Fantasías Eróticas | Tus Relatos Calientes - Part 2
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Archive for the 'Fantasías Eróticas' Category

Vos y yo en la playa (III)

Vos y yo en la playa (III) (8)

Descansamos unos segundos para reponernos, vos yaces boca abajo sobre tus
ropas, luego de unos segundos me sitúo sobre tu espalda, comienzo a besarte la
nuca y luego el costado de tu cuello de arriba hacia abajo hasta llegar a tus
hombros y viceversa, saco la lengua y bajo por el mismo recorrido hasta sentir
que todo tu cuerpo se eriza.

Llego con mis labios al centro de tu espalda, la
beso suavemente y voy hacia un lado y al otro de tu columna haciendo lo mismo,
al mismo tiempo que voy bajando por ella hasta llegar a tu cintura, hago un alto
ahí y bajo hasta tus muslos que sigo besando hasta llegar a tus pies que beso
suavemente, provocándote una leve sonrisa de satisfacción.

Vuelvo a subir hasta
llegar a tu cintura, me detengo allí y vuelvo a bajar lentamente hasta llegar al
nacimiento de tus nalgas, voy besándote lentamente, llego hasta tus nalgas que
beso y muerdo con mis labios una a una, me detengo en la línea que las separa,
la beso, saco mi lengua y la recorro de arriba hacia abajo, las tomo con mis
manos y las separo y con mi lengua recorro toda esa profundidad que va desde tu
ano hasta tu vagina, me detengo allí y la beso meto mi lengua allí y con ella
recojo todos tus dulces jugos y absorbo con mis fosas nasales tu precioso
perfume de mujer caliente, vuelvo a subir y llego al centro de tu cola, el ano
al cual beso y le paso mi lengua trazando círculos en el , hasta que lo siento
relajado, es cuando con mi lengua trato de penetrarlo tratando de llegar lo mas
profundo que pueda en un juego de entrada y salida, al mismo tiempo con un dedo
juego con los bordes de tus labios vaginales tratando de mojarlo con tus jugos,
cuando ello sucede lo introduzco lentamente en tu canal vaginal y empiezo a
entrar y salir de el, cuando esta bien lubricado subo hacia tu ano, lo pongo en
el centro de el y voy presionando levemente tratando de penetrarte con el, miro
tu reacción pero como es de satisfacción sigo con el juego penetrándote
lentamente, cuando llego a la mitad del dedo comienzo a entrar y salir
suavemente y a la vez lo voy rotando tratando de relajar tus músculos, al mismo
tiempo con mi mano libre te tomo de tu vientre y trato de incorporarte sin dejar
de hacer lo que estoy haciendo, vamos incorporándonos hasta que quedas de
rodillas y apoyada con tus manos en la clásica posición de perrito, me agacho y
vuelvo a poner mi lengua sobre tu vagina en esa posición, subo y bajo sobre
ella, saco mi dedo y subo con mi lengua hasta tu ano mojándolo y jugando con el,
lo encuentro receptivo, relajado y siento y veo como se abre y se contrae a la
pujanza de mi lengua.

Me incorporo lentamente poniéndome de rodillas detrás
tuyo, tomo tus nalgas con mis manos y las separo hacia los lados, penetro tu
jugosa y estrecha vagina con mi pene entrando y saliendo lentamente hasta
sentirlo bien mojado con tus jugos, lo saco lentamente, lo tomo con una mano y
lo acerco a la puertita de tu ano, lo apoyo en el y hago una suave presión hacia
adentro, lo saco y vuelvo a repetir el juego unas cuantas veces hasta que siento
que tu ano se ha relajado es cuando vuelvo a tomar mi pene con la mano y lo
apoyo en tu ano haciendo una suave presión hacia adentro y siento como te vas
abriendo, voy penetrándote lentamente, suavemente, siento el calor y la
estrechez de tus paredes interiores, toda la cabeza de mi pene ya esta en tu
interior…

Sigo penetrándote lentamente hasta llegar a la mitad de mi pene, me
quedo quieto unos momentos esperando que te acostumbres a esta penetración, bajo
una de mis manos y empiezo a recorrer tu vagina con mis dedos llevando los jugos
hacia tu clítoris que acaricio y juego con mis dedos, con otro de mis dedos
penetro tu vagina entrándolo y sacándolo, cuando siento que ya estas relajada
empiezo a entrar y sacar mi pene de tu ano, siento como se abre y como me lo
apretas con tus músculos en cada vaivén y también tu calor interior, repito
varias veces mas ese juego hasta que siento que ni pene se agranda y como el
semen empieza su viaje desde los testículos hasta la punta, lo saco lentamente y
penetro tu vagina llegando hasta el fondo de la misma, hago un par de
movimientos y vuelvo a penetrarte el ano, así en un par de oportunidades mas
hasta que siento que ya no puedo aguantar mas, te giro quedando vos frente a mi,
tomo mi pene con una mano y me arrodillo entre tus pechos, pongo allí mi pene y
junto tus pechos quedando el mismo aprisionado por ellos, siento todo tu calor,
veo tus ojos brillosos y tu cara de satisfacción, acercas tu rostro hacia tus
pechos y sacas la lengua cuando mi pene se acerca a ella le das una lamida
jugando con su cabeza, siento el calor de tu lengua y la humedad de la misma en
la cabeza de mi pene, luego de un instante ya no puedo soportarlo mas, dejo que
el semen fluya por si solo saliendo en un potente latigazo que va a parar sobre
tu pelo, al ver esto te sorprendes y te repones al mismo tiempo abrís la boca y
cerras los ojos, el segundo chorro cae sobre tus labios y pronto te apuras a
sacar la lengua y absorberlo degustando su sabor, el tercer chorro cae entre tus
pechos y te apresuras a expandirlo con tus dedos en todo su alrededor y en los
pezones, tomas mi pene con tus manos y lo llevas a tus labios, lo pones allí y
lo besas, lo introducís en tu boca y te tomas de la fuente la ultima gota, caigo
a tu lado y te abrazo.

Descansamos un momento y luego nos incorporamos, corremos
hacia el mar y nos cobijamos en sus aguas, jugamos en ella un momento y luego
salimos, caminamos hasta nuestras ropas y nos sentamos sobre ellas abrazados y
besándonos vemos como un nuevo amanecer despunta en el horizonte y como los
primeros rayos de sol iluminan nuestros cuerpos…

Fin…..

Este es el final de esta fantasía que espero que les haya gustado y
disfrutado.

Ya me encuentro escribiendo un hecho real que me sucedió hace poco que pronto
lo pondré.

Cualquier comentario sobre este relato dirigirlo a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO,
donde serán recibidos y contestados.

También espero recibir mensajes de mujeres que deseen el intercambio de
relatos y de fotografías personales con absoluta reserva.

El 22

 

Resumen del relato:
    Final de la fantasía…

Vos y yo en la playa (II)

Vos y yo en la playa (II) (8)

Después de haber disfrutado de un maravilloso orgasmo yaces a mi lado
tratando de relajarte y normalizando tu respiración, en un instante siento tus
manos en mi pecho que lo acarician lentamente haciendo círculos con tus suaves
uñas.

Te incorporas y te sentas con las piernas abiertas y recogidas sobre mi
abdomen frente a mi, vas bajando tu rostro hasta posar tus labios en los míos y
jugar con ellos y adentrar tu lengua en mi boca y jugar con la mía.

Seguís
bajando con tus besos por todo mi cuello hasta llegar al centro de mi pecho y te
entretienes allí con mis pelitos besándolos llegas a mis tetillas que besas y
mordes con tus labios, bajando lentamente con tu lengua llegas a mi abdomen te
entretenes jugando con mi ombligo mientras tus manos desabrochan mis jean’s y
bajan su cierre abriéndolo seguís bajando con tus labios hasta mi pelvis, jugas
con los suaves pelitos que nacen allí al tiempo que tus manos bajan mis
pantalones hasta las rodillas, tus labios se encuentran con mis slips negro en
cuyo interior esta mi pené irguiéndose lentamente al clamor de tus deseos y los
míos, besas toda su forma abultada por sobre la tela tratando de adivinar toda
su forma, tomas el borde del slips con tus dientes y lo corres hacia abajo
lentamente, la cabeza de mi pené va saliendo agradeciendo la libertad de un
doloroso encierro, lo terminas de bajar ayudándote con las manos, lo acaricias
con las mismas reconociendo toda su forma , largo, grosor, dureza, lo tomas con
la mano y bajas la piel dejando toda la piel dejando toda la cabeza expuesta,
bajas tu rostro hacia el y posas tus labios en la punta es allí cuando siento el
calor de tus labios y de tus besos, seguís besando y bajando por todo el tronco
hasta llegar a la base, mientras con tus manos acaricias mis testículos al
llegar a ellos los besas y siento un suave cosquilleo, veo como sacas la lengua
y con la misma vas subiendo dejando todo a lo largo el rastro de tu caliente
saliva.

Llegas a la punta y le pasas la lengua a todo su alrededor deteniéndote
en el centro la besas tratando de absorber los jugos que han aparecido allí,
abrís la boca lentamente y te introducís mi pene en ella, siento el calor de la
misma y como tu lengua juega con la cabeza, esto me pone a mil pero trato de
controlarme y de no acabar, siento como tu boca acaricia en su interior a mi
pene subiendo y bajando por el mismo, al mismo tiempo con mis manos acaricio tus
cabellos, te hago una señal y dejas mi pene subiendo lentamente besas mis labios
y te paras, giras dándome la espalda y te volves a agachar para formar un 69
estando vos arriba y yo abajo, ante mi vista tengo ahora a tus nalgas en las
cuales poso mis manos y las separo una para cada lado dejando el camino
despejado para lograr llegar a tu vagina con mis labios, llego allí la beso y
juego con sus pelillos, siento tu aroma en mis fosas nasales que destrozan mi
cerebro de pasión, saco la lengua y recorro toda tu vagina con ella tratando de
absorber con ella y mi boca todos los jugos cremosos que bajan por ella y
tratando de retener tu sabroso sabor, tan delicado, tan femenino, subo con mi
lengua hasta tu ano y juego con el haciendo círculos pequeños encontrándolo
receptivos a esas caricias.

