Trios | Tus Relatos Calientes
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Yo, Laura

Yo, Laura (30)

Queridos amigos, mi nombre es Laura y vivo en Perú. Hace dos
semanas tuve la mas gloriosa experiencia de mi vida y creo vale la pena
contarsela.

YO, LAURA

Después de haber publicado Wilfredo, mi marido, un aviso en
Latinparejas, un día respondió una persona llamada Eduardo quien dio una
descripción suya bastante interesante. Wilfredo concertó una cita en un café de
Miraflores.

Nosotros llegamos primero y mientras disfrutábamos de un
sabroso capuccino conversábamos sobre diversos tópicos hasta que llegó Eduardo.
Era una persona de unos 35 años, fornido, no mal parecido pero que tenía algo
que no terminaba de convencerme. Después de conversar un buen rato, quedamos en
que nos llamaría mas adelante. Yo le dije a Wilfredo que había algo que no me
terminaba de gustar y que prefería no salir con él (la verdad era que todaví¬a no
estaba muy convencida de tener una experiencia de trio).

Sin embargo Eduardo llamó a Wilfredo en las dos siguientes
semanas tratando de concretar una cita definitiva y ante tanta insistencia e
interés demostrado, aceptamos reunirnos con él , quedando en encontrarnos un
viernes a las 8:00 PM en un hostal bastante discreto y tranquilo donde permiten
el ingreso a una misma habitación a tres personas o dos o tres parejas sin hacer
de ello un problema. Nosotros vamos con cierta frecuencia por allí y sabemos que
es un lugar donde siempre la pasamos bien.

Cuando llegamos al hostal, Eduardo nos estaba esperando y
luego de alquilar una habitación subimos los tres. Ingresamos a la habitación
alfombrada que tenía una cama amplia, dos veladores, un televisor con cable y
circuito cerrado donde pasan películas porno y un baño con ducha fría y
caliente. Casi de inmediato tocó la puerta un muchacho que nos traía tragos de
cortesía (tres cuba libres ), y procedimos a brindar a fin de ponernos algo mas
cómodos.

Yo estaba algo nerviosa y apurí¨ mi cuba libre para sentirme
mas relajada. Conversamos sobre diversos temas y esperamos que nos trajeran otra
ronda de tragos. Tocaron la puerta y Wilfredo se acercí² a la misma y la abrií²,
apareciendo un muchachito de unas 20 años con una bandeja sosteniendo una
botella de ron , hielo y coca cola. Mientras el muchacho ingresí² a la habitacií²n
para servir el trago, me sentí¬a bastante incí²moda pues estando sentada sobre la
cama tení¬a la falda muy subida dejando ver mis bien contorneadas piernas y parte
de mis bragas. La situacií²n era extraña para mí¬, pues yo estaba en un dormitorio
con dos hombres y un muchacho al que se le iban los ojos tratando de captar lo
mas posible el panorama completo que ofrecí¬an mis piernas. Para hacer algo apurí¨
casi de un solo sorbo  el vaso que me sirvieron, comenzando a sentir un
leve cosquilleo en la cabeza y en el cuerpo al mismo tiempo que notaba una
extraña calentura que me iba invadiendo.

Wilfredo, que estaba muy caliente, se acercí² a mí  y
tomí ndome de la manos me ayudí² a bajar de la cama besandome ardientemente en la
boca y comenzó a acariciarme mis senos con una mano y mientras con la otra me
levantaba la falda y me  presionaba las nalgas. Al ver ello, Eduardo se acercó
por atrás apretándome contra su cuerpo, acariciándome mis senos y mis bragas por
la parte delantera. El trago ingerido comenzí² a hacer sus efectos pues de pronto
me sentí¬a absolutamente desinhibida y cada vez mas dispuesta a disfrutar de la
ocasií²n.

Me peguí¨ a Eduardo presionando mi trasero hacia í¨l y sentí
ní¬tidamente que su bulto crecía a medida que se restregaba contra mis nalgas. Me
gustó la percepción del aumento operado y por un momento me olvidí¨ de Wilfredo,
dandome  vuelta ofrecí¬ mis labios para que me los besara, Eduardo me atrajo
hacia í¨l y me introdujo su lengua, jugando con la mía, besandonos con
desesperacií²n. Yo me sentí¬a muy caliente y mi ocasional amante, apretándose
contra mi cuerpo  me hací¬a sentir con mas nitidez el gran tamaño de su
bulto. Wilfredo primero y después Eduardo se quitaron la ropa quedándose en
calzoncillos y luego comenzaron a desnudarme acompañando esta acción con besos
en todo el cuerpo y caricias cada vez mas audaces.

Yo ya estaba bastante excitada y sentía una gran humedad en
mi sexo. Procedí a bajarle el calzoncillo a Wilfredo besando como a el le gusta
su rico pene ( mide unos 13 o 14 cms. y es bastante grueso) . Me sentí¬a eufí²rica
porque al fin podía cumplir con una de mis caras fantasías, estar con dos
hombres a la vez y seguía disfrutando de manera golosa el rico aparato de mi
marido mientras Eduardo me rozaba las nalgas con algo que cada vez era mas duro
y que trataba de ser encajado entre mis nalgas por encima de mis pequeñas bragas
que apenas resistían tamaña presión. Me di vuelta,  comencé a besar y
mordisquear el pecho de Eduardo y deslizando mi lengua por su torso hacia abajo
lleguí¨ al inicio de su slip color negro notando la cada vez mas evidente forma
que adoptaba su ya pronunciada carpa. Comencé a bajarle el calzoncillo a Eduardo
y con ello liberé un enorme pene que saltó balanceándose frente a mi cara
(calculo que medía unos 20 cms.) Yo estaba impresionada por la magnitud del
hallazgo pues honestamente no pensaba que fuera tan grande.

Impresionada pero a la vez fascinada. Su sola vista me
producía una intensa humedad y comencé a sentir como algunas gotas recorrían mis
muslos. Tomé el hermoso ejemplar entre mis manos y comencé a besarlo recorriendo
con mi lengua los 20 centímetros de gloria que se me ofrecía hasta llegar a la
base del monumento rodeada de pelos ensortijados que tenían un aroma
indescifrable que poco a poco me hacía perder la cabeza.

Traté de introducirlo en mi boca pero fue prácticamente
imposible por su gran tamaño, así que comencé a saborearlo como si fuera un
delicioso chupete o un helado en barquillo que necesita ser repasado
continuamente con la lengua. Wilfredo, que siempre me dijo que las mejores
mamadas de su vida se las había dado yo y que tenía una habilidad inusual para
el sexo oral, estaba también impresionado por el descomunal aparato y
acercándose a mi oído me dijo suavemente que esta era mi noche y que estaba
seguro de que yo alcanzaría mi satisfacción total.

Seguí succionando a placer la poderosa verga que tenía entre
mis manos, humedeciendo y lamiendo toda su extensión desde la punta de su cabeza
hasta la casi redondez de sus huevos, sintiendo como Eduardo se estremecía
moviendo acompasadamente su pelvis mientras me tomaba con fuerza la cabeza. Al
mismo tiempo, mi amor se banqueteaba con mi coñito introduciéndome la lengua y
moviéndola hábilmente en el interior y en los costados, recorriéndola a plenitud
, deteniéndose sabiamente en mi clítoris, bordeando su entorno con un fino y
rápido movimiento haciéndome estremecer de placer, inundando su rostro con un
chorro abundante de mis exquisitos jugos. Eduardo me tendió en la cama y ante la
espectacií²n de mi marido, comenzó a introducir su enorme pene en mi sexo que se
encontraba totalmente humedecido

 Al principio tenía algo de temor y pensé que no lo iba
a resistir por lo que le pedí¬ que fuera delicado , pero luego de cierta
dificultad, lo recepcioné con placer moviéndome cada vez mas a gusto mientras
sentía que paulatinamente, Eduardo empujaba con mas fuerza su ya encabritado
potro, ocupando totalmente mi cavidad. Creo que perdí la noción del tiempo pues
en ese momento solo existía la inenarrable sensación de estar siendo “ocupada”
literalmente por una pieza monstruosamente bella Esta nueva dimensión del placer
se acrecentaba porque tenía en mi boca la también formidable (por su grosor)
pieza de Wilfredo. Así pasamos un buen rato intercambiándose ellos arriba y
abajo y yo explotando permanentemente ante cada descarga de mis fluidos.

Calculo que hasta ese momento habría tenido no menos de nueve
orgasmos por lo que los tres estábamos totalmente mojados haciéndose evidente en
la gran mancha húmeda de las sábanas. Yo estaba encabritada y sentí¬a como mis
dos amantes disfrutaban a placer todos los rincones de mi cuerpo, no querí¬a que
se acabe la mas gloriosa follada de mi vida y se los hice saber gritando que
continí¹en, que me penetren , que yo les pertenecí¬a y que podí¬an hacerme lo que
quisieran. Besando desesperadamente a Eduardo le repetí¬a al oido  que me lo
meta, que querí¬a sentirlo todo dentro de mí¬, Eduardo me abrií² las piernas
separí ndolas cun tal fuerza que comencí¨ a sentir un fuerte dolor en las caderas
y tomí ndome por los tobillos me encají²Â brutalmente la totalidad de su pieza
sacando y metiendo, anchando cada vez nas mi hasta ayer reducida gruta. Sentí¬a
que la cabeza de tan formidable ariete me golpeaba internamente, de manera
desesperada y tení¬a la impresií²n que deseaba atravezarme, lo cual no me
importaba en absoluto. En un momento, Wilfredo se separó y fue al baño.

Nos quedamos solos Eduardo y yo. Sentí¬a que el mundo se habí¬a
reducido a nosotros dos y juntí bamos nuestros cuerpos, uní¬amos nuestros
alientos, sentí¬a su sudoracií²n impregnarme cada milí¬metro de mi cuerpo y querí¬a
mas, mucho mas, no estaba dispuesta a renunciar a tan maravilloso regalo que se
me habí¬a ofrecido esa noche y le dije que era suya que hiciera de mí¬ lo que
quisiera. Ante esa peticií²n,  Eduardo dejí² de empujar su gloriosa verga dentro
de mí¬ y la sací² dejandome un vací¬o desesperante que reclamaba ser llenado
nuevamente, yo sentí¬a que estaba quebrando todos mis records de venidas, siempre
fuí¬ multiorgí smica y la vez que mas vaciadas tuve fuí¨ en otra jornada gloriosa
con mi marido donde tuve 17 orgasmos.

Eduardo me ayudí² a levantarme y cambiando de posicií²n me puso
doblada sobre mis rodillas en posición de perrito, luego se colocí² detrí s mio
y  sentí¬ el dedo de Eduardo humedeciendo mi ano, introduciéndolo y girando por
los entornos despertando una extraña sensación . Adivinaba lo que vendría y un
estremecimiento recorrió mi espina dorsal cuando Eduardo comenzó a besarme las
nalgas apretándolas con sus manos , acercando su lengua a mi ano e
introduciéndola mientras con sus dedos separaba cuidadosamente mis nalgas, luego
me colocó su enorme pieza y comenzó a introducirla.

Por un momento se me paralizó la sangre al pensar en la para
mí infructuosa empresa de tratar de introducir tan descomunal arma en un
orificio tan reducido y delicado, pues Wilfredo muchas veces trató de ingresar
por esa vía sin resultados ya que su enorme cabeza no lograba pasar
produciéndome solo dolor. Grande fue mi sorpresa al sentir como se introducía
dentro de mí sin mayor esfuerzo hasta llegar a aplastar sus huevos contra mis
nalgas. Parecía mentira, mi pobre culito había recibido en toda su magnitud y
esplendor esa formidable lanza que taladraba sin miramientos mis profundidades.
Yo sentí¬a  que le pertenecí¬a, nunca antes habí¬a sentido tal disfrute, todo
desaparecií², incluso mi marido, en ese momento glorioso solo existí¬amos los dos
, yo y mi amante furioso que sacaba y metía su enorme verga con fuerza y
velocidad. Nunca antes habí¬a sentido lo que era ser dominada literalmente  y 
me sentía desfallecer.

