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Sexo Anal

Serenata maullada

Serenata maullada (31)

SERENATA MAULLADA

Esta es una historia que me ocurrió hará cosa de una semana y
la verdad es que aún ni yo mismo soy del todo consciente de ella, por lo
inverosímil que me resulta. Yo pensaba que estas cosas solo pasaban en las
películas o en esas casposas novelas de sexo barato, iluso de mi, ya que me
convertí en protagonista de algo que aún hoy me cuesta creer. Al menos para un
tío tan normal como yo.

Me llamo Víctor y tengo 28 años. Estoy trabajando en una
empresa de construcción y la verdad es que vivo bastante bien, no me puedo
quejar. No me considero feo, pero tampoco soy un sex-simbol, entre otras cosas
porque me sobran unos cuantos kilos. Sin embargo suelo ligar de vez en cuando.
Será por mi carácter. Vete tú a saber.

Vivo solo, en un piso alquilado, en plena Castellana de
Madrid.

Y tengo un gato.

"Pues mira tú qué emocionante, tío", me diréis.

Bueno, si, y qué pasa!?. Me encantan los animales, y en
particular los gatos. El mío se llama "Casimiro", porque como el pobre animalito
está tuerto, pues le puse ese nombre.

Estamos en el mes de octubre y Casimiro está en celo, así que
el jodio minino se pone todas las noches en el balcón a maullar como un
descosido para ver si consigue atraer a alguna hembra, pero lo cierto es que no
tiene mucha suerte. Sin ir más lejos, el otro día se acercó una gatita
totalmente negra, preciosa… el caso es que se tiraron casi 20 minutos
maullándose lastimeramente, sin dejar de mirarse el uno al otro… ¡¡¡Si hasta
me emocioné y todo!!! YO!!! Un tiarrón con los huevos negros ya y con un
lagrimón al ver a mi gato ligando!!! Me asomé mejor al balcón para ver mejor la
escena, pero Casimiro me miró con cara de mala leche y pensé que no sería mala
idea dejarle salir a la calle, porque desde el balcón amenazaba con saltar (y yo
vivo en un primero).

En esto estabamos, cuando la gata empezó a moverse
sinuosamente alrededor de una farola, mirando a un punto indeterminado entre dos
coches y cual no sería nuestra sorpresa (la de Casimiro y la mía), cuando de
repente apareció en escena un gato enorme, un Van Danme gatuno al lado de mi
gordo y tuerto Casimiro.

Total, el esto os lo imagináis, no? Que la gata, que yo
sospecho que más que gata era una zorra disfrazada, se largó calle abajo
tonteando con el Van Danme y mi pobre Casimiro se quedó sumido en una profunda
depresión gatuna, mirando melancólico cómo se alejaban los futuros amantes. No,
pero no creáis que mi gato se dejó vencer así como así, no… que el tío se tira
el resto de las noches maullando para quitarse la pena y, de paso, para ver si
cae otra zorra disfrazada de gata… o viceversa, que a estas alturas creo que
el "Casi" ya no le hace ascos a nada.

En fin, que no os voy a aburrir con las desventuras amatorias
de mi gato. Solo quiero que tengáis en cuenta que está en celo y que se pasa las
noches maullando en el balcón y dándole la serenata a todos los vecinos. Y estoy
acojonado, porque como alguno me llame la atención por culpa del gato, se me cae
la cara de vergí¼enza, pero qué leches, yo, como que me llamo Víctor Sánchez, que
no capo a Casimiro. Menuda putada. Sin embargo esto no me ha quitado de estar
varios días esperando a que algún vecino – bien con problemas de insomnio, bien
alguna marujona con ganas de fastidiar- viniera a pedirme explicaciones.

 

El jueves serían las 10,30 de la noche cuando me tocaron a la
puerta de la casa. Yo estaba preparándome la cena, dispuesto a ver una película
en el DVD, mientras Casimiro ronroneaba en el sofá, medio atontado por su
libido. La verdad es que me estuve pensando si abrir o no abrir, porque aquella
noche no esperaba a nadie y tenía ganas de estar solo, pero ahí que llegó
Casimiro, alarmado por la insistencia del timbre y se puso a maullar como un
loco, por lo que me puse nervioso y se me cayó la fuente de patatas fritas,
delatando así mi presencia en la casa.

Me dirigí malhumorado a la puerta y la abrí bruscamente. Sin
explicaciones, se me coló en el recibidor una chica guapísima, aunque un poco
rellenita, vestida con unos anchos pantalones negros de deporte, una sudadera de
marca y unas zapatillas de Snoopy.

Yo no conocía aquella chica, aunque no me era del todo
desconocida, ya que la había visto en varias ocasiones en el portal el edificio.
Calculé que no tendría más de 20 años.


"Hola, verás… soy tu vecina del 2ºH y es
que anoche vi a tu gato en el balcón y…pues que me encantan
los gatos, ¿sabes? Y… esto, ¿me dejas verlo? Es que me gustan
mucho los gatos y…".

"Si, si, vale, eso ya lo has dicho. Pasa,
anda".

 


Extendí el brazo hacia el pasillo, indicándole por dónde
debía pasar y dejé que fuera delante de mí para verla mejor. Al llegar al salón
mi vecinita se tiró en plancha (bueno no, pero casi) sobre el bueno de Casimiro,
que, al verla venir, comenzó a bufar, con los ojos como platos y con las uñas
hundidas en el sofá. No obstante ella supo camelarselo y al rato tenía al animal
panza arriba y dejándose acariciar la barriga.

Para que luego digan que la vida de los gatos es una
porquería.

A todo esto, yo había estado observando la escena, de pie en
medio de la salita y con las manos apoyadas en el respaldo de uno de los
sillones. Y no sé por qué, pero cuando llevaba ya un rato viendo cómo aquella
muchacha le dedicaba tantos mimos a mi gato, tan tranquilamente y sin dirigirme
la palabra, me sentí como idiota.


"¡¡Qué escena tan kafkiana!!".

"¿Perdona?"

"No, digo, que si quieres un café o algo.
Por cierto, ¿cómo te llamas?"

"Sandra".

"Ah, yo Víctor".


Y ni me contestó. Siguió haciéndole carantoñas al gato. Desde
luego… ¡¡ encima que me invadía mi casa!!


"Que te decía que si quieres algo…".

"Ah, si… ¿tienes leche condensada? Para
el gatito…"


Me di la vuelta sin contestarle y me dirigí a la cocina.
Agarré el bote de leche condensada y se lo llevé, dejándoselo en la mesa
auxiliar el salón. Luego regresé a la cocina para abrirme una lata de
berberechos, ya que lo de las patatas fritas no tenía remedio (se quedaron todas
esparcidas por la mesa de la cocina). No estaba dispuesto a quedarme sin cenar
solo para ver cómo ella acariciaba al gato.

Cuando volví al salón me encontré con que Sandra le estaba
dando la leche condensada a Casimiro. Ella dejaba caer un poco del bote a la
palma de la mano para que el gato le lamiera. AL sentarme a su lado, ella, sin
decirme nada, me cogió una mano y me echó también crema para que Casimiro me
lamiera. Fue una sensación muy agradable, la verdad. Y entonces… fue
comenzamos a hablar de gatos. Y hablamos de la época de celo, cuando las gatas
les ponen a los gatos los cuartos traseros delante para que los machos las
huelan.

Sandra me hizo una demostración. De pronto se puso de pie, y
dándome la espalda se agachó hasta que su culito (es un decir, porque el suyo
más bien se asemejaba a una plaza de toros… como a mi me gustan) se quedó a la
altura de mi cara y a menos de medio metro.

Y eso bastó para excitarme como un toro dispuesto a torear en
su plaza…

Sandra intento entonces alejarse pero rápidamente la agarré
con ambas manos por las caderas para que se quedara en la misma posición y, para
mi gran sorpresa, pude comprobar a través de la tela del chándal que en lugar de
braguitas llevaba un tanga, esa prenda a mi me pone a 1000. Y como vi que ella
no hacia amago de separarse, empecé a masajearle con las dos manos aquel
precioso y potente culito. Ella echó hacia atrás sus manos y fue bajándose
lentamente el elástico de los pantalones para que yo pudiera notar el tacto
firme y suave de la piel de su hermoso trasero , que fui recorriendo poco a poco
muy despacio y medio hipnotizado, notando cómo Sandra, temblorosa, se estremecía
y su piel se erizaba. Seguí así deslizando mis dedos lentamente hacia su sexo y
entre la goma de su pequeño y empapado tanga los introduje, explorando, hasta
tocar el vello púbico.

