Trios | Tus Relatos Calientes - Part 3
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El Primer Trío de Araceli

El Primer Trío de Araceli (30)

Eran los días en que me podía venir dentro de ella, y ya tenia tiempo en que
la trataba de convencer de que se acostara con otro y yo, y por cierto ya tenia
dos sábados en que lo hacíamos y ella estaba muy excitada por la posible
oportunidad de hacerlo. Quedamos de ir a casa de unos amigos nosotros íbamos con
una amiga de Ara , estuvimos tomando mucho y ella se veía muy excitada, la
verdad yo no estaba muy convencido en ese momento pero ella si lo estaba, así
que me dijo que si lo íbamos a hacer que fuera hoy o no se iba a atrever nunca,
yo quise convencerla que fuera mañana pero ella estaba decidida y no acepto, así
que tuve que decirle a Victor que nos fuéramos a dormir a Mi casa y cuando fue
por sus cosas, le dije lo que queríamos hacer Ara y yo, y acepto, así que nos
despedimos y nos fuimos los tres.

Así que cuando llegamos a la casa de Carlos le dije a Araceli que ya había
aceptado Victor, y luego luego se le noto la excitación, en el camino íbamos muy
callados, llegando a Mi casa, Victor y yo buscamos unas cartas para jugar; ella
paso al baño, se veía nerviosa, pero también todos estábamos excitados, y así
empezamos a jugar, empezamos con castigos de prendas, ella empezó con mucha
suerte y nos empezó a desnudar, hasta que perdió ella y Victor le dijo que se
quitara la blusa, y así lo hizo se veía muy bien su brasiere, se le notaban los
pezones erectos, ya que estaba muy excitada, y así seguimos, primero nos
quedamos en calzones Victor y yo y después Ara, que realmente ya cuando se quedo
en calzones yo ya me le quería ir encima y cogérmela ahí enfrente de Victor,
cuando le toco quitarse los boxers a Victor, se le veía una erección que
realmente demostraba que también estaba tan o más excitado que nosotros; y
cuando Ara se despojo de su tanga se veía buenísima, y a los dos se nos paro la
verga, y empezamos con otro tipo de castigos.

Al principio bueno ya que estábamos desnudos los tres, estábamos tan
excitados como nerviosos, nadie se atrevía a poner castigos buenos, hasta que
Victor me puso que le diera un beso a Ara y se lo di pero metiéndole un dedo por
su vagina, y vaya que me sorprendí de lo húmeda que estaba, mi dedo se le metía
con una facilidad, que por cierto estaba ardiendo por dentro; al que le toco
poner un castigo después fue a mí, entonces le dije Victor que hiciera lo mismo,
Ara se me quedó viendo así como extrañada, y excitada por lo que nada mas cerro
los ojos correspondió el beso, y abrió las piernas para facilitar la maniobra
cuando Victor le empezó a meter el dedo, cosa que a mi me excito, cuando se
separaron los dos estaban ardiendo, Victor ya no podía controlar su erección y
Ara respiraba con dificultad, seguimos jugando, y ahora gano Ara y el que perdió
fue Victor, y lo que hizo ella me sorprendió demasiado y me excito mas, le dijo
a él que le mamara su vagina, lo que hizo inmediatamente, ella nada mas le abrió
las piernas y el se acomodo entre ellas, ella gimió y cerro los ojos, yo no
podía con la excitación y me le quede viendo a los ojos y me empecé a masturbar,
ella volteó a verme con unos ojos de que estaba gozando demasiado yo le mande un
beso, y le sonreí para que se diera cuenta de que estaba disfrutando igual o más
que ella, fue cuando Victor se levanto, y no se como le hicimos pero seguimos
jugando, pero ya se sentía un ambiente súper caliente, ella volvió a ganar pero
ahora el que perdió fui yo, y ella me dijo que me sentara en el sillón, que
estaba enfrente de Victor, ella se acomodo en mi verga y se empezó a metérsela
por completo y se empezó a mover, ella me contó que cuando se estaba moviendo
sintió que yo le acariciaba el ano con mi dedo, y eso la excito demasiado, pero
después cuando se levanto se dio cuenta de que Victor se hacia para atrás y se
dio cuenta de que fue él, él que le acarició su ano. Si de por sí estaba
excitada esto termino de prenderla, pero aun seguimos jugando, el que gano esta
vez fue él, y el castigo que puso fue que ahora yo le mamara la vagina a Ara,
cosa que hice, la acosté en el suelo, le abrí las piernas y se la empecé a mamar
con toda la excitación que sentía por ella en esos momentos y siempre, pero mi
mayor excitación fue darme cuenta que Victor aprovecho que ella estaba acostada
y empezó a besarle los pechos y fue cuando ya no pude mas y me levante y empecé
a cogérmela, era tan excitante verla disfrutando como la penetraba y que otro
hombre le estuviera besando los senos, y decidí empezar con todo y le dije a
Victor que le pusiera el pené en la boca, realmente como disfrute ver eso, como
Ara abría la boca sin protestar y meterse toda la verga de él y empezar a darle
una mamada que estuve a punto de terminar. Se veía tan bien, tan excitada, tan
prendida, los ojos cerrados, y metiéndose hasta donde le cabía la verga de
Victor, se veía que ella estaba disfrutando demasiado, por un lado yo me la
cogía con todo lo que tenia y por el otro lado él disfrutando de su boca. Así
estuvimos unos minutos hasta que alguien dijo (se me hace que yo), nos fuéramos
a la cama. Me encanto como ella se puso de pie, y sin ninguna pena se encamino
al cuarto junto a nosotros dos, ahí no se como estuvo pero me acuerdo que yo me
acosté seguido de Ara, la empecé a besar, y cuando me di cuenta Victor ya la
estaba penetrando, entonces me pare y ahora yo le metí mi pené en su boca, y
ella lo recibió gustosa y me empezó a dar unas mamadas riquísimas, luego le dije
a él que cambiáramos de posición y así lo íbamos a hacer pero ella dijo que
dejáramos de perder el tiempo o algo así, y ella se puso en cuatro patas y se
dio la vuelta metiéndose la verga de él en la boca, y me dejo su hermoso trasero
a la altura de mi verga, cosa que aproveche para metérsela en la vagina, la cual
resbaló deliciosamente porque ella estaba empapadísima, y aparte tenia los
líquidos tanto de Victor como los míos, cosa que por supuesto me excito mas y
por supuesto los gemidos de todos, pero más de los de Ara, que no por tener una
verga dentro de su boca estaba callada, al contrario, gemía, gritaba, y a veces
se sacaba la que tenia en la boca para poder jalar un poco de aire. Todo esto me
dio mucho gusto y confianza porque sabia que lo estaba disfrutando, y por
supuesto yo también, lo cual me dio mucha pero mucha alegría porque de eso se
trataba que los dos lo gozáramos. Realmente siempre he sabido de lo mucho que
amo a Ara, pero en ese momento me di cuenta de que lo que siento por ella no es
tan sencillo como decir TE AMO, sino algo más. Me di cuenta de que a lo mejor
cuando usaba esa frase con otras mujeres nunca lo llegue a sentir, y ahora con
ella; será una locura, por el momento; pero me di cuenta que la amo y del
verdadero significado de esa frase y que quiero estar con ella por siempre.

Después de esto, Victor me pidió que le dejara otra vez meterse en la vagina,
a lo cual otra vez ella nada mas gateo y cambio de posición, ya después de un
rato, nos acostamos los tres, para descansar y fue cuando Ara se aprovecho del
momento y se sentó en mi miembro, yo sabia que era lo que ella quería, y le
empecé a besar los senos, ella se empezó a mover muy fuerte, e increíblemente
Victor como si supiera lo que le gusta a Araceli, le metió un dedo por el ano, y
la empezó a mover encima de mi miembro, hasta que ella tuvo un orgasmo
increíble, todavía que me acuerdo se me para, se empezó a mover de una manera y
a gritar tan fuerte, que pensé que nos iban a escuchar los vecinos, pero la
verdad no me importo, lo que sí me importo fue el placer de mi gorda, como lo
disfruto, no dejaba de gritar, gemir y de moverse hasta que termino su orgasmo
luego nada mas se dejo caer encima de mí sintiendo como palpitaba su vagina, y
Victor todavía le movía el dedo en su ano. Realmente fue inolvidable. Después
Victor se paro y le metió la verga por la boca a Ara, lo que ella hizo sin
protestar y con gusto, fue cuando le pregunte a Ara si ya estaba lista para el
sándwich, ella no me contesto, el que lo hizo fue él, que dijo que de una vez, y
se acomodo para metérsela por el ano a mi novia, pero yo me opuse y le dije que
mejor el se acostara, y que Ara se montara en su verga lo cual hizo
inmediatamente, eso fue otra cosa que jamás voy a olvidar como se veía las
nalgas de Ara enfrente de mi con su ano dispuesto a recibir mi verga y su vagina
comiéndose la verga de mi amigo, a lo cual me apresure para metérsela, y no se
si por mi precipitación pero le dolió a mi gorda cuando le metí la cabeza de mi
miembro a lo cual se la saque y le pregunte si lo quería volver a intentar, y me
contesto que si, así que se la volví a meter hasta que se la metí al fondo, que
sensación tuvimos los tres fue delicioso nos empezamos a mover riquísimo, me
encanto ver a él con los ojos cerrados y a ella gimiendo demasiado fuerte, así
estuvimos unos minutos hasta que ella me dijo que me saliera, fue cuando él me
dijo que cambiáramos de posición, lo hicimos y cuando Ara se estaba ensartando
en mi verga, me di cuenta que si Ara estaba lubricada al principio después del
sándwich aun lo estaba mas, luego de que se metió mi verga por completo, Victor
se la empezó a meter por el culo, lo cual también me hizo sentir demasiado como
se sentía como iba entrando la verga de él, y yo seguía moviendo mi verga por su
vagina, como estaba apretado, ella gritando y Victor que ya tenia abierto el ano
de ella, y lubricado se empezó a mover muy fuerte a lo cual yo le seguí y me
empezó a mover dentro de su vagina, ella empezó a gritar como si se fuera a
venir, y nos empezó a decir que nos viniéramos los dos, que le inundáramos su
vagina y su ano al mismo tiempo, cosa que hicimos los dos pero sin decirle, por
lo cual no se dio cuenta, y estoy seguro que si hubiéramos gemido y le
hubiéramos dicho que nos veníamos; ella hubiera tenido un orgasmo como nunca lo
ha tenido. Pero bueno ya será para la próxima, nos acostamos los tres y le dije
a Ara que yo ya me había venido, fue cuando le dijo Victor que se la volviera a
meter para que ya se viniera, fue demasiado pero demasiado excitante ver como se
cogían a mi novia a mi lado, ya que yo me quede acostado a lado de Ara y vi como
Victor le abría las piernas, se las subía a los hombros y como le empezó a
acomodar la verga en la entrada de su vagina y como se la metió de un jalón, ver
como cuando llego al fondo ella empezó a gemir y cerro los ojos, y después
verlos coger como tantas veces lo hicieron ellos cuando eran novios, como Victor
se la cogía a su manera y con mucha velocidad cosa que le encanta a Ara, y como
gemía mi gorda; Si hay algo que me excita demasiado es oírla gemir, y no sé si
fue eso o verlos coger, pero creo que la combinación pero me tuve un orgasmo
increíble y sin que nadie ni nada me estuviera tocando la verga. Fue
sencillamente delicioso y para el colmo no se me acababa la erección, Victor se
acostó y yo trate de meterme de nuevo pero ella me dijo que ya no podía, que ya
le ardía tanto la vagina como el ano. Entonces él dijo que ya nos acostáramos,
lo cual hicimos los tres, con Ara en medio, algo que me molesto un poco o
demasiado, fue que yo la trataba de jalar y ella no se me acercaba, pero fue un
malentendido y se soluciono, se acerco a mi y la abrace como si lo que es un
tesoro, me sentía muy orgulloso y muy enamorado de mi gorda, sentía que mi
corazón iba a explotar de lo que sentía por ella y siento, entonces me di cuenta
que Victor le estaba acariciando el vello de la vagina y ella me trataba de
avisar pero sin ofenderlo, así que le dije que le quitara la mano y lo hizo, no
se porque me dio tantos celos pero me dieron y muchísimos, pero bueno al final
de cuentas nos dormimos y a la mañana siguiente me volví a excitar cuando ella
se levantó como si nada, y se paraba desnuda enfrente de él sin pena ni nada,
luego me confeso que lo quería hacer de nuevo pero no se hizo, pero ya habrá una
próxima.

 

Resumen del relato:
    La primera vez que mi novia, acepta hacerlo con otro hombre.

Nuestra primera experiencia en trio

Nuestra primera experiencia en trio (30)

Somos una pareja de cuarenta años.
Tenemos veinte de casados y tres hijos. Nuestra vida sexual es bastante
buena a partir de que decidimos ponerle un poco de sal y pimienta. Lolita
es de estatura regular, morena clara, con un cuerpo bastante proporcionado
y súper femenina. Me gusta que use ropa coqueta, es decir, vestidos
y faldas cortas, blusas semi transparentes, zapatillas, y en lo referente
a su ropa interior siempre estamos de acuerdo en encajes, ligueros, tangas,
ropa totalmente transparente, etc.

En muchas ocasiones al estar haciendo
el amor, fantaseamos con varios temas, uno de los cuales y el mas recurrente
es el de que ella estuviera íntimamente con otro hombre.

Todo había quedado en fantasías
hasta que un día decidimos hacer una locura al dejarse ella acariciar
por un hombre durante el trayecto en el metro de la Ciudad de México.
Eso fue algo que realmente nos gustó a los dos y aunque no pasó
de que le acariciara las nalgas y le colocara su verga en medio de ellas,
eso fue suficiente para que esa noche tuviéramos sexo como desde
hacía mucho tiempo no lo teníamos.

Yo me calentaba tremendamente al
recordar que ahí entre tanta gente, un desconocido tenía
su mano acariciando las nalgas de mi esposa directamente sobre la pantaleta
y llevando ella ese día también liguero. Finalmente nos despedimos
de esa persona, habiéndonos entregado su tarjeta de presentación,
“por lo que pudiera ofrecerse”.

Pero nuestro inicio real en trío
sucedió cuando menos lo esperábamos.

í‰ramos vecinos de un matrimonio
de médicos prácticamente de nuestra misma edad con los que
siempre nos llevamos de maravilla.

Una tarde en que ellos estaban solos
debido a que sus hijos estaban con sus abuelos nos invitaron a pasar un
rato en su casa como en otras ocasiones había sucedido. Nosotros
aceptamos de buen agrado ya que no teníamos algo más importante
que hacer.

Estuvimos charlando bastante tiempo
y en un momento dado la esposa de Javier nos pidió que la disculpáramos
pero que deseaba descansar, ya que le había venido un dolor de cabeza
que de vez en cuando la aqueja, sin que sea nada grave, aunque sí
molesto. Nos suplico que no nos fuéramos ya que estábamos
muy a gusto con su esposo y nos dijo que esperaba que el malestar se le
pasara pronto y posiblemente más tarde estaría nuevamente
con nosotros.

Continuamos platicando con Javier
de cualquier cosa, realmente estábamos a gusto, tomábamos
unas copas, ( muy poco, porque ni a ellos ni a nosotros nos gusta excedernos
en el alcohol ) y comíamos unas botanas.