Siento tu cuerpo que se crispa en un espasmo de
placer, a todo esto tu sigues jugando con mi pene entre tus labios mientras que
acaricias mis testículos con tus suaves y bellas manos.

De golpe te paras das la
vuelta y quedas frente a mi, abriéndote de piernas pones una a cada lado de mis
caderas y vas descendiendo lentamente hasta lograr quedar en cuclillas frente a
mi, tu vagina semi-abierta y brillosa queda justo arriba de mi pene el cual
tomas con una de tus manos y bajándote un poco mas haces que la punta acaricie
toda tu vagina hacia adelante y hacia atrás, siento los pelos de tu pubis en la
punta de mi pene cuando vas hacia adelante y cuando vas hacia atrás siento todo
el calor y humedad de tu vagina que me moja, hasta que el recorrido termina
entre tus nalgas, lo haces varias veces hasta lograr que mi pene quede bien
mojado y brilloso con los jugos que fluyen de ti sin cesar.

Lo llevas suavemente
hacia el centro, allí siento la suavidad de tus labios vaginales en la punta de
mi pene y su calor y humedad, lentamente en esa posición vas descendiendo
haciendo que la punta vaya penetrándote, voy sintiendo tu interior caliente como
una brasa, tu estrechez que abraza a mi pene en un movimiento de sube y baja
forzándote en cada bajada a penetrarte un poco mas cada vez, siento como las
paredes de tu dulce vagina lubrifican con sus jugos a todo mi pene en su dulce
vaivén, caes de golpe penetrándote por completo, siento los pelos de tu pubis
unidos a los míos y como tus jugos mojan mis testículos, tiras tu cabeza hacia
atrás, abrís tu boca en un grito ahogado, silencioso, pero solo gotas de sudor
bañan tu rostro cayendo por tus duros pechos, caes hacia adelante buscando mis
labios con los tuyos, me besas ardientemente mordiendo mis labios, te separas un
instante y aprovecho a tomar con mis manos tus duros pechos, los tomo, los
acaricio y juego con tus pezones tan ergidos, acerco mis labios a los mismos,
saco la lengua y la paso sobre ellos haciendo círculos y luego los muerdo con
los labios, cuando termino con uno comienzo con el otro tiernamente, dulcemente.

Sigo penetrándote subiendo y bajando con mi pelvis a un ritmo lento, llevo mis
manos hacia tus nalgas, las acaricio en círculos, jugando con mis dedos llego
hasta la línea que las separa hasta detenerme en el circulo dulce y tentador de
tu ano, juego con el tratando de penetrarlo con un dedo, lo encuentro seco por
ello tomo los jugos que fluyen de tu vagina y los llevo hasta el mojándolo y
logrando poco a poco y suavemente penetrarte con el y comienzo un vaivén hacia
adentro y hacia afuera, siento como me lo apretas con tus músculos anales,
escucho un suspiro muy suave junto a mi oído y se que estas gozando de placer al
sentir tu cuerpo la penetración de mi pene y de mi dedo…

Continuara…

Les entrego aquí la segunda parte que espero que les guste tanto o mas que la
primera.

Cualquier comentario sobre el relato dirigirlo a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO donde serán recibidos y contestados en la brevedad, como así también serán
bienvenidas las mujeres que deseen intercambio de relatos o de fotografías
personales.

 

Resumen del relato:
    Continua su sesión de placer y goze…

Vos y yo en la playa (I)

Vos y yo en la playa (I) (8)

La luna ilumina las olas de un mar calmo, la suave brisa acaricia nuestros
cuerpos, cálida en su abrazo.

juntos seguimos caminando tomados de la mano, la
noche nos cobija y nos invita a perdernos en su belleza.

Seguimos caminando, nos
ocultamos detrás de unos médanos, allí te tomo de la cintura, te abrazo muy
fuerte y te doy un beso, probando con mis labios el sabor afrodisíaco de los
tuyos y muy suavemente paso mi lengua alrededor de los mismos para capturar todo
el sabor a miel que hay en ellos.

Nos sacamos las camperas y las ponemos sobre
la arena, muy lentamente nos arrodillamos en ella, mientras sigo jugando con mis
dedos con tus cabellos dorados, sigo jugando con tu boca, me desplazo suavemente
hacia tu cuello, besándolo, acariciándolo muy dulcemente, al mismo tiempo mis
manos acarician tu espalda y van levantando muy suavemente tu corta remera
blanca, la deslizo sobre tu cabeza y tus brazos sacándotela, la tiro a un
costado, ante mi vista aparecen tus bellos senos cubiertos apenas por un fino
corpiño transparente que deja traslucir tus rosados pezones sobre la fina tela
que los cubre, apoyo muy suavemente mi cara en ellos la dejo ahí descansando un
momento sintiendo tu perfume, ese que tan bien sabes que me vuelve loco, me
separo un instante y con mi lengua recorro el surco que se forma entre tus dos
pechos, absorbiendo con ella el sudor de tu piel y su sabor.

Deslizo muy
suavemente mis manos hacia tu espalda y desprendo tu corpiño sacándotelo,
aparecen tus senos al natural, los acaricio con mis manos, los siento duros,
parados, desafiantes, acerco mis labios hacia ellos y los beso y recorro con mi
lengua llegando hasta tus rosados pezones y trazo con ella círculos sobre ellos,
los tomo con mis labios y les doy suaves golpecitos con mi lengua, ahora los
siento mas duros y tus pezones mas erectos.

Sigo recorriendo tu cuerpo con mi
lengua, bien por el centro bajo por tu estomago llegando hasta tu ombligo y me
detengo allí jugando con el y trazando círculos, sigo bajando entreteniéndome
con los suaves pelillos que nacen allí, llego al borde de tus jean´s, esos que
muestran toda tu figura femenina hasta los mas finos detalles, desprendo el
botón del mismo y bajo el cierre, muy delicadamente empiezo a deslizarlo por tus
caderas y tus piernas hasta llegar a tus pies, te saco las botas que llevas y
deslizo hacia afuera tu pantalón.

Recorro con mi vista tus hermosas piernas al
mismo tiempo que las voy acariciando desde los dedos de los pies que beso uno a
uno y sigo recorriendo con mi lengua hacia arriba hasta llegar a tus muslos y
desde allí pegar un salto hasta tu ombligo con el cual vuelvo a jugar y bajo muy
suavemente hasta el borde de tu hermosa bombachita color blanca transparente,
bajo jugando con mi lengua hasta llegar a tu pubis y me entretengo jugando allí
con tus pelitos por sobre tu hermosa bombachita, suavemente separo tus piernas,
bajo con mi lengua y apoyo mis labios sobre tus labios íntimos y les doy un
suave beso, solo los separa esa suave tela que transparenta tus bellos pelitos
dorados y todos tus pliegues, veo allí en el medio una dulce mancha de tus
flujos de mujer y la recorro sintiendo en mis labios el sabor de ellos y
captando su bello aroma, corro hacia un lado la suave tela y vuelvo a recorrerte
desde tu pubis hacia abajo, me detengo en tu clítoris, lo beso, lo mordisqueo
suavemente con mis labios y juego con el, voy bajando y llego hasta los labios
de tu vagina los separo con mis dedos y veo el brillo de tus jugos en ellos,
acerco mi lengua y los recorro absorbiendo todos tus jugos con ella y
reteniéndolos en mis labios, con mi lengua penetro tu vagina tratando de llegar
hasta lo máximo y escucho tus suspiros muy suavemente y siento tu respiración
agitada.

Levanto mi vista y veo todo tu cuerpo bañado en sudor, el brillo de tus
ojos y tu sedoso cabello pegado al contorno de tu rostro.

Muy suavemente te giro
con mis manos hasta que quedas boca abajo, cuando te tengo en esta posición
deslizo mis manos hacia tus hombros y te doy un suave masaje mientras voy
besando tu nuca y degustando tu dulce perfume, me voy hacia el centro de tu
espalda, desde allí comienzo a bajar pasando mi lengua sobre tu piel llegando
hasta el borde de tu bombachita, pego un salto y me dirijo a tus pies y desde
allí vuelvo a subir lentamente hasta tus muslos, veo allí tus hermosas nalgas
separadas por la bombachita que se pierde en la profundidad de tu piel, con mis
dedos te recorro suavemente acariciándote, acerco mi boca a tu cintura y tomo
con mis dientes el borde de tu bombachita y la voy deslizando hacia abajo, muy
lentamente, al llegar a tus muslos la tomo con mis manos y termino de sacártela.

Vuelvo a subir lentamente, separo tus piernas y desde atrás vuelvo a besar y
lamer tu vagina deleitándome con tus jugos y con su hermoso sabor que no dejan
de salir con intensidad, llego hasta el anillo rosado de tu ano con mi lengua,
juego con ella haciendo círculos suaves a su alrededor, mientras que con un dedo
recorro de arriba hacia abajo los labios de tu vagina, cuando este esta bien
húmedo por tus jugos, llego hasta el centro y te penetro con el encontrándote
húmeda y receptiva, al mismo tiempo con mi lengua penetro tu dulce ano
traspasando el suave anillo y adentrándome unos centímetros, es cuando entre
convulsiones se sacude tu cuerpo, arqueas tu espalda y sacas un poco mas la cola
hacia afuera, entregándote, levanto la vista y veo como se agitan tus cabellos
al viento al igual que tu cabeza y desde tu vagina que no para de tener pequeñas
contracciones vas expulsando de a poco pequeños chorritos de tus jugos que me
apresuro a tomarlos con mi boca y a deleitarme con ellos, de tu garganta
empiezan a nacer pequeños susurros de placer que van aumentando en intensidad a
medida que tu goce se acerca al momento del clímax, cuando este te sorprende por
su fuerza e intensidad crispas todo tu cuerpo en un espasmo de placer que te
deja semi-inconciente por unos segundos y caes rodando hacia la arena.

