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Trios

El segundo trio

El segundo trio (30)

EL SEGUNDO TRIO

 

Les voy a contar la segunda vez que hicimos un trío mi viejo
mi ex y yo, y a petición de mi marido lo voy a narrar con palabras fuertes, ya
que eso lo pone como loquito.

Los nombres son cambiados no vaya a ser que alguien nos
reconozca por aquí e imagínense…

Estábamos Juan (mi exnovio), Alfonso y yo en un bar ya algo
tomados, en ningún momento hablamos de lo que había pasado la ocasión anterior,
platicábamos de lo mas normal hasta que empezaron a sacar a la gente del bar,
pues ya estaba cerrando.

Como estábamos algo picados nos fuimos a casa a seguir con la
fiesta, seguiamos tomando y hablando en la barrita cuando mi marido se sentó en
el sofá, Juan y yo nos fuimos con él, mi marido me jaló hacia el y quedé encima
suyo, me empezó a besar muy cachondo y yo lo dejé que me manoseara frente a
Juan.

Metió la mano por debajo de mi blusa y me desabrochó el
sostén, yo le dije:


míralo, que práctica tienes, con una mano.

Juan: es fácil desabrocharlo con una mano

Alfonso: haber wey, inténtalo


Yo me abroché el sostén y me acerque a Juan, que metió la
mano por mi espalda y me dijo:


pero necesito mas inspiración

yo: como que?

Juan: a Alfonso lo estabas besando

Voltee a ver a mi viejo y solo me sonrió, así que me
acerque a besar a Juan

Inmediatamente mi marido se acercó a mi por detrás y me
besaba el cuello, Juan metía su lengua hasta mi garganta y yo la chupaba, me
encanta Juan, el y mi marido son muy varoniles, altos, fornidos y yo soy
delgada y bajita, así que imagínense como me veía entre esos dos monstruos.

No habia vuelta atrás, iba a experimentar mi segundo trío.

Mi viejo me desabrochó el pantalón y me lo bajo, besándome
las nalgas arrodillado

detrás mio, mientras Juan me chupaba los senos.

Yo me agaché y le desabroché el pantalón a Juan, sacándole
su miembro y admirándolo, es muy grande y grueso, me acerqué y lo olí, me
encanta el olor, le pasé la lengua por la punta y me lo fui metiendo en la
boca despacio, me excita increíblemente mamar y a eso auméntenle que mi viejo
estaba atrás lamiéndome el culo, yo estaba a mil.

Mi viejo se paró y me lo metió, en ese momento que lo sentí
hasta el fondo, tuve mi primer orgasmo, casi se la muerdo a Juan mientras me
venía, mi esposo me empujaba mas fuerte hasta que quedé prácticamente encima
de Juan, mi viejo me la sacó y yo me senté sobre Juan, me la metía, pero no
entraba toda, y me movia de arriba hacia abajo mientras mi viejo me besaba la
espalda.

Alfonso se quito la ropa mientras yo montaba a Juan, y se
acercó poniendo su verga(esas palabras son a petición de mi marido) en la
entrada de mi culito, trató de meterla pero me dolía demasiado, así que
desistió de hacerlo, en cambio, se paró en el sillón a un lado de Juan y me la
puso en la boca, sabía a mi, yo me volvía loca y acabé por segunda vez.

Juan se empezó a mover mas rápido y empezó a eyacular
dentro de mi, aunque tenia puesto condón, pero pude sentir como se hinchaba
mientras tenia su orgasmo, esos movimientos de su verga mientras se venia me
hicieron acabar de nuevo.

Juan se salió de mi y se fue al baño, mi viejo se sentó en
el sofá y yo me subí en el, pude oir cuando Juan le bajo al baño después de
tirar el condón y orinar, se acerco a nosotros desnudo con la verga flácida y
mi viejo me dijo

Amor, ayúdale a mi amiguito

Y lo llamó a acercarse, yo me di la vuelta y me senté sobre
mi viejo dándole la espalda para poder mamársela a Juan, cuando paladee el
sabor a semen de su verga y o empecé a sentir crecer en mi boca tuve otro
orgasmo, mi viejo me decia cosas como:

que puta eres chiquita

yo: eso querías no cabrón?, querías verme cogiendo con
alguien

Alfonso: voy a acabar quiero acabar en tu boca!

Yo me paré me voltee y me metí la verga de mi marido y
empezó a lanzar chorros de semen, no se como pero me trague todo, mientras lo
hacia Juan empezó a cogerme por atrás, lo hacia tan fuerte que por momentos me
lastimaba, siguió cogiéndome y yo me abrazaba a mi viejo que me decia:

te gusta amor?

Yo: siiii

Alfonso: dime que te gusta, dime que quieres mas verga

Yo: sii, quiero mas verga, cójeme Juan, cójeme mas duro!!

Alfonso: vente putita, vente ya

Yo: yyyaaaaa…. me vengo… cabrones, me vengo mi amor,
aaarrrggghhh

Ese orgasmo me dejó muerta, solo sentí cuando me tomaron
del cabello y Juan puso su verga frente a mi y empezó a eyacular, me embarró
la cara y la boca de su semen, aventaba cantidades grotescas, y Alfonso me
decia:

cómetelo todo

yo me quitaba el semen de la cara con mis dedos y me lo
metía en la boca, yo ya no sabia ni donde estaba, estaba muerta, me paré como
pude, y me acerqué a mi esposo y en un descuido le planté un besototote solo
para darle a probar el semen de su amigo, el solo me vió con cara de pocos
amigos y yo me paré y les dije:

-chicos, buenas noches, no se pongan tan ebrios.

Y me fui a mi recamara sin lavarme la cara porque queria
dormir con el olor que me dejaron, no tardé nada en quedarme dormida, un rato
después sentía a mi viejo cuando se acostó a mi lado, me abrazó me dio un beso
y se quedó dormido.

Todo lo anterior es 100% real, a excepción delos nombres,
esperamos sus comentarios y sus correos, no se olviden de mandarnos sus fotos
si lo que les interesa es conocernos, algo se puede dar.

Al y Ma

 

Resumen del relato:
    Como repetimos la experiencia de formar un trio caliente.

Trío en Las Vegas

Trío en Las Vegas (30)

–Elsa, prefieres pasillo o ventanilla.

–Ventanilla, me gusta ver la ciudad.

–OK, llegaremos a tiempo a Las Vegas.

–Me muero de ganas de llegar, ir directo al jacuzzi, porque
tiene jacuzzi la habitación verdad?

–No lo sé, pero preguntamos.

–No, no, y no… yo quiero una con Jacuzzi

–OK, no te enojes… oye tienes tu carácter, eh! Dominante
diría yo.

–Ja, ja… no me digas!

Tomamos algunos tequilas en el avión, nos pusimos contentos y
llegamos sin contratiempos. Ya en el camino a abordar el taxi hacia el Hotel MGM
Grand, a propósito me quedaba un poco atrás, pera poder contemplar tan lindo
cuerpo, ese pantalón blanco pegadito, dejaba ver la belleza de unas piernas bien
torneadas, como si hubiera jugado basket-bol toda la vida… no podía creer que es
tanguita que se alcanzaba a notar… dentro de poco la estaría quitando con mis
propias manos y olerlas… para inspirarme.

Llegamos al hotel, en la recepción la señorita nos pregunta
–Honeymooners?

–Yes, could you please give an upgrade to a suite with
jacuzzi?

–There’s no necessary for upgrade, you’re already booked on
it.

–Thanks.

Algo estaba raro… note que no dejó que viera su pasaporte.

–Elsa, deja ver la foto de tu pasaporte.

–Ay! NO, no me gusta como salí en esa foto, mejor me tomas
todas las que quieras acá en Las Vegas… y cómo quieras, eh!!

No me dejé ver la foto, y esas palabras me ponían nervioso,
soñaba… pero al mismo tiempo me subía la adrenalina al saber que una de mis
fantasías esta a punto de cumplirse, siempre quise estar con una bisexual.

Casa paso rumbo a la habitación, con el bell-boy detrás de
nosotros, me ponía más tenso. Además de envidiar al dichoso maletero por la
vista que llevaba por todo el pasillo. En el elevador, el primer encuentro
cercado… era grande, pero habíamos quedado detrás del carrito de la maletas… y
el primer beso.

Me acerqué despacio y le susurré al oído:

–Estas hecha un monumento.

–Gracias, cariño…respondió, girando su cuello, para
darnos un rico beso. El chavo maletero, solo miraba el techo del elevador, je
je, cuántas veces no ha visto esto.

Por fin en la habitación, lo primero que hizo fue ir al baño.

–Oye, cariño… me esperas un poco… voy al pipis room.

–OK, mientras desempaco. Ah! Mejor sirvo el champagne… debes
estar frío, frío.

–No, me tardo…

–Toma tu tiempo, que aquí no se duerme…eh!!

Tan pronto entró en el baño. Fui rápido a ver su bolso, que
lo había dejado en la mesa del equipaje. Lo abrí tomé el pasaporte y sorpresa…
no se llama, Elsa… Mariana? Porqué habrá ocultado su identidad? De pronto
escucho el ‘flush’ de la taza del baño, y pronto guardo todo en su bolso de
nuevo.

–Ya está listo el champagne?

–Ya, ya, ya esta listo.

Corrí a destapar la botella y serví.

–Bueno, brindemos por nuestra luna de miel, por nuestro
encuentro y porque estará lleno de sorpresas!!

–Si, ya lo creo, además brindemos por la felicidad que nos
invade, “Qué es lo que quiere el seguro social?”

Y los dos al mismo tiempo.


SALUD!!


–Bueno amor, son la 6:00 p.m. te parece si nos damos un
regaderazo y nos vamos al casino?

–Me parece, estupendo…

Caminó hacia donde estaba el jacuzzi, de ahí se podía ver la
cuidad, casi todos los hoteles del Strip… y sentí que el champagne hacía efecto…
en cuanto se empezó a quitar la ropa… wow!! Que hermosura, es una Diosa, ese
primer momento de verla sin ropa, no me lo podía perder… además de hacerlo con
gracia y sensualidad, primero se quitó el pantalón y se quedó descalza… podía
verla en tanguita y caminando de lado a lado, mientras me miraba, y se quitó el
brassier, sin quitarse la blusa. Noté sus pezones paraditos, en ese momento,
creí que era mala idea ir al casino… teniendo ese manjar conmigo. De pronto me
da la espalda para quitarse la blusa… uuffhh, los pechos perfectos. Por último
sonriendo y haciéndolo como de película, se quitó la tanga, dejándola caer,
hasta los tobillos.

Y me pregunta. –La quieres?

–Si

–Ven por ella…

Me acerqué a recoger su tanga, y me dice.

–Con la boca.

–Ok…

Me arrodillé y me agaché a recoger la tanga con la boca…
obviamente, primero la olí… hhmmm, rico. Y al irme levantando, me empuja con
fuerza… y caí dentro del Jacuzzi. Hasta un golpe me llevé en la cabeza, pero
jamás solté la tanga. Casi se orinaba de risa. Ahí mismo me empezó a quitar la
ropa, toda mojada… la cartera, la cartera… sácala, please!!

