Category Archives: Interracial

Interracial

Imitando las putas

Imitando las putas (32)

Desde que era una jovencita me llamaba la atencií²n el modo en
que los hombres miraban a las mujeres, cuando paseabamos en auto con mis padres
y se pasaba por una calle donde habian prostitutas mi padre las miraba
comiendoselas con los ojos, lo mismo hacian mis dos hermanos mayores, yo soy la
mas joven de una familia de tres hermanos, serí  porque los hombres saben que las
pueden tener cuando quieren, que pueden hacerles hacer lo que ellos quieren sin
tener que preocuparse mucho, pueden hacer solo sexo sin tantos rollos, las ven y
saben que ellas follan y pueden ser folladas en cualquier momento, y por eso las
desean, el hombre ama las putas y lo aprendí¬ desde muy joven.

Me casí¨ muy joven a 22 años sin haber tenido muchas
experiencias sexuales, casi todas las hací¬a masturbandome como loca porque
deseaba tener aventuras eroticas pero el respeto por la familia me lo impedí¬a,
la vida me enseñí² que estaba equivocada porque mi primer marido me engañaba cada
vez que podí¬a sin preocuparse, mientras que yo habí¬a juntado mis fantasias en un
rincí²n por la familia, hasta que me cansí¨, me queria sentir deseada y mirada
como las mujeres de la calle, como las mujeres faciles. Le pedí¬ ayuda a mi mejor
amiga para que cubriera mis salidas, me cambiaba en su casa, me poní¬a minifadas
que dejaban ver todas mis piernas, mi especial culo era resaltado de pequeños
tangas y con sujetadores adecuados ya que mis tetas no son grandisimas hací¬a una
buenisima figura, me excitaba hacerme ver provocante y poner cachondos a los
hombres a mi alrededor pero no me animaba a ir mí s allí .

Una noche volviendo de uno de mis paseos detuve el automovil
en una carretera para sacar los cigarrillos que tení¬a escondidos en el baí¹l,
grande fuí¨ mi sorpresa cuando el automovil no quiso ponerse en marcha, me
encontraba sola, mi amiga no respondí¬a al telefono y yo como estaba vestida no
podí¬a llamar a mi marido, no sabia que hacer, lagente que pasaba me miraba y yo
me di cuenta que no pasaba desapercibida, sentí¬ que se parí² un auto me acerquí¨ y
grande fue mi sorpresa al oir que me preguntaba" cuanto dinero quieres? Vamos
subete" realmente me estaba creyendo una prostituta, estaba confundida y tení¬a
un poco de miedo pero tambií¨n estaba tan cachonda como í¨l o talvez mí s, pensí¨ a
lo que me hací¬a mi marido… y subí¬….arrancí² inmediatamente "entonces cuanto
cobras?" nada si me tratas bien y me ayudas con el auto…se parí² un poco mas
adelante sací² su polla y me dijo"chupa puta que te va a gustar" empecí¨ a chupar
otra polla casi cinco años de ver nada mí s que la de mi marido y me gustaba
despuí¨s me hizo bajar del auto porque querí¬a masturbarse mientras me miraba el
culo, sentí¬ que se corrí¬a mientras me tocaba, me dí¬ vuelta y le apoyí¨ la boca en
los labios, me llevo de vuelta y me dijo"eres fantastica, no puedo ayudarte con
el auto, pero espera que te mandarí¨ unos amigos que te darí n una mano".

Diez minutos despí¹es llegaron tre muchachos uno se puso a ver
el auto y los otros me dijeron "acompañanos que mientras tendras que pagarnos
con un poco de placer, nos han dicho que eres bastante puta" me llevaron a un
lado de la carretera y me tocaban por todos lados, se sacaron sus pollas
bastante normales pero duras, y me la pusieron en la boca, yo les dijo que no
tení¬a condones, pero la respuesta fí¹e" es problema tuyo"me claví² la polla sin
tantos preambulos, me entrí² toda y se moví¬a como loco se corrio enseguida
mientras me apretaba las tetas y su amigo se hací¬a la paja, yo era ya una puta
pero sin ganar dinero, volvimos al auto y se fueron a toda velocidad dejandome
ahí¬.

Estaba cachonda pí¹es no me habí¬a corrido todaví¬a, mientras se
paraba una camioneta con algunos extranjeros que decí¬an" pues que tenemos puta
nueva vamos a ver si estí  buena" pensí¨ a obtener un poco de dinero para llamar
un taxi y me acerquí¨… al principio pensaba que eran dos pero en realidad eran
cinco pero ya no podí¬a echarme atras, me subieron y arrancaron rapido, fuimos a
un descampado, me dieron algun billete que con la poca lí¹z no se de cuanto era,
pero ya queria correrme finalmente, le dijeron a uno" empiza tu que eres el mí s
chico asi nos la preparas", tení¬a una polla pequeña pero se moví¬a muy bien se
corrií² entre sus gritos y los mios , sus amigos decí¬an

"que buena que es imita bien los orgasmos" yo me reí¬a, me
desnudaron del todo y otro me empezí² a meter su polla, despí¹es de unos minutos
decí¬a a sus amigos" esta puta goza de verdad" se acercí² el que manejaba que era
el mas grande, me tocí² la vagina y comprobí² que era cierto yo estaba toda
cachonda y mojada, se enojí² y dijo" yo no te pago para que gozes puta de
mierda", mientra con un trapo me secaba la vagina, "vamos a ver si ahora te
entra tan facil y te reis de nuevo"sací² su polla gruesa y dura como la piedra
"tenerla muchachos que no se mueva" sin decir nada me clavo la verga hasta el
fondo, sentí¬ calor me follaba con fuerza entre gritos de "ahora le lleno la
zorra de leche" y así¬ fue se corrio adentro y yo hací¬a ver que no me gustaba, la
verdad es que un poco de miedo lo tení¬a, llamaron a uno que talvez era de
Marruecos o Libia por el acento, y le dijeron… "busca un agujero que te guste"
me dio vuelta y sentí¬ que me tocaba el culo " si parece que estí  cerradito ahora
mismo se lo abro en seco" yo no veí¬a mucho pero senti que su polla sin ser
gigante era considerable, la apoyí² en el agujero y empezí² e empujar, yo hacia
fuerza para cerrar el culo, nunca me gustí² que me culearan, pero tení¬a mas
fuerza que yo y cumplií² la promesa me abrí¬o el culo, sentirla adentro no era
facil y mi culo no se acostumbraba," ahora no te ries putita", me dejí² el culo
abierto con las dos manos y me la claví² para correrse adentro, el culo me dolí¬a
pero no sangraba, "brava puta estas buena" fueron sus palabras finales mientras
me prometí¬a pasar de nuevo a visitarme, llamí¨ a un taxi y con algunos orgasmos,
menos de los que hubiera querido, me voli a casa pensando" pues serí  para otra
vez"……

 

Resumen del relato:
    De como por querer hacerme la puta, terminí¨ siendo follada por cinco extranjeros por adelante y por atras…

Candor a la alemana

Candor a la alemana (32)

Un
carnaval en Alemania

En un
mes de febrero, ya muy lejano en el calendario de los recuerdos, ibamos
caminando con dos amigos alemanes y un costarricense rumbo a la estación de
ferrocarril de una ciudad alemana llamada Dortmund. Ellos se llamaban Franz,
Jí¼rgen y Rafael. Ambos alemanes conocían sobre notas de guitarra así como su
interpretación, y por tanto iban armados con sus respectivos instrumentos.
Nosotros, los dos latinos, fungíamos de cantantes; era carnaval y nadie prestaba
atención a la calidad de las interpretaciones las cuales eran solamente dos:
Guantanamera y La bamba.

Nuestro destino era la ciudad de Dí¼sseldorf a orillas del río Rin y famosa por
sus festividades carnestoléndicas, época en la cual el pueblo alemán deja su
disciplina y puntualidad para entregarse a la juerga y la celebración. Camino de
la estación nos dio hambre y sed; decidimos dirigirnos a un bar-restaurant de
renombre situado en el centro de dicha ciudad. La tarde ya estaba avanzada y el
sitio se encontraba a media luz. De todas formas entramos allí para calmar
nuestra sed y apetito.

Franz
y Jí¼rgen abrieron la pesada puerta antañona y se dirigieron directamente a la
barra; Rafael y yo echamos un vistazo hacia una mesa larga, pues al final de
ella estaban sentadas dos chicas muy atractivas. Una rubia de pelo ensortijado y
corto, con ojos de sueño azul; labios gruesos y resecos; vestía una maxifalda y
un suéter blanco de manga larga. Al frente suyo una coqueta chica de pelo lacio
y corto de color castaño oscuro; nariz respingada y ojos muy alegres; una piel
más tersa que la porcelana; labios pequeños pero muy carnosos; una minifalda
roja y un suéter negro con trenzas a su espalda eran su atuendo; no era muy
alta, alrededor de 1,60 mts. Observé fijamente aquel rostro de muñeca viviente.

Rafael
y yo intercambiamos miradas de complicidad y nos lanzamos como chacales, en pos
de la cacería huyente, hacia ellas; las chicas sonrieron y se hicieron las
apáticas, no dándose por aludidas. Rafael se encaminó directamente a la rubia y
yo acerqué una silla para entablar conversación con la más pequeña; las
saludamos y las invitamos a una cerveza; rehusaron. No dimos nuestro brazo a
torcer y seguimos bromeando para sacarles una sonrisa de aceptación; ellas
intercambiaban miradas divertidas y nosotros aguijoneábamos con nuestras
palabras.

Los
dos alemanes llegaron en nuestra ayuda sin  quererlo, pues comenzaron a
rasgar las cuerdas de la guitarra y arrancamos con la ya mencionada canción de
Guantanamera; luego La bamba y después tomaron asiento con nosotros. Ello rompió
el hielo; ellas entonces aceptaron la cerveza y entramos en conversación. Les
interesaba mucho saber de qué país veníamos y cuánto tiempo teníamos en
Alemania; alabaron la capacidad para expresarnos en su idioma; bueno, y así
temas similares.

Yo me
le acerqué más a la pequeña chica cuyo nombre era Cecilia. Mi mente se acordó de
un solo brinco de una canción famosa y de moda por aquellos años de un grupo
llamado Simon and Garfunkel, pero callé para no apabullarla con tanto ataque
frontal. En realidad estaba como un caramelo aquella alemanita coqueta y
dicharachera.

Fui al
baño y al retornar a su lado no me senté en mi silla, sino que me acurruqué en
frente suyo, posé mis manos sobre sus rodillas, le besé la juntura de sus
piernas y esperé su reacción; sólo sonrió indefensa y buscó apoyo dirigiéndose a
su amiga, continuamos conversando; ambas reían mucho con nuestras ocurrencias
hasta que decidieron irse pues se les hacía tarde para tomar el tranvía; además,
estaba comenzando a nevar. Se despidieron y salieron en medio de carcajadas. 

Franz,
serio, nos indagó secamente si les habíamos preguntado por el teléfono o
dirección; ahora comprendíamos sus risas burlonas. Rafael y yo salimos en
estampida hacia la cercana parada del tranvía; apenas pudimos ver que nos hacían
señas de adiós. Regresamos a soportar las burlas de ellos y los pocos presentes
en el lugar; comimos y luego decidimos retornar a nuestra residencia estudiantil
porque las líneas del ferrocarril habían suspendido su servicio a causa de la
tormenta de nieve.

El
futuro es benigno

El
final del invierno se presentaba alegre y matizaba los días con esporádicas
apariciones del sol radiante ocasionando que las temperaturas no fueran tan
gélidas. Un día cualquiera regresaba yo del centro de dicha ciudad y entré a una
panadería para beber un chocolate y comerme un croissant. Tomé sitio en una mesa
alta; la señora me trajo la bebida  y un recien horneado panecillo al
tiempo que me deseaba buen provecho. Yo bebía chocolate y masticaba el
panecillo, lo terminé y pedí otro.

Intempestivamente se abre la puerta de la panadería y entra una chica muy
nerviosa y apurada solicitando una docena de pancitos, así como media docena de
croissants; la señora la atiende parsimoniosamente, en ese momento yo carraspeo
para llamar su atención; la chica gira, mira de reojo y lanza una exclamación de
sincera alegría: -"¡Agturo*!, ¿tú aquí?, ¡qué sorpresa!"-. [*Los alemanes
tienen mucho problema para pronunciar nuestra r intermedia y la rr.] 

Cecilia vestía esa mañana un traje de paño compuesto de un saco y maxifalda; era
la época de la transición de la mini a la maxifalda; una bufanda roja le
envolvía su cuello para protegerla del frío invernal. Sus manos temblaron al
poner las monedas sobre el platillo para pagar y se me acercó para solicitarme
un favor: -"Bébete pronto tu chocolate y me ayudas a cargar los panes hasta
la inmobiliaria donde trabajo, no es lejos, ven
"-. Su risilla nerviosa me
cautivó y convenció al instante.

Le
entregué a la señora la taza con su plato, pagué y salimos de allí con sus panes
y croissants; ella no hallaba cómo iniciar una conversación, el inesperado
reencuentro la ponía fuera de balanza. Hablábamos sobre tonterías interrumpidas
por sus preguntas sobre mí; le expliqué que vivía muy cerca de allí y que a
veces en las noches pasaba, con otros amigos, por un centro deportivo en el cual
tenían servicio de sauna. Ella aseveró conocer el lugar porque también iba allí
a sudar un rato de vez en cuando, comer algo y beberse una cerveza.
Intercambiamos nuestras direcciones y mi teléfono; ella estaba recien mudada y
aún no le habían instalado el aparato en su apartamento que compartía con otra
chica.

Llegamos a la oficina de la inmobiliaria, le entregué la bolsa con sus panes y
acordamos que nos encontraríamos en el centro deportivo en uno de esos días
siguientes, pero no fijamos cita alguna. Otro error mío. Entre el apretón de
manos y el intento de beso en su mejilla me olvidé de ese detalle. Caí en cuenta
al abrir la puerta de mi cuarto en la residencia estudiantil. Me tranquilicé
pensando que ya conocía su sitio de trabajo y podía ir a buscarla allí cuando yo
quisiera. 

Yo
necesitaba en ese momento urgentemente una chica para consolarme, pues me
acababa de separar de mi amiga francesa y las huellas estaban muy frescas
todavía. Esta criatura divina me venía como anillo al dedo y por ello
decidí buscarla en aquel sitio de esparcimiento deportivo. Varias noches estuve
allí con mis amigos comiendo, jugando a los dados; pero ella no se aparecía. Los
fines de semana se iba a su pueblo a visitar a su familia; estaba muy tierna
aún, sólo contaba con 19 años. 