La plática en un momento
dado dio un giro hacia las mujeres, su forma de ser, lo importantes que
son en la relación de pareja, el hecho de que unas son mas femeninas
que otras, etc.

Javier comentaba que aunque su esposa
siempre anda bien arreglada no es todo lo femenina y tal vez lo coqueta
que él quisiera, lo que de todos modos no era motivo para que tuvieran
problemas al respecto ya que Javier es una persona bastante centrada y
muy maduro en su forma de ser.

En un momento dado me dijo que yo
era muy afortunado al tener a Lolita debido a que es sumamente femenina
y eso lo apreciaba él mucho en una mujer, es más, comentó
que aunque conocía mucha gente, podía asegurar que ella era
la mujer más femenina que había conocido.

Comentó que le encantaría
que su esposa usara algunas prendas que sabía que Lolita usaba como
por ejemplo los ligueros, en eso Lolita lo interrumpió preguntándole
que como él sabía que ella usaba ligueros, Javier le dijo
que aunque ella es muy prudente al sentarse, en más de una ocasión
pudo sin mucho esfuerzo ver sus piernas y darse cuenta de que llevaba liguero,
es más que ese mismo día se había percatado que lo
llevaba puesto, Lolita se sonrojó y en ese momento él se
disculpó de todas las maneras posibles por lo que mi esposa volvió
a su color.

Yo le comenté que me gustaba
mucho la forma en que Lolita se vestía y como me gusta la fotografía
le había tomado una buena cantidad de fotos de lo más sugestivas.

Mencionó que a él
también le gusta la fotografía, que tenía una buena
cámara y que le agradaría muchísimo poderle tomar
unas fotos a Lolita tan conservadoras o tan atrevidas como ella quisiera.

Le pregunté a ella qué
pensaba y dijo que no, que no se consideraba una modelo como para que prácticamente
le hicieran un estudio fotográfico, yo le dije que no iba a ser
un estudio sino sólo algunas tomas y que en lo personal no tenía
inconveniente en que Javier lo hiciera.

Ella mencionó que además
no iba vestida como para modelar, a lo que Javier dijo que no importaba,
que permitiera que le hiciera algunas tomas así y si se sentía
ella a gusto, se cambiaría con otra ropa con la que ella se sintiera
mejor como para modelar. Esto era posible ya que vivíamos en la
misma calle.

A fin de cuentas ella accedió
y Javier sacó su cámara, la preparó mientras Lolita
iba al baño a darse una manita de gato y yo escombraba la sala quitando
copas, botanas, etc., en eso Javier me preguntó si de verdad no
tenía inconveniente en lo de la fotografía, asegurándole
que en lo absoluto, es más que me gustaba la idea y que ojalá
que Lolita estuviera a gusto para que ella también lo disfrutara.
Le dije que se colocara de la mejor manera posible para captar lo que tanto
le gustaba que es el liguero y que casualmente hoy ella traía una
pantaleta que yo le había comprado que era blanca, semitransparente
y con encaje.

En eso estábamos cuando llegó
Lolita y se sentó en la sala esperando a ver qué pasaba.
Javier le pidió que se sentara en un sillón individual y
adoptara diferentes poses mientras él tomaba las fotos. Ella lo
hizo y sin saber exactamente cómo y batallando por eso, se colocaba
de varias maneras cuidando siempre que su falda que era amplia tipo escocés
no quedara muy arriba. El le pidió que cruzara y descruzara las
piernas, ella lo hizo y en algunos momentos al hacer esos cambios se la
alcanzaba a ver parte del liguero, momentos en que Javier quería
ser el fotógrafo más rápido del mundo.

Le pedí a Lolita que se relajara,
que estábamos en confianza y que tomando en cuenta lo que habíamos
platicado hacía un rato, y llevábamos una real amistad con
Javier y que si podíamos complacerlo en algo que su esposa por equis
circunstancia no lo hacía, no tenía nada de malo que nosotros
o más bien ella lo hiciera.

Creo que entendió y a fin
de cuentas se fue relajando, dejando de preocuparse tanto por la posición
de su falda cuando cruzaba las piernas, lo que permitió a Javier
ver perfectamente en ocasiones más de cinco centímetros arriba
del broche del liguero y por supuesto en más de una ocasión
tomó fotos de lo que se veía de la pantaleta.

Debido a que Javier ya había
tomado muchas fotos con la misma ropa, le sugerí a Lolita que yo
fuera a nuestra casa para traerle algún cambio de ropa para darle
así más variedad al trabajo de Javier. Ella estuvo de acuerdo
y al acompañarme él a la puerta le dije que me iba a tardar
un poco.

Ya estando solos, él le comentó
que se le había ocurrido una idea, y consistía en tomarle
fotos como a Marilyn Monroe en la que se le levanta el vestido estando
parada sobre una salida de aire. Lolita no estuvo de acuerdo primero porque
no había los medios para hacerlo y en segundo lugar porque de lograrlo,
con el aire se le levantaría toda la falda. Javier le comentó
que el podía solucionar lo necesario para lograr el efecto adecuado
y que por lo de la falda, que Lolita permitiría que se levantara
hasta donde ella quisiera.

Después de insistir un poco,
ella aceptó, entonces Javier trajo un ventilador de pie, lo colocó
en el suelo, asegurándolo de tal forma que no se moviera y en posición
para que arrojara el aire hacia arriba, luego le pidió a Lolita
que se subiera a dos banquitos que puso a los lados del ventilador.

í‰l conectó el ventilador
y lo encendió en la velocidad más baja, de tal manera que
la falda de Lolita apenas se movía, cambió a la segunda velocidad
y se empezó a levantar ligeramente la falda por lo que ella empezó
a tratar de mantenerla en su lugar. Javier le pidió permiso para
ponerlo en la siguiente velocidad a lo que ella de no muy buen gusto accedió,
ahora la falda se subía más fácilmente pero era muy
bien controlada por Lolita. En eso Javier le pidió que cerrara los
ojos y que se relajara lo más posible dándole la mayor libertad
que ella quisiera a su falda, lo que para Javier sería algo muy
especial y que le agradecería muchísimo.

Ella cerró los ojos, dio
un poco de libertad a la falda que en ocasiones subía a la altura
del liguero y un poco más dándole a Javier un gran espectáculo.
En un momento dado Javier tomó las manos de Lolita por lo que ella
de inmediato abrió los ojos, él le pidió que los cerrara
nuevamente, ella lo hizo y el sin soltar sus manos las subió a fin
de dejar más libre la falda, Lolita no opuso resistencia y él
siguió tomando fotos, ahora se podía ver casi la mitad de
la pantaleta, Javier ya estaba bastante excitado.

En momentos dejaba de tomar fotos
y sólo se dedicaba a ver, al no escuchar el clic de la cámara
por un rato, Lolita abrió los ojos descubriendo a Javier admirándola,
cerró los ojos nuevamente sabiendo sin lugar a dudas que él
estaba disfrutando mucho el verle las piernas cubiertas con medias color
natural, el liguero blanco y la pantaleta.

En ese momento llegué con
la ropa, me extrañó ver el ventilador y los bancos y a mi
esposa ahí. Javier me explicó y me pareció una gran
idea.

Comenté que era una casualidad
ya que había traído un vestido blanco bastante corto y con
mucho vuelo que podía servir muy bien para lo que estaban haciendo,
de hecho ese vestido Lolita sólo se lo pone en la casa, porque salir
así a la calle sería una invitación a que cualquiera
se la cogiera.

Ella comentó que debido a
lo ligero de la tela, con ese vestido se le iba a ver todo, yo le dije
que no exagerara que de cualquier forma Javier ya la había visto
con menos ropa que ahora, refiriéndome a las varias ocasiones en
que todos habíamos ido a nadar, y que en realidad no se le iba a
ver tanto como ella creía, aunque en realidad era lo que yo esperaba,
que se le viera absolutamente todo.

A fin de cuentas accedió
y se fue al baño a cambiarse. Al conversar con Javier sin querer
me di cuenta de la gran erección que tenía ya en ese momento
y apenado me dijo que era algo que no había podido evitar por todo
lo que estaba viendo.

Salió ella del baño
y nos dejó con la boca abierta, yo la había visto varias
veces con ese vestido pero sin medias y sin zapatillas por estar en la
casa, pero ahora se veía increíble.

Javier le pidió que se colocara
en los banquitos y preparó la cámara para el espectáculo
que le aguardaba. En eso ella le pidió que al prender el ventilador
lo pusiera en una velocidad más baja, él accedió pero
se notó que lamentaba el no poder ver todo lo que él había
pensado, intervine diciéndole a Lolita que se le bajaría
la velocidad con la condición de que ella no metiera las manos para
impedir el vuelo del vestido, ella no estuvo muy de acuerdo, Javier le
comentó que cuando cerró los ojos la había sentido
muy relajada y que eso sería bueno en estos momentos, afirmé
que era una gran idea y le pedí a Lolita que lo disfrutara y que
lo hiciera de esa manera.

Me acerqué a ella, le di
un beso en los labios, le cerré los ojos y le coloqué las
manos hacia atrás unidas una con la otra. Javier prendió
el ventilador en la segunda velocidad y vaya espectáculo de inmediato
y debido a lo delgado de la tela y lo amplio del modelo el vestido subió
a la altura de la cintura dejando ver perfectamente las piernas de Lolita,
sus medias, su liguero y completamente la pantaleta que afortunadamente
no era de corte francés ya que de ser así se le hubieran
visto hasta los vellos púbicos, pero debido a lo transparente, se
veía claramente lo oscuro de su monte de Venus.

Javier se quedó como hipnotizado,
Lolita al no escuchar los clics de la cámara no resistió
más y abrió los ojos, dándose cuenta de que estaba
enseñando prácticamente todo, instintivamente llevó
una mano hacia adelante bajando momentáneamente el vestido, me vio
y sabiendo lo que estaba pasando me preguntó que si estaba bien
todo esto, a lo que le contesté que si, volvió a cerrar los
ojos y colocó nuevamente su mano atrás junto a la otra, nuevamente
al quedar libre el vestido volvió a subir reiniciando el espectáculo.

Ya más repuesto Javier se
dio vuelo tomando fotos, me hizo señas de que si podía tomar
una foto desde muy cerca y asentí con la cabeza con un gesto como
diciéndole que estaba en plena libertad. í‰l se acercó
a sólo unos treinta centímetros de las piernas de mi esposa
y empezó tomando fotos de los pies, las pantorrillas, las rodillas
y curiosamente cuando estaba allí Lolita abrió los ojos y
lo vio fotografiando sus rodillas y le preguntó que si eso también,
Javier le contestó que quería tomar fotos de todo y le preguntó
que si no tenía inconveniente y ella levantando los hombros y volviendo
a cerrar los ojos le dijo que estaba bien con un gesto como diciendo que
estaba loco pero que no había problema.

í‰l siguió subiendo
deteniéndose para tomar más fotos en el liguero y finalmente
llegó a la pantaleta, no sé cuántas fotos tomo de
ahí pero estaba embelesado.

Finalmente apagó el ventilador
agradeciéndole a Lolita todo esto que según él era
un sueño que se había hecho realidad, notando en Lolita un
gesto de incredulidad, creo yo que debido a que para nosotros era algo
de lo más natural que ella vistiera así.

Javier le pidió a Lolita
que si estaba dispuesta a hacerle un último favor que consistía
en que hiciera exactamente lo mismo pero ahora de espaldas, ella le preguntó
que si estaba seguro de querer hacerlo y me volteó a ver como pidiendo
mi aprobación, yo le comente que estaba bien y ella accedió.

Tan pronto ella se colocó
de espaldas, Javier encendió el ventilador ofreciéndose ante
sus ojos las piernas y las nalgas de Lolita adornadas con la pantaleta
transparente y con encaje. Nuevamente tomó varias fotos acercándose
ahora más que antes.

Noté en él el deseo
de tocar aunque fuera por un instante las nalgas de mi esposa, entonces
observé que la pantaleta estaba ligeramente holgada por lo que le
comenté a Lolita que se la iba yo a subir un poco para que le quedara
bien pegada a su cuerpo, me coloqué detrás de ella junto
a Javier y le hice la seña de que el fuera el que le ajustara la
pantaleta, me miró como no creyendo y al mismo tiempo pidiendo le
ratificara mi consentimiento, yo asentí con la cabeza y le dejé
mi lugar, le detuve la cámara y él sujetó la pantaleta
de Lolita de la parte superior y con un solo movimiento la subió
introduciéndose parte de ella en medio de las nalgas, era para mí
algo por demás excitante que Javier estuviera ahí de rodillas
detrás de mi esposa acomodándole la pantaleta.

Después supe que tuvo que
hacer un gran esfuerzo para evitar meter sus manos dentro de la pantaleta
de Lolita o de hundir su cara en medio de sus nalgas.

Terminando la sesión de fotografía
Javier puso algo de música, tomamos dos copas y conversamos un rato.
La música era suave, como para bailar, Javier nos preguntó
que si no queríamos bailar, le dije que yo prácticamente
no sabía, y le pregunté a Lolita y accedió a bailar
con Javier.

Al principio todo era normal pero
después de un rato pude ver como en el pantalón de Javier
se notaba bastante el bulto que mostraba la excitación que le provocaba
estar bailando con Lolita, en algunos momentos sus cuerpos se llegaban
a juntar y era obvio que Lolita notaba perfectamente la verga de Javier
ya bien parada.

En ese momento se me ocurrió
decirle a Lolita que bailaba muy bien y que si creía poder bailar
con los dos al mismo tiempo, ella contestó que no sabía porque
nunca lo había intentado, sin decir mas, me uní a ellos colocándome
detrás de ella y tratándome de mover al mismo ritmo, la verdad
que soy muy malo para bailar, pero en esos momentos eso era lo de menos.

Yo ya estaba también muy
excitado y comencé a pegar mi cuerpo al de Lolita colocándole
mi verga en medio de sus nalgas, ella lo sintió e hizo el intento
de voltear a verme pero continuó con su cara hacia Javier, así
estuvimos un rato en el que según supe después Javier le
puso en varias ocasiones su verga pegada a su cuerpo entonces le pedí
a Lolita que se volteara hacia mí y que continuáramos bailando
lo tres, ella lo hizo y en realidad ahí fue donde comenzó
todo.

Yo le pregunté si estaba
a gusto, me dijo que sí y me comentó en voz baja que Javier
estaba muy excitado, le pregunté que cómo lo sabía
y me miró como diciendo ” no te hagas ” dado que obviamente
ya sabía que lo había notado al sentir su verga varias veces
en su cuerpo.

En un momento en que vi a Javier
lo noté muy nervioso y no era para menos tenía abrazada a
mi esposa de espaldas y lo más difícil era evitar el contacto
con su verga y las nalgas de Lolita, en ese momento así como estábamos,
con la mano derecha lo sujeté de la cintura y lo jalé hacia
ella al mismo tiempo que la daba el mismo gesto de aprobación que
le había dado cuando le acomodó la pantaleta.

Lolita sintió de inmediato
como Javier se le pegó por detrás y me miró abriendo
más los ojos, yo la tranquilicé le di un beso en la frente,
le acaricié la espalda como pidiéndole que aceptara la situación.

