Bisexuales | Tus Relatos Calientes
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Aunque parezca extraño

Aunque parezca extraño (34)

Tan solo te escribo para decirte que a mi me ha pasado lo mismo con mi novia.

La única diferencia es que en realidad a mi si me ha culiado, y aunque no lo
creas es una sensación realmente extraña. Aclaro por cualquier cosa que a mi no
me gustan los hombres, sin embargo desde que compramos un cinturón con una
“verga” hemos hecho cosas increíbles. Debo decir que este aparato lo compre yo
en un sex-shop de USA, porque en la ciudad donde vivimos no hay ninguna. Vivimos
en una zona de playas de México, y aunque todo mundo es muy cachondo pues no
hemos descubierto ninguna de estas tiendas.

Primero lo probamos en ella porque no tiene caso que mienta. Mi pene no es
tan grande como es que mínimo tiene 25 cms. Siempre he fantaseado en ver como se
cogen a la caliente de mi novia con una verga bien grande, así que empezamos yo
poniéndome el cinturón con la verga y me la cogía como si fuera mía; aunque
parezca mentira era excitante ver que ella se comía todo ese pedazo, cuando se
tenia que sentar ella solita encima le costaba un poco de trabajo, sin embargo
cuando me la cogía de a perrito solo gritaba como loquita que me la cogiera mas
fuerte.

Ya antes ella y yo habíamos probado algo de bisexualidad en mi cuando un día
me metió una vela en mi culo. Sentía que la verga se me paraba mas y se ponía
mas gruesa, y aparte es una sensación increíble sentir un objeto en tu culo.

Hace ya como 6 meses que un día me dijo que ahora teníamos que cambiar los
papeles, así que me acostó boca abajo y me dio unas fuertes nalgadas, sentí un
dolor ardiente pero me empecé a calentar como una puta. Me dijo que me quedara
así mientras ella se “arreglaba”. Yo sabia que era lo que iba a hacer, así que
aun contra mi voluntad mi pija se empezó a parar y a lubricar de manera
increíble.

Cuando regreso a la cama me dijo que me volteara y sin que pudiera hacer nada
mas me agarro de la nuca y me metió su “pene” en la boca, empezando casi de
inmediato a bombearme….. Yo no sabia que hacer, por una parte mi mente decía
que estaba haciendo una mamada cuando en realidad era a mi quien me la deberían
hacer, y por otra parte no podía dejar de sentir el gozo de una pija en mi boca,
grande y con muchos nervios; yo creo que ella se dio cuenta de que me tenia a su
merced, porque la saco de mi boca y la acerco a mi pene, el de verdad, que por
cierto manaba muchos jugos. Lo embarro un poco y me la volvió a meter de un solo
golpe. Ahí estaba yo, como una puta mamandole su pito que ahora tenia hasta un
poco de lechita. La verdad eso me puso mas a mil todavía. Yo solo levantaba mi
vista para verle los ojos mientras no dejaba de mamar, pasando mi lengua por
todos lados, imaginándome que eso que recorría mi lengua era un pene de verdad.
Los ojos de ella estaban entrecerrados, me imagino que igual que los pongo yo
cuando es a mi al que le toca que me la chupen. Por fin después de tenerme
chupandosela un rato me obligo a voltearme, y a ponerme “de a perrito”. De hecho
sus palabras fueron:

- voltéate putito que ahora si veras lo rico que es que te cojan de a
perrito…..

Yo le dije que no, que seguro me dolería muchísimo porque ya antes me había
metido algo, pero nunca una cosa tan grande y tan gruesa. Su único comentario
fue darme una muy fuerte nalgada y decirme que me callara…… La verdad es que
deseaba que lo hiciera, pero al decirle que no y ella obligarme sentía mas
excitación; era casi como si ella me estuviera violando.

