Orgías | Tus Relatos Calientes
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Un día poco aburrido

Un día poco aburrido (16)

Era un dia de esos que te aburres de estar en casa y ya no
sabes que hacer y te propuse que saliesemos a algun sitio, tu aunque protestando
me dijiste que si.

Tu como siempre estabas sentado en el sofa y yo mientras me
estaba vistiendo, ¿qué me iba a poner? la verdad es que no sabia asi que fui
sacando cosas del armario, hacia bueno asi que no tendría que abrigarme mucho.

Elegi un vestido blanco que me habia comparado hace poco y
del que tu opinabas que era demasiado sexy para salir a la calle, era muy
cortito con algo de vuelo que al andar hacia un movimento muy sexy pues a veces
se podia ver hasta el liguero, por arriba era muy escotado, asi que decidi
ponerme aquel sujetador que tu me habias comprado, era de esos que te suben los
pechos para arriba y te dejan medio pecho fuera, perfecto para aquel vestido.

Me puse un tanguita tambien blanco muy pequeñito, unas medias
con liguero blancas y brillantes y unas sandalias negras de tiras muy finas y de
tacon alto, estaba muy sexy y provocativa.

Fui hasta donde tu estabas pues aun permanecias sentado en el
sofa y al verme note como te excitabas, pero me dijiste que donde iba asi
vestida que los hombres no me iban a quitar los ojos de encima, yo sonrei y te
pregunte que si acaso no te gustaba, tu me dijiste que si pero que iba a
calentar a muchos.

Te levantastes de sofa y vi como tu polla ya estaba erecta
pues llevabas puesto un chándal y se notaba todo, te dirijiste a mi con
intención de follarme pero yo te dije que esperases que todavía quedaba mucha
noche, aunque protestaste fuiste a la habitación a cambiarte, te dije que no te
pusieras calzoncillos y aunque te estrañaste me hiciste caso y salimos.

Nada mas bajar del coche ya me estaban mirando varios hombres
que estaban en la puerta de un bar , tu los vistes y me dijistes ves a lo que me
referia, yo te conteste dejales que disfruten.

Entramos en otro bar, era de esos en los que siempre hay una
zona mas oscura. Yo me sente en una silla y tu fuiste a pedir la bebida, al
sentarme el vestido se me recogio porque era muy cortito y dejo ver parte del
liguero, en la mesa de al lado habia 3 chicos jóvenes que al vernos entrar ya
murmuraban algo y cuando me sente uno de ellos dijo a los demas os habeis dado
cuenta se le transparenta todo, quien pudiera echarla un polvo.

Yo mire mi vestido y asi era se me transparentaba con la luz
que habia en el local, no me importo e incluso me excito la idea. Cuando
regresaste vistes a aquellos chicos mirándome y me dijiste que si me habia dado
cuenta de que se me transparentaba todo, yo te dije que si pero que no importaba
asi podria ponerles mas calientes, tu que ya salias caliente de casa te pusiste
aun mas.

Yo me levante y me sente en tu rodilla, hasta entonces no te
habias dado cuenta de que llevaba un tanguita diminuto y eso te puso mas
cachondo, me ibas a preguntar que hacia cuando te di un beso en la boca que te
dejo sin aliento, a la vez que tocaba tu polla por encima del pantalón, tu me
dijiste que los chicos nos estaban mirando y yo te dije que no les hicieras
caso.

Segui frotando tu polla y tu metiste tu mano por debajo del
vestido separando un poco el tanguita y tocándome mi coño que estaba humedo, al
notarlo humedo tu polla se puso mas dura y comenzaste a hacer unos movimiento
con la mano que me hicieron jadear.

Mientras los chicos seguían mirándonos y alguno metio su mano
por debajo de la mesa y comenzo a tocarse, se estaban poniendo muy cachondos,
pero cuando fue peor cuando yo me meti debajo de la mesa y saque tu polla del
pantalón, ya que no llevabas nada mas (ahora entendias porque te dije que no te
pusieras calzoncillos) la meti en la boca y empeze a hacete una mamada como a ti
te gustaba, como ya estabas muy cachondo no tardarste en correrte. Yo me levante
y con la cara llena de semen te dije que iba a lavarme, los chicos al verme asi
se pusieron mas cachondos y dos de ellos vienieron detrás de mi.

Yo no me habia dado cuenta de que me seguían y cuando entre
en el baño entraron detrás de mi, yo me quede sin saber que hacer cuando uno de
ellos me dijo no te molestes en lavarte puta ahora me la vas a mamar a mi, yo
que estaba bastante excitada no dije nada solo se la saque del pantalón y
comence a chuparsela, el otro chico se puso detrás de mi y empezo a chuparme el
coño y el culo. Humedecio bien mi culo y me empezo a meter un dedo, luego dos y
asi hasta que note como su polla entraba dentro de mi, me estaba follando el
culo con tal ímpetu que mi tetas se salieron del sujetador y se movían de arriba
abajo, asi estuvimos un rato yo jadeaba de placer.

Oimos la puerta y al mirar vimos como el otro chico estaba
entrando , al vernos asi dijo que el tambien queria participar se bajo los
pantalones y saco una polla enorme, yo nunca la habia visto asi de grande y sin
mas le dije que me la metiera en el coño.

Asi que se tumbo en el suelo y yo me sente encima clavándome
aquella enorme polla, me dolio al principio pero luego disfrutaba como una puta,
otro de ellos se puso detrás de mi y me clavo su polla en mi culo mientras yo se
la mamaba al otro. Gritaba de placer tenia una enorme polla en mi coño y otra en
mi culo y en la boca otra, todos mis agujeros estaban completos. Cuando vieron
que se corrian se levantaron y descargaron todo su semen por mi cuerpo,
diciéndome que ahora tendría que lavarme mas, cosa que a mi no me importaba pues
habia gozado mucho.

Al salir del baño iban hablando de cómo me habian follado y
se encontraron contigo que ibas a buscarme pues tardaba mucho en volver, les
oiste y al entrar en el baño me viste llena de semen por todas partes y te
pusiste muy cachondo al verme.

Sacaste tu polla y me la pusiste delante de la boca y yo te
la chupaba cuando la puerta volvio a abrirse y los tres chicos estaban
mirándonos, sin decir nada sacaron sus pollas y empezaron a masturbarse delante
de mi, yo iba cambiando de una polla a otra chupandolas, tu te pusiste detrás de
mi y empezaste a chuparme todo desde el coño hasta el culo saboreando todos mis
jugos, cuando notaste que estaba muy humeda metiste tu polla en el culo,
mientras los otros tres chicos me tocaban todo lo que querian mientras mamaba
sus pollas.

Te diste cuenta que uno de ellos tenia una polla enorme y le
dijiste que me la metiese por el culo, mientras otro me la metia por el coño, yo
sabia como tenia el chico la polla porque ya la habia tenido en mi coño y
pensaba que no me cabria en el culo.

Un chico se tumbo y me dijiste que me la clavase su polla en
mi coño y que el chico estaba esperando mi culo, yo te dije que la tenia muy
grande y que me iba a doler y tu me contestaste que si era una puta tendría que
dejarme hacer, yo me sente encima de la polla de uno de ellos y el chico clavo
su enorme polla en mi culo, pense que se me iba a romper pero solo fue un rato
porque al momento mi culo se abrio y comenze a disfrutar como una loca, tu te
pusiste delante viendo todo y me metiste tu polla en mi boca, te gustaba ver
como era follada de esa manera y como disfrutaba, veias la enorme polla del
chico clavarse en mi culo, y viste cuando como al sacarla salia de ella un
enorme chorro de semen que me inundo por dentro, a la ver que el otro chico me
levanto y todos vosotros os corristeis encima de mi llenadome de semen por todas
partes, incluso mis sandalias estaban empapadas de semen.

Los chicos se fueron y salimos del baño, a mi me costo
lavarme pues estaba llena de semen por todas partes pero habiamos disfrutado de
aquella tarde, aunque todavía quedaba mas.

Continuara………..

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Resumen del relato:
    Un día que parecia aburrido no lo fue tanto. Metete en la historia y se co-protagonista.

El piercing

El piercing (16)

Todo empezó cuando mi novia me convenció para que la
acompañase a un local donde iban a hacerle un piercing en el ombligo, eso me
gustaba mucho, de hecho yo fui quien la animo a hacerlo. Pero ella me puso como
condición que yo me hiciera un pequeño tatuaje, similar al que ella misma ya
tiene, es algo así como un caballito de mar, lo bueno es que ella lo tiene mas
abajo del ombligo, casi al final del bello de su pubis.

Bueno pues, el caso es que el pasado viernes fuimos a un
lugar que le habían aconsejado donde se hacen tatoos y piercing, allí nos
atendió un tipo con la cabeza rapada y un enorme tatuaje que asomaba por su
cuello y hombros. í‰l fue el que le hizo el piercing en el ombligo, de manera muy
profesional, con mucha asepsia y delicadeza lo que evito que a ella le doliese
demasiado, ni si quiera fue violento cuando le pidió que se quedase en sujetador
para poder trabajar mejor, ya que lo hizo de forma educada y en mi presencia.

Hasta ahí todo fue bien, exceptuando las 7000 pesetas que me
costo la broma, lo peor fue cuando mi novia, muy contenta con su nuevo piercing,
me recordó que ahora me tocaba a mí hacerme el tatuaje, la idea no me agradaba
demasiado, aunque ya sabéis, las mujeres lo consiguen todo, así que accedí.

Yo creía que aquel tipo me haría el tatuaje, pero no fue así,
se disculpo y me dijo que de eso se encargaba otra persona, entonces nos pidió
que pasásemos a la trastienda donde nos atendería una chica.

Bueno, para que contaros, encima una chica, estuve a punto de
huir, de veras, pero el caso es que entre acompañado de mi novia y allí nos
atendió una mujer de unos treinta años, con acento extranjero y el pelo muy
corto, rubio y de punta.

Me hizo gracia su forma de saludarnos, ya que al acercarse
nos dio la mano a ambos y se presento inclinándose un poco. Tenia las cejas
llenas de piercings, así como las orejas, y uno mas en la nariz, además tenia un
precioso tatuaje en el hombro. Hasta que no pasamos a otra sala no pude
distinguir que en su lengua también tenia un piercing. Era extraña, pero
resultaba bastante atractiva y simpática.

Pregunto que para quien era el tatuaje, y mi novia se me
adelanto explicando que era para mí, además le explico donde quería hacérmelo,
por supuesto que era en el mismo sitio donde ella lo tenia, o sea encima del
pubis. Entonces la mujer rubia me pidió que me sentara en una camilla y que me
bajase los vaqueros, de forma natural me dijo que debía depilar un poco la zona
para evitar infecciones y mientras me daba una pequeña toalla me pidió que me
quitase también el slip y dijo que me tapase con ella que enseguida volvía con
el equipo.

Ni os imagináis el corte que pase, mire a mi novia y ella
esbozaba una sonrisa maliciosa, que en verdad a mí me molesto un poco, cuando la
mujer había salido, le dije que pasaba, que me daba corte y que mejor me lo
hacia en otro sitio. Evidentemente ella no accedió, y de forma perversa, me
recordó donde tenia ella su tatuaje, y que si yo tenia otro en el mismo sitio
pues que ambos tendrían un hermanito, y cosas así… lo cierto es que no se como
pero me convenció, y rápidamente me quite el pantalón y me tumbe colocando la
toalla sobre mi slip. Enseguida entro la mujer y se dirigió a mí con una
maquinilla de afeitar y una toallita de esas que usan los bebes, aparto
ligeramente la toalla y tras comprobar que aun tenia los calzoncillos me pidió
por favor que me los quitase, ella se volvió aun con la maquinilla en la mano y
de forma despreocupada empezó a preguntarle a mi novia acerca de que tipo de
tatuaje deseaba para mi, las dos empezaron a hablar y yo, allí en medio
totalmente avergonzado, opte por olvidarme de todo y cubriéndome con la toalla
me quite los slips y volví a taparme lo mejor que pude.

La mujer pregunto entonces sin girarse aun si ya estaba, a lo
que respondí que sí. Entonces sin dejar de hablar con mi novia se coloco a mi
lado y aparto un poco la toalla, dejando al descubierto buena parte de mi bello
que empezó a humedecer con la toallita y a depilar con la maquinilla casi sin
mirarme a la cara, os confieso que estaba muy avergonzado por la situación
aunque ellas se lo tomaban de forma muy natural y ya charlaban como si fuesen
amigas de toda la vida. Cuando acabo de limpiar la zona, me coloco de nuevo la
toalla y cogió de un bote un poco de algodón y tras humedecerlo con alcohol me
volvió a retirar la toalla el espacio justo para desinfectar la zona, lo cierto
es que ya estaba menos nervioso e incluso empecé a participar en la
conversación, todo era muy profesional y serio.

La cosa empezó a complicarse cuando la mujer pregunto a mi
novia acerca del modelo exacto que debía tatuarme, ella ni corta ni perezosa se
desabrocho el vaquero y bajándolo un poco junto con sus braguitas le mostró el
maldito caballito de mar a la tatuadora, esta se acerco a observarlo, y comento
que era un buen trabajo y que no seria difícil hacer otro similar, para colmo le
sugirió a mi novia que comparase su tatuaje con otro que ella misma tenia en su
cuerpo y para mi desesperación se desabrocho también el pantalón y lo bajo hasta
descubrir todo su culo que vestido con un escueto tanga estaba decorado con un
precioso tatuaje de una rosa, pero no era ese el tatuaje que ella deseaba
mostrarle a mi novia, sino otro que tenia también en la parte delantera mucho
mas abajo que ella, casi a la altura de las ingles.

Mi novia con la máxima naturalidad del mundo, se agacho un
poco para observar el tatuaje que resulto ser también un caballito de mar pero
algo más grande y de colores, para facilitarle la observación la tatuadora
aparto casi hasta la mitad su negro tanga, dejándonos ver que a ella también le
gustaba depilarse donde antes acababa de hacer conmigo. Sin mas las dos se
volvieron a vestir casi olvidándose de mi presencia, y continuaron charlando
mientras la tatuadora se colocaba unos guantes de látex y cogía uno de los
instrumentos que antes había traído, fue entonces, en ese preciso momento cuando
las dos se giraron hacia mí, para comenzar con el tatuaje, y evidentemente,
hacia rato que había pasado lo que tenia que pasar, la toalla que me cubría
había experimentado una considerable elevación en su parte central, que dadas
las circunstancias yo no pude evitar ni mucho menos ocultar a la mirada de las
dos chicas. Os puedo asegurar que los tres nos quedamos mudos por un momento, yo
completamente colorado, y con ganas de que me tragase la tierra, y ellas dos se
quedaron mirando hasta que se miraron entre sí, y empezaron a reír cuando mi
novia dijo: anda, mira este.

La situación era de lo más bochornosa, aunque ambas se lo
tomaban a broma, empezaron a reír y a susurrarse algo en el oído, cuando la
mujer dejo su equipo sobre la mesa y se dispuso a abandonar el cuarto,
dirigiéndose a mí y diciendo: Perdona que nos hayamos reído, es normal, no te
preocupes, anda volveré en 10 minutos, a ver si para entonces te has "relajado"-
y mirando a mi novia añadió: – si quieres tu le ayudas- y ambas volvieron a
sonreír.

Yo no sabia que decir, cuando nos quedamos a solas me
disculpe con mi novia, la que afortunadamente se lo tomo todo de buena forma, y
esperamos un rato a que se bajase mi "problema" algo realmente complicado, sobre
todo cada vez que recordaba el ultimo comentario de la tatuadora.

Al cabo de un rato mi novia llamo a la mujer y esta entro,
poniéndose de nuevo los guantes de látex, y disculpándose otra vez por las risas
de antes. Sin mas preámbulos se dirigió a mí y apartando ligeramente la toalla
empezó su trabajo, lo cierto es que el dolor que sentía en la zona, evito por un
momento que pudiese pensar en otra cosa y quizás eso evito males peores. Las dos
chicas empezaron a charlar mientras yo era sometido a esa tortura cuando las muy
malvadas empezaron a hablar acerca de los lugares del cuerpo donde se hacían los
tatuajes y piercing, la tatuadora comentaba que ella había hecho tatuajes en
todos los lugares del cuerpo y que conocía casos de chicos con el pene tatuado,
además añadió que la gente pedía piercings en lugares como en los pezones, la
base del pene e incluso el clítoris argumentando extrañas virtudes sexuales
derivadas de la estratégica colocación de esos pendientes,
de echo,- añadió,- un piercing como el que yo llevo en la lengua dicen que
excita mucho a los chicos el practicar sexo oral-
Os aseguro que cuando oí eso, se me olvido el dolor del tatuaje, e incluso la
dirección de mi casa, me apreté los labios intentando evitar lo inevitable e
intente repetir la tabla del 12 para olvidarme de todo, pero la misteriosa
toalla volvió a elevarse de nuevo ante la mirada de ambas conversadoras.

