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	<title>Tus Relatos Calientes &#187; Intercambios</title>
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	<description>Relatos eróticos, calientes y picantes. Relatos divertidos,con sexo, y gratis</description>
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		<title>Hijas de las calles</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 09:05:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intercambios]]></category>

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		<description><![CDATA[Hijas de las calles (14) Lo peor fue cuando al guarro de mi marido, al que por otra parte quiero mucho, se empeñó en pedirme el juego de otra mujer, tal vez una mujer de la calle para alimentar sus sueños eróticos. De una forma generosa y tal vez con algo de morbo por mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">
	<strong>Hijas de las calles</strong> (14)</p>
<p style="text-align: left">
<p align="justify">Lo peor fue cuando al guarro de mi marido, al<br />
  que por otra parte quiero mucho, se empeñó en pedirme el juego de otra mujer,<br />
  tal vez una mujer de la calle para alimentar sus sueños eróticos. De una forma<br />
  generosa y tal vez con algo de morbo por mi parte, al final cedí a sus<br />
  pretensiones.</p>
<p align="justify">Debo deciros que esta aventura ocurrió al<br />
  principio de los años ochenta. Todavía sin el síndrome del S.I.D.A. y en pleno<br />
  destape. Llevábamos casados cinco años y queríamos conocer todas las<br />
  posibilidades del amor físico y del placer, no me arrepiento de lo sucedido,<br />
  aunque no lo volvería a repetir.</p>
<p align="justify">Una tarde y cuando paseábamos por un barrio de<br />
  mala fama, el me llevó por unas callejas llenas de putillas en cada esquina.<br />
  El estaba caliente, muy excitado, diciéndome guarradas al oído. Me pidió<br />
  permiso para vacilar un poco a las lumis, se lo concedí. Se alejó un poco de<br />
  mí&nbsp; y se dedicó a pararse ante las chicas. No perdí el tiempo y quise<br />
  complacerle ya que a mi se me daban mejor las compras que a él.</p>
<p align="justify">Me paré delante de una zorrita mulata,<br />
  jovencita y un poco rellena, con curvas insinuantes y tetas grandes y<br />
  apretadas. Era bajita y con cara de buena persona, parecía que llevaba poco<br />
  tiempo en el negocio. Si con alguien tenía que ser, por lo menos yo elegiría<br />
  mi castigo, la mulatita parecía sanota por lo cual la pedí precio para que se<br />
  tirase a mi marido mientras yo miraba. Ella aceptó.</p>
<p align="justify">Mi Juan casi alucinaba sin poder hablar,<br />
  babeante mientras ella nos llevó a un pequeño cuartucho al que se llegaba tras<br />
  subir unas escaleras mugrientas con olor a meados. </p>
<p align="justify">Y allí jodieron mientras yo me excitaba sin<br />
  poderlo remediar. A la mulata no parecía importarle mi presencia, yo creo que<br />
  disfrutó con la picha de mi Juan mientras yo miraba mojando mis bragas. A los<br />
  cinco minutos mi macho se corrió entre gemidos mientras una vez separados yo<br />
  me lancé como loca a besarlo ya que mi regalo había sido de su entero gusto.<br />
  La chica permaneció mirándonos con el chocho lleno de la leche de mi Juan que<br />
  permanecía tendido y como muerto con su colita arrugada mientras yo le besaba<br />
  apasionadamente. </p>
<p align="justify">A la mulata debía gustarle la tortilla<br />
  española, o tal vez era generosa como yo, por eso empezó a acariciarme y a<br />
  desnudarme olvidando por completo a nuestro común hombre. Estaba tan salida<br />
  que comprendí en un segundo que una nueva experiencia se habría para mi. Me<br />
  dejó en pelotas mientras nos revolcábamos juguetonas sobre las sábanas.</p>
<p align="justify">- Se te han puesto los pezones de punta, amiga<br />
  mía &#8211; me dijo la chica &#8211; . ¿Acaso pretendes pincharme el coño o el culete?</p>
<p align="justify">Mientras decía esas cosas chupaba mis melones<br />
  con su lengua roja, no pude contenerme y la dije entre suspiros:</p>
<p align="justify">- ¡Lámeme donde quieras&#8230;! &#8211; supliqué &#8211; . ¡Sé<br />
  que nadie lo hará como tú! Sí, sí, delicadamente&#8230;¡ Como me estás poniendo&#8230;<br />
  Me sube un fuego no sé de donde, que se me está enredando en los pezoncillos<br />
  que me chupas&#8230; Más, más&#8230;! ¡ Muérdemelo&#8230; No te importe hacerme daño<br />
  aunque me lo retuerzas&#8230;¡ Mmmm&#8230; Me estoy deshaciendo por dentro&#8230; Oooooh,<br />
  ohhhh&#8230;.!</p>
<p align="justify">Me sentía despendoladita, dejándome arrastrar<br />
  por aquella hija tropical de la calle. Mi chumino se había transformado en una<br />
  boca hambrienta llena de densas humedades. Todo mi cuerpo se hallaba<br />
  terriblemente ansioso&#8230;</p>
<p align="justify">Ella soltó mis tetas y agachándose dejó su cara<br />
  a la altura de mi coñete, se quedó contemplándolo, como estudiándolo. Yo la<br />
  dije con voz de salida &#8211; Venga, bonita cómemelo que estoy a tope.</p>
<p align="justify">- No seas impaciente, ¿ no ves como tu marido<br />
  nos mira ?.</p>
<p align="justify">- Me lo estoy posando bomba, preciosas &#8211;<br />
  exclamo él con ojos saltones y relamiéndose. ¡Seguid, seguid !</p>
<p align="justify">La chica se entregó a comerme el chocho<br />
  lamiéndolo ruidosamente y concentrándose en mi clítoris hinchado. Al momento<br />
  mis ingles se estremecieron y de mi coño brotaron gotas de zumo conejil.<br />
  Después de varias corridas no me resultó difícil aguantarme el orgasmo, así<br />
  que con voz bajita la susurré olvidándome por completo de mi marido:</p>
<p align="justify">- Montemos un â€œ69â€&#8230;¡ Yo también quiero<br />
  devorarte el chumino! Es un sabor nuevo que necesito conocer.</p>
<p align="justify">Ella se abrió de piernas y yo me arrojé a sus<br />
  profundidades para lamer un coño encharcado y saladito, muy jugoso y fresco.
  </p>
<p align="justify">Nos fundimos en el beso como un solo cuerpo y<br />
  nos ordeñamos mutuamente hasta alcanzar una corrida explosiva y simultánea que<br />
  nos dejó para el arrastre. Mi marido el pobre se tuvo que conformar con<br />
  follarnos abrazadas y pasivas. Se corrió muy pronto y aquella historia acabó.</p>
<p align="justify">No fuimos capaces de repetir aquello pero me<br />
  acuerdo muchas veces de aquella chica y de mi experiencia lésbica&#8230; Espero<br />
  que ella se encuentre bien.</p>
</p>
<p style="text-align: left">&nbsp;</p>
<div style="text-align: left"><strong>Resumen del relato:</strong></div>
<div style="text-align: left; padding: 10px;">
<ul>Hace ya años la pareja alegra su vida sexual con la incorporacion de una putita amorosa.</ul>
</div>
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		<title>Mi mercedes</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 23:05:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intercambios]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi mercedes (14) Mi matrimonio resultó ser una de las mejores inversiones de mi vida. Conocí a Lorena en una de esas fiestas aburridas donde lo que uno menos espera es pasársela bien. Había asistido con la única intención de relacionarme, con un estructurado y muy bien pensado plan para estar en el sitio correcto, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">
	<strong>Mi mercedes</strong> (14)</p>
<p style="text-align: left">
<p align="justify">Mi matrimonio resultó ser una de las mejores inversiones de<br />
mi vida. Conocí a Lorena en una de esas fiestas aburridas donde lo que uno menos<br />
espera es pasársela bien. Había asistido con la única intención de relacionarme,<br />
con un estructurado y muy bien pensado plan para estar en el sitio correcto, en<br />
el momento justo y con la gente adecuada.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Mi empresa de importaciones y exportaciones no había<br />
resultado ser tan buen negocio como yo había esperado. Mi padre, por más que le<br />
imploré y le rogué no quiso darme ni un centavo más de la herencia familiar, y<br />
ante la negativa no tuve más remedio que endeudarme.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Próximo a cumplir los 30 años me encontraba en la flor de la<br />
vida y en un callejón sin salida. Eduardo, mi mejor amigo, me dio un sabio<br />
consejo: búscate una vieja rica y quítate de problemas. Así fue como empecé a<br />
asistir a cuanto evento social me invitaran. Nunca antes lo había hecho. Yo<br />
prefería las discotecas, llenas de música, alcohol y los mejores culos que uno<br />
pudiera desear. Me había cogido a un montón de niñas fresa y bonitas, aunque a<br />
veces algo estúpidas. Me metí en varios problemas, pero siempre supe salir bien<br />
librado. Ahora debía cambiar de estrategia, porque esos culitos, por muy<br />
sabrosos que estuvieran no me iban a sacar del atolladero.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Gracias a esa decisión me topé una noche con Lorena.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Era la fiesta más aburrida a la que hubiera asistido nunca.<br />
Un escultor loco presentaba una exposición con todas sus obras, absolutamente<br />
horribles todas ellas. Afortunadamente había buen vino y una que otra señora de<br />
muy buen ver. Me prometí que me quedaría solo media hora, si lograba aguantar.<br />
Fingí estar interesado en las mamarrachadas del escultor cuando se acercaron el<br />
más bello par de piernas que había visto en mucho tiempo. Enfundadas en unas<br />
medias negras, largas y torneadas, mi vista ascendió hasta el ruedo de una falda<br />
ajustada que revelaba unos muslos llenos y bien formados. Subí la vista y me<br />
encontré unos ojos verdes y unos labios rojos que me sonreían. Era Lorena.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Nuestro noviazgo fue rápido. En cuanto me enteré que además<br />
de bonita era la heredera de una enorme fortuna, pedí prestado a todo aquel que<br />
se dejó y la cortejé a todo lujo. La boda, la luna de miel en Bahamas y el resto<br />
de acontecimientos fueron como un sueño.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Cinco años después, estoy en mi cama, y despierto con una<br />
fuerte resaca. Lorena está a mi lado, desnuda y ebria todavía. A pesar de eso la<br />
encuentro deseable. Boca abajo, sus bonitas nalgas me provocan una erección. Le<br />
paso la mano por la espalda, fina y blanca. Está perdida e inconsciente. Eso me<br />
excita más todavía. Mi verga está dura y me acaricio los huevos suavemente,<br />
mientras mi mano entra en medio de sus piernas. Tiene el coño seco, lo cual es<br />
muy raro en ella. No he conocido mujer más dispuesta al sexo, siempre con la<br />
raja mojada a la menor provocación. Le meto un dedo en la vagina y lo saco para<br />
olerlo. Su aroma es inconfundible, al menos para mí. Lo lamo y un ramalazo de<br />
deseo me obliga a montarla, a pesar de su estado.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Le abro las piernas y me coloco en medio. Le separo los<br />
muslos con mis rodillas y descanso el abdomen sobre sus nalgas frías. Le coloco<br />
la punta de la verga en el coño y empujo para metérsela. Le falta lubricación,<br />
así que procedo con lentitud. Lorena se queja en medio de su sueño alcoholizado,<br />
