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Sexo con maduras

Sra. Josefa

Sra. Josefa (24)

Saludos para todos los lectores de .

Este es un caso que me ocurrió hace ya doce años, cuando yo
tan solo contaba con 15 años. Por aquella época me empezaban a gustar las
señoras mayores y yo que soy muy caliente me hacia muchas pajas pensando en
ellas. Ahora tengo 27 años y estoy casado, con un hijo y resido por un pueblo de
Barcelona. Bueno les cuento…

Vivía con mis padres en un bloque de pisos de cuatro plantas
y nosotros vivíamos en el primero y en la puerta de al lado se instalaron un
matrimonio, con una hija de 25 años mas o menos que solo venían para pasar el
fin de semana.

Cuando llegaban el marido se iba al bar a jugar a las cartas,
la hija con sus amigas y la señora siempre se quedaba en casa sola. Ella se
llamaba Josefa, tendría unos 45 años, con un cuerpo normal ni gorda ni delgada,
elegante, con un buen par de tetas y bonitas piernas. Se pasaba mucho tiempo en
mi casa con mi madre y siempre le contaba todas sus cosas. Me traía los sábados
un plato de arroz, ya que me gustaba mucho el que ella hacia. Bueno pues siempre
que venia a casa me quedaba con ellas e intentaba situarme delante de ella para
así poder verle las piernas y algo mas… Ella un día se percato de que le miraba
entre las piernas y se hizo la disimulada e incluso se abrió más de piernas. Eso
hizo que se me pusiera la polla como una piedra y ella lo vio.

Al cabo de un rato me dijo que cogiera sus llaves y fuera a
su casa a buscar su monedero para no se que… Cuando estaba buscando el dichoso
monedero donde ella me dijo, picaron a la puerta y fui a abrir, era ella
preguntando si no lo encontraba y bla, bla, bla. Total que me dijo si quería
quedarme con ella a ver la tele y claro, dije que si. Al rato me comento si me
había gustado lo que vi. entre sus piernas, quedándome rojo como un tomate y
diciendo si con la cabeza.

Me dijo que si no decía nada a nadie me lo dejaría tocar.Yo
contentísimo dije que no saldría de ahí ni una palabra, con lo que me cogio de
la mano y me llevo a su dormitorio. Nos sentamos en la cama y ella empezó a
besarme, yo empecé a tocar las tetas por encima de su blusa y empezó a gemir, se
la desabrocho y dejo aparecer dos hermosas tetas y me dijo que se las chupara.
Yo estaba un poco acojonado y ella era la que llevaba la batuta.

Al rato de estar chupandole las tetas se levanto y se bajo
las bragas, se tumbo en la cama y me dijo que le chupara su chocho peludito, y
yo obedecí como un corderito y me abalance sobre esa riquísima fruta. Estuve un
buen rato hasta que se corrió en mi cara y yo me bebí todo lo que salía. Me dijo
que su marido nunca se lo había hecho por que le daba asco y que siempre iba a
la suya. Se levanto y me bajo la bragueta con bastante faena, ya que estaba a
punto de explotar y se la metió de golpe en la boca. La chupaba de lo lindo,
estuvo así como cinco minutos y no pude más y le advertí que me iba a correr sin
hacer caso, con lo que se lo trago todo, sin dejar salir una gota. Nos tumbamos
en la cama y al rato me empezó a acariciar y a decirme que le faltaba una cosa..

Quería follarme!!! La polla se me puso dura otra vez y ella
se subió encima cogiendome la polla y situándosela en la entrada de su cueva.
Empezó a hundirse sola fácilmente ya que estaba mojadísima y empezó a
cabalgarme. Luego se puso a cuatro patas y se la volví a meter hasta los huevos
y así estuve hasta llenarle el coño de leche. Me la volvió a mamar para
limpiarme los restos y nos vestimos. Así estuvimos muchos viernes hasta que se
trasladaron de pueblo y ya no supe mas de ella.

Espero que os haya gustado, y si hay alguna mujer, no importa
la edad ni el físico que quiera escribirse conmigo o echar una canita al aire,
estoy dispuesto ( aunque este el marido delante ) no me importa. Mi correo es
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Mi vecina madurita se desahoga conmigo mientras su marido juega a las cartas…

Jugando con Elsa

Jugando con Elsa (24)

Jugando con Elsa

Pensaba que el tema con mi ex esposa ya había quedado atrás y
que había iniciado una nueva vida (algo de eso he contado en otros relatos
anteriores), hasta que me crucé con ella y con su nueva pareja en un centro
comercial. Fueron en dos ocasiones, la primera yo salía de una librería y ellos
pasaban tomados de la mano y muy acaramelados por delante de mí. La segunda fue
cuando me senté a tomar un café en la plaza de comidas y pude ver como se hacían
arrumacos y se besaban. Ella me vió y con una sonrisa muy cínica lo besó de
improviso como para demostrarme lo bien que la estaba pasando con otro y al
verme solo.

Al principio traté de no darle mayor importancia, pero no
pude y al poco rato me encontraba caminando por el estacionamiento buscando mi
auto y maldiciendo mi suerte. Salí y no pude irme para casa. Salí y recorrí un
poco la ciudad en busca de tranquilizarme un poco.

Para colmo de mi mala suerte llamé a Victoria, una de mis
nuevas amistades, y no pude encontrarla. Necesitaba conversar con alguien y
también por que no tener un buen rato de sexo.

Estaba visto que esa no iba a ser mi noche, así que decidí ir
a comer algo para luego irme a casa a dormir.

Fui a u bar cercano al centro de la ciudad al que solía ir
seguido ya que se comía muy bien y tenían un ambiente muy acogedor.

Me senté en una de las mesas del fondo del salón y cuando
estaba ojeando la carta siento que alguien habla a mis espaldas.

A este cliente atiéndalo bien. Miren que sino mañana en el
trabajo se la agarra conmigo.

Me di vuelta para ver quien era, ya que la voz me resultaba
familiar y me encontré con Elsa.

Elsa, es una compañera de trabajo, con la que trabajamos
juntos cuando yo recién empecé en la empresa. Nos habíamos hecho muy compañeros,
ya que según ella, que es varios años mayor que yo, me había adoptado como un
"hijo laboral". He de decir que ella me enseñó mucho sobre el trabajo, lo que
permitió que me asignaran otras tareas. Si bien hace ya un tiempo que no
trabajamos en la misma sección siempre que nos encontramos en alguno de los
pasillos conversamos un poco y a veces se da una vuelta por el piso en el que
trabajo y nos ponemos al día con nuestras cosa.

Ella hace ya varios años que se divorció y cuando yo pasé por
lo mismo me habló mucho y me ayudó bastante. Me alegré mucho al verla ya que
suponía tendría alguien con quien conversar un rato.

¿Qué está haciendo usted señora por aquí?

Estoy confirmando algo que cuando te lo cuente seguro que
te caes de espalda.

¿Así? Dije yo.

Si. Así como me ves voy a ser la próxima expositora de
pinturas de este prestigio local. Dijo riéndose.

Varias veces habíamos almorzado junto con otros compañeros de
trabajo en este local y si bien no teníamos una amistad, conocíamos bastante a
los dueños, con quienes teníamos mucha confianza.

Lo de la exposición era porque Elsa en sus ratos libres tenía
por hobby la pintura y siempre había dicho que en algún momento iba a exponer
sus obras.

Me contó un poco de qué se trataba todo y se excusó de
acompañarme porque tenía unas cuantas cosa para hacer y quería irse temprano.

De todas formas quedamos para el día siguiente a la hora del
almuerzo.

Tal cual lo previsto nos encontramos en la puerta del
ascensor al día siguiente a la hora del almuerzo y por supuesto que fuimos a
almorzar al bar donde se haría la exposición.

Durante el almuerzo conversamos de muchas cosas, por supuesto
que el tema de la exposición fue el central de la charla y también salió el tema
de que era lo que estaba haciendo la noche anterior en el bar.

Le conté lo que había pasado y Elsa se sorprendió de que yo
siguiera con mi ex en la cabeza.

¿Todavía seguís pensando en esa loca?

Si bien Elsa en más de una ocasión me había comentado de que
mi ex no le había caído nunca bien, era la primera vez que se refería a ella de
esta forma.

La verdad que lo que hizo es bien de perra. Continuó
diciendo Elsa. – No merece que pienses más en ella. Ella sabe lo mal que
pasaste vos con todo el tema del divorcio y te hace esto todavía. La verdad es
que no la entiendo.

Mirá me hubiera gustado ir y putearla delante de todo el
mundo, pero no tiene sentido. Después pensé en ver la forma de devolverle lo
que me hizo. Pero tampoco vale la pena.

Mala idea no es. Es el golpe mas grande que le podés dar.
Que vea que la pasás bien sin ella. Pero tiene que ser bien hecho, que no
parezca que lo hacés a propósito.

¿No te estás volando demasiado? Dije, para tratar de
frenarla un poco.

NO!!! Para nada!!! Lo que hay que ver es cómo y cuando.
Pero no te preocupes que algo se me va a ocurrir. Dejalo en mis manos.

En realidad no sé bien el momento en el cual me convenció o
me dejé convencer. Lo cierto es que de regreso al trabajo me dijo que cuando lo
tuviera armado me llamaba.