Ya estando así me prendí
de sus labios besándola como a ella le gusta, junté más
mi cuerpo al de ella frotándole mi verga en su vientre y viendo
cómo Javier se movía detrás de ella, por fin Lolita
dio muestras de que también se estaba calentando, empezó
a hacer presión hacia delante para sentir más mi verga aprovechando
yo para frotársela más.

En eso le pedí que no fuéramos
egoístas y que compartiéramos algo con Javier, le dije que
acercara un poco sus nalgas a él, me vio como diciéndome
que si estaba seguro a lo que respondí con un largo beso en la boca
en ese momento sentí cómo movió su cadera hacia atrás
perdiendo totalmente el contacto conmigo y sintiendo ella por completo
la verga de Javier quien no podía creer lo que estaba pasando.

Yo bajé una de mis manos
y empecé a acariciarle su sexo, ya estaba húmeda, se sentía
riquísima, metí la mano por debajo del vestido y la acaricié
sobre la pantaleta, se sentía bastante mojada, al acariciarle su
sexo sentía yo perfectamente la forma en que Javier se movía
detrás de ella.

Comencé a acariciarle los
pechos, algo que a ella de gusta mucho, ahora estaba más excitada,
en un momento dado tomé una de las manos que Javier tenía
en su cintura y la coloqué en uno de sus pechos, ella ya no dijo
nada, Javier la acariciaba suavemente pero con mucho deseo.

La tomé con mis dos manos
de la cintura sin dejar de besarla y con Javier acariciándole ahora
los dos pechos alternativamente, entonces poco a poco le fui subiendo el
vestido, costándome un poco de trabajo de la parte de atrás
por la presión de Javier que estaba completamente pegado a ella,
pero dándose cuenta él de lo que yo quería hacer,
se despegó un poco viendo cómo quedaban al descubierto las
nalgas de mi esposa cubiertas con esa pantaleta que se había cansado
de fotografiar sólo unos momentos antes.

Una vez que le levanté el
vestido hasta la cintura, Javier se pegó nuevamente a ella, sujetándose
con sus dos manos de los pechos de Lolita mientras yo la seguía
besando y con una mano acariciando su sexo y con la otra sujetando el vestido
para evitar que se bajara.

En eso Javier empezó a besarla
en el cuello desde atrás recorriéndole con la boca los hombros
y encontrándose con el tirante del brassiere. Lolita estaba súper,
en momentos hacía su cuerpo hacia delante para frotarse con mi verga
y en otros, empujaba fuertemente sus nalgas hacia atrás buscando
la verga de Javier. En ese momento empecé a bajar el cierre de su
vestido hasta la cintura, al abrirse, Javier de inmediato comenzó
a besar su espalda, ahora sujetándola de la cintura.

Aprovechando que su vestido ya estaba
más arriba de la cintura, se lo subí mas intentando sacarlo
por arriba, ella hizo el intento de impedirlo bajando sus brazos pero entonces
Javier los tomó suave pero con firmeza y los levantó para
facilitar la tarea de quitárselo por completo. Una vez fuera el
vestido y para no darle tiempo a reaccionar, le di el vestido a Javier
para que lo pusiera por ahí mientras yo continuaba besando y acariciando
a Lolita.

Yo pensé que Javier se iba
a pegar a ella de inmediato pero no, se quedó unos momentos observándola,
luego se acercó y la empezó a acariciar desde las pantorrillas,
subiendo por las piernas, metiendo sus manos en las medias y por dentro
de los tirantes del liguero, en eso se puso de pie y sujetándose
del liguero se volvió a pegar a Lolita con más ganas que
antes. La volvió a besar en el cuello y con una mano le acariciaba
los pechos.

Lolita me abrió la bragueta
del pantalón, metió su mano y me empezó a acariciar
la verga sobre la trusa, le pedí que me desabrochara el pantalón,
lo cual hizo y éste cayó al suelo, continuando ella acariciándome
la verga, entonces le hice la seña a Javier que él hiciera
lo mismo, se lo quitó, lo puso en un sillón y se volvió
a colocar en las nalgas de Lolita.

Estando así comencé
a bajar besando todo el cuerpo de ella hasta llegar a su sexo que de inmediato
empecé a besar y a lengí¼etear, volteando hacia arriba pude
ver cómo Javier le besaba el cuello y con una mano le tomaba la
mejilla moviéndole su cara hacia la de él y al encontrarse
ya cerca sus bocas se unieron en un beso de lo más apasionado que
he visto, yo me levanté para presenciar de cerca y pude ver bien
cómo la lengua de Javier se introducía en lo más hondo
de la boca de mi esposa quien en determinado momento entrelazaba la suya
con la de él y en ocasiones la chupaba como si se tratara de una
verga, yo volví a bajar a su sexo pero ahora lo hacía con
más ganas como queriendo que Lolita prestara más atención
a lo que yo le estaba haciendo pero estaba perdida en el beso con Javier,
sólo por instinto empujaba su cadera hacia delante para sentir más
de mi boca.

Así estábamos cuando
noté que Javier dejaba de moverse y empezaba a bajar también
besando todo el cuerpo de mi esposa hasta llegar a sus nalgas y ahí
estábamos los dos besándola y lengí¼eteándola,
yo por delante y él metiendo completamente su cara entre sus nalgas,
esto era demasiado para Lolita, estaba calientísima.

Yo me levanté, saqué
uno de sus pechos del brassiere y se lo empecé a mamar mientras
Javier se daba gusto con sus nalgas. En eso ella empezó a bajar
por mi cuerpo hasta quedar de rodillas y con mi verga a la altura de su
cara, sin pensarlo dos veces me sacó la verga de la trusa y de un
jalón se la metió casi toda en la boca, me empezó
a dar una mamada como pocas veces. Javier estaba ahora de pie, sólo
viéndonos, entonces después de haberme mamado durante unos
minutos y aprovechando un momento en que se sacó mi verga de la
boca, con suavidad traté de hacer girar su cabeza hacia donde estaba
Javier, ella no se resistió y poco a poco fue girando su cuerpo
hasta quedar de frente a Javier pero de rodillas y con su verga muy cerca
de su cara pero aún dentro de su trusa.

í‰l se agachó, tomó
tiernamente a Lolita de la mejillas y le dio un largo beso como a manera
de agradecimiento anticipado por lo que era inevitable que sucediera a
continuación, y así fue. Lolita empezó a acariciar
a Javier sobre la trusa, principalmente su verga pero sin olvidar los huevos,
por el bulto que se le veía a Javier me parecía que estaba
mejor dotado que yo y sí era así sabía que le iba
a dar mucho gusto a ella.

Ella lo besaba sobre la trusa por
todo el bulto, y en la parte donde estaba su verga la tela de la trusa
estaba completamente mojada y al besarlo en esa parte se formó un
hilo entre los labios de Lolita y la prenda de Javier producto de lo empapado
que se encontraba. Por fin ella metió su mano por la parte superior
de la trusa y con un sólo movimiento sacó la verga de Javier
y efectivamente era más larga aunque no mucho pero eso sí
bastante más gruesa que la mía, Lolita le dio un beso en
la punta no pudiendo evitar nuevamente el hilo que se formó pero
ahora directamente de sus labios a la verga de Javier.

Yo me acomodé en un sillón
para disfrutar de algo que ya me había hecho a la idea que tal vez
nunca se realizara pero no, ahí estaba mi esposa a punto de meterse
en la boca la verga ( la vergota ) de uno de nuestros mejores amigos quien
ese día debutaba también como amante de mi esposa.

Y como si me hubiera escuchado,
Lolita se metió la cabeza de la verga de Javier a la boca, iniciando
una mamada que a ninguno de los tres se nos olvidaría jamás.
Al momento de meterse la cabeza empezó a succionar de una manera
increíble, se la metía y sacaba con unas ganas increíbles,
observé que abría demasiado la boca, teniendo cuidado de
no lastimar a Javier con los dientes debido al grosor de su verga.

Así estuvo no sé cuánto
tiempo hasta que se sacó la verga de la boca, la recorrió
con la lengua hasta llegar a los huevos, también se veían
bastante grandes, no pensé que fuera a metérselos en la boca,
me equivoqué, con mucho cuidado y después de haberlos recorrido
completamente con la lengua se metió uno y ahí lo tuvo un
buen rato sacándoselo solo para meterse el otro durante varios minutos.

Aprovechando el momento en que se
sacó el huevo de la boca, Javier se agachó, se pegó
completamente a su boca dándole lengua mientras le acariciaba los
pechos y su sexo, en eso dirigió su boca hacia la vagina de Lolita
y bajándole la pantaleta hundió su cara entre las piernas
de mi esposa, ella se acomodó de tal manera que pudo alcanzar su
verga de nuevo y en poco tiempo estaban haciendo un 69 de lo mejor, me
impresionó la forma en que él la mamaba, parecía un
adolescente en su primera experiencia sexual, daba la impresión
de querer meterse en mi esposa por esa parte, Lolita mientras tanto se
metía su verga en la boca pero la verdad es que no sé dónde
la cabía tanta verga, casi desaparecía por completo y vaya
que era bastante grande.

Estuvieron así como por espacio
de media hora, Lolita tuvo varios orgasmos, en un momento dado y a pesar
de que estuvo tratando de contenerse, Javier le dijo a ella que estaba
punto de venirse, entonces ella intensifico el ritmo de la mamada que le
estaba haciendo, incluso moviendo su mano rápidamente alrededor
de la verga, Javier le dijo que si quería que la sacara de su boca,
Lolita por toda respuesta se la metió aún más al grado
que pensé que se iba a lastimar ella sola, y Javier no pudo más,
empezó a descargar su semen en el interior de la boca de mi esposa
mientras ella se tragaba todo, nunca sabré qué cantidad arrojó
él en esos momentos, pero después él mismo nos comentó
que nunca en toda su vida había arrojado tal cantidad, ella no pudo
tragar en su totalidad el semen de Javier, por lo que un poco de este salía
por las comisuras de sus labios, ella siguió mamando y succionando
la verga de Javier hasta que notó que ya había salido todo,
entonces se la sacó, limpiando con su lengua lo poco que había
quedado en sus huevos.

Javier me miró con una cara
de satisfacción que no le conocía, diciéndome que
en la vida se hubiera imaginado que esto pudiera suceder, se volteó
hacia Lolita y le dijo que era una mujer excepcional y que no tenía
la menor idea de cómo le agradecía todo lo que había
pasado ese día, ella le contestó que en realidad era mutua
la sensación ya que ella también lo había disfrutado
mucho y que de paso sabía que yo también lo estaba disfrutando.

Javier le preguntó a Lolita
que si deseaba que ahí terminara todo o quería continuar,
ella me miró y lo dije que ahora era una decisión completamente
de ella, pero conociéndola como la conozco no creo que eso pudiera
terminar hasta que se metiera la verga de Javier en su vagina. Entonces
le dije a Javier, lo que mi esposa quiere más que cualquier otra
cosa en este momento es que te la cojas.

Sin decir mas Javier se levantó,
ayudó a Lolita a pararse, y así de pie la comenzó
a besar desenfrenadamente en la boca, en cuello, mamándole los pechos,
mientras con sus dos manos la apretaba con fuerza de sus nalgas, ella por
su parte le acariciaba la verga y los huevos, no tardó mucho en
recuperar su tamaño la verga de Javier lo que se que le dio mucho
gusto a Lolita, entonces Javier la llevó hasta un sillón,
la sentó en la orilla, le abrió las piernas, se metió
en medio de ellas, y se volvieron a trenzar en un abrazo y un beso de película
porno, tenía su verga sobre el vello púbico de Lolita pero
sin metérsela, ella se movía hacia delante buscando la penetración
pero Javier sólo seguía besándola y acariciando sus
pechos y sus nalgas, en ese momento me daban ganas de decirle a Javier
que ya se la metiera pero ese era asunto de ellos nada más, entonces
sin meter las manos y aprovechando lo parada que estaba su verga, él
la colocó en la entrada de la vagina de Lolita y empujó sólo
un poco, entrando según me dijo Lolita después solamente
la cabeza, así permaneció por unos segundos y entonces mi
esposa le dijo “Javier, por favor, métemela”, entonces
él le dijo “¿De verdad quieres tener mi verga dentro
de ti ?” y ella: “Sí, es lo que más deseo, que
me la metas toda, toda” y en eso, impulsándose hacia delante
y abrazando fuertemente a Javier se ensartó en su verga.

No podía yo salir de mi asombro
al ver la forma en que se estaba comportando mi esposa, parecía
una ninfómana que lo único que le importaba era que se la
cogieran. Javier se empezó a mover y literalmente la volvió
loca, estaba fuera de sí pidiéndole que se la metiera toda
(como si no la tuviera toda adentro), le decía: mi amor, mi vida,
tómame, hazme tuya, cógeme y otras cosas por el estilo, debo
confesar que sentí algo de celos, pero por otra parte me excitaba
mucho ver cómo se estaban cogiendo a mi esposa y lo que más
me gustaba era que ella lo estuviera disfrutando.

Ella gemía como pocas veces
la había escuchado, oía yo una fuerte exclamación
cada vez que Javier le metía su verga hasta el fondo y mi esposa
movía la cadera hacia delante como no queriendo que quedara nada
de la verga de Javier afuera. Era de lo más erótico ver cómo
mientras él aumentaba el ritmo de las metidas que le estaba dando
a Lolita, ella buscaba su boca como con desesperación, recibiendo
de inmediato la lengua de Javier y chupándosela como sintiéndose
cogida por la panocha y por la boca. Algo que ella decía constantemente
era “Así Javier, así, que riiiiiiico” y ocasionalmente
él le preguntaba “¿ te gusta ?, y mi esposa le contestaba
“Sí la tienes riquísima, pero cógeme más
rápido” y por supuesto no se lo tenía que repetir, la
verdad es que me sorprendió la rapidez con que Javier se la metía
y se la sacaba, parecía un perro cogiéndose a su perrita,
el único detalle era que esa perrita era mi esposa.

En un momento dado, Javier le pidió
a mi esposa que se volteara, entonces ella se arrodilló a un lado
del sillón y colocó sus brazos sobre el asiento quedando
de espaldas a él y con las nalgas bien paradas, entonces él
tomó su verga y de un solo impulso se la volvió a meter por
la panocha, ella arqueaba la espalda del placer que estaba sintiendo al
ser cogida así. Ahora Javier la tenía bien sujeta de la cintura
y encontraba así un excelente apoyo para hundirle hasta el fondo
su verga, ya no era tanto la rapidez sino la fuerza con la que se la estaba
cogiendo, en cada empujón se veía claramente cómo
se movían las nalgas de mi esposa, impulsadas por la tremenda arremetida
que le estaban dando. En ocasiones Javier en lugar de sujetarse de la cintura
de mi esposa lo hacía de los tirantes del liguero. Y ahí
estaba yo, viendo cómo mi esposa y uno de mis mejores amigos estaban
trenzados en una cogida de lo más espectacular. í‰l a veces
dejaba que su verga saliera por completo de las intimidades de mi esposa,
sólo para colocarla y metérsela de nuevo, se podía
ver perfectamente cómo estaba empapada de los jugos de ambos y lubricada
así entraba con toda la facilidad del mundo.