Yo las mire como pidiendo excusas y ellas de nuevo se miraron
sonriendo y moviendo la cabeza.

_EH, o te calmas un poco o no puedo continuar con mi trabajo-
dijo comprensivamente la mujer,
-Lo siento, de veras, ….- dije yo mientras miraba a mi novia buscando su
reacción.

La chica volvió a dejar el instrumento sobre la mesa y miro a
mi novia diciendo:
- oye, lo de antes lo dije en serio, no es la primera vez que me ocurre, si
quieres me voy y le ayudas a desahogarse, nena, seguro que sabes como-
No podía creer lo que me pasaba, yo allí como un pelele, con la erección mas
grande de mi vida y ellas hablando de cómo debía de "calmarme"
Entonces mi novia me miro, ya sin sonrisas en su cara, y sin dejar de hacerlo
dijo:
No en serio, quizás es mejor que no te vayas, de veras no importa-
¿pero que esta diciendo esta tía? Pensé-
entonces la tatuadora se levanto y se dirigió a la puerta.

Por fin alguien con sentido común, pensé entonces.

Pero para mi sorpresa no salió del cuarto, sino que cerro el
pestillo y se volvió echando el brazo sobre el hombro de mi novia mientras ambas
me miraban, supongo con la cara de gilipollas mas grande que he puesto en mi
vida y con la toalla aun mas alta que mi vergí¼enza.

La tatuadora se dirigió a mi novia y dijo:
Bueno, bueno, este chico es muy travieso, a ver si se nos ocurre algo para
calmarle y poder terminar mi trabajo.

Os aseguro que no podía creer lo que me estaba pasando, y
menos aun la actitud de mi chica,, que parecía estar disfrutando con la
situación desde luego bastante mas que yo. (al menos hasta entonces)
Entonces la tatuadora se acerco a mi y aun con el guante de látex en la mano la
coloco sobre la delatora toalla, apretándome donde mas lo necesitaba.

_Ven nena- tu chico necesita una mano….

Mi novia se acerco, como hipnotizada, no decía nada, solo se
acerco y observo como ella retiro la toalla dejando al descubierto mi pene.

Para ese entonces yo deje de estar nervioso o avergonzado, y
decidí en un acto del que nunca me arrepentiré, estar totalmente en silencio y
dejarme hacer todo lo que fuese.

Sentí la mano de la tatuadora posarse de nuevo sobre mi, y
era ella sin duda, debido al tacto del guante, y en un par de segundos ya estaba
moviendo lentamente el objeto de tanta polémica. Yo eche mi cabeza hacia atrás y
cerré los ojos. Ellas sabrían lo que están haciendo.

La tatuadora le decía a mi chica que observase de cerca lo
que estaba haciendo ,que era una chica afortunada, y cosas así.

A mi novia no la escuchaba de hablar, hasta que supe lo que
estaba haciendo: Al notar unos húmedos labios rodeando mi glande levante la
vista y la vi agachada sobre mi.

Era increíble! Mi novia haciéndome eso, delante de otra
mujer, que además no paraba de movérmela con su mano enguantada….

Os aseguro que creí morir, y extendí una mano para ver lo que
podía tocar, pero al parecer yo no estaba invitado a esa fiesta, la mujer aparto
mi mano y me dijo que no con la mirada.

Yo por supuesto, volví a cerrar los ojos y a dejarme
llevar…

Era fantástico, estaba a punto de… cuando sentí una extraña
sensación en mi pene, era algo frío que me lo recorría lentamente, mire entonces
y descubrí que ahora era la tatuadora la que estaba haciéndome la felación
mientras mi novia no dejaba de mirarla a escasos centímetros de mi . Recordé
entonces lo del piercing en la lengua, y os puedo asegurar que me volvía loco
sentirlo rodeándome, subiendo y bajando cada vez mas rápido. Eso fue demasiado
para mi, y empecé a mostrar evidentes signos de que el trabajo de ambas estaba a
punto de tener éxito.

La Tatuadora lo noto enseguida y aparto su boca, eso si, sin
dejar de mover su mano… con asombrosa facilidad se cambio de mano y alcanzo un
pequeño recipiente de la mesa de al lado. Para aquel entonces yo estaba
empezando a acabar y…. con la ayuda de una segunda mano, creo que de mi novia
me volcaron el pene haciendo que eyaculara sobre el platito, Fue increíble….
las dos seguían moviendo sus manos lentamente y yo no dejaba de correrme…
mientras me retorcía agradeciendo a la providencia la idea de hacerme un
tatuaje. Cuando me calme un poco me incorpore ciertamente agradecido, y antes de
poder decir nada… descubrí a mi novia mirándonos a mi y a la tatuadora,
mientras esta sujetaba el platito con su enguantada mano. Creía que todo había
terminado, y como digo me sentía enormemente afortunado, pero lo que realmente
me dejo de piedra, fue cuando la mujer se dirigió a la mesa con el platito en el
que había recogido mi semen y lo coloco quitándose los guantes y dirigiéndose a
mi dijo:

Eh, atento a esto- se dirigió a mi novia sujetándola
suavemente por el cuello y acercándola hasta la mesa, allí la hizo agacharse
hasta el platito y…. nunca pensé que lo haría me miro y saco su lengua
empezando a lamer en el platito como si fuese una gatita, eso fue demasiado…
era lo mas caliente que había vivido en mi vida, mi novia estaba tan excitada y
a la vez sometida por la otra mujer que me pareció increíble… lamía el platito
como si viniese del desierto… pero lo mas fuerte fue cuando la tatuadora se
agacho a su lado y empezó también a sacar su lengua mostrando a cada lamida su
piercing lleno de semen…. Al acabar el platito, la mujer sujeto a mi chica por
el cuello y le metió la lengua hasta fundirse en un caliente intercambio de
fluidos.

Sin mas la mujer se levanto, volvió a ponerse unos guantes y esta vez sin
protegerme con toalla prosiguió con el tatuaje mientras me contaba cosas de su
trabajo como si nada hubiese ocurrido. Yo miraba a mi chica que estaba como
extasiada, ahora era ella la avergonzada y casi no hablo hasta que nos fuimos.
Al acabar nos despedimos los tres con un casto beso en la mejilla, y yo le
agradecí su trabajo, sin especificar a cual me refería…

Al salir a la tienda me acerque al tipo para pagarle, mi
novia salió fuera a esperar, casi sin decir nada, pregunte por la cuenta, y casi
me desmayo cuando la tatuadora sale y se abraza al calvo sin dejar de mirarme a
los ojos, y le susurra algo al oído. El tipo se puso mas serio y se dirigió a mi
diciendo: son 20.000 pesetas

Joder, me dijiste que me costaría unas 7 mil. No?

Entonces el tipo se incorporo sobre el mostrador y
acercándose a mi oído me dijo:

- No te pases niñato! Que aun me quedo corto con el favor que
te hemos hecho!

Entonces no comprendí, pero decidir pagar con mi tarjeta y
retirarme prudentemente de ese local, creía que ya podía irme cuando mi novia
entra de nuevo a la tienda y me dice en voz alta:

- Cariño, pregunta el precio y pide hora para otro día, he
decidido hacerme un piercing en la lengua.

Entonces me volví a sentir un poco estúpido por un momento,
porque todos empezaron a reír hasta que finalmente yo me uní a ellos…

 

Resumen del relato:
    Acude con su novia a una tienda donde hacen piercings y tatuajes… aunque se pueden hacer otras cosas.

Mi gran polvo con una brasileña

Mi gran polvo con una brasileña (16)

Antes de comenzar mi relato, decir que voy a omitir varios
puntos y sobre
todo no voy a utilizar los nombres originales, para que mi experiencia y la
de las personas que participan, siga siendo un secreto el cual solo
conocemos nosotros.

En toda mi vida, desde que tengo razón de ser, siempre me han
atraído
muchísimo las negras y mulatas. Pero nunca había tenido la oportunidad de
mantener ningún tipo de relación sexual con una de estas mujeres, siempre mi
pareja ha sido de etnia blanca, pero nunca morena de piel, siempre muy
claras de piel y el pelo lo más oscuro ha sido castaño claro.

Llego el día que conocí a una muchacha, que aunque pelirroja
de piel muy
blanca y cuerpo escultural, no me llenaba por completo. Pero esta a su vez
tenia una amiga que era brasileña (a partir de ahora la llamare Lidia), mi
chica era muy celosa y más aun sabiendo que a mí me encantaban las mujeres
oscuras.

Lidia era preciosa, tenia unos labios gruesos, unos ojos
grandes, una cara
preciosa, su cuerpo era esbelto y de muy bonitas formas. Como toda
brasileña, su pecho no era grande, pero si estaba muy bien puesto, pero lo
que más me llamaba la atención de ella era ese precioso culito respingon que
se gastaba. Yo estaba deseando hacer locuras con ella, ya que a ella parecía
gustarle mucho las pollas. Todos mis amigos se la tiraron y me hacían rabiar
contándome la forma de la cual se la habían follado. Ya no podía soportarlo
mas, tenia que hacerlo con aquella cacho de puta. Una noche, tras pensarlo
mucho, decidí que se lo contaría a mi novia y le pediría ayuda a ella para
tirarmela, ya que Lidia era bisexual y por lo que se podía ver le encantaba
mi novia, ya que se la comía con los ojos y siempre aprovechaba cualquier
ocasión para sentarse cerca de ella o para propinarle algún roce
fortuito. Al día siguiente me arme de valor y decidí hablar
con mi novia sobre este tema.

- Sonia tras mucho pensarlo y debido a la confianza que ya
tenemos tú y yo
después de 1 año de noviazgo, voy a contarte una cosa y a pedirte un favor,
pero por favor te pido que no me contestes nada hasta el final. Mira como
sabes a mí de siempre me han gustado mucho las mujeres negras o simplemente
conque hayan sido morenas de piel me han excitado mucho. Yo por desgracia
siempre he tenido novias de tez blanca y nada que ver con una mujer negra.

Tú eres muy bonita y me encanta tu cuerpo, pero el cuerpo de
tu amiga Lidia
me fascina, posiblemente esto te violente un poco, pero quiero follarmela y
la única forma que se me ha ocurrido es follarmela contigo, ya que como
sabrás Lidia es bisexual y por su forma de actuar estará muy de acuerdo en
que yo se la meta mientras te come tu lindo chochito rubio. Que te parece?,
estas dispuesta a ayudarme?.

- Ha ayudarte?!, lo que voy ha hacer es partirte la cara hijo
de puta!, sal
de mi cama cabronazo!, no quiero volver a verte.

Las cosas no me fueron muy bien y encima seguro que después
de este mosqueo
mi novia no volvería ha hablarme y perderla era lo ultimo que yo quería,
porque es una chica maravillosa, solo que no entendía que Lidia iba a poder
darme cosas que ella no podía darme. Con la cabeza baja y triste me dirigí
hacia el pub donde todas las tardes nos reuníamos los amigos. Allí estaba
Lidia, tomando café y riéndose como siempre. Me dirigí hacia la barra, pedí
y luego me fui y me senté en la mesa con mis amigos y amigas. Lidia se
percato de que estaba triste y como es muy buena amiga, se acerco a mí para
consolarme.

- Que té pasa?, Dónde esta Vero?, os habéis peleado?.

- Si, nos hemos peleado, ella esta en su casa, estábamos en
la cama y me
echo. He sido tonto.

- Por que?
- Aquí no puedo hablar sobre ese tema.

- Quieres que vayamos a un sitio más tranquilo?
- Si quieres podemos ir a mi casa, mis padres trabajan y estamos solos, allí
estaremos tranquilos.

- De acuerdo vayamos entonces.

No me lo podía creer sin planearlo había quedado a solas con
esa negrita que
quería follarme desde hacia bastante tiempo. Llegamos a mi casa y le dije a
Lidia que se acomodara, se sentó en el sofá.

- Quieres tomar algo Lidia?
- No gracias, siéntate a mi lado y me cuentas lo que ha pasado

No sabia que hacer si contarle toda la verdad y que ella se
fuera cabreada
conmigo o arriesgarme y con suerte echar un polvazo.

- Pues estaba en casa de Vero, estábamos en su cama desnudos
los dos, yo
estaba totalmente empalmado, debido a la excitación le comente algo.

- Me lo puedes contar también a mí, puedes confiar en mi.

- Bien, para empezar a mí desde siempre las mujeres negras me
han encantado,
siempre he querido hacerlo con alguna, pero siempre mis novias han sido
rubias, ni siquiera han estado bronceadas, siempre muy blanquitas de piel
como es el caso de Vero. Al conocerte y saber de tus sesiones de sexo con la
gente de la cuadrilla, he estado deseando follarte, pero no sabia como y
como sé que eres bisexual y te gusta Vero, pues le pedí que participara en
una sesión de sexo conmigo y contigo a la vez. Pero a ella no le sentó nada
bien y me ha echado a la puerta, jodido porque seguramente la pierda, jodido
porque me estaba acariciando la polla de una forma encantadora y me he
quedado totalmente empalmado y lo peor de todo, jodido por que mi plan para
hacerlo contigo se ha ido a tomar por el culo.

- Vaya no sabia que querías hacértelo conmigo, siempre he
visto como me
mirabas de arriba a bajo y nunca sospeche de tus piropos ni de tus sonrisas.

Pero ahora que lo sé, quiero que sepas que no tienes porque
hacer nada mas
que estar a solas para follar conmigo porque te ves muy lindo.

Mientras decía esto ultimo dirigía su mano hacia mi paquete
acariciándolo.

No lo podía creer mi sueño se iba ha hacer realidad. En un
momento estábamos
desnudos los dos, en el sofá, me recostó y bajando su cabeza, dirigió su
boca hacia mi colorado glande, dándole un lengí¼etazo, que me produjo un
placer infinito. Empezó a mamar a un ritmo frenético y con una de sus manos
acariciaba mis pelotas. De repente sonó el timbre.

- ¡¡¡¡RINGGGGGGGGG!!!!
- Me cago en la puta!

Fui a la puerta sin taparme, porque no tenia la cabeza para
pensar. Era uno
de mis amigos con su novia, ella al verme se asusto, pero él dirigió su
mirada para dentro de la casa y pudo ver a Lidia desnuda. Al ver esto cogió
a su novia del brazo y entraron para adentro, antes de que me diera la
vuelta ya estaba desnudo y de un tirón rompió el diminuto vestido que tapaba
los secretos de su novia. Tenia un cuerpo precioso. Llevaba un sujetador de
encaje precioso que apresure a quitarle mientras a su novio le estabas
propiciando una mamada de ensueño en su largo falo. Aly (así llamare a la
novia de mi amigo) empezó a reaccionar y mientras yo pegaba mas mi cuerpo
para quitar el sujetador y besar su cuello, ella cogió mi polla con las dos
manos y empezó a subir y a bajarlas, estaba en el limbo. Carlos cogió a
Lidia y la llevo hacia el sofá, le chupo el conejo y tras frotarle varias
veces el nabo por su linda raja, se apresuro a metersela. Yo quite el
diminuto tanga a su novia y dándole la vuelta, me arrodille y empecé a
comerle el culo.

- ¡¡¡¡RINGGGGGGG!!!!

