Voyeurismo | Tus Relatos Calientes
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Archive for the 'Voyeurismo' Category

En el coco bongo

En el coco bongo (22)

Para los que han venido a esta ciudad mexicana en la playa saben
perfectamente donde esta el famoso "coco bongo", la disco de moda por aquí.

Como nosotros vivimos aquí ha dejado de ser un atractivo, sin embargo cuando
vino Lucy, amiga de "G" nos pidió que la llevásemos allá. Ella venia con una
amigo el cual no era del todo de su agrado, pero aun así nos acompañaría. Yo le
pedí a "G" que se arreglara sexy, porque esta podría ser la oportunidad de lucir
sus encantos.

Ya sabíamos que a los dos nos excita mucho que ella muestre algo de su
anatomía voluptuosa, muestra de ello se puede observar en algunas paginas de la
WEB : )

Ella decidió ponerse una falda negra, una blusa azul ajustada sin bra, y para
"flashear" a los elegidos una tanga de color blanco.

Ataviada para deslumbrar recogimos a nuestros invitados y nos dirigimos a un
bar para "calentar" motores. Ya desde ahí "G" empezó a lucir sus piernas cuando
se sentó a un banco y "accidentalmente" la falda se le subió a tan solo
centímetros de su tanga. El mesero que nos llevo a la mesa no disimulo nada y
para sorpresa de Lucy le dedico un chiflido de admiración. Yo mas que enojarme
me dio gusto saber que "G" estaba tan buena que llamaba la atención, y sobretodo
saber que era yo quien esa noche le pondría una buena arrastrada, con suerte
hasta con Lucy.

Al llegar al Coco, como le decimos los lugareños, pasamos a la mesa de
costumbre; después de un rato "G" empezó a mostrar sus encantos mientras bailaba
cachondamente. Lucy esta emocionada de estar ahí y aunque también bailaba sus
movimientos eran mas tranquilos. Del amigo ni quien se acordara. Aproveche esos
momentos para empezar la sesión fotográfica que teníamos planeada "G" y yo.

Después de bailar un rato se sentó y yo me aleje un poco con el pretexto de
tomar una foto del grupo, "G" se puso en el lado izquierdo y discretamente
empezó a abrir sus piernas. Lucy y el otro no se podían dar cuenta de ello, pero
los que pasaban enfrente o a mi lado, como siempre hacemos, volteaban curiosos a
ver de que era la foto, y buena sorpresa se llevaban cuando veían un par de
torneadas piernas y una tanga de color blanco. Después de varias tomas ya
teníamos algunos chicos asiduos, que pude notar solo daban vueltas en redondo
para ver que mas pasaba. "G" se volvió mas atrevida y abrió las piernas un poco
mas.

Creí que ya era momento de empezar el "show" real, así que me fui a sentar y
después de unas bebidas me acerque a su oído y le susurre:

- Ahora si es hora, ve al baño y quítate la tanga, quiero que me la traigas
en tus manos y me la entregues.

Solo la oí suspirar y decir:

- Estoy bien caliente papacito, déjame ir y vuelvo en seguida.

Yo me quede observando lo que ocurría alrededor y me preguntaba cuantas veces
alguien habría hecho algo parecido. Me empecé a preocupar un poco al notar que
"G" tardaba mas de lo normal, ya habían transcurrido algo así como 15 minutos
cuando le vi venir con una sonrisa de oreja a oreja.

Sin decir una palabra me entrego con todo el descaro la tanga, que estaba muy
mojada. Creo que en ese momento el amigo que nos acompañaba se dio cuenta porque
lo oí decir algo así como "orale"……

- Porque tardaste tanto ?, le pregunte

- Es que ya sabes, había mucha gente para llegar, y creo que las fotos han
sido un éxito porque de camino al baño dos chicos me dijeron que estaba muy
buena y que cuanto cobraba. Y no han dejado de tocarme las pompis, creo que
hasta una mujer!!! Aparte, no he aguantado y me masturbe, pero como iba Lucy
conmigo tuve que disimular un poco.

No me cabía duda de que lo había hecho, porque como dije antes, su tanga
estaba empapada.

- Pues manos a la obra, dije

La verdad es que estaba tan excitado que me llegue a preocupar de que se me
notara "el bulto" al frente de mi pantalón, pero ese era una de mis menores
preocupaciones

Aprovechando que Lucy estaba un tanto retirada de la escena, "G"

comenzó un poco indecisa abriendo sus piernas, pero muy poco.

- Abre un poco mas, le pedí mientras no dejaba de acomodar la cámara para
obtener la mejor imagen.

empecé a escuchar mas ruido a mi alrededor y la realidad es que había un
grupo de chicos que habían notado toda la acción, y empezaron a chiflarle y
aplaudir, eso solo provoco que mas gente se diera cuenta de lo que "G" estaba
haciendo.

Eso le corto un poco por lo que me pidió que detuviéramos un ratito las
fotos.

Seguimos a los cinco minutos y para ese entonces pude ver que ya estaba mas
que excitada porque empezó a mostrar sus piernas y su panocha a todo el que
pasaba. Se notaba claramente su "rajita" y también que solo tenia un poco de
vello en la parte de arriba. Las fotos se fueron sucediendo y como las estaba
tomando con una cámara digital a cada momento podía ver los resultados.

El escuchar los comentarios de la gente que estaba a mi alrededor me ponía
mas cachondo, porque no dejaban de decir que "esa vieja esta rebuena", y lógico
que mas de alguna comentario en ingles, y todos contenían la palabra "fuck".

Terminamos la sesión con ella con los brazos abiertos recibiendo un aplauso
de cerca de 20 chicos y varias chavas.

Me acerque a "G" y le dije si estaba excitada, porque al parecer las fotos
habían sido un éxito.

- Porque no lo compruebas tu mismo?, me dijo mientras dirigía mi mano adentro
de su falda.

No podía creer lo que sentí, su jugos estaban literalmente derramándose entre
sus piernas, por lo que no perdí oportunidad y metiendo la cámara le tome una
foto, donde se puede observar claramente que estaba mojada.

- No me dejes así, me dijo al oído, meteme los dedos en mi panochita.

Fue cosa de acercar mis dedos a su panocha para que ella abriera mas las
piernas y me diera acceso a acariciarla a mi antojo. empecé a meterle un dedo y
le tome una foto mas para ahora si terminar la serie.

El flash fue como el detonante de un orgasmo que pudo disimular con el ruido
de la música. Lucy no se había dado cuenta de nada de esto, o hizo que como que
no; aunque "G" me ha contado que las dos eran bastante reventadas, la realidad
es que pidió que nos fuéramos porque estaba cansada. Los llevamos a su hotel y
no paso nada, pero esa noche "G" y yo tuvimos una de las sesiones mas cachondas
y calientes a bordo del coche, de la cual lógico tomamos mas fotos, pero como
dicen "esa es otra historia".

Verdad o fantasía? Si se atreven a escribirnos y nos mandan algunas fotos
nosotros les prometemos enviarles las fotos que atestiguan que todo lo arriba
contado fue verdad.

Saludos desde Cancún

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Decidimos que era hora que “G” enseñara parte de sus encantos en la disco de moda.

Las minifaldas de Bibiana

Las minifaldas de Bibiana (22)

Hola, soy Eduardo (POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO),
y hoy no quiero hablar de mi esposa,
Carolina, que ya muchos de ustedes
reconocen y sueñan 
con ella, sino que hoy prefiero hablar de mis placeres
solitarios, de mi voyerismo y de
lo hace que una mujer sea hermosa.

Hace un tiempo estuve un par de
meses sin empleo, eso me obligó a permanecer
en casa, mientras que Carolina
seguía trabajando para sostener el hogar. A
veces uno cree que una mujer como
Carolina no trabajara, sino que todo el
día estuviera tirando con
o sin su marido, pero no, ella tiene una vida
normal y debe trabajar como todo
el mundo. Bueno, sigo, decía que tuve que
permanecer en casa, me levantaba
temprano para hacer el desayuno de
Carolina, le alistaba la ropa mientras
ella se duchaba y después la
despedía, y ahí terminaba
mi día laboral… como soy abogado, muchos pueden
comprender que me gusta mucho leer,
así que pasaba buena parte de la mañana
leyendo diferentes textos, novelas,
cuestiones legales, teatro..etc. pero
llegaba un momento en que me aburría,
encendía el televisor y los que viven
en Colombia saben lo que es la
TV a las 11 de la mañana, telenovelas baratas
donde la mansa paloma resulta ser
la mas puta, pues se la culean tres, queda
embarazada de uno de ellos, y ella
ni sabe quien es el padre y después de
400 capítulos se supo lo
que todo el mundo sabía desde el primer día, que el
padre de pepito era el galansazo
que se la comió a la salida
del baile de graduación….unos
completos petardos.

Pues bien, un día me puse
a pasear por nuestro apartamento, me detuve en una
ventana, que da al interior del
edificio en el que vivimos, y pude conocer a
Bibiana, mi protagonista de hoy.

La alcoba de ella daba frente a
la ventana en la cual yo estaba ubicado. De
pronto vi que ella estaba saliendo
del baño, se acababa de duchar, salió
completamente desnuda, gotas de
agua, como el rocío, caían de su cuerpo. Una
mujer alta, con unas tetas grandes,
pero bien formadas, paradas, con unos
pezones medianos rosados, tenía
el vello púbico recortado. Un culo que puede
provocar infartos en la calle.
La verdad es que me quedé con la boca abierta
de ver que semejante bombón
vivía en el mismo edificio que yo…. no tuve
más remedio que hacerme
una paja en su honor. Fue delicioso, me imaginaba
que estaba poseyendo a esa mujer
y que ella gemía y gozaba… la conocía
desnuda, así que perfectamente
podía saber que escondía…. se comenzó a
vestir, lo típico, unas
tanguitas muy pequeñas, el hilito de atrás se metía
por sus rotundos glúteos,
se miraba al espejo para ver como le quedaba, pero
yo era testigo de que le quedaba
de maravilla, un brasier de media copa, que
dejaba ver parte de sus hermosas
tetas, que las levantaba más de lo que ella
naturalemente las tenía.

Así se quedó un buen
rato, se sentó arqueando la espalda, lo que hacía que
su culo se viera más espectacular
y conexo a maquillarse. Ustedes lo podrán
decir, no hay nada más hermoso
que una mujer bella  maquillándose. La
tanguita resaltaba ese culazo y
yo me comenzaba a venir en mis manos, el
semen caía sobre la ventana
y la pared… era delicioso.

De pronto sacó el vestido
que se iba a poner. Creo que Carolina no usa
faldas tan cortas como las de ella,
y eso que las de mi esposa son
verdaderamente cortas, era una
faldita minúscula. No sé que opinen ustedes,
pero una flaca debe utilizar de
esas falditas  ULTRACORTAS, de esas que no
esconden nada, pues son las que
mejor resaltan las piernas y lo mejor,
resaltan el culo. No entiendo como
hay mujeres que no son capaces de
utilizar esas faldas, cuando se
les ven tan bien, ustedes me entenderán, hay
muchos que me escriben e-mails
en los que me dicen que sus esposas son un
poco reprimidas, que no son capaces
de ser atrevidas. Lo mejor del
atrevimiento es no cortarse un
pelo en mostrar que lo que uno hace o usa
nadie más lo haría.
Después se calzó unas botas negras a la rodilla, se veía
de fenómeno.

Bueno, no puedo negar que la faldita
de Bibiana era muy atrevida, agresiva
para ser exactos. Se puso su chaqueta,
y se dispuso a salir…. no podía
perderme ese espectáculo.
Así que me fui corriendo para la portería del
edificio, a preguntarle cualquier
bobada al portero, para disimular, medio
me peiné, y me la encontré
en el ascensor… estaba hermosísima, era una
mujer preciosa… las piernas que
no eran demasiado gordas se veían de
barbie, mi verga se volvió
a parar como homenaje a esa mujer… como me
encantaría ver como reaccionaban
las demás personas, me imaginaba como se
escandalizarían de verla,
como murmurarían y ella triunfante dejando de lado
la vergüenza y mejor aún
mostrando que para una mujer hermosa no hay
obstáculo… vaya si uno
ve a veces mujeres feas, bien feas, que se atreven
a ponerse esas prendas reservadas
solamente para las mujeres hermosas.

