Lésbicos | Tus Relatos Calientes - Part 2
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Oda de las amigas – amantes

Oda de las amigas – amantes (15)

Elena y Gloria se precian de ser las amigas más íntimas de la
ciudad. No es raro en absoluto verlas pasear juntas, con las manos entrelazadas,
a cualquier hora del día, y si es verano, de la noche. En el barrio todo el
mundo las conoce y las saluda cuando pasan. ¿Y quién no lo haría al ver su
belleza?

Gloria es la más alta. Tiene la piel ligeramente morena, sin
duda por el aire de la sierra, donde va a pasar todos los fines de semana con
sus padres. Una hermosa mata de cabello rizado, que parece trigo tostado, le cae
hasta media espalda. El cuerpo parece una estatua de Venus, perfecto y
proporcionado. Es curioso que ella se empeñe en vestir ropajes que escondan su
natural belleza. Lo que nada podría ocultar es la inocencia y la timidez que
destilan sus ojos.

Elena (o Helena) es más voluptuosa. En sus escasos 160
centímetros, no hay pausa ni se pueden contar sin marearse, la sucesión de sus
curvas. Se viste de un modo muy provocador, con tops y pantalones para sordos
(porque se pueden leer los labios). Su frescura la hace aun más deseable: parece
una flor eternamente floreciente. Y ¿qué podría decir de sus labios? Son
carnosos y de un rojo insultante, incluso sin maquillar. Al verlos deseas de
inmediato ser uno de los chupachups o piruletas que tan a menudo saborea,
mientras clava en quien la mira una mirada libidinosa.

Esta divina pareja, si ya por separado quita el hipo
cualquiera de ellas, juntas son una mezcla explosiva, pura dinamita. Cuando se
sienten observadas por algún "macho" en celo, juntan sus cuerpos y empiezan a
rozarse, sin parar de mirar a su pobre víctima. Los delicados dedos de Helena
buscan los pezones de Gloria por encima de la blusa. Gloria, en permanente
estado de excitación, cierra los ojos y suspira, de un modo tan sugerente que
hasta las piedras se conmueven. Tiernos besos en el cuello van aumentando su
atrevimiento hasta convertirse en los mordiscos de una leona, que no permitirá
que nadie toque a su presa. Y Gloria no puede pensar en otra cosa que en el
placer.

Sólo reza para que su amiga-amante no termine nunca de
acariciarla. Helena ha recorrido tantas veces ese cuerpo, que conoce incluso
mejor que su dueña dónde hay que tocarlo, cómo y cuando, para que los sentidos
de su amiga se empapen de sensaciones. Pero no lo hace. Ella le pertenece y la
obliga a pagar un alto precio a cambio de sus cuidados. Gloria está frustrada,
quiere más y más.

Nunca estará satisfecha ni saciada. Quiere que Helena la
posea por completo, y le abre las puertas de par en par. Desabrocha su atuendo y
muestra, despojada de todo pudor, sus atributos. Helena sonríe: ha caído en la
red que tan hábilmente le preparó. Con mucha calma, lo cual excita y angustia a
Gloria a partes iguales, se hace con el objeto de su deseo. Los pechos de Gloria
casi gritan desesperados por sentir el contacto de la suave piel. Sólo quieren
eso, un simple roce que siempre llega tarde y que a veces incluso les es negado.
Pero no hoy. Un pellizco en cada uno, medido para que sea lo suficientemente
fuerte para sacar a Gloria de su trance hedonista y recordarle a quién debe
tanto gozo, y una sonrisa malévola, casi diabólica. Los gemidos no se dan tregua
ya unos a otros.

Y sin avisar los labios de Helena sorprenden a su víctima. En
una armonía perfecta de besos y caricias, la boca de Helena se deleita en el
manjar de los pechos de Gloria. Está confusa: nunca hubiera aspirado a tanto.
Quiere decir algo, pero ni las palabras salen ni sabe qué decir. Helena no le da
tiempo a adaptarse a la nueva sensación y con un movimiento felino hunde su mano
derecha en el pubis de su amiga. Es una caverna húmeda que quiere explorar. Es
demasiado para Gloria. Va a estallar en jadeos, pero Helena sella sus labios con
los suyos. Su lengua compite con sus dedos en la labor de extraer todo el placer
(y otros líquidos afines) de las profundidades de Gloria. Pero no es sólo una
búsqueda física. En realidad sus espíritus se están fundiendo en las dos caras
de la misma moneda: el tributo de Afrodita.

La sangre de ambas recorre sus cuerpos como fuegos
artificiales y no hay punto en su cuerpo que no se vea invadido, anegado y
sometido por el placer.

Por fin Gloria se siente consciente de la situación y de la
plenitud de su unión. Sus deseos de ser poseída se unen a los de poseer, tan
fuertes como los otros pero dormidos hasta ese momento. Un ademán torpe logra
acercar, sin separar sus labios del néctar del deseo que mana la boca de Helena,
sus manos al cuerpo de su amiga, ahora parte de un mismo cuerpo. Son inexpertas
en estas lides, pero demuestran su capacidad de aprender en poco tiempo. En unos
instantes pueden competir en habilidad con los sutiles dedos de Helena, y entre
las dos tocan la más hermosa melodía en el arpa de sus almas.

