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Sola

Publicado por el Wednesday, March 11th, 2009 a las 12:00 am

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Cuentos crueles. Relatos malvados. Historias malignas. Narrativa inteligente fuera de las normas morales.

Esther salió furiosa de la casa, se subió a su coche
descapotable, y a toda prisa se alejo de allí rumbo a ninguna parte. Ella había
tenido otra disputa con su marido.

Comenzó a dar vueltas por la ciudad sin saber que hacer. Al
fin aparco el coche y decidió ir al cine y después iría a un buen restaurante a
cenar, penso que se lo merecía y además pagaría con la tarjeta para que se lo
cargaran al capullo de su esposo.

El cine estaba bastante lleno por lo que tuvo que sentarse
entre dos parejas justo en medio de los hombres. Ella hubiera preferido tener a
una mujer.

Esther, apenas estaba por la película, pues sus pensamientos
estaban dando vueltas a la ultima bronca marital. Una mano posada en su rodilla
la volvió a la realidad. Hizo amago de llamar la atención a su vecino pero penso
que quería saber hasta donde llegaba.

El hombre, al ver que ella no reaccionaba, comenzó a subir su
mano por la pierna de ella, con disimulo, para que su pareja no le viera. Esther
estaba asombrada de como un desconocido le metía mano en las narices de su
pareja. Lo encontraba divertido y excitante.

El tipo se hizo mas osado y su mano llega a las bragas de
Esther, ella iba a protestar cuando los dedos de él comenzaron a jugar con su
clítoris. Un súbito placer inunda a Esther, cerro los ojos y decidió relajarse y
dejar hacer a aquel tipo con sus hábiles dedos.

Esther noto su coño húmedo, una calentura recorría su cuerpo,
separo sus piernas para facilitarle la tarea a su vecino.

Estaba con los ojos cerrados, disfrutando, haciendo esfuerzos
por no gritar de placer cada vez que notaba un orgasmo, cuando noto otra mano.
Era el otro hombre que tenia a su izquierda, él cual se percata de lo que
sucedía y quiso participar también.

Ahora con dos manos, Esther estaba yendo de un orgasmo a
otro, el nuevo le cogió una mano y la llevo a su polla, la cual estaba fuera del
pantalón. Había colocado encima su chaqueta para evitar miradas indiscretas.

Esther comenzó a pajear al individuo el cual no tardo en
soltar un chorro de leche, ella toma un pañuelo de papel y se limpio. Luego hizo
lo mismo con el vecino de su derecha, pero ahora fue ella la que tomo la
iniciativa. Le puso la mano en su paquete y desabrochándole el pantalón le saco
la polla y lo masturbo.

Al finalizar la película ella espero que se vaciara el cine
para arreglarse el vestido, se fue al baño y se saco las bragas y las echo a la
basura, estaban tan mojadas que se sentía incomoda.

Cogió el coche, quito la capota, y salió en dirección a un
buen restaurante de la ciudad. A cada semáforo la miraban, puesto que la falda
no le tapaba nada y al ir con el coche descapotado se veía todo, absolutamente
todo y eso era lo que ella quería, sentirse deseada, ser el centro de las
miradas, de la lujuria, de la perversión.

Llega al restaurante y dejo el coche al aparcacoches, al
entrar, el maitre le pregunto si iba sola, ella le dijo – sí -. La acompaño a
una mesa que estaba casi en el centro del salón, a la vista de todos. Ella noto
como la desnudaban con la mirada.

Cuando llega a los postres el camarero se acerco con una
botella de champagne

- Es invitación de aquellos caballeros – y señalo a una mesa
donde había un grupo de 5 ejecutivos con aspecto de extranjeros.

Esther acepto, se lleno la copa y mirando a su mesa hizo un
brindis, ellos hicieron lo mismo. Cuando termino el postre un de los hombres de
la mesa se acerco a Esther, se presento, eran ingleses y estaban en una feria y
se preguntaban si no querría ella compartir su mesa. Esther accedió encantada, y
más ante la perspectiva de pasar la noche sola y aburrida pues no quería
regresar a casa y así darle una lección al cabron de su marido.

