Grandes Series | Tus Relatos Calientes - Part 3
Posts RSS Comments RSS 3,846 Entradas and 0 Comentarios till now

Archive for the 'Grandes Series' Category

Liria (03: y Eros)

Liria (03: y Eros) (11)

Liria y Eros (CAP. III)

Lo que me contó de Jazmín no me alarmó y tampoco me pareció fuera de lugar.
Creo que hasta sentí cierta excitación con su anécdota. Realmente ella era una
persona muy especial, todos en el trabajo la apreciábamos y cuidábamos con gran
celo. Representaba muchas cosas, tales como: amiga, hermana, novia, esposa y
hasta madre para ambos sexos. Nos preocupábamos por su soledad aunque ella decía
que sabía como afrontar todas las cosas y realmente le creíamos por su trato
hacia nosotros.

La única visita que recibía era la mía. Así poco a poco fui conociendo su
departamento, lamentablemente ya no tenía a Jazmín; debió de darlo a unas
personas, pues se convirtió en un perro demasiado grande para que le permitieran
tenerlo en el edificio. Me comento que extrañaba las cogidas y mamadas que se
daban mutuamente, además de la cantidad de leche que le daba por la boca y la
concha.

Yo también le comenté que le último chico con el cuál salí me dejó sin más,
aunque no me importó, pues no era bueno en la cama y siempre me dejaba muy
caliente, aunque estaba sintiendo la necesidad de una buena verga dentro de mi.

“Yo me cuido mucho en todas mis necesidades corporales” decía “desde la
salud, que comenzó por lo que le pasó a Aarón, otros cuidados propios de la
mujer y también necesidades como satisfacer mis instintos sexuales; me gusta ser
sincera, no me preocupa la opinión ajena; hago lo que me hace sentir bien a mi.
Además soy muy higiénica, me levanto y me baño, luego que vuelvo del trabajo
antes de acostarme repito el rito del baño. Los días que no trabajo y hago
quehaceres de la casa me baño hasta cuatro veces si es necesario y para el
relajamiento del cuerpo me compré un yacuzi para darme largos hidromasajes,
mientras, leo un buen libro, o sólo cierro los ojos, o hago ciertas cosillas”.

Esta última frase agudizó mis sentidos y dejó una incógnita en mi.

Como siempre que estaba en su casa conmigo, tenía puesta una bata corta que
terminaba sobre sus rodillas. Así preparó la cena, levantó los trastos para
poner en el lava vajilla. Antes de pasar a su estar para disfrutar de un buen
café con su licor preferido me dijo que deseaba darse un buen hidromasaje. Si yo
deseaba podía ver televisión en su receptor gigante, escuchar música en su
centro musical. O si me parecía bien, podíamos charlar mientras estaba sumergida
en el agua.

Se fue a preparar su baño, me quedé sentada pensando en eso de “las cosillas”

Su llamada me libró del pensamiento y fui a su encuentro. Guiándome por la
voz llegué hasta ella, era una parte del piso que no conocía. Sólo conocía su
sala, comedor, cocina, dormitorio de ella, de huéspedes (que yo utilizaba
algunas veces a su invitación) y el baño pequeño.

Era antes un pequeño estudio, como ya no le daba utilidad, lo convirtió en su
sala de relax. Hacía algún ejercicio que se notaba, pues, a pesar de su baja
estatura era incansable y ágil de movimientos, que demostraba bailando y
amenizando las veladas del grupo. El yacuzi era elevado, sobresalía sobre un
ángulo, de color rojo (su color favorito) dentro y fuera, con grifos dorados que
tenían piedras amatistas incrustadas.

Ella estaba dentro, del agua salía un vapor tenue, también un suave aroma (le
ponía sales) , el líquido burbujeaba al impulso de los chorros que salían por
varios agujeros al efecto dentro de el. No había espuma de jabón. Me recibió con
una sonrisa, como preguntando mi opinión, mientras impulsaba el elemento con su
manos y brazos como intentando apartarla.

El cuerpo sonrosado de ella sobresalía en el oscuro fondo, aunque se difundía
en el fragor del movimiento del agua. La observé con curiosidad y ansiedad
tratando de adivinar como era en todo su forma oculta.

Charlamos un rato hasta que la conversación se desvió a recuerdos sexuales de
ambas. Comenzamos un anecdotario lleno de adjetivos y ciertas onomatopeyas
relacionados a los actos del sexo. En el interín comentamos ambas, casi al
unísono, que teníamos una excitación que nos mojaba, sentíamos la concha llena
de flujos y jugos.

Ya comenzamos con palabras mas directas sobre el particular, excitándonos más
a cada frase.

Recordé sus “cosillas”, directamente le pregunté si se trataba del tema que
platicábamos. Me respondió que si, pero más que nada como aplacar “sus
necesidades corporales” que había mencionado a poco de yo llegar.

La miré con desconcierto. Replicó directamente. “Me masturbo cuando mi ansia
es superlativa, como ahora”, entonces vi que su mano se movía dentro del agua
con cierto ritmo. No me asombré, pues de ella sólo se pueden esperar respuestas
directas, no tiene rodeos. Cierto fue que mi cerebro hizo un clic dentro que
avivó mi curiosidad, con cierto aire de deseo de hacer lo mismo que ella.

Comentó. “Quiero tener una enorme verga dentro de mi, que me llene de
placer”.

Le replique eso no me parecía posible, salvo que saliera así y se enganchara
al primero que pase. Dijo: “Para coger con alguien, debo primero tener tiempo
para conocerlo y sobre todo saber que no se acuesta con cualquiera. El proceso
es de tiempo y yo tengo la urgencia ya”

Le hice una mueca cuestionando como lo hace. “Simple, tengo juguetes
sexuales. Una enorme verga muy suave que parece real, otra un poco mas fina y
algo mas larga, un vibrador y una serpiente. Estas sales aromáticas en el agua,
el chorro que se bate en mi coño y la temperatura, le dan mas excitación a mi
cuerpo. Además de la plática que nos cruzamos. Abre la gaveta debajo del lavabo,
allí están mis juguetes”

Hice lo que me pidió, me acerqué al lugar indicado, había un espejo con una
forma peculiar, su marco era el de un dios romano (lo supuse pues estaba
coronado por una cabeza humana con ramas de cómo de olivo). “Ese es el dios Eros
de los romanos del amor y el sexo, es decir de la lujuria” me comentó. Abrí el
cajón, vi sus enceres y sobre todo las pollas que eran como parte amputada del
cuerpo de un hombre, mi sangre baño mis neuronas. Cuando se las di, me dijo:
“Miraste con lujuria mis instrumentos, me percaté que te dieron ganas de probar,
es Eros el depositario del deseo sexual”.

Asentí con la cabeza, no podía apartar los ojos de ellos, mi cuerpo pedía
sexo y mi mente me impulsaba a hacer la prueba, el Eros me había atrapado.

“Quítate la ropa con confianza, ambas somos mujeres, entra en el yacuzi y
relájate”

Muy rápido me despojé de la vestimenta, ella me observaba, sobre todo cuando
me fui quitando las bragas. Tengo mi pubis prolijamente rasurado, a pesar que
poseo muy poco bello, por lo que se ve muy bien su piel sin las sombras que se
insinúa cuando se tiene mucho pelo y oscuro. Los labios de mi vagina son
delgados, apenas abultados, mi coño es muy rosado, aunque asoma bastante fuera y
sobre todo cuando estoy excitada como en ese momento. Ella miraba con sus ojos
muy brillantes y pícaros todos mis movimientos denotando cierta ansiedad.
También me observaba el busto, de tetas grandes, firmes, con pezones rodeados
por un halo oscuro, que al momento tenía erguidos por la calentura.

Ingresé al agua, a medida que me sumergía el vapor aromático penetraba todos
mis sentidos exaltándome más, mis jugos comenzaron a hacer brillar mi clítoris y
a abultar algo mas los labios que lo rodean. Me senté, ella me masajeó con afán
de distenderme más, aunque sólo logró calentarme más pues estaba demorándome en
probar lo que ansiaba: tener uno de sus falos dentro de mi concha llena de
placentero jugo.

Ambas quedamos en silencio sumidas en nuestras fantasías personales, Liria
rompió el silencio al salirse del yacuzi, con un ademán me insinuó que también
lo hiciera.

Se acostó en una grande y mullida alfombra que había a un lado,. Sin secarse,
con las piernas muy separadas, comenzó a frotar en los labios de su concha la
punta de la enorme verga. Yo estaba muy caliente observándola. Pasó algo
viscoso, de aspecto graso por el falo, lo acarició como si fuera real, mientras
lamía sus labios lo fue penetrando en su concha con suaves vaivenes, dentro,
fuera, dentro fuera…

Empecé a sentir que me quería correr, pequeños estremecimientos me recorrían
comenzando en mi concha hasta llegar a mi vientre. No podía dejar de ver a Liria
dándole cada vez más rápido a su auto penetración, acompañada de susurros y
gemidos de placer. Supe que tuvo un orgasmo cuando la mandó muy dentro de ella y
por un instante apretó la verga con ambas piernas mientras su cuerpo se sacudía
en pequeños y sucesivos espasmos.