Pasaron dos días antes de que me llamara. Fue casi a la hora
de salir, me dijo que me esperaba en la puerta para contarme.

Aprovechamos el viaje de regreso para que Elsa expusiera su
plan.

Es sencillo. Dijo. Se me ocurrió que el lugar ideal es el
día de la inauguración de mi exposición. Yo le hago llegar una invitación al
cóctel que seguro viene. No te olvides que a pesar de todo conmigo siempre
tuvo buena onda. Lo que vos tenés que hacer, es ir con una amiga y cuando yo
te diga te vas para el fondo a jugar un ratito y yo me encargo de llevarla con
alguna excusa y me aseguro de que los vea. Por supuesto que después me encargo
de decirle lo mucho que siento que haya visto lo que vio.

Ambos nos pusimos a reír con la idea. Elsa me hizo reconocer
que era genial y me dijo que se encargaría de todo. Yo sólo tenía que encargarme
de llevar a una amiga que se prestara al juego.

Teníamos dos semanas por delante así que tenía tiempo de
sobra para arreglar todo con Victoria, que además con el morbo que tiene no iba
a dudar en aceptar. Me imaginaba yo montando una escena tipo película porno
junto a Victoria y a la vista de la mal nacida de mi ex.

El día anterior Elsa se encargó de llamarla para confirmar su
presencia y tal cual lo previsto le dijo que allí estaría.

El plan marchaba sobre ruedas hasta que un par de horas antes
del evento recibo una llamada de Victoria en la que me avisa que llegaron de
improviso sus padres y que no iba a poder ir. Me pidió disculpas de mil maneras
y me dijo que me prometía que en la próxima se prendía si o si.

Al principio pensé en reemplazarla por una profesional, pero
llegué a la conclusión de que no valía la pena. La dí por perdida, pero igual
decidí ir al cóctel para cumplir con mi amiga. Me mentalicé para soportar alguna
humillación de parte de mi ex junto con su nuevo novio y salí bastante tranquilo
hacia allá.

Ni bien entré me dispuse a buscar a Elsa para decirle lo que
había pasado.

La encontré y fui a saludar. Mientras le besaba la mejilla le
dije que teníamos que hablar.

Ella se apartó un poco y le conté lo sucedido. Ella se
lamentó, pero me dijo que me quede tranquilo que algo se le iba a ocurrir.

Un rato más tarde se acercó a mi nos volvimos a apartar y me
dijo.

Haceme caso. Cuando te diga, andá para la parte de atrás
que está todo pronto.

¿ Y quién se va a prestar al juego?

Yo. Me dijo.

¿Qué?!!!

Vos tranquilo que va a salir todo bien. Acaso no es creíble
que alguien se fije en mi. Dijo y salió caminando hacia el centro del salón a
encontrarse con otros invitados.

A decir verdad, si bien Elsa es una linda mujer, nunca me
había fijado en ella como amante.

Luego de pensarlo un rato, me dije que ya que estaba en el
juego tenía que jugar,

Fue entonces cuando me puse a ver bien a Elsa. Para sus 46
años está más que bien. Es alta, delgada, piel cobriza, ojos oscuros, un lindo
pelo que siempre lleva muy arreglado y muy enrulado. Lindos pechos, más bien
pequeños, pero buena forma y parecían bastante duros. Y una cola que más de una
veinteañera quisiera tener. Además ese día estaba más arreglada y elegante que
de costumbre. Tenía una blusa negra muy sencilla pero muy elegante a la vez, una
minifalda negra que hacía lucir muy bien a sus piernas y completaba el conjunto
con unos zapatos de taco alto muy elegantes también. No estaba provocativa, pero
si muy interesante. Estoy seguro de que a más de uno le hubiera gustado termina
la jornada entre las sábanas junto a ella.

Así que al final pensé que no era mala opción y que de paso
sería divertido.

Un rato después uno de los dueños del local pidió la palabra
y habló sobre su clienta pintora y entre varias bromas contó lo contento que
estaba con la exposición.

Luego habló Elsa quien agradeció a todos los que la
acompañaban ese día y dijo que quería agradecer especialmente a un gran amigo
que siempre estuvo junto a ella y que quería homenajear en ese momento. Por
supuesto que ese amigo era yo, que terminé en medio de todos junto a Elsa. Ella
primero me dio un abrazo y un beso y luego me tomó de la mano mientras terminaba
de hablar.

La verdad que me gustó que tomara de la mano y ahí la cabeza
se me disparó pensando en lo que vendría. También pensaba en que no podía
pasarme de la raya ya que no quería tener ningún problema con Elsa.

Pasó un rato largo hasta que Elsa se acercó a mí y me dijo
que fuera para el fondo que ella enseguida iba.

No dudé ni un segundo en hacerle caso. Salí a la parte de
atrás del bar. Allí había una especie de jardín que quedaba en la pasada a los
depósitos.

Me paré bajo una luz que allí había y esperé a que Elsa
viniera. La noche estaba linda ya que no hacía frío y apenas corría una suave
brisa que refrescaba la noche.

Elsa no se hizo esperar mucho. Se acercó a mí y nos reímos
como dos adolescentes que iban a hacer la travesura de sus vidas.

Ya está. Me dijo Me acerqué hasta donde estaba y como
estaba con Laura aproveché para decirles que me gustaría hablar con ellas en
cuanto tuviera un minuto, Que iba a ver de escaparme un poco. Picaron
enseguida y estoy segura que ya vienen para acá.

Nos corrimos un poco de la luz pero nos mantuvimos en un
lugar donde seguro nos verían.

Nos tomamos de la mano y nos volvimos a sonreír por lo que
íbamos a hacer.

¿Estás listo? Preguntó Elsa.

Si. Contesté.

En realidad estaba listo desde hacía ya un buen rato.. Ya
estaba deseando que pasara algo. Tenía la curiosidad de ver como besaba Elsa y
de saber como se sentía su cuerpo de cerca.

Me acerqué a ella y le di un suave beso en los labios.

Ella sonrió y dijo "bueno empecemos que ya vienen"

Comenzamos a besarnos primero suavemente. Su boca se sentía
muy bien. Era sumamente caliente. Luego de romper el hielo inicial, no fuimos
abrazando más fuerte y besando más apasionadamente. Nuestras lenguas empezaron a
jugar en nuestras bocas. Su lengua me recorrió la boca como nunca. Nuestras
manos empezaron a recorrer nuestras espaldas. A esa altura mi verga ya reventaba
y ni me acordaba de que era para dar espectáculo. Bajé una de mis manos hasta
sus piernas, ella recogió una para facilitarme la tarea, al tiempo que sus manos
recorrían mis nalgas.

No dudé más y metí mi mano por debajo de su falda y comencé a
acariciar su lindo culo. Llegué hasta el borde de su tanga y metí mis dedos
debajo de ella para recorrer toda la línea de su culo. Me llamó la atención que
usara ese tipo de ropa interior, pero a la vez me excitó más.

Mi boca abandonó la suya para recorrer su cuello. Con la otra
mano traté de desabrochar su blusa. Como no podía ella me ayudó y en pocos
segundos estaba tocando y besando sus hermosos pechos.

Pude sentir como decía entre suspiros "sí, si no pares"

Empecé a sentir como su mano buscaba mi verga. Primero me la
agarró fuerte y me la acarició por encima del pantalón. Luego entre los dos la
sacamos para que ella comenzara a masturbarme.

Mis dedos buscaron su concha y enseguida de llegar a ella se
perdieron en su interior. Jugué con mis dedos dentro de ella y busqué su
clítoris. Cuando lo encontré comencé a acariciarlo. Fueron pocos segundos hasta
que sentí entre mis dedos una verdadera catarata de jugos. Su cuerpo se arqueó y
quedó tenso por unos instantes, para luego aflojarse hasta casi dejarse caer en
mis brazos.

En cuanto se repuso comenzó nuevamente con la paja que me
estaba haciendo al tiempo que me decía gracias, gracias.

Estaba casi a punto de acabar cuando ella paró y me dijo:

Esperá que ya se fueron.

¿Me vas a dejar así?

No. Ahora me quiero comer ese paquete entero. Mejor nos
vamos para casa. Esperá que me acomodo, salgo estoy con los invitados un rato
y después vamos para casa. Para que nadie sospeche, salí vos primero y me
esperás en auto.

Solo dije si. Nos besamos nuevamente mientras nos
acomodábamos la ropa.

Ella volvió a la reunión mientras que yo permanecí afuera
hasta que mi pija bajó lo suficiente como para no quedar pegado.

Pasé entre todos, Me despedí de Elsa y salí a esperarla en el
auto.

Pasaron más de veinte minutos antes de que ella saliera.
Subió al auto y arrancamos.

Salió mejor de lo que lo planeamos. Dijo ella.

¿Sí?

Si. Hablé con Laura cuando me fui a despedir y me dijo si
me iba a ver a mi novio. Yo me hice la desentendida y le pregunté por qué
decía eso. Entonces me dijo que no lo escondiera más que me habían visto
contigo en el fondo. Yo me hice la asombrada y pregunté por tu ex y Laura me
dijo que no le había caído nada bien lo que había visto y que se había ido
para su casa.