Ella entonces se giró e hizo que me reclinase en el sofá,
mientras se desprendía de los pantalones y el tanga y se inclinaba sobre mi
cuello, que comenzó a rozar levemente con los labios. Yo por mi parte, le
introduje el dedo índice de mi mano derecha en su coño… y Sandra comenzó a
moverse con él dentro. En esa posición Sandra tuvo por lo menos dos orgasmos. Mi
excitación era brutal pues me volvía loco ver una mujer tan entregada al placer
sexual. Luego me liberé de mis pantalones (nunca llevo ropa interior) y, al ver
que ella estaba tan lubricada, procedí a metérsela y empecé a menearme con
embestidas firmes, sujetándola de la cintura para impulsarla mejor, a lo que
Sandra respondía moviéndose ella también, jadeando y mojando mis huevos con sus
líquidos que no paraban de aflorar con cada movimiento, así le llegó el tercer
orgasmo y antes de que yo me pudiese correr, se levantó de mi enhiesto miembro y
me pidió con un entrecortado suspiro que se la metiera por detrás.

Yo jamás había enculado a nadie, así que me quedé un poco
parado. Casi tuve que pellizcarme pero reaccioné. Cogí el bote de leche
condensada. Ella se puso a cuatro patas en el sofá. Yo me eché un poco de crema
en una mano y le embadurné el esfinter, metiéndole el dedo para que estuviera
bien lubricado, mientras que ella se agarraba las dos nalgas con ambas manos y
las abría para facilitarme la tarea. Todo aquel culo abierto ante mi y para mi.

Me agarré el pene y le puse la punta del glande justo en la
abertura de su ano. Comencé a empujar muy despacio hacia adentro, sintiendo cómo
mi miembro se deslizaba con una facilidad pasmosa. Es un placer exquisito meter
la polla en un ano. Y lo siento si peco de vulgar con mis palabras, pero es la
verdad. Cerré los ojos y me dejé llevar, escuchando los leves quejidos de
Sandra, sintiendo cómo mi pene se abría camino y poco a poco iba entrando,
visualizando en mi mente la imagen de mi vecina a gatas y reclinada, con su
enorme culo en pompa, mi polla taladrando por vez primera aquel ano, que recibía
encantado mi enorme polla desconocida, los gemidos de Sandra mordiéndose los
labios, ensimismado en esa visión. Cuando aproximadamente la mitad de mi polla
estaba dentro de aquel culito, noté cómo una de las manos de Sandra me agarró
con fuerza el culo y empujó de golpe hacia ella, haciendo que mi verga se
introdujera de un golpe seca en ella, al tiempo que yo soltaba un ahogado grito
de asombro… me quedé quieto solo un momento para empezar a moverme lentamente,
para pronto ir cada vez más rápido, ya habituado a una dinámica de movimientos,
oyendo el ruido de nuestros cuerpos al chocar, notando en cada empujón cómo mis
testículos rozaban la piel de Sandra…

Ella entonces movió su culo con más fuerza, moviéndose como
una salvaje, golpeando constantemente mi bajo vientre y mis testículos con su
culo, metiéndose en cada golpe mi enorme polla hasta las entrañas y … y yo
creí que me moría de placer… hasta que en una de aquellas embestidas me corrí,
y ella, Sandra, mi dulce Sandra amante de los gatos, recibió todo mi semen
dentro de sus intestinos con un suspiro de placer.

Al separarnos nos tumbamos muy juntos, abrazados. Yo la besé
hasta que me dolieron los labios (qué le voy a hacer, soy un romántico
empedernido)… y entonces, cuando estaba más tranquilo y relajado, pude oír a
Casimiro maullarle a la luna desde mi balcón. No me había dado cuenta de que mi
gato nos había brindado una serenata maullada mientras yo sodomizaba el culito
de Sandra.

Aliena del Valle.

 

Resumen del relato:
    La primera vez que practiqué el sexo anal, mientras mi gato nos brindaba una serenata de maullidos.

Estrenando tu culo

Estrenando tu culo (31)

Tu cuerpo está palpitando de deseo, noto tu ansiedad, que no
es menor que la mía. Debo controlarme con un resto de cordura antes de que el
instinto me obligue a abalanzarme sobre ti.

El espectáculo de tus muslos abiertos, de tus nalgas abiertas
por tus manos y el oscuro agujero de tu ano, contrayéndose y guiñándome su ojo
ciego, hacen que me enardezca, me excite hasta casi olvidar la ternura. Algo en
mí desea tomarte con violencia, sin miramientos. Quiere que te penetre sin más,
hasta satisfacer salvajemente el deseo que dirige mi entrepierna, que levanta mi
pene como el hocico de un depredador, buscando una presa, amenazando un
estallido de violencia seguido del silencio y el olvido.

Pero la suavidad de tus costados, la piel perlada de sudor de
tu espalda y la mirada que me dirigen tus ojos, entre el pelo desordenado, la
boca entreabierta, me dan la clave para que la cordura vuelva a mí. Me hace
sentirte como mujer, no como mero objeto de mi pasión. Y a la vez me desvela tu
imagen de hembra anhelante, de mujer amante primigenia.

Te levanto de la alfombra. Te pegas a mis labios como si
fuera el último acto que fueras a cometer en esta vida. Nuestras lenguas se
enroscan y restallan, buscando absorber al otro. Te tomo en mis brazos y te
levanto del suelo, adelantando mi pelvis y pegando mi pene a tu vientre.

Alzas las piernas y rodeas mi cintura. Siento tu humedad en
mi polla que queda justo debajo de tu coñito y sestea entre tus nalgas, quizás
tocando levemente el botón oscuro de tu ano.

Me muerdes en el hombro y clavas tus dientes sin piedad. Lo
que normalmente sería una salvajada mi cuerpo lo analiza como una parte del
ritual amatorio y, en vez de provocar un rechazo, es sólo una señal de la pasión
que te embarga y me calienta aún más.

Clavo mis dedos en tus nalgas y te alzo más arriba. Giro por
el salón llevándote como una pluma. Aplasto tu cuerpo contra la pared y mi pecho
se funde con el tuyo, como si quisiera romper tus huesos cuando, en realidad, lo
que quiero es fundirme contigo, visceralmente, con piel, entrañas, uñas…

Me muerdes otra vez y hasta me tiras del pelo en tu frenesí.
Recorres mi cuello con tus labios y buscas mi oreja. Siento tu respiración
agitada y ronca. Separo tus nalgas y en mi mente imagino tu ano abriéndose aún
más, dejando escapar gotas de la vaselina que te apliqué y de la saliva que
ayudó en la penetración de mis dedos.

Me vuelve loco la imagen de tu culito. Y te llevo por el
pasillo, golpeándonos con las paredes, y enfilo el dormitorio. La cama, grande,
vacía, con la ropa desordenada, es la meta donde te voy a depositar.

Te dejo caer en ella y el somier cruje por el impacto. De
inmediato me tumbo sobre ti y busco tus labios, los muerdo, meto mi lengua en tu
boca, repaso tus dientes, la llevo debajo del tu labio superior mientras mis
dedos pellizcan tus pezones y la otra mano toma posesión de tu clítoris.

Un fuerte gemido escapa de tu boca. Tu espalda se arquea y
formas un puente en el colchón, los talones y tu cabeza son las únicas partes
que contactan con la cama. Mi peso te empuja hacia abajo y la urgencia de mi
polla se hace insoportable. Levanto tus piernas y llevo las rodillas a tus
hombros. Tus pechos se mueven libres, los pezones dilatados y duros.

Ahora tu coñito es una invitación prominente. Separas los
labios con tus propios dedos y tu mirada se vuelve lasciva.