La pudicia y el recelo han sido vencidos por completo. Nuevos
reyes se alzan en el trono de sus corazones: voluptuosidad y anhelo. Y si
deciden retirarse de la vista del resto de los mortales, no es por vergí¼enza,
sino porque no desean una interrupción en la danza de sus caricias, besos y
abrazos.

¡Yo os alabo, Gloria gloriosa y Helena, a la que nunca nadie
podrá someter al yugo del amor sino su adorada Gloria! Y aunque sé bien que
jamás podré aspirar a poseeros en la realidad, sabed que en mis sueños, mi mente
y mis escritos, haréis lo que yo ordene. No os preocupéis, que os pagaré bien
esa prenda vuestra: con la fama imperecedera, cuyo valor no puede calcularse, y
con muchos millones de suspiros, moneda de curso legal entre los amores
platónicos.

 

Resumen del relato:
    Helena y Gloria son más que amigas. Se sienten parte de un único ser. Y además son las musas de mis arrebatos eróticos. Quiero cantarlas a ellas, cuya arrebatada y arrebatadora pasión ha provocado no pocos estragos.

La Tienda (II)

La Tienda (II) (15)

Esta es la continuación de mi relato "la
tienda
" y sucedió 2 días después, como comprenderán yo quede muy interesada
por esa tienda después de lo que me sucedió, así que fui de nuevo pero esta vez
fui preparada, llevaba puesto el conjunto de ropa interior que allí había
comprado, y en mi bolso llevaba un consolador iba dispuesta a todo y esta vez
seria yo la que seduciría a Ana Gabriela, llevaba 2 noches soñando con esa rubia
pero mas que todo con sus tetas que me traían loca, me masturbaba pensando en
ellas así que iba ya muy excitada.

Llegue casi a la hora de cerrar como había hecho la otra vez
para así poder quedarme sola con Ana, entre a la tienda y no vi a nadie entonces
dije:

- Buenas…

A su orden – me contesto una muchacha como de 23 años,
también era rubia pero no era Ana, tenia muy buen cuerpo aunque no tantas
tetas como Ana, entonces le conteste…

Estaba buscando a la dependienta Ana, ella me vendió un
conjunto y quería saber si lo podía devolver

Ahhh, lo que pasa es que ya es hora de cerrar pero no
importa, ana esta atrás ya te la llamo. – se fue a buscarla y yo estaba
expectante de su llegada entonces llego sola, había dejado a la otra
muchacha que a todas estas ya sabia que se llamaba Melissa en la parte de
atrás haciendo un inventario.

Hola ( me miro de arriba a bajo), me necesitabas

Hola lo que pasa es que el conjunto no me queda igual a
como me quedaba cuando me lo medí aquí y quería saber si lo podía cambiar…

Lo que pasa es que la ropa interior no se cambia, ni se
devuelve, pero yo creo que lo que pasa es que no te sabes poner el brasier
porque no tienes problemas con lo demás verdad?

No, es solo el brasier

Bueno pasa al probador para que te lo pruebes de nuevo

Pase y me desvestí y salí del vestidor y le dije ya estoy
lista

Ana me volvió a ver con aquella mirada de lujuria y yo
estaba que quemaba.

Ahh, ya veo que tenia razón no te lo sabes poner, y por
lo que veo quieres que yo te lo vuelva a acomodar

Bueno, soy toda tuya – le dije y enseguida ella se acerco
hacia mi y me dijo

Esta vez te va a quedar mejor que la anterior – entonces
tomo mi cara entre sus manos y me paso la lengua por toda la boca, después
me soltó y se empezó a desvestir, yo ya estaba desesperada por ver sus tetas
de nuevo pero me acorde de la otra muchacha que estaba atrás y le pregunte

¿Y Melissa, va a entrar y nos va a ver?

No te preocupes, le deje trabajo como para 3 días, y
todavía queda 1 hora para abrir, esta vez nadie nos va a interrumpir.

Me tomo por la cintura y me empezó a acariciar él estomago,
luego subió y empezó a tirar de mis pezones, yo estaba súper mojada, y para no
quedarme sin hacer nada baje mi mano hacia su chocho que estaba lisito sin
ningún pelito así como me gustaban a mí e introduje un dedo para acariciar su
clítoris a lo que lo metí note que ella estaba mas mojada que yo, entonces lo
moje bien y lo saque para metermelo en la boca cuando ella tomo mi dedo y me
dijo – espera quiero que me lo pases por aquí- y lo empezó a pasar por sus
pezones ella misma volvió a meter mi dedo en su chocho lo saco y se lo paso
por el otro pezón, entonces me dijo – Ahora si, pruébame – no hizo falta que
me lo dijera 2 veces baje mi cabeza y empecé a chuparlos