Ella iba hasta el sótano
del edificio, en el garaje, así que yo decidí que
iría también….
ella salió primero del ascensor, y podía ver como su culo
apenas estaba cubierto por la faldita….
quién inventó la minifalda, para
darle una medalla universal al
merito!!!!

Pues resulta que su auto estaba
tenía una llanta pinchada, ella se quedó
mirándolo como sin saber
que hacer… yo me acerqué y le pregunté, tienes
algún problema, ella me
dijo que sí… el sonido de su voz era como de
ángel, una voz suave, sensual….
qué excitación la mía.

Le dije que en donde tenía
la herramienta y el repuesto de la llanta… ella
me dijo que en el baúl del
carro, así que ella se fue para atrás del carro,
abrió el baúl y se
agachó, la verdad no podía evitar concentrar mi mirada…
era preciosa su minifalda… y
más precioso aún el bultico que se formaba en
su pancito, sus nalgas desnudas….
era hermoso ver ese espectáculo.

Ven yo te ayudo… le dije al ver
su esfuerzo…. aunque prefería su
esfuerzo, que hacía que
ella tuviera que agacharse… ;pero ante todo soy un
caballero. Ella me agradeció
con una sonrisa…. que hermosa sonrisa
tenía…

Me agaché para poder zafar
la rueda, fui quitando las tuercas, bueno… todo
el proceso… y ella a mi lado
y yo de vez en cuando miraba sus piernas…
la falda terminaba un centímetro
más debajo de su culito, por eso era la
minifalda perfecta….

Muchos de ustedes pensarán
que ella en agradecimiento se quitó la tanguita y
me la dio húmeda, y que
yo me la tiré en ese mismo momento y que el portero
del edificio que nos estaba espiando
también se la tiró… así son casi
todas las historias, pues no, no
me la tiré, simplemente le hice un favor,
ella me agradeció estrechando
mi mano y se fue.

Al día siguiente yo la volví
a espiar… nuevamente una faldita ultracorta,
nuevamente yo bajé como
quien quiere la cosa al garaje, y
 casualmente  me encontré
con ella, al ella bajar y al yo
subir… le dije bromeando, vamos
a ver si otra vez está pinchado tu carro..
la acompañé hasta
su carro, en el paseo pude ver que la minifalda de ese día
era un poco más corta que
la del día anterior, es decir, que dejaba apreciar
mejor su culo…. y yo soy de los
que piensa que si una mujer tiene un culo
lindo no debe ocultarlo. Bueno,
no era mucho más corta, pues eso sería
exagerar y nadie me lo creería…
era unos milímetros más corta…

Estaba hermosísima, me encantaba
verla… yo quería verla, quería admirar
sus piernas y su culo rotundo.
Pues al subirse al carro, a ella se le
arremangó la faldita dejando
ver que su tanguita apenas ocultaba su
triangulito de adelante.

El siguiente día me dije,
me atrevería a hablar algo más con ella, a
preguntarle cosas de su vida, por
ejemplo si estaba o no comprometida, era
evidente que no vivía con
nadie, pero eso no quería decir que no tuviera un
novio con el cual compartir su
cama. Me escondí como siempre para verla
salir de la ducha, y efectivamente
me dio un espectáculo al quitarse su
minúscula y transparente
pijama, se desnudó dejando sus preciosas carnes al
descubierto, yo me la empezaba
a masajear para darme una gran paja, pero
ella en lugar de entrar a la ducha,
comenzó a masturbarse también, se
humedeció sus dedos con
la boca ( y yo me imaginaba como sería una mamada de
ella) y después introdujo
dos en su chochita, los medita y los acaba y cada
cierto tiempo los saboreaba, me
preguntaba que sentiría al saborear sus
jugos, sus propios jugos y como
sería probarlos, no aguanté mucho y me corrí
dando un grito de placer. Ella
se retorcía y parecía gemir, con la otra mano
se estrujaba las tetas y recorría
su vientre, era un espectáculo hermoso, de
pronto ella se puso en cuatro y
metió por detrás sus deditos, me imaginaba
si estaría pensando en otro
hombre, que la estuviera enculando, sus dedos se
alternaban entre el culo y la chocha,
era hermoso ver el bamboleo de sus
tetas ante sus propias embestidas.

Por fin se vino y terminó
su sesión de placer. Entonces se fue a la ducha y
salió completamente desnuda,
sacó una microminifalda y se la calzó, pero
esta vez no se puso tanguita ni
nada interior, simplemente así, desnuda,
húmeda por el agua de la
ducha, arriba se puso un top, una chaqueta pequeña
y sus botas negras de todos los
días, sin medias ni pantimedias, es decir,
iba en el fondo desnuda. Yo de
ver eso, me volví a hacer una paja con todas
las de la ley.

Se dispuso a salir y yo al mismo
tiempo, volvimos a coincidir en el
ascensor, y entonces me atreví
a preguntarle como se llamaba, bromeando que
nos encontrábamos todos
los días y haciendo notar que era una pura
 casualidad , ella me dijo
que Bibiana, le pregunté que en qué
trabajaba, y ella me dijo que era
auxiliar contable… yo que soy abogado y
le tengo fobia a los números,
pensé que cómo era posible que una mujer de
ese calibre pudiera estar dedicada
a algo tan aburrido como la contabilidad.
Le pregunté si vivía
sola, disimulando el que nunca hubiera visto a su
esposo, me dijo que era divorciada,
y que vivía en el edificio hace
relativamente poco, uno o dos meses…
La felicité por su belleza y le dije
que la minifalda le sentaba de
maravilla.

La acompañé hasta
el carro y ella se subió, nuevamente su falda se
arremangó, dejándome
ver esa preciosa chochita, no rasurada como la de
Carolina, pero no llena de pelos,
sino recortadita en la línea de un bikini
pequeño. Ella debió
notar que yo había visto su chocha, pues me sonrió
picaramente. Me dio un beso en
la mejilla y me dijo que ese día llegaría
temprano a casa, que si yo estaba
dispuesto, podríamos tomar un café (o
tomar lo que en Colombia se llama
unas onces), yo acepté.

Ella llegó hacia las tres
de la tarde, estaba radiante, me contó que le
había salido una asesoría
contable con una empresa que importa elementos de
seguridad, yo me alegré
por ella. Me contó parte de su vida, que su esposo
la había dejado por una
mujer que ni siquiera le llegaba a los tobillos en
preparación o en belleza.
No se preocupaba de que su falda, al estar
sentada, dejara ver prácticamente
los flancos de su culo y que a cada
movimiento se le viera su chocha
radiante, húmeda, abierta… me imaginé que
para conseguir el contrato había
que tenido utilizar otras armas además de
sus meritos profesionales, pero
me pareció que estaba bien… ojalá yo
tuviera la oportunidad de ofrecerle
un contrato… me dije.

Descubrí que ella me provocaba,
que me dejaba ver sus delicias como un medio
para que me fijara en ella. Ella
debió notar mi bulto entre el pantalón…
pero no intenté nada.

El resto del tiempo fue igual, la
espiaba, salía a su encuentro, me fijaba
en sus minifalditas, un día
le pregunté si en su ropero lo único que
existían eran las minifaldas,
y me dijo que no usaba otra cosa, que sabía
que le encantaba a los hombres
vestida así.

Ustedes se preguntarán si
alguna vez culiamos los dos, la verdad que sí, no
una sino varias veces, y también
vi muchas veces en que hombres amanecían en
su casa y antes y después
de la ducha gozaban de ella, Carolina nunca lo
supo, solamente hasta ahora lo
está sabiendo, pues le muestro a ella todos y
cada uno de los relatos que publico.
Sé que le encantará, Bibiana sigue
siendo nuestra vecina, y quizás
ahora que Carolina sabe de su existencia se
decida a invitarla a una de nuestras
ya regulares sesiones de orgías y
tríos…. falta ver que
Bibiana también acepte. De eso me encargaré yo, y
les prometo contarles.

Eduardo (POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO)

 

Resumen del relato:
    Uno de los mayores placeres que se puedan tener en la vida, es descubrir la intimidad de una mujer hermosa, ser un verdadero voyeur, y adentrarse hasta en los secretos más protegidos.

La vecina

La vecina (22)

Esta es una Historia que me paso
hace muchos años. Mis vecinos tenían viviendo en su casa
a una chica  que iba a estudiar en la Universidad. Lo que voy a contar
paso cuando estaba sola en casa, y descansaba de estudiar.

Salí a la terraza y la vi
tumbada en una tumbona tomando el sol en bikini. Estaba preciosa yo no
podía adivinar a través de la ropa las tetas tan bonitas
que tenia, estaba un poco abierta de piernas así que pude observar
que le gustaba depilarse su conejito.

Casi todos los días se tumbaba
para tomar un rato el sol y un día mientras la observaba.

Vi como empezaba a tocarse las
tetas por encima del bikini, tocándose el pezón que empezó
a notársele muy duro a través de la tela del bikini. Tenia
los ojos cerrados pero evidentemente no dormía, empezó a
meterse mano por dentro jugando con su duro pezón, sacándose
el pecho para tocarse mejor, tenia un pecho grande duro, bien puesto el
pezón  miraba hacia arriba y se adivinaba muy duro al contacto
con sus dedos, empezó a morderse los labios, se estaba poniendo
muy cachonda, y empezó a mojar el bikini con sus jugos. Entonces
con la otra mano empezó a mecérsela en el bikini y comenzó
a hacerse un dedo, primero empezó a tocarse el clítoris muy
despacito, luego a meterse un dedo en su depilado coño. Yo que estaba
viendo todo esto, me puse muy cachondo y acto y seguido me saque mi polla
y empecé a pajearme a su salud viendo todo lo que estaba haciendo,
no me atrevía a saltar a su casa cuando ella acabo yo todavía
no había acabado pero me corrí viendo su precioso cuerpo
después de haber hecho el amor con ella misma, tenia las piernas
abiertas y se le notaba toda la ingle mojada después del trajín
que le había dado hacia unos minutos. Joder que pasada, como lo
haga todos los días me voy a poner morado, pensé yo.

Ese día me la encontré
en la escalera y estuvimos hablando era muy agradable no demasiado bonita
pero era muy atractiva, la típica chica que puede ligar con cualquiera
pero que no sobresale demasiado.

La espié algún otro
día  cada vez que la veía se ponía mas cachonda
y se metía más dedos, debía de estar en celo, inclusive
alguna vez se hizo sangre en los labios de mordérselos.

Un día estaba tocándose
los pechos y se los saco, no parecía importarle nada si la veían,
estaba más cachonda que otras veces empezó a tocarse el chocho
con mucha energía casi desde el principio incluso se abrió
de piernas mucho y se empezó a tocar con ambas manos dejando su
preciosa raja a mi vista, yo no podía mas la había visto
masturbarse muchas veces, pero esta vez estaba ardiendo, ¡¡esta
es la mía!!. Salte la valla que separa las dos casas y me plante
allí delante de esa hermosa  rajita rosada, tenia el clítoris
muy hinchado y rosado, muy mojado se estaba metiendo 3 dedos dentro de
su conejito, de repente se dio cuenta que estaba allí delante de
ella mirando, se sorprendió bastante y no dijo nada pero por su
cara estaba muy sorprendida,  sin mediar palabra yo me acerque y empecé
a chuparla las tetas ella que todavía estaba muy cachonda se dejo
hacer y empezó a jadear y a dirigirme la boca con su mano mientras
la otra volvió a su trabajo en su raja.