pero no me importa, porque ya estoy bastante caliente. Le meto la verga hasta la<br />
mitad mientras deslizo una mano bajo su cuerpo buscándole los pechos. Localizo<br />
un pezón al mismo tiempo que le entierro la verga hasta el fondo. La sensación<br />
de su vagina apretando mi pene es gloriosa. Comienzo a moverme dentro de su<br />
cuerpo.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Lorena abre los ojos. Voltea hacia atrás tratando de verme.<br />
Tiene la mirada perdida y una mueca de disgusto en los labios aún rojos con el<br />
carmín de la noche anterior.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Charlie, no tengo ganas ahora â€“ balbucea medio dormida â€“<br />
  déjame en paz.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Me paro en seco. No puedo creerlo. Aun con la verga dura y<br />
dentro de su cuerpo, un sudor frío corre por mi espalda. Yo me llamo Andrés.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Después de este incidente, preferí irme de viaje por una<br />
semana antes que ponerme a pelear. Lorena era muy importante para mí. Su dinero<br />
había sacado mi empresa adelante, aunque en realidad yo no vivía de mi trabajo.<br />
Lorena tenía suficiente para los dos, y mucho más. Me había habituado a la buena<br />
vida y a los lujos. El enterarme de que me era infiel no iba a cambiar eso, y yo<br />
tampoco me había portado muy bien que digamos. Varias de sus amigas ya habían<br />
pasado por mis armas. Lo pensé mejor, puse las cosas en la balanza y regresé del<br />
viaje cargado de regalos.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Encontré a Lorena en la piscina, con un diminuto traje blanco<br />
que hacía lucir su bella figura. No estaba sola. Claudia y Mario se asoleaban<br />
con ella bebiendo margaritas. Me acerqué a ellos y Lorena me recibió amorosa y<br />
sensual. Me besó como si estuviéramos solos, metiéndome la lengua profundamente.<br />
Sus pechos se aplastaban contra mi delgada camisa de lino, desbordando el blanco<br />
bikini y mi verga comenzó a reaccionar. Turbado, traté de disimular el bulto de<br />
mis pantalones, mientras Claudia y Mario nos miraban sonrientes.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Ponte un traje de baño y vente a nadar â€“ me sugirió Lorena<br />
  â€“ o mejor aún, no te pongas nada â€“ añadió pícaramente.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Solté una carcajada nerviosa y me alejé antes de que notaran<br />
mi turbación. Entré en la casa, perplejo por su comportamiento. Mario y Claudia<br />
eran un matrimonio que habíamos conocido apenas un mes antes, y no había tanta<br />
confianza entre nosotros como para andarnos exhibiendo de aquella forma. En mi<br />
cuarto, mientras me desnudaba me asomé por la ventana. Lorena estaba de espaldas<br />
a mí, y Mario le untaba aceite en la espalda. Lorena se había desabrochado la<br />
parte superior del bikini y se sostenía los pechos con las manos. Me quedé<br />
helado. Me puse unas bermudas largas y al recordar que Mario llevaba puesta una<br />
pequeña truza amarilla me cambié las bermudas por un bikini blanco que le haría<br />
juego al de mi mujer. Me miré en el espejo. El bulto de mi sexo se veía<br />
tremendo. Me acomodé los huevos, tratando de que los pelos no asomaran fuera del<br />
bañador, y me alegré de haber dedicado tantas horas al gimnasio. Mi abdomen<br />
marcado y sin grasa me llenaba de orgullo. Apreté los pectorales y flexioné los<br />
bíceps. Estaba en buena forma y Mario no podría opacarme.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Me reuní con ellos y disfruté con las miradas apreciativas<br />
que me lanzaron, tanto las de ellas como la de Mario, en evidente desventaja<br />
frente al notorio bulto de mis genitales. Me lancé al agua y di unas cuantas<br />
brazadas. Lorena se zambulló y nadó hasta mí. Comenzó a besuquearme de forma muy<br />
cachonda. Un poco turbado, la hice a un lado tratando de disimular, pero<br />
entonces vi que Mario y Claudia estaban en lo mismo. La escena me excitó. Mario<br />
besaba a Claudia mientras le acariciaba el pubis sobre su bañador. Las piernas<br />
de Claudia estaban medio flexionadas y los dedos de su marido apretando la<br />
delgada tela dejaban adivinar el contorno de sus labios vaginales. Miré la<br />
entrepierna de Mario. Su miembro se dibujaba perfectamente. Sentí la mano de<br />
Lorena bajo el agua, buscando mi verga. La encontró dura y preparada. Me quitó<br />
el bañador y se despojó del suyo. Me atrajo hacia ella y la penetré, sin<br />
importarme ya la presencia de extraños.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Mario terminó bajándole el bikini a Claudia. Su pubis casi<br />
depilado se abrió a sus dedos. Seguí cogiéndome a Lorena sin perder detalle de<br />
nuestros amigos. Mario se quitó el bañador sin sacar los dedos del húmedo coño<br />
de Claudia. Su pene largo y grueso brilló al sol. Se montó sobre su mujer y le<br />
metió la verga de un solo empujón. La pequeña y resbaladiza vagina absorvió la<br />
larga tranca de Mario. Desde nuestra perspectiva, pudimos ver el trasero de<br />
Mario subir y bajar, y sus huevos grandes y rosados rebotar entre las piernas<br />
abiertas de Claudia. Entonces me llegó el orgasmo, y Lorena se aferró a mi<br />
cuello mordiéndome las orejas, alcanzando su clímax ruidosamente.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Después de ese día, repetimos la faena un par de veces más.<br />
Nunca intercambiamos parejas, aunque más de una vez sorprendí la mirada de Mario<br />
en nosotros. Sabía que deseaba a Lorena y ese pensamiento siempre lograba<br />
excitarme. En la ultima sesión acordamos una próxima cita para la siguiente<br />
semana. Lorena preparó la casa para que no hubiera sirvientes ese día, como<br />
generalmente acostumbrábamos hacer cuando nos reuníamos con Claudia y Mario.<br />
Para nuestra sorpresa, Mario llegó solo. Dijo que Claudia había tenido un<br />
imprevisto y se había tenido que marchar de último momento. Le dije que no había<br />
problema, que podíamos posponer la cita, pero Lorena se empeñó en invitarlo a<br />
cenar.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">No había servidumbre, por lo que la misma Lorena acercó los<br />
platos fríos que ya estaban preparados en la cocina. Mario se sirvió una copa y<br />
me pasó otra a mí. Sin la compañía de Claudia me sentía un poco cohibido con su<br />
presencia. Lorena en cambio se veía muy cómoda. Se sirvió un trago y se sentó en<br />
medio de los dos. El alcohol relajó mi tensión, y me paré a preparar otra ronda<br />
para todos. Desde el bar, vi que Lorena coqueteaba con Mario. Su breve falda se<br />
le había subido mas allá de los muslos, y Mario no perdía detalle de sus<br />
hermosas piernas. Pensé que me sentiría muy mal de ser un cornudo, pero recordé<br />
que peor me sentiría de volver a ser pobre. Me serví un whisky doble y me lo<br />
tomé de un solo trago.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">La velada siguió adelante. Todos estábamos ya bastante<br />
achispados. La falda de Lorena estaba ya tan arriba que tanto Mario como yo<br />
pudimos apreciar las pequeñas bragas de encaje. Imaginé su coño húmedo bajo la<br />
fina tela y sentí que mi verga respondía al instante. Tal vez de no haber estado<br />
ya tan borracho me hubiera podido contener, pero la calentura me ganó. Deslicé<br />
la mano por los muslos de mi mujer y la subí hasta rozar el encaje de su ropa<br />
íntima. Lorena me besó, con esa lengua rápida e inquieta que logra excitarme<br />
casi tanto como su cuerpo. Mario estaba a un costado de mi mujer, y sentí que se<br />
removía inquieto. Poco después vi que acariciaba las rodillas de Lorena, y ella<br />
abrió las piernas invitadora. La mano de Mario siguió el mismo camino que yo<br />
había andado, trepando por sus muslos hasta llegar a la entrepierna de mi mujer.<br />
Su mano topó con la mía, y lejos de molestarme, se me hizo lo más cachondo que<br />
hubiera hecho nunca. Le hice espacio a sus dedos, y entre ambos comenzamos a<br />
frotar la suave y caliente vagina de Lorena.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Yo continuaba besándola, y Mario le desabrochó la blusa. Los<br />
senos generosos de Lorena asomaron, con los pezones erectos y sensibles, y Mario<br />
comenzó a lamerlos y mordisquearlos. Mi mujer comenzó a gemir de forma<br />
apasionada. Su mano buscó mi verga, y Mario le tomó la otra mano para guiarla<br />
hasta la suya. Lorena nos desabrochó los pantalones casi simultáneamente. Miré<br />
el pene de Mario en la mano de mi mujer. Estaba duro y ella lo masajeaba con<br />
firmeza, igual que al mío. Nos fuimos arrancando la ropa hasta quedar todos<br />
desnudos en la sala. Me sentía mareado, pero más caliente que nunca.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Sentado, llevé a Lorena a mi regazo. Ella se montó sobre mi,<br />
rodeándome con sus piernas. Su coño descendió y se abrió para mí, recibiéndome<br />
dentro. Comenzó a cabalgar sobre mi verga endurecida. Mario le besaba el cuello,<br />
acariciando sus pezones. Ella estaba concentrada en la sensación de empalarse en<br />
mi verga. El se puso de pie detrás de ella y comenzó a besarla desde la nuca<br />
hacia abajo. Me imagino que comenzó a lamerle el culo, porque Lorena se<br />
estremeció y gimió como loca. Sentí la barbilla de Mario rozando entre mis<br />
muslos y poco después el aleteo de su lengua entre mis piernas. Pensé que lo<br />
había imaginado, pero casi al instante sentí sus labios en mis huevos. No supe<br />
decidir si debía detenerlo o hacerme el loco. Su lengua comenzó a lamer decidida<br />
mis bolas, y la sensación era maravillosa. Por un lado los labios vaginales de<br />
Lorena acariciando mi verga, y por otro, los labios de Mario chupando mis<br />
huevos. Aquello estaba saliéndose de control, pero no quise o no pude detenerlo.<br />
Las lamidas de Mario cesaron. Se había puesto de pie. A un lado de Lorena se<br />
inclinó para besarla. Ella, aun con los ojos cerrados permitió que su lengua<br />
entrara en su boca. A escasos centímetros, vi sus bocas unirse, y pude oler la<br />
colonia de Mario. Yo continuaba bombeando incansable en la húmeda cueva de<br />
Lorena y al terminar aquel beso, el pene de Mario se interpuso entre los dos. Lo<br />
dirigió hacia la boca de mi mujer, y ella se apresuró a aceptarlo. Jamás pensé<br />
que esa visión pudiera excitarme tanto, pero así fue. Desde abajo, el pene<br />
parecía enorme, y la forma como ella lo tragaba me resultó tremendamente<br />
excitante.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Mario terminó trepándose en el sofá, abriendo sus piernas<br />
sobre mi cuerpo para ponerse frente a Lorena. Abajo, desde mi posición, pude ver<br />
sus nalgas y el rítmico balanceo de sus testículos al empujar su pito dentro de<br />
la boca de mi mujer. Ella se aferró a sus nalgas, controlando el impulso de sus<br />
acometidas. Eso me permitió ver su culo velludo y sin pensarlo, alcé una mano<br />
para acariciarlo. Mario me dejó hacerlo, y sin pensarlo me humedecí un dedo para<br />
acariciárselo. El ano estaba caliente y disfruté acariciando su pequeño y<br />
apretado aro de carne. Probé a meterle el dedo, y se lo comió golosamente. Movía<br />
