palpitante sexo. Estaba muy
excitada, y no quería hacer algo de lo que pudiese arrepentirme. Me sentía muy
mojadita, pletórica, henchida de deseo, de ser poseída, pero traté de
comportarme y al tratar de pagar la cuenta, el cantinero me dijo:

- El caballero allí sentado le invita Señorita y le suplica
si es tan amable de acompañarle en su mesa.

Miré hacia la mesa que señalaba el camarero. En ella había un
elegante y atractivo hombre, de facciones duras, mirada fija y sonrisa cínica
pero seductora. Caminé sensualmente hacia él y me senté a su lado, en un diván
afelpado. Charlamos cosas triviales por un rato. Dijo llamarse Raul y ser
soltero. Me atraía su masculinidad; se percibía tosco pero con adquirida
elegancia, muy seguro de sí mismo, suelto. Luego de un rato con las consabidas
presentaciones iniciales, me tomó de la mano y me llevó a la pista a bailar una
música lenta. No se cómo, pero abrazada a su viril cuerpo, me dejé llevar. Cerré
los ojos, percibiendo sus lentos avances: sus manos que subían y bajaban
suavemente por mi espalda acariciándola, sus labios en mi cuello, su aliento en
mi oído. Sentí de lleno su potente erección, restregándomela contra mi vientre y
sin pensarlo, me apreté mas a él, afirmándole mis pechos a su fuerte torso. En
ese momento sus dos manos se apoderaron de mi enhiesto culito y me apretó más
contra ese enorme bulto que pugnaba por romper su pantalón y a mi me tenía loca
de deseos de tenerlo entre las piernas.

-Te deseo con demencia; salgamos de aquí y amémonos sin
medida.

Sus palabras fueron como música para mis oídos. Realmente
estaba ansiosa por estar con él a solas. Después de un "si" ahogado de mi parte,
salimos como cohetes de la Disco y abordamos un taxi estacionado enfrente, que
nos llevaría a su apartamento que se encontraba un poco cerca. En el trayecto y
a pesar de mis quejas por la presencia del conductor, se dedicó a besarme como
nunca nadie lo había hecho, todo mientras me acariciaba por todos lados. Me
obligó a abrir las piernas, dándole al taxista una vista plena de mi chorreante
entrepierna y con su mano, acarició mi sexo brutalmente, haciendo que terminara
ahogadamente, en un sabroso pero refrenado orgasmo.

Entramos a su muy bien situado apartamento en el propio
centro de la ciudad, con prisas, comiéndonos la boca. Me empujó al sofá, y al
caer de cualquier forma, dejé mis piernas abiertas y me contempló mi cuerpo de
forma abobada, deseosa. Sonreí complacida, me mojé los carnosos labios con mi
lengua, de una forma que le daba a entender que yo también lo deseaba.
Arrodillándose entre mis piernas, tomó uno de mis pies y llevándolo a su cara,
me besó el tobillo deliciosamente. Sacó mi zapato y tomándome el pie
delicadamente, lo besó con ansiedad. Pasó su lengua por mis dedos bien cuidados,
lamió la planta de tal forma, que me hizo excitarme nuevamente ante la experta
caricia que me daba. Tomo mis dedos y se los fue metiendo en la boca uno por
uno, chupando y lamiendo hasta que no pude soportar y suplicante le dije:

-Tengo mi sexo deseoso, quiero que me penetres.

-No te desesperes mi amor. Esto solo comienza. Voy a hacer
realidad tu fantasía, de ser besada de los pies a la cabeza.

Sacó mi otro zapato y me ayudó a incorporarme del sofá. Tomó
los tirantes de mi vestido y me lo deslizó hacia abajo, cayendo hasta mis pies,
los que levanté para permitir que removiera mis ropas. Yo estaba con los brazos
caídos a los lados, no hacía nada, solo lo dejaba hacer. Luego fue hasta mis
calzoncitos y las removió de igual forma. Me quedé totalmente desnuda ante a sus
ojos; volteé mi cabeza para mirar su reacción y mientras me acariciaba las
nalgas delicadamente, me veía con una admiración inconmensurable y me fue
girando para quedar frente a él.

-Tienes el cuerpo de una diosa. ¡Qué belleza!. Pero lo que me
tiene totalmente asombrado, es esa frondosa mata de pelos en tu entrepierna.

Realmente soy una mujer pulcra en mi aseo y cuidado personal,
pero me es molesto estar afeitando constantemente mis abundantes vellos en mi
coño y no siendo temporada de verano, en la que por usar bikinis, sí me veía
obligada a depilarlo para que no sobresalieran a los costados de la tanga. Eso
si, le doy forma, porque soy vanidosa y me gusta verme bien. Me volvió a sentar
en el sofá e inicio a besarme nuevamente. Comenzó su recorrido a como había
prometido: los dedos de los pies, el empeine, la pantorrillas, los muslos. Ahí
se detuvo más tiempo, me los lamía experta y placenteramente, haciéndome
enloquecer de deseos. De repente, se levantó de su posición y me ordenó:

-Mientras me desnudo, apoya tus talones en el asiento del
sofá y acaricia tu sexo, deseo ver cómo te masturbas.

En otra ocasión no lo habría hecho, pero estaba tan
hambrienta de sexo y con una excitación enloquecedora, que sin pensarlo dos
veces, subí ambos pies como me decía, pegando mis talones casi contra mis
glúteos, dejando flexionadas y abiertas mis piernas, dándole una vista cabal de
mi peluda rajadura. Ansiosa por que me enseñara la verga que me había restregado
sobre las ropas, inicié a acariciarme mi coño con una mano, mientras que con la
otra me dedicaba a pasarla por mis tetas de forma muy sensual, mientras él se
desprendía lentamente de cada una de sus ropas. Al enderezarse y quedar solo con
su slip, pude apreciar que realmente disponía de una verga de tamaño
considerable, ya que estaba bien dura y casi la mitad le sobresalía por un lado.

Al verla, tuve deseos incontrolables de mamarla, de chuparla
toda; pero lo que hice, fue meter dos de mis dedos en las profundidades de mi
ardiente gruta, gimiendo de placer y temblando de ansiedad. Al retirar el
minúsculo calzoncillo, la hermosa tranca estaba ante mi con todo su esplendor.
Era un leño grande, de 9 ó 10 pulgadas de largo y 4 de grueso, duro y bien
parado, con un glande enorme y enrojecido por la excitación. Mientras lo
masajeaba con una mano, se acercó a mi, que me daba dedos vigorosamente deseando
ser ensartada por esa vergota tan linda. Pero él estaba dispuesto a
enloquecerme, arrodillándose nuevamente entre mis piernas, tomó la mano con que
me pajeaba y retirándola de mi raja palpitante, chupó los dedos que tenía dentro
de mi, paladeando mis líquidos gustosamente. Aquel juego me tenía anhelante,
ansiosa, ávida, excitada. Después de saborear mis jugos, llevó su boca hacia mi
sexo y comenzó a lamerlo y chuparlo, haciéndome venirme de forma brutal y
primitiva. Empujé mis nalgas hacia delante, solo para pegarle más mi palpitante
raja contra su boca y así gozar de la mamada que me estaba alucinando.

-Mámame bien rico la raja que voy a venirme. Voy a estallar.
No aguanto chiquito lindo, ¡qué riiiiiiiiiiiiiiiiiiiiico!.

Sentí que mi cuerpo se convulsionaba sin control. Me vine en
un orgasmo refrenado por tanto tiempo, que creí que me desmayaba. Solo se que
grité a pleno pulmón, mientras corrientes eléctricas me recorrían todo el
cuerpo. Disfruté plenamente del orgasmo. Quedé desmadejada, así que él me ayudó
a recostarme completamente. No me dio respiro, llevó su boca a mi vientre y
continuó besando y lamiendo cada parte de mi cuerpo. Metió la lengua en mi
ombligo, arrancándome gemidos de excitación. Siguió subiendo hasta llegar a mis
tetas, las cuales, saboreó en todo su esplendor, recorriendo cada parte de ellas
con su boca.

Me lamía los pezones fuerte pero delicadamente, haciéndome
vibrar constantemente y provocando que mi sexo despertara nuevamente. Llegó al
cuello y luego a la boca. Ahí nos entregamos alma, vida y corazón. Nuestras
lenguas intercambiaban fluidos de una boca a otra. No me pude contener, bajando
la mano, busqué glotonamente su hermosa verga; al llegar a ella casi desfallezco
de emoción. La tenía bien caliente y dura. Efectivamente era de proporciones que
nunca he visto. Al tacto era suave pero poderosa, se sacudía entre mi mano que
pujaba por cubrirla toda. Desprendiéndose de nuestro ardiente beso, me vio
voluptuosamente a los ojos y me dijo con voz ronca de emoción:

-Apuesto a que nunca has tenido una verga tan grande y gruesa
como la mía dentro de tu coño. Seguro que al sentirla bien parada mientras
bailábamos, deseabas acariciarla, deseabas mamarla glotonamente y que te la
metiera toda en tu coñito. ¿Quieres tener mi verga en tu gruta y berrear con la
corrida que te voy a sacar?.

-¡Si mi amor!. Eres el hombre más vergudo que he conocido y
me has hecho desear esa hermosa tranca y quiero que me la metas toda. Quiero que
me la hundas bien duro y me mates de placer. Culéame sin compasión, pero hazlo
ya, que estoy emputecida por las ganas que me culees con esa hermosa vergota.

-Primero quiero que la midas con tu boquita. Quiero que me la
mames para que aprecies cómo la tienes de dura, deseando ese cuerpo tan lindo
que tienes. Pero sobre todo, cómo la pones de tiesa con esa raja jugosa y peluda
entre tus piernas.

Me apoderé con verdadera codicia de su duro y enorme garrote.
Lo chupé con satisfacción, lo introduje hasta el fondo de mi boca y aun así no
conseguí engullirlo por entero. Tuve que abrir todo lo que pude mi boca, para
atrapar la mayor cantidad de carne que pudiera. Lamí con verdadera satisfacción,
aquel glande delicado que esperaba tenerlo en mis profundidades. Sin soportar
más, le grité:

- ¡Fóllame, cabrón!. ¡Hazme tuya…!. Culéame fuertemente que
quiero venirme con tu verga bien adentro.

Me empujó contra el sofá, quedé de pie, de espaldas a él,
apoyé mis manos contra el asiento y presentándole mi culito. Sentí que tocó con
sus dedos mi hirviente coño, puso su hinchada polla en la entrada de mi vagina,
tomándome de la cintura con ambas manos, de un solo empujón me la aturugó hasta
que su pelvis chocó contra mis nalgas.

Noté la violenta entrada de aquel pollón en mi coño,
causándome un placer que nunca había experimentado. Me corrí unas tres o cuatro
veces mas, como jamás me habían hecho correrme. Sentir la poderosa verga entrar
y salir violentamente de mi enardecida raja, mientras que me obligaba con sus
manos agarrándome la cintura, a embutirme hasta la empuñadura, aquel leño
colosal que me tenía emputecida de deseos. El, mantenía un ritmo magistral, me
la sacaba casi completa, solo para hundírmela hasta el fondo de nuevo e
incansablemente. Repentinamente sacó su pollota, me obligó a arrodillarme frente
a él, haciendo que me comiera su garrote, solo para que unos fuertes chorros de
espeso esperma brotaron de su verga y llenara mi boca.

Con inmenso placer, tragué vorazmente toda la crema que me
brindaba, degustándola junto con mis jugos abundantes, sintiéndome la mujer más
dichosa de la tierra, por haber disfrutado a plenitud de una verga espectacular
y de un macho que me había sacado la mayor cantidad de orgasmos de mi vida,
enseñándome a disfrutar plenamente de mi sexualidad reprimida. Ya mas relajada,
me metí toda su verga en mi boca, sorbiendo y dejando seco todo el glande,
disfrutando de los olores impregnados en sus vellos. Me mantuve así por largo
rato, chupándole la descomunal polla, que estaba ya casi flácida. Me alzó de los
brazos y me llevó a la cama. Nos tumbamos más tranquilos, nos abrazamos, nos
acariciamos, nos besábamos muy dulcemente en la boca, nos rozábamos la piel con
los labios y puntas de los dedos. No se cómo lo hacía, pero el cabrón me
excitaba nuevamente, hasta que no supe más y le solicité que me penetrara
nuevamente. Me pidió que le presentase el culito, y me hizo algo que me excitó y
mojó, cuando ya pensaba que él ya estaba en las últimas. Me chupaba el agujero
del ano, introduciendo la lengua con abundante saliva, seguro que para lubricar
bien el pasadizo. Aunque había experimentado uno que otro puyazo por el culo, la
verga enorme de Raul me preocupaba, por lo que le supliqué:

-Con cuidado mi amorcito. Métela suavecito para que no me
partas el culo con tu vergota. Hazlo con cariño para disfrutar sabroso por mi
culito.