Empecé yo con el juego, me olvidé de la barbie de la cual seguían emergiendo
gemidos placenteros.

Durante muy largo rato me di de verga y orgasmos, hasta que me sentí cansada
de brazos, aún quería más. Me detuve, mire a mi pequeña amiga, amabas estábamos
recuperando aliento, con la diferencia que ella metía sus dedos dentro de si
sacando su propia leche y bebiéndola. Me inspiró e hice igual. El gusto de mis
jugos me excitó, sentí deseos y le pedí me prestara probar su candela, quería
sentir el tamaño en mi concha.

Intercambiamos, le dimos otro rato, luego observé que Liria se ponía en
cuclillas.

Las vergas tenían en su nacimiento ventosas, puso ésta en el piso cerámico y
quedó muy parada, enhiesta, como en el cuerpo del macho. Mi mente obligaba a mis
ojos a seguir el progreso de lo que vendría, mientras hacía calentar más mi
sangre y bombear a mil mi corazón.

Volvió a pasar el lubricante en la polla, puso los labios de su vagina en
ella y llenó su vulva; comenzó a menearse, a subir y bajar su cadera. Cuando
tuvo un orgasmo, que se insinuó por la manera de dejarse caer sobre el mástil
parado, quedó un instante quietecita saboreando la magnífica acabada.

Mientras miraba yo ya hacía lo mismo, con la diferencia que mis lecheadas
eran más rápidas por el hecho de que la veía a ella al mismo tiempo.

Volvió al ataque, otra vez el gel sobre el vergajo, también su culo recibió
el tratamiento con dos dedos llenos del resbaloso producto. Presté mayor
atención, aunque ya me imaginaba el desenlace.

Tomo sus glúteos con sus manos dejando muy abierto el agujero, lentamente
descendió sobre la erguida estaca, cuando los bultos emblemáticos del macho
tocaron sus nalgas, quitó las manos de ellas, cerró los ojos y otra vez el
conocido vaivén rítmico de la relación sexual. El movimiento fue cada vez más
enérgico, suspirando a cada caída, gimiendo cada vez más fuertemente. Al poco
tiempo emitió un grito, su ansiedad fue colmada, estertores de placer llenaban
el ambiente. Los ruidosos gemidos de ella y míos, sonaban a coro, pues yo, para
no variar había realizado el mismo rito de mi amiga Liria, viéndola acabar tuve
tres orgasmos múltiples.

Nos miramos a los ojos, luego nuestros culos atravesados, un pequeño gemido
por separado, nos desclavamos y nos tiramos sobre la alfombra a dormir el sueño
de las amazonas.

 

Resumen del relato:
    Otra experiencia de Liria.

La niña (VI: Despedida de soltero)

La niña (VI: Despedida de soltero) (11)

Nuestra relacion continuo asi un tiempo, pero ya no era solo sexo, tambien se
formo un buena amistad, era mi confidente, aunque no podia hablarle de otras
chicas, se ponia celosa aunque no lo admitiera.

Pero como es natural, al terminar el colegio e ir a la universidad, comenzo a
frecuentar otra gente, nuevos amigos, no tendria problemas en conseguir novio,
si siendo niña era apetecible, ahora ya siendo mujer era deseable. Ahora media
1.72 aproximadamente, sus formas seguian siendo esbeltas, se habia desarrollado
mas, pero no era exuberante, desbordante, lo que tenia lo tenia bien, y bien
firme.

Yo de manera similar me involucre mas con mi trabajo, asumi nuevas
responsabilidades y segui con mi vida. A veces nos encontrabamos, saliamos,
otras veces teniamos relaciones, como para renovar una vieja pasion. Me llamaba
cuando se peleaba o terminaba con algun novio, y claro yo la consolaba.

Comence a salir con otra chica, Maricarmen, digamos que me enamore, dedidi
casarme y le propuse matrimonio. Le envie una invitacion a Cinthya, me llamo, y
contrario a lo que imagine, me felicito… yo todavia pensaba que era la
muchachita caprichosa que se habia enamorado de mi, que iba a ser un berrinche
al enterarse, aunque ciertamente su voz no era del todo feliz, pero se alegraba
por mi, ya tiene 20 años debe haber madurado un poco me dije.

Aun asi, dias antes de mi boda se presento en mi departamento, vestida con
una gabardina, lucia un poco triste, la hice pasar.

- Hola que sorpresa.

- Aqui visitando,

- No claro, me permites tu abrigo.

Ella lo abrio lentamente… debajo de el no traia ninguna prenda, estaba
completamente desnuda, salio a relucir su magnifico cuerpo, me quede
hipnotizado, y pensar que yo disfrutado de todo eso, me decia a mi mismo. Y al
parecer lo volveria a disfrutar, ella vino dispuesta a darme mi despedida de
soltero, que a su vez seria practicamente nuestra despedida.

Ahora estaba mas alta (1.72m), sus senos hace mucho habia dejado de ser los
de una niña, sino los de una mujer, redondos y tan apetecibles como los melones.
Sus muslos mejor formados, y su trasero, bueno su trasero no cambio mucho,
digamos que se amoldo de acuerdo a su altura, si hubiera crecido tanto como ella
seria por demas escandaloso.

- Profesor, vine a darle su despedida…

- Oh, pero no es necesario… me iba a casar y otra vez tenia la manzana de
la tentacion frente a mi, y ella sabia que no podia resistirme.

- Pero yo quiero… y diciendo esto se acerco y me beso con ternura.

No le devolvi el beso, mi conciencia no me lo permitio, trataba de pensar en
Maricarmen, pero con semejante silueta ante mi era casi imposible. Ella se
aparto un poco, nos miramos a los ojos, ella tenia un extraño y magico brillo
que resaltaba no solo el verde de sus ojos sino tambien su belleza, belleza de
mujer. Involuntariamente me fui inclinando hacia ella, mi invitacion fue
respondida y nuestros labios se unieron.

Vamos, es la ultima vez, por los viejos tiempos, me decia a mi mismo. Mis
manos recorrian suavemente su cuerpo, como intentando grabar en mi memoria sus
dulces y armoniosas formas. Ella me devolvia cada caricia con un besos mas
profundos, apasionados. Sentia todo su cuerpo contra el mio, sus senos se
bifurcaban en mi pecho invitandome a tocarlos, y asi lo hice.

Cinthya entre beso y beso me desabotonaba la camisa, luego siguio con el
cierre de mi pantalon, de mas esta decir que mi verga salio disparada, la sola
presencia de su cuerpo era un estimulo irrefrenable. Ella lo miro, luego lo
cogio tambien como queriendo grabarse en la memoria cada centimetro. Despues
procedio a inclinarse, entendi lo que venia…

- No, no es necesario, le dije.

- ¿Por que?, me pregunto con su voz que aun conservaba algo de la ingenuidad
infantil.

- No se, es solo no quiero que sea asi…

Era nuestro ultimo encuentro y no queria que fuera solo pasional, sexual…
deseaba conservar un recuerdo mas tierno de esa ultima vez. Ella lo entendio
bien, tan bien que se me avalanzo y me lleno de besos, me tenia contra la mesa
donde habitualmente comia, esa noche me despacharia algo diferente…

Gire hasta dejarla a ella contra la mesa, ella seguia frente a mi, sus
pesones se clavaban contra mi pecho. Al entender la intencion de mi movimiento
Cinthya subio automaticamente a la mesa, quedando sentada sobre esta,
inmediatamente me rodeo con sus bien torneadas piernas.

Mi pene no tardo mucho en hallar su conchita, parecia ya amaestrado, conocia
bien el camino, no fue necesario mayor tiempo para que se ubicara frente a sus
labios vaginales completamente humedos. Mi verga se deslizo por su conchita,
ahora completamente poblada por castaños vellos.

- Ohhh, asiii.. que bien se siente.

Se la hundi sin mayor dificultad, ella me abrazaba con fuerza y sus piernas
se aferraban ami cintura. La deje un momento metida hasta el fondo, como para
que no olvidara hasta donde lograba perforarla mi pene.

La aleje un poco, ella se echo para atras, pero todavia sus manos se
sostenian de mi cuello y de mis hombros, Cinthya abrio las píernas para permitir
la continua entrada y salida de mi verga. Esa noche mi mesa sirvio para albergar
un suculento y muy carnoso bocado, rico en potasio.

La tomaba por la cintura, mis arremetidas arreciaban, ella buscaba de que
asirse, sus manos resbalam de mi hombros, apoyo una de ellas en la mesa,
mientras seguia recibiendo su dosis de salchichon. Sus melones saltaban
ritmicamente siguiendo la secuencia de mis perforaciones.

- Ahhh… asii profe, asiii….como en los viejos tiempos.

Mi excitacion venia en aumento, y se me ocurrio acomodarme de otra manera
queria, que ella tambien tuviera control de la situacion… pase mis dos brazos
por debajo de sus piernas, la invite a que se aferrara a mi cuerpo, asi lo hizo,
sus brazos rodeaban mi cuello, la cargue separandola de la mesa para permitirle
que obrara, ella me beso profundamente agradeciendome que le cediera la posta.