las caderas hacia delante y atrás, y mi dedo desapareció hasta la empuñadura.<br />
Estaba tan caliente y sorprendido con aquello que cuando Lorena sugirió que me<br />
lo cogiera no supe negarme con verdadera determinación.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">En cuestión de segundos Lorena se había bajado de mi regazo,<br />
dejando mi verga tiesa y excitada añorando el calor de su vagina. Mario tomó su<br />
lugar sin dudarlo, y no hice nada para evitar que sus nalgas blancas y perfectas<br />
se sentaran sobre mi erección. Con los ojos cerrados y dirigiendo mi pene con<br />
una mano, nuestro invitado logró meterse el trasto sin vacilar. Lorena y yo,<br />
asombrados, fuimos testigos de que mj hinchado garrote pudo encontrar espacio<br />
dentro de su cuerpo, y la forma en que su pequeño y velludo ano se abrió de tal<br />
forma de poderlo contener. Los vaivenes de su cuerpo y la forma en que apretaba<br />
mi masculinidad me hicieron venirme casi al instante, mientras Lorena, a mi<br />
lado, se masturbaba viéndonos coger. Seguramente le excitaba mucho verme coger a<br />
su amigo, porque apenas si logró contener el orgasmo unos segundos y me acompañó<br />
en mi espectacular venida.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Mario necesitó jalarse la verga un par de veces y explotó<br />
entre jadeos, viniéndose sobre mi pecho y vientre, aun con el culo lleno de<br />
verga. Su semen caliente me bañó, y exhaustos, nos desparramamos los tres en el<br />
sofá. Mas tarde, cuando ya nuestro invitado se había marchado y después de haber<br />
tomado un baño, a punto ya de dormir, Lorena me dijo lo mucho que la había<br />
excitado verme en acción con otro hombre. Le dije que yo mismo estaba<br />
sorprendido con lo que había sucedido, y al comentarlo, comenzamos a excitarnos<br />
nuevamente. Los erectos pezones de Lorena eran como dos faros en la oscuridad y<br />
comencé a lamerlos haciendo que abriera las piernas. La monté sin más<br />
preliminares, en una cogida rápida y placentera. Ya casi a punto de llegar al<br />
orgasmo, Lorena me susurró al oído que la próxima vez que invitáramos a un<br />
hombre, quería que el cogido fuera yo. Mi verga explotó en aquel momento, y la<br />
idea de Lorena se quedó flotando entre nuestros cuerpos sin que pudiera decirle<br />
que estaba punto menos que loca o pendeja si creía que una cosa así iba algún<br />
día a suceder.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">La semana transcurrió normalmente. Traté de olvidar el asunto<br />
y lo que mejor se me ocurrió fue salir a buscarme un nuevo coche. Desde hacía<br />
tiempo que quería un Mercedes, y ya le había hecho insinuaciones a Lorena para<br />
que me diera el dinero. Costaba una fortuna, pero me había encaprichado. Fui a<br />
la agencia y escogí uno dorado, con asientos en piel y una poderosa máquina. De<br />
regreso a casa me sentí tan bien que casi tuve una erección por el puro placer<br />
de conducirlo. Se lo mostré a Lorena y le encantó. Me quedé helado cuando<br />
comentó que mi empresa debería de estar dándome muy buenas ganancias como para<br />
permitirme comprar aquel coche. Esperé hasta la cena para informarle que no<br />
tenía el dinero suficiente y que esperaba que ella me pagara el Mercedes. Con<br />
los hermosos ojos verdes me sonrió y me dijo que no me compraría el coche, y al<br />
ver mi mudo gesto de desesperación aclaró, que solo que estuviera dispuesto a<br />
complacerla lo pensaría. No supe a que se refería, hasta que se acercó, felina y<br />
hermosa, y junto al oído me susurró: quiero que un tipo te coja en mi presencia.<br />
Me quedé petrificado, y ella divertida, se alejó dejándome sumido en una total<br />
confusión.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Pasé tres días dándole vueltas al asunto. Primero decidí que<br />
Lorena era una perfecta perra ególatra y estúpida por pretender comprarme y<br />
controlarme de aquella manera. Después, cuando el agente de ventas comenzó a<br />
llamar, primero amablemente y luego francamente hostil exigiéndome el pago o la<br />
devolución del auto, el orgullo me hizo volvérmelo a pensar.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Lorena estaba arreglándose para salir. Las medias negras y un<br />
corpiño apretado que lanzaba los lechosos pechos hacia arriba la hacían verse<br />
tremendamente hermosa. Los brazos perfumados me rodearon, aceptando mi derrota<br />
con absoluta tranquilidad. Sacó la chequera sin hacerme sentir que me estaba<br />
comprando, y me extendió el cheque junto con un sonoro beso y me despidió<br />
diciéndome que ya me avisaría el momento de cumplir mi parte del trato.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Dejé de preocuparme por aquello mientras conducía a 180<br />
kilómetros mi nuevo Mercedes, causando la envidia de todos mis amigos. Dos<br />
semanas después ni siquiera me acordaba de mi promesa, hasta que llegué un día a<br />
casa y encontré a Lorena con un extraño brillo en los ojos y en compañía de un<br />
tipo alto y apuesto que yo no conocía.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Te presento a Daniel, &#8211; dijo Lorena señalándome al<br />
  visitante -. Es mi profesor de equitación y lo he invitado a tomar una copa<br />
  con nosotros.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Le di la mano a Daniel, y su apretón fue firme pero frío. Se<br />
me hizo antipático, y desee que se marchara pronto. Con evidente fastidio me<br />
senté en la sala junto a Lorena, mientras el tipo hablaba de caballos y otras<br />
cosas igual de aburridas. Después de un rato se disculpó preguntando por el baño<br />
y Lorena le indicó el camino. Antes de que volviera, Lorena me besó en la<br />
mejilla.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Te gusta? â€“ me preguntó al oído suavemente.</p>
<p align="justify">Quién, tu amigo?, creo que ni siquiera me cae bien â€“ le<br />
  dije desdeñoso.</p>
<p align="justify">Qué lastima, &#8211; dijo sonriente â€“ porque en breves minutos te<br />
  va a coger.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">La miré con ojos desorbitados. Definitivamente estaba más<br />
loca que una cabra. Me puse de pie, bastante molesto y decidido a largarme.<br />
Lorena, sin perder la sonrisa me pidió que le diera entonces las llaves del<br />
Mercedes, informándome que como me negaba a cumplir el trato, el coche era suyo.<br />
Se las aventé sin pensarlo, y antes de que me fuera dijo que se lo regalaría a<br />
Daniel. Me paré en seco. Ese era mi coche, y sólo imaginar que el tipo ese le<br />
pondría una mano encima me revolvió el estómago. Lorena vio la duda en mi cara,<br />
y se puso de pie para besarme cariñosa como siempre. Asi nos encontró Daniel al<br />
volver.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Estaba parado en el umbral del salón. Alto y fornido. Era<br />
mayor que yo, como de 38 o 40 años, y aunque sonreía al mirarnos, sus ojos<br />
estaban serios y fríos. Llevaba puestos unos pantalones de montar, muy pegados<br />
al cuerpo. Vi que la entrepierna mostraba una mancha de humedad reciente, y<br />
recordé que volvía del baño. Pensé que seguramente no se había sacudido bien el<br />
miembro, y eso me hizo recordar lo que Lorena quería que hiciera con él. Como si<br />
adivinara mis pensamientos, se acarició con una mano la bragueta, haciéndome<br />
notar el bulto que había debajo. Mi mujer me empujó en su dirección, y comencé a<br />
acercarme. Me detuve a medio camino, y la malvada de Lorena hizo tintinear en<br />
sus manos las llaves de mi Mercedes. Continué andando hasta llegar frente a<br />
Daniel. Con ojos fríos me empujó hacia abajo, y quedé de rodillas frente a él.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Desde arriba, sin dejar de mirarme, se desabrochó la<br />
bragueta. Lorena se sentó a mirarnos, evidentemente disfrutando con la escena.<br />
Tragué saliva al ver aparecer la punta de su pene. Era ancha y gruesa. El glande<br />
se descubrió al jalar el prepucio hacia atrás y el resto de la tranca quedó a la<br />
vista. Me la acercó a la boca, y cerrando los ojos abrí los labios aceptando su<br />
poder sobre mí. Comenzó a meterla de a poco, primero solo la cabeza, luego hasta<br />
la mitad, y poco después sentí sus vellos púbicos arañando mi nariz. Me<br />
sorprendí disfrutando de aquel trozo de carne. Sabía a sexo, algo parecido al<br />
sabor íntimo y privado de una vagina, aunque mucho más demandante e imperioso.<br />
Quería que me la metiera toda, que la devorara, y comencé a sentir que me<br />
ahogaba.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Daniel me apartó de su verga jalándome del pelo hacia atrás.<br />
Me quedé hincado en medio del salón, sin saber qué hacer a continuación. Lorena<br />
vino hacia a mí y me tomó de una mano, me puso de pie y me condujo hacia el<br />
dormitorio. Daniel vino detrás nuestro.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Al entrar en la recámara, Lorena comenzó a desnudarme. Me<br />
quitó la camisa, los pantalones y todo lo demás. Daniel estaba parado en la<br />
puerta mirándonos en silencio. Cuando estuve totalmente desnudo y con una<br />
erección de campeonato que me llenaba de vergí¼enza en aquellas circunstancias,<br />
Lorena me llevó a la cama y me hizo inclinarme sobre el colchón, con las piernas<br />
abiertas y las nalgas preparadas para el sacrificio.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Me quedé en esa posición, mientras ella iba hasta Daniel y se<br />
arrodillaba para mamarle la verga. Pensé que tenía los labios donde minutos<br />
antes habían estado los míos, y eso me hizo sentirme extrañamente unido a ella.<br />
Mi verga cabeceó furiosa mientras esperaba en aquella humillante posición, y mi<br />
mujer seguía prendida al grueso vergajo de Daniel. Cuando se hartó de chuparlo<br />
lo trajo hacía mí, dirigiéndolo por el pene.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Daniel se acercó y contuve la respiración. Sus enormes manos<br />
se posaron en mis nalgas y me estremecí de anticipación. Mientras me acariciaba,<br />
Lorena comenzó a desnudarlo. Tenía un cuerpo muy buen cuidado. Su pecho era<br />
lampiño, pero del vientre hacía abajo era extremadamente velludo. Cuando quedó<br />
totalmente desnudo me abrazó por atrás, pegando su sexo a mis nalgas. Lo sentí<br />
vibrante y caliente. Duro como una roca, y temí no ser capaz de aguantarlo.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Lorena vino con una crema y me untó el ano, mientras le<br />
embadurnaba el miembro a Daniel también. Como una profesora que enseñara a un<br />
alumno lento pero aplicado, guió el traste de Daniel hasta mi agujero, y allí él<br />
empezó a empujar. Tuve el impulso de salir corriendo antes de que sucediera,<br />
pero sentí la mano de Lorena en mi espalda y me contuve. El pene de Daniel entró<br />
finalmente.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">El dolor era inconcebible, pero al mismo tiempo extrañamente<br />
sensual. Lorena comenzó a besarme, alentándome a resistir, diciéndome lo bien<br />
que lo estaba haciendo, y yo solo atinaba a pensar que algo tan grande no iba a<br />
caber en un lugar tan pequeño. Me equivocaba. Pronto sentí el velloso vientre de<br />
