Parodias | Tus Relatos Calientes
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Silvia, ahora prostituta

Silvia, ahora prostituta (19)

La noche va ganando su batalla , el atardecer mas temprano ya no deja tiempo
para caminar con claridad, si bien el estado físico ella sabe se lo debe a su
apetito sexual insaciable, nunca dejo de hacer su caminata, fue la que le
proporciono más de un amante circunstancial.

Esa tarde tenia ganas (siempre la tenia) de aparearse con alguien, conocido o
no, ya hacia meses que no le importaba, solo sabia que todos los días, ella
tenia que gozar, a su esposo le faltaba más de tres horas para llegar, sus hijos
no estaban y aparte ya no querían seguirle el juego de ser amantes de su madre ,
sirviéndole de consoladores, ya tenían suficiente con saber de que sus amistades
se habían apartado, todo se sabe y ella ya había decidido de satisfacer en todo
su fiebre de ganas de culear , mamar y realizar los coitos y juegos de su nueva
moral, eliminando toda careta de santurrona.

Ya en la mañana había estado con su amante en el trabajo, fueron a la quinta
del amigo como un rito de sexo, lo mamo hasta no dejarle gota , dejo que la
penetrara sobre la mesa de la cocina y entrego a un juego de consolador su culo
mientras se duchaban .

Doblo en la esquina y lo vio, era el marido de su amiga, de esa misma amiga
que le había dicho que no la quería ver más por lo puta que era, por las cosas
que decía y peor por las que hacia, estaba en el kiosco, comprando cigarrillos,
le pidió que la alcanzara, arriba del auto con aire gatuno directamente lo
invito a que la llevara a gozar, Carlos entendió enseguida, siempre la había
mirado con ganas y el regalo no era para despreciar, le pidió que se escondiera
, ella asintió sentada en el piso y poniendo su cabeza sobre el asiento,
mientras con su mano le acariciaba el pene, al llegar al motel, el encargado le
pidió verle la cara (por el tema de menores) si bien sus cincuenta años, podrían
ser reducidos a veinticinco, la vio ya conocida de varias veces y pasaron sin
firmar , ni pedir documentos.

Los flujos de Carlos le habían manchado el pantalón, ella lo cargaba
diciéndole que tenia eyaculación precoz, al entrar se desnudaron cual dos
pendejos apurados, se arrodillo y mamo para que su falo se levantara, apenas lo
tuvo bien erecto se puso en el borde de la cama y la penetración de un entre y
saca en esa argolla dilatada, le pareció a Carlos una paja higiénica y se lo
dijo, no muy caballero.

La tienes tan grande que baila.

Ella sabia que tanta pijas en estos últimos años, tenían que haber hecho su
efecto, se acordó que el encargado siempre la miraba con lascivia , tomo el
teléfono y lo invito, por primera vez la penetraron con dos barras de carne, si
bien no eran gran cosa, recordó que cuando empezó, hasta la pequeña de su marido
le ardía un poco, ahora tenia las dos adentro y sonriendo los dejo acabar.

La miniorgia la dejo bastante calma, siempre agradeciendo que el último polvo
, fue por el culo y la vagina, ambos a la vez quedando ella en el aire.

Carlos sabia que era puta, pero nunca había imaginado el grado de
degeneración de la amiga de su esposa, tampoco sabia que la misma se había
apartado, por eso ella como leyendo le dijo, no te hagas problemas que tu mujer,
sabe que soy una reventada y no me trata, por más que yo crea que la pasaría
barbara, no creo que pase el umbral a este goce. No sabe lo que se pierde.

Esa noche empezó, la terminación de la clonación de la amoral exvecina en su
cuerpo, de esa mujer que llamaba a los albañiles y se prostituia conjuntamente
con su hija, ella la había seguido en todo, pero al escuchar las palabras de
Hugo su marido comprendió que estaba perdida y terminaría como ella.

- Me quede sin trabajo, me despidieron, el dinero que tenemos y el de tu
sueldo, no alcanza, me parece que vas a tener que usar tu enfermedad vaginal
para juntar dinero.

Dicho así, entendió que su marido, sabia que ella era una reputa, y le estaba
pidiendo que se prostituyera , sonriéndole, le dijo ¿Tienes algún cliente para
ahora? o lo organizamos a partir de mañana..

Hugo no le contesto, se fue a duchar, ella entro a la ducha y lo mamo como
nunca, cuando la penetro, fue el segundo en el día que alguien le dijo que la
tenia grande, se acostaron ella estaba tranquila, ahora seria satisfecha
totalmente.

A la tardecita del otro día, toco el timbre Carlos (el amante circunstancial
del día anterior), era el primer cliente, esa tarde fueron cuatro, mientras Hugo
daba vueltas en una caminata para digerir los cuernos, ahora rentables.

 

Resumen del relato:
    Su moral clonada de la vecina dio como resultado su cuerpo prostituido, su matrimonio una parodia y su casa, casa pública.

El paraíso

El paraíso (19)

Frondosa vegetación, esplendorosos 
jardines,
Alfombras de macachines y plantas
en floración,
Puso en la sacra sanción
nuestro señor con afán,
Sin ni siquiera meditar, como un
héroe en la derrota,
La puso a Eva en pelotas junto
al rubio Adán.

Y tras breve conversación
llamo a Adán a solas, y  mostrándole
 las bolas le dijo: “ no seas
goloso, eso que ves tan hermoso
Es un robusto tripón, y
cuando a Eva en un rincón, veas  jugar
Con las tetas, nunca  jamás
se la metas, ni si quiera con condón “.

“ me ha jodido padre eterno porque
Eva se ve macanuda,
Se ve tan linda desnuda que no
sé si podré aguantar “.
Y así juntitos los dos vivían
si mostrarse encono,
 cuando Eva se hacia la puñeta,
Adán se hacia la del mono.

Pero una tarde estival, en la puerta
de una cueva, la
encontró Adán a Eva
tendida en un pastizal
Y sintió de muchas formas
y colores  una multitud de cosas pasar.
sintió su sangre correr
con frenético alboroto y
Se le paro el poroto sin poderlo
contener
 ante un cuerpo de mujer tan
esbeltico y desnudo,
 tembló su alma de
cojudo y su cipote morrudo y
Mientras Eva estaba quieta se lo
metió en la cajeta
Como a la cueva el peludo.

Eva nerviosa dio un grito al sentirse
perforada
Y en feroz atropellada acabo Adán
fatigado
Y cayo sobre el costado con la
polla ensangrentada.
Fue el polvo mas exquisito que
se registra en la historia,
Polvo que tuvo la gloria de echarse
en tierra bendita,
Y Eva que follo acostada sin pudor
ni disimulo,
Sintió pasar por su culo
la polla más colosal.

Se entero nuestro señor del
pecado cometido por Adán
Y estallo como un volcán
junto a su lado “ infameeeeee” dijo
“me haz deshonrado rompiendo este
virgo santo,
Y yo que te previne tanto de que
no te la follaras….
Vete!!!!, vete con las fieras porque
me causas espanto”

Calló dios por un momento
y dijo Adán con desparpajo
“ entonces para que carajo tengo
las bolas señor,
Me voy a otro mundo mejor donde
pueda culear
Vengan virgas sin par vengan conchas
y cajetas
Que mis pelotas repletas a todas
van a saciar,
Vengan virgenes santas vengan las
de mas pudor
Que quedaran lo mismo que antes
sin que pierdan el honor”.

Bajo Adán del paraíso
y, según la Biblia narra,
Se fue a tocar la guitarra y acostado
sobre el piso
Follo todo lo que quiso dejo mil
cajetas rotas
Y junto Eva en pelotas bailó
el tango y la milonga
Y le saco a su poronga hasta la
ultima gota

marica kotopuly

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Resumen del relato:
    Adan y Eva… podrá Adan contenerse?

La guerra del diablo (04: Los fabricantes de…)

La guerra del diablo (04: Los fabricantes de…) (19)

Capitulo IV (Los fabricantes de sueños)

El presente: Tokio Japón:

-Señoritas hagan el favor de acompañarme.-dijo cortésmente
una edecán de la agencia de modelos Aldebarán a las chicas que
se encontraban reunidas en aquella sala de espera. Entre ellas estaba la Mina
Aino, Sailor Venus, quien como todas las presentes estaba ansiosa por tomar
parte en la segunda fase de aquel concurso que prometía llevarlas al
estrellato. Todas siguieron a su guía través del pasillo hasta
un pequeño auditorio donde todas tomaron asiento. En cuanto todas estuvieron
en sus lugares hizo su entrada el señor Takechi Kayoe, todas las chicas
se quedaron sorprendidas al ver a ese hombre, alto y extremadamente corpulento,
tanto que a más de una le vino a la mente la imagen de un luchador de
Sumo. Su andar era lento y pesado. Sus brazos daban la impresión de ser
demasiado cortos para un cuerpo como el suyo, y su rostro parecía el
de un bebe regordete a causa de sus abultadas mejillas, y al total falta de
cabello en su cabeza.

Portaba un traje, hecho a la medida, de corte europeo en color gris y unos zapatos
impecablemente lustrados. Lentamente el hombre subió a una pequeña
tarima colocada sobre el escenario, todas las presentes jurarían que
escucharon el crujir de la madera, algunas incluso cerraron los ojos para no
ver cuando aquel gigante obeso cayera por tierra. Pero no ocurrió nada
de eso. El hombre se mantuvo incólume, moviendo lentamente la cabeza
de un extremo a otro del pequeño auditorio.

-Sean bienvenidas.-dijo con una voz tan grave y metálica que sorprendió
a todas chicas presentes.-Si están aquí significa que han sido
elegidas para participar en la segunda parte de nuestro concurso “Soy una
Estrella”. Pero antes de empezar debo hacerles una advertencia.-el hombre
hizo una pausa dramática, gozando con la expectación que sus palabras
provocaban.-A la agencia de modelos Aldebarán no le interesan estrellitas
que se “apaguen” en unos meses. Nosotros queremos crear una gran estrella
cuyo resplandor se extienda por mucho tiempo. ¡Muchos años!.-las
palabras del hombre comenzaron a enardecer los deseos de gloria de fama de las
presentes, incluso Mina sintió que su sangre se calentaba en sus venas,
mientras su corazón latía cada vez con más fuerza. Al mismo
tiempo la imagen de aquel empresario cambio ante los ojos de las chicas, ahora
veían en el a un genio, a un ser superior que podía hacer sus
sueños realidad. Sin embargo, cuando él continuo su discurso sus
palabras ya no fueron tan alentadoras.

-Es por eso que para esta segunda fase seremos mucho más exigentes.-sentencio.-Observaremos
a cada una de ustedes durante los siguientes dos meses, calificaremos su rendimiento
en los cursos que hemos diseñado y al final escogeremos a una. ¡No
habrá segundos lugares!. ¡Ni premios de consolación! ¡Solo
una de ustedes pisara el escenario!-todas las presentes guardaron silencio mientras
se miraban unas a otras. Algunas sentían deseos de salir corriendo de
aquel lugar, otras sentían un corriente de adrenalina corriéndoles
por todo el cuerpo y desafiantes levantaron la cara listas para “entrar
en batalla”. Por su parte Mina reflexionaba profundamente. Recordando el
tiempo que estuvo junto a sus amigos del grupo Three Lights, como los vio soportar
largas horas de ensayos, repitiendo una o otra vez sus rutinas de canto y baile
hasta alcanzar la perfección, en ocasiones más allá de
la madrugada. Aquella experiencia la había hecho consiente de que la
fama tenía un precio, trabajo y sacrificios. La profunda voz del señor
Takechi la saco de sus pensamientos.

-Si alguna de ustedes no esta conforme puede retirarse en este momento. Las
demás anótense en el horario de su conveniencia para tomar los
cursos de selección. Les deseo suerte.-mientras el robusto empresario
bajaba de la tarima dos edecanes se apresuraron a colocarse a ambos lados de
la plataforma.-¡Por favor!.-dijo una de ellas sacando una libreta.-¡Las
que quieran turno matutino de este lado.!-

-¡Turno vespertino de este lado!-grito la otra chica. Naturalmente Mina
escogió el turno de la tarde, por el colegio, después de inscribirse
la edecán le entrego una boleta donde estaban anotados una dirección
y el horario en el que debía presentarse. Más tarde cuando volvió
a casa fue directo a su cuarto y recostándose sobre la cama se quedo
pensativa hasta que la voz de Artemis la sacó de sus reflexiones.

-¿Cómo te fue Mina?.-pregunto el gato blanco desde el piso. Mina
se sentó en la cama y lo miro profundamente.

-Bueno… creo que bien.-Dijo la chica rubia no muy convencida. Luego fijo su
atención en su amigo felino.-Artemis. ¿Puedo hacerte una pregunta?-

-Si. Claro.-

-¿Crees que tengo las cualidades para ser una estrella?.-el gato de la
luna miro desconcertado a su joven amiga.

-¿Porque me preguntas eso?.-

-Hoy en la agencia nos dijeron que la segunda fase será muy dura y que
al final solo habrá una elegida. ¿Qué pasara si esa no
soy yo?.-el rostro de Mina mostraba una gran preocupación y una profunda
inseguridad. Artemis guardo silencio un momento y luego habló.

-Si no eres tu… entonces es que no lo merecías.-Mina miro a su gato
con asombro, no era esa la respuesta que esperaba. Furiosa tomo al gato por
los sobacos y lo levanto para colocarlo frente a su cara.

-¡¿Qué quieres decir con eso?!.-Una gruesa gota de sudor
apareció en la cabeza del gato. Pero tras un momento de vacilación
mantuvo su postura.

-¡Quiero decir que ese premio debe ser para una persona que este dispuesta
a ganarlo! ¡De una persona que no se deje vencer por el miedo!…-Artemis
hizo una pausa, dejando que sus palabras penetraran en la mente de su amiga.-Mina,
yo creó que tu puedes ganar ese concurso. Pero lo importante es que hagas
tu mejor esfuerzo y no pierdas la fe en ti misma.-

-¿Y si no logro ganar?.-insistió Mina.

-Entonces tendré que renunciar a mi sueño de convertirme en una
famosa mascota del jet set que hace comerciales de comida enlatada-Ambos se
miraron por un momento antes de que una sonrisa iluminara el rostro de Mina.
La chica atrajo hacia su regazo a su fiel amigo y lo abrazo con ternura.

-Gracias Artemis.-

Al día siguiente, después de clases, Mina se presento en la dirección
que le habían dado. El lugar era un estudio de danza y canto alquilado
por la agencia. Al entrar, ya vestida con un leotardo como indicaba la nota,
Mina se dio cuenta de que solo unas cuantas habían acudido a la cita.
Ahora eran solo 10 chicas las que esperaban. Todas realizaban alguna rutina
de ejercicios leves para estar listas antes de la lección. Mina decidió
hacer lo mismo y comenzó a realizar una breve rutina de calistenia. Al
cabo de unos minutos la puerta del estudio se abrió y por ella entro
el voluminoso señor Takechi, seguido por una figura totalmente contrastante.
Se trataba de una mujer de edad incierta, aunque no debía tener más
de 30 años, cuyo cuerpo esbelto y firme era sin duda el de una bailarina
profesional. Sus largas piernas estaba perfectamente torneadas lo mismo que
sus brazos, su pecho era casi plano dándole un curioso aspecto andrógino.
Pero lo que más llamo la atención de las presente fue el color
de su piel, oscura como el ébano, que resaltaba debido al color blanco
de su leotardo. Sus rasgos era algo toscos, con una nariz un tanto achatada,
frente muy amplia, labios gruesos y una mandíbula un poco salida, que
de perfil le daba el aspecto de un pez. Mismo que se veía resaltado por
el hecho de traer el cabello sujeto detrás de la cabeza.