Mira… mira… – me dices con voz ronca y proyectas tu
pelvis hacia delante mientras me muestras tu cueva rosada.

Meto mi pulgar derecho en tu boca y lo chupas como si fuera
una polla. Lo llenas de saliva y tu lengua culebrea en torno suyo. Lo saco y lo
dirijo a tu culo. Penetro tu ano lentamente con él. Un nuevo gemido escapa de
tus labios mientras cierras los ojos…

Podría penetrarte desde atrás, a cuatro patas, pero quiero
ver tu cara cuando desvirgue tu ano… quiero penetrarte desde delante, con la
flor de tu coñito abierta sobre tu ano y mi polla fundidos en uno.

Escupo en la palma de mi mano, pero mi boca está casi seca
por la excitación, mi respiración es trabajosa, como si hubiera hecho un
tremendo esfuerzo. Sin embargo eras ligera como una pluma cuando te cargaba por
el pasillo. No tiene nada que ver con el cansancio, sino con el deseo casi
animal que me inunda.

Llevo a mi polla la poca saliva que he podido reunir y cubro
con ella la cabeza, todo el glande aparece hinchado, rojo, a punto de estallar.

Te das cuenta de que ha llegado el momento que deseabas. Hay
un destello de miedo en tu mirada, pero también de determinación y urgencia.

Pasas tus manos por tus corvas y mantienes las piernas
alzadas, medio abiertas. Es la postura primigenia del parto. Pero en vez de eso
voy a penetrarte, vamos a hacer un camino inverso y por otro agujero, no menos
sagrado.

Tomo mi polla y la dirijo a la entrada de tu ano.

Apoyo justo la punta y mientras dilato tu ano con mis dedos.
Esta manando líquido, viscoso, caliente.

Presiono levemente, el esfínter comienza a abrirse y tu
cuerpo se tensa por el primer chispazo de dolor y sorpresa. La invasión continúa
muy despacio. Sé que es difícil acogerme, aunque sea lo que estás deseando. Una
capa de sudor en tu frente y sobre tus labios me dice que te esfuerzas por no
gritar. Cierras tus ojos brevemente y levantas aún más las piernas. Aprietas los
dientes y gruñes:

– Entra…., entra…, fóllame el culo…

Aprieto un poco más y todo el glande entra. Noto una
convulsión en tu recto. El esfínter se dilata todo lo que da de sí. Es el
momento crítico, cuando en tu mente una voz pide que salga desesperadamente y
quiere que la tortura acabe. Sin embargo otra, creciendo en intensidad, se
sobrepone al dolor y al instinto de conservación y pide que me recibas en
plenitud.

Te miro fijamente a los ojos. Espero tu decisión. Y tu mirada
me dice… ¡adelante!.

Entro un poco más, muy despacio, intentando que tu angosto
conducto se adapte a mi volumen. Paro. Me retiro apenas medio centímetro. Noto
la presión de las paredes y, cuando siento que se relajan, empujo de nuevo. Un
grito ahogado escapa de tu garganta, mitad dolor, mitad triunfo, cuando te
anuncio que dos terceras partes están ya dentro.

Aún no estás preparada para sentir placer con la penetración
anal, lo sé. Pero en este momento puede en ti la satisfacción de estar siendo
perforada, de iniciar un camino en tu sexo, de sentir que un día podrás
disfrutarlo tanto como por tu coño, aunque ahora esté doliéndote más que cuando
perdiste tu virginidad por delante. Aunque te hayan dicho que eso es sucio; que
sólo debe usarse para una función "natural" de expulsión de heces; que sólo las
putas desean ser enculadas. Tu instinto femenino está triunfando y con una
mirada directa me pides más, que entre más profundo, quieres vencer…

Y te penetro. Más adentro, más profundo…

Acaricio tu clítoris y siento tu coño más grande que nunca,
más jugoso, más cálido.

Tu cuerpo se empieza a mover, muy despacio, reacciona ante
los dos estímulos contradictorios: el fuego placentero en tu coño y el fuego
lacerante en tu ano.

Ninguno es más fuerte que el otro, son distintos, pero en tu
cabeza se están uniendo y ya pierdes la conciencia del origen de las
sensaciones. El morbo de sentir tu culo penetrado se engarza sobre el placer que
te proporciona tu clítoris y tu coño hasta que el dolor en tu ano pasa a un
segundo plano. Y un orgasmo pequeñito quiere asomar en tu pecho. Y me pides que
te de fuerte, que te folle, que no me importe si te hago daño.

Voy a llenarte el culo de leche, cariño…

Y esta sencilla frase hace rebosar tu instinto de hembra
caliente. La idea de mi leche llenando tu conducto trasero dispara el resorte.
Una vez más la imaginación y el morbo dominan el cuerpo.

Y mientras mi polla deja escapar semen en tu interior, en
disparos intermitentes, en la oscuridad de tu ano, tú te corres, gritando y
arañando mis brazos.

 

Resumen del relato:
    Siempre lo habías deseado, y al fin llegó el momento de que mi polla se adentrase en tu culo para llenartelo de leche…

Saca las bolitas de mi ano con tu boca…

Saca las bolitas de mi ano con tu boca… (31)

Se incorporo en la cama y mientras bostezaba se seco el sudor
de la frente. Fuera, ardía la tarde y mientras andaba suavemente cual princesa,
se saco las bragas del culo y cerro la puerta del baño tras de sí. Se sentó en
la taza del vater y al separar las piernas el intenso olor de su sexo la
embriago y no pudo por mas que encoger sus piernas y apretar fuertemente los
muslos. Presa de aquel escalofrió le excito la idea de usar alguno de los
juguetes que recientemente había comprado y que desilusionada, había dejado
abandonados en el fondo del cajón bajo el lavabo. De todos ellos escogió el
menos fálico, sin saber porque, simplemente por que si… Aquello bien podía
haber sido un collar o algo parecido, pero en la cajita ponía en letras rosas:
bolas anales. Le excito imaginar como se usaría aquello y sobretodo el hecho de
que ninguna de sus amigas, le hubieran hablado jamás al respecto de este
articulo. Sin leer indicación alguna se dejo llevar por su instinto y se
incorporo sobre el borde del bidé, con el fin de tener las rodillas bien altas y
sus nalgas separadas. Una vez mas su sexo emanó un olor intenso que subió
acariciando cálidamente sus pechos, mientras estos se endurecían dejando aflorar
dos tersos pezones, para finalmente inundar por completo su nariz de aquel
placentero perfume sexual.

La temperatura de su cuerpo subió rápidamente y junto al
calor de verano, las gotas de sudor afloraron por todo su cuerpo. Alguna, fría
como el hielo, serpenteo lentamente por su espalda hasta ir a morir justamente
sobre la roseta de su pequeño ano. Esto le gusto y al contrario, lo relajo
lentamente y dejo abrir como las flores de los captus se abren para captar la
fresca humedad del rocío. La embriagaba aquella sensación extraña y sacando la
primera de las bolitas, empapada en saliva de su boca, se la acerco con la yema
del dedo hacia lo mas profundo de su culo.

Primero, un sordo gemido, al sentir el contacto de la bola
sobre su ano; seguidamente, separo aún mas sus piernas e incorporándose hacia
delante, empujó con suavidad el dedito sobre sí misma. La saliva lubricaba las
rugosas paredes de su ano y la bola, poco a poco se introducía en el interior de
su culo. Un calor cada vez más intenso la llenaba por dentro y para cuando la
primera estuvo dentro, su vagina había empapado por completo su sexo y ano.
Gracias a esto el resto de las bolitas fueron entrando bien lubricadas. Cada vez
que una entraba, esta empujaba a las demás y todas en fila se deslizaban por las
paredes de su recto, acariciándolo y penetrándolo cada vez mas profundamente.
Una vez que la quinta y ultima estuvo dentro, aparto su mano hacia su enrojecido
clítoris y lo frotó con suavidad.