Ahhhh, hazlo mas rápido, muérdeme, eres una putita, me
decía ana, la tenia como yo quería, entonces baje mi boca hacia su chocho y
empecé a lamérselo, – ummm que bien lo haces, no pares – me decía entonces
la tumbe en un sofá que había en la tienda y le dije

Ahora vas a saber lo que es bueno…, saque de mi cartera
el consolador que habia llevado especialmente para ella, era de esos que uno
se amarra de la cintura y queda colgando como un pene, ella abrio los ojos y
me dijo no me vas a meter eso, en eso escuchamos un ruido y las dos
voleteamos hacia el almacen y vimos a Melissa con la falda arriba y la
camisa abiertam no llevava ni braguita ni sostén, entonces Melissa nos miro
y nos dijo

Sigan, no las quiero interrumpir – yo me le quedo mirando
a ana y le digo a Melissa

Ven y nos ayudas

Claro – se acerco y me dijo a mi si que me lo puedes
meter

No, primero se lo quiero meter a Ana, entonces le abri
las piernas a ana y se lo metí de una, esta gimio y entonces Melissa viendo
que ana estaba a mil se sentó en la cara de ana y le dijo

Chupamelo anita, chupamelo así… ahhh – yo escuchando a
Melissa que estaba tan buena gimiendo así me puso a mil entonces empecé a
meterselo a ana, yo notaba que ana estaba a punto de correrse y yo también,
en eso siento unas manos en mis tetas y era Melissa que me estaba jalando
los pezones y me dice meteselo mas y así lo hice y en esos momentos se
corrieron ana y Melissa a la vez, pero yo no, entonces me levante y Melissa
también se levanto y pude ver la cara de ana toda colorada y llena de los
jugos de Melissa y le dije

Vistes ana que esta vez fue mejor, pero yo no he
llegado…. – Melissa me miro y me tomo de la cintura y me dijo

No te preocupes que ahora Ana y yo te vamos a enseñar lo
que hacemos todas las horas del almuerzo… las dos me acostaron en el sofa
y Melissa me quito el consolador para colocárselo ella entonces ana me dijo
– que tetas tan sabrosas tienes y empezó a chuparmelas como un recien nacido
y senti entonces una lengua en mi choco y era melisa que se estaba comiendo
todos mis jugos, era una sensación ser mamada arriba y abajo… asiiii,
asiiii le decía yo a ellas entonces Melissa dándose cuenta que ya me iba a
corres me abrio las piernas y me empezó a meter el consolador…

Mas , mas , mas le gritaba yo a Melissa entonces esta le
dijo a Ana, traete el nuestro y no pasaron mas de 3 minutos cuando veo venir
a Ana con uno igual al mio puesto, Melissa me dijo ese es el de Ana ella
siempre me coge a mi pero tu fuiste la primera que se la coge a ella, ahora
vas a ser de nosotras dos, entonces me dijo que me levantara, ana se sento y
me dijo siéntate aquí y me metio el consolador en el ano y luego Melissa me
lo volvió a meter en el chocho yo estaba a puntito de explotar entonces las
dos empezaron a follarme y Melissa también me las chupaba – ahhh, así que
zorras son las dos pero me lo hacen bien ahhh, ya llego…ahhhh y alli
explote y salio de michocho una gran cantidad de jugos ahhh era lo unico que
podía decir y así termino esta visita a la tienda, espero que les haya
gustado.

Si me quieren escribir mi correo es :
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Otra vez de Compras!

Si… la amo y que

Si… la amo y que (15)

Cursaba el ultimo año de secundaria, el año anterior la
conocí era la enamorada de una amigo mío, por eso pensé que era imposible estar
con ella y empecé a olvidarla.

Ustedes la hubieran visto, era una morena de sueños que puede
matar con su mirada, sus lindos cabellos color azabache se movían por todo la
habitación dejando un olor a rosas y sus labios tentaban a pecar.

Y ahí estaba yo, despreocupada por la vida completamente;
también estaba con un muchacho por el cual no sentía absolutamente nada pero así
duramos mas de un año solo por las apariencias.

Llegó un momento de ese ultimo año que no se como ella y yo
nos volvimos súper amigas (para este entonces ella ya había terminado con su
novio). Cada día mas y más la quería tener pero no podía era su amistad la que
no quería perder y no podía decirle nada por temor a que todo acabe, al fin me
decid{í a contarle que era la mujer más maravillosa que conocí en mi corta vida
y que daría todo por ella; bueno no se lo dije asi completamente pero le dije
algo y ela no me dijo nada. No volvimos a hablar del tema y así pasaron meses.

Dio el día del viaje de ultimo año y yo me decidí a besarle
si o si, entonces me la arregle para ir sentada alado de ella.

Cuando partió el bus le tome su mano y las 8 horas que duro
el viaje hasta el sitio donde nos quedaríamos una semana no se la solté, ese
mismo día a la media noche en el bus con todas las luces a pagadas y nuestros
compañeros y profesores completamente dormidos nos besamos o mejor dicho ella me
besó yo no dude casi nada en responderle, me dijo que ese día que le dije que la
amaba ella también quería decírmelo pero la deje fría.