 

De inmediato me dejo solo en boxer… que por cierto hizo el
comentario, que muy originales, como si fueran de papel periódico. Pero como
estaba todo mojado… también me los quitó. Me abrazó y por primera vez, sentía el
calor de su cuerpo unido al mío, unimos nuestro labios y de pronto un beso lleno
de lujuria y sensualidad… no cabía duda, era una experta besando, aunque noté
algo raro… no solo me acariciaba la espalda, de momento me bajaba las manos
hasta las nalgas y casi me entierra las uñas, para volver a subir hasta me
cuello. Estaba en la gloria, disfrutando de un dulce beso, muy prolongado, que
en un minuto me puso a 1000, yo tenía muchas ganas de verla desnuda, intentaba
separarla de mi para apreciarla, pero no me dejaba, se me pegaba más, levantaba
una pierna y me rodeaba el cuerpo con ella, intenté tocar sus preciosos pechos,
pero los pegaba a mi pecho… no me dejaba hacer nada, estaba tratando de
controlar la situación, si eran unos riquísimos besos, pero yo quería
disfrutarla, acariciarla, llevarla hasta tocar cielo.

Dejó de besarme solo para invitarme a entrar al Jacuzzi, muy
hábil para evitar que la viera, se metió y se sentó y me invitó… me senté de
frente a ella, como el jacuzzi es bastante grande, fácil cabíamos los dos
acostados, así que me incliné hacia atrás y estiré las piernas, rodeándola por
la cintura, ella hizo lo mismo, solo que rodeo mi cintura poniendo ambas piernas
por encima de las mías. Así de frente, comenzamos a platicar, mientras nos
acariciábamos un poco y disfrutando del rico baño de burbujas.

–Que rico, verdad, me dijo

–Qué amor… el jacuzzi?

–No, el agasaje…

–Ah!! Si, riquísimo diría yo, oye qué prefieres? Nos
cambiamos y bajamos al casino a jugar un poco, tomar un traguito ó quieres
quedarte en la habitación, yo traje una de tequila.

–Mejor bajamos, no? Nunca he estado en un casino, así me
enseñas a jugar, sale?

–OK, entonces… tu dices cuándo…

–Ya, ahorita mismo… cómo te vas a vestir, casual o te vas a
vestir de corbata?

–Ja, porqué me preguntas que me voy a poner?

–Bueno, es que quiero estar a tono contigo, depende de cómo
te vistas, me visto yo…

–Ah! OK, creo que me pondré algo casual, dime si me quieres
ver diferente…

–No, perfecto! Así ya sé que me pongo yo

–Sorpréndeme!!

–Lo haré.

Salí del jacuzzi, tomé una toalla, y le día otra a ella. Me
dijo que se iba a vestir en el baño, para que la viera ya vestida… y pudiera
causar efecto. Le dije que estaba de acuerdo, yo me cambié en el costado de la
cama, llevó sus cosas de maquillaje y su ropa, pero dejó entre abierta la
puerta… me puse en un lugar estratégico en donde podía apreciar parte de su
cuerpo que se veía reflejado en el espejo. Pronto se dio cuenta de ello, y cerró
la puerta.

Minutos después, no podía creer lo que veía…

–Guau!! Amor, te ves preciosa, en dónde será el certamen de
belleza?

Se había puesto un vestido corto, pegadito en color verde
agua… que parecía que cambiaba de color con las luces, parecía no llevar
brassier y la tanguita debía ser una G-String, pues casi no se notaba, apenas
unas tiritas en su cadera.

–Tu perfume que me hace recordar a alguien… me dijo.

–Ah si… También a él le gusta el 212 de Carolina Herrera?

–No, me gusta a mi.. je je.

Salimos rumbo al casino, nos encontrábamos mucha gente… yo
empecé a buscar una chica que estuviera tan guapa como la que me acompañaba,
pero llegamos al casino y no la pude comparar… la verdad estaba orgulloso de
cómo me veían todos, la envidia… ja ja de estar acompañado por una verdadera
hermosura. Y hasta con gracia para caminar, a pesar de las altas zapatillas,
como si tuviera experiencia en pasarela.

Mientras tomábamos un trago, me dijo, algo que me qué un poco
frío.

–Vic, te animas a estar con una pareja, quiero un trío de
dos hombres y yo.

–Creo que sí

–Pero quiero que lo penetres, te animas?

–No lo sé, quizá ya caliente y con unos tequilas… talvez!!
Porqué, tienes a quien invitar?

–Si, vez esa guapura de muchacho que está sentado en la
barra? No me quita los ojos de encima, ya casi me desnuda su mirada, hasta me
está poniendo cachonda… je je.

–Mar, no seas coqueta… eres Tú la que te lo quieres comer…
pero si quieres hacer el trío, yo encantado.

–Me dejas invitarle un trago? Para ir entrando en calor.

–Mar, no manches… crees que se negará? Hasta le puedes
cobrar

–No me insultes, que no soy puta… solo quiero divertirme, y
por favor no me vuelvas a insinuar que lo soy, OK?

–OK, no te molestes, no fue mi intención, lo que trato de
decir, es que si a ese chavo le gustan las mujeres, a ti jamás te diría que NO,
no te das cuenta que eres todo un bombón?

Y bueno, Mar se levando… y por la sonrisa de ambos… algo raro
había, parecía como si se conocieran, pero era demasiada coincidencia, así que
me quedé a ver como lograría convencerlo. Vino a nuestra mesa, Mar lo presentó
como Kevin, de Puerto Rico.

Platicamos un rato, hasta que Mar dijo, vamos? La noche es
corta…

Subimos a la habitación, le pregunté al chico: Qué hacía en
Las Vegas? Dijo, que trabajaba para Microsoft Corporation en Texas, pero que
tenía un seminario. Me preguntó lo mismo, y le dije, que atendería unas
presentaciones de Turismo Ecológico, de Aventura y Cultural, que ese era mi
trabajo en Mexico.

Ya en la habitación serví unos tragos del licor que hay en el
frigobar, me serví un vodka y pregunté que deseban tomar, Mar tequila, Kevin
igual.

Me acerqué a abrazar a Mar por su espalda, mientras Kevin se
sentaba en la cama, primero las preguntas obligadas… y poco a poco, entramos al
tema al que prácticamente todos queríamos llegar y nadie tomaba la iniciativa.
Mar, comentó si teníamos fantasías… y con eso iniciamos. Kevin le dijo, que
platicara la de ella, y sonrió. Pero mar, dijo que prefería llevarla acabo, y
repitió “La noche es corta”

Así que así como estábamos, yo le tomaba de los hombros,
Kevin se acercó y comenzó a besarla, primero en la boca y luego fue bajando al
cuello… Yo no me quedé atrás y empecé a dar besitos en sus hombros, mientras
ella acariciaba mi cabello, Kevin seguía su trabajo, le bajé los tirantes del
vestido y Kevin aprovechó al ver que se quedaban al aire sus hermosos pechos,
lamía sus pezones, mientras yo le acariciaba sus pompas, buscaba la tira de la
tanga, y la recorría con mi dedo índice hasta donde se perdía en medio de sus
nalgas. Mar abrazó a Kevin, entonces aproveché para terminar de bajar todo el
vestido… wow! Si era una linda tanguita negra, allí tenía a Mar, ahora sí
contemplándola, su piel suavecita, tersa… empecé a escuchar pequeños gemidos de
ella, diciéndole a Kevin… sigue, sigue papito… Kevin se puso de rodillas, para
besar su abdomen y acariciar sus piernas, que el mismo intentaba separar, pero
Mar no se dejaba… entonces le empecé a bajar su tanga, cuando dijo.

–Momento, ya me desnudaron y ustedes todavía nada… así que
quiero que se pongan parejos, ok?

–OK, mi amor…

–El primero que termine de desnudarse, lo hace primero
conmigo,
dijo Mar

Y tan pronto como pudimos, nos quitamos todo, dejando solo el
boxer, Mar ya se había metido en la cama y nos hacía señas, invitándonos a
meternos en la cama con ella.

Ya se nos notaba el bulto bajo el boxer. Volvimos al ataque,
esta vez, comencé a besar las dedos de sus pies, mientras Mar le dijo a Kevin
que se acostara boca abajo, para darle un masajito primero. Como ya no tenía
ropa alguna, de vez en cuando trataba de separar sus piernas para verle su
cosita, pero discretamente se tapaba con la sábana… comencé a subir despacio por
su pierna, rozando con la punta de la lengua, hasta llegar a la ingle… y ahora
sí pude ver unos pocos pelitos bien recortaditos y un hilo que brillaba entre
sus labios vaginales, me decidí a probarlo… en la escucho gemir, volví la mirada
hacia arriba y pude ver que se entretenía chupándole el glande a Kevin… quien
solo cerraba los ojos… eso me puso más caliente… y regresé a mi trabajo… seguí
pasando mi lengua por su clítoris, dibujando círculos, ahora si pude abrirle las
piernas todo lo que pudo y flexionando las rodillas, me daba entera su cosita…
que ya estaba inundada en su jugos, junto con mi saliva… veía como le mamaba la
verga a Kevin y al mismo tiempo lo tenía agarrado de las nalgas, casi le sacaba
sangre de las rasguñadas que le daba, se las dejaba rojas, formando la línea por
donde pasaba cada uña. Kevin sentía venirse… mientras yo trataba de hacer
terminar a Mar, para devolverle el favor que le hacía a mi nuevo amigo. De
pronto… comenzó a estremecerse y se le salió un grito ahogado…

–Aaaaaauuuuggghhhh… hhmmmm ssssshhhpp que ricoooooo!!

Al mismo tiempo Kevin explotó, llenándole los pechos de
semen… Mar no quiso dejar de mamar, solo dejó escapar el chorro y siguió
chupando.

–Te gusto, mi vida? Le pregunté

–Me encantó, otra vez, sale?

–OK,

–Pero ahora cambiamos… dijo Mar

–Como quieres ahora, mi amor?

— Como solo Tú faltas de terminar, entonces te la voy a
mamar a ti, cariño, mientras Kevin me penetra, OK?

–OK, como gustes, tu mandas mi amor, ahora tienes doble para
ti solita…

Tal como lo dijo, me empezó dar besitos en la punta de mi
verga, que no faltaba mucho para explotar, eran demasiadas emociones juntas, y
no me sentía mal, compartir a Mar… al fin y al cabo solo era mi amiga. Kevin se
acomodó a mi lado, para que Mar le masturbara un poco para recuperar su
erección, y combinaba de uno a otro, chupando como si fuera una nenita con su
más rica paleta.

–No terminas, que esperas, Vic? Quiero tu leche, andaleeee!
Dijo Mar.

Seguía en lo suyo… en eso Kevin recuperado, se acomodó de tal
forma que se puso las piernas de Mar en sus hombros y de un empujón se lo metió
a fondo.

Mar no paraba de gemir y decir palabras.. sigue, sigue… mi
amor eres genial, la siento toda! Pero yo no terminaba y ya me estaba
desesperando, quizá por ser la primera vez en un trío.

En eso Mar, dijo:

–Vic, no puedes terminar? Quiero que se la metas a Kevin,
verás como te hace terminar a chorros.