- Calla mi putita. Te la voy a meter muy despacio para que
saborees cada pulgada de mi leño. Te vas a enloquecer con ella dentro.

Con temor, noté cómo poco a poco me penetraba con su duro y
gran miembro. Sentí que las paredes de mi culo se abrían a más no poder ante
semejante intruso; en efecto, no me estaba doliendo, solo me incomodaba un poco
por el tamaño. De a pulgada por minuto, me la fue depositando en mis intestinos
hasta que su pubis topó con mis abiertas nalgas, indicándome que había entrado
toda la polla. Estaba mojadísima, así que ayudé un poco a acomodármela mejor,
haciendo movimientos circulares con mi cintura. En ese momento él comprendió que
yo estaba lista, así que me comenzó a follar lentamente, despacio, haciéndome
saborear las delicias de ser enculada con maestría y esmero. Haciendo su cuerpo
hacia delante, tomo una de mis tetas con una mano, con la otra me sobaba el
clítoris, mientras que su cintura parecía batidora, moviéndose de tal manera que
me metía y sacaba deliciosamente la verga de mis sueños. No pude más, exploté
una y otra vez en un prolongado orgasmo. El macho seguía follándome a mayor
velocidad, notando que mi placer lo tenían al borde, ya que un segundo después.
me dio un violento empujón, ensartando de un solo golpe, toda la estaca en las
profundidades de mi culo, bañando mis interiores con su cálida esperma.

-¡Que rico que tienes el culo!. Lo tienes bien apretadito. Si
me comprime toda la verga cuando te la enchuto. Eres la primera que se traga
completamente mi verga por el culo y la disfruta ansiosamente.

Caímos unidos a la cama completamente cansados y rendidos. Mi
cuerpo me dolía todo. Recobrándome un poco, me deshice de su abrazo y me puse
mis ropas ante las protestas de él, pero jamás había dormido fuera de casa y no
seria ésta la primera vez, además que estaba un poco preocupada por si llamaba
mi marido. No quería despertar sospechas. Nos prometimos vernos en una semana,
aquí mismo en su apartamento, ya que conocía la agenda de mi marido y sabia que
regresaba en un par de días, para luego seguir su proyecto fuera de la ciudad.
Todo mi cuerpo me recordaba las soberbias gozadas que había disfrutado al lado
de mi amante. Quería llegar a casa, ducharme, descansar y recordar cada una de
las caricias y besos que habían recorrido las manos y bocas de Raul. Me sentía
feliz, pero a la vez me sentía como una vulgar puta, a la que se puede levantar
en cualquier bar o esquina, pero era una puta feliz.

Días antes de la cita, Raul me llamó para confirmar si yo
llegaría, además que deseaba que me presentara de cierta forma vestida: vestido
negro corto y ajustado, sin nada por debajo de él y con sandalias de tacón alto.
Confirmé nuestro encuentro y el atuendo que llevaría, quería complacerle, aunque
ello significara que antes de acudir a su apartamento, tendría que deshacerme de
mis medias y ropas intimas, en mi baño privado de la empresa y viajar casi en
pelotas en mi coche. Me presenté al lugar de la cita como él me pidió que fuese.
Mientras caminaba del estacionamiento hacia el ascensor, pude notar la mirada
lasciva de varios hombre que me devoraban con la vista; yo sentía que mis tetas
y culo se movían libres y se mostraban en todo su esplendor por debajo de la
delgada y ajustada tela. Por un momento me encantó despertar las bajas pasiones
del sexo opuesto. Seguro que más de alguno pensaría que era una puta cara.

Al entrar al apartamento, Raul estaba sentado en un sillón,
de frente a la puerta y al lado, en el sofá, un hombre de su misma edad solo que
era negro. Aquella inesperada visita me dejó cortada, intenciones de retirarme
no me faltaron, pero Raul salió a mi encuentro y después de saludarme con un
beso efusivo, cerro con llave la puerta y me condujo hacia donde se encontraba
conversando con su amigo. Nos presentó, ahí supe que le decían JJ, ya que se
llamaba Juan José. Al apretar mi mano, una corriente eléctrica me recorrió el
cuerpo, ya que al ponerse en pie y tenerlo de cerca, me di cuenta que era alto,
simpático, musculoso, pulcro en el vestir y me dio un cálido beso en la mano,
provocándome cosquilleos en mi cuerpo. JJ se sentó de nuevo en su sitio, Raul
fue a servirme un trago al bar. Yo estaba realmente perturbada, al estar de pie
frente a este hombre y sin ropas intimas, sabía que se notaban bien las formas
de mi cuerpo, pero si me sentaba, lo corto de mi vestido, haría que se me viera
el peludo coño. Por ello, me mantuve de pie pero con ganas de irme. Al llegar
Raul, me dio mi trago, el cual bebí casi de un solo golpe, con el animo de darme
fuerzas y mantenerme ahí. Me sirvió otro trago y rellenó los vasos de ellos. Al
encarar a JJ, pude notar que me estaba comiendo desde los pies a la cabeza. Al
encontrarse nuestras miradas, tenía la sonrisa satisfecha de un niño al que le
han dado su juguete predilecto. Había lascivia en su rostro. Al llegar Raul,
tomamos unos sorbos de nuestros tragos y tomándome por los hombros, me situó de
tal manera que quedé totalmente de frente al negro.

-Hoy te tengo una sorpresa, jugaremos el juego "Me comeré la
vergas más grandes de mi vida". Nosotros te daremos tanto placer, que vas a
enloquecer.

Sus palabras resonaron en mis oídos y aunque al principio me
dieron ganas de salir corriendo, luego se me vino a la cabeza que aquello lo
habían planeado muy bien, que me habían tendido una trampa, así que me entró la
malsana idea de demostrarle a Raul, que yo era capaz de gozar con cualquier
verga enfrente suyo. Además, me había picado el morbo y quería ver qué era lo
que guardaba ese hermoso ejemplar masculino. Raul tomó mi vestido por la parte
baja y lentamente comenzó a subirlo hasta casi mostrar mis vellos púbicos.

-JJ, ¿Te gustan las piernazas que tiene esta hembra?.

-Son las mejores piernas que he visto en mi vida.

-¿Quieres que te muestre el peludo coño que esconde una gruta
hambrienta de vergas?.

JJ solo asintió con la cabeza, sin despegar los ojos de mis
bien formadas piernas. Raul subió más el vestido, dejando al descubierto la
melena que guardaba mi raja. La situación me estaba excitando. Verle la cara de
deseo que ponía JJ y la admiración posterior al ver mi coño, tanta que solo pudo
musitar:

-Es el coño más peludo y más bonito que me han mostrado.
Seguro que su raja es bien húmeda y sabrosa.

Raul me quitó el vaso vacío de mis manos y luego sacó
totalmente mi vestido, dejándome solo con mis sandalias tacon alto, a la vista
complacida de su amigo. Este se llevó una de sus manos a la entrepierna, y pude
notar que tenía un bulto de buenas proporciones, el cual apretó con ansias, como
si le molestara estará encerrado entre sus pantalones. Raul se sentó en el
sillón y me hizo inclinarme frente a él, para que nos dieramos unos besos. Al
inclinarme, no flexioné las rodillas, por lo que dejé mi culo a la vista de JJ,
ayudando al abrir bien las piernas en una "V" invertida. Seguro que ante
soberbia vista, JJ se habría puesto como semental, con su verga bien tiesa y
deseando ensartarla en mis agujeros.

-Quiero que le mames el culo y la raja a esta hembra. Verás
que tiene los agujeros más sabrosos y ansiosos de este planeta.

Oi que JJ se levantaba de su asiento y me dediqué a
desabrochar el pantalón de Raul, ya que deseaba mamarle la verga. Estaba
excitada horrores. Nunca había estado con dos hombres vergudos a la vez, menos
me imaginaba que sería mi propio amante el que me brindaría esa oportunidad. Al
sacar la verga, ya estaba completamente tiesa, en ese momento sentí las manos
del negro que acariciaban mi trasero, unas caricias deliciosas que me provocaron
tragarme la verga de mi amante, para tener doble deleite. JJ abrió mis nalgas
ampliamente y comenzó a lamerme toda la zanja posterior. Su lengua tibia me la
pasaba por la raja con una dedicación sin igual, me ensalivaba el ojete y de
repente, sentí que me metía la punta de ella en el culo, provocándome que
apretara con la mayor fuerza de mis labios, la verga que mamaba apetitosamente.
Raul me obligó a despegarme de su garrote, tomando mi cara con sus manos, encaró
su vista con la mía y me exhortó:

-Cuéntame paso a paso lo que en negro te está haciendo.

Sentía un gran placer al tener la boca y lengua de JJ
dedicadas a recorrer cada centímetro de mis sensibles partes. Aumentada por el
morbo de advertir a mi amante ansioso por que le contara mis delicias. Así, que
poniendo énfasis y sin disimulos en mi voz, comencé:

-Me está mamando el culo y la raja deliciosamente. Me mete la
punta de la lengua en mis agujeros, saborea cada rincón de mis nalgas y me
chupetea entre ellas, siento sus manos abriendo la zanja de mis nalgas y
metiendo toda su cara dentro de ella.

-¿Te gusta, puta?. ¿Te gusta que el negro te mame el culo y
la raja?. ¿Estás disfrutando que te ensaliven todo el trasero?.

-Me encanta Raul, me tiene el coño chorreante. Este hijo de
puta me tiene en el cielo, siento que voy a venirme con la mamada que me está
dando.

-Entonces mámame la verga mientras te vienes, quiero sentir
que me aprietas la verga con tu boca durante tu corrida.

Mamé como loca. Y es que estaba loca de deseos, la boca y
lengua de JJ me hacían ver las estrellas, me provocaba un morbo sin igual.
Mientras le clavaba las uñas de una mano en la pierna a Raul, la otra mano la
llevé a la cabeza de JJ y la atraje contra mi culo, y con un –"¡aaaaaaaaaaaaay!"
estruendoso, exploté en la boca del negro.

-Desnúdate JJ, muéstrale a esta putita la verga que se va a
tragar.

Me di vuelta para ver desnudarse a mi mamador. Mientras se
quitaba la ropa, Raul metió su mano por detrás de mi y mi incrustó uno de sus
dedos en mi coño. Se deslizaba libremente por estar bien lubricada con mi
corrida anterior. Al terminar de desnudarse, JJ me mostró que aquella verga que
tenía bien parada, no tenía nada que envidiarle a la de Raúl, ya que se miraba
que tenía las mismas proporciones, solo que Raúl la tenía recta y la del negro
era un poquito curvada hacia un lado. Me lamí los labios de puro placer. Iba a
gozar de las dos vergas más espectaculares que haya visto en mi vida.

-Vamos a la cama.

Sin esperar respuesta, Raúl me condujo a la cama y él se
acostó boca arriba con su enorme tranca bien parada.

-Siéntate en mi leño.

Quitándome el calzado, me fui acomodando hasta que pude
apuntar la punta de su verga hacia mi embarrado agujero y me fui sentando poco a
poco, hasta que me la metí toda. Me jaló por los hombros hasta que mis tetas se
aplastaron contra su pecho, dejándome dispuesta para que JJ entrara por detrás.
Al menos era lo que yo pensaba. No me equivoqué, viéndome a los ojos me dijo:

-Te vamos a dar la culeada más espectacular de tu vida. JJ te
va a encular mientras te tragas todo mi leño,¿OK?.

-Ok, Raulito.

-Vamos JJ, disfruta de tu premio y encula a esta zorra.