Perfecto entonces.

Falta algo para que sea perfecto. Te tengo que comer todo.

Terminó de decir eso y se acomodó en el asiento para comenzar
a chuparme la pija. Si mi lengua había sentido divino el calor de su boca, ni
que decir con mi verga. Comenzó dándome besos y mordiscos, hasta que la volvió a
poner dura. Entonces se la tragó de un bocado y comenzó a chuparme al mejor
estilo de las películas porno. Se la metía toda en la boca, para sacarla
lentamente y pasarle la lengua a la cabeza. Y se volvía a meter la cabeza y a
chuparla como un caramelo, mientras que con sus manos me acariciaba en una suave
paja.

No demoré mucho en venirme. Le avisé de que me acababa, pero
ella como si nada. Aceleró sus movimiento y pronto estaba eyaculando en su boca.
Con su lengua recorrió mi pija hasta dejarla reluciente. Luego la guardó y me
dijo:

Espero que esa hermosura esté así de dura toda la noche,
porque estoy que ardo después de la sobada que me diste. ¿dónde aprendiste a
hacer eso?

No sé.

Llegamos a su apartamento y casi sin decir nada estábamos en
la cama desnudos. Recuerdo que fue un placer sacarle la tanga blanca que tenía.
Cuando la vi desnuda no podía creer la hermosura de mujer que era. No tuve mucho
tiempo para pensar porque casi enseguida estábamos enroscados en otro beso por
demás sabroso. Esta vez las manos no esperaron y empezamos a tocarnos como dos
desesperados.

Yo comencé a besarle los pechos nuevamente. mordía sus
pezones con suavidad y con firmeza a la vez, mientras mis dedos jugaban con su
vagina y con su culo.

Bajé hasta su concha y comencé a comérmela. Era sencillamente
hermoso el olor que salía de ella. Estaba más que lubricada y con mi lengua
recorrí sus labios, para luego meterla en su cavidad. Mi lengua pudo comprobar
el calor de su vagina, luego introduje un par de dedos, mientras otro jugaba con
su culito. Jugué así un rato hasta que me dispuse a jugar con su clítoris.
Comencé a comerlo como a sus tetas. Casi enseguida ella explotó nuevamente.
Apretó mi cara contra su concha a la vez que acababa y me daba sus jugos.. Seguí
comiéndola un poco más, hasta que ella se repuso y se colocó sobre mi. Empezamos
un 69 divino. Ella volvía a comerse mi pija como un rato antes. Por mi parte
además de jugar en su concha con mi lengua empecé a jugar con su culito. Ella
suspiraba y gemía, pero no dejaba de chupar. De pronto paró, se acomodó sobre mi
y se metió mi pija hasta el fondo. Comenzó a cabalgarme. No cabía duda de que
sabía muy bien lo que hacía. Se movía de una forma que parecía que me iba a
arrancar la pija. Yo chupaba sus tetas y las mordía. También seguía con mi dedo
en su culito, esta vez ya lo metía descaradamente. En un momento quedó
doblemente penetrada por mi verga delante y mi dedo detrás.

Mirá que ese dedo me está haciendo calentar más todavía.
Dijo.

Unos instantes después volvió a acabarse. Apenas se detuvo un
instante para seguir luego cabalgándome. Podía sentir el ruido de sus jugos.

Volvió a detenerse, se bajo, se acomodó con el culo hacia
arriba y me dijo:

Dale metémela por el culito que parece que te gusta tanto.

Creo que no había terminado de decir esto cuando la cabeza de
mi verga ya estaba forzando la entrada de su culo. Pensé que resultaría más
fácil luego del masaje que le había dado, pero me costó bastante meterla. Cuando
me acomodé dentro de ella, comencé a moverme, primero lentamente, luego empecé a
aumentar el ritmo. Ella suspiraba fuertemente y pedía más. Decía que no parara.
Estuve varios minutos bombeando en su culo, hasta que me acabé dentro.

Nos dejamos caer sobre la cama, todavía con la verga dentro
de su culo. Estuvimos un rato así hasta que la saqué. Nos abrazamos y nos
besamos.

No puedo creer que esto haya pasado. Dije.

Yo tampoco, pero me encantaría que volviera a pasar, dijo
Elsa.

Cuando quieras.

Nos volvimos a besar, esta vez en forma más tierna y calmada.

Pasamos toda la noche juntos y a la mañana antes de irme lo
volvimos a hacer, esta vez en la ducha.

A partir de ese día empezamos a vernos un par de veces por
semana, pero ahora no eran visitas de amigos…

Sebas

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Como a partir de un juego – venganza terminamos en uno de los mejores polvos de mi vida.

Dos maduros para mi (7)

Dos maduros para mi (7) (24)

Despues de la estupenda tarde que pasamos con Carlos, el
portero y su mujer Gloria, tuvimos una temporada bastante tranquila de aventuras
sexuales, Yo (Alberto) tuvé una temporada de mucho trabajo que apenas me
permitía tener tiempo para hacer el amor con Ricardo mi pareja desde hacía siete
años. La verdad eramos muy felices y no nos preocupaba estar más de una semana
sin sexo, nos queríamos tanto que simplemente estando juntos en el sofá
abrazados era maravilloso. Todos los días veíamos a Carlos y su mujer, nos
sonreíamos de una manera cómplice incluso a veces nos insinuábamos de manera
graciosa.

Pasó casi un mes y medio y Ricardo y yo empezamos a sentir la
llamada de aventuras sexuales diferentes, habíamos follado con el portero y su
mujer un par de veces mas de manera satisfactoria, pero nos apetecía algo
diferente. Y la verdad sin pensarlo ni buscarlo nos surgió algo francamente
excitante. Vinieron la hermana de Gloria, la portera con su marido a pasar unos
días en Madrid. El primer día que bajamos y nos encontramos con Paco y Rosa que
asi se llamaban, nos quedamos petrificados, Rosa era una mujer de unos 56 años,
de mediana estatura, entrada en carnes pero muy apretada, se la nota dura como
una roca, tetas firmes y enormes, un culo memorable y una cara preciosa,
sonrosada con unos preciosos ojos verdes que le daban aspecto de modelo de las
pinturas del pintor Rubens. Paco era algo increíble, una auténtico hombre de
pueblo de los que tanto me gustan, mediría 1,78 o algo mas, moreno, ojos azules,
piel curtida por el sol, manos enormes, barba canosa, calvo, unos muslos y
brazos espectaculares, un culo respingón y duro como una piedra, pesaría unos
130 Kg y tenía 58 años. Carlos nos los presentó, cuando estrechamos la mano de
Paco a Ricardo y a mí se nos estremeció el cuerpo pensando que si tenía la polla
como las manos, tendría que ser descomunal. Devolvimos la presentación, con un
"encantados", Gloria nos dijo que su hermana y su marido habían venido a pasar
unos días con ellos, que hacía mucho tiempo que no estaban en Madrid,
aprovecharían para ver la ciudad e ir a Toledo, Segovia, el Valle de los Caídos,
en fin lo típico. Ricardo les dijo que si necesitaban algo que no dudaran en
llamar a nuestra puerta para lo que fuera. Carlos se nos quedó mirando con una
sonrisa complice, sabiendo por que hacíamos ese comentario.

Al día siguiente estabamos en casa a punto de cenar cuando
sonó el timbre, era Carlos, vestido con su mono azul abierto casi hasta el
ombligo enseñando ese pechazo y esa barriga espectacular. "Hola Carlos, pasa" le
dije yo "ocurre algo?" No no pasa nada solo deciros que el comentario de esta
mañana me ha hecho pensar en la posibilidad de montar una tarde estupenda con
mis cuñados dijo mientras se tocaba el paquete. "Hombre Carlos, será difícil ya
que tus cuñados no creo que esten dispuestos, son muy chapados a la antigua"
dije yo. "No te creas yo he ido con mi cuñado de putas a un pueblo cercano al
nuestro y es una fiera salvaje, le he visto correrse ocho veces en una tarde,
ademas tiene una polla enorme, nunca antes había visto algo igual, me encantaría
ver como se folla a nuestras mujeres y sentirla en mi culo aunque me lo
reviente". La conversación estaba tomando un rumbo interesante, los tres
estabamos cachondos perdidos, Carlos sacó su polla "mirar como me pongo solo de
pensarlo", Ricardo y yo nos abalanzamos a esa tubería dura y brillante, la
empezamos a chupar hasta que nos llenó la cara de leche que tragamos con gusto.
Le dijimos a Carlos que ya pensaríamos algo y que le mantendríamos informado.

Decidimos que había que jugárselo todo a una carta, asi que
pensamos en montar una cena para nuestros porteros y su familia. El viernes era
un día fantástico ya que al día siguiente ninguno trabajamos y no podiamos
esperar al sábado, estabamos muy excitados. Al día siguiente bajamos y en portal
nos encontramos con Carlos y su cuñado, les dijimos que nos gustaría que el
viernes vinieran a cenar con sus mujeres a nuestra casa, que nos sentiríamos
honrados de tener a la familia de Carlos y Gloria en casa en deferencia por
"tratarnos tan bien". Carlos y Paco dijeron que les parecería fantástico, les
dijimos que no trajeran nada y que vinieran cómodos ya que era una cena entre
amigos y no se necesitaban protocolos.