La sensación era extremadamente agradable y su intensidad era
tal que comencé a convulsionar estallando en una serie ininterrumpida
de orgasmos que mojaron por completo mis piernas , aumentando groseramente el
borde humedecido de las sábanas.

Yo gritaba sin ningí¹n tipo de control y le pedí¬a que me lo
metiera mas profundamente, pero ya no habí¬a mas que meter, pues sentí¬a el
golpeteo constante de sus huevos contra mis nalgas. Hubiera dado mi vida para
que ese instanta supremo continuara, que nunca acabara, yo seguí¬a convulsionando
ante cada ataque feroz de mi adorado amante. Sentí¬mos el ruido de la puerta del
baño y le comenté a Eduardo que mi marido nunca pudo hacerlo pues cada vez que
lo intentí² solo me causaba un gran dolor y seguramente le ba a parecer 
increible lo que estaba viviendo. Efectivamente, Wilfredo retornó del baño y se
quedó atónito ante el espectáculo que se ofrecía ante sus ojos. Vio a su mujer
totalmente encapsulada por detrás, gimiendo y gritando de placer mientras su
furioso jinete empujaba y sacaba violentamente su poderoso armamento.

No lo podía creer, se negaba a aceptar lo que veía y se
acercó para comprobarlo constatando que efectivamente el enorme pene de Eduardo
entraba y salía con pasmosa facilidad y su mujercita, a la cual nunca pudo
sodomizar disfrutaba hasta el delirio. Eduardo sacó su hermoso juguete y me
invadió un gran alivio pues sentía como si me hubieran descorchado, pero a la
vez también sentía que me faltaba algo, que por alguna extraña razón se me había
formado un vacío interior que necesitaba llenar pues en ese momento hubiera
jurado que el habití culo natural de ese monstruoso aparato era mi cavidad anal.

En ese momento Wilfredo tuvo una brillante idea y nos
 propuso hacer una  doble penetración. A estas alturas yo estaba dispuesta
a todo y verdaderamente deseaba sentir desesperadamente esta nueva experiencia.
Eduardo se echó de espaldas sobre la cama mojada y yo me subí sobre el
poniéndome en cunclillas, tomé su enorme pieza con la mano, presionándola con
placer y la introduje de a pocos en mi ano, comencé a hacer presión al sentarme
sobre el, sintiendo como se llenaba totalmente mi interior y disfrutando de esta
nueva sensación moviéndome hacia arriba y hacia abajo, midiendo calculadamente
mis movimientos a fin de asegurarme mayor placer. Wilfredo mientras tanto me
besaba en la boca con sus labios y lengua experta trabándonos en una
desenfrenada y desesperada orgía bucal.

Yo estaba sentada sobre Eduardo, dándole la espalda y me
recosté ligeramente hacia atrás, luego, mi amor se acercó por delante, se
arrodilló y comenzó a introducir su pene en mi vagina, primero con mucha
dificultad y luego de manera abierta y decidida, llevándome al paroxismo. Lo que
sentía en ese momento era algo increible, ni en mi imaginación mas audaz me
había acercado algo a lo que estaba viviendo. Mis dos hombres introducían y
sacaban sus miembros a la vez produciéndome una gama de sensaciones que
estremecían de manera intensa todo mi cuerpo, sus enormes, queridas y
monstruosas piezas ocupaban totalmente mis interiores yo me sentía desfallecer
alcanzando una serie ininterrumpida de orgasmos que hacían brotar los líquidos
cual fuente milagrosa.

Yo gritaba de placer y los ojos se me llenaban de lágrimas de
gratitud por el sublime momento que estaba viviendo y quería que pararan ya de
una vez, pero al mismo tiempo deseaba que nunca se acabara el ejercicio. Mi ano
y mi vagina se habían unido en un solo elemento. Creo que si alguien hubiera
tomado una fotografía en ese momento, yo aparecía con una cara de loca desatada
pues en verdad el momento fue sublime y extraordinario, intenso y emocionante
por la novedad del exitoso experimento.

Sentía que todo se nublaba y me mojé varias veces. Wilfredo
no pudo resistir mas y se vació llenándome de leche caliente que se comenzó a
derramar por mis muslos alcanzando también a Eduardo quien no pudo resistir mas
y estalló en convulsiones mientras descargaba un potente chorro caliente que
llenó mis entrañas mientras yo me estremecía con varios orgasmos desatados en
cadena.

Fue en verdad una noche para recordar en la que tuve tal vez
unos cuarenta orgasmos y que hicieron de mí¬ una fervorosa devota del sexo
anal. Hoy tengo dos hombres que se comprenden muy bien y que siempre estí n
dispuestos a satisfacer mi cada dia mas fuerte adiccií²n pues después de haber
probado este delicioso manjar, siento que es una experiencia absolutamente
repetible.

 

Resumen del relato:
    Siempre soñé con tener sexo en trio, pero jamás me imaginé que la experiencia fuera tan maravillosa

La putita de mi mujer y su primer trío

La putita de mi mujer y su primer trío (30)

Cierta noche ella me dijo que se cogería a Leo un
viejo amigo mío pero lejos de animarme a hacerlo
realidad un frío me corrió por la espalda al
escucharla a ella proponérmelo, ya que el que empezaba
con el juego siempre era yo.

Así se fueron sucediendo nuestras noches, hasta que
cierto día me encontré con Facundo (otro amigo que
ella no conocía) y le comente que conocía a una chica
que si tenia un par de copas encima se dejaba hacer
cualquier cosa y así se entusiasmo hasta que quedamos
en que si la encontraba se lo haría saber.

Esa tarde al encontrarme con mi mujer le comente que
estábamos invitados a una fiesta si quería ir y al
decirme que si me pregunto quien cumplía años y le
dije que Facundo y que ella seria la torta se
sorprendió pero acepto gustosa y me dijo que como
venia la mano y le conté que le había dicho que al
tomar perdía la cabeza.

Lista la primera fase del plan, lo llame a Facundo y
le avise que hoy seria la fiesta y que llevara una
botella de whisky que lo pasaría a buscar por la
esquina de su casa e iríamos para su negocio y así
fue.

Cuando lo recogí con mi auto venia ella sentada a mi
lado y esperando el momento muy excitante por cierto y
sube Facundo ya que nosotros le abrimos la puerta
delantera para que viniera con nosotros bien
apretaditos.

Ella tenia puesta una mini y medias red que le
quedaban de infarto.

Durante el viaje yo trataba de que ella se animara a
rozarlo pero no se animaba ya que la excusa del
alcohol todavía no había aparecido.
Una vez llegados al negocio empezó la farsa y luego de
tomar unos tragos nos fuimos a la parte superior del
negocio y ella haciéndose la que había perdido la
cabeza se dejaba hacer.

Todo empezó con roces y juegos hasta que nos sentamos
en el piso y empezamos a tocarla ya descaradamente
hasta dejar sus pechos afuera, ella se quedaba quieta
y al ver yo que no comenzaba puesto que nunca antes lo
había intentado le agarre su mano y se la puse sobre
el paquete de Facundo mientras sacaba mi miembro cosa
que ella siguió haciendo con gusto hasta que nos
empezamos a sacar los pantalones y una vez desnudos
todo fue mas fluido como si cada uno supiera que debía
hacer sin tapujos pues estábamos en pelotas todos.

Ella se agachó un poco y empezó a chapárselo a el
primero y a mi después, luego alternando hasta que
empecé a ponérsela por la cola  mientras se la chupaba
a Facu, luego Facu se la puso por delante y yo seguía
haciéndole el culo y así llegamos a acabar los tres.
Nos vestimos y nos fuimos como si nada, dejamos a
nuestro invitado en su casa y empezó a decirme que le
había gustado y que si quería seguir haciéndolo de a
tres ella lo haría cada vez que yo quiera y con quien
quiera, gracias a esto siguieron nuestros juegos cada
vez mas osados hasta….

Mejor la próxima les cuento mejor.

 

Resumen del relato:
    Esta historia comienza con mi mujer en la cama y jugando a invitar a otra persona a hacerlo con ella, cosa que al principio era muy excitante hasta que tuvimos la necesidad al poco tiempo de llevarlo a cabo.

Nacho, Pepi y yo (IV: M. Teresa)

Nacho, Pepi y yo (IV: M. Teresa) (30)

(Continuación del relato: Nacho, Pepi y yo. IV parte)

Eran los primeros días de Julio, cuándo, Mª Teresa, la hermana de Nacho
me llamó por la tarde, me pregunto si me importaría que me invitara
ha pasar unos días en la torre que tenia en un pueblecito de la costa,
puesto que su hermano le había dicho que yo era un “manitas” y lo arreglaba
todo, por supuesto que la conteste que de acuerdo, pero que yo no tenia
medios para desplazarme hasta donde fuera, puesto que me había vendido el
coche por no poder conducir nunca más; su respuesta fue rápida y
contundente. Tú no te preocupes por eso, yo te llevo y te traigo y hago lo
que tu quieras contigo, por eso no te preocupes, que no te ha de faltar de
nada, querido.

No es que me dejara preocupado esa ultima palabra que dijo, pero si tenia
un significado bastante especial, por lo que me había dicho su hermano
Nacho. Yo conocía a Teresa, pero solo de haberla visto un par o tres de
veces cuando venia al despacho de la empresa de transportes, donde yo
trabajaba, ha recoger a su marido, que era el contable de dicha empresa, y
recuerdo, que cuando la veíamos se nos caía la baba, de lo bien conservada
que estaba, en esa época o mas bien, meses después, su marido falleció de un
infarto fulminante y Teresa ( yo la conozco por Teresa, aunque su hermano la
llame Maria, lo digo, para que no os confundáis, son la misma persona) quedo
viuda y ya no la volvería ha ver mas, hasta dentro de unas horas en que me
vendría ha buscar. De todo esto que explicado últimamente, pasaron cinco
años, tiempo suficiente para olvidarme de su fisonomía y de cómo era y de
ahí el no reconocerla en un primer instante, hasta que Pepi no me la ha
presentado. Teresa no ha hecho mucho caso al incidente y me ha plantado un
par de besos en las mejillas, muy cerca de las comisuras de los labios.

Los coches, ya corrían por la autopista camino de la costa y en un par de
horas, estaríamos en la casa de verano de Teresa, yo viajaba con ella y en
el otro coche (que era el mío, antes de vendérselo a Nacho) viajaban él y
Pepi.

Sabes, que me has gustado desde que te conozco.- me dijo Teresa de
sopetón, pero muy suavemente.-

Y eso a que es debido, si yo no me he considerado nunca un guapo.-
conteste yo a mi vez.- más bien todo lo contrario.

Porque lo dices tu, no soy la única a la que le gustas y mas de una
te llevaría a la cama si pudiera o si tu quisieras.

Esto último me dejo bastante pensativo, porque me había dicho aquello, quizás no tuviera que preocuparme en demasía, pero pudieran ser
reveladoras sus palabras o quizá fueran sus propios pensamientos, en los
próximos días lo sabría.

Quizá exageres un poco ¿no crees ¿.- conteste.

Ni un poco siquiera, cariño.- replico, rápida.- tú, puede que no te
des cuenta o no quieras dártela, porque te hayan quemado algunas
mujeres, pero no todos vosotros sois iguales, ni todas nosotras
tampoco.

Faltaría mas, Teresa.- dije yo, no muy convencido, que ella captó
enseguida.

Te hicieron daño.- preguntó.

Si, pero esta olvidado.

Si, pero tu aun lo llevas dentro

Es una apreciación tuya, yo siempre digo que agua pasada no mueve
molino.

Si, pero a veces provoca inundaciones.

Estuve un tiempo sin decir palabra, no me apetecía seguir por aquellos
derroteros que no sabia donde me llevarían, sus últimas palabras habían dado
en el blanco y no quería que se profundizara mas, aunque sabia que eso tarde
o temprano, iría mas lejos de lo que yo deseara.

Bueno, Vito, ya estamos llegando, haber si te gusta la casa.

Claro,¿Por qué no me va ha gustar?.

