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Intercambios

Trio planeado

Trio planeado (14)

Por fin el fin de semana tan esperado con una blusita blanca
que dejaba ver mis esplendorosos senos, una falda colegial con liguero negro,
media negras, y botines y lo más importante sin panties, pero la decisión estaba
tomada, después de tanto platicarlo, y después de buscar en un chat del
internet, encontramos a un muchacho de 30 años alto, moreno, fornido, atento,
según pláticas y fotos que teníamos de él.

Quedamos de vernos en un bar para empezar a conocernos a
platicar acompañados de unas copas, Mario, Raúl, y yo un poco nerviosos y
callados pero conforme pasaba el tiempo nos sentíamos más cómodos.

La plática era común de cualquier grupo de amigos y aunque
Mario más reservado con respecto a su deseo por mí, tratándome como a una amiga
que esta acompañada de su novio.

Y por fin Raúl me saca a bailar música movida, riéndonos y
disfrutando del momento y unas copas después, durante el baile nuestros cuerpos
se fueron acercando más al grado de sentir su bulto en mi cuerpo, el se
adelantaba aprovechando esos momentos en los que estábamos tan cerca para
presionarme hacia su cuerpo y besarme el cuello y el oído.

Así los tres empezamos a calentarnos, con deseos de estar a
solas. Y debido a esto no pude más solo tenía ganas de estar en un cuarto con
ellos dos de solo imaginármelo sentía la humedad de entre mis piernas, imagínate
si recuerdas no tenía panties.

Y por fin me decidí a invitarlos a retirarnos, a ellos les
brillaron los ojos.

Al subir al coche los dos muy amables conmigo y ya en marcha
hacia donde podríamos vernos sin nada de ropa ellos iban diciendo varías
alusiones a mi cuerpo por cierto, muy excitantes, Mario como piloto aprovechaba
los semáforos en alto para ponerme sus caliente manos en mis piernas o en mis
senos.

Mientras Raúl aprovechaba el acelerar de Mario para acercar
sus manos a rozar mi cuerpo.

Y después de un rato llegamos al motel todos nerviosos pero
emocionados. Al entrar al cuarto llevábamos refresco y brandy era mi idea seguir
con una copitas antes de empezar en detalles, pero Raúl no se contuvo y en el
sofá empezó a tocarme y acercándose a mí, que acariciándome comenzaba por
besarme con pasión y recorriendo con sus manos todo mi cuerpo, al tiempo que
Mario admiraba callado y masturbándose, y cuando me di cuenta ya estaba comiendo
de mis jugos vaginales fue extremadamente excitante lo hacia como comiendo un
exquisito helado, y de pronto tenía frente mi rostro la cara de Mario pero sus
manos en mis senos que erectos gozaban de sus caricias.

Y después de un rato me acerque su pene erecto y brillante a
mi boca, chupaba y chupaba, y solo alcanzaba a ver sus ojos como si no creyera
en todo aquello, después le pedí A mi maridito intercambiar lugares con Raúl y
ahora Mario veía como me devoraba la pija de otro y el se comía con más
intensidad mi clítoris.

Me levantaron y me llevaron hacia la cama y ahí hincados los
tres me fueron besando y tocando uno atrás y otro delante, Raúl aprovecho ese
momento para ponerme el condón, Raúl me tiro a la cama y empezó a penetrarme, y
mientras con las piernas abiertas recibía las envestidas de Raúl, yo acariciaba
la verga de mi marido, entre quejidos y envestidas rápidas y continuas detuve a
Raúl para mostrarle como puede una mujer lograr un orgasmo y así comencé a
presionar y humedecer su pija al momento que yo casi gritaba del placer que
sentía porque al mismo tiempo Mario se masturbaba de veme embravecer del gozo.

Y ahora era el turno de mi excitado esposo, quien también se
puso acostado en la cama detrás de mí y empezó a cogerme de una forma como nunca
y Raúl estaba besándome de mi boca a mis senos y sus manos a mi clítoris después
de gozarlos me pusieron en cuatro y mi esposo me empezó a coger riquísimo
gozando de mi trasero mientras Raúl me ponía su pene en mis manos dando caricias
que lo único que le provocaban era ganas de derramar su semen en mi cara.