Muy atrevida, le pidió a Kevin que le ofreciera el trasero,
por supuesto se negó. Pero con fuerza, lo puso boca abajo, le abrió las piernas
y comenzó a besarle sus nalgas… por cierto “Buenas nalgas” y pasando su lengua
cerca del ano, se chupó un dedo, y se lo metió muy suave, Kevin no decía nada…
solo repetía, solo será una vez, Mar… ok? Ella estaba como poseída… me agarraba
el pene y le movía el dedo en el ano a Kevin… pronto me guiñó el ojo… y ella
misma acercó mi pene a la entrada de ano de Kevin… quien colaboraba muy bien… y
tomé un poco de aire, y me animé… se la empujé y tan solo entró la cabeza… pero
Mar me empujaba de las nalgas, al mismo tiempo que le agarraba el pene a Kevin..
y comenzó a darle nalgadas, le decía afloja mi vida, aflójalo… y zas… otro
empujón y ahora sí, entró casi todo. Me quedé quieto un momento, pero ya no
aguantaba, quería moverme y terminar… y así lo hice, me comencé a mover despacio
y de pronto sentí que entraba y salía con menor dificultad, hasta era más cómodo
para mi, lo sentí suave… y aceleré a todo lo que pude… Mar, solo veía y le daba
nalgadas a Kevin y a veces a mi… decía, dale, dale, dale… no pares, Vic…
daleeeee!! Y de repente sentí que me iba a correr y se la saqué, para llenar
toda la espalda de Kevin de semen… el pobre se mantuvo calladito… hasta cuando
se la saqué… grito: Yaaaaahhh.

Kevin pronto se fue al baño a limpiarse, yo me quedé con Mar,
le di un beso tierno, sonreímos… y le dije.

–Gracias Mar, no creí que lo haría… pero por ti hago lo que
me pidas…

–Si, ya lo sé… también Humberto…

–Queeeeeeeeeee!… No es Kevin?

–Nop… y se quedará a dormir con nosotros, o no?

–Naaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhh

 

Resumen del relato:
    Lo que parecía un viaje de negocios, se convirtió en un excitante trío.

Trío luminoso

Trío luminoso (30)

TRíO LUMINOSO

Aquella mañana no fueron las caricias de mi amante las que me
despertaron. Ni su voz susurrando los buenos días en mis oídos. Había algo
distinto en el ambiente, un calor que no había estado ahí otras mañanas.Mis
párpados me escocían ligeramente y a pesar de tener los ojos cerrados,lo que
veían mis ojos no era la negritud que se supone normal sino ocmo una especie de
oscuridad incandescente,como si el color negro quisiera probar a convertirse en
un rojo momentáneo.

Abrí primero un ojo,luego el otro y pude comprobar el por qué
de esas sensaciones: Un enorme círculo naranja,achatado por sus polos, se
elevaba voluminoso en el cielo del amanecer. Una preciosa imagen la que me
regalaba el sol aquel día.

Aunque somnolienta,no pude volver a cerrar los ojos y me
quedé contemplando hipnotizada el despertar del día,el cómo el sol se iba
haciendo blanco, redondo,aunque algo más pequeño,la luz entraba en la habitación
casi de modo violento,coloreándola y llenando de matices luminosos cada
rincón,cada mueble,cada pliegue de las sábanas que nos envolvían a Carlo y a mi.

Me preguntaba cómo era posible que él siguiera dormido con
semejante luminosidad,cuando noté una caricia suya en donde mi espalda se acaba
y se vuelve curva. Sonreí,estaba despierto y me acariciaba,era lo primero que
hacía siempre y me gustaba sentirme deseada de ese modo,como si fuera lo primero
que pensaba nada más despertarse.

Sin embargo la caricia se hizo
constante,rígida,permanente…me volví para ver la causa de una caricia tan poco
móvil y comprobé que seguí dormido, al menos su mente,pero no su sexo, que,
rígido,había estado presionando contra mi en lo que yo había equivocado con su
caricia.

<>

Una sonrisa perversa se dibujó en mi rostro al decidir que
desperdiciar aquella irrigación sanguínea en su pene sería una pena, con un
movimiento de mi brazo retiré las sábanas que nos cubrían quedando los dos
denudos completamente bajo el sol cada vez más blanco . Siempre me sorprende la
dureza que puede alcanzar un pedazo de carne como ése, mis manos lo masajearon
con la lentitud acostumbrada,retirando la piel del glande hacia atrás
rítmicamente, masturbándole a cámara lenta, como a mi me gusta,deleitándome con
cada movimiento.

Me arrodillé ante él,dando la espalda al amplio ventanal que
quedaba a la derecha de nuestra cama,de modo que mi trasero recibió directamente
los rayos del sol…empecé besando su vientre sin soltar su pene con una mano
mientras con la otra acariciaba su pubis, seguí besando sus muslos e ingles
mientras él seguía dormido, lamí sus piernas,seguí bombeando en su pene con mi
mano y de repente me di cuenta de que estaba inesperadamente excitadísima y que
la temperatura de mi sexo era inusualmente alta cuando apenas había empezado a
hacer nada. Miré hacia atrás y allí estaba el sol,calentándome, retándome…

Algo, aún no se bien el qué, se activó en mi mente. Recuerdo
que a los pocos minutos estaba acariciando mi cuerpo mientras el sol lo inundaba
con mis rayos,de frente a la ventana y de espaldas a Carlo y me sentía
absolutamente excitada y caliente bajo la luz matutina. Mis dos manos se
deslizaban por mi piel, el sol me bañaba obsceno y altivo desde el cielo…y
otras dos manos,empezaron a subir desde mis rodillas apoyadas en el colchón
hasta mi sexo;Carlo,al fin despierto acariciaba la cara interna de mis muslos
con sus masculinas manos ávidas de mi cuerpo.

–<> – Aquello sonaba a una deliciosa
amenaza,se incorporó sobre sus rodillas detrás de mi y volví a notar su dureza
contra mis nalgas ,me dejé hacer,sus manos subieron por mi vientre y atrparon
mis pechos,sus besos conquistaron centímetro a centímetro todo mi cuello,sus
muslos e ingles se apretaron lujuriosos contra mi culito que yo sacaba hacia
atrás para chocar con él,provocarle,incitarle,retarle…yo llevé mis manos
haciaatrás y capturé su cabeza agarrándole de sus cabellos y obligándole
suavemente a seguir besando mi cuello mi nuca mi barbilla,mis mejillas..me
encantaba esa postura en la que él venía a mi desde atrás… pero además no
estábamos sólos…

Muchas veces ambos habíamos fantaseado con hacer un trío, yo
se que él se muere de ganas por que yo disfrute con dos hombres a la vez para mi
solita,pero aquella mañana nuestro partenaire era mejor que otro hombre,era
etéreo pero omnipresente,no había modo de escapar de él y acariciabasin piedad
cada poro de nuestra piel,se introducía por cada recóndito rincón de nuestros
cuerpos suavemente y elevaba la temperatura de ambos a cada minuto.

Me sentía entre dos amantes,por detrás,mi Carlo,de frente, el
Sol,poderoso y radiante…

Mi amante incandescente hacía crecer mis pezones que sólo la
lengua de mi amante corpóreo podía rebajar su temperatura a cambio de volverme
loca con sus succiones y mordiscos.

Mi amante de hidrógeno y helio resbalaba por mi vientre y
bañaba de gotitas perladas de sudor mi piel,mientras mi amante físico las
esparcía con sus manos y las besaba allí donde llegaba su boca deseosa de mi.

Mi amante solar calentaba mis negros y abundantes cabellos
que mi amante humano esparcía por sus hombros y apartaba sabiamente para
derretir cada lado de mi cuello con sus besos.

Mi amante iridiscente hacía hervir mis flujos vaginales que
ya goteaban por mis muslos mientras mi amante de piel y carne introducía dos
dedos en mi sexo que resbalaban hacia mi interior y se retorcían explorando mi
intimidad y arrancando gemidos de mi garganta,al abrir la boca,la luz me
penetraba en ella,podía notar como mi lengua se calentaba con ella y mi saliva
se secaba hasta que la boca de mi Carlo me hacía un trasvase de fluido que yo
agradecía mordiendo su carnoso labio inferior queriendo quedarme con él como si
fuera mío, sólo mío.

Carlo acomodó su pene entre mis nalgas y lo ensalivó para
frotarlo contra mi esfinter,me eché algo más hacia delante para facilitar el
frotamiento de mi culito mientras que el otro frotamiento el de sus dedos en mi
vagina me empezaba a sacar de mi,ni siquiera noté llegar el
orgasmo,sencillamente estalló y en la cúspide de él abrí los ojos y miré
directamente al Sol,testigo partícipe y causante de mi placer,aunque mis ojos me
dolieron quise que e sol me penetrar por mi boca abierta y mis ojos
expectantes,quería tener su calor dentro de mi…también en mis otros orificios
corporales,por eso cuando me recuperé me di la vuelta y empecá a masturbar a mi
amante de músculos y huess mientras el amante de calor se ensañaba con mis
nalgas castigándolas con un baño de luz que podría quemar mi piel blanquita si
duraba mucho tiempo.

Puse el pene de Carlo al Sol,noté como se encendía entre el
Sol y mis manos,su piel caliente entró en mi boca para apagarse,pero se encendió
aún más,nunca me había gustado tanto su polla dentro de mi boca como aquella
vez,porque estaba ardiendo por el Sol,que como buen amante bisexual,también
calentaba a mi chico.

Con el culito hacia el Sol,abrí con mis manos mis nalgas y mi
sexo para notar como la luz me penetraba,noté el calor de inmediato en mis
labios mayores y menores,hasta mi clítoris se calentó como si un radiador
estuviera a centímetros de él,me estaba volviendo loca con aquella carne
ardiendo entre mis labios y mi sexo y mi culito penetrados etéramente por el Sol
incansable,la penetración se hacía casi física cuando mis flujos deslizaban por
mis ingles y notaba que ardía en lo más interior de mi.

Usé mis manos para masturbarme ferozmente,tanto que si no
hubiera sido por lo mojada que estaba me hubiera hecho daño y cuando noté un
orgasmo violento y brutal venir poco a poco Carlo introdujo en dedo ensalivado
en mi culito,mentalmente pensé que el Sol se había dignado a bajar de su cetro
astral para sodomizarme,para premiar mi lealtad y mi adoración hacia él,me
aferré a esa surrealista idea para alcanzar un orgasmo tan delirante que mordí
el pene de Carlo en su base (ya que estaba todo dentro de mi) no pude gritar con
la boca llena pero mis gemidos fueron de una violencia que ni yo conocía y un
orgasmo que sentí en mi ano,mi coñito y mi boca,inundó furibundo todo mi cuerpo
y perdí por interminables segundos la noción de la realidad.

En esos momentos de incosciencia,, una perturbadora imagen
vino a mi mente. Un Apolo que irradiaba luz, cuya piel era de la textura naranja
y oleica con la que vemos el Sol en las fotos de los telescopios, me agarraba
por las muñecas y me penetraba desde atrás embistiéndome con violencia y
sodomizándome mientras gritaba desgarrada de placer. Después el Apolo adquirió
la cara de Carlo: Mis dos amantes mezclados y fundidos en uno sólo para mi
disfrute.