Estando así, yo calculo que
Lolita tuvo por lo menos dos o tres orgasmos, era riquísimo ver
cuando Javier casi se recostaba sobre la espalda de ella, sujetándose
de sus pechos y moviendo únicamente las nalgas metiendo lo más
que podía de su verga.

Nuevamente él se colocó
de manera que podía apoyarse perfectamente para meterle lo más
profundo posible su verga a mi esposa y se comenzó a mover rapidisimo
al tiempo que le decía a Lolita que le faltaba poco para venirse,
entonces parece que ella se preparó para que ambos terminaran al
mismo tiempo, entonces él estando a punto de terminar, hizo un intento
de salirse, pero ella con su mano lo tomó de la cintura y le pidió
que no se la fuera a sacar, que quería que se viniera dentro de
ella, él volteó a verme como preguntando qué debía
hacer y le indiqué que estaba bien, que terminara dentro de ella,
por supuesto con la convicción de que en esos momentos no podía
embarazar a Lolita, entendió perfectamente y unos segundos después
estaba explotando en lo más íntimo de mi esposa, inundándola
con su leche y al mismo tiempo recibiendo los jugos de ella, en el intercambio
de néctares sexuales más erótico que cualquiera de
los tres nos hubiéramos podido imaginar. Ella estaba como loca,
gemía, sudaba, movía las nalgas lo más que podía
en dirección a él, al tiempo que alcancé a escuchar
que le dijo “¡ Qué bárbaro !, qué rico,
estoy completamente llena de ti”, Javier le dijo “Gracias por
todo Lolita”, al tiempo que le daba el último empujón
de verga, golpeando con sus huevos las nalgas de mi esposa.

Y así, exactamente, con toda
la verga que le pudo meter en el último impulso, así se quedaron
un buen rato, la verdad era que mi esposa estaba en la gloria, había
disfrutado como pocas veces, o quizá como nunca, eso en otras circunstancias
podría haberme dado celos o incluso provocar otro tipo de reacciones,
pero así, en una situación en que los tres estuvimos de acuerdo,
en la que no dañábamos a nadie y que por el contrario, nos
proporcionaba una cantidad de placer increíble, no existía
ninguna razón para estar celoso.

Y ahí seguían los
dos completamente pegados y no teniendo la más mínima intención
de despegarse, la verdad es que yo pensé que una vez que Javier
hubiera terminado, se iba a salir de mi esposa para descansar y dejarla
descansar a ella, pero por lo visto eso era lo último que ellos
querían en ese momento, aproveché el momento para acercarme
a ella, la besé, nuestras lenguas se entrelazaron, le acaricié
por completo sus pechos con una mano y con la otra su espalda (lo que a
ella le encanta), teniendo cuidado de no bajar mi mano so pena de encontrarme
con el instrumento que tanto placer le había proporcionado, mientras
tanto él le acariciaba totalmente sus nalgas, metiendo sus manos
en sus medias y en el liguero, tantas caricias y besos pronto hicieron
efecto y ella se empezó a mover como buscando nuevamente la verga
de Javier, y él a pesar de que con seguridad su verga había
perdido consistencia, también reanudó el movimiento, y en
un momento en que dejé de acariciarle los pechos a mi esposa, él
se apoderó de los dos y se los acariciaba poniendo especial atención
a los pezones, y de nuevo estaban cogiendo y ahí, exactamente en
mis narices. Decidí dejarlos y me fui a sentar al tiempo de que
vi como él sacaba completamente su verga de mi esposa sólo
para metérsela de nuevo.

En una de las veces que él
sacó su verga, la pasó por en medio de las nalgas de mi esposa
y por supuesto por encima de su culo y se detuvo ahí unos instantes,
desde donde yo estaba sentado podía ver perfectamente cómo
ponía la cabeza de su verga exactamente en la entrada posterior
de mi esposa, en eso ella volteó y le dijo “¿ Qué
estas pensando hacer ?”, y Javier le dijo “¿ Me permitirías
meterla aquí aunque sea sólo un poco ?” entonces ella
le comento que lo hiciera muy despacio y que no se la fuera a meter toda,
él sin meterla aún, la siguió pasando por la entrada
y debido a su nueva excitación, pude ver cómo segregaba otro
poco de líquido viscoso mismo que untaba con la cabeza de su verga,
de hecho eso era el mejor lubricante del mundo en esos momentos, yo hubiera
jurado que Lolita no iba a permitir que se la cogiera por las nalgas, pero
no fue así y entonces Javier tomó firmemente su verga, y
con la cabeza y ayudado por el líquido se empezó a abrir
paso por la pequeña entrada, mi esposa hizo un ademán de
dolor cuando él logró introducir la cabeza, por lo que se
detuvo y estuvieron así unos momentos, la verdad es que me dio envidia
ver cómo ella estaba ensartada por la cabeza de la verga de Javier,
entonces él empezó a empujar levemente su verga y poco a
poco se la fue metiendo casi hasta la mitad, entonces Lolita le pidió
que se detuviera, él lo hizo y unos momentos más tarde empezó
a sacarle un poco de la verga que ya tenía adentro, para volver
a meterle la misma cantidad.

Debido a que la verga de Javier
no estaba totalmente recuperada, le estaba entrando sin mayor dificultad.
Así estuvieron un buen rato, hasta que me di cuenta de que cada
vez era mayor la cantidad de verga que él le metía a mi esposa
por el culo y ella por su parte, en lugar de dar muestras de dolor, parecía
que cada vez lo disfrutaba más, entonces Javier se empezó
a mover con mayor rapidez, pero sin meterle toda la verga, de hecho me
di cuenta de que él estaba haciendo un gran esfuerzo por no metérsela
toda por temor a lastimarla. Unos momentos después, fue ella la
que le pidió que se la metiera toda, a ella lo que más le
gusta es el sexo por la panocha, pero en algunas ocasiones que hemos estado
bien calientes y que me la he cogido por las nalgas, he notado que se excita
en una forma especial y lo disfruta enormidades.

A pesar que mi esposa le había
pedido toda la verga, Javier poco a poco fue metiéndosela por temor
a poder lastimarla, pero ahora lo que ella sentía era sólo
placer, creo que para esos momentos la verga de Javier ya habría
alcanzado su máximo tamaño, y se la estaba metiendo por completo
a mi esposa, ella empezó a gemir y a pedirle a Javier que se la
siguiera cogiendo así, en ocasiones él sacaba su verga casi
por completo del culo de Lolita solo para volver a metérsela, era
impresionante ver cómo a ella le entraba tal cantidad de verga por
ahí, ella ya estaba como cuando yo me la cogía por ese lado,
se movía como buscando una mayor penetración, le pedía
a Javier que no se la fuera a sacar, que él cogía riquísimo
y cosas así, en eso, me acerqué nuevamente a ellos, la besé,
le pregunté que si lo estaba disfrutando de verdad y me contestó
que sí, que estaba cogiendo muy, muy rico. Me dijo que quería
otra verga en la boca, entonces me saqué la verga, ya bien parada
y de inmediato se la metió, proporcionándome una de las mejores
mamadas que me ha dado.

Era de lo más rico, mi esposa
mamándome la verga y yo viendo cómo Javier se la cogía
por las nalgas y a ella no sólo le estaba gustando sino que estaba
como loca, disfrutando como nunca, en eso él le dijo que estaba
por venirse y ella le dijo que terminara igual, dentro de ella, entonces
la sujetó más firmemente de la cintura y empezó a
metérsela con mucha fuerza, de hecho prácticamente golpeándose
contra ella cada vez que se la metía y por lo visto a ella eso le
encantó y en unos segundos mas Javier descargó lo que le
quedaba de leche dentro de mi esposa, la que al ver que yo estaba también
por venirme, aceleró su mamada y me sujetó para que me viniera
dentro de su boca, así lo hice, un poco después se la saqué,
sólo para ver que él seguía pegado a ella con la verga
aún dentro del culo de mi esposa, finalmente después de unos
minutos Javier sacó la verga de dentro de ella y se levantó,
ayudándola a ella a sentarse en el sillón, todos estábamos
encantados, y principalmente mi esposa y Javier que si bien estaban cansados
(claro de tanto coger), también estaban más que satisfechos
y a la vez sorprendidos de todo lo que había pasado esa tarde.

Me extrañaba que Javier no
hubiera tenido empacho en que sucediera todo lo que pasó ahí
en su casa y estando su esposa en la misma, pero posteriormente nos comentaron
que alguna vez habían pensado en el intercambio de parejas o en
hacer un trío con algunos amigos pero que eso sólo había
quedado en ideas pero que habían convenido que si se presentaba
la ocasión, ninguno de los dos pondría objeciones y eso fue
lo que pasó, es decir su esposa sabía lo que estaba sucediendo
abajo, realmente se había retirado por sentirse indispuesta pero
al sentirse mejor y enterarse de lo que estaba pasando y que ya iban avanzados
los acontecimientos prefirió dejar que Javier terminara lo que había
comenzado para después platicar ambos al respecto.

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Resumen del relato:
    Lo que muchas parejas y amigos necesitan es una ocasión propicia para que el sexo pueda compartirse en armonia.

Trio en Salamanca

Trio en Salamanca (30)

Recuerdo que fue el último
fin de semana de abril. Lo sé porque fue mi último fin de
semana es España antes de marcharme a trabajar a EEUU. Había
decidido que antes de irme iría a pasar unos días a un lugar
que me hiciera recordar mi país por largo tiempo, por ello me decidí
por Salamanca. Mi novia no puedo acompañarme hasta el final de la
semana siguiente porque un repentino asunto laboral la retuvo. Aún
así decidí ir solo hasta que ella llegara. Teníamos
la habitación ya pagada en el maravilloso Parador de la ciudad y
no era cuestión de desaprovecharla. Llevaba dos días allí
cuando una tarde me fijé en ellos. Eran una pareja española.
Ella algo más joven que él, aunque luego descubrí
que se llevaban más años. Se notaba realmente que estaban
enamorados. A veces me pregunto si alguna vez lo estaré yo como
ellos lo estaban. Nunca nadie me ha mirado como ellos se miraban. Aún
les envidio. Ella no era muy alta, castaña, de ojos marrones y realmente
bella. Su acento andaluz la hacía aún más encantadora.
Lo que en principio más me llamó la atención de ella
fueron sus ojos, concretamente su mirada, viva, muy viva. Irradiaba energía
y felicidad. í‰l no era mucho más alto que ella, castaño,
de ojos azules y sólo puedo decir que besaba por donde ella pisaba.
La idolatraba. Lo supe cuando les observé y más tarde lo
pude comprobar. Estaban sentados en una mesa en uno de los salones del
Parador a unos metros de donde estaba yo. Sus risas, su complicidad, sus
gestos, sus besos me llamaron la atención. Y un detalle. Sentados
uno junto al otro pude observar cómo ella invariablemente dirigía
su mano a la entrepierna de él buscando claramente su sexo. í‰l
se azoraba y se ponía colorado dirigiendo su mirada en derredor
buscando que nadie les observara en esos momentos. Y claro, nuestras miradas
llegaron a coincidir no pudiendo yo asegurar cuál de los dos sintió
más vergí¼enza en ese momento, si yo por estar observándolos
o él por sentirse observado. No volví a mirarles. De momento.
Después de una tarde recorriendo la ciudad cené temprano
cerca de la Plaza Mayor y me acerqué al Parador dispuesto a acostarme
pronto. Ya por el pasillo, entrando a la habitación escuché
el sonido claramente identificable de dos personas y una cama. ¡Quién
pudiera! pensé para mí. En la habitación me di cuenta
de que la fiesta era en la habitación de al lado. Y yo a dos velas
con los dientes largos. No pude pegar ojo en toda la noche. La cama no
dejó de sonar salvo en breves intervalos. La cama y lo que no era
la cama. A las 9 de la mañana, con unas ojeras tremendas y después
de haberme dado una larga ducha con masturbación incluida para desahogarme
de la frustración nocturna salía de la habitación
para bajar a desayunar. Y sorpresa, al salir me choqué con ellos,
con la pareja feliz que también bajaban a la cafetería. Ellos
eran los de la sesión nocturna. Los dos me miraron, se miraron y
sonrieron. Os juro que les volví a envidiar, eso sí después
de maldecirles en siete idiomas por la nochecita que me habían dado.
No volví a verles en el resto del día.

Cerca de las 10 de la noche volví
al Parador. Como soy arquitecto quería visitar las dos catedrales
de la ciudad. En ellas se me pasó el día entero. No tenía
ganas ni de cenar de lo cansado que estaba. Me dirigí directamente
a la habitación. Me puse histérico al llegar. Ya estaba la
música en funcionamiento. ¡Qué insaciables!. Me fui
a la ducha directo para intentar relajarme un poco pero de poco sirvió.
Ellos seguían y seguían. Me estaba desesperando. A las 12
loco de sueño y de los nervios, en vista de que no cedían,
salí de la habitación dirigiéndome hacia la suya con
la idea de suplicarles que pararan un poco, yo no aguantaba más.
Tras esperar unos segundos después de golpear su puerta, apareció
él, todavía anudándose el albornoz blanco. No pude
articular palabra, claramente veía a través del espejo que
tenían justo delante el cuerpo desnudo de ella sobre la cama. Si
me había parecido una chica realmente deseable vestida, allí
tendida, desnuda, igual que la Venus del Espejo de Velázquez, me
pareció divina. ¿Qué ocurre David? dijo ella. No lo
sé Pilar , contestó él mientras me interrogaba con
la mirada. No pude articular palabra alguna. Ella se incorporó de
la cama y cubriéndose con otro albornoz se acercó a la puerta.
Y allí se juntaron los dos, mirándome para de nuevo, volverse
a mirar y reírse. Estaba a punto de estallar de la ira que tenía
contenida, cuando ambos hicieron el gesto de asentir bajando varias veces
sus cabezas, tendiendo sus manos hacia mí, agarrándome uno
de cada brazo, introduciéndome en su habitación. Antes de
que pudiera decir nada ella, mirándome cálidamente con sus
grandes y maravillosos ojos dirigió su dedo a su boca indicándome
que no dijera nada. í‰l al tiempo que me sonreía me guiñó
un ojo. Estaba completamente anonadado. Ese fue el comienzo de la noche
más increíble de mi vida. Me acercaron a la cama, una de
esas antiguas, grandes y altas, con un gran dosel de madera. Ella, llevando
siempre la iniciativa cogió mi mano e introduciéndola entre
la abertura de su albornoz la colocó sobre uno de sus pechos. Al
notar la tersura del mismo, no muy grande pero firme, y el contacto con
su pequeño pezón erecto mi pene comenzó a reaccionar,
ya que estaba ya algo alterado por la visión del espejo. Acto seguido
él comenzó a desabrochar los botones de la chaqueta de mi
pijama. Ella, con la mano que tenía libre estaba ya indagando entre
mis pantalones. Notar su mano buscando mi polla hizo que la erección
se desarrollara completamente. Ella volvió a sonreír, era
curioso que siempre sonriera, y dijo “esto promete”. Y allí
estaba yo, ya completamente desnudo, con mi polla tiesa y siendo observado
por la pareja de los albornoces. Por poco tiempo claro. Ella se dirigió
a él, y le dejó como yo estaba: desnudo. Y con su polla en
otro creciente estado de excitación. Luego él fue el que
le quitó el albornoz a ella. Trío al natural. Sin darme cuenta
cómo ellos se agacharon, se besaron, y se concentraron en mi polla.
No tengo un pene erecto muy grande pero mis amantes nunca se han quejado.
Lo que más les gusta a todas es que es muy muy grueso.