Llegó la noche del viernes, preparamos la mesa del comedor de
una manera sencilla pero bonita, Ricardo era muy manitas en esas cosas, hicimos
una cena fría para que nada nos preocupara, nada más que tener a esos ejemplares
desnudos ante nosotros. Dieron las 9 de la noche, sonó el timbre, eran Carlos,
su mujer y sus cuñados Paco y Rosa, cual fue nuestra sorpresa cuando vimos a
Carlos y a Paco con pantalones cortos, unas chanclas y camisas de verano
abiertas hasta el ombligo. Os he de decir que ya estábamos en Julio y hacía un
calor insoportable incluso con el aire acondicionado. Ellas venían con unos
vestidos de playa muy livianos, casi transparentes que dibujaban perfectamente
las formas de nuestras "gorditas". Aquella visión nos excitó mucho mas de lo que
ya estabamos, pero decidimos que teniamos que esperar asi que nos sentamos a la
mesa a cenar. La cena fue normal, hablando de cosas del pueblo, de la juventud
de nuestros cuatro invitados, de nuestras profesiones, etc…

Ya estabamos en el postre, nos habíamos bebido casi seis
botellas de vino y el ambiente se fue relajando cada vez más, empezaron las
bromas de los maridos sobre sexo a lo cual las mujeres contestaban medio
gritando y medio riendo, fue entonces cuando Carlos tomó la iniciativa empezó a
besar en la mejilla a Gloria a la vez que torpemente le tocaba una teta, Gloria
decía "quita guarro que solo estas pensando en lo mismo", deja mujer decía
Carlos, enseguida nos dimos cuenta que aquello era una estrategia de nuestros
porteros, les dejamos hacer, fue cuando Paco que estaba sudando debido al vino y
a su cuerpo lleno de pelos dijo, "cuñado no sabes besar ni tocar, se hace así" y
acto seguido empezó a morrear a su mujer a la vez que metía su mano por el
escote y comenzó a sobar su enorme teta derecha, Rosa se dejó increíblemente,
incluso dirigió su mano al paquete de su marido. Nosotros cuatro nos quedamos
embobados mirando la escena, Carlos se quitó la camisa dejando al descubierto su
precioso pecho y su voluminosa barriga, Gloria empezó a besarle los pezones, en
esto Paco también se quitó la camisa y Rosa se quitó el vestido quedándose en
bragas y sujetador con su barriga al aire. Ricardo y yo no dabamos crédito, pero
les dejamos hacer, Gloria también se quitó el vestido, estaban los cuatro como
si estuvieran solos, Carlos se levantó y se quitó los pantalones cortos dejando
al aire su polla corta pero gordísima tiesa ya que no llevaba calzoncillos, se
quedó de pie empezó a besar a Gloria a medida que le quitaba las bragas y el
sujetador, Paco y Rosa seguían morreando, fue cuando Paco se levantó y vimos
aquel enorme bulto, algo descomunal, su mujer le ayudó a quitarse los shorts y
apareció aquel monolito de carne palpitante, era enorme nunca habíamos visto
algo igual, ni el de Jon (ver Dos maduros para mi 1), era de unos 30 cm y una
gordura mas grande que la de Carlos con un capullo gigante y rosado. Rosa se
acabó de desnudar ella sola mientras Paco se pajeaba despacio.

Gloria dijo "vaya rabo calza tu marido hermana, me gustaría
probarlo" "es tuyo" dijo Rosa. Ni corta ni perezosa Gloria se abalanzó sobre el
tótem de Paco y empezó a degustar su capullo brillante, por mas que abría la
boca no podía meterse ni la mitad en la boca, fue cuando Carlos se acercó por
detrás a su mujer le chupó su coño caliente y abierto y la ensartó de un solo
golpe, eso hizo que Gloria casi se metiera toda la polla de Paco en la boca,
mientras Rosa morreaba con su marido pasándose la lengua de una boca a otra y
llenándose la cara de saliva, Gloria seguía chupando como podía el superariete
de Paco y Carlos golpeaba con furia el coño de Gloria.

Nosotros estabamos todavía vestidos y superempalmados sin
saber que hacer, fue cuando yo me acerqué a Ricardo y le empecé a besar con
locura mientras le desnudaba, entonces Paco dijo "mujer no dejes que dos hombres
esten solos" Rosa obedeció se acercó y empezó a besarnos mientras me desnudaba,
se agachó y empezó a comerse nuestras dos polla s a la vez, era una maestra, no
me extrañana con ese pollón, tenía práctica y se tragaba las dos pollas a la
vez. Carlos estaba a punto de reventar en el coño ardiente de Gloria, "espera
cuñado y nos corremos los dos a la vez, vamos a llenar a tu mujer de leche por
dos agujeros" dijo Paco mientras bombeaba la boca de Gloria con frenesí, "vale"
dijo Carlos que aceleró el ritmo, se tensó y dijo "ahoooooora", "y yoooooooo"
dijo Paco, ambos empezaron a soltar leche a cascadas, sobre todo Paco que tuvó
que correrse en la cara de Gloria ya que está se empezó a ahogar al primer
chorro de semen caliente que le entró en la boca desde el pollón de Paco, no
paraba de soltar leche de aquellos huevazos peludos y negros, Carlos había
llenado el coño de su mujer y la ayudó a comerse toda la leche que Paco soltaba
hasta que dejarón aquella columna de carne limpia y reluciente, se empezaron a
besar los tres pasándose la leche de una boca a otra "que buena está mi leche"
decía Paco entre risotadas y jadeos, "venga mujer sacales la leche a estos de
ciudad" apuntó a su mujer, la cual chupó más rápido, mientras nosotros nos
besábamos y acariciábamos nuestros pezones, al unísono gritamos y empezamos a
soltar nuestro semen en la boca y la cara de Rosa la cual se reía mientras se
relamía de las dos corridas.

Cuando terminamos nos quedamos mirándonos unos a otros y
estallamos en una carcajada. Al cabo de un rato seguiamos en la mesa todos
desnudos tomando una botella de cava para celebrar aquel primer asalto. Fue
entonces cuando Carlos le dijo a su cuñado que quería intentar meterse su pollón
en su culo, a lo cual Paco dijo que nunca se había follado a un hombre pero que
no le importaría y menos a alguien de la familia, fue cuando todos decidimos que
nos gustaría probar columna de carne venosa de Paco en nuestro culo y que luego
nosotros nos lo follaríamos a él. Al principio se quedó pensativo pero luego
accedió. Las mujeres se enfandaron porque veían que no iban a tener mas ración
de rabo, ante lo cual las calmamos ya que decidimos que cada vez que Paco
follara uno de nuestros culos los otros tres darían placer a las "señoras", eso
les pareció mejor, fue entonces cuando Ricardo dijo que sería mucho mejor si nos
fueramos a la habitación, nos levantamos todos empalmados solo de pensar en lo
que se avecinaba y las mujeres se reían pensando tambien que cuatro pollas las
iban a follar por todos sus agujeros, pero eso será en en la siguiente historia.

 

Resumen del relato:
    Y llegaron la hermana y el marido de nuestra portera, se organizó algo increíble, como nunca habíamos vivído.

Lib… ese maduro objeto del deseo

Lib… ese maduro objeto del deseo (24)

Hola, tengo 34 años, soy de Bs. As – Argentina, y tengo una
pasión por las mujeres que podríamos definir "maduritas" (más de 40 y cuando más
años mejor). La historia que les contaré es 100% real y paso a principios de
este año.

Ingresé a una página Web de búsquedas de parejas, y envié
varios mensajes a mujeres que coincidían con mi perfil de búsqueda. Grata fue mi
sorpresa cuando encuentro la respuesta de Libelula, una mujer de 52 años, no
podía creer mi suerte. Se las haré corta, luego de cruzar varios correos con,
arreglamos para encontrarnos en una esquina del barrio de Belgrano. Ella vino
con su auto y me invito a subir a él, se notaba que tenía experiencia en
aventuras pero estaba algo extraña por la diferencia de edad. Para mi sorpresa
era una mujer bien mantenida, se nota que con gym u otras tretas, de buenas
piernas para su edad, un físico que envidiarían muchas mujeres y un hermoso par
de tetas.

Dimos una vuelta y fuimos a un bar, para conocernos un poco.
Charlamos casi una hora, al cabo del cual salimos. Se ofreció a acercarme hasta
la parada del colectivo, accedí. Cuando llegamos al estacionamiento, el auto
estaba en un lugar algo oscuro. Ella apoyo su mano en mía, y acerco su cara. Nos
besamos y mi mano acarició sus pechos descubriendo que eran muy firmes para su
edad, su cuerpo bastante tonificado y por último inspeccione rápidamente su
entrepierna (tenía pollera) para descubrir que estaba muy mojada. Mis dedos
quedaron ahí, masturbándola por un minuto. Su mano entro en mi pantalón, y
acarició mi miembro (que no es nada espectacular). Todo esto en dos minutos para
no despertar sospechas ya que el vehículo estaba semioculto.