Cuando abrí los ojos,la polla de Carlo ,que no se había
corrido,estaba centímetros de mi cara,bañada por el Sol,él se masturbaba
lentamente y yo fijé la vista en sus nalgas y en el agujerito que allí se
escondía y que parecía q al Sol le costaba encontrar. Le miré y le sorprendí con
sólo 8 rotundas palabras:

–<< Quiero que el Sol te folle el culo>>

Se quedó de piedra antes tan peregrina petición,pero no opuso
resistencia,se tumbó boca abajo y me dejó poner la almohada bajo su vientre para
que s culito estuviera elevado,me coloqué a horcajadas sobre él de modo de mi
sexo frotaba con su nuca o su columna vertebral y abrí sus nalgas haciendo que
el Sol entrara entre ellas, me agaché y empecé a morderle los glúteos ,lamerlos
,besarlos,arañarlos y acercándome cada vez más a su agujerito. í‰l frotaba su
pene contra el colchón, pero así el Sol no podía acariciárselo,se lo saqué y lo
puse e vertical en ángulo de 180 º grados con su vientre de modo que su culo y
su pene estaban a mi vista…y a la de nuestro amante estelar.Lamía con fruición
su esfinter y de vez en cuando arañaba la piel de su sexo para torturarle.Me
encanto notar como el Sol hacía subir la temperatura de su piel y de su
musculado culito,también la de su esfinter cada vez más dilatado,lo abrí al
máximo ,vi como la luz lo penetraba y la imagen del Apolo anaranjado irradiando
energía ,enculando a Carlo me excitó a tope de nuevo tanto que empecé a frotarme
contra su espalda con mi pubis y mis pechos<>-pensé –.

Su pene estaba al rojo vivo,su glande denotaba por su intenso
color rosáceo púrpura,la cantidad de sangre que le erectabale dediqué
estirándome para poder llegar unos lengí¼etazos pero paré al ver que estaba
proyectando sombra con mi cuerpo sobre su culito: No,no,no,no,el Sol se lo tenía
que follar bien follado,ja,ja,ja,ja.Le introduje un dedo y empecé a sacarlo y
meterlo rítmicamente cada vez más rápido,y quise pensar que mi dedo era un trozo
de Sol ,un rayo de Sol que a modo de pene profundizaba en el recto de mi chico.

Se puso tan cachondo que me suplicó que le dejara follarme y
no tuvo que insitir mucho,la verdad.

Eso si,nos colocamos de modo que el Sol siguiera siendo
protagonista, él se tumbó boca arriba y yo me dejé caer sobre su mástil
erecto,de espaldas a él pero de frente siempre a mi Apolo llameante.

Su pene me llenó mientras mi sexo se llenaba también de luz
ardiente,me agarró de los pechos dejando los pezones rodeados por sus dedos y
empujados hacia fuera para que recibieran mejor la caricia solar q los hacía
arder entre las manos de mi chico,mi boca fue penetrada de nuevo por el Sol,mis
ojos llenados de luz,mi cabello abrasado,mi ombligo también,mis muslos,mis
piernas…toda yo me bañaba en luz ardiente, fogosa , llameante,
luminosa,blanca, radiante….

Me sentí doblemente penetrada y aún recuerdo aquella como mi
primera doble penetración, de carne y luz, de sexo y fuego, de músculo y
energía….y Carlo emepzó a correrse salvajemente dentro de mi sexo y me
corrí…me corrí , me corrí , me corrí

, me corrí y me volví a correr y el Apolo llameante volvió a
aparecer en mi mente follándome sin piedad y eyaculando semen incandescente y
protuberancias solares,llamaradas seminales dentro de mi y sobre mis tetas mi
piel mi boca,en mi culo y en mi coño en mis ingles y en mis cabellos,en mi cara
en mi frente en mi nuca,toda yo llena de esperma solar la luz era semen luminoso
que me baño entera y creí sumergirme en la eyaculación de mis dos amantes…..y
caí rendida antes el orgasmo más esotérico que jamás tuve.

Desayunando se lo expliqué a Carlo. í‰l lo entendió y alucinó
conmigo,el evrano siguiente tomé el sol más que nunca,me puse morena como nunca
y sólo ver el Sol me excitaba, me calentaba y mis hormonas se volvían locas. Fue
mi primer trío,que no el último,pero si el más especial,lo repetimos y una vez
Carlo me pidió un trío menos luminoso pero semejante ,aunque con un ente
femenino: La Luna

Pero eso, es otra historia,si quereis,algún día la
compartiremos

>Besos.

<>

 

Resumen del relato:
    Una pareja mantine una relación con un invitado-participante un tanto especial.

Una orgía en Buenos Aires

Una orgía en Buenos Aires (30)

El ferri que me llevaba de Montevideo a Buenos Aires estaba
por llegar, el comandante de la nave anunció que en quince minutos arribábamos a
la costa. Esa señal me puso muy nerviosa, el corazón me latía a mil, estaba por
tener una experiencia muy fuerte, sobretodo con mis 19 años, y mi poca
experiencia.

Al llegar al puerto me estaban esperando Eduardo, de 35 años
y Andrés de 29. Nos habíamos conocido por internet y me habían propuesto hacer
un trío. Yo estaba exitada de estar con dos hombres maduros, pero también
asustada.

Era la hora del almuerzo, por lo tanto fuimos a comer a uno
de esos elegantes restaurantes que hay en Puerto Madero. Durante el almuerzo,
Eduardo contaba anécdotas y trataba de hacer ameno el encuentro, pero Andrés
estaba serio, eso me ponía tensa.

Luego de almorzar, nos dirigimos al departamento de Eduardo,
cuando entramos, les pedí que me dijeran donde estaba el baño, Eduardo me lo
indicó y me dijo que me esperaban en el cuarto. Esas palabras me hicieron
estremecer, entre en el baño nerviosa, me temblaban las manos, y respiraba
agitada, casi jadeando. Me saque el jean y el sweater que llevaba puesto, me
saque la bombacha y el corpiño, y me puse mi blusa blanca y pollera escocesa que
usaba en la escuela, tenía solo eso, ah, también me puse unas media blancas
cortas.

Salí del baño y entré a la habitación, cuando Eduardo me vio,
dijo:


Dios mío, no puedo creerlo, Paula, mi amor, estas como yo
te había soñado.


Me sentó sobre la cama, me abrió las piernas y metió la
cabeza sobre mi conchita, lance un suspiro. En eso Andrés se coloco a un costado
mío y me dio un beso en la boca, me metió la lengua hasta el fondo, era tan
lindo ser atendida por la boca de dos hombres expertos.

Eduardo me apoyaba sus labios sobre la vulva mientras con la
lengua presionaba mi clítoris.

Era un éxtasis total. Estaba por acabar, se los dije,
entonces Eduardo, se concentró mas en chuparme el clítoris, paso sus manos
debajo de mi cola, y comenzó a apretarme las nalgas, en tanto Andrés, se paró
sobre la cama, saco su pija, me tomo de los cabellos y la metió en mi boca.


Vamos putita, vamos tragate mi pija, dale tragala toda.

Vamos acaba, acaba que quiero ver como gozas.


Estas eran casi las primeras palabras que escuchaba de
Andrés, que junto con la chupada de Eduardo, me hicieron explotar.


Ohhhhhhh, ohhhhhh, siiiiiiiii, siiiiiiiiii,


En lo que probablemente fue el orgasmo mas grande que haya
tenido.

Me acosté de espaldas y trate de recuperar el ritmo de mi
respiración. Los dos se sacaron rápidamente la ropa, tenían sus penes bien
parados y venían por mi.

Eduardo me dio un beso en la boca muy dulce, que hizo que mi
conchita volviera a humedecerse, luego se acostó sobre la cama, y me dijo:


Veni, putita, chupale la pija a papito, veni, mi amor.


Yo me puse en 4 patas para chuparlo, en tanto que Andrés
comenzó a masajearme la espalda y el culo. Estaba muy rica esa pija, y el
trabajo de Andrés por detrás era fenomenal. Pronto, comenzó a chuparme el
agujero del culo, me ponía la lengua bien adentro, y yo gemía de placer. En eso,
Andrés se detiene, veo que busca algo en la mesita de luz, yo me doy vuelta y lo
veo sacando la tapa de un tubo de gel lubricante. Yo le digo:


No, que me vas a hacer!!!!!!!!

No sabes que voy a hacer, te voy a romper ese culito
hermoso que tenes, responde Andrés

No, yo les dije que por el culo, no, dije

Vamos Paulita, vamos dejate que te va a gustar, dale, por
favor, dejate., dijo Eduardo

No se, no se, no estoy preparada, por favor, no, dije

 


En eso Eduardo me toma de los brazos y me dirige hacia el.

– Veni, Paulita, sentate en mi pija, veni mi amor, dice
Eduardo

Me siento en su pene, y despacio va entrando todo, fue una
verdadera delicia, lancé un suspiro de placer. Eduado, me hace acercar a el, y
me acuesta sobre su pecho, y me aplasta un poco mi tetas.

En eso viene Andrés por detrás y comienza a untarme el gel en
mi culo.

– No, por favor, dije.

E intenté incorporarme, pero Eduardo me tenía inmóvil.

Vamos, ramerita, dijo Andrés, y me metió un dedo en el culo,
hasta el fondo.

Dolió un poco, pero se podía soportar, en ese momento Eduardo
comenzó a moverse para abajo y para arriba, mientras Andrés intentaba poner el
segundo dedo en mi culito.

Sabía que era inútil resistirme, por lo tanto le pedí a
Andrés que lo hiciera despacio. Y realmente lo hizo, metió el segundo dedo, y
comenzó a moverlo en círculos. Dolía un poco, pero sentía como mi culo se iba
dilatando a medida que me iba relajando.


Ya estas lista, dijo Andrés.


Ya no había mas que hacer, sabía que sucedería lo que tanto
había temido de este encuentro. Entonces, lo miré fijo a Eduardo, y le dije:


Prefiero que seas vos, quien lo haga.


Eduardo hizo un gesto de placer y picardía. Yo lo prefería,
ya que con él tenía mas confianza. Los dos se miraron, pero no emitieron
palabra.

Cambiamos la posición, ahora Andrés estaba acostado de
espalas, yo me senté sobre el, y apoye mi cuerpo sobre su pecho, en tanto
Eduardo desde atrás decía que me iba a lubricar un poco mas.

Eduardo puso mas gel sobre mi agujero, me masajeó un poco,
sus dos dedos entraron con facilidad, y puso un tercero, para dilatar mejor.

– Ya esta Paulita, ya estas lista, dijo Eduardo

Nuevamente traté de apartarme, pero Andrés me abrazó con
fuerza y no pude moverme.

Eduardo apoyó la punta de su pija y comenzó a avanzar, pronto
la cabeza entró y sentí como que se abría algo dentro mío.

– Ahhhhhh, despacio, ahhhhhh, gemí

Eduardo se detuvo, pero el dolor seguía, sentí que mi colita
me latía.

– Sacala, Eduardo, que me duele, por favor, grité.

Eduardo, aparto mi cabello de mi cuello y me dio un beso en
el cuello.

– Paulita, mi amor, me dijo

Y empujó nuevamente, hasta que la mitad de su pene penetró
mis entrañas.

– Ahhhhhhh, Ahhhhhhh, nooooooo, por favor, nooooooo, rogué

Sentí que me partía en dos, un dolor más fuerte aún me llego
hasta mi interior.