Acomode mejor mis brazos debajo de sus muslos, y sin previo aviso ella
comenzo el descenso, recorriendo toda mi verga hasta su raiz. Volvio a subir, y
su conchita extrañando aquel trozo de carne descendio nuevamente. Ahora ella
subia y bajaba a placer, se pentraba a su gusto, sus labios buscaban los mios y
cuando los encontraba les imprimia calidos y jugosos besos mezclados con sus
gemidos.

- Uuhhhmmm…. que rico… ohhhhh… asiii

Sus senos chocaban contra mi pecho, se estrujaban contra mi, vibraban con
cada clavada, les juro que me hubiera gustado tener dos manos mas para
disfrutrar de ellos, era casi un delito no degustar esos dos deliciosos frutos.

Su ritmo fue bajando, el sudor nos invadia, note que el cansancio comenzo a
hacer mella en su rendimento, asi que volvia a tomar la posta, a tomar el
control de la suituacion… acomode mis brazos nuevamente y esta vez las palmas
de mis manos agarraban sus grandes nalgas.

Ahora con mis brazos yo imponia el ritmo de nuestro placer, ayudandola a
subir y bajar… cada vez mas arriba hasta casi sacarle toda mi verga y
dejandola caer rapidamente sobre mi estaca, su trasero vibraba con cada caida.

- Oohhh no pares… dame mas… mas fuerte… uuhhmmmm

Sus deseos fueron ordenes, sintiendo que me venia aumente el ritmo para
acabar y tambien, porque no decirlo, acabarla a ella… tenia los brazos
entumecidos y pense que a ella le habia dado un calambre, pero fue en ese
momento que los dos nos rendimos y acabamos juntos en un orgasmo que parecio
interminable… mi leche que salia a borbotones inunado su vagina, tratando de
luchar contra la gravedad y permanecer dentro de su concha.

Terminamos exaustos, ella se descolgo de mi, yo tampoco ya no tenia fuerzas
para sostenerla mas, pero siguio abrazadandome, sentia el ir venir de su
respiracion, como no sentirla con semejantes senos martillandome el pecho.
Estuvimos en silencio, recuperandonos de la agitacion producida por nuestro
nuevo, y tal vez ultimo, encuentro sexual. No me atrevia a hablar, o no se me
ocurria que decir, asi que tuvo que ser ella quien finalmente rompio el
silencio:

- No vas a extrañar esto?, me pregunto compungida.

- Como no extrañarlo… respondi algo melancolico

- Entonces ¿Por que…? y no llego a decir mas, sabia que esa pregunta quizas
estaba demas, por que arruinar ese momento con cuestionamientos… yo tampoco
queria responderle.

Seguimos un momento mas asi aferrados el uno al otro, sin decir nada,
sintiendo como el calor corporal y nuestra agitacion disminuia… hasta que nos
separamos, ella fue al baño a ducharse. Al entrar para lavarme yo tambien, vi su
silueta distorsionada por la puerta semitransparente que separaba rodeaba la
regadera, ello estimulo nevamente mi instinto sexual, imaginar como el agua
recorria su cuerpo… no lo pense dos veces y corri la puerta, ella me miro algo
sorprendida, luego con su sonrisa me invito a pasar.

Sus senos endurecidos por el agua fria que discurria en su piel, de la misma
forma que sus jugosos muslos y sus carnosas nalgas… mi verga endurecio
nuevamente a pesar de que yo tambien estaba bajo el agua fria, ese estimulo
visual era suficiente.

- Ayudame a enjabonarme la espalda… me pidio juguetonamente.

Mis manos llenas de jabon recorrieron su espalda desde los hombros, pasando
por debajo des sus brazos, sintiendo sus senos y aquellas dos cerezas que lo
coronaban, bajando mas por su cintura hasta toparme con su trasero, firme,
durito, provocaba morderlo para saber si era cierta esa armonia de formasa,
seria de carne o de acero.

- Creo que por aqui abajo vas a necesitar mas jabon…

- de verdad?

- si creo que necesitas una enjabonada mas profunda…

- Muestreme como profesor…

Diciendo esto coloco las palmas de sus manos contra la pared, levanto su culo
y se preparo para recibirme… yo me enjabone todo el pene y diriji la cabecita,
abriendome paso entre sus nalgas, hacia su anito. La cogi salvajemente por
detras, recordando la primera vez que le rompi su culito, recordando aquella vez
en la escalera. Ella gemia, se retorcia, me hubiera gustado tener un espejo
frente a ella para ver como su rostro cambiaba entre el dolor, la lujuria y el
placer; para ver como sus senos saltaban, se bamboleaban ante mis embates, pero
me conformaba con apreciar sus nalgas vibrando. Metia y sacaba con fuerza, como
exorcisandome de mi solteria, hasta que acabe nuevamente dentro de ella…
exausto otra vez, ella se volteo y nuestros cuerpos se unieron confundiendose
entre abrazos y besos apasionados, caricias, y el agua que seguia cayendonos…

No recuerdo bien cuantas veces mas lo hicimos esa noche, lo que si es que no
quedo lugar sin explorar. Hasta que finalmente sucumbimos los dos exaustos. Al
dia siguiente, me desperte tardisimo y ella no estaba a mi lado, me dejo una
nota:

“No se si pueda ir a tu boda, espero me comprendas.

Deseo de todo corazon que seas feliz en tu nueva vida.”

Con cariño Cinthya.

Me parecio dulce de su parte, ¿aun seguiria algo enamorada de mi?, bueno yo
tambien sentia algo por ella, me hizo dudar, en un momento llegue a pensar si me
estaba casando con la chica correcta. Vamos, amo a Maricarmen, me dije, ya tengo
casi 30 años, es hora de que tenga una familia, la vida de soltero no dura para
siempre.

Me case, me ofrecieron un mejor cargo fuera de la ciudad, asi que me fui…
desde la despedida no supe mas de Cinthya, quise llamarla para despedirme pero
no la encontre, supuse que ese era nuestro final, pero…

Continuara…

Adrian

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:

    Liria (02: y Jazmín)

    Liria (02: y Jazmín) (11)

    Liria y Jazmín (CAP. II)

    Después del relato de su noviazgo con Aarón, comencé a sentir por Liria un
    gran aprecio. Nos hicimos grandes amigas.

    La barbie algo llenita, apenas más alta que la famosa muñequita, pero, tan
    atractiva, que muchos de los compañeros de la oficina querían poseerla más que
    al juguete.

    Siempre bien vestida, coqueta y vivaz, dicharachera, pero solemne en la
    empresa, a tal punto que sospechaban que tenía intimidad con el jefe.

    Cuando yo necesitaba consejo sobre tratar a los hombres en la cama recurría a
    ella, dado que siempre tenía la certera respuesta y sugerencias para que yo
    sintiera colmada mi sexualidad plenamente.

    Cuando se presentó la oportunidad le pregunté que tan grande era la relación
    con el ogro, ella me comentó que hacía tiempo esperaba le pidiera comentario
    sobre el particular. Me dijo que lo conoció poco después de que Aarón acabara en
    ella su vida, era su catedrático de Derecho Penal, viudo desde hacía mucho, su
    hija fue su compañera el año anterior en un curso de Derecho administrativo. De
    esta última es muy gran amiga y como estudiaban juntas se creó un lazo de
    amistad que la encaminó a conocer con detenimiento al abogado y como era muy
    reservada logró su confianza por compartir la afición al licor, que ella había
    comenzado a ingerir en la soledad del piso que Aarón le dejara legado.

    Me contó que Julia tenía una gran perra San Bernardo que ha poco tiempo había
    parido y un día, que vio triste a Liria, le ofreció como regalo, para su
    compañía, un cachorro de cuatro meses. El cachorro era casi tan grande como
    nuestra barbie, muy juguetón y hacía las delicias de ella cuando estaba juntos;
    por ser totalmente blanco lo llamó Jazmín.

    El hecho era que hacía tiempo ya que no satisfacía su instinto sexual, en las
    noches tenía sueños eróticos, recordando a su amado. Extrañaba su polla, sus
    chorros de semen en su boca, en su concha y en su culo. Cuatro meses más pasaron
    y sus deseos sexuales iban en aumento, sus sueños eran más seguidos y muchas
    veces despertó con un gran deseo de coger, más allá de haberse mojado en
    orgasmos nocturnos debido a los mismos.

    Un día de asueto, agotada por sus sueños, rendida, se acostó sobre la
    alfombra del estar cerca del hogar de leña encendido. Como siempre que estaba en
    su casa, estaba desnuda. Jazmín se acerco a ella, se recostó a su lado. Era mas
    grande que la pequeña Liria, extendido le sobraba la mitad de una de sus patas
    en el largo.

    Allí recostado jugueteaba con ella, dándose de vueltas, lamiéndole, como
    hacen todos los perros. Ella lo acariciaba en la cabeza, en el hocico, patas;
    cuando se ponía panza arriba le pasaba por ella sus dedos cosquilleándole. En
    una de tantas vueltas al perro se le empezó a asomar la polla, muy roja y
    brillante; entre el pelo níveo de Jazmín resaltaba. Ella lo observó y recordó la
    enorme verga de Aarón y sintió un estremecimiento al recordar como satisfacía
    sus mas cálidos deseo sexuales.