Hombre, no todos los gustos son iguales.

Hasta la dueña me gusto siempre.- replique sin pensar.

Gracias, cariño, lo he sabido desde que me miraste por primera vez
en el despacho de la empresa donde trabajabas.

Siii – dije, incrédulo – ¿Cómo lo supiste?.-

Estas cosas, las mujeres las sabemos porque nos fijamos en vuestras
reacciones – me contesto, rápida

Ahhhh – solo supe decir, como si fuera idiota.

Teresa, freno el coche en seco al ver lo que tenía delante de la verja de
entrada a la casa e indignada salio del vehículo maldiciendo a los que le
habían dejado todo aquel montón de troncos verdes delante de la puerta.
Teresa se engancho rápidamente al móvil y estaba dando una bronca fenomenal
a los responsables de aquel desaguisado que había frente a la verja y
preguntaba, quien lo iba ha quitar de ahí, la contestación que le dieron no
debió de gustarle mucho, porque estampó el móvil contra el suelo y entro en
la casa maldiciendo a todo el mundo. Nacho tuvo que intervenir para
calmarla.

Cuando Teresa se hubo serenado del todo y nos puso al corriente de lo que
le habían dicho los del transporte de la leña, supimos el trabajo que nos
quedaba por delante, cinco toneladas de troncos verdes que teníamos que
trasladar a la parte trasera de la casa. Entramos las maletas dentro de la
casa, nos pusimos cómodos y ligeros de ropas por el intenso calor que hacia
y nos pusimos manos a la obra. Dos horas llevábamos entrando leña y nos
quedaban tres o cuatro carretillas, cuando a mi me empezaron a entrar unos
mareos significativos de que mi nivel de azúcar en sangre bajaba
alarmantemente y cuando marchaba con una carretilla hacia detrás de la casa,
caí desmayado al suelo con el consiguiente susto para todos los demás, sobre
todo para Teresa, que no sabia a que se debía. Nacho, reacciono rápidamente
y pidió con urgencia una coca-cola para dármela como pudiera. Teresa se
había puesto a llorar como una tonta, porque no sabía lo que me pasaba,
hasta que Pepi se lo dijo.

- No te preocupes, chica, se le pasara pronto, es la diabetes, con la
paliza que se ha dado, le ha bajado el nivel de azúcar demasiado y por eso
se ha desmayado, pero ya veras que pronto estará bien.

- Si pero el susto que nos ha dado no nos lo quita nadie.-

- No se lo tengas en cuenta, ni el mismo tiene presente su limitación –
dijo, Nacho.-

- No te preocupes pronto se recuperara.

- Dios te oiga, Pepi.

- No tiene nada que ver Dios en todo eso, él que es un bruto y no sabe
limitarse como debiera.

- Dios mío, dios mío, si le pasara algo malo, no me lo perdonaría nunca.

- Pero que dices loca, no le pasara nada, ya lo veras dentro de un rato,
como si nada, ya se esta recuperando.

- OH, estoy muy nerviosa, no era así como yo lo conocía.

- Bueno – le espetó Nacho,- se recuperara enseguida, ya lo veras.

Y tenia razón, me estaba recuperando, a medida que mi nivel de azúcar en
sangre subía a niveles normales. Pronto estuve con fuerzas para levantarme y
fue cuando Teresa me abrazo temblando y en lagrima viva y me repetía una y
otra vez; ¿Qué te ha pasado, que te ha pasado, cariño.

- Maria, deja que respire, chica no le ahogues – le increpo, Nacho,
nuevamente – si le dejamos tranquilo en un momento estará recuperado, ya lo
veras.

Ella se retiro ligeramente pero sin apartarse del todo, por si el caso no
volviera a recaer, cosa que no ocurrió y se quedo mas tranquila cuando vio
que volvía el color a mis mejillas.

Vamos a terminar el trabajo – dije, inconscientemente – o se nos hará de noche aquí.

Estas loco – me contestaron todos a la vez – Vito, por favor, siéntate en
una silla por ahí y no te preocupes.

No me hagas padecer mas cariño, Vito, vente conmigo, ya
terminaremos de llevar la leña mañana que queda poca y no quiero que
te pase nada, vamos para dentro de la casa y dentro de un rato, cuando
te hayas estabilizado te das una ducha y veras que bien te quedas – me
dijo, Teresa.

Esta bien, no peleemos – dije yo, plegándome a sus deseo.

Me estire en un sofá para descansar un momento, cuando desperté eran
las nueve de la noche y la mujeres estaban preparando la cena, solo que me
habían crecido, ahora había tres en vez de dos, y es que al poco de
quedarme dormido, habían llegado los vecinos de a lado, Nacho y Paco,
estaban pendientes de mi y cuando vieron que despertaba se empezaron
animar y a decírselo a las chicas, las que les falto tiempo para estar
alrededor de mi para saber como me encontraba. Teresa, cuando vio que me
levantaba, se abalanzo sobre mí para ayudarme, diciéndome que el baño lo
tenía preparado, que me diera una ducha y que me pusiera cómodo y antes de
dejarme delante la puerta del baño, se abrazo a mí y me planto un besazo
en la boca que me dejo sin respiración, al que correspondí efusivamente
poniendo mis manos en sus nalgas. Al separarse de mi lado se puso seria y
me dijo que no lo hiciera mas de sobresaltarla de esa forma porque no lo
soportaría, ya que ella estaba dispuesta a cuidarme pero sin sobresaltos.
Le prometí que no volvería a pasar y que me portaría bien y así quedo,
entre en el baño para darme una ducha reparadora.

Cuando salí de la ducha, todos estaban esperándome, fue entonces cuando
conocí a Paco y a Maite, dos persona muy simpáticas y amables, Paco me
regaño cariñosamente y ante mi cara de extrañeza, me explicaron de que el
era medico y sabia de lo que hablaba, le di las gracias por sus
recomendaciones y como empezaban a servir la cena, nos pusimos a dar buena
cuenta de allá,

La conversación era variada, pero mas versaba sobre mi y mi anterior
trabajo, les estuve explicando por donde había viajado y cuando les
comentaba que había estado en algún país conflictivo, casi todos se
extrañaron por lo poquita cosa que yo aparentaba, hasta que Maite sentencio,
que a los hombres no se les media por su estatura ni por lo grande que
tuvieran la polla, cosa que provoco la carcajada general de todos los que
estábamos reunidos ante aquella mesa.

Podías haberlo dicho de otra manera – la increpo su marido.-

Lo dices porque tu la tienes así de pequeña – dijo, Maite,
señalando

con los dedos el tamaño.

- Será cuando esta en reposo, porque si esta en orden de batalla – su-

brayo, Pepi – tiene su buena longitud, no es como la de Vito, pero ¡¡¡¡¡¡

La carcajada de nuevo fue general y a mi me cogió de improviso por

lo fuerte de la conversación.

No te apures, Vito, ya iras comprendiendo de que va la cosa – me

apuntó, Teresa, mientras me besaba en la boca.

Me levante de la mesa, porque tenia que hacerme la prueba de la glucemia,

puesto que habían transcurrido dos horas desde la cena, mas que nada era para
saber si me había recuperado bien de la hipoglucemia que horas antes
había

sufrido. Teresa me siguió hasta la habitación y mientras me hacia la
prueba, me abrazo por detrás y empezó a besarme por el cuello, las orejas,
me acariciaba con una mano las tetillas por debajo de la camiseta, mientras
la otro estaba camino de entrar entre la piel y el cinturón de las bermudas
en dirección de mis genitales que ya estaban en plan de batalla; había
llegado a su destino y me acariciaba el tronco y el glande de un manera que
enloquecería a muerto, me estaba susurrando muy quedamente al oído “que
cosita mas preciosa tienes, cariño” ” la quiero toda para mi esta noche”,
mientras le sacaba la mano que tenia metida en mi pantalón pajeándome la
verga, me gire y me fui derecho a sus pechos, mientras ella se apretaba
contra la protuberancia que tenia en las bermudas, su boca empezó a darme
pequeños besitos en los labios, mientras me decía muy flojito,”quieres que
nos bañemos desnuditos en la piscina, esta la noche muy buena,” yo en el
mismo tono le conteste, “si, quiero”,su boca se apretó con locura a la mía y
pronto su lengua penetro entre mis labios, empezando una pequeña batalla
bucal y lingí¼ística, la mano que tenia en mis nalgas dio un apretón hacia
si, que apunto estuvo de penetrarse ella misma con ropa y todo. Puso los dos
brazos alrededor de mi cuello y eso me dejo libertad para restregarme a
conciencia por todo aquel maravilloso pubis que se me ofrecía.

A los pocos minutos estábamos los dos zambulléndonos en el agua de la
piscina, yo cuando salí a flote, pude comprobar , que las dos pieza del
bikini de Teresa, ya flotaban en la superficie, lo que me daba idea de que
pronto emergería delante de mi como su madre la trajo al mundo. De pronto
note que una manos se aferraban a mi cintura y me quitaban el bañador, mi
pené, totalmente hinchado salto encabritado del bañador y enseguida una boca
se apodero de él, sentí varios lametazos y besos en el glande que me
llevaron a la gloria. De pronto, emergió Teresa delante de mi, rodeo mi
cuello con sus brazos, aplasto su boca contra la mía y sus piernas
circundaron mi cintura; ahora se sentaba en mi polla prácticamente, la faena
era mía para mantenernos a flote; sin embargo no se como lo hizo, pero me
arrastro hacia un lado donde yo podía hacer pie y entonces ella ya no se
estuvo quieta, empezó a restregar su vagina y el Monte de Venus, lo que me
hizo cogerla por las nalgas levantarla un poco, mi nabo apunto su entrada y
la deje caer, de su boca salió un, ¡¡ oooooooohh, Vito, cariño, sigueeeeee,
mi amorrrrrr, no seguí me salí de ella al mismo tiempo que dábamos la vuelta
los dos y la senté al borde de la piscina. La separe las piernas y se me
ofreció lo mas maravilloso de un mujer en celo, inmediatamente me puse
acariciar el entorno de su vientre y muslos, empezó a suspirar y a gemir y
cuando alcance el centro del placer, el gritito que dio Teresa, lo debieron
de oír dentro de la casa, de la suya y la de los vecinos; de repente me
aparto ligeramente la cara de su centro de gravedad, para decirme que ella
también quería lamer y chupar, fue una orden para mi, enseguida salí del
agua y me puse en posición invertida a la de ella y enseguida note como una
boca engullía mi verga, los suspiros y gemidos, ahora eran de los dos. Hacia
diabluras con su clítoris, cuándo empecé ha notar los estremecimientos de su
vulva y supe que estaba próxima al orgasmo y yo también estaba a punto de
correrme, por lo que la di una palmadita en la nalga y ella comprendió
enseguida, al tiempo que alzaba sus caderas y se corría como una loca.

Me di la vuelta rápidamente y me puse encima de ella, que me recibió
entusiasmada, me rodeo con brazos y piernas, al tiempo que me decía-follame,
cariño, con ese tronco que tienes, que es gloria bendita,- me prepare para
satisfacerla, porque al tiempo que ella me besaba, yo le alzaba las nalgas y
le introducía todo mi rabo hasta que mis testículos la golpearon el culo,
sus piernas rodearon mis nalgas para impedirme la retira y ahora si lo tenia
claro, explotaría dentro de ella. Comencé un suave vaivén, que pronto me
puso a cien y a ella también, a medida que iba acelerando mis movimientos,
la cogí por el cuello y me apodere de sus labios e introduje mi lengua en lo
mas profundo de su boca, eso la volvió loca de pasión, porque llego hacerme
sangre en los labios, ahora ya no me mordía ni participaba en el beso, era
un orgasmo tras otro lo que la sacudía por entero, mientras susurraba, Vito,
Vito, Vito, y el ultimo cuando sintió en su interior la explosión de mi
esperma chocando contra sus paredes vaginales,
Vitoooooooooooooooooooooooooo.

