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Amor filial. Sexo en familia

Mi prima Marta

Mi prima Marta (1)

Esta historia que os voy a contar, me ha
ocurrido hace un mes.

Me llamo Miguel, tengo 26 años, y soy de Madrid. Justo antes del puente
de la Constitución, mi prima Marta, vino a Madrid a recoger unos certificados.
Nosotros íbamos a ir a pasar el fin de semana a la casa que tenemos en
el campo donde ella vive y así aprovechaba y la llevábamos nosotros.

Ella tiene 22 años, no es una belleza, está muy delgada, y no
tiene mucho pecho. La verdad: no es un bombón.
Como digo, tenía que recoger unos certificados, y yo tenía que
ir al banco, así que convenimos en que mis padres iban el viernes con
mi mujer y yo iba el sábado con ella.

Como yo salía tarde de trabajar, le dije que dormiría en casa
de mis padres y así aprovechábamos mejor el tiempo.

Llegué a casa sobre las 9 y me fui derecho a dar una ducha. En ese momento
sonó el teléfono móvil, y mi prima lo cogió. Era
mi jefe que necesitaba un número de teléfono de un cliente. Yo
estaba en el baño desnudo y me puse la toalla que había cogido
que por cierto, era muy pequeña. Salí del baño con la toalla
puesta y busqué en la agenda el numerito. En ese momento se me cayó
la toalla quedándome desnudo ante mi prima mientras le daba el número
a mi jefe. Yo no dije nada, cogí la toalla y me la puse como pude, pero
mi prima puso una cara de alucine.

No sé que pasó en ese momento por mi cabeza, y quizás para
romper el hielo dije:
-¿No has visto nunca a un hombre desnudo?
Ella contestó tajante:
-No.

Y como yo no sabía que decir le espeté:
-Bueno, y que te parece?
-Pues casi no me ha dado tiempo a ver casi nada.

Y no sé por qué lo hice. Me quité la toalla quedándome
en pelotas delante de una tía de 22 años que además es
mi prima.

La cara que puso era un poema, así que yo le dije:
-Ahora que opinión tienes?
-No está mal, pero ¿no es un poco pequeña?
Yo nunca he presumido de tener una polla grande. En estado de reposo medirá
unos 10 cms. y erecta unos 15. Tengo el pubis afeitado dejando sólo un
poco de vello encima del pene, pues nos gusta así tanto a mí como
a mi mujer. Ella lo lleva afeitado y es genial.

Yo le dije:
-Para qué voy a tenerla más grande, si con lo que tengo me vale.

-Ya pero yo creía que estaba más tiesa y no colgando.

Me eché a reír; yo no sabía a qué jugaba ella, así
que le espeté:
-Tú no sabes que "esto" se empalma?
-Nunca he visto una, así que no lo sé. (Ella no tiene hermanos
varones, pero la verdad es que parecía muy cortita)
-Bueno, si quieres ver la mía la pongo a tono y ya está.

Y me suelta:
-Venga, vale.

Yo ya estaba en un punto en que no sabía si vestirme, si me estaba tomando
el pelo, si me vacilaba o qué, pero me estaba poniendo a cien. En eso
que empieza a levantárseme un poco y ella salta diciendo:
-Hala!!!, se está poniendo grande.

-No niña, todavía no.

-Venga sigue.

-A ver que te crees tú. Necesito algo de emoción para que se me
ponga dura. Yo estoy en pelotas delante de una tía pero eso no vale
Yo también estaba jugando.

-Que quieres que haga?
-Quieres tocármela?
Se acercó y me la cogió como si fuese a romperla. Le dije como
tenía que cogerla, y empezó a hacerme una semipaja, pues me la
doblaba y me hacia daño.

le dije:
-¿Ahora que te parece?
-Esto es otra cosa.

Nos ha jodido, la tenía a tope como para no ser otra cosa.

Le dije:
-Tú también te podrías desnudar.

Pareció un resorte, se quitó el pijama que llevaba puesto en nada
de tiempo sin decir nada. No tenía mucho pecho pero los pezones estaban
a tope. Y las braguitas blancas que tenía puesta dejaban entrever una
mata de pelo que sobresalía por los lados.

-Pero te tienes que quedar en bolas.

Titubeó un poco, pero se quitó el sujetador despacio dejando al
descubierto unas tetitas pequeñas pero muy bonitas, y se bajó
las braguitas apareciendo esa mata de pelo que ya había visto.

Mi polla estaba a 100, yo a mil, y mi prima a 2.000. Parecía una posesa
dándola a mi polla. La hice parar, y le dije que ahora me tocaba a mí.

La tumbé en el sofá, empecé a sobarle las tetas, y a besárselas,
y bajé hasta el bosque. le abrí las piernas, separé el
pelo, y empecé a chuparle su conejito. Estaba empapado, sabía
riquísimo y estaba sin usar.

-Tienes mucho pelo. Esto hay que arreglarlo para que lo pases mejor.

No dijo nada. Fui al baño, cogí una maquinilla desechable de mi
padre, espuma, una toalla y empecé a afeitarla. Me encanta hacerlo. Creo
que alguna vez me voy a correr de ver el conejo de una tía así.
Al cabo de un rato se lo había dejado con un poquito de pelo en el pubis,
y el resto lo tenía sonrosado. fuimos al baño, se lavó,
y le dije:
-Ahora te vas a correr enseguida.

empecé a chuparle el conejo y ella empezó a gemir de placer. Me
puse encima y le acerqué mi polla a su boca y no hizo falta decir nada.
Se la metió y empezó a hacerme una mamada de escándalo.
Al cabo de un momento yo ya no aguanté más. Me corrí dentro
de su boca, y ella hizo un par de gestos pero siguió chupando. Ella se
había corrido por lo menos 10 veces. Yo estaba empapado de sus flujos
y entonces paramos.

Tenía la cara desencajada pero estaba contenta.

-¿Qué te ha parecido?
-Que pasada. Tío, te has corrido y casi me atraganto.

-Pero te lo has tragado. Te ha gustado?
-Bueno, sí. Es raro.

-Ahora qué hacemos.

-Qué sigue después de esto?
-Pues echarte un polvo.

La conversación era de lo más raro que me ha pasado nunca. Y las
respuestas no digo, yo estaba alucinado por la situación, y más
cuando ella me suelta:
-pues a qué esperamos?, esto me gusta.

Y dicho y hecho, me agarró la polla con las manos y empezó a chuparmerla
otra vez, hasta que se me puso dura. La agarré, la tumbé en la
toalla que estaba en el suelo, y empecé a metérsela con un poco
de miedo. Entró, ella gimió, no sé si de gusto o de dolor,
y empujé hasta el final. Como se retorcía….qué caras
ponía. Yo casi no llego ni a 2 minutos, y tuve que sacarla. Me corrí
y todo le cayó en las tetas y la cara. No recuerdo cuánto hacía
que no tenía una corrida de esa magnitud y eso que era la segunda.

Después de eso, nos quedamos tumbados boca arriba, y me dice que quiere
más. Yo le digo que tiene que esperar un poco a que me recupere pero
empieza a sobarme y le digo:
-Tu lo has querido.

La puse con el culo en pompa y empecé a sobarle el coño. Se retorcía
de placer. Luego le metí un dedo en el culo y dio un pequeño salto.
La sujeté y empecé a menearlo. Acabé metiéndole
dos dedos en cada agujero y cada vez que los sacaba parecía la boca del
Metro. En ese momento, me agarró la polla y empezó a pajeármela.
Enseguida se me puso dura, me levanté y se la metí por el coño,
y a continuación por el culito. Se quejó, y se la volví
a meter despacio. Ya no se quejaba, así que la metía por un lado
y por el otro. ¡Que agujeros!. Como yo no quería correrme dentro
de ella para evitar malos rollos, me concentré en el culo hasta que descargué
todo lo que tenía. Estábamos extasiados y llenos de sudor. Miré
la hora y llevábamos 3 horas y media follando. Estábamos rendidos.
Nos duchamos tocándonos bien y nos acostamos juntos para dormir.
Al día siguiente, ella estaba muy seria. Le pregunté que qué
pasaba y me dijo que había estado follando con su primo que además
estaba casado. Le dije que no era una cosa normal, pero que habíamos
disfrutado y que por mí era nuestro secreto. Me dijo que ella no quería
que nadie lo supiese, y por la cuenta que me traía a mí tampoco.