Después de ese día llegamos al lugar y era hermoso, nieve por
todos lados, y una cabañita que era el hotel para todo el grupo, era un cuarto
por dos personas y no dudamos en escogernos de compañeras para dormir en el
mismo cuarto, esa noche y las que siguieron fueron lo mejor del viaje.

La primera noche dormimos en mi cama, ella no dejo de
besarme, ella quería tener el control de la situación y yo se lo permití, nos
amamos como nunca pensé amar a alguien ella me dijo que era su primera vez con
una mujer y que sabia que no era mi primera vez(lo cual es cierto) así que tome
las cosas con calme y juntas llagamos al placer más grande.

Llegando de nuevo a la escuela se escuchaban rumores que ella
y yo teníamos algo nosotros nunca lo negamos porque definitivamente si… la amo
y que.

Después de esa semana de amor no nos hemos podido dejar,
hasta hoy ella es el amor de mi vida y yo soy la de ella, yo ahora estoy en la
universidad y ella trabaja, nos vemos casi todos los días y estamos planeando
vivir juntas para no vernos casi todos los días sino todos los días.

PARA EL AMOR DE MI VIDA DE EL AMOR DE SU VIDA… TE AMO

 

Resumen del relato:
    Sabia que la tenia que amarla cuando sus manos rozaban las de mi amigo.

La Tienda

La Tienda (15)

Mi nombre es Carolina tengo 19 años y a mi parecer y al de
otros soy muy atractiva, desde los 15 años se que me gustan las mujeres, y lo
que les contare a continuación ocurrió hace 1 semana:

Estaba de compras en un gran centro comercial, cuando pase
por una tienda de ropa intima femenina y vi un conjunto muy sexy de color verde,
como soy morena pensé que este color se vería fabuloso en mi piel, así que
decidí entrar, fui recibida por una rubia espectacular con unos pechos muy
grandes que desde que los vi no podía apartar la mirada de ellos pensando como
seria chupar aquellas tetas, en su ropa llevaba una identificación, así que pude
ver que se llamaba Ana Gabriela.

-Estamos a punto de cerrar – me dijo ella con una voz muy
sensual.

-Ahhh, lo que pasa es que me gustaría comprar este conjunto
que esta en exhibición será que todavía me pueden atender – ella me miro y
asintió, cerro la puerta y puso el cartel de cerrado, yo no podía dejar de verla
era muy sexy con aquella minifalda y la blusa de seda blanca tan estrecha que
marcaba muy bien sus pechos que iban libres sin sujetador.


Cuál era el que queria –

El Verde de la Vitrina en talla 34 por favor

Pase al probador mientras yo se lo busco y vaya
desvistiéndose.


Entre y me quite todo, solo quede en braguitas, me mire al
espejo y pude notar lo excitada que estaba esa rubia me tenia a 1000.

Tome – me paso el conjunto y me lo puse, pero el brasier
me quedaba un poco pequeño y así se lo dije a la rubia y ella me dijo :

Sal para verte mejor, la tienda esta cerrada y no hay
nadie así te puedo ayudar. – yo sali y me la encontre alli mirándome con
deseo, no podía creer que me viera así, así que me hice la inocente para ver
que pasaba

Acercate para ayudarte, ese sostén no se pone así,
quitatelo para yo ponértelo. – me lo quite y le dije que me daba pena que me
viera así y entonces ella me dijo no hay problema dejame quitarme la blusa
para que no sientas pena. Se la quito y no pude contener un suspiro de
admiración, eran tan bellas con aquellos pezones rosaditos, entonces me dijo
ven pues para colocarte el brasier, me acerque y me puso el sostén tomando
mis pechos en sus manos, senti una descarga electrica, y cerre mis ojos
entonces ella se puso a masajearlos con sus manos y me decia que tenian que
estar duritos mis pezones para que pudieran entrar en el sostén y entonces
empezo a lamerlos como un bebe recien nacido yo gemia ya sin vergí¼enza y me
separe de ella, la mire y baje mi boca asia sus pechos eran tan grandes que
no cabian completamente en mi boca pero no me importo y los empece a chupara
como habia querido desde que la vi, ella bajo su mano hasta mi braguita y me
la bajo luego metio sus dedos en mi chocho y empezo a meterlo y a sacarlo,
yo no podía dejar de chuparla y ella me penetraba ya con dos dedos en eso
nos movimos y caimos en la alfombra, ella se coloco encima de mi y moviendo
su mano saco un bolso yo la mire extrañada y vi como ella del bolso sacaba
un consolador y me dijo desde que te vi he querido hacerte esto, me metio el
consolador sin aviso y yo grite de puro placer entonces empezo a metermelo
cada vez mas adentro y mamaba mis tetas yo estaba ya a punto de correrme ,
ella se dio cuenta y para mas placer mio me empezo a meter un dedo en mi
culito yo ya no podía mas y me corri, ahhhh , ahhhhh, me decia ella, te
gusta verdad eres una putita, ven ahora y chupame las tetas que yo se que tu
quieres, yo no espere y me abalance sobre ella y empece a subcionarlas
fuertemente y a jalar sus pezones con mis dientes, agarre e consolador y se
lo meti mientras seguia chupandola, en eso ella se corrio quite el
consolador y me puse a chupar todo su chocho comiéndome todos sus jugos,
termine me levante y le dije que si me llevava el conjunto, en eso tocaron
la puerta ya habia pasado la hora del almuerzo y llegaban los clientes, nos
vistimos ella abrio y yo me fui.