Daniel contra mis riñones, y comenzó a bombear su dura tranca dentro de mi<br />
cuerpo. Me sentí maravillado de haber podido darle cabida. Los besos de Lorena y<br />
el roce de aquella verga me estaban descubriendo una forma de algo muy parecido<br />
al placer. Algo nuevo e insospechado hacía ir mis nalgas a su encuentro. El me<br />
tenía firmemente sujeto por la cintura, deteniéndome y controlando sus<br />
embestidas, haciéndome sentir el viaje de su largo y grueso pito dentro de mi<br />
culo, hasta que su pelvis chocaba sonoramente contra mis nalgas.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Lorena, incapaz de resistir más, se metió bajo mi cuerpo, y<br />
se prendió de mi verga, más dura que nunca. Su sexo quedó al alcance de mi boca.<br />
La vulva hinchada y jugosa se abrió como una flor grotesca y maravillosa. El<br />
perfume de su entrepierna entró potente por mi nariz. Enterré la lengua entre<br />
los labios abiertos de su vagina, sorbiendo el jugo de su cuerpo entre los<br />
muslos blancos y suaves. La verga en mi trasero continuaba incansable, y la<br />
vorágine de sensaciones amenazaba ya con volverme loco. Comencé a lanzar leche<br />
sin poderme contener. Lorena bebía debajo mi semen caliente y espeso, mientras<br />
yo gritaba dentro su coño el inmenso placer que estaba sintiendo. Daniel empujó<br />
con ímpetu también, como queriendo partirme el culo en dos, hasta que me bañó<br />
por dentro con otro río de semen similar al mío.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Caímos exhaustos y desmadejados, inconscientes aún por unos<br />
cuantos minutos, ajenos a cualquier otra cosa que no fuera los apasionados<br />
momentos que acabábamos de vivir.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Ahora, cuando ya han pasado semanas desde aquel encuentro<br />
trato de convencerme de que sigo siendo el mismo de siempre, pero tal vez no sea<br />
así. De cualquier modo salí ganando. Lorena sigue a mi lado, y el Mercedes,<br />
después de aquel día, es más mío que ningún otro coche que yo haya tenido antes.<br />
Nadie lo imagina al verme conducir, pero siempre tengo una erección cuando pongo<br />
las nalgas sobre sus asientos de cuero y piso el acelerador por arriba del<br />
límite de velocidad. Aunque quiera, no puedo olvidar la forma en que lo<br />
conseguí.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><a href="mailto:POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO">POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO</a></p>
<p align="justify">Si te gustó, házmelo saber.</p>
</p>
<p style="text-align: left">&nbsp;</p>
<div style="text-align: left"><strong>Resumen del relato:</strong></div>
<div style="text-align: left; padding: 10px;">
<ul>Por dinero hacemos varias cosas. Y por un flamante Mercedes Benz, ¿tú que estarías dispuesto a hacer?.</ul>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Amigas sorpresa</title>
		<link>http://www.tusrelatoscalientes.com/Intercambios/amigas_sorpresa/</link>
		<comments>http://www.tusrelatoscalientes.com/Intercambios/amigas_sorpresa/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 02 Feb 2012 15:05:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intercambios]]></category>

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		<description><![CDATA[Amigas sorpresa (14) AMIGAS SORPRESA Este relato es totalmente verídico, al igual que otras situaciones en la que me he visto envuelto. Todo empezó aquel primer día del año, en el que me toco quedarme de guardia en mi trabajo junto con un amigo. Eran apenas las 9 de la mañana, pero ya ansiábamos calmar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">
	<strong>Amigas sorpresa</strong> (14)</p>
<p style="text-align: left">
<p align="justify">AMIGAS SORPRESA</p>
<p align="justify">Este relato es totalmente verídico, al igual que otras<br />
situaciones en la que me he visto envuelto.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Todo empezó aquel primer día del año, en el que me toco<br />
quedarme de guardia en mi trabajo junto con un amigo. Eran apenas las 9 de la<br />
mañana, pero ya ansiábamos calmar nuestra sed, producto de la borrachera de la<br />
noche anterior. Sólo esperamos pasar nuestro reporte y decidimos salir a pasear<br />
un rato para no hacer tan aburrido nuestro día.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Compramos algunas cervezas y tomamos la carretera en mi<br />
vehículo sin un rumbo fijo. Entre tanta plática llegamos al pueblo más cercano.<br />
Después de dar algunas vueltas, ¡sorpresa!, nos encontramos a dos chicas de buen<br />
ver, algo despistadas. Sin pensarlo dos veces, nos acercamos a ellas y las<br />
invitamos a dar un paseo. No tuvimos que insistir demasiado. Las dos chicas<br />
(Gisela y Sandra) tendrían entre 18 y 19 años. Una de ellas era morena clara, de<br />
cabello largo y de uno senos enormes. La otra era de piel blanca, de cuerpo<br />
espigado y cabello corto, sus senos y caderas eran un poco menos prominentes.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Después de pasear un poco decidimos buscar un sitio más<br />
tranquilo y solitario. Fuimos hasta la orilla del río, donde nos sentamos y<br />
seguimos consumiendo cervezas. Al poco rato cada uno teníamos nuestra propia<br />
pareja. Yo me quedé con la morena. Nuestros amigos decidieron ausentar un poco<br />
mientras nosotros nos despojamos de nuestras ropas y nos metíamos en las cálidas<br />
aguas. </p>
<p align="justify">
<p align="justify">Cuando Sandra se despojo de su pequeña blusa, pude observar<br />
sus pequeños senos bien firmes, con sus pezones apuntando ligeramente hacia<br />
arriba. Luego cuando retiró sus corta falda, note que traía una diminuta tanga<br />
en color blanco. Luego con algo de sensualidad puso sus manos a cada lado de su<br />
cadera y poniéndose frente a mí deslizó lentamente aquella prenda, dejando al<br />
descubierto sus encantos femeninos. No pude evitar quedar boquiabierto al ver<br />
aquella pequeña panochita con tan solo un pequeño triangulo de vellos cortos. Se<br />
veía fenomenal y apetitosa. Para entonces mi miembro ya esta completamente<br />
erecto, por lo que ella al mirarme sonrío maliciosamente. </p>
<p align="justify">
<p align="justify">Una vez en el agua, nuestros cuerpos se juntaron como<br />
queriendo hacerse uno solo. Mis manos volaron hacia aquellos pequeños senos,<br />
apretándolo delicadamente; mi boca cubrió totalmente aquellos duros pezones y mi<br />
lengua recorrió todos los alrededores. Por abajo del agua podía sentir las manos<br />
de Sandra sujetar firmemente mi verga, mientras empezaba un ligero movimiento<br />
rítmico con su cuerpo. Una mis manos bajó hasta su vientre en busca de aquella<br />
joven cochita, encontrándome con unos labios suaves y delicados. Justo cuando<br />
pretendía introducir mi miembro en aquella húmeda panochita, mis amigos hicieron<br />
acto de presencia, sugiriendo que fuéramos a otro sitio aún más privado.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Tomamos el camino de regreso los cuatro y mientras maneja<br />
sentí que Gisela, la compañera de mi amigo, ponía su mano sobre mi pierna y<br />
empezaba a subirla deliberadamente hasta alcanzar la bragueta de mi pantalón.<br />
Ante la mirada de aprobación de mi amigo Gisela se apresuró a sacar mi verga e<br />
inclinándose un poco empezó a lamerla ávidamente. La metía y sacaba de su boca,<br />
chupaba fuertemente el glande con su mano apretaba el tronco como queriendo<br />
arrancarlo de su base. Mientras succionada mi verga, mi amigo ya tenía su mano<br />
bajo su falda e introducía sus dedos en sus húmeda cocha. Gisela gemía y<br />
succionaba con más fuerza; antes que pudiera evitarlo tuvo un fuerte orgasmo que<br />
me obligo casi a detener mi vehículo, mientras derrama un torrente de esperma<br />
caliente en la boca de Gisela, que no desperdicio la oportunidad de lamer y<br />
tragar por completo. Atónitamente vimos como Gisela y Sandra unieron sus bocas,<br />
saboreado aquel esperma espeso con frenesí.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Finalmente llegamos a un motel donde los cuatro ocupamos la<br />
misma habitación. Después de darnos una buena ducha los cuatro, estábamos listos<br />
para la mejor acción. Los cuatro hicimos de todo, pero la mejor escena fue<br />
cuando, Gisela se monto sobre mí. Tomo sus manos mi verga y se la introdujo<br />
suavemente a través de su húmeda y estrecha hendidura. Luego empezó a subir y<br />
bajar adquiriendo un ritmo desquiciante. Cuando sentía que esta a punto de<br />
hacerme venir, detenía sus movimientos, se retiraba y empezaba nuevamente,<br />
Nuestros cuerpos estaba sudorosos de tanto de tanto sexo, mis manos se aferraban<br />
a sus delicados senos.</p>
<p align="justify">En un movimiento rápido la abracé haciendo que su nalgas<br />
quedaran hacia arriba, cosa que aprovecho mi amigo para acercarse y colocar su<br />
verga en su culo. Gisela no se inmuto, sino al contrario pidió que se la metiera<br />
pronto. Mi amigo dejó ir su miembro en el culo de Gisela mientras esta dejaba<br />
escapar un gemido e dolor y de placer. Ambos metíamos y sacábamos nuestros<br />
miembros de aquellos orificios. Sandra no pudo dejar de participar y después de<br />
acariciar un poco los senos de Gisela, monto sobre mi cabeza, abriendo sus<br />
pierda y dejándome ver y respirar aquel olor de su sexo, ansiosamente empecé a<br />
lamer su abultada concha que tenía completamente afeitada, De ella podía probar<br />
su dulce jugo interior, el cual deglutía ávidamente. Mientras esto sucedía,<br />
Gisela y Sandra, se entregaban a suculentos besos y mi amigo acariciaba los<br />
senos de ambas.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">No se por cuanto tiempo estuvimos en aquella posición lo<br />
cierto es que los 4 terminamos al mismo tiempo, envueltos en el más cálido y<br />
avasallador de los orgasmos. Gisela termino con su panocha cubierta de nuestras<br />
leches, la cual fue completamente devorada por la boca de Sandra.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Después de aquel encuentro no hemos vuelto a ver a aquellas<br />
ardientes chicas.</p>
</p>
<p style="text-align: left">&nbsp;</p>
<div style="text-align: left"><strong>Resumen del relato:</strong></div>
<div style="text-align: left; padding: 10px;">
<ul>Nunca nos imaginamos encontrar aquellas chicas tan cachondas aquel día&#8230;..</ul>
</div>
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		</item>
		<item>
		<title>Los zapatos de Roxana</title>
		<link>http://www.tusrelatoscalientes.com/Intercambios/los_zapatos_de_roxana/</link>
		<comments>http://www.tusrelatoscalientes.com/Intercambios/los_zapatos_de_roxana/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 29 Jan 2012 04:05:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intercambios]]></category>

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		<description><![CDATA[Los zapatos de Roxana (14) En la plaza comercial, llena de gente en aquella tarde de sábado, la soberbia belleza de Roxana no podía pasar desapercibida. Rubia y bonita, con 30 años muy bien vividos, ella sabía todo lo necesario para causar sensación donde quiera que se apareciese. A su lado, José disfrutaba la admiración [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">