Sentí a JJ subir a la cama y comencé a pasar mi lengua por
los labios de mi amante. Percibí un frescor en mi culo. JJ me estaba ensalivando
la entrada de mi ojete para lubricar el conducto que alojaría su gran tranca. Al
ponerla contra mi culo, las correntadas de jugos vaginales, brotaron
incontroladamente de mi chocho, ya que el solo contacto con el hermoso glande
del negro, me puso a cien por hora. Raúl percibió mi emoción y con una sonrisa
burlona en sus labios, me dijo:

-Eres la puta más golosa que conozco. Estás ansiosa porque JJ
te la ensarte hasta los cojones. Estás que te relames de gusto al tener dos
grandes vergas para ti solita.

-Si hijo de la gran puta, quiero que me culeen con esas dos
vergotas. Quiero que me dejen bien abiertos el coño y el culo. ¡Vamos JJ!,
méteme la verga rápido que las quiero gozar en mis agujeros. Quiero ser la puta
mas feliz sobre la tierra.

JJ no se hizo de rogar. Empujando fuertemente, dejó ir su
herramienta dentro de mi culo, arrancándome un quejido de placer desde lo más
profundo de mi alma.

-Que ricas vergas que me estoy tragando. Culéame JJ, quiero
que me la zambullas duro dentro de mi culo. Culéame salvajemente. Pártanme en
dos, cabrones.

JJ inició un mete y saca de campeonato. Me la metía con
movimientos rápidos. Sentía que estaba súper abierta, llena con aquellas
inmensas trancas taladrando mis grutas.

-Que rico tienes el culo. Te tragas toda mi verga bien
sabroso. Siento delicioso que se desliza hasta tus profundidades pero me la
aprietas bien rico.

-Si mi amor, me estás culeando bien sabroso. Con tus
embestidas, me pones la verga casi por la garganta, haces que me trague bien
hondo el leño de Raul. Así, mueve la cintura y restriégame el gorro contra las
paredes de mi culo. Estoy enloqueciendo con estás dos tamañas vergas. Perforenme
bien hondo y hagan que me venga a chorros.

No sabia qué me pasaba. Realmente estaba gozando como una
verdadera puta de los puyazos que estos dos cabrones me estaban dando. Las dos
vergotas entraban y salían con una sabrosura que me era imposible de creer. No
me creí capaz de aguantar la culeada de dos barras de carne del tamaño de las
que me estaba tragando, pero la realidad se encargaba de demostrarme que mi
destino sería disfrutar las vergas que me pusieran enfrente. 15 minutos más y
estaba al borde de un ataque orgásmico. Con la voz totalmente quebrada por la
emoción, babeante de dicha y placer, supliqué a mis culeadores:

-Por favor vergudos, venganse conmigo que quiero correrme
mientras me aturugan sus garrotes y me pringan de nata todos mis interiores.
Vamos JJ sigue culeándome así que me estás haciendo la puta más feliz de la
tierra.

-Ahí te va todo mi leño. Yo tampoco aguanto, voy a regarte
toda por dentro ¡essstaaaaallo!.

-Yo también me voy mi puta sabrosa, agárrame duro que me
voooooooy.

-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahgggggggggg!.

Mi alarido salió del mismisimo sitio donde tenía alojada a
las dos vergas que me partían por la mitad, ya que al sentir sus poderosos
chorros de leche bañando mis entrañas, me convulsioné como una verdadera posesa.
Sentía que todo mi cuerpo vibraba mientras ambos leños palpitaban ricamente
dentro de mi. Cansados y sudorosos, nos desmadejamos uno sobre el otro y me
abracé a Raul, como agradeciéndole todo el placer que me había brindado, aunque
fuera ofreciéndome a otro hombre. No se cuando tiempo permanecimos así, al cabo
de un rato, a como pude me desenganché de la posición en que me encontraba y si
no ha sido que JJ me sostiene, hubiera caído de bruces contra el piso, ya que
las piernas me temblaban y me sentía débil de tanto ajetreo que había recibido.

-Me siento más abierta que una puerta, desgraciados. Cuando
mi marido me coja, me va a entrar toda floja, me dejaron como una campana.

-No te quejes, que tu eres la culeona golosa que le encanta
tragarse buenos leños.

Los comentarios que hacíamos, nos hicieron sonreír a todos.
Bañándome y aseándome, me retiré a mi domicilio, no sin antes despedirme de mis
amantes con uno buenos besos lengí¼eteados y unas buenas sobada de vergas y culo.
Me sentía plena de satisfacción, Raúl me estaba iniciando en ofrecerme a otros
hombres, ello me hacia sentir un morbo irrefrenable. Se veía que gozaba viéndome
la cara de deleite que ponía mientras otro me hacia puercadas; lo excitaba
horrores verme como una gozadora, pero lo lindo del caso, era que yo lo
disfrutaba inmensamente también. Me regocijaba verme ofrecida por mi macho y
gozar de una buena culeada mientras él me veía la cara de zorra que ponía. Con
esos pensamientos, me dormí profundamente hasta la mañana siguiente.

 

Resumen del relato:
    Una mujer cae en el vértigo de la pasión desenfrenada.

Viaje ajetreado en autobus

Viaje ajetreado en autobus (8)

Soy Rosalba, una chica de 16 años, mi cuerpo se ha formado
rápidamente, proporcionándome un culo y unas tetas bastante generosas, esto se
lo debo a la genética de mi madre, que tiene un cuerpo excitante, ella apenas
tiene 32 años ya que me tuvo muy pequeñita por un "accidente" con mi padre, mi
madre tiene un cuerpo de película, su delantera y su culo son formidables,
además tiene una cara que irradia cachondez, su forma de vestir es sexi y algo
atrevida, pero sin rayar en lo vulgar, yo también para mi edad visto bastante
provocativa, ustedes saben short entallados, minis, vestidos muy delgaditos,
jeans de moda, tops, etc., juntas al caminar logramos que las miradas de los
hombres se distraigan en las curvas de nuestros cuerpos, por esto es común que
mas de uno nos diga piropos subidos de color, los cuales dejamos pasar de largo.

Pero bueno les comentare una experiencia al dirigirnos a
visitar a mis abuelos, quienes viven a las afueras de la cuidad, ese día mi
padre no pudo llevarnos debido a compromisos de trabajo, por lo que nos vimos en
la necesidad de tomar un autobús foráneo, este tipo de buses, siempre van
atestados debido a que existen pocas corridas y cuentan con paradas
restringidas, además que es un trayecto largo y es el único medio de transporte
de la región, bueno pues, ese día nos dirigimos a la terminal principal, donde
esperamos en una larga fila a que llegara algún bus, delante de nosotros existía
gran cantidad de gente esperando, todo debido a que la descompostura de uno de
los buses había causado un considerable retraso en sus corridas y la gente se
había acumulado mas de lo común.

Mi madre se había comenzado a desesperar por la tardanza del
bus y yo ya estaba cansada de esperar, por lo que decidimos, que sin importar si
nos tocaba de pie o sentadas, igual nos iríamos, ya que no desperdiciaríamos el
tiempo invertido en la fila, al retirarnos a casa sin visitar a los abuelos, al
fin al cabo de unos minutos arribo el ansiado bus, de inmediato la gente se dio
a la tarea de abordarlo, casi de inmediato se encontraba a reventar, tocándonos
a nosotras de pie en el pasillo central, completamente atrapadas entre un mar de
cuerpos, allí quedamos un poco separadas una de la otra, no mucho, solo nos
separaba un hombre como de 30 años, que se encontraba junto a mi madre, quien
debido al calor ese día se le ocurrió ponerse un vestido largo a las rodillas,
muy delgado, de tipo aldeana, de esos entallados por la cintura pero de vuelo
por la parte baja, y que por la parte de adelante cuentan con una larga fila de
botones, es tan delgado este vestido que si se mira a traz luz se aprecia
completamente su figura, con ese vestido se le marcaba mucho su firme culo e
incluso se notaba a la perfección el canal que separa sus nalgas, esto también
debido a la tanga que mi madre llevaba puesta aquel día.

Al fin se puso en marcha el bus y al cabo de unos minutos del
viaje pude notar ciertos movimientos raros del tipo junto a mi madre, sobre todo
de sus brazos, pero no alcanzaba a notar el por que, pero cuando se hizo un
espacio en la muchedumbre pude notar como el tipo tenia su palma de la mano
completamente abierta tomando descaradamente el culo de mi madre, la cual
parecía no notar tal atrevimiento, ya que miraba al frente como sin nada
ocurriera, el fulano frotaba las nalgas de mi madre en forma circular, así como
le recorría el culo de arriba a abajo, incluso note que en repetidas ocasiones
colocaba sus dedos en la parte central de sus nalgas, completamente metidos en
la raja del culo de forma por demás descarada, como es posible que mi madre no
sintiera tal intrusion a su intimidad, que no se percatara de que la estaban
manoseando, fue entonces que me enfade, quería echarle a perder la fiesta al
fulano, por lo que de forma muy difícil logre acercarme a mi madre empujándolo
con mi cuerpo, logrando separarla lo suficiente del extraño, y logrando
colocarme cerca de mi mama, mi madre solo me sonrió y se acomodo haciéndome un
espacio a su lado, solo que esta vez mi madre quedo completamente de espaldas al
fulano, y yo de frente a ella, por lo que no podía observar la parte trasera de
mi madre, tapando a mi vista todo lo que pudiera suceder atrás de ella, yo
continuamente la miraba a la cara pero no notaba ningún gesto raro en mi madre
por lo que pense que mi ya madre no era molestada por el tipo, pero al cabo de
unos minutos, sentí nuevamente movimientos raros, solo que movimientos eran en
el espacio entre mi madre y yo, así que baje la mirada y note como una mano
masculina discretamente desabotonaba la falda de mi madre, como lentamente abría
de uno en uno los botones de su ropa, dejando solo el botón de la cintura,
supongo que esto era para que no se le cayera la falda a mi madre, así siguió
logrando dejar las diminutas bragas de mi madre completamente a la vista, se le
veia todo, aun no me puedo explicar como no le dije nada a mi madre, ya que me
quede petrificada ante la situación, solo atine a mirar que era lo que esa mano
tenía en mente, así que calle y me limite a observar.

Entonces la mano ayudada por la otra, comenzaron a tirar de
la falda de mi mamá hacia atrás, donde supongo debe haberla atorado en algo para
que no volviera a la parte delantera, ya que mi madre tenia su sexo y muslos por
completo al descubierto, era como si no llevara falda, así pues la mano volvió
al ataque, deslizándose lentamente por sus muslos, los acariciaba recorriendo su
blanca piel, se notaba como apretaba sus carnes, marcandoi sus dedos en sus
caderas y muslos,encaminándose lentamente a el sexo de mi madre, hasta llegar a
la escasa tela de su tanga, donde de inmediato se poso en su abultado sexo,
notaba como su dedo corazón delimitaba toda esa zona, tratando de memorizar cada
centímetro de el pubis de mi madre, la cual parecía seguir sin mostrar ningún
tipo de reacción, era como si esa mano fuera la de un fantasma y no estuviera
invadiendo su sexo, para este entonces yo tenía sensaciones completamente nuevas
para mi, me llenaba de morbo mirar como mi madre era usada de tal manera, tenía
gran curiosidad por ver que era lo siguiente que el tipo le haría a mi madre, y
que es lo que ella sentía para permitir tal atrevimiento, de pronto muy
lentamente la mano se dirigió al elástico de su ropa interior y se introdujo
dentro del tanga, notaba como su mano se movía en ese pequeño triángulo de tela,
incluso algunos dedos salían de tan escasa prenda, así como algunos bellos del
sexo de mi mamá, fue hasta este momento que mi madre por fin dio muestras de
vida, ya que pude notar como sus piernas se arquearon ligeramente, supongo que
para facilitar que el desconocido tuviera mejor acceso a sus partes intimas,
incluso levanto mas su culo presionándolo discretamente hacia el miembro del
tipo detrás de ella, estaba comprobado que mi madre consentía el manoseo, pero
lo disimulaba para evitar que me diera cuenta, supongo que para no quedar en
vergí¼enza ante mi, la delgada tira de su tanga fue metida en el canal delantero
de su vagina….como una tanga metida en su sexo por la parte de enfrente se le
veia todo su cuidado y depilado cocho.