Todos los presentes allí pararon sus tareas. Carlos no saco
su polla del coño
de Lidia y yo con las prisas, tampoco me tape, abrí la puerta y sorpresa,
era mi novia!. Joder la había liado, ahora si que estaba muerto, pero por el
contrario muy tranquila, me empujo hacia el interior, cerro la puerta tras
suyo y arrodillándose empezó a comérmela. Joder era increíble lo que me
estaba pasando, pero estaba pasando de verdad. Aly se acerco a nosotros,
mientras su novio follaba con gran frenesí a Lidia. Estaba deseoso de follar
el culo de Lidia, pero no tenia prisa, tenia toda la tarde. Aly desnudo en
un momento a mi novia y situándose entre sus pierna empezó a comerle el coño
a Vero que empezó a comerme la polla con mayor fuerza seguro que por el
gusto que ella sentía en su sexo. Un gran gemido señalo el momento de la
corrida de Carlos, la saco y Lidia se apresuro a limpiarle la punta de los
restos de semen. Yo aparte a mi novia para que para su tarea y ella y Aly
empezaron con un lindo 69. Yo me acerque a donde estaban Carlos y Lidia,
quitando a Carlos le dije a Lidia

- Tu y yo tenemos algo pendiente
- Follame papito

Llame a Vero y le ordene que lubricara el culo de la futura
poseedora de mi
polla, vero me ordeno al momento, no pude resistir metersela al ver tan
lindo chochito rubio al descubierto. Se la clave de una embestida y empecé
un bombeo muy rápido, esto duró unos 4 minutos, hasta que no aguante mas, la
saque como pude y me corrí por toda la longitud de la espalda de Vero,
aparte a esta del culo de Lidia, le pedí que me limpiara los restos de semen
después de haberla follado, a lo que accedió con mucho agrado y le ordene
que en cuanto empezara a follarme a Lidia me chupara los cojones. Cogí la
mano de Lidia y la dirigí a mi nabo para que lo pusiera a tono, que no tardo
mucho en obedecer y recobrar el vigor que tenia al empezar con la orgía.

Puse la punta en la entrada del culo de Lidia y empuje
progresivamente. OH
dios que placer me recorre con solo acordarme de aquella penetración anal!,
no tarde en sentir la lengua de Vero jugueteando por mis huevos, que
chocaban locamente contra el inicio de los glúteos de mí sodomizada Lidia.

Ordene a Vero que se fuera con Oscar y Aly que quería follar
a solas a
semejante puta que tenia empalada en esos instantes por el culo.

Una vez nos quedamos a solas, le pedí a Lidia que se
levantara del sofá, que
ahora le tocaba a ella marcar el ritmo. Me senté en el sofá, cogí mi rabo
por la base apuntando al cielo, Lidia se acomodo para sentarse en el, y poco
a poco fue clavándosela por el culo, yo le cogí sus lindos pechos y los
masajeé mientras ella daba saltos sobre mi tieso capullo. Después de unos
instantes no pude aguantar mas y dando un fuerte grito descargue toda mi
munición blanca dentro del culo de Lidia. Se aparto de mí y se fue hacia el
trío, yo quede tendido en el sofá, con una risa estúpida, Vero se acerco a
mí, limpió los restos de semen de mi capullo y sonriéndome me dio un beso.

- De verdad creías que te iba a dejar solo en un polvo de tal
magnitud?

Desde aquella vez no he probado un culo tan rico como el que
tenia aquella
Brasileña guarra.

Si quieres hablar conmigo me puedes escribir a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Las negras y las mulatas siempre han sido su pasión, pero nunca pudo estrenarse con una… hasta hoy… y además en compañia.

Afortunado Reencuentro (I)

Afortunado Reencuentro (I) (16)

Capítulo (I)

- Le dije al imbécil del camarero que no quería hielo en la
Coca-Cola, porque después se pone aguado; si no fuera por que está tan bueno, me
quejaría; pero más vale que no le diga nada.

Porque, no se sabe, yo aquí en esta maravillosa piscina del
fantástico hotel Paraíso-Mar, en plena costa del sol, con una temperatura muy
agradable, mientras mi marido se recorre las sucursales de todos los Bancos de
la provincia para actualizar no se qué de los ordenadores, definitivamente, fue
una buena idea venirme con él. Echar un buen polvo en un hotel, siempre me trae
buenos recuerdos.

Joder, no me había dado cuenta, pero el camarero imbécil no
hace más que sonreírme. Mola cantidad el tío, igual que los camareros de mi
ciudad, esto sólo se ve aquí, cachas, guapo, tiene que ser modelo seguro seguro,
porque vamos, lo menos el metro ochenta lo tiene, y esos ojos verdes, con ese
pelo moreno, con su rallita en el centro; me recuerda su peinado a ese actor de
telenovelas, ¿como se llamaba?. Carlos Alfredo, pero eso en la película, en
realidad se llamaba, se llamaba …

Fernando Carrillo, eso es. ¡ Hostias, viene directo para acá!
, ¿que hago? , ¿dónde miro?.

- Su cuenta, señorita.

- Pero si no la he pedido.

- Si pero es que ahora termino mi turno, y tengo que dejar
mis ventas cobradas. Si fuera tan amable…

- De acuerdo, tome, y quédese con el cambio.(Y conmigo, si
quieres).

- Perdón, decía …

- No, nada, pensaba en voz alta.

- Bien, gracias.

- De nada. (Desde luego Laura, eres tonta. Soy tonta. Lo sé.
Todo me lo imagino, lo pienso, fantaseo, y después, nada. No soy capaz de
empezar nada. Mi marido Alberto no vuelve hasta las cinco de la tarde. Tengo una
habitación con aire acondicionado esperando y un tío macizo de caramelo). Además
si Alberto volviera antes, seguro que se apuntaría, con lo que le gusta estas
movidas.

Por cierto le he dado quinientas pesetas y no se ni cuanto
era la Coca-Cola. ¿Qué es esto que está escrito a bolígrafo detrás de la cuenta?

Si quieres pasar un rato inolvidable conmigo, te espero en la
habitación 969. Firmado: tu camarero particular, Jesús.

Madre mía, me lo ha propuesto. Me espera en su habitación,
hasta el número de la habitación está bien. Y su nombre, no podía ser para
menos, Jesús, ¡ tiene que hacer milagros !

Bueno, pues no me lo pienso más, allá voy.

Capítulo II

Habitación 967… 968…969 ¡ ésta es !.

Toc, toc, toc.

- ¡Pasa! ¡ Está abierto ! – respondió una voz desde dentro.

- Hola, yo … –

Pero no me dio tiempo de decir nada más. Estaba detrás de la
puerta esperándome, él estaba seguro de que iba a venir. Lo tenía todo bien
preparado, la de veces que tiene que haber hecho esto antes, pero no me importa,
ahora es mío y lo voy a aprovechar hasta dejarlo seco.

Me apretó contra él y comenzó a besarme. De una forma
sobrehumana, con toda la pasión del mundo. Sentía su lengua muy caliente
entrando y saliendo, recorriendo todos los ángulos y curvas de mi boca. Me llevó
en peso hacia la cama, me depósito con seguridad y firmeza sobre las sábanas de
satén negro que estaban frescas, con un agradable olor a colonia varonil que me
sonaba.

Se acostó encima mía. A pesar de su enorme altura y de su
fornido musculosidad, no noté su peso fuera de lo normal, sabía como ponerse.
Llevaba una especie de bata de seda, también negra, abierta por el centro, pues
no llevaba puesto el cinturón, dejándose ver bajo ella unos slips de color rojo
apasionado en el que se marcaba la figura de su miembro viril, una hermosa y
bien proporcionada polla. En décimas de segundos se me ocurrieron infinidad de
cosas para hacer con esa maravilla, a cual más pornográfica.

Al tirarse sobre mí, automáticamente abrí las piernas, como
si hubiera hecho saltar ese resorte que tenemos las mujeres que se nos abren las
piernas al momento, o nunca si no lo deseamos.

Simplemente me había quitado el pareo dejándome en bikini, y
ahora sentía esa maravilla entre mis piernas, todavía interpo niéndose entre
nosotros mi prenda de baño y sus slips. Saqué fuerzas de dentro de mí, me
revolví y lo tiré a la cama.

Allí estaba esa hermosura, me tiré encima de él y comencé a
comerle el cuello, bajando por su rígido y terso pecho, pasando por el marcado
abdomen, y terminando quitándole su prenda interior con la boca, mientras él
solo alzaba un poco la cabeza para ver que ocurría en su parte baja.

Cuando le quité su prenda más íntima, quedó a la vista una
polla como nunca había visto, (y eso que había visto más de una), era como las
de las películas que veo con Alberto, grande, pero sobre todo muy bonita y muy
muy apetitosa. El capullo, estaba rojo brillante por el reflejo de la luz sobre
el líquido transparente que le comenzaba a salir, presumiblemente desde hacía ya
algún tiempo. Sin pensármelo, me abalancé sobre ella con un deseo desmesurado
queriéndola devorarla.

Tenía el tamaño justo para mi boca, ni grande ni pequeña,
cuando mamo una polla, me justa que no sea ni tan pequeña como la del chico ese
que desvirgué con diecisiete años, Toni, que me metí en la boca hasta los
huevos, y que cuando se corrió casi pierde el sentido, ni tampoco tan gorda como
la del novio de mi amiga Luci, que se me antojó comérsela mientras ella se
duchaba y su novio y yo la esperábamos en el salón. Era tan gorda que tenía que
forzar la boca para que entrara, para cuando se corrió parecía la Fontana de
Trevi, y tuve que tragármelo por no mancharle el sofá nuevo. Después de todo
estaba bueno, y era un alimento con pura energía. Total, Luci nunca llego a
enterarse de nada.

Pero ésta está en su tamaño justo, y es preciosa para el
sabor y el tacto. Mientras se la comía, me dio por mirarle a la cara, tenía los
ojos cerrados, apretados con fuerza, mientras se mordía el labio inferior por el
placer con tal fuerza como para sangrar.

No me había fijado, pero la cama no era como la del resto del
hotel, era con la cabecera de barrotes, en un tono negro azabache brillante.
Estaba asido con fuerza a dos de las barras, marcándoseles los músculos de los
brazos, como si de un dibujo de anatomía se tratara, bíceps, tríceps, etc. Pero
el músculo que yo quería lo tenía entre mis manos, en mi boca, y lo hacía subir
a bajar, abrirse y cerrarse dentro de mi boca. A cada movimiento que yo hacía,
el respondía con una sacudida de placer que le inundaba todo el cuerpo, moviendo
incluso la cama.

Cuando alcé la cabeza, para dejar de chupársela y cambiar a
otra cosa, puso cada mano a cada lado de mi cabeza y empezó a desplazarla arriba
y abajo, llegándome la punta hasta los confines de mi garganta. En un principio,
quise resistirme, pero me gustaba, me gustaba mucho. Sabía que él quería
correrse así, en mi boca. Yo estaba muy caliente, sentía como estaba de
lubricado mi coño. Estaba a punto de correrme y no me había hecho nada.
Entonces, pasé mi mano hacia abajo, estaba en una postura muy buena, el acostado
boca arriba, y yo a cuatro patas entre sus piernas abiertas comiéndosela, así
que empecé a tocarme el clítoris, a rozarme.

El primer roce fue una auténtica oleada de placer, pues no me
esperaba ni mi propia mano. Solo tenía que tocarme un poco, estaba muy caliente,
apunto de correrme.

- Así, así,- decía Jesús entre jadeos, lo cual me ponía cada
vez más caliente.

Hay que ver como aguanta este tío, llevo diez minutos
comiéndosela y no se corre, me gusta, pero me voy a correr ya, ya no puedo más.
¡ Quería que se corriera ahora ! ¡Quería sentir su líquido caliente en mi boca !
¡ Corrernos los dos a la vez !

- ¡¡ Me corro !! – grité.

Y parece que lo entendió. Empezó a jadear más fuerte,
convirtiéndose tal jadeo en un grito ahogado por el placer. Empezó a manar el
líquido tan preciado mientras me corría y gritaba al unísono con él. Comencé a
tragármelo, pero no daba a bastos con tal cantidad, tenía la boca llena, estaba
tragando, y aún así me rebosaba por las comisuras de los labios. No podía
separarme de él, pues me apretaba la boca contra su polla. Entonces me izó con
la facilidad de una pluma, hasta que mi cara estuvo frente a la suya. Todavía
tenía la boca llena de polvo, como si se tratase de un bebé que no quiere
potitos y lo mantuviera en la boca, para que al darse la vuelta la madre lo
escupiera. Fue entonces cuando comenzó a besarme de nuevo, yo alucinaba, me
succionaba la boca, aspirándome de ella cualquier resto de su polvo que quedara.
Separé la cara y se formó una especie de puente colgante hecho de semen de lo
más puro y más apetitoso. Tiró de mí de nuevo, y siguió absorbiéndome, mientras
yo iniciaba un viaje al clímax, empezaba a perder las fuerzas, me adormilaba
tras quedar exhausta por el increíble orgasmo que acababa de tener.

- A propósito, ya sabes mi nombre, Jesús, pero ¿ cual es el
tuyo ? – Escuché entre sueños.

- Laura – , respondí medio adormilada.

- Encantado, Laura. –

Capítulo III

Un ruido ensordecedor me despertó. ¿Que coño era ese ruido?.
Ah, ya, el maldito teléfono. – Sí, ¿dígame?.

- Buenos días, son las nueve de la mañana. El Hotel Paraíso-
Mar les desea un feliz día. – Valiente voz de gilipollas ponen las
recepcionistas cuando te despiertan en los hoteles. Y Alberto ni se entera,
tiene un sueño, que ni un muerto.

Joder, tengo el coño chorreando, ¿de qué?. Anoche tras el
fabuloso polvo con Alberto me lavé un poco, lo suficiente para no estar así.

Ahora pienso, siento como si me acabara de correr otra vez.
Voy recordando un sueño que he tenido con el camarero de la piscina, el morenazo
con los ojos verdes. Bueno dos polvos en una noche, a cual mejor, no está mal
para el primer día de hotel.

- ¡ Alberto, levanta, que son las nueve y diez, y a las diez
cierra el bufet para desayunar!.

- Voy – responde Alberto girándose sobre sí mismo.

- Te encanta dormir en pelotas, hijo, ¿no tienes frío? -.
(¡Coño!). Buena empalmaera tienes, buen mozo, sino supiera que es por el
despertar, pensaría que tienes ganas de marcha.

- Después de desayunar, ya te diré, Laurita -.

- Alberto, métemela ahora mismo -.

- ¡Coño!, ¿ y a que viene eso ahora ? ¿no quedaste satisfecha
anoche?.-

- Quiero probarla así, acabada de despertar -.

- Bueno, de pie, agáchate, y apoya las manos en la silla -.

Alberto me abre un poco el boquetito con la mano, aunque está
bastante abierto tras el "polvo fantasioso" de la noche.

Alberto me la mete de una vez, sin miramientos, como él sabe
que me gusta. El capullo me lo siento en la garganta, joder, parece como si
hubiera crecido diez centímetros desde la última vez. Alberto se mueve adelante
y atrás, con un ritmo despacito, pero que poco a poco va aumentando. Sin
sacármela, me tira sobre él en la cama, y sin dejar de moverme arriba y abajo,
empieza a masturbarme. No me acordaba, pero este hotel es de lo mejor, y el que
haya habitaciones con espejos en el techo, fue una de las razones que nos
impulsó a venir.

Mirando hacia arriba, viendo mi figura reflejarse en el
espejo, viendo como Alberto con una mano me aprieta los pechos, ahora con los
pezones duros, mientras la otra me hace una paja, viendo con atención como su
polla, dura, rígida, entra y sale de mi coño chorreante, en cuestión de cuatro o
cinco minutos, ya estábamos corriéndonos ambos entre jadeos y gritos.

Capítulo IV

- Vamos Alberto, que ya está aquí el ascensor – rápido que
nos quedamos sin desayunar.

- ¡ Ya voy ! Era la puta puerta, que no cierra bien. Dale al
primero, al restaurante, haber que nos ponen hoy.

Ya en la primera planta, nada más salir del ascensor, me
encuentro las espaldas inconfundibles del morenazo. Menos mal que Alberto está
entretenido mirando a esa chavala rubia. ¿Como se llamará? Estaría bueno que
fuera Jesús.

El camarero se gira, mira hacia donde está Laura y le sonríe.
De pronto se dirige hacia donde está ella.

-(Pero ¿ éste tío no se da cuenta que está aquí mi marido?)-

-Como se de cuenta Alberto, la vamos a tener, se va a creer
que tengo algo con él, y por desgracia sólo fue un sueño -.