	<strong>Los zapatos de Roxana</strong> (14)</p>
<p style="text-align: left">
<p align="justify">En la plaza comercial, llena de gente en aquella tarde de<br />
sábado, la soberbia belleza de Roxana no podía pasar desapercibida. Rubia y<br />
bonita, con 30 años muy bien vividos, ella sabía todo lo necesario para causar<br />
sensación donde quiera que se apareciese. A su lado, José disfrutaba la<br />
admiración que su mujer causaba en todos los hombres, e incluso en algunas<br />
mujeres también. A diferencia de otros, José animaba a su esposa a lucir su<br />
belleza en todo momento, usando breves minifaldas que dejaban mostrar sus<br />
piernas espectaculares, atrevidos escotes que permitían vislumbrar sus<br />
suculentos y redondos senos, y por supuesto el maquillaje y el peinado que<br />
realzaran el satinado color de su piel y sus rasgos finos y sensuales. La boca<br />
siempre perfectamente delineada con carmín rojo y el andar sinuoso y rítmico de<br />
sus caderas hacían de ella algo digno de contemplar..</p>
<p align="justify">
<p align="justify">José caminaba a su lado, orgulloso y celoso al mismo tiempo.<br />
Alto y fornido, la tomaba por la cintura, dejando resbalar la mano ligeramente<br />
por su cadera, seducido por su perfume y su femenina presencia.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Frente a la zapatería, Roxana admiró su reflejo en el<br />
escaparate y el variado surtido de calzado. Sus preferidos, y los de José por<br />
supuesto, eran aquellos de tacones altos que hacían lucir sus esbeltas<br />
pantorrillas. Le gustaron unos de raso negro, y decidida entró en la tienda,<br />
seguida de José. El dependiente se acercó solícito, tal vez con mayor rapidez a<br />
la habitual, estimulado mas por la belleza de Roxana que por la posible comisión<br />
de una venta.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">José la dejó explicar lo que deseaba, deambulando por la<br />
zapatería, dejándola sola con el dependiente, observando atentamente y<br />
disfrutando de ver a su guapa mujer en acción. Aquel juego lo habían llevado a<br />
cabo antes, no era la primera vez, y José sintió la tensión sexual bajar de su<br />
estómago hasta los huevos y con las manos dentro de los bolsillos de los<br />
pantalones se acomodó la verga disimuladamente, porque el grueso bulto comenzaba<br />
ya a ser demasiado notorio.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Roxana no necesitaba mirar a su marido para saber lo que éste<br />
estaba sintiendo. Lo conocía demasiado bien, y mejor se preocupó por explicarle<br />
al vendedor, joven y apuesto, los zapatos que deseaba probarse. El vendedor tomó<br />
nota distraídamente, más pendiente del amplio escote y los coquetos movimientos<br />
de la hermosa clienta, que del maldito calzado que quería comprar.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Roxana tomó asiento hasta que el vendedor volvió con la caja<br />
de zapatos. La minifalda mostró sus muslos firmes al sentarse, tal y como ella<br />
esperaba, y la mirada del vendedor trepó por sus piernas sin poder evitarlo.<br />
Llevaba unas medias tan finas que casi parecían una segunda piel. Las ligas<br />
blancas de encaje que las sostenían asomaron levemente por el borde de la<br />
diminuta falda. Roxana estiró el pie, calzado con sandalias abiertas que dejaban<br />
asomar sus uñas cuidadosamente pintadas de rojo. El vendedor le quitó la<br />
sandalia, acariciando de paso el fino tobillo y le calzó la zapatilla de raso.<br />
Las piernas se separaron levemente, y como un imán, la mirada del vendedor viajó<br />
hacia la entrepierna. Para su sorpresa, descubrió que la bella mujer no llevaba<br />
ropa interior. La respiración del joven casi se paralizó. El rubio atisbo de su<br />
pubis y unos segundos de fugaz visión de su sexo hicieron que el vendedor casi<br />
perdiera el equilibrio.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">A escasos metros, José trató de acomodarse la dolorosa<br />
erección que le producía ver a su mujer mostrar la intimidad de su cuerpo frente<br />
a aquel desconocido. Excitado, continuó fingiendo mirar los escaparates, dejando<br />
que Roxana siguiera adelante con el juego.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Ella estiraba ahora el otro pie, que con fingida torpeza fue<br />
a parar a la entrepierna del vendedor. El grueso bulto en sus pantalones era una<br />
señal inequívoca del grado de excitación que ella había provocado. Coqueta,<br />
deslizó el pie desnudo por el protuberante sexo. El vendedor, nervioso miró<br />
hacia donde estaba José, que fingió no darse cuenta mirando atento los zapatos<br />
tenis.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">El vendedor le calzó el zapato, acercando el rostro a las<br />
ahora más separadas piernas de Roxana. Esta vez pudo ver con todo detalle los<br />
labios de su vagina, apenas entreabiertos, rosados y apretados. Con mano<br />
temblorosa acarició sus piernas, subiendo desde las pantorrillas hasta las lisas<br />
rodillas y los tersos muslos, que se separaron un poco más al sentir la<br />
proximidad de sus dedos. La mano entró en la oscura cueva de su falda, hasta<br />
sentir en sus trémulos y nerviosos dedos, la sedosa mata de vellos. Roxana<br />
emitió un callado gemido, que José alcanzó a escuchar y casi volvió loco de<br />
deseo, igual que al vendedor, cada vez más nervioso.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Ella apretó las piernas, aprisionando los dedos dentro de su<br />
sexo hambriento, húmedo ya, respirando afanosamente.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Es tu marido? â€“ preguntó él en un apagado susurro señalando<br />
  a José disimuladamente.</p>
<p align="justify">Si, &#8211; contesto Roxana aun con los ojos cerrados pendiente<br />
  del contacto de aquellos dedos.</p>
<p align="justify">Nos descubrirá en cualquier momento â€“ dijo él sin perder de<br />
  vista a José.</p>
<p align="justify">No te preocupes â€“ le tranquilizó ella â€“ no creo que se dé<br />
  cuenta.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">El vendedor le metió un dedo mas en la vagina, deslizándolos<br />
dentro con facilidad.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Vamos adentro â€“ le pidió él â€“ atrás hay un almacén. Allí<br />
  nadie nos molestará.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Roxana lo miró con aquellos ojos casi verdes. Los labios<br />
entreabiertos, decididamente excitada.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Amor â€“ dijo dirigiéndose a José â€“ ahora vuelvo, voy al<br />
  almacén a probarme unos zapatos â€“ le informó.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">José por supuesto asintió sin hacer ningún comentario, y los<br />
vio internarse en la trastienda. Roxana hermosa en aquellos zapatos negros de<br />
taco alto que estilizaban su figura, con la falda tan subida que casi podía<br />
vérsele la ropa interior y el vendedor casi encorvado, tratando de disimular la<br />
protuberante erección que le abultaba el frente de sus pantalones. Apenas<br />
entraron, José corrió a la puerta de la trastienda, para espiarlos.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">El vendedor estaba besando a Roxana, arrinconándola contra<br />
los anaqueles repletos de cajas. Le apachurraba los pechos con tanta brusquedad<br />
que ya casi se salían de la breve blusa que los cubría. Roxana no usaba sostén y<br />
con las burdas caricias, sus blancos y redondos senos quedaron pronto<br />
descubiertos. El vendedor se prendió de uno de sus pezones, mientras ella<br />
diligentemente le desabrochaba la cremallera de sus pantalones y dejaba libre su<br />
verga. José miró estático la gruesa tranca que su mujer acariciaba y Roxana tuvo<br />
el descaro de mirar a su marido fijamente mientras se hincaba y se la metía en<br />
la boca. José sabia lo rico que mamaba la verga su querida esposa, y envidioso<br />
la vio comerse el grueso y excitado pito del muchacho.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Vamos â€“ le urgía él â€“ déjame metértela.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Roxana se puso de pie, y él le subió la pequeña falda,<br />
dejando prácticamente desnuda a Roxana de la cintura para abajo. La visión de<br />
sus muslos cubiertos por el liguero y la desnudez de su sexo hicieron que ambos<br />
hombres suspiraran de deseo casi al unísono. Sin mayores preámbulos, el vendedor<br />
le aproximó la verga y se la encasquetó con un solo movimiento. Roxana suspiró<br />
de placer al sentir como le entraba el duro pedazo de carne.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Muévete, papi â€“ le animó ella.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Aquella era la señal convenida y José gritó desde afuera.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Roxana, dónde estas?, ya me cansé de esperarte.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Ella se apresuró a quitarse al tipo de encima y recomponer<br />
sus ropas, mientras el frustrado vendedor se subía atropelladamente el cierre.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Dime donde puedo buscarte â€“ rogó el muchacho viéndola ya<br />
  lista para partir. Ella le anotó un número telefónico.</p>
<p align="justify">Llámame mas tarde â€“ le indicó â€“ mi marido se ira a trabajar<br />
  y no volverá hasta mañana.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Roxana salió, más bella que nunca detrás del almacén. José la<br />
esperaba, y la besó apasionadamente, metiéndole la lengua dentro de la boca,<br />
buscando el sabor de la verga que ella había mamado poco antes y disfrutando del<br />
turbio placer de saberla tan puta.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Vamos â€“ le dijo â€“ me urge llegar a casa.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">En el camino, ella le describió con lujo de detalles todo lo<br />
que había sentido. Le contó que los dedos del vendedor casi le habían provocado<br />
un orgasmo y que tenia la vagina mojada todavía. En uno de los altos, mientras<br />
esperaban que la luz se pusiera verde, José le metió la mano entre las piernas y<br />
comprobó que todo lo que ella decía era cierto. Su sexo estaba húmedo, y José se<br />
lamió los dedos empapados en sus jugos. Otra vez imaginó encontrar el sabor de<br />
aquella dura tranca, y excitado se acarició su propia verga.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Eres tan puta â€“ le dijo a Roxana.</p>
<p align="justify">Y a ti te encanta â€“ contestó ella, estirándose sobre el<br />
  asiento, separando las piernas para que él tuviera una visión completa de su<br />
  sexo abierto y húmedo.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Excitado, José aceleró tratando de llegar cuanto antes. Nada<br />
mas entrar en la casa, la despojó de su blusa, mordiéndole los duros y erectos<br />
pezones. Roxana se debatía de placer mientras él continuaba desnudándola. José<br />
se quitó la ropa al mismo tiempo. Tenia un cuerpo recio y muy trabajado, pues su<br />
profesión como mecánico le había hecho desarrollar un físico estupendo, que<br />
aunado a su elevada estatura hacían de él un macho espectacular.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Roxana caminó desnuda hasta el dormitorio, meneando sus<br />