    Siguió el juguete con Jazmín, éste que ya estaba en la etapa que comienza a
    dejar la adolescencia perruna, comenzó a mostrar su instinto, dejando ver cada
    vez más grande y roja su enorme polla. Liria sintió excitación, por tratarse de
    su pero, dejó las caricias, le hizo aquietarse , se recostó sobré un almohadón y
    se durmió soñando con Aarón.

    En su sueño evocó cuando su amado la besaba, acariciaba y su forma de coger;
    la enorme polla caliente que había roto su virginidad, tanto por delante como
    por detrás. Se despertó en una enorme acabada de sus flujos debido a sus
    recuerdos. También sintió en su sexo, ya a medio despertar, algo caliente y
    húmedo que le removía todos los jugos de la concha, que le causaban deleite. Con
    los ojos cerrados, pero ya despierta, dejó seguir su sueño. La penetración era
    extraña, pero placentera; le removía el interior de su vulva con cierto frenesí
    que la hacía gozar al extremo. Dejaba hacer y habría mas sus piernas para que su
    sexo sintiera esa satisfacción. Seguía manteniéndose de ojos cerrados, no quería
    despertar.

    Le llegó un orgasmo, otro y luego uno múltiple, gozaba tanto que no quería
    cerrar sus piernas, que satisfacción que hace tanto no sentía. La imagen de su
    Aarón estaba en su mente y quería que no terminara nunca.

    Con cierto agotamiento se dejó caer, su cuerpo se relajó, sintió un sonido a
    su lado, era Jazmín que se lamía la polla, una verga enorme, púrpura, que
    brillaba con la luz de los rescoldos del hogar. La vio, era enorme, sus deseos
    aumentaron con gran frenesí. Toco ese enorme falo, su humedad, con las gotas
    leves que salían por su punta, aumentaron el deseo de Liria. Lo miraba, lo
    deseaba.

    Cuando Jazmín dejo de lamerse, lo observó con mas precisión, era muy grande,
    deseable; la tocó con temor, el perro dejó hacer, lamiendo la cara de ella.
    Mientras hacía, salía jugo de la verga del can, gotas, algún chorrito y se ponía
    mas grande, tomando un color violáceo. Comenzó a dejar la precaución y a agarrar
    con su mano aquella cosa caliente que mojaba sus dedos con algo suave y
    resbaloso. La recorrió haciéndole una suave puñeta, a continuación corrió la
    peluda piel hacia atrás para saber como era en toda su dimensión; dos enormes
    globos comenzaron a crecer sobre la misma, uno a cado lado, extraño y delicioso,
    esto aumentó su curiosidad y siguió pajeando al Jazmín. Con unos quejidos muy
    suaves, que excitaron a Liria, el perro comenzó a acabar con chorros que
    enviaron lejos su semen, ella seguía para ver cuanto salía de esa verga que ya
    estaba dándole deseos de chupar. El perro excitado se paró y comenzó a
    hamacarse, ella dejó su mano quieta, este siguió cada vez más rápido, saliéndole
    en cada embestida un largo chorro. Después de mucha arremetidas, mandó un envión
    grande y se quedo quieto, cerrando sus ojos Jazmín siguió acabando un ratos mas.
    Quedo definitivamente quieto, se recostó, comenzó a lamerse sus gotas esparcidas
    por su pelo hasta que las secó por completo.

    El deseo de Liria estaba en el paroxismo, a tal punto que, sus jugos corrían
    por su entrepierna haciendo brillar las gotas sobre su tersa piel; de piernas
    muy abiertas, pasaba sus deditos por su acabada y los lamía con gran placer.
    Estaba sumamente caliente.

    Jazmín se levantó y comenzó a querer juguetear con ella, la olfateó hasta que
    llegó al lugar que seguramente le llevo el olor: su concha. Ella le dejó hacer
    dejando muy abierto ese agujero lleno de jugos calientes para que le metiera
    lengua, pero, en su mente había otra idea. Poco a poco fue girando, mientras el
    can, a cada lamida iba excitándose mas, haciendo asomar su verga desde su funda.
    Ella había puesto sus ojos nuevamente en falo de Jazmín, quería llegar a el con
    su mano, en poco tiempo quedó con la cabeza entre las patas traseras del perro,
    extendió su mano, comenzó a masturbarlo. Cuando estuvo cerca del tamaño máximo,
    no le corrió el forro para atrás, puso su boca para recoger el líquido que
    comenzaba a gotear sobre su cara, al primer chorro lo atrapó en su boca; luego
    levantó cabeza y tomo con sus labios la verga. El perro sintió aquello caliente
    y suave que le había cerrado su sexo, comenzó a moverse. Liria trataba de que no
    se desenfundara, pues quería tragarse toda la leche canina que salía a raudales,
    de ese caño caliente, que mojaba su lengua , el interior de su boca y que
    tragaba como licor.

    Mientras le venía orgasmos, ella habría su concha con las dos manos para que
    la lengua entrara hasta el fondo.

    Su excitación iba en aumento, comenzó a desear que la leche perruna le
    inundara la concha, mojando su coño, que, tenía un tamaño enorme por la
    fogosidad que había despertado en si misma el deseo de coger.

    Soltó la robusta candela del can, este seguía largando chorros al aire; se
    puso en cuatro patas debajo del perro, pues por su tamaño, parecía una perrita
    cocker debajo de él.

    Encogió los brazos apoyándose en los codos, levantó su cadera poniéndose de
    rodillas, intentando guiarse por los chorros que brotaban de la fuente del perro
    hacia la verga del Jazmín. Cuando sintió la proximidad del volcán por un efluvio
    que dio en los labios de su vagina, retrocedió para que quedara el camino
    abierto a la penetración. La punta del falo sintió el calor, la suavidad de la
    concha mojada, empujó una y otra vez sin demasiada velocidad como buscando el
    hueco que le dejara entrar. Al tercer intento penetró, al siguiente movimiento
    fue moviéndose más rápido, más adentro. Liria sintió como su concha se iba
    agrandando por la verga enorme que le penetraba, comenzó a sentir un orgasmo
    incipiente cuando la siguiente arremetida le obligaba a sentir otro, la
    velocidad del perro fue en aumento; los orgasmos que se le habían a ella
    acumulado los largó al siguiente envión. Jazmín sintió la acabada en su verga
    comenzando a arremeter más y más ligero En cada embestida el tamaño de la polla
    aumentaba dentro de ella haciéndole tener un orgasmo y otro y otro. Esa cosa que
    le llenaba la hacia ponerse más y más cachonda. Acomodó un almohadón bajo sus
    rodillas para quedar mejor a las embestidas, que, con cada empujón iban
    llenándole con mas jugos calientes. La muñeca estaba en el limbo. En la
    siguiente avanzada sintió algo muy grueso, sumamente caliente que le hacía doler
    intentando entrar, entonces recordó las enormes bolas que se formaban a cado
    lado del falo; se distendió liberando el dolor inicial, dejando que siguiera el
    juego. En el instante siguiente, menos de un segundo, un golpe dentro le dió la
    certeza que tenía toda la verga de Jazmín dentro. Sentía como su interior
    rebozaba de leche, del enorme palo caliente con sus enormes bolas le revolvían
    los ovarios haciéndola calentar más y acabar a raudales, convirtiendo su concha
    en un coctel de jugos. Jazmín quedó quieto lanzando mas y mas de su leche dentro
    de la barbie; en un extraño movimiento, el perro pasó sus patas de tal forma que
    el culo de Liria quedó contra el rabo. Aquí siguió la andanada de chorros del
    perro que comenzó a moverse muy lento arrastrando a la doncella colgada,
    enganchada de las bolas que adornaban su mástil, ella al sentirse colgada de esa
    manera sintió también salir una avalancha de sus propios orgasmos quedándose
    quieta, gozando de cada salida de los ardientes jugos de ambos. Cuando el perro
    terminó con el total del contenido de jugos, las bolas comenzaron a desinflarse
    hasta que ella se descolgó suavemente.

    El acto siguiente de nuestra heroína fue lamerle la polla al perro hasta
    dejarla que se entrara nuevamente en la funda donde su dueño celosamente la
    guardaba

    POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

     

    Resumen del relato:
      Un sexo muy especial.

    Liria (01: y Aarón)

    Liria (01: y Aarón) (11)

    Liria y Aarón (CAP. I)

    Hacía poco tiempo había conocido a Liria, fue cuando comenzó
    a trabajar en la misma firma de abogados que yo.

    Recuerdo muy bien su arribo el primer día. Entró con un paso
    muy seguro, mirando a todos lados, como tratando de interiorizarse de que se
    hacía allí.

    Llamó mucho la atención de todos, pues es muy rubia, un
    cabello muy bien cuidado que brillaba con reflejos de polvo de oro, tez muy
    rosada sin maquillaje; pero con unos labios pintados con un rojo fuego, que le
    daba un toque muy particular a su cara; además con un cigarrillo encendido que
    fumaba con ademanes muy graciosos y femeninos. De sus pequeñas orejas colgaban
    unos pendientes enormes. Ni que hablar de su ropa, “lo último”, exclusivo; con
    una falda muy ajustada por encima de sus rodillas bien torneadas como sus
    piernas; sus brazos muy formados y sus manos, pequeñitas, con unas uñas
    sumamente largas, algo curvas y muy bien cuidadas. Pero eso no lo era todo pues
    una mujer muy elegante no es un bajo porcentaje, Liria mide 1 metro con 43
    centímetros de altura, con busto muy bien proporcionado al igual que sus caderas
    y cintura, no delgada, sino algo llenita.