De pronto un escalofrío me electrizo el cuerpo, cuando sentí
una mano que me palpaba el culito, por lo que dirigí mi mirada a mis nalgas y
pude notar que era el mismo tipo que manoseaba a mi madre, solo que utilizaba su
mano libre para palparme el culo a conciencia, supongo que al notar que mi madre
no decía nada, pensó que yo seria igual de dejada que mi madre, como dicen de
tal palo tal astilla, lo cual no estaba lejos de la realidad, ya que las escenas
con mi madre, me habían acelerado el pulso, rompiendo mi resistencia ante los
manoseos del fulano, al contrario, ansiaba que el fulano continuara de forma mas
atrevida.

El tipo se estaba deleitando de lo lindo con madre e hija,
fue entonces que repare en algo, justo en la parte baja del sexo de mi madre,
asomaba una brillante carne roja, !!!era el pene del desconocido!!!, que se
friccionaba entre los muslos y el sexo de mi madre, como si la estuviera
follando, solo que sin penetrarla, eso quiere decir que su pene era descomunal,
al poder verse por la parte de enfrente de mi madre, fue cuando mi excitación
llego al grado de la locura, cuando nada te importa, solo quieres que tu
calentura sea satisfecha, me puse de lado presentándole en vez de mi culo, mi
vientre casi infantil, para facilitarle al tipo que tuviera acceso a mi
conchita, mi acción no pasó desapercibida por el desconocido y claro que el tipo
no dejo pasar la oportunidad de tocar mi cosita, no saben que sensación cuando
al fin su mano se poso directo en mi conchita, mis piernas perdieron fuerza, se
volvieron de trapo, como yo llevaba una faldita pequeña, no le fue difícil tomar
el vuelo de mi falda y meter su mano, directo sobre mi piel, primero tocando mis
muslos, para después sobar mi sexo sobre mis cándidas braguitas, y con su dedo
central colocado entre mis labios vaginales, presionando levemente tratando de
meterse a mi agujerito, pero la tela de mi braga dificultaba la operación, me
manejaba el botoncito de tal forma que me sentía como extraviada, fue entonces
que en un magistral movimiento, tomo el elástico y deslizo uno de sus dedos bajo
ellas, tocando mi sexo completamente ausente de bello, ya que todavía no me
salía bello púbico, por lo que imaginen la excitación del tipo acariciando una
conchita completamente calva, la fantasía de cualquier hombre, calva y virginal,
durante la mayor parte del viaje mi madre y yo ni siquiera parpadeábamos,
tratando de aumentar el grado de sensación, hasta que en cierto momento, pude
notar como las caderas de mi mama, se movían impulsadas desde atrás, en un
vaivén de atrás a adelante, el tipo aumento el ritmo de sus embestidas, también
pude notar como una de sus enormes tetas se encontraba atrapada en una de las
manos del fulano, entre los dedos del señor se apreciaba el pezón erecto de mi
madre, después de un apagado resoplido por parte del extraño, pude notar a la
perfección cuando el tipo arrojo un liquido blanco y baboso, mojando en
abundancia la tanga de mi madre, tanto que los pelos de su coño se notaban
perfectamente a través de la tela, mientras un hilillo blanco se deslizaba
lentamente por sus muslos, fue cuando un corrientazo eléctrico me sacudió de
pies a cabeza, y sentí como si me orinara, !!era mi primer orgasmo!!.

Logrado por los hábiles jugueteos del desconocido en mi
virginal conchita.

Mi madre que no sabía que yo también disfrutaba del momento,
se comenzaba a arreglar su ropa, esparciendo con sus manos el semen en su piel y
abotonando de nuevo su falda, creí que todo había terminado cuando aprovechando
un reacomodo de la gente, el tipo se coloco frente a mi, muy pegado, tanto que
me percate que su miembro se volvía a poner duro, el tipo aprovecho para subir
una mano y tocar mis senos, que apenas comenzaban a formarse, tomando especial
interés en mis pezones, su otra mano frotaba su pene sobre mi falda, y sentí
como su pene erecto se apoyaba en mi conchita, en dado momento su mano levanto
mi falda de nuevo y deslizando de lado mi braga, lo apoyo en mis labios
vaginales, el calor de este trozo de carne era delicioso, claramente notaba como
trataba de abrirse paso en mi virginal sexo, fue entonces que el tipo
aprovechando un enfrenón del bus, me empujo con fuerza su miembro y me penetro,
arrancándome un apagado grito, el cual fue opacado por las quejas de los
usuarios del bus para con el chofer ante tan brusco movimiento, mi madre por
supuesto tampoco lo noto, y literalmente el tipo me tenía cargada, mis pies no
tocaban el suelo, yo discretamente me sostenía de su cuerpo como podía, mientras
tanto el tipo me bombeaba discretamente, me había arrancado mi virginidad, pero
en esos momentos no me importaba, era a la mar de delicioso, después de unos
minutos de alojarse en mi estrecho sexo, sentí como un torrente de liquido
caliente me llenaba las entrañas, por fin el tipo me deposito en el suelo,
pasado cierto tiempo sentí como su flácido miembro abandono mi cálida funda,
completamente húmedo, mientras por mis piernas su semen, mi sangre y mis flujos
se escurrían por mis piernas.

Fue cuando mi madre me volvió a la realidad, para decirme que
ya llegábamos a nuestro destino, para acabarla al tratar de bajar, note como
tanto a mi madre como a mi, varias manos nos tocaban lo mas que podían, a mi
madre un tipo le apretó rápidamente su enorme culo, a mi en tanto alguien logro
arponear mi culito, aprovechándose de lo atestado del bus, metiendo rápidamente
como dos dedos en mi ano, de forma algo violenta, ya que sentía que mi agujerito
me dolía ante tal invasión, de no ser por la ayuda de mi madre no hubiera podido
bajar, ya que este tipo, el que me metía los dedos en el ano, me tenia cogida
por un brazo, para impedirme bajar rápidamente, pero ante los jaloneos de mi
madre logramos al fin abandonar el autobús, una vez abajo al caminar sentía como
los líquidos que escurrían de mis orificios se embarraban en mis muslos,
mientras el aire ayudaba a secar estos fluidos, recordándome como deje mi
virginidad en un bus.

 

Resumen del relato:
    Manosean a madre e hija en el atestado autobus.

En el bosque de tlalpan

En el bosque de tlalpan (12)

La historia comenzó cuando mi novia me propuso no entrar al
curso al que íbamos e irnos a un bosque nacional muy grande aquí en
México

¡Sale!… -le conteste -

Entonces así lo decididos nos fuimos para allá en mi auto
negro deportivo yo iba emocionadísimo y eso que no sabia lo que iba a suceder
llegamos y buscamos un lugar "oculto" y fue cuando todo empezó primero se paro y
camino unos pasos hacia mí, se detuvo y cruzando sus brazos al frente, tomo su
blusa desde abajo y se la empezó a levantar, quitándosela y dejándome ver como
sus tetas rebotaban por el movimiento.

Libres por fin ya sin ningún aprisionamiento, eran más
grandes y voluptuosas de lo que me había imaginado y visto, increíble, vi
claramente sus pezones sonrosados, erectos y duros como rocas… más blancas en
comparación con el resto de su cuerpo ya que nunca les daba el sol.

Fue una visión sublime, ahí estaba mi novia Gabriela
quitándose la ropa para mi…se me quedo viendo como me las comía con los
ojos…

¿Te gustan?… – me pregunto – y diciendo eso sus manos
agarraron sus enormes y firmes tetas y las estrujaron por la base juntándolas
con fuerza…

Con la boca abierta de la impresión le conteste que eran más
grandes y más bonitas de lo que me las había imaginado…

Susurrando me dijo… Te toca… y muy pendiente de lo que
estaba por hacer, y sin quitarme la vista de mi bulto, me empecé a bajar el
pantalón y dejándolo caer al piso, se mostró mi verga totalmente tiesa…
apuntándole.

La agarre con mi mano derecha y deslice mi piel hacia atrás
de manera que su cabeza asomara sin trabas ante la mirada interesada de mi novia
Gabriela… se mordió su labio inferior y abrió sus ojos como platos brillándole
excitadísima.

Nunca había visto una, me dijo con un tono de emoción y algo
quebrado…

¿Y que te parece?… le pregunte.

Realmente muy bien… que bonita la tienes, es grande… –
recalco con una expresión picara en sus ojos -…

Gracias -le respondí-… tú sigues.

Se me quedo viendo y sin prisa comenzó a bajarse la falda con
unos movimientos de cadera ayudada por sus manos, creí observarle un leve brillo
en su labio superior al mismo tiempo que nuevamente mordía ligeramente su labio
inferior y sin quitarme la vista de encima la dejo caer a sus pies…

Contemplando el espectáculo mi verga estaba dura como una
roca…

¡Estupendo!… – dije – mientras miraba a mi novia Gabriela
que tenia en su cara dibujada la curiosidad y la excitación a partes iguales…

Estábamos los dos completamente desnudos, uno frente al otro,
sin quitarnos las miradas de encima… volví a ver su cuerpo, no podía creerlo,
tenia a mi novia Gabriela completamente desnuda frente a mí, a mi disposición,
nunca me lo hubiera imaginado.

Ya con calma note nuevamente esa vagina que era la culpable
de mis más bajos instintos, como sobresalía del centro de sus piernas, su raja
maravillosa y la voluptuosidad de sus labios vaginales colgando de ella,
largos…

¿Bueno?… y que te parece – me interrumpió de mi embelesada
visión -…

Realmente… que buena estas… – le conteste – me encanta tu
sexo, nunca me imagine que lo tuvieras tan bonito, – seguía sin quitarle la
vista de su vagina gorda y rasurada – me impresiona, aparte de tus preciosas
piernas y tus pies perfectos… tus labios vaginales… – le dije – que largos
los tienes y como te cuelgan…

¿Si verdad? – me contesto – yo sabia que algún día
impresionarían a alguien, pero nunca me imagine que fueran a ti.

Camine hacia ella y rodeándola vi su cintura, sus nalgas
adornadas por su espléndida cadera, su espalda, sus hombros apenas cubiertos por
su cabellera y nuevamente de frente sus preciosas tetas… quería estirar las
manos y tocárselas…

Me toca… – me dijo –

Y quedándome parado, ahora ella fue la que me dio una vuelta
completa… y sin esperarlo, sentí una nalgada fuerte…

Heyyy!!!… le conteste… eso duele…

Se me antojo – respondió – tú también estas muy bien mi
amor…

La excitación era notoria entre los dos, no sabíamos que más
hacer, nos mirábamos los dos con la misma insistencia, con la misma sorpresa, el
ambiente estaba rodeado de sexo y se estaba apoderando de nosotros…

Apuntando hacia mi verga pregunto… No te duele tenerla
así…

No – le dije – no es dolor… es excitación… y es algo muy
confortable…

Mi novia Gabriela, de frente, con las manos en la cintura,
posando en actitud provocadora, en un plan retador hacia mí… y completamente
desnuda…

Se me quedo mirando… con la misma mirada lasciva de hace un
rato – y me dijo -

Voy a seguir tu consejo José Luis… de que todo lo que
quiera hacer… lo voy a hacer…

Camino y en un instante estaba frente a mi… y con una
sonrisa en los labios me dice… ¿qué te gustaría hacer?

Y antes de que le pudiera contestar, se hinco y mi verga
quedo exactamente frente a su cara…

¿Sorprendido José Luis?… – me decía mientras me miraba
desde abajo – basta de todas esas moralidades y sentimientos tontos eres hombre
y me gustaría disfrutarte tanto como tu lo quieres hacer conmigo…

Volteo nuevamente a mi verga completamente hinchada, la miro
y con sus manos apoyadas en mis piernas acerco su nariz y la empezó a oler,
cerro los ojos, sin tocarla, únicamente aspirando su aroma…

Al verla hincada frente a mí, todavía no lo podía creer, veía
su pelo moverse al ritmo de su cabeza, la curvatura de sus nalgas al final de la
espalda y al frente la panorámica de sus dos tetas apuntando a mis rodillas…

¡Exquisito!… tenia muchas ganas de olértela… – me dijo,
abriendo los ojos y mirándome fijamente – volvió a voltear hacia ella y aspiro
de nuevo… acerco mas su nariz y me la toco… sentí un escalofrió en todo mi
cuerpo, siguió aspirando el aroma de todo el tronco, su nariz palpaba toda la
longitud de mi mástil, se agacho mas y empezó a aspirar las bolsas de mis
huevos, como perrita en busca de algo… tienes un olor embriagador… – me dijo
- me encantas como hueles… ¿no sabias?…

No – le dije – no sabia…

Realmente no sabía, nunca me había dado cuenta de eso.