En contraste sus ojos eran grandes y de un verde intenso, cuyo brillo era capas
de fascinar a cualquiera. Ambos personajes se detuvieron frente al grupo y esperaron
a que las chicas se reunieran.-Señoritas.-dijo el empresario con su voz
metálica.-Les presento a su instructora. La Señorita Evelyn Marsh.-
la aludida hizo una cortes reverencia que fue correspondida por las presentes.-La
señorita Marsh es una instructora americana de alto nivel y ha sido contratada
por la agencia para esta fase del concurso.-dijo Takechi al tiempo que emprendía
la retirada.-Las dejo en sus manos señorita Marsh.-

Al quedarse a solas la mujer recorrió con la mirada a las chicas y sin
preámbulos les dio la espalda adoptando una pose de baile.-¡Atención!.-le
dijo con toda firmeza.-Quiero que observen cuidadosamente la coreografía
que voy a ejecutar.-una extraña música se dejo escuchar en el
estudio, era algo que ninguna de las presentes había oído jamás,
era algo así como un sonido salvaje, una tonada arcaica que los hombres
habían olvidado. Mientras la música sonaba la señorita
Marsh ejecutaba un baile sin igual, moviendo su cuerpo con una cadencia extraordinaria
que enardecía los sentidos. Derrochando sensualidad en cada paso, en
cada salto y cabriola que ejecutaba. Todas las miradas quedaron fijas en ella,
ninguna quería perder de vista un solo detalle, hechizadas por la fuerza
de esa mujer de piel oscura.

Cuando termino las chicas no pudieron dejar de aplaudirle con entusiasmo. Ella
solo les dedico una leve sonrisa de agradecimiento.-Su turno.-dijo señalando
la duela.-Hagan su mejor esfuerzo.-la música empezó de nuevo y
las chicas intentaron reproducir la danza de su instructora, pero ninguna lo
logro, todas lucían torpes y vanas, sosas y sin sentido del baile. Al
terminar la señorita Marsh las miro con evidente decepción.

-¡Otra vez desde el principio!.-ordenó asumiendo su pose de baile.-¡3,4,5!.-los
minutos se fueron acumulando hasta volverse horas. Finalmente, cerca de las
7pm, la instructora detuvo la música. Sus alumnas estaba bañadas
en sudor, los leotardos se pegaban a sus cuerpo de manera total dejando ver
las juveniles formas de sus cuerpos. Algunas incluso cruzaban los brazos sobre
el pecho para ocultar sus pezones erectos por la tensión. Todas respiraban
por la boca y sentían las piernas temblorosas. Evelyn Marsh las miro
severamente y sin la menor condescendencia ordeno de nuevo.

-¡Desde el principio!.-todas las chicas se sintieron desmayar, estaban
cansadas y hambrientas, además tenían escuela al día siguiente.
De modo que las protestas no se hicieron esperar.-Es suficiente.-dijo una de
ellas.

-Si. Por favor ya basta.-dijo otra que se derrumbo sobre el piso del estudio.

-Por favor.-la instructora observo molesta aquel acto de rebeldía. Mientras
tanto, Mina permaneció en silencio, no estaba en mejores condiciones
que sus compañeras pero su carácter valiente y decidido la mantenían
firme. Finalmente la mujer americana se encogió de hombros y señalando
la puerta dijo secamente.

-Pueden irse.-todas comenzaron a abandonar el salón de clase seguidas
por la dura mirada de esos ojos verdes. Pero hubo una que permaneció
en su lugar.-¿Qué esperas para irte?.-dijo la instructora a la
chica de larga cabellera rubia que permanecía con ella en el estudio.
Por toda respuesta la chica adopto la pose inicial de la danza y esperó.
Evelyn se le acercó observando su pose. Mirando como las piernas le temblaban
y el sudor le corría por el rostro. Al llegar frente a ella se cruzó
de brazos y le dijo casi con burla.

-¿Acaso tratas de impresionarme chica?.-

-No.-respondió con voz temblorosa, semi-ahogada por la fatiga.-Toda mi
vida he soñado con ser una estrella… Por eso estoy dispuesta a hacer
cualquier sacrificio que sea necesario para lograrlo…-la instructora miro
con más atención a la chica rubia y relajando un poco el tono
de su voz le hablo de nuevo.

-¿Cuál es tu nombre?.-

-Mina… Mina Aino.-

-De acuerdo señorita Aino.-dijo Evelyn colocándose delante de
Mina y adoptando la pose inicial.-¡Desde el principio!.-Por casi una hora
más la princesa de Venus ejecuto aquel baile, o mejor dicho lo intento,
ya que nunca logro dominar ni el paso más sencillo. Aún así
se sintió satisfecha con ella misma. Al terminar Evelyn la miro fijamente,
acaso admirando su porfía, pero no hizo ningún comentario.-Termino
la clase.-fue todo lo que dijo antes de marcharse. Mina permaneció un
momento más en el salón, recobrando el aliento, antes de salir
detrás de ella. Como era de esperarse las demás chicas se habían
marchado y Mina se encontró sola en los vestidores. El lugar le pareció
curiosamente frío, pero pensó que se debía a su ropa impregnada
de sudor. Con cierta prisa se despojo del leotardo y tomando una toalla se dispuso
a tomar un baño. El cuerpo empezaba a dolerle y su andar se hizo un poco
lento. Los baños del estudio estaban divididos en pequeños cubículos,
uno por regadera, provistos de unas semitransparentes cortinas plásticas.
Mina tomo uno y comenzó a asearse, disfrutando el calor del agua sobre
su cuerpo.

El lugar estaba solo y únicamente el sonido del agua rompía el
silencio. Sin embargo, otro sonido empezó a escucharse, una especie de
canto, suave y pausado, que se deslizaba por encima del ruido de la regadera.
Mina no lo noto, su mente estaba demasiado ocupada pensando en su futuro y su
sueño.

Pero al cabo de unos instantes sintió un cosquilleo corriéndole
por la espalda, era algo muy agradable. De pronto se dio cuenta de que sus pechos
se ponían duros bajo el roce del agua caliente, produciéndole
agradables sensaciones cada vez que pasaba el estropajo por encima de su piel.

-Que raro.- pensó. Mientras sus manos seguían tocando tímidamente
sus preciosas esferas que de pronto le perecían curiosamente extrañas.
Era como si mirara su cuerpo por primera vez, como si toda su belleza se desbordara
ante sus propios ojos.-En verdad son hermosos.- se dijo a si misma mientras
acariciaba los erectos pezones con la yema de su dedo.- Tan grandes y firmes…
creó que son más grandes que los de Lita ó los de Serena…-
sus manos estrujaban suavemente esos pechos duros que le enviaban extrañas
y desconocidas sensaciones que la hacían temblar.

-¡¿PERO QUE ESTOY HACIENDO?!- se grito de pronto a si misma apartando
las manos de su cuerpo. Por un momento se sintió desconcertada y al mismo
tiempo furiosa por su imprudente comportamiento. Nerviosamente continuo con
su baño, tenía que llegar lo antes posible a su casa para hacer
sus deberes y descansar para el día siguiente. Mas cuando comenzó
a tallarse las piernas sintió nuevamente una extraña sensación,
algo así como una comezón que crecía en su entrepierna
cuando su mano con el estropajo pasaba por la parte interna de sus muslos. Mina
se sintió perturbada y temerosa de aquellas emociones que la asaltaban
de repente, pero sacudiendo la cabeza se negó a sucumbir ante ellas y
continuo su limpieza. Pero lo hizo lentamente, casi con miedo, siguió
tallando sus muslos. Eran tersos y de piel sedosa, pero al mismo tiempo fuertes
y bien trabajados, por fin Mina, dudando, llego inevitablemente al sitio secreto
entre sus piernas.

-¡Tonterías!.- se dijo a si misma mientras tallaba con fuerza esa
parte de su cuerpo, era como si desafiara a alguna cosa dentro de ella que amenazaba
con liberarse, el resultado fue peor de lo que hubiera esperado. Su vulva se
cimbro al contacto áspero del estropajo, provocándole una extraña
irritación que lo hizo tallar más fuerte, así sin darse
cuenta cayo en un círculo vicioso, entre las tallaba más ardor
y entre más ardor más tallaba. Con sorpresa Mina noto que sus
pezones se endurecían más y más a cada roce del estropajo,
provocándole una dolorosa sensación que se transformaba rápidamente
en excitación. Sin poderlo evitar dejo que sus manos se posaran de nuevo
en sus pechos acariciando su propia carne, deseando obtener todo el placer que
es cuerpo pudiera darle. Entonces dejo que una de sus manos bajara por su vientre
y llegara hasta su vulva húmeda, mientras la otra mano acaricia alternativamente
uno y otro seno, pellizcándolos suavemente mientras sus dedos entran
y exploran su vulva.

Sus dedos penetraron entre los delicados labios de su flor íntima y pronto
hallaron el delicado botón, que se torno duro y palpitante bajo el contacto
de las yemas de sus dedos. Incapaz de soportarlo Mina se dejo caer de rodillas
en el frío piso del baño, pero ni ese contacto helado pudo enfriar
la pasión que había despertado en su cuerpo, muy al contrario
la gélida caricia del azulejo sobre sus pechos hinchados le resulto deliciosa,
ansiosa doblo las rodillas para que su grupa se levantara al máximo a
fin de que su mano siguiera excavando sin control en sus entrañas.

-¡Aaaaaahhhhh!…. ¡Aaaaahhhhhh!…- gemía sintiendo la cercanía
de un clímax mayor a cualquiera que hubiera sentido nunca. Mina sentía
estar en medio de un torbellino, el mundo giraba a su alrededor y todo se volvía
negro para luego estallar en un sin fin de extrañas luces. -¡Huuummmmm!…
¡Huuuummmmm!…-la princesa de Venus tuvo que tapar su propia boca para
su grito de placer no resonara por todo el estudio. Así quedo derrumbada
por varios minutos, estremeciéndose bajo la fuerza del orgasmo que la
había sacudido. Solo entonces, por un momento, creyó escuchar
el suave canto de una voz dulce y onírica que se iba acallando poco a
poco.

-¿Hay alguien ahí?.-pregunto al tiempo que se incorporaba y cubría
su cuerpo con una toalla. Cautelosamente Mina salió fuera de su apartado
y miro atentamente a su alrededor. Pero no había nadie más en
aquel lugar. Apresuradamente salió de ahí y, tras vestirse a toda
prisa, abandono el estudio. No alcanzaba a comprender que era lo que le había
pasado. Mientras tanto, desde una ventana colocada en la parte alta del edificio,
unos ojos verdes seguían los pasos de la chica hasta que se perdió
en la noche.

-Será perfecta.-dijo sin mirar al hombre que permanecía inmóvil
detrás de ella.

-Una gran estrella.-dijo al fin una voz grave y metálica.

Ciudad Gótica.

El “Hotel Imperial” era uno de los más prestigiados, no solo
de Ciudad Gótica, sino de todo el país. Sus grandes y lujosas
habitaciones habían alojado a toda clase de personajes, desde reyes y
príncipes hasta importantes políticos y hombres de negocios. Quizá
esa era la razón por la cual Leo Ruffin se sentía incomodo, sentado
como un idiota en el vestíbulo, mientras esperaba que su “socia”
le permitiera ascender hasta su costosa suite. Por fin uno de los figurines
que se movían detrás de recibidor le hizo señas de que
acercara.

-La señorita Kouyo lo recibirá.-fue todo lo que le dijo mientras
hacia sonar una diminuta campaña. Tras esperar un momento un chico vestido
de botones se acerco a la recepción.

-Ordene usted señor.-dijo marcialmente.

-Acompañe al caballero a la suite 350.-dijo el encargado. El chico hizo
una indicación a Ruffin y este le siguió hasta uno de los ascensores.
Luego, mientras subían, el ejecutivo hecho una mirada a su acompañante.
Era el típico botones, de unos 18 años, alto y atlético,
acaso jugador de alguna cosa en su escuela. De cabello rubio y ojos azules.
Seguramente más de uno de los huéspedes le daría una propina
por “servicios al cuarto”, ese pensamiento le hizo reír. Al
llegar al piso indicado el botones lo condujo hasta la puerta de la suite y
toco a la puerta.

De inmediato una camarera le abrió y haciéndose a un lado permitió
el paso de Ruffin. El cual lanzo un leve silbido al ver el lujo de aquella habitación,
adornada con finas estatuas de marfil y cuadros auténticos dignos de
una galería de arte. Pero lo que más lo impacto fue la visión
de la bella ejecutiva Akiko Kouyo, desnuda y recostada sobre una cómoda
camilla mientras una chica de rasgos hindúes le daba un masaje. Akiko
se incorporo un poco, dejando que sus grandes pechos, blancos como leche, fueran
vistos por los ojos lúbricos del hombre occidental. Este sonrió
complacido, interpretando aquello como un coqueteo hacia su persona. Sin embargo,
el tono en la voz de la ejecutiva no era tan cordial como él esperaba.-¿Qué
se le ofrece señor Ruffin?.-dijo fríamente mientras se incorporaba.
La chica hindú se apresuro a darle una bata para cubrir su desnudes.
Akiko la acepto pero no la cerro tanto que el valle entre sus senos no quedara
a la vista.

-¿Creí que teníamos una cita?.-dijo el empresario embelesado
por la belleza de su “socia”.

-Y yo creí que teníamos un trato.-respondió la mujer tomando
asiento en un acolchonado sillón. Ruffin comenzó a sudar. Sabía
lo que venía.

-No he recibido ninguna confirmación de compra por parte de las empresas
Wayne. ¿Dónde esta esa influencia que dijo tener en su directiva
“señor Ruffin?.-la voz de Akiko había adquirido un tono por
demás áspero y hostil.

-Bueno..-dijo Ruffin nerviosamente.-Tu sabes… hay que convencer a los viejos…
Pero Wayne esta muy interesado.-Akiko miro con dureza a Leo, con un brillo de
rabia contenida que lo hizo temblar.

-Buenas tardes señor Ruffin.-dijo señalando la puerta de la habitación.

-Pero linda….-tartamudeo el ejecutivo antes de que ella lo fulminara con la
mirada.-Te llamo después.-dijo antes de salir huyendo de la habitación.

-Es un estúpido.-comento una suave voz apenas la puerta se hubo cerrado.
Akiko miro a la dueña de la voz mientras esta, despojándose de
su propia bata, ocupaba su lugar en la cómoda camilla de masaje. Se trataba
de una chica de 17 años, también japonesa, de larga y sedosa cabellera
plateada. Su cuerpo lucía exquisitamente tentador, pese a no tener “los
encantos maduros” de Akiko, sus ojos grises miraban fijamente a su anfitriona
mientras esta caminaba hacia ella.

.-Lo se.- dijo Akiko mientras contemplaba la núbil belleza de Yoshira
Daimon.- Me divierte hacerlo creer que tiene entre manos la oportunidad de su
vida.- la ejecutiva colocó sus manos temblorosas sobre la delicada piel,
casi infantil, de su invitada; cuyo aroma y calor la hacían estremecer.

-Pues será mejor que dejes de divertirte.-dijo la chica en forma casi
amenazante.-Mi padre espera resultados lo antes posible.-

-¿Por eso estas aquí?… ¿para vigilarme?-interrogo la
ejecutiva retirando sus manos de Yoshira. Esta la miro sonriente.

-No.-contesto.-Mi padre me mando a hacer contacto con un viejo amigo suyo. Mientras
él hace una nueva alianza.- Akiko miro a la joven intrigada. ¿Qué
clase de alianza era esa? Y ¿por qué mandar a una… niña
a hacer ese trabajo?.-¿Puedo ayudarte en algo?.-dijo deseosa de obtener
alguna información.-Ni pensarlo.-respondió la chica rubia.-Tu
ocúpate de cerrar este negocio. Yo de los asuntos de mi padre.-. En ese
momento alguien llamo de nuevo a la puerta.

-¿Quién podrá ser?.-dijo Akiko molesta por la nueva interrupción.

-Me tome la libertad de ordenar un “servicio especial” para nosotras.-contesto
Yoshira sonriendo como una niña en una dulcería.