Los correos se sucedieron, y cada vez eran más calientes. En
más de una ocasión terminaba de leerlos muy caliente, y creo que ella también.
Esta por demás decir que a la semana teníamos nuestro segundo encuentro, en la
misma esquina. Paso con su auto y esta vez fuimos a un hotel cercano. Mi
excitación era mayúscula, estaba cumpliendo mi sueño. Me estaba acostando con
una mujer 19 años mayor que yo!!!!. Necesitaba descargar esa energía, y Lib era
perfecta par ala ocasión.

Cuando cerré la puerta la tomé por la espalda y apoye contra
la pared. Comencé a besar el cuello mientras mis manos se encargaban de sus
tetas y mi pija apoda en su culo (ambos vestidos). Notaba que estaba muy
exitada. Luego la di vuelta y tire sobre la cama. Nos comimos a beso mientras
desvestíamos. Una vez desnudos puede ver su cuerpo, que si bien no era delgado,
estaba muy bien trabajado y sus tetas, obviamente de cirugía por lo perfectas y
duras que estaban.

Hicimos un gran precalentamiento, con mucho sexo oral, manaba
la pija maravillosamente bien y tuve que detenerla un par de veces para no
correrme. Hasta que en un momento no soportamos más y pasamos a al penetración.
En ese momento me puso un profiláctico con la boca, y a esa altura no tenía la
menor duda que la señora sabía coger muy bien. Comenzamos por las poses
tradicionales, misionero, y luego pasamos a mis preferidas, la cucharita y el
perrito donde le hice acabar varias veces. Mientras estabamos en perrito intente
meterle un dedo en el culo, pero me dijo que ella no lo solía hacer, que habría
otra oportunidad.

Luego pasamos de la cama al sillón, y seguimos hasta que en
un momento siento que voy a acabar. Le pido acabar en su boca, a lo cual accede
sacándome el forro. Ambos caímos rendidos y mojados en sudor.

Luego de esa ocasión no volvimos a vernos más….. aun tengo
su dirección de correo, así que el voy a pedir que lea este relato .Tal vez
tengamos un segundo round.

El relato es 100% real, y si no está bien.

 

Resumen del relato:
    Como hice realidad mi fantasía de tener sexo con una mujer madura… y que mujer!.

Dos maduros para mi (6)

Dos maduros para mi (6) (24)

Nos despertamos a medía mañana el sábado, reponiéndonos de la
fantástica noche que habíamos tenido con nuestros dos camioneros Antonio y
Dioni. Estuvimos paseando por Aranjuez, comimos allí y luego nos dirigimos hacía
casa esperando que nuestro portero Carlos hubiera preparado la tarde bien y que
los pilláramos follando a el y a su mujer Gloria en nuestra casa para asi llevar
a cabo nuestros propósitos, follarnos a Gloria y a su marido a la vez.

Llegamos a nuestra casa como habíamos previsto con Carlos, a
las seis de la tarde, Ricardo y yo estabamos muy nerviosos ya que no sabíamos
que nos íbamos a encontrar en cuanto abriéramos la puerta. Giramos la llave con
mucho cuidado y abrímos, de momento no se oía nada extraño, la verdad es que el
salón y el dormitorio están muy retirados de la puerta principal. Avanzamos
sigilosamente por el pasillo que llevaba al salón, oímos el ruído de la
televisión encendida, había puesta una de nuestras películas porno, nos asomamos
y no vimos a nadie allí, así que seguímos hacía nuestra habitación.

De repente empezamos a escuchar unos sonidos que procedían de
la habitación, nos acercamos un poco más, la puerta estaba entreabierta, los
sonidos eran palabras que salían de la boca de Gloria, "pero Carlos que me estas
haciendo, te has vuelto loco, esto es pecado" Nos acercamos y vimos como Carlos
intentaba follarle el culo a Gloria, "eres un guarro, con quien habrás ido que
te ha enseñado esas cosas", Ricardo y yo estabamos mirando la escena y nos
empezamos a sonreir, Carlos insistía en meterle su polla pequeña pero muy gorda
en el culo a Gloria, estaba sudando y resoplaba a la vez que decía: "mujer, no
te pongas así, es que siempre lo hacemos de la misma manera y una mujer debe
obediencia a su marido" Gloria soltó una carcajada y dijo " obediencia, ja ja
ja, tú lo que eres es un cerdo y a mi no me vas a meter tu cacharro por el culo,
pero que te has creído".

Fue en ese momento cuando Ricardo decidió entrar ya que podía
peligrar la integridad de Carlos y por supuesto nuestro plan. Entró como si no
hubiera visto nada, puso cara de sorpresa y dijó "perdón no sabía que
utilizabais nuestra casa para follar, así nos devolveis la confianza que os
hemos demostrado? Gloria inmediatamente intento taparse sus enormes tetas y su
sexo con las manos, Carlos ni se movió y siguió allí de pie con su rabo tieso
como el acero. "Don Ricardo, perdoné, ha sido idea de mi marido, yo le dijé que
esto estaba mal y que ustedes no se merecían esto, perdón, perdón Don Ricardo"
dijo Gloria entre sollozos. Y tu Carlos, no tienes nada que decir" dijo Ricardo
en tono de enfado aunque entre risas. "Señor, yo… la verdad…. no sé, en
fín,… no pensé que….." Carlos balbuceaba, "bueno es suficiente" gritó
Ricardo "tampoco es para tanto, además nosotros somos unas personas liberales y
entendemos que cuando una pareja necesita hacer el amor no repara en nada más"
continuó, "por cierto Gloria, tienes un cuerpo muy bien conservado para tu edad
y tu Carlos se te sigue poniendo dura", Gloria se quedó perpleja ante la
afirmación de Ricardo, "Don Ricardo, ¿qué insinua?" Nada especial Gloria,
simplemente que teneis unos cuerpos que todavía se pueden mostrar y que siguen
deseosos de dar y recibir placer", Ricardo se acercó a Gloria y la beso en la
mejilla, Gloria seguía petrificada, pero su sonrojo iba disminuyendo, la
estrategia de Ricardo estaba funcionando.

"Tienes unos pechos enormes, firmes y duros, muchas mujeres
de tu edad te envidiarían" Ricardo empezó a tocarle los pechos a Gloria, "tienes
unos muslos poderoso, un trasero imponente, un poquito gordita, pero eso les
gusta a los hombres" Gloria se dejaba tocar sin atreverse a decir nada "todo tu
cuerpo, querida Gloria es una fuente de placer y por eso Carlos quiere disfrutar
de ti, de todo cuerpo lleno de sensualidad y amor" Yo desde el pasillo oía la
conversación y no podía creer que Ricardo estuviera diciendo todo aquello,
estaba llevando la situación al terreno que queríamos, yo ademas empecé a sentir
como mi polla empezaba a crecer dentro de mis pantalones, Ricardo continuó "por
que crees que tu marido esta como está" mientras lo decía cogío la polla de
Carlos con la mano y mientras sopesaba sus huevos peludos dijo "desea que tu
recibas todo el placer que él lleva almacenado en sus bolas de placer" Fue
entonces cuando Gloria se atrevió a hablar "ya Don Ricardo pero me quiere hacer
unas cosas que a mi me dan mucha vergí¼enza y que son pecado, eso me decía mi
madre" Ricardo escuchaba y contestó "tu cuerpo merece recibir todo el placer,
solo tienes que relajarte y disfrutar" acto seguido acercó sus boca a la de
Gloria y empezó a besarla, ella se sintió confusa pero no apartó su boca de la
de Ricardo incluso permitió que la lengua de Ricardo empezará a explorar, Gloria
se fue soltando y dejó de taparse con las manos.

"Lo ves Gloria, solo tienes que relajarte" Ricardo siguió
lamiendo el enorme cuerpo de Gloria bajo la atenta mirada de Carlos que en
ningún momento perdió su tremenda erección, este empezó a pajearse, estaba claro
que le calentaba la situación que estaba viendo. Gloria se tumbó en la cama boca
arriba mientras Ricardo se acercaba a su sexo ya mojado, empezó a comerle su
clítoris casi excitado, abrió su labios vaginales y la penetró con su lengua que
empezó arecorrer su vulva en toda su extensión y profundidad, Gloria empezó a
gemir, se retorcía anunciando que iba a recibir el primer orgasmo de su vida y
así fue grití§o como una posesa mientras llenaba la boca de Juan con todos sus
jugos vaginales que el comió hasta que Gloria paró de moverse y quedó rendida en
la cama. Fue entonces cuando ella dijo "nunca antes había sentido nada igual y
pensar que yo creía que esto te condenaba al infierno" "esto solo es el
principio, ahora vas a disfrutar a tope de tu sexualidad, de todas las maneras
posibles".