Continuara…

Espero que les haya gustado el relato y sepan disfrutarlo, hace poco que
descubrí esta pagina y desde ahora me dedicare a escribir relatos, tanto de
fantasías como de mi vida personal.

Cualquier comentario sobre el relato dirigirlo a
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donde serán recibidos y contestados, como así también serán bienvenidas las
mujeres que deseen un intercambio de relatos o de fotografías ( poseo web-cam ).

 

Resumen del relato:
    La luna ilumina las olas de un mar calmo, la suave brisa acaricia nuestros cuerpos, cálida en su abrazo.

Aprobada por los pelos

Aprobada por los pelos (8)

Mi profesor tenía pinta de no haber practicado el sexo en su
vida. Parecía que únicamente le importaba la filosofía y parecía que estuviera
pensando siempre en sus libros. Era un chico joven muy desgarbado, con el pelo
rizado castaño y con unas gafas que no le hacían nada atractivo para mis
compañeras de estudios, aunque a mi si que me atrajera con locura.

Cuando me encontraba en sus clases siempre me quedaba
embobada pensando en que habría debajo de esa ropa tan simple que llevaba. Yo
sabía que él había notado mis miradas y estaba convencida de que le ponían
nervioso. Me excitaba pensar en su nerviosismo. Pero todo quedaba ahí, en unas
simples miraditas.

El día del examen final de su asignatura pude pasar la mayor
vergí¼enza del mundo. Me pilló copiando, pero en vez de anunciarlo delante de
toda la clase únicamente me dijo que saliera fuera y que me acercara a su
despacho después del horario del control. Me puse nerviosísima y no supe que
hacer.

Estuve pensando en como podía convencerle para que no me
suspendiera, pues era la única que me faltaba por aprobar. Mi mente se había
quedado en blanco y, después de todo, pensé que fuera lo que pasara no se iba a
acabar el mundo por ello. Esperé en la puerta de su despacho a que llegara.

Cuando acabó el examen él con la mayor rapidez se dirigió al
lugar de la cita. Yo lo vi llegar por el pasillo y pude apreciar en su rostro
una gran ruborización al verme. í‰l estaba más nervioso que yo, y eso era un
hecho bastante palpable en el ambiente. Me quedé extrañada por la situación, ya
que yo era la que tenía que estar avergonzada y no él, pero eso me gustó y pensé
que podía sacarle partido.

í‰l abrió la puerta y me indicó con un gesto que pasara
delante de él. Yo me apresuré a utilizar mis artimañas y cuando pasé, le rocé
con mi culo su mano. No pude ver la cara que puso, pero a mi me gustó con locura
pensar que se hubiera puesto cachondo.

- Siéntate- me dijo señalándome una silla enfrente de su
escritorio.

Cuando lo hice me di cuenta de que mis muslos quedaban
bastante a la vista y de que él se había dado perfecta cuenta. No era capaz ni
de mirarme de lo ruborizado que estaba. Pude comprobar que estaba totalmente
colado por mí y eso me excitó con locura.

Me pareció buena idea darle un gusto al cuerpo y pensé que él
era la mejor persona para ayudarme en mi situación. Con delicadeza me levanté de
la silla y cerré la puerta con la llave que estaba puesta en el cerrojo. í‰l se
quedó mirándome y bien sorprendido dijo:

- Pero ¿qué está haciendo usted señorita?.

- Nada, es que así estaremos con mayor intimidad, ¿no cree?.-
y diciendo esto me volví a sentar enfrente suyo. í‰l estaba petrificado, no sabía
que me proponía hacer pero la curiosidad le ataba de pies y manos. íšnicamente
podía mirarme y callar. Yo, una vez sentada, abrí las piernas para que él
pudiera ver mis braguitas. Yo no le quitaba ojo de encima y él se quedó perplejo
mirando mi ropa interior. Cuando sabía que él tenía buena panorámica mi mano
empezó a rozar mi tanguita y yo empecé a gemir de placer. Seguía rozándome sin
parar y derrepente me bajé las bragas y dejé al descubierto mi coñito depilado y
todo húmedo. Volví a la misma posición y sin dejar de mirarlo volví a rozarme.
Esta vez me acaricié el clítoris y mis gemidos subieron de tono. í‰l seguía
mirando sin poder moverse y yo cada vez estaba más caliente.

Mis dedos empezaron a introducirse dentro de mi vagina y mis
líquidos empezaron a emerger. Mi cuerpo se convulsionaba con los movimientos de
mis dedos y me retorcía sin parar de gemir extasiada. Cuando pensé que ya no me
bastaba yo sola me quedé mirándolo y le dije:

-Vamos, acércate, estoy esperándote hace rato.

í‰l, como si fuera un muñeco de cuerdas, se acercó a mi y se
quedó plantado delante. Pude ver con certeza que su pene estaba a punto de
explotar y eso me excitó con locura.

-Arrodíllate, vamos.- le increpé.

í‰l sin más dilación se arrodilló y yo le puse las piernas en
sus hombros.

-Vamos, soy tuya, dame placer.- le dije sin parar de gemir.

Mi profesor me cogió de los muslos y acercó su lengua a mi
sexo. El contacto con mis jugos me puso más cachonda que nunca y le grité
extasiada que no parara. í‰l ya se había soltado y me lamía y mordía como si
estuviera loco. La excitación fue en aumento cuando empezó a introducirme su
dedo por mi coñito chorreante. Con la otra mano me arrancó el mini suéter, el
sujetador y me pellizcaba los pezones. Mi éxtasis iba en aumento, pero logró
superarlo cuando me levantó un poquito más la cintura y dejé mi culo en pompa
enfrente de su cara. í‰l seguía moviendo con una violencia agradable sus dedos en
mi coño, pero ahora también introdujo un dedo en mi ano. Eso me hizo chillar,
primero de dolor y después de placer. Movía y movía sin parar sus dedos dentro
de mis orificios mientras yo le rogaba que no parara.

Cuando me hube corrido no se cuantas veces él me indicó que
me subiera a la mesa y me pusiera en la misma posición en la que estaba,
espatarrada hacia él. Lo hice sin pensarlo dos veces, esperando que me
introdujera su verga ya totalmente empalmada y caliente. Se bajó los pantalones
y dejó a la vista una polla no muy larga pero si muy gorda y roja.

-Métemela, métemela, quiero que me la claves ahora.- le
chillaba mientras él me miraba sonriente.

Su cara había cambiado por completo. Ya no parecía el
profesor calculín que pensaba que era. Ahora parecía más fuerte, más hombre, más
dominante, y eso me gustaba muchísimo.

í‰l sin pensárselo, de un estacazo, me clavó su verga en mi
coño mojado por mis corridas. Las embestidas eran tan fuertes que tuve que
tirarme hacia atrás. Ahora mi espalda reposaba encima de la mesa. í‰l me levantó
las piernas mientras seguía clavando con fuerza una y otra vez su polla en mi
sexo. Mis gemidos aumentaban por momentos. No me importaba que los profesores
vecinos me oyeran, no podía parar de gritarle que me follara sin parar. Y él me
obedecía una y otra vez.

-¿Te gusta verdad?.- me preguntó extasiado.

-Si…, no pares…, no pares… sigue, sigue.- gemía sin
saber muy bien si me oía.

-Voy a correrme en tu boca, ¿quieres?.- me preguntó mientras
sacaba su polla enrojecida de mi coño y me la acercaba a la boca.

-Si, quiero beberme toda tu leche, tíramela encima, vamos.-
le suplicaba mientras con una mano le movía con rapidez su pene de arriba a
abajo.

No pudo soportarlo más y su leche salió a borbotones de él,
yo, con mi lengua, intentaba tragármela toda sin dejar nada. Cuando hubo
terminado me relamí lo que todavía quedaba en mi boca y me bajé de la mesa. Me
puse delante de él y lo hice sentar en la mesa. Yo estaba toda desnuda y me
arrodillé para mamársela entera. í‰l apoyó sus brazos hacia atrás en la mesa y se
dejó hacer. Mi lengua le recorrió el miembro y este volvió a crecer de pronto.
Cuando llegaba a su glande jugaba con él y se lo mordisqueaba, cosa que le
gustaba por la forma en que suspiraba al hacerlo. Me la metí en la boca y empecé
unos movimientos suaves para pasar luego a unos más acelerados. Mi boca subía y
bajaba sin parar una y otra vez, mientras mi mano acariciaba sus testículos. Me
la metía entera porque había veces que a la misma vez podía lamer sus huevos.
Eso le provocaba convulsiones de placer. Se puso tan excitado que se incorporó,
me cogió la cabeza con sus manos y empezó a moverla con fuerza para que toda su
polla me entrara en cada embestida que me daba. A mi me produjo cierta angustia
pero él no paró y al final pude acostumbrarme.

-Quita voy a correrme.- me gritó.

Yo me quité para que se corriera de nuevo en mi cara y yo
pudiera jugar a coger su semen caliente.

-Vamos, cómetelo todo, chúpalo, vamos, trágatelo.- me decía
mientras a mi me chorreaba la cara de su líquido blanco.

Estaba desnuda, arrodillada delante de él, con su semen en mi
cara y con mi coño empapado de flujo. Esto debió ponerlo de nuevo cachondo
porque no quiso acabar la faena sin penetrarme por el culo.