-Nunca cambiaras.-dijo Akiko moviendo la cabeza de lado a lado en señal
de desaprobación.-¡Adelante!.-grito ante la insistencia del llamado.
Cuando la puerta se abrió ambas vieron aparecer a un joven botones, el
mismo que había llevado a Leo, quien las miro interesado. Ambas féminas
lo examinaron de pies a cabeza. Era joven y atlético, rubio y tez blanca,
un perfecto ejemplar del chico americano. Por su parte el botones admiraba la
belleza oriental de aquellas huéspedes, Akiko era una amazona espléndida
con sus grandes pechos, firmes y desafiantes, con su caderas generosas y sus
piernas largas y fuertes, su rostro era muy hermoso con facciones delicadas
y muy femeninas. Su larga cabellera dorada, libre en ese momento, le daba un
aspecto salvajemente excitante. Yoshira por su parte poseía un cuerpo
esbelto y grácil, propio de una chica de edad, pero no por eso menos
deseable que el de su compañera; sus pechos eran medianos y firmes, su
cintura era tan estrecha como la de una avispa, sus caderas eran breves y sus
nalgas y piernas bien torneadas. Sus rasgos eran delicados, como los de una
muñeca de porcelana, y cargados de una malicia que la asemejaban a una
ninfa de los bosques orientales.

-¿Cómo te llamas chico?-interrogo Akiko con desdén.

-Jerry.-respondió el botones.-Y estoy aquí para servirlas.-mientras
hablaba el chico acaricio el bulto entre sus piernas, dejando que “las
señoras” advirtieran sus dotes. Ellas se miraron entre si y dieron
su aprobación riendo alegremente. Akiko despidió a la masajista
y al quedarse solas con el joven Jerry ambas se le acercaron como gatas en celo.
Por un momento el chico miro con desconfianza a Yoshira, era demasiado joven,
pero al final se encogió de hombros y decidió aprovechar la oportunidad.

Ansiosamente las dos mujeres desabotonaron el traje de Jerry dejándolo
desnudo en cosa de unos instantes. Akiko fue la primera en tomar en su mano
el grueso y duro instrumento del joven botones, sus dedos acariciaron la cálida
piel comprobando la veracidad de los alardes varoniles, al tiempo que una exclamación
entusiasta brotaba de sus labios rojos.

-En verdad estas bien dotado Jerry.-dijo Akiko mientras su mano meneaba la verga
semi flácida, que rápidamente respondió a sus demandas
aumentando de tamaño y grosor. Mientras tanto las manos del botones no
permanecían quietas y se paseaban libremente por las carnosas nalgas
de su cliente, lo mismo que sus tersos muslos y sus erguidos pechos de areolas
rozadas. Ardiendo de deseo Akiko se despojo de su bata quedando completamente
desnuda ante su mercenario amante, quien se sintió dichoso de haber sido
el elegido para tomar a esa diosa oriental. La empresaria se arrodillo ante
el joven americano y dejo que sus labios besaran la roja cabeza del falo, para
luego acariciarlo en toda su extensión con su lengua húmeda y
caliente.

Lentamente Jerry se dejo caer sobre la gruesa alfombra y ahí busco acomodarse
al reverso de su amante, de modo que su cabeza quedo hundida entre los muslos
de alabastro de Akiko, donde sin perdida de tiempo ataco la húmeda fuente
de venus. Yoshira contemplaba la escena sin perder detalle, admirando como la
gruesa verga del chico americano desaparecía entre de la boca de su amiga,
y como Jerry hundía su lengua entre los carnosos labios de la vulva para
sorber los jugos de Akiko. Al fin los amantes se separaron por un momento, lo
necesario para que el joven botones se acomodara entre las piernas de la empresaria
japonesa y colocara su erecta virilidad frente a la entrada de aquella gruta
que lo esperaba ardiendo en deseos. Con un solo empuje Jerry penetro hasta el
fondo, sintiendo como los pliegues del coño le aprisionaban como una
trampa de fuego. Por su parte Akiko, al sentirse llena por la magnifica barra
del joven, haciendo un alarde de agilidad levanto las piernas y las colocó
sobre los hombros de Jerry, permitiendo así que su amante mercenario
llegara hasta lo más hondo dentro de su cuerpo.

-¡Aaaggggg!.-gimió Akiko cuando el chico empezó a moverse,
sacando y hundiendo su verga cada vez con más fuerza.-¡¿Te
gusta follarme pequeño hombrecito?!… ¡Anda chulo barato dame
más verga!… ¡Gánate tu paga aprendiz de gigoló!…-Jerry
respondía a cada palabra de Akiko con una briosa embestida de cadera,
conocía bien su oficio de amante de alquiler, concentrándose en
disfrutar las convulsiones internas de la mujer, mamando como loco los grandes
pechos, hasta que esta estallo en una inundación de licor femenino, cosa
que lo motivo para dejarse ir a fondo y lanzar su propio chorro de semen

-¡Me corrooooo!.-gritaron al unísono antes de quedar inmóviles
sobre la alfombra persa. Al cabo de un momento Akiko se recobro del orgasmo
y mirando al joven americano le dijo dulcemente.-En verdad eres bueno Jerry.-el
joven se recostó a su lado admiro la belleza de aquella mujer. Pero una
voz lo saco de su embeleso.-Si… si… muy bueno…. pero espero que no hayas
olvidado que somos dos, amigo.- Jerry levanto la cara y miro a la joven Yoshira
quien había tomado asiento en uno de los sillones para contemplar su
faena amorosa. La joven se levanto y con pasos cadenciosos se acerco a los amantes.
Sin decir nada la chiquilla se acomodo entre las piernas de Akiko, cuyos muslos
se abrieron de inmediato para dejarla pasar, y hundió su rostro de porcelana
entre los vellos rubios de la vulva; procediendo a lamer y juguetear con el
erguido clítoris de la empresaria. La cual reaccionó lanzando
un profundo gemido, al tiempo que sus manos se cerraban sobre sus propios pechos
para oprimirlos con fuerza.

Pese a su larga experiencia en ligues de hotel Jerry quedo sorprendido viendo
a esa fierecilla de cabellos plateados abrir los abultados labios de la vulva
para devorar la exótica mezcla de sus jugos y los de la mujer. -¡Aaaahhhhh!…-gemía
la ejecutiva sin dejar se acariciar sus senos, al tiempo que abría las
piernas al máximo.-¡Oooooohhhh!… ¡Yoshira!… ¡pequeño
demonio!… ¡Dame más!….-sin embargo la chica tenía otra
idea y abandonado su labor se dirigió al chico rubio.

-¡¿Qué esperas chulito barato?!. ¡A trabajar!.-hasta
ese momento Jerry se percato de la brutal erección que tenía entre
las piernas, y colocándose de nuevo entre esas columnas de carne volvió
a hundir su lanza amorosa en aquellas entrañas calientes como las llamas
del infierno. Mientras Yoshira se incorporo un momento para luego sentarse a
horcajadas sobre el rostro de Akiko, la cual no dudo en recibirla con la lengua
de fuera, ansiosa por lamer, acariciar y hurgar en aquella vulva cubierta apenas
por una suave mata de vellos de plata.

Con la agilidad de una bailarina de balett Yoshira abrió totalmente las
piernas y comenzó a mover sus caderas juveniles sobre le rostro de Akiko,
quien ataco con furia mordiendo la carne de los muslos, besando y lamiendo el
húmedo coño adolescente, como si su lengua fuera un pequeño
falo.

Así, mientras Jerry embestía el coño de Akiko, esta hacia
lo propio con el de Yoshira. Quien no dejaba de dar muestras de gusto por la
maestría que su anfitriona tenía en las artes lesbicas.-¡Oh
querida!.-jadeaba.-¡Méteme más la lengua!… ¡Follame
con la lengua!… ¡Oooohhh!… ¡Aaaaggggg!.-De pronto el joven botones
miro como un abundante hilo de líquidos transparentes escurrían
de la vulva de la chica para ir a dar a la hambrienta boca de la ejecutiva,
que los devoro como una fiera embravecida. Aquel espectáculo lo hizo
sentir que estaba a punto de correrse de nuevo pero la chica lo detuvo con una
orden enérgica.

-¡DETENTE!…¡No te corras aún!.-el joven detuvo sus embestidas
y respiro profundamente, tratando de controlar las sensaciones que su verga
recibía dentro de la vulva de Akiko. Desconcertado, espero a descubrir
que se proponía ahora esa ninfa plateada, cuyos ojos grises lo miraban
fijamente llenándolo de una rara sensación de… miedo. Entonces,
lentamente, la chica comenzó a tenderse sobre el cuerpo de su compañera,
dejando que sus nalgas frotaran los erguidos pechos de Akiko para luego bajar
por su firme abdomen hasta quedar totalmente recostada sobre ella. Entonces
levanto las piernas y ofreció su vulva a la vista de Jerry que la miraba
hechizado.

-Es mi turno.-dijo fríamente.-Y no te preocupes… no soy ninguna virgen.-Alentado
por esas palabras Jerry saco su falo del coño de Akiko y lo enfilo hacia
la gruta de Yoshira. Con firmeza se apoyo en las caderas de la chica y empujo
con fuerza.

-¡Aaaaahhhhhh!…-gimió el botones al sentir el calor y la suavidad
de aquella vulva. Pero también sintió como los pliegues se cerraban
en torno a su verga, oprimiéndola como una boca sin dientes hasta hacerlo
sentir dolor; instintivamente quiso sacar su miembro. Pero entonces Yoshira
y Akiko, en perfecta sincronía, lo sujetaron con sus piernas y brazos.
Jerry sentía como cuatro manos le clavaban las uñas en la espalda,
como dos pares de piernas lo tenían bien sujeto de las caderas, mientras
su falo era consumido por ese extraño calor que lo atormentaba. Además
se dio cuenta de que las caderas de Yoshira se movían hacia atrás
y hacia adelante, al tiempo que los músculos de su vulva soltaban ó
jalaban su miembro. Era como su esa chiquilla lo estuviera devorando, por un
momento tuvo miedo de que su verga fuera arrancada por aquella maquina en que
ambas mujeres se habían convertido, pero al mismo tiempo algo estallaba
dentro de su cerebro cada vez que su carne era succionada de esa manera cruel
y despiadada.

-¿Te gusta chulito?.-decía una voz que no podía identificar.-¿Te
gusta como te follamos?… Anda…. a eso viniste ¿no?… ¡A follar!.-incapaz
de hacer otra cosa Jerry comenzó a moverse tanto como se lo permitían
sus opresoras. Sus manos acariciaban los cuerpos de ambas, pero su boca solo
podía morder los pechos de la joven Yoshira. Finalmente el chico no pudo
soportar más y dando un alarido comenzó a correrse dentro de la
joven japonesa.

-¡Aaaaahhhhhhhhhh!.-por un momento todo quedo en silencio. El cuerpo de
Jerry se convulsionaba sobre ambas mujeres. Cuando al fin lo soltaron el chico
cayo pesadamente a un lado de sus clientas. Yoshira seguía recostada
sobre el cuerpo de Akiko, sin que esta diera muestras de cansancio.

-Acabaste con él.-dijo la empresaria mirando al joven inmóvil
sobre la alfombra.

-No es mi culpa que sea solo un fanfarrón.-contesto la chica del cabello
plateado mientras se bajaba de la humanidad de Akiko.-Además no hemos
terminado.-Yoshira estaba a punto de tomar en sus manos el miembro flácido
de Jerry pero Akiko la detuvo.

-¡Es suficiente!.-la ninfa se volvió furiosa hacia la ejecutiva.

-¿Con qué derecho me das ordenes Akiko?.-dijo retadora. La ejecutiva
tembló por un momento pero luego respondió con firmeza.

-Recuerda que yo debo quedarme algún tiempo más. No quiero distraerme
ocultando una de tus “travesuras”. Yoshira la miro profundamente mientras
se apartaba del chico americano. Al fin una sonrisa maliciosa le ilumino el
rostro.

-De acuerdo.-suspiro.- Déjalo que se largue.-la chica camino hasta Akiko
y con un rápido movimiento atrapo en su mano uno de sus grandes pechos,
para oprimirlo con fuerza, la mujer ahogó un grito de dolor; mientras
la chica la miraba amenazante.-Pero yo aún no estoy satisfecha. Así
que te espero en la recamara. Veremos quien da las ordenes aquí.-la joven
soltó el seno de su anfitriona y con pasos lentos desapareció
en el interior del cuarto. Akiko la miro y luego, tras ponerse la bata, fue
hacia el pequeño bar de la suite donde sirvió un vaso de vino.
Los gemidos de Jerry le indicaron que el chico estaba recuperándose de
su desmayo. Sin prisa la ejecutiva fue hasta un sillón, donde estaba
su bolso, y saco algunos billetes de doscientos dólares. Cuando Jerry
se levanto Akiko le extendió el dinero y le ordeno con toda indiferencia.

-Márchate. Te llamare si te necesito.-el botones estaba adolorido y desconcertado.
Pero conociendo lo volubles que podían ser sus clientes tomo el dinero
y se vistió tan rápido como pudo para marcharse. Cuando salió,
Akiko termino su trago y emprendió el camino hacia la recamara.-Oh Jerry.-pensó
al llegar frente a la puerta.-Cuando me vaya vas a pagar por esto.-Al entrar
descubrió que Yoshira había deshecho un gancho de ropa, para formar
con el una delgada vara misma que golpeaba rítmicamente contra la palma
de su mano.

-Adelante querida.-dijo la joven relamiéndose los labios.-Adelante.-la
puerta se cerro detrás de la ejecutiva.

Mientras tanto, en la mansión Wayne, el fiel Alfred bajaba los escalones
que lo conducían hasta el lugar que muchos llamaban la Baticueva: En
sus manos llevaba una charola con varios platillos en espera de que su patrón,
Bruce Wayne, tuviera lago de apetito. En verdad le preocupaban las heridas que
su amigo había sacado por entrar al “Templo del Lobo”, así
como la identidad de sus atacantes. ¿Quién o que podían
haber desgarrado un forro anti balas usando solo las manos?. Al llegar a su
destino el viejo mayordomo vio a su señor ocupado en revisar aquellos
viejos manuscritos, la única cosa que pudo sacar de aquella tienda de
magia.

-¿Leyendo algo interesante?.-dijo Alfred mientras colocaba los alimentos
sobre una de las mesas de trabajo.

-A decir verdad es algo extraño.-respondió Batman sin volver la
cara.-Según estos documentos, la estatua que el nieto de Legrassi le
vendió a Donnan fue confiscada en Nueva Orleáns a un secta muy
extraña, temida por sus ritos extremadamente sangrientos, pero que no
estaba realmente relacionada con el Vudú. Sino con un culto mucho más
antiguo… tal vez más viejo que el hombre.

-Pero señor. ¿Acaso eso es posible?.-dijo el viejo mayordomo con
incredulidad.

-No lo se.-dijo Batman mientras cotejaba lo que acababa de leer el manuscrito
de Legrassi con el otro titulado “El culto a Cthulhu”.-Según
he averiguado el profesor Anguell era un académico experto en epigrafía,
serio y respetado por la comunidad científica de su época. Con
notables trabajos que aún hoy son reconocidos por la Sociedad Americana
de Arqueología. No es extraño que sus herederos no quisieran que
este, su último trabajo, saliera ala luz pública. Parece tan…
extravagante, casi como un delirio senil. Y, sin embargo….-

-¿Sin embargo qué señor?.- interrogo Alferd interesado
en el curioso debate intelectual de su patrón.

-Su investigación esta totalmente fundamentada.-comento Batman.-Cada
hecho fue cuidadosamente estudiado y analizado. Además la existencia
de la estatua confirma al menos una parte de su historia.-El hombre murciélago
se levanto trabajosamente, sus costillas le dolían a causa de la batalla,
y caminando hasta la computadora marco un número clave para hacer una
llamada.

-Aquí Oráculo.-fue la respuesta inmediata.