La volveré a ver en Semana Santa y ya
veremos, pero desde entonces follo más con mi mujer y no se me quita
de la cabeza.

Un abrazo.

Miguel

 

Resumen del relato:
    Miguel y su prima pasaran un buen rato juntos.

Domesticando a una fiera

Domesticando a una fiera (1)

Domesticando a una fiera

Siempre he creído que el hombre fue hecho para dar placer a
la mujer, y este pensamiento lo confirmo cada vez que la veo, es una mujer en
especial, ella tiene 55 años, 28 mas que yo, es una mujer con un cuerpo maduro y
sensual, pero es la mujer mas autoritaria y amargada que he conocido, a la que
su marido había dejado hacia 4 años por una chica mas joven, esta mujer de la
que hablo es mi suegra y en realidad es una verdadera fiera.

Su hija y yo nos habíamos casado hacia dos años, y por
problemas económicos tuvimos que venirnos a vivir con ella. La señora Sandra era
una mujer muy colérica, su carácter siempre era muy fuerte, mi esposa le tenía
mucho miedo, y esta seguramente era la razón por la que su marido la había
abandonado, incluso después de que su marido la dejo, se volvió aun mas
amargada. Pero como les dije yo en lo personal la encuentro a pesar de su
carácter una mujer muy sensual, sus nalgas son redondas y firmes, para una mujer
de su edad, ella tenia un cuerpo fabuloso. Sus senos eran grandes y jugosos, yo
apuesto que ella podría tener al hombre que quisiera si no fuera por su conducta
agria.

A veces mi esposa y yo nos sentimos incómodos con sus
actitudes y su forma de ser, pero nos tenemos que resignar a estar en su casa,
es más barato que pagar un costoso alquiler, y desgraciadamente no contamos con
los suficientes recursos.

Mi esposa también trabaja, así los dos dábamos mantenimiento
al hogar de su mama, yo procuraba llevarme bien con mi suegra, pero normalmente
ella encontraba la forma de criticar o juzgar lo que hacíamos. En más de una
ocasión pensé en idear una forma de poseerla a toda costa. Una tarde platicando
con un compañero de trabajo le conté sobre mi situación y sobre la obsesión que
había ido creciendo en mi interior. Mi compañero al escuchar lo que le contaba
me dio algunos consejos que al final me parecieron acertados.

Planee iniciar con sus consejos el próximo fin de semana y
ver que tanto me funcionaban. Así pasaron los días hasta que llego el sábado, mi
esposa tenía que trabajar el fin de semana, pues laboraba en un almacén el cual
tenía horarios rotativos y ese fin de semana debería trabajar mucho, pues tenían
inventario.

Yo sabia que mi suegra estaría sentada en la terraza como
todos los sábados en la mañana, así que yo estacionando mi coche en el patio
frente a la terraza procedía a hacerle reparaciones, usando solamente un pequeño
pantaloncillo corto de algodón. Debido a mi trabajo he desarrollado un buen
físico, mi cuerpo es definido, mis brazos músculos, mi abdomen plano y duro. Así
que mi cuerpo entero era bañado por los rayos del sol matutino.

Discretamente podía mirar como mi suegra me miraba desde la
terraza, Bingo!, objetivo uno que mi suegra mirara mi cuerpo, había resultado,
entonces después de una hora de reparar el auto, fui dentro de la casa, entonces
iba hasta la terraza donde mi suegra leía un libro, yo la miraba y le hablaba
sobre el clima caliente que estaba haciendo. Mi suegra levantaba la vista y
mirándome seriamente me decía secamente "Y que con eso?"

Y entonces volvía a mirar su libro, un poco defraudado me
retiraba a mi habitación.

Esa tarde, aun usando mi pantaloncillo corto de algodón, yo
iba hasta la refrigeradora y sacando una fría botella de vino, me dirigí hasta
la sala donde mi suegra miraba la televisión, estaba usando un flojo y largo
vestido debajo de las rodillas Acercándome le hable.

"Quizás quiera usted tomar una copa de vino suegra,?" le dije
cortésmente

Ella mirándome hablo, "Porque?"

"Pues bueno quizás quiera brindar conmigo, he recibido un
aumento en mi empleo"

Ella volvió a mirar al televisor como dudándolo un momento y
entonces antes de que pudiera responderme otra vez, yo vertía vino en una copa y
se lo ofrecía. Mi suegra me miraba bruscamente, y tomaba la copa. Así fue como
en silencio mi suegra tomo varias copas de vino, sin decirme mayor palabra. Yo
me senté en un sofá cerca.

El vino debió empezar a hacer su efecto.

"Con el cuerpo que usted tiene, debe tener un trabajo muy
fuerte para mantenerlo tan ejercitado" Decía mi suegra, sorprendiéndome
completamente con su comentario, ella estaba hablando de mi cuerpo. Otra vez
callo, y probablemente pensó que no debió hacer ese comentario. Entonces
tratando de motivar la conversación le hable, mientras llenaba su copa otra vez

"Gracias señora, pero creo que usted también debe haber hecho
mucho ejercicio cuando joven porque aun tiene un hermoso cuerpo"

"Si practique mucho deporte cuando joven pero ahora…" su voz
se notaba melancólica.

"Ahora que señora?, usted aun tiene un hermoso cuerpo"
agregue tratando de alabarla.

Entonces ella mirándome seriamente y tomando su copa de vino
me dijo

"Que quiere decir con eso?" Gruño

"Lo que quiero decir es que aun es usted una mujer muy bella,
y que muchos hombres aun pueden decir que tiene un hermoso cuerpo." Respondí un
poco nervioso de su reacción.

"De que diablos vale eso?" grito mi suegra seria

"Tranquila Suegra, yo se lo duro que debe ser para usted que
su esposo la abandonara, pero si usted dejara que…" diciendo esto yo tomaba su
mano y la acercaba a mi verga que había empezado a ponerse dura bajo el
pantaloncillo.

Su mano por un instante permaneció ahí, pero de pronto
quitándola rápidamente grito " Como se atreve a hacer eso!"

Entonces yo rápidamente me levantaba y bajaba mi
pantaloncillo, mostrándole mi verga creciendo.

"Vea suegra, mire con sus ojos el efecto que usted puede
tener aun me muchos hombres!"

MI suegra estaba escandalizada mientras miraba como mi verga
seguía creciendo poniéndose cada vez mas dura. De pronto ella se ponía de pie y
levantando su mano me daba una fuerte bofetada en la cara, gritándome que
saliera de ahí.

Yo sabia que era ahora o nunca, así que empujando a mi suegra
contra el sofá, yo la besaba fuertemente, mis fuertes brazos la sujetaron por
los hombros, impidiendo que pudiera levantarse, mi suegra me empujaba con sus
brazos, y giraba la cabeza de un lado al otro, pero quizás por el efecto del
vino ella no podía resistir mucho, después de un minuto o dos de resistencia,
ella abría sus labios y respondía a mis besos. Mi lengua se deslizaba dentro de
su boca, y jugaba con la suya, esto mientras mis manos abrían su vestido y
empezaba a amasar sus senos, mi suegra no estaba usando sostén, yo separaba mis
labios de los suyos y la miraba.

Mi suegra tenia los ojos cerrados, sus pechos eran
estupendos, sus pezones eran oscuros, oh que vista, entonces dirigí mi cabeza
entre sus pechos, estos eran blandos, sus pezones se estaban endureciendo bajo
el contacto de mis labios, yo tomaba sus aureolas en mi boca, y los chupaba
tanto como podía. Yo estaba arrodillado frente a ella en el sofá, entonces
levantándome la tomaba entre mis brazos y cargándola la llevaba a su cuarto, mi
suegra era mía ahora.

Yo la colocaba sobre su cama boca abajo, y lentamente le
quitaba su falda, y los calzones, entonces miraba sus redondas y blancas nalgas,
mientras ella empezaba a gemir.