El ingles hizo las presentaciones, ella dijo que sólo hablaba
un poco su idioma (la realidad era que lo hablaba a la perfección pues para eso
había ido a colegios de ‘pago’) le hicieron un sitio en la mesa y le pidieron un
chupito.

Ella, sentada, enseñaba toda su pierna, y seguramente algo
más pues uno de los comensales comento en un rápido ingles – Creo que no lleva
bragas – Esther, que lo entendió todo, sonríe y se acomoda en la silla de forma
que ellos pudieran ‘ver más’.

 

 

 

 

Después de reír, y beber, era ya tarde y apenas quedaba gente
en las mesas, los ingleses pagaron la cuenta, incluida la de Esther, y
levantándose se fueron a la salida. Ellos al ver que ella iba con un auto
descapotable intercambiaron miradas y comentarios.

Uno de ellos comento – a ver si esta nos va a cobrar – a lo
que otro respondió – calla, que si ha de mantener ese coche será cara –

Esther, se reía en sus adentros de los comentarios de los
ingleses. Uno de ellos le pregunta si quería ir a una sala de fiestas que les
habían recomendado en el hotel. Ella duda, pero acabo asintiendo puesto que no
había un plan mejor y lo estaba pasando bien.

Llamaron un taxi y tres se subieron, y los otros dos en el
auto de Esther, llegaron a la sala de fiestas situada en los bajos del hotel en
que estaban hospedados.

Ella entra abrazada por los dos hombres, uno a cada lado.
Esther, al ver la mirada del portero, noto que la confundían con una de esas
chicas que frecuentan este tipo de locales, pero le importo poco, lo único que
deseaba era no encontrarse a nadie conocido.

En la sala de fiestas la mayoría eran ejecutivos, hombres
solos y señoritas y alguna que otra pareja despistada.

En la pista de baile estaba a rebosar, uno de los ingleses
que había ido con ella en el auto la saco a bailar. Ella intenta guardar las
distancias pero el tipo la apretó hacia él, un brazo le rodeo la cintura, sus
pechos estaban firmemente apretados en el pecho de él, el otro brazo se deslizo
hacia su culo. Esther noto el paquete que se apretaba junto a su vientre, y la
intuyo enorme.

A lo largo de las horas fue bailando con todos, y todos le
repasaron el culo. Serian ya cerca de las 3 de la madrugada cuando decidieron
retirarse.

Uno de los ingleses invito a Esther a su habitación a tomar
algo, ella iba ya tan bebida que lo encontró normal y acepto.

Al llegar a su habitación vio que no entraba sólo su
acompañante sino que entraban todos y otra chica que habían conocido en la sala
de fiestas. La habitación era tipo gran suite. El alcohol comenzó a correr, la
chica de la sala, a petición de los ingleses, comenzó a realizar un streptease.
Esther miraba embobada, entre sorbo y sorbo de alcohol.

La chica se queda con el tanga, dos ingleses se acercan a
ella y comienzan a besarse los tres, Esther, que sigue absorta con el
espectáculo, no se percata que los otros dos ingleses le están metiendo mano en
su chorreante coño, mientras el tercero sé esta masturbando sentado en una silla
frente a ellos.

Esther no se da cuenta de ello, pero lleva el vestido subido
hasta la cintura mientras los tres ingleses le están comiendo el coño y sus
tetas, mientras, la chica se ha puesto a mamar las pollas de los otros dos.

El grupo de tres ingleses se habían llevado a Esther a uno de
los dos dormitorios, ella estaba a cuatro patas en la cama, una polla la follaba
por detrás mientras chupaba las otras dos. Por el rabillo del ojo pudo ver a la
chica montada encima de uno mientras el otro pugnaba por encularla.

Esther puso su coño en la boca de uno de los ingleses que se
había echado en la cama mientras con ambas manos tomo las dos pollas y siguió
mamando, pasando su lengua por el glande, mordisqueando los testículos, cada vez
con mas intensidad al unísono de la lengua que la estaba follando.