-Necesito que averigí¼es todo lo relacionado con el Profesor George Gammell
Anguell de la universidad Brown, durante la década de los 20s.-Mientras
hablaba el detective insertó una hoja de papel en su maquina de fax y
procedió a enviarlo a su interlocutora.-También quiero que revises
los archivos de los científicos de esta lista. Busca cualquier vinculo
con las investigaciones de Anguell o con el nombre Cthulhu.-

-¿Algo más señor?.-dijo sarcástica Bárbara
Gordón al otro lado de la línea.

-Eso es todo. Comunícate en cuanto puedas.-contesto lacónico el
hombre murciélago dando por terminada la comunicación. Alferd
lo vio caminar hacia él y servicialmente levanto la tapa de la charola
para ofrecer los alimentos que había llevado. Pero el enmascarado paso
de largo, su objetivo era el batimóvil.-

-¿No pensara salir con esas heridas?.-dijo cubriendo la charola.

-Necesito hablar con alguien.-fue toda la información que el caballero
negro le brindo antes de abordar su poderoso corcel de acero y partir hacia
la oscuridad. El fiel mayordomo meneo la cabeza, le esperaba otra noche de preocupación,
pero sabía que ese era el camino que el destino había trazado
para Bruce Wayne, solo Dios sabía porque. Resignadamente tomo la charola
y se dispuso a subir de nuevo hacia la mansión. Pero apenas hubo ascendido
algunos escalones algo lo impulso a mirar por encima de su hombro. Pero sus
ojos no descubrieron nada fuera de lo normal.

-Necesito vacaciones.-se dijo en voz alta, mientras sus ojos recorrían
la desierta base de operaciones, para luego seguir su camino. Cuando sus pasos
se perdieron en la distancia, una sombra salió de la oscuridad y se deslizo
hasta la mesa de trabajo donde Batman había dejado los manuscritos, con
dedos temblorosos toco las amarillentas cubierta. Mientras una sonrisa triunfal
iluminaba su cara.

-Descansen en paz mis amigos. Sabiendo que sus esfuerzos darán frutos
de salvación-murmuro. Luego volvió a las sombras y solo los murciélagos
supieron de su visita.

Tokio Japón. Hace dos meses.

Ami Mizuno estaba ocupada aquella mañana preparando el mejor desayuno
de su repertorio. Se sentía ligera como una pluma y alegre como una alondra.
Y no era para menos teniendo en cuenta que su padre había vuelto a casa.
Después de tanto años su familia estaba completa una vez más.
Por un momento, la duda sobre cuanto tiempo iba a durar la entristeció,
pero haciendo a una lado su temor decidió disfrutar del momento. En eso
una voz varonil sonó a sus espaldas.

-Buenos días Ami.-

-Buenos días papá.-respondió dándose la vuelta para
lucir su mejor sonrisa ante su padre. Sin embargo, su sonrisa se borro como
por arte de magia y fue reemplazada por una oleada de rubor al ver a su progenitor,
sentándose cómodamente a la mesa, con el torso desnudo. Pudorosa
Ami bajo la mirada, aunque no sin antes admirar los músculos de su padre,
que para un hombre de su edad lucían en perfectas condiciones.

-¿Ocurre algo Ami?.-pregunto Akira, su padre, al advertir la incomodidad
de su hija. Esta se quedo callada, sin saber como decirle que se cubriera. Por
suerte, tras unos instantes, el hombre comprendió y poniéndose
de pie salió de la cocina. Para volver llevando la casaca de la pijama.-Disculpa
hija.-dijo riendo tontamente-He vivido solo tanto tiempo que he olvidado mis
modales.-

-No hay problema papá.-dijo Ami riendo también. El hombre volvió
a tomar asiento y Ami le sirvió de inmediato unos Hot Cakes calientes
acompañados de mermelada. Unos huevos fritos con tocino y una tasa de
café caliente. El hombre miro sorprendido aquel banquete, en realidad
él solo acostumbra pan tostado y Té por las mañanas, pero
al ver los ojos tiernos de Ami esperando su aprobación no tuvo más
remedio que comer. Aunque es justo decir que todo estaba delicioso.

-¿Tú no comes?.-dijo al notar que Ami no hacia sino mirarlo.

-Ya desayune.-respondió Ami.-Pero puedo acompañarte con un café.-dijo
la princesa de Mercurio levantándose para servirse una taza. Cuando Akira
termino de comer Ami recogió los platos y los lavo eficientemente. Mientras
lo hacía noto que ahora era su padre quien no le quitaba la vista de
encima. Al grado de que la hizo sonrojar de nuevo.

-¿Qué pasa papá?.-dijo incomoda.

-Nada.-respondió Akira levantándose de su silla para ir al lado
de su hija. Con dulzura coloco las manos sobre los frágiles hombros de
Ami, la cual se sonrojo aún más, para admirarla de cerca.-Pensaba
que la última vez que te vi necesitabas subirte en un banco para ayudar
en la cocina.-dijo melancólico.-En cambio ahora eres toda una mujercita.
Hermosa é inteligente como tu madre.-Ami no pudo evitar, ni deseaba hacerlo,
abrazar de nuevo a aquel hombre, con los ojos húmedos por el llanto.

-Gracias papá.-dijo apartándose un poco de él.

-Déjame agradecerte por el desayuno.-dijo Akira tomando entre sus manos
el bello rostro de la princesa de Mercurio. Esta adivino sus intenciones y ladeo
un poco la cara para ofrecer su mejilla a los labios paternos, pero las manos
del hombre la hicieron ver al frente y antes de que se diera cuenta sus labios
y los de su padre se unieron, aunque solo fue por unos segundos. Ami sintió
que una descarga eléctrica le corría por todo el cuerpo. Algo
en su interior le grito que estaba en peligro. Pero antes de que pudiera tomar
alguna acción su padre se aparto de ella y, con toda naturalidad; como
si nada hubiera ocurrido, le señalo el reloj de la pared.

-¿No debes ir a clases?.-dijo sonriente. Ami reaccionó instintivamente,
y mirando el reloj se dio cuenta de lo tarde que era.

-¡Voy a llegar tarde!.-grito antes de salir corriendo hacia su recamara,
para tomar sus cosas y partir.-Hasta luego.-grito la chica al salir a toda prisa.
En ese momento Yukari salió de su recamara, ya vestida y con su bata
de medico, y entrando a la cocina miro con reproche a su esposo.

-¿Cómo te atreves?-grito al verlo.-¡No voy a permitir que
hagas esto!.-El hombre la miro fríamente y sin prisa se acerco a ella.
Yukari retrocedió, temblando como una niña asustada, hasta que
su espalda dio con la pared. í‰l la miró profundamente, mientras
pasaba su dedo por entre sus labios. Yukari nunca supo en que momento la golpeo,
solo sintió el dolor estallando en su mejilla con tal violencia que casi
la derribo.

-¡Tu no harás nada!-grito el sujetándola por los hombros.
Sus ojos habían perdido todo rasgo de humanidad, transformándose
en pozos llenos de un odio frío y espantoso que paralizo a la doctora
Mizuno.-¡Deberías arrodillarte y agradecerme por dejar que seas
parte de esto!.-un nuevo revez sacudió a Yukari. La cual solo acertó
a llorar ante su cruel verdugo. Este la miro fijamente y tras meditar un momento
tomo un decisión.

-No me dejas otro camino.-dijo tomando por el cabello a su esposa para obligarla
a unir su boca a la suya. Pero aquello no era un beso, sino un tormento innombrable,
Yukari sintió que algo se deslizaba dentro de su boca, algo vivo y nauseabundo
que culebreaba para adentrarse en su ser. Desesperadamente trato de zafarse
pero su marido era demasiado fuerte y sus esfuerzos resultaron en vano. Al fin
él mismo la soltó, Yukari quedo de pie en su sitio, como una estatua,
hasta que abrió los ojos; unos ojos tan fríos é inhumanos
como los de su esposo. Satisfecho Togo salió de la cocina y se dispuso
a tomar un baño. Yukari se acomodo la ropa y tras retocar su maquillaje,
salió rumbo al hospital. Ahora todo era claro. Nada era más importante
que su misión.

CONTINUARA…

Nota del autor: Si eres un admirador de Sailor Moon estarás enterado
de que solo los miembros de la familia de Serena cuentan con nombres propios.
Mientras que los familiares de las otras sailors no los tienen, debido a que
no aparecen ni en el manga ni en la serie de T.V.(con excepción del abuelo
de Rei, pero tampoco a él se le dio nombre), por lo cual me vi obligado
a “bautizar” a estos personajes para hacer más ágil
el relato.

AUTOR: “EL MONJE”.

 

Resumen del relato:
    Sailor Moon y sus aventuras.

Darkness (I: El compañero nocturno)

Darkness (I: El compañero nocturno) (19)

Nota del autor: Doy la bienvenida a todos
aquellos que aman la oscuridad. El siguiente relato esta basado en una conocida
leyenda urbana, aunque claro, con un toque personal.

Los primeros rayos del sol empezaron a iluminar el cuarto de Cristina, ella
salió de debajo de las sabanas y miro aliviada como las sombras desaparecían
y con ellas su temor nocturno. Cristina era la hija de un prominente matrimonio.
Su padre, habiendo llegado a la cima del mundo de los negocios, había
emprendido una nueva meta; la política. En ese momento se encontraba
lejos, haciendo campaña para obtener la gobernatura del estado. Su madre
era toda una "mujer moderna" cuya preocupación era mantener
al día los negocios heredados de su padre, el abuelo de Cristina. Cosa
que la mantenía viajando constantemente. Así Cristina tenía
que vivir sola en la gran mansión que sus padres apenas pisaban. Desde
luego no vivía sola. La casa contaba con un gran número de sirvientes
y su padre había contratado a un tutor, a quien ella llamaba Don Arturo,
que se ocupaba de su educación y cuidados. Pero Cristina no podía
acudir a ninguno de ellos para aliviar su temor. Su miedo casi enfermizo a la
oscuridad que se apoderaba de su cuarto cuando caía la noche. Siendo
niña había podido refugiarse en cama de su nana. Pero ahora que
ya era "toda una señorita", como Don Arturo la llamaba, no
podía pedir que nadie se quedara con ella durante las noches.

A decir verdad, ella misma se sentía estúpida cada mañana
cuando la luz le dejaba ver que no había nada a que temer. Y solía
culpar de todo a los cuentos que su antigua nana, difunta hacia tres años,
quien le hablaba de fantasmas y aparecidos. Pero más que nada del diablo.
Ella aún temblaba cuando recordaba sus palabras, como le contó
muchas veces que, en las noches oscuras y sin estrellas, un ser horrible con
pasadas patas de cabra deambulaba por los pasillos de la gran mansión.
Incluso una vez creyó escuchar el golpe de cascos deteniéndose
frente a su cuarto y el picaporte girando furiosamente. Esa era la razón
por la cual Cristina se ocultaba bajo las sabanas, cerrando los ojos con todas
sus fuerzas para no mirar hacia el vacío en que se convertía su
habitación cuando las luces se apagaban.

Y es que su habitación era exageradamente grande, de unos 8X8 metros,
con su cama situada lejos de la puerta, por lo que cualquier intento por escapar…
de lo que fuera era inútil.

Así paso el tiempo y un día, mientras veía la televisión,
descubrió las aventuras de un chico cobarde y su perro gran danés(saben
a quien me refiero), eso le dio una idea y aprovechando la cercanía de
su cumpleaños le solicito a Don Arturo que le permitiera tener una mascota.
Este se mostró renuente al principio, pues Cristina no quería
gatos ni perros falderos. Ella quería un autentico perro guardián,
grande y fuerte, que fuera capaz de protegerla… por si acaso. Al final, como
el viejo tutor quería sinceramente a su protegida, accedió y comenzó
a buscar entre los criadores locales un ejemplar que se ajustara a las demandas
de Cristina.

Así el día de su cumpleaños la chica recibió lo
que tanto deseaba, un pastor alemán grande y fuerte, perfectamente entrenado
para obedecer puntualmente las ordenes de su dueña, incluido el ataque,
siempre que la orden fuera acompañada del sonido de un silbato especial.
El animal fue bautizado con el nombre de Rex, el cual tenía un gusto
especial por lamer los pies de su ama, cosa que a ella no le molestaba. De hecho,
cada vez que Cristina sentía miedo sacaba un pie de entre las sabanas
y, haciendo sonar el silbato, incitaba a Rex a que lo lamiera, ya que el animal
dormía al pie de su cama.

Todo parecía solucionado.

Luego, una noche, la noche más oscura, sin estrellas ni luna. Cristina
se acostó como siempre y apago la luz de su habitación. Al poco
tiempo escucho un extraño ruido, algo así como un gemido ahogado
dentro de su cuarto. Asustada se cubrió con las sabanas, pero entonces
escucho claramente unos fuertes golpes que tenían una cadencia lenta
y amenazante.

-¡Tan, tan, tan!-sonaban cerca, muy cerca. Cristina saco el pie de las
sabanas y soplo en el silbato, de inmediato sintió la húmeda y
caliente lengua de Rex acariciando sus plantas. Pero también se dio cuenta
de que el animal intentaba meter su hocico bajo la sabana, Cristina lo empujo
y volvió a cubrir su pie: Pero entonces el ruido se repitió, esta
vez más fuerte y cercano. Cristina sentía que el corazón
le latía frenéticamente dentro de su pecho, la tiempo que los
cabellos de su nuca se erizaban con horror. Entonces repitió su táctica
y sacando el pie incito a su guardián a lamerlo, cosa que este hizo con
toda prontitud, pero también como la vez anterior intento escabullirse
dentro del refugio de su ama, la cual lo rechazo una vez más.

Entonces el ruido se repitió por tercera vez.-¡TAN, TAN, TAN!.-en
esta ocasión fue tan fuerte que Cristina sintió como su cama se
movía a causa del sonido. Desesperada metió la cabeza bajo la
almohada y presiono con fuerza para no oír más aquel ruido infernal.
Pero no le sirvió de nada pues las ondas sonoras eran sentidas por su
cuerpo. Cristina estaba a punto de gritar de terror, pero la imagen de todos
burlándose de ella por temer a un ruido, que debía tener una explicación
lógica, la detuvo. Entonces, por tercera vez recurrió a su artimaña,
sacando el pie para que Rex lo lamiera, este obedeció una vez más
paseando su lengua húmeda por la planta, por entre los dedos y por los
tobillos, pero también arremetió con más fuerza buscando
entrar bajo las sabanas.

Para ese momento Cristina estaba tan asustada que cedió a la demanda
de su mascota y le dejo deslizarse junto con ella, lo único que quería
era tener a alguien cerca en ese momento de terror nocturno, Así sintió
como la cama se hundía bajo el peso de su perro, cuya piel un tanto áspera
le produjo un leve cosquilleo. Sin embargo, Rex no detuvo su avance y pronto
Cristina se dio cuenta de que su guardián olfateaban frenéticamente
bajo la tela de su camisón de dormir. Mientras las duras y ásperas
yemas de sus dedos acariciaban sus muslos. Cristina intentó cerrar las
piernas, pero Rex se había colocado justo entre ellas impidiéndole
la maniobra.

Como un amante tierno pero decidido Rex empezó a lamer la vulva de su
ama, sobre las delgadas pantaletas que traía puestas, Cristina sintió
un escalofrío, distinto al miedo, recorriendo su espina dorsal. Pero
resistiéndose aún movió las caderas en un intento de rechazar
a su compañero de cuarto, sin embargo su acción empeoró
las cosas pues Rex aprovechó que Cristina levantó un poco las
caderas para sujetar las bragas entre sus dientes y tirar de ellas con todas
sus fuerzas. La prenda no resistió y se rasgo enseguida dejando el sexo
de Cristina expuesto a la lengua del perro que de inmediato se lanzo a explorar
entre los delicados labios, apenas cubiertos por una suave vellosidad, dejando
que su lengua pasara entre ellos con toda naturalidad.