Para ser sincero soy un amante de los grandes culos y el de
mi suegra era el mejor, separando sus nalgas yo miraba el fruncido agujero de su
culo, entonces inclinando mi cabeza, yo empezaba a chuparlo, mi suegra empezó a
gemir al sentir mi lengua acariciando el agujero de su culo, durante varios
minutos lo chupe completamente hasta que sentí como mi suegra gimiendo mas
fuerte, mojaba su cama con caliente flujo que salía de su vagina. Colocándome
sobre ella yo empujaba mi verga entre sus nalgas, mientras mordisqueaba sus
hombros, y los lóbulos de sus orejas. Moviéndome un poco yo la giraba quedando
cara a cara, mi verga estaba contra la entrada de su vagina, pero no quería
poseerla aun quería que mi suegra me suplicara por cogermela.

Entonces inclinándome, mi cara buscaba su peluda vagina, pero
mi suegra en un ataque de pudor cubrió con sus manos su vagina, entonces
empezaba a chuparla a través de los huecos entre sus dedos, ella completamente
excitada quitaba sus manos y me mostraba su magnifica raja. Entonces yo tomaba
sus piernas sobre mis hombros y miraba completo el exquisito objeto de mi deseo,
su vagina. Entonces lo olí, Riquísimo!, yo empecé a chupar su vagina con mi
lengua, abriendo su raja con mis manos, todo esto mientras mi suegra gemía
fuertemente de placer, entonces ella cogia mi cabeza y la empujaba mas fuerte
entre sus piernas. De pronto mi suegra se sacudía fuertemente mientras movía sus
caderas, soltando sus jugos de amor sobre mi cara. Yo seguía chupandolos antes
dejarla seca.

Entonces mi suegra me suplicaba que me volviera, colocándome
en posición contraria a la suya, haciendo un exquisito 69, con mi verga dentro
de su boca y ofreciéndome su vagina otra vez.

La excitación y satisfacción de saber que mi suegra, esa
vieja fiera tenia mi pene metido dentro de su boca, aumentaba mi excitación, su
boca estaba haciéndome una exquisita mamada, movía ansiosa su lengua y labios
sobre toda la longitud de mi verga y la chupaba completamente y mis redondas y
llenas bolas, cuando ella sintió que estaba a punto de disparar todo mi semen
dentro de su boca, ella sacaba mi verga de su boca y se separaba de mi,
diciéndome que la siguiera se dirigía al cuarto de baño.

Continuara…

 

Comentarios y sugerencias
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Su suegra es una mujer amargada y colerica, pero su buen cuerpo atrae a su yerno quien ideara la forma de vencer el mal genio de esta y poder poseerla.

Mi hermanastro y yo hicimos lo prohibido

Mi hermanastro y yo hicimos lo prohibido (1)

MI HERMANASTRO Y YO APROVECHAMOS QUE NOS QUEDAMOS SOLOS EN CASA PARA HACER
LO PROHIBIDO.

Hola a todos. Mi nombre es Ana, tengo 24 años y soy
madrileña.

Antes de nada agradecer a todas las personas que a través de
un e-mail me han felicitado por el relato anterior que escribí. Me ha animado a
publicar más relatos que tenía escritos.

Ocurrió hace 3 años, cuando yo tenía 21.

Mis padres estaban (y están) separados. Mi padre conoció a
una mujer, Angela, con la cual inició una relación. Angela tenía 2 hijos. Uno de
ellos, Jesús, tenía por entonces 25 años.

Yo pasaba temporadas viviendo con mi padre, y otras con mi
madre. El verano de ese año me tocaba con mi padre. í‰l se había ido a vivir con
Angela y con sus respectivos hijos.

Mi relación con Jesús no era demasiado buena. Todo lo que
hablábamos era en tono irónico. Pero había una atracción física. Había un morbo
especial. Algo que hacía que nos miráramos con deseo, con lujuria. í‰l era un
mujeriego nato. Le encantaba follarse a zorritas como yo muy a menudo. Creo que
no lo había intentado conmigo por las circunstancias en las que nos
encontrábamos, porque estaba claro que físicamente le atraía mucho, al igual que
él a mí.

Mi padre y Angela se fueron unos días de vacaciones al Puerto
de Santa María (Cádiz). Con ellos se fue David (el otro hijo de íngela) que
tenía 19 años, de forma que nos quedamos solos en casa Jesús y yo.

Los dos primeros días apenas nos vimos. Solo coincidimos por
la noche un rato.

El tercer día de nuestra estancia solos en casa, sucedió algo
fabuloso pero a la vez peligroso.

Me levanté sobre las 11.30 de la mañana. Desayuné
relajadamente y me dispuse a ponerme mi biquini para tomar el sol en la piscina
de la casa. Llevaba un biquini de color blanco. La parte superior era con forma
de triángulo (me lo había comprado una talla más pequeño para mis tetas
sobresalieran aún más de lo que ya sobresalían). La parte de abajo era una
braguita muy pequeña que casi dejaba entrever mi pubis.

Salí fuera, al jardín, puse algo de música, me embadurné de
aceite, cogí mi tumbona y me tumbé en ella.

Pasé casi dos horas sola, de la tumbona a la piscina y de la
piscina a la tumbona. Sentí al perro ladrar, así que deduje que Jesús estaba
llegando a casa.

Merodeó durante un rato por el interior de la casa, soltando
las bolsas de la compra que había traído y llamando por teléfono.

Salió al jardín, me vio y se metió de nuevo en la casa.
Pasados unos 15 minutos escasos salió con sus bermudas puestas. Venía directo
hacia mí. Cogió otra de las tumbonas y se recostó en ella cerca de mí. Yo lo
observaba. No me había dirigido la palabra en el rato que llevaba en la casa.

Estuvo sentado a mi lado durante 20 minutos. Por fin dijo
algo:

"Hermanísima (con tono irónico), deberías quitarte la parte
de arriba de tu biquini mientras tomas el sol o luego las marcas harán mella en
tu piel, de forma que esos tops tan escotados que usas ahora en verano no te
lucirán como deberían".

El comentario lo hizo en el tono irónico que lo
caracterizaba. Con esa frase, me provocó, intentaba ponerme a prueba, de modo
que me levanté de mi tumbona y me quedé de pie frente a él. "¿Me estás
desafiando Jesús?", a lo que él me respondió (sin abrir los ojos y sin mirarme),
"Solo era un pequeño comentario" (de nuevo su tono irónico apareció en la
frase).

"Abre esos malditos ojos de una vez, quiero que mires algo".

Jesús abrió sus ojos con una sonrisa dibujada en su rostro,
entonces yo con mis manos quité la parte de arriba de mi biquini, dejando mis
preciosas tetas a su vista.

Su sonrisa se esfumó para dar paso a una boca abierta y a
unos ojos redondos como platos.

"Hermanísimo, he decidido hacer caso a tu comentario. Voy a
tomar el sol sin la parte superior de mi biquini y de paso te voy a dar el
gustazo de deleitarte con mis tetas. ¿Te parece bien?".

Reaccionó, se incorporó en la tumbona, dio una palmada con
sus manos y me dijo: "Vamos a brindar por este momento único. Los hermanos de
leche, porque de sangre no son, se ponen de acuerdo en algo. Esto solo pasa una
vez en la vida".

Yo podía notar que estaba nervioso, él no sabía como acabaría
aquello, no sabía si yo me había despojado de mi biquini con toda la naturalidad
del mundo, o bien, si lo hacía para provocarlo.

Fue a la casa, tomó una botella de champán y regresó al
jardín con ella, con un sacacorchos y con dos copas de cristal.

Mientras caminaba hacia mí decidí hacer algo prohibido, algo
que cambiaría nuestras vidas para siempre, algo que nos dejaría huella. Claro
está que no sabía con toda certeza la reacción que él iba a tener (aunque la
intuía).

Llegó hasta donde yo estaba. "Ana vamos a descorchar esta
botella y a brindar por el momento". "Me parece estupendo Jesús, pero en cuanto
descorches la botella me la pasas. Quiero servir yo el champán".

Se quedó quieto durante unos segundos. A cada segundo que
pasaba él notaba como mi cara se iba transformando en la de una perra que estaba
en celo y que quería follar.

Descorchó la botella y acto seguido me la dio.

La puse a la altura de mis pechos y la vacíe entera sobre mi
cuerpo. Jesús me dijo: "¿Qué haces?", a lo que yo respondí "Me has dicho que
querías beber y brindar con champán, así que te brindo mi cuerpo para que bebas
de él".