Una
semana después del encuentro con ella en la panadería me fui solo al susodicho
lugar; me senté en la barra para platicar con la dueña así como beber una fría
cerveza pilsen. Estábamos enfrascados en una tonta conversación sobre el tiempo
cuando escuché unas voces masculinas que venían por el pasillo que daba acceso a
los salones de la sauna. Entraron al bar y tomaron asiento en una mesa; uno de
ellos le dijo a su vecino que hiciera espacio para una chica que llegaría
enseguida.

La
dueña y yo proseguimos con nuestra charla luego de que ella le sirviera las
bebidas a los veteranos; en ese momento vi que uno de ellos le hacía señas a
alguien para que se acercara. Era ella que venía de la sauna cargando un maletín
deportivo. Yo la estudiaba por el espejo; vestía un jean negro militar y suelto
que permitía admirar la sinuosidad de su trasero; un suéter rojo de manga larga
con cuello alto que resaltaba sus pechos firmes; unos zapatos negros de tacón
mediano completaban su atuendo. Giré sobre mí mismo y la miré fijamente; su
sorpresa fue muy espontánea y sincera: -"¡Agturo!, ¿qué haces tú aquí?,
siempre te encuentro donde menos lo espero; ven y te presento al jefe de la
inmobiliaria en donde trabajo
"-. Me acerqué e hicimos la presentación del
caso, tomé una silla y me senté a su lado.

Los
veteranos charlaban sobre sus negocios; ella y yo tratábamos de iniciar una
conversación, pero éramos interrumpidos por alguno de ellos. De pronto bostezó
dándoles a entender que estaba cansada y señaló que quería irse a casa. Se
levantó y fue a la barra para pagar su consumición, se enfundó en su abrigo
negro de maxifalda y regresó para alzar su maletín; me miró invitadoramente y me
preguntó: -"¿me puedes acompañar hasta mi apartamento?, no es lejos y de paso
te muestro donde vivo
"-. Asentí mudamente. Los veteranos interrumpieron para
despedirse y prosiguieron con sus negocios. 


Est-ce que tu….?

Salimos del lugar, afuera le quité el maletín y me lo eché a mis espaldas, ella
me señaló la dirección hacia su morada. Nos internamos en una calle mal
iluminada, incluso un poco tétrica. Unas voces grostescas de jovenes se oyeron,
eran unos melenudos de mal aspecto; entonces le pasé un brazo por su talle y
ella reconoció mi gesto: -"gracias, me das seguridad; no me gusta pasar sola
por aquí y menos de noche
"-. Sus ojos brillaban con el reflejo del
alumbrado, me indicó que al atravesar la avenida estaríamos cerca al edificio de
su apartamento.

Llegamos y me quedé parado esperando que ella abriera y se despidiera, pero no
fue así. Abrió la puerta, le entregué su maletín, sonrió muy pícaramente y
propuso: -"¿quieres subir conmigo?, tengo cerveza y emparedados para comer"-.
Nos contemplamos unos instantes; me percaté de que era temprano, asentí y ella
se alegró: -"no te arrepentirás, es muy cómodo y bien calientico, agradable;
además, Monika, mi compañera, ya está durmiendo; ven, entremos
"-. Me haló
hacia adentro y comenzamos a subir la escalera hasta el sexto piso. Un
minimaratón, ella se divertía.

Los
muebles eran bastante espartanos; una cama ancha y un sofá, un armario para la
ropa, un lavamanos con un tocador; la ducha y los servicios estaban en el
pasillo que unía a ambas habitaciones. Me indicó el sofá y me arrellené allí
para ver cómo arreglaba la ropa que traía de la sauna; me trajo una cerveza y
continuó con su tarea: -"espera saco todo esto y luego me dedico a ti; ¿estás
apurado?, no, no lo creo; ji, ji, ji, ji; enseguida te preparo un emparedado
"-.
Bebí un sorbo de la pilsen y me dedique a estudiar sus movimientos; se notaba
nerviosa e insegura; yo estaba igual. ¿Qué pasaría?….

Termino de colocar la ropa en su lugar y preparó unos sándwiches con baguette
-pan francés- salami hungaro picante, queso manchego, tomate, pepino y lechuga;
acercó la mesita al sofá para ponerlos allí y volvió para hacerme compañía: -"ahora
sí tengo tiempo para ti; pruébalos, seguro que no has cenado y te caerá bien con
la cerveza; ven,…. come….
"-. 

Fijé
mis ojos en los castaños suyos y le disparé un dardo directo: -"Cecilia, you
are breaking my heart…..
"-. Agachó su rostro y paseó la mirada por el
apartamento buscando un apoyo que no encontraría, cruzó sus piernas; una mano
mía tomó su tersa barbilla para que no me evadiese; estaba insegura, le susurré
nuevamente el estribillo de la canción de Simon y Garfunkel: -"Cecilia, you
are breaking my heart…..
"-. Sostuve su barbilla para darle vehemencia a
mis frases.

Sus
ojos resplandecían, sus labios se entreabrieron pero su voz se negaba; de su
garganta emanó un susurro interrogante, leve, casi insonoro: -"¿tienes una
amiga?
"-. Sus labios entreabiertos y rosadamente carnosos incitaban a
acariciárselos; me fui acercando a ella hasta que nuestros ojos no soportaron la
carga y se cerraron; posé mi boca sobre la suya; me aparté de ella y contesté en
tono muy sereno y confiado: -"tenía una amiga, pero se acabó hace varias
semanas
"-. 

Ella
quiso saber más: -"¿y dónde vivía?, ¿qué hacía?, ¿cómo la conociste?-"
Calmé su ansiedad pues yo deseaba seguir adelante con ella y sus preguntas
obstaculizaban mi sed de mujer, bebí algo de la cerveza y calmé su inquietud: -"la
conocí en una fiesta de carnaval el año pasado; ella hacía una práctica en un
instituto de idiomas aquí en Dortmund y ya regresó a Francia, era francesa; no
nos veremos más, todo se terminó; ……… tout est fini….
"-. Y la
abracé.

Nos
separamos un momento y me preguntó sonriente: -"¿no quieres saber si tengo un
amigo
"-; muy seguro de mí le dije simplemente: -"tú eres una chica bien y
no estás cada día con uno diferente; no eres una chica fácil, fíjate, llevo ya
varias semanas buscándote y sólo hasta hoy logro estar aquí para decirte que me
gustas, y mucho…
"-.

Posó
un dedo sobre mis labios para que silenciara y ella confesó: -"no digas más,
yo estuve igual todo el tiempo; el día que nos encontramos en la panadería me
iba muriendo de la sorpresa y alegría, viste que tiré las monedas y salí contigo
trastabillando; tonto, aquella noche en el restaurant no me pediste ni la
dirección ni el teléfono, y esta noche te tuve que rogar que me acompañases; ¿en
realidad te estoy rompiendo tu corazón?, ¡uhhh!, dímelo
"-. Mis manos
hurgaban entre su suéter; ella se defendía mientras me reprochaba por mi
torpeza, según su opinión.

Esbocé
una mueca sonriente de triunfo y le murmuré a su oído: -"sí mi muñequita
querida, sí; you really are breaking my heart
-" Sólo repitió suavemente: -"¿soy
tu muñequita?
"-; y se entregó: -"ven, bésame; te pertenezco"-. Se oyó
un solo chasquido de nuestras bocas uniéndose y nuestras lenguas atándose;
nuestras manos luchaban ardientemente.

Se
dejó atraer sin la menor oposición; sus redondos pechos presionaban asfixiados
sobre mi torax, nuestras manos eran un nudo indesatable; me mordió un lóbulo y
susurró una frase interrogativa: -"Est-ce que tu veux te coucher ce soir avec
moi? – [¿Te quieres acostar conmigo esta noche?]
"-. Hablaba francés,
reflexioné yo. 

Mi
respiración se contuvo ante una proposición tan sincera. Aspiré profundo y la
estrujé entre mis brazos sin hacerle daño y afirmé: -"oui"-. [].
La frescura de su piel llegó hasta mi olfato, recordé que había estado en la
sauna y debería estar totalmente deseable, para lamerla de arriba hasta abajo y
viceversa. Me ofreció nuevamente su boca en flor, como capullo en nacimiento;
rocé primero la suya con la mía y luego mis labios se fueron adueñando
lentamente de los suyos; nuestros efluvios bucales se confundieron; sus suspiros
se escucharon: -"¡uhhhmmm, uuuhhhmmm!; déjame respirar"-. 


¿Pasa algo?

La
puerta de la habitación estaba abierta aún, ella me explicó que se tenían mucha
confianza con su compañera; además, me recalcó que Monika dormía desde hacía
mucho rato y no tenía que preocuparme. Nos contemplamos y ella rompió el
silencio: -"no te has comido el emparedado; espera lo parto con el cuchillo y
lo compartimos; déjame probar de tu cerveza y así no tengo que destapar otra
botella
"-. Cortó el sándwich en varios trozos pequeños y los fue poniendo en
mi boca; ella comía también y bebíamos cerveza del mismo vaso; ambos estábamos
inseguros y en realidad no sabíamos cómo continuar, a pesar de que éramos
conscientes que en aquella noche ella sería mía y yo suyo; un cuerpo solamente. 

Recogió los restos y los colocó en el lavaplatos; retornó y se paró frente a mí
silenciosa y preguntándose qué sucedería a continuación; yo posé mis manos en su
trasero y la atrajé hacia mí; trastabilló y se sentó sobre mi regazo a
horcajadas; mis manos envolvieron su cintura tratando de subirle el suéter;
palpé la tersura de su piel en su torso; ¡que suave!, comprobé y continué
introduciendo mis dedos para deshacerla de su prenda. Ya no me pude contener y
halé hacia arriba su suéter; allí  entonces saltaron orondos y altivos sus
redondos senos que eran coronados por repletas frutillas rosadas. 

Su
cabecita se apoyó en mi frente; su nariz rozó la mía y mi lengua empezó a
masajear su torso admirable y deseado por mí; mis labios apresaron sus frutillas
una a una; ella suspiraba hondamente: -"sí, más; todas tuyas"-.
Entretanto, mis manos trataban de bajarle su pantalón; ella no se defendía y
observaba mi labor; el cierre de su pantalón cedió y a mi vista quedó la sedosa
pantaleta blanca escondiéndose fugazmente tras su mano; ella murmulleó: -"¿qué
quieres?; ¿qué buscas?
"-. 

Inclinó su cabeza hasta hallar mi hombro y me mordió allí con distracción;
insistió con una nueva pregunta: -"¿tu gatote quiere acariciar mi gatita
melosa?, ¿eso quiere él?
"-. Mis manos luchaban con su jean y yo silenciaba;
una mano mía resbaló  entre su pantaleta y su pubis; mi dedo corazón halló
la ranura de su historia y se fue introduciendo lento pero seguro entre sus
labios vaginales; permanecí tranquilo palpando aquella intimidad, su piedrecilla
penosa crecía con el roce de mi dedo y Cecilia aprobaba todas mis caricias; de
ella emanaba un aroma fresco pues la sauna la había liberado de todo mal sabor;
la fui empujando para que se levantara y así poder quitarle su pantalón.

Ambos
de pie, ella con su torso al aire libre, nos abrazamos lujuriosamente; mis manos
echaron su jean hacia abajo y éste fue cayendo lentamente hasta sus pies
desnudos; ella se aferró a mi cuerpo y me ordenó: -"quitate tu ropa y nos
vamos a la cama
"-. Sus dedos tremulantes desataron mi correa y bajaron el
cierre de mi pantalón; yo me deshice de mi chaleco y camisa; ahora estábamos en
paños menores y ella bajo sus ojos curiosos para admirar la erección atrevida de
mi miembro; dejó escapar unos leves sonidos: -"¡qué gatote tienes!,
¡uuhhhmmm!
"-; al tiempo que halaba el calzoncillo; mi pene saltó pendulante,
ella lo asió murmulleando: -"¡uuhhmm, qué duro es!, ji, ji, ji, ji; vamos a
la cama
"-. 

Se
tendió boca arriba y echó sus piernas hacia su pecho; su vulva no estaba
cubierta por mucho vello tupido, solamente unos pelitos cortos y ralos; me
posicioné en cuatro entre sus piernas y mi glande rozó sus labios mayores; ella
posó sus pantorrillas sobre mis hombros suspirando: -"ven a mí, ven a mí
pronto; veeen aaaa mííí, síííí
"-.     

Inicié
la penetración en aquella cosita inundada y estrecha; sus paredes se asían al
miembro como caracol a una roca resbalosa; Ceci empezó a gemir desesperada: -"más,
más, más hondo; sí, más hondo, más, más; uuuffggg
"-. 

Yo me
apoyaba sobre mis codos y los dedos de los pies, tenía temor de aplastar aquella
frágil y tierna hembra con el peso de mi cuerpo, pero ella deseaba más fogocidad
y hombría entre sus entrañas: -"Agturo, por favor; más hondo, más, más hondo;
uuggg, aayyyy
"-. Paré al oir su queja, no sabía cómo interpretarla: -"¿te
duele?, ¿te estoy haciendo daño?
"-.    

Su
respuesta fue clara e impulsó mi brío: -"no, no Agturo; no me duele ni me
haces daño, es que me siento feliz; …….. uhhhmm, muuaahhh; no pares y ven a
mí hasta lo más profundo que puedas; ……………. continúa, continúa, sí,
continúa; mi gatita melosa quiere más gatote; ………….más, más hondo
Agturo; …………… aaggghhhh, qué fuerte eres; más hondo; uuggghhhh; ahora
sí estás bien hondo en mí; al fin eres mío; aaayyyyyyyy, aaaayyyyy Agturo
"-. 

Sus
suspiros, aullidos y chillidos me daban más ánimo y me apoyaba firmemente para
darle el placer que ella pedía. De repente, una voz femenina interrumpió nuestra
refriega corporal: -"Ceci, Ceci, ¿te sientes mal?; ¿te están golpeando?;
Ceci, contéstame, ya te llego
"-. La puerta de la habitación había quedado
abierta, la habíamos olvidado totalmente.

De
pronto se sentó al borde de la cama una desgarbada rubia flacuchenta envuelta en
una dormilona de lana y con aire de preocupación; yo encima de Cecilia
forcejeaba para complacerla, y ésta debajo mío resoplaba suspirando; cesamos en
nuestro agradable trajín ante tan inesperada visita; nuestro acoplamiento se
deshizo y me tendí detrás de Ceci ocultando mi enhiesto miembro entre sus
nalgas; la Muñequita se cubrió con su frazada y la calmó: -"Monika, disculpa
que te hayamos despertado; me olvidé cerrar la puerta pues creía que ya dormías;
estaba muy entretenida con él y,…. bueno..
"-. 