El sexo oral siempre me había
parecido fantástico pero lo que me hizo esa extraña pareja
hace que todavía me estremezca al recordarlo. Ella agarró
mi verga firmemente, y empezó a lamer mis huevos mientras que él
-yo nunca había tenido ninguna experiencia homo- lamía mi
glande con la punta de su lengua. Ese fue solo el principio. Sus lenguas
recorrieron y surcaron cada centímetro de mi polla. Se cruzaban,
se entrelazaban, me succionaban, me mordían, se besaban. Reconozco
que en esa situación no pude aguantar mucho. Me corrí salpicando
sus caras con mi semen. Pero no les importó, continuaron lamiéndomela
y lamiéndose hasta no dejar rastro alguno. Ni siquiera había
podido emitir el más breve de los gemidos. No me habían hecho
ni jamás me han hecho hasta ahora una mamada como la que ellos me
hicieron. Yo seguía sin reaccionar, de pié, junto a ellos.
í‰l mientras, con una completa erección ya, se había
sentado en la cama apoyándose ligeramente en el cabecero mostrando
todo el esplendor de su cipote tieso. Tenía la polla más
larga que yo, también era curva, pero no era tan gruesa. Ella se
acercó a la verga, y colocándose de rodillas sobre ella empezó
a mamársela. Era increíble observar cómo ella se tragaba
por entero la polla de su marido -de lo poco que me había fijado
era en sus anillos-, y la fruición y la pasión que empleaba
en ello. A esa visión se me ofrecía otra igualmente excitante.
Como ella estaba de rodillas sobre la cama, me estaba mostrando un hermoso
culito y un no menos espectacular coño. En un determinado momento
ella paró de chuparle la polla a él para girar su cabeza
y mirándome fijamente me dijo “Es que te vas a quedar ahí
parado. Cómeme el chocho”. Presto me dirigí a ello mientras
ella volvía a concentrarse en la comida de polla que le estaba haciendo
a él. Mejor de lo que parecía. Su coño, completamente
excitado estaba increíblemente húmedo. Su sabor me enloqueció.
Su olor me enajenó. Lamí sus labios con mi lengua. Probé
su dulzura. Y la penetré con ella. Movía mi lengua hacia
dentro y hacia fuera. Sentía las paredes de su sexo contraerse al
hacerlo. Sentía cómo se estremecía a cada acometida.
Y cada vez se humedecía más y más. Estaba a punto
de correrse cuando se incorporó y me dijo “Ven. Cómele
la polla a la vez que yo”. Aún no entiendo cómo mi reacción
fue tan rápida. Sin pensármelo dos veces me acerqué
y le ayude con la mamada. Ella se concentraba en la base y los huevos mientras
yo, tras lamer su glande rosado y suave, empezaba a chupárselo como
si fuera una piruleta. No lo he vuelto a hacer pero he de reconocer que
me excitó sobremanera. Estaba comiéndole la polla a un tío.
Increíble. Me gustaba. Me la tragué entera. Notaba cómo
su glande acariciaba mi garganta. Y noté como él se corrió
dentro. Uf, casi me atraganté. El sabor de su semen, dulce y salado
a la vez, me sorprendió. Gratamente. Me retiré mientras ella
volvía a lamer la polla que yo había chupado. Su culito seguía
allí, elevado. Y me decidí. Nunca había probado follar
por el culo a una mujer. Otra nueva experiencia a probar. Como mi polla
ya estaba lo suficientemente tiesa no perdí tiempo.

Me acerqué, con mi mano recorrí
su coño empapando mis dedos con sus jugos -estaba empapadísima-,
para después dirigirlos a su culito y así lubrificarlo. Acerqué
lentamente mi glande a su deseable orificio y comencé a sodomizarla.
Uf, mucho mejor que el mejor de los coños. Ella gimió y me
dijo que se la metiera entera. Cuando lo hice casi me corro aceleradamente
de nuevo. Menos mal que me puede controlar. Inicié las penetraciones
al tiempo que mis huevos golpeaban el chocho de ella. No sé ni cómo
ocurrió pero mientras yo me la estaba follando por el culo, él
había conseguido penetrarla por su coño. No sé qué
debíamos de parecer pero me daba igual. El placer de ella debía
de ser grandioso aunque no decía nada ni gemía. Debía
de estar volviéndose loca de placer con las dos pollas en su interior,
golpeándose, batiéndose, follándola salvajemente,
porque yo lo hacía, notaba cada penetración de él,
así como estoy seguro que él notaba las mías. Alcanzamos
el cielo, o eso me pareció cuando exhaustos tras llegar al orgasmo
caímos sobre la cama. Y repitieron su ritual, se miraron y sonrieron,
sin decir nada. Y se besaron. Sin decirse nada sabían lo que querían.
í‰l se incorporó, me agarró y me levantó. Ella
se colocó al borde de la cama abriendo sus piernas ofreciendo su
chocho aún humeante y mojado. í‰l se colocó detrás
de mí y enseguida noté cómo, con su polla, recorría
y buscaba mi culo. Más sorpresas. Al notar su rabo me excité.
Mi polla volvía a excitarme porque yo volvía a excitarme.
Ella al notarlo me indicó que me acercara. Agarró mi cipote
y rápidamente se penetró en su coño con él.
Si su culo fue maravilloso su chocho era excelente. Mmm, me estremezo al
recordarlo. Sus labios recorriendo y abarcando mi verga. Y allí,
de pié, comencé a follármela. Mientras lo hacía
podía observar y deleitarme con su cara de placer. Sobre todo con
sus ojos. Ojos que me miraban firmemente y que me decían que no
parara. í‰l seguía jugando con su polla entre mi culo. De
repente noté que me empezó a penetrar con un dedo. Mi culo
al principió se resistió pero me gustó. Estaba gozando
demasiado. Yo me follaba a ella y él me follaba a mí. sacó
su dedo y con su rabo ya bien tieso -no lo veía pero os aseguro
que lo noté- me penetró metiéndome su rabo por completo.
Casi me desmayo del dolor. Pero ese dolor era compensado por el placer
que el coño de ella me estaba dando y por el placer que empecé
a sentir por su polla. Podía notar como golpeaban sus huevos con
los míos. Placentera carambola. Demasiado placentera. Acabé
corriéndome en su interior y poco después claramente noté
como él lo hacía dentro de mí. Yo estaba exhausto,
derrengado. Me tumbé sobre la cama mientras ellos desaparecían
en dirección al cuarto de baño. Enseguida oí el ruido
de la ducha. Me incorporé, agarré los despojos de mi pijama
y me vestí. Me disponía a irme pero tenía curiosidad
por echarles una última mirada. La puerta del baño estaba
abierta y les observé bajo la ducha. Se estaban besando apasionadamente.
Ella jugaba mientras con la polla de él. í‰l tenía
sus brazos alrededor de su cuello. No me prestaron ninguna atención.
Os puedo asegurar que él y yo estábamos disfrutamos de lo
lindo. Pero también os puedo asegurar que la que más disfrutó
fue ella. Estoy completamente seguro de ello. Nos miraba a los dos y abría
y abría sus ojos. Sus ojos. Cierro los míos, los recuerdo
y tengo una erección. No he vuelto a follar como follé con
ellos. Ni creo que lo haga. David. Pilar.

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Resumen del relato:
    Un joven que tiene que pasar unos días solo en Salamanca hasta que llegue su novia observa a una pareja que no para de jugar y que le mantiene despierto y excitado con los ruidos de sexo que provienen de su habitación.

Vacaciones con mi amiga (IV: Los tres muchachos)

Vacaciones con mi amiga (IV: Los tres muchachos) (30)

Al día siguiente de aquel
gran intercambio Carmen me pidió que se lo contara todo, como la
había pasado, si lo había disfrutado, etc. Le conté
todo con lujo de detalles y la dejé tan caliente que enseguida habló
con Manuel y con una pareja amiga para realizar un intercambio con ellos
a la noche siguiente.

Realmente había quedado agotada
y satisfecha con los sucesos del día anterior así que decidí
descansar un poco y el día pasó sin mucho que contar y por
la noche me fui a dormir temprano. Al despertarme me duché, bajé
a desayunar y como mi amiga estaba ocupada ese día me fui sola de
compras. Hacía bastante calor así que llevaba un vestido
bastante ligero, sin sostén y solo una tanga pequeña. Recorrí
el shopping, compré algunas cosas y seguí mirando vidrieras,
obviamente mi persona no pasaba desapercibida para los hombres, que me
decían cosas al pasar, no le di mayor importancia hasta que noté
que uno me seguía, disimuladamente lo miré y pude ver que
no estaba nada mal, era un hombre alto, de ojos verdes, bastante atractivo.
Me siguió por algunos minutos, hasta que decidí tomar algo
fresco y ver qué hacía, realmente la situación del
juego de seducción me estaba gustando y calentándome. Al
sentarme en la confitería y pedir algo vi que él estaba cerca,
esperó a que me trajeron la bebida y finalmente se decidió
y se acercó a mi mesa. Me saludó y me dijo si podía
acompañarme a tomar algo, acepté y nos pusimos a charlar
un rato, su nombre era Esteban y era muy simpático, su conversación
era muy agradable, en otro momento de mi vida nunca hubiera hecho una cosa
así, pero después de todo lo vivido en estos días,
decidí experimentar una nueva experiencia. La conversación
fue subiendo un poco de tono y entrando en el terreno sexual, esto derivó
en que decidiéramos ir a su casa. Fuimos en su auto, ya en el camino
deslizó una mano sobre mis piernas y la fue subiendo hasta llegar
a mi concha, deslizó un par de dedos por debajo de mi tanga y comenzó
a acariciar mis labios y mi clítoris, esto hizo que comenzara a
mojarme mientras uno de sus dedos se deslizaba dentro de mi concha hasta
hacerme alcanzar un sabroso orgasmo. Noté su erección y me
agaché entre sus piernas, bajé su cremallera y saqué
su miembro que estaba bien duro, era un miembro normal de unos 18 cm y
no muy grueso, le empecé a pasar mi lengua por su glande y por todo
su tronco, lo que lo hacía gozar de placer, entonces me la metí
entera en la boca y la empecé a chupar intensamente dándole
chupadas fuertes y profundas, esto lo llevó al éxtasis por
lo que no pudo contenerse demasiado así que acabó en mi boca
lanzando toda su esperma que llenó mi garganta, me la tragué
por completo no desperdiciando ni una gota de aquel liquido que realmente
había empezado a apreciar como un manjar.

Ya estábamos llegando a su
casa así que apenas entramos nos desnudamos y fuimos al dormitorio,
me acosté en la cama y nos besamos apasionadamente, entrecruzando
nuestras lenguas. í‰l bajó hasta mis enormes pechos, chupándolos
y besando mis pezones que se encontraban totalmente erectos, recorrió
con su lengua mi cuerpo hasta llegar a mi pubis y yo abrí bien mis
piernas ofreciéndole mi concha en plenitud, me dio con la lengua
un buen rato y luego pequeñas chupadas sobre mi clítoris
que me hicieron estallar en un nuevo orgasmo. Le pedí que me penetrara,
necesitaba sentir su pija dentro de mí, él acercó
su miembro, que ya estaba otra vez duro como roca, y me penetró
de un golpe, grité de placer, y nos acoplamos en un movimiento de
bamboleo intenso que derivó que ambos alcanzáramos otro orgasmo
que me hizo estremecer al tiempo que él descargaba su torrente de
semen en mi interior. Nos recostamos exhaustos uno al lado del otro y nos
unimos en un beso que me llevó a jugar con mi lengua por su cuerpo,
hasta llegar a su pija que estaba flácida después del polvo
anterior y la limpié y la chupé hasta lograr ponerla otra
vez en erección, entonces lo miré y le pedí que me
cogiera por el culo, Esteban no podía creer lo que oía, no
sólo se había levantado y echado un polvazo con una hembra
como yo, sino que ahora esta le pedía que le diera por el culo.
Obviamente no se hizo rogar, así que me puse en cuatro patas y él
detrás de mí, primero me chupó el agujero de mi ano,
lubricándolo con su saliva y poniéndome a mil, hasta que
apuntó su verga y empezó a penetrarme, mi ano lo recibió
sin mucho esfuerzo, parecía que lo iba tragando y pedía más,
hasta que sentí como sus huevos chocaban contra mis nalgas, empezó
a moverse rápido, yo gemía de placer y le pedía que
me cogiera fuerte, le pedí cambiar de posición, entonces
le dije que se acostara boca arriba y yo me puse de espaldas a él
y me senté sobre su pija, enterrándomela entera en el culo,
lo cabalgué como loca, ambos gemíamos de placer y gozo, hasta
que un orgasmo me hizo acabar lanzando los jugos de mi concha sobre aquella
pija que tenía enterrada por el ano y él explotaba en mis
entrañas regando mis intestinos con toda su leche caliente.

Debía volver a casa, así
que nos duchamos y él se ofreció llevarme, acepté
y al llegar nos despedimos y quedamos en hablarnos para un nuevo encuentro.

Al entrar a casa, Carmen ya se estaba
preparando para salir, la ayudé a terminar de prepararse y al rato
se fueron junto con Manuel, me avisó que Aldo le había hablado
y que volvería dentro de media hora. Pensando que podríamos
pasar la noche solos, me fui a mi habitación a cambiarme de ropa,
sólo me puse una tanga y un camisón corto transparente que
no dejaba nada librado a la imaginación. Me quedé leyendo
un rato hasta que sentí la puerta de calle, bajé para sorprenderlo
y la que se llevó la sorpresa fui yo, ya que Aldo no venía
solo, sino que estaba acompañado por dos amigos. Ahí estaba
yo frente a aquellos tres muchachos prácticamente desnuda y sin
saber qué hacer, decidí tomar las cosas naturalmente y me
acerqué a ellos y los saludé, los amigos de Aldo no salían
de su asombro y no podían dejar de ver mis tetas a través
del fino camisón. Aldo me los presentó, eran José
y Pablo, compañeros de él en el equipo de fútbol,
y que habían venido a tomar algo y pasar el rato. Les di un beso
a cada uno y le dije que fueran al living, que yo iba a ponerme algo más
apropiado y luego les iba a servir algo de comida. Al subir la escalera
sentía como ellos clavaban su mirada en mi culo, que sólo
estaba cubierto por la tanga que se metía dentro de mis nalgas y
que el camisón dejaba ver por su transparencia. Me cambié
y me puse sólo un vestido muy corto y bastante escotado, es que
realmente disfrutaba excitar a esos muchachos y me hacía sentir
muy bien. Al bajar para ir a la cocina pude escuchar la conversación
de Aldo y sus amigos, ellos le decían lo buena que yo estaba y que
les encantaría cogerme, que de solo verme habían tenido una
erección, etc. Aquello me agradó mucho y también me
puso un poco caliente, fui a preparar unos bocadillos y algo fresco y esperé
a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Les llevé
la comida y al verme con el vestido que llevaba se quedaron otra vez mudos.
Me invitaron a pasar un rato con ellos, charlamos y empezamos a tomar algunas
cervezas. El alcohol me puso a punto para hacer lo que pensaba desde que
había visto a los tres chicos.