Si… desde siempre me a gustado tu olor – me dijo – me
excitas… aunque no lo creas y tengas esa cara de sorpresa desde que te conocí
me encantas José Luis.

Yo no le podía decir que alguna vez también se lo hice porque
hubiera creído que era para salir del paso y quedar bien con ella mejor me quede
callado, después tendría tiempo para decírselo… seguí observándola en su afán
de aspirarme todo mi aroma…

Seguía en ese trabajo tan placentero cuando con sus manos
apoyadas todavía sobre mis piernas, hace un esfuerzo y empujando con la
izquierda y jalando con la derecha me da la vuelta, me deje hacer, quedando
ahora ella tras de mi y mis nalgas frente a su cara, voltee hacia atrás y vi que
se les quedaba viendo, al cabo de un momento me empezó a dar lengí¼etazos por
todas partes, al mismo tiempo que me sobaba las piernas de arriba abajo, me las
empezó a morder.

Coloco sus manos en medio de ellas y tratando de separármelas
metió su cara completamente en mis nalgas y jalándome hacia si, empezó a jugar
con su lengua en mi ano y mis huevos… no sabia si reír o llorar, mi novia
Gabriela me estaba dando la agasajada de mi vida, deje que se terminara de
saciar y meneándome la verga con mi mano estuve a punto de terminar, ya no la
veía, estaba concentrado únicamente en el disfrute que me estaba proporcionando.

No paraba de decirme que estaba muy bueno y que todo mi olor
la volvía loca… yo también me estaba volviendo loco, me volvió a voltear y
quedando mi verga frente a ella nuevamente, se le quedo viendo un momento, me
volteo a ver a los ojos y me dijo…

Si así esta tu olor… ahorita voy a ver a que sabes… y
terminándolo de decir, se engullo de una sola bocanada mi verga completa, sus
labios carnosos rodearon mi glande por completo, mordiéndolo y chupándolo al
mismo tiempo, mientras que sus manos sobaban y pellizcaban mis nalgas.

En ese instante le tome la cabeza con mis manos para no caer
desfallecido, estaba en la quinta gloria, vi que estaba disfrutando esa mamada
tanto como yo, la mordía, la chupaba, la saboreaba por completo… se la tragaba
toda una y otra vez, tanto fue su magreo y mi excitación que empecé a notar que
se aproximaba mi venida…

Espérame tantito – le decía – espérame… que estoy a punto
de venirme… mis piernas se me empezaron a tensar…

Ella sin hacerme caso, siguió con su mamada, aun más fuerte y
rápido…

Quieres que me venga en tu boca… – le decía – ¿quieres que
lo haga?…

Y en ese momento tan glorioso, empecé a aventar chorros de
esperma caliente en todo el interior de su boca, ella se los trato de tragar,
pero la presión de mi esperma y el meneo de mi verga dentro de su boca hizo que
se le resbalara por la comisura de sus labios, rodándosele por su barba y
cayendo directamente a sus preciosas tetas, aun así, me siguió chupando y
exprimiendo toda la esperma que mi verga le daba, yo seguía sin soltarle la
cabeza por temor a caer desfallecido por tanta excitación, me absorbió hasta la
ultima gota.

Se separo de mí y con los dedos de su mano derecha, limpio el
resto de semen que le quedaba en la barba y se lo metió a su boca, volteo a sus
pechos y con la misma sonrisa de satisfacción me dijo…

Que bárbaro!!, cuanta esperma tienes en esa preciosura José
Luis… y no me equivoque… sabes delicioso…

Estoy completamente ido, nunca me habían hecho un trabajo
así… – le dije – donde aprendiste todo esto…

En ningún lado, simple y sencillamente se llama instinto…
José Luis… – me contesto con una sonrisa picara – además las películas porno
que veíamos, son las que me han servido de inspiración…

Ella seguía hincada frente a mi, al hacerle la pregunta se
levanto, vi que el resto de semen que le había caído a sus preciosas tetas le
empezaba a rodar hacia abajo, estire mi mano para limpiárselo y note por primera
vez la suavidad de su piel, tersa… suave.

Note un pequeño escalofrió en su piel y cerro sus ojos, al
ver su reacción, acerque mi boca a su pecho derecho y empecé a pasarle mi lengua
por todo su pedazo de carne, empecé a mamarselas con delirio…me entretuve un
momento en su pezón y en su aureola.

Efectivamente… suave… muy suave, sentí una de sus manos
deslizarse hacia mi nuca, haciendo presión en mi cabeza y ejerciéndola hacia su
piel, con mi otra mano empecé a tocarle su pecho izquierdo, apretándoselo,
sopesándolo, con mis dedos jugando con su pezón… ella mientras tanto bajo su
cabeza y empezó a besarme la oreja, a humedecérmela con su lengua, restregaba su
mano en todo mi pelo…

¿Te gusta?

Ya no me respondió la pregunta…

Que rico José Luis… así… síguele… que bien lo haces…
que rico… – me susurraba -

Deje su pecho izquierdo y me pase al otro, así lo hice varias
veces… puse mis manos en su espalda y empecé a hacer presión hacia mi, pasaba
de un pecho al otro, en medio de ellos, debajo de ellos, las grandes y preciosas
tetas de mi novia Gabriela eran exquisitas… empezaba a notarlas mojadas y
brillantes por mi saliva… mis labios se cerraban sobre sus pezones, los
mordía, los succionaba para luego soltárselos, me di cuenta que la presión que
ejercía sobre ellos, hacia que mi novia Gabriela se retorciera y suspirara…en
ese momento empecé a sentir que ella me restregaba mas fuerte hacia ellos, ya
tenia sus dos manos en mi cabeza…

Así José Luis… así… fuerte… comételos… son tuyos…
nada más tuyos… comételos…
Así… así…

Y en ese momento soltó un pequeño gemido y empezó a tener un
orgasmo increíble…

Así… que rico… así… asiiiiii… asiiii… bebe me
encanta como lo haces!

Note las convulsiones de mi novia Gabriela en mi boca, en la
presión ejercida por sus manos y en escalofrió de todo su cuerpo…

Me separe de ella y note, las rozaduras ocasionadas por la
fricción de mis labios en su piel blanca… en su par de tetas… contrastaba
hermosamente, algo completamente excitante… su cara toda desencajada por el
orgasmo acaecido y con una sonrisa de satisfacción en toda su cara…

Nos quedamos viendo por unos instantes, le vi nuevamente todo
su cuerpo, me regreso su mirada al mío… me acerque a ella y quedando los dos
de frente, empecé a acercar mis labios a los suyos, antes de tocárselos me
detuvo… y mirándome directo a los ojos me dijo…

Te quiero mucho… me encanta lo que estamos haciendo…
gracias José Luis…

Y en ese momento nos unimos en un grandioso beso, nos
comíamos mutuamente, nuestras lenguas se entrelazaban, nuestros labios se
buscaban entre sí… nos mirábamos directamente a los ojos, viendo la
complicidad mutua, nuestras manos tocaban nuestros cuerpos, las espaldas, las
nalgas, nuestras cabezas, nuestros pechos, los suyos haciendo presión contra el
mío, le tocaba sus piernas, sus nalgas, sus caderas…

Así estuvimos por largo tiempo, nos fuimos acercando a l
césped sin separar nuestros labios y nos dejamos caer a lo que seria nuestro
disfrute máximo, nuestro lugar de iniciación, donde nos entregaríamos a esa
pasión que nos comía por dentro… a esa pasión prohibida, a esa pasión
maravillosa…

Ya los dos acostados en la césped nuestras manos seguían
tocándonos por todos lados, nuestros labios seguían unidos como si fueran uno,
mi verga hinchada nuevamente desde hace un largo rato, era manoseada
incontrolablemente por las manos temblorosas de mi novia Gabriela… mis huevos,
mis nalgas… yo aún no quería tocar su sexo, quería disfrutarlo solamente a el,
estaba esperando el momento justo para hacerlo… y llegó…

Separándome momentáneamente de ella, la deje recostada boca
arriba en la césped y colocándome hincado en medio de sus piernas empecé a
disfrutar el panorama que me daba, el panorama que me regalaba.

Noto claramente mis intenciones… nos comunicábamos
únicamente con la mirada, acerco sus manos a su vagina y con sus dedos comenzó a
separar sus labios, despacio, sin prisa… regalándome toda su intimidad.

Su vagina era grandiosa, sus labios externos eran muy
grandes, voluptuosos, prominentes, estaba completamente húmeda, al irlos
separando pequeños hilos de flujo se separaban unos de otros… y ahí estaba su
clítoris, igual de prominente que todo lo demás, sus labios interiores,
empezaron a separársele de los exteriores y siguieron abriéndose como si fueran
pétalos de rosa, la visión era magnifica, mi novia Gabriela tiene la vagina mas
grande que he visto en toda mi vida, rosita, completamente carnosa, jugosa…

¿Te gusta?… – me pregunto –

¿Así la querías ver?… mírala… mírala todo el tiempo que
quieras… disfrútala… nadie la ha visto nunca… de nadie ha sido… eso ya
lo sabias ¿verdad?…

Ahora es tuya… te la regalo… haz lo que quieras hacer con
ella…

En ese momento lleno de lujuria y excitación abalance mi cara
hacia ella, no espere ni un instante mas, las palabras de mi novia Gabriela me
habían puesto como un loco, al tocar mis labios y mi lengua toda su vagina, mi
novia Gabriela dio un grito ahogado…

Levante mi vista y tenia arqueada la espalda y su cabeza
inclinada hacia atrás, se sobaba con desenfreno su par de tetas, moviéndose
descontroladamente y empujando su vientre hacia mis labios, mi cabeza ya
sostenida por sus manos y sus muslos la tenían completamente apresada, me era
difícil moverme y aun respirar.

Tan grande es su vagina que sus labios vaginales llegaban a
la mitad de mis mejillas, chupaba sus labios vaginales tratando de pasármelos,
los mordía, tener esos pedazos de carne en mi boca era increíble, suaves…mi
nariz pegaba a su clítoris… su olor, ese olor que también a mi me traía loco,
por fin lo tenia a mi merced… su sabor también era increíble, trataba de
tragar todo lo que ella me daba, todos los flujos que me regalaba, cada
embestida que le daba con mi lengua, con mis dientes era un quejido ahogado con
el que ella me respondía .

Trate de sepárame un poco pero me fue difícil hacerlo, luche
un poco y por fin pude darme vuelta y quedar ahora encima de ella, con mis manos
le tome sus nalgas y hundí nuevamente mi cara en su vagina, al sentir mi
forcejeo se dio cuenta de la nueva postura y al tener mi verga sobre su cara,
inmediatamente se la trago, comenzamos un excelente 69, nos empezamos a tragar
como desesperados, alce mi vista y vi sus preciosos pies, estire mi manos y los
atraje hacia mi, se los apretaba, se los acariciaba, mientras le seguía mamando
completamente su vagina, únicamente se oían los chapoteos de nuestras bocas con
nuestros sexos, nuestra respiración rápida y nuestros jadeos al mismo tiempo,
empezamos a hacer nuestros movimientos mas rápidos y los dos terminamos al mismo
tiempo, en una explosión de orgasmos por parte de ella y una venida sensacional
por parte mía.

Nos tiramos al piso acolchado por las hojas de los árboles,
abrazados nos besamos apasionadamente un largo rato, mientras nuestras manos
exploraban cada centímetro de nuestros cuerpos.
En forma inevitable mi verga caliente busco la vagina húmeda hirviente de Gaby,
que no opuso ninguna resistencia, lentamente penetre su vagina virgen.
Ninguno de los dos tenia experiencia pero la naturaleza es sabia y las películas
porno ayudaron.

Gaby gemía y daba grititos en su mezcla de dolor y placer, mientras mi verga
entraba y salía de su vagina húmeda empapada de jugos sin ninguna dificultad.
Gaby tuvo su enésimo orgasmo, fue espectacular, se le arqueo el cuerpo y
temblaba como loca, yo ya no me aguante mas y cuando sentí que acababa la saque
y se la metí de un solo empujón por el ano quería venirme dentro de ella, y los
chorros de esperma calientita no se hicieron esperar, al sacársela resbalaron
sobre el culo y su vagina húmeda.
Mojo sus dedos en la esperma que tenia sobre el cuerpo y se batió toda, dijo que
era cachondo y delicioso.
Esa tarde perdimos juntos nuestra virginidad, fue hermoso e inolvidable. Cogímos
y disfrutámos el uno del otro sin limites.