-A cuatro patas.- me chilló, y yo obedecí impaciente de que
me volviera a follar.

Me puse como él me había ordenado esperando sus embestidas
que no tardaron en llegar. Yo me había masturbado anteriormente con alguna que
otra hortaliza por el ano, pero nunca me habían follado por detrás. Estaba tan
caliente que no me acordé de decirle que tuviera cuidado y cuando me la metió de
un golpe seco y fuerte grité de dolor. í‰l había encontrado mi orificio bien
mojado y no tenía ningún problema en clavar una y otra vez su estaca en mi ano.

-¿Te gusta?.- me preguntó.

Yo chillaba sin parar, mientras él con las manos me cogía con
fuerza las tetas. No me dio tiempo a responderle que me dolía porque poco a poco
ese dolor se convirtió en placer y volví a chillar, pero esta vez para pedir que
no parara. Parecíamos dos perros follando en la calle, esta postura me excitaba
con locura. í‰l no paró de taladrar mi culo hasta que noté su semen correr por mi
agujero y un gemido suyo me indicó que se había corrido.

Me giré y esta vez no intenté coger su leche al vuelo sino
que me introduje su polla en mi boca y le chupé todo lo que seguía saliendo.
Cuando hube limpiado su miembro, le pregunté:

-¿Estoy aprobada?.

- Por supuesto que sí, pero vas a tener que venir a dar
clases de repaso.- me contestó.

- No hay problema.

 

Resumen del relato:
    Una joven comprende que aprobar las asignaturas no es tan difícil como creía.

Un dia en Rock en Rio

Un dia en Rock en Rio (8)

Hola yo soy Mike Byron Logan y desde tiempo atrás he tenido
fantasias sexuales con artistas de todo tipo cantantes, modelos, actrices, etc.,
etc, Pero lo que les voy a contar ahora, es deferente porque no se si fue un
sueño o fue la realidad, y si la fue, que realidad tan chida, bueno pues aquí
va:

Era un dia como cualquier otro, con sol, viento y toda esa
mierda, la unica diferencia es que mi padre me iba a llebar a un concierto de
Rock en Rio, me emocione pues yo solo contaba con 15 años y no habia visto
tantas estrellas en un mismo lugar tocando en un solo escenario. La actuación
que mas me gusto fue la que dio el grupo Deftones con su metal pesado y sus
gritos ensordecedores.

Recuerdo que papa bebio mucho y yo por seguirlo hice lo mismo
y de poronto todo se volvio borroso y no sabia donde estaba, recuerdo que camine
por algo de tiempo para encontrar el baño, sentia unas ganas terribles de
vomitar, ya adentro tome una cubeta de agua con hielo ,que estaba a un lado del
retrete, y con eso me baje un poco el efecto del alcohol, ya podía ver, oir y
sentir, lo unico malo era el aliento y sabor de la cerveza .

De pronto oi unas voces de mujeres y crei que me habia metido
al baño de mujeres pero cuando me asome me di cuenta que no solo me habia metido
al baño de mujeres sino me meti al baño de Britney Spears. Me dije -que diablos
hago aquí si me sorprenden me matan y me meten al bote-.Como podria salir de ahí
sin ser visto por ella, pero vi un ducto de aire y pense ir por ahí ,aunque me
costaria trabajo, pero que preferia eso o ser refundido en el tambo.

Todo iba bien hasta que sin querer pate la cubeta de hielos,
el golpe se hoyo en todo el baño, cuando me di cuenta de esto Britney ya estaba
enfrente de mi trasero preguntándose que hacia yo aquí. Sali del ducto y actue
como estupido diciendo palabras como "hello" o "nice to meet you". Ella dijo
unas palabras, la suerte es que habia estudiado para el examen de ingles y le
entendi un poco, ella decia:

-Quien eres tu y que haces en mi baño?

-Bueno pues, es que estoy perdido y termine vomitando en este
baño, pero por favor no le digas a nadie, porque si no me van a matar y me van a
meter al bote.

-No te preocupes no le dire a nadie, pues solo mirate eres
solo un niño.

Me molesto el comentario del niño y hable en español para que
no me entendiera, lo que dije en español fue:-si un niño que se masturba
pensando en tus melones y en tu cara de puta-. Ella se quedo seria un rato y
después dijo en español:

-Eso te parezco una puta, pues mirame aquí estoy, masturbate
viendo mis melones¡¡

(senti un panico tremendo, entendio lo que le dije ahora
estoy en problemas)

Ella me amenazo de acusarme si no me masurbaba enfrente de
ella, asi que baje mis pantalones y empece a sacudirme el pene, ella solo
miraba, esta situación me tenia nervioso y no podia concentrar la exitacion solo
lo hacia por obligacion.

-Asi que piensas que soy una puta de grandes melones.(lo dijo
con odio)

-No, es -solo- que no sabia que decir je-je

-Pero en ese caso soy una puta que deseas.(en ese momento se
acerco a mi y se puso en cunclillas enfrente de mi verga)

-Se nota que necesitas exitacion, te ayudo con esto?(mis
piernas temlaban y mi culo sudaba, no sabia que hacer, imaginate tener a una
chica hermosa en cunclillas con ganas de exitarte)

Yo respondi que si ,un poco asustado, y ella empezo a
masturbarme. Desde el primer toque con sus manos mi verga sentia deseos de
estallar, mi mente no dejaba de pensar en ella y en su hermoso cuerpo.

Mi verga crecio el triple por el masaje y ella se sorprendio
de lo que habia logrado. Antes de que me viniera ella se detubo y se abrio el
vestido dejandome apreciar su escultural cuerpo, después se quito el sostén y de
ahí se asomaron dos tetas hermosas, redondas y con terminación de pezones
pequeños y rozados .Luego retiro la pantaleta y mi exitacion crecio pues no era
la pucha de chavas de Playboy sino de la mismísima Britney Spears, su puchita
era rosada , sin un solo vello vaginal ni una sola impureza.

-Te gustan mis pechos?

-Me encantan tus pechos¡

-Pues entonces acaricialos

No lo dude ni un segundo y me dirige hacia ella tocando los
pechos uno a uno, eran suaves y esponjados muy hermosos y me decidi a chuparlos,
empece lamiendo los pezones y después termine comiendome casi todo el pecho.
Ella solo gemia de placer y eso me daba gusto porque estaba dándole placer a una
estrella del pop.

-Cogeme¡¡

Después de que dijo eso yo no dude ni un segundo y me le
heche encima con mi super erección y la penetre, no habia sido la primere vez
que coji pero esta era especial pues era con ella, me entienden con ella. Ella
gemia y gritaba lo cual para mi era un orgullo, mientras tocaba sus tetas ella
sostenia mis nalgas y decidi cambiar de posición, la coloque de a perrito y la
penetre con mas fuerza, sentia mi verga estallar y no podia contenerme mas asi
que la saque y la dije que la iba a coger por el ano.

Ella se notaba algo asustada pues la penetración anal es
dolorosa, pero sin preguntarle ni dejarla opinar la penetre por el ano, ella
solto un grito y empezo a llorar, me preocupe mucho pero cuando iba a detenerme
ella me dijo que no parara que siguiera dándole placer. Los siguientes minutos
fueron geniales pues ella anuncio su orgasmo anal y esto me enurgullecio tanto,
no por el orgasmo anal sino por el placer a Britney Spears.

Me sentia un completo hombre y antes de que yo llegara al
final, ella saco mi verga de su ano y comenzo a chuparla, se la habia tragado de
un bocado, su lengua pasaba por todo mi pene y mi glande reventaba de placer.

Por fin saco mi verga y la sacudio hasta que dio fruto y mi
semen caliente y fresco cayo en su cara, cabello y boca, mi exitacion era tan
grande que se triplico mi semen y ella quedo empapada de mis jugos pero no
paraba de reir y mirarme con alegria, me senti bien muy bien.

Después de eso me dormi junto a ella y al otro dia desperte
en mi cama y en mi cuarto, me preguntaba si habia sido un sueno o la realidad,
lo extraño es que después mi padre me pregunto que donde me habia metido y que
estube haciendo el dia del concierto.

No se si fue verdad o fantasia pero lo que haiga sido fue la
mejor cojida que he tenido, no lo creen¡¡

 

Resumen del relato:
    Este dia era diferente pues papa me hiba a llevar al concierto de Rock en Rio, yo estaba muy emocionado porque…

Un año después

Un año después (8)

Viernes 29 de Enero del 2002. (C+365)

Ha pasado un año.

Resulta increíble todo lo pasado en un solo año.

¿Será que este fue el primer año del resto de mi vida?

Ahora que lo pienso, me gustaría que así fuera.

Después de un año de haber iniciado mi nueva vida, me detengo
un momento y recordando lo vivido, concluyo que es grandioso a cuanto me puedo
llevar un poco de encaje licrado, en el momento oportuno y en la persona
indicada.

Los recuerdos vienen rápidamente a mi memoria y su efecto se
nota en el bulto de mi pantalón. Es tanta su carga erótica, que pienso que son
irreales y solo productos de mi calenturienta imaginación.

¡Pero no es así, en verdad sucedió!.

Quiero contarles para que me puedan entender un poco más.

Jueves 24 de Enero del 2002. (C-5)

7.00 am.

Mi esposa decide dar por terminado nuestro matrimonio, debido
a "diferencias irreconciliables".

Como ya lo hemos venido conversando tiempo atrás, su decisión
no me toma por sorpresa, ha decidido llevarse con ella a mis tres hijos y todo
lo necesario para amoblar su nueva casa, eso en buen castellano se traduce en
que me deja solo con la cama matrimonial y mi taza del desayuno.

No me opongo y la dejo hacer, total ha aceptado que será lo
único que obtenga de mí. Creo que la he sacado barata.