Acto seguido Ricardo se desnudó completamente dejando ver a
Gloria el tremendo aparato totalmente tieso que tenía, Carlos seguía pajeandose
viendo petrificado como su mujer había llegado al orgasmo, algo que él nunca
había conseguido. Ricardo levantó a Gloria de la cama y la llevó cerca de
Carlos, se arrodilló y se metío el pollón de Carlos en la boca, empezó a
chuparlo de arriba abajo, apenas le cabía ya que Carlos tenía la polla gordísima
(ver Dos maduros para mi 4), masajeaba sus huevos, acaricaba su enorme barriga y
pellizacaba sus pezones duros como piedras. Carlos apretó la cabeza de Ricardo
contra su pubis y empezó a follarlo por la boca como un poseso, sudaba como un
cerdo, empezó a tensarse y polla se hizo mas grande en la boca de Ricardo,
Gloria estaba perpleja, Carlos gritó y empezó a soltar leche que Ricardo tragaba
como podía, parte de ella se le escapa por la comisura de los labios, Ricardo
tragaba y tragaba, lamió el capullón de Carlos hasta dejarlo limpio y reluciente
y con su boca todavía llena de leche le dijó a Gloria " ahora tu vas a disfrutar
igual que yo he disfrutado con tu marido" se levantó y le dijo a ella que se
pusiera de rodillas, ella se acercó con miedo hacía el tremendo pollón de
Ricardo, lo cogío con una mano y se lo fue acercando a su boca, lo lamió con
cuidado, se metió un poco del capullo de Ricardo en la boca y poco a poco fue
introduciendo el ariete palpitante que ante ella tenía, Carlos empezó a besar a
Ricardo y a comerle las tetas mientras Gloria seguía con la labor de dar placer
a Ricardo, consiguió meterse toda la polla en la boca y empezó a chupar casi
como una profesional (era increíble como algunas personas aprendian tan rápido).
Yo seguía en el pasillo, completamente desnudo y haciendome una paja de
campeonato, decidí que era el momento de actuar, entre sigilosamente, me acerqué
por detrás de Gloria, me tumbé boca arriba y empecé a comerle su coño todavía
mojado, ella dio un respingo pero Ricardo la sujetó la cabeza para que no se
ditrajera por nada del mundo ya que le estaba dando un placer enorme. Carlos se
arrodilló al lado de su mujer y empezaron los dos a comer la polla de Ricardo,
Carlos esbozó una sonrisa a la que Gloria contestó con un beso en la boca de
Carlos.

Yo seguía lamiendo el coño de Gloria mientras me pajeaba como
un mono, mientras nuestros porteros disfrutaban de la polla venosa de mi amor,
se la iban pasando de una boca a otra, mientras uno chupaba, el otro le comía
los huevos, Ricardo estaba en la gloria, Carlos ya estaba empalmado otra vez, su
mujer se dio cuenta y empezó a pajearle mientras llenaba mi boca con sus
fluidos, había llegado a su segundo orgasmo y ni siquiera se movío simplemente
disfrutó. La hicé que se pusiera a cuatro patas y así poder ver esa vulva
empadada ante mis ojos y ante mi polla que deseaba follar aquel coño maduro.
Ellos siguieron comiéndole la polla a Ricardo que ya no podía mas, se tensó como
un arco y empezó a escupir leche a borbotones que fueron a parar a las caras y
las bocas de nuestros porteros que empezaron a tragar leche como locos, se
besaban y se pasan la leche de Ricardo de una boca a otra, Ricardo seguía
soltando leche y Gloria decidió que aquella segunda lechada iba a ser entera
para ella, en ese momento yo penetré el coño de Gloria lo cual hizó que se
metiera la polla de Ricardo hasta la garganta y tragara todo el líquido que mi
amor seguía soltando hasta dejarle seco.

Yo seguía con mi mete y saca mientras Carlos lamía la cara de
su esposa para quitarle los restos de semen que todavía chorreaban. Ricardo se
unió a la fiesta y la cara de Gloria se llenó de lenguas ávidas de semen, luego
se entrelazaron las tres lenguas en claro síntoma de complicidad. Yo seguía
follando ese coño jugoso, conseguí que Gloria orgasmara dos veces mas antes de
llenar su coñito con mis jugos calientes y volviera a llegar a otro orgasmo esta
vez mucho mas salvaje que los anteriores, saqué mi polla aun chorreando y
Carlos, Ricardo y yo empezamos a comer su coño lleó de mi semen y sus propios
jugos y nos miramos de una manera complice pensando que habíamos conseguido
nuestro propósito, aunque vimos que Carlos era el hombre mas feliz del mundo.

Nos tumbamos los cuatro en la moqueta de la amplia
habitación, Gloria estaba extenuada pero feliz, dijo que nunca pensó que iba a
disfrutar tanto en su vida y menos con tres hombres a la vez, los cuatro reimos
y Ricardo le dijo que tenía que terminar lo que estaban intentando hacer cuando
nosotros llegamos a casa. Ella dijo que eso era muy difícil ya que por delante
no había problema por "su" Carlos la había abiero al cabo de muchos años con esa
polla gordísima, pero que el culo era diferente. Ricardo le dijo que no
preocupara que lo ibamos a hacer de una manera lógica. Primero la iba a brir
Alberto que era el que tenía la polla más normal, luego entraría Ricardo con su
enorme pollón, pero no tan gordo como el Carlos y que al final entraría Carlos
para terminar de desvirgarla. Gloria no estaba muy convencida pero accedió ya
que habíamos conseguido arrancarle sus primeros orgasmos y nos debía el favor.

Pusimos a Gloria a cuatro patas para que su ojete estuviera
lo mas visible posible. Yo (Alberto) empecé a lamerle su negro orificio notando
como se contraía al primer lenguetazo, aquello no iba bien asi que decidimos que
lo mejor era que ella estuviera entretenida, así que Carlos y Ricardo se
tumbaron boca arriba poniendo sus pollones justo en la cara de Gloria, la cual
empezó a chupar uno a uno mientras Carlos y Ricardo se besaban y acariciaban su
enormes barrigas y pellizcaban sus poderoso pezones. Yo seguí con mi tarea de
ensalivar aquel culazo virgen, empecé a meter un dedo y Gloria ya no se resistía
como antes ya que tenía dos golosinas que no paraba de chupar, luego metí dos
mientras seguía ensalivando aquel ojete. Ricardo y Carlos seguían besándose como
locos entrelazando sus lenguas y llenándose de saliva toda la cara, nunca pensé
que Carlos disfrutara tanto con un hombre. El ojete de Gloria estaba listo asi
que apunté mi polla y empecé a meterle mi capullo, ella lo recibió con un poco
de dolor pero apretó hacía atrás para que metiera mas, asi lo hice y de un golpe
le metí el resto de mi polla y me agarré a sus enormes tetas que bailaban en el
vacío, ella pegó un grito pero enseguida volvió a su labor de comerse esas dos
pollas y ensalivarlas bien para que tambien follaran su ojete.

Empecé un mete y saca lento hasta que su culo se acostumbró a
mi polla, fue entonces cuando ella empezó a decir "no me la saques y revientame
mi culo" fue entonces cuando empecé a bombear como un loco y acto seguido noté
como mi polla se hinchaba dispuesta a soltar mi semen caliente en su culo
abierto, asi lo hice, en ese momento ella tuvo un orgasmo que ayudó todavía mas
a ordeñarme del todo, saqué mi polla de aquel culo y ocupé el lugar de Ricardo
que tení la polla a punto de estallar, Gloria comí mi rabo todavía con restos de
semen y yo seguí besando a Carlos y acariciarle su tremenda barriga y coger sus
cojones peludos y masajearlos.

Ricardo apuntó su pollón en el ojete abierto y chorreante de
Gloria y de un solo golpe le metío medio cipote, Gloria se estremeció como una
posesa, pero no le dolió ya que mi semen en su culo actuó de lubricante, de otro
golpe de caderas Ricardo acabó por ensartar el culo de Gloria que volvió a tener
otro orgasmo sin tocarse, empezó un mete y saca y Gloria se movía como si la
hubieran follado por el culo toda la vida, mientras seguí disfrutando de dos
pollas, la mía ya estaba dura otra vez y la de Carlos estaba morada de la
tensión que acumulaba, era increíble lo que Carlos estaba aguantando sin
correrse, solo de pensar que iba a taladrar el culazo gordo y ansioso de su
mujer. Ricardo empezó a gritar y allenar el culo de Gloria de semen que como
siempre salía del pollón de Ricardo a borbotones, le empezó a chorrear por los
muslos a Gloria una mezcla de semen , sangre y caca, ella estaba enloquecida
pidiendo que su culo no estuviera vació que quería la siguiente polla, la de
"su" Carlos. Así fue Carlos apuntó su inmenso capullo amoratado en el culo
chorreante de su mujer, mientras Ricardo ocupó el lugar de Carlos y yo empecé a
besarle como nunca a mi macho fonador.