Si les gusto y quieren que les mande otra experiencia o
quieren una experiencia así escríbanme a:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Una chica va de compras y entra a una tienda donde consigue a una rubia muy bella

Experiencia lesbica

Experiencia lesbica (15)

Yo soy viuda de 42 años, me case muy joven, pese a mi edad
tengo muy bonito cuerpo, pelo negro tez blanca, con tres hijos y siempre había
tenido buenas relaciones con mi marido, yo soy muy ardiente y después que
falleció no había tenido relaciones con otro hombre y esto que les relato me
sucedió hace como tres años atrás.

Yo tengo una amiga (para esta historia la llamare catalina,
no vaya a descubrirme que relate lo ocurrido) de mi misma edad y siempre me iba
a ver a mi casa nos tomábamos unos tragos y charlábamos bastante rato. En una
oportunidad en que yo que quede sola en casa, mis hijos fueron donde mis padres,
la invite, nos servimos unas copas y yo me emborrache, estaba tan mareada que
catalina me llevo a mi dormitorio, me empezó a desvestir y me dijo que me iba
acostar, ya que estaba muy borracha, ella me empezó a desvestir totalmente, le
pregunte porque y catalina me respondió que era para que descansara mejor y
además me empezó a acariciar, me extrañe, pero ella insistió que era para
relajarme, sus manos suaves empezaron a recorrer mi cuerpo, en un principio me
sentía extraña que otra mujer me acariciara, después me empezó a agradar, ya que
lo hacia con bastante delicadeza, tocaba mi vientre, deslizaba sus manos por el
contorno de mi busto, el cual no es muy grande, bajaba hasta mis caderas, seguía
por mis piernas, y volvía a subir tocando con suavidad mi zona pubica, casi en
el aire con sus manos tocaba mis vellos.

Yo estaba empezando a sentir una sensación extraña de sopor,
entre lo mareada que estaba y sus caricias, de pronto catalina abrió mis piernas
se agacho y hundió su cara en mi sexo, me empezó a besar todo mi sexo, sentía su
lengua recorrer mis labios vaginales, mi clítoris, yo le dije que se detuviera y
ella no lo hacia, yo tan mareada estaba que no podía sacarla de encima de mí, su
boca seguía comiéndose mi chochito y con sus manos me tomo mis pechos pequeños y
empezó a jugar con mis pezones, los cuales se endurecieron ante tal estimulo. Yo
no podía luchar contra ella, mi cuerpo no me respondía y mi sexo estaba
respondiendo también a esa lengua, la cual se metía en mi cuevita, y Catalina ni
siquiera respiraba besando mi sexo.

Catalina me tenia excitada, yo luchaba mentalmente contra el
hecho de que fuera una mujer la que me hiciera gozar, pero yo estaba tan
borracha que no tenia fuerza para sacarla de encima, catalina siguió besando mi
sexo, después levanto mis piernas y empezó a hundir su lengua en mi trasero
mojando todo mi hoyito, yo estaba totalmente excitada por un lado quería
disfrutar su lengua y por otro me resistía a la idea de que fuera mi amiga la
que me hiciera esto.

Por un instante, Catalina se detuvo, se soltó el vestido, se
saco su pequeño calzón blanco, me volvió a abrir de piernas, y empezó a rozar su
sexo con el mío y mientras lo hacia se saco su blusa y el sostén, y totalmente
desnuda siguió con su movimiento mientras yo miraba sus tremendas tetas blancas
y sus pezones rosados, ella me chupaba mis pezones y seguía moviéndose, hasta
que me hizo llegar al orgasmo, yo quede temblando, no se de nervios, o de tanta
excitación ya que me hizo volar.

Catalina se paro suavemente me tomo y me acostó, me tapo en
la cama y ella se fue, yo estaba como ida, prácticamente mi amiga me había
violado, pero lo terrible era que yo lo había disfrutado, yo me quede dormida y
al otro día cuando desperté, pense que era un mal sueño, me doy cuenta que
estaba durmiendo totalmente desnuda y me acorde de lo ocurrido, me levante, me
duche y vi en el otro cuarto que estaba catalina, se había quedado, estaba ya en
pie y se dirigió a mi, fuimos a la sala y nos sentamos a conversar, ella me
pidió disculpas, estaba arrepentida de lo que había hecho, no quería perder
nuestra amistad, me confeso que siempre yo le había gustado que era bisexual,
que había tenido relaciones con mujeres, pero que siempre le atraje, yo quede,
confundida, le dije que yo no era bisexual, que lo había pasado en la noche para
mí era algo totalmente extraño, yo no aceptaba en mi tener una relación con una
mujer. Le dije que aceptaba sus disculpas, ya que ella es mi única amiga y la
estimo mucho., le dije que iba a asumir que lo ocurrido nunca paso.