Sentía que pronto se correría y cada vez que se relajaba,
algo la excitaba como nunca antes. La sensación de las bolas en su culo, cada
vez ejerciendo mas presión sobre su ano como queriendo salir, la sensación casi
inevitable de hacérselo encima y el miedo a que esto pudiese suceder… la
excitaron aun más, hasta el punto de tener un orgasmo como nunca antes.

Su placer parecía no terminar nunca y temblorosa se incorporo
frente al espejo, se miro y sonrió como una niña mala.

En ese momento pensó que seria mucho mejor tenerlas puestas
por un rato, ya que tan placenteras le resultaban. Así que, cogió sus bragas del
suelo y se las puso bien ajustadas al culo, así se aseguraba que ninguna de sus
bolitas se escapasen de repente.

Anduvo hasta el final del pasillo y el suave roce de estas,
la hicieron temblar de placer a cada paso y poco a poco sintió que su excitación
aumentaba irremediablemente

Se acerco a su oído y dulcemente al despertar, le susurro que
tenia algo especial para él.

Cuando él abrió los ojos ya no vio su cara, sino que ahora
ella estaba a cuatro patas encima de él, pero con la cabeza hacia sus pies.

Separó aun más sus piernas y saco el culo hacia fuera. Sus
bragas muy húmedas, se pegaban como tatuaje a su vagina rasurada, dejando
adivinar unos abultados labios menores de los que emanaba un fluido que él, no
tardo en chupar. Apretó su lengua contra la tela de su tanga, justo allí donde
el color se tornaba más oscuro, debido al intenso flujo. Ella se estremeció y el
resoplo una bocanada de aire cálido contra su vulva.

Mientras chupaba su polla, se retiro el tanga y señalándole
la roseta de su ano, le dijo…

"¿Te gusta lo que ves? Si las quieres tendrás que sacarlas,
pero lo quiero solo con tu boca, nada de manos."

Mordisqueo sus nalgas y suavemente paso la punta de su lengua
alrededor de todo su sexo, desde el clítoris hasta la base de su ano. Su lengua
circulaba alrededor de su culo. Este se dilataba por momentos y pronto la
primera de las bolitas se dejo ver tímidamente. Ella intentaba contraerlo para
no perderla, pero la lengua de él cada vez acariciaba su ano con mas ímpetu.

"Cómo sigas así me voy a cagar, carbón!"… le dijo con voz
desgarrada. A ella le excitaba la idea pero no era su intención dejar que
ninguna de aquellas bolas saliera de su apretado culo. Gimió y se resigno cuando
él, acercó sus labios y rodeando todo su ano, succionó lentamente la primera de
las bolitas. Esta salió lentamente dilatando su esfínter y produciéndole un
calor en esa zona que sus pezones se endurecieron al instante.

La primera de las cinco había caído en su boca, de sabor algo
amargo, la aparto entre sus dientes y tirando lentamente vio como la segunda se
disponía a salir.

Ella se retorcía de placer e incapaz de controlar lo que él
hacia, se dedico con fiereza a lamer su erecto pene. Lo masajeaba con las manos
mientras con su lengua dejaba caer saliva sobre la base de este, para después
con sus labios abrazaba con firmeza todo su glande, succionándolo, lamiéndolo…

 

Mientras… el resto de las bolas salieron de su culo poco a
poco. Faltaba la ultima por salir y para cuando él tiró suavemente de la cuerda,
ella se retorció de placer y gimiendo… dejo salir despacio aquella bola que
tan profunda la había penetrado su estrecho culo.

Aun si reponerse del orgasmo, se dejo caer boca arriba sobre
el borde de la cama. í‰l estaba muy excitado y separando sus piernas, tiro de sus
sucias braguitas y las dejo caer al suelo junto a las bolitas.

Sintió el calor de su polla justo en la base de su ano y
abrió los ojos sorprendida. Esto no se lo esperaba, pero le gustaba la idea de
ser penetrada por primera vez. Asustada y excitada, relajó su ano y se acaricio
el coño con suavidad.

Esto a él, le excito y apretó con soltura la punta de su
polla contra su culo… entro con bastante facilidad, ya que las bolitas lo
habían dilatado y lubricado a conciencia, pero ella sintió como las paredes de
su esfínter se dilataron como nunca antes. Sintió un calor enorme y pronto toda
su polla se encontró alojada en su culo. Empezó a moverse y la fricción de su
polla contra las paredes de su culo, la hacían perder el control… entonces
empezó a sacarla y meterla desde fuera hasta el fondo. Ella gemía de placer y
respiraba cada vez mas fuerte. Su ano se dilataba del todo cada vez que su polla
entraba hasta tocar fondo en su culo, para seguidamente salir del todo y dejar
su ano abierto y dilatado. Cuando la sensación de cagarse, le venia de súbita
manera, apretaba el esfínter pero ya no podía pues la polla de él, ya se
encontraba taponando la salida natural de su recto.

Excitada como estaba, ya casi sin fuerzas, victima de aquel
bestial orgasmo, dejo de contenerse y se dejo follar por el culo sin pudor
alguno. Confiaba que nada saldría, siempre y cuando el pene taponase la base de
su ano… así que, dilató al máximo su esfínter como si quisiese hacérselo
encima y dejo que él hiciera el resto. El pene entraba ahora aun más profundo y
lubricado y al no sentir resistencia alguna, pronto se aceleró el ritmo de las
envestidas.

í‰l, no tardó mucho en tener un orgasmo y con fuerza, lanzo
varios chorros de cálido semen contra las paredes de su recto. Los noto como
lava fluyendo por su culo y victima de la excitación, sintió un espasmo en su
sexo… acompañado de un definitivo orgasmo que la dejo casi sin sentido sobre
la cama…

Os recomiendo, que leáis el resto de relatos que he publicado
y para cualquier pregunta o comentario, escribirme a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Sexo oral anal en una tarde de verano.Una de mis fantasias anales que mas tarde llevaria a la practica…

Su segunda experiencia anal, no dolor, solo placer

Su segunda experiencia anal, no dolor, solo placer (31)

Hola a todos, pues… bueno… ahora, estoy inspirado para
contarles la segunda experiencia anal de esta niña, para los que no leyeron el
primer relato, pues vamos a describirla.

tiene 27 años, mide 1.70 es de piel morena clara, cabello
negro hasta el cuello, es delgada, tiene unos senos pequeños, pero hermosos,
unas piernas hermosas que, antes de hacerlas a los lados dan ganas de
devorarlas, en general tiene una figura esbelta, curvilínea muy bonita, y unas
nalgas que me encanta besar.

Después de su primera experiencia anal, que por cierto que
fue un tanto dolorosa, me dijo que no habia problema en el hecho de que la
hubiera lastimado, ella sabe que fue por la pasión que yo siento por ella, y que
estaba interesada en experimentar esas sensaciones, y yo la verdad estaba
ansioso por sentir como la penetraba, pero al mismo tiempo de saber que ella
sentia placer, en lugar de dolor.

Entonces planeamos bien el asunto, como les dije ella vive
sola, y no hay el menor obstáculo para hacer todas las locuras que se nos
ocurran.

Entonces, me comentó que en el mueble junto a su cama, hay un
tubo de lubricante, y yo le dije que estaba perfecto.

Como a los 15 dias de su primera experiencia anal, llegamos a
su casa, no se si muchos o muchas de ustedes compartan mi pensamiento, pero al
llegar a casa con su pareja, tambien es muuuuuy excitante, la naturalidad con la
que se desnudan, totalmente predispuestas a hacer el amor, en lo personal a mi
tambien me pone muy caliente el hecho de estar platicando cualquier cosa
totalmente ajena, mientras se va quitando la blusa, y desabrochando su
brassierre, mostrandote esos encantadores senos, sin el mas minimo pudor,
sabiendo que yo la estoy observando con todas las ganas de venirme dentro de
ella, y ella, estando totalmente segura de que va a tener mi verga adentro de su
boca y de su vagina.

Eso la verdad me comenzó a poner muy caliente, y todavía mas,
cuando se dio cuenta de que yo la observaba totalmente inmóvil, ella se puso muy
caliente, y comenzó a desnudarme, me quito la camisa, el pantalón, y al bajarme
el boxer, inmediatamente saltó mi pene totalmente erecto, y ansioso de recibir
una rica mamada, ella lo notó, y sin mas preámbulo, lo tomó con sus labios, y lo
insertó todo en su deliciosa boca, que empezó a dar las primeras succiones que
me arrancaron un tremendo suspiro.