Cristina sentía que su vulva se iba humedeciendo, en parte por la abundante
saliva de su perro, pero también por una creciente excitación
que se iba apoderando de ella. Por un momento se quedo quieta, sopesando la
situación, por una parte podía dejar que Rex llevara a cabo sus
evidentes intenciones o podía enfrentar su temor a la oscuridad para
salir de las sabanas para echar al perro de su cuarto. Poro antes de que pudiera
tomar cualquier opción los golpes se dejaron escuchar de nuevo con tal
fuerza que Cristina salto como un muñeco sorpresa quedando con las manos
y las rodillas apoyadas en le colchón. Al instante sintió el peso
de Rex cayendo sobre su espalda, al tiempo que algo caliente y puntiagudo se
deslizaba entre sus muslos, Cristina se sacudió intentando quitárselo
de encima pero lo único que consiguió fue que el animal consiguiera
un buen "ángulo de tiro" y lanzando una fuerte estocada entrara
en ella de un solo golpe.

-¡Aaaaayyyyyyy!.-grito apoyando la cabeza contra la almohada, mientras
Rex la sujetaba de las caderas con fuerza antes de comenzar a mover como un
pistón, salvaje é imparable. Al principio ella solo sintió
un gran dolor, al percibir como su virginidad estalla en pedazos ante la furia
animal de su mascota. Como los pliegues de su intimidad se abrían para
dar paso a la verga de Rex que parecía crecer más a cada embestida.
Entonces Cristina empezó a sentir una extraña ansiedad mezcla
de temor y de sensaciones desconocidas que iban despertando en su cuerpo, poco
a poco el dolor inicial se fue desvaneciendo, mientras la sensación de
vaivén de la verga de Rex dentro de su vagina se iba haciendo más
frenética, hasta que Cristina comenzó a mover las caderas siguiendo
el ritmo que le imponía su inesperado amante.

El cual, acaso guiado por el instinto, disminuía por momentos la fuerza
de sus movimientos, hasta casi quedarse quieto, para luego empujar con mayor
brío su verga dentro de Cristina, la cual sentía la potencia de
Rex cada vez que este golpeaba sus caderas contra sus nalgas, llegando a lo
más profundo de su ser de mujer

-¡Ooooohhhhhh!… ¡Rex!… ¡Eres un perro malo!… ¡Aaaaaaahhhhhh!…
¡Muy malo!…-gemía Cristina mientras sentía la lengua larga
y húmeda de Rex lamiendo su cuello junto con las gruesas uñas
arañando su espalda. De pronto el perro volvió a acelerar sus
embestidas y Cristina pudo sentir su vulva inundada por un liquido caliente
y lechoso que chocaba con fuerza contra el fondo de su vagina, entonces ella
también lanzo sus caderas contra las de Rex y dejo que sus propios líquidos
brotaran sin control. El animal jadeaba a su espalda y su bao le mojaba la nuca.
Por un momento Cristina creyó que todo había terminado, pero con
sorpresa descubrió que la verga de Rex, lejos de salir de sus entrañas
se hinchaba más aún dentro de ella, Rex tiro de su verga provocándole
a su dueña un nuevo dolor.

Asustada Cristina dejo que su mano se deslizara hasta su destrozada vulva y
al tacto comprobó que la verga tenía tal tamaño que simplemente
no podía salir de su funda. Pero Rex pareció no darse por vencido
y de un tirón jalo su verga con fuerza, obligando a Cristina a arrastrarse
junto con él como una perra. Instintivamente Cristina tiró en
dirección contraria y al hacerlo sintió un aguijonazo de dolor
al tiempo que una nueva ola de semen animal escurría dentro de ella.
Entonces empezó un juego extraño, pues el dolor y el placer se
mezclaban en cada tirón de tal manera que Cristina no sabía donde
terminaba uno y empezaba el otro.

-¡Aaaaaahhhhhhh!…grito presa de un nuevo orgasmo. Sus fuerzas la abandonaron
y cayo sobre la cama. El ruido se dejo escuchar una vez más pero ya no
le importo y cerrando los ojos se quedo dormida.

Al día siguiente, cuando Cristina despertó, salto inmediatamente
fuera de la cama, la luz del sol apenas asomaba por el horizonte pero ya había
la suficiente para permitirle ver claramente su cama revuelta, las sabanas llenas
de sangre y semen y de un penetrante olor animal. No obstante, Rex no estaba
sobre la cama, ni a un lado ni bajo ella, Cristina hizo sonar el silbato; pero
no obtuvo respuesta. Entonces la pobre chica comenzó a llorar desesperada.
¿Qué explicación podía dar? ¿Cómo
alguien podría siquiera entender que esa fue la única forma de
escapar de su terror?. Por un momento se vio rodeada de rostros acusadores que
la condenaban. Profundamente confundida solo acertó a caminar hacia el
baño, con el objeto de asearse lo mejor posible antes… de lo que fuera
a pasar. Al entrar al baño su atención estaba fija en la tina
por lo que no se dio cuenta de que, por alguna razón el piso estaba resbaloso,
hasta que perdió el equilibrio y cayo de sobre su trasero.

-¿Pero qué?.-Cristina no pudo completar su pensamiento, pues al
intentar levantarse se dio cuenta de que sus manos estaban manchadas por un
liquido espeso y helado, mismo que cubría todo el piso del baño,
al mirar con más detenimiento se dio cuenta de que era sangre. Su grito
resonó en toda la mansión provocando el sobresalto de todos sus
habitantes. En pocos minutos el viejo Don Arturo, seguido por varios criados,
entro en la habitación y con horror miro la desordenada cama. Uno de
los criados señalo la puerta abierta del baño y todos acudieron
a ver en su interior. Al hacerlo encontraron a Cristina llorando como una niña,
recogida en una esquina y señalando con el dedo hacia arriba. Todos miraron
y descubrieron horrorizados el cuerpo destrozado de Rex. El gran pastor alemán
estaba abierto en canal, con la salea atravesada por enormes clavos que lo mantenían
sujeto al techo, sus entrañas habían desaparecido, de su herida
había brotado durante horas la sangre que para ese momento comenzaba
a coagularse sobre el piso.

Pero… no toda la sangre estaba en el suelo. Al bajar la vista del destrozado
cuerpo del perro Don Arturo y los criados vieron que alguien había empleado
una parte para escribir un mensaje en el espejo del baño.

-"Yo también puedo ser un buen perro".

Att.: El Diablo.-

Cristina fue internada en un hospital psiquiátrico y, aún hoy,
algunos enfermeros aseguran en las noches oscuras y sin estrellas la escuchan
gemir de placer y dolor mientras que, de algún modo que ellos no entienden,
imita el furioso jadeo de un perro.

FIN.

AUTOR: "EL MONJE".

 

Resumen del relato:
    Cristina tenía mucho miedo a la oscuridad de su cuarto, pensaba que la solución sería un gran perro guardian, y lo pidió para su cumpleaños.

Sailor Moon: Un futuro diferente (IV)

Sailor Moon: Un futuro diferente (IV) (19)

Serena nunca sabría cuanto tiempo
se quedo dormida. Al fin el sonido de la puerta al abrirse la despertó.
Su corazón se acelero, y sólo a causa el agudo dolor en su trasero
no salto de la cama, temerosamente se cubrió con las sábanas de
seda y miro a su visitante. Se trataba de la joven esclava de la mascara negra,
o al menos eso creía ya que esta vez llevaba una mascara descubierta
del mentón, lo cual permitía ver sus labios carnosos y pintados
de rojo carmín. No obstante la chica seguía sin decir una palabra.
Simplemente se dio a la tarea de colocar sobre la cama una mesilla, sobre la
cual se encontraba una gran bandeja de plata cubierta con una cúpula
del mismo material. Al descubrí su contenido Serena pudo ver que se trataba
de comida. ¿Desayuno ó cena?. No lo sabía pues los grandes
cortinajes de la habitación estaban cerrados, impidiéndole saber
cual era el momento afuera de la casa.

La comida tampoco daba ninguna pista. Era pan blanco, pescado y frutas diversas.
Acompañada de una generosa jarra de Té. La princesa de la luna
miro que también había un adorno, un pequeño ramo de rosas
negras aún cubiertas por finas gotas de roció. Junto a las flores
había una nota escrita en perfecto japonés que ella leyó
inmediatamente.

-"Disfruta la comida o tendré que castigarte. Ángel"-
Serena se sintió invadida por el miedo y comenzó a dar cuenta
del contenido de la bandeja, aunque también era verdad que su estomago
estaba más que dispuesto a consumir lo que se le ofrecía. Mientras
comía la princesa miro de reojo a la chica enmascarada y, por un momento,
le pareció que sus labios temblaban a ratos, como si estuviera a punto
de hablarle, pero luego reasumía su papel de indiferencia. Al terminar
Serena decidió intentar hablar con la chica, pero la cabeza le dio vueltas
y de inmediato volvió a caer en las tinieblas de la inconciencia.

El tiempo paso de nuevo y Serena volvió a despertar. Esta vez se sentía
tan desorientada que por varios minutos no fue capaz ni de recordar su nombre.
En ese estado sintió que alguien la ayudaba a levantarse de la cama y
la conducía hacia el baño, tenía la impresión de
que las manos que la sostenían no tenían cuerpos, sino que flotaban
libres como pájaros a su alrededor. Le tomo por sorpresa el contacto
del agua caliente sobre su cuerpo. Tenía la impresión de que el
agua jugaba a enredarse sobre sus senos desnudos, sobre sus brazos y piernas.
Mientras las manos sin cuerpo tallaban su piel con suaves y lánguidos
movimientos, pero al cabo de un momento se dio cuenta de que se detenían
para palpar sus pezones y los labios de su vulva, sentía el roce de largos
dedos apretando y hundiéndose en su carne. Luego tuvo la seguridad de
que varias bocas lamían su piel, mordían sus pechos y mamaban
del manantial de su entre pierna.

Asustada intento alejar a sus verdugos, pero apenas tenía fuerza para
manotear como un bebe, aún así sus manos le transmitieron la sensación
de una piel caliente y de un cabello sedoso y largo que se aferraba a sus pechos
como una fiera a su presa. Entonces las manos, ó al menos unas de ellas,
le tomaron el rostro y sintió el contacto de unos labios ardientes sobre
los suyos. No era un beso de amor, sino uno beso de deseo animal que la hizo
estremecer de pies a cabeza. Pero por más que intentaba mirar el rostro
de su onírico amante no podía percibir nada salvo oscuridad. Sintió
como aquella boca volvía a recorrer su piel, como se deslizaba por su
cuello, por sus hombros hasta llegar a sus pechos para chuparlos hasta que su
caricia se volvió dolorosa. Entonces siguió su camino hacia la
grupa de la princesa y al llegar se poso directamente sobre su flor íntima.
Serena experimentaba un goce perverso al abandonarse a los deseos de esas sombras
sin materia, disfruto la entrada de aquella lengua reptante que le acariciaba
el clítoris con un hambre devoradora. Serena se percato de que unos brazos
delgados le rodeaban la cintura para atraerla más contra aquella boca
desconocida. Pero también se dio cuenta de otras manos que le tocaban
los pechos, mientras otra boca le mordía la espalda, lentamente volvió
la cara, pero solo pudo distinguir unos ojos grandes y verdes, como los de una
pantera, mirándola con una mezcla de furia y deseo. Solo entonces fue
conciente del toque de una piel áspera contra su espalda, del furioso
talle de unas esferas firmes y el movimiento lento de unas caderas contra sus
nalgas.

Lentamente esa boca a su espalda empezó también a bajar, mordiendo
y succionando entre sus costillas hasta alcanzar las hermosas esferas de su
trasero. Mientras tanto la otra boca parecía fundirse con la vulva de
la princesa, donde su hambrienta y cálida lengua jugaba con el delicado
apéndice de Serena.

-¡AAAaaaahhhhh!….¡AAAAGGGGG!….-gemía la princesa. Al
tiempo que sus dedos se clavaban con fuerza en los hombros de la sombra frente
a ella. Mientras la sombra tras ella hacia que su lengua, mucho más larga
que la de su compañera, penetrara por el rozado ojete. Serena sintió
una serie de espasmos en su cuerpo, al tiempo que aquellos aguijones la atravesaban.
Serena sintió volverse loca, nunca hubiera imaginado los placeres que
su cuerpo podía ofrecerle, nunca espero que alguien le apoderara de ellos
sin su consentimiento. Pero ahí estaba, incapaz de hablar, sintiendo
como todos sus sentidos se concentraban en su vulva y en su ano. Hasta que todo
estallo en medio de un mar de colores.

-¡Aaaaaaggggg!…. ¡Aaaaaahhhhhh!… ¡Si!…. ¡Maldita
sea!…. ¡Sigan!…!- la princesa de la luna se derrumbo sobre sus amantes
incorpóreas y estas la recibieron entre sus brazos.

El paso de las horas trajo consigo un nuevo despertar. Esta vez no fue un ruido
o una sombra lo que la inquieto. Fue una presencia clara y poderosa, algo que
la sometía simplemente por esta ahí. Serena abrió los ojos
lentamente, la habitación seguía en tinieblas, y poco a poco recobro
la conciencia. Recordó su nombre, su vida y su destino. Pero por alguna
razón todo eso ya no le importaba gran cosa. Lentamente volvió
la cara y miro a quien estaba recostado a su lado.

-Ángel.- murmullo al contemplar la blanca silueta echada a su lado. La
princesa quiso hablar pero la mujer de los ojos dorados la acallo colocando
su largo dedo sobre sus labios pálidos.-Sssshhhhh.-fue el sonido que
escapo de aquellos carnosos labios violetas. Serena sintió que el rubor
le cubría las mejillas y guardo silencio. Entonces Ángel aparto
su mano de los labios de la princesa y la llevo justo sobre sus pechos. Serena
miro como Ángel abría la mano y la hacia descender sobre su pecho.
Con un movimiento lento y firme Ángel tomo el seno en su mano y luego
lo dejo que sus dedos lo recorrieran en toda su extensión, terminando
con un leve pellizco en los pezones. Entonces la mano se quedo quieta, apoyada
sobre el pezón… Serena sintió que sus ojos se llenaban de lagrimas
y sus labios temblaban incontrolablemente. Pero no hacia nada por escapar.

En ese momento el bello rostro de Ángel descendió sobre ella,
dejándola admirar sus hermosos rasgos llenos de perversa pasión.
Por un momento Serena creyó que aquellos labios de fuego la besarían
y cerrando los ojos espero… y espero. Pero el contacto no se produjo. En lugar
de eso Ángel se dirigió directamente hacia los pezones de Serena.
Esta sintió que su cuerpo se derretía como mantequilla en el fuego
cuando esa boca atrapo su pezón derecho y se quedo ahí, inmóvil,
con sus ojos dorados fijos en los ojos de su víctima.

Pero aún con esa aparente falta de pasión Serena se sentía
feliz de que aquella mujer le prestara su atención. De estar frente a
esos ojos de oro liquido y sentir sobre su cuerpo el calor de sus manos o de
su boca. En ese momento la invadió una extraña paz, era como si
hubiera estado perdida y al fin hubiera llegado a casa, y entonces supo que
su cuerpo y su alma estaban en manos de aquella mujer…. para siempre. Ángel
pareció leer su mente, sus ojos brillaron como su emitieran su propia
luz, y dejo que sus dedos se deslizaron por el vientre de Serena hasta llegar
a su abultado coño, donde se enredaron juguetones en el vello púbico.

-Por favor…. por favor…- gemía la princesa.

-¿Por favor qué?- dijo Ángel mirándola de frente.

-Por favor… hazme tuya…-dijo Serena cerrando los ojos. La mujer no le respondió,
en lugar de eso comenzó a besar el cuerpo de la princesa en ruta descendente
para llegar hasta la parte interna de sus muslos, cuando Serena sintió
el cálido aliento de Ángel moviendo el dorado vello de su vulva
sintió que sus entrañas se abrían dejando escapar un océano
de lava ardiente. La princesa de la luna abrió las piernas al máximo
para que su amante pudiera contemplar el espectáculo de sus jugos goteando
hasta las sabanas de seda. Ángel miro con deleite la escena, pero solo
dejo que una sonrisa le iluminara el rostro. Entonces la princesa pudo sentir
la lengua de la mujer paseando por la parte interior de sus muslos para lamer
el liquido que aún escurría de las entrañas de sus entrañas.
Eso hizo que sus nervios se tensaran como cuerdas de violín, que sus
pechos saltaran y su espalda se arqueara hasta casi romperse.