Después se intercambiaron y al tiempo de ser cogida en cuatro
me devoraba el pito de mi esposo. Después de unos instantes por fin lo tan
soñado, mi querido esposo se colocaba debajo de mí preparando posición para
tener 2 pitos en mi cuerpo, hasta que empezó a cogerme por la vagina y después
echándome su tan caliente saliva, Raúl empezó poco a poco y con cuidado a
penetrarme por mi culito.

Era una sensación increíble jamás imaginada, y tan rico era
que después de unos minutos Raúl no pudo más y empezó a correrse y al darse
cuenta de esto Mario no espero más y decidió hacer lo mismo, dos pitos se
corrieron en mi cuerpo al mismo tiempo.

Cansados solo nos recostamos, dormimos unos minutos y decidí
pararme a dar un baño y después ellos hicieron lo mismo mientras llenaba el
yacusí, preparándose para lo siguiente Raúl no puedo más y me llevo al yacusí
ahí me puso sobre de él, le pregunte que si quería sentir una vagina apretando
su pito y sobre todo humedad y comencé a cogerlo hasta que logre correrme,
mientras mi marido veía como era lo que en algunas noches gozaba pero no
imaginaba como se veía.

No pudo más y me pidió lo mismo al tiempo que Raúl nos
admiraba, y después de hacerle lo mismo a mi marido les pedí se hincaran para
chapárselas al mismo tiempo y así logre que se corrieran en mi boca y eso fue
delicioso.

Fuimos a dormirnos y casi al amanecer me puse a chupárselas y
fue tan delicioso que se les puso como una torre, y aproveche para ponerle el
condón a Raúl, estaban exhaustos de gozar esa noche y lo único que hice fue
montarlos, empecé a moverme de tal forma que logre orgasmos primero en uno y
luego en otro hasta que lograron venirse en mi vagina primero uno y luego el
otro, para después dormir varias horas y despertarnos a la mañana siguiente.

No podía creer que tuve a mi placer dos toros que hicieron
sentirme mejor que nunca. Fue tan rico que eso me quedo en la memoria para
disfrutarlo como recuerdo que tendría presente cada vez que mi marido y yo
cogemos cada noche.

 

Resumen del relato:
    Jamás crei que me convencería, pero lo hicimos y los disfrutamos al máximo,todo fue idea de mi esposo…

Contactos por la red

Contactos por la red (14)

El éxito de internet estriba en que nos acerca todo. Nos
acerca a la información, al ocio, a los amigos, a lo ajeno… Tanto, que a veces
nos acerca demasiado a aspectos que siempre hubieron de quedar ocultos. Esta
historia es asombrosa, y quizás por ello más creible que otras. No emplearé
ningún tiempo en convencerles de su veracidad o de lo contrario. Solo, la
relataré.

Cierto día por disimulado aburrimiento o por morboso interés,
escarbé en una de esas páginas de gente liberal a la que accedí. Buceé por todos
los enlaces, por todas las galerías. Pueden suponerse que leí decenas de ofertas
de contactos de muy diverso tipo, o que miré decenas de fotos amateur que se
hacían a sí mismos o a sus parejas los propios contactantes. Es uno de los
entretenimientos de más éxito para los visitantes de páginas de corte erótico, o
al menos, eso me parece. Supongo que muchos, ven reflejadas muchas de sus
fantasías, en lo que otros, más valientes o seguros de sí mismos, son capaces de
demandar públicamente. A quién no le atrae leer:

"Pareja de 34 y 33 años, sana y de elevado nivel cultural,
busca a profesional de la grabación, para editar videos pornos caseros de
nuestras sesiones sexuales. Abstenerse aficionados y personas con interés
economico. No intervendrá nunca ni opinará nada, solo grabará. Interesados
dirigirse a mizaragl@mixmail.com.
Zaragoza."

O tal vez algo como:

"Esclava sexual de 27 años, se ofrece a amo de entre 28 y 42
años, que sepa obligarme a hacer absolutamente todo lo que él diga. Su placer
será el mio y el de mi joven marido, que podra asistir como mirón si mi amo así
lo quiere. Solo se pide discreción y dominación a tope. No disponemos de sitio
adecuado, pero sola o acompañada, según ordenes, nos desplazamos si es Alicante
o alrededores. Dime que prefieres a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO
."