Empecé a chuparle
su pezón, negro como un tizón grande y duro al igual que
sus pechos grandes no demasiado, con el tamaño perfecto, me dirigía
con una mano donde quería que la chupara los pechos primero el izquierdo
y luego el derecho un poco más grande que el izquierdo pero igual
de sabroso. Me subió la cabeza y empecé a besarla el cuello
con esto note que le llegaba un orgasmo al incrementar la velocidad de
sus jadeos y de su mano izquierda, me agarro con sus dos manos y nos empezamos
a besar. Unos besos llenos de deseo y pasión, mis manos se fueron
como si tuvieran imanes a sus pechos, ella se dejaba hacer,  comencé
a besarla de nuevo el cuello y volvió a jadear, esto me puso más
cachondo de lo que estaba, creía que iba a estallar pero tenia que
aguantarme hasta que  penetrara en esa rajita rosada. Se quito el
sujetador para permitirme libertad de movimientos sobre sus pechos se los
chupe los dos con deleite, despacito disfrutando de  ellos como de
dos frutas maduras, comencé mi descenso hacia su cueva del placer,
baje por su tripita bronceada, y empecé a besarla las braguitas
de su bikini, comencé a lengüetear y a besárselo a través
de la tela jadeaba cada vez mas fuerte, entonces empecé a quitarle
las braguitas, me ayudo cerrando sus piernas y levantando su culito para
permitirme quitárselas.

Cuando quedo libre de la prenda empecé
a besar los alrededores de su rajita, tenia la piel blanca, estaba en el
lugar donde nunca llegaba el sol. Comencé a besar su clítoris
y a chuparselo con lo que me agarro con sus manos la cabeza y me la metió
entre sus muslos apretándome la cabeza parecía que quería
meterse mi cabeza en su chocho, jadeaba ya como una loca, le llego otro
orgasmo, yo por el contrario no deje de chuparla su almeja, y empecé
a introducirla un dedo dentro de la rajita, la tenia toda mojada, con sus
jugos del trote que le estábamos dando, cuando le metí otro
dejo soltó un largo jadeo y empezó a mover las caderas, no
aguantaba más y decidí sacarme la polla, ella protesto al
ver que había dejado mi trabajo pero al ver mi polla sonrió
mirándola y sin darme cuenta se la metió en la boca y empezó
a chuparmela muy lentamente, con una mano me masajeaba los huevos, empezó
a chuparmela lentamente tragándose toda hasta los huevos luego se
la sacaba y empezaba a darle lametones con su lengua que me parecía
increíble yo estaba de pie y empezaron a flaquearme las piernas
pero aguanté, se metía toda mi polla hasta el fondo, con
ello no aguantaba más, me iba a correr, tenia que decírselo,
ella se dio cuenta y empezó a chupar con más fuerza como
si me quisiera arrancarme la polla de cuajo, me voy a correr dije, y ella
siguió la fuerte y más rápido con su mamada, hasta
que me corrí en su boca, le lo trago todo no dejo ni una gota, que
vicio, se saco mi polla y me la limpio del semen que quedaba por ella,
nos volvimos a besar, ella me dijo:

¿Que tal?,

Ha sido fantástico, pero
todavía no hemos acabado la dije.

Acto y seguido empecé a besarla
de nuevo y a meterla 2 dedos en su coñito, a la vez que la besaba
en el cuello, Metermela no aguanto más me dijo, entonces la saque
los dedos que tenia dentro de ella y le metí mi polla que estaba
otra vez tiesa, nada más oírla jadear. Empecé a metérsela
muy lentamente ella mientras movía las caderas hacia los lado mientras
seguía sintiendo mi polla entrar en su cuerpo, empezamos a jadear
los 2 parecíamos animales en celo, cuando note que ella se iba a
correr empecé a darle más fuerte con lo que ella jadeo mas
fuerte hasta que  se corrió y se abrazo a mí muy fuerte
hincándome sus uñas en la espalda, seguí bombeándola
más flojo hasta que yo me corriera pero ella llego antes de que
yo llegara a mi orgasmo, se movía como si estuviera poseída
sobretodo cuando estaba a las puertas de sus orgasmos, cuanto mas orgasmos
tenia más intensos le daban y se movía mas rápido
y me abrazaba más fuerte, Uff que pasa que no te vas a correr nunca,
si, si quieres paro, no estas de coña, y seguí hasta 
3 orgasmos más suyos entonces me llego mi orgasmo,  un orgasmo
largo parecía que no me había corrido en semanas largo y
muy gustoso me corrí dentro de su rajita inundándosela toda,
no recuerdo un orgasmo más intenso que aquel.

Después de esto nos vestimos
y nos fuimos a comer algo, por la tarde seguimos follando pero ya en su
cama.

Era una folladora nata, decía
que no había follado mucho en su vida pero era una folladora nata,
había que verla moverse encima de mi polla sólo con recordarlo
me pongo muy cachondo. Fue un verano increíble ella aprobó 
pero le toco una Universidad fuera de mi ciudad.

 

Resumen del relato:
    Algo que ocurrió hace muchos años, nuestro protagonista observa a una preciosa vecinita.

El voyerismo

El voyerismo (22)

Tenemos un grupo de amigos, en donde
nos dedicamos a contar nuestras
experiencias sexuales, hoy en día
muchas veces terminamos en ciertas
actividades no muy santas, pero
que más da, si se trata de un poquitín de
gozo. Comenzamos con algunas sesiones,
en donde tratábamos de encontrar un
poco de morbo, pero poco a poco
el tema se fue haciendo cada vez más serio,
al punto que nos preguntábamos
si teníamos alguna desviación mental, o algo
por el estilo, pues nada, como
todos los que nos reunimos somos
profesionales, pues quisimos darle
un mejor tratamiento al tema. Carlos, el
esposo de Marcela, hace unos días
escribió su primer relato, y
recibió una serie de mensajes
que le dejaron más que encantado. Bueno, hubo
algunos que le insultaban, pero
esa es la intolerancia que no nos deja
avanzar en ningún aspecto,
deben ser unos mojigatos reprimidos.

Antes de continuar,  quiero
presentarme, me llamo Jorge, estudié Filosofía
en una Universidad Española
que tiene una presencia religiosa muy
importante. De hecho, yo soy un
poco religiosillo, pero mis estudios de
filosofía me permiten ver
las cosas desde otra óptica.  Me casé con Mónica,
una mujer de origen gallego, que
trabaja como publicista en nuestra ciudad,
al sur de España, desde
que salió esta página Web me interesó mucho el tema,
pues siempre creí que era
voyerista, aunque me costaba admitirlo como tal,
al leer los relatos me he dado
cuenta que es una tendencia más común de lo
que se piensa a veces.

Cuando estudiaba Filosofía
tomé algunas clases de psicología, así que con
algo de autoridad puedo afirmar
que no se trata de una desviación o de una
enfermedad, creo que en un mundo
moderno, donde todo tiende a explicarse, es
simplemente una tendencia natural.
Más común en los hombres que en las
mujeres, y que no sólo tiene
que ver con conseguir placer con la mirada,
sino que va mucho más allá,
logrando obtener, además placer al transgredir
ciertos limites que otras personas
no traspasarían, por ejemplo los limites
que imponen los celos. Claro, como
en todo hay que tener cierto cuidado,
pero sin que esto interfiera en
las cosas. Igualmente, es algo que no hay
que preocuparse por explicarle
a otros, pues de seguro que no van a entender
nada y por el contrario, podéis
ganaros una reprimenda por pervertidos, que
es lo que la gente piensa.

La mejor combinación es tener
una novia o una esposa que sea algo
exhibicionista, el voyeur no es
del todo exhibicionista, por eso este es el
complemento ideal.

Bien, poco a poco me fui dando cuenta
de mi tendencia, pues me encontraba
muy a gusto cuando Mónica,
que en ese entonces era mi novia, se destapaba.
Vierais lo que fue convencerla
que las chicas de hoy usan pequeños bañadores
en tangas muy sensuales. No era
capaz de salir sin taparse y destaparse
prácticamente dentro del
mar, no tomaba el sol de espaldas por miedo a que
se le viera todo, pero bueno con
un poco de constancia, logré que usara cada
vez modelos más pequeños,
hasta que por fin, ahora usa un minitanga que por
detrás ostenta un hilitos
que se pierden entre los carrillos de sus nalgas.
Creo que es justo con vosotros
presentaros a Mónica.  Ya os comenté que se
trata de una publicista que trabaja
en una agencia de publicidad. Es
hermosa, delgada, ojos oscuros
muy vivos, el cabello lo usa tinturado con un
rubio no muy claro, bueno realmente
es una mujer que llama mucho la
atención.

Yo aproveché porque ella
misma se quejaba de su ropero. Decía que casi todos
sus vestidos eran inapropiados
para su edad (24) y que se sentía vestida
como un vejestorio. Por ello, yo
le sugerí que se comprara ropa un poco más
atrevida. Claro, al comienzo 
ella no se sentía del todo bien, le daba
vergüenza utilizar cosas que
llamaran poderosamente la atención. Sin
embargo, la mejor ayuda que recibí
fue de una modelo que trabajaba para la
agencia, pues un día, hablando
de cosas, le dijo que para una mujer delgada
como ella, lo mejor eran minifaldas
muy cortas, de esas que apenas tapan un
poco las nalgas y que además
a ella le quedarían de infarto. Pues un día me
dio la sorpresa, y apareció
con una de esas falditas. Le seguía dando
vergüenza.

Ella siempre se quejaba de que a
mí nunca me saciaban sus progresos. Hoy me
agradece mi insistencia, pues se
descubrió como una nueva mujer. Y aquí es
donde viene la primera historia
que os voy a contar. A medida que lo haga
tendremos oportunidades de ir comentando
cosas acerca de la filosofía del
voyerismo.

Una vez nos casamos, fuimos a Ibiza.
Las playas son fenomenales, mi mujer
que ya usaba tangas en hilo dental,
se animó a usar una microtanga, que
adelante era muy pequeña,
apenas si cubría su vulva   y que atrás se perdía
en un hilo que se encajaba perfectamente
entre sus glúteos. El culo de mi
ahora esposa es fenomenal. Sé
que estaba avergonzada, pero poco a poco me
fue dando gusto. Esto es muy importante
recalcarlo, lo que alimenta una
relación matrimonial con
un voyerista, es que si la otra parte tiene algo de
exhibicionista, pues que se desinhiba
del todo y le dé gusto, por mi propia
experiencia se los recomiendo y
les garantizo que su relación mejorará
constantemente, pues estará
alimentada permanentemente por el deseo. Se dirá
que es un poco de egoísmo,
al contrario, con ello, la parte que puso su
parte, es decir el casado (a) con
un exhibicionista, logrará un amante
perfecto en su casa.

Me percaté que despertaba
muchas miradas, y eso que estábamos en una playa
donde las mujeres toman el sol
en tangas diminutas y en topless, yo le dije
que haría el desentendido
con ella y que me iría al mar, a ver si ella
lograba algo más. Ella ni
siquiera se levantó de la arena. Yo volví y de
nuevo le pedí que se levantara,
que caminara un poco y que fuera muy
sensual. Pues nada, ese día
ella estaba muy tímida, me dijo que era muy
delgada y que le daba mucha vergüenza,
que seguramente la estaban mirando
era en burla.

Yo le dije:  claro que se burlan
de ti, pero es porque las mujeres se
muerden de la envidia que les da,
pero si tu nos les das bola, pues a la
goma con ellos, al día siguiente
fue mejor, ella se levantó, caminó un poco
y yo entretanto, en el mar, oía
lo que decían los hombres, se lo comenté y
vi que eso la ponía muy
cachonda. Le dije, a ver si alguno te da loción
bronceadora, con precaución,
para que ninguno de ninguno de los mirones me
descubriera.

Bueno, el saberse deseada, le dio
nuevos impulsos y para demostrarlo se
quitó la parte de arriba
del bikini, eso fue suficiente para que la
consideraran una desnudista, pero
como estábamos en Ibiza, pues todo iba muy
bien. Se acercaron unos muchachos,
un poco apuestos, con buen cuerpo y unos
pequeños slips que dejaban
entrever que tenían unas vergas largas y gruesas.
En fin, estaban bien dotados.