"No nos jodamos hermanita". Dije yo: "¿Jodamos?. Que ganas
tengo de hacer eso contigo".

Con esa frase si que lo puse excitado. Podía ver a través de
sus bermudas como su polla se hacía grande. Jesús comenzó a decirme era una
zorra, y que lo peor es que me gustaba serlo.

Me dijo que estaba dispuesto a joder conmigo, pero eso sí,
antes iba a hacerme sufrir, iba a excitarme hasta tal punto que le suplicaría
que me follara.

Me dijo que iba a calentarme hasta que yo pensara que no iba
a aguantar más la tortura de no tener su polla en mi boca, o su polla entrando y
saliendo de mi coño y de mi culo.

Le dije que deseaba ver su corrida, que deseaba ver ese
chorro de esperma saliendo de su polla y esperando que mi boca estuviese allí
para recibirlo.

í‰l me decía que también deseaba beber el río de lujuria y
deseo que iba a salir de mi coño.

Me hizo tumbarme en el bordillo de la piscina, me quitó la
braguita del biquini y contempló mi coño. Se quedó mirándolo y me dijo que
estaba ansioso de recibir mi corrida caliente. Comenzó a lamer mi coño, unas
lamidas que iban desde mi agujero hasta mi clítoris, de abajo a arriba,
haciéndome gemir con cada una de ellas. Mi espalda se arqueaba, me mordía mis
labios, apretaba su cabeza contra mi coño, mientras le decía lo bien que le
quedaba estar con su PUTA CABEZA METIDA ENTRE MIS PIERNAS.

Paraba para levantarse y meter su cabeza entre mis tetas,
para lamerlas, moderlas, para apretarlas. Le encantaban mis tetas, estaba
gozando mucho con ellas. Luego subió hasta mi boca y comenzó a morder mis
labios, a buscar mi lengua. Lo aparté, lo cogí de su cabeza y lo obligué a
bajarse de nuevo hasta mi coño.

Mi coño se estaba fundiendo, Jesús metió su lengua dentro de
mi agujero y comenzó a hacer círculos con ella. Mientras él hacia eso yo tuve
que bajar una de mis manos y comenzar a frotar mi clítoris. Estaba extasiada y
cachonda como una perra. Le decía a Jesús que no podía más, que iba a reventar,
que necesita su maldita polla dentro de mí.

Jesús sacó su lengua de mi coño, apartó su cabeza y me dijo:
"No hay cosa más placentera para mí que esta. Que parezcas un animal en celo,
que parezcas una hembra y que yo sea tu macho para darte placer. No hay cosa
mejor para mí que excitarte hasta tal punto que luego, una vez que meta mi
polla, con solo un par de embistes te corras zorra, y lo mejor de todo es saber
que solo es el principio de una de muchas corridas. Quiero escucharte decir lo
puta que eres conmigo. Quiero que me supliques."

De nuevo metió su lengua hasta el fondo de mí, jugaba con mi
clítoris, sobre mis labios, acariciándolo, lamiéndolo, masajeándolo con su
lengua, morreando mi coño.

Comencé a decirle que me iba a matar de placer, él me dijo:
"Creo que es lo único que quiero, matarte de placer, hacerte llorar, quiero que
me supliques que te lo coma, que te chupe, que te toque". Mis gemidos dejaron de
serlo para convertirse en gritos. Gritos de un placer que me estaba matando.
Necesitaba su polla dentro de mí, necesitaba que me llenará con su semen,
necesitaba mojarle a él sus piernas con mis flujos, necesitaba correrme.

Sacó su cabeza de mi coño y pasó a meterme dos dedos dentro
de él. Un coño que estaba tremendamente mojado de mi excitación y de la saliva
de Jesús. Mirándome fijamente comenzó a decirme ¿"ESTAS LOCA PORQUE ESTOS DEDOS
QUE TE ESTAN PENETRANDO SE CONVIERTAN EN MI POLLA, VERDAD?, ¿ESTAS LOCA PORQUE
TE EMBISTA PERRA?, ¿ESTAS LOCA POR MORIRTE DE PLACER?, ¿A QUE HOY NO ME ODIAS
TANTO COMO OTROS DIAS?.

Jesús no paraba de repetirme que le estaba demostrando muy
bien lo puta que era, que me iba a reventar mis entrañas de placer, que iba a
meter su polla tiesa y dura entre los labios de mi coño, entrando y saliendo,
una y otra vez, quería correrse dentro de mí, de mi coño, mezclar su corrida con
la mía, y después lamerme, lamer mi corrida cayendo entre mis piernas.

Se puso de rodillas, me cogió de las caderas, me acercó a él
y levantó mi culo.

Yo abrí mi coño con mis manos, él situó su polla en la
entrada de mi vagina y de una sola embestida recorrió todos los huecos de mi
coño. Dios que gemido di. Me dio un par de pollazos y mi corrida invadió su
polla. Al igual que la suya invadió mi coño.

Mi respiración estaba acelerada, mi piel roja de deseo y mi
cuerpo ardiendo.

Sabía que era el principio y que el placer seguiría
aumentando para volver a correrme una y otra vez.

Su polla de nuevo estaba tiesa. Jesús me pedía que se la
mamara como jamás nadie se la había mamando antes, decía que quería correrse en
mi boca, que quería abrir mi coño de nuevo, quería besarlo, quería sentir de
nuevo como mis muslos aprisionaban su cabeza, quería notar mis espasmos de
placer, quería que sus manos pellizcarán mis pezones, y por último follarme por
el culo, quería sentir mi culo aprisionando su polla y correrse de nuevo dentro
de él.

Decía que quería follarme hasta tal punto que le doliera la
polla y mi coño no lubricara más.

Quería que en cuanto yo llamara a su polla, ésta se levantara
como un perro fiel, quería marcar mi cuerpo con su polla. Quería que siempre lo
recordara.

Y sin duda alguna son unos recuerdos que me marcaron y que
marcarán para siempre.

ME ENCANTÓ SER FOLLADA POR í‰L Y A í‰L LE ENCANTÓ CONVERTIRSE
EN MI PUTO. UN PUTO QUE SABíA DARME ALGO MíS QUE PLACER Y DESEO.

Espero que os haya gustado a todos.

Un beso.

 

Autor: Ana

E-mail:
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Resumen del relato:

    Despues del campamento con mi suegra

    Despues del campamento con mi suegra (1)

    Después del Campamento con mi suegra

    (Segunda parte del Relato Campamento con mi suegra)

    Después de nuestro viaje de campamento, la actitud de mi
    suegra había vuelto a ser un poco más normal, parecía más animada, con más ganas
    de vivir.

    Mi suegra había empezado a visitarnos más frecuentemente, y
    estas visitas serian las que originarían la situación que sucedería después.
    Durante sus visitas a nuestra casa mi suegra parecía que se estaba volviendo más
    afectuosa hacia mí.

    En la despedida de la visita después del fin de semana de
    campamento, su abrazo de despedida había sido mas apretado y largo de los que yo
    pudiera recordar. Una semana más tarde mientras la visitábamos una de sus manos
    rozaba mis nalgas levemente mientras caminábamos hacia el comedor.

    Durante la cena, mi suegra se sentaba cerca de mí y respondía
    a todos mis comentarios con amplias sonrisas y con una mano situada sobre mi
    pierna.

    No sabia que pensar ni como reaccionar, era esta la conducta
    normal de mi suegra o acaso ella estaba provocándome. Esto era algo que estaba
    por descubrir.

    Descubrirlo se convirtió en una obsesión en la que pensaba
    día y noche. Las cosas llegaron a un punto que una noche de viernes cuando yo
    despertaba en medio de un sueño en el cual recordaba lo que había pasado en la
    tienda de campaña, con mi verga completamente dura pulsando contra las nalgas de
    mi mujer, ella también despertaba y respondía a mi excitación con muchas ganas
    de sexo, esa noche la poseí salvajemente como un animal desesperado, mientras en
    mi mente imaginaba que estaba deslizando mi verga dentro de la vagina de su
    madre y llenaba su raja con todo mi semen. Cuando mi esposa y yo terminábamos de
    coger, aun la imagen de su madre permanecía en mi mente.