Bueno, son ejemplos de los muchos y excitantes contactos que
se proponen. Ya lo conocen. El caso es, que de allí apunte el correo electrónico
de varios contactos de gentes de sitios cercanos a mi localidad, que me eran
sugerentes. Decidí escribirles a todos a ver que ocurría. Así que me dí de alta
una dirección de correo-e en hotmail, y desde allí les envié a todos, más o
menos el mismo mail. Les decía de donde era, mi edad, mi nivel de estudios y que
tenía pareja. Traté de ser jovial, y expresarles algo interesante, libertino.
Aún así solo contestaron dos.

Uno de ellos, era de mi ciudad. Casados, solo proponian
chatear, conocernos a mi y a mi pareja un poquito a través de preguntas, y
quedar en un sitio de la ciudad, tras si nos caíamos bien, poder proceder a un
intercambio de parejas. Quedé con ellos en el chat liberal, fuimos a un privado
y estuvimos hablando. No cuajó. En primer lugar porque parecían muy
desconfiados, se les notaba con miedo y bastante incrédulos (y tenían motivos
toda vez, que por mi parte me reservaba mucha información y mentí en alguna). En
segundo lugar, porque aunque yo tenía novieta y ésta era muy caliente, nuestra
relación no estaba tan madura como para asumir un intercambio de parejas.
Quedamos en contactar de nuevo, pero yo ya no lo hice.

El otro correo contestado, era de una ciudad cercana. Casados
sin hijos, eran directos y claros. Proponían intercambio de fotos y material
porno casero. Les contesté en el mismo tono franco y conciso que me habían
respondido ellos, diciendo que no podría mandarles nada de mi novia. Sí mío, si
lo que enviaban ellos era de calidad. La verdad, no tenía ninguna esperanza en
mantener ese contacto. Sin embargo, tres días más tarde recibí correo de ellos.

Me expresaban la alegría de mi contestación sincera, y la
confianza que tenían, en intercambiar conmigo material de calidad. También la
ilusión que tenían en que junto a ellos, pudiéramos meter a mi novia en el mundo
de los contactos. Me aleccionaban un poco sobre la discreción de este tipo de
contactos y mandaban como anexo, 3 archivos. 3 fotos: supuestamente una del pene
erecto de él, otra del sexo abierto de ella, y una tercera de ellos en plena
cópula. Digo supuestamente, porque fotos amateurs eran, pero quien sabe si de
ellos o de quien. Lo tenía que averiguar.

Así que les escribí muy familiarmente diciéndoles entre otras
cosas, que las fotos me habían encantado (eso era verdad), y que en mi primer
acercamiento a éste mundo (también verdad), necesitaba antes de mandar mis
propias fotos, saber si las de ellos eran verdaderamente de ellos, o no. Para
asegurarme les dije que me contaran el tipo de relación, que tenían entre ellos.
Las fantasías que creían que en un momento dado podrían llevar a cabo. Y
aquellas, que por su naturaleza, vieran difícil poder cumplir. Igualmente les
solicitaba fotos pero esta vez en todas ellas, debería de aparecer bien visible
un paquete de tabaco marca Sombra. Marca que bien se encuentra en los estancos
pero que apenas nadie fuma desde hace años. Esa sería la prueba que necesitaba
para asegurarme de su autenticidad. Tras lo cual, les mandaría mis fotos,
incluso algunas que ellos me solicitaran. Sobra decir, que seguía siendo
escéptico sobre su respuesta.