De un solo golpe entró aquel mostruo en el culo de Gloria,
Carlos golpaba con sus huevos contra el culo de su mujer, Gloria estaba en
extasis completo, se movía como una posesa, mientras no para de chupar nuestras
pollas, Carlos estaba sudando por todo el cuerpo, su pecho peludo y su barriga
estaban brillantes de todo el sudor que generaba, incluso vimos que babeaba, era
un placer ver a Carlos golpear su barriga contra el culazo de su mujer, como sus
tetas se movía como un puchin ball de boxeador, asi que decidimos levantarnos y
empezar a dar todo el placer posible a Carlos, Ricardo empezó a besarle y yo
mordisqueaba sus pezones, acariciba su barriga y tocaba con ansía su culo u su
ojete, incluso metí un dedo lo cual enloqueció a Carlos de tal manera que entre
espamos y palabras inconexas empezó a soltar su espema caliente en el culo
chorreante de su mujer, ambos estaban enloquecidos y Gloria tuvo el enésimo
orgasmo de la tarde, Carlos cayó destrozado sobre su mujer, ambos jadeantes,
sudorosos y chorreando fluidos, sobre todo ella. Por fín Carlos se recuperó sacó
su polla flaccida del culo de Gloria y los tres comimos su culo chorreante
dejándolo limpio y relajado, Gloria de dio la vuelta tenía una sonrisa complice,
nostros tres también nos reímos. Gloria dijo que le gustaría repetir esto mas a
menudo y que quería ver como tres hombres follaban entre sí y sobre todo ver
como al macho de su marido le metía Ricardo su enorme pollón. Ricardo y yo nos
reimos pensando que eso ya era una prueba superada, pero Gloria no debía
saberlo. Asentimos los tres y nos emplazamos para futuras tardes de placer con
nuestros maravillosos porteros.

 

Resumen del relato:
    Nunca pensamos que la mujer de nuestro portero fuera una autentica profesional del placer. Nos la follamos los tres.

Noemí y yo

Noemí y yo (24)

NOEMí Y YO

Noemí es mi simpática vecina querida. Tiene 44 años bien
vividos y yo tengo 25. Ella es una mujer muy alegre y que gusta de bailar muy
bien. Tenemos dos años y medio de andar de amores a escondidas de su esposo, de
sus hijos y de todos. Cuando yo tenía 22 años ella se sintió sola por un
percance con su aburrido marido que le ha sido infiel toda la vida y quien no ha
mostrado respeto alguno hacia ella. Nos hicimos bastante amigos, pues ella me
contaba sus desdichas y yo la consolaba en el sopor de las tardes solitarias en
las que sus hijos estaban en la escuela y su marido en el trabajo. Es extraño,
pues normalmente una mujer casada tiene otras amigas con las que se desahoga,
pero Noemí lo hizo con migo.

Al principio yo tomé las cosas guardando las distancias, pero
cada vez que hablábamos la atmósfera se enrarecía, se ponía pesada hasta que nos
hizo mirarnos ya no como la mujer mayor y el joven, ya no como la mamá de mi
amigo y yo, ya no como la amiga de mi mamá y yo, sino como Noemí y yo. Así fue
que durante una lluviosa tarde de mayo nos permitimos un beso pequeño, cálido y
escaso que sirvió como punto de partida para una relación amorosa pletórica de
sexualidad inusitada.

Una semana después del beso tuvimos sexo en la cama
matrimonial de ella. Fue durante otra tarde lluviosa en la que su marido se
hallaba laborando y yo previo aviso llegué a casa de Noemí como lo había hecho
desde adolescente: como amigo de Jairo, su hijo mayor. Pero Jairo no estaba en
casa pese a que era sábado. Solo estábamos Noemí y yo. No mediamos palabras pues
ambos sabíamos lo que queríamos que pasara. Una vez se cerró la puerta yo la
abracé por sus anchas caderas y mirándola fijamente a sus ojos negros la besé
con firmeza en la boca carnosa que tanto había deseado desde lo mas profundo de
mis fantasías. Sus labios tenían un sabor indescifrable y delicioso, aún lo
siguen teniendo.

Ella vestía una falda lisa marrón pegada hasta poco más
arriba de las rodillas y una blusa blanca de botones y manga corta muy bonita.
Tenía puesto un sostén negro que se adivinaba claro bajo la tela blanca de su
camisa. Sus senos grandes tan comentados en el vecindario apuntaban hacia mí y
sentí la abundante blandura contra mi pecho. Mi verga se hinchaba con el paso de
los segundos y el corazón me latía muy rápido a media que el beso pasaba de lo
tierno a lo erótico. Ella me abrazó con ternura y yo le acariciaba la espalda
blanca mientras la besaba. Estuvimos así de pié en la puerta de su alcoba. Sin
dejar de besarnos nos fuimos andando hasta encontrarnos al borde de su cama
doble. Estaba frío el ambiente, pero el calor de nuestros cuerpos elevaba la
temperatura.

Finalmente ella se sentó en el borde de la cama y yo
permanecí de pie. Me acariciaba las piernas sobre el pantalón y me miraba o más
bien nos mirábamos con ansias penetrantes. El bulto que hacía me verga en el
pantalón se notaba a leguas y a ella eso le divertía. Me frotaba la mano por
allí y sonreía con picardía.

Me desabrochó el pantalón y éste cayó por gravedad dejándome
solo en calzones. Me pasó la lengua vulgarmente sobre la tela del calzón en la
zona del pene mientras se desabrochaba lentamente los botones grandes de su
camisa hasta llegar al último. Yo le abrí la camisa y pude divisar desde arriba
una vista espectacular de sus senos gloriosos aún tras los sostenes de encajes
negros. Me llamó la atención un par de lunares bien negros y redondos que tenía
en el valle que formaban sus pechos. Se veía muy sexy y me sorprendió cuan tersa
tenía su piel en el entreseno a pesar de su edad. La verdad es que ella tiene
unos senos muy bonitos y sabe sacar parido de ello.

Yo me arrodillé y metí mi cabeza en sus tetas. Las besé
suavemente sin quitar el sujetador y agarrando. Le lamía las carnes que
sobresalían de las copas del sostén. Ella empezó a excitarse. Deshice el broche
y sus tetas salieron disparadas hacia mí. Que hermosas estaban. Muy carnosas,
blancas y con el pezón amplio y ovalado de un marrón claro revelador que
merecían una chupada tremenda. Cuando me dispuse a hacerlo no me lo permitió y
me dijo: "Las damas primero, así que de pié señor". Yo me levanté ansioso de
mamar sus tetas. Una vez estuve de pié con mi verga apretada entre mis calzones
ella la liberó. Bajó mis calzones hasta poco mas encima de mis rodillas y mi
verga salió como gusano asustado. Estaba roja, sudada, e hinchada con un hambre
atroz.

Ella la peló pues tengo bastante prepucio y dejó que la
cabeza reluciera ante la luz tenue que se filtraba por la ventana. Le encantó el
color violeta de la cabeza de mi verga. Mientras con la mano derecha me
acariciaba las bolas con la puntita de la lengua jugaba con el palo sin llegar a
la cabeza. Sabía chuparla. Así lo demostró con maestría pues sabía muy bien
manejar los ritmos. Luego de algunos minutos de juego preliminar durante los que
experimenté una ansiedad tremenda, Noemí metió la mitad de mi verga en su boca y
con su delicada mano me agarraba el resto. Chupó como si mi picha fuera un una
paleta de helado y se notaba que hacia mucho tiempo no lo hacía pues su ansiedad
era evidente. Lamía con suavidad sin sacar el palo de su boquita. Luego si se
entregó a chupar con ritmo y fuerza engullendo casi toda la longitud del falo.

Lo que mejor hacía era jugar con su lengua en la cabeza la
verga. Eso me ponía a ver estrellitas y a gemir de placer. Sentí entonces que no
tardaría en venirme. Ella lo intuyó así y se detuvo. Luego se dedicó a lamer mis
huevas con dulzura mientras me acariciaba el trasero y yo la sostenía por su
corta pero abundante cabellera negra. Pero inmediatamente tomó la verga con su
hábil mano y me masturbó hasta hacerme llegar. Disparé chorros de semen contra
su rostro que no dejaba de sonreír y de contemplar con ávido interés como el
líquido blanco y espeso chocaba sin contemplaciones contra su mentón, sus
mejillas y hasta parte de su nariz. Fue una corrida que me dejó mas ansioso que
al principio pese a la descarga de energía que ello implicó. Tomó un pañuelo
rayado de su marido de la única gaveta del tocador que estaba justo a mi espalda
y se limpió el rostro diciendo una frase jocosa: "Estabas bien cargado
muchacho".

Una vez mi verga escurrió las últimas leches del orgasmo ella
se reclinó hacia atrás y subió las dos piernas recogidas y aún cubiertas por la
falda en el borde de la cama. Yo me arrodillé en el piso y replegué la saya
hasta sus caderas descubriendo el tesoro de sus muslos y dejando a mi vista el
panty de encaje negro delgado que hacía juego con el sostén que yo había quitado
hacía minutos y que ahora yacía de cualquier modo sobre el colchón frió que
sería testigo de una infidelidad furtiva. Abrió sus piernas y yo pude rozar mis
dedos contra la vulva que se dibujaba tenuemente por debajo de los encajes
eróticos y tremendamente sugestivos mientras me recreaba besando sus muslos
gruesos y firmes.

Después de algunas caricias que fueron encendiendo a Noemí a
fuego lento, tomé las tirantas laterales del panty y lo fui resbalando por la
longitud de sus gruesas y cortas piernas señoriales. Su vulva se me reveló como
un tesoro con ese olor intenso a mujer en celo y con un piélago de pelos negros
y espesos que solo se interrumpían por la carnosidad rojiza de sus labios que
floreaban sudando l a humedad de las aguas eróticas. En un impulso de macho le
di un beso a esa flor negra mientras ella se relajaba abriendo más las piernas
como alas de mariposas y yo pude apoderarme de esa vulva. La lamí por fuera y
luego me fui adentrando con mi lengua venenosa hasta las plegaduras de sus
labios menores que sabían a amor. Mi lengua jugueteó con el diamante del coño:
el clítoris. Cada vez que yo rozaba mi lengua sobre ese pistón pequeño Noemí
convulsionaba como si tuviera una fiebre de 40 gimiendo un ahhhh tan profundo
como su vagina.