En los días siguientes cuando me iba a acostar, yo me
acordaba de lo sucedido, y varias veces me empece a excitar, me acordaba de sus
pechos moviéndose encima de mí, tan grandes, blancos y suaves, yo con eso me
empezaba a tocar y me daba cuenta que estaba excitada, era tan extraña esa
sensación y me masturbaba pensando en ella, me daba miedo esos pensamientos,
pero me excitaba, lo que me hizo.

Un día Domingo, como dos meses después de lo sucedido, la
invite a almorzar con su hija, después de almuerzo, mis hijos fueron con la hija
de ella al cine y quedamos solas, nos sentamos a charlar ella se sentó a mi lado
me decía que estaba muy agradecida que fuera su amiga, a mí empezó a acelerar la
respiración era tan extraño, miraba su escote y me acordaba de sus pechos
colgando sobre mi, miraba sus labios y recordaba su lengua en mi sexo, ella tomo
mi mano en forma cariñosa, se acordó de lo sucedido y de nuevo me pidió
disculpas, yo ya no escuchaba lo que decía, solo veía a la mujer que me hizo
volar, entonces ella me abrazo en señal de agradecimiento por lo buen amiga que
era yo, vi sus labios suaves y la bese, ella se sorprendió un poco, pero después
nos besamos muy apasionadamente, yo me dije, que me importa que sea mujer, ella
me hizo y si es mi amiga mucho mejor, y sentí su lengua en mi boca, fue
maravilloso…

 

Resumen del relato:
    Es la primera vez que lo hace con otra mujer, y fue maravilloso…

Corinne

Corinne (15)

Me llamo María, soy una mujer de veinticuatro años, morena,
tengo mi trabajo y apenas sé cocinar.

Mi vida era muy rutinaria, por supuesto sin caer en la
mojigatería, hasta que descubrí a gozar con mi cuerpo. Todo empezó hace unos
meses, cuando se quedó libre un piso en mi bloque por encima del mío. Lo ocupó
una preciosa francesa de nombre Corinne. Desde la primera vez que nos vimos creo
que nos caímos simpáticas. Recuerdo que fue una tarde de verano, venía de
trabajar y coincidimos en el rellano del portal mientras recogíamos nuestra
respectiva correspondencia. Nos saludamos haciendo las precisas presentaciones y
me ofrecí para cualquier cosa que necesitara. Corinne tiene tan sólo diecinueve
años, mide alrededor de un metro setenta centímetros. Sus ojos son enormes y de
un azul ultramar electrizante, rodeados de unas pestañas largas, suaves y
claras. El pelo rubio, largo hasta la cintura, flexible, sano, rebelde,
brillante y con delicadas onditas que le confieren un aspecto de niña traviesa.

Corinne y yo comenzamos a vernos varias tardes a la semana y,
poco a poco, fue creciendo nuestra amistad, aumentando nuestra confianza.
Quedábamos en su casa o en la mía para tomar té frío o unos JB con Coca-Cola y
charlar sobre cualquier tema que en ese momento nos pudiera interesar. Nunca nos
sentimos cohibidas aunque nuestras confesiones fueran muy íntimas, incluso
hablábamos de nuestras propias experiencias sexuales. Mi vida en ese aspecto se
limitaba a unos breves escarceos con chicos que consistían en magreos un tanto
violentos que nunca me terminaron de gustar, acompañados de un montón de besos
anodinos. Por supuesto era virgen, jamás había sentido la necesidad de dejar de
serlo. Corinne había nacido en Lyon, pero se crió en París, su educación le
hacia tener una concepción del sexo diametralmente opuesta a la que nosotros, en
este país, respiramos desde el momento de nacer. Para ella el sexo no era otra
cosa que una expresión de amor, de cariño hacia una persona o varias, una
representación física, material de algo que no se puede tocar, de algo
abstracto. Pronto empecé a comprenderla completamente.