- (Viene hacia aquí)-

- ¡¡ ALBERTO !!, – grita de pronto el morenazo.

- ¡ Jesús ! -, responde Alberto. Yo, simplemente perpleja.

Tras la típica charla de ¿cómo tú por aquí? y ¿tu que tal?, y
tal y tal, me entero que son viejos amigos de nuestra ciudad natal que
estuvieron juntos muchos años de críos.

- ¿ Y quién es ésta bella señorita ? – pregunta Jesús.

- Mi mujer, Laura, nos casamos hace tres meses y por
problemas de trabajo hasta ahora no hemos podido irnos de luna de miel. -

- Encantado, Laura, estoy para servirte en lo que necesites-
- (Ojalá pudieras servirme en todo lo que quisiera)- pensé.

- Bueno, pues ya nos veremos, nos vamos a desayunar que nos
dejan en ayunas.

- Hasta luego -. dijo Jesús, con una mirada que yo reconocí
claramente llena de deseo hacia mí.

Esto es cosa de brujas. ¿Cómo salió el nombre en el sueño si
solamente le vi de lejos, y no llegué ni a hablar con él ?

- Bueno, vamos a desayunar, que estoy desfallecido, después
del "ejercicio matutino" – dijo Alberto.

Capítulo V

- Oye Laura, ¿qué vas a hacer mientras estoy por los bancos?

- No sé, me tiraré al primero que me pase por delante. Ya
sabes que en vacaciones siempre estoy caliente.

- Bueno, yo me voy, coge la VISA y vete de tiendas, anda,
cómprate algo sexy para esta noche.

- ¿ Para esta noche ? , ¿ qué pasa esta noche ?.

- Quiero quedar con Jesús para que eche un polvo con nosotros
esta noche.

- ¡¡¡ ¿Qué? !!!

- Es broma, eso es lo que tu quisieras, pendón.

- Me da igual,… bueno, hay que reconocer que está muy bien
el amiguito tuyo.

- Bueno, pues me voy. Hasta luego.

- Yo me voy a echar un rato a ver la tele, y ahora voy de
tiendas, a por algo sexy, ¡ no vaya a ser que se cuele "algún invitado" esta
noche !.

Joder, entre el polvo de anoche, y el de esta mañana estoy
hecha polvo. Alberto en los hoteles es otro, se vuelve un "potro salvaje", me
deja cansadísima.

Capítulo VI

( Ese picardías negro, me tiene que quedar muy bien).

- Buenos días, el picardías negro del escaparate… ¿ de mi
talla ?

- Enseguida-.

Enseguida me dice la piva. Claro, con lo que vale, dieciocho
mil pelas, no corre, vuela. Y si le digo que me coma el coño por mil duros, me
lo come. Por cierto, que no sería mala idea porque es una chica de bandera, y no
parece muy mayor, no debe pasar de los dieciocho, y tiene unas tetitas redondas
y duras.

Me recuerda la alegría que me dio Alberto en nuestro
aniversario de novios, yo no hacía más que decirle que me gustaría verle follar
con una piva que él eligiera, y, allí estaba yo, en ese hotelito coqueto de
nuestra ciudad, creyendo que íbamos a celebrar los dos solitos nuestro
aniversario cuando se cuela con esa pivita de 19, con las tetitas redonditas y
un coñito perfecto.

Le había dado 10.000 pesetas por venir, y le daría diez más
al terminar. Ella solo quería acostarse con Alberto, ( que está claro que no
porque fuera mi novio, ni ahora mi marido pero es que no tiene desperdicio),
pues éste le había comido el coco en ese pub, y ella vio el cielo abierto, que
la follara un tío bueno de 28 años, muy bien vestido, con clase, un BMW en la
puerta, y que para hacerlo le llevara a un hotel.

Pero la sorpresa que me llevé cuando llegó a nuestra
habitación y nos encontramos cara a cara … Yo nunca creí que fuera capaz,
pero, nunca se sabe.

Ella sabía que yo iba a estar allí, pero por veinte talegos
que más le daba que mirara alguien. Alberto empezó a desnudarla mientras la
besaba. Yo estaba en un cómodo sofá solo con mi batita de raso.

- ¿ Haz echo algo antes Marian? , le preguntó Alberto.

- Nunca. Nada.

- ¿ Ni te has hecho pajas ?.

- Bueno, eso sí, viendo una películas equis del video.

Marian, ya tirada en la cama, se abrió de piernas, a la orden
de Alberto. Yo me acerqué, quería verlo de cerca. Alberto, empezó a chuparle el
coño con fuerza, y debió ser la poca costumbre de ésta, porque al primer
lametazo empezó a jadear. Alberto había tenido mucha suerte, era de ese tipo de
piva que siempre había querido follar, las que siempre jadean a cada empujón, a
cada chupada.

Enseguida empezó a humedecérsele los labios primero, y todo
el coño después. Los dos disfrutaban de lo lindo, y lo mejor era que yo me
estaba poniendo muy caliente.

Alberto me miró y me señaló el manjar que estaba degustando.
Yo le entendí a la primera, quería que lo probara, y lo probé, más que probarlo,
lo devoré. Yo sabía como chuparlo, como mujer que soy, y Marian notaría el
cambio pues miró. Pero lo único que hizo fue apretarme mi boca contra su coño.

Alberto mientras tanto se alzó hasta su cara, le cogió la
cara y se la llevó a su polla. Ella no se lo esperaba, y se encontró de pronto
en la boca con algo que solo había visto en la tele. ¡ Me gusta ! , dijo Marian,
deleitándose con tan suculento manjar. Y la verdad es que no lo hacía tan mal, o
eso parecía, pero Alberto daba gritos de dolor porque al parecer le rozaba a
veces con los dientes, pero claro, él, no la sacaba.

Marian ya estaba muy caliente, y yo quería aprovecharme de la
situación. Me incorporé hasta la posición de Alberto y le relevé. Le puse mi
coño en su boca. ¡Cómemelo Marian!, le dije.

Y me lo comía, me lo lamía, me lo chupaba, y yo me retorcía
de gusto.

Mientras tanto, Alberto se disponía a metérsela. Ahora que no
se lo esperaba, simplemente puso la puntita chorreante, y … hasta el fondo.
Marian dio un saltito en la cama, sintió un profundo pinchazo en su interior,
intentó safarse de nosotros, pero cuando Alberto empezó a moverse adelante y
atrás, dejó de resistirse, el gusto pudo al dolor, aunque éste no remitía, y a
cada metida de Alberto, Marian se mordía los labios.

- Me voy a correr -, dijo Alberto.

- En su boca – , dije yo.

Marian se levantó, quería probar esa leche que decían que
estaba tan buena y que en las películas se tomaban las pivas.

Cuando le metió de nuevo la polla en la boca, me fijé que
tenía rastros de sangre, de la rotura del virgo, pero Marian , o no dio cuenta o
no le importó, porque empezó a chupar con vigorosidad.

Cuando cambió el jadeo de Alberto me di cuenta que iba a
correrse, y no me equivoqué. De los alrededores de la polla que entraba y salía
de la boca de Marian, empezó a salir polvo y más polvo, Marian daba arqueadas
como para vomitar, se notaba que no estaba acostumbrada a esto. Para ayudarla,
empecé a comerle la boca, y a tragarme todo el polvo de su boca, era mucho
polvo, claro, de cuatro días que hacía que no … Se estaba reservando.

Alberto fue a darle las diez mil pesetas acordadas al
terminar a Marian una vez que esta se lavó un poco, pero ésta no quiso cogerlas.
Simplemente dijo: "Gracias por este rato tan guay que he pasado, llamadme cuando
queráis", y no volvimos a saber de ella.

Bueno, pues sí, se parece la dependienta a Marian. En la
chapita del pecho viene su nombre, señorita Loli, sería mucha coincidencia que
fuese Marian, después de tanto tiempo.

- Aquí tiene, pase al probador , cuando lo tenga puesto, por
favor, llámeme para ver como le queda por si acaso puedo ayudarle en algo -, me
dijo la dependienta señalándome a una puerta un poco escondida para ser un
probador.

- Gracias – respondí, pasando al interior.

Tal probador no tenía mucha pinta de probador, era una
habitación grande, con muchas cajas de ropa interior. Enseguida descubrí que el
probador era el almacén, y que allí debía de dormir un guarda nocturno o algo
parecido, pues en el centro había una cama, muy bien hecha y arreglada con
esmero. La iluminación era un tanto deficiente pues solo colgaba del centro del
techo una barra fluorescente.

Empecé a quitarme la ropa, un tanto desconcertada por la
situación, y me puse rápidamente el picardías negro, sin bragas, claro, como si
estuviera en casa; pero ¿ cómo me quedaba ? …

Debe de haber un espejo por aquí. Pero, … no, no hay.

Llamaré a la tal Loli, haber que me dice y haber donde puedo
mirarme. – ¡ Señorita ! -grité.

En menos de dos segundos se abrió la puerta por donde entré,
apareciendo por ella la señorita dependienta. Parecía que esperaba mi llamada
detrás de la puerta.

- ¿ Cómo ves que me queda ? – le pregunté.

- Perfecto -, argumento la chica.

La verdad es que yo mirándomelo, me lo veía muy bien. No es
que fuera una TOP-MODEL, pero con veinticinco años, me conservaba perfectamente.
Tenía un busto bonito, con un talla 85, tenía las piernas largas, esbeltas, con
las inglés siempre bien depiladas a la cera para que el coño se viera
perfectamente recortado, como a mí me gusta tenerlo.

No me había fijado hasta entonces en la mirada un tanto
lasciva de la chica, me miraba los pechos, mi trasero, la cintura, y sobre todo
el coño, estaba tan bien recortado, delimitándose perfectamente los bordes de la
maraña de pelo negro azabache rizado.

- Por favor, ¿ un espejo ? – , le pregunté.

- ¿ Uno ?, ¡ todos los que quiera ! -, dijo a la vez que
pulsaba un botón en algo que me parecía un mando a distancia que llevaba en la
mano, y que antes no me había dado cuenta que lo portara.

De momento se oyeron unos chirridos suaves, y todo empezó a
girar. Trozos de paredes y del techo giraron, dejando paso en cada plancha que
giró a una luna de espejo, incluso las cajas de cartón, giraron con el trozo de
pared en el que estaban apoyadas para dejar el almacén convertido en una sala
ahora perfectamente iluminada por multitud de foquitos que aparecieron en el
techo con los espejos, una sala brillante, una sala sumergida en una gran
incógnita. La cama del centro, no se había inmutado para nada, seguía igual; y
fue entonces, cuando descubrí que era idéntica a la de mi sueño con Jesús, con
barrotes brillantes.

- Si quiere ver lo bien que le queda, con un juego de sábanas
que tenemos de raso, en un color rojo brillante, puede destapar la cama y
tirarse en ella, podrá verse en los espejos de las cuatro paredes y en el techo
- dijo Loli.

Así lo hice. No sé si fue lo peor que hice en mi vida. Entrar
en esa tienda, en ese supuesto almacén, tirarme en la cama … O quizás fue lo
mejor que me pasó hasta el momento en mi vida.

Una vez tirada en la cama, como por arte de magia se abrió la
puerta por la que entramos ambas, y por ella comenzaron a desfilar una serie de
personas… ¿ seguro qué eran personas humanas ?. Hasta seis hombres conté que
habían entrado en la habitación, todos desnudos, y no parecían humanos, parecían
máquinas creadas con la máxima precisión posible. Estaban perfectos. Ninguno
bajaba del metro setenta y cinco, y uno de ellos, el último, mediría un metro
ochenta y cinco. Todos llevaban el miembro viril en erección, cada polla
indicaba en una especie de señal su dirección hacia el cielo. Todos menos el
último, el más alto, que llevaba un tangita, un bañador tipo de nadador, pero
que dejaba entremarcado claramente la postura de su polla con un tamaño
majestuoso.

- ¿ Qué ocurre aquí ? -, pregunté sorprendida.

- Invitación de un buen rato por cuenta de la casa –
respondió el primero, un rubito de cara aniñada que parecía de origen nórdico,
sueco, danés o algo así.

Entonces, al momento rodearon la cama. En un juego de manos,
los dos más cercanos a la cabecera de la cama sacaron de quién sabe donde unas
esposas cada uno, y sin darme cuenta me encontré esposada por las muñecas a las
barras de la cabecera. Igual táctica siguieron los dos de los pies de la cama,
dejándome totalmente inmovilizadas las cuatro extremidades. La chica, Loli, solo
miraba desde un lugar un poco apartado para no molestar.

Todos seguían desnudos, menos el primero que entró, el más
alto y fuerte. Entonces me di cuenta de que cada uno tenía tatuado en el lado
izquierdo del trasero un número de unos diez centímetros de alto; los tatuajes
eran muy llamativos, con unos colores muy brillantes, resaltando sobre todos el
rojo y el azul, colores bases de los tatuajes.

- Si quieres dirigirte a cualquiera de ellos, llámalos por el
número que ya habrás visto -, dijo Loli.

¿ Qué me iba a pasar allí dentro ?

 

Resumen del relato:
    En la costa del sol con su marido… aunque ella está sola y recibe una interesante proposición de un atractivo camarero.

El juego de las prendas

El juego de las prendas (16)

Esta es mi primera historia eróticofestiva que he decidido
escribir después de deleitarme leyendo alguna de estas historias eróticas por
primera vez en la red hace escasos días. Espero que lo disfrutéis al menos la
mitad que lo hice yo.

Por razones de anonimato, los nombres originales y algún otro
dato revelador, serán modificados. Lo entendéis ¿verdad? Bueno, empecemos.

Eramos tres amigos de la provincia de Barcelona, que
decidimos irnos a Salou a pasar siete días de las vacaciones de Verano
aprovechando que Sergio, de 19 años, ya tenía el carné de coche. El cuarto día
de estar en Salou, lo pasamos en la playa, como el resto de días y ahí fue donde
conocimos, gracias al morro de Jaime, de 18 años, y con lo típico de -¿tenéis
fuego?, a tres chicas Aragonesas que habían venido con sus padres. Tras las
presentaciones de rigor y gracias a que ellas eran bastante simpáticas y
abiertas, y por lo tanto no nos echaron, estuvimos jugando en el agua y
pasándolo muy bien durante toda la mañana.

Tras la tarde, que también coincidimos en la playa y donde
permanecimos charlando y jugando a la pelota, las invitamos a que vinieran al
chalet de los padres de Sergio donde nos alojábamos solos, ya que sus padres se
habían ido al extranjero de vacaciones. Ellas accedieron no muy convencidas,
pero bueno… el hecho es que se presentaron a las 7 de la tarde. Mas que nada
esa tarde estuvimos bebiendo un poco, fumando y jugando a las cartas y al
parchis. Elena, que por entonces tenia 18 años y era pelirroja, tenía bastantes
pecas pequeñas por la cara y el cuerpo que resultaban monas y seductoras. Tenia
un fantástico cuerpo de curvas como para marearse, y era bonita de cara. Propuso
jugar a una especie de prendas, pero solo con revelaciones personales, así que
quien perdía debía revelar a los demás sus secretos personales. Fue bastante
divertido y pudimos saber cosas secretas de cada una de las chicas, así como
ellas de nosotros.

Elena por ejemplo nos reveló que no era virgen, aunque solo
lo había hecho dos o tres veces con un noviete que tuvo. Que se excitaba viendo
películas porno y que también le gustaban las chicas. Patricia que tenía 17
años, era morena con el pelo ondulado sobre los hombros y de cara atractiva y
juvenil, su cuerpo estaba ya muy bien desarrollado –como todas las de su edad-
pero su cara aparentaba uno o dos años menos. Tenía unos pechos bastante
grandes, y unos ojos negros impactantes. Dijo que era virgen pero que por
detrás… sí, por ahí, algunas veces se había introducido los dedos y que la
excitaba mucho.

Natalia que tenía 17 años, era holandesa y llevaba cinco años
viviendo en España con sus padres, que por lo que comentó eran muy liberales…
ella, no tanto, de momento. Era rubia con un pelo liso que le llegaba a media
espalda y una figura esbelta, de metro setenta y poco. Dijo que no era virgen,
pues se había introducido los dedos en más de una ocasión, junto a algún plátano
y otras fálicas verduras… sí, eso fue lo que nos comentó con una timida
sonrisa, pero hasta ahora nunca lo había hecho con tíos.