    Los hombres que estaban allí la miraron con cierto aire de
    asombro y de lobos hambrientos de carne fresca; las mujeres, algunas con
    admiración y en otras cierta envidia.

    Lo cierto es que ella era una estudiante avanzada de Derecho,
    con un lenguaje muy fluido, tanto para hablar como para redactar y era por ello
    que el ogro de nuestro Jefe la había contratado.

    Con el tiempo vimos que era excelente anfitriona en todas las
    reuniones que realizaba el ogro y que ella organizaba. Era la secretaria de
    nuestro jefe, ella hacía y deshacía, no solo por su capacidad creativa, sino por
    todo lo que conocía de los temas que abordaban los abogados empleados, que, casi
    definitivamente solo firmaban lo que ella redactaba y con el tiempo lo hacían
    hasta sin leer los textos que nosotros escribíamos.

    Y había un secreto, Liria tenía la confianza del ogro pues
    padecían la misma afición: el licor; todas las mañanas al llegar el abogado
    supremo al entrar su oficina, ella ya le tenía servido dos dedos de gí¼isqui, sin
    hielo, cada una hora se repetía el rito mientras discutían entre ambos los casos
    mas complicado y que luego ella hacía que la Sociedad ganara sus dineros por el
    éxito de la empresa.

    A medida que se fueron realizando las reuniones que se hacían
    mensualmente entre nosotros, fuimos apreciándola más cada día; si estábamos
    tristes al comenzar, ella iniciaba los bailes, cantos, juegos y otras cosas que
    hacía que todos comenzáramos a sentir en reunión olvidando nuestros problemas
    caseros. Era cantante, bailarina, cuentista (chistes y de subido tono),
    celestina y todo cuanto pudiera amenizar una velada. Y por supuesto las
    competencias de ingesta siempre las ganaba ella; perdía el equilibrio pero no la
    cordura.

    Ahora sobre mi. Mi nombre es Sandra, dicen que tengo una
    subyugante belleza femenina.

    Soy de estatura media, cabello castaño con algún reflejo,
    piel blanca y ojos negros, de rasgos suaves y nariz respingada que armonizan con
    mi cuerpo con curvas de esas que los hombres consideran infartantes.

    Liria y yo nos hicimos muy amigas, por haber roto con mi
    novio después de dos años estaba muy deprimida, entonces ella para darme
    consuelo me contó su historia y de allí como se convirtió en lo que era hoy: una
    amante y no una mujer.

    Su ex lo conoció en la preparatoria, su primera relación fue
    con él a los 16 años, recalca que fue muy caliente es primera vez de ambos, sin
    frustraciones y ni siquiera dolor; allí surgió su pasión por el sexo. Ambos
    tienen la misma edad con días de diferencia, ella dice que son así por el signo
    zodiacal de ambos.

    Me contó que no había día, después de los dos años de
    noviazgo, que no cogieran; además de una sexualidad completa.

    Las preliminares eran de besos, caricias y manos por doquier,
    dedos en su concha y en la polla de Aarón (nombre de su pareja)En cuanto a uno
    de ellos le empezaban a salir el primer flujo, el otro se lo mamaba hasta que
    largara la primer oleada; no les apetecía el sesenta y nueve en principio, se
    saboreaban los jugos con una delicia (según narraba) de lamerse los labios para
    no desperdiciar nada. Así estaban dándose de cogidas (decía concha y polla a
    todo tren) hasta descubrir la llegada de su última acabada, que eras después de
    seis o siete orgasmos de ella y dos o tres de él, en ese punto siempre acababan
    juntos; luego venía un buen sesenta y nueve para no desperdiciar nada de lo que
    habían largado y saborearlos juntos como un cóctel de pasión. Y terminaban
    dialogando sobre todo lo hecho, siempre le gusta coger de luz encendida o
    ventana abierta para que entre el sol y verse totalmente desnudos, tiene los
    ojos atentos para ver si mientras hablan se le empieza a poner dura la polla de
    su pareja y así seguir con el placer de coger.

    Le encanta cuidar su cuerpo, se mira al espejo desnuda y se
    toca todos los lugares sensibles al sexo.

    Cuando va a coger y está algo caliente, le gusta desnudarse
    con música siguiendo el compás de la misma y calentar a su amante de turno o
    hacer que este la desvista para sentirse caliente y mojada, pasarse los dedos
    por la concha y saborear sus propios líquidos.

    Cuenta que el licor no la excita y tampoco le quita deseo,
    toma para que su pareja le responda a como ella le gusta tener sexo.

    Aarón era un individuo con una polla de buen tamaño, de 23
    centímetros de largo y una circunferencia de ocho y medio (ella cuenta se la
    midió en una de esas orgías que tenían ambos, cuando vio que la tenía al máximo
    de parada), “Recuerdo que mi concha la recibía ajustada, apretada, pero como yo
    me mandaba cada mojada que parecían acabadas me entraba con un placer fabuloso”
    contaba.

    Con el tiempo sólo se reunía para coger, ambos salían por
    separado, se calentaban por ahí y se daban placeres juntos. Una vez él la invita
    a una reunión de parejas, para festejar un aniversario (que no recuerda de que),
    como dije ella toma como un cosaco; Aarón comenzó a seguirle el juego del licor,
    luego de la fiesta se fueron en coche de alquiler pues ambos no podían guardar
    equilibrio; sólo que él estaba casi al borde de perder el sentido (pero caliente
    como una polla, dice) y quería coger.

    “Ese día tenía la polla más grande que nunca, yo le miraba el
    bulto, mientras viajábamos y comencé a calentarme. Hasta me vino un orgasmo,
    pues le desprendí el cinturón, metí mano y toque aquella verga caliente, la
    sentí tan grande en mi mano, que sin importar el conductor le mande una mamada
    que lo hizo largar un grito cuando largó su primer chorro de leche en mi boca”
    contaba Liria.

    “Llegamos al departamento, mientras él trataba de abrir la
    puerta, comencé a desnudarlo, cuando entramos estábamos ya totalmente desnudos;
    nos tiramos en la alfombra, hicimos un sesenta y nueve de leche y flujos
    fantástico; después de tres acabadas parecía que su polla había tomado un tamaño
    que me desorbitaba los ojos.”

    “Estaba boca arriba y aquel monumento al falo pedía que
    pusiera eso en mi culo, nunca antes lo habíamos hecho, pues en un intento, me
    había dolido bastante; pero esa noche lo quería aunque me doliera, parecía que
    me quería dar un ataque de masoquismo sexual”

    “Quería esa verga dentro de mi culo, la llene de besos,
    saliva y deje caer una acabada mía en él, estaba bien lubricada; me paso la
    lengua por mi culo ardiente y también aceitó mi máquina. Me acomodé sobre esa
    brillante punta púrpura, cuando sentí su calor en la puerta de mi culito me vino
    un orgasmo, así me dejé caer, él lanzó un grito de queja y placer, yo igual,
    pero a medida que iba entrando dentro la descomunal polla, me mande un orgasmo
    múltiple, hasta que sentí sus bolas calientes tocar mi concha. Allí fue el
    acabóse, comencé a jinetear el caballo, saltando vallas y corriendo desbocada.”

    “Largué un grito y él también, luego sintió su suspiro.
    ¿Sabes que? Fue el último. Murió de un ataque cardíaco”.


    POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

     

    Resumen del relato:

      La niña (V: La Escalera)

      La niña (V: La Escalera) (11)

      Desde la primera vez que lo hicimos en mi casa, paso un
      tiempo en que no la visite y ella tampoco me llamo. Despues de la cogida que le
      di, y sin mas distracciones en mi mente, yo pude terminar satisfactoriamente mis
      estudios.

      Luego un dia me llamo y me comento que tambien habia
      terminado bien sus estudios,

      - Por que ya no me vienes a visitar? me dijo

      - Es un poco dificl ahora, con que pretexto te visitaria, tu
      madre sospecharia, le dije.

      - No te preocupes, le he dicho que me gustaria tomar mas
      clases para que no tener problemas en el colegio el proximoa año.

      Y asi fue que durante todo el verano, una vez a la semana iba
      a su casa y manteniamos relaciones de la manera mas discreta para que su madre
      no se diera cuenta. A veces venia a la mia, y hay si que podia disfrutarla
      plenamente, aunque debo confesar que tenia miedo de metersela de nuevo por el
      ano, me daban ganas, pero no queria hacerle daño… la primera y ultima ocasion
      que lo habia echo ella lloro, y yo no queria obligarla a nada. Lo haciamos en
      todas las posiciones, en la ducha, en la cocina, en el suelo, con el tiempo
      aprendio a mamarmela como una verdadera experta.

      Pasaron los meses y ella volvio a clases, me imagine que
      conseguiria un novio en su colegio, asi que trate de hacerme a la idea de
      perderla. Pero ella parece que seguia prendada de mi, me llamo un domingo en la
      tarde y me invito a ver un video en su casa, yo acepte.