Los empecé a provocar y a
hablar de temas sexuales, noté como los tres tenían una tremenda
erección, entonces me acerqué a Aldo y lo empecé a
besar y llevé mi mano hasta su entrepierna y le acaricié
el bulto, esto animó a los otros dos que se me vinieron encima y
me empezaron a meter mano por todos lados, hasta que me sacaron el vestido
y la tanga, dejándome totalmente desnuda, entonces me senté
en el sillón y les dije que se desnudaran y se pusieran frente a
mí. Lo hicieron rápido, así que enseguida tuve frente
a mí tres vergas erectas apuntando a mi cara que me dieron otra
sorpresa. Ya conocía la de Aldo y Pablo tenía un miembro
de unos 15 cm, pero José portaba una verga grande y gruesa, debería
medir unos 26 cm, que me hizo recordar a la del negro Wilson.

Ante tan placentera visión
tomé la verga de José y me la metí en la boca, mientras
con las dos manos masturbaba las otras dos pijas, las fui alternando en
mi boca chupando una por vez. Luego Aldo puso su cabeza entre mis piernas
y comenzó a chupar mi concha, mientras yo seguía chupando
a los otros dos. La lengua recorriendo mi interior me provocó un
orgasmo intenso que Aldo degustó en su boca, entonces se incorporó
y me penetró hasta el fondo, el placer que me estaba dando hizo
que me metiera la pija de Pablo hasta el fondo de mi garganta y lo chupara
hasta lograr que me acabara todo dentro de mi boca, tragué todo
lo que pude pero la cantidad de leche desbordó de mi boca y corrió
por mis labios hasta mis pechos, al mismo tiempo Aldo aceleraba sus movimientos
y se derramaba en mi interior. Aldo le dio su lugar a José, que
debido a la excitación que llevaba metió de un golpe todo
su enorme pija en mi concha, grité mezcla de dolor y placer pero
luego pedía más, alcancé mi orgasmo al mismo tiempo
que José que tuvo una abundante acabada en mi concha. Al retirar
su pija el semen corría entre mis piernas, chupé las tres
pijas hasta dejarlas limpias y esto hizo que las tuviera listas otra vez
para mí. Ahora la quería sentir por el culo, así que
me puse en cuatro patas y uno a uno me fueron cogiendo. Mientras me daban
por el culo yo le chupaba la pija al siguiente, y así lo hice hasta
que los tres me dejaron sus acabadas en mi culo. Pero todavía necesitaba
más, así que los volví a poner a punto y esta vez
recosté a José en el piso y lo monté por la concha,
entonces le pedí a Aldo que me la diera por el culo, así
volví a experimentar una doble penetración con la que pude
alcanzar otros dos orgasmos maravillosos. Fuimos cambiando de posición
pero siempre tenía dos pijas adentro hasta que mientras Aldo me
daba por la concha y José por el culo, en un momento me la sacó
de mi ano y la dirigió también a mi concha, no entendía
bien que pasaba y pensaba que no podía ser capaz de hacerlo. Pero
el muchacho fue buscando posición y lentamente empezó a penetrar
en mi concha junto con la pija de Aldo que ya estaba dentro, la sensación
de sentir dos pijas dentro de mi concha era increíble, me sentía
totalmente llena, las paredes de mi concha estaban dilatadas al máximo
pero se envolvía a aquellas vergas dándome un placer excepcional
y provocándome varios orgasmos que terminaron con aquellas dos vergas
explotando dentro de mí lanzando torrentes de leche en mi interior
que inundaron mi concha y desbordó corriendo por fuera de ella.
Me levanté y vi a Pablo pajeándose con la escena, mi concha
estaba ardiendo pero le ofrecí mi culo para que en un par de embestidas
me lo llenara con su semen.

Estaba rendida y satisfecha pero
aquellos tres muchachos no me querían dejar por lo que empezaron
a manosearme y chuparme, lo que hizo que sus penes reaccionaran, mis agujeros
ya no resistían así que les pedí que me bañaran
con su leche, Aldo y Pablo se pusieron cada uno a un costado de mi cara
y José puso su verga entre mis tetas. Chupé las vergas hasta
lograr que estas empezaran a escupir chorros de leche, las de Aldo y Pablo
colmaron mi boca y mi cara, mientras José llenó mis tetas
y mi cuello. Finalmente se las chupé hasta dejarlas totalmente limpias,
me levanté les di las gracias y me fui corriendo a mi habitación,
antes que quisieran continuar. Había gozado de una noche inolvidable
pero estaba realmente agotada y no podía tener más sexo por
esa noche, aquellos tres muchachos me habían hecho gozar más
allá del limite y quedé totalmente extenuada, pero a pesar
de todo estaba muy feliz por todo lo vivido. Me bañé y caí
en mi cama rendida, me dormí complacida y pensando que otras noches
me esperarían, las noches llegaron, pero eso se los cuento en la
próxima historia.

Continuará…

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Resumen del relato:
    Nuestra amiga sigue de vacaciones y éstas son cada vez más calientes. Se va a la cama con un hombre que conoce en un centro comercial y goza por sus dos agujeros. Pero la fiesta continúa con el hijo de sus anfitriones y sus dos fogosos amigos que disfrutan totalmente de ella.

Trío de lujuria

Trío de lujuria (30)

Me encontraba de viaje y como estaba
algo aburrido, me dirigí a un local cercano al hotel donde me hospedaba
a tomar una copa, en ningún momento había pensado lo que
me esperaba en ese local.

Nada más entrar y pedir una
copa me sentí observado, había una pareja sentada frente
de mí y noté que mientras charlaban lo hacían refiriéndose
a mí. Era una pareja joven, de unos 30 años; ella bastante
atractiva, con una blusa bastante escotada, bajo la cual se movía
un pecho voluminoso y por lo que parecía muy suelto, o lo que es
lo mismo no llevaba sujetador; él un chico normal, pelo largo delgado
y con buena planta. Nuestras miradas se cruzaban, y la chica se acercaba
a él de modo insinuante, rozándole con su pecho, intentado
ponerme cachondo, pensé, y, la verdad es que lo estaba consiguiendo.

Tras un rato de insinuaciones, caricias
con él y algún pequeño morreo, siempre con los ojos
puestos en mí y haciéndome algún que otro guiño,
podía ver desde donde estaba cómo movía su mano sobre
el paquete de él, como si le estuviese acariciando la polla mientras,
me miraba con intensidad y pasaba la punta de la lengua por sus labios,
el chico se levantó arreglándose el paquete como mejor pudo,
se notaba que estaba empalmado, se dirigió al servicio.

Sin pasar dos minutos la chica me
hizo señas que me acercara a su mesa. Un poco intrigado decidí
acercarme. Hola, ¿te apetecería tomar una copa con nosotros?.
Ante este saludo. Contesté pues sí, ¿por qué
no?

Siéntate, me senté
a su derecha, pues a su izquierda estaba el asiento de su compañero.
Desde que entraste nos fijamos en ti y nos gustaría poder pasar
tomar una copa y pasar ardiente velada contigo, si no tienes inconveniente,
claro. Me dijo.

La verdad es que eres muy atractiva,
pero estás acompañada, y no me gusta interferir en medio
de una pareja así por las buenas. No quisiera tener problemas con
tu acompañante.

No te preocupes por él, estará
encantado de que participes con nosotros, creo que le has gustado tanto
o más que a mí. Para que lo tengas más claro, somos
una pareja que nos gusta practicar el sexo a tres en todas sus variantes,
mi compañero es bisex y le gustan tanto las chicas como los chicos,
lo pasaríamos muy bien.

Su mano ya se deslizaba sobre mi
muslo o comenzó a acariciarlo, sus caricias se hicieron cada vez
más intensas e iba subiendo hacia la entrepierna. Se me estaba poniendo
la polla morcillona, y terminó de ponerse dura cuando ni corta ni
perezosa comenzó a acariciarme los huevos y la polla sobre del pantalón.

Solemos disfrutar mucho con los
tríos, verás como al final te va a encantar.

Me está encantando ya, pensé
para mí.

Quitó la mano de mi polla
y tomando la copa me pidió un brindis, tocamos las copas y tras
beber un trago, me dijo: Si estás decidido, ¡acompáñame!.

Se levantó y yo me fui tras
ella, pues me había puesto la polla lo suficiente dura como para
que solo pensase en follármela. Movía el culo de forma que
parecía estar pidiendo guerra, sabía moverse la muy condenada,
tenía una nalgas rotundas que se le marcaban bajo la fina tela del
traje, que transparentaba la sombra del tanga negro que llevaba puesto.
Si estaba cachondo, el verla caminar ante mí, ofreciéndome
su esplendoroso cuerpo, terminó con las pocas dudas que albergaba
sobre si acompañarla o no, se dirigió al guardarropa y yo
detrás como un autómata pues no podía apartar la vista
de sus nalgas, qué bien movía, la condenada, aquel culo rotundo
y hermoso que tenía, aquella visión se bastaba para despertar
a un muerto, era digno de ver cómo lo movía, insinuando y
provocando. Pues, no sólo yo, que iba tras de ella, tenía
la vista fija en cómo se movía, por donde pasaba, todos se
la comían con la vista, al final me sentía orgulloso de ir
tras una hembra de ese calibre que me estaba pidiendo la acompañase
para follar como locos.

Retiramos los abrigos del guardarropa
y salimos a la calle, se dirigió a un coche que estaba frente a
la puerta y abriendo la puerta trasera, me invitó a subir, entre
tras ella y nada más arrancar al coche comenzó a acariciarme
la polla sobre del pantalon, mientras me ofrecía su boca para que
la besase. La besé y acaricié sus pechos, mientras ella pugnaba
con el cierre del pantalón para abrirlo y liberar mi polla, la sacó
fuera del pantalón y tras acariciarla con sus manos, me dijo que
quería chupármela, me acomodé en el asiento de forma
que me la pudiese chupar sin ningún impedimento. Comenzó
por pasarle la lengua, desde el prepucio a la base, la lengí¼eteaba
como si fuera un helado, luego comenzó a chupar el capullo. Qué
bien lo hacía la condenada, terminó metiéndosela toda
en la boca, comenzando a chuparla como un pirulí, desde la base
a la punta, cuando llegaba a la punta la exprimía y la sorbía,
como si fuese un sorbete, luego se la tragaba toda de nuevo.

Estaba a punto de explotar, cuando
noté que el coche se paraba, habíamos entrado en un garaje
y ni siquiera me había dado cuenta. Se abrió la puerta y
su acompañante me invitó a bajar, intente guardarme la polla
pero ella no me dejó, no te preocupes aquí no hay nadie,
sólo nosotros. Me bajé un poco cortado, pues bajarme de un
coche con la polla fuera y goteando a punto de correrme, es algo que no
me había pasado nunca, ella se bajó tras de mí y comenzó
a besarme en la boca, mientras me acariciaba la polla, su amigo se agachó
a mi lado y cogiéndome la polla comenzó a chupármela,
cómo chupaba el chaval, parecía que tenía una succionadora
por boca, creo que me estaba sacando hasta la médula espinal.

Si sigue chupando me voy a correr,
le dije a la chica.

Déjalo descansar un poco,
que no se corra todavía. Vamos arriba.

Me guardé la polla dentro
del pantalón como mejor pude y les seguí hasta el ascensor.
Nada más entrar en su apartamento comenzaron a desnudarme mientras
me iban acariciando y besando por todo el cuerpo. Mientras ella me morreaba
en la boca él me chupaba los pezones, me acariciaba la polla, los
huevos, las nalgas, luego acercó su boca a la nuestra y comenzamos
a besarnos los tres, mientras se iba quitando la camisa el chico se arrodilló
ante mí y comenzó a chuparme la polla, ella se desnudaba
sin dejar de besarme y chuparme la boca, la lengua, se bajó a mi
polla y se la disputaban los dos, ahora chupa uno, ahora la otra.

No puedo más, me voy a correr,
les dije. Aguanta un poco. Dijo ella, mientras me soltaban la polla, me
quedé con la polla dando saltos y goteando, mientras se levantaron
y comenzaron un ritual de besos en el pecho, la boca, la cara, la espalda,
las nalgas, creo que me besaron y chuparon todo el cuerpo, pero procurando
no tocar mi polla, evitando que me corriese.

Así nos darás más
leche luego.

En esto ya habían terminado
de desnudarse, mientras ella frotaba sus pechos en mi espalda y acariciaba
mis nalgas él me chupaba las tetillas, me pasaba la lengua por los
muslos, por todos lados menos por la polla, no querían dejarme correr.
Nunca me había pasada nada parecido, pues estaba deseando correrme,
si que con el más leve roce de unos labios o de una mano, me hubiese
corrido, pero lo evitaban por todos los medios. Ella fue bajando con el
masaje de sus tetas a mi espalda mientras me chupaba y me pasaba la lengua,
cuando llegó a mis nalgas, comenzó a acariciármelas
y abrírmelas mientras metía la lengua buscando chuparme el
ojete. Era un sensación indescriptible, me chupaban y acariciaban
por todos lados, incluidos los huevos, pero la polla no la tocaban para
nada. Terminaron rotando sus posiciones ahora ella estaba delante de mí
chupando mi boca, las tetillas, mientras él se frotaba contra mi
espalda, noté como ponía su polla en medio de mis muslos
y con la misma me golpeaba los huevos a la vez que acariciaba mi ojete,
me abría las nalgas para que la sintiese en toda su extensión,
tenía una buena polla y la sabía usar, se notaba que tenían
bastante experiencia en este tipo de relaciones, ya me tenía culeando,
deseando sentir ese trozo de carne caliente y dura dentro de mí,
pero la falta de lubricación impedía que entrase, no sé
cuánto tiempo me estuvieron gozando de esta manera; hasta que ella
dijo:

Vamos a la cama.

Entramos al dormitorio era muy amplio
con varios butacones y una cama gigante en medio, allí cabía
mucha gente, era un dormitorio preparado para las orgías, para disfrutar
de los mejores placeres del sexo. La chica se tendió en la cama
con las piernas abiertas y nos dijo: ahora me toca a mí, hacedme
disfrutar.

Nos abalanzamos sobre ella y comenzamos
a chuparla por todos lados, los pechos, los muslos, el sexo, la boca, nos
íbamos rotando, pasando de una zona del cuerpo a la otra, a veces
coincidíamos en la boca los tres juntos chupándonos e intercambiando
saliva.

Me tendieron boca arriba y la chica
se sentó sobre mi cara, comencé a chuparle el coño,
mientras le metía los dedos y le acariciaba las nalgas y el ojete.
El chico se puso tras ella y se la metió en el coño, ver
su polla entrando y saliendo del coño que me estaba comiendo, me
ponía más a gusto si cabe, yo ya chupaba de todo, el clítoris
de ella, los huevos de él, al ver que no me retraía sacó
la polla del coño de la chica y me la metió en la boca, chupé
su polla, mientras la acariciaba a ella, luego se la volvía a meter,
la sacaba y la metía en mi boca, así estuvimos un rato, hasta
que ella comenzó a moverse más fuerte, notaba sus contracciones
y cómo se apretaba contra mi boca, me restregaba su coño
en mi cara, mientras le pedía a su compañero que le diese
más fuerte, terminó corriéndose en mi boca, con unos
jadeos y unas contracciones que demostraban que estaba disfrutando de una
corrida bestial, me llenó la boca y la cara con sus jugos, mientras
él seguía dándole cada vez más fuerte, no tardó
mucho en correrse, podía notar cómo le metía la polla
hasta el fondo del coño, cada vez que le echaba un chorro de leche,
las contracciones de sus huevos y con qué potencia le llenaba el
coño de leche.