Por si alguna chica curiosa lee esto –quizá vosotras no leéis
estas cosas, aunque me temo que sí- le diré, que Jaime era moreno, un poco
bajito y rellenito aunque no obeso, pero resulta que tenía éxito con las chicas,
por su labia claro… y reveló que no era virgen y que le gustaban mayores que
él, ¡ah! y que la tenía gruesa, aunque igual de larga que Sergio y yo, entre
dieciséis y dieciocho cm. para que os hagáis una idea. Sergio era alto, rubio y
delgado, atractivo según las chicas pero algo tímido y confesó que era virgen,
aunque entre los chicos ya nos conocíamos, como supongo que entre ellas también,
y como la mayoría de chicos, él se masturbaba con revistas eróticas o porno. Yo
era, con dieciocho años, más o menos como ahora, pelo castaño, de mediana
altura, complexión atlética y de cara supongo que normal, es difícil definirse
uno mismo objetivamente, y confesé que no era virgen y que lo había hecho con
dos chicas algo mayores que yo, y que me excitaba como a muchos, ver a las
chicas en ropa interior.

A las nueve y media de la noche tuvieron que irse a cenar con
sus padres, para lo que quedamos para el día siguiente en la playa, ya que de
noche no saldrían. Al día siguiente fue más o menos lo mismo en la playa donde
jugamos con ellas en el agua y lo pasamos francamente bien. Esa noche sí que
salieron, pero los papas solo las dejaban salir hasta las cuatro de la mañana,
ya que por lo visto al ser amigos e ir juntos tomaban todos las mismas
decisiones para con sus hijas, que por cierto eran amigas intimas en su ciudad.
Pues nada… quedamos con ellas y fuimos a una zona de bares a tomar chupitos,
bailar y reír pero nada más. Curiosamente ninguno de nosotros había aun ligado
con ninguna de ellas, sino que nos movíamos en grupo, juntos, y lo pasábamos
bien pero sin roces o contactos entre nosotros y ellas, de momento. El día
siguiente era el último que pasaban entero en Salou, ya que al día siguiente se
irían todas a medio día, por lo que decían.

Esa noche no paso nada, pero lo pasamos genial bailando y
riendo, y ellas también, o eso dijeron al día siguiente en la playa donde nos
reunimos de nuevo. En la playa ya empezó el primer roce, ya que me ofrecí para
untarles crema y ellas accedieron, por lo que nos repartimos cada uno con una a
untarlas, a mí me toco con Patricia, la virgen, y fue un poco excitante entre el
morbo y el sol que caía. Tenían unos cuerpos morenitos por el sol que las hacía
más deseables aún. Estábamos en una cala lejos de las miradas de sus padres.

En mi caso unté de crema a Patricia, que me dijo, –hazmelo
bien ¡eh! Empecé por la espalda y bajando, con unos suaves masajes rotatorios le
pasé crema por las piernas, subiendo con mis manos hasta por la parte interior
de éstas que tenía un poquito separadas y le rocé, intencionadamente, en alguna
ocasión, el tanga por su parte baja donde se apreciaba ese sugerente bultito, y
subiendo por las tiernas nalgas que el tanga no ocultaban. Le pregunté si lo
estaba haciendo bien, y ella me respondió –lo haces muy bien, tu sigue así.
Después continué deslizando mis manos por su espalda y sus costados hasta rozar
sus pechos que estaban algo descubiertos por los lados al aplastarse contra la
arena, tras desabrocharle el sujetador como pidió, para no ensuciarlo. Fue
bastante excitante para mí y supongo que para ella también por lo que comentó
mientras la frotaba.

Luego optaron por untarnos a nosotros, y aunque nosotros no
solíamos ponernos cremas, no nos opusimos; a ver quién se opone ante unas
preciosidades como eran estas. Patricia se puso sobre mí y se dispuso a
pringarme la espalda con su crema protectora. Como hice yo, empezó con unos
suaves masajes con sus manos por la espalda y fue bajando para continuar por mis
piernas. Al subir por la parte interior de las piernas, que yo también tenía
algo separadas, me hizo lo mismo que yo le hice, la muy guarra –eso decimos lo
chicos, de las tías que no se cortan- y me rozó por dos o tres veces los
testículos, como quien lo hace sin intención, que la había… suerte que al
estar yo tumbado no se percató de la erección que eso me había provocado, no es
que hubiera ocurrido nada, pero me daba cosa. Pero bueno… de ahí no pasó la
cosa y nada más ocurrió entre los dos, y por lo que vi, tampoco entre los demás.
Por lo visto era solo un sutil calentamiento y nada más, un aperitivo por lo que
habría de venir.

Ya solo les quedaba una noche que pasar en Salou, y para
sorpresa nuestra, que no sería la última, ellas nos sugirieron cenar en el
apartamento de Sergio, ya que sus padres por ser el último día, las dejaban
cenar fuera y además, regresar bastante más tarde.

Ellas llegaron a eso de las ocho, y nos ayudaron a preparar
la cena mientras veíamos la tele y tomábamos un aperitivo con vermú… para
cortar el hielo. Aunque ellas eran bastante jóvenes –poco más que nosotros-,
entre diecisiete y dieciocho años, ya habían salido bastante con amigos de copas
y aguantaban bien la bebida, por lo que no se les subía con facilidad a la
cabeza. Tampoco es que quisiéramos emborracharlas sino que bebíamos todos sin
pretensiones ajenas a pasarlo bien, como hacen una gran parte de la juventud,
nos guste o no.

Después nos pusimos a cenar y el vino corrió bastante por la
mesa, y se notaba por la risa y el alboroto que había. Ya serían las doce cuando
Jaime, que era el más atrevido, sugirió jugar otra vez a las prendas y a ellas
les pareció bien. En principio continuamos con lo del otro día y cada vez que
uno fallaba, debía responder a una pregunta personal que el grupo de chicas o
chicos conjuntamente le hacían, según fuera el caso. Las preguntas iban en
aumento en cuanto a temperatura sexual se refiere. Por ejemplo, hasta le
preguntamos a Elena, ya una vez entrados en tema y animados, si la habían
enculado en alguna ocasión, a lo cual ella respondió que no le habían
introducido nunca un pene pero sí los dedos y que le había gustado. A Natalia le
preguntamos si le había hecho una mamada a algún chico, y dijo que sí lo había
hecho en alguna o algunas ocasiones, ya no me acuerdo bien. A mí me preguntaron
por ejemplo, que si le había comido la almeja a alguna chica, a lo cual asentí
con la cabeza y también que si le había follado el culete a alguna chica, que
dije -entre risas- que no, pero no por falta de ganas, como la mayoría.

Esas preguntas y bastantes más sobre fantasías sexuales, que
no expondré para no extenderme, las fuimos respondiendo nosotros y ellas por un
buen rato, como si hubiera una confianza de toda la vida. Las cervezas y algún
que otro chupito ayudaban bastante, mezclado con el humo de tabaco de más de la
mitad que fumábamos.

Como era de esperar, el ambiente se iba caldeando, y yo
propuse, como en broma, continuar el juego pero con prendas de vestir para darle
más emoción al juego, a lo que Elena, la mayor, junto con Patricia dijeron que
sí… así, sin pensarlo… que les hacía gracia y que nunca lo habían hecho, y
además ya las habíamos visto en bikini en la playa, así que no había demasiada
diferencia, añadiendo que ya les habíamos desnudado el alma con todos sus
secretos íntimos que nos habían confesado.

Natalia, la holandesa, era algo más tímida o eso parecía –no
sé- y no le hacía demasiada gracia… pero al ver que sus dos amigas se habían
lanzado, y tras que estas le dijeran que o jugaban todas o ninguna, Natalia
accedió a jugar. Mis amigos como es habitual en la mayoría de chicos, y más
junto a unas bellezas, atrevidas y simpáticas como éstas, ni por un segundo lo
dudaron.

Precisamente la primera que tuvo que ceder prenda fue
Natalia, que empezó por un zapato. Habíamos quedado en partir todos con el mismo
numero de prendas, para igualar el juego. Antes que a ninguna chica le tocara
enseñarnos el sujetador, yo ya había tenido que quitarme los pantalones y
quedarme en calzoncillos.

Patricia, fue la primera que hubo de quitarse el jersey y
mostrarnos el sujetador blanco con bordes de encaje que llevaba y que ocultaban
sus portentosos senos. La cosa iba bastante igualada y todos nos íbamos
despojando de las prendas superficiales. La primera en quedarse en bragas fue
Natalia. Tenía un buen tipo además de guapa. Era condición el sacarse la prenda
de pie encima de una mesita grande y redonda que había en el centro de la sala,
rodeada por todos, sentados en unos sofás. Al quitarse Natalia los jeans con un
buen movimiento de caderas, quien diría que antes se resistía a participar, pues
no se la notaba cortada sino alegre y desenfadada, gracias quizá al vino de
antes y al calimocho que ahora ella bebía.

Yo me sentía excitado, pero debido a la timidez, que iría
desapareciendo en todos los presentes con el transcurso del juego, no tenía el
miembro erecto aún; ni mis amigos, por lo que observé, tampoco. Jaime fue el
primero que le tocó quitarse los calzoncillos, pero primero les preguntó a
ellas, ya que no habíamos aún puesto un límite, que ellas deberían hacer lo
mismo cuando les tocara –aun les quedaban el sujetador y las bragas-. Ellas, no
sé si por las ganas de verle el aparato reproductor –y no de MP3- a Jaime, o por
la excitación que te impide reflexionar demasiado, dijeron que sí, que ya que
habían empezado pues hacerlo bien, ya que habíamos cogido confianza mutua y
perdido la vergí¼enza. Así que Jaime se bajó los calzoncillos y les mostró su
pollita… ya que aún no estaba rígida, pero sí morcillona y no tardaría en
estarlo. Me fijé en la cara que ponían ellas, no de demasiada sorpresa pero sí
con aplausos y alboroto… para animar a la sangre a que irrumpiera en el lugar
que le corresponde, supongo.

Después el turno fue para Elena que de forma lenta… dando
unos giros, se fue despojando del sujetador y nos mostró sus bonitos pechos de
muy buen tamaño y perfectamente firmes y contorneados. Quedamos en que cuando
uno estuviera ya desnudo quedaría exento del juego hasta terminar todos, para no
discriminar a nadie que estuviera de mala suerte. La impresión era de que solo
queríamos jugar y divertirnos pero sin tapujos y dando espacio a la imaginación
y la fantasía que se nos iría desarrollando durante el juego.

La siguiente en perder partida fue Natalia… y sin complejos
ya, se desabrochó el sujetador y nos presentó sus pechos pequeños -aunque no
tanto como suponíamos- y con los pezones erectos y abultados por la excitación
del momento. Yo fui el que la seguí y me quedé en pelotas… con el aplauso de
ellas, aunque aún no estaba empalmado… que lo estaría ya mismo.

Antes de ver las tetas fantásticas que nos exhibiría
Patricia, le tocó el turno a Elena y fue el primer chochito que presenciamos yo
y mis amigos, tras ella bajarse las braguitas mientras nos miraba a la cara con
una sonrisa. Lo tenía rasurado y su bello púbico pelirrojo, dibujaba un
triangulo perfecto y pequeño, sin ocultar el corte que señalaba su morada
prohibida. El siguiente conejito dispuesto a mostrarse fue el de Patricia que
nos hizo unas contorsiones mientras se bajaba lentamente las bragas, como si de
una Striper se tratara. Su pubis no estaba tan rasurado como el de Elena sino lo
justo para no sobresalir del tanga. Las tías tomaban rayos uva, ya que no se les
notaba mucho la marca del bikini. A nosotros se nos marcaba algo más sin estar
tan morenos.

Luego le tocó a Natalia que se bajó sus braguitas verdes, sin
tanto arte como Patricia y enseñándonos su rubio pubis y también bastante
rasurado –estará de moda- y dibujando una línea recta como un dedo de gruesa que
continuaba el corte de los labios que se mostraban rosados y pequeñitos… ya
crecerían en su momento.

Al desnudarse sobre la mesita, podíamos ver con mejor detalle
la parte baja y los labios de sus apetecibles sexos, a poco que se abrieran de
piernas -¡Que alegría para el cuerpo! Como un niño el día de reyes estaba yo.
Terminó la tanda Sergio, el dueño y virgen de la casa, mostrándoles su flamante
miembro que ya estaba, donde deben estar –¿verdad chicas?- en su máxima
erección, y que se llevó el mayor aplauso, por el hecho de ser la primera
erección de la velada, que no la última que estas espléndidas chicas verían, en
vivo y en directo.

Ahora que ya estábamos todos desnudos, decidimos aumentar la
temperatura de la sala, mostrando con más detalle las partes púdicas. Fue
entonces que Elena, la mayor, sugirió que para enfriar un poco el ambiente y ser
más higiénicos si cabe, nos ducháramos de uno en uno o de dos en dos… pero
rápido, para no enfriarnos demasiado. Mientras unos se duchaban, el resto y
desnudos continuábamos hablando bebiendo y riendo, como si de un intermedio se
tratara.

Una vez todos duchados, una media hora, el juego prosiguió.
El grupo de chicas o chicos, según tocara, debía pedir al perdedor, que les
mostrara en sus narices sus más íntimos secretos, pero sin tocar ¡eh!… Me tocó
a mi primero y me pidieron que les mostrara la obertura del pene… por donde
sale el pipi. Ahora ya la tenía erecta –faltaría menos- y les mostré la obertura
a unos diez centímetros de sus caras, ya que se acercaron mucho para presenciar
aquello que quizá no habían visto nunca con tanto detalle. Se oyó algún Huauu…
Después le tocó a Jaime al que le pidieron lo mismo, pues él la tenía bastante
gorda, y les hacía ilusión ver los detalles de un glande en estado de alerta y
brillante, sin el prepucio.

Patricia fue la primera en perder y le pedimos que nos
mostrara sus labios mayores, y los menores… ¡ah! y que los abriera con sus
dedos para poder presenciar su entradita vaginal que aún permanecía sin
estrenar. Por fuera, los labios tenían un color oscuro pero al abrirlos de par
en par nos reveló lo rosado de su morada secreta, que por ser virgen no era muy
estrecha –será lo normal… no sé. Ya no hablo del estado de nuestra excitación
que era en grado sumo y la fiesta solo había hecho que empezar.

Le siguió Natalia a la que le pedimos que se pusiera de
cuatro patas y nos enseñara el culete. Así lo hizo y tras levantar su hermoso
trasero y con su cara apoyada en la mesa, con sus manos separó lo que pudo sus
nalgas y nos exhibió su precioso agujerito que se abrió un poco al hacer ella un
movimiento intencionado del esfínter. Cuando una de ellas mostraba sus rincones
preciados, las otras dos chicas prestaban la misma atención que los tíos. A
Sergio le pidieron lo mismo y ellas con expectación se lo contemplaban mientras
en sus bonitos ojos se reflejaban, el deseo y la pasión, que aumentaban a cada
nuevo hallazgo sexual. Parecía como si estuviésemos descubriendo el sexo por
primera vez… y en buena parte así era.

Después de pasar todos por más o menos lo mismo y ya
desvelados nuestros más secretos rincones sexuales, continuamos, pero la
siguiente prenda que le pedimos a Natalia, tras perder partida, ahora ya, fue
meterse un dedo en su chochito o en el culo… a escoger, y escogió el primero.
Esas prendas, o penalidades, acordamos en que duraran entre 10 y 15 segundos
para no alargarnos demasiado y cortar a tiempo. Natalia me acercó su dedo medio
y me lo metió en la boca para que se lo chupara, y acto seguido, no sin antes
abrirse de piernas, se lo introdujo suavemente todo dentro y empezó a sacarlo y
meterlo con lentitud para así nosotros apreciar mejor su leve masturbación.
Incluso ahora que estoy escribiéndolo, me excita esa escena, y las otras, al
recordarlas. A Jaime le pidieron tras perder su juego, que se la meneara un
ratillo, por lo que la excitación de todos iba en aumento. Claro, si te
masturbas delante de tres deliciosas y desnudas chicas, o chicos en su caso,
aunque por un leve periodo, la calentura aumenta… que no te cuento. Cuando le
tocó el turno a Patricia, ésta decidió meterse el dedo por el culito, y nos
pidió una crema, que en ese caso fue una de manos con la cual se ungió el dedo
para introducírselo sin mucha dificultad -tras masajearse el circulo anal- por
el recto que se dilataba a su paso. Eso… como antes, debía hacerlo muy cerca
de nuestras narices para así poder contemplarlo en sus más íntimos detalles. Si
los estudiantes prestaran el mismo interés por las asignaturas que nosotros
prestábamos a eso, este país no estaría donde está.