Acabada la mudanza, me siento en el suelo a pensar un poco,
ya que tengo por delante algo totalmente nuevo, por decir lo menos.

Estoy tomando mi segunda taza de café con agua fría de llave,
cuando el timbre de la puerta me saca de mis pensamientos, no tengo la más
mínima intención de moverme, pero la curiosidad de saber quien está a la puerta
hace que me levante y abra, pienso que puede ser que haya olvidado llevarse
algo.

Abro y veo frente a mi a una linda mujer de unos 25 años, de
más o menos 1.65 mts., de unos 48 Kg. de peso, y una medidas 98-65-95 aprox.,
pero lo que más me llamo la atención fueron sus hermosos ojos color caramelo,
que me regalaban una tierna mirada, así como sus carnosos labios, los que me
obsequiaron una deliciosa sonrisa, mientras me decían:


- ¡Buenos Días!. Soy Calpurnia, de la agencia de empleos
me informaron que debía presentarme hoy día para iniciar mis labores de
asistenta. ¿Espero no llegar tarde?


Estoy a punto de soltar una risa sarcástica y echarla con
cajas destempladas, cuando mis ojos se detienen en las dos montañas de carne que
luce debajo de su delgada blusa blanca, están contenidas por su brasier blanco
de tul licrado, que permite distinguir lo rosado de sus pezones y aureola. Esta
visión me detiene y por segunda vez en mi vida dejo que mi verga decida por mi
cabeza.


- De ninguna manera, Calpurnia. Haz llegado en el momento
oportuno. Pero pasa, para poder conversar de las condiciones de trabajo.

- Gracias.


Diciendo esto le dejo el paso libre y ella pasa, ahora es
cuando logro ver su hermoso trasero, que está contenido a duras penas por el
pantalón jeans, que lleva puesto.

Su figura tiene la forma de una pera, lógica forma en una
mujer de medidas equilibradas, esto confirma y refuerza mi decisión inicial de
no dejarla ir.

Una vez que llegamos a lo que seria la sala, ella se detiene
y con los ojos muy abiertos me dice:


- ¿Robaron?

- ¡No!. Lo que pasa es que pasó lo inevitable y mi esposa
decidió dar por terminado nuestro matrimonio. Según sus palabras,
definitivamente.

- ¿Entonces ya no necesitará asistenta?

- Al contrario, Calpurnia, ahora es cuando más necesito a
una buena asistenta, para todo servicio.

- ¿Todo servicio?

- ¡Sí!. ¡Para todo servicio¡. Pues yo no tengo idea de
nada y necesito que alguien me acompañe por lo menos en estos primeros días.
Hasta que logre acomodarme y me haga cargo.

- Bueno, creo que no tendré ningún inconveniente en
acompañarte. Aunque no veo que haya mucho trabajo por hacer. Lo digo por lo
poco que veo. ¿Te gustaría que empiece por algo en especial?

- Mira Calpurnia, yo no te obligo a nada, pero me
gustaría que empieces por darme algo para el dolor de cabeza.

- Esa es mi especialidad, no hay dolor de cabeza que se
resista a una buena mamada, seguro tienes los testes llenos. De esto me
encargo yo.


Mientras decía esto ella ya había echado mano a mi erecta
verga, que desafiante se mostraba bajo mi pantalón.

Con mucha ternura me empezó a besar, mientras me hacia sentar
y luego echar en la cama, a la vez que sus delicadas manos liberaban de su
encierro al hermano menor.

Este salió dando un brinco y si Cal no retira la cara,
hubiese recibido una bofetada terrible.


- ¡¡¡Mi Dios, que verga!!!, debe medir mas de veinte
centímetros.

- 22,53 centímetros, con 15 de circunferencia. ¿Espero
que sea de tu gusto?

- Es mucho más de lo que mi costumbre, pero no me molesto
por la demasía.


Mientras decía esto ultimo, lleva su mano a mi pene y lo
empieza a acariciar delicadamente, sintiendo la textura suave de su piel y la
dureza del músculo. Sus delicados dedos no logran abarcar el contorno del
tronco, pero eso no le impide darle un buen masaje.

Sus labios depositan un tierno beso en los labios de mi pene
y se introduce suavemente toda la cabeza dentro de su hermosa boquita.

Siento su lengua juguetear con mi glande y recorrer los
pliegues del prepucio.

Acabado el reconocimiento, empieza a introducirse mi tranca
hasta lo más profundo de su garganta, le dan algunas arcadas pero consigue
engullirse los 22,53 centímetros de verga, una vez conseguido esto procede a
recorrer con sus delicados labios y lengua toda la longitud de mi tranca,
haciéndome el amor con suave boca.

No puedo creer la maestría con que engulle mi verga, se
detiene una eternidad cuando la tiene toda adentro y se retira muy suavemente
mientras la lengua juguetea sobre el tronco.

Deja mi verga para pasar a mis testículos, los besa y
juguetea con ellos, los succiona dentro de su boca y los retiene dentro
apretándolos muy suavemente, con la justa presión para dar placer y no dolor.

Recorre mi perine y llega hasta mi ano, al que recorre con su
candente lengua, nunca antes me lo habían echo, pero ya se en que consiste un
beso negro, dado con ganas.

Retorna a mi verga que ha continuado creciendo y empieza ya a
resumar las primeras gotas de liquido preseminal, ella se alegra al ver estas
pequeñas gotas y con su dedo las toma y esparce por el contorno de los ojos,
dice que previene las arrugas del rostro, le digo que si continua tendrá para
echarse en todo el cuerpo.

- Veamos cuanto tienes mi amor, dice retomando su labor sobre
mi erecto pene.

Después de breves momentos empiezo a descargar torrentes de
lechada en lo más profundo de su garganta, ella los recibe con glotonería, no
deja escapar ni la más mínima gota de semen. Yo continuo descargando lechada,
hasta quedarme totalmente seco, en realidad estaba necesitando descargar los
porongos, la tensión de este día debía ser liberada de alguna manera.

Terminada mi venida, ella continua con mi ya fláccida verga
en sus pequeñas manos, mientras la termina de limpiar y asear a conciencia.

Se levanta del suelo y se acurruca junto a mí, ronroneando al
oído y jugueteando con mi pelo.

Con esta sensación me voy relajando y quedando dormido, con
una sonrisa dibujada en mi rostro por la excelente ayudanta que he conseguido.

Viernes 25 de Enero del 2002. (C-4)

Ayer he contratado a mi nueva ayudanta. Calpurnia.

Me ha resultado una adicta a chupar vergas, me ha ordeñado
seis veces ayer.

No me ha dejado tocarla para nada. Dice que todavía no es el
momento.

Al dar las 8 de la mañana, suena el timbre y corro a abrir,
ella está parada delante mío con un coqueto conjunto de mini falda y blusa, sus
zapatos de taco alto son complemento perfecto para sus medias de seda negra que
abrazan sus contorneadas piernas.

La blusa por lo tenue del material deja traslucir su brasier
de media copa, que mas que cubrir coloca en posición de ser mirados a sus dos
hermosas montañas de carne, sus aureolas marrones se notan claramente rodeando
sus erectos pezones, marcados en la tela.

Le franqueo la puerta mientras me recreo la vista con su
delicioso cuerpo de niña-mujer, una vez cerrada la puerta, ella me toma de la
mano y me lleva a la cocina, donde se sienta en el repostero y levantando las
piernas me deja ver su pubis desnudo, hoy no se ha puesto calzón alguno.

Sin decir nada y solo con el gesto y brillo de sus ojos, se
lo que tengo que hacer.

Bajo mi vista a su hermoso coño, que perfectamente depilado a
la brasileña, me invita a besarlo y recorrerlo con mis sedientos labios. Casi
con desesperación me dedico a la tarea más agradable de mi vida, besar el coño
de una hembra arrecha, saboreando sus jugos que ¿inagotables brotan de su
manantial del placer.

Recorro cada milímetro de sus labios vaginales, me entretengo
en la abertura de su vagina, mi lengua masajea su meato urinario, terminando mi
recorrido sobre su delicioso botón del placer.

Su clítoris ha estado esperando su ración de caricias, está
erecto y se levanta con sus casi dos centímetros, sobre los pliegues que no
logran cubrir.

Distingo un delicioso sabor dulce, siendo el primer coño de
este sabor que he probado en mi vida, lo sujeto entre mis labios a la vez que lo
succiono ligeramente, luego lo tomo entre mi lengua y paladar y lo empiezo a
masturbar con movimientos suaves de cabeza.

Ella ha empezado a ronronear, pasando luego a dar gritos de
placer con la llegada del primer de sus orgasmos, mientras que yo recibo en mi
boca los jugos que empiezan a emanar de su vagina, resulta en verdad un licor
embriagante, que no desperdicio y que al contrario busco se producido en mayor
cantidad.

Mis labios recorren su perineo y llego a la abertura de su
ano, cuyos pliegues recorro con deseo y ansias de gozarlo. Mi lengua hace
presión sobre la pequeña abertura y esta cede suavemente, lo que aprovecho para
introducir mi lengua lo más posible, empezando a hacerle el amor anal con ella.

Calpurnia, no puede detener sus gritos de placer que
acompañan su tercer y cuarto orgasmo, solo conseguidos con mi lengua en su ano.

Me dice que la penetre por el culo, pero le respondo que eso
será mañana, pues hoy solo tendrá lengua y nada más que lengua.

Seguimos hasta que nos dan las fuerzas, intercambiando los
papeles.

Sábado 26 de Enero del 2002. (C-3)

10 minutos antes de las 8 de la mañana, suena el timbre, por
el visillo veo que es Calpurnia, pero no abro, le hago esperar hasta que sean
las 8 en punto.