Solo sentí como con una mano me empezaba a acariciar el culo y me abría con
la otra mis nalgas. sentí algo calientito correr por entre ellas hasta llegar a
mi ojete. Supuse que era aceite, lo cual a decir verdad agradecí porque no me
imaginaba poder aguantar ese pedazo de plástico en mi culo sin ningún lubricante
por mucho que lo quisiera.

Ella estaba como desconocida, me daba de nalgadas diciéndome:

- que rico culo tienes, tus nalgas están duritas y ahorita veras que rico es
tener adentro una verga….. empezó a darme golpecitos en las nalgas con su
pedazo, y eso solo hacia que yo me excitara mas, me lo pasaba por entre las
nalgas pero sin ponerlo en mi culo.

Llego el momento en que ese movimiento me tenia como loco, y empecé a
suplicarle que me la metería, que me cogiera con su vergaNo espero mas, me dijo

- ok, ponte suavecito porque te la quiero meter toda (hasta su voz era
distinta).

Me la empezó a empujar y yo solo sentía como mi culo se abría, doliéndome de
verdad….. por suerte como yo también ya me la he cogido por ahí sabe que
duele, así que se detuvo y su actitud cambio. Me dijo que yo solito me moviera,
que ella se quedaría quietecita, que yo podía meterme lo que yo quisiera.

Me quede quieto unos momentos mientras mi culo se acostumbraba a tener ese
objeto grueso dentro de el. En esos momentos el largo no era importante así que
no me preocupe por ello.

después de unos momentos me di cuenta que yo mismo me estaba agarrando mi
verga y me estaba haciendo una chaqueta riquísima. Ella se dio cuenta también y
me empezó a empujar su pene un poco mas. Ahí ya ni me queje, de hecho llego el
momento en que solito me empecé a echar para atrás igual que como ella le hacia.
Ya quería tener mas de eso dentro de mi. Pero todo tiene un limite y el mío
también llego. Ella me siguió bombeando pero sin pasar de ese punto, que suponía
no era mas que la puntita porque vaya que si dolía pero nunca creí que pudiera
meterme mas.

- voltéate mi putito que ahora tu solito te las vas a clavar….dicho esto se
acostó boca arriba y con una mano se agarro la pija postiza, quedando parada en
sus 25 cms. Yo como estaba y sin pensarlo le dije que si, y me acerque de
cuclillas acercando mi culo a ella.

Me empecé a sentar y creí que me rompía, era demasiado grande pero aun así
sentí como se abrió mi culo cuando entro la cabeza. Yo en todo este trance no
había dejado de masturbarme así que cuando sentí como me llenaba el culo y me di
cuenta que era como si mi novia fuera la que me cogía me vine, echando leche
como pocas veces. Al estar yo sentado encima de ella la lechita le llego a sus
tetas, y hasta su boca que la tenia abierta y lógico que se trago un poco.
después de eso me baje de su pene, ella se acerco melosa y me dio un chupete en
mi pene, terminando de limpiarlo.

Y con una voz sensual me dijo:

- Ya eres mi putito y después de habértela metido se que lo seguiré haciendo.

Le pregunte cuanto realmente me había metido y me dijo mientras me seguí
acariciando la verga que cuando me senté en ella me la había tragado
toda……… Creo que eso fue un detonante porque el sentir su lengua en mi
pene y oírla decir eso logro que me viniera otra vez, cosa que ella aprovecho
para volver a acercar su lengua y esta vez si recibir todo mi leche en su boca.

Esa fue la primera vez, y aunque no lo hemos hecho muchas mas si te puedo
asegurar que lo he disfrutado.

Se que a muchas mujeres les parecerá extraño, pero les aseguro que si lo
hacen con cuidado, y en el momento indicado su hombre se los agradecerá. A mi me
fascina mi novia, me excitan sobre manera las mujeres, no tengo nada contra
nadie pero no me gustan los hombres. Y se que por ahí habrá mas de alguna a la
que le gustaría hacerlo así con su chico, porque no me escriben y lo
platicamos????

saludos

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Todos tenemos un poco de curiosidad bisexual, aqui mis inicios.