Saturado del sabor a coño en mi boca, decidí darle de comer a
mi verga hambrienta. Me subí sobre ella que ya estaba totalmente acostada sobre
el colchón blanco y blando con sus pezones apuntando al cielo. Sin quitar su
falda, ni falta que hacía, dejé que mi verga se hundiera hasta el fondo en el
calor blando de esa cuca que sería por mucho tiempo la cuca de mis fantasías.
Fue una sensación inolvidable que me llevó al cielo de inmediato. A pesar de que
era yo quien estaba encima, Noemí era quien tenía el control de la cogida.

Al principio yo me divertía mirando como mi palo se metía y
salía de ese hoyo oscuro y peludo; y como sus tetas bailaban al son de nuestra
danza de cama. Poco a poco fui reclinando mi pelvis sobre su regazo y mi rostro
sobre su pecho hasta poder dar de comer a mi boca. Sus tetas invadieron mi
cavidad bucal que aún conservaba el sabor intenso a vulva sedienta. La carne de
sus senos era tan blanda como la de la cuca, pero menos sofocada. Su pezón era
tan delicioso que no dejé de chuparlo con gozo de ambos hasta que sin darnos
cuenta cambiamos de pose.

Nos volteamos lentamente y Noemí quedó sentada sobre mi
regazo cabalgando como una puta nueva. Echaba sus nalgas hacia atrás y luego
hacia adelante tragándose toda mi verga. Sus tetas grandes (talla 38) saltaban
como gelatinas mientras ella y yo nos mirábamos perdidamente a la cara. Ella
avisó su orgasmo inevitable con sacudidas cada vez más violentas y gemidos que
fueron cambiando a un tono parecida al que emite una gata en llanto. Yo me
estremecía de placer sintiendo el calor de su cuca transmitido a mi verga. Gimió
profundamente poniendo punto final y se detuvo a disfrutar su orgasmo
acostándose totalmente sobre mí. Yo le di tiempo, pero como estaba boca abajo no
opté por sacar mi pene de la vagina palpitante. Nos volvimos a girar y para no
saturarla metí la verga entre sus tetas y ella me ayudó a masturbarme con una
obscenidad pueril hasta que volví a dispara semen, esta vez sobre las carnosas
montañas de su pecho. Acabamos en un mar de caricias y besos que marcaron el
tono de nuestros futuros encuentros silvestres.

(Espero haya sido de su agrado éste relato, cualquier
comentario positivo o negativo favor escribir a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO.)

 

Resumen del relato:
    La vecina madre de un amigo mio resulto ser la amante mas pasional que yo he tenido.

La madre de Alejandra

La madre de Alejandra (24)

No hace mucho que conocía a Alejandra. Fue en la reunión en
la casa de un amigo de la universidad. Era impresionante, no sólo bailaba como
una diosa, sino que su cuerpo era como tal. Sus medidas eran despampanantes, 91
de busto, 62 de cintura y 97 de cadera, lo cerciore personalmente; pues por una
extraña razón desde el día que me vio, su mirada ya mostraba su interés por mí.

No paso mucho tiempo antes que saliera con ella. Era una
chica muy linda, la perfecta enamorada, aunque yo no estaba interesado en eso.
Cosa que ella era todo lo contrario. En su trato ya podía ver el deseo de que la
relación tenga un mayor compromiso. Es más, siempre me insistía en que conociera
a su familia.

La idea de compromiso no me asustaba, solo que apenas la
conocía. Además, a partir de mis experiencias como que no me llevaba muy bien
con las familias. Al final me convenció. Tenía una vocecita por la que le decía
sí a todo.

Mi relación sexual con ella era mas bien normal, nada fuera
de lo común, por lo tanto no les voy a contar mi relación con ellas, sino mas
bien lo que paso al conocer a su madre.

Si Alejandra era muy linda, su madre, Sofía, era una diosa.
Era una mujer refinada y con un manejo de su feminidad, que solo era posible por
una mujer madura. Al ser su rostro muy lindo, sus pequeñas arrugas, que ya en
una mujer de 44 se notan, hacían su rostro más expresivo, y por lo tanto mas
lindo. Indicaban a su vez una vida, eso es lo que me encantaba. Sus senos y eran
deliciosas, firmes, a pesar de su edad, y su culito, bien formadito, como para
darle toda la noche. No paso mucho tiempo para que se dieran tanto Alejandra
como su madre, que me atraía mas Sofía. Pues me era inevitable mirarla.

Era evidente que a Sofía también le gustaba, tenía el mismo
gusto que su hija. Digo esto porque percibía la misma mirada de Alejandra en esa
fiesta donde la conocí.

Me estaba volviendo loco, ya que no era que no me gustara
Alejandra, es solo que su madre se me imponía.

Pero voy a contarles sobre esa casa el contexto de la
situación, y la razón de porque el desenlace no termino trágicamente.

Luego de la muerte del padre de Alejandra, Sofía se puso mal,
comenzaron en ella arranques de locura, y por supuesto le era imposible
relacionarse con otro hombre.

El choque de la ausencia, aunque le dolió mucho a Alejandra,
ella era muy poco dependiente, como si no necesitara de un hombre, por el
contrario, Sofía, la madre se había acostumbrado a tener un hombre que la cuide,
su imagen delicada despertaba eso en cualquier hombre.

En ese sentido, al ver Alejandra que yo le despertaba un
atractivo a su madre, a pesar de que se moría de celos, era algo que le causaba
alegría, pues sabia que la experiencia con migo de pareja era mas bien
purificante.

De parte de Sofía, cada vez era mas explicito su atracción
por mí, no sólo me atendía como un rey cuando las iba a visitar, sino que paraba
arreglada para cuando yo llegara, tenía unos ojos hermosos. Pero a su vez la
culpa con respecto asu hija la destruía, una por celos y la otra por culpa,
hacian que esa experiencia que debia ser de lo mas pora, se o¿tornaba decadente.
Así que decidí intervenir, purificar aquella experiencia de la única forma
posible por el sexo.

Fui un dia cuando sabía que Alejandra estaba estudiando. Ella
salio con una camisa de su esposo fallecido, y con unas mayas que formaban su
culito de manera deliciosa. Apenada por las fachas trato de irse a cambiar, la
detuve, diciéndole lo linda que se la veía. Conversamos un par de horas.
Alternamente a mi conversación poco a poco iba seduciéndola, quería por ejemplo
que se de cuenta de la forma que la miraba, como a una mujer, jugaba con desvío
tímido hacia sus senos. Estaba muy caliente, yo ya no le hablaba, casi le
susurruaba, como si le hablara al oido. Cuando sentí que ya estaba totalmente
entregada a la situación le puse una mano en la pierna, algo que queria hacer
hace mucho tiempo. Me acercaba cada vez mas, mi cuarpo ya se tocaba com¿n el
suyo. Le besaba el cuello, y mientras le mordia la orejita, susurrándole lo que
me gustaba de ella.

Todo eso reprimido en sus adentros, por intentarle ser fiel a
su marido después e muerto, se libreo. Como si despertara un monstruo y
encontrara a ua presa al abrir los ojos, se me monmto en cima. Abrió la camisa,
ropiendo todos los botones. Comenzo primero a sobarme con sus deliciosas pechos,
diciéndome que le encantaba que los kirase de reojos antesfue arrodillándose, y
luego de desabotonarme y bajarme el cierre del pantalón, me saco el pene, que
estaba en media erección, y me dio la mejor mamada que me an dado en la vida,
una maestrpía con la lenguita impresionante. Aquella mamada hizo que se pusiera
mi pene en su machima erección – Así la quería- La tomo con la mano izquierda y
poco a poc e la fue inrodcuiendola.

Comenzo con un movimiento lento, como para que nuestros
cuerpo se conozcan, luego cada vez mas rapido, al punto de tanto ella como yo
teníamos un ritmo bestial. Seguimos sin parar mas de tres horas, en distintas
posiciones, me encantama verla en posición de perrito, sus caderas con relación
a su espalda formaban una figura que me enamoraba. Luego de varios rgasmos y de
haber eyaculado yo ods veces, se quedo dormida, con una expresión que indicaba
un estado de purificación, un olvido de su anterios vida.

Pensaran que fue un error mencionar a Alejandra, caundo con
respecto a la historia no ha tenido ningun tipo de papel, lo que tengo que
contarles es que mis sospechas eran falsas, Alejandra estaba ese dia ahí, yy no
solo eschocho todo sino que lo vio, penso que no me habia dado cyuenta, sino al
mirarla de reojo, si que ella se de cuenta que la ví, puede constatar su rostro
de exitación

Pero eso es otra historia, si quieren saberla pidamela a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Es la historia de como se inicio un triangulo amoroso entre una madre una hija y quien les escribe.