    Mi mujer nuevamente se dormía, mientras yo miraba ampliamente
    hacia el techo, no pudiendo dormir hasta una hora después.

    Esa mañana no había querido despertarme temprano, cuando lo
    hice, mire que mi mujer no se encontraba en la cama, recordé que iba a llevar a
    los chicos a casa de mis padres, no había podido despedirme de mis hijos que
    irían a pasar el fin de semana con mis padres.

    El olor a café fresco me saco de la cama, empezaba a bajar
    las escaleras de la cama cuando escuchaba la voz de mi suegra. Parecía que mi
    suegra había venido a visitarnos y mi esposa la había dejado sola mientras iba a
    dejar a los niños. En el momento en que entraba en la cocina, mi suegra se
    levantaba de su silla y me saludaba con un abrazo, me quede inmóvil mientras
    ella me abrazaba cada vez mas fuerte mientras empezaba a llorar. Yo podía sentir
    sus lagrimas mojando mi camiseta sobre mi hombro, mientras se abrazaba mas a mi.
    Yo con horror, sentía como mi verga empezaba a despertar ante su abrazo,
    entonces la separe.

    Sentándonos en las sillas de la cocina, escuche como mi
    suegra me contaba sollozando como le habían avisado que una de sus mejores
    amigas había muerto. La escuche todo el tiempo y después le di unas palabras de
    aliento.

    Una hora mas tarde, mi suegra parecía haberse recuperado y
    entonces nuestra conversación giraba a temas mas mundanos. Me preguntaba si yo
    podía ir esa tarde a cortar el césped a su casa. Naturalmente, yo le respondí
    que si, me gustaba ser servicial con ella, pero además mi estomago revoloteaba
    al pensar que estar que estaría solo en su casa con mi suegra. Mi esposa había
    planeado salir con sus amigas esa tarde a hacer unas compras.

    Así que a las 2pm mi esposa salía de la casa, entonces yo
    tomaba una ducha fría y me sentaba a tomar una cerveza fría mientras me alistaba
    para salir a casa de mi suegra a cortar su césped. Antes de salir me tome tres
    cervezas, pues me sentía un poco nervio por ir.

    Mi suegra me saludo en la puerta de su casa, luego pasamos y
    nos sentamos a hablar un rato en la cocina de su casa, mi suegra me ofreció otra
    cerveza, entonces en ese momento se disculpo por haberme molestado en la mañana
    con el problema de su amiga. Platicamos un rato mas, luego tomando un trago
    largo de cerveza, yo miraba su cara. Mi suegra verdaderamente era una mujer muy
    atractiva, a sus 57 años, se mantenía muy bien, recorrí su cuerpo con mi mirada,
    poniendo énfasis en sus hermosos senos. Recordando quien era, levante
    rápidamente la vista descubriendo como mi suegra sonreía al ver lo que yo había
    estado haciendo. Las palabras que pronuncio en ese momento me dejaron sin
    aliento.

    "Mi marido miraba mis senos igual que lo hace usted, sabe, y
    desde su muerte usted ha sido el único hombre con el que he tenido sexo"

    MI cerveza caía de mis manos, rápidamente me levantaba y
    tomaba una toalla para limpiar el revoltijo. Mis pensamientos daban vuelta en mi
    cabeza, entonces mi suegra si se había dado cuenta de que aquel día en la tienda
    durante el campamento la había poseído pensando que se encontraba dormida. Yo
    estúpidamente empezaba a limpiar la cerveza del suelo, cuando era consiente de
    que una mano se colocaba sobre la mía y empezaba a guiar la toalla limpiando la
    cerveza.

    Siento el calido cuerpo de mi suegra, cerca del mío, y su
    sensual perfume llenar el aire, entonces levantando mi vista miraba directamente
    a sus ojos. Una mezcla desconocida entre su toque maternal en mi mano y su
    calido cuerpo inclinado contra el mío, empezó a llenar el ambiente.

    En un silencio absoluto ambos nos levantamos, quedando frente
    a frente, separados por un poco distancia, entonces mi suegra sonriendo acercaba
    sus labios a los míos, un pequeño quejido escapo de sus labios al sentirlos
    contra los míos. Mientras nos devorábamos con ardientes besos, nuestros cuerpos
    se acariciaban con grandes ansias, entonces mi suegra separándome un instante me
    tomaba de la mano y me dirigía a su habitación, donde ambos empezamos a
    desnudarnos recorriendo ansiosos el cuerpo del otro, podía mirar sus enormes
    tetas aun firmes y coronadas con grandes y rosados pezones, su vientre apenas
    con pocas señales de su edad, sus piernas largas y su peluda y gorda vagina
    mostrándose completa ante mi.

    Ella recorría con ojos de deseo mi cuerpo, el cuerpo de su
    viril y joven yerno que seria poseido por ella para satisfacer sus más ardientes
    deseos. Desnudos nos acostamos en la cama, entonces mi suegra girándose me dio
    la espalda, y empujaba sus deliciosas nalgas contra mi dura verga, empezando un
    cadencioso movimiento, justo como la primera vez que la había poseído en el
    campamento…

     

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    Resumen del relato:
      Todas las inquietudes del yerno despues de lo sucedido en el campamento y como todas sus dudas se aclaran.

    Cogiendola a la fuerza

    Cogiendola a la fuerza (1)

    Cogiendola a la fuerza

    Después del accidente automovilístico que tuve, debí
    permanecer hospitalizado durante varias semanas, estuve enyesado debido a que me
    quebré una pierna y un brazo.

    Hace dos semanas, me llevaron a mi casa, y aunque mi esposa y
    mi suegra se ocupaban de atenderme lo mejor posible, mi esposa debió regresar a
    su trabajo pues se había finalizado el permiso que había solicitado para
    cuidarme. Así fue como mi esposa llegaba a casa tarde por la noche, cansada de
    su empleo, pasaba al cuarto donde estaba yo, separado del suyo, pensaba que era
    mejor que estuviera en un cuarto solo para que me recuperara mejor, platicaba
    conmigo un rato y luego se iba a su cama, esta de mas decir que mi esposa no
    permitía que tuviéramos sexo pues decía que era mejor que esperáramos a que me
    recuperara completamente. Ustedes imaginaran lo difícil que es para un hombre de
    32 años acostumbrado a sexo continuamente verse restringido de este por un
    periodo de tiempo tan largo.

    Así era que el único contacto que tenia con el mundo era a
    parte del escaso tiempo con mi esposa, la compañía de mi suegra, una mujer
    madura de 60 años, conservadora y gentil que trataba de atenderme lo mejor
    posible durante mi recuperación.

    Pienso que debido al excesivo tiempo sin sexo, empecé a mirar
    a mi suegra con ojos diferentes, aunque era una mujer mayor, y sin mayor
    atractivo, empecé a mirarla con mas detalle, no tenia un cuerpo muy sensual,
    pero sus senos se notaban grandes bajo sus vestidos, era un poco delgada, con el
    pelo entrecanoso, arrugas alrededor de sus ojos y boca, que demostraban muy bien
    su edad.

    Ya yo había empezado a caminar de nuevo despacio y el
    movimiento de mi brazo poco a poco regresaba, una tarde en que estábamos
    comiendo, mi suegra sin querer derramo un poco de sopa sobre su vestido, así que
    levantándose de la mesa fue directamente al cuarto de baño, para limpiar el
    vestido de la mancha de sopa, yo despacio la seguí hasta el baño, sin que se
    diera cuenta.

    Ella pensando que yo había permanecido en la mesa, entro en
    este y sin cerrar la puerta, se quito el vestido, y abrió la llave del agua
    fría, agachándose mientras la tina empezaba a llenarse. Me pare en la entrada
    del baño silenciosamente mientras miraba por detrás su maduro cuerpo ahora
    solamente cubierto con sus delgadas medias, que ocultaban muy poco de la
    oscuridad entre sus piernas, entonces cuando ella se inclino pude ver la peluda
    raja de su vagina desde atrás, mi verga no había sido utilizada en varias
    semanas y ahora necesitaba una raja donde disparar todo su semen, me había
    masturbado unas pocas veces pero con mi mano lastimada era difícil y nunca
    quedaba satisfecho, además mi esposa se negaba a darme sexo hasta que me
    recuperara del todo. En verdad necesitaba mucho una caliente vagina donde
    desahogar mi calentura, y como dicen "En tempestad cualquier puerto es bueno", y
    precisamente un puerto estaba ahí, delante de mi, la peluda vagina de mi suegra
    cubierta solamente con unas delgadas medias.