-      
Oye nena, estas sola, te ves preciosa.
-      
No estoy con un amigo….
-      
Es tu novio?
-      
No, es un amigo
-      
Y es celoso?
-      
En absoluto….

Se sentaron, decían cosas
acerca de los bikinis, de las miradas de otras
mujeres, y en fin hablando cosas
muy tontas, pero Mónica se reía cada vez
más y se sentía muy
cerca de ellos. Le ofrecieron una cerveza, y ella
aceptó. Se fueron dos de
ellos y se quedaron dos, ella se acostó hacía abajo
y le pidió a uno que le
pusiera sobre su piel loción, el no se hizo rogar y
ya estaba con sus manos destilando
olor a papaya y se dedicó a untar su piel
con la loción dejándola
brillante y exuberante. El otro apenas miraba, y
Mónica le dijo que porque
no le ayudaba a su amigo. Una vez llegaron al
culito de Mónica, el muchacho
lo tocó para ver su reacción, pero al ver que
ella no reaccionó, lo comenzó
a sobar con morbo y su amigo le ayudaba, ella
les dijo que pasaran algo de loción
por su entrepierna, pues si no su
bronceado no era perfecto. Ellos
aceptaron y se dedicaron a masajear a
gusto, con algo de malicia y tocando
más de la cuenta. Al llegar los otros
muchachos,  ella se incorporó
y les dijo que ya les tocaría su turno de
loción.

Tomaron la cerveza, hacía
mucho calor y yo me presenté. Los muchachos se
cortaron un poco, lo que disgustó
a Mónica, que ya se sentía animada por sus
avances. Me hizo señales
para que me alejara de allí otra vez, yo alegando
el calor me volví al mar,
me acompañó uno de los muchachos, quien me
preguntó que quién
era ella.

Yo le dije que una amiga, que era
casada, pero que estaba en Ibiza tratando
de descansar de su esposo un poco,
y no mentí acerca de quién era su esposo,
dije que era escritor e investigador,
que ella era publicista, en fin, parte
de la verdad.

Me preguntó que quien era
yo. Le dije que su mejor amigo, pero que no
estábamos ligados. Me preguntó
si podían salir con nosotros y pasarla con
nosotros en las vacaciones. Yo
le contesté que por supuesto. Le indiqué cual
era nuestro hotel. Le dí
mi nombre verdadero, y sin más me lancé al mar. El
muchacho se devolvió a la
playa, junto a Mónica, y la abrazó, estaba muy
lanzado y Mónica no le era
indiferente. Ella le pidió que le diera loción
adelante y él se lanzó
con frenesí a untar las tetas con loción, sin dejar
ningún detalle a la imperfección.
Su verga ya quería asomarse por el slip,
lo que le obligó a taparse
un poco con la toalla, lo que provocó la risa de
todos sus amigos y de Mónica.
El sugirió que compraran otras cervezas y los
amigos se fueron a traerlas, él
se quedó sólo con ella y sin decir más, le
sentó un beso en la boca,
que Mónica no respondió y que la hizo sentir muy
mal conmigo, pues sabía
que yo estaba viéndolo todo. Ella, con un poco de
disgusto, se levantó, se
puso el top del bikini y se alejó de ellos. Yo me
salí del mar corriendo y
le pregunté que qué pasaba. Ella me dijo que estaba
preparada apenas para flirtear,
pero no para avances más allá. Para mi
sorpresa, y es cuando yo sospeché
que algo andaba mal en mi cabeza, le dije
que no pasaba nada, que me encantaba
no solo que flirteara, sino que además
se comportara como una chica soltera,
que está en Ibiza para divertirse.

Ella insistió en ir al Hotel,
una vez en nuestra habitación nos amamos, pero
para sorpresa de ella yo estaba
un poco lujurioso, lo que ella le extrañó,
pues normalmente somos un poco
apagados en la cama. Ella no sabía que
pasaba, siempre se quejaba de que
yo no la amaba lo suficiente, pero en fin,
ella quería que yo siguiera
tal cual. Una vez nos corrimos, yo me levanté y
prendí un cigarrillo y saqué
uno de mis libros favoritos, un librito de
Rousseau que se llama  Las
ensonaciones del paseante solitario ,
y me senté cómodamente,
pensando que ella estaría dormida. Pero no pude leer
una letra, me levanté y
volví a meterle mi tranca, esta vez por detrás a
Mónica, que miraba con ojos
como platos de la sorpresa, yo nunca había hecho
nada así, normalmente después
de correrme, me pasaban mis impulsos y ella
queriendo amar más, tenía
que mojar sus ganas en un plato. Bueno, ella por
fin me preguntó que porque
estaba tan cachondo y yo le dije que no sabía.
Pero si tu eres filosofo, me replicó,
y lo sabes todo… al menos eso dices.

Bueno, debe ser que me gustó
tu flirteo, pues no he pensado en otra cosa.
Hagamos un pacto, déjate
meter mano y yo estaré atento, tu me cuentas todo,
esto queda entre los dos y nadie
saldrá lastimado si sabemos que no hay
ningún sentimiento involucrado.
Esto es lo más importante que hay que tener
en cuenta entre voyeristas y exhibicionistas,
que no deben haber
sentimientos involucrados en las
andanzas, una cosa es el matrimonio o el
noviazgo, es decir, la relación,
y otra cosa es the party.

Descubrí otra de mis facetas,
me encantaba decir guarradas. Así que le dije
que se vistiera de nuevo con la
microtanga, que no usara el pareo y que
fuera conmigo de nuevo a la playa.
Le dije que flirteara y que si quería
dejara que la acariciaran y besaran,
que es más me encantaría que lo hiciera
con los cuatro muchachos. Que siempre
manejara las cosas….y que por mi, se
olvidara de mi.

Bueno, volvimos a la playa, ella
iba sin el pareo, dejando al aire su culo
bien puesto, ella se apercibía
de todas las miradas que le hacían y de los
uffff de los hombres que volvían
su mirada hacía ella, en fin se sintió de
nuevo deseada, y me dijo que si
yo la autorizaba que se dejaba hacer. Me
dijo que le describiera lo que
quería que le hicieran, pero que lo hiciera
con puras guarradas, que fuera
vulgar, que eso la excitaba mucho.

Yo así lo hice, le dije que
quería que le partieran la almeja, que se la
chuparan toda, que quería
que ella resumara la leche de los cuatro tipos,
que se la tiraran en la playa a
la vista de todo el mundo y que le sobaran
las tetas y le magrearan el culo.
Que se la tiraran tres veces cada uno,
hasta que no pudiera contener mas
leche en el chocho.  Esto la excitó
muchísimo, tanto que pude
sentir que ya empezaba a oler el ambiente con sus
suaves efluvios que manaban de
su sexo.

Quieres que me deje hacer? 
Hasta donde puedo llegar? Yo le dije, hasta
donde quieras, la única
condición es que me dejes ver o me cuentes todo, sin
omitir ningún detalle, aunque
yo prefiero verlo todo.

Me dio un beso y nos metimos en
la playa. Para mi sorpresa se quitó el top
una vez pisamos la arena, lo que
la dejó vestida con su minúscula tanguita,
que como ya lo comenté,
dejaba al descubierto casi todo su pubis, dejando
solamente oculto su vulva.

Los muchachos al ver que nos acercábamos,
se nos acercaron y el atrevido le
pidió disculpas, yo dije
que ella se sentía un poco mal al haber dejado a su
esposo en la ciudad, y estar acá
divirtiéndose sin él, pero que ya había
hablado con ella y que todo estaba
bien.

Nos invitaron a tomar un trago,
ella aceptó pero dijo que lo tomaba en la
playa, que no podría entrar
en ningún sitio sin ropa, ellos bromearon
diciendo que si tenía ropa,
y que no les gustaba por lo grande de ella.
Todos reíamos y yo tenía
mi verga a punto de explotar al ver los cuerpos de
estos cuatro muchachos atléticos
cubiertos por un pequeño slip, que dejaba
ver parte de sus bultos, y ver
como crecían los bultos, y tenían las pollas
a punto de explotar y ella cubierta
por una minúscula tanguita.

Ella pareció darse cuenta
de ese detalle, pues una vez llegamos al quiosco
de las bebidas, como sin querer,
se acercó por delante al muchacho que le
había dado el beso y le
pegó su culo a su verga, y con movimientos casi
imperceptibles, se la acarició
con su culo. El muchacho miraba desorbitado,
no atinaba a decir palabra, nos
dieron las cervezas, y nos volvimos para la
playa. Él la tomó
de la mano y se fueron como dos noviecitos inocentes. Yo
miraba la cara de todos los hombres
y la miraban como queriendo follarsela
ahí mismo.

Ella le buscó la boca y le
besó, sus lenguas se introducían en sus bocas, y
él subió la mano
a sus tetas, desnudas, magreandolas con pasión. Mi propia
verga se humedeció de ver
semejante beso, que habrán pensado los demás. Las
pollas de los otros muchachos inmediatamente
comenzaron a cobrar vida. Se
iban parando debajo de los slips,
lo que parecía no importarles, Mónica y el
muchacho, que a propósito
se llamaba Antonio, seguían besándose, a la vista
de todo el mundo, sin que nada
ni nadie los perturbara. A los muchachos, por
el contrario, parecía que
les gustaba exhibir que sus pollas eran grandes y
gruesas, y que las tenían
excitadas a todo momento.

En la playa yo me fui de nuevo al
mar, y ella se quedó con los muchachos.
Los hombres que la miraban desde
lejos, pude oírlos, decían que estaba rica,
que tenía una almejita deliciosa,
que su túnel debía ser muy pequeño y que
se la querían meter toda
la tranca de un solo jalón, que la querían llenar
de leche, que la harían
rebotar sobre sus huevos y que como se verían esas
nalgas al ser cabalgadas por cada
uno de ellos, en fin, todas las guarradas.
Eso me excitó mucho. Me
masturbé en el mar, mirándola y oyendo lo que
decían.

Ella se había vuelto de nuevo
a acostar en la playa, y les dijo a los
muchachos que todos la tenían
que cuidar, pues era una pobre niña sin nadie
que la protegiera. Todos se untaron
las manos de loción y la comenzaron a
acariciar, ahí mismo a la
vista de todo el mundo, y ella al sentirse tocada
sin pudor, por los ocho manos,
tuvo un orgasmo del que todo el mundo fue
testigo.

-      
Pero si está bien cachonda, mira como se deja hacer de todos ellos…..

Decían los hombres a la distancia.
Que zorra, que puta, que perra, y yo
sabiendo que hacía unos
minutos mi casta esposa no quería salir sin su
pareito, y ahora estaba teniendo
un orgasmo a la vista de todo el mundo. Los
muchachos le dijeron que se metieran
al mar, y ella se levantó, tenía la
concha húmeda, lo que se
notaba por el pequeño triangulito de adelante y
dejaba ver además el hilito
de atrás. Ellos, por su parte, tenían las pollas
casi por fuera del slip, se les
notaba también humedad. Se metieron al mar y
comenzaron a magrearla por todas
partes, yo dije, aquí mismo se la tiran.
Ella se colgó del cuello
de Juan, otro de los muchachos, y lo besó
apasionadamente, mientras que Antonio
la besaba en el cuello. Jaime y José,
que así se llamaban los
otros, le magreaban las tetas. Pues se la hubieran
tirado en el mar, de no haber sido
porque un salvavidas se acercara a ellos
y les dijera que a esa hora la
playa tenía una función familiar.

Ellos salieron con dolor en los
huevos y ella quedó con la concha húmeda y
con ganas de que una buena tranca
la abriera de una vez por todas, salieron,
ella borracha de sexo, y se instalaron
de nuevo en la playa, acordaron que
mejor sería si se fueran
a un sitio más privado. Ella se puso el top del
bikini y se levantó, me
llamó y juntos nos fuimos a un barcito que apenas si
se nota, en una callejuela fenicia.