De pronto Ángel se incorporo y sin dudarlo fue directo a la fuente del
néctar que saboreaba en su boca.-¡Oooooohhhhh!…. ¡Aaaaaaagggggg!-
gimió Serena al sentir por fin la boca de la mujer pegada a su sexo,
solo entonces tuvo fuerzas para mover los brazos y tomar en sus manos la cabeza
de su amante, sintiendo como sus dedos se hundían en la abundante cabellera
azabache.

-¡Huuummmm!.-era el sonido que emitía Ángel mientras devoraba
todo lo que su presa tenía para darle. Mientras tanto Serena sentía
morir de placer, disfrutando de esos labios de fuego pegados a los de su vulva,
de aquella lengua que entraba y salía de ella para lamer todas sus entrañas
y llevarse toda su humedad. Instintivamente Serena apoyo la planta de los pies
en el colchón de la cama y levanto las caderas para entregarse totalmente
a su nueva dueña. Hasta que llego al limite de sus fuerzas y comenzó
a vaciarse de una manera aún más salvaje que la anterior.

-¡AAAAAAGGGGG!.-gritó Serena sintiendo que iba a desmayarse una
vez más. Pero la fuerza de esos ojos que la miraban por encima de su
vulva la mantuvieron conciente. Por un momento todo fue calma, mientras la princesa
recobraba el aliento y Ángel la miraba divertida.

-Colócate una almohada bajo las caderas.- ordeno firmemente. Serena se
movió lentamente en cumplimiento de la orden. Mientras tanto Ángel
se acariciaba el sexo con una de sus manos, mientras que la otra pellizcaba
sus propios pechos con infinita pasión. La visión excito a la
princesa de la luna y apresuradamente termino de colocarse como Ángel
le había pedido. Entonces la mujer se coloco entre sus piernas para que
su coño negro se frotara con la dorada pelambre de su amante. Pero había
algo más, Serena pudo sentir como si algo así como un dedo pequeño
tocara los labios de su vulva, rozando la hendidura de su cuerpo para luego
crecer y entrar en ella lentamente. Al principio creyó que era una ilusión
provocada por su excitación, casi una caricia aterciopelada contra su
clítoris. Las manos de la mujer comenzaron una nueva exploración
por el cuerpo de la princesa, oprimiendo sus pechos adolescentes y pellizcando
sus erectos pezones, para luego acariciar la suave línea de sus axilas
y llegar hasta los hombros y el cuello. Aquellas caricias distrajeron la atención
de la princesa, provocándole una nieva excitación, su vulva se
humedeció al contacto de los otros labios íntimos. Mas pronto
noto de nuevo la curiosa sensación de que algo entraba en su cuerpo.

¡AAAAAAYYYYYY!.- fue el grito que desgarro las tinieblas que las envolvían.
Mientras Serena sentía como sus entrañas eran desplazadas por
un invasor imprevisto, algo que simplemente crecía dentro de ella sin
darle tiempo a nada. Por un momento el dolor la hizo desear la muerte, pero
en lugar de eso fueron los ardientes labios de Ángel los que acudieron
en su auxilio, diluyendo el dolor con sus caricias sobre los labios y los ojos
de Serena. Sus pechos se movían incontenibles a causa de su respiración
agitada y sus manos se crisparon sobre los hombros de su amante. Pronto se sintió
llena, totalmente poseída por un imposible falo que parecía no
terminar de entrar jamás. Por primera vez Ángel tuvo un gesto
de misericordia y detuvo el avance de su… ¿miembro?.

-¿Cómo lo sientes?.-pregunto mientras besaba los senos de Serena.

-Oooooohhhhh… Ángel… ¿Qué me has hecho?…-interrogo
la princesa con el último aliento que le quedaba.

-Te he reclamado como mía.-contesto Ángel fríamente.-Desde
hoy y para siempre serás mía… mí pequeña princesa
de la luna… la favorita de entre todas mis esclavas… -

-¡OOOOHHHHH!… ¡Si!… Seré lo que tu quieras….-

-Júralo… jura que serás mía por toda le eternidad.-

-Lo juro….-murmuro la princesa.

-Ahora relájate y déjame seguir.-dijo Ángel. Entonces reanudo
el movimiento de sus caderas, de forma brutal y atroz, impulsando su infernal
apéndice dentro de la princesa de la luna quien se sentía al borde
mismo de la muerte, pero que al mismo tiempo no deseaba otra cosa que dejarla
continuar arrodillada entre sus muslos, sacándole la vida con aquellos
bombeos que parecían no tener fin y que llegaban a lo más profundo
de su cerebro

-¡AAAAAAHHHHHH!…. -las piernas de Serena rodearon el cuerpo de su atacante
y ella misma la empujo hasta el fondo de sus entrañas para recibir un
caudal de ardientes jugos que se mezclaron con los que emanaban de su propio
cuerpo. La convulsión fue tan fuerte que la princesa se incorporo para
abrazarse a su cabalgadora y besar sus labios en una muestra de absoluta entrega.
En ese momento una luz negra las rodeo a ambas y las fundió en un solo
ser por algunos segundos. Al cabo de unos instantes Serena sintió el
contacto de otras manso acariciando sus espaldas. Dando un respingo miro hacia
atrás y descubrió al intruso. Se trataba de la chica enmascarada
quien abarcaba con sus brazos a las dos mujeres. Ángel la miro sonriente
y sin prisa tomo la mascara en su mano para tirar de ella y dejar el rostro
al descubierto.

Serena creyó estar viviendo una nueva alucinación al ver el rostro
de aquella esclava silenciosa.

-¡REI!.-exclamo sorprendida.

-Perdóname Serena.-dijo la princesa de Marte mientras besaba delicadamente
los hombros de su compañera. una avalancha de preguntas se aglutinaron
en boca de la princesa de la luna. Pero era incapaz de articular palabra. Su
estupefacción no le permitió darse cuanta de que Ángel
la soltaba para entregarla en los brazos de Rei. La chica de fuego recibió
en su regazo el cuerpo maltrecho de su amiga, mientras su señora descendía
de la cama y desaparecía en las tinieblas.

-¿Por qué estas aquí?.- pregunto Serena sin moverse. Con
la cabeza apoyada entre los pechos de la princesa de Marte. Rei la miro con
ternura acariciando las doradas hebras de su cabello. -Porque la amo.-dijo Rei
con los ojos llorosos.- Yo iba camino a un templo en Okinawa, y cuando me detuve
en un hotel a descansar la vi por primera vez. Ella me invito a habitación
y yo acepte, esa noche caí en sus brazos y desde entonces he sido su
esclava. Pero ella me pidió que le entregara a la persona más
querida de mi corazón para demostrarle que le sería fiel, y yo
le hable de ti.-por un momento ambas guardaron silencio.

-¿De mí?-Serena miro fijamente a su amiga. -No lo entiendo.-

-Serena.-dijo Rei acariciando la larga cabellera de su princesa.-Yo… yo te
amo.-la princesa de la luna se estremeció al escuchar esas palabras.

-Pero. ¿Y Nicolas, y Yaten?.-

-En realidad nunca me importaron.-respondió Rei.-Solo fueron una forma
de negar mis verdaderos sentimientos. Serena, ahora se que te amo a ti. Pero
tu no me hubieras aceptado porque estabas destinada a ser la esposa de Darien
y la Neo-reina de Tokio de Cristal. Pero Ángel es lo suficientemente
poderosa como para cambiar el destino. Así que, si quería entregarme
totalmente a ti, esta era la única forma.-Serena guardo un largo silencio
que hizo temer lo pero a la princesa de Marte.- ¿Me odias verdad?.-pregunto
Rei entre sollozos.

-No.-dijo Serena acariciando la mejilla de Rei.- ¿Cómo podría
odiarte cuando yo misma he caído a sus pies?. Además…-

-¿Además qué?.-

-Es curioso.-la mano de la princesa de la luna comenzó a bajar muy despacio
por el cuello de su amiga, hasta que llego a sus calidas esferas, que de inmediato
se pusieron duras como la roca.-Siento como si me hubieran quitado una gran
peso de encima. Hacia mucho que no me sentía tan.. libre.-Ambas princesas
se miraron intensamente y poco a poco fueron acercando sus rostros hasta que
sus bocas se unieron en un largo beso. Desde la oscuridad Ángel las miraba
satisfecha, mientras admiraba el cristal de plata. El futuro… Su futuro empezaba
en ese momento.

Epilogo.

Cuando Darien Chiba abrió los ojos estaba desnudo, recostado sobre una
gran cama de estilo europeo. Solo recordaba el beso de aquella extraña
mujer que lo había hechizado en tan solo unos días. Recordaba
los labios ardientes sobre los suyos mientras cenaban en aquel elegante restaurante.
Lentamente se incorporo y bajo de la cama, la habitación era grande y
decorada al más puro estilo occidental, en ese momento se abrió
la puerta y una chica vestida con un traje de cuero negro entro a la habitación.
Su rostro estaba cubierto por una mascara que le cubría totalmente su
cara.

-¡¿Dónde estoy?!.-interrogo con firmeza encarando a la desconocida.
Pero ella no le respondió. Entonces el futuro rey Endimión decidió
marcharse y se encamino hacia la puerta abierta. Pero antes de salir miro de
nuevo a la silenciosa enmascarada. Había algo levemente familiar en la
larga cabellera rubia que salía por detrás de la mascara.

Fin.

Tal vez te preguntes, oh lector, como fue entonces el Milenio de Plata. Puedo
decirte que Ángel nunca se sento en el trono de Tokio de Cristal. Pero
el resto forma parte de otra historia…

AUTOR: "EL MONJE".
Dudas quejas y
sugerencias a: POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Y las aventuras see suceden una tras otra.

Vamos a ver…

Vamos a ver… (19)

Bueno, bueno. Si esto fuese el típico relato que todos podemos leer en esta
web o en otras parecidas, comenzaría de esta forma más o menos: "Esto es 100\%
real, y desde que me pasó ya no he vuelto a ser el mismo. Necesito compartir mi
experiencia con alguien, pero como comprenderán voy a omitir algunos datos y a
cambiar algunos nombres." Bueno vamos a ver, que coño quieres compartir si de
momento ya nos estás timando con la situación y los personajes. "Mi nombre es
Flipy, no soy muy guapo, pero las tías siempre han Flip_ado con mi instrumento:
más de 20 esplendorosos centímetros de carne capaces de destrozar a la que se
ponga a tiro". No me jodas tronco. Así empezamos muy mal, y encima con esto ya
hay suficiente como para realizar un dossier (en este caso lo podemos llamar
Expediente X, porque su misterio sexual tiene). En primer lugar, somos (je, je,
je) 4 gatos en este mundo los que la tenemos de más de 20 centímetros, y salvo
que algún día aparezca la longitud de tu aparato en el documento nacional de
identidad y repartas fotocopias de tu carnét en la puerta de alguna universidad,
no creo que las tías se te pongan a tiro con esa facilidad. Claro, por eso te
llamas Flipy, ya decía yo. Pero eso sí, también se puede sacar otra conclusión:
Si todos los que escriben relatos porno son picha larga, entonces debe haber
algún gen que nos relacione directamente con la literatura, porque los picha
corta no escriben mucho, y si escriben siempre dicen: "más vale pequeña y
juguetona que …..". Pringaos, que sabréis vosotros pichulines. Ahora, yo acabo
de descubrir mi gen, pero de momento mis relatos no los habéis leído porque
están en el ordenata de mi novia desde hace no sé cuanto a la espera de su visto
bueno. No los publicaré ni en el 2050. En fin, que no me lo trago (joder aquí
tiene un peligro decir estas cosas) y que creo que los que tienen el gen son los
picha corta (yo soy la excepción), pero como les da corte decir: "Soy un picha
corta juguetona…", pues dicen: "Tengo más rabo que la Pantera Rosa, y la que
quiera probarlo que me mande un emilio". Y empezarán a rezar todo lo que sepan
para que no le escriba ninguna.

Luego vienen las tías con las que follan. Auténticas diosas del sexo, que
fornican y maman sin parar. Tienen más baterías que el conejito de Duracell.
¿Dónde se puede comprar algo así?. No jodas. ¿Existen tías así?. ¿Será algún
otro invento de los picha corta?. Pues seguimos: Vas por la calle y de repente
te das cuenta que te has dejado el reloj en casa (aparte de picha corta encima
tontorrón), y a la primera tía que pasa por ahí, que por cierto siempre está
cojonuda e impresionante y sus tetas son de altura, le pides la hora: "Perdona,
¿me puede decir la hora?". Y la señorita amablemente le contesta: "Ni hora ni
ostias, bájate los pantalones aquí mismo que te voy a hacer una mamada que te
vas a cagar. Cabrón". Vamos, vamos, ni en las peores películas porno de Amato
(es que algunos, aunque seamos picha larga, tenemos que consolarnos con ver
pelis porno, que le vamos a hacer). El tío que quiere contenerse dice: "pero,
pero… señorita dígame antes la hora por lo menos, así si hay tiempo pues tardo
más en correrme". "Nada cabrón, tu eliges: o mamada o te doy la hora y te la
cascas cuando llegues al curro". El tío resignado responde: "Pffff, que remedio.
Venga coño, mámamela, porque si seguimos perdiendo el tiempo me va a despedir la
jefa (que también está como un tren y nuestro picha corta se la tira 5 veces
todos los días. Baaaahhh, minucias para nuestro campeón)". En eso que pasa por
allí otra tía, eso sí, muuuucho más impresionante que la anterior, y le dice a
la chica: "Pero como vas a poder tu sola con ese pollón. Déjame a mí también." Y
las dos a chupar como locas. Y porque no pasan más en ese momento, que sino
medio Madrid termina chupándole la minga al artista.

A nuestro picha corta le dan las 12 de la noche, mientras las señoritas maman
y maman, hasta que el tío decide correrse porque se aburre, y ahora viene lo
cojonudo. La chica le puede decir dos cosas: "Vamos cabrón córrete ya que me voy
a tragar toda tu leche. Mmmmmm, siiii, así cabrón, sigue." [Un Kit-Kat, o sea un
paréntesis, (más bien un corchete, pero bueno): Como coño es capaz esa tía de
estar tragándose "los ríos de leche" de nuestro prota, y pronunciar palabra a la
vez. Ni Scully nos resuelve este misterio], o sino puede decir: "Córrete en mi
cara joputa", y en el pelo, y en las cejas. Ala a tomar por culo, que más da… y
eso que están en medio de la calle. Nada. El tío se lo echa todo en la cara y el
pelo, las deja hecha un adefesio, y encima las tías le relamen el capullo hasta
que se lo dejan limpio. Anda pichulin que no te crees tú eso ni harto de vino.
Un picha larga como yo no ha pasado de echárselo en las tetas, y voy que ardes
(y no me quejo. No me puedo imaginar al amor de mi vida (joder que romántico
soy) con toda la cara llena de leche). Eso sí, como se me escape una sola gota
de la zona delimitada, "la he cagao", pero bien cagao: A base de mano izquierda,
mano derecha, durante un mes (por supuesto yo sólo, que coño te habías pensado,
que encima que la mancho la cara me iba a estar matando a pajas durante un mes.
Con lo que les cuesta maquillarse y peinarse, y luego llegas tú y te corres en
su cara. Eso sí claro, porque te lo han pedido ellas, que sino tú nunca lo
hubieses hecho eso). Manda huevos, ¿ehh Trillo?