– Vamos, metésela de una vez a esta puta, para que vea lo que
es bueno, dijo Andrés.

– Por favor Eduardo, duele mucho, es grande, y esta muy dura,
por favor, no aguanto mas, me duele, supliqué.

Eduardo, no contestó, se quedó inmóvil esperando que yo me
calme. Se sentía la fuerte respiración de los dos, y mi jadeo, por encima del de
ellos.

En eso noto que comienzo a relajarme, que el dolor sede, y
comienzo a moverme un poco, Andrés me suelta el cuerpo, me toma de las caderas y
comienza a moverse también.

– Dale Eduardo, ponémela toda de una vez, dale papi, dame,
dámela, pedí

Eduardo de una sola embestida me penetra en su totalidad,
pero esta vez el dolor que sentí se mezclo con el profundo placer de la
penetración.


Vamos, vamos, denme los dos, denme duro.


Eduardo me jala del cabello y me dice:


Vamos putita, vamos que lo vas a disfrutar


Vamos puta, te gusta que te cojan dos machos, no?, dice
Andrés.

Y de esta forma, nos empezamos a mover los tres, cada vez mas
fuerte, ya no me dolía mas, va, solo un poco, pero el placer de esta doble
penetración disimulaba cualquier molestia.

Me daban mas y mas, y cada vez mas, y me decían que era una
puta, una perra callejera, una calienta pijas, mientras Andrés me tiraba del
cabello y Eduardo me daba cada tanto algunos golpes en los glúteos.

– Voy a acabar otra vez, dije

– Son unos hijos de puta, me van a dejar seca, grité

Y enseguida luego de un par de embestidas mas, tuve un
orgasmo imposible de explicar. En tanto que Eduardo me anunció que estaba por
acabar también, y de inmediato Andrés hizo lo propio.


Dame la lechita en mi colita, dámela, papi, dámela


Eduardo seguía moviéndose cada vez con mas fuerza, en tanto
que Andrés me la sacó se sentó de forma que su pija apuntara a mi cara y comenzó
a pajearse con fuerza.


Vamos, papi a vos también, dame la lechita, dámela en la
boca y en la cara.


Estas últimas palabras los puso a mil, ya no hablaban mas, no
me decían nada, solo se oían sus gemidos primitivos en busca de su desahogo.


Ahhhhh, ahhhhhh, ahhhhh, putaaaaaaaaaa, grito Eduardo.

Ohhhhh, ohhhh, ohhhh, siiiiiiii, gritó Andrés.


Este último me tiraba los chorros de leche en mi cara, 2
entraron en mi boca, otro sobre una de mis mejillas y el último sobre mis tetas.

Detrás de mi, Eduardo sacaba su pene mojado, y sentí como su
leche chorreaba desde mi culo, hacia mis piernas. Estaba chorreando leche por
todas partes, era una situación inimaginada.

Nos dejamos caer sobre la cama los tres, ambos me abrazaron,
uno por delante y otro por detrás, y así nos quedamos un largo rato en silencio.

 

Resumen del relato:
    Había planeado un trío con dos hombres maduros, solo había pedido que respetaran mi culito, pero ellos hicieron de mi lo que quisieron, y para mi supero lo imaginado.

Ana, la dudosa

Ana, la dudosa (30)

ANA, LA DUDOSA

Me llamo Carlos tengo treinta años y estoy casado con una
chica de 29 que se llama Carolina, esto empezó hace unos meses:

Casi todas las tardes volvía del trabajo a las nueve, pero
ese día en la oficina se presentaba muy aburrida la cosa, era fiesta local y no
venía nadie, decidí dejar al conserje mi movil por si las moscas y me marché a
casa a ls seis y media, pesé muy detenidamente por el camino en como aprovechar
esas horas con mi mujer, al llegar quise entrar sin hacer ruido por la puerta
del garaje, esperaba encontrar a mi mujer, jugando en el PC, porque le gustaba
mucho y quería darle una sorpresa pero la sorpresa me la llevé yo.

En el dormitorio pequeño estaba el ordenador abierto con una
web de textos lesvicos, pero ella se la sentía en nuestro dormitorio, estaba
gimiendo muy profundamente y yo preferí esperar mirando por el hueco de la
puerta, estaba masturbandose con un botellín de coronita, ella estaba de
espaldas a la puerta de rodillas con el botellín sujeto por los pies y cabalgaba
lentamente sobre la botella, aquello me puso a mil, decidí dar dos pasos atras,
toser y entrar de golpe, ¡joder que susto me has dado!, ¿que haces aquí?, he
venido para que termines, cogí la botella que estaba sobre la cama y la lamí con
descaro, ¡es que me has cortado el rollo con el susto!, tranquila relajate ponte
a gatas que estaras más cómoda.

Empecé a meterle lentamente la botella y a acariciarle el
clitoris que lo tenía mojadisimo a los dos minutos, ella se abrazaba a la
almohada y gemía al ritmo de la botella, tenía el culo expuestísimo y decidí
dejar caer un hilo de saliva sobre su esfinter, creo que ella lo notó caliente
porque cerro los puños y sabía que le metería un dedo, pero ese día decidí
ampliar horizontes, saqué la botella de su vagina y se la puse en el culo la
giré y flop, penetró hasta el fondo, ella no dijo nada, solo dijo ¡despacio por
favor!, empecé un mete y saca, primero despacio y finalmente muy deprisa,
compulsivamente, ella se mordía la mano y decía ¡más, más, no pares nunca!
entonces me saqué la polla del pantalón me puse en su grupa y la penetré por el
chocho, sujeté la botella a mi vientre y empecé a embestirla muy muy rápido,
ella estaba en las nubes, se corrió varias veces, confesó que tuvo orgasmos
anales y vaginales, y cuando iba a terminar saqué la botella y con el culo aún
abierto me corrí en su agujero, ella lo apretó y escupió mi semen que le corría
por los labios del chocho, lo acaricié y barnicé toda su entrepierna con él
mojandole los pelillos de su monte de venus, finalmente cayó en la cama, y en
ese momento de satisfacción le pregunté en que pensaba cuando yo no había
llegado, ella me dijo que pensaba en mí, pero yo habia visto el ordenador y le
dije, a tí te gustaría follarte a una chica a que sí, ella sonrió y dijo eso son
solo fantasias, eso puede ser realidad si tú lo deseas lo podemos arreglar.

¿Que estas pensando? veras se me ocurre que tu excompañera de
trabajo Ana tiene algún secreto, es muy guapa, tiene un buen tipo, es muy
extrovertida y no tiene novio ni sale con chicos, no crees que le van las chicas
y se aguanta, yo creo que nó, he pasado muchas horas junto a ella y lo hubiera
notado.

Que te parece si la invitamos un día a casa, tu me dejas a mí
organizar el encuentro… pasaron tres días era el fin de semana, sabado por la
noche ella llegó muy arreglada, esperaría salir con nosotros para que le
presentaramos algún amigo eso era bueno estaba mentalizada para tener sexo esa
noche, pero cómo proponerlo, la convencimos de quedarnos en casa argumentando
que habiamos arreglado el jardín y que tomariamos algo para inagurarlo, ella se
sentía muy cómoda con mi mujer, yo seguía en mis trece y opinaba que le iban las
chicas, además mi mujer estaba muy nerviosa y excitada y eso hacía que Ana se
contagiara de la tensión y sus neuronas empezaran a imaginar cosas que la
estaban poniendo a mil, desde la cocina pude ver que ella apretaba los muslos
uno contra el otro continuamente, y que no hacía más que mirar el escote y la
boca de Carolina.

Entonces decidí que ese momento si se alargaba demasiado
podía conducir a un dolor de vagina y a un desinfle, descardamente llegué a la
mesa y les propuse jugar a las cartas, antes había que acordar que quien ganara
pediría un deseo que las otras dos persons debían cumplir, eso les hizo imaginar
mas todavía y Ana se mordió los labios y dijo de acuerdo pero nada de rajarse,
se cumple lo que se pida sin condiciones.

La partida iba a muerte, los tres queríamos ganar a toda
costa, pero la suerte me sonrió esa noche y la victoria era mía.

¡ahora pide tu deseo dijo mi mujer!, Ana estaba rabiosa no le
gustó perder, pero cuando dije, quiero vendarle a Ana los ojos y ponerle dos
tapones en los oídos de la piscina, así ella no podrá oir nada ni ver y tendrá
que andar por donde nosotros la dirijamos,ella se echó las manos a la boca y
dijo ¡Joder, como te pasas! tu dijiste que sin condiciones, te acuerdas, eso sí
quiero que lo hagas con una sonrisa en la cara, si no te gusta lo dejamos…¡no
de ninguna manera, si me gusta, no he dicho nada lo retiro.

Fuí a por unos tapones y cogí un pañuelo de seda negro de mí
mujer, volví a la planta baja y allí estaban las dos cuchicheando, se conoce que
Ana quería complicidad de Carolina para protegerse de mí, que mal aliado se
buscó.

Cuando tuvo los ojos tapados y los oídos taponados, mi mujer
le dijo quitate la venda de los ojos Ana por favor, Ana ni se inmutó, Carolina
dijo, ¡como una tapia!, y yo añadí ¡y como un topo! Je!,je!.

Entonces la cogimos de los hombros y la acompañamos al
dormitorio de la segunda planta, no sin dificultades pues las escaleras eran
curvas, entonces decidí, cogerla en mis brazos, calculo que pesaría 50 Kg, no
era demasiado, eso le gustó a nuestra pequeña esclava, porque se acurrucó a mi
cuello.

Al llegar al dormitorio, le dí un beso en los labios sin
tocarla, mi mujer se acercó y le dió otro, Ana abrió la boca y sacó la lengua,
mi mujer se quedó sorprendida, ¡te lo dije, no me equivoco yo en estas cosas! le
dije.

Entonces le quitamos el vestido y empezamos a abrazarla yo
desde atrás y mi mujer desde alante, ella se retorcía buscando los dos cuerpos,
le metí la mano por dentro de las bragas buscando su culo, ella separó las
piernas y dobló la espaldas, para que la tocara mejor, Carolina dijo,¡ ahora que
dices!, ¡un punto para mí!, yo creo que le gustamos los dos, pues mejor así,
desnúdala mientras yo me quito la ropa dijo Carolina, una vez la desnudé tardé
dos segundos en volear mi ropa, tenía la polla como el mármol.

Ana era de lo más plástica se adaptaba a todas las posturas
que le anudábamos a adoptar.

Mi mujer se puso de rodillas en la cama y le ayudé a poner a
Ana con los omoplatos en sus rodillas su sexo en la cara y las piernas colgando
ingravidas, así estaba preciosa, ella se relamía la boca y respiraba muy
nerviosa, pero se la notaba excitadísima. Mi mujer y yo empezamos a jugar en su
entrepierna, le chapábamos el culo y el clítoris ella se metía la mano en la
boca para morder y no gritar de gusto, entonces me puse frente a mi mujer de
rodillas y con las piernas abiertas y le metí a Ana la polla en la boca, ella la
chupaba como para darse placer en la boca era como un consuelo, yo tardaría en
acabar así pero me encantaba.