La
rubiecita sonrió pícaramente y le contradijo segura: -"No Ceci, no dormía;
estaba leyendo con la luz de la mesita de noche y escuché toda su conversación
desde que llegaron, perdona, fue sin querer; ¿y éste?, ¿es tu amigo?; ¡qué pelo
tan negro tiene!; ¿es éste el sureño que me contaste que habías conocido en el
carnaval?
"-.

Antes
de contestarle Cecilia protestóme por mi jugueteo con mis manos en sus senos y
vagina: -"cálmate, mira que nos llegó visita sin saberlo"-; y una mano
suya se aferró a mis genitales para que cesara en mi exploración; le chupeteé un
hombro mientras observaba fijamente a la intrusa; Cecilia respondió a sus
preguntas: -"sí, es él; la casualidad quiso que nos encontrasemos; Monika,
estamos cansados y queremos dormir; por favor cierra la puerta; buenas noches
"-. 

Su
vecina se despidió sonriente y comprensiva: -"sí Ceci, ya te lo creo, con
tanto trabajo; cerraré la puerta y les deseo que la pasen bien y gocen mucho
"-.
Escuchamos el CLAC tranquilizador y soltamos ambos una carcajada que apagamos
con la almohada. Ella lanzó la cobija hacia un lado y preguntó inocentemente: -"¿y
ahora qué hacemos?
"-.


Perdón, me resbalé 

Su
mano masajeaba ardientemente mis testículos al tiempo que observaba mi reacción;
le susurré queda y ardientemente mi deseo extremo en ese momento: -"Muñequita,
te quiero dar un beso en tu cosita rica y después beber de las frutillas que
coronan tus senos
"-; mis palabras fueron un catalizador para ella: -"sí,
haz conmigo lo que quieras; Monika ya no vendrá más a interrumpirnos; uhhhmmm,
este gatote tuyo, uuhhhm
"-. Me arrodillé a su lado para besarle su vulva.

Estaba
seductoramente embrujador el sabor de su piel totalmente limpia por los efectos
de la sudadera en la sauna; sus poros aún refulgían; la punta de mi lengua
horadó en su ombligo y ella se sacudió indefensa: -"¿qué haces conmigo?"-;
hice caso omiso a sus palabras, proseguí en mi camino hacia su Monte de Venus
trazando jeroglíficos y dejando la húmeda huella de mi saliva sobre su terso
cutis Sus manos jugueteaban con mi cabello entre suspiros: -"más, así,
continúa; uhhmm
"-. 

Mis
labios se apoderan de su ralo Monte de Venus; una mano suya aprisiona mi miembro
tratando de acercarlo a su boca, pero no se atreve a engullirlo, sólo lo lame y
le propina besos; mis manos masajean fuertemente sus nalgas y mis labios se
adueñan de uno suyo vaginal; ella exclama entusiasmada: -"sí, lámela, dámele
muchos besitos
"-; luego el otro, su suave carne íntima me recordaba las
almejas recien pescadas; un frenesí irrefrenable se apoderó de mi mente y
cuerpo; hallé su perlita penosa y la empecé a saborear con plácido
entretenimiento: -"Agturo, me enloqueces; más, más, ven a mí"-. 

Ahora
fue ella quien levantó mi barbilla e imploró: -"no me hagas esperar más y ven
a mí; soy toda tuya, sírvete
"-; y se colocó otra vez en su posición como un
pollito asado a la parrilla; tomé mi miembro y empecé a refregarlo entre su
abertura; mi glande palpó la humedad de su excitación y empezó a introducirse
lentamente entre esas paredes ardientes y deseosas. 

-"Ahora
sí estás bien hondo en mí; Agturo, muahhh, eres muy fuerte para mí; no presiones
tanto y domínate porque deseo sentirte en mí bastante tiempo
"-; cesé mi
balanceo para que no sufriera y recordé una frase de mi maestra de artes
eróticas en Berlín: <<no eres una máquina, pero hazla feliz; opta por la
posición ideal para que ella goce
>>.

Sus
dedos y uñas se clavaban a mis espaldas mientras lanzaba suspiros insonoros; la
aprisioné entre mis brazos y empecé a darle vuelta para que ella quedara sentada
en mi regazo; reconoció satisfecha: -"¡oh Agturo!, qué bien me haces!"-.
Ahora ella estaba sentada sobre mí, la penetración era total y ella se
autosatisfacía porque controlaba toda la acción.

Su
cuerpo se balanceaba cadenciosamente de adelante hacia atrás; yo le mordisqueaba
sus pendulantes pechos delante de mi rostro, sorbía ávido de sus pequeños y
rojizos pezones; su vulva expelía montones de flujos que se extendían por todo
mi púbis; nuestras pelvis chasqueaban al rozarse frenéticamente; mis manos
oprimían fieramente sus glúteos; ella mordía y lamía mis hombros y lóbulos; echó
una mano suya hacia su espalda y buscó mis testículos entre mis muslos; los
apretó con tacto y haló para que mi erección se fortaleciera más: -"estoy
feliz con todo tu gatote; mi alma arde de dicha con todo él dentro de mí;
uuhhmm, ¡y cómo la acaricia!; eres muy fuerte para mí pero delicado y tierno
para amar, muah
"-. Sólo se oyó el chapoteo del miembro entre su vagina al
ella descargar todo el peso de su cuerpo sobre mi regazo. 

En un
balanceo suyo mi miembro queda al aire libre y busca donde refugiarse; ella
retrocede sus nalgas para permitirme que la penetre; toda su íntima genitalidad
está inundada, hasta la parte interna de sus muslos han llegado sus jugos
vaginales; mi hombría bamboleante encuentra una cueva e inicia su consabida
exploración constatando que esta caverna es algo estrecha pero muy dócil; la
Muñequita se inclina para balbucearme protestando: -"¿no te basta con mi
gatita melosa?; ji, ji, ji, ji, ¿sabes dónde estás?, es mi culito; ¡glotón
insaciable!; me lo estás deflorando, es la primera vez; uhmmmm
"-.

La
abracé vehemente y me disculpé: .-"perdón, él se resbaló y perdió la
dirección; ¿te dolió?
"-; me besuqueó para tranquilizarme: -"no, no me
duele, estoy muy excitada y mojada, se me dilata fácil mi culito; …..déjalo
ahí y sigue pues quiero saber cómo es por atrás; ……….. Monika no toma
píldoras y su coito con su amigo es siempre anal, me cuenta ella; ……….
ven, sigue entrando entre mis nalguitas y no pares; ………..soy toda tuya
esta noche y de ahora en adelante; aahhh, nunca me imaginé que me deflorarían el
culito; uuuhhhmm, eres muy delicado; ………..  Agturo, te amo, sí, te
amo; uhmm, muuahh; tu gatote en mi culito, uhmm; más hondo Agturo, más,
uuffffgggg
"-. 

Su
anito había sido presa de mi fragor sin yo quererlo; un temblor hormigueante fue
invadiendo toda mi humanidad y mi pene se endureció más todavía; la envolví
entre mis brazos y fui girando con ella hasta colocarla bajo mi cuerpo; nuestra
cópula no se desataba un sólo instante pues su esfínter se contraía y anillaba
al miembro; ella notó que mi dominio llegaba a su fin y pronto la irrigaría con
mi savia seminal, me suplicó tiernamente: -"Agturo, por favor, no te muevas
cuando eyacules, me harías daño ahí con tu gatote tan duro; ven, bésame mientras
me riegas mis intestinos
"-. 

Le di
un suave tope con mi pelvis a sus nalgas para iniciar y acelerar la eyaculación;
ya no me podía contener más; ella sintió en sus entrañas el pene que cabeceaba
expulsando el semen espeso y pesado: -"sí Agturo, así; muahhh, qué caliente
es; dámela todita esa leche tuya; aaayyyyy, no empujes; sí, quietico, así
"-.
Sus piernas eran un nudo sobre mi cadera; apretó fuertemente y luego cayeron
sobre el colchón desmadejadamente; permanecí sobre ella lamiéndole el rostro;
respiraba desordenadamente y sus brazos encerraban mi cabeza atrayéndola hacia
su pecho; sus convulsiones cesaron poco a poco.

-"Gracias,
gracias; lástima que no te conocí antes; eres muy fuerte pero tierno para hacer
el amor; ¿quieres ser mi amigo?, yo quisiera ser tu amiga, dime, ¿quieres ser mi
amigo?, tú me gustas mucho Agturo
"-; le aprisioné una oreja con mis labios
al tiempo que mi miembro se retiraba de su ano; me tendí a su lado y ella
oprimió el pene ansiosa; le musité entonces una frase complaciente: -"
Muñequita, tú también me gustas mucho y quiero que seas mi amiguita
"-.

-"Lindo,
lindo todo lo que me dices, lástima que yo no hablo español; sí seré tu amiga,
muahh, uhhmmm qué besote; sabes, anda lávate tu gatote porque te lo quiero mimar
con mi boca
"-; fui hasta el lavamanos dentro de la habitación para
aseármelo; ella se aproximó con un champú muy perfumado y lo embadurnó hasta
provocar una espuma muy jabonosa, lo enjuagó y lo secó: -"ahora sí te lo
puedo acariciar con esta boca que es tuya; muahhh
"-.


Ahora sí acertamos

Regresamos a su lecho muy alborozados; mas Monika entró sorpresivamente y nos
halló en el instante en que Cecilia se posicionaba para proceder a introducirse
el glande en su boca, se disculpó: -"perdón Ceci; pensé que ya habían
terminado y dormían, sólo quiero un poco de azúcar para mi té
"-. Moni apagó
la luz y salió cerrando tras de sí la puerta, pero esta inoportuna aparición le
cortó el entusiasmo a Cecilia; la consolé: -"ven, no importa, me lo acaricias
con las manos mientras nos dormimos, ya es tarde y mañana tengo que ir al
tecnológico y tú a tu trabajo
"-.

Se
arremilgó en mi hombro y regañó entredientes a Monika: -"esa tonta; cuando
viene su amigo ella le pasa el seguro a su puerta
"-; ella hablaba y yo le
recorría con mis dedos sus espaldas, sus nalgas; tomé una mano suya y la llevé
hasta mi miembro para que lo asiera y se distrajera; la besé para que
silenciara: -"uhhmm, uhhmm, déjame respirar; bueno, sí, te lo masajeo con mis
manos; ¿vienes mañana temprano en la tarde?, estaré más preparada; sabes, mejor
me buscas en el trabajo; ¡oohhh!, ¿qué es esto?, ji, ji, ji, ji; no puede ser,
si mi hermana te conoce, no te suelta
"-. 

Mi
hombría se había recuperado de la batalla anterior y se erguía presta a calmar
la sed de placer de cualquier chica; ella, muy golosa y al mismo tiempo
comprensiva propuso: -"sí ven y me haces tuya; déjame voltearme y me pongo
boca abajo; me gusta esa posición para copular; ji, ji, ji, pero mi culito me lo
dejas en paz por hoy; ahora te lo quiero envolver en la gatita melosa; ven,
tiéndete sobre mí y me la bañas, deseo tus jugos en mi vagina también
"-. 

Ella
yacía sobre su estómago y abrió sus piernas en compás para facilitar mi acceso a
su historia femenina; echó una mano hacia atrás para orientarlo; yo me apoyaba
sobre mis manos como haciendo flexiones; mi glande tocó su hendidura y descargué
mi cuerpo sobre el suyo; mi pene se introdujo en su vulva de improviso y ella
protestó: -"aayyyy Agturo, con cuidado que me arde; ….. así es mejor,
dámelo todo pero con mucha mañita, uhhmm, más, más, uhhmm
"-; lo hundí todo
en su deliciosa cosita linda y me limité a babearle sus hombros; su rostro
reposaba de medio lado sobre el almohadón, le lamí sus mejillas y labios; ella
sólo suspiró agradecida: -"uhhmmm, estás bien hondo en mi, riégame y dormimos"-. 

Empujó
sus nalgas para sentirse más penetrada aún y ello provocó que mi eyaculación se
adelantase; esta vez sí inicié un ligero bombeo sobre sus prietas nalguitas y
ella lo mismo; murmuró complacida: -"ahora sí tengo tu jugo también ahí donde
debe ser; quédate tendido sobre mi cuerpo; quisiera dormirme con él en mí, no te
separes, uhhhmm, qué lindo; uuhmm; dame un besito, muaahhh; buenas noches
Agturo; qué feliz y contenta me siento, uhhmm
"-. Reposé mi rostro sobre su
nuca y nuestras respiraciones se conjugaron hasta que el sueño nos venció a
ambos; en algún momento de la madrugada me bajé de su cuerpo y la cubrí con mis
piernas y brazos. 


Consumación total

En la
mañana nos vestimos y salimos de prisa; la acompañé un largo tramo pues el
trayecto era el mismo para ambos; al despedirse propuso sería: -"salgo a las
cuatro, me buscas y nos venimos para entretenernos; ¿te parece bien?; a esa hora
no llega aún Monika, ella viene entre las siete y media y las ocho, a veces más
tarde; te espero, muahhhh
"-.

Yo
acababa de comprar un carro de la marca Volkswagen y de un modelo conocido como
escarabajo; decidí sorprenderla y en la tarde me fui en el vehículo para
buscarla; me estacioné cerca de su oficina y esperé a que saliera a la calle. En
punto a las 4:05 apareció, miró su reloj y se plantó allí; yo encendí el motor y
aceleré hasta llegar a ella; los frenos chirrearon y ella saltó hacia atrás
exclamando divertida: -"¡Agturo!, ji, ji, ji, ji; ¡tienes un escarabajo!,
¡qué práctico!
"-. Abrió la puerta y tomó asiento, nos besamos y ella me
indicó: -"vamos al restaurant yugoeslavo, tengo mucho apetito, yo te invito"-. 

El
sitio no estaba lejos y hacia allá nos encaminamos. Nos atendieron pronto ya que
a esa temprana hora de la tarde estaba casi vacío el restaurant; luego de comer
nos fuimos a su apartamento. Ella constató que Monika no estuviera allí y
entramos a la habitación; yo de inmediato salté a la cama; colgó su abrigo en la
percha y se sentó en la cabecera; mi mano le señaló el lecho y le insinuó que se
tendiera junto a mí; anotó coqueta: -"estás muy perfumado y fresco, espera y
me ducho
"-. 

Y
lentamente se desabotonó su suéter, luego la blusa, no tenía brasier y le
pregunté por qué, contestó apenada: -"con el brasier me veo muy tetona, mis
pechos son muy grandes para mi estatura; sin brasier no se notan tanto
"-; yo
no pude ocultar una sonrisa burlona y agregué: -"je, je, pero son divinos tus
senos; déjame acariciarte tus pezoncitos
"-; protestó segura aunque burlona
al mismo tiempo; -"no, no, me quiero duchar primero, lavarme bien y 
perfumarme; ji, ji, ji, me esperas ahí tranquilito; te destapo una cerveza para
que te refresques; muah, ya vuelvo; muaah
"-.