Sexo en la Oficina

Sexo en la Oficina (34)

Sexo en la Oficina

Era un sábado por la mañana, llegue temprano a trabajar
quería aprovechar el medio día para sacar unos pendientes y pasar un fin de
semana de descanso. Enciendo mi PC y me conecto al MSN. Un saludo cordial
aparece de pronto en una ventana…se trata de un amigo que conozco hace poco pero
con el que me llevo muy bien, empezamos a charlar y me dice que esta aburrido es
su día descanso y no sabe que hacer, me pregunta que como esta mi día y le digo
que algo relajado pero que tengo unas cosas pendientes, picaramente me dice que
si yo quiero me puede echar una mano o porque no las dos de unas ves.

Ese comentario me provoca cierta excitación y le digo que con
todo gusto aceptaría su ayuda, se despide diciendo que en unos minutos estaría
por aquí. Empiezo a realizar mis actividades pero sin quitar de mi mente esa
insinuación picara que me hizo el, y siento como mi pene se erecta de manera
inconsciente, pasados unos minutos llega mi amigo y nos saludamos como siempre,
no se que me lleva a cerrar la puerta e invitarlo al privado, pasa y se sienta
voy a mi escritorio y tomo unos papeles y me reúno con el, se levanta y se pone
a un lado le digo, "mira estas son las cosas que estoy haciendo" me hago un poco
hacia atrás y el se pone delante mío para ver las cosas diciendo a que
interesante, se inclina un poco mas leer mas de cerca y repega su culo en mi…
esa sensación de sentir sus nalgas en mi pene, me ruborizan dándose cuenta de mi
actitud, se mueve un poco y con su mano aprieta mi paquete y me dice, creo que
tanto trabajo te ha puesto muy tenso… sin dejar de sobar se acerca y se repega
buscando mi boca y nos besamos mientras llevo mis manos a su culo, traía un
pants deportivo de tela muy delgada, por lo que siento sus nalgas libres de
cualquier ropa interior.

Meto mis manos por dentro y aprieto sus nalgas, las acaricio
sin dejar de besarnos, ya ha bajado el zipper de mi pantalón y juega con mi
verga, masajeándola, apretándola y sobando mis huevos…

Se arrodilla y empieza a mamarla lentamente, su aliento tibio
y la humedad de su boca me están poniendo a tope, no aguanto mas esa sensación
lo levanto y lo hago ponerse en escuadra con las manos apoyadas en la mesa, le
bajo el pants hasta los tobillos y me arrodillo ante su culo, le doy un poco de
lengua para humedecerlo, abro sus nalgas y jugueteo con su ano que el hace abrir
y cerrar presa de su excitación.

Me incorporo ensalivo mi glande y lo coloco en la entrada de
su ano, voltea y me dice, "si papito dámela toda" empujo un poco y siento como
su esfínter da paso lento a mi verga, mueve su culo hacia atrás pidiéndome se la
meta toda de un golpe, obedezco su petición y siento como sus nalgas chocan en
mi vientre. Me detengo con toda mi carne enfundada en su interior, nos besamos y
le acaricio los pezones por debajo de su playera, ya acostumbrado a mi carne
empieza a mover su culo circularmente, ese movimiento me hace sentir en la
gloria, empiezo a penetrarlo, a sacar y meter, lento y profundo, con sus manos
toma mis caderas para acompañar mis movimientos y me dice al oído… tenia tantas
ganas de ser tuyo.

Una perfecta sincronía acompañaba el vaivén de mi cuerpo y el
suyo…. Nos besábamos sin dejar de movernos, de pronto su cuerpo se tenso
mientras se corría sobre la mesa, yo no quería terminar ese placer tan rico, y
controle mis embistes. Decidí que era hora de cambiar de posición, lo acosté
sobre la mesa la cual me quedaba a una altura perfecta, con sus piernas en mis
hombros y tomando un poco de su semen para untarlo en su ano enfile de nuevo mi
verga ansiosa por seguir disfrutando del ano de mi amigo.