redondas nalgas, provocándolo mas todavía. José corrió detrás de ella, con su<br />
vigorosa erección rebotando entre sus piernas. La alcanzó antes de llegar a la<br />
cama, y la abrazó desde atrás, aprisionando sus pechos entre sus duras y<br />
callosas manos de mecánico.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Eres un bruto â€“ se quejó ella â€“ adolorida por sus rudas<br />
  caricias.</p>
<p align="justify">Y tú eres una pequeña putita â€“ contestó él sin dejar de<br />
  presionarle los senos con rudeza.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">La aventó sobre la cama, obligándola a abrir sus piernas.<br />
Ella, provocadora y sensual, trató de escapar para volverle loco de deseo, y él<br />
la sostuvo por uno de sus tobillos. Roxana quedo entonces a gatas, con las<br />
piernas separadas, mostrando su cola como una gata en celo. El enterró el rostro<br />
entre las masas de sus glúteos, lamiendo todo lo que estaba a su alcance, su<br />
vulva, sus nalgas y su ano.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Ambos gemían ya apasionados. El la montó desde atrás y le<br />
metió la verga decidido. Roxana aguantó el embate, pidiendo más. El no la<br />
defraudó, cogiéndosela con fuerza mientras la sostenía por su fina cintura. El<br />
goce de los cuerpos fue rápido pero tremendamente gratificante. En cuestión de<br />
pocos minutos José resoplaba y se vaciaba dentro de ella.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Te excitas y te vienes tan rápido que ni tiempo me das de<br />
  gozar yo también â€“ se quejó ella.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">José no contestó, satisfecho y ajeno ya a sus reclamos.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Por eso vendrá Martín esta noche â€“ terminó ella â€“ para<br />
  completar lo que tú dejas a medias.</p>
<p align="justify">Martín? â€“ pregunto José saliendo de su sopor.</p>
<p align="justify">El vendedor de zapatos â€“ explicó Roxana -. Le cité para<br />
  esta noche, y tú, mi querido marido, estarás trabajando hasta muy tarde.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">José le sonrió a su mujer. Roxana era increíble y él la amaba<br />
precisamente por eso. La jaló hacia sus brazos y la besó, y así abrazados<br />
tomaron juntos una agradable siesta. El sonido del teléfono les despertó unas<br />
horas después. La tarde ya había caído, y por la ventana la noche aparecía<br />
cargada de promesas. Roxana contestó, sabiendo que se trataba del apuesto<br />
vendedor de zapatos.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">No â€“ la escuchó contestar José â€“ mi marido aun no se<br />
  marcha, pero lo hará dentro de media hora. Te espero â€“ dijo coqueta y le<br />
  indicó la dirección de la casa.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Roxana saltó al lecho, todavía desnuda y terriblemente<br />
hermosa. Besó a José en los labios.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Tenemos media hora antes de que llegue â€“ le informó y José<br />
  se sintió excitado ante lo que se avecinaba.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Se bañaron juntos, frotándose la espalda mutuamente. José le<br />
lavó el sexo, poniendo especial cuidado en limpiar su vagina a conciencia.<br />
Roxana se dejó mimar por sus cuidados, comenzando a excitarse con las delicadas<br />
caricias.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Te cogerá por el culo? â€“ preguntó José sin poderse<br />
  contener.</p>
<p align="justify">Eso lo sabrás cuando suceda â€“ fue su evasiva respuesta.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Esas palabras lograron en José el efecto esperado. Su gruesa<br />
verga se irguió sin necesidad de ninguna caricia. La espera comenzó a hacérsele<br />
intolerable.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Puntual, Martín apareció a la hora pactada. Lo primero que<br />
preguntó cuando Roxana le abrió la puerta era si el alto y fornido marido ya se<br />
había marchado al trabajo. Ella lo tranquilizó, invitándolo a pasar. Se veía<br />
hermosa, con un ligero vestido amarillo, delgado como un papel y nada debajo.<br />
José mismo le había aconsejado ponerse aquella ropa, sabedor de que cualquier<br />
hombre se sentiría excitado con solo mirarla.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Conforme a lo planeado, Roxana le invitó una copa de vino<br />
helado y rápidamente lo llevó hacia la recamara, donde una cámara debidamente<br />
oculta permitiría a José, en la habitación contigua, mirar todo lo que<br />
sucediera. Para probar el funcionamiento, José hizo un acercamiento con el<br />
poderoso zoom de la cámara, y captó el apasionado beso con que Roxana recibía a<br />
su nuevo amante. Sus lenguas trenzadas y sus cuerpos pegados le hicieron también<br />
temblar de anticipación, con una mezcla de extraños sentimientos de placer y<br />
celos, de morbosa curiosidad y rabia contenida.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Martín se tardó apenas un minuto en quitarle a Roxana el<br />
breve vestido amarillo. Ella, completamente desnuda, se tomó mas tiempo para<br />
desvestirlo a él. José hizo un nuevo acercamiento, esta vez al protuberante<br />
bulto que se ocultaba en los ajustados calzoncillos de Martín. Sentía una<br />
especial curiosidad por mirar los miembros masculinos que se cogerían a la puta<br />
de su mujer. El muchacho no lo defraudó. Tenía una increíble y gruesa tranca,<br />
coronada por una espesa mata de vello oscuro y un par de gordos y pesados<br />
huevos. José se acarició los suyos, sintiendo un poco de envidia ante el<br />
suculento pedazo de carne que penetraria el cuerpo de su mujer. Sin pensarlo, se<br />
desnudó y comenzó a masturbarse al ver como Roxana acariciaba la verga de<br />
Martín, que tardó muy poco en tenderse en la cama, la misma en la que apenas<br />
minutos hiciera el amor con su esposa. Ese detalle le excitó y le enojó al mismo<br />
tiempo.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Roxana comenzó a lamer la verga de Martín. El muchacho estaba<br />
boca arriba, con los ojos cerrados mientras ella le chupaba el miembro. Roxana<br />
giró sobre su cuerpo, abriendo las piernas para poner su sexo frente a la cara<br />
del muchacho. Desde su escondite, José miró a Martín enterrar el rostro entre<br />
las nalgas abiertas de su esposa para comerle el coño. Casi pudo imaginar el<br />
sabor de la conocida vagina y recreó en su mente todos y cada uno de sus<br />
pliegues, mientras ella continuaba saboreando la gorda verga con estudiado<br />
deleite.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Martín saltó entonces a su culo, apretado punto entre sus<br />
nalgas redondas y abiertas. Roxana gimió sin control, mientras la lengua<br />
recorría su ano repetidas veces. Arqueó la espalda, disfrutando de aquella<br />
singular e íntima caricia. José se masturbaba sin perderse ningún detalle. Metió<br />
entonces una de sus manos entre sus propias piernas hasta tocarse el ano,<br />
velludo y tan cerrado como el de su mujer. Se acarició el sensible agujero,<br />
imaginando tal vez que la lengua de Martín lo recorría tal como lo hacía con el<br />
de Roxana.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">La pareja continuó en aquella posición por varios minutos.<br />
Roxana cada vez mas excitada, y Martín y José la siguieron cada uno por su lado.<br />
Martín incorporándose para cogérsela, y José incorporándose para buscar en uno<br />
de los cajones un grueso y largo consolador propiedad de su mujer.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Roxana se acomodó en la cama en cuatro patas, ofreciendo a<br />
ambos la espectacular vista de su culo bien dispuesto. Martín enfiló con su<br />
gruesa verga en la mano y José enfiló el consolador debidamente lubricado hacia<br />
su propio agujero. Martín presionó suave pero firmemente ante el obstáculo del<br />
esfínter rosado de la mujer, y José presionó hasta sentir que la dureza del<br />
consolador vencía la resistencia de su apretado ano. Ambos entraron casi al<br />
unísono. Roxana suspiró de placer al sentir la verga de Martín resbalar dentro<br />
de su cuerpo. José acalló un doloroso y placentero quejido al sentir como el<br />
consolador conquistaba sus entrañas.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Separados pero extrañamente unidos, Roxana y José se<br />
sintieron llenos hasta el tope.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Martín comenzó a bombear lenta y pausadamente, mientras<br />
Roxana hundía el rostro entre las suaves almohadas alzando la grupa para<br />
recibirle. Una de sus manos estaba entre sus piernas y se acariciaba el clítoris<br />
para incrementar el placer que la gruesa verga le proporcionaba. José seguía<br />
atento todos sus movimientos, con el consolador firmemente empotrado dentro su<br />
culo, distendido y abierto, dolorosamente traspasado y transfigurado en un<br />
rictus de placer difícil de describir.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Los cuerpos dispuestos, las pieles sensibles, marido y mujer<br />
tomaron el placer de donde quiera que este proviniese. Martín aguantó lo mas que<br />
pudo el apretado y sensual abrazo del culo de Roxana, y desmadejado sobre su<br />
fina espalda se vino en fuertes sacudidas. Ella le acompañó en su orgasmo,<br />
acelerando los placenteros toqueteos de sus propios dedos y emergió sensual como<br />
una sirena de entre las sabanas arrugadas.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Ahora vuelvo â€“ dijo ella quedamente, dejando a Martín<br />
  gozando todavía de las delicias del orgasmo.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">En la habitación contigua, José la esperaba. Se había sacado<br />
el consolador con cierto pesar, pero sabia que ella vendría y ansioso la recibió<br />
con un abrazo.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Lo has disfrutado, zorra? â€“ le preguntó nada más al verla<br />
  entrar.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Ella lo besó como respuesta. Se acomodó de nuevo en cuatro<br />
patas ofreciéndole su culo. Allí, entre sus blancas nalgas, escurría un hilillo<br />
de semen. El se hincó ante su cola y comenzó a lamerlo, saboreando el liquido y<br />
masculino sabor, y no cejó en su acalorado empeño hasta dejarla limpia.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Ya me imaginaba yo que aquí había algo raro â€“ dijo de<br />
  pronto Martín desnudo desde la puerta.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Roxana y José lo miraron, los dos congelados y en la misma<br />
posición, a gatas y con las nalgas al aire.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Sigue â€“ dijo Martín â€“ cómele el culo, déjaselo limpio,<br />
  porque seguramente se lo dejé lleno de leche.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">José continuo lamiendo las nalgas y el ano de Roxana.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Eso es â€“ continuo Martín acercándose â€“ sigue lamiendo,<br />
  grandísimo cornudo. Por lo que veo te encanta que se cojan a la puta de tu<br />