Mientras los otros dos ingleses se corrían encima de la
chica, luego se fue al baño a limpiarse. Los otros tres no perdieron el tiempo,
Esther cambio la lengua en su coño por la enorme polla, el segundo le obligo a
tragarse la polla hasta el fondo, y el tercero se subió en la cama y hábilmente
le metió su polla por el culo. Esther nunca había estado con tres, a lo sumo con
dos a la vez. Los orgasmos corrían uno detrás del otro, estaba agotada.

La chica regresa justo cuando los tres habían terminado con
Esther dejando sus agujeros llenos de leche. La chica echa a Esther boca arriba
y la beso, fue bajando lentamente hasta introducir su lengua en su coño y lamer
los jugos de ella y del ingles. Para Esther todo aquello era nuevo.

 

Estaba la chica jugando con el clítoris de Esther cuando se
sitúo dé forma que su coño quedara a la altura de la boca de Esther. Ella
comenzó el mismo juego que la chica. Los ingleses, excitados por la escena de
ambas chicas se acercaron a ellas y se pusieron a acariciarlas.

Uno de los ingleses penetro de golpe a la chica por el culo,
la chica sintió como la polla bombeaba su culo que ella hizo lo mismo con su
lengua en el coño de Esther. Otro de los ingleses no quiso ser menos e hizo lo
mismo con el culo de Esther. La enculo salvajemente. Ella estaba tan fuera de sí
que con los ojos cerrados por el placer buscaba afanosamente con sus manos una
polla, cogió la primera que encontró y se puso a masturbarla.

Los dos ingleses fueron sustituidos por los otros dos, estos
pusieron ambas chicas a cuatro patas, la una enfrente de la otra, mientras ellas
se besaban ellos las enculaban por detrás.

Toda la noche, ambas mujeres, fueron salvajemente enculadas
por los cinco ingleses, al amanecer los ingleses pagaron a la chica y a Esther,
ella era la primera vez que cobraba por algo que habría hecho gratis.

Esther se ofreció a acompañar a la chica hasta su casa,
cuando llego se besaron ante las miradas atónitas de los madrugadores, se
intercambiaron los números del mobil.

Al llegar a casa el marido de Esther le pregunto dónde había
estado, ella, muy seca le dijo – follando – él respondió – ya quisieras tu -

Una cruzada literaria.

posters, carteles, cine, nazismo, guerra civil, desnudo, hadas, alcohol.

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Sola

Publicado por el Wednesday, January 21st, 2009 a las 12:00 am

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Cuentos crueles. Relatos malvados. Historias malignas. Narrativa inteligente fuera de las normas morales.

SOLA.

Estoy sola en mi cuarto a oscuras, mirando a través de la
ventana el piso que tengo enfrente. Hace frío en la calle, estamos en noviembre
y el cielo esta oscuro a pesar de ser solo las seis y media de la tarde. Tengo
veinticuatro años y soy morena y creo que atractiva. Hace cinco meses rompí una
relación de más de dos años con mi antiguo novio. Durante los cuales tengo que
admitir, que he estado con dos chicos, no porque quisiera volver a tener una
relación sino por venganza y despecho hacia mi ex. El me dejo entre otras causas
porque era fría en la cama, porque no le daba lo suficiente. Se cree que después
de estar trabajando como una esclava más de ocho horas al día, me apetecía nada
más verle, abrirme de piernas y ser penetrada como una porno start. Las cosas no
son así, y esta claro que no fue solo por eso por lo que todo acabo. Pero desde
luego todo a terminado. Creo.

Mirando a la calle pienso en él, no se porque y arrimo un
poco más mis piernas al radiador. Estoy sentada en mi cama, perezosa, cansada y
asqueada de mi trabajo. Hoy ha sido un día más, un día cualquiera del que seguro
no me acordare. Un día de esos donde lo mejor es echarse a dormir y esperar a
que la mañana siguiente te despierte con una sorpresa. Pero la sorpresa quizás,
pueda llegar esta noche.

En el bloque de frente, en el tercero, en una ventana, una
luz se enciende y alguien entra abriendo una puerta.