Así fue el inicio de nuestra relación, después… un sin fin
de experiencias sexuales fuimos descubriendo cada día. Con el tiempo probamos de
todo, por el culo, por la boca, parados, sentados, acostados y de todas las
formas posibles.
A partir de ese día nos entregaríamos en todo sin remordimientos de ningún tipo,
durante muchos meses lo hicimos todos los días, muchas veces al día, la
virginidad de todo el cuerpo de mi novia Gabriela, de todo, se me fue cediendo
poco a poco, hasta sus preciosos pies entraron a nuestros juegos sexuales, no
teníamos prisa, lo disfrutamos a placer pleno, el tiempo que estuvimos solos fue
inolvidable, con el paso del tiempo nos fuimos enamorando con grandes momentos
de sexo.

Nadie quien nos conoce, puede suponer que llevamos una vida
de amantes "normal" y cuando vamos por las calles, nos vamos fijando en todo el
mundo y vamos viendo que pueden existir muchos como nosotros y que nadie se
atreve a confesarlo.

El tiempo ha pasado y ahora tenemos una vida hecha, ahora
vivimos felices, y cada vez que tenemos la oportunidad de coger, lo hacemos con
mucho gusto y con muchas horas de sexo sublimé.

Esa es mí historia si te gusta y quieres compartir algo
conmigo escríbeme:

José Luis Ortega R.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

México D.F.

 

Resumen del relato:
    Somos de Mexico df y muy cachondos y nuestra historia comenzo en un bosque en un paraje solitario.

Yo, Laura

Yo, Laura (30)

Queridos amigos, mi nombre es Laura y vivo en Perú. Hace dos
semanas tuve la mas gloriosa experiencia de mi vida y creo vale la pena
contarsela.

YO, LAURA

Después de haber publicado Wilfredo, mi marido, un aviso en
Latinparejas, un día respondió una persona llamada Eduardo quien dio una
descripción suya bastante interesante. Wilfredo concertó una cita en un café de
Miraflores.

Nosotros llegamos primero y mientras disfrutábamos de un
sabroso capuccino conversábamos sobre diversos tópicos hasta que llegó Eduardo.
Era una persona de unos 35 años, fornido, no mal parecido pero que tenía algo
que no terminaba de convencerme. Después de conversar un buen rato, quedamos en
que nos llamaría mas adelante. Yo le dije a Wilfredo que había algo que no me
terminaba de gustar y que prefería no salir con él (la verdad era que todaví¬a no
estaba muy convencida de tener una experiencia de trio).

Sin embargo Eduardo llamó a Wilfredo en las dos siguientes
semanas tratando de concretar una cita definitiva y ante tanta insistencia e
interés demostrado, aceptamos reunirnos con él , quedando en encontrarnos un
viernes a las 8:00 PM en un hostal bastante discreto y tranquilo donde permiten
el ingreso a una misma habitación a tres personas o dos o tres parejas sin hacer
de ello un problema. Nosotros vamos con cierta frecuencia por allí y sabemos que
es un lugar donde siempre la pasamos bien.

Cuando llegamos al hostal, Eduardo nos estaba esperando y
luego de alquilar una habitación subimos los tres. Ingresamos a la habitación
alfombrada que tenía una cama amplia, dos veladores, un televisor con cable y
circuito cerrado donde pasan películas porno y un baño con ducha fría y
caliente. Casi de inmediato tocó la puerta un muchacho que nos traía tragos de
cortesía (tres cuba libres ), y procedimos a brindar a fin de ponernos algo mas
cómodos.

Yo estaba algo nerviosa y apurí¨ mi cuba libre para sentirme
mas relajada. Conversamos sobre diversos temas y esperamos que nos trajeran otra
ronda de tragos. Tocaron la puerta y Wilfredo se acercí² a la misma y la abrií²,
apareciendo un muchachito de unas 20 años con una bandeja sosteniendo una
botella de ron , hielo y coca cola. Mientras el muchacho ingresí² a la habitacií²n
para servir el trago, me sentí¬a bastante incí²moda pues estando sentada sobre la
cama tení¬a la falda muy subida dejando ver mis bien contorneadas piernas y parte
de mis bragas. La situacií²n era extraña para mí¬, pues yo estaba en un dormitorio
con dos hombres y un muchacho al que se le iban los ojos tratando de captar lo
mas posible el panorama completo que ofrecí¬an mis piernas. Para hacer algo apurí¨
casi de un solo sorbo  el vaso que me sirvieron, comenzando a sentir un
leve cosquilleo en la cabeza y en el cuerpo al mismo tiempo que notaba una
extraña calentura que me iba invadiendo.

Wilfredo, que estaba muy caliente, se acercí² a mí  y
tomí ndome de la manos me ayudí² a bajar de la cama besandome ardientemente en la
boca y comenzó a acariciarme mis senos con una mano y mientras con la otra me
levantaba la falda y me  presionaba las nalgas. Al ver ello, Eduardo se acercó
por atrás apretándome contra su cuerpo, acariciándome mis senos y mis bragas por
la parte delantera. El trago ingerido comenzí² a hacer sus efectos pues de pronto
me sentí¬a absolutamente desinhibida y cada vez mas dispuesta a disfrutar de la
ocasií²n.

Me peguí¨ a Eduardo presionando mi trasero hacia í¨l y sentí
ní¬tidamente que su bulto crecía a medida que se restregaba contra mis nalgas. Me
gustó la percepción del aumento operado y por un momento me olvidí¨ de Wilfredo,
dandome  vuelta ofrecí¬ mis labios para que me los besara, Eduardo me atrajo
hacia í¨l y me introdujo su lengua, jugando con la mía, besandonos con
desesperacií²n. Yo me sentí¬a muy caliente y mi ocasional amante, apretándose
contra mi cuerpo  me hací¬a sentir con mas nitidez el gran tamaño de su
bulto. Wilfredo primero y después Eduardo se quitaron la ropa quedándose en
calzoncillos y luego comenzaron a desnudarme acompañando esta acción con besos
en todo el cuerpo y caricias cada vez mas audaces.

Yo ya estaba bastante excitada y sentía una gran humedad en
mi sexo. Procedí a bajarle el calzoncillo a Wilfredo besando como a el le gusta
su rico pene ( mide unos 13 o 14 cms. y es bastante grueso) . Me sentí¬a eufí²rica
porque al fin podía cumplir con una de mis caras fantasías, estar con dos
hombres a la vez y seguía disfrutando de manera golosa el rico aparato de mi
marido mientras Eduardo me rozaba las nalgas con algo que cada vez era mas duro
y que trataba de ser encajado entre mis nalgas por encima de mis pequeñas bragas
que apenas resistían tamaña presión. Me di vuelta,  comencé a besar y
mordisquear el pecho de Eduardo y deslizando mi lengua por su torso hacia abajo
lleguí¨ al inicio de su slip color negro notando la cada vez mas evidente forma
que adoptaba su ya pronunciada carpa. Comencé a bajarle el calzoncillo a Eduardo
y con ello liberé un enorme pene que saltó balanceándose frente a mi cara
(calculo que medía unos 20 cms.) Yo estaba impresionada por la magnitud del
hallazgo pues honestamente no pensaba que fuera tan grande.

Impresionada pero a la vez fascinada. Su sola vista me
producía una intensa humedad y comencé a sentir como algunas gotas recorrían mis
muslos. Tomé el hermoso ejemplar entre mis manos y comencé a besarlo recorriendo
con mi lengua los 20 centímetros de gloria que se me ofrecía hasta llegar a la
base del monumento rodeada de pelos ensortijados que tenían un aroma
indescifrable que poco a poco me hacía perder la cabeza.

Traté de introducirlo en mi boca pero fue prácticamente
imposible por su gran tamaño, así que comencé a saborearlo como si fuera un
delicioso chupete o un helado en barquillo que necesita ser repasado
continuamente con la lengua. Wilfredo, que siempre me dijo que las mejores
mamadas de su vida se las había dado yo y que tenía una habilidad inusual para
el sexo oral, estaba también impresionado por el descomunal aparato y
acercándose a mi oído me dijo suavemente que esta era mi noche y que estaba
seguro de que yo alcanzaría mi satisfacción total.

Seguí succionando a placer la poderosa verga que tenía entre
mis manos, humedeciendo y lamiendo toda su extensión desde la punta de su cabeza
hasta la casi redondez de sus huevos, sintiendo como Eduardo se estremecía
moviendo acompasadamente su pelvis mientras me tomaba con fuerza la cabeza. Al
mismo tiempo, mi amor se banqueteaba con mi coñito introduciéndome la lengua y
moviéndola hábilmente en el interior y en los costados, recorriéndola a plenitud
, deteniéndose sabiamente en mi clítoris, bordeando su entorno con un fino y
rápido movimiento haciéndome estremecer de placer, inundando su rostro con un
chorro abundante de mis exquisitos jugos. Eduardo me tendió en la cama y ante la
espectacií²n de mi marido, comenzó a introducir su enorme pene en mi sexo que se
encontraba totalmente humedecido

 Al principio tenía algo de temor y pensé que no lo iba
a resistir por lo que le pedí¬ que fuera delicado , pero luego de cierta
dificultad, lo recepcioné con placer moviéndome cada vez mas a gusto mientras
sentía que paulatinamente, Eduardo empujaba con mas fuerza su ya encabritado
potro, ocupando totalmente mi cavidad. Creo que perdí la noción del tiempo pues
en ese momento solo existía la inenarrable sensación de estar siendo “ocupada”
literalmente por una pieza monstruosamente bella Esta nueva dimensión del placer
se acrecentaba porque tenía en mi boca la también formidable (por su grosor)
pieza de Wilfredo. Así pasamos un buen rato intercambiándose ellos arriba y
abajo y yo explotando permanentemente ante cada descarga de mis fluidos.

Calculo que hasta ese momento habría tenido no menos de nueve
orgasmos por lo que los tres estábamos totalmente mojados haciéndose evidente en
la gran mancha húmeda de las sábanas. Yo estaba encabritada y sentí¬a como mis
dos amantes disfrutaban a placer todos los rincones de mi cuerpo, no querí¬a que
se acabe la mas gloriosa follada de mi vida y se los hice saber gritando que
continí¹en, que me penetren , que yo les pertenecí¬a y que podí¬an hacerme lo que
quisieran. Besando desesperadamente a Eduardo le repetí¬a al oido  que me lo
meta, que querí¬a sentirlo todo dentro de mí¬, Eduardo me abrií² las piernas
separí ndolas cun tal fuerza que comencí¨ a sentir un fuerte dolor en las caderas
y tomí ndome por los tobillos me encají²Â brutalmente la totalidad de su pieza
sacando y metiendo, anchando cada vez nas mi hasta ayer reducida gruta. Sentí¬a
que la cabeza de tan formidable ariete me golpeaba internamente, de manera
desesperada y tení¬a la impresií²n que deseaba atravezarme, lo cual no me
importaba en absoluto. En un momento, Wilfredo se separó y fue al baño.

Nos quedamos solos Eduardo y yo. Sentí¬a que el mundo se habí¬a
reducido a nosotros dos y juntí bamos nuestros cuerpos, uní¬amos nuestros
alientos, sentí¬a su sudoracií²n impregnarme cada milí¬metro de mi cuerpo y querí¬a
mas, mucho mas, no estaba dispuesta a renunciar a tan maravilloso regalo que se
me habí¬a ofrecido esa noche y le dije que era suya que hiciera de mí¬ lo que
quisiera. Ante esa peticií²n,  Eduardo dejí² de empujar su gloriosa verga dentro
de mí¬ y la sací² dejandome un vací¬o desesperante que reclamaba ser llenado
nuevamente, yo sentí¬a que estaba quebrando todos mis records de venidas, siempre
fuí¬ multiorgí smica y la vez que mas vaciadas tuve fuí¨ en otra jornada gloriosa
con mi marido donde tuve 17 orgasmos.