Tras la corrida mutua, se dedicaron
a hacerme disfrutar, comenzaron a chuparme la polla a dúo, mientras
me acariciaban los muslos, me llenaron de saliva la polla, saliva que sentía
bajar por mis huevos y llegar hasta el ojete, donde unos dedos, se dedicaban
a meter dentro, cada vez era más la saliva y más los dedos,
me estaban dando un gusto enorme, no sé si por la chupada que estaban
dando a mi polla, por la saliva que resbalaba por mis huevos o por los
dedos que me habían metido abriendo mi culo, ya era demasiado y
no pude aguantar más, me corrí a borbotones, me salían
los chorros de leche desde el fondo de mi alma, tenían razón
cuando me dijeron anteriormente que así les daría más
leche, creo que nunca había disparado tanta leche en un misma corrida.
Salían los chorros de leche uno tras otro y no paraba, se peleaban
entre ellos para saborear mi leche, se la comían toda, pasándosela
de uno a otro con su lengua y lamiéndose la cara mutuamente, pues
parte de ella había ido a sus caras. Qué fenomenal corrida,
realmente valió la pena esperar, disfruté con la corrida
como nunca lo había hecho, sentía que la leche me salía
de la espina dorsal, como si me estuviesen chupando la médula espinal.
Tras dejarme seco por completo la chica me llevó a otra habitación,
en el centro de ella había una bañera gigante, llena de agua
burbujeante, nos metimos en ella y al momento nos estábamos morreando
y acariciando, yo chupaba sus pechos, sus labios, su cuello, mientras le
acariciaba el clítoris y metía los dedos en su coño,
mientas ella me acariciaba la polla, los huevos, dábamos vueltas
en el agua abrazados, besando nuestras bocas y acariciándonos.

En esto llegó su compañero
y puso su polla entre nuestras bocas, comenzamos a chupársela a
dúo, mientas él me acariciaba el culo, abría mis nalgas
y me masajeaba el ojete. La chica se sentó en el borde de la bañera
y me atrajo hacía ella besándome y pidiéndome que
le chupara los pechos y el coño, se tendió hacía atrás
dejando su coño abierto ante mi boca, que no me pude resistir a
chupar. Su compañero se había dedicado a comerme el culo
y lo hacía maravillosamente bien, me abría las nalgas con
las manos, mientras metía la lengua y lo ensalivaba estuvo así
un rato hasta que comenzó a meter sus dedos en mi culo, primero
uno, luego otro, yo seguía comiendo el coño y los pechos
a la chica y me decidí a tenderme sobre ella y meter mi polla en
su coñito abierto, nada más clavársela levantó
los pies y cruzó sobre de mi espalda, en esta postura mi polla entraba
hasta el fondo de su coño, pero también me dejaba prisionero
a lo que quisiera hacer su compañero con mi culo.

No tarde mucho en sentir que los
dedos eran sustituidos por algo más gordo, era su polla que pugnaba
por abrirme el ojete y penetrar en mi interior. Al principio, costó
un poco e intenté apartarle, pero ella me sujetó mientras
susurraba a mi oído: aguanta un poco, que te va a gustar mucho.

Sentí un poco de dolor cuando
comenzó a entrar, luego comenzó un vaivén lento, un
mete y saca súper lento y acompasado que me empujaba a meter mi
polla cada vez más hondo en el coño de ella, que no paraba
de besarme y decirme cosas al oído: te gusta, siento tu polla en
el fondo de mi, notas cómo te abre el culo…

A estás alturas ya lo que
sentía era un placer enorme, tan enorme como la polla que tenía
en mi interior, que me taladraba ahora con más intensidad y fuerza,
cada vez empujaba con más ganas, lo que hacía que yo le pegase
unos embates bastante fuertes a ella, que suspiraba, mientras me apretaba
contra de ella y como mejor podía frotaba su coño contra
mi pubis. No tardé mucho en notar las contracciones de ella, mientras
me chupaba y mordía los labios: me estoy corriendo, qué gusto,
qué locura, qué placer… mientras yo seguía dándole
que te pego y su compañero no paraba de follar mi culo, cada vez
lo sentía más adentro, era tanto el placer que me corrí
yo también entre suspiros y contracciones comencé a soltar
leche en el interior de ella, mientras notaba cómo mi culo se abría
cada vez más para recibir tan tremenda polla y tanto gusto como
me estaba dando.

Sin terminar de correrme noté
como el chico comenzó un mete y saca más fuerte y sentí
como los chorros de semen invadían mi interior, fueron tres o cuatro
chorros seguidos, acompañados cada uno de ellos de un empujón
que me hacía sentir su polla en toda su intensidad, grandeza y grosor,
tenía una buena polla, el condenado, y la sabía usar de forma
maravillosa. Nos desasimos del abrazo y terminamos revolcándonos
en el agua los tres, nos enjabonamos mutuamente y en el momento en que
consiguieron que se me pusiera la polla dura nuevamente el chico se tendió
en el lugar que antes ocupo ella y poniendo los pies en alto me pidió
que le follase. Era algo que estaba deseando, una pequeña, pero
gratificante venganza después de la sabrosa, aunque en sus comienzos
algo dolorosa follada que me había dado hacía poco rato.
Sin pensarlo mucho, puse la polla en su ojete que estaba lubricado con
el jabón que se había puesto y de un golpe le metí
más de la mitad de la polla. Se contrajo un poco por el dolor que
le produje, pero luego tiró de mí y cogiéndome por
las nalgas, me pidió que se la metiese hasta el fondo, que lo follase
con fuerza, con ganas:

Dame duro, quiero sentir tu polla
en toda su intensidad, fóllame…, mientras la chica se dedicaba
a acariciarnos y besarnos a los dos, chupaba su polla, sus pezones, lo
besaba en la boca, volvía a sus pezones, su polla, mis pezones,
mi boca, así estuvo hasta que el chico le pidió que se subiera
sobre de su polla y se la metiese. Se sentó sobre de su polla y
se la metió en el coñito, luego se tendió sobre él
dejando su culo abierto ante mis ojos, era una invitación irresistible
y tras acariciarlo con un dedo y un poco de saliva saqué mi polla
de dentro de él y me fui a por ella. Puse la polla en su ojete y
comencé a empujar, costó un poco para que entrará,
pues al tener la de él dentro, se hacía más difícil
abrirla, cuando entró la cabeza de la polla, dio un gemido que estuvo
a punto de hacerme desistir, pero las palabras de su compañero,
me obligaron a seguir adelante: dale con ganas, rómpele el culo,
le encanta sentirse llena. Y la voz de ella: sigue, hasta dentro, no pares,…,
comencé a moverme dentro de ella, primero suave y lentamente, luego
con más intensidad, mientras ella se contorsionaba, para sentir
las dos pollas a la vez, no tardó mucho rato en ponerse a gemir
y contorsionarse como una loca, se estaba corriendo de una forma endemoniada,
parecía que le estaba dando un ataque, pero un ataque de placer.
Se corrió ella y nosotros casi a la vez, pues al verla corriéndose
de esa manera, tan fuerte y tan violenta, me llevó a correrme sin
más dilación, podía sentir cómo me exprimía
la polla con su culo, cómo lo cerraba y lo contraía alrededor
de mi polla.

Desfallecidos nos quedamos dentro
del agua unos diez o quince minutos, luego el chico trajo unas bebidas,
conectó el yakuzi, nos relajamos un rato y tras una buena ducha
me dirigí a buscar mi ropa, la chica salió conmigo y tras
ayudarme a buscar la ropa y vestirme me besó en la boca mientras
me despedía me dijo: lo hemos pasado fantásticamente contigo
igual puede haber otra ocasión. Se puso una bata y me acompañó
hasta el garaje, se quedó en el ascensor y me dijo que cogiese el
taxi que estaba esperando. Subí al taxi y le di la dirección
del hotel sin molestarme en mirar o preguntar dónde estaba, pues,
la discreción es lo primero en estos casos y el tener el taxi esperando
era síntoma de que lo habían llamado precisamente para que
no tuviese que estar buscando uno o deambulando por las calles adyacentes
en su busca.

He vuelto dos veces al mismo lugar
pero no los he encontrado, lo podremos repetir algún día,
la verdad es que me gustaría, pero claro no depende de mí
solo, ellos tienen la palabra.

Mi correo es: POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Un joven está tomándose una copa cuando su atención se ve atraída por una pareja que intenta excitarle adrede. Y le invitarán a unirse a ellos en la cama.

Primer trío con nuestro amigo

Primer trío con nuestro amigo (30)

En otras ocasiones les he contado
las experiencias que hemos vividos juntos mi esposa y yo, tanto en un trío
con una amiga mía con en dos deliciosos intercambios de pareja.
Lo último que hemos vivido fue, a ciencia cierta, lo que más
excitó a mi esposa llegando a excitarse como nunca antes se había
excitado.

Todo comenzó al año
pasado cuando estuvimos contactando algunas parejas para poder hacer algún
intercambio. Conocimos una pareja muy atractiva en la que ambos resultaron
ser muy agradables pero ella decidió no continuar a mayores. Por
diversas circunstancias, él y yo volvimos a coincidir y le platiqué
sobre lo mucho que le excitaba a mi esposa el hacer el amor con dos hombres
a la vez. A él le agradó la idea y me propuso que lo comentara
con ella para que, en caso de que mi esposa aceptara, nos pudiéramos
poner en contacto para vernos y poder estar juntos los tres.

Pasaron varios meses y un día,
mientras hacíamos el amor mi esposa y yo, le comenté que
me gustaría verla hacerle el amor junto con otro hombre ya que quería
que gozara al máximo con dos vergas para ella sola. La sola idea
la puso extraordinariamente cachonda y me regaló un orgasmo delicioso.
Después de esa deliciosa sesión de sexo, al comentar con
ella sobre la posibilidad de un trío, me respondía que tenía
ciertas dudas ya que involucrar a otro hombre en la relación podría
ser arriesgado en caso de que él se involucrara sentimentalmente
con ella.

Pasó el tiempo y comenté
esto con mi amigo llegado a la conclusión de que la mejor manera
era que él mismo platicara con ella y la convenciera de que sus
temores con él eran infundados. Un día, mientras hacíamos
las compras, sonó el celular de ella y era él. Ella inmediatamente
se puso colorada y le cambió el tono de voz. Después de varios
minutos en los que no sé qué tanto hablaron, ella colgó
y me sonrió de una manera muy especial. Le pregunté quien
había sido y me dijo que Manuel. Me platicó someramente que
le comentó sus fantasías así como sus dudas y él,
de manera honesta y galante, le demostró que solamente quería
hacerle pasar un momento muy agradable y ayudar a cumplir su fantasía.

Esa noche hicimos el amor y por
primera vez fantaseamos poniéndole nombre al otro hombre que penetraba
y hacía gozar a mi mujer en nuestras mentes. Ella tuvo no sé
cuantos orgasmos soñando con esa otra verga dentro de ella.

Así pasaron los días
y por fin pudimos hacer posible su fantasía. Nos pusimos de acuerdo
para vernos a comer y llegamos al restorán antes que él.
Al poco rato llegó Manuel vestido con una chamarra de piel y a mi
esposa se le salían los ojos del gusto. Platicamos, comimos, y entramos
en confianza. Comentamos sobre nuestros gustos íntimos y decidimos
irnos a nuestra casa.

Llegamos y le ofrecí una
cerveza y yo tomé otra. Mi esposa estaba completamente excitada
pero muy nerviosa. El le hacía preguntas pero ella sólo sonreía.
Me senté junto a ella y la empecé a acariciar diciéndole
a Manuel que ella es un poco recatada en cuanto al cachondeo verbal se
refiere, pero que una vez desnuda y haciendo el amor, es toda fogosidad
y pasión.

El se sentó del otro lado
de ella y le empecé a acariciar los pechos. Le levanté la
blusa y pasé mis manos sobre sus pezones. Ella solamente suspiraba
y cerraba los ojos. í‰l le abrió el sostén y empezó
a mamar sus pechos mientras yo desabotonaba su pantalón y le metía
los dedos en el coño. Fue enorme mi sorpresa al encontrar que sus
jugos rebosaban mojando completamente sus bragas y chorreando hasta su
culo. Me agaché y mientras me masturbaba, me metí su pezón
libre en la boca mientras Manuel mamaba deliciosamente su otro pezón;
ella gemía y su cuerpo temblaba como hoja. Le quité la blusa
y ella empezó a masturbarlo sobre el pantalón abriendo el
cierre y sacando una verga dura y parada como a ella le gustan. Al principio
solamente la masturbaba y después de besarla, la empujé ligeramente
para que se animara y se metiera esa rica verga en la boca. Ella me volteó
a ver con una sonrisa indefinida y fue el último vestigio de pudor
que tuvo durante la tarde. Me encantó ver como empezó a devorar
esa verga mientras le acariciaba los huevos. Su boca tragaba la verga de
Manuel casi hasta los huevos y le arrancaba gemidos de placer. La terminé
de desvestir mientras ella lo ayudaba a él y, una vez desnudos,
volvió a tragarse esa enorme verga mientras yo terminaba de desvestirme
y le masturbaba el coño y me lo comía. Le dije a ella que
si quería que se la metiera a lo cual, solamente respondió
sentándose sobre él dándole la espalda y metiéndose
toda esa verga hasta adentro, habiéndose puesto él un preservativo
previamente. Yo me puse delante de ellos (por cierto, estábamos
en la sala de mi casa por lo que ellos permanecieron en el sofá
mientras yo me senté en uno de los sillones) y observaba detenidamente
una de las imágenes más cachondas que he visto en mi vida:
Veía a mi esposa completamente de frente, sentada recargada en el
pecho de él, mientras le acariciaba los pechos; veía las
piernas de ambos completamente abiertas, especialmente las de ella, y su
coño abierto como una flor deliciosa.

Estaba completamente mojado y congestionado
y la verga de Manuel entraba y salía por completo de la intimidad
de mi esposa. Me acerqué aún más y la besé
en los labios sintiendo en su beso cachondo toda su excitación.
Le acariciaba los pechos y empecé a masturbarle el coño.
La jalé hacia mí y se levantaron quedando ella parada con
el cuerpo reclinado y él detrás de ella. Mi esposa empezó
a comerse mi verga mientras él la penetraba con fuerza desde atrás;
podía sentir los empujones de su cadera en la boca de mi esposa
al mamarme. Después de un buen rato así, les dije que se
volvieran a sentar y que ella se metiera su verga por el culo. Así
lo hizo y disfruté mucho viendo cómo ella se guiaba esa enorme
herramienta a su rico ano sentándose en él hasta tenerlo
completamente adentro. Me incliné y le mamé un poco el coño
sintiendo una humedad deliciosa en él después de haber sido
cogida. Me levanté y puse mi verga frente a su coño y traté
de metérsela. Era una posición difícil por lo que
fue muy problemático hacerla durar.