Estuvimos un rato estrechamente abrazados, besándonos y yo dentro de ella
y poco a poco fui saliendo de ella, pero, mi virilidad, había perdido muy
poco de su longitud y su fuerza. En ese momento sentimos unos ruidos y
fuimos a coger rápidamente las toallas de baño que previamente habíamos
dejado allí.

No hace falta que os tapéis, si lo hemos visto todo – dijeron las
otras dos

parejas saliendo de entre los setos de ambas casas.-

Sois unos sinvergí¼enzas, no os dije, que Vito era solo mío esta
noche.-

Y que no lo ha sido – pregunto, Nacho todo socarrón – porque yo he

he visto que si lo era, y ti bien que te ha gustado ¿o no?.-

Me gustaría enterarme de que va la copla – pregunte yo, haciéndome
el

idiota.-

No te preocupes, cariño, luego te lo explico – dijo, Teresa,
cogiendome

del nabo y arrastrándome hacia la casa.-

Detrás nuestro quedaban las carcajadas de los demás por el enfado de
Teresa y ya en la oscuridad de la casa me volvió ha abrazar, .Nos besamos de
nuevo y noto que mi miembro viril estaba de nuevo en orden de batalla y
entre beso y beso, me dijo que como era posible, que siendo diabético
tuviera esa fuerza, que ya sabia que su cuñada y hermano me habían ayudado,
pero que le parecía increíble que pudiera ser así. Mientras habíamos llegado
a su habitación y por la ventana se oían los suspiros y jadeos de las otras
dos parejas que habían entrado en materia y se lo estaban pasando de fábula;
Teresa volvía ha estar encendida como un volcán y me tenia abrazado por
detrás, sus pezones se me clavaban en la espalda, su pubis en mi culo y me
estaba poniendo otra vez a mil, con los dedos de la mano derecha, me daba
pellizquitos en mis tetillas y con la izquierda me estaba pajeando mi
pollon, gire la cara y le robe un beso que me supo a gloria y que ella
mantuvo simplemente acariciándonos con las lenguas suavemente.

- Oh, Vito, Vito, me tienes loca.-

- Desde cuando, Teresa, cariño.-

- Desde que te vi por primera vez en la oficina de la empresa.-

Chica no comprendo que pude hacer yo para que tu te sintieras así.-

Me miraste y me descompusiste de tal forma que a punto estuve tirarme
encima de ti en aquel momento preciso y hacerte el amor encima de una mesa.-

-

Teresa, Teresa mía.-

- Tómame, mátame, follame por arriba y por abajo, por delante y por
detrás, rómpeme el culo, mi amor, soy toda tuya para que hagas lo que
quieras, lo que te apetezca y ahora que te tengo no te dejare marchar, te
lo daré todo, seré tu esclava, todo lo que tu quieras, vida mía, vamos a
darnos un ducha, mi amor, estaremos mas fresquitos.

Nos metimos en la ducha y nos olvidamos de lo que estaba sucediendo en la
piscina, ahora solo estábamos Teresa y yo. El agua corría por nuestros
cuerpos, y mientras nos acariciábamos, nos besábamos apasionadamente, a ella
le gustaba mucho besarme, porque lo repetía una u otra vez. Bésame, cariño,
bésame, y nos besábamos con locura. La tenia abrazada por detrás, sentía sus
divinas nalgas en mis ingles, mi pené estaba entre sus piernas, rozando su
vagina y su ano y esto juntos a las caricias que le prodigaba a sus pechos y
mi boca que no dejaban en paz su cuello, sus mejillas y sus orejas que la
hacían suspirar de gusto la hacían estremecer y entre suspiro y gemido me
decía; tómame, Vito, tómame por donde tu quieras, mi amor ,rómpeme el culo
que es tuyo, no te demores, cariño mío, y yo contestaba, ahora, mi cielo, en
la cama y necesitaremos vaselina para que tu no sufras con la entrada de
este monstruo que tengo hay abajo, y que te podría hacer mucho daño; no te
preocupes, me contestaba ella, tengo vaselina, y si no, ahora te lubrico,
decía, dándose la vuelta y bajando hasta mi entrepierna para lubricar el
cilindro que poco después estaría introducido en su totalidad en su recto.

Estábamos en la cama, ella estaba dándome vaselina en el capullo,
mientras yo hacia lo mismo con la entrada de su ano para lubricarlo
convenientemente; en un momento dado, ella me dijo, ahora mi amor, AHORA.
Dicho y hecho, nos pusimos en situación y empecé a introducir mi pené en su
culo, tenia miedo de hacerle daño por lo que iba muy despacio, y ella me
dijo, aprieta, cariño, aprieta, y yo apreté, y entro toda de un golpe, sus
nalgas golpearon contra mis ingles y mis testículos contra su vagina. Oh
Dios, grito, Teresa, cuando sintió que mi aparato había entrado en su
totalidad. Era tanta la sexualidad que tenia acumulada, que al momento le
sobrevino un salvaje orgasmo que la obligo a enterrar su cara en la
almohada, para que no se oyeran sus gritos de placer; yo sentí todos sus
estremecimientos y empecé ha ejecutar todos los movimientos que son de rigor
para alcanzar el sumun del placer. Vito, Vito, empezó a gritar mi adorada,
córrete conmigo, cariño, córrete conmigo, lo cierto es que yo estaba a punto
y cuando sintió la primera descarga, su cuerpo se convulsiono, apretó el
culo e hizo que mi semen (que no era tal, recuerden que me había hecho la
vasectomía hacia mucho tiempo),saliera con mas fuerza de lo habitual y fuera
directo a sus entrañas, cosa que la enloqueció de tal manera, que la obligo
ha enterrar de nuevo su cara en la almohada para que no se oyeran sus gritos
de placer.

Exhaustos por el placer y el esfuerza realizado, caímos los dos en un
sueño profundo, cuando desperté, estábamos estrechamente abrazados, con las
piernas entrelazadas, con los cuerpos muy unidos; los rayos del sol naciente
me daban en plena cara, vi una media sonrisa en la boca de mi Teresa y sin
poderlo impedir, me lance a poseer ese dulce manjar, con el beso mas lascivo
que haya dado a mujer alguna. Cuando separe mis labios de los de ella,
aprecie que sus ojos se entreabrían y de boca salía un categórico y suave ¡¡
TE AMÓ.!!

 

Este relato se ajusta a realidad, solo cambian los nombres por razones
obvias.

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Resumen del relato:

    Nacho, Pepi y yo (II)

    Nacho, Pepi y yo (II) (30)

    Naturalmente, el trauma que supuso mi primera experiencia en la practica
    sexual de un trío, tarde bastante tiempo en superarlo y fue a raiz de ver que mi
    pené iba creciendo en tamaño y grosor y después a la confianza que me dieron mis
    amigos Nacho y Pepi y al medico, claro está.

    La doctora me aconsejo, después de darme un volante para que fuera a ver al
    urólogo, por si hubiera alguna lesión interna que impidiera el normal desarrollo
    de la región penéana; me instó, a que adquiriera uno de esos productos tubulares
    con pequeñas bombas de vacío y con un medicamento que me dio y que tenia que ser
    preparado ex-proceso en la farmacia, y a partir de ahí, empezó a cambiar mi
    vida.

    Aquel 22 de Junio, me llamó Nacho para preguntarme si estaba preparado para
    una nueva reunión con ellos dos, pues tenían intención de venir la noche de San
    Juan a pasarlo conmigo y pasarlo bien, claro está; le dije que lo podíamos
    probar haber que pasaba en esta ocasión, me dijo también que adquiriera
    preservativos, no fuera caso que dejara embarazada a Pepi, le contesté que por
    mi parte no podría ser, ya que hacia años que me había hecho la vasectomía y que
    por lo tanto se lo hiciera mirar él, me contesto que a media tarde del día
    siguiente estarían en mi casa dispuestos para la juerga que pensaba montar él.

    Aquel 23 de Junio, hacia un calor asfixiante y además no pasaba una gota de
    aire por ninguna parte. Yo, andaba, ese día con unos pantalones cortos de esos
    llamados de punto o parecidos y a los cuales les había cortado las perneras e
    iba la mar de fresquito por el piso; cuando de pronto sonó el timbre del portero
    automático, me dije , ya están aquí, fui abrir, efectivamente eran ellos, las
    5´30 de la tarde, les deje abierta la puerta del piso y me fui para dentro, para
    que no vieran que ardía en deseo de entrar en materia, aunque de hecho si lo
    estaba, sobre todo para saber como se desarrollaría el evento en esta ocasión,
    aunque mi estado físico, había mejorado sensiblemente en casi dos meses que no
    lo habíamos vuelto hacer (bueno era un decir, como mas adelante sabréis). Nada
    mas entrar, Pepi, dejo las cosas que traía y se avalanzo sobre mi y empezó a
    besarme como solo ella sabia hacerlo, cuando se separó, tenia un bulto de 18 cm
    en mi entrepierna, que hasta Nacho se dio cuenta de la circunstancia.

    Anda como lo has puesto, Pepi, y eso con unos pocos días que lo has venido a
    ver. Pepi, cambio de conversación.

  • ¿Qué vamos hacer para la cena, queridos.?
  • Y si encargamos una pizzas?
  • Pues vale, dije yo, estupendo, aunque si queréis, yo tengo de todo en el
    frigorífico y recién comprado.
  • No te preocupes cariño, si nos hace falta, ya bajaremos a comprar.
  • A mi me preocupa mas el como tienes el pedazo de cilindro que tienes ahí
    abajo, me dijo Pepi con zalamería y acompañando lo dicho con la acción de
    acariciar mis partes genitales, a Nacho esta situación le causo hilaridad;
    después sabría el porque de esa risa estruendosa.
  • Llamé a la pizzería mas cercana e hice el encargo, lo quería para las nueve
    de la noche, porque pensé, mientras le puedo hacer el amor a Pepi, ya que casi
    teníamos dos horas de intervalo y ya estaríamos lanzados y si a Nacho, no se le
    ocurría nada extraño, todo podía ir de perlas

  • Vito, cariño, me dijo Nacho, me permites que te llame así.
  • No, supe bien, bien que decir, y el lo interpreto como un asentimiento por mi
    parte y Pepi que me tenia cogido por la cintura, me dio un apretoncito muy
    significativo.

  • Vamos hacer gozar a Pepi, como nunca haya gozado, ¿qué te parece.?
  • Por mi val…los labios de ella no me había dejado acabar la frase y su
    beso me llegaba hasta las entrañas, Nacho se unió también a nosotros y fue un
    delicioso beso a tres bandas y que mas tarde repetiríamos mas intensamente.
  • Pepi, me quito los pantaloncitos que llevaba, y mi pené saltó como una vara,
    he inmediatamente empezó a masajearla, primero con mucha suavidad y cada vez mas
    deprisa, la tuve que decir que parara un poquillo, por que si no se abrirían las
    válvulas descape y seria un desastre. Nacho, también estaba desnudo, su mujer lo
    cójio por la mano y lo atrajo hacia su lado izquierdo, a mi me tenia en el
    derecho, entre ambos fuimos quitándole la poca ropita que tenia encima de su
    cuerpo, NACHO, me dejo que me encargara de la ultima prenda que quedaba en el
    cuerpo de Pepi, no desaproveche el tiempo; en un tiempo record estuve de
    rodillas delante del templo del amor donde se unen las dos columnas mas hermosas
    de la humanidad, en el valle del gozo y las sombras, donde se pierden todos los
    resquemores, los sinsabores, las broncas del jefe, las multas de trafico y todos
    los malos humores que todas esas cosas conllevan de dañino

    Empecé, con mi lengua, a humedecer los pelitos que sobresalían de sus
    diminutas braguitas, después, tire con mis dientes de la tirilla de sus
    braguitas, hasta dejarlas a medio muslo, así me quedo casi abierto el templo del
    amor y entonces con mi llave lingual, pude empezarlo abrirlo completamente,
    mientras en las torres altas se estaba librando una batalla no menos placentera
    que la que yo libraba en los montes y los valles. En un momento inserte mi llave
    (lengua ) hasta el fondo de la cerradura, la cual gimió al sentirse penetrada
    por tan gentil y pequeño estilete. Empecé a sentir, que el monte y los valles se
    convulsionaban, pensé que se avecinaba la explosión final y no quise que llegará
    tan pronto, pero ya era irremediable, así que abrí al máximo mi boca, y estuve
    estimulando los sonrosados recovecos hasta que la explosión se produjo
    incontenible e inundo todo lo que encontró a su paso.