  mujer â€“ dijo en tono burlón.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">José se sintió terriblemente excitado por sus palabras.<br />
Martín se acomodó junto a ellos en la cama. Su cercanía los excitó a ambos. El<br />
muchacho apoyó una de sus manos en la espalda de José, y de allí descendió hasta<br />
sus nalgas, velludas y abiertas.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Me imagino que a ti también te gustara que te den por el<br />
  culo â€“ dijo de pronto dirigiéndose a José.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">José no contestó, y tampoco Roxana. Estaban ambos como en<br />
trance, inmersos cada cual en sus propias fantasías. José, mas excitado que<br />
nunca se montó sobre Roxana. Tenia una erección de campeonato, y tomando a su<br />
mujer por la cintura la penetró por el culo olvidándose de Martín, que de pronto<br />
descubrió el consolador tirado en el piso.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Vamos a ver si te la comes o no, cabrón â€“ dijo Martín<br />
  acercando el consolador al culo de José.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Se lo metió de un tirón, de la misma forma en que lo había<br />
hecho él con Roxana. José se sintió invadido nuevamente por el grueso aparato.<br />
Su culo, sensible ahora por la cogida que le daba a Roxana explotó en un mar de<br />
placenteras sensaciones.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Martín continuo metiéndoselo y sacándoselo, mientras él hacia<br />
lo propio en el culo de Roxana. Entraron en una espiral de sensaciones ayudados<br />
por el propio Martín, que sin dejar de meterle el consolador por el culo, se<br />
daba tiempo de pellizcar un pezón por allá, acariciar una nalga por acá, besar<br />
una boca, cualquiera de las dos de pronto, y decirles al mismo tiempo lo puta<br />
que era una y lo cojonudamente cornudo que era el otro.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Se vinieron ambos en un orgasmo prolongado y potente, como<br />
pocas veces antes. Resoplando vencidos y extasiados cayeron desmadejados en la<br />
cama. La primera en reaccionar fue Roxana, que se dirigió al baño para darse una<br />
ducha. José quedó tirado en la cama, todavía recuperándose del increíble<br />
orgasmo, mientras Martín le miraba en silencio.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Te gustó, verdad? â€“ le preguntó de pronto.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">José asintió, todavía con cierta vergí¼enza para admitirlo<br />
abiertamente. Se sentía extrañamente vulnerable por haber dejado que el amante<br />
de su mujer le metiera el consolador en el culo delante de ella.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Pues a mi me encantó â€“ dijo Martín â€“ no lo había probado y<br />
  ahora quiero más.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Se acercó a José y le dio la vuelta sobre el estómago,<br />
dejándolo boca abajo. El hermoso y masculino mecánico, con sus hermosas nalgas<br />
hacia arriba y las piernas separadas eran un hermoso espectáculo.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Ya me cogí a tu mujer â€“ le dijo acomodándose entre sus<br />
  piernas â€“ y ahora quiero cogerte a ti también.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">Con la gruesa verga en la mano, dura nuevamente, se dejó caer<br />
sobre el cuerpo de José, que sintió la caliente herramienta del vendedor<br />
escudriñando entre sus nalgas hasta encontrar el agujero de su culo. Con<br />
empujones enérgicos y decididos lo penetró y José cerró los ojos para<br />
concentrarse en la embriagadora sensación de ser poseído por el amante de su<br />
mujer. La situación era novedosa para ambos, y el excitado Martín terminó<br />
regando su leche dentro de José en cuestión de minutos.</p>
<p align="justify">
<p align="justify">Para cuando Roxana salió del baño, ya los hombres fumaban un<br />
cigarro y comentaban el próximo partido de futbol.</p>
<p align="justify">
<p><dir></p>
<p align="justify">Bueno â€“ dijo ella con el pelo húmedo y el perfumado cuerpo<br />
  cubierto por una toalla â€“ me alegro que se hayan hecho amigos, porque tengo<br />
  grandes planes.</p>
<p align="justify">
<p></dir></p>
<p align="justify">José y Martín se miraron y sonrientes los dos le aseguraron<br />
que estaban de acuerdo con ella. </p>
<p align="justify">
<p align="justify">&nbsp;</p>
<p align="justify"><a href="mailto:POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO">POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO</a></p>
<p align="justify">Si te gustó, házmelo saber.</p>
</p>
<p style="text-align: left">&nbsp;</p>
<div style="text-align: left"><strong>Resumen del relato:</strong></div>
<div style="text-align: left; padding: 10px;">
<ul>Un matrimonio muy particular. El juego de seducción de Roxana excita a su marido sin importar las consecuencias.</ul>
</div>
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		<item>
		<title>El joven amante de mi esposa</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Jan 2012 09:05:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Intercambios]]></category>

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		<description><![CDATA[El joven amante de mi esposa (14) Mariana, mi esposa tiene 36 años y yo 43 y desde hace aproximadamente cuatro, convenimos en buscar placeres sexuales extramatrimoniales. No sé por qué, pero la suerte sólo ha estado de su parte, pues desde entonces a la fecha ya ha cogido con varios hombres y yo solamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left">
	<strong>El joven amante de mi esposa</strong> (14)</p>
<p style="text-align: left">
<p align="justify">Mariana, mi esposa tiene 36 años y yo 43 y desde hace<br />
aproximadamente cuatro, convenimos en buscar placeres sexuales<br />
extramatrimoniales. No sé por qué, pero la suerte sólo ha estado de su parte,<br />
pues desde entonces a la fecha ya ha cogido con varios hombres y yo solamente<br />
con una conocida de ambos.</p>
<p align="justify">Su más reciente aventura la tuvo a finales de diciembre<br />
pasado (2002), con un muchacho 10 años menor, pero sin duda la relación con la<br />
que más me he emocionado; pues sepan ustedes que cada vez ella se acuesta con<br />
otro, me domina la &quot;calentura&quot; y en todo momento traigo ganas de coger o cuando<br />
menos de masturbarme.</p>
<p align="justify">El asunto con Chucho, como lo llamaré, empezó a mediados de<br />
diciembre, cuando mi mujer y nuestro hijo adolescente asistieron a una fiesta<br />
familiar nocturna para festejar los 15 años de unas parientes gemelas.</p>
<p align="justify">Yo me quedé en casa, al cuidado de nuestro otro hijo de dos<br />
años y a eso de la media noche me fui a dormir. Poco después de las dos de la<br />
madrugada llegaron a casa Mariana y mi hijo. El derecho a su cama y ella a<br />
avisarme que una de sus hermanas había invitado a varios miembros de la familia<br />
a continuar la fiesta en su casa.</p>
<p align="justify">-Nos invitó Nana (su hermana) y su esposo a seguirla en su<br />
casa, ¿cómo vez?- me dijo.</p>
<p align="justify">-Ve, pero ten mucho cuidado al conducir- le respondí.</p>
<p align="justify">En el grupo iba además uno de sus hermanos con su esposa, un<br />
primo y Chucho, con el cual había bailado desde el principio de la fiesta.</p>
<p align="justify">Un par de horas después me llamó por teléfono para decirme<br />
que la estaba pasando de maravilla y que se tardaría un rato más. Porque la<br />
conozco deduje que algo muy bueno le estaba pasando y asentí, con la<br />
recomendación de que llegara antes de que me fuera a trabajar.</p>
<p align="justify">A las 8:30 a.m. regresó a casa y lejos de mostrar el rostro<br />
de desvelo, le noté esa sonrisilla pícara peculiar de cuando la flecha un<br />
hombre. A grandes rasgos me platicó las incidencias del baile y presto a conocer<br />
detalles le pregunté si le había gustado Chucho.</p>
<p align="justify">Resulta que al bailar se dieron algunos apretujones y en<br />
varias ocasiones ella sintió su pene erecto tallarse contra sus muslos y por<br />
supuesto, eso le gustó.</p>
<p align="justify">Me dijo que sí, que Chucho se la antojaba y le respondí que<br />
adelante, que se lo cogiera antes de que le pasara la emoción.</p>
<p align="justify">-¡Pues si te gusta, ejecútatelo madre!- la animé.</p>
<p align="justify">Toda la semana siguiente estuvo en contacto por teléfono y<br />
como Chucho es amigo de mi cuñada Nana, él le hizo a ella algunas preguntas<br />
acerca de Mariana. Le dijo que le gustaba y aunque Nana le recordó que su<br />
hermana está casada, él ni se inmutó. Simplemente me ignoró el muy cabrón.</p>
<p align="justify">Las cosas se dieron rápido y a sabiendas Mariana de que el<br />
esposo de Nana no estaría por algunos días en casa, se le ocurrió citar ahí a<br />
Chucho con el pretexto de ver un par de películas.</p>
<p align="justify">Mariana me platicó después que durante el tiempo que<br />
estuvieron los tres mirando el televisor, Chucho le tocó los muslos varias veces<br />
y ella gustosa aceptó las caricias. Sin duda ese fue el comienzo, pues en al<br />
final de la velada, Mariana le dijo a Nana que si le daba posada y ella<br />
solamente le preguntó que si yo estaba enterado y Mariana le dijo que sí.</p>
<p align="justify">Para esto, Mariana y yo habíamos acordado que si las cosas se<br />
daban, se fueran a un motel, pero que no llegara a casa después de las ocho de<br />
la mañana, pues a las nueve me iría a trabajar.</p>
<p align="justify">Luego de apagar el televisor, Nana se retiró a dormir y mi<br />
mujer y Chucho se quedaron en la salita, con la luz apagada, bailando música<br />
romántica.</p>
<p align="justify">Chucho no tardó mucho en restregar su pene erecto en la<br />
pelvis de mi mujer, movimientos que ella respondió de inmediato y a los que<br />
precedieron algunos besos y caricias de él en el cuello y boca de Mariana.</p>
<p align="justify">Ya entrados â€“como decimos por acá, en el Norte de México- él<br />
metió sus manos por debajo de su blusa y le acarició la espalda por largo rato<br />
en un juego que terminó con la caída del sostén, liberando con ello sus<br />
preciosas tetas y las cuales Chucho empezó a acariciar.</p>
<p align="justify">Al rato ya no bailaban. Estaban de pié, unidos y la lengua de<br />
Chucho hacía su trabajo en los pezones de Mariana, que para entonces â€“según me<br />
dijo después- en verdad ya estaba muy caliente pero se detenía un poco pensando<br />
en que estaba en la casa de su hermana.</p>
<p align="justify">Las caricias de Chucho pronto la hicieron que pasara la esa<br />
frágil barrera del pudor y ya sentados en el sofá, mientras él le mamaba sus<br />
tetas, ella empezó a sobarle el pene por encima del pantalón.</p>
<p align="justify">Ya en el sofá de la salita, ella lo recostó y prácticamente<br />
se subió arriba de él y dejó sus tetas a la altura del rostro de Chucho, que no<br />
desaprovechó la oportunidad de succionar sus pezones.</p>
<p align="justify">Ya estando bien calientes, mi mujer le sugirió a Chucho que<br />
pasaran a la recamara de mi sobrino, al que esa noche Nana, en complicidad, lo<br />
llevó a dormir a su cama al no estar mi concuño.</p>
<p align="justify">En la recámara su fundieron en un abrazo caliente y él le<br />