Me
trajo la cerveza ya destapada y salió hacia la ducha; yo me tendí en la cama
impaciente, bebí un largo sorbo y me fui deshaciendo de mi ropa. Tenía razón, me
había excedido con mis jabones perfumados y mi loción, un vaho de aroma dulce se
escapaba de mi cuerpo; la oía tararear entre el ruido de la ducha; me eché
perezosamente en su lecho y una mano mía se encargaba de masajear mi hombría;
una ansiosa excitación incontrolable me embargaba; pensé en ir hasta la ducha
para sorprenderla, mas el pensamiento de que su amiga podría llegar en cualquier
minuto me hizo desistir; bebí de la cerveza y seguí masajeándome distraídamente,
mis testículos, el miembro, el púbis; la otra mano sostenía el vaso con pilsen.

Entró
y soltó una estruendosa carcajada: -"ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja; Agturo,
¿qué haces?, ja, ja, ja, ja; todo desnudo y con ese gatote tan despierto; ja,
ja, ja, ja, ¿no tienes frío?, espera y enciendo la calefacción
"-; así lo
hizo y vino a hacerme compañía: -"haz espacio para mí; bbrrrr, qué cuarto tan
frío, bbbrrr; Monika apagó el automático esta mañana; qué caliente estás, ven
abrígame; sí, así, espera y lo acomodo a este gatote tuyo tan impaciente
"-.

Nos
cubrimos con su cobija invernal; ambos de frente yacíamos en su lecho, mi pene
se refregaba contra su vientre; ella se burló de mí: -"ji, ji, ji; ¿te
estabas masturbando?, ¿no podías esperar a que volviese?; ¡aaayyy!, no que me
duele con tanta empujadera tuya en mi estómago y ombligo; cálmate, ¿sí?; ya
estoy a tu lado; ven, acaríciame y bésame para que se me quite este frío,
bbbrrr; dame tu boca y tu lengua; uuhhhhmmmm, ¡tan brusco no!
"-.

La
estrujé tiernamente para complacerla, ella se separó un poco para contarme sus
peripecias laborales: -"sabes, me llamó Monika al trabajo para decirme que no
la habíamos dejado dormir; ji, ji, ji, que mis gritos y tus bufidos la habían
excitado tanto que se había tenido que masturbar para dormirse, ji, ji, ji
"-;
hablaba mientras que los dedos de una mano suya oprimían ávidamente mi miembro;
mis dedos hurgaban en todas sus ranuras: -"préstame atención, qué mano tan
inquieta la tuya; uuhhhmm, déjame hablar, uuhhhmmm; Agturo, por favor,….. ji,
ji, ji, escúchame; te dejo que me poseas pero si te quedas esta noche aquí, ¿me
entiendes?, trajiste el carro y eso es por alguna razón"
-.  

Ni
había pensado yo en ese detalle; había ido con mi vehículo por comodidad y la
tranquilicé: -"Muñequita linda, vine en él porque de aquí salgo mañana
directo al tecnológico, traje mis libros y demás cosas, podemos desayunar juntos
y te llevo a la oficina
"-; me contempló perpleja y agradablemente
sorprendida: -"Agturo, perdóname pero creí que tenías algo para esta noche;
sí es una buena idea; entonces, ¿te quedas hasta mañana conmigo?
"-; asentí:
-"sí, muah"-.

Luego
de un lujurioso y largo beso ella se apartó para interrogarme: -"Agturo, dime
una cosa, ¿tanto te excito que te tienes que masturbar aunque yo esté cerca de
ti?; ¿por qué no fuiste a la ducha?, hubiésemos hecho como en la canción: …..
making love in the afternoon…; prefiero que lo hagas conmigo y no solo;
además, debe ser muy lindo con ambos cuerpos enjabonados y resbalosos, esta
noche lo hacemos; ¿sí?, estoy muy sedienta de ti……..
"-.

Me
miró esperando mi respuesta; mis manos no se cansaban de estrujarla y palparla;
ella oprimía ardorosa mi pene, asentí a su interrogación: -"sí, sí, me
excitas mucho porque estás muy bella, divina y sabrosa; sí, ahora más tarde
vamos a la ducha y hacemos el amor allá, bien enjabonados; verás que la
penetración es mucho más suave en la cosita y sobre todo en el culito,
disfrutarás más porque el miembro entra y sale fácilmente y el roce es mayor
"-. 

Me
mordió un lóbulo, apretó voraz mi hombría y me indagó lujuriosa: -"¿mi
culito?, ¿te gustó estar en él?, ¿por qué?
"-; hice lo mismo, le hablé a su
oído: -"porque lo tienes redondo, paradito, duro y es un buen refugio para mi
hermanito aquí abajo, estrecho y excitante
"-; manifestó estar de acuerdo: -"sí,
me causó mucho placer sentirte en mí ahí atrás, todo eso tuyo tan fuerte,
uuhhhm;  y ahora, ¿qué quieres que hagamos?, estoy enterita a tu
disposición
"-.

Mi
mano se fue hasta sus senos y se los acaricié uno tras el otro, enfaticé mis
gestos con palabras: -"tus pechos, tus pechos; quiero que me amamantes, tus
frutillas rosaditas quiero
"-; me animó: -"tómalos, sí, tómalos"-. Se
recostó contra la cabecera de su cama advirtiéndome: -"ahora sí,
acaríciamelos todo lo que quieras, pero no me los muerdas como anoche ni tires
los pezones con los dientes; solamente me les das besitos y me los chupas con
cariño, sin halármelos con tus labios, son muy sensibles, ¿sí?; tómalos
"-.
Me acerqué a su pecho para realizar su deseo. 

Se los
acaricié muy mimosamente y ello la entusiasmó hasta tal punto que me susurró
incitadora: -"déjame hacerte lo que no pude anoche; ahora voy a terminar lo
que empecé anoche; ahora voy a probar con mi boca de este gatote tan atrevido
que tienes aquí; ¿quieres?
"-. Me erguí y prácticamente me senté sobre su
pecho; su cabeza quedó presa entre mis muslos y mi miembro frente a su rostro;
pasé una mano por debajo de su cabeza para acercar su boca al glande; abrió sus
labios y lo tomó entre ellos; la punta de su lengua giraba sobre la cabeza
hinchada de mi hombría; lo soltó e indagó: -"¿te gusta así?"-; aprobé
silencioso y ella envolvió golosamente el glande nuevamente entre sus labios.

Chupaba y chupaba, yo sostenía su cabeza para su comodidad; sus manos se
aferraban a mis nalgas para atraerme hacia ella; succionaba desesperada entre
gemidos sordos míos y suyos. Súbitamente giré mi rostro hacia mi izquierda y vi
que su vecina nos espiaba tras la puerta, me hizo una seña de silencio con su
dedo sobre su boca; Ceci no se percató ya que estaba entretenida con mi pene y
mi cuerpo le impedía visión alguna, sólo mi púbis y pelvis podía apreciar al
abrir sus ojos. 

Mi
miembro empezó a dar señales de querer eyacular, ella lo notó y cesó para
implorarme: -"Agturo, ven, ven; en mí, en mí; ven a mí pronto, pronto"-.
Me bajé de su pecho y ella tiró sus piernas hacia su pecho; la vagina se me
ofrecía con todo su esplendor; Ceci introdujo dos dedos en ella y luego untó mi
pene con sus jugos: -"ven, es tuya, házmela feliz, no esperes más;
uuuufffffff, sí, sí, Agturo, sí, sí, uuuuffff, máááás hondo; lindo, bello,
uuggggmmmm, uuhhmm
"-.

Sus
piernas se apoyaban en mis brazos y mi pelvis golpeaba reciamente la suya; mi
pene la penetraba profundamente y salía totalmente húmedo de su vulva en rítmico
vaivén; gritó desesperada: -"tu lengua, dame tu lengua también"-. 

Mi
cuerpo se desplomó sobre el suyo; ella resoplaba ahogada entre mis besos y jugos
que la inundaban hasta desbordarse; permanecimos así bastante rato, ambos mudos
pero felices; de pronto se oyó un CLAC; despertó de su clímax: -"¿qué fue
eso?, ¿escuchaste?, uhh, ¿qué fue eso?
"-; la tranquilicé, aunque yo sabía
que era su amiga cerrando la puerta tras haber contemplado nuestra refriega
coital: -"eso fue el viento que empujó la puerta, dame tus senos"-;
levantó su pecho para que le acariciase sus frutillas; suspiraba dichosa y
complacida: -"aaahh, uuuhhmm, qué lindo es hacer el amor contigo; uuhm,
aaahhh, me siento muy feliz; muaahh, gracias Agturo, gracias; uhmm, aahh; esta
noche lo hacemos en la ducha y en el sofá, ¿sí?; hago todo lo que me pidas;
uuhhmm; qué lindo es estar enamorada, muahhh;… no con los dedos no; acaríciame
la gatita con tu boca, con tu lengua, con tus labios, como anoche;
uuhhhhhmmmm….
"-.

Así se
inició una muy intensa y romántica relación con esta joven chica alemana que
procedía de un pueblo cercano a la ciudad de Dortmund en el centro de Alemania.
Ella me hizo olvidar a la francesa, aunque Cecilia a veces me preguntaba por
ella porque todo estaba muy reciente aún. Yo me limitaba a satisfacerla
carnalmente y así se olvidaba de todo ese romance mío anterior con la franchute.
Terminábamos coitando frenéticamente y luego se disculpaba por sus celos. Seis
meses más tarde finalizó la relación  porque yo empecé a preparar el
regreso a mi país -Venezuela- y no quería dramas en la despedida.

 

Resumen del relato:
    ¡Qué viva la comprensión entre los pueblos allende y aquende los mares! ……. Un criollo venezolano mocetón y una jovenzuela alemana contribuyen a esa aproximación interracial con fogoso ardor.

Haulover beach- playa nudista de Miami

Haulover beach- playa nudista de Miami (32)

Haulover beach, la mejor playa nudista que haya pisado, esta
en miami beach a pocos metros de Bal harbour (zona muy paqueta de Miami).

Como playa es igual a cualquier otra de Miami, pero los
personajes que he visto en esta playa son poco frecuentes en otras, ademas los
fines de semana se junta una multitud.

Como buena playa nudista tiene sus sectores, los gays en su
lado norte, las familias y parejas al centro y en el otro lateral estamos los
solos y solas.

Esa mañana fui tempranito, como es mi costumbre y porque al
mediodia hace mucho calor y sin una sombrilla que te repare del sol quedas tan
tostadito que a la noche no hay crema que te cure de la quemadura.

Me situe en el extremo de solos y solas porque nunca se sabe
que puede pasar. Al rato cayo la parejita de mulatos (casi negros) que se
ubicaron bajo una de las casetas de guardavidas que hay, tan comun en esas
playas y famosas por la serie televisiva "Baywatch". Por supuesto que a esa hora
estan cerradas, serian las 8 de la mañana, sin embargo los 25 grados que habia a
esa hora anunciaban lo que seria otro dia de calor sofocante.

Como quien no quiere la cosa me situe a unos 5 metros de
ellos, quienes charlaban animadamente y se hacian arrumacos, ambos aun vestidos.

Al rato se empezaron a desvestir, el un fisico normal y ella
, como buena mulata, una cola tremenda! Ambos muy jovencitos no superarian los
25 años. Se desnudaron cubriendose con una especie de manta grande que
llevaban…se olia que iba a haber algun show!!

Los besos y abrazos se hicieron mas intensos, hasta que ella
(tapada por la manta) bajo hasta la entrepierna de el y comenzo con el vaiven
tipico de cabeza que esta mamando, el sin gran problema, la dejaba hacer y no
ocultaba su placer que se reflejaba en la cara y en sus gemidos…pararon un
ratito y el la hizo caminar hasta la costa y volver como para que los 2 mirones
(habia otro hombre del otro lado a otros 5 metros de ellos pudiesemos ver su
cuerpo en su totalidad, los pechos eran algo chicos en comparación del rotundo
cuerpo que tenia, su culo un manjar, redondito, saliente, pomposo! Pubis
enruladito como corresponde a su raza…cuando volvio el la empezo a tocar por los
4 costados, ella trataba de taparse pero entre mano y mano se caia la manta y
dejaba ver los dedos que el le metia en su vagina…sin pudor empece a masturbarme
(el otro hombre se tocaba aunque la tenia media morcillosa aun)el negro la tumbo
sobre la arena y sin mas preámbulo la penetro y le daba estocadas profundas de
un solo saque , ella empezo a gemir ya sin ocultar su desnudez ni su acto…no
tardo mas de 2 minutos en acabar el mulato y se extendio en la arena , dejandola
a ella con sus piernas abiertas y chorreando su vagina el liquido seminal que el
le habia procurado, pero ella se empezo a tocar abiertamente el clítoris, en
claro signo de que su calentura seguia, el hombre le dijo algo al oido, ambos me
miraron y el me llamo…mi pija estaba a pleno!!

Me resultaba algo ridiculo caminar esos 5 metros con
semejante ereccion por la playa, ademas como son playas totalmente abiertas
aunque estes a 100mts podes visualizar todo lo que pasa a esa distancia y ya
habria unas 15 personas en distintos sectores del sector nudista. Pero con la
calentura que tenia no medi ninguna consecuencia y me acerque, el negro me dijo
algo que no llegue a entender, sin embargo la postura de ella, seguia tocandose
abiertamente y me miraba el pene fijamente no me hizo dudar, antes el busco en
el bolso de ella un profilactico, el cual me puse raudamente mientras ella
empezo a tocarme las pelotas (a esta altura…hinchadisimas), asi que le empece a
succionar los pezones a ella mientras ella ya habia agarrado con las 2 manos mi
pija y me la sacudia lentamente, la deje hacer mientras le tocaba todo, su
concha mojada por sus efluvios y semen de su hombre y tambien le tantee el ano
(una debilidad mia),a lo que ella ni se molesto!