      En esta ocasion Cinthya llevaba una falda escolar suelta, que
      como estaba vieja la habia cortado hasta volverla una minifalda, con las justas
      tapaba un poco mas abajo de su pubis, la usaba solo dentro de su casa, me
      confeso, y creo que para yo la deseara, sabia que me excitabba verla con su
      uniforme y su cabello amarrado. Tambien llevaba un polito apretado con botones
      al frente, de color blanco, ah me olvide decirles que sus senitos en los ultimos
      meses habian aumentado de tamaño para mi gusto.

      Vimos la pelicula tranquilamente, una que otra caricia, pero
      no nos atreviamos a mas, porque su madre estaba abajo. Pero a eso de las 6 de la
      tarde, su madre le aviso que iria a la iglesia. Al poco rato yo tambien decidi
      irme, me dije algun dia tiene que terminar esto.

      - Ya te vas, me pregunto sorprendida.

      - Si estoy algo cansado.

      - Quedate un ratito mas, mi mama ya no esta.

      - Quizas otro dia, le dije.

      - Bueno, esta bien, me dijo resignada, pero te acompaño a la
      puerta.

      Bajando por las escaleras me entro el recuerdo de la primera
      vez que la senti tan cerca a mi, parece que ella tambien lo recordo porque, al
      igual que aquella vez, dejo caer su sujetador de cabello, se inclino lentamente,
      mientras yo veia como su faldita se levantaba mas y mas, como sus muslos
      terminaban por dar paso a esas magnificas nalgas de las que me habia vuelto
      adicto. Llevaba una tanguita blanca que a medida que se iba agachando se hundia
      en su rajita. Bueno yo no soy de acero, tengo sangre en las venas y ante tal
      incentivo no me quedo otra que reaccionar.

      Al igual que meses atras, mi polla estaba a la altura de su
      conchita, agarrandola de la cintura me aproxime, y se la restregue por toda su
      rajita, me baje los pantalones y mi verga estaba tiesa, asi que se la frote por
      todo su pubis que ya estaba mojadito, esperando la penetracion.

      No quise esperar mas, le levante un poco mas su faldita, e
      hice a un lado con mis dedos su pequeña tanguita, comence a penetrarla. Estaba
      sorprendido por la lubricacion que tenia, estaba empapada, mi pene entro sin
      dificultad como en mantequilla, ella estaba super excitada.

      - Uuummm… asiii, que rico, gemia ella.

      Era la primera que la oia hablar de esa manera, (quizas
      sospechaba que ese seria nuestro ultimo encuentro y trataba de disfrutarlo al
      maximo, sin inhibiciones) normalmente ella gemia, pero ahora su voz me
      estimulaba, me pedia, casi me ordenaba que le diera mas. Y asi lo hice, se la
      clave toda hasta el fondo y se la deje adentro, ella entrecerraba las piernas,
      como para sentir mejor mi pene, sus labios vaginales cubrian y apretaban mi
      verga, no querian dejar salir a ese macizo y carnoso huesped. Llegado el momento
      comence a cabalgarla lentamente, queria disfrutar al momento.

      - Uuuyy asiii, mas fuerte, profesor.

      Tambien era la primera vez que me llamaba profesor, eso me
      calento mas y comence a bombearla mas rapidamente. Con las manos apoyadas contra
      las gradas de las escalera ella resistia mis embestidas, y sus gemidos eran mas
      frecuentes.

      - Asiii, asii, sigue siguee, espera… me vengo, me vengo.

      Efectivamente su primer orgasmo sacudio su ser como una
      ola… ola que me arrastro a mi tambien, descargue toda mi leche dentro de su
      conchita. Su respiracion igual que la mia era agitada, hasta que se calmo
      nuevamente. Desde su posicion me miro de reojo, lucia satisfecha, pero al
      parecer queria mas. Yo seguia con mi verga incrustada en sus entrañas.

      - Espera no la saques, me dijo.

      Se reincorporo parcialmente, unos 45°, y giro hacia la pared,
      yo la seguia en sus movimientos, puso las palmas de sus manos contra la pared.
      Al adivinar sus intenciones mi verga se irguio otra vez. Levanto sus nalgas un
      poco, como para sentir mejor mi verga dentro suyo. Su posicion era sumisa,
      queria que la sometiera, que me aprovechara de ella, que me despachara a mi
      gusto de sus hermosos atributos. Hasta que entendi el mensaje, parecia decir:
      Mira de lo que te puedes perder, serias un tonto si desaprovecharas todo esto.

      Volteo la cabeza y me dijo entre inocente y sensualmente:

      - Ay disculpe profesor, creo que no le entendi bien la ultima
      parte… podria repetirme el procedimiento…

      - Con mucho gusto señorita.

      Reinicie el mete y saca lentamente, mientras mis manos
      buscaban sus senos, ella entendio perfectamente, con una se desabotono presurosa
      el polito dejando salir sus senos duritos, sus pesones eran rocas macizas, yo
      los jalaba, estrujaba sus tetas.

      - Ayyy Profe no aguanto mass…

      - Que quieres que haga.

      - Uuuummm… quiero que… que me la metas por atras.

      - Segura???, pregunte atonito ante tal suplica, vaya mi
      fantasia seria completa.

      - Siiii , me grito deseosa.

      La segui penetrando por la concha, mientras tanto mis dedos
      cubiertos de nuestros liquidos agujereaban su anito, parecia no soportar mas,
      asi que le saque mi pene de su vagina, y se la coloque sobre su anito, su piel
      se puso como carne de gallina al sentirla, empuje lentamente, pero ella comenzo
      a retroceder, estaba impaciente por sentir todo ese trozo de carne dentro de su
      pequeño agujero.

      - Esperaaa, le dije

      - Metemela yyyaaaa, me suplico.

      Como toda niña era impaciente, ni modo se la hundi
      completamente, se quedo muda, respiraba pausadamente, parecia disfrutar la
      sensacion de tener el culo completamente atorado por una polla. Su anito latia
      en mi verga, intentando no dejar escapar a aquel agradable intruso.

      - Uuummm aaayyyy, que rico se sienteee, dijo al fin.

      Yo estaba en el cielo, y creo que ella en el paraiso, ahora
      me movia lentamente para atras y adelante, su bien formadas nalgas vibraban ante
      mis estocadas, le abri las nalgas para penetrarla mejor, la perfore nuevamente
      lo mas que pude, ella deslizo sus manos por la pared inclinandose mas, lo unico
      que faltaba era quer le metiera mis bolas, ella lo disfrutaba, meneaba su jugoso
      trasero, donde habria aprendido eso, o lo hacia instintivamente, en fin yo
      procuraba pensar en otra cosa para resistir mas tiempo. Mientras pensaba en
      esto, ahora era ella la que me culeaba. No quise quedarme atras y empujaba yo
      tambien.

      - Asiii profee asssiii.

      Ahora sus nalgas estremecian, podia ver como sus senos
      saltaban con cada embate mio, ella tambien veia rotar en circulos sus senos
      fascinada, yo ya estaba cerca de terminar,asi que en un ultimo esfuerzo, la
      cabalgue mas rapido.

      - Ahhh, aayyyy

      - Cinthya que ya acabo.

      - Siii acabaaammeee.

      Mi verga estallo dentro suyo, litros de semen tibio inundaron
      las cavidades de su pequeño orificio, igual que la primera vez que le rompi el
      culo. Con mi verga aun dentro suyo, aunque ya no tan erecta, y con semen
      chorreando por sus nalgas, cinthya se reincorporo completamente, volteo la
      cabeza con un sonrisa de satisfaccion, mientras mi cara denotaba cansancio, en
      esa posicion extraña sus labios buscaron los mios.

      Vaya, ese dia logro engancharme nuevamente. Ya no podia, ni
      queria, huir de ella, todos mis intentos habian sido vanos. Bueno a veces no se
      puede luchar contra la corriente ¿no?… asi que decidi que seguiria con esta
      relacion, si se puede llamar asi, hasta donde esto nos llevase, ¿que se yo?, que
      el destino, el tiempo, o como quieran llamarlo, se encargue de lo demas.

      Y vaya que estos designios son caprichosos…

      Continuara…

      Adrian

      POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

       

      Resumen del relato:
        Un dia, despues de mucho tiempo, al fin puede hacer realidad una vieja fantasia.

      La niña (IV: Instinto salvaje)

      La niña (IV: Instinto salvaje) (11)

      Seguia con mi verga flacida dentro de ella, y antes que tomara nuevamente su
      dimension de guerra, me levante, me quite el preservativo, meti dentro de una
      toallita de papel y lo tire en mi tacho de basura.

      - Ya vuelvo.

      Fui al baño y me lave, me vi al espejo, y aun no podia creer lo que habia
      echo, en pocas palabras estaba feliz.

      - Adriiaaan, ¿que esto?, me llamo asustada.

      Habia descubierto la mancha de sangre sobre mi cama.

      - No te preocupes eso le pasa a todas la primera vez, es algo normal, lo raro
      seria si no te hubiera pasado,

      - Y siempre es asi, me dijo mas calmada pero aun confundida.

      - No solo la primera vez, no tienes nada que temer, todo esta bien, ve al
      baño y arreglate un poco.