Un viernes por la tarde habíamos permanecido unas dos horas
sentadas en el sofá hablando de nuestras cosas y bebiendo, casi sin darnos
cuenta íbamos por el quinto JB con Coca-Cola. Comenzaba a oler su exótico y
embelesador perfume, tan sensual, tan cálido, tan profundo como ella misma. Mis
ojos querían cerrarse para poder llenarme de su esencia y sentir que era feliz.
De repente Corinne se levantó dando un salto y me dijo que quería enseñarme algo
para conocer mi opinión. Desapareció del salón y se adentró en su dormitorio. A
los pocos minutos apareció por la puerta, la luz de la habitación la iluminaba
por detrás y por delante la casi extinta luminosidad del salón. Llevaba puesto
un picardías transparente de color púrpura, lleno de encajes delicados a la
altura del pecho, por donde se veían con todo detalle unos oscuros pezones.
Estaba tan arrebatodora ante la puerta, con su pelo rubio dejándose resbalar por
la espalda, las telas transparentes, las piernas largas, el exquisito triángulo
de su pubis, de su monte de Venus…

- ¿Te gusta? -Me preguntó en un plañido. La contesté con una
afirmación apagada. En ese momento sólo veía un ángel pícaro, una ninfa ingenua,
todo a la vez; sólo veía su palidez, el púrpura de sus encajes, la delicadeza de
su persona y la embriaguez de las refinadas curvas de su cuerpo. Por primera vez
en mi vida sentí no haber tenido una vida sexual más activa, más experiencia;
deseaba a aquella mujer y no tenía la más mínima idea sobre lo que debía hacer o
de lo que ella podría llegar a hacer. Sentía un deseo irrefrenable físicamente,
pero mentalmente me aprisionaba la idea de que la homosexualidad no era natural.

Se aproximó a mí y se sentó lentamente sobre el sofá, me miró
fijamente clavando esos ojazos azules en mis pupilas y puso mi mano sobre su
pecho. Sin darme cuenta, pronto empecé a acariciarlo y a darle pequeños
pellizcos; su pezón, como por arte de magia, se puso duro, erecto. Sentí una
llamada al pecado, al abandono, dirigí mi otra mano hacia su otro pecho como si
una fuerza oculta me guiará camino del placer. Corinne cerró los ojos, su
respiración se entrecortó y fue haciéndose, a medida que pasaba el tiempo, más
rápida y ruidosa. Yo estaba experimentando a la vez algo muy similar. Una idea
se me instaló en la cabeza, tenía una necesidad enorme de acceder con mis labios
a sus tetas y chupárselas hasta deshacerlas, pero dudaba porque no me creía
capaz de hacerlo. Tenía que hacer un esfuerzo y no dejar que mi cabeza me
dominara, no podía permitirme el lujo de detener el el presente por mis dudas,
por mis indecisiones, por ese afán que tengo de pensar las cosas mil veces antes
de realizarlas. Cuando mi lengua sintió la dulzura de su pezón, ella jadeó.
Después traté de meterme el seno entero en la boca, entonces ella gimió con
fuerza. Tenía hambre atrasada, tenía «mono» de su escultural cuerpo, comencé a
sorber, a morder, a chupar a tocar su busto de porcelana una y otra vez, estaba
dispuesta a que ese momento no tuviera final. Habíamos llegado a un punto en el
cual era imposible regresar, por fin iba a tener una historia de amor que me
apetecía. Corinne se cansó de estar tumbada incorporándose, se desabrochó el
picardías y se lo quitó. Totalmente desnuda era como un sueño hecho realidad, me
sentí desfallecer cuando ella tocó con sus finas manos mis pechos. Sus dedos
magreaban mis tetas con maestría, sus labios jugaban con los míos. Primero se
dedicó a recrearse con su lengua por los alrededores de mis labios, mi boca
ansiosa buscaba con desenfreno su ávida lengua y luego, sin avisarme me la metió
hasta dentro, como si quisiera comerme entera.

Estaba yo ensimismada por la cascada de sensaciones que vivía
cuando noté su mano caracoleando entre mis piernas. Mi braguita de algodón
estaba empapada. Bajó la cremallera de la bragueta e introdujo con decisión sus
dedos por dentro de los pantalones. Primero me tocó el coño por encima de las
mojadas braguitas, a continuación se las ingenió para llegar a la fuente de mis
jugos. Mientras hurgaba y se entretenía en mi húmeda almejita, con la palma de
la mano rozaba mi clítoris. Quería destrozar los pantalones, tal era mi
excitación, comencé a moverme con ese propósito, pero ella lo hizo por mí.
Entonces me quité las braguitas. Ahora estábamos las dos desnudas, su
entrepierna se me presentaba totalmente inundada por sus flujos. Exploré su coño
a la vez que ella hacía lo mismo con el mío. Más tarde caí sorprendida cuando me
empujó para atrás, dejándome tumbada boca arriba, me abrió las piernas y metió
su cabeza. Noté su lengua en mi ardiente rajita, entonces comprendí que no iba a
tardar demasiado en correrme. Tenía su cara literalmente metida en mi hendidura,
sorbiendo todos mis líquidos con ejemplar sapiencia, chupando mi clítoris y mis
labios vaginales con su habilísima lengua. Al mismo tiempo, sus manos, al
unísono, pellizcaban mis pezones. Algunos minutos más tarde me hacía gozar del
orgasmo más cálido, delicado e intenso que había sentido en mi vida. En este
momento me sentí injusta e intenté comerle ese coñito rubio tan excitante; pero
ella no pudo esperar, antes de que mi lengua pudiera llegar a su vulva la inundó
su propio orgasmo, entonces me cogió con sus manos por mi cabeza y me llevó a
sus labios.