El ambiente se iba caldeando, si cabía más, y tras unas
cuantas prendas de este estilo, le tocó a Sergio, y decidieron cambiar de juego
y jugar a la adivinanza. Teníamos que dar un beso con la lengua o morreo con los
ojos vendados, a las tres chicas y adivinar cual era cual, al que menos
acertara, le pondrían una prenda o pago. Yo solo acerté a Elena, aunque disfruté
de la fogosidad, no sé de cual, que me metió la lengua hasta la garganta, sin
importarme mucho que los otros también las hubieran morreado antes. Entre beso y
beso… eso sí, nos pegábamos un trago.

Como los otros dos no acertaron ninguna, lo echaron a suertes
y perdió Sergio. Como a estas alturas ya habíamos perdido los prejuicios, y
ellas, por lo que comprobé… también… ya se dejaban llevar por la fantasía
sexual y el placer en estado puro. Le pidieron a Sergio que les metiera, una a
una claro, la lengua en su preciado ojete trasero, por unos veinte segundos que
duraba el "castigo".

Empezó con Natalia, la holandesa, que se puso de cuatro patas
en el sofá, con su carita apoyada en éste y el trasero empinado. Una mano en
cada nalga y abriéndolas al máximo… y se le escaparon algunos leves gemidos,
por el leve pero buen trabajo de él. Continuó Patricia y utilizó la misma
postura que Natalia en el sofá y con sus preciosas piernas morenas y bien
separaditas… para facilitar el camino a la diestra lengua ya experta de
Sergio. También tuvo su momento Elena, que de igual forma, gozó en lo profundo
de sus prohibidas partes… de un éxtasis nuevo y embriagador… y sus dulces
gemiditos fueron escuchados en el cielo.

Tras los lengí¼etazos de rigor y sus consecuentes gemidos no
ocultados, les pedimos, ya que nos tocaba… que se introdujeran nuestro pene en
la boca con los ojos vendados, por turnos, para descubrir a sus dueños. De
momento no se oponían y se las veía bastante excitadas y desenfrenadas, como
nosotros. Empecé yo, y de pie frente a Elena, la mayor, que estaba sentada, le
puse mi mano por detrás de su nuca y le acerqué la cabeza con mi mano hasta que
mi glande brillante y dispuesto, besó sus labios… y su boquita se abrió para
que mi polla fuera bien recibida… y me la chupó con lentitud y algo de torpeza
primero, pero con maestría unos segundos después.

Tras de mí, Sergio y Jaime disfrutaron de lo mismo… y
Elena, como después las otras, pudo degustar el liquido seminal que en alguna
gota nos salía de semejante excitación. Luego continuamos con Natalia, que de
igual forma dispuesta, fue la que se introdujo mi miembro más hacia adentro,
como si se lo quisiera tragar. Suerte… o no, que eran poco más de diez
segundos, que si no, quizá me hubiera corrido en su boca. No parecía que tuviera
diecisiete años al igual que Patricia y que fueran inexpertas, por la forma como
la mamaban.

La que acertó menos fue Elena que solo acertó con Jaime…
por su grosor, pues entre Sergio y yo no había casi diferencia de tamaño. Como
dijo que también le gustaban las chicas, le impusimos como prenda que les
metiera la lengua por los húmedos y ardientes labios vaginales de sus queridas
amigas, Patricia y Natalia. Ellas no se negaron lo mas mínimo, quizá porque les
parecía morboso que una intima amiga les comiera el coño. Empezó con Patricia
que con sus dedos abrió lo más que pudo sus labios para que la lengua ya lista
de su amiga se adentrara bien adentro y degustara el néctar sexual que tal
excitación originaría. Patricia gimió cuando le mordisqueó el clítoris y tuvo
alguna convulsión pélvica, que llegó a su fin al terminar los poco más de veinte
segundos que acordamos.

Esos cortes en seco, solo hacían que acrecentar la excitación
general de todos, pero seguimos con el control del juego antes que abandonarnos
al desenfreno general. Después de que Elena hiciera lo propio con Natalia, que
prontamente se tumbó y separó sus largas piernas, para disfrutar de unos
instantes de sueño, les tocaba a ellas… y optaron por que les comiéramos su
húmeda concha y degustáramos los mismos néctares que Elena probó… con los ojos
vendados y descifrar la de cada una. Al perdedor le meterían una a una, el dedo,
eso sí, bien untadito de crema, en el culo. Las tres reinas estaban bien
abiertas de piernas en el sofá, esperando unos instantes de gloria -¡eso era un
espectáculo y no la "Champions League"!- y a Jaime que fue el primero, le
guiamos hasta los labios inferiores de Natalia donde se recreó lo justo para
arrancar un gemido o dos y después prosiguió con las otras que estaban con sus
chochitos bien desplegados, esperando que sus frutos fueran degustados, como se
merecían. Pude comprobarlo yo… al pasar y repasar mi lengua por tan hirvientes
partes. Patricia me empujó la cabeza más adentro, ya que la volvían loca los
lengí¼etazos.

Jaime fue el que menos acertó, y procedieron una a una, tras
él espatarrarse de espaldas y levantar las piernas, a meterle sus deditos en su
virgen culete, por sus 20 segundos cada una, tras aplicarse crema. Ya nos daba
todo igual y teníamos pocas manías, incluso para eso. Empezó Patricia, que tenía
en estas partes más experiencia que sus amigas, y le frotó suavemente en
círculos la entrada anal hasta que ésta se relajara y aceptara bien el dedo que
le fue metiendo hasta el nudillo, tras un instante así, empezó con los vaivenes,
metiendo y sacando, para después dejar paso a los traviesos dedos de sus
amiguitas que aguardaban turno para penetrar a nuestro amigo.

Ahora éramos nosotros los que escogíamos… y decidimos que
ellas con los ojos vendados fueran penetradas en su ya caliente sexo, por el
tiempo acordado, y debían adivinar quien era quien, aunque Jaime pasaría el
último para no dolerles tanto, ya que tras nuestro paso estarían más lubricadas
y abiertas. La prenda a pagar sería ser desvirgada por detrás por uno de los
tres hasta correrse o por los tres por unos veinte segundos. Patricia dijo que
no sin pensarlo, pero Elena y después Natalia, que por lo visto sí estaban
dispuestas por la calentura que habían cogido, le explicaron que hoy tenía una
buena oportunidad de perder la virginidad con unos tipos majos, y que se lo
harían bien, y que otra ocasión como ésta para hacer realidad sus fantasías no
se repetiría de nuevo. Así que… accedió ahora ya más convencida. Nosotros poco
podíamos decir. Ya estábamos otra vez todos metidos en el juego, que aunque
sexual era un juego de descubrimiento para todos.

Empecé yo tras colocarme el preservativo que exigieron, y la
primera sería Patricia, que ya con los ojos vendados, dejaría de ser virgen,
pues ya estaba ahora más relajada y no quería esperar más. Primero para
excitarla un poco me agaché y pasé mi lengua por sus labios y el clítoris, hasta
que la vi lo suficiente húmeda y ardiente. Ella no sabía quien era y eso la
excitaba más. Me agarré el pene y se lo introduje, tras frotarlo un poco de
arriba a abajo, por sus labios vaginales, primero despacio, ya que costaba un
poco y avancé según lo pidiera. Emitió un gemido de dolor pero con la
excitación, el placer era más intenso que el dolor y me abrazó con las piernas
para tenerla ya sin más dilación toda dentro… tras unos movimientos de
pelvis… me pidió que no la sacara, aún cuando habían pasado ya los diez
segundos, y proseguí hasta cuarenta segundos metiéndola y sacándola. Sin tardar,
ya que Patricia estaba muy caliente, le tocó a Sergio follarla por diez o veinte
segundos –ya no éramos tan estrictos- y aun ella permanecía con los ojos
vendados.

Después prosiguió Jaime ahora que ya estaba mi amiga Patricia
un poco dilatada y parece ser que no notó mucha diferencia. Al sacarla teníamos
los tres el condón algo sucio de sangre, pero lo cambiamos por otro nuevo y
listos, y ella fue al baño a lavarse bien, mientras tanto… nosotros procedimos
a introducir nuestro miembro expandido a la dispuesta Natalia, y tras ella a
Elena también con los ojos vendados. Yo hubiera preferido continuar hasta el
final como todos, pero eso de quedarse con las ganas formaba parte del juego.

Era duro para mí y para los demás eso de tener que sacarla a
los diez o veinte segundos de empezar. Pero decidimos continuar con el juego, a
la vez que tomábamos algún trago he incluso fumábamos algún cigarrillo. Patricia
fue la que menos acertó, y tras ser desflorada en su estrenado coñito, ahora lo
sería, por el agujerito vecino, aunque ya había dicho que se había metido los
dedos en ocasiones. Prefirió que solo la penetrara uno hasta correrse, pues
intuía que sería muy rápido. Sergio y yo lo echamos a suertes y ganó él –nunca
he sido afortunado en el juego- pues Patricia no quería ser desvirgada por
Jaime. El no se enfado y lo entendió, pues tener eso a veces no es una suerte,
que tampoco era tanto… bueno, más gruesa que la mía sí lo era.

Jaime tuvo el privilegio de abrirle el camino a Sergio con
sus dedos untados en crema. Primero uno y después dos dedos son los que le
introdujo sin mucho esfuerzo en el ojete rectal de Patricia, que se expandía con
el movimiento rotatorio y adelante y atrás de la mano. Ella gemía dulcemente y
meneaba su culito respingón al ritmo oscilante de los dedos. Tras un tiempo de
ablandamiento, le pidió a Sergio que probara a penetrarla, cosa que hizo sin
demasiada dificultad… primero introdujo el glande para verificar la dilatación
y tras unos movimientos cortos, le siguió el resto de su polla que fue bien
recibida. Patricia estaba tumbada de espaldas en la mesa, con las piernas bien
abiertas y hacia atrás, que Jaime y yo le sujetábamos para una mayor facilidad a
mostrar su ya inaugurado culito. A la vez que Patricia era desvirgada, nosotros
le acariciábamos sus redondos y duros pechos que tenía y a ella… eso le
agradaba, y me pidió que a su vez le frotara el clítoris para así excitarse más,
cosa que hice por unos tres minutos que fue lo que aguantó Sergio antes de
correrse.

Luego nos fuimos todos a la habitación de los padres de
Sergio donde sería más cómodo en la gran cama que había. Hicimos otro juego que
consistió en que nosotros con los ojos vendados les chupáramos a ellas los
pezones sin tocar el resto del pecho y adivináramos su procedencia. El perdedor
habría de chuparle el chochete a una de ellas hasta llegar al orgasmo.

Yo al chuparlos vi una semejanza entre Elena y Patricia y me
costó acertar, aunque las tetas de Patricia eran mayores, los pezones eran
semejantes. El que tuvo menos aciertos con los pezones fui yo, así que me tocó
comerle el coñito rasurado a Natalia, la esbelta y rubia holandesa. Con sus
dedos abrió sus labios al fin de facilitarme la tarea y despejar obstáculos. Con
lo modositas que parecían, cuando se sueltan… Yo le lamía los labios
superiores, inferiores y del medio… de haberlos y le mordisqueaba el pequeño
bultito que por encima emergía palpitante, cosa que le provocaban unas
convulsiones tremendas. No tardó mucho en llegar al orgasmo, aunque de fluido
soltó más bien poco, y algo salado. Cada vez que uno de nosotros, hacía sus
deberes del juego, con una de ellas tres, los demás mirábamos con expectación, a
la vez que nos excitábamos con el show de turno.

Patricia luego dijo que ya que ella había sido desvirgada por
detrás y para no haber recriminaciones que luego sus dos amigas le pudieran
echar en cara, que ellas también debían pasar por la misma prueba. Ellas se
solidarizaron con Patricia a la que habían antes convencido, o quizá es que
deseaban probarlo y accedieron, no estoy seguro, aunque nos pidieron que
tuviéramos cuidado y no les hiciéramos daño. Como Sergio ya había enculado a
Patricia, y Jaime no les hacía mucha gracia por el grosor de su pene, pero no
querían dejar a nadie al margen, decidieron que yo las penetraría primero y una
vez ya dilatadas, lo probaría Jaime.

Elena se puso tumbada de espaldas con sus piernas bien
separadas y el culo sobresaliendo un poco de la cama. Sergio con sus dedos
cubiertos de crema fue introduciendo su dedo medio en el ano de Elena que no
ofrecía resistencia y dejaba lugar para otro dedo sin que ella se quejara, y fue
moviéndolos con fuerza sacándolos y meciéndolos cada vez más rápido, y cuando
ella pidió más fue cuando Sergio los sacó y dejó que yo introduciera con
lentitud mi polla que estaba a punto de reventar. Le pregunté si le dolía y
contesto que un poco pero pidió que continuara… que se la metiera más adentro,
hasta el fondo pero despacio. Empecé el vaivén despacio para ir aumentando el
ritmo según jadeaba, mientras Jaime le lamía las tetas y le mordía sus erectos
pezones. Al poco rato y antes no me corriera, la saqué y sin que Elena se
moviera, Jaime se la introdujo de golpe, a lo que ella soltó un grito, pero le
dijo que continuara y así lo hizo por unos minutos hasta que la sacó, pues
debíamos hacérselo a Natalia, mientras Elena se reponía –comentó que fue mejor y
más placentero de lo que esperaba-.

Natalia prefirió ponerse de cuatro patas y con su carita como
antes, apoyada en la cama, me pidió que le metiera primero la lengua para
excitarla y así relajarse más –pedían cada cosa, que nos sorprendían a los
tíos-. Sin rechistar, le lamí el agujerito mientras ella se separaba sus duras
nalgas para que la lengua se adentrara más en su oscuro orificio. Pareció
gustarle eso… por los suspiros que lanzaba, y proseguí hasta que ya le metí el
primer dedo y le eché saliva para lubricarlo más. Tras unos movimientos y abrir
paso, le metí los dos dedos en la vagina para lubricarlos con sus jugos, y con
dos o tres movimientos ya soltó su primer gemido, que fue cuando los saqué y se
los introduje en su precioso culo que ya empezaba a dilatarse y más que se
dilataría. Cuando creí que ya estaba bien, Patricia que estaba de pie a mi lado
sin perder detalle, me agarró la polla y ella misma me la guió hasta el
agujerito de su amiga, mientras con la otra mano abría un poco el paso… y no
me la soltó hasta que la mitad estuvo dentro. Proseguí con lentitud y ya una vez
toda dentro fue ella misma la que hacía los movimientos con el culo adelante y
atrás mientras jadeaba.

Jaime –que no se cortaba nunca- se puso de rodillas delante
de Natalia y le dijo que se la chupara un poco para así estar más lubricado y
ella… no dijo nada pero se la agarró con una mano, se la meneó un poco y se la
metió hasta la garganta, luego él comenzó a moverse adelante y atrás como si la
estuviera follando, pero en la boca, y al poco tiempo, ella misma, pidió que se
la metiera ya Jaime por detrás, con lo cual yo me aparté y él que estaba a cien,
se la metió suavemente por detrás sin que ella notara mucho la diferencia… o
eso dijo Natalia al menos. Jaime le preguntó, ya que a los dos minutos no
aguantaba más, si podía correrse dentro de ella y Natalia que como sus amigas
estaban ya muy dispuestas a todo, le respondió que sí que quería notar su leche
inundando todo su culo, y antes de terminar la frase ya se había corrido.

Ahora solo faltaba yo por eyacular, y Sergio, pensando en mi
disfrute, al que se lo agradezco, les propuso un juego a ellas para así luego
estar los tres corridos y que no hubiera desventajas. Les explicó que como en
una ruleta rusa, me hicieran una felación las tres, por turnos, entre 10 y 15
segundos, hasta que yo me corriera en la boca de una de ellas, la que tocara.
Ellas aceptaron la propuesta y me vendaron los ojos. A ellas les gustaba esto de
los juegos, parecía todo como más inocente y divertido, y es que lo era, además
de espontáneo, ya que nada fue premeditado, que es lo divertido y excitante de
estas cosas.