í‰l se levantó un momento
y fue al baño. Ella aprovechó para sentarse en mi verga y
de un solo empujón se la introdujo toda gritando y gimiendo de placer.
Manuel la había puesto extraordinariamente cachonda y sería
difícil satisfacerla completamente ese día. Mientras ella
subía y bajaba sobre mi verga, empecé a acariciarle las nalgas
y los pechos mientras la besaba y le decía lo mucho que me gustaba
verla así de caliente. Ella sólo gemía y paraba más
sus nalgas para que le metiera los dedos en el culo abierto por la verga
de su amante. Le pregunté qué quería hacer y me pidió
que Manuel le metiera la verga sin condón, ya que quería
sentir todo su semen llenando su coño caliente. En eso él
se acercó a nosotros y ella, sin salirse de mi verga, se metió
todo su pene en la boca dándole una mamada de campeonato a escasos
centímetros de mí. Se fue girando hasta quedar de lado, posición
en la cual le podía meter los dedos en el culo hasta adentro y ella
se fue tragando aún más esa verga hasta llegar casi a sus
huevos. La levanté y vi como se abrazaban tiernamente mientras se
masturbaban mutuamente. Veía claramente como los dedos de cada uno
masturbaban con pasión y ternura el sexo del otro mientras se besaban
cachondamente. Ella empezó a frotarse la verga en el coño
poniéndose nuevamente muy caliente. Intentó metérselo
dentro pero de frente era un poco difícil. Yo me levanté
y la tomé por debajo de las axilas y la apoyé contra mi pecho.
Manuel solamente la levantó de la cadera y su verga entró
en su coño hasta adentro. Ella subió las piernas aún
más y recibió una cogida de antología siendo sostenida
en el aire por su esposo y por su amante al mismo tiempo.

Después de un orgasmo que
brotó de lo profundo de su garganta, les dije que nos fuéramos
a la recámara. í‰l iba adelante y lo siguió mi esposa.
Ella movía las caderas desnudas cachondamente y al entrar al cuarto
vi cómo ella ya se encontraba entre las piernas de él tragándose
nuevamente su verga. Me puse detrás de ella y empecé a mamar
su coño haciendo una cadena de lenguas y sexos muy rica. Ella se
fue incorporando y se sentó a horcajadas sobre de él viendo
cómo se introducía nuevamente esa verga en su coño.
Inició un movimiento de caderas de locura y sus gemidos eran música
para mis oídos y, me imagino, que para todo su amante. Ella me volteó
a ver y me pidió que le metiera la verga por el culo. Me subí
a la cama y sin mucho esfuerzo le metí mi verga de un solo empujón,
gimiendo ella de placer. Ella se movía como una posesa y sentía
que lo apretado de su esfínter me sacaría la leche en poco
tiempo. Preferí, después de otro orgasmo más de ella,
salirme de su culo y dejarlos gozar hasta que él se chorreara dentro
del coño mojado de mi mujer mientras yo me masturbaba la verga.

Ella gritaba aún más
y él se comía sus pechos y su boca mientras le acariciaba
sus nalgas arrastrándose juntos a un orgasmo de antología.
Ella se arqueó y gritó de placer mientras él se tensaba
y le llenaba el coño de leche. Veía cómo mi esposa
se movía como en espasmos para ordeñar la verga de su amante
hasta la última gota. Poco a poco se fue saliendo de él y
se acostó a su lado poniendo su coño rezumando de leche frente
a mí. Como ya he comentado en otras ocasiones, a ella le encanta
que la masturbe y le mame el coño después de que se la han
cogido por lo que ni tardo ni perezoso me metí entre sus piernas
para degustar su coño empapado. Ella empezó a excitarse nuevamente
y al tenerla al borde del orgasmo, me puso sobre ella y la clavé
la verga de un solo golpe. Su coño estaba muy abierto pero con una
textura deliciosa por toda la lubricación y el semen dentro de ella.

Era como si las paredes de su coño
fueran 10 veces más suaves y calientes que antes. Quise penetrarla
en esta posición porque esto le permitió meterse le verga
flácida de su amante en la boca para dejarla completamente limpia
de semen y de sus jugos mientras me la cogía con pasión.
Duramos así hasta que esa imagen de la verga dentro de su boca,
de sus pezones parados y sus gemidos fue demasiado y me vine dentro de
ella en orgasmo delicioso, mezclando mi semen con los jugos sexuales de
ambos. Mi verga seguía dura a pesar de haberme chorreado por lo
que me la seguí cogiendo llevándola a un último orgasmo
que resultó ser menos violento pero más profundo, después
de tanta carga sexual acumulada.

Al recuperar el aire, comentamos
sobre lo rico que había estado y él nos pidió poder
bañarse mientras nosotros nos acariciábamos en la cama. Lamentablemente
él debía retirarse por lo que no pudimos continuar esa sesión,
pero esperamos que pronto pueda repetirse.

 

Resumen del relato:
    Una pareja frecuenta los contactos liberales. Con otra pareja amiga no llegan al intercambio, pero se proponen y consiguen gozar los dos maridos con una de las esposas en un encuentro sensual y placentero.

Asi empezó todo

Asi empezó todo (30)

ASí EMPEZO TODO.

Todo empezó en un verano especialmente caluroso, allí por
Julio de 2003. Hacia ya unos meses había adquirido una web cam con el objetivo
de hacer realidad mi principal fantasía de aquel momento, poder exhibir a mi
mujer, cosa que hasta la fecha tan sólo había conseguido en muy contadas
ocasiones.

Mi mujer, que para vosotros se llamará Julia es una mujer de
30 años, rubia, melena larga y ondulada. Su cuerpo si bien no es escultural,
provoca un morbo especial, ya que sin estar gordita, sus curvas y sobretodo sus
enormes pechos culminados por unos grandes pezones, hacen de ella una mujer
realmente apetecible.

Ella siempre ha sido muy activa sexualmente hablando, pero
hasta el momento nos habíamos mantenido fieles el uno al otro, como hacia ya más
de cinco años nos habíamos prometido en el altar, basando nuestra relación en la
máxima comunicación y confianza aparte de gran cantidad de sexo, eso sí, siempre
dentro del matrimonio.

Hacia una semana había conseguido que Julia accediera a hacer
un poco de cibersexo con un chico que había conocido un par de días antes, en
algún salón de chat. í‰l se llamaba Eduard, tenia 38 años y su matrimonio al
parecer, estaba pasando por un momento delicado en cuanto a la actividad sexual.
Tanto él como ella quedaron al parecer con ganas de probar aquello que se habían
mostrado por cam, así que sin pensármelo dos veces, les propuse a los dos si les
apetecería que quedáramos en casa el domingo siguiente por la tarde para
conocernos mejor. Ambas respuestas fueron afirmativas, y aquella era la tarde.

Hasta el mediodía podemos considerar que fue como un domingo
cualquiera. Nos despertamos sobre las 11 de la mañana y no hicimos nada
excepcional hasta después de comer, si bien había en nosotros una mezcla de
tensión, excitación y morbo.

No fue hasta después de comer que empezó a ser un domingo
diferente. Habíamos quedado con Eduard a las seis de la tarde en nuestro piso y
Julia a las cuatro ya se había encerrado en el baño para asearse, relajarse y
ponerse hermosa para el invitado. Yo de mientras estaba en el salón viendo la
televisión pero pensando y planeando como debía ser el gran momento de ver como
otro hombre, un desconocido, se apoderaba de mi mujercita ante mis ojos.

Y llego la hora. Julia había escogido como vestidito, un
salto de cama negro completamente transparente que dejaba entrever unos pezones
erguidos que delataban su estado de excitación. Sonó el interfono y abrí el
portal sin preguntar. Yo fui el encargado de salir a recibir a Eduard.. Tras
tocar el timbre, abrí la puerta y me presente a la vez que invitaba a Eduard a
entrar en casa. En el salón estaba sentada Julia la cual se levanto para
presentarse, dándole dos besos a Eduard.

Los tres nos sentamos en el sofá del salón quedando Julia
entre los que iban a ser sus dos machos esa tarde. Estuvimos charlando durante
media hora en la cual pude ver como Eduard se comía cada vez más y más con la
mirada, lo mucho que Julia dejaba entrever con aquella ropa. Ella aunque algo
nerviosa, parecía estar saboreando aquel momento de lujuria dentro del propio
matrimonio, y cada vez adoptaba posturas más sinuosas que no hacían más que
poner a Eduard como una auténtica locomotora. En ese momento tras apagar un
cigarrillo que consumí velozmente debido a mi excitación, me recosté hacia mi
mujer y le saque sus dos tetas de su escondite. Empecé a acariar aquellas tetas
a la vez que ofrecí a Eduard la que le quedaba más cerca, aceptando sin dudarlo.
En aquel momento sentí como mi polla empezaba a ponerse dura como nunca y me
calentaba al ver aquel individuo chupando el pezón de mi mujer, mientras ella
empezaba a lanzar pequeños gemidos que indicaban lo mucho que le gustaba
amamantar a dos tíos a la vez.

Nuestras manos recorrían todo el cuerpo de Julia, desnuda por
completo ya que aquella pequeña tela había quedado arrugada dejando al aire las
piernas y los muslos de mi mujer. Ella se había acabado de recostar en el sofá
quedando su sexo al alcance de nuestras manos que no tardaron en empezar a
explorarlo.

Eduard que hasta el momento no se había percatado de que mi
mujer no llevaba braguitas, empezó a acariciar la parte interna de sus muslos
hasta que llego a su rajita que se abría sin necesidad de tocarla debido a su
excitación y ya se encontraba completamente empapada gracias a que era
multiorgásmica, y acababa de tener tres o cuatro orgasmos mientras le comíamos
las tetas. En ese momento mi polla volvió a ponerse aun más dura, al ver como
los dedos de aquel desconocido empezaban a acariciar el clítoris de mi mujer, al
tiempo que se introducían lentamente en su vagina saliendo completamente
empapados en sus jugos al son de unos gemidos cada vez más intensos. Tras varios
minutos dedicados a una pajita interminable a mi mujer, con la cual conseguimos
que se corriera varias veces más, yo me levante a ponerme algo más cómodo al
tiempo que me encendía un cigarro y salía del salón para dirigirme al
dormitorio, donde me desnude y me puse tan solo un pantaloncito de deporte corto
y unas zapatillas, mientras empezaba a oír los gemidos de mi mujer cada vez mas
fuertes. Mi excitación cada vez era más fuerte y más cuando al regresar al salón
puede ver a Eduard de rodillas delante del chochito de mi mujer, la cual me
miraba y se cogía las piernas para mantenerlas completamente abiertas y poder
ofrecer su conejito a aquel individuo que al instante empezó a pasarle su lengua
de forma muy golosa. Ella al contacto con aquella lengua hambrienta volvió a
estremecerse en un orgasmo brutal, empapando la cara de aquel chico, el cual al
ver esa corrida aun se puso más cachondo empezando a follar con su lengua la
vagina de mi mujer que se estremecía de placer apretándose con fuerza sus tetas
durísimas.

En ese instante los gemidos de Julia eran muy altos con lo
cual me puse de rodillas en el sofá y saque mi polla durísima para llenarla la
boca y así tapar los gemidos que podían alertar a los vecinos. Ella no dudó en
meterse toda mi polla en la boca ya que estaba como poseída y ya no tenía ningún
tipo de tabú. Pude comprobar como Julia y Eduard se miraban a los ojos mientras
ella me chupaba la polla y él le hacia lo mismo a ella.

En ese instante, ella se incorporó poniéndose de pie, y le
pidió a Eduard que se sentara, empezando a desabrocharle los botones del
pantalón mientras él se quitaba el jersey. Poco a poco ella fue deslizando los
pantalones de Eduard hacia sus rodillas. Su slip no podía ocultar un bulto
bastante grande el cual Julia recibido con una sonrisa que la delataba. Tenia
muchas ganas de probar una polla distinta y estaba apunto de realizarlo. Con
mucha delicadeza estiro de los slips hacia abajo, dando libertad a un miembro
más grande que el mío a medio camino de una gran erección. En ese momento se
pudo escuchar a Julia suspirar de placer al agarrar ese miembro que empezó a
masturbar haciendo que creciera como por arte de magia.

Por fin lo había conseguido. Enfrente tenia a mi dulce y
respetable mujercita asida a una enorme tranca que preparaba para introducir en
su boquita.

Esta vez era ella la que estaba de rodillas enfrente de
nuestro invitado acariciando su polla de arriba a abajo e incluso pasándosela
por sus tetas mientras una de sus manos no dejaba de acariciar la mía.. Fue en
ese momento cuando me miro a los ojos, miro a Eduard e inmediatamente introdujo
su capullo en su boquita, propinándole una succión que le hizo estremecerse.
Luego saco su lengua y empezó a recorrer aquel tronco de arriba a abajo sin
dejarse ni un solo centímetro por untar con su saliva, para rápidamente volver a
introducírsela por completo en su boca y empezar la mejor mamada que le habían
hecho nunca a Eduard.

Tan bueno fue su trabajo y tanta la excitación que Eduard que
en cinco minutos descargo una abundante corrida en las tetas de mi mujer, quien
sorprendida empezó a restregarse aquella crema especial. Al acabar con Eduard y
lógicamente aún con ganas de marcha se vino hacia mí, poniéndose de pie en la
punta del sofá, deslizándose poco a poco hacia abajo quedando por completo
clavada en mi polla, empezó a mover su culito que estaba a pocos centímetros de
un Eduard que estaba recuperando fuerzas mientras tenia un fantástico panorama
de una follada en directo que sin lugar a dudas le ayudo, ya que a los pocos
minutos ya volvía a estar preparado para ella.

Nos dirigimos al dormitorio. Julia se tumbo en la cama y yo
empecé a comerle el chochito de nuevo, mientras Eduard estaba poniéndose un
condón para poder follársela. Cuando vi que él estaba preparado, me aparte hacia
un lado abriendo con una mano la rajita de mi esposa, haciendo más fácil el
camino de aquella polla que de inmediato desapareció dentro de su vagina,
empezándose a mover con mucha rapidez, lo que hizo que Julia en algún momento
incluso sintiera unos pequeños pinchazos síntoma de haber sido follada muy
salvajemente pero que en ningún momento hicieron que dejara de sentir un placer
incalculable. Asi se la estuvo follando más de 10 minutos. Luego se la saco, la
pusimos a cuatro patas encima de la cama y volvió a meterle toda su tranca esta
vez desde atrás, haciendo que ella gritara de placer a la vez que las envestidas
de Eduard la hacían estremecerse y sus tetas le golpeaban su propia barbilla de
la intensidad de la follada mientras me propinaba una nueva mamada. Eduard fue
acelerando cada vez mas sus golpes hasta que tras un pequeño grito de placer
acabo corriéndose mientras seguía follándose a Julia quien también estaba al
borde de la extenuación a la cual llego cuando empezó a notar su garganta llena
de semen caliente que procedía de mi polla. Los tres nos quedamos tumbados en la
cama. Eduard y yo mirando al techo con los ojos cerrados y Julia saboreando mi
leche que se fue tragando poco a poco.

Una nueva ducha puso punto y final a aquella tarde
maravillosa en que por primera vez pude ver a mi mujercita ejerciendo de lo que
más le gusta. "De putita de su marido".

 

Resumen del relato:
    A continuación os narro la primera experiencia compartiendo a mi mujer con un desconocido.

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