Después de este breve preámbulo la hice poner en cuatro patas
y la enganche por atrás, mientras notaba que el se empezo a masturbar y
recuperaba rapidamente su ereccion, estuve dandole por un ratito, tenia una
conchita abiertita y bien mojada, ella no se quedaba atrás y me embestia con su
cola a cada empujon mio…el me dijo que me acostara y ella se sento encima mia
poniendo su vagina rapidamente en mi pene y vi como el le dilataba el culo con
sus dedos mientras se la hacia chupar para lograr una superereccion…cuando la
tuvo dilataba 8esto lo calculo, porque no podia ver como estaba su ano, dada la
posición, pero si senti como a travez de la delgada capa que hay entre culo y
vagina sentia como su miembro iba ingresando, la negra se abrazaba bien fuerte a
mi y decia "my god! My god!" y jadeaba…empezo el vaiven del negro, como antes,
con fuertes estacadas yo lo llevaba mas despacio por miedo a que se saliera mi
pija por lo precaria de mi situación (micha lubricación y los dos con todo su
peso encima mio)senti que cada vez aumentaba el ritmo de las estocadas hasta que
largo de nuevo lo suyo, acabo con un grito mas o menos…cuando aflojo la presion
aproveche para apurar mi ritmo porque a esta altura del partido mis bolas
estaban a punto de estallar, ella incorporo su torso lo que me permito chupar
sus pezones nuevamente y de paso le meti algun dedito en el culo…para que?!…ya
no aguante mas y senti como me corria y ella tambien a su vez hacia lo mismo,
diciendo un monton de cosas que ni intente comprenderlas…quedamos los 3
exhaustos…el tirado al lado nuestro y ella encima mia, con algunos ultimos
estertores tipicos del orgasmo…

cuando se levanto me di cuenta que teniamos publico abundante
alrededor nuestro, algunos hasta con camara de fotos, falto que
aplaudieran….vino un gordo que empezo a retarnos por nuestra actitud (era comico
el gordito recriminandonos, desnudo como estaba el tambien y se le notaba que su
miembro no estaba del todo flaccido, por lo cual debe haber estado mirando y
esperando que acabaramos para recien actuar), note tambien mientras me vestia
que habia una pareja de unos 40 años,que el la tenia media erecta y ella estaba
con los pezones duros mirandome ambos con una sonrisa se retiraron abrazados…en
fin, recomiendo esta playa no por esta historia (real), sino por los personajes
que van a encontrar en ella…

Como siempre, a los que quieran compartir sus vivencias
nudistas con este argentino, no duden en escribirme a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Porque recomiendo que si visitan esta ciudad conozcan esta playa y relato de lo que me paso esta ahi.

La negra de la Oficina

La negra de la Oficina (32)

La negra de la oficina

Me encontraba sin empleo y en una situación difícil, un amigo
me comento sobre una oferta de trabajo en el área de compras en la empresa en la
que trabaja su esposa, el trabajo no era bueno, pero no me podía poner con
exigencias, necesitaba una entrada fija de dinero como fuera, el trabajo
básicamente era de mensajero en la mañanas y un por las tardes de patinador,
recoger ordenes de compra, hacerlas firmar, ingresarlas al sistema, buscar
cotizaciones, hacer unas llamadas, para hacer eso no se necesitaba mucha
experiencia.

Empece laborar en la compañía, mi situación económica mejoro
un poco, al año de trabajar allá paso algo que me sorprendió, mi amigo me
comento un día en una reunión de amigos que sospechaba que su mujer le era
infiel o le había sido, me pregunto si yo sabia algo, yo la verdad no sabia nada
y en la empresa los chismes vuelan si algo hubiera pasado con alguien de la
empresa seguro que ya se sabría allá, se sabe todo, yo no sabia nada pero le
prometí hacer una pequeña investigación. Al final de la mencionada labor de
búsqueda no encontré nada, no se sabia nada pero tampoco les sorprendía mi
pregunta, esto aumento las dudas de mi amigo, el me pidió con voz muy seria y
con toda la franqueza del mundo que yo tratara de seducir a su esposa que si
podía le hiciera el amor, así el saldría de dudas, pense que estaba molestando,
pero no unos días después me lo recordó con la misma franqueza y sinceridad de
la anterior vez, decidí probar a ver.

Mi pesimismo me hizo creer, que ella no le seria infiel a su
esposo con un amigo de el, pero trate a ver que pasaría. La esposa de mi amigo
trabajaba en el área de mantenimiento y estaba en ese momento liderando un
proyecto de mejoramiento en los procesos de utilización y reutilización de las
herramientas del taller, para el manejo de este proyecto ella pidió al área
donde yo laboraba unas estadísticas de compras y reparaciones de las
herramientas, las estadísticas las prepara alguien del área de compras, esta
persona me encargo de ir a explicarlas, por que los archivo enviados no eran
fáciles de comprender para alguien que los viera y trabajara por primera vez, me
toco ir, no fui con gusto faltaba media hora para la hora de salida, y explicar
eso me tomaría (creía yo) mas de media hora, por la cual saldría tarde y no
podría ir al gimnasio por la noche de hoy.

Hola

Hola

Vienes por lo de las estadísticas?

Si

Bueno que hacemos

Veamos los archivos

Ella es una negra que cuando joven tenia un gran cuerpo,
alta, esbelta e inteligente, pero con los 4 años de matrimonio y un hijo encima
no era la misma, había ganado varios kilos de mas, sus senos habían perdido
dureza, forma y estaban caídos, sus piernas eran lo que mas reflejaban la
hermosura de sus años mozos, era firmes y bien torneadas, los años lo único que
le habían agregado a ese par de vigas era celulitis, su trasero estaba mas
grande que antes, su cara es muy fina y delicada, unos hermosisimos ojos negros.

Hablamos de los archivos por espacio de 10 minutos me dijo
que comprendía todo,

Tu explicas todo muy bien

Después de decir esto, coloco su mano derecha sobre mi muslo
izquierdo

Tu haces deporte?

Voy al gimnasio todos los días

Te conservas muy bien, tienes unas piernas muy firmes

Gracias, las tuyas tampoco se ven mal, parecen ser tan
firmes y fuertes como las mías

Que te hace pensar eso?

Mis ojos

Me tome la libertad de poner mi mano izquierda en su muslo
derecho, la mire con deseo, al poner mi mano en su pierna, ella me empezó a
sobar la pierna, yo no espere mas, subí mi mano por todo su muslo, al avanzar mi
mano, su falda se iba subiendo podía ver sus pantaletas blancas, brillantes,
como un tesoro escondido esperando a ser descubierto, al verle sus calzones
pellizque su muslo, la pellizque fuerte, demasiado fuerte, sus media veladas se
rompieron, al instante maldijo y se levanto de su asiento se alejo de mi, se fue
al baño, no sabia que hacer así que me fui, ya era hora de salida, me daba miedo
que alguien llegara su oficina y nos viera en esas, me dio miedo huí con un niño
cuando hace un daño.

No sabia que pensar, al día siguiente realice mis tareas
cotidianas de la mañana, en la tarde ya casi a la hora de salida me volvieron a
enviar a la oficina de ella, estaba nervioso y fui a mi cita

Hola

Hola

¿Por que te fuiste ayer?

No se, tu no volvías y era la hora de salida

Y no te querías quedar a ver ¿que pasaba?

Y ¿que podía pasar?

Se sentó junto a mi otra vez,

Y fuiste al gimnasio ¿ayer?

Volvió a colocar su mano en mi muslo, no lo pude evitar mi
miembro tomo una posición firme, estaba erecto o parolo, no me podia dejar de
imaginarme ese negro, y ancho culo estrellándose contra mi pelvis en forma
rítmica

Y te pusiste unas medias mas fuertes ¿hoy?

Fui al grano, puse mi mano en su pierna y la subí buscando el
tesoro escondido, de nuevo sus pantaletas blancas brillaron, mi pene tomo su
máxima expresión y estaba listo para la acción

Cuidado alguien pude entrar en cualquier momento, lo mas
seguro es que cuando todos se vayan, en mas o menos media hora, ¿puedes
esperar?

Si, si puedo

Me fui, y volví en media hora, ella estaba sola en la
oficina, me vio y se sonrió, no se porque pero al verla solo se me ocurrió una
cosa me abrí el cierre de mis jeans y saque mi miembro y le dije

Te hemos estado soñando durante mucho tiempo

Ella se acerco a mi lentamente tomo mi pene en su mano
izquierda y empezó a masturbarlo con calma y firmeza, lo cogió duro pero con
cautela, se acerco a mi oído y me dijo

¿Que quieres hacerme?

Todo

Bueno empieza, por que me estoy aburriendo actuando yo sola

La empece a besar, le metí toda mi lengua en su boca, ella me
beso y me dijo

Ven vamos al baño

Entramos al baño encendió la luz y se bajo sus media veladas,
sus pantaletas y alzo su falda me dio una orden

Lámeme, chúpame, excítame

Así lo hice, procedí a chupar su clítoris, la excitación
sexual del ambiente se creció la podía sentir ella con sus manos separaba sus
labios superiores e inferiores mientras yo en una incomoda posición que casi no
me permitía respirara, estaba prendido lamiendo y chupando ese clítoris , los
líquidos internos de su vulva empezaron a llenar mi boca, rebozando esta, ya
salía y bañaba mi camisa, sus baba vaginal estaba por todo mi cuello, de pronto
empece a sentir que ella apretaba sus muslos, su vagina se apretaba, su clítoris
de puso durisimo, y sobresalía como su se fuera a salir, la baba era mas espesa
y continua, sentí que sus piernas me ahogaba me ahorcaban, me apretó por u rato,
y después de esto se alejo de mi me empezó sobar el clítoris con su mano derecha
y me dijo:

Ven metelo, metelo ya todo

Procedí a metérselo con fuerza, la tira contra la pared y la
clave, le metí con todo mis fuerzas la verga hasta el fondo, la empuje hasta que
no pude mas, la mitad de mis huevas se fueron para dentro también, me beso la
oreja, cosa que me encanta y me lleva al clímax, le dei mas duro la seguí
clavando csi no la sacaba de su inmensa vagina, ella se sabia mover muy bien me
hacia sentir todos y cada uno de los músculos de su pelvis trabajando en ese
orgasmo largo he intenso, la excitación mía de la mamada que le metí, la pajiada
preliminar que ella me había hecho, la clavada que le estaba dando me tenia ya
la limite del orgasmo, sentí que mi verga se hincho, la saque por completo y con
todo mi fuerzas la clave la metí, la hundí con todo, ella grito en silencio,
mordía los labios y me vine la volví a sacar toda mi verga chorriaba baba
vaginal y semen,

Ella solo se arrodillo y procedió a mamármela a limpiármelos
líquidos de mi verga

Vete, vete ya

¿Por que?

Vete, vete ya, que es muy peligroso para los dos que
alguien nos descubra aquí

Me fui, la salir de allí recordé que esta mujer que me había
comido era la esposa de mi amigo, me sentí muy mal, mentiras, blasfemia, que
culiada, le confesé a mi amigo todo lo que paso, dos años después ellos se
separaron, ella descubrió a mi amigo con una amante, nunca mas volvimos a tener
sexo, pero hoy 3años después todavía la recuerdo por que esa fue una gran
pichada.

 

Resumen del relato:
    Compañera de trabajo de descendencia Afro.

Con mi amiga y un negrazo: trio

Con mi amiga y un negrazo: trio (32)

La fiesta no fue tan intensa como imaginamos pero si con
muchas miradas sobre Leylia. Ante las cuales, ella y yo nos respondíamos
intercambiando sonrisas cómplices sobre nuestro secreto, dado que todo lo que
pudieran imaginarse estas personas, sin que ellos lo supieran….había realmente
sucedido esa tarde. También hubo bastantes comentarios sobre su sexual disfraz.

Hablamos bastante con algunos amigos y otros desconocidos,
bebimos bastante y bailamos un rato. Luego nos acercamos a una mesa para comer
algunos bocados ya que teníamos verdadero apetito. Lo mejor de la fiesta vendría
luego de esta pequeña cena y habiendo pasado no mas de hora y media que
estábamos allí . Ya con algo en los estómagos y con el más mínimo recuerdo de la
increíble follada de esta tarde, nos alcanzaba para sentirnos, “bien arriba”. No
obstante la música crecía en su volumen, propuse que descansáramos unos
instantes en el piso superior. Subiendo las escaleras, con Leylia delante de mí
y ante la vista de algunos desconocidos, no pude resistirme a morder su culo, a
lo que respondió golpeándome suavemente con su rabo de león y diciéndome que eso
no debía de hacerse a “una amiga”…. Ambos nos reímos cómplices…Ya arriba
continuamos hablando y comentando sobre la fiesta en si, pero cada roce casual
de nuestros cuerpos o cada vez que al acercarnos para hablar al oído, el vaho de
nuestras hormonas no excitaba nuevamente.

Me dirigí a unos de los enormes y suntuosos baños que todas
estas residencias poseen, para recargar mi vaso con un poco de agua. Dentro
encontré a una pareja que había acabado de follar recientemente. La mujer era
algo delgada y el, un negro enorme, con una polla más enorme aún. Observé que
poseía una mascara que lo hacia irreconocible. Pensé que Leylia quien nunca
había estado con un hombre africano, varias veces había comentado que le
gustaban los hombres de piel algo morena y este era el más oscuro que yo había
visto. Además jamás sabría quien era el. Hable con el morenazo y estuvo de
acuerdo. Salí a la par de la mujer e ingresé de inmediato a Leylia vendándole
previamente los ojos.

Le sugerí suavemente que se arrodille y que apoyara sus manos
en el piso, susurrándole cuanta guarreria pasaba por mi mente. Ella aun no
estaba muy excitada y no sabia ni donde estaba ni que vendría. Masajeando y
mordisqueando su cuello levanté su cabeza, Leylia se relamió y le hice señas al
moreno que le colocara lentamente su artefacto a medio crecer en la boca. Leylia
estaba algo confusa, pero su olfato era potente y supo rápidamente que la comida
ofrecida no era para desperdiciar. Le permití solo una mínima mirada al muchacho
y a la matraca a media hasta y casi color violeta del moreno y volví a cubrir
sus ojos…. Su cuerpo se estremeció y supo que no podía dejar de comerse enorme
chocolate. Comenzó chupando sus bolas, luego siguiendo hacia arriba y lamiendo
diez veces cada milímetro de ese pollón negro, que continuaba creciendo. No sin
algo de dificultad logró meterse en la boca la negra fruta, haciendo esfuerzos
para tragarse hasta el final ese largo bicho que a cada chupada crecía más y
más, no obstante lo hacia con total gusto.

La excitación la hacia transpirar a mares, su olor corporal
inundaba el recinto, la descomunal polla había crecido a su límite dilatando al
máximo posible sus labios, pero la voracidad de Leylia no tenía limites. Me
coloqué debajo de ella y retire el cobertor y el aplique pectoral y también el
de su coño. Mis manos jugaron un rato en sus tetas y mientras con mi boca las
chupaba y mordía. Sabía que le debía una follada a su coño, por lo que me
levante, quite el cobertor trasero y separando sus nalgas introduje mis tres
dedos largos en su ya castigado agujerito trasero, inclinándome para saborear su
excitada raja.