Desde ese día los encuentros se han multiplicado. Ahora
cuando estoy con algún chico me gusta imaginar que son las manos de Corinne las
que me acarician. Cuando él me lame el coño, pienso que es la pequeña boca
rosada de mi amiga y cuando me coloco debajo de él para ser penetrada deseo que
sea el ardiente y húmedo chochito de mi Corinne lo que me roza.

Aún no he podido contar a nadie mi relación con Corinne. Mis
sentimientos son confusos; mi educación me obliga a hacer el amor.

 

Resumen del relato:
    Una vida rutinaria se cambia radicalmente cuando nuestra protagonista aprende a disfrutar de su cuerpo.

Lesbiana reprimida

Lesbiana reprimida (15)

Estoy en este momento en lo que acá en Buenos Aires se llama
un locutorio, que es un lugar público para acceder a internet leyendo los
relatos de .com, que son casi una adicción sobre todo los que son de
lesbianas.

Siempre supuse que algo distinto me pasaba en temas de sexo,
porque desde los 17 años que tengo relaciones con los hombres y nunca pude
sentir lo que mis amigas dicen que es estar en la gloria.

Hace un ratito se sentó al lado mío una mujer que es la
típica con las cuales los hombres se dan vuelta para mirarla. Muy linda de cara,
con un pelo lacio y rubio muy largo y facciones de nena. Cuando se sentó pude
ver que llevaba una pollerita muy corta que dejan ver unas piernas largas que
parecen muy suaves. De costado se puede ver que sus pechos son asombrosamente
grandes a pesar del cuerpo moldeado que tiene.

Me decidí a escribirles porque, espiando su computadora pude
ver que entró a la página de fotos de lesbianas y parece estar gozando mucho con
lo que ve.

Mi cabeza está funcionando a mil, no sé si decirle algo ó no,
pero me imagino cosas que quiero compartir con ustedes.

Imagino que en lugar de toda esta gente que entra y que sale,
sólo estamos en el lugar ella y yo y que el viejito que atiende se quedó
dormido. Le pregunto si le gustan los relatos de lesbianas, me dice que sí y se
me acerca para ver qué relato estoy leyendo. Su cara queda muy cerca de la mía y
ante el primer intercambio de miradas posa sus labios sobre los míos de una
manera muy dulce.

Sus labios me llenan de besos la boca y de a poco la voy
abriendo porque su lengua me pide permiso. La siento recorrer toda mi boca, y yo
también muevo la mía para pasar de la dulzura del beso a la pasión de las
lenguas que van y vienen. Me pasa la lengua por toda mi cara hasta que llega al
cuello donde vuelve a besarme suavemente. Uno, dos, cinco, diez besos me ponen a
mil, hasta que baja por mi camisa que ella misma desabrocha. Mis pechos,
encerrados en el corpiño quedan a su merced, y me los acaricia con una suavidad
sorprendente. La parte posterior de mis pechos comienza a ser besada con
maestría, nunca me había pasado pero ya quería acabar.

Sus besos son ahora más fuertes y de un tirón me arranca el
corpiño para ahora sí tenerlos todos para ella. Su lengua va y viene de una teta
a la otra, de un pezón al otro y mis jadeos son cada vez mas fuertes.

En uno de sus lenguetazos, llega hasta mi boca y sus pechos
inundan mi cara. Tiene una remera muy blanca que se la saco a los tirones y su
corpiño estaba a punto de explotar así que se salió apenas tiré de el. Esos
pechos. Que locura. Mi boca no sabía como empezar. Y comencé con sus pezones. Un
beso a uno y otro al otro. Así hasta que me pidió que por favor me los meta en
la boca. Así lo hice, pero sus tetas eran tan grandes que no me entraban. Pero
chupé igual .Chupé hasta que la escuché gritar que por favor pare que estaba por
acabar.

Se acomodó mejor encima mío y comenzó a pasarme sus pechos
por los míos. No lo podía creer. Se movía lentamente y cada vez que nuestros
pezones chocaban sentía un pequeño orgasmo que me partía la cabeza. Después se
movía más rápido y sentada sobre mí con su cola golpeaba mi concha.

Jadéabamos las dos desesperadamente y me dí cuenta que íbamos
a llegar rápidamente a un orgasmo cómo no había tenido nunca en ´mi vida.

Cuanta imaginación porque en realidad todavía nada de esto pasó. Quizas si la
encaro todo esto se transforma en realidad. Pero no sé ni que decirle.

Hace rato que se que algo me pasa pero no le hago frente a la
situación. Me mojo toda leyendo los relatos de lesbianismo.

Si alguna me quiere ayudar ó le pasa los mismo que a mi les
pido que me escriban a:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Nuestra protagonista está en un locutorio de internet leyendo relatos en esta misma web… la ocurrira algo muy especial.

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