Pues bien, los dueños del
pequeño bar eran una pareja joven, que se nos
quedaron mirando. Nos dijeron que
qué música queríamos escuchar. El bar
estaba prácticamente solo,
y pedimos música moderna, pero algo suave, nos
situamos en un lugar apartado,
pero desde el cual podíamos ver a los demás y
ellos a nosotros, el bar no era
grande. Ella empezó a tocarse su chocho con
lujuria, bailaba y movía
su culo a la vista de cada uno, se tocaba las tetas
y desarregló el top, dejando
ver sus pezones, que ya estaban erectos. Bueno,
estaba hecha un bombón.

Todas las personas, inmediatamente
tuvieron que ver con nosotros, yo le
susurré al oído que
quería que se comportara como si fuera una puta, una
callejera, que se dejara hacer
de todos los muchachos, y que si incluso
llegaba otro desconocido, también
le atendiera, que yo también de pronto la
tocaría, pero no como esposo,
sino como si fuera otro más, incluso le dije
que prefería que ella hiciera
de Antonio su pareja oficial, sin descuidar a
los demás.

Pues ella comenzó a quitarse
el top del bikini, quedando solamente con la
tanguita puesta, se tocaba el chocho
y se acercaba alternativamente a todos
para que igualmente se lo tocáramos
sin ningún pudor. Los dueños del bar no
daban crédito a sus ojos,
pero no decían nada, se limitaban a mirarnos. Los
otros clientes murmuraban y se
leía en sus labios que mencionaban la palabra
puta. Eso me excito y ver como
ya a los muchachos no les importaba que sus
pollas sobresalieran de las perneras
de sus slips, Jaime se comenzó a hacer
la paja, de tal manera que Mónica
se agachó frente a él y comenzó a
mamarsela, ella es experta en eso,
pero nunca, que yo sepa, se lo había
hecho a cuatro hombre diferente
a mi. Se la chupaba, la hacía entrar y salir de
su boquita, que entreabierta la
succionaba como queriendo sacarle toda la
leche, Antonio se comenzó
a afanar por detrás, y sin quitarle la tanga,
corrió el minúsculo
obstáculo que le impedía penetrarla, allí mismo lo
hizo,
se lo metía en la concha,
lo sacaba lubricado y brillante por los jugos de
Mónica, la cual se movía
en redondo para que la culiaran con más facilidad.
Seguía mamando a Jaime,
cuya verga entraba y salía, haciendo cada vez slup
slup slup, ella comenzó
con un ritmo frenético, que hizo que Jaime se
corriera, ella lo sacó de
su boca y el semen corrió a raudales por encima de
sus tetas. Entretanto Antonio seguía
bombeando el chocho de Mónica, que
seguía con frenesí,
los demás chicos se sacaron cada uno sus vergas y se la
acercaron a la boca de Mónica,
quien las chupaba alternativamente.

Los dueños del Bar miraban
sin poder creer lo que sucedía en su local. Los
otros clientes tampoco daban crédito
a sus ojos. Se veía a una mujer, que
estaba buenísima, gozar
de lo lindo con cuatro muchachos a la vez, una
verdadera orgía, y ella
sin inmutarse. Antonio comenzó a aumentar el ritmo
de su penetración, hasta
que se corrió, gritaba y aullaba, ella decía
agggghhhh, se retorcía los
labios. Ella también tuvo un orgasmo, que la dejó
extenuada y por un instante dejó
de lado las pollas de los otros muchachos.

Al ver la inquietud de la gente,
yo les dije. Muchachos, por qué no vamos a
un sitio realmente privado, a la
habitación de hotel.     Además temía
que
de pronto alguno de los clientes
se molestara con nosotros, y creo que por
más liberal que sea la sociedad
de Ibiza, podríamos terminar en la cárcel.

Ellos no aceptaron, me dijeron que
preferían quedarse en el lugar y dar un
buen espectáculo. Mónica
estuvo de acuerdo con ellos. Era pues, la gloria
para un voyerista como yo. Ya os
he dicho que no se trata de simplemente
mirar, el placer no es ver como
se follan a tu mujer, o bueno, no solamente
eso, sino el que se trasgredan
los limites que se supone tiene la sociedad.
Los limites los ponen ustedes,
simplemente déjense llevar, y a la menor
señal de peligro, paren,
vayan poco a poco.

Mi mujer se levantó con una
sonrisa de zorra y los ojos llenos de lujuria.
Comenzó a bailar con mucha
sensualidad, movía sus caderas, y sin ningún
pudor dejó al descubierto
su chochito rasurado, como a mí me gusta, metiendo
sus deditos en su cuevita húmeda,
mientras los muchachos sin el menor recato
se pajeaban con fuerza, halándose
las pijas como queriendo acabar con ese
dolor que debían tener en
los huevos.

Ella bailaba ante la mirada de las
personas, que no daban crédito a sus
ojos. No dejaba acercar a los muchachos,
quería que estuvieran a punto,
ellos se habían sacado los
slips, y se paseaban desnudos alrededor de ella,
tenían cuerpos perfectos,
lo que sé que a mi mujer le encanta. Ella seguía
bailando y no los dejaba ni siquiera
tocarla, se metía los dedos en su
concha, rojita, rasuradita, su
vulva estaba húmeda, muy húmeda y ella se
masajeaba el clítoris, como
queriendo que sus dedos fueran las pollas que
faltaban por mamar. De pronto se
echó en la mesa, dejando abierta su almeja,
abriéndola más ella
misma con sus dedos, a la vista de todos, las caras de
las mujeres no disimulaban su enojo,
pues sus novios, maridos y amigos no
dejaban de observar a Mónica,
que se comportaba como una mujer fácil, que no
conocía el pudor. Yo por
mi parte, estaba muy caliente, sentía que mi verga
palpitaba con una vida propia que
me era  desconocida hasta ese momento.

-      
Llenadme de leche… hacedme vuestra… dijo ella con algo de
teatralidad.

Ellos no podían creer lo
que se les ofrecía, una mujer hermosa, abierta sus
piernas, que se les ofrecía
así, sin más.

Faltaban José y Juan por
follar, así que Juan la penetró con fuerza, dándole
unas embestidas poderosas, que
la hacían gemir de placer. Mónica tenía los
ojos cerrados, pero sintió
la verga de José junto a su boca, y sin perder
tiempo, comenzó a juguetear
con su lengua, que parecía de fuego. Yo no pude
aguantar más, y sin siquiera
tocármela, me corrí con espasmos. Pude ver que
los dueños del bar se estaban
masturbando mutuamente, y como algunos
clientes metían sus manos
sospechosamente por debajo de la mesa.

Juan tenía ritmo, le hacía
bambolear las tetas de un lado a otro
rítmicamente, a lo que ella
respondía con gemidos y con los lengüetazos que
le daba al otro pene que se le
ofrecía. Por fin se corrieron, ella, ellos,
Antonio y Jaime se masturbaban,
pero sin llegar a correrse, también se la
clavaron por turnos, ella no dejó
que la penetraran por el culo, lo cual yo
no protesté.

Una vez acabó la faena, nos
fuimos todos del local, dejando a los demás con
las miradas atónitas. Sería
verdad lo que había pasado.

Esa era una de mis fantasías
hecha realidad. Había visto por internet muchas
veces como en Estados Unidos las
mujeres hacían fiestas que se llamaban
sluts partyies o drunk parties,
que eran del mayor desmadre. Yo no podía
creer que mi esposa se hubiera
convertido en una putilla, pero me encantaba.

Llegamos a la habitación,
los muchachos se habían quedado en su hotel
también, y Mónica
que aún seguía caliente, me hizo el amor. Veis la
diferencia, con ellos era solamente
sexo, conmigo hacía el amor. Allí está
la diferencia.

Al día siguiente ella se
levantó temprano, se dio una ducha interminable, y
me dijo que prefería para
ese día dar un paseo, no quería ir a la playa,
creo que estaba un poco confundida,
tenía una mezcla de vergüenza y
cachondeo. Le dije que la entendía
y le agradecí con un beso tierno a su
gustirrín, lo que ella correspondió
como una niñita.

Le confesé que había
gozado muchísimo, y le pedí que volviera a repetir algo
parecido. No os lo recomiendo,
un buen método es que le digáis a vuestra
pareja si quiere hacerlo, de repente
es mejor poco a poco, que tal si ella
va un día a un bar de tu
ciudad, haciéndose pasar por alguien solitario
(siempre es mejor) y se deja magrear
de algunos cuantos, sin importar los
comentarios. Puede que nunca haya
sexo, pero igual podréis disfrutar, no
sabéis lo delicioso que
resulta que tu mujer se coloque en el plan de
putilla, mientras tu la miras como
si fueras otro más. Ahora bien, si todo
eso degenera en una orgía,
pues ni lo penséis más, pues podéis gozar de lo
lindo.

Ese día temprano, ella se
colocó una de esas minifaldas que hacen dar
infartos en la calle, ya íbamos
por la calle cuando sentíamos las miradas de
todos en sus piernas y en sus nalgas.
La minifalda se la había regalado yo,
era al comienzo protestó
diciéndome que le daba vergüenza usarla, pues un
poco más y quedaba su culo
al descubierto. Nada más injusto, si mi propósito
era que se viera sensual, o mejor,
sexual. Pues bien, ella superados sus
tabúes, siendo un poco más
liberada, se pudo esa minifalda muy pequeña, si
se agachaba un poco quedaba plenamente
descubierto su culo. Íbamos a buen
paso. Muchos hombres se agachaban
un poco queriendo ver más. Me dijo, vamos
que te tengo una sorpresa, se te
va a salir el corazón. Llegamos a un
market, ella fue el centro de las
miradas lascivas de los hombres y las
burlas de las mujeres. Eso es algo
a lo que tendréis que acostumbraros, pues
si os dejáis cortar un poco,
la vergüenza hará que hasta se olvide la forma
de caminar y en ese momento si
seréis objeto de todas las burlas, y con
justicia.

Pues bien, ella que sabía
que hacer, no se dejó de las burlas, y ante la
vista de todos, se agachó
como quien no quiere la cosa, para ver algo que
estaba en los bajos de la estantería
y dejó su culito a todos los que
quisieran mirar. Nadie más
volvió a burlarse en el local, todos la miraban,
los hombres sorprendidos de su
atrevimiento y a la vez encantada, las
mujeres con molestia, pero no decían
nada más, no fuera que lo volviera a
hacer y sus maridos se largaran
con la primera zorra que veían en esas. Me
encantó su atrevimiento,
y más me gustó ver que no llevaba braguitas, aunque
si hubiera llevado, con las que
usa, habría dejado a todos igual de
boquiabiertos como los dejó.

Un chico se le acercó ofreciéndose
en ayudarla, y ella sin pensarlo le dijo
que necesitaba varias cosas, y
le preguntó si vendían ropa interior en el
local. El chico asintió
y le pidió que la guiara, era en la planta alta del
local, entonces ella fue adelante,
el chico atrás y yo un poco más atrás,
pareciendo otro cliente más
que quería calentarse viendo a ese bombón. Al
subir las escaleras eléctricas,
se veía claramente que ella no tenía bragas
y como la falda era tan corta,
su chochito se veía fácilmente desde abajo,
si uno tenía algo de atención.

Pues bien, llegaron a la ropa intima
de mujer, y ella le dijo al muchacho
que le mostrara lo más pequeño
que tuviera, que le encantaban esas braguitas
en tanga hilo, que fuera muy trasparente,
en fin, le dijo finalmente que
había perdido las bragas
en el taxi, lo que era mentira, inventando que la
había recogido un turista
y le había pedido las bragas de recuerdo y no
podría llegar sin bragas,
pues su novio era muy celoso. Yo no me lo podía
creer, vierais la cara del chico,
la miraba entre aturdido y deseoso.