Continuamos con un 69, que no duró mas de 5 minutos, cuando
abrí sus piernas y la penetré por su vagina hasta hacerla casi venir, en eso,
nos recostamos, la volteé, espaldas a mi, y de lado le comenzé a penetrar de
nuevo por esa deliciosa y jugosa vagina, y al tener su hermoso ano a mi perfecto
alcance, solo estiré la mano, abrí el cajón de el mueble junto a su cama, y
saque el tubo de lubricante.

Ella al escuchar el ruido de la cajita, supo lo que habia
hecho, lo que la estaba poniendo a 100, y el simple hecho de oir como ponía
lubricante en mi mano, la excitó todavía mas, y hacer que con su mano tomara sus
hermosas nalgas y las abriera para darme paso a lo que iba a hacer.

En este preciso momento me estoy masturbando, por el simple
hecho de recordar el suspiro que dio cuando sintió lo frío del lubricante que
comenzaba a untar en su ano, sin sacarle mi pene de su vagina, se me enchina la
piel de escuchar su voz al decirme

"si papi, lo quiero alli, justo alli, que rico"

Con el lubricante que me quedó en la mano, comencé a meter un
dedo sin sacar mi pene de su vagina mientras la otra mano la llevaba a su cara
para que mamara mi dedo indice que tanto le gustaba también.

Posteriormente le metí dos dedos para dilatar su ano, hasta
que metí tres, para que pudiera soportar un pene que es de tamaño normal, que en
lugar de lastimar, las mujeres sienten que les encaja a la perfección, y lo
suficiente para hacerlas venir y arrancarles los mas profundos suspiros.

Cuando me percaté de que mis dedos entraban a la perfección,
saqué mi pene de su vagina, y lo urgué con mas lubricante, y sin mas ni mas, la
recosté boca abajo en la cama, quedando sus nalgas a mi entera disposición, y
cuando ella me estaba diciendo "ya mi amor, metemelo porfavor, que ya no aguanto
mas.

Procedí a presionar un poco sobre la entrada de su anito. No
se como, pero en ese momento solo vi como sus manos apretaban la almohada, y
escuché su voz entrecortada que me decía "ese es el pene que tan feliz me hace
verdad mi amor??"

"quiero sentirlo dentro!"

Con toda delicadeza fui metiendo mi pene, sintiendo como los
pliegues de su ano se contraían, y al mismo tiempo escuchando sus suspiros y su
voz que me decia:

"Me estás penetrando mi amor, siento delicioso, sigue,
metemelo todo"

Solo escuché sus gritos y jadeos de placer cuando sentí como
sus nalgas se restregaban a mi pelvis, yo, todavía con temor de lastimarla, no
hacia movimientos bruscos, pero al escucharla jadear y decirme "ya estas adentro
mi amor, ya no me duele, hazme venir por favor"

Comencé con un rudo movimiento de entrar y salir, y mas me
excitó, al sentir como todos sus musculos se contraian en un profundo orgasmo,
tan loco, que al pasar mi mano por su entrepierna, sentí como su vagina estaba
escurriendo de sus deliciosos jugos, mismos que yo recogí en mi mano, y me los
llevé a la boca para saborearlos.

En verdad sentia como ella se estaba viniendo, cuando ya no
pude mas, y al estar seguro que no había el menor riesgo de embarazo, solté toda
la carga de leche que tenía, dentro de su ano.

Ella sintió tambien mi orgasmo y me dijo:

Que rico mi amor, siento tu semen calientito dentro de mi"

Lo cual la hizo moverse todavía mas salvajemente al grado de
prolongar mi orgasmo, y sentir que le estaba llenando todo el ano con mi semen,
que al escurrir por los lados sirvió todavía como mas lubricante para seguirla
penetrando.

Después de todo ese tiempo de climax, ella volteó a verme a
los ojos, y sin sacar todavía mi pene de su ano, caimos rendidos en la cama,
hasta que mi pene se volvió a relajar aun dentro de su ano, bastó un movimiento
para besarla, y mientras mi pene salía de su delicioso abismo, mi lengua entraba
hasta lo mas profundo de su boca, y quedar totalmente exhaustos tendidos los dos
en la cama, con mi pene fuera de su anito, pero todavía aprisionado por esas
hermosas nalgas que parecen piel de durazno.

Quedamos inmoviles como por media hora, y como esa vez yo me
quedaría a dormir con ella, le propuse que nos fueramos a bañar antes de
dormirnos.

Me volvió a excitar, el hecho de ver que al levantarse de la
cama para dirigirse a la regadera, el ver como las sábanas se deslizaban por su
cuerpo, y ver la luz que destellaban sus deliciosas tetas al ser descubiertas,
ademas de verla caminar hacia el baño con esa mirada picara hacia mi.

Coas que me hizo masturbarme de nuevo, y alcanzarla en la
regadera con mi pene, otra vez erecto, que fue el primero que cruzo el umbral de
esa semitransparente cortina.

Tomé a mi niña entre mis brazos, y la besé mientras sentíamos
como el agua cálida abrazaba nuestros cuerpos que eran uno solo. Después de eso,
ella, con toda delicadeza, y sin el menor pudor, tomó mi pene con su mano
derecha, lo comenzó a masajear, y mientras lo estaba lavando, me decia "Asi que
este es tu amiguito que me ha hecho disfrutar tanto, Qué bonito, es tan bello,
como lo amo" En ese momento ese masaje ya habia terminado de lavar mi verga, y
se convirtió en masturbación, acto seguido de un delicioso beso bajo el agua de
la regadera, y su dulce voz que me decia: "voy a agradecerle a este amiguito"

Entonces ella se arrodilló, y lo metió en su boca, dándome
una deliciosa mamada, que culminó en una rica venida en su boca.

Terminamos este acto, ella me secó a mi, me dio la toalla, yo
la sequé a ella, y nos fuimos a la cama totalmente desnudos a dormir.

Cómo me despertó????, en el transcurso de la semana les
contaré esto, porque ese delicioso despertar, ya corresponde a la categoría de
sexo oral, esperenlo, esta delicioso también.

Dudas, comentarios, fantasías o ganas de conocerme (solo
chicas)

Escríbanme a:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Uno de los mas ricos anales que ha tenido esta chica, que culminó con algo de otra categoría.

Pupe un culito casi familiar

Pupe un culito casi familiar (31)

PUPE

UN CULITO CASI FAMILIAR

A Pupe la conocí cuando ella tenia 13 años yo por esa época
contaba con 28 años. Recuerdo que llego a mi casa, para cuidar a mi sobrino que
recién había nacido, procedente de una localidad del interior de la provincia.
Les cuento que en realidad es casi un familiar ya que es sobrina de mi cuñado.

Como su permanencia en mi casa fue por varios meses sumado al
casi lazo familiar, nació una relación muy estrecha que se prolongo en el
tiempo, con visitas frecuentes y permanencias prolongadas, tal es así que con el
tiempo ella me consideraba como un tío.

Por mi trabajo fui trasladado a la Capital Federal perdiendo
contacto con aquella niña mas bien bajita pero que en los inicios de su
desarrollo insinuaba unos hermosos pechos y una colita tentadora, escondiendo en
su apariencia de recato y formalidad a una verdadera Diosa del Sexo.

Al cabo de unos años ella tendría unos 16 o 17 años
coincidimos en las vacaciones de verano y fuimos de paseo a la zona serrana de
la provincia, allí pude confirmar que en cuanto a lo físico mi impresión inicial
no había sido equivocada, la recuerdo con una malla de color rojo bien ajustada
y cavada que dejaba apreciar sus grandes pechos, sus hermosa piernas y su colita
mas que tentadora. No lo podía creer realmente, y mi formación alejaba toda
posibilidad de acercamiento sentimental y/o carnal. A su vez me daba cuenta que
ella siempre estaba cerca de mí y que yo también buscaba su compañía, es así que
realizábamos caminatas por las sierras y en la mayor de las oportunidades íbamos
de la mano.