Mi mujer dejó caer un hilo de baba en el esfínter de Ana y le
metió un dedo, luego dos, tres, y empezó a masturbarle el culo muy deprisa ella
decía ¡así!, ¡así!, ¡no! ¡más rápido!,,¡ahora! ¡no pareis!…

Entonces le dije a mi mujer, déjame a mí y sacó la mano para
darme paso, entonces le metí mis dos dedos mas largos y apretando al fondo pude
tocar las heces duras, por lo que se me ocurrió divertirme a lo grande, ¡vamos
al baño!, le dije a Carolina, ¡la vamos a lavar1, ¡vale! pero con cuidado, no se
nos enfade.

La llevamos al baño de la habitación y la condujimos hasta la
taza allí la pusimos en cuclillas encaramada al filo, con el ano expuesto, le
quité el teléfono a la ducha y puse un pequeño y tibio chorrito a manar de la
gomita, lo acerqué al culo de Ana y ella dijo ¡poco!, ¡poco!, ¡solo un poco!,
entonces le llené el culo de agua y le puse dos dedos cerrando el culito, mi
mujer se acercó y la abrazó, ella se dejó caer la cabeza sobre sus tetas y
chupaba una para concentrarse, al minuto dijo ¡no puedo más! lo voy a soltar y
dejó caer una catarata de agua que le dejó limpia por dentro.

Mi mujer decía, ¡jolin con la tímida!, a Ana le gusta el sexo
más que a los dos juntos. Ahora voy yo, a mi me gusta el agua también, mi mujer
se lo hacía sola mientras yo abrazaba a Ana y le tocaba el pecho, al terminar
Carolina me dice ¡tu también debes lavarte por solidaridad con tus amigas!,
vale..

¡Bueno! pero no es necesario, ¡ya! ¡ya! pero la noche es muy
larga ¡nunca se sabe!..

Me puse en el inodoro y Carolina me dice ¡venga te lo hago
yo! ¡déjame!, me puso el chorrito y cuando el agua empezó a desbordarse me cogió
el pene y me puso dos dedos en el culo y me dijo ¡como se te escape te pellizco
la puntita!, ¡aguántate un poquito..!

Al minuto dije ¡ya! ¡ahora! ¡quita!…y la catarata fue como un
disparo, entonces Carolina me metió un dedo y lo apretó hasta el fondo hasta que
no pudo meterlo más, lo sacó se lo llevó a la nariz y dijo ¡listo! ¡como los
chorros del oro!, ¡venga nos vamos a la cama que Ana se nos enfría!..

Entonces Carolina tumbó a Ana en la cama le separó las
piernas y empezó a besarle los labios del coño a morderlos y a chupar muy
despacio pronto Ana estaba gimiendo de nuevo…

Carolina se volteó y le puso el culo en la cara mientras se
dedicaba a pajear el coño de Ana enérgicamente, Ana levantaba la cara y lamía
como un rumiante todo el sexo de Carolina entonces se llevó dos dedos a la boca
y los dejó dentro recreándose con su lengua los sacó goteosos y los metió uno en
el culo de Carolina y otro en el coño, empezó un mete y saca que le estaba
desencajando la cara a Carolina, entonces Carolina saltó y dijo ¡creo que me voy
a correr con esta guarrona!, ¡necesito parar!, ¡cógela tu ahora!, yo miro y
descanso.

Entonces puse la almohada en el centro de la cama
verticalmente, tumbé a Ana hacia abajo sobre la almohada con las piernas
separadas y empecé a jugar con su chocho y lamía su esfínter muy despacio,
pronto Ana dijo ¡me vais a follar de una vez esta noche! ¡ya no puedo más! ¡me
voy a volver loca de gusto!.

Entonces cogí el botellín favorito de Carolina y le ensalté
el culo con él, y empecé como si le hiciera una paja a la botella, Ana estaba
desencajada, le temblaban las piernas y de pronto empezó a chillar de gusto y
dijo ¡me meo, me meo¡ y un chorrillo caliente mojó la almohada, Carolina dijo
¡me está dando una envidia!, ¡como goza la muy puta!, yo ante este espectáculo
no pude contenerme y salté sobre ella metiéndole la polla en el culo que estaba
superabierto y mojadísimo, entró sin problemas, y empecé a follarmela dejando
caer todo el peso de mi cuerpo sobre ella sin que se pudiera mover ni
defenderse, entonces noto que mi mujer, Carolina, me estaba separando los
cachetes del culo buscando mi culo con los dedos, y va y dice ¡huy! Que apretado
lo tienes, para y relájate, dicho y hecho metío dos dedos en mi ano y buscando
la próstata empezó a hacer círculos en ella. Eso fue demasiado para mí y empecé
a correrme en el culo de Ana a espuertas, me quité de encima y Carolina metió
los dedos en el culo de Ana buscando mi leche sacó un poco de semen en la punta
de los dedos, chupó uno con deseo y le dió el otro a Ana que se lo metió en la
boca nada mas rozar sus labios mordiéndolo con deseo.

Le dio la vuelta se subió sobre ella y se besaron muy
apretadas rozandose los clítoris con fuerza hasta que se corrieron a la vez sin
separar sus bocas, al terminar Carolina levantó la cabeza y dejó caer un hilo de
babas sobre la boca de Ana que abría la boca y con la lengua de lanza se comía
todo el chorro que llegaba por la gravedad desde la boca de Carolina, Luego Ana
se quitó la venda y los tapones y dijo ¡la semana que viene nada de cartas, la
venda os la pondréis uno de vosotros!, Carolina y yo nos miramos y nos reimos
porque a los dos nos gustaba la idea, aquella noche fue el principio de un nuevo
concepto de mi matrimonio, la mejor sin duda de mi vida.

 

Resumen del relato:
    Un matrimonio decide invitar a su amiga y acaban en un trio muy caliente.

Trío en el paraíso

Trío en el paraíso (30)

Orgía inesperada (orgía)

Mirna y yo habíamos terminado cinco meses atrás, para
frustración de mi vida sexual y de mi vanidad, porque nunca he tenido mujer más
bella y me hacía sentir grande, muy grande, pasear por la Universidad con ella
de la mano, y porque cogía como las diosas; pero para descanso de mi espíritu,
porque los ocho meses que duró nuestro noviazgo formal fueron una tormenta
permanente.

Mirna era, es, como una princesa de El Palacio de Hierro,
salvo por la estatura, porque medía 1.63 o 1.64. Fuera de eso, podía haber
salido en cinemex en esos anuncios: su carita parecía sacada de un cuadro de
Boticelli, y es delgada, de muy buen cuerpo y, sobre todo, tiene una mirada
ardiente, que asoma tras sus verdes ojos cuando ella así lo quiere, por entre
sus largas pestañas. Imagínensela.

Durante tres meses nos esquivamos con éxito, pero cuando
empezó el siguiente semestre (último) coincidimos en una clase fundamental, y
aunque apenas nos dábamos los buenos días, me dolía verla. Así, pasaron dos
meses hasta que salimos de viaje de prácticas, quizá unos 75 chavos en dos
camiones, con tres profesores, a algún lugar del sureste mexicano. El viaje duró
seis días y cinco noches y marcó mi último encuentro con Mirna, el último, pero
el más heterodoxo, ni duda cabe.

Yo compartí cuarto, en los hoteles en que paramos, con Raúl,
un buen amigo (por cierto, he contado alguna historia suya en ésta página), que
era uno de los más chupamaros de mi grupo de camaradas -ninguno abstemio, no-,
así que ya sabía que, a menos que se ligara una chavita, cosa no tan fácil,
estaría todas las noches en el cuarto del “escuadrón suicida” (cuatro tíos que
compartían habitación, a los que les decíamos así por su manera de beber hasta
caer, y olé). Yo tenía la mira puesta en Angélica, una buena y querida amiga,
pero la vista de Mirna, sentada unos lugares delante de mí, me hizo olvidarlo
todo.

La primera noche, volviendo del trabajo que había que hacer,
no la vi por ningún lado y tuve que ahogar penas con el escuadrón suicida, pero
el segundo día la seguí, platicamos, nos tiramos varias indirectas y, como era
de esperarse (donde hubo fuego, dicen), terminamos follando como desesperados.
Ella no se, pero yo, en esos cinco meses, sólo había tenido una más de mis
reincidencias con Ariadna, y estaba que reventaba. Yo sabía, y ella también, que
lo nuestro no tenía futuro, pero mi cuerpo tenía sed del suyo (¿por qué no
podíamos ser sólo amantes?, ¿por qué contaminar el sexo con tanto royo?), de la
curva de su cintura, de la flexible dureza de sus muslos, del brillo mate de su
estómago, de la húmeda cavidad del sexo, de sus ojos mirándome, muy abiertos, en
el instante anterior al orgasmo.

Al día siguiente, en una hermosísima ciudad semiselvática,
discutimos como en los viejos tiempos, hasta que la convencí de que no
regresaríamos, pero que ya en vacaciones, había que disfrutar, que despedir
nuestros cuerpos, y ella accedió, y esa noche volví a gozarla, no con la
urgencia de la víspera, pero con igual hambre, y como la víspera, ella se fue
antes de que llegara Raúl.

Todo hubiese podido quedar ahí, pero la cuarta noche, en vez
de retirarnos discretamente, las amigas de Mirna nos jalaron a su habitación,
donde bebimos tres o cuatro cubas y fumamos un par de porros. Yo era el único
varón del cuarto, y las chicas contaban historias bastante subiditas de color y
todos moríamos de risa y, finalmente, Mirna se despidió diciendo que allá ellas,
que se quedaran con el paliqueo, y que ya nos íbamos a ejercer. Riendo aún,
entramos en la habitación, pero la tardanza, las cubetas, la mota, la excitación
palmaria que la plática de las chicas me había provocado, hicieron que se me
olvidara colocar el mensaje “no molestar” convenido con Raulito.

Aquella vez, Mirna estaba en cuatro patas, con la cara vuelta
hacia la puerta, y yo dándole desde atrás, cuando Raúl entró, con una buena
dosis de alcohol encima, pero lejos aún de la borrachera. Raúl se nos quedó
viendo, y tras el shock inicial, amagó dar media vuelta para salir musitando
“perdón”, pero Mirna se salió de donde estaba (yo, al ver entrar a Raúl, me
hinqué y la solté), dejándome sentado, con el pito al aire y a medio comer, y
acercándosele le dijo: “bien, Raúl, ya que estás aquí, cumple mi fantasía de
tener dos penes a la vez. No creo que Pablo se oponga”, diciendo esto último sin
voltear a verme.

Si Mirna vestida es un bombón, desnuda es espectacular, y me
imagino lo que sentía Raulito viéndola caminar hacia él, blanca y delgada, con
sus pechos pequeños pero bien erguidos, su cintura de sílfide y sus suaves
caderas… viéndola caminar, descalza, con su paso de gacela, hasta llegar a su
lado, y empinándose sobre las puntas de los pies (Raúl mide cerca de 1.80)
rodearle el cuello con sus brazos y jalarle la cabeza hasta darle un ardiente
beso. Si la escena para mí fue muy larga, para él ha de haber sido eterna.

Sin voltear a verme en ningún momento, empezó a desabrochar
la camisa de Raúl, mientras él me echaba miradas en que se mezclaban el deseo y
el temor. Yo, resignado, le hice una seña de inteligencia, y me senté en la
cama, con la polla casi en estado de reposo. Me sentía raro viendo lo que
siempre había gozado, me empezó a gustar verla desde lejos, apreciar su
espléndida figura desvistiendo al azorado Raúl.