  • Ven, mi amor, quiero, necesito devolverte todo el placer que me has dado,
    quiero sentirte nuevamente dentro de mi profundamente.
  • Me ayudo a levantarme, y cuando noto que mi pené no había decaído ni un ápice
    tan siquiera, me abrazo desesperadamente, incrustando su pecho en el mío, su
    boca en la mía y cuando noto que mi falo apretaba su vientre, separó las
    piernas, se alzo de puntillas y se separó ligeramente para permitir que mi pené
    se acomodara en el punto en que sus columnas del amor se unen y así empezar un
    ligerísimo vaivén, mientras que nuestras lenguas, entablaban una feroz batalla.

    Mientras Nacho, nos tenia abrazados a los dos y participaba de los besos que
    su mujer me prodigaba, y yo sentía que un dedo pretendía empezar la exploración
    de mi ano. A los cinco minutos, Pepi se separo de mi, pero no me soltó, me
    arrastró hacia mi cama, la misma donde pasaríamos dos o tres noches sin tregua
    prácticamente. Nos subimos a la cama, me di cuenta que esta vez Nacho, no iba a
    participar, pues había cogido la polaroid para sacar una fotos

  • Vosotros haced y no os preocupéis por mi.
  • Pepi y yo, seguíamos besándonos como si nos fuera la vida, le besaba los
    senos, las aureolas, los pezones que ya los tenia a punto de explotar, parecían
    habas puestas en pie y orden de batalla.

  • Cariño. tomame, poséeme, follameeeeeeee.
  • Espera, le dije yo-quiero comerme es conejito sabroso que tienes.
  • Es todo tu yo, pero no te demores, necesito tenerte muy dentro de mi, no
    ves que Nacho no puede meterme todo el rabo que tiene que aunque cortito es
    gordito.
  • Me daba la impresión de que esperaba esta especie de confesión.

    Sujete las piernas de Pepi, y después de practicarle un cunilingus como dios
    manda, y tenerla a punto para la penetración mas absoluta que hubiese tenido, me
    preparé para atravesarla con absoluta delicadeza, que para las brusquedades
    habría mucho tiempo.

  • Metemelá ya, cabron, no me hagas sufrir mas-me conminó Pepi.
  • Yo tenia mi pené en la mismísima entrada de su vagina- voy – dije
  • Al momento empuje hacia delante moviéndome de lado a lado, para que sintiera
    mejor como penetraba mi verga, cuando había entrado un cuarto, decidí
    introducirla hasta el fondo y lo mas rapido posible y del mismo modo sacarla al
    instante por entero, aquello provocó un alarido de pasión y al mismo tiempo,
    hizo que levantara la pelvis dejándome libre el acceso a su culito, ,que como ya
    sabia que estaba bien lubricado aproveche la ocasión y separando sus nalgas, le
    introduje mi bastago hasta el fondo, esta vez su grito fue mas desgarrador, pero
    en seguida paso el dolor y dio paso a un intenso placer y después a un orgasmo
    demoledor. Después, al poco rato abrió los ojos, y alzando los brazos me dijo
    –ven- hazme tuya-solté sus piernas, salió mi pené de su ano, me tumbe sobre ella
    al mismo tiempo que mi órgano viril se introducía en su templo del amor, sus
    pierna se cerraban sobre mis caderas, sus brazos no me daban posibilidad de
    escape y su boca cerraba la mía. Tres minutos después, nuestras convulsiones
    asustaron a Nacho.

  • Gaaaaauuuuuu, queridos, mirad como me habéis puesto¡¡
  • Ven aquí que te haga bajar este bulto tan grande que tienes – dijo Pepi.
  • Es formidable- dije yo – si no fuera por ese barrigón que tienes.
  • Yo, mientras, Pepi le hacia una soberana mamadá a Nacho, coji la cámara que
    antes estaba usando Nacho, y les hice una de fotos de la felación que estaban
    consumando, a los pocos momentos, NACHO se corría en la boca de Pepi, berreando
    como un cerdo nunca mejor dicho. Después, Pepi, se vino hacia mi,

    Me cójio por el cuello y me beso profundamente. Note el sabor de la corrida
    de NACHO, pero también el profundo amor que este gesto conllevaba. No me aparte
    ni un milimetro del beso que me ofrecía mi amiga, él también se había unido a
    nuestro obsculo, PEPI, se fue retirando paulatinamente hasta que nos dejo solos
    con el beso. Era un primer paso para vencer mi natural resistencia a convertirme
    en bisexual.

  • Os apetece un baño, chicos – pregunte yo.
  • Siiiii, cariñooo – me contestaron los dos riendo – me dio la impresión de
    que se había roto algún hielo.
  • En aquel momento sonó el timbre del portero automatico y soltamos los tres a
    la vez, ¡¡las pizzas!!.

    Ya no nos bañamos, nos lavamos un poco, para quitarnos el sudor y algo de
    semen que hubiese quedado en nuestros cuerpos y nos pusimos a cenar
    tranquilamente, la algarabía de la noche de San Juan, hacía rato que ya se hacía
    notar y nosotros estábamos terminado de dar cuenta de las pizzas y cava que nos
    habían traído y charlábamos amigablemente de varios temas , pero sobre todo del
    sexo y de los problemas que conllevaban en las personas ya de cierta edad.

  • Mira Vito, – dijo Nacho – tu problema esta casi curado, a las pruebas me
    remito.
  • ¿qué pruebas? –pregunte yo inocentemente.
  • Coño, que has hecho hoy?
  • Me has comido enterita, cariño mio y lo volveras hacer – dijo, PEPI.
  • Y en diez minutos – replico Nacho – te la has tirado como si fueras un
    semental.
  • Ya será menos – conteste yo.
  • Vida mía – dijo ella – las otras veces, no me lo habías hecho lo de hoy.
  • La cara que puse debío ser todo un poema.

  • No pongas esa cara, mi amor – Nacho lo sabe todo, era él el que me decía,
    hoy tendrías que subir a casa de Vito, y ayudarle en lo que hiciera falta;
    estaba mas desmoralizado que tu.
  • Y ella subía, te hacia la faena de casa, y cuando terminaba, se duchaba
    contigo, te aplicaba el cilindro con ventosa que te hizo comprar la doctora,
    te untaba la crema que te receto, y luego hacíais el amor – me decía Nacho –
    se que la primera vez, te corriste nada mas meterle la polla dentro.
  • Que vasto eres, Nacho, no puedes escoger otro nombre para llamarla.
  • Que mas da, polla, picha, verga, pené, faló, todo se refiere a lo mismo.
  • Bueno lo vamos ha dejar – dije yo – porque aun nos pelearíamos.
  • Contigo no, te quiero demasiado para pelearme, hemos pasado muchas juntos
    , para que yo no sepa de tu nobleza de corazón.
  • Hombre, gracias, no lo sabia eso.
  • Pues ya lo sabes.
  • Es que te queremos, Vito, tesoro, y queremos que te cures pronto.
  • Si pero él no hace nada por quitarse ese barrigón.
  • Es que no puedo, cariño.
  • Como que no puedes, desde que te conozco lo has tenido, fijate si hace
    tiempo que lo tienes.
  • Se me paso el tiempo de operarme.
  • Yo quiero seguir follando – soltó Pepi de sopetón-.
  • Nos acabamos la media botella de cava que queda y nos metemos en el yacuzi
    y vereís que bien estamos.
  • Si vosotros si lo sabeís, porque ya lo habeís usado.
  • Pues ahora lo usaras tú con Pepi primero, para que sepas lo que es, yo no
    me entrometeré, prometido.
  • Pues si no entras tú, yo me voy a la galería.
  • Nacho, que coño estas diciendo, si aquí no hay galería – espetó, Pepi –
  • Vito,¿cuántos orgasmos tuvo Pepi, hace un par de semanas aquí contigo?
  • Puuuuuuueeeeeees……..¿por qué no se lo preguntas a ella que lo sabra
    mejor.
  • Díselo, pollita mía, tesoro, ricura, mi amor.
  • Seis orgasmos tremendos – conteste flojito .
  • Siiiiiiiiiiiiii..gritaron los dos a la vez.
  • Pepi, se levantó de inmediato, me cojió de la mano y me hizo levantar, me
    arrasto,

    Nacho ya se levantaba y agarró la otra mano de la hembra y nos llevó a ambos
    hacia el yacuzi, puso los grifos en marcha, nos dijo que nos quería ver en
    pelota viva y que no nos moviéramos de ahí,

    Al momento regreso, venia totalmente desnuda, con tres copas de cava entre
    sus manos, nos ofreció una a cada uno, y nos dijo que si nos caia una sola gota
    de cava al suelo no tendríamos la oportunidad de volverlas a llenar, ni con
    cava, ni con semen, ni con nada, o sea que nosotros mismos.

  • Chinn, chinn – dijo ella, alzando su copa – brindo por la recuperación de
    la virilidad de Vito.
  • Bravo ,bravo – grito Nacho.
  • Bien – respondi yo
  • Entrechocamos nuestras copas, nos bebimos el cava y lanzamos las tres copas
    contra el pasillo(luego nos tocaría recojerlo todo) nos abrazamos y nos besamos,
    Nacho, me acaparó la mayor parte de la boca en el beso inicial, pero su mujer lo
    fue desplazando paulatinamente hacia un lado para cogerse todos mis labios solo
    para ella, por que decia que besaba de locura, mis manos no estaban ociosas, una
    estaba en sus senos y la otra en su pubis y nuestras lenguas librando una
    encarnizada batalla amorosa; pero mientras tanto una mano que no era femenina se
    estaba apoderando de toda la zona peniana de mi persona, me empezaban a gustar
    las caricias que recibía .Toda la boca de su mujer era para mi, era la locura
    besar a esa mujer, era tan excitante como estar un par de horas acariciando,
    lamiendo y comiendo su conejito, hasta dejarlo sin pelo.

    Al yacuzi – dijo de pronto, Nacho – los tres fuimos para adentro, Pepi y yo
    fuimos los primeros en entrar porque estábamos mas cerca de la entrada que
    Nacho, cuando él quiso meter una pierna, nosotros nos habíamos mojado hasta el
    pelo. Pero todo eso no importaba, el lo hacía ex proceso, el quería sentir como
    mi polla (como el decía ) se introducía profundamente en su culo, no quería
    morir sin tener esa experiencia y también que le hiciera una buena felación.
    Pepi se encargaba de convencerme poco a poco de lo que pudiera convenir.

    Nacho se encontraba en una posición de noventa grados con respecto a
    nosotros, se presentaba así, porque lo primero que presentaba era su voluminoso
    aparato reproductor

    (es un decir)(recuerde 16 cm largo, 17 cm circ, y 20 perimetro de
    glande),pero que su enorme barrigón lo hacía aparecer mas pequeño de lo que era,
    pues no podía ponerlo en el sitio adecuado en momento preciso. De la única
    manera que podía tener relaciones con su pareja, en un angulo de unos 150º ,con
    las piernas entrecruzadas, por esa razón, tan siquiera le entraba el glande a
    duras penas.