Sus gestos de placer aumentaban a cada momento, la descomunal
herramienta violeta continuaba perforando su boca, mis dedos dilatando su
apretado culo y mi lengua lamiendo su clítoris que parecía querer salirse de su
lugar. Supe que era el momento adecuado para joder su mojado coño, me levante,
le quite la venda de sus ojos que se abrieron al limite al ver lo que tenia
dentro de su boca y metiéndole duramente mi polla. Leylia giro hacia atrás su
cabeza lo poco que le permitió la descontrolada herramienta en su boca y de
reojo me dedico una romántica mirada de mucha satisfacción y placer. La cogí con
firmeza de su cabello y penetrando su coño con dureza, llevé mi otra mano a
jugar nuevamente con sus enormes y tubulares tetas que colgaban y se balanceaban
con furia ante cada una de mis embestidas. Nunca había visto tetas como las de
Leylia….su forma mas que su tamaño me excitaban solo con verlas. Las cogi con
firmeza, apretándoselas suavemente masajeando y estimulando sus puntiagudos
pezones.

El moreno anunció su corrida con un ahogado y profundo gemido
entregándole un primer e increíble chorro de leche que le quedaba de su polvo
anterior, con el que bañaría la mitad de su cara. Leylia relamió los costados de
su boca con su larga lengua recogiendo su apetitoso alimento y se ocupó que los
siguientes chorros de leche fueran a parar directamente a su interior. Tragó
gustosa los calidos jugos africanos y continuo mamandole la grotesca arma hasta
quitar todo su contenido y dejarla flácida. Seguí follando su coño cada vez mas
mojado y caliente mientras le decía lo grandioso y excitante que sentía estar
follando con ella……”mi tan tímida y santa amiga” y “tan puta” a la vez, vestida
hoy de “insaciable gata folladora”; lo que le produjo un fuerte temblor en todo
su cuerpo, se irguió y estirando sus brazos hacia atrás, abrazó mi cuello. Apoyé
una de mis manos en la pared, mordí firmemente su cuello y presionando con la
otra mano sus duras tetas la apreté contra mi pecho. Nuestros gemidos y jadeos
distrajeron de su descanso a Shoent, nuestro oscuro compañero, que no dejaba de
mirarnos sorprendido.

Ni Leylia ni yo podíamos controlarnos mucho más. Estirando
uno de sus brazos cogió mis bolas asegurándose que mi bicho se le enterrara bien
adentro. Seguí embistiendo cada vez más seguido mientras ella me miraba con
lujuria y agradecimiento. Cerró sus ojos…. su largo y pesado jadeo anunciaba que
estaba por correrse. Enterré con toda violencia mi polla y con un nuevo
interminable grito acompañado de llanto, bañó mi nabo y mis bolas con sus jugos.
No paraba de decir que la leche anterior no le había alcanzado…..que necesitaba
más. Quité mi hinchado nabo de su chorreado coño para ponerlo a su disposición y
con un rápido giro comenzó a chupármelo y tragárselo con desesperación. Gemí
como un gorila y mi chorro de leche llegó pronto ya que no pude aguantar más sin
que reventara mi polla. Leylia sació una vez mas su hambre gatuna con más leche,
saboreando y relamiéndose hasta tragarse sin desperdiciar la ultima gota de mi
jugo.

Nos dimos cuenta que Shoent nos había abandonado…….Leylia
retiró con sus dedos restos del jugo de su coño y lo saboreó muy gustosa. Hizo
nuevamente lo mismo , esta vez entregando en mi boca su néctar. Me besó con
pasión……..volví a castigar su coño hasta que mi aún duro nabo se bajara.
Exhaustos nos abrazamos…. Sus ojos totalmente húmedos volvían a brillar de forma
especial. Descansamos un rato, nos aseamos y bajamos nuevamente a la fiesta.

Por suerte para nosotros que queríamos mantener secretos
nuestros encuentros, salvo Shoent y su compañera que eran extranjeros, nadie se
percató de nuestra ausencia. Transcurrió una nueva hora desde que la
conversación con los presentes nos llevó a distanciarnos un poco. Rato después,
mientras yo coqueteaba con una pelirrroja muy sexy, observé como algunos
muchachos intentaban sin éxito seducir a mi gatuna amiga, aunque ella no los
apartaba. Me distraje un poco al continuar seduciendo a mi compañera, cuando caí
en cuenta que Leylia hacía unos diez minutos que ya no estaba a la vista, aunque
supuse que estaría en el baño, me puse algo incómodo. La pellirroja seguía
hablándome por lo que giré mi cabeza hacia ella y observé de reojo por la
pequeña ventana detrás de mi compañera, que Leylia a escasos quince metros pero
fuera del recinto y en un lugar algo inaccesible, me observaba con detenimiento.
Subida a un pequeño pedestal y en posición animal refregaba su trasero contra la
fría polla del bicho mitológico de piedra que estaba a su lado, mientras
masajeaba su coño y acariciaba sus tetas con su rabo de león.

No dudé. Abandonando a la pelirroja cogí la gabardina de
Leylia. Tardé escasos minutos en llegar allí. Apoyado en un tejido rígido de
alambre, dejé unos instantes que continuara con su demostración de animal
hambriento de sexo……Con sus tetas al aire y su andar felino comenzó a acercarse,
mientras otra pareja ajena a la fiesta que se encontraba cerca también observaba
con detenimiento. Desde mi posición nadie podría vernos desde la casa pero la
parejita, si. La idea de ser observado por desconocidos, que se notaba no iban a
perderse el suceso, aumentó la excitación que me provocaba la putísima felina
que me acompañaba. Apenas se acerco y rozó mi cuerpo con sus “otra vez”
endurecidas y largas tetas, mi polla estaba engarrotada. Se quitó los cobertores
de sus genitales, bajó mi cremallera y comenzó a engullir con ganas nuevamente
mi instrumento. Ambos sabíamos que esta situación no seria como las anteriores
pero no íbamos a desperdiciarla por eso.

La levanté lentamente girando mi cuerpo por detrás de ella y
la aprisioné suavemente contra el enrejado masajeando sus tetas y pezones. Ella
alzó sus manos cogiéndose con firmeza del enrejado empujando su cadera contra mi
y recordándome suavemente que aún no había destrozado su culo. Arremetí mi polla
nuevamente en su caliente y agujero trasero y lo follé con frenesí durante unos
veinte minutos quitándosela cada tanto para observar como por unos segundos, su
“antes” pequeño agujero quedaba totalmente abierto y dilatado al mismo tamaño de
mi polla.

Se estremeció más de placer cuando le dije lo excitante y
bello que era poder ver “mas adentro” de su culo, mi excitación era enorme y mi
polla había crecido más que en las folladas anteriores. Leylia mostraba ahora
gestos de dolor en mis continuas penetradas, pero alcanzó a decir que no me
frenara y que el dolor le producía mayor excitación. La penetré con mayor dureza
otro tanto……me susurró el placer que le producía sentir las venas hinchadas de
mi herramienta destrozando su culo……su jadeo profundo se transformo en un grito
bajo y ahogado y su cuerpo se aflojó por completo. Recogí repetidas veces con mi
mano el abundante y cálido jugo de su orgasmo, llevándomelo a la boca y
compartiéndolo con la suya dejándoselo caer desde mi lengua en la suya.

Pidió que la mantuviera penetrada pero sin moverme por un
momento, para disfrutar como latía mi venosa polla en su castigado y maltratado
agujero. Sus palabras actuaban como desencadenante afrodisíaco, me recosté sobre
el tejido metálico mientras ella volvía a ocuparse de comerse mi garrote,
masajeándolo, lamiéndolo y chupando sin pausa. Mi cuerpo ya no tenía
resistencia, quebré mi cintura por encima de su cuerpo y vacié la leche que me
quedaba en su boca. Leylia me exprimió hasta el final, relamiéndose gustosa como
las veces anteriores…..Arrodillados en el suelo nos abrazamos para recuperar
fuerzas.

Observando como la parejita con bastante inexperiencia
intentaba imitarnos……Nos dijimos de sumarnos a nuestros atentos espías y
ayudarles, pero sabíamos que ya no tendríamos resto…….. Arreglé un poco mi
traje, cubrí a mi amiga con su gabardina y nos dirigimos andando hacia el coche
……

 

Resumen del relato:
    Durante una fiesta hice que mi amiga se diera el gusto con un moreno gigante… mientras yo actuasba tambien.

El Negro de Bobures (2)

El Negro de Bobures (2) (32)

Sola en el baño me puse a
meditar lo que me estaba pasando, la verdad es que estaba feliz por ello,
sin embargo dos cosas me comenzaban a inquietar: Mi familia y cómo
tener siempre a mi negro a mi disposición.

Mientras me duchaba tomé
la decisión de quedarme una noche más, siempre que el negro
se quedara a mi lado, asimismo decidí llamar a mi marido y mentirle
con relación a la noche de placer que había disfrutado.

Al salir del baño, mi negro
me beso tiernamente y procedió a bañarse, aproveché
y llamé a mi marido, por el celular, le dije que pasé una
noche de perros, que el ambiente del burdel era muy deprimente y los hombres
eran borrachos, marginales y soberanos (así se auto proclama la
chusma que apoya a Hugo Chávez, casi rey de Vzla). Le dije que a
las 10 de la noche me retiré a la habitación a pesar de la
mala cara de la encargada, lo noté molesto quizás se imaginaba
que le iba a contar de aventuras extraordinarias de sexo. Le mencioné
que lo llamaría en la tarde.

Me vestí con un blue jean
y esperé por Felipe y al salir de la habitación me encontré
con un vigilante que nos abrió la puerta del burdel. Mi negro al
montarse en su camioneta Dodge RAM, me dijo con una cara de mucha sinceridad:
– Gracias mi cielo, he pasado una noche increíble, creo que en la
cama nacimos uno para el otro. – Las gracias debo darlas yo. Tú
eres mi fantasía realizada. Camino del Lago de Maracaibo a cuyas
orillas se encuentra el pueblo de Bobures me comento de su vida, que era
divorciado, con una niña de 6 años y que era gerente encargado
de dos fincas ganaderas: Una en Santa Bárbara del Zulia y la otra
en la zona de Arapuey-La dificultad situadas a 150 y 25 kilómetros
respectivamente, de donde nos encontrábamos. Así mismo, me
comentó que tenía una sociedad con el dueño de las
fincas, en una finca platanera cerca del Vigía y que tenían
unas 100 hectáreas para la producción de plátanos
para la exportación. Me dijo debido al temor de los secuestros por
la guerrilla colombiana, el dueño de las fincas tenía más
de 3 años que no venía al sur del Lago de Maracaibo, por
lo que las instrucciones eran recibidas vía E-mail, celular y además
él tenía que trasladarse cada tres semanas unos 3 ó
4 días a Maracaibo para rendir informe de todas las actividades.
Este ultimo comentario me turbó un poco y me puso a meditar, sin
embargo él me sacó de mis pensamientos, diciéndome:
– Amor, llegamos. Mi negro era conocido en el restaurant de comida criolla,
nos atendieron de inmediato y como dos jóvenes enamorados nos desayunamos
aderezando el desayuno con palabras tiernas y besos cariñosos.

Después de un recorrido por
el pueblo y caminar por una playa del lago, me manifestó:

– Debo ir a trabajar a La finca
de Arapuey, tengo que resolver algunas cosas administrativas, porque mañana
debo ir a Maracaibo, ¿te parece bien si te llevo al negocio de Shalimar
y a la noche nos vemos?. Me quedé viéndolo fijamente, desconcertada.
Yo pensaba estar todo el día con él. Me dijo:

– ¿Qué te pasa, mi
amor ?. En ese momento tomé una decisión: – ¿Podemos
hablar 10 minutos?. – Claro. Regresamos al restaurant donde desayunamos
pedimos dos cervezas y yo agarrándolo de sus manos dije: – Voy a
hablarte de mi vida, lo voy hacer porque veo que eres un hombre serio y
voy a confiar en ti porque la noche de placer que pasé contigo la
quiero repetir por siempre. Si bien me encontraste en un burdel trabajando
de prostituta, no lo soy o mejor dicho no lo era hasta ayer.

Le dije mi verdadero nombre, mi
profesión, dónde trabajaba, que era casada, con hijas, que
vivía en Maracaibo y que mi razón de estar un burdel era
por una fantasía y que anoche con él había sido mi
debut como prostituta y que no quería estar ni un minuto más
en ese burdel, que no quería perder mi familia, pero a él
tampoco.

Cuando finalicé de hablar
unas lagrimas asomaron por mis mejillas, él igual que anoche detuvo
con su índice mis lagrimas y agarrándome ambas manos, me
dijo: – Amor, vámonos. Manejaba sin pronunciar palabra, pero me
acariciaba la pierna con su mano derecha. Yo iba muy confundida por lo
que estaba pasando y no me atreví hablar. Tomo la vía que
conduce al burdel y al llegar al local, me dijo: – Recoge tus cosas que
te vienes conmigo. Nos bajamos y en cinco minutos ya estaba lista para
partir, me encontré a Shalimar en el pasillo y le dije que me iba,
nos vio a Felipe y a mí y se dio por enterada del por qué
me iba. – Que les vaya bien. Al salir del burdel, mi negro me dijo: – Te
vienes conmigo a la finca y mañana nos vamos a Maracaibo. Yo en
mi carro seguí la camioneta de Felipe. Llegamos a la finca al mediodía
y todos los obreros saludaban con respeto a Felipe. Atravesamos varias
materas. La casa principal de la finca estaba ubicada cerca de un río
de los muchos que hay en el pie de monte andino, allí me presentó
a Juliana y le dijo que yo era su novia. De casualidad no eché una
gran carcajada. Me provocó decirle: somos algo más que novios,
es mi hombre.

Juliana era como especie de ama
de llaves de la casa, Felipe le dijo que queríamos almorzar en una
hora, de inmediato Juliana dio instrucciones dos mujeres colombianas para
que nos prepararan el almuerzo.