Pronto estaba Raúl en cueros, tan flaco como yo (bueno, no
tanto), y con el miembro escandalosamente enhiesto. Mirna se hincó y empezó a
hacerle una mamada de urgencia, y cuando Raúl quiso subirla, ella dijo “no, mi
rey, quiero que la siguiente dures”, y siguió succionando hasta hacerlo venirse.
Entonces, por fin, volteó a verme, y como era obvio que yo había aceptado
tácitamente la situación, jaló a Raúl del brazo, y al llegar junto a mi me
obligó a acostarme boca arriba, hincó sus rodillas en la cama y bajó su boca
hasta mi pene, ya amorcillado, y antes de metérselo en la boca, volteó a ver a
Raúl y le dijo: “ándale, mi rey, no seas tímido: gózame, penétrame por detrás”:
así hablaba ella, y apenas empezaba.

Yo me puse una almohada detrás de la cabeza, y mientras
sentía cómo su lengua me erizaba la polla y sus vellitos, observaba las
maniobras de Raúl en la retaguardia de Mirna. Cuando Raúl se vino (a pesar del
alcohol que tenía adentro y de la mamada precedente: es que tenía como tres
meses sin comerse una rosca y Mirna, ya lo he dicho, es una princesa), Mirna
reptó sobre mi cuerpo, empapada en sudor, y se metió mi verga en su coño, que
escurría sus fluidos y los de mi camarada. Totalmente acostada sobre mi, con sus
piernas al lado de las mías, empezó a moverse en lentos y pequeños círculos,
tratando de que su clítoris rozara con mi cuerpo todo el tiempo. Raúl se preparó
un saque de coca, dándose un pericazo, que Mirna, metida en lo suyo, no vio.

Yo tenía los ojos cerrados, sintiendo sus movimientos sobre
mi sexo, su estómago y sus pechos sobre mi cuerpo, y sólo cuando sentí un peso
mayor comprendí que mi joven amigo subía. Abrí los ojos, sólo para ver los de
ella abiertos como platos. Dejó de moverse mientras Raúl le la verga a empujones
por el culo. Pero una vez que se sintió ensartada por ambas cavidades, reanudó
sus suaves movimientos circulares, que yo sentía además de los martillazos que,
desde arriba, Raúl le propinaba.

Nos venimos casi simultáneamente los tres, y yo derribé la
pirámide. Quedamos tendidos en la cama, yo acariciándole los pechos y dándole
largos besos en la boca, mientras Raúl le sobaba las nalgas. Era bastante tarde
y ella estaba quedándose dormida, cuando Raúl se paró y nos invitó a seguirlo.
Sobre el tocador había quedado su bolsa de coca, y preparó tres líneas, se metió
la primera y nos invitó a secundarlo.

Yo sabía que Mirna había probado la coca, que se metía
ocasionalmente. Yo he de confesar que sólo me había periqueado dos veces antes,
una con Raúl, luego de tres días de borrachera, y otra con Clelia (esa es una
historia que otro día contaré en ésta página), y me encantaba el efecto eufórico
que solía producirme, la euforia y el corte del cansancio y la borrachera, y
aunque al final solía ponerme un poco paranoico, estaba convencido de que
mientras sólo lo hiciera muy de cuando, en cuando, mantendría a raya el peligro,
así que una vez que Mirna terminó su parte, yo aspiré la mía.

Luego de eso, me quedé unos instantes parado, con los ojos
cerrados, esperando el efecto. Raúl dijo “chúpamela”, y oí que alguien abría la
puerta del baño y que corrió un poco de agua. Cuando abrí los ojos vi que Raúl
estaba sentado en la cama y Mirna, hincada en el suelo, terminaba de limpiarle
la rígida verga con una toalla empapada. Una vez que lo hubo limpiado, lo hizo
acostarse y empezó a darle unos suaves lengí¼etazos en el frenillo y el glande.
Estaba en la misma posición que antes conmigo, con las rodillas hincadas a ambos
lados de las piernas de Raúl, mostrando sus encantos, y verla así, verla chupar,
aunados a la medicina que había tomado, me templaron otra vez. Me subí a la
cama, me ensalivé la verga (no sin trabajos, porque tenía la boca bien seca), le
puse la cabecita en la entrada del culo, y suavemente, muy suavemente, con su
ayuda, se la fui metiendo en el estrecho orificio.

Dejé mi pito reposar un rato en su cavidad, y luego empecé un
violento mete saca que, en pocos minutos, me hizo llenarle su agujero con un
poco de leche (no quedaba mucho). Me eché al lado de ellos, y Mirna dejó de
chupársela a Raúl, para cabalgarlo nuevamente, haciéndolo venirse rápidamente.
Entonces se tendió a mi lado y dijo: “Raúl: es hora, cabrito, de que tus jugos
regresen a ti”. Abrió las piernas y atrajo la cabeza de mi amigo a su sexo. Yo
la besé –me encanta besar-, aunque la boca le sabía un poco a semen. Ahí estuve,
sobándole las tetas, besándola, mientras Raúl terminaba su trabajo.

Mirna se vino con un largo suspiro, y dijo que se quería
bañar. Los dejé ahí y fui a preparar la tina. Eran altas horas de la madrugada
pero no tenía sueño, aunque no me creía capaz de volvérsela a meter. La tina se
fue llenando, y yo observaba el agua subir. No se cuanto tiempo estuve ahí, paro
cuando salí, de manera increíble, los encontré follando, otra vez, ahora en la
posición del misionero, que tanto le gusta a Mirna, ella con sus piernas
flexionadas, rodeando la cadera de Raúl.

Me senté cerca de ellos, a verlos. Pensaba si así me vería yo
cuando se la metía, cuando lo hacíamos en nuestros tiempos de noviecitos. Era
más que agradable verla, con la falsa alteración importada desde los Andes
Peruanos, retorcerse debajo de un varón. Ver su cuerpo empapado de sudor,
todavía capaz de recibir y dar placer. Yo me acariciaba la adolorida verga, que
sólo estaba amorcillada, y los veía, la veía a ella, más bien.

Antes de que terminaran me adelanté y me sumergí en la tina,
y poco después ellos me alcanzaron. Como no cabíamos los tres, Raúl se duchó (la
regadera estaba a un lado) y se fue a dormir, mientras Mirna se quedaba conmigo.
No hablamos, sólo dejábamos que el agua nos limpiara, nos relajara. Estuvimos
ahí un muy largo rato, renovando el agua para que no se enfriara.

Salimos. Había un resto de coca y Mirna, brillante en su
desnudez, hizo dos delgadas líneas que aspiramos. “Hoy termina el viaje”, dijo
hoy, porque eran cerca de las cinco de la mañana: dos horas después estábamos
todos citados a desayunar. “Sácate las últimas ganas, porque no volveremos a
hacerlo”.

Volvió a besarme, untando su cuerpo junto al mío. Sus besos
me prendieron otra vez. La acosté delicadamente. Cuando intenté penetrarla
estaba seca, pero la saliva y los empujones me permitieron llegar al fondo, y la
fui cogiendo como la última vez, como la primera, con la mayor delicadeza,
buscando alargar el tiempo, mientras ella, con la verga adentro, empezó a
segregar jugos.

Se paró y se fue: no quería salir de nuestra habitación. Yo
me quedé sentado y, aunque no acostumbro fumar, encendí un cigarrillo del
paquete de Raúl. Dejé que pasara una hora y lo desperté. “¿Soñé o fue cierto?”,
preguntó.

No quiero contarles cómo empecé a sentirme dos horas después,
ya en el bus. Ahí decidí que no quería más bajones de coca y menos, mucho menos,
si se me iba una mujer como esa. Pero todo el malestar no compensaban la
maravilla de esa larga noche en vela, ni la delicia que siento siempre al
recordarla.


POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Sexo, drogas y rock and roll.

Mi mujer y su amiga en un trio riquisimo

Mi mujer y su amiga en un trio riquisimo (30)

Mi MUJER Y SU AMIGA EN UN TRIO RIQUISIMO

Mi mujer me consigue a su amiga para un trio y ella escondida
observaba como la agasajaba en la cocina.

 

Como recordaran amigos,mi mujer me habia dicho que habia
conocido a Claudia en la escuela y ella se le habia hecho una mujer medio
liberal ya que le habia propuesto salir a divertirse cuando los maridos
estuvieran de viaje. Mi esposa me comento que ella siempre habia tenido la
fantasia de verme coger con otra y que ella le parecia muy bien porque estaba
bonita y tenia buen cuerpo.Un dia al hablarme por telefono me dijo aquí esta
Claudia en la casa estoy contandole todo lo que hacemos en la cama porque quiero
que te la cojas delante de mi.

Yo me rei y senti una excitación que me puso la verga dura
nomas de imaginarme, pero mas el hecho de que mi propia mujer me anduviera
consiguiendo tan rico manjar, y le dije, si amor consiguemela y le hare lo que
tu quieras.Como Claudia chateaba conmigo empezamos a preguntarnos cosas
personales y poco a poco empezamos a pisar terrenos intimos y ella empezo a
contarme que su marido no la satisfacia y que deseaba a otro hombre, y que
alguna vez ya le habia puesto los cuernos a su que, dicho sea de paso, era un
fichita y 14 años mayor, lo que según ella le restaba meritos porque no andaba
al mismo ritmo sexual.

Mi mujer para esas fechas se la pasaba platicandole nuestras
intimidades a Claudia lo que según me decia mi mujer la ponia interesadisima y
preguntandole mas cosas de nuestra vida sexual. Un dia en el chat me pregunta
Claudia si habia hecho el amor cibernetico y le dije si con una chilena y mi
mujer, y ella me dijo te gustaria hacermelo ahora, a lo que le respondi que
encantado, que era lo que queria. Nos pusimos a coger por internet y la verdad
fue un buen cotorreo porque me divertia con las cosas que decia y me puso bien
cachondo imaginandome todo,prometiendome hacerlo mejor personalmente.

Al visitar a mi familia como lo hacia cada mes , Claudia y su
esposo nos invitaron a tomar café y a ver fotos de su familia y ella me las
enseñaba a mi lo que aprovechaba para acariciarle la mano y lanzarle miradas de
deseo.En un momento su esposo sube ala planta alta y mi mujer se mete al baño
guiñendome un ojo,lo que aproveche para manosear a Claudia tocandole sus senos y
acariciandole la vagina por encima de la ropa lo que me puso caliente y con la
verga dura. Mi esposa al salir de el baño me miraba como diciendome que le
hiciste, que paso?.

Al salir de la casa de Claudia, mi esposa me pregunto que le
hiciste,contandole lo que habia pasado a lo cual ella se mostro emocionada y
diciendo quiero verte coger con ella. Al dia siguiente llegando de el gym mi
esposa me dijo tienes una oportunidad para cogertela y es mañana asi que
preparate. No voy a negar que me senti inhibido y con la boca seca pensando es
que la iba a tener en mis brazos al otro dia y que mi mujer la habia convencido
de coger conmigo.Al dia siguiente le llame a Claudia y le dije estoy solo ven,
mi esposa me dijo te doy una hora asi que aprovechala, ella llego riendose
nerviosamente y diciendo que hago que hago. Nada le dije y la abraze sintendo su
cuerpo rico en mis brazos.Inmediatamente le meti la mano tocandole sus ricas
nalgas y su vagina ,ya que la tanga que traia las dejaba al aire.El sentir su
cuerpo,sus senos,sus nalgas ricas me emociono y me inque para besarle los muslos
y recorrer sus piernas con mi lengua sintiendo el gusto de su vagina y tocandole
con lascivia las nalgas.