Sin oponer resistencia mi verga penetro hasta los testículos
el culo de el, se mordía los labios y se apretaba los pezones, y me pedía con
ansia empezara mis embistes, de inmediato empecé mi vaivén, estaba gozando al
máximo y el también.

Después de un rato saque mi verga y me vine abundantemente
sobre su estomago y pecho… jadeante y sudando se incorpora para besarme y
decirme que la había pasado muy rico, nos limpiamos y descansamos para poner
manos a la obra con las actividades pendientes.

 

Resumen del relato:
    Un sabado Laboral comun se convirtio en algo candente.

Noche de Bar

Noche de Bar (34)

Noche de Bar

Buenos días, otra vez los saluda Laura de Estrada trayéndoles
una nueva aventura sexual junto a mi esposo Kike. Ya se enteraron cómo fue que
iniciamos los intercambios homosexuales en nuestra relación y nuestras primeras
experiencias. Y si no, pues los invito a leerlos, los nombres de los relatos los
voy a apuntar al final de esta historia.

Pues bien, luego de probar la miel, el problema era conseguir
los panales. No sabíamos bien en dónde buscar ni qué hacer para conseguir algo.
Comenzamos a salir en pareja, nos íbamos a meter a bares, en donde yo era el
foco de atención siempre. Lo malo es que yo no quería serlo, yo quería verlo a
el siendo cogido por otros.

Entonces, cierto día, tuvimos una buena idea que estuvo en
nuestras narices desde hacía mucho. Estábamos en la cama, después de hacer el
amor, el aun tenía el consolador metido entre el culo, yo estaba agotada, me
provocó 3 orgasmos deliciosos ese hombre. Empezamos a platicar, y el tema nos
llevó a que lo quería ver enculado por otro nuevamente.

¿Y si nos vamos a meter a aquel bar gay?

¿Cuál? – me preguntó.

Aquel, en el que conocimos a Baldo y a Omar.

¡Mmmmmm!… ¡cierto, buena idea!

¡Qué tontos somos! Si queríamos que cogieras con un hombre,
ese era el sitio para ir a buscarlos…

¡Por supuesto!

Aquello fue como descubrir el agua azucarada, pero igual nos
emocionamos. Lo planeamos todo para el sábado siguiente, mis suegros se
quedarían con los nenes, a ellos les encanta que se los dejemos, mientras
nosotros nos iríamos a la capital con la excusa de tratar un negocio que le
salió a mi esposo, el plan era perfecto.

Encontramos un hotel muy bonito, 4 estrellas, con
habitaciones amplias y muy cómodas y con un lujo suficiente, sin llegar a ser
excesivo. No lo sabíamos pero ese sería nuestro cuartel en futuras experiencias.

Nos arreglamos meticulosamente, no queríamos dar la impresión
de ser los rancheros que éramos, más que todo para no ser reconocidos por algún
conocido. Y nos fuimos al bar… (a propósito, se llamaba “Brocca”).

Desde que entramos empezamos a buscar a nuestro antiguos
amigos, Baldo y Omar, pero no los veíamos por ningún lado, aparentemente no
habían llegado. Tomamos una mesa y pedimos bebidas, y desde el principio mi
marido fue bombardeado por las miradas lascivas de todos los hombres
circundantes, nos calentamos. Por mi parte también era observada por las mujeres
presentes, me ponía nerviosa la posibilidad de que Bianca estuviera allí.

El ambiente estaba muy bueno, el lugar estaba bastante
concurrido y todos parecía estar de cacería, la noche prometía. Entonces, un
tipo guapísimo se acercó a mi esposo y lo sacó a bailar. Nos impresionó mucho,
se trataba de un extranjero, un árabe que venía por negocios, muy, muy guapo.
Moreno y colocho, con el cabello perfectamente recortado. Ojos muy oscuros y
grandes, nariz delgada y un poquito larga, y una boca fina, muy sensual.