    Desabrochando silenciosamente mi pantalón, los baje
    completamente, y quitándomelos di un paso adelante completamente desnudo, pues
    también me quite mi camisa.

    Estoy muy orgulloso del tamaño de mi verga pues es bastante
    grande y estaba ya completamente dura como una roca, lista para la acción.

    Mi suegra nunca imagino que yo estuviera ahí, hasta que yo me
    acercaba por detrás suyo y la tomaba por las caderas. Un grito de sorpresa
    escapo de sus labios " Raúl que esta haciendo?, suélteme!".

    Pero yo no hice caso de sus palabras, sino que la tuve sujeta
    contra la orilla de la tina y mi otra mano sujetaba su espalda para que se
    mantuviera doblada.

    "Deténgase Raúl, que esta haciendo, que le pasa,!" grito mas
    fuerte mi suegra, mientras yo rompía con mi mano sus medias y metía la cabeza de
    mi verga contra los gordos labios de su vagina. " Oh por favor Raúl, deténgase,
    soy su suegra, oh por favor pare!"

    Ella trato de levantarse pero yo la mantenía sujeta, sus
    grandes y gordas tetas colgaban contra la tina y su vientre estaba también
    prensado contra la tina. Ella trato de moverse pero no pudo, yo la mantenía
    sujeta firme, lo único que hacia con su forcejeo era excitarme mas, pero de
    pronto las consecuencias de lo que estaba tratando de hacer llegaron a mi mente
    como un destello, esto era prácticamente una violación, si mi suegra me acusaba
    podría acabar en prisión a causa de un momento de excitación. Pero aun con estos
    pensamientos, mi calentura era mayor, no me quise detener, no pensaba en las
    consecuencias, lo único que deseaba en ese momento era meter mi verga en una
    caliente y húmeda vagina.

    La punta de mi verga se apretó firmemente contra sus labios
    vaginales, pero no dentro de su vagina, gemí "Suegra la deseo" , y moviendo con
    mas fuerza mis caderas hacia delante, empuje mi verga, sintiendo como mi verga
    empezaba a entrar en su deseada raja, mi larga y gruesa verga se deslizo mas
    adentro, la raja de mi suegra estaba mojada y cedió fácilmente ante mi empuje,
    sentí como mis bolas chocaban contra sus nalgas y como su vientre se apretaba
    contra la tina, la había penetrado completamente. Mi suegro había muerto hacia
    varios años, y se que mi suegra no había salido con ningún otro hombre en todo
    ese tiempo. Por lo que su vagina debería estar aceptando con mucho entusiasmo
    una verga dentro.

    Mi suegra no solamente tiene unas grandes tetas, sino que
    también tenia una vagina grande, era una vagina muy jugosa y caliente que estaba
    aceptando mi enorme verga fácilmente aun con varios años sin uso. Mi suegra
    lucho y se resistió unos segundos más y entonces pareció desistir de su intento
    de oponerse a lo que estaba yo haciendo, sin embargo yo no disminuía mis empujes
    contra su raja, yo la penetraba fuertemente empujando mi verga en lo más
    profundo de su cueva, hasta donde pudiera llegar. Mis bolas chocaban contra sus
    nalgas, estaba llenas de espeso y caliente semen, sentía cada vez su vagina mas
    mojada, logrando levantar la cabeza, mi suegra la volteo un poco, suplicando me
    hablo " Oh Raúl, por lo que mas quiera, deténgase, que me ha hecho!"

    Pero mi suegra no luchaba mas por resistirse, mas bien me di
    cuenta como arqueaba su espalda como tratando de recibir mi verga mas adentro en
    su mojada vagina.

    Entonces me reí fuertemente, "Suegra usted no quiere que me
    la coja o si?"

    MI suegra no respondió, entonces acelerando mis empujes
    dentro de su ardiente vagina, sentí como mis bolas hervían y como el esperma
    subía por mi verga, disparando varios potentes chorros de esperma dentro de la
    vagina de mi suegra, sentía mi venida como una potente explosión que me llenaba
    completamente de placer. Entonces sentí como mi suegra movía sus caderas con mi
    verga aun dentro de su vagina, sentí como las paredes de su vagina apretaban mi
    verga deliciosamente, fue ahí cuando escuche como mi suegra aplastando
    completamente sus caderas contra mi verga, dejo escapar un fuerte gemido como si
    estuviera a punto de morir y entonces alcanzo su propio orgasmo. Sentía su
    mojado y caliente flujo sexual alrededor de mi verga y como bajaba por mis
    muslos.

    Mi suegra había tenido un orgasmo tan fuerte, que estuve
    sorprendido que una mujer de su edad pudiera disfrutar tanto. Entonces
    separándome la ayude a levantarse de la tina. Permanecí ahí parado mirándola,
    cuando mi suegra con una suave voz me dijo

    "Raúl salga de aquí, salga en este momento!"

    En ese momento comprendí que tenía que pagar por lo que
    acababa de hacer. Había violado a mi suegra, preocupado me puse mi pantalón y mi
    camisa y saliendo del baño, escuche la puerta cerrarse tras de mi.

    Salí de la casa despacio y camine un poco, como no lo había
    hecho desde hacia meses, porque mi suegra?, pude haber salido y tener sexo con
    una puta o hablar directamente con mi mujer y decirle que necesita sexo con
    urgencia, pero no, tuve que violar a mi suegra, maldición debí estar loco!.

    Volví a casa por la noche, mi esposa ya debería haber vuelto,
    no sabia que iba a pasar, seguramente mi suegra le contaría a mi esposa que la
    había violado, se armaría una revolución, yo terminaría sin mujer y en la
    prisión. Todas estas ideas daban vuelta en mi cabeza cuando entre en la casa,
    estaba a oscuras, subí al cuarto, pase frente a la habitación donde mi mujer
    dormía, era extraño escuche suavemente la respiración de mi esposa dormida.
    Acaso mi suegra no le había contado aun nada a mi esposa, quizás mi esposa había
    llegado tarde a casa y mi suegra había decidido no contárselo hasta el día
    siguiente. Aun mas preocupado por lo que me esperaría la mañana me dirigí a mi
    cuarto y trate de dormir.

    Desperté empapado en sudor, había tenido una pesadilla sobre
    lo que pasaría cuando mi mujer se enterara de lo sucedido, me levante
    completamente desnudo como dormía, mire el reloj, eran las dos de la mañana, me
    dirigí al baño a orinar. Luego regrese a mi habitación y me deje caer en la
    cama, de pronto empecé a sentir como mi verga empezaba a ponerse dura, entonces
    recordé la forma en que la vagina de mi suegra apretó mi verga antes de llegar
    al clímax, ninguna mujer antes me había hecho sentir algo tan delicioso.
    Impulsado de nuevo por mi deseo, me levante y camine al dormitorio de mi suegra,
    silenciosamente abrí la puerta, y camine dentro, parándome a la orilla de su
    cama, mire su cuerpo cubierto con una sabana, mi verga estaba completamente
    dura, y mi corazón latía fuertemente, con cuidado retire la sabana de su cuerpo,
    mi suegra estaba durmiendo con una bata de seda delgada y larga, que marcaba
    bien sus muslos y caderas. Pensé en la vagina que tenía mi suegra entre sus
    piernas y las ganas que tenia de poseerla de nuevo.

    Entonces estirando sus piernas, mi suegra despertó y trato de
    levantarse, pero era demasiado tarde, yo me había colocado entre sus piernas y
    la presione contra la cama, subiendo su bata deje expuesta su peluda vagina ante
    mí, lista o no aquí voy!.

    "No Raúl, no otra vez!, deténgase por favor, no lo haga!" La
    voz de mi suegra era extraña, pienso que estaba espantada. Empuje mi verga
    contra su mojada raja, esta entro de nuevo, sintiendo el calor de su madura
    vagina, mientras mi verga se deslizaba completamente en su interior.

    "Suegra la deseo tanto" gemí

    MI suegra lloro "No deténgase, Raúl, por favor, deténgase,
    usted no puede hacerle esto a su suegra, oh Raúl, me lastima, saquela,
    deténgase, por favor, pare,!" y de pronto su voz callo.