Felipe y yo nos fuimos a su habitación
con la intención de bañarnos. La misma estaba sobriamente
decorada con muebles de fina madera, el cual tenía un estar, que
hacía las veces de oficina, había un sofá, un escritorio
y una computadora. Felipe encendió el aire acondicionado y yo me
quité las sandalias, estaba acalorada y él me estaba contemplando,
por la forma como me veía, de inmediato me di cuenta que quería
hacer el amor, definitivamente había química entre los dos,
parecía que lo conocía desde hace años, él
se me acerco y comenzó a besarme, yo de inmediato respondí
a sus caricias, agarrando su miembro sobre su pantalón, dejando
a Felipe que hiciera lo que bien quisiera, me acostó en la cama
y me sacó los blue jeans, me quitó la blusa, los sostenes
y pantaleta, al verme desnuda sus ojos tomaron un color caramelo y se tornaron
más libidinosos, me hizo retirar mi mano de su gí¼evo y procedió
a quitarse la ropa. El coloso, el gí¼evo que tanto temor y tanta pasión
había en mí despertado y que era el responsable de la situación
que estaba viviendo, ya apuntaba hacia arriba, yo acostada estiré
mis pies y con ellos procedí acariciar el instrumento de mi negro,
él me agarró por mis piernas levantándomelas aún
más y abriéndolas para dejar ver mi cuquita y sin pensar
un instante, lanzó su boca sobre ella, chupando y lamiendo mi clítoris,
sus dedos jugaron con mi vagina, que ya comenzaba a lubricar, yo ya estaba
gimiendo de placer. De repente clavó su lengua en mi vagina y sus
ásperas manos acariciaron mi vientre, ombligo y se apoderaron de
mis senos, sus dedos hacían suaves movimientos circulares en mis
pezones y su lengua lamía ávidamente mis partes íntimas,
yo con mis piernas a modo de tenazas aprisioné su cabeza. Mis manos
apretaban fuertemente sus brazos y comencé a dar griticos de placer,
ocasionalmente su lengua se abría paso entre mis nalgas, su contacto
con ese agujero, me convertía la piel de las piernas, en piel de
gallina. Estaba a punto de tener un orgasmo cuando mi negro dejó
de chuparme y con fuerza quitó mis piernas de su cabeza, yo, jadeante
le iba a decir que siguiera, cuando vi que colocaba mis piernas sobre sus
hombros y la cabeza de su gí¼evo comenzó a penetrarme, de inmediato
se abalanzó hacia mí penetrándome profundamente, y
logrando que mis rodillas casi rozaran mis hombros y comenzó a sacar
y meter su gí¼evo con un movimiento lento, pero sistemático,
colocó sus manos sobre las plantas de mis pies y ese apoyo le servía
para impulsarse y entrar y sacar al coloso, yo tenía la mirada perdida
y sollozaba. í‰l de repente me dijo: – Todo íntegro para ti.
– Y comenzó a darme embestidas fuertes, clavándome y sacándome
su gí¼evo, cuando entraba sentía que llegaba hasta lo más
profundo de mi ser, comencé a decirle: – ¡DISFRíšTAME!
¡ SOY TUYA!

Yo veía su cara libidinosa
y se acrecentaba mi pasión por ese gí¼evo tan hermoso que se
clavaba vigorosa y rítmicamente en mi vagina, chillé y le
pedí clemencia, estaba a punto de morir de placer cuando de repente
me soltó el pie derecho y se metió mi dedo gordo del pie
en su boca, clavando su gí¼evo con mucha fuerza me hicieron llegar
a un orgasmo descomunal.

Al darse cuenta que llegué
a un orgasmo me besó y acarició suavemente, yo temblaba,
respiraba jadeando y tenía pequeños espasmos. í‰l me
sacó su gí¼evo y me hizo arrodillar sobre la cama viendo hacia
la pared, dándole la espalda él me hizo colocar mis manos
sobre el copete de la cama. Por mis piernas descendían torrentes
de liquido vaginal y semen. í‰l se me acercó por detrás
y procedió a clavarme profundamente por mi cuquita, que ya pedía
gí¼evo nuevamente. Su espada y sus manos se apoderaron de mis hombros,
me dio tres o cuatro clavadas, yo de espaldas a él sentía
su acelerada respiración en mi oreja y sus palabras:

– Eres toda mía.

Yo le respondí:

– Sí mi amor y ese gí¼evo
es mío, por favor no te muevas déjame hacerte gozar. – í‰l
se quedó quieto, yo sentía su duro pene en lo profundo de
mi vagina, sentía cómo de vez en cuando se movía su
glande para demostrarme que estaba vivo. Yo comencé a mover mi vientre
y mi culo, con un movimiento de adelante-atrás y ocasionalmente
giraba mi culo circularmente. Yo jadeaba, comencé a darle con más
fuerza, mis manos firmemente apoyadas en el copete de madera de la cama
me daban el apoyo necesario para clavarme mi gí¼evo, sí, mi
gí¼evo porque ese gí¼evo era ya de mi propiedad. Mi macho con sus
manos me acariciaba mis senos y me susurraba en el oído: – Eres
mi hembra y eres la mejor hembra que me cogido.

– Y a mí me gusta que cojas
bien cogida. Dame duro papi.

Sus 27 centímetros de pene
entraban y salían de mi vagina, yo nuevamente con todos mis sentidos
orientados a tener otro descomunal orgasmo, por momentos creía que
iba a desfallecer de placer, me movía sin detenerme, estábamos
bañados de sudor, ese gí¼evo estaba acabando con mi vida, todas
mis energías estaban concentradas en moverme con ese monumental
falo en mi vagina y gritar: – GUUUAAAOOOO. í‰l también estaba
a punto de acabar sus manos apretaron mis tetas y me dijo con voz entrecortada:
– NO PUEDO MíS, VOY ACABAR. – Sí, amor, lléname con
tu leche. Dame tu leche caliente. Y yo sintiendo como oleadas de semen
inundaban mi vagina me clavé repetidas veces mi gí¼evo hasta
llegar a un prolongado y placentero orgasmo.

Quedamos exhaustos, jadeantes, bañados
de sudor, de mi vagina como un manantial brotaba semen y liquido vaginal,
mis piernas estaban adoloridas y dormidas, pero todo mi ser estaba pletórico
de felicidad. Mi macho jadeaba sobre mi cuello y me decía: – Mi
amor, qué polvo tan rico. Estuve a punto de morir de placer.

Yo le conteste:

– Tú no te puedes morir,
tú tienes que vivir por siempre para que me des lo que siempre he
deseado: Sexo, sexo y más sexo.

Nos reímos los dos y el falo
de mi macho se me salió de la vagina. Al yo verlo grande, pero flácido
le dije:

– Acabé contigo, Te lo maté.
– – No, sólo esta dormido, repone sus fuerzas para hacerte temblar,
llorar y gemir de placer.

– Eso espero. Le contesté.
– Llamaron a la habitación. Era Juliana para decirnos que la comida
estaría lista en 5 minutos, rápidamente nos bañamos,
extrañándome que el baño estaba excelentemente bien
equipado, con equipos de primera calidad y hasta un jaccuzi. Ello me llevó
a preguntar a Felipe y me dijo que en el pasado al dueño le gustaba
venir a esta finca con frecuencia y la tiene bien equipada. Pero que no
me preocupe él ahora es quien utiliza esta casa ya que debido a
la situación con los Elenos difícilmente el dueño
regrese acá algún día. Nos vestimos rápidamente
y en 10 minutos estábamos saliendo al comedor. En el jardín
interior de la casa a pesar de la sombra de los árboles el calor
era insoportable, una alta húmeda y una temperatura cercana a los
40 grados centígrados a la sombra. Afortunadamente en el comedor
había aire acondicionado. Los muebles del comedor de la casa eran
de madera muy fuerte y bien trabajada, las sillas eran de madera y cuero.
Una pared estaba llena de trofeos seguramente ganados en ferias agropecuarias
por los animales de la finca. Almorzamos comida típica de la región
y finalizado éste, mi negro se fue a visitar las distintas materas
de la finca (materas son salas de ordeño, muy rusticas en la cual
se reúnen las vacas dos veces al día para ser ordeñadas,
entiéndase que muchas de las fincas del Sur del Lago de Maracaibo
son de baja y mediana tecnificación, con animales de doble propósito,
con una producción por vaca de 5-6 litros). Me quedé conversando
con la encargada de la cocina, Florencia una colombiana costeña,
que hablaba por los cuatro costados. Me invitó a tomar un guayoyito
(café negro, un poco flojo) en la cocina. Allí hablaban como
cotorras ella y su ayudante, Florencia me presentó a su hija, Janet,
una muchacha preciosa de unos 18 años, que había terminado
sus estudios de secundaria en la población de Sabana de Mendoza
y se iría a Maracaibo a estudiar Veterinaria. La cocina además
de servir para la casa tenía un gran ventanal, que daba hacia la
parte trasera de la casa, allí se encontraba un gran mesón
en el cual me indicaron comían los mecánicos y tractoristas
de la finca, ya que en el galpón cercano funcionaba el taller de
maquinarias de la finca, por ese ventanal se daba la comida a los mecánicos
y tractoristas. Eran las tres de la tarde y me quedé conversando
con Florencia quien se desvivía en atenciones conmigo, su hija en
cambio estaba muy callada, lo cual era algo normal por ser gente de extracción
muy popular en donde la timidez es uno de los rasgos característicos.
Su cara denotaba una gran dulzura blanca y con el pelo liso, contrastaba
mucho con su madre que era morena y con rasgos africanos. Me estaba tomando
el tercer guayoyo, cuando llegó un joven negro, alto de 1.90 como
mínimo y de unos 23 años, en un tractor Ford 8000 con una
rastra, se veía acalorado y por el ventanal le pidió a Juliana
agua y café, cuando Florencia se volteó, el negro le hizo
un guiño a la muchacha la cual asintió nerviosamente. Cuando
el joven notó mi presencia, se sorprendió, me vio, casi desnudándome
y me dio las buenas tardes. Juliana me lo presentó como hermano
de Felipe, diciendo:

– Le presento a Carlitos, es el
hermano menor de Felipe, él estudia Agronomía en Maracay,
pero en las vacaciones se viene a trabajar aquí. Carlitos la señorita
es la novia de Felipito.

El Carlitos de casualidad no se
atragantó, diciendo:

– Mucho gusto señorita, y
a continuación, exclamó:

– ¡Coño, Florencia,
Negro macho se saco la lotería! Florencia esta mujer es un bombón.

Me reí y le di las gracias,
aproveché esta situación para agradecerle a Florencia el
café y el almuerzo y me fui a la habitación a ver alguna
película por televisión a través de Direct tv.

Florencia me despidió con
cariño y me dijo:

– La comida estará lista
a las 7.30 de la noche, sin embargo Felipe siempre llega como a las 8.
Si usted quiere comer antes venga. – – Gracias, pero yo lo esperaré.
– Encendí la televisión y en menos de 10 minutos me quedé
dormida, cuando me desperté estaba anocheciendo eran las 6.45 p.m.
estaba, como dicen mis hijas, burda de Ladi (ladi diminutivo de ladilla),
esta expresión significa altamente fastidiada. Me arreglé
un poco y salí de la habitación, estaba anocheciendo, la
casa en su interior tiene un jardín central como de 400 metros cuadrados,
con grama y árboles muy bien cuidados, no había luces encendidas
solamente la entrada de la casa tenía las lámparas encendidas
y una de las habitaciones tenía luz, que se filtraba por la ventana,
gracias a una cortina a medio cerrar, me imaginé que era la habitación
de Juliana.

A lo lejos se oía los mugidos
de alguna vaca llamando a su becerro, al calor se mantenía cercano
a los 33 grados, fastidiada me senté en una butaca, deseosa de que
Felipe llegara, para cenar, al rato vi que entró una mujer a la
casa, me di cuenta que era Janet, iba con un short y una blusa amarrada
a la cintura, no me vio y entró rápidamente a la habitación
de la luz encendida cerrando tras de sí. Transcurridos unos minutos,
estaba tan aburrida, que pensé, es mejor hablar con estas mujeres,
que estar sola sentada en esta oscuridad. Me dirigí hacia la habitación
que tenía la luz encendida, caminando por el amplio corredor de
la casa entre el jardín y las habitaciones.

Cuando estaba a punto de tocar la
puerta de la habitación sentí un ruido extraño, lo
que me hizo ser precavida y me acerqué a la ventana de la cortina
a medio cerrar. Había una hamaca guindada muy alta a unos 20 centímetros
por arriba de una cama matrimonial. Cuál no sería mi sorpresa,
al ver a Janet sobre la cama y vestida únicamente con una minúscula
tanga roja, agachada sobre Carlitos, le estaba besando las tetillas y con
las manos le agarraba el enorme bulto que sus interiores escondían.
Carlitos acostado y con los ojos cerrados, dejaba a Jane que actuara por
sí misma, estuve a punto de irme, pero la curiosidad pudo más,
Janet tenía una cara de cierta inocencia pero con un deseo por tener
sexo irrefrenable. Su bello cuerpo, se movía con una voluptuosidad,
propia de una mujer experimentada. Yo nunca en mi vida había presenciado
un acto sexual, apenas algunas películas pornográficas, vistas
en motel de la carretera panamericana cercana a Caracas con mi amante hace
12 años. Pero este acto, era en vivo y en directo, como dicen en
la tv.

Ambos tenían unos cuerpos
espectaculares Carlos tenía tipo de deportista y Janet tenía
a su favor la juventud y unos deseos sexuales irreprimibles. De pronto
ella soltó la virilidad de Carlitos, con ambas manos agarró
los interiores de Carlos y se los quitó dejando ver el enorme falo,
tan grande como el de mi negro. Janet de inmediato se tragó literalmente
de 10 a 15 centímetros de gí¼evo, yo al ver ese enorme gí¼evo
me acordé de mis ultimas 24 horas y comencé a excitarme,
no entendía cómo esa muchacha bella con cara angelical, fuera
tan diestra manejando un gí¼evo de esas dimensiones. De inmediato pensé
¿ Qué estarán haciendo mis hijas en Caracas ?, ¿en
qué mundo he vivido yo?, la juventud de ahora es distinta. Hace
20- 25 años era otra cosa yo, he tenido que vivir 42 años
para poder cogerme el gí¼evo que deseé toda la vida y hasta
a un burdel, tuve que irlo a buscar y esta carajita apenas liceísta,
se los traga en la casa de su jefe.

Estaba absorta en estos pensamientos
que no me daba cuenta de lo que ocurría en la cama y en mi entrepierna,
yo estaba mojando por completo mis pantaletas y en la cama Carlitos había
dejado su actitud pasiva y ahora tomaba dominio de la situación,
había acostado a Janet en la hamaca en forma transversal, despojándola
de la pantaleta, la carajita tenía toda la cuquita afeitada, él
sentado en la cama tenía que hacer poco esfuerzo para chuparle la
cuca a Janet, apenas el negro, le colocó la lengua en los labios
de la cuquita, la carajita se estremeció y gritó:

– RICO, MI AMOR. – Esto envalentonó
a Carlos que con gran avidez mordía, besaba, chupaba y lamía
la cuca de Janet. Sus manos se apoderaron de los hermosos senos de la joven
quien ya fuera de sí sólo atinaba a decir:

– Cogéme por favor, métemelo
ya. – El descomunal gí¼evo de Carlitos a veces parecía más
grande que el su hermano, parecía una manguera, a mí me temblaban
las piernas, mis pantaletas y el blue jeans estaban húmedos.