Una chica rubia, más o menos de mi estatura camina seguida de
un chico. El chico pegado a su espalda la coge de la cintura acariciándola por
detrás dulcemente, subiendo poco a poco hasta sus pechos los cuales aprieta con
las dos manos por encima de la ropa. Ella ríe desinhibida al sentir el contacto
y gira su cuello buscando la boca de él. Ambos se besan mientras el chico la
sigue tocando y apretando contra él. Reconozco que la escena que estoy viendo me
sorprende y angustia, al estar invadiendo la intimidad de otras personas, pero
no aparto los ojos de su ventana.

De repente ella se aparta del chico echándole a un lado,
cerrando la puerta del cuarto, manipulando lo que debe ser el pestiño. El se
queda quieto mirándola de pie con una sonrisa de oreja a oreja mientras ella se
sienta sobre una cama.

Su ventana tiene las cortinas blancas y la persiana esta
subida, la luz del interior de la habitación provoca que lo que acontece dentro
de la misma se vea envuelto como con un aire fantasmal pero a la vez claro y
brillante.

Ella viste un jersey blanco y una minifalda roja y sentada
sobre la cama se quita las bragas deslizando las mismas suavemente entre sus
piernas, provocando que el chico se abalance sobre ella. La chica sin embargo le
lanza un puntapié que a punto esta de darlo, haciéndole de nuevo retroceder.

Sin duda esta jugando con el y eso me empieza a excitar,
aprovecho que ella ahora agita sus bragas en el aire para introducir mi mano
derecha dentro de mi camiseta, tocando mi pecho derecho acariciando suavemente
el contorno, sintiendo mi pezón duro mientras con la otra, aparto el vaho que se
pega en la ventana impidiéndome ver. No se porque me empiezo acariciar, no se
porque les espío, nunca me había pasado algo así, pero lo hago y me empiezo a
mojar, el interior de mi cuerpo, mi sexo se excita, se hincha como hacia mucho
que no lo hacia.

Mi vecina que sigue sentada sobre la cama se tumba hacia
atrás abriendo sus piernas todo lo que puede (lo que le permite la minifalda)
dejándolas suspendidas en el aire y con un dedo, le dice al chico que se
acerque. El chico obedece colocándose de rodillas en el suelo y ella con la mano
sobre su pelo le indica donde tiene que dirigirse. El hunde su cara entre las
piernas de ella, desapareciendo la mitad de su cabeza dentro de la minifalda. Y
Yo me muerdo los labios al ver al chico en semejante postura, tan solicito, tan
sumiso. No lo resisto y decido meter mi mano dentro de mis diminutas braguitas.
Estoy cada vez más empapada y mi dedo no encuentra resistencia cuando lo
introduzco entre mis labios. Siento la necesidad también de una lengua lamiendo
mi pequeño higuito pero tristemente esta no esta disponible.

La chica concentrada en lo suyo se deja hacer y aprieta los
dientes acariciando el pelo del chico, el cual parece estar haciendo bien su
trabajo porque ella con las dos manos agarra su cabeza, hundiéndola contra su
entrepierna con bastante fuerza, casi ahogándole.

Los ojos de la chica la delatan, tiene los párpados cerrados,
sin duda la muy perra esta gozando de verdad. No se cuanto tiempo el esta
comiéndole su coñito pero llega un momento en que ella apoya sus pies sobre los
hombros del chico y lo empuja, apartándole.

El chico aun de rodillas se queda quieto sin importarle tal
reacción de la chica. Observando para mi desesperación como su boca chorrea y se
relame los labios con la lengua, como si hubiese disfrutado de la comida. Yo
estoy a mil viéndole así, tan disponible y obediente. Y mi vecina desde luego
también, parece muy satisfecha, ya que le limpia la saliva y los fluidos con la
palma de la mano, restregándoselos por toda la cara.

El chico parece que sigue teniendo hambre y coge la mano de
ella y la lame un dedo y lo chupa. Ella niega despacio con la cabeza y le obliga
a que se ponga de pie.

Yo no paro de tocarme, rozarme, restregarme la yema de los
dedos en mi higuito, viendo tan increíble espectáculo. Dios que rabia, no poder
estar en su lugar.