Eduardo me ayudí² a levantarme y cambiando de posicií²n me puso
doblada sobre mis rodillas en posición de perrito, luego se colocí² detrí s mio
y  sentí¬ el dedo de Eduardo humedeciendo mi ano, introduciéndolo y girando por
los entornos despertando una extraña sensación . Adivinaba lo que vendría y un
estremecimiento recorrió mi espina dorsal cuando Eduardo comenzó a besarme las
nalgas apretándolas con sus manos , acercando su lengua a mi ano e
introduciéndola mientras con sus dedos separaba cuidadosamente mis nalgas, luego
me colocó su enorme pieza y comenzó a introducirla.

Por un momento se me paralizó la sangre al pensar en la para
mí infructuosa empresa de tratar de introducir tan descomunal arma en un
orificio tan reducido y delicado, pues Wilfredo muchas veces trató de ingresar
por esa vía sin resultados ya que su enorme cabeza no lograba pasar
produciéndome solo dolor. Grande fue mi sorpresa al sentir como se introducía
dentro de mí sin mayor esfuerzo hasta llegar a aplastar sus huevos contra mis
nalgas. Parecía mentira, mi pobre culito había recibido en toda su magnitud y
esplendor esa formidable lanza que taladraba sin miramientos mis profundidades.
Yo sentí¬a  que le pertenecí¬a, nunca antes habí¬a sentido tal disfrute, todo
desaparecií², incluso mi marido, en ese momento glorioso solo existí¬amos los dos
, yo y mi amante furioso que sacaba y metía su enorme verga con fuerza y
velocidad. Nunca antes habí¬a sentido lo que era ser dominada literalmente  y 
me sentía desfallecer.

La sensación era extremadamente agradable y su intensidad era
tal que comencé a convulsionar estallando en una serie ininterrumpida
de orgasmos que mojaron por completo mis piernas , aumentando groseramente el
borde humedecido de las sábanas.

Yo gritaba sin ningí¹n tipo de control y le pedí¬a que me lo
metiera mas profundamente, pero ya no habí¬a mas que meter, pues sentí¬a el
golpeteo constante de sus huevos contra mis nalgas. Hubiera dado mi vida para
que ese instanta supremo continuara, que nunca acabara, yo seguí¬a convulsionando
ante cada ataque feroz de mi adorado amante. Sentí¬mos el ruido de la puerta del
baño y le comenté a Eduardo que mi marido nunca pudo hacerlo pues cada vez que
lo intentí² solo me causaba un gran dolor y seguramente le ba a parecer 
increible lo que estaba viviendo. Efectivamente, Wilfredo retornó del baño y se
quedó atónito ante el espectáculo que se ofrecía ante sus ojos. Vio a su mujer
totalmente encapsulada por detrás, gimiendo y gritando de placer mientras su
furioso jinete empujaba y sacaba violentamente su poderoso armamento.

No lo podía creer, se negaba a aceptar lo que veía y se
acercó para comprobarlo constatando que efectivamente el enorme pene de Eduardo
entraba y salía con pasmosa facilidad y su mujercita, a la cual nunca pudo
sodomizar disfrutaba hasta el delirio. Eduardo sacó su hermoso juguete y me
invadió un gran alivio pues sentía como si me hubieran descorchado, pero a la
vez también sentía que me faltaba algo, que por alguna extraña razón se me había
formado un vacío interior que necesitaba llenar pues en ese momento hubiera
jurado que el habití culo natural de ese monstruoso aparato era mi cavidad anal.

En ese momento Wilfredo tuvo una brillante idea y nos
 propuso hacer una  doble penetración. A estas alturas yo estaba dispuesta
a todo y verdaderamente deseaba sentir desesperadamente esta nueva experiencia.
Eduardo se echó de espaldas sobre la cama mojada y yo me subí sobre el
poniéndome en cunclillas, tomé su enorme pieza con la mano, presionándola con
placer y la introduje de a pocos en mi ano, comencé a hacer presión al sentarme
sobre el, sintiendo como se llenaba totalmente mi interior y disfrutando de esta
nueva sensación moviéndome hacia arriba y hacia abajo, midiendo calculadamente
mis movimientos a fin de asegurarme mayor placer. Wilfredo mientras tanto me
besaba en la boca con sus labios y lengua experta trabándonos en una
desenfrenada y desesperada orgía bucal.

Yo estaba sentada sobre Eduardo, dándole la espalda y me
recosté ligeramente hacia atrás, luego, mi amor se acercó por delante, se
arrodilló y comenzó a introducir su pene en mi vagina, primero con mucha
dificultad y luego de manera abierta y decidida, llevándome al paroxismo. Lo que
sentía en ese momento era algo increible, ni en mi imaginación mas audaz me
había acercado algo a lo que estaba viviendo. Mis dos hombres introducían y
sacaban sus miembros a la vez produciéndome una gama de sensaciones que
estremecían de manera intensa todo mi cuerpo, sus enormes, queridas y
monstruosas piezas ocupaban totalmente mis interiores yo me sentía desfallecer
alcanzando una serie ininterrumpida de orgasmos que hacían brotar los líquidos
cual fuente milagrosa.

Yo gritaba de placer y los ojos se me llenaban de lágrimas de
gratitud por el sublime momento que estaba viviendo y quería que pararan ya de
una vez, pero al mismo tiempo deseaba que nunca se acabara el ejercicio. Mi ano
y mi vagina se habían unido en un solo elemento. Creo que si alguien hubiera
tomado una fotografía en ese momento, yo aparecía con una cara de loca desatada
pues en verdad el momento fue sublime y extraordinario, intenso y emocionante
por la novedad del exitoso experimento.

Sentía que todo se nublaba y me mojé varias veces. Wilfredo
no pudo resistir mas y se vació llenándome de leche caliente que se comenzó a
derramar por mis muslos alcanzando también a Eduardo quien no pudo resistir mas
y estalló en convulsiones mientras descargaba un potente chorro caliente que
llenó mis entrañas mientras yo me estremecía con varios orgasmos desatados en
cadena.

Fue en verdad una noche para recordar en la que tuve tal vez
unos cuarenta orgasmos y que hicieron de mí¬ una fervorosa devota del sexo
anal. Hoy tengo dos hombres que se comprenden muy bien y que siempre estí n
dispuestos a satisfacer mi cada dia mas fuerte adiccií²n pues después de haber
probado este delicioso manjar, siento que es una experiencia absolutamente
repetible.

 

Resumen del relato:
    Siempre soñé con tener sexo en trio, pero jamás me imaginé que la experiencia fuera tan maravillosa

Iniciación zoofilica (04)

Iniciación zoofilica (04) (23)

CAPITULO 4

El martes por la tarde recibí una llamada de Luis, teníamos
que vernos a las ocho, no era necesario que fuera vestida de ninguna forma en
especial, era solo para presentarme a una amiga suya, alguien que era necesario
que conociera y según sus palabras alguien muy importante para mi
adiestramiento, y de nuevo esa palabra, se volvía a referir a mi como una perra.
El nerviosismo se adueñó de mi para el resto de la tarde, empezaba a sentir un
cosquilleo en todo mi cuerpo, me costó volver a concentrarme en el trabajo, pero
lo logré. Llamé a Juan para comunicarle mi regreso tardío esa noche, no se
alegró mucho, las cosas entre nosotros se estaban enfriando un poco, la relación
se había ralentizado a consecuencia de mis ausencias continuas, sabía que el
próximo fin de semana tampoco estaría con él, dudaba de mis decisiones, temía
que fuera a embaucarme por un camino sin control y no quería perderme por nada
del mundo, pero mi decisión era seguir al menos por unos meses mas, quería
conocer este mundo que se había abierto para mi.

A las ocho en punto llegué a la cafetería Minueto, tal como
habíamos acordado, ni un minuto de retraso. Luis estaba sentado en una mesa del
fondo acompañado de una mujer de unos 40 años, morena, delgada, fuerte y a la
que se le notaba en sus facciones el mucho tiempo que dedicaba al ejercicio
físico. Al verme acercar Luis se levantó y me dio un beso al tiempo que me
presentaba a su compañera, su nombre Sole, me sorprendió al verla levantada y
acercarme para darle un beso, el movimiento que hizo para esquivarlo y darme la
mano de una forma muy fría, no besaba nunca a una sumisa al menos en la
presentación y menos si se trataba de alguien a quien había que adiestrar. Me
quedé un poco cortada por la reacción de Sole, me desconcertó pero solo unos
segundos, después de todo mi trabajo consistía principalmente en relacionarme
con personas de muy diferente carácter por lo que me adapté en seguida a la
situación.

Luis me puso en conocimiento de lo explicado a Sole sobre mis
gustos, mis deseos y hasta donde él quería llegar en mi adiestramiento, Sole me
miraba con ojos inquisidores, me estaba analizando hasta el alma, sentía su
mirada penetrar hasta lo mas profundo de mi ser, hasta lo mas profundo de mis
pensamientos, estaba pendiente de mis manos, de mis ojos, de mi boca, en fin, de
todo tipo de reacciones a los comentarios que Luis estaba haciendo, a veces muy
duros y crueles pero reales, por supuesto yo tampoco perdía ni uno de sus
gestos, era un análisis mutuo, cada una trataba de saber en el menor tiempo
posible lo mas de la otra, era una batalla terrible sin un solo gesto pero con
miles de análisis simultáneos. La presencia del camarero fue en un momento
maravilloso, rompió aquella tensión creciente y proporcionó unos segundos de
relajación los cuales fueron aprovechados por nosotras para atender al camarero
y luego prestarle mas atención a Luis.

Una vez servidas las consumiciones por el camarero, Sole me
anunció su intención de llevarme el fin de semana siguiente a su casa de campo,
estaríamos las dos solas desde el viernes por la noche hasta el domingo al medio
día, hora en la que tenía un compromiso familiar por lo que a la una y media
estaríamos de vuelta en la ciudad. Una sonrisa pasó por mis labios, no
desapercibida por ella, le dije que de esa forma podría comer con Juan, el cual
se levaría una alegría pues si bien no teníamos el fin de semana entero para
nosotros, al menos si tendríamos la tarde entera del domingo. Una sonrisa
maliciosa por parte de Sole y el comentario de Luis me hicieron desconfiar y el
comentario posterior me hizo pensar en la seguridad de pasar esa tarde
durmiendo.

El viernes a las siete de la tarde, después de cerrar la
oficina, Juan me espera a la puerta, vamos a tomar un café y despedirnos, una
hora mas tarde cojo un taxi y me dirijo al punto de encuentro con Sole, una
estación de servicio en el extrarradio en la carretera nacional. No tengo que
esperar, a pesar de mi puntualidad adelantada en cinco minutos mi anfitriona
esta al volante de su coche, abro el maletero y deposito allí mi bolsa de viaje
con la ropa indicada para esta ocasión por ella misma. Arranca el vehículo nada
mas sentarme en el asiento posterior, nos dirigimos a la autovía y una vez en
ella Sole me indica una bolsa que esta a mi lado, la abro y en su interior esta
un vestido de color rojo, me desnudo completamente y me lo pongo, las medidas
son exactas, caray con el ojo que tiene para calcular mi talla, me queda como un
guante, es ajustado, quedan al descubierto mitad de los senos, es muy corto, a
penas me tapa un cuarto de muslo, ¿a dónde me llevará vestida de esta forma?, no
me encaja con lo esperado, ¿acaso no vamos a su casa?, ¿me presentará ante
alguien vestida de esta manera?, ¿no íbamos a estar solas durante todo el fin de
semana?, pronto salgo de dudas, ella misma me indica que aunque vamos a estar
las dos solas durante casi dos días quiere verme vestida como a ella le gusta
que vistan sus sumisas. Me cuanta que tiene una cuadra de cuatro sumisas, las
cuales pasan semanas enteras en su finca pero este fin de semana es solo para
nosotras dos y un par de invitados muy especiales los cuales no se van a fijar
como voy vestida sino como me comporto.