Como ella me había contado que le gustaría ir una confitería
bailable, una noche la invite a conocer el mejor lugar que había en mi ciudad,
tomamos una copa y la invite a bailar, con tanta suerte que justo colocaron un
tema lento y en cuanto a mi respecta vasto sentir ese par de gomas, que tanto
admiraba, apoyadas en mi pecho que hicieron desaparecer todo impedimento y nos
besamos apasionadamente. A esa altura ya me la quería coger y basto que nos
pusiéramos a charlar para realizar la propuesta, que fue rechazada, conclusión
la muy turra huyo dejándome caliente, fue allí que me dije para mi, esta putita
va ser mia y cuando ello ocurra me la voy a coger por todos lados, especialmente
por el culo.

No paso mucho tiempo hasta que la fruta maduró o sea fuimos a
coger, en realidad en esa oportunidad no paso nada extraordinario, pero como yo
me había propuesto crear las condiciones necesarias para que la Diosa del Sexo o
se la puta que intuía estaba encerrada diera a luz, saliera de esa encierro, me
tome el tiempo necesario, no olvidar que lo que yo quería era introducir mi pija
en ese hermoso culito.

Los encuentros se sucedieron no con mucha frecuencia por la
distancia y por que cada uno de nosotros teníamos nuestros compromisos o sea
ella estaba de novio, pero en cada oportunidad que cajiamos yo preparaba ese
culito para que fuera mío, es así que mientras me chupaba la pija o mientras me
la cogía, con mis dedos le masajeaba el agujerito bien cerrado, llegando a
introducir uno de mis dedos en su interior, percibiendo su excitación en aumento
y sus mejores acabadas.

Finalmente el día esperado llego o mejor dicho la noche
esperada llego. Ella ya casada había concurrido a mi ciudad de común acuerdo
para una noche de sexo, estábamos en mi oficina, ya habíamos cogido y le
pregunte si quería probar, si me entregaba el culito, me dijo que fuera despacio
porque era la primera vez y me pregunto en que posición se ponía, yo le dije que
por empezar se diera vuelta y que apoyara sus manos sobre el escritorio,
enfrente la cabeza de mi pija en ese agujerito tan cerrado y comencé a presionar
para que entrara, ella se quejaba de dolor, yo sentía y veía como mi pija se
perdía en ese culito tan estrecho y caliente, y sentía muy apretada todo la
pija, permanecimos unos instantes sin movernos para favorecer la adaptación y
después de un rato comenzamos a movernos y a gozar, yo le acariciaba las tetas
que pendían como dos frutas maduras esperando ser comidas, baje mis manos y
comencé a acariciar la concha que para ese entonces estaba re mojada y jugosa
haciendo que mis dedos corrieran y se introdujeran con total facilidad, así
estábamos cuando sentí que no podía contener mas mi leche que pugnaba por salir,
entonces le pregunte si quería que le acabara en el culo a lo que ella respondió
"llename el culo de leche mi amor", no pude resistir mas y acabe. Cuando saque
la pija y fui a baño a lavarme, grande fue mi sorpresa, estaba limpia y roja
casi morada por la presión de ese culito virgen, lo de limpio confirma mi
apreciación "ella se venia preparando para entregar el marrón.

En la siguiente oportunidad que nos juntamos a descargar
nuestra calentura mutua, estábamos en la habitación del hotel totalmente
desnudos, calientes por las caricias, cuando ella tomo su bolso y saco un
frasquito que coloco sobre la mesa de luz y me dijo, "compre esta cremita para
que me cojas por la colita" porque me gusta mucho pero se me lastima y después
me duele cuando voy al baño y tarda como tres días para que se cierre de nuevo,
aparte no quiero que se de cuenta mi marido que tengo el culo roto.

Hay que ver como prepara todo para que le meta la pija en el
culo, comienza con caricias muy suaves por todo el miembro con sus manos,
después besa la cabeza de la pija, luego se la comienza a tragar toda mientas
masajea mis huevos, en esos momentos yo siento que la cabeza de mi pija va a
estallar, tengo una erección que hace que me duela desde la punta de cabeza
hasta el tronco, ella sigue siempre concentrada en su trabajo y comienza a pasar
su lengua desde el nacimiento de mis huevos hasta la cabeza. Acto seguido toma
el frasquito de vaselina unta uno de sus dedos y lo va colocando suavemente
sobre todo el miembro hasta dejarlo totalmente cubierto. Yo le pregunto que esta
haciendo y ella responde "Estoy preparando tu pija para que me la pongas
despacito por el culito" luego coloca una buena cantidad de vaselina en la
cabeza de mi pija, saca un poco mas, se da vuelta, se agacha un poquito y cubre
el agujerito con vaselina, se arrodilla en la cama y me pregunta si en esa
posición esta bien, toma la almohada y apoya su cara en ella, mientras yo le
separo las nalga para poder apreciar el agujerito bien cerradito, apoyo la
cabeza de la pija y ella comienza a empujar mientras aprieta los labios y emite
pequeños quejidos de dolor y dice "despacito que me duele, a vos te gusta
hacerme sufrir, hacerme doler" pero en realidad es ella quien empuja hasta
lograr la total penetración, pide un instante y luego comienza lo mejor el
movimiento, las caricias los besos, los ruegos, los cambios de posiciones, y
todo cuanto se imaginen a esa altura yo no aguanto mas y le entrego mi mejor
acabada.

En la actualidad Pupe tiene 34 años, esta casada, yo casi
piso los 50 años, estoy soltero, seguimos cogiendo con mucho amor y pasión, a su
pedido que es casi una exigencia para mi, tenemos sexo anal con toda la
ceremonia tal como les cuento, pero con una excepción, ya no usa vaselina . Yo
le digo PUPE porque es Puta y le gusta hacer Petes. En otra oportunidad les
cuentos lo de los petes.

 

Resumen del relato:
    Historia real que hasta hoy estoy disfrutando.

Por el culo a mi suegra

Por el culo a mi suegra (31)

Por el culo a mi suegra.

Vivía sola desde que mi suegro le dejo por hacerse cargo de
una familia que hizo con la mejor amiga de ella, es decir le quemaba el rancho
con su mejor amiga. Mi suegra con sus tres hijos, mis dos cuñados y mi esposa
que es la ultima de ellos salio en busca de mejores oportunidades y condiciones
de vida abandonando su pueblo natal. Es una familia muy sencilla pero con buenas
costumbres. Poco a poco salio adelante y pudo darle estudios a sus hijos.

A los dos años de casados, mi esposa terminó su carrera de
psicología en la Universidad, pero como parte del pensum de estudios debía
desarrollar una practica integrada en un establecimiento público de uno de los
pueblos mas retirados del país. Esa práctica social duraba tres meses, y debería
realizarla con sus nueve compañeras de promoción. Se fueron las nueve compañeras
al pueblo en donde alquilaron una casa grande para contar con los servicios
básicos y poder cumplir con las exigencias y labores sociales por parte de la
Universidad. Durante ese tiempo mi suegra llego al apartamento a atenderme y
ayudaba en la limpieza de la casa. Yo le di la otra habitación que estaba a la
par de la nuestra. El baño quedaba en frente de los dormitorios y era muy
estrecho al igual que la lavandería. La verdad que el apartamento no era para
una familia con hijos sino solo para dos personas.

Los primeros días fueron incómodos ya que los espacios eran
muy pequeños además yo acostumbraba usar mis bóxer en la casa ya que son
cómodos. Ella vestía cómodamente con shorts cortos de tela delgada, Ha pesar de
su edad mi suegra conserva un cuerpo aceptable, aunque no es muy alta 1.65 y de
tez blanca con pelo color azabache he de mencionar que sus nalgas aun las
conserva duras y bien fijas, ya que desde muy joven se separo de mi suegro y a
sus 48 años aun se conservaban muy bien. Yo le veía esas ricas y redondas nalgas
blancas que escondían esas telas delgadas y que se perdían entre las mismas con
en mínimo de esfuerzo. También ella le sorprendí en un par de ocasiones mirando
hacia el paquete que formaba mi pene sobre el bóxer delgado que fácilmente lo
hacia resaltar.