    Pepi, me estaba besando apasionadamente en el refrescante yacuzi, cuando me
    dijo- vamos a darle placer a él – si cariño – nos movimos a un lado y al otro,
    yo a su derecha y ella a su izquierda y empezamos a besarlo por ambas partes e
    ibamos bajando

    Por sus sienes, sus mejillas, sus labios donde nos entretuvimos un buen
    rato(el solo quería mi boca, era la novedad) seguimos por su cuello, después sus
    tetillas, obviamos su barrigón y llegamos a su pubis;:Pepi y yo nos miramos y
    comenzamos el ataque al bastión de los placeres, si no estuviera tan escondido;
    desde un lado y el otro, empezamos a lamer hacía arriba sin detenernos pero sin
    prisas, en el tronco nuestras bocas iban casi juntas, pero al llegar al glande
    estas se separaron abismalmente para volverse a unir en un beso de amor
    enloquecedor y volverse a separar y hacer el recorrido inverso. En el tercer
    viaje de subida, ella, quiso probar haber si podía meter en su boca, aunque solo
    fuera el glande, que en esta ocasión estaba superhinchado, y apenas le cupo en
    la boca, aunque Nacho bramaba como un toro, en la siguiente subida, lo probé yo,
    y aquí hubo mas suerte, logre que todo el glande entrara en mi boca, empecé un
    sube y baja muy lento al principio para ir tomando velocidad al final, Pepi me
    ayudaba con el tronco, así estuvimos unos siete minutos, entonces comprendí que
    Nacho iba a explotar como un volcán, aparte mi boca, Pepi se dio cuenta de lo
    que pasaba, medio junto su boca con la mía y ambos nos dispusimos a recibir la
    erupción de aquel volcán. Solo Dios sabe lo que llego a salir de aquella grieta.
    Ella recogió casi todo lo que salió del pené de su marido, el resto lo recogió
    de mi boca.

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    Resumen del relato:
      El trio que perseguian, lo consiguieron.

    Nacho, Pepi y yo (I)

    Nacho, Pepi y yo (I) (30)

    Hace algunos años de lo que os voy ha explicar, aunque es muy
    largo y os lo tendré que contar en varias partes, para que se os haga muy
    aburrido.

    Lo cierto es que, hacia escasamente seis horas que había regresado de mi
    ultimo viaje semanal al extranjero, que ya me estaba molestando el teléfono, le
    eche mano y lo desconecte, dejo de funcionar y seguí durmiendo placidamente. El
    que quisiera ya trataría de llamarme a una hora mas normal, claro lo que yo no
    sabia, es que la hora, era de lo mas normal que se pueda dar en el día, pero yo,
    venia de un largo viaje a Polonia y no estaba para que me estuvieran despertando
    a cada momento.

    - Riiínnnn, riiinnn ,riiiinnnn.

  • Otra vez el teléfono,-estaba despierto y no había hecho otra cosa que
    volver a conectarlo,
  • Siiiiiiii,- conteste.
  • Ya era hora, tío.
  • ¿Hora de que? – pregunte.
  • De que despertaras, que ya es hora ¿no?- me contesto Nacho, entonces lo
    reconocí.-
  • Hah, con que eres tu el que me ha dado por culo durante toda la noche?
  • No, yo solo he empezado a llamarte a las diez de la manaña.- espetó
  • Y te parece poco, tu sabes a que horas llegó, máriconazo.
  • Bueno, dejalo asi , ahora , son las dos y cuarto; dúchate y baja a comer
    con nosotros, ¿vale?.
  • Vale.
  • Tenia una hora y media prácticamente, para ducharme y bajar a comer con mis
    amigos; así que lo hice con la mayor rapidez, y una hora después les estaba
    tocando el timbre de su puerta. Tras breves momento me abrió la puerta PEPI, que
    tras verme, me echo los brazos al cuello y me estampo un besó a caballo entre
    los labios y la mejilla, detrás venia Nacho, que me dio un fuerte abrazo como si
    hiciera año que no me veía, y

    lo cierto es que hacia diez días que faltaba de la ciudad.

    Nos sentamos en la mesa, pues ya estaba preparada la comida para que diéramos
    buena cuenta de ella; Pepi, había puesto un par de velas olorosas en mitad de la
    mesa para poner mas ambiente. Habían comprado vino del que me gusta a mi y medio
    cordero asado que estaba delicioso. Todo regado con buen vino y mejor cava,

    Pues estábamos en la gloria. Hay empezó todo.

    Estábamos terminando de comer, cuando a Nacho se le ocurrió preguntar de
    sopetón.

    - ¿Tu que piensas de los tríos?.

    La pregunta me vino de improviso, no sabia que decir, solo supe contestar.

  • ¿y tú?
  • Yo voy por libre, chico!!
  • Y eso que quiere decir, que si Pepi, tu y yo hacemos un trío, me la podré
    beneficiar cuantas veces quiera.
  • ¡Porque no, lo mismo que yo me beneficiare tú culo, lo mismo.
  • ¡Si cuando este sea de piedra!
  • Ya lo veras ó mejor lo notaras¡
  • Esta por ver.
  • Pepi, se levanto y retirando mi silla, se sentó encima de mi, iniciando un
    atrás-adelante que me extraño hasta a mi y antes de que pudiera decir nada, mi
    boca fue cubierta por la suya, de la manera mas fogosa que se pudiera imaginar.
    Sus labios empezaron lentamente a acariciar los míos, y cada vez sus avances
    eran mas atrevidos, ya era una pelea de lenguas continua, y todo eso delante de
    Nacho, aunque valiente lo que le importaba a el, el quería algo mas, el no
    quería una vágina de mujer solo; el lo que quería al mismo tiempo, que el pené
    que se introdujera en la pepitlla de su hembra, estuvieras dispuesta, tambiem
    para su culo, todo eso lo supe bastante después.

    Tengo que explicaros que esta no es una historia de jovencitos, real, por
    supuesto, pero de personas de mas de 50 años, en el momento que empezaron a
    ocurrir los hechos que os estoy narrando, que en estos momentos en que estoy
    escribiendo estas cosas, voy a cumplir los 57 años de edad, y cuando ocurría
    todo esto ,tenia 51 años, naturalmente, no he podido escribir, hasta que no me
    han dado su consentimiento y aun y así con ciertas reservas.

    Seguiamos con nuestro juego lingual y mas profundo, puesto que yo había
    notado, que sus braguitas, brillaban por su ausencia, pero tampoco era de
    descubrir ante Nacho que no las llevaba,¿qué ingenuo, como si el no lo supiera
    de antemano?

    Improvisadamente, eche a Pepi hacia atrás, como si me molestara algo, y en
    cierto momento si me molesto.

  • Vamos a ver, tú tienes algo contra que nosotros hagamos un trío como dios
    manda?
  • Pero tu estas loco cabron, acaso Dios manda literalmente que hagamos
    tríos?
  • No, no ,no, cariño, no-dijo Pepi vehementemente.- pero tampoco se puede
    oponer a nuestra felicidad mayor,- ¿no crees, cariño?
  • Me lo preguntas a mi, Pepi.
  • Si,Vitó, a ti ,y aunque este Nacho delante, te diré que te quiero
    apasionadamente.
  • Me quede de piedra, si me pinchan no me sacan ni gota de sangre.

  • Quitale los pantalones, le grito Nacho.
  • Para que quieres que me quite los pantalones?
  • Para verte la polla ,-Nacho, era mas vasto que el esparto.-
  • ¿Y porque no nos enseñas la tuya – pregunte yo inocentemente.
  • Aquí la tienes-inocente de mi-me presentaba un super-capullo de no mas de
    16 cm. de largo, que no es mucho, pero lo que si era mucho, era lo demás, su
    circunferencia, rondaba los16cm. y el glande, los 21cm.¿os imagináis, ese
    pedazo de carne, entrando en cualquier agujero, aunque sea corto.¡el mío, era
    en esos momentos, 9 x3x5.Con eso os lo digo todo.
  • Hice acción de coger mis cosas y abandonar la estancia donde me encontraba,
    pero enseguida me lo impidieron.

  • Vito, cariño mío,¿crees que Nacho te ha querido ofender con lo que ha
    enseñado,-me dijo Pepi, toda compungida.
  • Que te pasa, que te pasa, Vito,¡ dimélo ! ,grito Nacho
  • Que me pasa, y tu lo preguntas,¿acaso no me tuviste que llevar al
    hospital, hace mes y medio con un infarto cerebral, que casi no lo pude contar
    y que me dejo una diabetes de caballo, pedazo capullo.
  • ¿Qué te crees que hace la diabetes en el hombre?
  • Pues no lo se, Vito, de verdad, no lo se.
  • Le provoca la impotencia en el 95% de lo casos
  • Nada mas decir esto, Pepi se avalanzó sobre mi, empezo a besarme en el cuello
    en las orejas, mejillas, nariz, boca, primero suavemente después
    enloquecidamente, mientras que Nacho, nos abrazaba a los dos a la vez y
    fuertemente, diciendo, perdoname, perdoname, Vito, ni lo pense de verdad.

    Yo sabia que Nacho, era bisexual, lo que no sabia por aquel entonces es que
    yo también lo fuera, luego me dio lo mismo ser o no ser, en aquel momento tenia
    dos problemas; uno era el trabajo, que me quedaba sin el y el otro era el sexo,
    cual me tenia que peocupar mas. El trabajo lo perdí a la semana siguiente, me
    pasaron a la larga emfermedad y después a pensionista del todo que es donde
    estoy actualmente, asi que solo me quedo el problema del sexo, de que tuviera
    una erección ó no la tuviera.

    Bueno seguiré con la historia que os estaba contando.

    Pepi, a medida que me iba besando se estaba desnudando con la ayuda de su
    pareja.

  • Eh, chicos,¿qué haceís?
  • Tu disfruta y calla.- me dijeron los dos-
  • Nos estábamos desmadrando y veía que no había forma de pararlo. De pronto
    Pepi, empezó a despojarme de la poca ropa que llevaba, pues era casi verano y
    sus caricias fueron haciendose cada vez mas intensas. A estas alturas, ya había
    abandonado mis labios , para tomar una dirección inequivocamente descendente y
    estaba llegando inexorablemente a mi pubis donde yo ya empezaba a sentir su
    calido aliento, cada vez con mas intensidad, mis slips, calleron hasta los
    tobillos. Me estremecí, mire y los vi a los dos totalmente desnudos, el sentado
    en una poltrona y ella sentada en el, penetrando-

    se literalmente en el, sus senos botaban al vaivén de la cabalgada. No pude
    decir nada.

    Sentí, como mi morcillón pené entraba en su boca y empezaba a crecer y
    crecer, pensaba que quiza llegara a un tamaño suficiente par hacerla una
    penetración en toda regla. Mis manos llegaron hasta sus pecho y empece las
    caricias en modo circular y a medida que daba pellizquitos en los pezones que
    tenia duros como rocas, mientras Nacho, cojido a su cintura la iba bombeando.
    Mientras seguía con el trabajo que me estaba haciendo y me estaba poniendo a
    mil, uno de sus dedos busco mi ano e inmediatamente me estremecí de placer. Así
    seguí un buen rato sabiendo que le debía algo, que algun dia tendría que
    pagárselo.

    De pronto Nacho se tenso abruptamente y tiro de Pepi hacia abajo y ella
    empezó a gritar de placer, mientras por otro lado me metía el dedo mas
    profundamente en mi ano, lo había sacado y metido dos o tres veces después de
    ensalivarlo convenientemente

    y ahora me estaba llegando el placer y el pené se me estaba ponen durísimo,
    mas de lo que yo pudiera pensar.

  • Me corro, me corro, cariño.- grito Nacho.
  • Si, si, siiiiiii, mas, maaaaaaas,- respondio, Pepi,- sigueeeeeeeee.
  • Se volvio a meter mi verga en la boca ,mientras que la sacudía de nuevo un
    orgasmo descomunal. He de decir que Pepi, es una mujer multiorgásmica, aunque
    eso no lo supe hasta mas adelante; entonces me pareció que lo que veía no era
    del todo real

    Pero no le di la importancia que merecía por las circunstancias en las que
    estaba inmerso en aquel momento. Yo estaba en un momento muy bueno, Pepi estaba
    consiguiendo grandes resultados con mi pené, por otra parte ya se había
    descabalgado de Nacho y la aparto a un lado para poder levantarse, con lo que
    tuvo que dejar de chuparme el rabo y ponerse de pie, con lo cual tuve
    oportunidad de empezar a saborear sus pechos, su cuello y sus labios nuevamente.
    Mientras tanto mi pené ya tenia una dimensión considerable, pero no tenia la
    dureza que era menester para aquellas batallas

    a las cuales se le requería. Pepi lo había puesto entre sus muslos apretando
    su vagina de la que rezumaba el semen de Nacho y que al mismo tiempo la
    lubricaba y eso cada vez me la ponía mas dura, pensé que quizá, había llegado la
    hora de introducirme dentro de Pepi ,nos miramos a los ojos y supimos que ambos
    lo deseábamos por igual. Así que se encaramo en la mesa del comedor con las
    piernas abiertas y yo metí mi cabeza entre ellas, quería devolverle lo que antes
    me había dado. Tenia el sabor del semen de Nacho pero no me importo. Estuve un
    buen rato lamiendo y chupando esa vagina y el clítoris.