Pues bien, ella le preguntó
que si podría probarse algunos modelitos, los
más pequeños, que
el le pasaba con mucho nerviosismo, le temblaba la mano.
El dijo que si y se ofreció
a llevarla los probadores, ella protestó
diciendo que tenía prisa,
pues su novio no demoraba estar de vuelta en la
habitación que habían
rentado, y sin mediar palabra, se levantó la falda
encima de sus caderas, dejando
al aire el chocho, ante la vista del
muchacho, y se subió unas
bragas diminutas, que le sentaban de maravilla. Se
le veía el bronceado diminuto,
lo cual contribuía a que el espectáculo fuera
fabuloso. No hay como un buen cuerpo
tostado al sol del verano y mirar las
diferencias en la piel de una hermosa
mujer. Le preguntó que si le quedaban
bien, él contestó
con un balbuceo que sí. Se las quitó y se probó otro
modelito, tuvo suerte que nadie
pasara por ahí en ese momento, este modelito
era también diminuto, trasparente,
dejaba ver todo. Y este que tal? El dijo
que le quedaban mejor. Se las quitó
de nuevo y le dijo, no, pero este
material es un poco incomodo. Mejor
este. Se agachó y dejó a la vista del
muchacho su culito abierto y cu
chochito abierto, se veían sus labios que ya
se comenzaban a poner húmedos.
Estos me vendrán de maravilla, eran el modelo
más pequeño que había,
mucho más que los anteriores. Le dijo, mejor me los
llevo en un paquetito, no sea que
en el camino los vuelva a perder y tenga
que volver. Él contestó:
encantado.

Sabed que con una agachada hubiera
bastado, pues no hay nada como el
atrevimiento. Si queréis
sugeridle a vuestra pareja que haga poco a poco
cosas atrevidas, veréis
como tu pareja le coge el gusto, y vosotros, los
voyeristas, a disfrutar.

Estoy pensando en que este relato
pueda serviros a muchos de vosotros para
normalizar vuestras mentes, sabed
que no estáis haciendo nada malo ni
pervertido, simplemente somos como
las lesbianas y los homosexuales, una
tendencia sexual diferente, que
de mal hay en ello. Y sabed algo más, somos
más de los que pensáis.
Escribidme.

Por muchas razones no puedo dar
mi mail, por eso les pediría que me
escribierais al mail de Carlos,
que es casi como el mail de nuestra
comunidad sexual, POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Una buena sesión de sexo en la playa, con toda la gente mirando.

La noche que fui sola a un bar

La noche que fui sola a un bar (22)

El relato que les contaré es real
y creo que me sucedió debido a la
relación monótona y aburrida que mantenía con mi novio.

Me llamo Clara y soy una chica de Valladolid
que como todas las de
mi edad, estamos descubriendo los placeres que significa tener un
novio. Mi caso lo considero distinto, ya que mi novio es un poco
aburrido por decir lo menos. Nunca quiere llevarme a un bar, donde
mis amigas me han contado que uno la pasa fenomenal. Me cuentan que
hay chicos de todas partes y una se libera a mas no poder.

Le quise dar una oportunidad a mi novio, y
le dije que esa noche me
llevara a un bar para divertirnos. Él me dijo esa tarde que prefería
que nos quedemos en casa, así que le pedí que esa noche no viniera.
Él tenía la costumbre de venir a mi casa, llevarme a la parte
trasera
donde mi padre estaciona el coche, y ahí me levantaba la falda y me
hacia el amor rápidamente sin dejarme disfrutar nada.

A mis 19 años yo soñaba con un
hombre que me acariciara, me tomara
en sus brazos y me hiciera el amor de una manera especial. Esa noche
que sabía que no vendría, me alisté para salir e irme sola
a un bar,
para conocer como era la vida de noche en mi ciudad. Yo pensaba que
mi cuerpo se estaba desperdiciando de esa forma, y desde muy chica
mostré un desarrollo que mis amigas envidiaban.

Aunque era bajita, mis senos eran algo grandes
pero se compensaban con
el tamaño de mi trasero. Soy de piel blanca y tengo el cabello negro
y
siempre me hago una cola. Me puse unas braguitas color blanco y un
sujetador del mismo color, pero transparentes. En mis piernas usaba unas
medias de nylon, que quedaban muy bien con la minifalda que escogí.
En mis pies coloqué unos zapatos de taco alto sin talón, y finalmente
me puse encima un top de lycra que hacia juego con lo demás.

Cuando terminé de arreglarme, me topé
con mi hermano que me preguntó a
cuantos hombres iba a levantar esa noche. No hice caso de su sarcasmo,
pero en mi interior estaba inquieta por lo que pudiera pasar esa noche.

Tomé un taxi y rápidamente llegó
al centro de la ciudad. Al bajarme
pude ver una gran cantidad de carros y motos en las calles, seguramente
de la gente que venía a divertirse. Entré sin dudar a un bar que
tenia
un gran letrero, y se podía ver a las parejas conversando y otras
bailando muy pegadas. Como yo estaba sola me senté en la barra, y pedí
que me sirvieran una cerveza. Ni bien me habían servido, un chico que
tendría 26 años, me invitó a bailar. Fuimos a la pista
tomados de la
mano y mientras bailábamos, me preguntaba si había venido esa
noche con
alguien. Le respondí que no y pude sentir que en ocasiones se me
pegaba mas de la cuenta, haciendo que mis senos se aprieten contra su
pecho.

Pasaron las horas y bailé con todos
los que me invitaban a la pista.
Algunos estaban un poco mareados y me decían cosas obscenas. El ambiente
era a media luz y desde donde yo me encontraba, podía ver las mesas
en la penumbra y a las parejas que se metían mano, sin importarles quien
pasaba por su costado. Todo el ambiente era excitante y me preguntaba
como había perdido tanto tiempo con el egoísta de mi novio, que
al
parecer solo pensaba en su placer.

Siempre le fui fiel y lo pensaba seguir siendo,
hasta que un hombre de
unos 30 años, me invito a bailar. La canción era para bailar pegados,
y como
yo ya tenia unas cervezas dentro, me dejaba acariciar por él. En un momento
acercó su cabeza a mi oído y metió su lengua en el. Eso
me produjo un
cosquilleo, y a continuación me dijo si yo quería descubrir lo
que era gozar
de verdad, con su verga entre mis piernas.

No se porque pero me llamo la atención
por lo que me dijo, y me pregunté
si él podría hacer que yo descubriera sensaciones, que siempre
había
soñado y que seguramente distarían enormemente de las arrinconadas
furtivas que me daba mi novio. Le respondí que si, muy decidida, ya que
estaba mas que dispuesta. Tomó mi mano y con asombro vi que íbamos
en
dirección a los baños.

Le pregunté hacia donde íbamos
y él puso un dedo en mi boca, como
diciendo calla y sígueme. Para mi asombro en el baño de hombres,
había
algunas chicas y vi a una de ellas arrodillada, chupandosela a un tipo.
Las demás personas que ahí estaban, actuaban como si fuera lo
más normal, y
fue por eso que no prestaron mucha atención al verme entrar.

Mi acompañante me hizo entrar en uno
de los cubículos que hay en los
baños, y con la puerta abierta empezó a besarme en la boca. Su
lengua se
confundía con la mía, mientras me agarraba las tetas por encima
de la
blusa. Luego bajo mi top con todo y sujetador, quedando mis tetas al
aire. Yo veía hacia afuera, por temor a que alguien nos diga algo, pero
al parecer esta práctica en los bares era muy normal. Luego sentí
que
con su mano jaló mis braguitas hacia un costado y metió su dedo
índice
en mi concha.

En ese punto yo me encontraba bien lubricada
por la excitación del
momento, y la situación tan peculiar. Siguió metiendo sus dedos
y en
un momento me volteó hacia la pared, haciendo que apoye mis manos en
ella. Se arrodilló y me bajo las braguitas, procediendo a chuparme el
coño. Yo no podía mas, pero él se puso de pie y se sacó
su pene. Era
grande y grueso, así que me preparé para la penetracion que estaba
por
recibir. Sentí que la cabeza de su verga entraba lentamente en mi
concha y luego comenzaba a bombear, mientras yo estaba con toda mi ropa en
la cintura y mis braguitas en los tobillos.

De pronto sentí un torrente dentro de
mi concha, que me hizo sentir
un orgasmo único, nunca experimentado. El se hizo hacia atrás,
con
su verga aun chorreando leche, pero yo quería sentir otra vez lo
mismo y me arrodillé y empecé a mamarle la verga, para que se
le pare
nuevamente.

Me parecía imposible estar en esa posición
chupandole la verga a un
desconocido, pero mi excitación pudo mas y se la mamé hasta que
se
puso dura como un tronco nuevamente. Así que quieres mas?, me dijo.
Le conteste que si y me ayudo a incorporarme, diciéndome que me iba
a ensartar por el culo. Yo era virgen por ahí, pero no me importó
ya que estaba dispuesta a gozar esa noche como nunca. Puso la
cabeza de su verga en mi ano y empezó a empujar sin retroceder un
milímetro. Casi me desmayo por la fuerza que utilizó, pero llegó
a
entrar todita. Enculada como estaba, el bombeaba como poseído y
yo sentía que me partían en dos.

Mis tetas se bamboleaban de un lado a otro
por la fuerza de sus
embestidas, y cuando mis ojos estaban blancos por el placer de esa
tranca en mi ano, escuché una voz conocida que dijo, Clara.
Mi amante no me soltaba, así que giré mi cabeza para ver quien
me
llamaba y era mi novio. Puta de mierda, me dijo y el que tenia mi
culo ensartado le contestó, Si quieres gozar a esta puta entra de
una vez.

Mi novio entró donde estábamos
y se quedó mirándonos un rato, mientras
la verga de mi amante entraba y salía sin cesar. A pesar de la furia
que veía en los ojos de mi novio, noté que su pene se le había
parado
seguramente por la escena que veía, así que lo jalé y le
bajé la
bragueta del pantalón, sacando su verga y la metí a mi boca. Se
la
comencé a chupar corriendosela con una mano, mientras sentí nuevamente
un torrente de leche, pero esta vez se derramaba en mi recto.

Cansado por las dos descargas que me había
dado mi amante, le dijo a
mi novio que ya había acabado y que me disfrutara si quería. Acto
seguido se fue y nos dejo solos, así que le pedí a mi novio que
me diera por el culo también. Sin salir de su asombro se puso detrás
mío y sentí como me la enterró en el ano, bombeando con
furia a la
que creía su mansa novia.

No creí que fueras tan puta me decía,
y yo le respondí que si él
quería podía ser su puta o con los que él quisiera. Saqué
su verga de
mi ano y empecé a mamarsela arrodillada, hasta que eyaculó en
mi cara y
yo lamía su leche metiendola en mi boca y tragándomela.

Luego me llevó a mi casa cuando el sol
ya rayaba, y me dijo que de
ahora en adelante solo saldría con él y así se lo prometí,
aunque
a veces me doy unas escapadas para ver quien me levanta por ahí.

 

Resumen del relato:
    En una aburrida relación con su novio, ella decide buscar nuevas aventuras y sale a la calle a ver que encuentra.

Noche de verano

Noche de verano (22)

Aquel sábado hacia mucho calor.
Pase a recoger a Marga a eso de las
diez por su casa para salir a dar una vuelta por las zonas de bares de
la ciudad. En Julio y agosto se llenan de gente por la calle y hay
mucho ambiente. Marga es mi novia desde hace seis meses y esta
imponente; de cara es preciosa y su largo pelo castaño y sus ojos
verdes me vuelven loco, del resto del cuerpo mejor ni comentarlo, mide
1,68 m y tiene un tipazo. Toque en el portero automático de su casa,
un
piso que compartía con otras amigas estudiantes de la Universidad.

-Hola. ¿ Está Marga?

– Ahora bajo!