    Podía ver su cara en la oscuridad de la habitación, mi suegra
    me miraba, pero no había ninguna expresión en su rostro, ni ninguna otra
    palabra. Mi verga la había penetrado hasta lo más profundo. Las grande tetas se
    movían bajo la bata y una salio fuera de esta, en verdad necesitaba cogerme a mi
    suegra, pensaba mientras la penetraba mas fuerte, su vagina estaba mojada y
    tibia, la sentía muy rica y apretada alrededor de mi pene, maldición podría
    estar cogiendome a esta vieja el resto de mi vida, empecé a cogermela mas lento
    ahora que ella había parado de resistirse, entonces empecé a sentirlo otra vez,
    mi suegra empezó a mover sus caderas acoplando sus movimientos con mis empujes,
    sus brazos ahora fueron hasta mis hombros y los sujetaron, mi suegra empezó a
    mover sus caderas en forma rítmica , haciendo que su vagina produjera un
    delicioso masaje sobre mi verga. Mi suegra emitió un pequeño gemido, ahora
    estaba seguro, mi suegra estaba cooperando con la cogida.

    "Suegra voy a terminar, vamos quiero que acabe conmigo" gemí

    Sentí como las paredes de la vagina de mi suegra, empezaron a
    apretar deliciosamente mi verga, la forma en que su vagina apretaba mi verga era
    una sensación realmente exquisita, sentía su húmeda vagina mas caliente que
    nunca, empuje aun mas profundo mi verga en su interior, en el momento en que
    ambos alcanzábamos el orgasmo. Gemimos y giramos por toda la cama, disfrutando
    de las fuertes olas de placer que recorrían nuestros cuerpos.

    Acostándome a su lado, sujete cada una de sus tetas entre mis
    manos y girándose de medio lado, metí mi verga cubierta con nuestros jugos entre
    sus nalgas y abrazados descansamos.

    Cuando desperté mire el reloj, eran las seis de la mañana, me
    había dormido en la cama de mi suegra, con ella, y era casi la hora de que mi
    mujer se levantara. Mire como mi suegra abría los ojos despertando de su sueño.

    "Raúl que ha hecho?, como puedo vivir yo con esto?, nosotros
    no podemos ser amantes, soy su suegra, usted es mi yerno!" Mi suegra cuchicheo.

    Yo no le conteste con palabras, pero metiendo un dedo entre
    su vagina yo acaricie su clítoris. Ella al sentir mi caricia gimió y tirito.

    "Oh yerno, no le complace saber que su madura suegra no puede
    resistir sus caricias" gimió mi suegra.

    Girándola para que me mirara, yo la bese en la boca, ella
    respondió a mi beso, sus brazos se envolvieron alrededor de mi espalda, mientras
    nos besábamos mi verga se empezó a poner dura otra vez, mi suegra mirando mi
    erección, bajo su mano y acaricio mi verga.

    "Oh yerno, que vamos a hacer ahora?" susurro ella, mientras
    yo miraba como ella esta vez sonreía mientras hablaba. Tome sus tetas entre mis
    manos, y bajando mi boca, chupe sus pezones, mientras ella entregada a la
    caricia masajeaba mi verga, entonces sin que dijese nada mi suegra se movió
    rápidamente ubicándose entre mis piernas, mirándome un momento a los ojos, ella
    bajo su boca sobre la cabeza de mi verga.

    Entonces gimiendo de placer al sentir sus tibios labios
    chupar mi verga, le dije "Suegra ahora usted va a ser mi mamadora" Ella soltando
    mi verga un segundo respondió "Si yerno, claro que si"

    Mi suegra metió de nuevo mi verga profundo dentro de su boca,
    y con su lengua me la chupo de una forma que me excito mas, sentía mis bolas
    llenarse nuevamente de esperma, mi suegra supo que estaba a punto de regarme,
    entonces le pregunte, "Suegra quiere que acabe en su boca". Mi suegra solamente
    cabeceo permitiéndome entender que si, que ella deseaba que eyaculara en su
    boca. MI suegra trago todo el semen que pudo mientras yo gimiendo expulsaba todo
    mi semen en su boca. Luego de tragar mi semen mi suegra, chupo mi verga hasta
    dejarla de nuevo limpia, mi suegra me demostró que en verdad era una excelente
    mamadora. Mi suegra se levanto y se cubrió con la bata, diciéndome que iría un
    momento al baño.

    Mire su maduro cuerpo contonearse mientras salía de la
    habitación, pensé en lo bueno que había sido haber violado a aquella mujer que
    ahora se me ofrecía ardientemente como amante, lo único que me preocupa en ese
    momento es lo que pasaría cuando mi mujer despertase esa mañana y descubriera
    que había dormido con su madre.

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    Resumen del relato:
      Este joven hombre forzara a su suegra a tener sexo con el despues de su accidente, ¿realmente la forzara o no?.

    El reemplazo de mi esposo

    El reemplazo de mi esposo (1)

    El reemplazo de mi esposo I

    La señora Julia tenía un problema, había estado casada por 32
    años con Jorge Villafuerte, un hombre que ahora a sus 60 años, estaba más
    interesado en sus negocios que en su esposa. Y esto era lo que inquietaba a
    Julia, su mujer, hacia muchos meses que su esposo no la tocara, se la pasaba en
    viajes de negocios y aunque ella no pudiera quejarse pues la tenia con todas las
    comodidades, extrañaba a su marido.

    Así que Julia se había refugiado en la compañía de su hija
    Ariadna una joven de 26 años que se había casado con un muchacho de su edad, y
    que vivían en su enorme casa. Ella y su hija hacían todo juntas, iban al cine,
    salían a comer, al parque, a reuniones de los clubes de los cuales ella formaba
    parte, todo esto con el consentimiento del esposo de su hija Joel.

    Pero esta excelente relación cambiaria por una forma
    accidental. Una tarde de sábado, Julia al regresar de hacer unas compras, fue
    hasta la habitación de su hija, quería invitarla a que la acompañara a una
    reunión de las Damas de la Caridad, pero se encontraría con una sorpresa.

    Su yerno Joel, pensando que se encontraba solo en la casa,
    pues su esposa había salido con unas amigas, se había desnudado completamente y
    se había acostado sobre la cama a dormir.

    Julia abrió la puerta de la habitación de su hija y su yerno
    llevándose una enorme sorpresa. "Oh Joel, disculpe!" hablo Julia disculpándose
    sorprendida, aunque no pudiendo retirar su mirada del desnudo cuerpo de su
    yerno, es que este hombre tenia un cuerpo muy viril, sin una sola onza de grasa,
    su abdomen estaba marcado, pero lo que mas llamo la atención de su suegra fue la
    columna de carne que colgaba entre sus piernas, debía medir por lo menos 16 CMS
    y era muy gruesa.

    Joel miro a su suegra aturdido. "Oh señora que pena disculpe,
    " le dijo cubriéndose rápidamente con la sabana de la cama. Su suegra
    rápidamente retrocedió fuera de la habitación completamente apenada.

    Julia no logro sacar de su cabeza la imagen del pene de su
    yerno en todo el resto del día, ella se preguntaba cuan grande seria este
    completamente erecto, si estando en reposo ya era bastante grande. Julia se
    sorprendió al notar que se había excitado con los pensamientos que había estado
    teniendo.

    Esa noche después de acostarse todos en la casa, Julia no
    podía dormir, daba vueltas en la cama, estaba inquieta, entonces decidió
    levantarse a tomar un vaso de jugo a la cocina, bajando las escaleras de la
    casa, miro como provenía una tenue luz del cuarto de televisión, quien estaría
    levantado a esa hora, era de madrugada.

    Asomándose un poco, miro a su yerno sentado frente a la
    televisión, mirándola, la película que aparecía contenía algunas escenas
    eróticas, entonces miro de nuevo a su yerno, este se encontraba usando un
    delgado bóxer de algodón, y al parecer las escenas eróticas habían tenido su
    efecto sobre El "Oh salto cielo, la protuberancia dentro de su bóxer era
    inmensa!"