    Hasta que su espalda se arqueo y supe que se corría otra vez; su orgasmo me
    explotó en la cara. Entonces me subí a la mesa con intención de poseerla.

  • Poseeme, poseeme, cariño.- me suplico Pepi – quiero sentirte.
  • Follatela, Vito, follatela.- me grito Nacho.
  • Y al tiempo que Nacho gritaba, quiso tocar mi pené, que no estaba en su
    punto, pero casi, rompió el hechizo, mi pené se vino abajo y ya no se recuperó.

    La frustración me hizo llorar amargamente.

    CONTINUARA.

    Comentarios y sugerencias a
    POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

     

    Resumen del relato:
      Pretendian que yo formara un trio con ellos.

    Le engañe haciendo un trio

    Le engañe haciendo un trio (30)

    Laura es mi mujer. Tiene 35 años,
    mide 1,68, es una auténtica belleza, no
    tiene un cuerpo espectacular pero tiene un buen tipo del que muchos
    quisieran disfrutar, unos pechos preciosos y su mejor virtud, además
    de ser
    una maravillosa compañera es que en la cama es una auténtica fiera.

    Desde el primer día que nos conocimos nos hemos sido fieles pero últimamente
    para huir un poco de la rutina habíamos comenzado a fantasear, cosa que
    nos
    ha ido de maravilla en la cama. Me imaginaba lo que disfrutaría ella
    de un
    trío o de acostarse con otro y el morbo que me daría a mi ver
    disfrutar a
    otro de ese cuerpazo hecho para dar placer.

    Así un día, vi como llevar a cabo mi fantasía. Le comente
    a Laura
    aprovechando que hacíamos el amor ella con los ojos tapados, que qué
    le
    parecería si en esta misma situación yo introdujera a otro hombre
    diciéndole
    a éste que ella no se enteraría que íbamos a darle a Laura
    el cambiazo.

    Laura tuvo un polvazo total chillando como una loca mientras se corría.
    Al
    finalizar Laura bien caliente me propuso si me gustaría hacer realidad
    la
    fantasía que habíamos comentado. Yo le dije que una cosa era fantasear
    y
    otra muy distinta llevarlo adelante y tras hacerme un poco el remolón
    acepte
    a regañadientes. Así pues nos decidimos a llevar adelante el
    plan.

    Pero mi plan era otro diferente pues pensaba engañarle a ella. Había
    que
    hacerlo muy bien para que no fallara nada, ya que si en algún momento
    ella
    sospechaba algo se podría estropear todo y probablemente jamás
    me lo
    perdonaría.

    Lo más fácil de decidir fue quien sería la persona elegida
    pues mi mujer se
    excitaba sobremanera cuando fantaseaba sobre un compañero mío
    de trabajo 10
    años más joven que ella y con un tipo envidiable, Alfonso a quien
    le
    encantaban las chicas. Cuando se lo propuse ni que decir, que Laura se puso
    a mil solo con imaginárselo
    Así que un día le dije a Laura que había quedado con él,
    y después de tomar
    unas copas le había propuesto nuestro plan para que se tirara
    a Laura, aunque le dije que yo le había dicho a él que todavía
    yo no estaba
    decidido a hacerlo, que era sólo una idea. Le comente a ella que Alfonso
    se
    quedó un poco sorprendido, y me dijo que no sabía si se atrevería,
    aunque
    dijo que le gustaría disfrutar de ella.

    Al día siguiente quedamos nosotros él y su pareja para tomar unas
    copas, y
    mientras Laura y la novia de Alfonso hablaban de sus cosas yo hice como si
    fraguase el plan con él, mientras hablábamos de mujeres.

    Al llegar a casa le dije a Laura que él me había dicho que lo
    estaba
    deseando, y que desde luego no le importaría participar, es más,
    que le
    encantaría disfrutar de ese cuerpo.

    Mientras, yo iba fraguando mi verdadero plan. Tengo un amigo, Pedro, que
    tiene una mujer de grandes pechos y perfecto culo y que debe tener un polvo
    impresionante. Y un día de borrachera y entre risas le comente mi idea.

    Hacerle creer a mi mujer que se follaba a Alfonso mientras era él quien
    se
    la tiraba. A cambio más adelante hablaríamos del precio. Ni
    que decir su si quiero. Se me ocurrió que esto debía pasar a
    la historia por lo que le comenté si sabía de alguien que nos
    pudiera
    grabar con mi vídeo cámara. í‰l me dijo que no me preocupara
    y que él se
    encargaría de ello.

    Mientras yo había visto como Pedro miraba a Laura con otros ojos, y
    aprovechaba cualquier oportunidad para comérsela con la vista y dejar
    la
    mano por si caía algo.

    Cuando le comenté a Pedro que estaba ultimando mi plan, me confesó
    que se
    había tirado muchas veces a su mujer pensando que era Laura y que tenía
    muchas ganas de hacer realidad esa fantasía. Pedro le diría a
    su mujer que
    se iba a cenar con unos amigos, y vendría a nuestra casa a la hora convenida
    con el cameraman. Yo le dejaría las llaves de casa, para que pudieran
    entrar
    y la cámara junto a la puerta. Mientras le dije que iría preparando
    a Laura,
    veríamos una película porno y cuando ya estuviera caliente la
    llevaría a la
    cama, la ataría y le vendaría los ojos. Ni que decir que esto
    no iba a hacer
    falta pues Laura estaría esperando a su Alfonso completamente
    caliente. Después, haría una llamada a su móvil, que sería
    la señal para que
    subieran y entrasen en casa sin hacer ruido. El se desnudaría en la planta
    y
    ellos vendrían a nuestra habitación silenciosamente. Y que después
    de
    disfrutar un rato de Laura, se irían tan sigilosamente como habían
    venido.

    Y así fue el día señalado. Con Laura ya caliente y atada
    pensando en
    follarse a Alfonso, llamé a Pedro. Laura estaba todavía en ropa
    interior, un
    sujetador, unas bragas y un liguero que le hacían parecer una auténtica
    puta… a los pocos minutos de llamar Pedro estaban ya en la habitación,
    él
    desnudo y completamente empalmado, deseoso de disfrutar de semejante regalo
    y su amigo con la cámara en ristre. Cual sería mi sorpresa cuando
    me percate
    que su amigo era un negro bastante barrigudo.

    Para cuando llegaron ya la había vendado perfectamente para que no viera
    nada y la había atado suavemente para que ella, cuando quisiese, pudiera
    deshacerse de sus ataduras. Le hice una señal a Pedro indicándole
    que podía
    comenzar. Se acercó muy poco a poco, como quien no se cree que lo que
    está
    viendo pueda ser verdad. Empezó a acariciar y besar a Laura, las piernas,
    el
    ombligo, los hombros… suavemente… fue bajando hasta los pechos,
    recorriendo cada centímetro de la piel de Laura, bajando poco a poco
    el
    sostén hasta dejar al descubierto sus preciosos pechos, con los pezones
    duros… empezó a acariciarlos con las dos manos, con delicadeza, para
    terminar masajeándolos con cierta violencia. Laura estaba al borde del
    éxtasis sabiendo que su Alfonso se la iba a tirar. Mientras
    Pedro empezó a besar, lamer y mosdisquear sus pechos, , deteniéndose
    en los
    pezones, cosa que excitaba a Laura sobremanera. La respiración de Laura
    era
    cada vez más rápida… Pedro estuvo un buen rato disfrutando de
    esos pechos
    que tanto había soñado y poniendo a Laura cada vez más
    caliente. Laura
    estaba gozando y la cara de Pedro era de puro vicio. El negro, bastante
    nervioso, ya dejaba ver un gran bulto bajo su pantalón que iba creciendo
    a
    medida que el ambiente se caldeaba.

    Al cabo de un rato le quitó las bragas y la dejo tan sólo con
    el liguero
    mientras seguía lamiendo sus pechos y con una mano le acariciaba el
    clítoris. Cuál sería su sorpresa al descubrir el chochito
    retocadito de mi
    mujer. í‰l que muchas veces había fantaseado con tirarse alguna
    nínfula se
    encontraba ahora con doble premio, follandose gratis a la mujer de otro y
    además pudiéndose imaginar que era una jovencita. Laura empezó
    a ponerse
    como una moto y a gemir. Yo me estaba poniendo muy caliente al ver a Laura
    disfrutar así con otro mientras alguien lo grababa. Ella seguía
    con sus
    caderas los hábiles movimientos de la mano de su deseado
    Alfonso.

    Pero Pedro quería aprovechar esta oportunidad y quería disfrutar
    de Laura al
    máximo y hacer con ella lo que tantas veces había soñado.
    Se incorporó y
    puso su polla tiesa delante de la boca de Laura, que empezó a lamerla
    con
    auténtico placer, Laura se desató una mano agarró fuertemente
    su verga y
    comenzó a succionarla con verdadera pasión, se la tragaba entera
    hasta los
    huevos. La cara de placer de Pedro era indescriptible Mientras Laura con su
    boca le seguía haciendo una maravillosa mamada, una cosa que a él
    siempre le
    había gustado y que nunca había podido practicar con su mujer,
    ya que a ella
    no le gustaba pues decía que se atragantaba.

    La verdad es que Pedro no tenía muy claro hasta donde le dejaría
    llegar, y
    cuando retiró su polla de la boca de Laura se me quedó mirando
    pidiéndome
    permiso para continuar su particular trabajito. Yo le hice un gesto de
    asentimiento con la cabeza, indicándole que era toda suya y se dispuso
    a
    follársela. Empezó poco a poco, tenía una polla hermosa
    y muy gruesa y
    comenzó introduciéndole sólo la punta, moviéndola
    en círculos, haciéndole
    sufrir, haciéndole gemir como una gata en celo, hasta que al cabo de
    un rato
    estaba pidiéndole que se metiera hasta dentro.

    Yo no aguante mucho esta situación: era demasiado excitante el tener
    a Laura
    con las piernas abiertas, ese chocho semidepiladito y pidiéndole que
    Pedro
    se la follara, mientras el negro no podía más y comenzaba a sudar
    pero de
    sufrimiento. Había deseado esta fantasía demasiadas veces como
    para
    reprimirme ahora, así que sé cuando Pedro se la empezó
    a follar con todas
    sus fuerzas, me dirigí hacia la boca de Laura y mientras Laura comenzaba
    a
    susurrar el nombre de Alfonso, le metí mi polla en su boca. Laura se
    estremeció de placer al ver que yo me decidía a tomar parte y
    que tenía dos
    pollas para ella solita. Sus gemidos de pasaron a ser gritos de placer,
    mientras Alfon al mismo tiempo que se la follaba, no paraba
    de tocarle y sobarle los pechos.