Me acababa de dar una ducha tras salir de clase y todavía llevaba el
pelo mojado, gracias a eso se podía soportar el calor. La gente pasaba
arriba y abajo por la calle y el calor de los coches agobiaba un poco
mas si cabía.

– Ya estoy aquí- dijo, de repente, mi novia a la vez que abría
el
portal del edificio.

-Uuaauu- replique yo. Aquella noche estaba espectacular. Su piel estaba
morena por el sol y se había puesto un precioso conjunto azul cielo de
camiseta y falda cortita que le lucia unas preciosas y delgadas
piernas. Ella hundió su boca en la mía en un beso.

– ¿Donde vamos?¿Cenamos algo?

-¿ Hacen unas tapas y unas cañitas?

– De acuerdo.

La cena transcurrió entrando y saliendo de bares degustando una larga
variedad de tapas. A las once y media estábamos cenados y contentos por
las cervezas. Sin embargo, el calor parecía que iba a mas y solo se
podía estar en los bares con aire acondicionado. Entramos en uno que
tenían música y al cabo de cinco minutos salimos a bailar, casi
no se
podía hacer otra cosa puesto que el volumen estaba muy alto.

Marga estaba exuberante bailando en medio de la pista, me miraba y me
sonreía pícaramente a la vez que me guiñaba un ojo. Su
culito era
espectacular y esa faldita remarcaba aun más su redondez, sus pechos
tenían el tamaño justo y tenia la sensación de que todos
los hombres
del bar solo la miraban a ella.

Bailando se acerco a mí y poniendo su trasero sobre mi delantera empezó
a moverse, creía que iba a explotar.

-Esta noche vamos a hacer el amor como nunca- me dijo

-Te vas a enterar- le replique

Le puse las manos sobre la cintura desde detrás y empece a acariciarla
disimuladamente. Un momento después me indico que saliéramos de
la
pista.

– Teníamos que dejarlo porque estaba apunto de arrojarme sobre tu
pantalón y arrancártelo- dijo riendo.

-Hagamos alguna locura- dije yo.

– Vamonos a la playa- me susurro al oído.

– Pero si es tan tarde.

– Pues un rato de coche, a lo mejor te hago algo para terminar de
convencerte…

– Que coño, hagamos esa locura.

Al momento estábamos en el coche saliendo de la ciudad y dirigiéndonos
por la autopista hacia la playa, casi no había trafico y la oscuridad
del cielo solo estaba acompañada por la música del automóvil
a todo
volumen.

No habíamos hecho mas que pasar el peaje cuando note que su mano se
deslizaba sobre mi pantalón entre mis piernas.

-Me parece que te voy a dar un anticipo, tu mira a la carretera.

– Que vas a hacer! Quieres que nos estrellemos.

Era tarde ya que su mano ya había bajado la cremallera y buscaba en el
interior con suavidad. Siempre me ha encantado una mano de mujer
moviéndose por ahí. Segundos mas tarde, mi verga, en toda su plenitud,
se erguía ante ella. Su mano la acariciaba tan solo rozándola
suavemente por todos los sitios con todos sus dedos a la vez y
entreteniéndose en la punta. En un rápido movimiento se recostó
sobre
mí y se lo introdujo en la boca sin dejar de acariciarla en su base.

Los siguiente minutos fueron momentos deliciosos y bruscamente
interrumpidos por la bocina de un camión que nos adelantaba. Vaya
susto, ya no pudimos seguir. Un rato mas tarde una salida de la
autopista ya indicaba la playa y allí la abandonamos. Apenas eran las
3
de la madrugada y el pueblo estaba a rebosar de gente por la calle. La
temperatura era más agradable pero, a pesar de todo, hacia mucho calor.

– Podíamos ir a aquella discoteca que había al otro lado de la
playa,
creo que no cierran hasta bien entrada la mañana. Si tenemos suerte
podemos encontrarnos a algún conocido que nos invite a dormir y sino
siempre podemos utilizar el coche- dije yo.

-Si pero antes nos tomamos un cubata por aquí.

Marga estaba alegre, no fue una copa sino dos y cuando nos dirigíamos
a
la discoteca el alcohol empezaba a hacer sus efectos. Una larga cola de
gente se arremolinaba en la discoteca. Era una discoteca muy grande, de
esas que organiza fiestas durante los fines de semana de verano y que
incluso tiene una cala privada dentro de ella.

Por fin pudimos entrar y tras algunos empujones nos situamos en un
extremo de la pista viendo como bailaba la gente. La pista era al aire
libre y había un ambiente fenomenal, estaba a tope y hacia calor a
pesar de ser de noche. Sin duda contribuía la cantidad de personas que
había.

Nos acercamos a la barra y nos pedimos un licor. La gente bailaba,
empujaba, hablaba y se respiraba un ambiente de diversión. Mi mano se
deslizó por sus muslos y ella me abrazó por el cuello y me beso
apasionadamente, casi nos caemos, lo siguiente fueron unas risas por la
situación y por lo bien que estábamos.

– creo que estoy un poco colocado.

-Yo también, Vamos a la pista -dijo ella
Nos acercamos a la pista central de baile que estaba llena de gente,
nos pusimos cerca de los altavoces y dejamos los vasos allí mientras
bailábamos. La canción era pegadiza y con mucho ritmo. Los empujones
de
la gente eran casi inevitables. No podía dejar de mirar a Marga, estaba
como en el cielo, bailaba con los ojos cerrados en movimientos
sensuales, cuando abría sus ojos verdes, me sonreía pícaramente,
daba
vueltas alrededor de mí, me acariciaba el trasero, me desabrochaba un
botón de la camisa. Yo también hacia lo propio, la abrazaba suavemente
por detrás rozando intencionadamente sus tetas. Era su punto débil,
cualquier caricia en sus pezones y se volvía loca. Continuamos bailando
un buen rato.

En un momento determinado se puso de espaldas a mí y me apoyo su culito
sobre mí, debía notar lo crecido de mi bulto a esas alturas y
a pesar
del alcohol consumido. Yo apoye mis manos sobre sus muslos y subí las
manos hasta sus caderas por debajo de la minifalda, no pude resistir la
tentación de levantar la minifalda un poco mas para ver que se había
puesto su braguita tanga de color blanco y que su culito estaba
maravilloso. Ella se volvió rápidamente desplegando toda su melena.

-Qué haces? Me van a ver todos

-No he podido evitarlo. Es superior a mis fuerzas. Estas como un tren.

Sabia que no había nada como piropearla para conseguir que se excitase.

-Además, no me importa que te vean todos- añadí- Que el
mundo se pare
para mirarte!

-Si, hombre, que me vean desnuda.

-Me encanta la idea.

No se porque se me ocurrió sugerir además.

-quítate la ropa.

Lo que siguió fue un segundo de mirada de sus preciosos ojos verdes que
a mí me pareció una eternidad. No se como podía haber dicho
aquello
pero lo había dicho y vaya si lo deseaba. En ese momento deseaba con
todas mis fuerzas que se desnudara y todos vieran que tenia la novia
más guapa del mundo. Todos estos razonamientos tenían buena parte
de su
apoyo en las copas que llevábamos.

-Quieres que me desnude ahora delante de todos?
Me la acerque por la cintura y la bese en los labios profundamente. No
necesitaba que nadie me dijera cuando ella estaba a mil, lo notaba por
como me abrazaba, por como me besaba, seguro que en ese momento estaba
completamente mojada.

-Si, por favor, me excita

-Como me voy a desnudar?

-No nos conoce nadie

-Aquí?. Delante de todos?

La música retumbaba y aunque había menos gente en la pista de
baile
todavía estaba llena. Alguien a nuestro alrededor abrió una botella
de
cava después de agitarla mojándonos a todos. Ella me miró
lujuriosamente a los ojos.

– No me puedo creer que vaya a hacer esto. -dijo- pero la ropa interior
no me la quito por favor.

Había dicho que si!. Yo si que no creía lo que estaba apunto de
pasar.

– Te quiero- le dije

– Otro día no me dejes beber tanto.

Me separe un poco de ella para admirarla. Hacia mucho calor y mi camisa
estaba completamente desabotonada. Ella cerró los ojos y comenzó
a
bailar suavemente al ritmo de la música mientras pasaba sus manos sobre
su cuerpo. Dio una vuelta despacio con un dulce movimiento de caderas e
introdujo sus manos por debajo de su camiseta acariciándose su lisa
tripita morena. De un movimiento rápido se quitó la prenda por
encima
de su cabeza quedándose tan solo en sujetador en la parte superior. El
sujetador lo conocía y era sin tirantes, a juego con el tanga. Sus
pezones se marcaban en la tela del sujetador y pugnaban por salirse por
encima de él.

Sin para de bailar me miró maliciosamente mientras dejaba la camiseta
encima del altavoz de la discoteca. Note como algunos de los que
bailaban a nuestro alrededor comenzaban a mirarla. Ella se me acercó
y
me susurró al oído.

-te gusta?

– buff

– pues ya está.

– No, por favor, si acabas de empezar.

– Es que me da vergüenza.

– Nadie nos conoce y estas preciosa. Te lo pido yo.

Dudo pero siguió bailando. Dirigió sus manos a los cierres de
la
faldita, los soltó y bajo lentamente la cremallera sin dejar de
contonearse. Soltando la prenda esta cayó hasta el suelo. Con las manos
se intentaba tapar su desnudez tan solo cubierta por las minúsculas
prendas de su ropa interior pero le faltaban manos.

– Dejame verte bien – le susurre.

Levantando los brazos continuo bailando. Su excitación estaba al máximo
aunque no lo quisiera reconocer, y la mia, para que voy a contar. Se me
volvió a acercar y me beso en la boca.

– no lo dejes a medias ahora- le dije

– quieres que me lo quite todo?

– Todo

– Esto no se lo cuentes nunca a nadie.

– Será nuestro secreto

– Me lo prometes – añadió

– Te lo prometo

Se volvió a separar de mí mientras tomaba aire. La gente que bailaba
a
nuestro alrededor comenzaba a hacer corro sin dejar de bailar. Ella no
paraba de mirarme con deseo. Sus manos se dirigieron a su espalda hacia
los brochetes de su sujetador que fue soltando uno a uno. Una vez
soltados con sus manos sostuvo la prenda mientras agitaba su larga
cabellera castaña con movimientos sensuales. Levantando las manos cayo
su sujetador al suelo mostrando sus hermosos pechos y sus pezones
completamente erectos.

No podía creer lo que estaba viendo. Marga, mi novia, mi espectacular
novia, me estaba haciendo un strip-tease en medio de una discoteca
abarrotada de gente desconocida. Mi pantalón apenas podía contener
mi
polla que pugnaba por salirse. Decenas de hombres la miraban con deseo
y nunca la había vista tan bonita. Tan solo le quedaba el pequeño
tanga. Sus ojos denotaban vergüenza y excitación por mitades. Ahora
era
incapaz de parar.

Ella continuaba bailando cada vez mas frenéticamente, se acariciaba
toda con sus manos, sus pechos, sus caderas, sus muslos, introducía la
mano por dentro de su tanga completamente empapado de humedad. Se
tocaba con las dos manos sus nalgas y sus piernas.

Me miró nuevamente y yo asentí con la cabeza, deseaba que se desnudara
completamente. Introdujo sus pulgares por las tirillas laterales del
tanga y comenzó a bajarlo suavemente, y a subirlo, y a bajarlo. Y lo
bajo hasta las ingles mientras daba una vuelta contoneándose suavemente
mostrándonos a todos su perfecto trasero. De un tirón se quito
completamente las braguitas.

Allí estaba ella completamente desnuda con su coñito y su triángulo
de
pelitos. Sus suaves muslos, sus pechos, su culo… No entendía como no
me había corrido yo todavía con la escena. Ella no paraba de bailar
ahora. Muchos hombres se habían acercado y algunos empezaban a
acariciarla. A ella no parecía disgustarle, al contrario, mas bien
estaba teniendo un orgasmo en ese preciso momento con los ojos cerrados
y emitiendo jadeos de placer. Los siguientes segundos fueron
espectaculares. Estaba temblando de placer y multitud de manos le
tocaban las tetas, el coño, el culo, los muslos. Todo a la vez mientras
la música no paraba de sonar y las luces destelleaban.