Se puso a bailar música electrónica con mi Kike,
preguntándole cosas y sacándole conversación. Luego, sentí una mano detrás de
mi, era una mujer, morena y muy hermosa, que me invitaba a salir a la pista.
Bueno, no estaba allí para quedarme haciendo guardia en la mesa.

Bailamos un par de canciones y luego pusieron salsa, vi que
mi esposo regresaba a la mesa con su pareja, mientras Alma (la mía) me tomaba de
la cintura. Era muy buena bailarina y tenía una conversación bastante
interesante, la verdad me estaba gustando. Pero no se vayan a hacer ilusiones,
que en ese momento lo menos que yo estaba pensando era en tener relaciones con
ella… al que quería ver era a mi esposo.

Después de un rato pedimos unas bebidas y ella me mostró las
llaves de su cuarto de hotel, obviamente decliné la invitación sintiéndome muy
halagada. Ella todavía insistió, tomándome de la cintura y apretándome contra
ella, que apenas era un poco más altas que yo…

Venite conmigo… te la vas a pasar muy bien… – comenzó a
acercar lentamente sus labios a los míos. – nos la vamos a pasar muy bien…

Si… me imagino… pero no puedo… que quede solo aquí…

¿Así, nada más? – y entonces pegó sus labios con los míos
en un tímido beso de pajarito.

Ese beso lo sentí como si fuese el primero de mi vida, acto
seguido Alma me insistió un poco más, hasta que decidió irse, no sin rozarme las
manos con las suyas.

Estaba excitada y muy emocionada, la mujer me dejó su número
de teléfono y la sensación de sus labios sobre los míos, ¡increíble! Y en la
mesa, Kike ya estaba en pleno agarre con su amigo, besándose de lengua hasta el
fondo. De repente, el tipo se percató de que los estaba mirando y se molestó
mucho, increpándome con una seña grosera, actuando como si fuese el dueño de mi
marido. Me molestó mucho, y a Kike también, que ni bien pasaban 2 minutos se
deshizo de el.

¡Agradable tu amiguito! – le dijo con sarcasmo.

Si… mucho… la verdad desde que me habló por primera vez lo
vi bastante pesado.

Lástima lo guapo… de nada le sirve…

Es que es muy presumido y arrogante… está bien bueno pero
presumido y arrogante. Se llamaba Yussuf y era egipcio, tiene una empresa en
Guatemala.

Era árabe… ¡qué raro! Los 3 árabes que conocemos son muy
amables Kike.

Si… pero de seguro nos tocó un partidario de Osama Bin
Laden.

Yussuf nos siguió viendo de lejos, con miradas de odio que
nos molestaron mucho. Temía que fuera a querer pegarle a mi marido, hay hombres
muy estúpidos que no aceptan la derrota. Le pedí que por favor nos fuéramos,
otro dia podíamos regresar a buscar algo, en realidad no había prisa.

El estuvo de acuerdo conmigo, así que salimos, pero pronto
vimos que ese tipo nos seguía. Afortunadamente un viejo conocido se nos
apareció.

¡Kike, Laura! ¡Qué sorpresa!

¡Omar! ¡Qué gusto de verte! – si, que gusto, porque Yussuf
se quedó atrás cuando lo vio.

¡No pensé encontrármelos hoy, la verdad!

Nosotros tampoco, te buscamos a vos y a Omar pero no
aparecieron por ningún lado…

Omar está de viaje, y yo andaba en unos compromisos. Pensé
que mi noche iba a ser aburrida… pero ya veo que va a ser llena de acción… si
tu señora está de acuerdo Kike…

De acción… ¡y de mucho sudar! – le dije pícara.

Nos dirigimos a nuestro carro y subimos, yo manejaba, a mi
lado iba Kike y atrás Omar, estábamos muy calientes. Ellos 2 no se contuvieron y
comenzaron a besarse y a tocarse. Me calenté más de ver a mi marido siendo
manoseado por ese hombre.