Mi vecina sin lugar a dudas es la que tiene el control de la
situación y decide ahora devolverle el favor al muchacho, agarrándole de los
bolsillos de los pantalones. Atrae su cuerpo situándole a escasos centímetros de
ella. Su cabeza esta justo a la altura de la bragueta del chico, que quieto se
deja manejar sin ningún tipo de pudor. Debe saber lo que le espera. Y yo también
lo se. Y me paso la lengua por los labios, comenzando a babear como una
perra…ajj..

La chica le desabotona el pantalón y se lo baja un poco, lo
justo para que se vean unos boxer negros con un enorme bulto en el interior, al
menos de perfil hacia mi, observo un bulto considerable. El chico esta sin duda
bastante animado después de lamer la almejita de la rubia.

Mi vecinita no se hace de rogar y por el agujero que tiene el
calzoncillo saca un trozo cilíndrico de carne de más de quince centímetros,
quizás dieciocho, no se. Pero desde luego un buen trozo de polla, que agarra
firmemente con una mano. El chico quieto, de pie, observa desde arriba lo que
ella pretende hacer con su salchicha y mira como ella con la boca abierta y la
lengua fuera empieza a lamerle la punta despacio.

Muy despacio lame el glande, se lo mete en la boca y lo saca
como si chupara un chupa chups. Hasta que al fin se lo introduce y empieza
lentamente a chuparlo, a succionarlo como si sorbiera de una pajita dentro de un
vaso de refresco de limón. La cara del muchacho es un poema, por los gestos que
expresa. Se nota que disfruta como un condenado. Mi vecina impasible, sigue
chupa que te chupa, succionando y volviendo a chupar mientras el chico abre la
boca echando la cabeza hacia atrás. Debe estar en la gloria el bendito.

Yo mientras, me sigo masajeando mi rajita introduciéndome un
dedo, dos, volviéndome loca de envidia, de rabia, de ganas de tener un nabo
cerca de mi, para introducírmelo lentamente..

Mi vecina para sorpresa del chico decide parar, quedándose
quieta con el rabo del chico a escasos centímetros de su boca, temblando,
mientras desafía este las leyes de la gravedad al permanecer en paralelo al
suelo.

El chico sin duda, parece desilusionado, como yo. Pero esto
no dura mucho y una vez más, mi rubia vecina me vuelve a sorprender. Mostrándome
la extraordinaria capacidad que tiene su garganta.

Sin manos y solo con su boca, decide ni corta ni perezosa,
con una facilidad más que sobresaliente, engullir el pollon del muchacho. Y muy
lentamente con un descaro y gracia digna de un fakir, empieza poco a poco a
tragarselo. Relajadamente y despacito, pero sin pausa, engulle sin apenas
esfuerzo ante mis asombrosos y desesperados ojos, el más que fantástico miembro
del muchacho, hasta lograr prácticamente pegar sus labios a la tela negra del
boxer. Logrando quedarse durante unos segundo con todo el pene dentro de su boca
ante la mirada atónita del chico y por supuesto la mía.

Unos segundos en los que yo me masturbo como una loca, con un
ansia, una rabia y desenfreno que provocan en mi, que me corra sobre mi cama y
empañe con mi aliento el cristal más de lo normal.

Siento palpitar mi sien, mi lengua, mi pecho, mi cuerpo
entero ante tal increíble visión. Asombrada de lo que estoy viendo desde mi
cama, desde mi habitación con una envidia desesperada e insana. Definitivamente
todo un espectáculo en directo, vuelvo una vez más a quietar el vaho con la
palma de mi mano.

Un escaso minuto después, mi asombrosa vecina decide
mostrarme de nuevo la verga del chico y muy suavemente con la boca abierta la
deja al descubierto reluciente, brillante y dura, en todo su esplendor y
magnitud. Con una espesa capa de saliva que gotea hacia el suelo.

El chico jadea, extasiado, rojo y ciertamente sudoroso por
supongo el esfuerzo de contenerse las ganas de correrse en la boca de mi
vecinita "devora rabos". Yo al igual que el, aun permanezco absorta y excitada y
con dos dedos dentro de mi chochito, donde mi clítoris aún permanece duro, más
incluso que la polla que mi vecina tiene delante de sus ojos agitándose con los
latidos desbocados del pobre corazón del chico.