Ella no se ha movido de la puerta, se le ve un poco molesta,
pero me hago el desentendido.

Ha obedecido, pues ha venido con su mismo conjunto de ayer,
verifico con mi mano por debajo de su falda y con agrado me doy cuenta que ha
venido sin calzón.

La tomo de la mano y la llevo al baño, y la hago entrar a la
tina, la pongo de espaldas a mi y poniéndome de rodillas levanto su corta falda
y empiezo a besarle el ano, por el espejo del lavabo veo como el enojo de su
rostro se disipa como por arte de magia, siendo reemplazado por un gesto de
placer total que me da la certeza de estar de acuerdo a lo que vendrá después.

Jugueteo con sus deliciosos pliegues por un tiempo razonable,
hasta que su esfínter está relajado lo suficiente, me pongo de pie y tomando un
poco mi saliva me la unto en la punta de mi glande y lo dirijo a su sonrosado
ano, ella no se retira, ni manifiesta sorpresa alguna, al contrario colabora
colocando el culo en pompa, facilitándome la labor de penetrarla con mi miembro.

He logrado meter la mitad del glande, por lo que lo retiro y
dirijo mi boca a su ano, paso repetidas veces mi lengua calmando el ardor y
humedeciendo profusamente, para después retornar a como estaba antes, mi glande
en su ano y yo empujando.

Entró toda la cabeza, siento como el esfínter ajusta sobre mi
prepucio, ahorcando mi pene deliciosamente, ella está con los ojos cerrados y la
boca ligeramente abierta, sintiendo la penetración anal desde lo más profundo de
su ser.

Retiro mi verga y dirijo mi boca nuevamente a su delicioso
ano. Ahora está más dilatado, pero lo recorro con sumo cuidado, humedeciéndolo
aun más con mi lengua y saliva.

Me pongo de pie y coloco mi verga en la entrada de su suave
ano, ahora ya está listo para una penetración a conciencia y eso es lo que hago.

La tomo por las caderas y trayéndola hacia mí le empujo mis
22,53 centímetros hasta lo más profundo de su ser, mi pene vence toda
resistencia y penetra suavemente hasta que sus nalgas chocan en mi caderas, y me
detengo, dándole tiempo a acostumbrarse.

Por el espejo logro ver como dos lagrimas le corren por la
mejillas, pero ella no dice nada, no ha dado el más mínimo grito de dolor o
protesta, creo que después de todo esto era lo que quería.

Empiezo a darle por el ano, al principio lentamente, pero a
medida que ella va acompañando mis empujes con movimientos de cadera, acelero
hasta arrancar de sus labios las frases más obscenas, incitándome a romperle el
ano, sin piedad ni contemplaciones.

No me cuesta mucho darle gusto y en verdad maltrato su
delicado ano.

Estoy dándole por largo rato hasta que ella misma me pide mi
leche, pero me hago de rogar y la invito a que me ordeñe con su esfínter, le
explico como y lo empieza a hacer.

Relaja el esfínter cuando entro y ajusta cuando salgo, cuando
lo tiene todo adentro, rota las caderas en circulo, de tal manera que mi verga
bate su interior hasta lo más profundo.

Está en eso cuando empiezo a descargar mi caliente semen en
lo mas profundo de su ano, ella no deja de girar las caderas y logra exprimirme
hasta la última gota.

 

Domingo 27 de Enero del 2002. (C-2)

Hoy le corresponde descanso, pero ella no desea tomarlo,
porque desea hacer algo especial, según palabras de ella misma.

Llega como de costumbre, con las últimas campanadas de las
ocho de la mañana.

Hoy trae puesto un precioso conjunto deportivo de lycra de
algodón, formado por un diminuto top y un pequeño short del mismo material, que
a la justa tapan los encantos naturales de su cuerpo.

Por ser su día de descanso, ella decide lo que haremos.

Se decide por: "Corte de pelo".

Ha decidido que mi pubis esté con el mismo corte que el de
ella, por lo que ha dispuesto todo para hacerlo hoy día.

Primero me lava el vello púbico, usando champú y
reacondicionador.

Lo seca con una pequeña toalla y tomando un peine me
desenreda mi espesa mata de pelos.

Ahora empieza con las tijeras a cortar todo lo que esté sobre
el medio centímetro de largo.

Termina con las tijeras y prepara la cera depilatoria.

Me advierte que puede doler un poco, pero que espera que
aguante como todo un caballero.

Le prometo hacerlo, pero que lo haga con mucho cuidado.

Procede a echar la cera, dejando una delgada línea de vello,
en el centro de mi pubis, me hace contar hasta tres y retira de un solo tirón la
cera del lado derecho, siento como son arrancaods mis queridos vellos y dejo
escapar un ligero grito de dolor, pero me aguanto como un hombre, ahora le toca
al lado derecho, ella no espera que cuente hasta tres y cuando estoy en dos
retira la cera de un buen tiron y deja perfectamente depilado mi pubis.

Se entretiene en retirar los pocos reacios con ayuda de una
pinza y me aplica una crema post-depilatoria.

Ahora sí me alcanza un espejo y despojándose de su falda se
coloca junto a mi y comparamos nuestros pubis, estan igualitos de desnudos y se
ven realmente graciosos.

Terminamos en un perfecto 69, que nos permite apreciar
nuestras desnudas partes pudendas.

Lunes 28 de Enero del 2002. (C-1)

Llega a la misma hora de siempre, ahora está con sus jeans de
trabajo, su tenua blusa blanca, deja notar la ausencia de brasier, al meter mi
mano por debajo de su pantalón, me doy cuenta que tampoco trae calzon.

Ella no pierde tiempo y empieza a recorrer mi cuerpo
empezando en mi pelo, bajando por mi cuello y pecho, terminando con sus labios
sobre mi depilado pubis.

Acabado el reconocimiento, empieza a succionar el glande,
haciendo que crezca aun más.

Ella está entretenida entre mis piernas, su corta cabellera
azabache sube y baja sobre mi pubis, permitiéndome ver en su rostro el placer
que siente con estos juegos.

Se engolosina con mi glande, succiona y saca de su boca,
mirándolo con delicia, vuelve a meterselo en la boca y a succionarlo ferozmente,
haciendo que crezca como nunca antes, la cabeza está morada de lo congestionada,
pero ella no se detiene, hasta que logra hacerlo crecer tanto que ya no le entra
en la boca.

Ahora es cuando se libera de su ajustado jeans y dándome la
espalda, se lo emboca en la abertura de su prieto ano.


- Te vas a dañar si no lo lubricamos un poco – digo.

- Tienes razón, gracias – dice ella.


Acto seguido se echa un poco de saliva en sus dedos y se la
embadurna en el ano. Después continua con su clavada anal.

Vuelve a guiar mi glande en busca de la abertura de su
pequeño ano, cuando lo siente que está en posición, ella misma empieza a
colocárselo lentamente, pero sin tregua ni pausa, hasta tenerlo todo dentro de
ella.

No ha pronunciado sonido alguno, pero veo que su rostro se ha
congestionado por la fenomenal tranca que se ha empujado sin compasión.

Mi glande sobredimensionado ya está dentro de ella y aun
falta por entrar los 20 centímetros de mi verga, no creo que pueda aguantar
tanto.

Pero nuevamente el ano de Cali me deja sorprendido, ha
empezado a engullir centímetro a centímetro todo el tronco de mi pene, hasta
conseguir colocárselo dentro de ella.

Ya lo tiene todo dentro de sí, está apoyando sus hermosas
nalgas sobre mis caderas, con mi vello pubico acariciando su canal anal, veo
como se relaja y toma aire, permitiendo que su esfínter y recto se acostumbre a
mi monumental pieza.

Una vez conseguido esto empieza a subir y bajar su deliciosas
caderas, reteniendo dentro de sí a mi erecto miembro. Siento su aterciopelado
ano apretar mi verga, estrujándola cuando sube y relajándose cuando baja, como
nunca me lo habían hecho antes, ella goza de varios orgasmos, mientras yo me
recreo con la visión de su hermosa figura bajar y subir sobre mí.

Ella no demuestra intenciones de abandonar su posición y no
me opongo, al contrario, hago esfuerzos sobrehumanos para alargar mi orgasmo,
consiguiendo estar dentro de ella casi por 30 minutos, a ella le he contado
cinco orgasmos y es durante le sexto que empieza a pedirme que la llene con mi
leche, como soy un hombre muy educado le hago caso y sin esperar más empiezo a
descargar torrentes de lechada hasta lo más profundo de su ser.

Es tal la cantidad de leche que eyaculo, que creo le va a
rebosar por algún lado, pero felizmente no sucede así. No deja escapar ni una
sola gota, pues a tenido la prudencia de encajarse mi verga hasta lo más
profundo de su ser, que continua derramando semen en lo más profundo de sus
tripas.

Acabada mi descarga monumental intento retirarme, pero ella
no me deja salir de su dilatado ano y dejándose caer sobre mí, se recuesta
contra mi pecho, gozando ambos de la pequeña muerte que sigue a todo buen
momento de sexo.

Al rato ella se retira y dándose la vuelta dirige su
deliciosa boca a mi tumefacto miembro, que aun conserva una razonable erección,
empezando a limpiarlo de todo rastro de semen y heces, mientras hace esto le
coloco sus hermosas caderas a la altura de mi cabeza e introduzco mi cara dentro
sus piernas, y procedo a asear con mi lengua, con mucho amor y cuidado, su
irritado ano. Está todo rojo por el abuso sufrido, pero a cada lengí¼etada que le
doy su dueña se estremece de gusto y ronronea de placer.

Es un perfecto 69, que nos permite seguir observando y
gozando de lo más recóndito de nuestra pareja.