Llegamos al hotel y subimos a la habitación, ellos no paraban
de agarrarse y manosearse. Y al nomás entrar, Omar me dijo “con tu permiso
Laurita” y tiró a mi marido sobre la cama. Inmediatamente lo comenzó a desnudar,
el lo veía con los ojos encendidos, excitadísimo, y yo me senté en una silla
frente a ellos, igual de caliente.

¿No quéres participar? – me preguntó Omar.

No, no… hoy solo quiero ver…

Nunca he tenido público. – pero la inmensa sonrisota que
puso me indicó que no le molestaba en absoluto.

Despojó por completo a Kike de su ropa y lo hizo arrodillarse
frente a el, mientras a su vez se desnudaba, dejando su nervudo cuerpo moreno de
182 cm de altura totalmente visible a mis ojos. Kike se estaba engullendo su
verga, metiéndoselo hasta la garganta y sacándolo lentamente, asegurándose de
brindarle Omar el mayor placer posible. Este lo tomaba del pelo y manejaba su
cabeza como si fuera… algo con lo que pudiera pajearse la verga. Me daban ganas
de estar en su lugar, pero decidí no moverme, quería quedarme al margen ese día.

Kike le mamó la verga como por 10 minutos, estuvo a punto de
hacer acabar varias veces, pero el se la sacaba para evitarlo, aun no le quería
regalar su semen. Luego lo puso de pié y lo besó con pasión y furia, le gusta mi
marido a rabiar.

De un empujón lo tiró sobre la cama, comenzando a meterle los
dedos entre el ano, lo que le encantaba a mi esposo. Me volteó a ver, no sé bien
en realidad que expresión tenía, pero tal parecía que era de locura, de extrema
excitación. Estaba tan caliente que no me di ni cuenta de cuando abrí mis
piernas y me puse a acariciar mi clítoris y mis senos sobre le vestido. Estaba
sentada justo a la orilla de la silla, así que la visión de mi sexo tenía que
ser más que clara.

¡Oooohhhh!… ¡Omar!… ¡¡OMAR!!… ¡matémela ya… rompeme el
culo! – le decía mi esposo como una puta embramada.

Omar apuntó su pene parado y duro (de 19 respetables cm),
previo ponerse un condón, y se lo enterró de un solo empellón. La sorpresa le
arrancó un gritito a mi esposo, y luego gemidos cuando se lo comenzó a meter y a
sacar. Kike abría sus piernas y las separaba en el aire, mientras se aferraba a
los fuertes brazos de su amante, que estaba parado frente a la cama,
sosteniéndose a los lados del cuerpo de mi amado.

Ya había visto a Tito coger antes, pero siempre de lejos. Y
la única vez que yo estuve cerca, fue participando junto a el, por lo que estar
allí, inmóvil, masturbándome, mientras Kike berreaba como un desesperado, me
provocó un calor anormal que subió desde mis genitales hasta mi vientre, me
aceleraba el corazón y me ponía duros los pezones, casi me dolían.

Kike volteó a verme, y al notar la tremenda excitación que
cargaba, ofreció sus labios a Omar, que los tomó con los suyos en un profundo
beso. De reojo me continuaba viendo, y yo no me perdía detalle alguno. Los
embates del hombre Sus embates se iban haciendo cada vez más fuertes y bruscos,
y Kike gemía, Omar también… ¡este último bufaba como un toro en brama, montado
sobre su sumisa e indefensa baquita! Podía ver con toda claridad el grueso de su
cabeza taladrándole sin piedad. Y yo lo disfrutaba como una loca, como una sucia
y asquerosa puta que se divertía mirando como otro hombre partía en pedazos a su
esposo, que era la más corriente y barata ramera.

Cansado, aparentemente, de esa posición, el moreno tomó de
los pelos a Kike y lo subió hasta la cabecera de la cama, le dio vuelta y lo
puso en 4. Colocó su verga sobreexcitada en la entrada del dilatado hoyo de mi
amado y empujó con violencia. Nuevamente entró sin ningún problema.