Le quite su minifalda de mezclilla y la cargue en brazos al
sillon mas cercano sentandola y abriendo sus piernas para quitarla la tanga.La
vision de su panoche me excito al grado de querer comerme su conchita para lo
cual le abri sus piernas y empeze a chupar con lascivia su adorable sexo.Le
apretaba los pezones y recorria sus nalgas mientras mi lengua recorria su
clitoris y vagina y luego el ano ,ella daba gritos de gusto y tomaba mi cabeza y
la empujaba contra su pelvis,entonces la levante en peso y nos fuimos a la
recamara para seguir nuestro agasajo.

Ahí me puse encima y empezamos a besarnos y empeze a recorrer
su cuerpo con mi boca hasta llegar a la parte interna de sus muslos , empece a
besarle los muslos y luego segui hacia su concha ,mientras que ella tomaba mi
verga y acariciaba el tronco y mis huevos. De nuevo le di con la lengua en el
clitoris siguiendo sus labios y bajando hacia su ano,ella no podia mas y me dijo
cogeme, cogeme no tengo mucho tiempo.Entonces le dijo ponte en cuatro y la vista
de su cochita me puso la verga erecta y ella me dijo deja darte tu mamilona
mijito que rica la tienes papacito dame de tu leche.

Ella se prendio de mi verga y chupo con lujuria relamiendose
los labios con el liquido preseminal y con su lengua recorriendo el glande y
haciendome ver estrellas.Luego la puse en cuatro y le meti la verga escuchando
como suspiraba mientras entraba en su panocha.Se empezo a mover y empeze el mete
y saca sintiendo como apretaba mi verga y gritaba dame ,dame,metemela toda dame
lechita, a lo cual yo le decia te gusta putita,te gusta que te coja,te gusta ser
mi puta? Y ella decia soy lo que quieras pero dame,dame no te pares,sigue
papacito coges mejor que mi marido.

Al oir eso me puse durisimo y ella sintio y me dijo me vengo
me vengo ,dame ,dame y me vine como hacia mucho tiempo no lo hacia. Luego nos
vestimos y me dijo ya me voy porque tu mujer no tarda en llegar.Se fue y a los
pocos minutos regreso mi esposa y me dijo cuentame como te fue ,te gusto?yo la
quise abrazar y besar y ella me dijo no ahorita no ando celosa,dame chanza.Esa
noche cogimos mi esposa y yo y el orgasmo fue fenomenal recordando la cogida que
le di a Claudia.Quiero que sepan que lo que senti es mejor que cualquier cosa
que recuerde que me ha pasado. Yo regrese al trabajo y segui chateando con
Claudia y recordabamos lo rico que habiamos cogido.

Entonces ella me dijo sabias que tu mujer te presto para
coger conmigo? Yo finjiendo le dije que por supuesto que no lo creia,pero que si
ella lo decia pues que aprovechara la ocasión y siguieramos cogiendo con
permiso, a lo que me respondio es que asi no me sabe me gusta mas la emocion ,el
peligro.Un dia mi esposa me dijo que queria ahora hacer un trio, que convenciera
a Claudia. A lo cual poco a poco me fui avocando en los proximos
dias,despertando el interes de Claudia,que me habia platicado que una amiga en
el caribe la habia invitado a un trio con el esposo de ella y que solo de vista
habia asisitido.Total que un dia ella acepto hacerlo y quedo que para la proxima
ves que regresara a mi casa lo intentariamos pero que no prometia nada.

Llego el dia de mi regreso y un lunes regresando de el
gym,ella y mi esposa llegaron a tomar café, y para esto mi esposa se puso de
acuerdo conmigo para verme agasajarla en la cocina, a lo cual con el pretexto de
ir al baño se esfumo empezando yo a meterle mano subiendole la minifalda y
tocandole la panochita que ya estaba humeda,mire hacia las escaleras y mi esposa
estaba observandome metiendose la mano entre el calzon y empezaba a masturbarse
viendo como le metia los dedos en la panocha y sobaba su clitoris mordiendo sus
pezones paraditos y ricos.

La rica tanga que traia me permitia agarrrarle las nalgas y
apretarlas duro,me pidio que le mamara la concha y le metiera un dedo en el culo
para sentir super rico.Asi estuve mamandole y metiendole el dedo atrás y
mordiendole los pezones y de cuando en cuando volteaba a ver a mi esposa que
estaba supercaliente masturbandose y sonreia con complicidad. Claudia estaba
super caliente y entonces le dije que si haciamos el trio.

Dudo y dijo empiezen ustedes y luego voy yo.Me subi y mi
esposa me pregunto que dijo y le comente, a lo que ella se sienta en el sillon
sacando mi verga se pone a mamarmela y le habla a Claudia para que subiera a
ver.Claudia no subia y baje a ver que pasaba tomandola en brazos y la subi a la
planta alta, y nos sentamos a ver unas fotos en la compu que yo habia bajado de
internet .Eran de sexo anal y entonces mi esposa me dice sientate entre las
dos.Me siento y mi esposa me hace señas para que acaricie a Claudia y yo estiro
mi mano y empiezo a tocarle los senos,ella se cohibia y decia que no,quiso
correr diciendo no puedo y la agarre y la sente en mi verga empezando a
acariciarle los senos y metiendole la mano entre el calzon acariciando su rico
chochito ,mi esposa empieza a acariciarme la verga sacandola de su encierro y yo
segui acariciando a Claudia.

En momento empeze a desnudarla quitandole su falda y la
tanga,la tomo en brazos y ella cruza sus piernas en mi cintura.Entramos a la
recamara y la deposito en la cama,empezando a mamarle sus senos y bajando hasta
su concha que ya estaba superhumeda para esos momentos.Mi esposa se pone detrás
mio y empieza a mamarme la verga y a acariciarme el ano,lo que me hizo ponerme
duro. Luego me subo encima de Claudia y empiezo a meterle la verga y ella
empieza a decirme si papacito asi asi,mi esposa se levanto y empezo a observar
como me la cogia y a masturbarse con la rica escena.Me excitaba de sobremanera
saber que mi esposa estaba viendo y haciendo realidad su fantasia.

De pronto escuchamos gritos en la calle y mi esposa se asomo
diciendo es tu marido Claudia busca a mi esposo.Ella dijo no lo peles que se
vaya sigamos cogiendo.Creanme que el morbo y la excitación de estarme cogiendo a
la esposa de otro me hicieron ver la gloria,y todavia saber que a escasos pasos
estaba su esposo llamandome sin saber que yo tenia a su esposa debajo gozando.
De pronto todo se encadeno y empezamos a gozar como locos ya que la situacion
era extremadamente cachonda lo que precipito nuestro orgasmo y acabamos
riendonos a carcajadas por la situacion.Yo me vesti para ir por mis hijos a la
escuela,dejando a Claudia y a mi esposa en la casa.

Me encontre a Gonzalo el esposo de Claudia en la escuela que
me buscaba para un favor personal,claro le dije para que son los amigos. Una
hora despues mi esposa me decia lo que habia sentido al verme hacerlo y me dijo
te gustaria verme con alguien cogiendo,se siente super me dijo.Tal vez porque no
le dije.Pero primero quiero hacer el trio con ustedes ya que hoy no se dio.Me
regrese a mi trabajo y empece a trabajar a Claudia para hacer el trio con mi
esposa y ella a lo que dijo que si que la siguiente ves lo hariamos.Un mes
despues se hacia realidad el trio. Llegando a mi casa salude a mi esposa y me
dijo al rato viene Claudia me dijo que era esta oportunidad ya que Gonzalo no la
dejaba salir porque pensaba que algo andaba haciendo.

Al rato llego Claudia y me saludo,venia llorando porque su
marido la habia tratado mal.Me abrazo y me dijo que feo recibimiento no?.Asi es
la vida le dije no te preocupes.Empezamos a platicar y a tomarnos un tequila lo
que poco a poco aflojo la tension,entonces mi esposa dijo entonces que onda nos
aventamos el trio o que hacemos. Yo de inmediato dije que si y subimos a la
recamara donde empeze a cachondear a Claudia haciendole un trabajo en la panocha
con mi lengua mientras mi mujer me pegaba una soberana mamada a lo cual es muy
afin.En eso me subo encima de Claudia y la penetro pegando un grito de me duele,
me duele.Eso excito mis sentidos y empeze a bombear mas fuerte a lo que ella
trataba de amortiguar mi empuje ya que le dolia.Mi esposa empezo a tomar fotos
con una camara digital mientras nosotros cogiamos riquisimo.Yo bombeaba con
fuerza y Claudia cerraba los ojos y abria su boca pegando grititos de placer, y
mi esposa se daba gusto tomando fotos.

Llego el primer orgasmo de Claudia y entonce si mujer dijo es
mi turno.Empezamos a coger mi esposa y yo y Claudia ahora tomaba fotos en todas
posciciones.Fui alternando las mamadas y cogidas entre las dos por espacio de
dos horas hasta que caimos rendidos despues de mamar panochas,vergas,culos y
demas..Creanme que mi esposa me dijo despues de dos horas,ahora sigue por el
culo a la dos no te rajes.Para ese momento ya no queria queso sino salir de la
ratonera a lo que respondi dejemoslo para otro dia. Dias despues, el marido de
Claudia tuvo que viajar por trabajo y ella dijo vayan por mi y me quedo a dormir
en su casa. Ya en la casa mi mujer saco una botella y empezo el relajo
pidiendome que empezara la accion mi esposa.Yo me aceque a Claudia y empeze a
besarla y acariciarle su clitoris metiendole un dedo en su panocha humeda.

Mi esposa saco la camara y empezo otra sesion de fotos y dijo
aprovechate porque ya va a ser dificil que te cojas a Claudia porque va a
abandonar a su marido porque ya no lo soporta. Asi que esa noche goze su cuerpo
hasta que me canse de mamarle,tocarle,meterle la verga y hacer todo lo
imaginable e inimaginable, mientras mi esposa cuidaba que nadie nos
interrumpiera tan rico cogida. Claudia se fue y quede en visitarla ya que
estamos a cuatro horas de distancia,pero la verdad me excita que mi esposa este
presente y disfrute esos momentos tan excitantes.Hoy todavia nos excitamos con
las experiencias de mi esposa y mia con Claudia disfrutando de unos orgasmos muy
placenteros y largos.Mi esposa se ira a vivir pronto conmigo y tenemos pensado
invitarla de nuevo a un trio o un cuarteto.La verdad aunque mucha gente dira que
no es cierto quiero que sepan que lo que nos paso ha sido maravilloso y despues
de 20 años de casados disfrutamos nuestra relacion como nunca y espero repetirla
o hacer la fantasia de mi mujer de verla coger con otro.

Pueden escribirme a
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Resumen del relato:
    Mi mujer me consigue a su amiga para un trio.