Llegamos a la finca, es una vivienda unifamiliar amplia de
planta baja, pintada en un color crema y con un porche enorme, una construcción
aneja que a primera vista parece un garaje y me sorprende no ver ninguna puerta
de acceso para vehículos lo cual me indica estoy en un error. Desde el exterior
no es posible ver nada, una fila de tuyas muy bien colocadas impide ver lo que
ocurre entre la casa y esta construcción, un cierre metálico recorre todo el
perímetro de la finca, con lo cual no se accede sin permiso. En fin, vamos a
estar solitas las dos, ¿y ese par de amigos?, nada más bajar del coche los
conozco, un par de perros de raza pastor alemán nos saludan, saltan, corren, dan
vueltas alrededor de Sole, esta los acaricia, los besa, los mima y con una
sonrisa mirándome les dice que tienen una nueva compañera de juegos para todo el
fin de semana. Ahora caigo, ahora empiezo a entender algunas cosas,
“adiestramiento”, esa era la palabra, y los dos compañeros, esos dos perros iban
a ser los amigos de los que ella hablaba, claro, no les interesa la ropa que
lleve puesta, solo faltaría que además se fijaran en mi estilo de ropa. El
camino aunque no muy largo si lo suficiente como para que fueran las nueve y
media, deshacemos nuestros equipajes y preparamos una cena para las dos, me
sorprende la diferencia de trato de Sole, es amable, cariñosa, es alegre, ha
sufrido una metamorfosis, no es la fría dama que vi en la cafetería la noche que
la conocí, cuando nos sentamos a la mesa antes de abrir la botella de albariño
que vamos a beber me sorprende con un beso en la mejilla y un “buen provecho”
casi me hace poner colorada. Durante la cena hablamos de mi trabajo, de las
distintas forma de hablar y tratar a los clientes. Ella tiene una representación
a nivel nacional de una casa de cosmética francesa, no tiene problemas
económicos y se puede permitir el tener un piso en Madrid, otro en Lugo y
aquella “joya” como ella la llama para sus juergas, sus juegos y sus
“invitadas”. Mientras cenamos los perros no están presentes, lo ha encerrado en
la construcción anexa a la vivienda. Después de cenar, mientras tomamos un café
me cuenta que hace diez años se separó de su marido, desde entonces vive sola,
en compañía de sus perros y de sus sumisas, aunque hasta llegar a esta situación
pasaron tres años desde la separación. Es bisexual confesa, le encantan los
tríos y tiene una preferencia por los perros, son los mejores amantes y los mas
fieles, no se les puede pedir mas.

Desde el sótano de la casa y a través de un túnel se pasa a
la otra construcción, son casi las doce de la noche cuando me invita a seguirla
hacia el sótano, allí veo una sala dedicada a castigos, esta todo a la vista
desde látigos, fustas, trallas, cadenas, correas, varas, una cruz en forma de X,
argollas en las paredes, en el techo, en fin, que hay de todo, una mesa de
madera con argollas en las patas, los lados, en la parte baja, dos agujeros en
la tabla para poder descolgar por ellos los pechos, no falta de nada de lo que
una se pueda imaginar. Me comenta que es en este lugar, bien aislado
acústicamente en donde se dan los mayores castigos, por supuesto sin mordaza
para que la sumisa o sumiso pueda gritar todo lo que desee sin que nadie por
ello haga el más mínimo caso, por supuesto también existen mordazas por si el
castigador prefiere no oír los lamentos del torturado. Supe solo con verlo que
en algún momento yo sería castigada, no se si esta vez o en sucesivas, pero
tenía la certeza de que algún momento de mi vida me vería allí como esclava,
sino a que venía tanta explicación.

Entramos en la planta alta, era un local de una sola pieza,
muy amplia en la que solo existía la iluminación artificial y unos lucernarios
en cubierta, los cuales durante el día debían dar luz suficiente en toda la
sala, en un lateral unos cómodos sofás para seis o siete personas, una tele, un
vídeo, una mesa de centro y un mueble bar y en una esquina un catre con solo un
colchón y una sábana bajera, el resto libre, las paredes pintadas de color ocre,
el suelo de madera barnizada le daba un cierto color y calor, por las paredes
varios radiadores mantenían una temperatura muy agradable, varios altavoces
colocados en la parte alta de las paredes, cerca del techo con una música que me
pareció de Tchaikoski hacían de la estancia aun sin muebles un ambiente
aceptable.

Los perros estaban allí, acostados en una esquina como
sabiendo de antemano lo que iba a pasar, no se movieron ante nuestra presencia,
si quietud me sorprendió con la recepción dada a Sole cuando llegamos a la casa.
Los llamó y se acercaron con rapidez, los volvió a acariciar y mirándolos a
ellos me preguntó cual de ellos prefería para esa noche, tiempo tendría de
probarlos a los dos, pero para esa noche, por ser la primera, uno solo sería
suficiente. Los dos eran muy parecidos, no había apenas diferencia entre ellos,
tal vez uno parecía mas tranquilo y al mismo tiempo un poco mas bajo, escogí
ese, estaba muy nerviosa pero al mismo tiempo una cierta excitación empezaba a
recorrer mi cuerpo.

Sole sacó de la sala al otro perro, vino hacia mi y me ordenó
sacarme el vestido, la única prenda que llevaba. Puso una correa al collar del
perro, lo ató a una argolla de la pared y me puso a mi otro collar con una
correa, con un ligero tirón de la correa me indicó la posición de a cuatro
patas, y me llevó hasta el catre situado en la pared opuesta, me senté en él y a
una orden suya comencé a masturbarme, me fijé en el perro, estaba nervioso, se
movía con rapidez, daba vueltas sobre si mismo y trataba de venir hacia donde yo
estaba. Fue un instante de miedo, pero solo un instante, comencé a sentir los
efectos de mis dedos sobre mi sexo, la excitación era evidente, estaba a cien,
el perro debía de oler mi estado porque cada vez estaba mas nervioso, tiraba con
fuerza para soltarse quedando a veces colgado de la correa y sobre sus patas
traseras, era evidente que sabía lo que venía a continuación. Sole se acercó al
perro y le puso una especie de calcetines en las patas delanteras, las ató con
una correa y trajo al perro hacia mi. Abrí las piernas todo lo que pude y el
perro se lanzó como un loco sobre mi, tras varios tirones de la correa por parte
de mi anfitriona y varias órdenes dadas el animal comenzó a lamerme el sexo, ya
era una sensación conocida, pero no por eso dejé de ponerme nerviosa, la lengua
era áspera pero mojada, larga y sinuosa, con mi posición entraba en mi sexo con
lametazos desde mi culo hasta mi clítoris de cada vez, estaba terriblemente
excitada, me acaricié los pechos, mis pezones estaban duros, los cogí con mis
dedos y los apretaba para sentir dolor y el placer que me estaba dando aquel ya
para mi precioso perro.

Sole separó el animal de mi cuerpo y me indicó me acercara y
lo masturbara, tenía ya media polla fuera de su funda, al empezar con los
movimientos de mi mano salió toda, puede notar el tremendo bulto que se estaba
formando en la base de la polla, era como mi puño por lo menos, me puse de
rodillas y acerque mi lengua a aquella preciosa herramienta, no lo había hecho
nunca, al principio me dio asco, la voz de mi ama me hizo reaccionar y sin mas
la metí en la boca. Era diferente a la de cualquier hombre, un sabor mas dulce.
Antes de que empezara a correrse me puse de espaldas al perro, apoyada con mi
pecho en el catre, las piernas abiertas y el culo muy hacia arriba, tal como me
indicaba Sole, esta una vez comprobada que la posición era la correcta soltó la
correa del animal el cual se lanzó sobre mi, apoyó sus patas delanteras en mi
espalda, luego las bajó a los costados y sentí como su polla se acercaba, no
encontraba la entrada de mi sexo, estaba dando golpes en mis nalgas hasta que la
mano de Sole lo puso en su sitio, una vez encontrado el camino el perro dio una
serie de empujones muy seguidos, muy cortos, pero en cada empujón entraba un
poco en mi interior hasta que sentí aquella gran bola contra mi sexo, los
empujones que me daba me hacían ir cada vez mas en el catre hasta que mis muslos
tocaron con el larguero, ya no podía ir mas allá, a partir de ahí todos los
empujones del animal eran para ir metiendo en mi interior poco a poco lo que
quedaba. Estaba llena, sentía la punta de la polla en lo mas dentro de mi
vagina, sentía como a cada empujón que daba una ola de placer recorría mi
cuerpo, no se el tiempo que tardé en tener el primer orgasmo, pero no fue mucho,
los movimientos del perro eran continuos, cada vez mas fuertes, cada vez mas
llena, cada vez mas excitada, ya me consideraba llena del todo, tenía los ojos
cerrados, no oía ni veía nada, solo sentía, sentía como mi vagina crecía dentro,
como iba haciéndose sitio en mi interior para acomodarme a la medida de aquel
miembro perfecto, largo, grueso, puntiagudo, pero suave, caliente, excitante. La
mano de Sole me acarició el pelo, el cuello, la cara y oí su voz que me decía lo
contenta que estaba con su nueva perrita, lo bien que lo estaba pasando al verme
como disfrutaba con su perro preferido, me decía que era una perra perfecta. Al
sentir como el perro trataba de meter toda su polla en mi interior, temiendo no
pudiera encajarlo y me hiciera daño traté de mover mi culo, mi cadera hacia un
lado para evitar siguiera empujando pero la mano de Sole cogiéndome del pelo,
tirando con fuerza de él hacia el colchón al tiempo me decía no me moviera, el
perro tenía que follar a su perra en toda su intensidad y no le podía defraudar
en la primera ocasión, había que dejarlo correrse dentro y para eso necesitaba
meterla entera dentro de mi coño, no había problema, otras mas chicas que yo
habían pasado por allí y a todas aquellas perras les había entrado, no iba yo
ahora a defraudarla, yo sería su perra preferida y para ello tenía que
demostrarle mis cualidades, lo fuerte que era, lo caliente que mantenía a su
perro y lo mucho que disfrutábamos las dos.

Cerré los puños, apreté con todas mis fuerzas la sábana entre
mis dedos y esperé a que el perro acabara de penetrar en mi interior, no se el
tiempo que tardó lo que si sé es que una vez dentro con toda su polla no me
cabría ni un milímetro mas, pero otra vez mas estaba equivocada. Cuando Sole
comprobó que había entrado en su totalidad me dio un cálido beso en mi boca, la
tenía seca, estaba sudando, tenía el sexo como no lo había tenido nunca de
dilatado, ni cuando Juan intentaba sin éxito meter su mano dentro de mi me
sentía tan llena y al mismo tiempo tan excitada. El semen empezó a fluir dentro
de mi, sentía cada chorrito que soltaba dentro mi vagina, estaba a punto de
reventar pero en ese momento sentí un orgasmo como no lo había sentido en toda
mi existencia, no se si fue uno o dos o tres encadenados, la sensación me cogió
de sorpresa, no paraba nunca, se hacía eterno pero maravilloso al mismo tiempo,
me asusté un poco ante la duración, no podía pensar, solo sentir, sentir, sentir
y caray si sentí, lo que nunca había logrado, un orgasmo múltiple y encadenado.
No era posible sentir con un perro lo que no había sentido nunca antes ni con un
hombre ni con una mujer, era una sensación de dominio sobre mi cuerpo, la sentía
en aquel momento, de pertenencia, de ser solo eso una PERRA a su disposición,
solo podía esperar y al mismo tiempo desear que no terminara, que durara una
eternidad, la sensación de pertenecer por completo a otro ser, de solo darle
placer, pero ahora que lo pienso ¿sentiría el animal tanto placer como yo
sentía?, no, seguro que no, ellos solo lo hacen por instinto o ¿tendrán también
su parcela de placer dentro de su cerebro?, no se cuanto tiempo pasó hasta que
mi amante se soltó, al sacar su polla de mi interior el semen y mis jugos
salieron de golpe, mis piernas quedaron mojadas, el suelo con un charco y yo en
el séptimo cielo. Estaba cansada, agotada, pero con una paz interior, la
excitación estaba bajando, poco a poco, mi corazón estaba volviendo a la
normalidad, mi piel dejando de ser tan sensible, mi cuerpo entrando en una
somnolencia imparable, había sido demasiado para un corto espacio de tiempo.

Sole sacó al perro fuera de la sala, me ayudó a incorporarme
y juntas nos dirigimos al cuarto de baño donde me di una reconfortante ducha,
aceite para la piel y a la cama. El domingo se presentaba a priori maravilloso,
dos perros, ¿los dos para mi sola?…..

 

 

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Resumen del relato:
    Hoy iban a conocer a una chica que sería fundamental para el adiestramiento de nuestra protagonista.

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