      Asi lo hizo, mientras yo bucaba donde esconder esa sabana incriminatoria. Al
      volver estaba radiante, linda… o seria que me estaba enamorando de ella. Fui
      al estudio a esperarla, note que caminaba mas segura, orgullosa, sabiendose mas
      experimentada que al llegar a la puerta de mi casa. No se si adrede o
      inocentemente solto la bomba que desencadeno mi reaccion.

      - ¿Que eso fue todo?, me dijo frescamente.

      Me quede perplejo, no sabia si fue en serio o en broma lo que dijo. Habia
      algo en su tono de voz que me disgusto, me ofendio, lo dijo como si estuviera
      decepcionada, hirio mi ego masculino. Asi me respondia, tanto tiempo me habia
      reprimido para no lastimarla, la trate de la manera mas dulce y ella parecia
      decepcionada, no podia creerlo ¿Que se habra creido?.

      Esta bien, esta bien, quiza lo que necesite es una buena cogida para que
      aprenda, me dije. Me deje llevar por mis emociones, cuando me dio la espalda, me
      acerque rapidamente a ella la tome por detras, mi brazo izquierdo rodeo su
      cintura y la lleve contra mi escritorio violentamente, la presione contra el
      escritorio, mi verga se encontraba nuevamente presionando su raja.

      - Que haces, pregunto asustada.

      - Bueno querias mas ¿no?, entonces te dare mas.

      Intento incorporarse, con un brazo la mantuve boca abajo contra el escritorio
      y con la otra le levante falda y ante mi quedo su pequeño y rosadito ano, mi
      verga estaba nuevamente lista para comer, la libere y sin pensarlo dos veces
      dirigi la cabeza de mi verga a su pequewño agujero y comence a empujar, pero no
      entraba.

      - Por ahi noooo, por favor…. por ahi noooo.

      - Ahora vas a saber lo que es bueno, le dije furioso.

      Pero yo ya no escuchaba de razones, ella empezo a patalear y yo le di una
      palmada en la nalga, para que no se moviera, su nalgita se puso rosada, dejo de
      moverse, entendio que yo ya no escuchaba de razones. Tenia que hacer espacio
      para que mi verga entrara, le meti un dedo, luego otro.

      - Ayyy Dioss, no me la metas por ahi… es muy grande, no me va entrar, me
      suplicaba.

      Sus gritos y quejidos me estimulaban, me animaban a continuar, nunca habia
      experimentado esa sensacion febril, ese instinto primitivo, salvaje… asi que
      nuevamente coloque mi pene en su ano comence a presionar, ahora si lograba
      entrar, a duras penas, pero entraba, solo quedaba forcejear un poco mas y
      empujar.

      - Aaaayyyyyyyyy, me dueleee…, se quejaba pero en ese momento poco me
      importaba.

      Se la meti considerablemente despacio, bueno al menos para el estado de animo
      que tenia, otro en mi lugar quizas se la hubiera clavado todo. Empuje mas hasta
      que en un ultimo avance se la enterre hasta el fondo, todo su cuerpo se
      estremecio.

      - Aaaauuuuuu, solto un pequeño chillido.

      Se la deje toda adentro por un rato para que se acostumbrara, en su cara
      habia un gesto de dolor, los ojos cerrados y lagrimas cayendo por sus mejillas.

      Sin importarme mucho su reaccion comence a bombearla lentamente.

      Se agarraba de los bordes de la mesa, fui tomando ritmo y ahora yo la
      embestia mas violentamente, estaba fuera de mi, sus tiernas y jugosas nalgas
      saltaban ante mis arremetidas, era un espectaculo asombroso, todos mis
      sentimientos reprimidos desde hacia tiempo se volcaban sobre ella en esos
      momentos que la tenia contra el escritorio… compensaba varias noches de
      desvelo pensando solo en esto, mi sueño de varias semanas se hacia realidad…

      - Ouuchhh… me estas partiendo…

      Sus quejidos eran cada vez mas fuertes, tuve miedo que nos escucharan, asi
      que tome su pequeña braguita que tenia en el bolsillo de su falda, hice un bulto
      y se lo meti en la boca, ella lo mordia desesperada, ahora sus gritos y quejidos
      se ahogaban en su garganta,

      sintiendo que me venia la tome por la cintura y empuje contra el escritorio,
      mis piernas presionaban las suyas, sus nalgas se abrieron para dar paso a mi
      verga que se hundio hasta lo mas profundo de su ser, un espasmo recorrio toda su
      columna, yo la tenia sujeta por la cintura, su espalda se arqueo, sus manos se
      sujetaban con fuerza a los bordes de la mesa. Mi semen inundo su pequeña
      cavidad, parecia que eran litros nunca habia eyaculado tanto, y seguia con mi
      pene incrustado en su ano, estuve un momento asi y luego lo saque y me aparte un
      poco. Su anito esta rojito, y mis liquidos salian de el, escurrian por sus
      nalgas hasta sus piernas. Yo estaba exausto despues de semejante cogida,
      entonces fue que volvi a mi estado racional, me arrepenti de lo que habia echo,
      practicamente la habia violado, estaba perplejo, como puede ser que haya
      reaccionado asi, en que estaba pensando.

      Mientras atormentaban estos pensamientos ella se quito la braguita de la
      boca, se incorporo lentamente, volteo con su rostro aun sollosante y apenado, yo
      no sabia donde esconder el mio, tenia verguenza, hasta que ella me dijo:

      - Perdoname, no quise molestarte, no pense que te pondrias asi… me
      perdonas, dijo apenada y me abrazo, se aferro a mi.

      No atine a decir nada, estaba sorprendido de que me pidiera disculpas, yo era
      el que debia disculparme por la forma brutal en que le rompi el culo, pero
      recorde sus palabras ese tono en su vocecita, no estaba tan enfadado como antes,
      pero me sentia un poco molesto y decidi hacerme el dificil, no dije nada, la
      aparte de mi, en realida no sabia que hacer, como commportarme, que decirle.

      - Me perdonas, insistio, dime ¿que puedo hacer?

      Otra vez comence a sentirme culpable, no queria mirar su lindo rostro
      infantil suplicandome, Agache la cabeza y al verme la verga empapada por mis
      liquidos, decidi aprovecharme por ultima vez de su inocencia.

      - Chupamela, le ordene.

      No dijo nada, se arrodillo, me tomo la verga con cuidado y empezo a lamerla
      lentamente, como si fuera un helado. Luego se metio mi verga en la boca, limpio
      todos mis jugos sin quejarse. Ver moverse esos dulces labios alrededor de mi
      flacida verga me excito mucho, me senti redimido de la ofensa.

      - Esta bien, buena chica.

      Me miro desde abajo, sus labios rojos y sus mejillas rosadas estaban melosos
      por mi leche, era una escena de lo mas excitante. Le di una mano y la ayude a
      pararse, ella me abrazo todavia sollosaba un poco. Yo la calme, le acariciaba el
      cabello.

      Despues de esa ocasion pense que no la volveria a ver, pero estaba
      equivocado…

      Continuara…

      Adrian
      POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

       

      Resumen del relato:
        Una pequeña broma desata en nuestro amigo una reaccion, y defoga todos sus deseos reprimidos

      La niña (III: Cambio de juego)

      La niña (III: Cambio de juego) (11)

      No se puede jugar con un hombre asi, sin esperar que no
      reaccione. Bueno si esto es lo que quiere, lo tendra, me dije. Asi que decidi
      tomar yo el control de la situacion, ahora seria yo quien guie los movimientos,
      pero tenia que hacerlo sin apresurarme. Tampoco se trataba de obligarla a hacer
      algo que no queria, ya que con frecuencia las jovenes (a pesar de su arrebato
      inicial) al llegar al momento de la verdad se arrepienten, aunque ella parecia
      que venia dispuesta a todo. Entonces mi estrategia seria inducirla, excitarla
      poco a poco, guiarla a que descubra nuevos niveles de placer… de esta manera
      mi presa no se espantaria, asi ese pequeño demonio con cara de angel, caeria en
      la trampa que le tendi… mejor que dicho que me obligo a tenderle.

      Mi primera jugada fue acomodarme mejor, queria sentir su
      pequeña rajita con mi polla, asi que invente el siguiente pretexto:

      - Puedes pararte un ratito, creo que se me durmio la pierna.

      Ella obediente lo hizo, como me daba la espalda y no me podia
      ver, aproveche para subirme el short lo mas que pude y sacar mi verga
      completamente erecta por una de las piernas del short.

      - Falsa alarma puedes sentarte.

      Volvio a sentarse, pero esta vez yo disimuladamente aleje un
      poco su falda, y cuando se sento su falda se escurrio completamente dejandome
      sentir sus todo su bien formado y durito trasero, mi verga estaba como una roca.
      La note un poco inquieta, pero no se quejaba, yo ya ni sabia que le estaba
      explicando y dudo que ella me estuviera prestando atencion.

      Otra vez resbalo y al tratar de acomodarse yo aproveche que
      mi brazo izquierdo que rodeaba su cintura y la jale un poco mas hacia mi, mi
      verga instintivamente busco su vagina, pero se topo con la delgada tela de su
      calzoncito, un leve temblor recorrio su cuerpo al sentir su conchita el contacto
      con la cabeza de mi pene. Si no se asusta con esto, entonces vamos bien, puedo
      seguir avanzando.