Pero es que la cosa no se queda ahí. Que va, esto acaba de empezar. Ahora el
picha corta llega a la oficina, y le da los buenos días a la jefa, que por
supuesto lleva una mini-minifalda. En ese mismo momento, la jefa le mira
viciosamente y se empieza a notar como comienza a chorrear por las piernas de lo
excitada que está. Ni las catarátas del Niágara, ni las del Iguazú, ni las
Victoria juntas pueden con estas tías de los relatos que se empapan con darles
los buenos días. Bueno, que os voy a decir, en menos de un minuto está toda la
oficina llena de jugos hasta el techo, y la tía se ha corrido unas 500 veces. Y
eso que nuestro colega ni siquiera la ha tocado. PERO COJONES VAMOS A VER: Con
lo que cuesta que una tía se empape por la excitación, y aquí se mojan más que
cuando se duchan. Esto no es serio. Yo me lo tengo que currar, (y todos
cabrones, pero no lo decís (pichas cortas de mierda)), para conseguir la mitad
de caudal. Y cuando realmente están empapadas, no os vayáis a pensar que habéis
sido vosotros. Que va. Ellas solas se han puesto cachondas con no sé que
historia que les ha pasado por la cabeza, y ahí es cuando nos podemos frotar las
manos (3 veces al año los que tenemos mucha suerte), porque el resto de las
veces: pim, pam y hasta luego Lucas.

Pero bueno, hasta ahora hemos estado hablando de forma genérica, sin hacer
mención a ningún relato en especial. Así que, me autoproclamo el Torquemada del
relato erótico, y más de un picha corta va a Flip_ar (anda como el nombre de
nuestro prota). A la hoguera con los picha corta. Eso sí, voy a ser bueno, y no
voy a decir los nombres de los picha corta que han escrito semejantes tonterías,
pero aquí van algunos ejemplos:

Va un picha corta por el metro, y unos macarras se meten (fíjate que
casualidad) con una chica que va sola en el metro. Llega super picha corta y los
acojona (bueno, según el relato el picha corta llevaba puesto un dodotis, pero
le hecha cojones al asunto): "Brrrrrr, soy picha corta, el Flipy, y si no os
piráis ahora mismo, no sé como me voy a poder follar a esta chica que va sola en
el metro." Los macoquis se piran, y la tía en recompensa le hace la mamada del
siglo y luego se la folla. Tócate los cojones picha corta. No te lo crees tú ni
harto de vino. ¿En qué línea y a qué hora tronco?. Yo monto todos los días en el
metro, y ni de coña me pasan estas cosas. Lo que a mí normalmente me suele
ocurrir es que según entro en el vagón, me acomodo en cualquier asiento
disponible, y de repente me doy cuenta que voy sólo entre cientos de mujeres que
empiezan a mirarme con cara de viciosas. Empiezan a desnudarse, y los ojos
comienzan a salirse de mis orbitas. En eso, que estas salvajes en celo, se
lanzan a por mí, hasta que me dejan en pelotas. Y comienzan a comerme la polla
una tras otra. A todas les doy su ración de leche, y el monstruo que tengo entre
las piernas no desfallece en ningún momento…. "Tin, ton, tin, Próxima parada:
…….", y en eso que me despierto de mi magnífico sueño, y pienso: "Joder, ya
decía yo que esto no le pasaba nunca a un picha larga". Bueno, una vez pudo
pasarme algo, pero ya veréis que mi historia nada tiene que ver con la de los
picha corta: Monté en el metro para irme a mi casa desde la oficina, y según
entro por la puerta, se me queda mirando una tía de arriba abajo. Si fuese un
picha corta diría: "Estaba buenísima, y sus enormes tetas dejaban ver unos
erectos pezones…" Adonde vas picha corta. La tía era más fea que la bruja de
Blancanieves. La muy hija puta no dejaba de mirarme, y yo pasaba de ella
totalmente. Pues mala suerte la mía. Da la puta casualidad que todo el vagón de
metro estaba lleno de gente, y justo se baja en la siguiente parada la anciana
que iba al lado del engendro sexual. Hay que joderse, el único sitio en el que
me puedo sentar es al lado la cosa ésta. La tía me hacía no sé que cosa con los
labios, y me medio invitaba a sentarme a su lado. Pero tía tú estás loca. Ni
aunque fuese el trono real de algún famoso país. Sólo con pensar en tener a esa
salidorra a mi lado, me entrarían ganas de vomitar. Vale, vale, a los picha
corta se les pondría el nabo a 120, y dirían: "La polla no tiene ojos". Lo
siento pero yo en primer lugar tengo novia, y segundo, soy muy exigente para
este tipo de cosas. Los picha corta no tienen mucho que perder (la tienen
pequeña y no la iban a echar de menos), pero si a mí se me cae a cachos, a ver
que hago.

Otro picha corta en acción: Uno que tiene una amiga con un cuerpazo que te
cagas, y de buenas a primeras ella le dice que le puede acompañar a pasar unas
vacaciones en un camping NUDISTA. Lo flipas picha corta. Pero vamos a ver
pringaete, ¿tú crees que las tías van invitando a "amiguetes" a irse de
vacaciones con ellas a un camping nudista ni más ni menos?. Un consejo colega:
Deja las drogas antes de escribir relatos porque fíjate luego en el resultado.
Pero es que la cosa no queda ahí. Que vaaaaaa. Ya veréis, ya veréis. Pues ni más
ni menos que su amiga la nudista tiene otra amiga que también le va la marcha, y
de repente aparece por allí, y ala, todos a follar. Y otros del camping, que
también conoce a la nudista, pues también a follar. Pero chavalote, si todavía
les cuesta ponerse en top-less en la playa, ni más ni menos que te van a
proponer ir a un camping nudista, que más que nudismo se hace follismo, porque
no paráis de follar en todo el día. Hay que joderse.

Y os habéis dado cuenta de todos estos relatos que relatan un viaje a
determinado lugar. A las señoritas, les entra la vorágine sexual el primer día
del viaje, porque en cuanto se llega a la habitación: Todo el mundo a follar.
Vale, vale, entiendo que esos momentos no hay que desperdiciarlos, porque por no
sé que circunstancia, las chicas os "animáis" cuando nos vamos de viaje, y
sinceramente tengo que decir que a mí también me ha ocurrido lo de echar los
mejores polvos el día de llegada al lugar elegido. Pero de ahí, a leer lo que
dice una en un relato de tintes caribeños: Más o menos viene a decir que según
salía del avión, al respirar el aire caribeño, comenzó a mojarse las bragas.
Pero vamos a ver, a ti lo que te pasaba es que te venías meando durante todo el
trayecto, y como la azafata no te dejó entrar al servicio en el último momento,
te lo hiciste encima nada más salir del avión. Nos ha jodido, así se "moja"
cualquiera. Vaya tela.

Si es que no somos serios, y el personal escribe cualquier tontería y se
queda tan a gusto. Pero volvemos a las vacaciones. Después del primer gran polvo
en el primer día de llegada, la mayoría de relatos terminan diciendo lo mismo:
"Y esa fue la primera noche…" o "Continuará…", y luego nunca más se supo. Pichas
cortas a ver si nos enteramos: Una cosa es que a las chicas les emocione lo de
viajar, y el primer día se "descarguen de esa tensión", pero lo de venga polvos
y polvos en los días sucesivos, ni hablar. Por eso nunca más se supo de esos
relatos, y claro, no va a contar que con la pedazo de tía que tiene en la cama
esperándole, se estaba matando a pajas en la ducha. Picha corta, no volviste a
mojar el churro en todas las vacaciones, salvo que la señorita hubiese querido
"descargarse" otra vez. Flipaos…

Bueno picha cortas y acompañantes, os dejo que tengo aquí a cuatro tías
impresionantes debajo de la mesa del ordenador pegándose por comerse mi rabo, y
no es cuestión de fallarlas ahora…

Ya sabéis…..

Continuará… (una mierda)

 

Resumen del relato:
    Un alegato en nombre de los relatos decentes y no de lo que escriben algunos picha corta. La madre que los p….

Sailor Moon: Un futuro diferente (III)

Sailor Moon: Un futuro diferente (III) (19)

La tarde había comenzado a caer cuando la familia Tzukino se preparaba
para abandonar el hotel y el "lago encantado". Todos estaba muy contentos
por aquel viaje, excepto Serena quien permanecía callada y renuente a
cualquier intento de hablar con ella. Por suerte nadie intento presionarla y
así pudieron salir sin incidentes. Cuando llego la hora de partir Serena
no pudo evitar mirar hacia el otro lado del lago, donde Ángel seguramente
disfrutaba del atardecer. Al darse cuenta de su debilidad Serena se puso furiosa
consigo misma y apresuro a la familia a marcharse.

El regreso transcurrió sin mayores sorpresas y casi a las 8pm llegaron
a su casa en la ciudad 10. Desde el tejado Luna los vio llegar y, con preocupación,
noto que la princesa de la luna no parecía más relajada que cuando
se marcharon. Pero tuvo que esperar a que ambas se quedaran a solas para poder
hablar con Serena.

-¿Estas bien?.-pregunto la gata apenas tuvo oportunidad.

-No quiero hablar de eso.-fue la única respuesta que Serena le dio. Durante
los siguientes días las cosas volvieron a la rutina normal. Levantarse,
ir a la escuela, regresar, hacer la tarea, etc. No obstante Serena seguía
muy confundida por lo ocurrido en el lago, el recuerdo de Ángel la perseguía
como un fantasma pero ella lo rechazaba con energía. Una mañana,
estando las calles aún estaba semidesiertas. salvo algunos estudiantes
y personas madrugadoras, Serena corría tratando de llegar a tiempo a
la preparatoria. De pronto, al pasar frente a un estrecho callejón, una
mano salió de la oscuridad y sin miramiento atrapo a la joven por el
brazo. Antes de que Serena pudiera hacer algo aquella mano la jalo dentro del
callejo, con tal fuerza que la chica perdió el equilibrio y cayo al piso.

-¡¿Qué le pasa?!.-grito la joven poniéndose de pie.
De inmediato sus ojos quedaron fijos en la silueta que le cerraba el paso. Le
tomo solo unos segundos reconocer aquella figura, alta y delgada, portando un
impecable uniforme de chofer; y esos ojos verdes que brillaban como los de una
pantera.

-¡Jessi!.- exclamó Serena mirando incrédula a la chofer.
Un escalofrío le corrió por la espalda y sin pensarlo intento
correr hacia el otro lado del callejón. Pero apenas había avanzado
un par de metros se dio cuenta de que otra figura la esperaba en esa dirección.
El corazón de la princesa comenzó a latir con fuerza al reconocer
esa magnifica figura, esa larga cabellera oscura como la misma noche que resaltaba
la palidez del hermoso rostro que enmarcaba; y eso ojos de oro liquido que la
miraban con tal firmeza que la joven sintió que las fuerzas la abandonaban.
-¡Ángel!.- dijo Serena al tiempo que retrocedía.-¿Qué
hacen aquí?… ¿Qué quieren?…- la mujer no le contesto,
simplemente avanzó hacia ella, disfrutando del temor y la sorpresa de
la joven rubia.

Serena siguió retrocediendo, con la vista fija en aquella mujer extraña,
hasta que se tropezó con Jessi, quien la sujeto de las muñecas
dejándola indefensa; la princesa intento liberarse pero la chofer era
demasiado fuerte.-¡Suéltenme!… ¡No pueden hacerme esto!…
¡Déjenme ir!… ¡Auxilio!…- Ángel llego junto a
las dos chicas y miro con fastidio a Serena quien no dejaba de gritar.- ¡Silencio!.-
dijo con firmeza la mujer al tiempo que cruzaba el rostro de la princesa con
un fuerte bofetada para luego volverla a golpear con el revez de la mano. Serena
quedo en silencio, sintiendo que sus mejillas le ardían a causa de los
golpes. Sus ojos azules se llenaron de lagrimas y comenzó a llorar como
una niña asustada.

Sin darle tiempo a nada Ángel tomo la cabeza de Serena entre sus manos
y levantándola beso los labios temblorosos de la joven. La princesa sintió
que sus mejillas le ardían más aún a causa del rubor.

-No.-murmuro Serena mientras intentaba desesperadamente evitar el contacto de
aquella boca roja como la sangre fresca. Pero aquellos ojos la tenían
atrapada, con mucha más fuerza que las manos oscuras de la chofer, y
cuando Ángel dejo que su lengua acariciara los labios cerrados de la
princesa estos se abrieron obedeciendo una voluntad más fuerte que la
de su dueña. Serena sintió como su corazón emprendía
un galope casi doloroso dentro de su pecho, al tiempo que su lengua salía
a recibir a aquel intruso, no como a un invasor sino como a un amo. El cuerpo
de la princesa pareció volverse de piedra, cada músculo y nervio
estaban dormidos, incapaces de responder de hacer algo más que mantenías
a la joven de pie.

Suavemente Ángel se separo de Serena y contemplo el bello rostro de su
víctima, lánguido y temeroso, mientras sonreía cruelmente.
Luego comenzó a acercarse de nuevo, muy lentamente tanto que el tiempo
pareció quedar congelado. Serena la miraba con los ojos muy abierto,
era como ver a la muerte descendiendo sobre ella pero al mismo tiempo una parte
de ella la anhelaba, la esperaba con ansia desde el día de su separación.
Ángel se detuvo a unos centímetros de Serena, dejando que su aliento
frío embriagara los sentidos de la princesa, entonces los párpados
de Serena se cerraron y sus labios temblorosos se lanzaron en busca de los de
Ángel.

Más tarde un estudiante retrazado intento cortar camino por el callejón,
mientras corría su pie tropezó con algo y cayo al suelo.-¡Diablos!.-dijo
mientras se levantaba y sacudía la tierra de su uniforme. Al buscar la
causa de aquel desaguisado sus ojos encontraron una portafolios tirado en el
lugar.

Cuando Serena abrió los ojos estaba sola en una gran habitación,
amueblada al más puro estilo europeo, con pesados muebles de madera,
grandes cuadros adornando las paredes y estatuas sosteniendo relojes o lámparas.
Pero lo que mas le llamo la atención fue el gran espejo que en un marco
dorado dominaba toda la habitación La princesa sentía la cabeza
adolorida, como si hubiera dormido años enteros, lentamente se levanto
y miro de nuevo a su alrededor. Lo último que recordaba eran los labios
ardientes de Ángel sobre su boca. ¿Acaso se había desmayado
por un beso? Aún a ella le pareció ridícula la idea. Pero
antes de que pudiera pensar más en ello la puerta de la habitación
se abrió. Serena se estremeció esperando ver aparecer a Ángel
o a Jessi, pero para su sorpresa quien entro fue una misteriosa enmascarada.
Era una chica de su misma estatura, acaso de su misma edad, llevaba un ajustado
corsé que la hacia verse casi como una avispa, altas botas de cuero brillante
que le llegaban por encima de los muslos, sus pechos lucían libremente
por encima del corsé coronados por areolas rosadas. Pero su rostro estaba
totalmente cubierto por una pesada capucha negra, incluso sus ojos quedaban
ocultos tras dos lentes polarizados.

Serena retrocedió temerosa del aspecto de aquella aparición. Esta
última se limito a hacerle una reverencia y a señalarle una puerta
al otro lado de la habitación. Serena, tras dudarlo un momento, camino
hacia donde la enmascarada le indicaba, con mano temblorosa abrió la
pesada puerta de madera y descubrió que se trataba de un baño
de grandes dimensiones. Con todos sus aditamentos hechos en mármol blanco,
uno de ellos, una gran tina, rebosaba de agua caliente y perfumada.

Serena comprendió lo que se deseaba de ella, pero no estaba dispuesta
a ceder más esta vez.