Las tres se sentaron en la cama una al lado de otra y ellos
me acompañaban a mí que estaba de pie para desplazarme de una boquita a otra. La
chica del medio es la que se me la tragaba más a fondo, y a la tercera de la
derecha le noté el roce de sus dientes y como sus labios carnosos oprimían mi
pene y acrecentaban mi erección. Hice cuatro o cinco rondas –mucho para mí-
antes de correrme en la de la izquierda, que no la sacó de su boquita y cumplió
fielmente con lo pactado, en ese momento Jaime ya me sacó la venda de los ojos y
pude ver los ojos negros de Patricia que me miraban con su cara de quinceañera
mientras tenía mi ardiente polla dentro de su boquita y el semen, liquido como
el agua, por la prolongada excitación, salía por la comisura de sus labios.
Natalia y Elena para no ser menos, también se acercaron… y primero una y
después la otra también me la chuparon un poco para degustar las últimas gotas
del codiciado liquido. Ya estaban decididas a probarlo todo y hacer realidad sus
fantasías eróticas. Mi erección duro como cuatro o cinco minutos más con la
ayuda de ver y sentir esas bellezas comiéndomela de tal manera.

Las chicas se dijeron algo al oído y posteriormente nos
pidieron hacer realidad una de sus fantasías eróticas, ya que ellas habían
accedido a ser penetradas por detrás, exigieron hacer lo mismo con nosotros y
meternos los dedos en el culo. Jaime ya lo había probado. Accedimos, para no
quedar mal y luego que en otro juego no fueran ellas las que se echaran atrás.
Sergio con intención de sacar algo de ello, les dijo; -Vale, pero primero nos
tenéis que meter la lengua. Con las ganas que tenían de desvirgarnos el trasero
no dijeron que no. Nos pusimos de cuatro patas los tres y cada una con uno
empezaron su faena. A mí me toco Natalia, y empezó a lamer mi ano con fruición e
introdujo lo que pudo su lengua algo dentro, -a mí me daba mucho placer y
excitación-. Lo hizo un buen rato sacándola y metiéndola de nuevo, hasta que
untándose de crema los dedos, me metió de golpe uno y tras un buen meneo como si
me follara, me metió otro y continuó así una largo rato. Yo sentí gran
excitación por la escena y notaba una sensación extraña de placer pero no,
dolor. Al sacar por fin sus dedos, metió otra vez su juguetona lengua dentro y
me sentí en el cielo.

Ya eran más de las tres y media… y en dos horas debían
estar de regreso a casa, ya que ese día tenían más margen, así que teníamos un
buen rato más para la imaginación y el disfrute. Como Natalia ya se había
corrido en mi boca les tocaba gozar y correrse a Patricia y Elena que ya lo
estaban pidiendo, pues no querían ser menos.

Empezamos con Elena Y le vendamos los ojos para más morbo y
ella dejarse llevar por los sentidos. Jaime se mantuvo al margen y guardó
energías para Patricia, por lo que empezó Sergio a comerle el ardiente coñito y
arrancó pronto los primeros gemidos de Elena que se la veía muy excitada,
mientras yo le masajeaba y lamía sus pechos tiesos y su lengua. Sergio se puso
de espaldas en la cama y yo la coloqué encima de él pero de espaldas a él y le
hice unas señas a Patricia que le metió dos dedos en la húmeda vagina de Elena
para humedecerlos e introducírselos después por el estrechito orificio
colindante hasta que lo vio dilatado y entonces cogió el pene erguido de Sergio
y se lo introdujo todo dentro. Y Patricia prosiguió frotándole el clítoris
mientras esa verga entraba y salía a un ritmo lento y armónico. Ahí me incorporé
yo apartando a Patricia y le lamí el clítoris húmedo a la vez que le introducía
dos dedos en su vagina al ritmo de los espasmos que le sacudían todo el cuerpo.

Natalia entonces le dijo a Elena; -¿no dijiste antes que una
fantasía tuya era ser penetrada por dos hombres a la vez?- Bueno pero…
Contestó Elena no muy convencida. A mí que me pareció buena idea, le dije;
Tranquila Elena y relájate que iremos con cuidado, pues estamos aquí para
disfrutar y no para pasarlo mal. Bueno vale… pero tener cuidado ¡eh!
-respondió Elena, que por su entonación dio a entender que nos tenía confianza.
Así que aparté los dedos e introduje mi miembro, rígido a tope, con cuidado
mientras continuaba la penetración anal por parte de Sergio. Fui cogiendo el
ritmo y el compás, junto a los movimientos de Sergio y el la sacaba un poco
mientras yo la metía adentro y viceversa. Ella aumentó su gimoteo, lo cual me
excitaba casi más que la penetración en sí, a la vez que Patricia continuó
frotándole el clítoris. No tardó Elena en tener su primer orgasmo, pero nos
suplicó que no la sacáramos, y así lo hicimos, pues no teníamos muchas ganas de
abandonar aquello.

Por un tiempo que no sé lo que duró, proseguimos hasta que le
llegó el segundo orgasmo y fue entonces cuando primero yo y un momento después
Sergio nos corrimos. í‰l dentro de su culito, pues ahí no les importaba, y yo que
llevaba puesto el preservativo, pues eso… ahí fue todo. No sé como aguantamos
tanto rato, tal vez por que ya nos habíamos corrido antes. Los dos la sacamos
con el mismo cuidado que la metimos y, Elena, al igual que nosotros,

se incorporó extenuada.

Ahora le tocaba a Patricia… y Jaime estaba fresco como una
rosa. Elena dijo entonces, creo que por seguirle el juego, -¿No confesaste
Patricia, que tu fantasía era que uno o dos hombres te hicieran pipi encima?
Claro… ella había accedido y su amiga Patricia no se podía ahora echar atrás y
quedar mal, así que dijo; -bueno, de acuerdo, si no lo hago hoy con lo que ya
hemos hecho, nunca me atreveré. Fuimos todos al espacioso cuarto de baño del
chalet, y Patricia se estiró desnuda en la bañera con sus bonitas y morenas
piernas abiertas y frotándose sus partes intimas para una mayor excitación a la
vez que se separaba los labios para que su rosado sexo fuera bañado por el pipi
nuestro.

Como solo dos teníamos ganas de orinar, Natalia que tenía
ganas igual que su amiga de vernos mear, me cogió la polla y la encaró al cuerpo
desnudo de Patricia, Elena hizo lo mismo con Jaime. Los dos teníamos una
erección de caballo. Bueno… yo después del polvazo con Elena se me había
encogido a tope pero… viendo a Patricia en aquel estado y tras cuatro meneadas
que me hizo Natalia con su manita, mi verga recuperó su firmeza. Nos costó un
poco, quizá mear nos daba algo de corte, pero tras unos masajes masturbatorios
de ellas, empezamos a hacer pipi encima del bello cuerpo juvenil de Patricia.
Ellas como si de una manguera se tratara, lo esparcían sobre su raja abierta y
sus pechos, e incluso Natalia se atrevió a encarar mi polla a la cara de su
amiga. El pipi era transparente como el agua –como siempre que uno bebe bastante
y mea a menudo-. Primero tenía la boca cerrada, pero en un instante la abrió y
dejó que mi orina llenase su boca, pero no lo tragó sino que lo echaba fuera.

Cuando se nos terminó el pipi, Jaime le dijo a Elena que ella
también debía probar el gusto y que se la chupara un poco para degustar las
últimas gotas, y así lo hizo Elena, -pero Natalia también ¡eh!- Dijo Elena, y
ambas se metieron nuestros miembros en la boca y escurrieron las ultimas gotas
con deleite. Ni corta ni perezosa, Patricia dijo que si alguien tenía más ganas,
que ya puesta… a lo que sus dos amigas no lo dudaron ni un instante y se
metieron de pie en la bañera y empezaron su turno de lluvia dorada sobre el
desnudo y mojado cuerpo de su amiguita. El de Elena fue directamente a la boca
de Patricia que parecía ahogarse, pero no lo tragaba, quizá algo sin querer sí.
Esto ya fue algo más fuerte, o no, que lo que habíamos hecho hasta entonces en
esa noche de locura. Ya no comentamos nada de las fantasías de los chicos porque
prácticamente esa noche habían quedado todas satisfechas.

Ya todos meados, ellas salieron y quedó en la bañera Patricia
a la que Jaime y yo nos dispusimos a duchar. La enjabonamos bastante y de paso
nosotros también, y como nos tocaba satisfacerla a ella, con la esponja y las
manos jabonosas estuvimos masajeándole sus tiernos senos a la vez que también su
palpitante sexo, mientras la limpiábamos. Ya sin jabón encima y limpios, Jaime
se agachó y empezó a lamerle en la humedecida rajita que ya le hervía, mientras
yo la besaba y además le mordisqueaba y chupaba sus erectos pezones oscuros que
apuntaban a las estrellas. Nos secamos rápidamente un poco, y fuimos a la cama
grande con los demás, de espectadores, pues nadie quería perderse detalle de
todo lo que allí ocurría. Así fue toda la noche, unos actuando, y otros mirando
y poniéndose cachondos –inevitablemente-.

En la cama también a Patricia le vendamos los ojos. Jaime
prosiguió, como en el baño, relamiéndole todo su sexo, y yo con los mismos
placeres lingí¼ísticos que antes. Luego él la puso de cuatro patas y empezó a
meterle los dedos que ya iban solos, y rápidamente los sacó, se colocó el
condón, y metió en su lugar su rolliza verga tiesa que sin problemas entró hasta
el fondo. Yo le fui masajeando sus contorneados pechos y frotándole en ocasiones
su tenso clítoris, que no era muy necesario, ya que con el rozamiento de ese
gordo pene por sus paredes vaginales, ella jadeaba como un ángel… y sus
gemidos me ponían a cien.

Jaime se tumbó en la cama y ella se colocó encima, primero de
cuclillas, que le permitía ser penetrada más a fondo, y cuando se cansó se puso
estirada sobre él con sus bonitas piernas abiertas. Ya que Patricia tenía el
ojete de su respingón culo a la vista de todos, que no quitaban sus miradas de
aquel espectáculo, yo le metí dos dedos en la boquita de Natalia para bañarlos
con su saliva tras lo cual fui a insertarlos en ese orificio que se nos mostraba
tan huérfano. Ella no musitó salvo más gemidos y proseguí hasta que tuvo su
primer orgasmo. Jaime se corrió un minuto después y ya la sacó. Como Sergio
estaba a la expectativa y Natalia se la estaba meneando con la mano mientras
miraban, éste se ofreció para completar la faena, pero como hacía ya mucho que
Natalia no se corría y no había sido un buen polvo como dios manda, sino que yo
se lo había comido, Natalia dijo que se la follára a ella, y así lo hizo Sergio.

Como yo soy buena gente y por colaborar que no quede, me
ofrecí para completar el polvo que Patricia se merecía y al que había
colaborado. Me coloqué el condón… me acerqué y ella misma me la cogió y se la
fue introduciendo en su morada divina que aún daba para más juego. Ya se había
quitado la venda de los ojos. A mí ya me empezaba a doler la polla de tanto
meneo, y esa noche habría de quedar para el arrastre, pero el éxtasis del
momento se imponía. Fuimos combinando con Patricia varias posturas, mientras
Sergio y Natalia se entregaban al sexo como desesperados –mejor para ellos-.

Luego me pidió que se lo hiciera por detrás –por lo visto les
había gustado eso- y sin pensarlo ella misma la sacó, y con la ayuda de su mano
experta fue metiéndosela por el culito que ya antes con los dedos yo le había
dilatado suficientemente, y que se contorneaba como queriendo atrapar una
pelota. Ahora… yo estaba tumbado de espaldas y ella sobre mí de espaldas a mí
y con la mano le masajeaba el clítoris y le metía los dedos por la calentita
cueva que quedaba libre. Patricia jadeaba y se agitaba como una loca. Poco tardó
en correrse de nuevo, pero proseguí, ya que aguantaba más. Sin sacarla, nos
dimos la vuelta y se puso de cuatro patas. Yo permanecí perforando el agujerito
secreto del respigón trasero de Patricia por un rato; ya luego la saqué y se la
introduje de nuevo en el coño… y seguí follándola y ella follandome, al ritmo
musical de sus gemidos –los míos eran más leves- hasta que se corrió por tercera
vez al poco rato.

Como yo no me había corrido aún –ya, casi ni la notaba- ella
prosiguió meneando el culo con frenesí para acelerarme el orgasmo. Un minuto
después le dije que ya estaba a punto de eyacular y ella se apartó bruscamente,
me sacó el condón y se la metió en la boca sin decir ni hola. Empezó a chupar y
a metersela cada vez más adentro y más rápido, e incluso se metió mis testículos
en la boca, lo que ya me puso a cien y me corrí en su cara. Ella la agarró y con
las ganas que tenía a esas alturas de probarlo ya todo, se la metió de nuevo en
la boca y se tragó la poca leche que quedaba y que salía liquida como el agua de
mi polla –ya antes ella había probado el pipi-. Luego me pegó un largo morreo
para que yo compartiera su manjar, ¿o era el mío?

Sergio y Natalia habían terminado antes y ya estaban
duchándose y Jaime, agotado como Elena, seguían desnudos observándonos pero sin
ellos hacer nada. Nos duchamos el resto y ellas se vistieron, nosotros ya no,
solo los calzoncillos y punto. -Bueno, ha estado muy bien-, dijo Elena, -a ver
si lo repetimos el año que viene- contestó riendo Natalia. Sergio le dio la
dirección de su e-mail a Elena y le dijo que si querían que ya llamarían.
Aquello había sido muy fuerte y estábamos todos un poco como parados. Nos
despedimos con unos besos en la cara, respetuosamente y se fueron. Al día
siguiente a medio día debían partir hacia Aragón. Nosotros nos quedamos una hora
más, despiertos y comentando la jugada… que nos resultaba difícil de creer.

 

Resumen del relato:
    Tres chicos conocen en la playa a tres chicas y se ponen a jugar de forma casual a las prendas.

Viaje de negocios

Viaje de negocios (16)

Lo que yo pensaba que seria un aburrido viaje de negocios se
convirtió en algo mas divertido.

Era lunes cuando al llegar a la oficina y me dijeron que el
jueves tendría que coger un avión a Paris para asistir a una importante reunión.

A mí como no me importa viajar e incluso vi la oportunidad de
quedarme el fin de semana para ver Paris y disfrutar de mi estancia allí decidí
que no me opondría al viaje.

La reunión era bastante importante, de esas en la que tienes
que causar buena impresión, así que fui a comprarme algo de ropa en plan
ejecutiva.

Le dije a mi amigo que si quería acompañarme, él accedió
gustoso ya que le encanta ir conmigo de compras, es fetichista del calzado de
mujer y le gusta verme probar ropa y calzado y dar su opinión, yo siempre le
digo que me acompañe ya que tiene buen gusto y no se como pero siempre acabamos
follando como locos en algún probador y eso hace que la compra de ropa se
convierta en un aliciente.

Cuando salí de trabajar a las tres, mi amigo ya me estaba
esperando, íbamos a comer juntos y luego iríamos a comprar la ropa.

Fuimos a un centro comercial donde tienen todo lo que yo
necesitaba, primero fuimos a ver la ropa, elegí una falda corta de color negro,
una americana del mismo color y un top blanco, después fuimos a la sección de
zapatos, había muchos modelos para elegir pero mi amigo me dijo que si era una
reunión de negocios cogiera unos zapatos negros de tacón alto, vimos unos que
nos gustaron mucho y me los lleve al probador para ver que tal quedaba el
conjunto.

Mi amigo entro conmigo en el probador y yo me quite la ropa
que llevaba para probarme la que había cogido, me había puesto un tanguita
blanco y unas medias de ligero también blancas y brillantes y un sujetador
blanco de los que te realzan los pechos, mi intención era empezar a provocar a
mi amigo desde el principio y ya lo estaba consiguiendo.