    Era una situación enormemente excitante, ver a mi mujer siendo follada
    por
    otro, disfrutando con otro y lo mejor, pensando que era Alfon quien se la
    follaba, mientras el cameraman sufría al no poder participar. Además
    yo
    sabía lo que Pedro estaba disfrutando con ella y el morbo que le daba
    estársela tirando… Laura tuvo varios orgasmos, hasta que por fin Pedro
    me
    hizo ademán de que se iba a correr. Le hice salir y poner su polla en
    la
    boca de Laura mientras yo le comenzaba a perforar su culo. Laura emitió
    un
    grito de dolor al ver su culo agujereado mientras Pedro sin poder aguantar
    más se corrió dentro de su boca. Laura lamió toda la polla
    y para mi
    sorpresa intentó ponérsela otra vez a tono. Viendo que no había
    tenido
    bastante y teniendo al cameraman con la polla a punto de estallar me salí
    de
    su culo, y ofrecí al negro tan sagrado lugar. í‰l que no se podía
    imaginar
    esa oportunidad y que ya llevaba un rato pensando en la monumental paja que
    se iba a hacer no perdió el tiempo. Sacó la monumental tranca
    que tenía (es
    cierto lo que dicen de los negros) y se la hundió hasta dentro. El grito
    que
    Laura emitió me llegó a preocupar pensaba que ese animal la había
    destrozado, pero poco a poco el tono cambió y se convirtió en
    un tono de
    suplica pidiéndole más. Yo salí de su boca, hice salir
    al negro y me tumbe
    en la cama penetrándole por la vagina e indique al negro que la follase
    por
    detrás. Qué os voy a contar… ¡qué polvo!. Laura
    acabó completamente
    agotada entre varios orgasmos mientras el negro y yo derramábamos todo
    nuestro semen en su interior.

    Cuando acabamos ambos salieron tan silenciosamente como habían entrado
    dejando a Laura completamente agotada en la cama y a mí con la sonrisa
    en el
    rostro.

    Laura me dijo que nunca olvidaría esto y que buscaría la forma
    de
    agradecérmelo.

    La segunda parte vendría un tiempo después… me tocaba a mí
    disfrutar de la
    mujer de Pedro y de la sorpresa de mi mujer…

     

    Resumen del relato:
      Iban a hacer realidad algo con lo que fantaseaban para excitarse… pero no todo iba a ser según lo pactado.

    Hicimos un trío sin que ella lo supiera

    Hicimos un trío sin que ella lo supiera (30)

    Judith es mi novia. Tiene 27 años,
    mide 1,70, no se puede decir que sea una
    belleza sino más bien que
    es bastante atractiva, no tiene un cuerpo
    espectacular pero tiene bastante
    buen tipo y, eso si, unos pechos preciosos
    y grandes.

    Llevaba ya mucho tiempo con la idea
    de hacer un trío ella y otro chico y
    alguna vez se lo había comentado,
    pero ella se negaba, no porque no le
    apeteciera o no le fuera a gustar,
    ya que a ella le encanta practicar el
    sexo y nunca tiene fin a la hora
    de querer disfrutarlo, sino porque tenía
    miedo de que pudiera afectar a
    nuestra relación. Yo tengo muy claro que una
    cosa es el sexo con amor, que es
    maravilloso, y otra cosa muy diferente es
    el sexo como fuente inagotable
    de placer físico y disfrute, una oportunidad
    que nos ofrece la naturaleza y
    que no hay que desperdiciar con convenciones
    sociales o tabúes.

    Yo sabía que a ella le gustaría,
    ya que siempre que veíamos en alguna
    película porno alguna escena
    de grupo ella se ponía muy caliente. Me
    imaginaba lo que disfrutaría
    ella una vez en la situación, el morbo que me
    daría a mi ver disfrutar
    a otro de ese cuerpo voluptuoso hecho para dar
    placer.

    Al final, como vi que no podía
    convencerla, me decidí por un plan
    alternativo. El plan era el siguiente:
    aprovechando que alguna vez hacíamos
    el amor con ella atada y con los
    ojos tapados (es una situación que nos
    gusta y nos excita a los dos),
    yo introduciría a alguien sin que ella se
    enterara. Había que hacerlo
    muy bien para que no fallara nada, ya que si en
    algún momento ella sospechaba
    algo se podría estropear todo.

    Lo primero que había que
    decidir era quien era la persona elegida. Puse un
    anuncio en Internet y tuve muchas
    ofertas, pero ninguna me acababa de
    convencer, ya que no conocía
    a la persona y tampoco tenía tiempo de ir
    conociéndolos, aparte que
    me resultaba una situación un poco embarazosa.

    Pense en un amigo mío de
    toda la vida, que en más de una ocasión me había
    comentado lo buena que estaba Judith
    (a él le encantaban las chicas con los
    pechos grandes, y Judith tiene
    unos pechos grandes y bonitos) y la envidia
    que le daba él que yo pudiera
    disfrutar de esos pechos. A mi también me
    gustaba su mujer, muy diferente
    a Judith (más alta y delgada, con los pechos
    no tan grandes pero también
    bonitos, no tan sensual pero muy guapa) y en
    alguna ocasión le había
    comentado que no me hubiera importado meterle un
    buen polvo. La relación
    era de mucha confianza, ya que los dos sabíamos que
    ninguno haría nada sin permiso
    del otro.

    Así que un día quedé
    con él, y después de tomar unas copas le propuse mi
    plan, aunque le dije que todavía
    no estaba decidido a hacerlo, que era sólo
    una idea. Se quedó un poco
    sorprendido, y me dijo que no sabía si se
    atrevería, aunque dijo que
    le gustaría disfrutar de Judith.

    Al día siguiente quedamos
    las dos parejas para ir al cine, y mientras ellas
    hacían cola para entrar
    nosotros fuimos a comprar las entradas. Carlos me
    empezó a comentar:

    “-Oye, de lo que me comentabas ayer…”

    A mi me dio corte, y le dije que
    no hiciera caso, que estaba muy bebido y
    que era una idea que se me había
    ocurrido en aquel momento…

    El me dijo que lo había pensado
    bien, y que desde luego no le importaría
    participar, es más, que
    le encantaría disfrutar de esos pechos, y que si
    alguna vez me decidía a
    hacerlo lo tuviera en cuenta…

    Pasó un tiempo y al final
    un día me decidí a tirar adelante el plan.
    Mientras yo había visto
    como Carlos se miraba a Judith con otros ojos, y
    aprovechaba cualquier oportunidad
    para sobarla un poco (en plan de amigo).
    Cuando se lo comenté a Carlos,
    me confesó que se había masturbado muchas
    veces pensando en esta situación
    que yo le había propuesto tiempo atrás y
    que tenía muchas ganas de
    hacer realidad esta fantasía, aunque no me había
    comentado nada porque pensaba que
    a lo mejor me había arrepentido…

    Carlos le diría a Ana que
    se iba a cenar con unos amigos, y vendría para
    nuestra casa a la hora convenida.
    Yo le dejaría un juego de llaves, para que
    pudiera entrar. Yo mientras iría
    preparando a Judith, veríamos una película
    porno, cuando ya estuviera caliente
    la llevaría a la cama, la ataría y le
    vendaría los ojos. Haría
    una llamada al móvil de Carlos, que sería la señal
    para que subiera y entrara en casa
    sin hacer ruido. El se desvestiría en el
    recibidor (sin quitarse los calcetines
    para no hacer ruido al caminar) y
    vendría para nuestra habitación
    silenciosamente. Yo habría puesto música
    para que ella no pudiera distinguir
    las respiraciones ni los pasos. Después
    de disfrutar un rato de Judith,
    sin decir una palabra, él se iría mientras
    yo acababa la faena con Judith.
    Además, él se pondría la misma colonia que
    yo y dejaría de fumar durante
    una semana, para que no oliera a tabaco.

    Y así fue el día señalado.
    Con Judith ya caliente y atada llamé a Carlos.
    Judith estaba todavía en
    ropa interior, no se la había querido sacar…
    Seguí acariciándola…a
    los cinco minutos de llamar Carlos estaba ya en la
    habitación, desnudo y completamente
    empalmado, deseoso de disfrutar del
    manjar que le ofrecía…

    Me retiré un momento y le
    hice una señal indicándole que era su turno. Se
    acercó muy poco a poco,
    como quien descubre un tesoro, una cosa muy valiosa
    y tiene miedo que se le rompa o
    se lo quiten. Empezó a acariciar y besar a
    Judith, las piernas, la barriga,
    los hombros… suavemente…fue retirando
    con mucha delicadeza los tirantes
    de los sujetadores…fue bajando hasta los
    pechos, recorriendo cada centímetro
    de la piel de Judith, bajando poco a
    poco los sujetadores hasta liberar
    por completo los preciosos pechos de
    Judith, grandes, tersos, con los
    pezones duros…empezó a acariciarlos con
    las dos manos, con delicadeza.
    Luego empezó a besarlos y lamerlos,
    dulcemente, deteniéndose
    en los pezones, cosa que tal como le había dicho,
    excitaba a Judith sobremanera.
    La respiración de Judith era cada vez más
    rápida…Carlos estuvo un
    buen rato disfrutando de esos pechos que tanto
    había anhelado y poniendo
    a Judith cada vez más caliente. Judith estaba
    gozando y la cara de Carlos era
    de puro vicio.

    Al cabo de un rato le quitó
    las braguitas y mientras seguía lamiendo los
    pechos de Judith, con una mano
    le acariciaba el clítoris, el segundo punto
    débil de Judith, que si
    ya estaba caliente empezó a ponerse como una moto y
    a gemir. Yo me estaba poniendo
    muy caliente de ver a Judith disfrutar así
    con otro y de ver a Carlos como
    sobaba a mi mujer. Ella seguía con sus
    caderas los hábiles movimientos
    de la mano de Carlos.

    Pero Carlos quería aprovechar
    esta oportunidad y quería disfrutar de Judith
    al máximo y hacer con ella
    lo que tantas veces había soñado. Se incorporó y
    puso su polla tiesa delante de
    la boca de Judith, que empezó a lamerla con
    auténtico placer, para luego
    rodearla con sus labios y hacerle una
    maravillosa mamada. Aunque era
    más bien Carlos el que hacía los movimientos,
    ella la rodeaba con los labios
    y movía la lengua con singular maestría. La
    cara de placer de Carlos era indescriptible,
    ya que era una cosa que siempre
    le había gustado y nunca
    había podido practicar con su mujer, ya que a ella
    no le gustaba.

    La verdad es que no habíamos
    hablado hasta donde podía llegar Carlos, y
    cuando Carlos retiró su
    polla de la boca de Judith se me quedó mirando, como
    no sabiendo que hacer. Yo le hice
    un gesto de asentimiento con la cabeza,
    indicándole que Judith era
    toda suya. Le di un preservativo, se lo puso y se
    dispuso a follársela. Empezó
    poco a poco, metiéndole sólo la punta,
    moviéndola en círculos,
    haciéndole disfrutar y sufrir a la vez, gimiendo
    como una gata en celo, hasta que
    al cabo de un rato estaba pidiéndole que se
    la follara ya.

    Carlos no aguantó mucho esta
    situación: era demasiado fuerte el tener a
    Judith con las piernas abiertas
    y pidiéndole que se la follará… lo había
    deseado demasiadas veces como para
    aguantar ahora, así que se la empezó a
    follar con todas sus fuerzas, mientras
    los gemidos de Judith pasaban a ser
    gritos de placer, mientras Carlos,
    al mismo tiempo que se la follaba, no
    paraba de tocarle y sobarle los
    pechos.

    Era una situación enormemente
    excitante, ver a mi mujer siendo follada por
    otro, disfrutando con otro sin
    ella saberlo, y además sabía lo que Carlos
    estaba disfrutando con ella y el
    morbo que le daba estársela tirando…
    Judith tuvo varios orgasmos, hasta
    que por fin Carlos se corrió,
    aguantándose para no gritar,
    pero con la cara extasiada de puro placer.

    Tal como habíamos quedado,
    se retiró rápidamente y yo me puse en su lugar,
    diciéndole a Judith que
    íbamos a cambiar de posición, que la desataba y la
    iba a poner a cuatro patas, para
    follármela por atrás. Ella estaba encantada
    de la vida de que el polvazo estuviera
    durando tanto y yo, que estaba como
    una moto, me la tiré por
    detrás de forma salvaje, mientras ella tenía varios
    orgasmos más.

    Cuando acabamos, fui un momento
    a la cocina a beber agua y comprobé que
    Carlos ya no estaba… todo había
    salido bien, todos habíamos disfrutado de
    una sesión de sexo y placer
    sin límites.

    La segunda parte vendría
    un tiempo después… me tocaba a mi disfrutar de
    Ana…

     

    Resumen del relato:
      Sabía que la iba a gustar hacer un trio aunque no se atreviera… y meterá a otro chico en su cama.

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