Yo también me acerqué y ella se abrazó a mi.

-Hazme el amor- me dijo

– ahora mismo, mi cielo.

Recogimos las ropas del suelo y nos abrimos paso entre la gente
abrazados. Ella se apretaba contra mi con fuerza y nos dirigimos a un
rincón de la discoteca que estaba oscuro. Me senté en un sofá
desabrochándome el pantalón y ella se sentó encima de mí.
Hicimos el
amor y ella tuvo, al menos, dos orgasmos más. Al final me corrí
en lo
que creo que ha sido la mejor corrida de mi vida y acabamos de pasar la
noche en el coche abrazados sobre los asientos reclinados hasta que se
hizo de día.

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Resumen del relato:
    No se esperaba lo que iba a pasar esa noche, y la gente en la discoteca tampoco lo que iban a ver.

Mi patrón voyeur

Mi patrón voyeur (22)

La historia que a continuación relato,
me sucedió cuando tuve que reemplazar
a una amiga en su trabajo de ama de llaves en una casa.

Mi nombre es Kathy y tengo 26 años de
edad y en el colegio tenia una amiga
muy querida llamada Martina y cuando acabamos el colegio yo estudié
secretariado y ella debido a que no tenia recursos para estudiar, tuvo que
entrar a trabajar de sirvienta en una casa.

Ella me visitó justo cuando salí
un mes de vacaciones en la empresa donde
trabajo y me dio mucha alegría volver a ver mi amiga de infancia.
En el colegio los chicos siempre andaban detrás nuestro. Martina tiene
un
cuerpo muy bonito aunque su rostro no lo es tanto. Yo por mi parte
siempre me he esforzado por mantener mi figura con ejercicios y dietas.
Soy de piel blanca, con piernas bien formadas por lo que me quedan bien las
minifaldas y mis pechos se encuentran en su lugar y siempre son el centro de
atención de los hombres.

Martina me dijo que en la casa donde trabajaba
hace años, sus patrones le
habían tomado confianza y es así como trabajaba no tanto de sirvienta
sino
que era una especie de ama de llaves, que controlaba las compras que se
hacían y velaba todo lo relacionado con el buen funcionamiento de la
casa.
Ella debía salir de permiso una semana para visitar a su familia en el
interior, pero tenia miedo de que al retornar ya hubiera otra persona en su
lugar y le habían dicho que consiguiera reemplazo por esa semana que
se
ausentaba. Me dijo si yo podía ayudarla y yo le respondí que no
estaba
segura de poder realizar sus labores ya que mi trabajo era de otro tipo.

Martina me dijo que era muy sencillo y que
la casa donde trabajaba
vivía una pareja muy amable y tanto fue su ruego y el cariño que
le tenia a
ella que termine por aceptar. Me agradeció mucho y me dio la dirección
para
que me presentara el lunes a trabajar. Yo no había pensado hacer nada
en mis
vacaciones así que este trabajito extra me reportaría algún
ingreso
económico adicional, que a nadie le cae mal en estos tiempos.

Me presenté el lunes por la mañana
con una valija pequeña donde había metido
algo de ropa para esa semana de trabajo. Al llegar me recibió la señora
de
la casa que era una mujer de unos 35 años aproximadamente, muy guapa
y me
saludó cortésmente indicándome rápidamente las tareas
que debía realizar,
que efectivamente no eran de servidumbre sino una especie de asistente. Me
indicó la habitación donde me quedaría y que quedaba pasando
el jardín
interior. Esta era muy acogedora y se veía que mi amiga la había
decorado
con muy buen gusto. La casa era grande y elegante, tenia dos pisos y el
jardín que ya mencioné.

Me contó que ella trabajaba de representante
de una firma importante por lo
cual debía realizar viajes al interior del país y que justo en
ese momento
debía seleccionar su ropa ya que debía partir al aeropuerto.

Subimos a su habitación y al entrar
estaba ahí su marido que acababa de
levantarse. Era un hombre de contextura atlética y atractivo en verdad,
tendría como 40 años de edad. Como yo no esperaba encontrarme
con él, me
puse un poco colorada ya que se encontraba vestido solo con unos boxers. Te
presento a Ariel me dijo la señora y le tendí mi mano para saludarlo
y mi
mano resulto pequeña cuando me tendió la suya. Ella me dijo que
Ariel
trabaja en la casa dedicándose a dibujar planos para una empresa de
petróleo.

Llegó un taxi y la señora se
despidió de nosotros diciendo que volvería en
una semana. Mi amiga no me había dicho nada de quedarme con un hombre
solo
en una casa, pero como ya le había dado mi palabra no me quedo mas que
aceptar la situación.

Comencé a realizar las labores que me
había indicado la señora y Ariel se
presento en la cocina, pidiéndome que le alcanzara un café cada
tres horas
al estudio donde trabajaba en su proyecto. Le respondí enseguida señor
y él
me dijo que le dijera Ariel sin formalismos. Cuando llevé el café
que me
había pedido pude notar que trabajaba en una PC y al entrar me miró
de pies
a cabeza, su mirada era penetrante y la verdad es que me turbo un poco su
manera de mirar. Me dijo que estaba retrasado en su proyecto y que debía
acelerar ya que debía presentar unos informes. Como yo era secretaria
le
mencione si podía ayudarle en algo y me dijo que si sabia utilizar la
PC. Yo
no le comenté que era secretaria, solo le mencione que podría
redactar los
informes que él requería.

Se sonrió y me dio unos borradores para
ver que tal lo hacia y me dijo que
utilizara la PC, por que el tenia otra portátil para seguir con su trabajo.
El escritorio donde me senté tenia una plataforma de vidrio sin cubierta
delantera, por lo que mis piernas quedaban a la vista de donde él estaba.
Como siempre uso faldas cortas, debía estar todo el tiempo con las piernas
cruzadas para que él desde su posición no alcanzara a ver mis
braguitas.

Le entregué el informe que me había
pedido y sorprendido me dijo que estaba
impecable y que le extrañaba que una chica como yo estuviera realizando
ese
trabajo de ama de llaves. No le respondí nada y me relevó del
trabajo que
inicialmente debía hacer y me entregó un file con el trabajo que
deseaba que
realizara de ahora en adelante y que por supuesto tendría una bonificación
adicional.

Llegada la noche me despedí y me retire
a mi habitación, ahí me desnude y
entre a ducharme, era agradable el agua tibia cayendo en mi cuerpo, luego
fui a mi habitación y puse colonia en todo mi cuerpo, pero mientras hacia
esto tuve la sensación de que era observada, pero la puerta estaba cerrada
y
la ventana tenia cortinas por lo que supuse que era mi imaginación.

Al día siguiente al entrar al estudio,
el me miraba constantemente y la
verdad me gustaba ver en sus ojos el deseo que reflejaban por mi. En un
momento me dijo que debía salir para dejar unos documentos y me pidió
que
continuara con mi trabajo. Me encontraba sola y mientras buscaba el archivo
que había trabajado el día anterior, me tope con un icono en la
PC que tenia
una cámara como dibujo, al ejecutarlo se abrieron simultáneamente
tres
ventanas, que para mi sorpresa eran de algunos lugares de la casa. En un
primer momento pensé que eran cámaras de seguridad, pero pude
reconocer en
las imágenes, mi habitación y el baño que usaba y otra
era de la parte
inferior de la puerta del estudio.

Cuando abrí una carpeta descubrí
que tenia videos y al ejecutarlos pude ver
que me había filmado cuando me quite la ropa la noche anterior y los
momentos que estuve en la ducha, además de un ángulo cuando estuve
parada en
la entrada del estudio, el cuál mostraba mis braguitas debajo de mi falda
desde abajo. Era todo un sinvergüenza y cuando revise más, tenia
videos de
mi amiga martina y de su mujer también.

Era un voyeur y en ese momento no supe que
hacer así que me dirigí a mi
habitación para ver donde estaban las cámaras y vi que había
un detector de
humo tanto en mi cuarto como en el baño. Seguramente desde ahí
podía
observarme cuando el quería. Ese descubrimiento lejos de molestarme me
agradó ya que me sentía observada y deseada.

Cuando llegó se puso a trabajar y decidí
darle en la yema del gusto,
provocándolo a ver hasta donde llegaba. Para esto me había quitado
mis
braguitas y puesto una minifalda de vuelo lo que parece que lo puso a cien.
Me paré y me dirigí hacia la puerta donde yo sabia que estaba
la cámara y me
hice la que buscaba unos papeles y parada como estaba separé mis piernas
para que se registrara mi chocho completamente. Al parecer desde su portátil
también controlaba las cámaras ya que al girar mi cabeza vi su
rostro
congestionado y atento a lo que veía.

Por dentro estaba que me reía de verlo
así y le dije si me podía ayudar ya
que no alcanzaba un documento que estaba en la parte alta de un estante.
Rápidamente se paró y se puso detrás de mí estirando
su mano para alcanzarlo y
se pego en mi culo, haciéndome sentir su tranca que la tenia bien parada
en
ese momento. Como no le dije nada se apretó mas contra mi, dejándome
sentir
entre mis nalgas su pene.

Te gustaría verme en directo?, le pregunte.
El se separó de mi sorprendido
por que lo había descubierto y cuando quede frente a el me dijo que deseaba
verme sin ropa. Parada como estaba levante la parte delantera de mi falda,
dejándole ver mi chochito y el cayo de rodillas ante mi, lamiéndome
la
chucha mientras con sus dos grandes manos agarraba mis nalgas. Sentí
una
electricidad al sentir que su lengua se metía en mi raja y lo agarraba
de la
cabeza para que no se saldrá de ahí.

Yo sola me quite toda la ropa, quedando desnuda
frente a él que me miraba
con la boca abierta. Tomo mis senos y empezó a tratar de meterselos a
la
boca succionando con fuerza mis pezones. A estas alturas yo estaba mojada y
quería que me penetre con su tranca la cuál aún no había
visto. Se quitó
toda la ropa y me mostró una verga larga y gruesa, que por la excitación
se
mostraba venosa y con una cabezota colorada. Me arrodillé y como una
puta
empecé a comérmela, chupando primero el liquido que tenia en la
punta y
masturbándolo con una mano.

Me incorporé y me incliné apoyando
mis manos en el escritorio y dándole el
culo con mis piernas separadas. El se agarró la verga con una mano y
la
dirigió a mi chucha metiéndola y luego bombeando como loco. Me
vengo me
vengo gritaba, así que me voltee y le dije tirame tu leche, me arrodillé
y
abrí la boca, él no aguanto mas tirandomela en la cara, dejándome
todo el
rostro y los labios con su liquido blanco. Lamí lo que chorreaba por
mis
labios y con mi dedo metía a mi boca lo que resbalaba por mis mejillas.

Lo agarré de la verga y comencé
a corrersela ahí mismo para que se le parara
nuevamente. La metía y sacaba de mi boca para sentir su grandeza y luego
culeamos en la alfombra, haciéndome doler en ocasiones por la envergadura
de
su miembro. Puso mis piernas en sus hombros y metía y sacaba sin pausa
haciéndome sentir sensaciones de placer que no esperaba.

Esa semana culeabamos a todas horas, tanto
en el estudio como en mi cuarto y
cuando nos duchábamos. Creo que su trabajo se retraso mas de la cuenta
pero
gozamos a todas horas y cada vez que me encamaba con el me daba hasta que
quedaba agotado.

Antes de dejar esa casa tuve cuidado de borrar
los videos que me había
sacado, pero me lleve una copia para recordar esos momentos cuando trabajé
de ama de llaves.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Sustituye a una amiga en un trabajo de sirvienta. Allí descubrirá que al patrón le gusta mucho mirar a escondidas…

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