Lamentablemente el pobre no tiene tiempo de recuperarse como
es debido y mi vecinita vuelve a la carga, empujándole sobre la cama, y
colocándose a continuación encima de el. Con su mano coge el nabo que hace
escasos segundos tenia dentro de su boca y se lo introduce donde yo tengo dos de
mis cinco dedos, en el mismo sitio donde yo debería tener otro. Y aunque
despacio al principio, empieza a subir y bajar sobre el mismo, disfrutando de la
sentada, una y otra y otra más para desesperación y goce del chico, que por la
expresión de su rostro, le esta volviendo loco.

Yo angustiada y desesperada la veo cabalgar sobre la verga de
su amante con absoluto desenfreno mientras el le agarra con las dos manos los
pechos que aunque no muy grandes, el chico aprieta como si su vida dependiera de
ello.

Yo alucinando en colores, sigo dándome caña desesperada con
los dedos, pellizcándome los dos pezones, aullando como una perra en celo sin
poder apartar las pupilas de la ventana donde mi vecina, la amazona, cabalga
contra el viento.

De repente ante mi asombrosa mirada, mi vecina sacude dos
bofetones al chico en la cara, una en cada mejilla, quedando el chico paralizado
con las manos abiertas en el aire. Este debe haberle echo daño con tanto bote y
mi vecina, menudo genio.

Sin embargo, ella se olvida pronto del incidente y comienza a
botar de nuevo, como una loca arriba y abajo, como si de una venganza se
tratara. El, también reacciona al sentir de nuevo como los labios vaginales
vuelven a devorar su espléndida verga sin ninguna piedad.

Ella dirigiendo el cotarro, domina los tiempos de ejecución,
sacando el máximo partido para desesperación del chico. Primero impone un ritmo
despacio, luego hace círculos con sus firmes nalgas, para finalmente saltar
literalmente sobre el, dejando firmemente pegadas sus rodillas alrededor de la
cintura del muchacho, para que no escape.

Por los gestos que pone, por las veces que intenta
incorporarse para quitarla de encima ante tan increíble galopada, gimiendo y
apretando los dientes para escapar y salir de debajo de las piernas de mi
vecina, observo que mi tierno muchacho, esta a puntito de irse.

Y yo también, pero a diferencia de él, yo no aguanto y me
corro una vez más, empañando el cristal de mi ventana dejando mis flujos pegados
al cristal, al restregar los dedos sin querer sobre la superficie lisa y helada
de mi transparente barrera.

Al final el chico consigue su objetivo y voltea a mi vecina
colocándose encima de ella cuando apunto esta de reventar, y sacando su dura
polla de su chochito, eyacula sobre su tierno y excitante cuerpecito, una
cantidad asombrosa de esperma ante las risas de ella. Que se estira sobre la
cama como una princesa malvada que ha conseguido al fin lo que tanto deseaba. El
chico babea mientras deja escapar las ultimas gotas de su espeso y caudaloso rió
de leche, golpeando su nabo sobre el bello pubico de ella.

Mi vecina espatarrada sobre la cama, decide ayudarle y
estirando su brazo, agarra su ahora flácido pene, agitándolo suavemente,
meneándolo con cariño y ternura intentado exprimirlo del todo, para que nada se
quede dentro.

El chico cansado retira la mano de ella, tumbándose a su
lado. Derrotado, extenuado pero sin lugar a dudas satisfecho, apoya su cabeza en
el hombro derecho de mi vecina. La cual girándose, le acaricia la cara, con
ternura y cariño, para rematar ante mi sorpresa con un suave beso en los labios
del chico. No si al final mi vecinita va a tener corazón y todo.

Después desnuda se dirige a la ventana (su ventana) y ante mi
mirada oculta en las sombras, baja la persiana, desapareciendo su increíble
presencia de mi vista. Desapareciendo los cuerpos desnudos de los dos amantes.
Dejándome literalmente a oscuras y sola. En mi cuarto, otra vez.

Días después la volveré a ver pero eso ya será otra historia
que contar.

MIZARK.

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