Ahora es cuando veo que tiene una hermosa chucha, sus rosados
labios vaginales, cubren a un erecto clítoris de casi dos centímetros de largo,
que desafiante sobresale de entre los pliegues que lo cubren.

Su pubis perfectamente depilado a la brasileña, está cubierto
con un escaso vello teñido de rubio platino, que contrasta deliciosamente con lo
bronceado de su cuerpo, me doy cuenta que tiene por costumbre usar diminutos
hilos dentales para su bronceado. Me parece realmente fabuloso esto último. Se
ve que es de las mujeres que tiene un bonito cuerpo y que sabiendo lo que tienen
les gusta mostrarlo a los demás.

 

Así abrazados olvido por completo lo que me estaba molestando
días atrás y empiezo a vivir el resto de mi vida.

Martes 29 de Enero del 2002. (C)

Hoy cumplo 43 años de vida.

Apenas llega Calpurnia, le entrego su ropa del día. Me ha
pedido que le diga lo quiero por mi cumpleaños.

Le pido que se ponga durante todo el día lo que le daré
temprano en la mañana.

Ella acepta el juego gustosa y procede a vestirse:

Corselete negro, medias de seda, hilo dental de tul lycrado,
zapatos de taco 10, Chanel # 5.

Así vestida procede a realizar su trabajo diario de limpieza
y cocina.

Yo estoy sentado en la cama y la veo caminar por todo el
departamento, haciendo las tareas.

Una vez que termina, ella se aproxima a mí y me da un pequeño
paquete, diciendo:


- Creo que el día será perfecto si me acompañas
completamente, me gustaría que te pusieras esto.


Miro dentro del paquete y veo un coqueto hilo dental de lycra
negra, especial para hombre.

Me lo coloco y me queda como guante.

Recibo sus sinceros elogios, los que acompaña con palmaditas
y peñiscos en las nalgas, a la vez que me sopesa el bulto que forma mi semi
erecto pene.

Así vestidos nos sentamos a la mesa para almorzar, terminando
entrelazados sobre la mesa, usando la mayonesa de la ensalada como lubricante
para el sexo anal. Mientras ella introduce en lo más profundo de mi ano sus
deditos untados de leche condensada del postre.

Termina por limpiar mi ano con su delicada lengua, después de
recibir mi descarga de semen en su insaciable ano.

Cuando estamos echados en la cama, reposando después de las
travesuras del día, le pido que se quede a vivir conmigo. Mirándome a los ojos
me dice que sí, siempre y cuando no haya ninguna obligación de ninguno por
continuar la relación si en algun monento se deteriora y empezamos a hacernos
daño. Quedo conforme con lo que propen y desde ese día vivimos juntos.

Está demas decirles que mi casa sigue igual de desprovista,
pero nuestro guardarropa está atiborrado de lencería y accesorios diversos para
nuestro interminables juegos sexuales.

Hoy día cumplimos un año de estar juntos, nuestro primer año
a pasado tan rápido que no,lo creemos y temprano hemos conversado de nosotros y
hemos llegado a la conclusión que deseamos seguir juntos por otro año más,
llegado el moemtno veremos que decidimos.

Creo que es lo mejor.

Les dejo pues Cali está posando con hermoso conjunto de tul
licrado lila, que queda fenomenal sobre su piel bronceada.

Desea que mi pene le dé su opinión, por lo que siento está
despertando y lo erecto que está indica que le gusta.

Adios, amigos.

 

Resumen del relato:
    Ella se fué, dejandome tan solo que dolia, pero mi alivio tocó la puerta.

Tan cerca que no la veia

Tan cerca que no la veia (8)

Después de todo, ser distraído puede llegar a ser un pecado.

Lo digo porque a veces queremos buscar algo fuera, teniéndolo
junto a nosotros.

Y lo digo porque esto fue lo que paso conmigo.

Comencemos.

Soy adicto a la lencería erótica, llámese corseletes,
portaligas, hilos dentales, brasieres, medias de seda, baby dolls, etc.,
adicción que desde el inicio de mi matrimonio encontró eco en mi esposa, ella es
una hermosa mujer de 1,68 metros, 49 kilos de peso y con unos espectaculares
90-60-95, que resultan casi perfectos para cualquier clase de lencería.

Ella siempre aceptó lucir todo lo que yo le compraba, aunque
solo en la intimidad, pues de uso diario solía usar los mas recatados e
insípidos conjuntos de ropa interior.

Pienso que nada se debe hacer a la fuerza, por lo que
aceptaba su decisión. Pero eso sí, a partir de las 7:30 PM, en la tranquilidad
del trabajo terminado, su cuerpo se adornaba de la manera más provocativa
posible, ella misma escogía su indumentaria de la noche, demostrando muy buen
gusto.

La más de las veces ella me acompañaba a tiendas
especializadas y grandes almacenes para la elección y compra de nuevos modelos,
convirtiendo el acto de probarse en un verdadero show erótico, varias veces
terminábamos teniendo sexo en los probadores, con el silencio cómplice de las
vendedoras, a las que premiaba con generosas propinas.

Otras veces iba yo solo, sirviéndome esto para lograr que
algunas de las vendedoras, claro que solo las más lanzadas, modelasen los
artículos a comprar, logrando apreciar sus hermosos cuerpos sin ningún problema.

Esto último que les cuento me ha dado una idea para un
negocio que tal vez en un futuro no muy lejano instale: "Tienda de Lencería Fina
con Maniquíes en vivo".

Bueno retomando el relato, después de casi dos años de
convivir con esta afición, Mariana me dice que ha "decidido dejar de usar
cualquier clase de lencería que no sea utilitaria" y "que es una decisión
definitiva y no negociable".

Es de esta simple manera, que de un día a otro me encontré
con tres cajas de la más fina lencería relegadas al olvido, con una frustración
enorme y en la más completa confusión, opte por guardarlas en lo más profundo
del desván, en espera de mejores momentos. Dicen que "la esperanza es lo último
que se pierde".

Les contaré que desde el principio de nuestro matrimonio nos
acompaña como asistenta una joven mujer, Viviana, de unos 25 años, ojos verdes,
tez canela, pelo corto y azabache, 55 kilos, 1,75 mts, adornados con unas
fabulosas medidas corporales: 98-60-98, que siempre ha tratado de ocultar con
gruesas y holgadas ropas, a la que en verdad no había prestado mucha atención,
pero tendría un papel muy importante en mi vida personal y matrimonial,
asumiendo en su momento tareas adicionales, que llegado el momento les contaré.

Pero sigamos con el relato.

A los pocos meses de saber la decisión de mi esposa y por
cosas del trabajo llego más temprano que de costumbre a casa, mi esposa todavía
no llegaba de su trabajo y queriendo jugarle una broma a Viviana, entro
silenciosamente a casa y la recorro sin encontrarla en la cocina, lavandería ni
sala, intrigado subo al segundo piso dirigiéndome a los dormitorios, cuando
escucho ruidos en el desván, para investigar subo y asomo sigilosamente la
cabeza, quedando impresionado con la visión mas increíble que podría imaginar.

Viviana estaba al centro del desván totalmente desnuda, mis
ojos recorren su escultural cuerpo que brilla con la tenue luz que entraba por
los vitrales del techo, a sus pies estaban abiertas las tres cajas de lencería y
en sus manos tenia un par de medias negras con blondas de encaje, lentamente a
empezando a ponerse una de ellas, con parsimonia levanta una de sus largas y
torneadas piernas y le que empieza a colocar muy despacio el delicado tejido de
seda, recorre todo la longitud de su pierna, terminando sobre su precioso muslo,
al cual se adhiere suavemente la silicona de la blonda. Satisfecha con lo echo.
Continua con la otra pierna, procediendo de la misma manera, una vez terminada
se para frente al espejo de cuerpo entero y les da una revisión final, ahora es
cuando gozo con la visión directa de su culo redondeado y perfecto, así como de
su depilado coño reflejado en el espejo.

Las medias le quedan perfectas, despedían reflejos dorados
por los rayos del sol al caer sobre ellas.

Se agacha y toma en sus manos un delicado corselete negro,
que procede a colocar alrededor de su breve cintura, el entalle es perfecto. Sus
senos son sostenidos a duras penas por las medias copas y levantados por acción
del push-up incorporado, regula los tirantes para un ajuste perfecto y procede a
sujetar las medias con ayuda de las ligas, adaptándolas a lo largo de sus
piernas.

Se vuelve a agachar y toma un minúsculo hilo dental de encaje
negro, poniéndoselo muy lentamente, es hermoso ver como la delgada tira
posterior se pierde entre las dos masas de carne que definen el culo más hermoso
que nunca he visto. Presenta unas delgadas líneas más blancas, que coinciden
perfectamente con las tiras del hilo dental, signo claro de sus preferencias
sobre ropas de baño.

Su breve cintura es abrazada por las tiras laterales del hilo
dental, el que completa el conjunto divinamente.

Quedo embelesado por la visión, cuanto tiempo he tenido cerca
a este monumento de mujer y yo sin darme cuenta. Lo que me admira aun más es el
gusto que manifiesta por la lencería que esta luciendo, pues sus manos no dejan
de acariciar una y otra vez, todas las prendas que tiene puesta. Se mira por
delante y por detrás, se acomoda coquetamente la delgada tira que se pierde
entre sus firmes nalgas, se acuclilla para ver como queda sobre su depilada
vulva. Se acomoda los senos dentro de las copas, dejando casi fuera sus erectos
pezones, es un espectáculo que hace buen tiempo no gozaba.

Mi verga ha reaccionado, esta erecta con una dureza de acero,
hace ya buen tiempo que no se me ponía tan dura de la excitación.