Kike se olvidó por completo de mi presencia y se entregó por
completo a las embestidas de Omar, recibiéndolo y gritando a viva voz.

¡¡¡AAAHHH!!! ¡¡¡AAAHHH!!! ¡¡¡AAAHHH!!!… ¡¡¡OOOMAAARRR!!!…
¡¡¡OOOMAAARRR!!!…

¡¡¡PERRA, AGUANTAME QUE TE VOY A PARTIR EN DOS!!!

¡¡¡OOOMAAARRR!!!… ¡¡¡OOOMAAARRR!!!… ¡¡¡¡AAAAAGGGGGHHHHH!!!!

Baldó lo montó como un loco, lo penetraba con muchísima
fuerza aferrándose a su cabello como si se tratases de riendas, jalándoselo
hacia su cara, susurrándole al oído lo puto y perro que era.

Perdimos la noción del tiempo, no se por cuanto tiempo lo
apaleó, pero si que fue una cogida larga y dura. Pero no podía durar por
siempre, cuando estaba a punto de terminar, Omar jaló con muchísima violencia
del cabello a mi Kike, levantándolo de la cama y dándole la vuelta, acercó su
pene a su cara y explotó sobre el. Los gruesos chorros de su espeso esperma se
estrellaron contra su cara, tomándolo desprevenido. El primero dio contra su
frente, el segundo en su mejilla izquierda, el tercero sobre su boca ávidamente
abierta.

Terminada su faena, se puso de pié al pié de la cama y se
quedó observándolo, triunfal y victorioso, sabedor de que esa noche había sido
el dueño total y absoluto de la persona de mi amado compañero, de su dignidad y
su feminidad. Había hecho de el lo que quiso. Solo mis gemidos orgásmicos le
recordaron que yo seguía presente.

¡¡¡AAAHHH!!!… ¡¡¡AAAHHH!!!… ¡¡¡AAAHHH!!!… ¡¡¡AAAHHH!!!…

¡Laurita, perdoname!, ya se me había olvidado que estabas
aquí…

Me dijo que le había encantado coger con mi esposo, que era
el culo más gordito y dulce que se había comido, un culito caliente y goloso.

Me dan jalón al bar, tengo que ir por mi carro. – nos dijo.

Como obviamente no dejó en condiciones de manejar a mi
marido, me ofrecí a llevarlo, no son antes darle un beso profundo a Kike, que
aun jadeaba con el culo bien abierto. Nos fuimos platicando con Omar de todo un
poco, le conté de mi afición a ver a mi esposo siendo empalado por otros, y le
comenté de la primera vez, aquella ocasión en la finca de Javier. Se sintió
sorprendido por mi abertura y dijo que le daba gusto por mi y por Kike… pero
especialmente por el, je, je, je…

Antes de bajar metió su manota entre mis piernas y me arrancó
un fuerte orgasmo a base de un constante e intenso frote. Traté de sacarla de
allí, pero al final me dejé, a esas alturas, ¿para qué negarme?

A ver qué día vuelven a venir y los invito a mi casa… no a
dormir, je, je, je, je…

Bueno… te avisamos…

Se bajó, se fue a su carro y yo regresé con Kike.

Bueno mis amigos, hasta aquí llega mi historia, espero que
les haya gustado. Como siempre, me gustaría leer los comentarios que tengan
sobre esta historia a mi correo electrónico, POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO.
Gracias y besos. ¡Ah!, y a continuación les pongo la lista de las historias que
he publicado y que pueden leer para comprender mejor nuestra vida, besos…

“Mi Esposo se Entregó”, “Nos Dejamos Llevar” y “Las Playas de
Monterrico”.

Fin.

Garganta de Cuero.

 

Resumen del relato:
    Mi marido y yo nos equivocamos de bar y entramos a uno… “diferente”. La noche terminó en un caliente intercambio bisexual, mojada y llena de sudor…