sacó la blusa dejando al aire sus tetas, que continuó chupando mientras ella lo<br />
despojaba de la camisa con una mano y con la otra la apretaba el pene, del que<br />
para entonces ya había palpado un tamaño un poco más grande que los normales<br />
-tres dedos más largo que el mío, según midió-.</p>
<p align="justify">Cuando al final lo liberó del pantalón y la truza, ella sentó<br />
en el borde la cama y sin soltarle el endurecido miembro, recorrió con su lengua<br />
el pecho y abdomen de Chucho, hasta finalmente tocar con la punta de la lengua<br />
el inflamado glande de su joven amante.</p>
<p align="justify">Mi mujer es experta en mamar penes. Solamente quienes hemos<br />
tenido los nuestros en su boca sabemos lo placentero que es el jugueteo de su<br />
lengua en las zonas más sensibles del glande, el tronco, los testículos y las<br />
inmediaciones del culito.</p>
<p align="justify">A veces tiene la ocurrencia de, mientras trabaja con su boca<br />
el pene y los testículos, introducirnos cariñosamente un dedo en el culito y<br />
acaricia con su yema la pared del recto, justo en la próstata, lo que nos<br />
provoca una eyaculación escandalosa y abundante, que usualmente recibe en su<br />
boca, por debajo de la lengua, para no tragar el esperma.</p>
<p align="justify">Chucho debió sentirse a las puertas del Cielo cuando mi mujer<br />
le pasaba la lengua por toda esa zona erógena, mientras con la mano libre le<br />
acariciaba las nalgas y la entrepierna.</p>
<p align="justify">Mariana casi no succiona al mamar, por lo que no lastima como<br />
ocurre con algunas otras mujeres. Utiliza mucha saliva y adorna su trabajo con<br />
ligeros mordiscos al glande y al tronco del pene.</p>
<p align="justify">Sabedora de cómo y cuando seguir o dejar de mamar, ella se<br />
retiró el pene de Chucho y terminó de desnudarlo. Chucho estaba como asustado y<br />
tardó en percatarse de que mi mujer intentaba por sí sola zafarse el pantalón y<br />
las pantaletas.</p>
<p align="justify">Desnudos por completo, ella lo acostó bocabajo y con su<br />
lengua recorrió todo su cuerpo, desde la nuca y las orejas hasta sus pies,<br />
haciendo el alto obligado en las nalgas y entrepierna del muchacho.</p>
<p align="justify">Luego lo puso de espalda, boca arriba. Ella lo besó en la<br />
boca, el cuello, las tetillas y el ombligo, antes de acariciar y mamar con<br />
suavidad de nuevo el duro pene de Chucho â€“del que según estimo, debe medir unos<br />
18 centímetros&quot;, se recostó suavemente encima de él, mientras su pelvis buscaba<br />
con avidez juntar su vagina con la punta del pene de su amante.</p>
<p align="justify">No tardó mucho. Pronto el pene de Chucho se fue metiendo<br />
lentamente en la cueva caliente y húmeda de mi mujer, en tanto que sus bocas y<br />
lenguas se entregan a largos y profundos besos.</p>
<p align="justify">Así estuvieron varios minutos. Ella encima de él, moviendo<br />
sus caderas en forma rítmica, rozando el pene de Chucho dentro de su vagina en<br />
busca de las sensaciones que finalmente, por segunda vez en su vida, la hicieran<br />
llegar al orgasmo por medio de la penetración.</p>
<p align="justify">Mariana tiene el problema de no llegar al clímax cuando se la<br />
cogen y antes de que nos conociéramos, ella, tras una sesión sexual, se quedaba<br />
esperando siempre el ansiado final.</p>
<p align="justify">Cuando nuestra primera vez en la intimidad, ella me enteró<br />
del problema y en la segunda ocasión, en que le hice de todas las formas habidas<br />
y por haber, el intento de provocarle el orgasmo, al final opté por el sexo<br />
oral.</p>
<p align="justify">Fue la solución. Sin embargo, en todo momento hemos buscado<br />
el orgasmo por penetración y tras muchos experimentos, creemos que a mi mujer la<br />
falta un pene más que grande, ancho, pero a la vez diestro.</p>
<p align="justify">Ella es de vagina grande, pero su punto &quot;G&quot; está muy próximo<br />
a su entrada. Lo noto porque cuando le mamo su clítoris, a la vez la acaricio<br />
esa sensible parte y con ello aceleramos el orgasmo.</p>
<p align="justify">Al tocar el pene de Chucho y sentirlo largo, pensó que esa<br />
noche podría ser la ocasión esperada.</p>
<p align="justify">No lo logró en esa posición y cansada del ejercicio, se<br />
separó y se recostó bocabajo a un lado de su amante, quien entonces decidió<br />
devolverle las caricias con la lengua, desde la nuca hasta debajo de las blancas<br />
nalgas de mi mujer.</p>
<p align="justify">Su pene siempre se mantuvo erecto y cada vez que le pasaba la<br />
lengua por la nuca y sus oídos, su endurecido miembro se estacionaba en medio de<br />
las nalgas de ella, aumentando la excitación de ambos.</p>
<p align="justify">Mi mujer levantaba su trasero y exponía su vagina en busca<br />
del glande de Chucho. El la abrazó del vientre y de un levantón la ensartó<br />
poniéndola en cuatro, o &quot;de perrito&quot;, como por acá le llamamos a esa posición.</p>
<p align="justify">Mariana goza al máximo en esa posición porque dice que le<br />
entra todo el pene y siente muy rico. Aparte suele acariciarse el clítoris<br />
mientras su macho de turno arremete con fuerza. Le gusta que le empujen duro.</p>
<p align="justify">Así estuvieron un buen rato, sin que para ninguno de los dos<br />
llegara el clímax pero sí el cansancio. Cambiaron a la posición usual de él<br />
arriba y ella abajo y continuaron cogiendo hasta el agotamiento.</p>
<p align="justify">Chucho se disculpaba por no haber eyaculado y por no haber<br />
logrado que Mariana llegara al orgasmo. Ella le dijo que no se preocupara, que<br />
en un momento le ayudaría y acto seguido empezó a manosearle la punta del pene.<br />
Ella es una experta en parar penes y pronto el del muchacho estaba a punto otra<br />
vez.</p>
<p align="justify">Se incorporó un poco y mientras lo masturbaba rítmicamente,<br />
fue acercando su boca al duro y largo trofeo. Chucho se sentía a las puertas del<br />
Cielo cuando ella subía y bajaba su mano a lo largo de ese trozo de carne,<br />
mientras mantenía el glande en su boca.</p>
<p align="justify">Su lengua pasaba en círculos alrededor de la hinchada cabeza<br />
del pene y la saliva caliente hacía que la sangre de Chucho hirviera en presagio<br />
del torrente que mi mujer, caliente al máximo, espera recibir en su boca.</p>
<p align="justify">De pronto la pelvis, abdomen y piernas del muchacho se<br />
tensaron. Mariana, aceleró el movimiento de su mano derecha sobre el pene de<br />
Chucho durante unos segundos más y entre espasmos de é y respiraciones<br />
entrecortadas de ambos, ella recibió en su boca, debajo de la lengua, el semen<br />
caliente de su amante.</p>
<p align="justify">Para eso serían ya las cuatro de la madrugada. Esa noche me<br />
fui a la cama antes de la una, en el entendido que mi mujer y su chamaco sí<br />
habían ligado que para esa hora se encontrarían en un motel.</p>
<p align="justify">Despertaba cada hora y constataba que mi esposa no estaba en<br />
cama conmigo, sino en la de otro, gozando una rica cogida. Eso me excitó al<br />
máximo, pero decidí no masturbarme y esperar al amanecer que ella llegara me<br />
diera una de esas mamadas de ensueño que sabe dar.</p>
<p align="justify">En mis planes estaba que me ella diera una mamada, luego yo a<br />
ella y enseguida cogérmela por el culito.</p>
<p align="justify">Llegó pasadas las ocho de la mañana. Yo la esperaba casi<br />
desnudo y cuando abrí la puerta, le pregunté lo que siempre le pregunto cuando<br />
viene de coger con otros hombres.</p>
<p align="justify">-¿Cómo te fue, cielo?</p>
<p align="justify">-Bien- me respondió.</p>
<p align="justify">-¿Cogiste rico?</p>
<p align="justify">-Más o menos- me dijo con una sonrisa cómplice y picarona.</p>
<p align="justify">-¿Tuviste un orgasmo?</p>
<p align="justify">-No, no, pero ya casi- me dijo-. Es que no nos fuimos al<br />
motel, nos quedamos en casa de Nana y estábamos nerviosos porque la cama rechina<br />
mucho.</p>
<p align="justify">Entonces le comenté mi plan y asintió, diciendo que en<br />
particular esa mañana tenía gana de que la penetrara por el culito.</p>
<p align="justify">Y luego las preguntas de siempre.</p>
<p align="justify">¿Cómo empezaron? ¿Quién se desnudo primero? ¿Le tocaste el<br />
pene antes? ¿Lo tiene grande? ¿Cómo te penetró? ¿Te lo metió por atrás?</p>
<p align="justify">Saber todo eso me pone cachondísimo y mientras me contaba a<br />
grandes rasgos su velada sexual, se sentó en sillón y me puso frente a ella.<br />
Bajó mi calzón y mi liberó mi erecto pene, que le quedó justo a la altura de su<br />
rostro.</p>
<p align="justify">Empezó a masturbarme y mamarlo muy rico, como ella sabe<br />
hacerlo y le advertí que estaba a punto de eyacular. No me creyó y de pronto un<br />
chorro de esperma saltó hasta su pelo y luego otras expulsiones violentas<br />
mancharon su blusa a la altura de las tetas. Otros chorros de esperma cayeron en<br />
su pierna derecha, encima del pantalón. Yo, como Chucho horas antes, me sentí en<br />
la Gloria&#8230;</p>
<p align="justify">La levanté del sillón y la llevé a la cama. Se quitó la blusa<br />
y el pantalón y yo le quité las pantaletas. Ahí estaba su vagina, preciosa como<br />
siempre, sólo que ahora sus labios menores presentaban un color rozado. Recorrí<br />
con mi lengua toda su raja y la pasé varias veces por su clítoris. </p>
<p align="justify">Ella estaba caliente. Se notaba por sus reacciones. </p>
<p align="justify">Concentré mi trabajo en el clítoris e introduje el dedo medio<br />
de mi mano derecho en su vagina hasta localizar el punto G, el que empecé a<br />
estimular con una ligera presión circular.</p>
<p align="justify">No tardó mucho. Mariana terminó en un gran orgasmo, más<br />
intenso que otros y mientras se estremecía y volvía a la realidad, saqué de su<br />
vagina mi dedo y se lo metí de golpe en el culito con la finalidad de prepararlo<br />
para la cogida prometida.</p>
<p align="justify">Se recostó bocabajo ofreciéndome su ano caliente. Le acaricié<br />
las nalgas con la lengua y terminé el recorrido presionando la punta de mi<br />
lengua contra los pliegues de su culito.</p>
<p align="justify">Luego me coloqué encima y puse sobre el orificio la punta de<br />
mi pene.</p>
<p align="justify">Por lo general meterle a mi mujer el pene por el culito suele<br />
ser parte de toda una ceremonia: despacio, con suavidad. Pero esa mañana ambos<br />
estábamos más calientes que otras veces y rápido, casi sin preámbulos, mis<br />
testículos chocaban ya en los labios de su vagina.</p>
<p align="justify">Vino un intenso vaivén, un mete y saca más rápido que de<br />
costumbre, cuyo ritmo en todo momento controló empujando su trasero para recibir<br />
con más fuerza mis embestidas y provocando también una eyaculación rápida pero<br />
intensa en su recto.</p>
<p align="justify">Nos quedamos recostados, cansados, comentando detalles de su<br />
reciente aventura con Chucho.</p>
</p>
<p style="text-align: left">&nbsp;</p>
<div style="text-align: left"><strong>Resumen del relato:</strong></div>
<div style="text-align: left; padding: 10px;">
<ul>Mi esposa fua a una fiesta familiar y se flechó de un muchacho 10 años menor, lo sedujo y en una semana lo llevó a la cama.</ul>
</div>
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