No sé que hacer, deseo acercarme a ella, tocarle, besarle
todo el cuerpo, recorrerlo una y mil veces con mis dedos y terminar por hacerle
el amor, comerme ese lindo coño, colocar sus hermosas piernas sobre mis hombros
e introducirle mi verga hasta lo más profundo de su vagina, pero cuando ya
armado de valor me dispongo a salir de mi escondite, oigo llegar el auto de mi
esposa, que por lo que parece también ha adelantado su regreso, Viviana se
sobresalta por el ruido que ha escuchado y con un gesto de sorpresa se da vuelta
en mi dirección y es así como nuestras sorprendidas miradas se encuentran, pero
la de ella está acompañada de algo de vergí¼enza y enojo, pero no le dejo decir
nada porque con un gesto de mi mano le indico que guarde silencio y que me lo
deje a mí.

Bajo y voy al encuentro de mi esposa, a la que ayudo a bajar
las cosas que trae, le hago la conversación y la llevo a la parte posterior,
distrayéndole lo suficiente dé tal manera que Viviana puede cambiarse y retomar
sus tareas.

Al regresar a la casa, la encontramos en plena faena de
terminar de cocinar el almuerzo, sus ojos traviesos rehuyen los míos, pero su
trato sigue siendo el mismo.

Pasan los días y no hay oportunidad de conversar, pero el
siguiente sábado mi esposa tiene que viajar temprano a una reunión de trabajo y
me avisa que estará llegando posiblemente el domingo en la mañana, depende de
cómo se desarrolle el trabajo. Le pido que no se apure y que si se alarga mucho
la reunión, se quede a dormir en la casa de su hermana y que viaje más tranquila
el domingo temprano. Ella está de acuerdo y me asegura que me avisará por lo que
decidiese.

El sábado muy temprano despido a Mariana y apenas se pierde
de vista empiezo a desarrollar mi plan.

Después de bañarme y ya sentado en la mesa de la cocina,
Viviana me sirve el desayuno de siempre, solo que esta vez lo hace vestida con
su salida de cama, nos hemos saludado como todos los días, pero esta vez la
invito a que me acompañe en la mesa, ella no quiere al principio, pero insisto y
acepta.

Tomamos desayuno comentando las noticias que se ven por la
TV, yo estoy con un ojo en la pantalla y otro en su cuerpo, pues lo tenue de su
bata no deja nada a la imaginación.

Me doy cuenta fácilmente que usa como pijama solo un diminuto
hilo dental, sus erectos senos, desnudos bajo la bata, se definen claramente.
Sus duros pezones se muestran erectos, rodeados por sus aureolas marrones.
Cuando ha estado de pie he podido apreciar lo breve de su hilo dental, por
detrás es solo una tirita, que se convierte delante en un minúsculo triangulo,
que cubre lo mínimo de su depilado monte de venus.

Conversando de naderías terminamos el desayuno y le ayudo a
levantar la mesa, estoy en eso cuando la veo de espaldas a mí, no me puedo
contener más y me sitúo detrás de ella, tomo sus manos y las mantengo sobre la
mesa, separadas y pegando mi boca a su oído le digo con dulzura:

- Vivi, que hermosa estas, siente el efecto que tienes sobre
mí. – mientras digo esto le coloco mi erecto pene entre las nalgas, a la vez que
recorro con mis labios su desnudo cuello.

Noto un poco de resistencia, que se disipa rápidamente, se
relaja y se deja llevar por las sensaciones, ahora ella se pega aun más a mi
verga, colocando su hermoso culo en pompa.

Esta es la señal que estaba esperando.

Le despojo suavemente de la bata, que cae a sus pies,
mientras tanto recorro con mis labios su delicada espalda y deleito mi vista con
su cuerpo armonioso solo interrumpido por las finas tiras del hilo dental, que
ahora que lo miro más cerca, me parece conocido.


- Yo conozco este hilo dental – le susurro al oído.

- Lo tomé de una de las cajas, me da mucha pena el
desperdicio – susurra con un tono de pena.

- Opino igual que tú. Además tu lo luces mucho mejor. En
tu culo se ve fabuloso – digo esto mientras acaricio con la yema de mis
dedos sus redondos glúteos.

- Gracias. Pero deja de hablar y sigue con lo que estabas
haciendo.

Vuelvo a pegar mi pene contra sus nalgas y mis manos
empiezan a recorrer su cuerpo.

Acaricio suavemente su espalda con mis dedos, presionando
delicadamente, voy dándole un suave masaje, ella se deleita con las sensaciones
y con sabios movimientos de cadera acomoda mi erecta y desnuda verga entre sus
nalgas, donde se pierde de vista.

Mis dedos, que no han dejado de recorrer su deliciosa
espalda, descienden hasta llegar al punto donde nace su increíble culo.

Presiono con mayor fuerza sobre el cóccix, y siguiendo la
línea de las caderas hago que se venga ella en su primer orgasmo, el que
acompaña con gritos de placer.

Terminado este, le doy vuelta y le retiro con sumo cariño el
breve hilo dental.

La hago que se siente sobre la mesa y me deleito con la
visión de su hermoso coño perfectamente depilado, su clítoris está erecto, y
desafiante presenta su pequeña cabeza en alto, llamándome para besarlo y jugar
un rato con él.

No me hago de rogar y empiezo por recorrer con mis labios su
plano vientre, juego con mi lengua en su diminuto ombligo, jugueteo con sus
mínimos vellos púbicos y finalmente desciendo sobre su sabroso clítoris.

Me deleito con su sabor y gozo de su inusual aroma a
manzanas, está erecto y es fácil tomarlo entre mis labios y succionarlo
delicadamente. Mi lengua recorre suavemente toda su longitud, presionando y
succionando solo lo necesario, sus suspiros de placer me indican que estoy
haciendo lo correcto y continuo.

Mis manos recorren sus suaves muslos y los coloco sobre mis
hombros, para mayor comodidad de ella. Mi mano izquierda, mientras tanto ha
encontrado la entrada a su vagina y dos de mis dedos ya están explorando dentro
de ella en busca de su punto G.

Lo encuentro y empiezo estimularlo, casi inmediatamente su
cuerpo se convulsiona en un segundo y tercer orgasmos seguidos, ella echada en
la mesa se abandona totalmente y me deja actuar a mi total voluntad.

Aprovechando la pequeña muerte que acompaña a todo orgasmo,
el dedo medio de mi mano derecha se sitúa sobre la entrada a su apretado ano, el
cual al sentir la ligera presión que hago, se relaja y deja entrar la primera
falange del mismo.

Lo retiro y lubrico con abundante saliva y regresa a donde
estaba, ahora si entra hasta el nudillo y lo dejo ahí por un momento, pero no
pasa mucho tiempo cuando ella empieza a estrujarlo rítmicamente con su esfínter,
invitando a tomar acciones más activas.

Sin esperar más invitación, empiezo a hacerle el amor con mi
dedo, al que pronto sumo dos más. Ahora que tiene los tres dentro de ella, sus
movimientos se han convertido en verdaderos estertores de placer, encoge sus
piernas contra su pecho y mirándome a los ojos con profundo deseo me pide que la
penetre por el ano, en una toma frente a frente.

No me hago de rogar y dirijo mi dura verga a su dilatado ano,
lo emboco y sin mucho miramiento se lo introduzco hasta la raíz, le estoy viendo
su rostro crisparse por la tremenda pieza que recibe hasta lo más profundo de su
ano, pero pronto el gesto de dolor se convierte en gusto y después de placer al
sentir mi vaivén en su interior.

La tengo ensartada por el culo por varios minutos, ella se
masturba furiosamente con sus manos libres, mientras yo estrujo salvajemente sus
turgentes senos, ella va por su quinto orgasmo y yo logro contener mi descarga
hasta lograr darle el sexto. No puedo contenerme más y descargo mi semen en lo
más profundo de su ser. Con los últimos gramos de fuerzas la levanto de la mesa
y la llevo hasta la sala, donde me recuesto en el sofá, manteniendo mi verga en
lo más profundo de su ser. Nos quedamos así echados por un tiempo gozando de la
sensación que viene después de un tener buen sexo.

Desde ese día aprovechamos las frecuentes ausencias de mi
esposa para recuperar del olvido la lencería que ha despreciado mi esposa.

Viviana ha resultado una perfecta maniquí, su cuerpo se
presta para portar todo tipo de lencería, desde el más simple hilo dental hasta
el más adornado de los corseletes o enterizos.

Hemos empezado a ir de compras, recorriendo mi antigua ruta
de probadores, repitiendo las experiencias vividas anteriormente con Mariana.

Resulta una experiencia estremecedora comprarle algo de
lencería, cada pieza para ella, resulta una nueva experiencia, que siempre
termina en una encamada frenética.

He empezado comprándole primero lencería barata, no de tan
buena calidad como las que eran de Mariana, pero ella está más que conforme con
lo que recibe, con tal que después le permita modelarla delante de mí y termine
empalándola por el culo, boca o vagina, o bien decore sus tetas con mis chorros
de caliente semen.

Ella ha sugerido usar lencería erótica exclusivamente durante
sus días de trabajo en casa, pues prefiere dejarlas aquí durante su día de
descanso, hasta su retorno al día siguiente. Esto para evitar cualquier
malentendido en su casa. Aprovecho esto para gozar del aroma de mujer en celo
que deja impregnado en cada una de sus prendas, muchas veces me he masturbado
sobre sus tangas, brasieres y corseletes, acabando sobre ellos y una vez
decorados con mi semen, hacérselos vestir al día siguiente, ella nota los
adornos, pero nunca se ha quejado, creo que goza aún más el ponerse las prendas
con mis secreciones.

Esta ayudanta me ha salido de maravillas.

Y pensar que estaba pensando buscar una amante fuera. Sin
saber la joyita que tenia cerca de mí.

 

Resumen del relato:
    La vida hay que verla desde la perspectiva correcta, sino te puede perder el paisaje.

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