Ella cada día vestía más ligero, y entraba más en confianza
ya que nuestra relación fue muy buena desde que la conocí. Sin embargo, nuestra
relación de suegra y yerno comenzó a cambiar desde un día que me bañe y me di
cuenta que no estaba la toalla para secarme, con lo cual le pedí de favor de que
me llevara una, yo pensé que al llegar tocaría la puerta y le abriría por lo que
salí de la ducha para esperarle, pero me asuste cuando vi como se abrió la
puerta pidiendo permiso a la vez y se sorprendió al verme de frente y desnudo
quedándose atónita de verme en esa forma y por instinto bajo su vista para ver
mi pene abriendo sus ojos en forma de lujuria, reaccionando después de unos tres
segundos sin dejar de ver mi miembro pidió disculpa y cerro la puerta.

Yo me quede pensando la forma como ella reacciono cuando vio
mi pene y eso me hizo pensar en lo necesitada que debería de estar en ese tipo
de relación. Me seque completamente, me puse la toalla alrededor de la cintura y
salí del baño hacia mi habitación para ponerme cómodo. Estando en mi habitación
toco a la puerta para avisarme que la cena estaba lista y que me esperaba para
cenar juntos.

Cuando llegue al pequeño comedor y me vio entrar bajo la
vista con en señal de vergí¼enza y yo trate de no hacerla sentir mal por lo que
le trate con naturaleza y comenzamos ha hablar de cualquier cosa. Le pregunte
que si se sentía bien conmigo y que si no se cansaba por las tareas de la casa.
Ella me dijo que se sentía muy bien porque yo era un buen yerno y que sentía
algunos dolores en la parte baja de la espalda en ocasiones. Yo le dije que la
llevaría con un medico y ella me dijo que no era necesario que solo era
cansancio y que en las noches se daba unos pequeños masajes algo incómodos pero
que la hacían sentir mejor para dormir. Yo le dije que le pagaría sesiones de
masajes para que relajara y que contrataría una empleada para las labores de la
casa a lo que ella me dijo que no era necesario porque de alguna forma
perderíamos intimidad y que seguro solo con un poco de relajamiento muscular se
le quitarían. En ese momento se paro y me dijo que había comprado unas cremas
para ponérselas durante el masaje enseñándome un bote grande y yo le pregunte si
eso le hacia sentir bien y ella me dijo que era suficiente porque era fácil de
aplicar con excepción del centro de la espalda.

Ella me pregunto si no me molestaba que se la aplicara yo y
le respondí que para nada que lo haría con gusto y ella se alegro y me dijo que
me lo agradecía y que antes de dormirme me molestaría. Al terminar de cenar nos
pusimos a ver una película de acción y posteriormente me di cuenta que tenia la
vista perdida y que en ocasiones cuando me hablaba de la película me veía a la
entrepierna. Se levanto y se fue a poner la pijama de dos piezas (pantalón y
blusa). Al terminar la película le dije que pronto me acostaría y que si no le
importaba aplicarle la crema en la espalda. Ella se levanto y la alcanzo y se
paro frente a mí para que se la aplicara. Hasta ese momento no había puesto
atención que no tenia ropa interior y me di cuenta porque cuando de espaldas a
mi se levanto la blusa me di cuenta que no tenia sostén lo que me hizo imaginar
esos pechos blancos y redonditos. Inicie con untarle crema en el centro de la
espalda y a proporcionarle un masaje que del centro para los costados laterales.
Ella no dejaba de agradecerme y relajarse en cada ocasión que posaba mis manos
en lo ancho de su espalda.

A los minutos de estar así me dijo que le aplicara un poco
mas abajo y con sus manos deslizo hacia abajo un poco el pantalón de la pijama,
lo que me dio la visión de ver el inicio de su raya entre esas dos exquisitas
nalgas blancas, dándome cuenta que no tenia interiores en la parte baja y
suponiendo a la vez que era su forma de dormir. Con un poco de nervios comencé a
darle un masaje más delicado en esa área pero no pude evitar detenerme en el
inicio de su raya provocando unos pequeños suspiros y una respiración más
agitada de mi suegra a los pocos minutos me agradeció por la atención a su
salud. Demás esta decir que para ese entonces mi pene estaba erecto a su máximo
tamaño, parándome inmediatamente sin poder ocultar mis 18 centímetros de largo
por 7 centímetros de ancho lo que provoco que ella clavara su vista a la notoria
imagen de mi pene queriendo salir del bóxer que llevaba puesto. Ella en ese
momento abrió los ojos mas de lo normal por lo sorprendido de la escena y yo me
retire lo mas pronto hacia mi cuarto a descargar con una tremenda paja toda mi
excitación.

Al día siguiente ella me preparo el desayuno y note que se
sentía mucho mejor a lo que no pude evitar preguntarle como se sentía y me dijo
que mucho mejor por la atención que le había dado la noche anterior y que
deseaba que llegara la noche para sentirse de nuevo relajada. Al regresar del
trabajo me recibió con un exquisito guisado de carne al carbón y me había
comprado unas cervecitas para que nos quitara el calor que nos invadía en esos
tiempos. Durante la cena todo normal salvo que yo no pude evitar tomarme una
tercer cerveza y ella dos, lo que nos hizo recordar tiempos alegres que habíamos
compartido durante ya cinco años. Al terminar me dijo que se iría a poner más
cómoda y que deseba que le diera el masaje en su espalda. Para ese momento y con
el calor de las cervezas en mi cabeza pensé en que no estaba mal la idea de
posarle mis manos en esa raya deliciosa que tenia en medio de esas blancas
nalgas redondas. Cuando regreso llevaba puesto otro traje de dos piezas (blusa y
pantalón) de algodón. Inmediatamente pose mi vista en sus pechos y note que
traía los pezones bien rígidos y marcaban lo abultado de su ligera blusa.

Se acerco a mí y me dijo que si no era mejor hacerlo en el
comedor por lo cómodo de la silla y que de esa manera ella podría recostarse
sobre la mesa para estirar más sus músculos durante el masaje. Yo le dije que me
daba igual y que si así lo quería no había problema. Ella me invito a sentarme
en una silla y se puso en medio de la silla y la mesa subiendo su blusa hasta el
contorno de sus pechos parados. Comencé a darle un masaje bastante directo en el
centro de la espalda y con movimiento hacia los laterales por unos minutos. Ella
por momentos giraba hacia el frente como recostándose sobre la mesa y levantando
sus nalgas hacia mi cara, no podía ocultar verle esas nalgas tan ricas cerca de
mi cara y me decía que de esa forma ella sentía como sus músculos se estiraban y
le provocaban sensaciones más deliciosas. En unos minutos estaba completamente
empalmado cuando veía como ese culo hermoso y redondo se ponía frente a mí. En
esa posición me dijo que tocaba la parte baja de la espalda y al igual que el
día anterior se bajo el pantalón de la pijama hasta poder ver ahora aun mas su
raya hasta la mitad de sus nalgas blancas y macizas. Le unte bastante crema y
comencé a darle un masaje bastante profundo en el área sur de su espalda, hasta
agarrar completamente con mis manos las dos nalgas. En ese momento ella se
recostó sobre la mesa y me mostró como se habrían ese par de nalgazas en mis
narices lo que no aguante y me acerque para oler su sexo y su ano y dejando casi
enterrada mi nariz entre sus nalgas. Ella suspiro en ese momento y como a los
dos minutos de estar en esa posición me pare y le enterré cuidadosamente mi pene
en la parte baja de la raya cubierta por una delgada tela de algodón de su
pijama y mi delgada tela de mi bóxer.