Carlos, continuó chupando
la raja de la carajita, ésta gritaba: COí‘O, CÓGEME.
QUIERO GíœEVO. PíRTEME EN DOS. La mujer porque en verdad era
una mujer estaba desesperada, su cara denotaba angustia, deseo y pasión.
Yo a pesar de la guevamentazón que había llevado en las ultimo
24 horas, también ardía de pasión y casi estaba a
punto de comenzar a masturbarme. Carlos agarró a Janet y la arrodilló
sobre la cama y le colocó el cuerpo sobre la hamaca, quedando Janet
con su culo y cuca dispuestas a sentir el miembro del semental que se aprestaba
ya a metérselo, él con su mano derecha le metió dos
o tres dedos en la vagina, moviéndolos circularmente, luego se echó
abundante saliva en su mano derecha y se comenzó a hacerse la paja,
el gí¼evo se le endureció aún más y procedió
con los dedos abrirle los labios a Janet para comenzar la penetración,
Carlos la agarró por la cintura colocándole la cabeza de
su gí¼evo en la entrada de la vagina y sin perder tiempo la clavó
de un solo golpe, la mujer, gritó: – AAAAAAYYYYYYY. Carlos comenzó
a bombearla y meciendo la hamaca ayudaba a la salida del pene, para luego
con las manos y el cuerpo ayudarse para una penetración profunda.
Yo me estaba agarrando mis senos y mordiéndome los labios. La muchacha
tuvo varios orgasmos y su piel se estremecía a cada embestida, ya
no gritaba sólo decía: – Tú eres mejor. Tú
eres mi hombre. Carlos le hizo pasar una pierna a Janet sobre la hamaca
y él con sus pies sobre la cama y las manos sobre la cintura de
Janet se la estuvo cogiendo durante varios minutos, yo estaba a punto de
masturbarme, cuando Carlitos le dijo:

– ¡¡¡MI AMOR ME
VOY!!! Luego de unos segundos de éxtasis, Carlos con delicadeza
acostó a su carajita en la cama. Ella se le quedó viendo
y le dijo: – Tú eres el mejor. í‰l hizo intención de
pararse y yo de inmediato me retiré para evitar que me vieran. Excitada
como estaba, me dirigí a la cocina eran las 7.45 p.m. Florencia
me preguntó si iba a comer le dije que quería esperar a Felipe,
pero quería tomarme un trago. Me sacó una botella de Ron
Sta. Teresa, me preparó una Cuba libre y me dijo: – Vamos a llamar
a Negro macho por 2 metros para ver a qué hora viene.

No le entendí y me dijo:
– A Felipe le decimos Negro macho y voy a llamarlo por radio. Felipe informó
que regresaría en una hora, que comiera yo sola, así lo hice.
Cuando finalicé le di las gracias a Florencia y le pregunté
por Janet, ella inocentemente me contestó:

– Se fue a las 7 a jugar monopolio,
con los hijos del veterinario, el cual vive en la casa que está
como a 50 metros de aquí. – De casualidad no le dije que seguramente
había comprado las Compañías de agua y luz eléctrica
porque vi que le estaban metiendo una gran tubería y tenía
los ojos encendidos.

Le di las buenas noches y me fui
a la habitación, pero pasando por la habitación de Carlitos
la luz estaba encendida pero no los vi. Me imagino que estaban haciendo
el amor en la ducha.

Al llegar a la habitación
encendí la televisión pero además de estar molesta
porque no había llegado Felipe estaba excitada por lo que había
visto. Acostada me puse a pensar lo que había pasado con mi vida
en estas 24 horas y como había aprendido. De pronto me acordé
que no había llamado a mi esposo, afortunadamente había cargado
la batería del celular. No sabía qué decirle, se me
ocurrió una mentira tonta y sin pensarlo dos veces lo llamé
le dije: – Estoy en Sabana de Mendoza, el carro se me accidentó
en la carretera a las 3 de la tarde y nos trajeron con una grúa
y sólo a las 6.30 estuvo listo y como no iba a viajar de noche tuve
que buscar un hotelito en la carretera panamericana. Mañana me voy
como a las 9. í‰l me dijo: – Sabes que estoy contento que cómo
salió esta descabellada aventura, creo que todo esto fue una locura
de mi parte estoy arrepentido de haberte humillado de tal manera. Perdóname.

– No te preocupes, lo que pasó
es una bonita experiencia. Después hablamos. Por cierto has llamado
Caracas para saber de las niñas.

Me dijo que las tres estaban bien,
a dios gracias no me dijo que muy bien, porque si no me las imaginaba que
estaban como Janet. Nos despedimos fríamente.

Cuando colgué, pensé,
si fue realmente una bonita, agradable y apasionante experiencia. De la
neverita de la habitación me serví una copa de vino tinto
y saboreándolo recordé las escenas vistas a través
de la ventana de Carlitos y me excité y mi negro que no llega, las
8.45 p.m. y ya debería de estar aquí. A falta de pan buenas
son tortas, me desvestí, agarré mi aceite para niños,
me fui al baño y llené el jacuzzi con agua caliente y me
comencé a tocar mis senos y a recordar las escenas vistas hace poco,
ahora fantaseaba con falos existentes me imaginaba yo en el medio de Carlos
y Felipe. Ellos ávidos de penetrar mis agujeros y yo deseosa de
sentir esos enormes y deliciosas mangueras negras, horadar mis carnes hasta
lo más profundo. Dando pequeños sorbos a mi copa, comencé
a tocar mi clítoris, para lubricarlo, abrí la tapa del aceite,
cuando iba a llenarme la mano de aceite, por encima del ruido del agua
y del motor del jacuzzi, se oyó la voz de Felipe:

– Dónde está mi hembra,
que vengo cansado pero sediento de amor. – Estas palabras me vinieron como
anillo al dedo:

– Aquí amor lista para satisfacerte
y darte el reposo que el guerrero necesita.

Salí del jacuzzi a pesar
del frío del aire acondicionado, lo besé le di mi copa y
la botella de vino y lo traje al baño, lo senté en el borde
del jacuzzi y le quité las botas, las medias, su camisa, en fin
lo desnudé, sin decir palabra le llené una copa de vino y
se la ofrecí, él tomó de un trago la mitad yo acabé
de un trago lo que quedaba.

Lo metí en el jacuzzi y lo
senté, yo me coloqué a horcajadas sobre él, comenzando
de inmediato a besarlo y moviéndome voluptuosamente sobre él.
Mi negro respondió de inmediato mostrándome y clavándome
en el ombligo su vara maravillosa, le dije con voz entrecortada por el
deseo:

– No sabes lo lento que transcurrieron
las horas sin ti. Tú me haces mucha falta pero más falta
me hace él y acompañé esta frase agarrando al falo
que me da placer y me hacer retorcer de emociones nunca antes vividas.
– – ¡¡¡Este gí¼evo es mío!!! – Me sumergí
en jacuzzi y trate de ganarle a Janet, si ella se tragó 10-15 cm
yo estaba tratando de tragármelo completo, no pude pero lo que me
metí era realmente demasiado para cualquiera, me quedé más
de 60 segundos bajo el agua chupándole el gí¼evo a mi macho.
En ese momento me acordé que en dos oportunidades le habían
dado el calificativo de Negro Macho, salí a las superficie volviéndome
a sentar a horcajadas sobre él y sin soltar mi gí¼evo de ébano
y respirando profundamente por la falta de oxígeno le pregunté:

– Amor, por qué te dicen
Negro macho. – – ¿Quieres saberlo?

– Sí. – – Bueno tú
lo pediste. Ese sobrenombre, me lo puso el dueño de la finca hace
12 años cuando tenía yo 20 años, me llevó con
su chofer y mi papá que era encargado aquí a Cúcuta,
allí nos fuimos en la noche a un burdel llamado La Casa de Las Muñecas,
sitio en cual había más de 80 mujeres la gran mayoría
bellas. De inmediato llamaron 4 mujeres, a mí me asignaron una mujer
como de 32 años que a los 5 minutos quería irse a la habitación
a tirar, yo como carajito al fin, le pagué, no la contradije y nos
fuimos, bueno ella al ver mi bate se volvió loca no sabía
si llorar o reír. Aparentemente nunca había visto un gí¼evo
de ese tamaño, se lo metí, gozó una bola y a los 20
minutos ya yo estaba sentado en la mesa y ella harta de gí¼evo, se
fue contenta sin embargo le comentó a dos o tres amigas lo que había
gozado con el carajito. A los 10 minutos las mujeres me tenían como
loco, pidiéndome cigarrillos y diciéndome: – ¿ Qué
será lo que quiere el negro ? Mi padre que era muy putañero
y jodedor, les decía: – El negro lo que quiere es bollo. Y con los
dedos índice y pulgar de ambas manos hacia una forma de triangulo
para imitar una cuquita. Para hacerte el cuento corto entre tragos esa
noche me acosté con 6 mujeres distintas y todas quedaron satisfechas.
Mi padre esa madrugada estaba orgulloso de mí como si estuviera
graduándome en la Universidad. Yo recuerdo que le pagué a
la primera y las otras no me pagaron porque no quise cobrarles. El dueño
de la finca, al día siguiente almorzando en el hotel me decía,
cada vez que nos pasaba una mujer cerca: – Negro macho otro culito, pidiendo
tus favores. Esa aventura la dieron a conocer y desde ese entonces me dicen
Negro macho. Yo apretando duro al coloso de mi negro, le dije: – ¿Cuando
vamos tú y yo a batir ese record ?. – Yo misma me contesté:

Pronto tú tienes que tener
más de seis orgasmos en una noche conmigo. Prométemelo.

– Te lo prometo. Sentada sobre él,
agarré el aceite para niños lo vertí en mi mano y
con ella comencé a masturbar a mi hombre suavemente, pero ejerciendo
cierta presión de forma sistemática, sus labios comenzaron
a besar mis senos voluptuosamente, en la medida que yo aceleraba mis movimientos
con la mano él procedía a darme con su dedo en mi clítoris,
de inmediato comencé a gemir y mis labios buscaron los labios de
mi negro, su falo estaba incontenible y exigía caricias más
profundas, sin pensarlo dos veces me levanté un poco para buscar
que me penetrara y le dije penétrame ya. Eso bastó y sobró
para que mi negro guiara su coloso hacia mi cuquita, lubricado como estaba
le resultó fácil meterme la cabeza de su miembro y con sus
manos sobre mis hombros ejercía presión que inexorablemente
permitían el paso de su miembro sobre mis carnes sedientas de gí¼evo.
Me clavó en pocos segundos su estaca y yo sin dominio de nada lo
dejé hacer lo que quisiera, con sus manos sobre mis hombros ejercía
presión y me atraía hacia su cuerpo y su vara maravillosa
me clavaba violentamente y se retiraba con mucha lentitud, cada vez que
la sacaba yo sólo podía pensar qué tan fuerte vendría
la próxima embestida y mis músculos vaginales se esforzaban
en apretar la vara que me estaba haciendo disfrutar, lo cual también
producía placer en mi hombre, yo como loca comencé a gemir
y gritar y mordiéndole suavemente los hombros a mi negro acariciaba
su espalda y mis piernas se enrollaban en su cintura. í‰l me penetraba
y retiraba su vara maravillosa, no sé cuántas veces lo hizo
pero me provocó un orgasmo impresionante, no me había recuperado
del mismo cuando me sacó su impresionante miembro, me instó
a salirme del jacuzzi y llevándome amorosamente a la cama, procedió
a untarse aceite a todo lo largo de su pene y levantándome las piernas
procedió a metermelo por mi culito, me entró el glande con
facilidad y continuó penetrándome hasta llegar nuevamente
a lo más profundo de mi ser, sus dedos agarraron con firmeza mi
clítoris y con movimientos circulares vigorosos comenzaron a provocar
espasmos en mi cuerpo, una vez más estaba fuera de mí y el
negro comenzó a bombearme con su pedazo de carne fabulosa y con
su mano vigorosa me daba duro en el clítoris, yo con mis piernas
sobre sus hombros ejercía presión sobre su cuello, él
con la mirada perdida me embestía con ferocidad y yo golosa recibía
con placer toda su carne dentro de mi culito, sin embargo le supliqué
que me lo sacara que quería que me lo metiera por la vagina, el
cumplió con mi deseo, me lo sacó y arrodillado frente a mi
cuquita, me puso la cabeza de mi adorado tormento entre los labios de mi
vagina, lo mantuvo allí sin moverlo, yo como loca le grité:
– Mí‰TEMELO NO ME HAGAS SUFRIR.

El sonriendo comenzó a meterlo
lentamente y yo con la mirada perdida, jadeando y sedienta de gí¼evo,
le reclamé como una puta:

– COí‘O, CÓGEME COMO
UN HOMBRE. – Su rostro no se inmutó ante mi insolencia, sin embargo,
su cuerpo y su hierro vigoroso sí respondieron y de inmediato, atrayéndome
hacia su cuerpo comenzó a moverse con furia clavándome repetidas
veces, yo perdí nuevamente todo raciocinio y me hundí en
un estado de locura. Muy pronto ambos alcanzamos un tremendo orgasmo, estábamos
muy sudados, jadeantes y toda mi vagina llena de semen, tratando de recobrar
mi respiración normal, sentía que el semen salía de
mi vagina y se deslizaba hacia mi culito, él de repente, comenzó
a moverse y a pesar de que su gí¼evo (no, no era su gí¼evo, ese
gí¼evo ahora era mío) había perdido rigidez y con un
lento ritmo de mete y saca, se acostó sobre mí, yo aproveché
para colocar mis piernas sobre las de él a modo de tenazas, estábamos
como dicen los jóvenes “burda” de sudados, él sin
dejar de meter y sacar su palo maravilloso me dijo irónico, pero
tiernamente:

-Traté de cogerte como un
hombre. ¿Lo logré?

Sin darle respuesta lo besé
seductoramente y comencé a moverme y a contraer los músculos
de mi vagina, él inmediatamente respondió y comenzó
nuevamente a moverse rítmicamente y a morderme mi oreja sintiendo
su respiración entrecortada, para mi sorpresa, nuestros deseos sexuales
pronto se avivaron y en menos de 5 minutos le suplicaba: – MíTAME
MI AMOR, HAZME ACABAR NUEVAMENTE, DAME DURO PAPI. Y así nuevamente
entre gritos, sudor y jadeos, llegamos a un orgasmo maravilloso.

Casi de inmediato nos quedamos dormidos
llenos de semen y de sudor pero satisfechos de haber disfrutado como nunca,
yo, por supuesto, me dormí con la barra de hierro de mi negro de
Bobures entre mis manos, como niña durmiendo con muñeca nueva.
FELIZ. Continuará. Apreciaría tus comentarios a: <POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO>

 

Resumen del relato:
    Una mujer tiene tres fantasías y, en parte gracias a su marido, puede cumplirlas las tres: en un burdel y con un negrazo que maneja un instrumento impresionante. Al día siguiente su primer encuentro ella decide que quiere a ese negro y su instrumento siempre cerca.