      Estaba nerviosa, resbalo y al subir mi pene recorrio toda su
      rajita, su pequeño calzoncito rajita hundiendose un poco en ella. Ahora mi verga
      se encontraba presionando su rajita. Note como la tela de su braguita se
      humedecia. Ella se recosto contra mi pecho, dejo caer un poco su cabeza hacia
      atras, parecia disfrutar la situacion.

      Estuvimos asi un momento, luego ella me dijo con voz apagada
      voy al baño, tenia los ojos algo soñolientos, ¿se habra arrepentido?, mejor que
      sea ahora que hay tiempo… pero no fue asi, se paro, volteo e inclinandose me
      dio un largo y apasionado beso.

      Cuando salio busque la cajita de preservativos que escondia
      en uno de mis cajones del escritorio, saque uno, abri completamente el cierre de
      mi short y libere a mi polla, que se mostraba lista para presentar batalla. Me
      iba a colocar el preservativo cuando escuche que se acercaba, asi que lo guarde
      en mi bolsillo, y tape mi pene lo mejor que pude con mi polo.

      Al regresar ella traia el cabello suelto, se habia soltado
      algunos botones de la blusa, se veia parte de sus pequeños pechos y su brassiere
      con broches al frente. Del bolsillo de su falda salia un pequeña tela blanca.

      Se ubico nuevamente sobre mi polla, esta vez ella misma
      aparto su falda, y yo aparte mi polo… ahora si pude sentir nitidamente su
      humeda y tibia rajita, estaba desnuda… se habia quitado el calzon!. Mire la
      tela que salia del bolsillo de su falda y pude entender que era su braguita. Su
      conchita virgen, con escasa vellosidad, estaba a mi disposicion, ella nuevamente
      resbalaba y subia lentamente sobre mi verga, humedeciendola con sus liquidos.
      Ninguno de los dos decia palabra alguna, tan solo escuchaba su respiracion
      pausada. Ahora yo le besaba el cuello.

      - Te gusta estar asi, le pregunte buscando una respuesta que
      me permitiera avanzar mas.

      - Si… desde ese dia en la escalera… y no dijo mas, seguia
      en trance.

      - Desde ese dia en la escalera… que?, insisti susurrandole
      al oido.

      - Desde ese dia… he querido volver a sentir… ese rico
      cosquilleo… aqui abajo.

      Bingo, tenia luz verde para avanzar, asi que introduje mi
      mano derecha en su blusa, recorri su seno izquierdo que estaba henchido por la
      excitacion, meti mi mano por debajo de su pequeño busto, masejee suavemente ese
      tierno seno por encima del brassiere, aunque no habia mucho que agarrar,
      desbroche el brassiere y mis manos recurrieron sus pechos buscando su peson,
      cogi su pesoncito, parecia que iba explotar, lo jale, ella me dejaba operar a
      gusto, su espalda apoyada contra mi pecho. Cinthya estaba experimentando nuevas
      sensaciones, el placer se estaba apoderando de su joven e inocente cuerpo,
      parecia haber entrado en trance, su cabeza se mecia lentamente de un lado a
      otro, sus castaños cabellos caian sobre mi y algunos gimoteos escapaban de su
      garganta.

      Ya estaba lista, asi que me atrevi a preguntarle, en voz baja
      al oido:

      - Quieres que te penetre?.

      - Mmmmhhhh… Siii… hazme lo que quieras, dijo con voz
      pausada que denotaba su estado excitacion.

      En ese momento mi moral se fue al diablo, mande a mi
      conciencia de paseo, me olvide que era una niña… aunque tenia cuerpo de mujer.
      Hice que se levantara nuevamente, me coloque el preservativo rapidamente, ella
      al verme la polla quedo sorprendida.

      - Tu crees que todo eso me entre?.

      No sabia si reirme de su inocente pregunta o de la expresion
      de sorpresa que tenia su rostro.

      - No te preocupes (te va a calzar de maravillas).

      Dicho esto, la tome de la mano y la conduje a la cama de mi
      habitacion, a pocos metros del estudio. Nos sentamos al borde mi cama y la bese,
      ahora si sin perturbaciones, sus labios rojisos, carnosos, timidamente me
      ofrecia su lengua, yo le repondi con la mia. La tendi suavemente sobre la cama,
      mi mano se escurria debajo de la falda y mis dedos estimulaban su pubis, para
      que su calentura no disminuyera, rosaba su virgen conchita, jugaban con sus
      bellos, ella me besaba mas apasionadamente… ya es momento, me dije. Le levante
      la falda y me fui acomodando lentamente sobre ella, separe sus piernas y le
      coloque la punta de mi verga a la entrada de su vagina, me aleje un poco para
      acomodarme mejor, vi su dulce carita, en sus ojos habia mezcla de miedo y sumisa
      aceptacion, empuje suavemente mi pene sobre su vagina hasta que su himen freno
      mi avance, ella no se quejaba solo se mordia los labios, empuje mas hasta que
      finalmente rompi su pequeño sello virginal, deslice mi verga dentro de su
      conchita, ella abrio su boquita sorprendida por el primer impacto, segui
      empujando lentamente

      - Auu, mas suave, duele un poco, se quejo pero resistia
      valientemente.

      - Solo relajate, ya pasara, siempre duele al principio, le
      dije tratando de calmarla.

      Se la meti casi toda y se la deje un rato para que se
      acostumbrara a la sensacion, mientras la besaba para que se olvidara la masa de
      carne que le habia enterrado, pero cada vez que me movia sentia sus quejidos.

      - Ya entro.. auu… no puedo creer que me haya entrado… ayy
      Adrian todavia duele.

      Yo no podia creer que se la habia metido, mi sueño de meses
      anteriores se habia cumplido, lo que pense la primera vez que la vi se estaba
      cumpliendo.

      Empece a bombearla lentamente para expandir su vagina y dar
      mas espacio para que mi pene obrara, nuevamente abrio su boquita en una mueca de
      sorpresa, sus mejillas se veian mas rosadas y sus labios mas rojos, de vez en
      cuando cerraba los ojos, miraba a otro lado. Hasta que comprendio que para
      permitir una mejor penetracion tenia que recoger sus piernas sobre la cama y asi
      lo hizo, sus piernas flanquearon mi cintura, sus manos apretaban con fuerza las
      sabanas buscando agarrarse de algo, veia la pequeños senitos subir y bajar por
      su respiracion y mis embestidas.

      Mi ritmo iba en aumento, y el suyo tambien, ya parecia mas
      acostumbrada a aquel intruso que la estaba desflorando, ahora sus quejidos iban
      intercalados con pequeños y dulce gemidos que eran musica para mis oidos, la
      besaba con mas pasion y ella me devolvia los besos entre jadeos, que placer que
      me daba verla asi, era como lo habia imaginado.

      - uhhmmm, auu, uuhhmmm, uuhhmmm.

      Implante mi ritmo y ella lo resistia, ver su aun infantil y
      angelical rostro disfrutar del sexo que le proporcionaba me incentivo mas.
      Incremente mis arremetidas sabiendo que ella estaba cerca a venirse, a sentir su
      primer orgasmo. Al ver como se contraian todos sus musculos, comprendi que ya lo
      habia sentido por primera vez, yo estuve a punto de llegar tambien, pero al
      verla luego como su boquita abierta se iba cerrando, dando paso una relajacion
      tan profunda, tan calida, tan afectuosa, como su rostro se ilumino, nunca antes
      habia visto a alguien disfrutarlo tanto como lo hizo ella, eso estimulo mis
      sentidos haciendo que me viniera al sentir como sus labios vaginales latian en
      mi verga aun dentro suyo. Casi al mismo tiempo ella solto su descarga virginal
      de sangre. Me mancho la sabana pero no me importo. Yo me sentia aliviado, mas
      que satisfecho, y por el brillo de sus ojos, ella tambien. Le di un beso de
      agradecimiento.

      - ohh… vaya.. asi es, siempre es asi?, me dijo con su cuota
      de ingenuidad.

      - Que te parecio?

      - Me dolio un poco… pero se sintio bien, sobre todo al
      final… no te rias pero pense que me iba a desmayar.

      Le sonrei cariñosamente, le acaricie el cabello y volvi a
      besarla. Seguia sobre ella pero mi pene ya estaba flacido.

      - Y a ti que te parecio, como estuve? pregunto timidamente.

      - Pequeña has estado magnifica (tan solo ver su rostro tan
      feliz habia sido lo que me provoco el orgasmo, esa mezcla de dulzura, inocencia,
      satisfaccion…).

      Pense en hacerlo nuevamente, pero yo estaba satisfecho y ella
      tambien, me parecio que para su primera vez era suficiente, y no queria
      aprovecharme mas de su inocencia. Iluso, en ese momento no imagine lo que
      vendria despues… quien diria que una pequeña broma, un simple sarcasmo, una
      simple provocacion despertaria mi instinto animal…

      Continuara…

      Adrian
      POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

       

      Resumen del relato:
        Durante mucho tiempo Cynthia envolvio a su profesor en un juego de seduccion, ahora Adrian decide tomar las riendas y plantear su propio juego.

      « Prev - Next »