Me puse la falda, el body y los zapatos, el conjunto quedaba
perfecto ya que al tener las medias blancas y los zapatos negros con tanto tacón
me hacían las piernas más esbeltas todavía, el body se ajusto a mis pechos
marcando mis pezones que estaban bastante duros. Mi amigo me dijo que ese era el
conjunto que debería llevarme para la reunión, que estaba como una ejecutiva
sexy, también me dijo que había visto un vestido y unas sandalias perfectas para
salir por Paris y disfrutar de la noche, que iba a buscarlo para que me lo
probara.

Cuando vino yo estaba solo con la ropa interior y los zapatos
puestos, al entrar y verme así se quedo mirándome y me dijo que ya empezaba a
ponerle cachondo.

Me dio el vestido y las sandalias, el vestido era cortito yo
diría que muy cortito de color azul claro pero bastante trasparente, mejor dicho
transparente del todo porque se me veía el tanga, las sandalias eran de color
plata con una sola tira adelante y con una pulsera en el tobillo, como el
vestido era de tirantes me quite el sujetador para que no se vieran las tiras y
mis pechos quedaron completamente al aire, como tengo unos pechos redonditos y
bien puestos no había problema.

Mi amigo no podía mas y comenzó a tocarse la polla por encima
del pantalón, me dijo que estaba increíble y que si me llevaba eso a Paris
seguramente se me tirarían encima antes de salir del hotel, yo le dije que no
era para tanto y que iba a hacer la prueba.

Así que salí del probador a un pasillo que había y me mire en
el espejo que había fuera, mi intención no era mirarme en el espejo pues ya
tenia uno dentro, quería ver la cara que ponía un chico que había visto antes de
entrar y que continuaba allí cuando yo salí.

Su cara me delato que era verdad lo que mi amigo me había
dicho, no me quitaba ojo de encima, se acerco a mí y me dijo que si pensaba
comprármelo le dijese donde iba a ir para seguirme, yo le sonreí pero no le
conteste.

Cuando entre en el probador mi amigo tenia en la mano uno de
los zapatos que me había probado antes, y al verme entrar empezó a chupar el
zapato y me dijo tengo ganas de chupar algo mas, en ese momento yo me levante un
poco mi vestido y digo un poco porque era cortisimo, y me aparte un poco el
tanga para que mi amigo tuviese el camino libre para chupar mi coño.

Empezó a chuparme el coño y a meter su mano por mi
entrepierna tocando el culo, yo estaba excitadísima y abrí mis piernas para que
pudiera tocarme mejor, mi coño estaba chorreando y mi amigo aprovechaba mis
líquidos para lubricarme mi ano.

El también estaba muy excitado, saco su polla y la frotaba
con mis sandalias, yo notaba como iba mojando mis medias y eso me excitaba.

Le levante del suelo y empecé a chuparle la polla, estaba
dura y eso me excito aun más, no tardo mucho en correrse, me mojo las sandalias
y las medias, yo todavía no me había corrido así que él introdujo unos dedos en
mi coño a la vez que me tocaba mi clítoris, con ese movimiento yo estaba que no
podía mas y note como uno de sus dedos se introducía en mi ano, ahí llego mi
orgasmo y di un pequeño grito de placer que seguramente se oyó fuera del
probador. Nos limpiamos y fuimos a pagar lo que habíamos comprado, el chico que
me había visto antes estaba dando vueltas por ahí y se nos quedo mirando
seguramente me había oído, se acerco a nosotros y me pregunto si me había
comprado el vestido, yo le dije que si, su cara fue de excitación y me dijo que
a donde iba a ir con el puesto porque el quería estar allí.

Mi amigo que oyó lo que estaba pasando le invito a tomar una
copa a su casa y le dijo que yo les podría hacer un desfile para ellos dos
solos, yo no sabia que decir, pero la idea me excito bastante. El chico acepto y
se fue con nosotros.

Al llegar a la casa de mi amigo, me fui al baño a asearme un
poco y ponerme el vestido y las sandalias que había comprado, esta vez no me
puse nada mas debajo, así que se transparentaban mis pechos y mi coño, que
estaba húmedo pensando lo que iba a pasar.

Cuando llegue al salón, estaban tomándose una copa y hablando
de mí, mi amigo le decía que me gustaba follar con mas de un hombre a la vez y
que se lo pasarían bien conmigo, para caldear aun más el ambiente habían puesto
una película porno.

Me puse delante de ellos y les pregunte que les parecía el
conjunto, mi amigo se levanto y empezó a meterme mano, el chico no tardo mucho
en unirse a el, me estaban sobando por todos los sitios, metiendo sus dedos por
mis agujeros, tocándome mis pezones, que estaban muy duros. Yo les saque sus
pollas de sus pantalones y empecé a masturbarles, la polla del chico era
bastante grande, eso me excito aun más.

Mi coño y mi ano estaban muy húmedos y ellos no paraban de
tocarme lo que hacia que deseara que sus pollas me penetraran.

Me agache y empecé a chupar la polla del chico que casi no me
cabía en la boca, mi amigo se puso debajo de mi y empezó a chuparme el coño.

Me sentaron en el sofá yo abrí mis piernas y el chico me
chupaba el coño, mientras mi amigo me besaba mis sandalias, mis pies y mis
piernas, frotaba su polla con mis sandalias mojándome las medias.

Cuando estábamos todos que no podíamos de excitación mi amigo
dijo que me sentara encima de su polla y que el chico me clavara su enorme polla
en mi culo. Cuando note como era penetrada por aquellas dos pollas solté un
grito de placer y cabalgaba como una loca.

Mis pechos se habían salido del vestido y votaban libremente,
yo me las agarre y comencé a chuparles, eso excito aun más a ellos y acabamos
todos corriéndonos como locos.

Nos vimos unas cuantas veces mas durante esa semana y nos
compenetramos muy bien en todos los sentidos.

El jueves yo salía de viaje y les invite a venir conmigo pero
ninguno de ellos podía así que tendría que irme sola.

Lo que ocurrió en mi viaje de negocios es parte de otra
historia que os contare mas adelante.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

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Resumen del relato:
    Los preparativos para el viaje resultaron ser muy calientes.

La esposa del cliente de mi amigo

La esposa del cliente de mi amigo (16)

El relato que les contaré, sucedió cuando un amigo de aventuras me invitó a
una reunión que se realizaría en la casa de un cliente.

Comenzaré esta historia diciendo que tengo 35
años de edad, y me encuentro
actualmente divorciado. Debido a que en la actualidad tengo mucho tiempo
libre, me dedico a correr en las mañanas y juego fulbito con mis amigos tres
veces por semana. Los problemas que originaron la separación de mi mujer no
vienen al caso, así que los pasaré por alto.

Un día viernes cuando me disponía a salir de mi trabajo, recibí la
llamada de un amigo mío con el cual salíamos muy seguido cuando éramos
mas jóvenes. Charlamos un rato y me comentó que tenía una reunión mas
tarde, y había pensado en invitarme para no ir solo. Acepté y quedé en pasar
por él a las 8 de la noche e irnos a la reunión.

Llegué a su casa puntualmente y tomamos rumbo hacia la dirección que
me dio. En el camino le pregunté que clase de reunión era, y me dijo
que debía visitar a un cliente con el que estaba haciendo negocios.

Me dijo también que este hombre ya era un poco mayor, pero que tenía una
esposa joven y atractiva. Mencionó que quería que la conociera ya que sabía
que a mí me gustaban las mujeres así, y de paso me podría distraer un poco.

Llegamos a una casa grande y al tocar la puerta nos salió a recibir
un hombre de aproximadamente 55 años. Mi amigo me lo presentó y nos
invitó a pasar muy amablemente. Cuando nos sentamos en la sala llamó
a su mujer para presentárnoslas, y debo decir que mi amigo se quedó
corto en su explicación sobre ella. Era una mujer de 30 años, y tenía
puesto un vestido corto de vuelo. Sus piernas eran torneadas y rellenitas
como a mí me gustan. Tenía en ese momento puestas unas medias de nylon que
resaltaban la belleza de sus piernas. El vestido
no podía ocultar el par de senos que se manejaba, y tenía una cara
que era una mezcla de inocencia y sensualidad.

Durante la reunión bebíamos licor, mientras mi amigo se enfrascaba en
una conversación con su cliente de la que yo no entendía nada. Además de eso
yo aprovechaba para admirar a la mujer del cliente de mi amigo
a mi antojo. Pude notar que el marido de esta maravillosa mujer vivía para
los negocios, y casi no le prestaba atención. Yo pensaba que en
vez de perder el tiempo conversando, lo aprovecharía haciéndole el
amor a esta belleza.

De rato en rato ella se paraba de su asiento para poner música, y al
inclinarse hacía el equipo de sonido, la parte trasera de su vestido
se levantaba, dejándome ver el encaje de sus medias de nylon. El licor
que habíamos tomado, había hecho que mi amigo y su cliente se pusieran
bastante mareados, y pude notar que el cliente de mi amigo se estaba
quedando dormido. Debido a que la esposa de este señor se encontraba
también un poco mareada, pidió disculpas y se retiró a su habitación.

Yo pensé que ahí se había acabado todo y nos retiraríamos, pero al mirar a
mi amigo este me hizo una seña para que la siguiera a su cuarto. Un poco
sorprendido yo le devolví la seña como diciéndole que su marido estaba
presente, pero él volvió a insistir que la siguiera.

Me paré de mi asiento y el cliente de mi amigo ni se percato de ello,
así que subí las escaleras y al llegar a la segunda planta vi que habían
varias puertas, pero solo una de ellas estaba entreabierta y
con la luz encendida. Me acerqué sigilosamente y al ver dentro de la
habitación, ahí estaba ella tendida en su cama. Me acerqué hacia
donde estaba y me senté al filo de la cama a observarla. Parecía dormida así
que me atreví a pasar una mano por una de sus piernas.

Ella se movió un poco pero nada mas, así que lo que hice es levantarle un
poco el vestido para ver debajo de él.

En ese momento pensé que su marido podría subir en cualquier momento
al notar mi ausencia, pero confié en la pericia de mi amigo para
entretenerlo. Lo que vi cuando le levanté el vestido hizo que la verga
se me pusiera dura. Las medias estaban sujetas por un portaligas y sus
braguitas eran pequeñísimas, de tal forma que sus labios vaginales
desbordaban por sus costados. No aguanté tal visión y jale sus braguitas a
un costado, dejando su conchita abierta para mis ojos.

Pasé mis lengua por su concha chupándole los labios de su vulva, y le
apreté sus piernas con mis manos.

Era tanta mi arrechura de tener a una mujer en ese estado de abandono,
que inmediatamente me quité toda la ropa. Seguidamente me subí a la
cama y le puse mi verga dentro de la boca. Ella al sentirla empezó a
chuparla en medio de su borrachera. No saben la excitación que tenía
de que una mujer como esa, esté con mi verga en la boca chupándola
como toda una puta.

Quería sacar el mayor provecho de esta oportunidad y le saqué sus
braguitas, y le abrí bien las piernas para luego meterle mi verga por
la concha y empezar a culearmela. Solo la escuchaba jadear pero no
abría los ojos, y me pregunté si se estaría dando cuenta de todo lo
que le estaba haciendo. Lo morboso de la situación hizo que eyaculara
dentro de ella, mientras me comía sus labios con mi boca. Mi saliva
había mojado sus labios y me quedé un momento sobre ella.

Luego la senté en la cama y le quite el vestido. Cuando le saqué el
sujetador pude ver un par de tetas bien paradas, con una aureola
grande y estaban coronadas por unos pezones en punta. Verla desnuda hizo que
se me pusiera la verga dura nuevamente. Podía hacerle lo que
me viniera en gana, así que la puse boca abajo con la piernas separadas y le
comencé a lamer el ano. Cuando estaba por empujarle mi verga por
detrás, la puerta de la habitación se abrió. Era mi amigo que al
vernos así me dijo, no me han esperado.

Yo le pregunté por el viejo, y me respondió que estaba durmiendo como un
bebé, y que el había subido para tirarse a la esposa como ya lo había hecho
antes. Una vez vine y sucedió lo mismo, me dijo. Vamos a gozar entre los dos
de esta ricura, me volvió a decir mi amigo.

Dejé que el se la culeara ahora, y se echó sobre ella y le empujó su
verga por el ano. Yo me acerqué a la altura de su cabeza, y le volví a
poner la verga en la boca. Ella nuevamente comenzó a mamarla, dándome
un placer indescriptible.

Mi amigo me dijo que nos la tiraramos entre ambos, así que me eché en la
cama boca arriba y entre los dos la pusimos encima mío. Le acomodé mi verga
por la concha, mientras mi amigo se ponía encima de ella y la
volvía a penetrar por el culo. Tenía ambas vergas dentro, y entre los dos
nos movíamos clavándola por sus dos huecos. De pronto mi amigo
comenzó a resoplar, seguramente por que ya se venía y enseguida le
solté yo también mi leche dentro de su concha.

Luego de la clavada que le dimos entre ambos, nos quedamos echados a
un lado de ella. Yo observaba detenidamente sus labios carnosos y con mi
mano le acariciaba y apretaba sus tetas. Mi amigo me dijo que podíamos
descansar un rato y que luego continuaríamos culeandola. A pesar que ya me
había corrido dos veces, aun tenía ganas de seguírmela cojiendo.

Ver su piel tan blanca y perfecta hizo que quisiera montármela de nuevo, así
que mientras mi amigo se quedaba a un lado de la cama, yo
me volví a poner sobre ella y la penetre nuevamente por la concha.

Esta vez lo hice de forma pausada, de tal forma que pudiera disfrutar al
máximo la situación.

En el momento que yo la tenía con las piernas en mis hombros, entró el
marido a la habitación. Yo voltee a verlo sin saber como iría a reaccionar
de vernos a los dos, y lo que le estábamos haciendo a su mujer. Lejos de
increparnos por nuestro proceder, el viejo nos dijo
que podíamos seguir en lo nuestro y que él se limitaría a observar. Yo me
quedé sorprendido de sus palabras, pero él se sentó en un sillón
que estaba en la habitación y se quedó quieto a observar.

Yo continué penetrandola a mi antojo y tanto era el movimiento, que ella
parece que se despertó. Estaba como atontada pero no oponía resistencia a mi
arremetida, y solo jadeaba por el hecho de sentir mi verga dentro. Me senté
al filo de la cama y le dije a ella que se sentara sobre mi verga. Ella
obedeció y comenzó a moverse haciendo que sus tetas bamboleen. Mi amigo se
acercó hacía nosotros y se paró delante de ella. La esposa del viejo al ver
la verga de mi amigo la tomó con una mano y se la llevo a la boca.

El viejo al ver la escena no aguantó mas, y se sacó la verga del pantalón.

Tenía una verga muy pequeña que seguramente no le daba el placer que su
mujer necesitaba. Se comenzó a masturbar en su asiento, mientras a su esposa
le metían dos vergas de verdad. La chupada que ella le dio a mi amigo hizo
que este le soltara su leche en plena
cara, y yo me seguía moviendo con ella encima. Sentí que iba a correrme, así
que le apreté sus tetas abrazándola desde atrás contra
mi pecho.

Apenas eyaculé ella se separó de nosotros y se arrodilló ante su
marido, y empezó a mamarle su verguita hasta que el viejo eyaculó
dentro de su boca. Luego de eso ella recostó su cabeza en las piernas de su
marido y se quedó ahí. Mi amigo y yo nos vestimos, y salimos de la
habitación y de la casa. Cuando conducía mi coche para dejar a mi amigo, le
pregunté que había sido todo esto. El me respondió que hace unos meses
conoció al viejo, y este le había contado que no era capaz de satisfacer a
su mujer, pero cuando él le había propuesto a ella que estuviera con otros
hombres se había negado. El viejo conciente de la situación, le había dicho
a mi amigo que la única manera para que su mujer estuviera con otro hombre,
era emborracharla. Además de eso le había pedido que invite a un amigo suyo
pero que no me dijera nada,
ya que me podría sentir un poco cortado y no actuaría como lo había
hecho al tener una mujer así a mi merced.

Cuando lo dejé en su casa me dijo que me avisaría si el viejo lo llamaba
nuevamente. Esa noche me dormí pensando en el cuerpo que me había comido, y
esperaba que mi amigo me volviera a invitar a una reunión similar.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Acuden a una reunión… allí se fijan en la mujer del cliente, que es realmente atractiva y sensual.

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