-No lo haré.-dijo desafiante volviéndose hacía la enmascarada.-¡Lo
que quiero es irme a mi casa!-

La enmascarada no se movió ni respondió. Serena no esperaba esa
respuesta y desconcertada volvió a decir con mayor fuerza.- ¡QUIERO
IRME AHORA!.- misma respuesta. La princesa sintió un escalofrío
corriendo por su espalda, aquella indiferencia era más temible que si
la amenazaran o la golpearan para hacerla obedecer. La doncella vestida de negro
no se movía, solo la miraba fijamente con sus ojos de cristal. Serena
sintió que detrás de esos anteojos alguien la miraba con ternura.
Pero ella estaba decidida y con paso firme empezó a caminar hacia la
puerta de la habitación. A cada paso estaba atenta a las acciones de
la enmascarada, pero esta no se movió ni cuando ella paso a su lado.
Al llegar frente a la puerta, aun abierta, Serena no pudo evitar volverse para
mirar las espaldas de la sirvienta. Por detrás de la mascara le salía
una larga cabellera negra, no tan oscura como la de Ángel, sujeta en
una fuerte y gruesa trenza. La princesa tenia la sensación de que había
algo familiar en aquella chica, pero decidió que no tenia tiempo para
averiguarlo y dio un paso mas hacia afuera de la habitación. Mas cuando
estaba a unos centímetros de umbral una figura le cerro el paso.

-¿Así que sigues dando problemas?- Serena retrocedió asustada
al reconocer a Jessi quien la miraba con fiereza, pero no solo fue su mirada
lo que impresiono a la princesa sino el hecho de que su torso estaba desnudo
dejando ver unos senos pequeños y puntiagudos, cubiertos solamente por
los delgados tirantes que le sostenían los pantalones de su uniforme.
Aún llevaba puestas sus botas de negro charol dándole un aspecto
militar. Jessi entro a la habitación y con un movimiento de su pie cerro
la puerta a su espalda. La princesa comprendió que si quería escapar
tendría que pasar por encima de aquella mujer y entonces tomo una decisión.
Poco le importaba lo que pudiera pasar solo quería irse de aquel lugar.
Así que levanto la mano derecha y grito con todas sus fuerzas.

-¡POR EL PODER DEL CRISTAL LUNAR! ¡TRANSFORMACIÓN!.- de inmediato
el broche en su pecho comenzó a brillar y en segundos las ropas de la
chica cambiaron, gracias a delicadas bandas de seda que la iban vistiendo con
una nueva ropa. Al terminar la figura frente a Jessi tenia puesto un traje similar
al de un marino, con una falda corta y plisada de varios colores y unas grandes
alas de tela sujetas a su cintura. Ya transformada en Sailor Moon Serena se
sintió confiada y desafiante encaro a la chofer. -¡SOY UNA SAILOR
SCOUT QUE LUCHA POR EL AMOR Y LA JUSTICIA!… ¡SOY SAILOR MOON Y TE CASTIGARE
EN EL NOMBRE DE LA LUNA!…- sorprendentemente ni la enmascarada ni Jessi dieron
muestras de asombro, simplemente seguían en su lugar. Esa aptitud desconcertó
a Serena.

-¡Que interesante!.-dijo Jessi sin mayor emoción.-¿Pero
no crees que estamos perdiendo el tiempo?. Mi señora vendrá pronto
y tienes que arreglarte para ella.-

-¡NO LO HARÉ!.-respondió Serena.

-¡Entonces muéstrame que puedes hacer con ese ridículo disfraz!.-
Serena seguía sorprendida, esperaba que al verla transformada Jessi la
dejara ir sin problemas, pero no solo no parecía impresionada sino incluso
burlona ante la revelación de su identidad secreta. Sin embargo, la suerte
ya estaba echada y no le quedo mas remedio que atacar.-¡POR EL PODER DEL
HALO DE LA PRINCESA DE LA LUNA PLATEADA!.-un fuerte resplandor broto del cetro
lunar y por un momento todos quedaron cegados por la luz. Pero cuando esta se
disipo Serena miro sorprendida que Jessi había desaparecido. Aunque eso
significaba su libertad Serena se sintió mal por haber destruido a otro
ser viviente.

Un poco asustada miro a la enmascarada que seguía inmóvil en su
sitio.-Oye.-dijo la princesa acercándose a ella.-¿Por que no vienes
conmigo? ¡Veámonos de aquí!-

-¿Te vas tan pronto?.- Serena sintió que la sangre se congelaba
en sus venas al escuchar la voz de Jessi justo detrás de ella.- Pero
si ahora es mi turno de jugar.- dijo la chofer tomando en sus manos las largas
colas de cabello rubio de la princesa para tirar de ellas con tanta fuerza que
Sailor Moon tuvo que soltar su cetro y sujetar a su ver su cabellera para que
no se desprendiera de su cráneo. En un alarde de fuerza sobrehumana Jessi
lanzo a Serena por el aire y la estrello contra el duro piso de mármol.
Luego la mando de línea contra las paredes derribando varios de los cuadros
adosados en ella. Cuando al fin Jessi la soltó Sailor Moon fue a estrellarse
directamente contra una especie de mesa, colocada a mitad del cuarto, que se
mantuvo firme a pesar del impacto.

Sailor Moon quedo recargada sobre la mesa, adolorida por los golpes, nunca supo
en que momento Jessi apareció frente a ella y tomando sus muñecas
les coloco dos grilletes de oro que la dejaron indefensa.

-¡NOOOOOOO!- grito al tiempo que tiraba desesperadamente de las cadenas
que la inmovilizaban pero su esfuerzo fue en vano y solo le dio tiempo a Jessi
para repetir la operación, ahora con sus tobillos que sujeto del mismo
modo. Dejando a su victima con las piernas abiertas y el trasero levantado.
En ese momento Serena se dio cuenta de que no estaba sobre una mesa sino sobre
una especie de potro, similar a los que se usaban en su clase de gimnasia para
saltar, cuyas patas estaban firmemente sujetas al piso.

-Como lo pensé.-dijo Jessi colocada a espaldas de Serena.-No eres mas
que una inútil que se cree mucho. Pero yo voy a enseñarte a respetar
a mi señora.- por un momento se hizo un pesado silencio en la habitación,
interrumpido solamente por los jadeos de Serena que continuaba tirando de la
cadena que la aprisionaba. De pronto la joven se dio cuenta de que unas manos
extrañas tomaban violentamente los pliegues de su falda para tirar de
ella sin la menor consideración. El sonido de la tela al romperse provoco
un sentimiento de pánico en Serena quien se sintió totalmente
indefensa. Pero lo peor fue cuando sintió el aire sobre la piel de sus
nalgas, señal inequívoca de que Jessi, o la enmascarada, había
roto totalmente su traje de Sailor. Aun así Serena no dijo una palabra,
no quería darles el gusto de oírla suplicar, aunque le intrigaba
terriblemente saber que iba a pasar con ella. Como respondiendo a su pregunta
Jessi se paseo frente a ella riendo cruelmente mientras hacia círculos
en el aire con un fino látigo de cuero negro. Luego volvió a desaparecer
de la vista de la princesa. Serena comprendió lo que venia, un sudor
frió le corrió por todo el cuerpo y espero.

Al fin, por un momento que se le antojo eterno, el chasquido del látigo
rasgando de aire se dejo escuchar en la habitación al tiempo que un dolor
lacerante nacía en su trasero. Serena se estremeció pero apretó
los dientes con fuerza y cerro los ojos para resistir el castigo. Por varios
minutos aquella lucha singular se llevo a cabo, el brazo de Jessi no dejaba
de subir y bajar con fuerza dejando gruesas marcas en la suave piel de la princesa,
cuyas nalgas alcanzaron una tonalidad roja intensa. Curiosamente Jessi no parecía
contrariada por la resistencia de su victima, mas bien lucia divertida y expectante,
solo esperaba el momento propicio para actuar. Sorpresivamente dio un paso hacia
atrás y descargo un nuevo golpe, pero esta vez la trayectoria no lo llevo
sobre las nalgas de Serena, sino hacia el interior de sus muslo abiertos donde
la vara alcanzo los finos labios íntimos de la joven.

-¡AAAAAAYYYYYYY!.-grito Serena sorprendida por aquel cambio de objetivo.
Al primer golpe siguió otro y otro mas todos llegaba certeramente hasta
su sexo que no tardo en hincharse por la fuerza del ataque. -¡AAAAAYYYY!….
¡NOOOOOO!… ¡DETENTE!… ¡POR FAVOR!…. ¡YA NOOOO!….
¡YA NOOOOOOO!…-pero los gemidos y gritos de la princesa solo estimulaban
la crueldad de la mujer que la azotaba. -¡OH!.. ¿Acaso la niña
mala esta arrepentida?.-dijo Jessi disminuyendo un poco la fuerza de los golpes.
Sailor Moon lloraba inconsolablemente sobre el potro.-¡¿LO ESTA?!.-interrogo
de nuevo Jessi soltando un golpe fuerte.

-¡AY!… ¡SI!.-respondió Serena al sentir el látigo
sobre su carne.

-¡¿SI QUE?!-

-¡ESTOY ARREPENTIDA!.-

-¡¿Y QUE DEBE HACER UNA NIÑA MALA QUE SE ARREPIENTE?!.-pregunto
la chofer lanzando un nuevo golpe contra la intimidad de Sailor Moon. Esta dudo
por un momento pero su resistencia al dolor había llegado a su limite
y un golpe final la derroto.

-¡LO SIENTO!.-grito con las fuerzas que le quedaban antes de derrumbarse
sobre el potro. -¡NO VOLVERE A SER MALA!… ¡LO PROMETO!… ¡LO
PROMETO!…-Sailor Moon se derrumbo sobre el potro con el rostro encendido por
el dolor y la vergüenza de su derrota. A sus espaldas Jessi se acerco y
contemplo su obra, las delicadas nalgas de Serena lucían rojas y llenas
de verdugones mientras que su delicado sexo temblaba presa del ardor que la
golpiza le había infundido. Delicadamente la mujer dejo que sus dedos
tocaran la lacerada piel, provocando que su victima brincara por el dolor, tras
los dedos Jessi dejo que toda la palma de sus manos acariciaran la carne caliente,
deleitándose con los espasmos que su toque producía en Serena.
Doblada sobre el potro la princesa de la luna se percato de que su verdugo caía
de rodillas frente a su culo, luego sintió sus manos fuertes apartando
sus adoloridas nalgas y acercando su rostro hacia sus partes intimas.

-¡Mmmmuuuuuu!- gimió cuando la lengua de la mujer empezó
a deslizarse por entre sus destrozadas nalgas para hundirse lentamente entre
los pliegues de su ano, Serena sintió que su culo, caliente por la azotaina,
se abría libremente al paso de la húmeda lengua de Jessi cuyo
rastro de saliva se volvía una fuente de alivio al dolor. La chofer penetraba
cada vez mas profundo dentro se de victima, derribando toda la resistencia que
encontraba a su paso, mientras sus lagos dedos comenzaron a tocar los hinchados
labios de la vulva para abrirlos y encontrar el no menos hinchado clítoris
de Serena para frotarlo cada vez mas fuerte.

-¡Aaaaahhhh!…¡Aaaahhhhhh!…- gemía la princesa al tiempo
que su corazón le saltaba dentro el pecho como un conejo asustado. Sentía
que no podía respirar, que la cabeza le daba vueltas y que el calor que
tenia en el culo se iba extendiendo a todo su cuerpo. Serena no podía
entender como la misma persona que la había lastimado en forma tan cruel
ahora la aliviaba de aquella forma tan… ¿placentera?. Por un momento
experimento un sentimiento de culpa por rendirse de esa manera, pero ya no tenia
animo ni fuerza para resistirse. Inconscientemente relajo su esfínter
permitiendo que Jessi entrara cada vez mas en ella al tiempo que sus caderas
comenzaron un movimiento de suave vaivén que se acompasaba a las arremetidas
de la mujer. Mientras esa maldita lengua seguía hundiéndose implacable
en sus entrañas como una serpiente que no tenia fin provocándole
unas intensar cosquillas que la hacían estremecer, sus pezones respondían
endureciéndose cada vez que sus movimientos los frotaban contra el frió
cuero que cubría el potro.

De pronto la larga lengua de Jessi abandono el ojete de Serena para ser reemplazada
por uno de sus largos dedos. La mujer giro un poco para que su cabeza quedara
entre los muslos abiertos de la princesa donde al instante se concentro en lamer
y frotar los abultados labios íntimos y el palpitante clítoris.
-¡Aaaagggggg!… ¡Agggggg!.- gemía Serena moviendo cada vez
mas rápido las caderas contra el rostro de su victimaria. Pero el tormento
no había terminado para la princesa pues los dedos de Jessi no dejaban
de entrar por su fundamento, primero uno y luego otro hasta que los cinco dedos
estuvieron dentro, entonces empujo son firmeza toda su mano en aquel conducto
que tan cuidadosamente había lubricado. El efecto fue fulminante, las
delicadas paredes del ano protestaron haciendo que un nuevo dolor sacudiera
el cuerpo de Serena, mientras un sudor frió le corría por la espalda,
al tiempo que una espantosa sensación de incomodidad la azotaba. Y lo
peor era que cualquier movimiento solo permitía que aquel invasor se
hundiera mas dentro de ella.

-¡No por favor!…-se atrevió a protestar.-¡Me duele!…
¡Por favor ya basta!…- pidió llorando como una niña. Jessi
no hizo caso a sus suplicas, por el contrario empezó a meter y sacar
su mano del ano de Serena cada vez mas rápido al tiempo que concentraba
toda la atención de su boca en el clítoris de su victima. Poco
a poco el dolor fue pasando y en su lugar Serena sintió nacer una mezcla
de emociones nuevas que la sacudían como una descarga eléctrica,
era como estar al borde de un remolino multicolor cuyo fondo jamás alcanzaría,
entonces no pudo hacer otra cosa que dejarse caer dentro de aquel infierno.
Sus entrañas se abrieron sin control y una hemorragia ardiente broto
de su lacerada vulva hasta los hambrientos labios de Jessi que se bebió
hasta la ultima gota, pero no solo por ahí hubo un escape pues el esfínter
de la princesa también cedió y un caudal de suciedad escapo de
su cuerpo para caer sobre la mujer que estaba debajo.

-Que cerda eres cariño.- fue todo lo que dijo Jessi sin dejar de masturbar
a su víctima que para ese momento se había desmayado.

Cuando Serena abrió los ojos estaba sola y tendida en la gran cama de
la habitación, todo su cuerpo, limpio y perfumado, le dolía horriblemente,
sobre todo sus posaderas que sentía enormes y duras como piedras. La
princesa se envolvió en las frías sabanas de seda, sin atreverse
a hacer el menor movimiento a causa del agudo dolor que le producía el
ano irritado. ¿Que seria después? Era la pregunta que rondaba
por su cabeza. ¿Que seria después?…. Conforme las sabanas de
iban calentando un delicado sopor la invadió hasta caer dormida nuevamente.

Ajena estaba a que, desde uno de los grandes medallones que adornaban las paredes
de la habitación un ojo electrónico la miraba fijamente, transmitiendo
su imagen hasta otra habitación donde Ángel la contemplaba mientras
bebía una copa de vino. A su lado derecho Jessi permanecía arrodillada
sosteniendo una pequeña bandeja donde su señora depositaba la
copa de vez en cuando. Mientras que a su lado izquierdo la enmascarada misteriosa
sostenía una botella de vino y estaba lista para volver a llenar la copa
de su ama.

-Acércate.-le ordeno a chica sin rostro.- Esta se arrodillo junto a ella
sin perder un momento.-Me has demostrado cuanto me amas.- dijo Ángel
acariciando el frío cuero de la mascara.- Ahora yo te daré una
prueba a ti.-con rapidez la señora de la casa desato los cordones que
sujetaban la mascara de cuero y esta cayo la piso. De inmediato Ángel
tomo el rostro de la chica entre sus manos y la beso apasionadamente haciéndola
estremecer. Al separase la joven apoyo la cabeza en el regazo de su señora
mientras esta le abría lentamente las piernas, dejándole el paso
libre hacia su abultado sexo oscuro.

-Solo falta un poco mas… solo un poco mas….-suspiro Ángel antes de
cerrar los ojos para disfrutar de las caricias que su esclava depositaba sobre
su vulva.

CONTINUARA…

AUTOR: "EL MONJE".
Dudas quejas y
sugerencias a: POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Las aventuras de nuestra querida Sailor Moon continuan.

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