En ese momento ella gimió al sentir la sensación de que
estaba parada detrás de ella con mis manos en sus nalgas. Yo no aguante más y le
enterré mi pene completamente erecto entre sus nalgas. Al sentir ese movimiento
se levanto despacio para apretar mi pene dentro de sus nalgas y después procedió
a recostarse de nuevo en la mesa, yo no me pude controlar y me saque la verga de
mi bóxer y se la puse entre las nalgas. Ella comenzaba a gemir y no dejaba de
respirar y sudar. A los dos minutos de seguir en esa posición le baje su
pantalón que cayo hasta el piso dejando expuesto esa deliciosa estrella que
formaba su ano sudoroso. Ella no dijo nada y cuando acerque mi verga a la
entrada de su ano gimió por el calor que sintió en la cabeza de mi gordo miembro
venoso.

Sin decir nada comencé a moverme de manera circular y
apretando en cada embate que mis manos posaban sus pechos ya descubiertos. A los
pocos minutos su esfínter se dilataba a dimensiones aproximadas al grosor de mi
cabeza. Y con un poco de presión en los siguientes embates entro a ese estrecho
lugar. En ese momento pego un sonoro grito y se retorció sobre la mesa de la
excitación que le estaba dando. Inicie poco a poco el movimiento de presión de
mi verga entre su culo viendo desaparecer mis venas de la verga entre su culo
hasta topar mis hinchados huevos en sus labios vaginales. En pocos segundos no
me moví para dar paso a su dilatación completa. El sentir esa parte tan estrecha
tan caliente me hizo perder la cabeza y comencé a bombear de forma más brusca y
hasta el fondo en movimientos rápidos.

Por aproximadamente unos diez minutos le di de la forma más
dura y hasta el fondo a mi suegra que se retorcía en la mesa y se bañaba en
sudor. Sentía mis bolas completamente mojadas que se estrellaban en sus labios y
que la humedad de la misma nos tenía las piernas mojadas. Por un momento le
saque la verga del culo y la penetre sin compasión en la vagina hasta el fondo y
comencé a bombear duro y rápido por unos minutos nada mas. Después intercambiaba
entre la vagina y el culo a manera de metérsela hasta el fondo por los dos
agujeros. Cuando sentí venirme la saque de la vagina y se la incrusté de manera
violenta en el culo y bombeando rápido y hasta el fondo logre descargar toda la
leche acumulada por tres semanas. Ella durante ese tiempo (casi 25 minutos)
había tenido como cuatro orgasmos y sin decir nada aun con mí verga en su culo
se paro y girando su cabeza hacia mí me beso en la boca y me dijo que esto era
lo más hermoso que había sentido en muchos años de frustraciones y deseos
sexuales.

De esa forma mi pene aun incrustado en su culo lo comencé a
mover nuevamente y tomándole los pechos y besándole los labios inicie de nuevo
el ir y venir de mi verga dentro de su culo que aprisionaba mi verga por lo
cerrado de las nalgas macizas. De esa manera nos fuimos caminando hasta el
dormitorios y cuando llegamos aun con mi verga dentro de su culo nos acostamos
en la cama en la misma posición (ella bocabajo y cerrada de las piernas y yo
encima de ella) y con mi verga dentro de su culo me hizo estallar como en cinco
minutos por la sensación que sentía de lo apretado de su ano. Durante ese tiempo
y en esa posición ella me había destrozado la verga en cada embate que le
incrustaba hasta el fondo del culo ya que contraía su ano cada vez que se la
metía hasta el fondo dándome la sensación que me estaba ordeñando con el culo.
No aguante y deje invadir nuevamente toda mi leche en su culo. Termine acostado
completamente en su espalda y rendido por la faena. En esa posición estuvimos
aun por unos tres minutos hasta terminar de recuperar la sensación del orgasmo
que nos invadió a ambos en el mismo momento. Procedí a sacar mi pene de su ano y
me di cuenta que salía con excremento por las venas que tallan mi falo. Ella se
quedo dormida con el culo dilatado.

A partir de allí pasamos un par de meses teniendo sexo todas
las noches. Cuando mi esposa volvió a casa me vio más delgado y pálido. Yo le
dije que no había comido bien por su ausencia y ella se me tiro encima por la
prueba de amor que le había dado jejejeje. bye

Favor si tienen comentarios a mi relato cien por ciento
verídico les agradeceré que me escriban a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO, gracias

 

Resumen del relato:
    La ausencia de mi esposa en casa nos permitió descubrir las pasiones ocultas de mi suegra ahogadas por mucho tiempo.

El culo de mi esposa

El culo de mi esposa (31)

Hace un tiempo largo que mi esposa no me dejaba hacerle el
sexo anal el motivo siempre era que al comenzar sentia dolor,eso me fustraba
siempre comenzaba rozandole el glade en su ano el cual cedia y al querer
penetrar mas le empezaba a doler, en esos momentos volvia al inicio y con un
dedo y saliva empezaba a penetrarlo y girandolo se lo estimulaba lo masajeaba
hasta dilatarlo y volvia intentar penetrar con mi pija y de nuevo empezaba a
quejarse del dolor, apenas entraba el glade y mas no podia seguir adelante, lo
sacaba y fustrado penetraba en su vagina toda mojaba. y me imaginaba haciendolo
por atras cuando ella acababa en un orgasmo sacaba mi pija y le regaba el ano
con mi leche.

En compensacion a no poder penetrarla por el ano me hacia una mamada fenomenal
tragandose lo poco de leche que me quedaba.

En estos dias no pudimos hacer el amor por distintos motivos . y yo estaba
caliente y queria cojer ella tambien pues estaba bien caliente cuando le tocaba
el culo, la vagina o las tetas atravez de su ropa se dejaba llevar. Al mediodia
con poco tiempo, estamdo en la computadora ella me hacerque saque mi pija aun
flacida y se la hacerque a su boca se la trago toda y me hizo una mamada suave y
tierna tuve la sensacion de querer acabar en ese mismo instante, la pija de puso
dura y continuo.

En lo mejor tocaron timbre y tuve que salir a ver quien era. carajo!!! dije
pensando que no se le fueran las ganas de cojer.

Volvi rapidamente la mire y seguimos lo nuestro, nos fuimos a la cama nos
devestimos rapido continuo chupando la pija para mi deleite.

Para compensar quise comerme su vagina he hicimos un 69 , ella terminaba en esos
dias la menstruacion y su olor era muy fuerte no me importo me comi esa vagina
como munca. en ese momento ya queria acabar me aguante pues sino despues tendria
que empezar de nuevo.

Terminamos el 69 . y le dije que se subiera encima mio. un rato muy poquito pues
es su posicion favotira y acaba en seguida.

Toco sus nalgas las apreto, me pide que le masaje el ano. la pija se me puso mas
dura que munca.

– ahora se la meto por el ano – pense segui con el masaje, mi dedo en su ano
entra y sale.

Dice que la quiere por el ano.

Se pone con el culo para arriba y enpiezo com mi lengua a penetra su ano esta
riquisimo le tiro saliva y lo penetro con mi lengua una y otra vez , mi pija mas
dura esta.

– ahora se la meto- pienso llevo mi pija a su culo y entra el glade hasta ahi
todo bien, le duele, le tiro mas saliva y vuelvo a penetrar Despacio me dice ,
gocemos los dos.

y voy asi despacio mi pija empieza a perderse en su ano de apoco estoy por
llegar a penetrarla toda.

-despacio me dice – su ano esta cerrado se siente su firmeza y sigo penetrando
estoy en las nubes . se sale la pija. carajo!!! se la meto rapido no vaya hacer
que se arrepienta toda caliente me pide mas y la penetro despacio estoy llegando
hasta el final mis huevos ya tocan su piel esta toda adentro empieza a moverse
freneticamente la goza, la goza.

Que puta con te gusta la pija en el culo -le digo- te estoy rompiedo de nuevo
ese culo .

Nos movemos rapidamente gozando los dos acaba rapidamente, yo todavia no, me
pide que le saque la pija del ano, lo hago, se sube arriba mio y se penetra con
la pija, pide mas y mas acabamdo los dos juntos.

Hoy he vuelto acomerme ese ano y estoy todavia caliente recordando como fue todo
hoy.

Saludos a todos

Si quereis enviame vuestra experiencias para compartirla con mi esposa.

 

Resumen del relato:
    Hace un tiempo largo que mi esposa no me dejaba hacerle el sexo anal el motivo siempre era que al comenzar sentia dolor.