    "Su pene debe ser gigantesco" admitió Julia lujuriosamente en
    silencio. Y es que había pasado mucho tiempo sin que su marido le hiciera el
    amor, así que mirar a su yerno de esta manera empezaba a despertar una enorme
    excitación en su interior.

    Mientras miraba la televisión Joel recordó el incidente que
    había tenido esa tarde con su suegra, no entendía muy bien, el porque, pero de
    pronto empezó a sentirse muy excitado al pensar en cual había sido la reacción
    de su suegra al verlo desnudo, sabia que era una mujer muy fina y de sociedad,
    pero sabia también que esta mujer que a sus 55 años, se encontraba muy
    descuidada por su marido, quien constantemente pasaba viajando dejándola
    desatendida mucho tiempo.

    Pensando en todas estas detalles, Joel bajaba el pequeño
    bóxer de algodón que estaba usando, dejando expuesta su enorme columna de carne
    completamente erecta, pensó en darse un alivio a si mismo.

    Sujetando su enorme verga con la mano, empezó a deslizarla
    arriba y abajo sobre ella, procurando darse el mayor placer posible, en ese
    momento con toda su excitación en verdad necesitaba satisfacerse a si mismo,
    liquido preseminal empezó a salir de la punta de su verga, mojando y lubricando
    su pene, haciendo mas fácil el desliz de su mano sobre esta.

    Su bombeo iba en aumento, y su otra mano se deslizaba abajo,
    masajeando sus pelotas, mientras pensaba en su suegra, en lo ardiente que
    debería ser y en lo necesitada de verga que estaba, recordó que en alguna
    ocasión había mirado con especial atención aquel enorme par de senos que se
    marcaban bajo sus finas blusas de seda. Joel imaginaba sus grandes senos
    colgando coronados por gruesos pezones, su mano seguía bombeando mas rápido a
    medida que Joel pensaba en su suegra y sentía como se acercaba su orgasmo.

    Sus músculos empezaron a apretarse, sus dedos se encogieron,
    y sus ojos se cerraron mientras sentía como su verga empezaba a disparar toda su
    carga de semen fuera de sus bolas. El primer chorro de semen disparado parecía
    un espeso riachuelo que salía impulsado por los aires y chocaba contra su pecho
    y estomago, rápidamente seguido por varios más. Joel gimió profundamente
    sintiendo la enorme intensidad de su orgasmo. Ahora Joel veía una pequeña
    cantidad de semen correr sobre su verga haciendo su mano más resbaladiza. Esta
    nueva sensación sobre su mano, hizo que disparara un tercer chorro de semen que
    también se estrellaba contra su abdomen.

    De repente Joel nota un pequeño movimiento con la punta del
    ojo. Era su suegra Julia, que estaba colocada en una esquina de la puerta del
    cuarto de televisión. Joel había sido sorprendido por su suegra masturbándose, y
    no podía hacer nada para ocultarlo, no tenía una sabana o almohada para esconder
    los rastros de su acción. Joel miro como su suegra estaba boquiabierta mirando
    lo que El había hecho.

    Joel no tenia la costumbre de masturbarse seguidamente,
    prefería el sexo con su mujer, pero ahora que lo había hecho ahí, había sido
    descubierto por su suegra. Y aunque pudiera parecer un pervertido, para Joel
    saber que su suegra había estado mirándolo provoco que un nuevo disparado de
    semen saliera de su verga, pero esta vez Joel no miro como su semen volaba por
    los aires, esta vez Joel miraba fijamente los ojos de su suegra, mientras ella
    miraba la abundante carga de esperma que este expulsaba.

    Continuara…

    Comentarios y sugerencias
    POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

     

    Resumen del relato:
      MIentras sufre por el descuido en que la tiene su marid sexualmente, accidentealmente espia a su yerno mientras este se masturba fantaseando con ella.

    Desvirgué a mi sobrino

    Desvirgué a mi sobrino (1)

    Desvirgando a mi sobrino

    A mis 24 años me fascinaba vivir solo. En mi pequeño
    apartamento estudio era el amo y señor del Universo.

    Una buena colección de hembras habían desfilado por ese
    recinto. Las había gozado divinamente.

    Pero la paz se interrumpe de pronto, cuando mi hermano mayor
    decide enviarme a un sobrino de 16 años que se iniciaba en la universidad.

    No podía decirle que no a la persona que me había ayudado a
    graduarme de Administrador de empresas.

    Fue así como llegó a mi vida Gugo. Un adolescente fornido y
    rubio que era hijo de mi hermano.

    Desde que nos conocimos todo fue de maravilla. Nos caímos en
    gracia. Nos admirabamos mutuamente y hasta …..nos respetabamos bastante.

    En una oportunidad en que me confesó que aún no había tenido
    hembra, planifiqué traer a dos putitas para que nos divirtieran. Así se fue
    iniciando en el sexo con chicas, pronto le agarró el gustico a las vulvas.

    Cierto día me díce que tiene a una zorrita requete puta ávida
    de verga.

    Le dígo que la traiga el sábado.

    Ese día se apareció con una jovencita delgadita y blanca que
    aparentaba 12 años pero que en realidad tenía 15.

    Ella aceptó tener sexo con los dos.

    Ví por primera vez el culo de Gugo y me excitó de verdad.
    Observandolo culeandose a la flaquita casi me hace acabar. Por eso acerque mi
    verga a la boca de la chica y se la llené de semen.

    Gugo con los ojos apagados observo como yo me corría en la
    boca de la zorrita.

    Noté que me veía la verga con cierto entusiasmo, quizas
    envidia porque la de él era normal.

    La zorrita obtuvo la mayor dosis de placer cuando Gugo la
    clavó por el culo y se la sentó en las piernas. Y yo la penetré por el coño.
    Sentía en el fondo de la vagina la protuberancia del miembro de Gugo. Esa
    sensación nunca la había vivido y me gustó bastante.

    Al día siguiente alborotados y contentos `por haber singado
    sabroso, comentabamos los hechos ocurridos. Fue cuando le díje que el tenía el
    culo precioso, mas lindo que el de la flaquita, y que cuando el se la cogía me
    provocó clavarlo.

    Gugo se rió y dirigió su mirada a mi pene. Que estaba semi
    erecto debajo del pantaloncillo.

    La tienes muy gruesa me díjo.

    Yo me reí y le contesté está a tu orden cuando la quieras
    probar.

    El también se rió. Y decidimos tomarnos unas cervezas que
    quedaban en el refrigerador.

    Ya medio entonados, escuchando música y cantando lo abracé
    por la espalda y lo bese en la mejilla.

    Noté que se erizó, no me rehuyó, ni díjo nada. Yo seguí
    acariciandole el pelo y subitamente lo abracé mas fuerte.

    Ya tenía mi verga tiesa. Comencé a frotarla sobre sus nalgas.
    Lo noté suspirar y relajarse.

    ¿Quieres bañarte conmigo? Le pregunté- El asintió.

    Desnudos en el baño yo seguía abrazandolo y acariciando sus
    nalgas hermosas.

    El sobaba mi pene y mis bolas.

    Fuimos a la cama.

    Me lo mamaba inexpertamente. Le fui indicando truquitos que
    me hacían sentir mas excitación.

    Lo coloqué boca abajo y comencé a besarle toda la espalda y
    las nalgas rosaditas. Se retorcía mucho cuando le pasé la lengua por la rajita
    del culo.

    Comencé a lamerle el ano y meter algo de la punta de la
    lengua.

    Ese culito estaba virginal.

    Lo embadurne de mantequilla por no tener vaselina.

    Y logré empalarlo profundamente.

    Suspiraba y gemía. Diciendome que era lo mas rico que había
    probado en su vida.

    Acabé inmisericordemente entre sus nalgas, hacia lo profundo
    de su recto.

    Al verlo voltearse con cara de satisfacción vi como se
    disponía a echarse un pajaso.

    Entonces para pagarle lo que me había echo gozar le dí una
    gran mamada, que quitó la virginidad de mi garganta.

    Hoy día mi sobrino es mi hembra.

    Es el mejor culo que singado en mi vida.

    Por nada del mundo lo voy a dejar y el mucho menos quiere
    dejar a estos 25 centímetros de verga gruesa que lo han hecho inmensamente
    felíz.

     

    Resumen del relato:
      El empalamiento de un adolescente de 16 años que se enamora perdidamente de su tío.