En un plazo igual al anterior, recibí su mail. Fue increíble.
Me dijeron que ambos eran profesionales licenciados superiores (pero no sus
profesiones). Que se habían casado hacía 5 años, y que creían que la base de su
matrimonio era la diferencia de físicos entre ellos. Ella era unos 20 cm más
alta que él y más pesada aunque no era gruesa. Se atrajeron desde que se
conocieron por eso, dada la inclinación dominante de ella y de dominado de él.
Practicaban juegos eróticos de dominación, de sodomía, y de sadomasoquismo sobre
él. Intercambiaban material porno casero desde hacía un año aproximadamente, y
la fantasía que creían posible cumplir (y ese era el motivo último de la
publicación de su contacto) era la de humillar a su marido viendo como un
tercero, se follaba sin piedad a su esposa. El marido llegaría a ser el
sirviente de ambos. Que preferían para ello a una pareja, porque creían que el
chico sería mas sano y menos peligroso que si fuera un hombre solo, y también
porque les agradaba pensar que la chica (en este caso mi chica), podía llegar a
integrarse en el grupo, si era como dominada mejor. Mandaron diez fotos (que aun
guardo) todas con el paquete de cigarrillos Sombra, bien visible. Ufff, algunas
geniales: Ella portando un consolador de esos atados a la cadera y entrepierna,
embistiendo a su marido por detrás (una con la punta del consolador dentro del
ano de él y otra con más de la mitad dentro). Otra de su pene erecto con marcas
de haber sido flagelado pocos segundos antes. Otra de los genitales de él con no
menos de 10 pinzas cogidas de su miembro y testículos. Otra de la espalda de él
con cicatrices más antiguas. Otra de ella, embutida en escasas prendas de látex,
ofreciendo su coño con 4 dedos de una mano de su marido, dentro. Y otra él
lamiendo su clítoris, mientras era visiblemente asido fuertemente del cabello
por ella. Las restantes eran más normales y sobre todo mostraban el cuerpo de
ella por detrás y delante.

Estaba impresionado! Me masturbé dos veces casi sin descanso
contemplando esa maravilla. Miles de sensaciones recorrieron mi cuerpo y mi
mente, al comprobar que tenía un contacto morboso y fiable con las posibilidades
que ello daba de sí. Tuve claro desde el principio que a esa pareja había de
proporcionarle mis propias fotos. Me compré una cámara digital y así hice. La
relación duró unos 6 meses, pero nunca pasó del ámbito ciber. Me mandaron unas
100 fotos de lo más calientes que podais imaginaros, e incluso, en un momento en
que la misma relación necesitaba un impulso, planteamos una cita en su ciudad,
pero una urgencia de última hora me impidió ir, tras lo cual la relación se fue
enfriando rápidamente. Y es que no se puede eternizar una relación y más de este
tipo, por internet. La pareja, buscaba un fín más allá del mero intercambio de
fotos, y yo no lo tenía muy claro. Además, había roto con mi pareja dos meses
atrás. Y bien fuera por todo esto o porque ellos ya habían contactado con otras
personas más atrevidas, lo nuestro acabó. Sinceramente no lo sentí demasiado. Me
sentía pagado con creces en mi primer acercamiento al mundo liberal.

Un año después volví a saber de ellos de la forma más casual
que os podeis imaginar. Llevaba 8 meses trabajando en la ciudad de ellos, pues
mi empresa me propuso un traslado que me convenía. Era la capital de mi
Comunidad Autónoma, con más posibilidades de promoción, mejor sueldo, y la
oportunidad de salir de una capital de provincias que había llegado a hartarme.
En ese tiempo la relación con mis clientes ya era plena. Mi dedicación esforzada
a ellos, me había permitido incluso congeniar bastante bien con algunos. Bien,
cierta mañana hacia mediodia mantenía al telefono una conversación típica.
Determinados informes, tenían que estar ya en el buzón de correo-e de un médico,
cliente mio, pero no lo estaban….

-"Joder, Roberto. Te los he enviado por dos veces. La primera
vez sobre las 9.30h. La segunda vez hacia las 11h. Las dos veces se me han
devuelto diciéndome que tienes lleno el correo, o no se qué…"

-"Pero, como es posible?? –Estaba alterado. No era mal
cliente, ni siquiera incómodo, pero sí bastante nervioso y algo histérico en la
primera impresión-. Si anoche lo dejé vacio! Lo necesito impreso para llevarlo a
la firma, y ya estoy frito de hora."

-"Entiendo, pero no puedo más que llamar a un mensajero y
hacertelo llegar entrega en mano. Esto deberíamos haberlo tenido previsto desde
antes si es que era tan urgente…"

-"Ya, ya, pero ahora necesitamos una solución para ya!
Ufff… mandamelo a este correo… Toma nota: Magrosm…@hotmail.com. Estaré
pendiente."

Y nos despedimos, pero… al colgar yo ya sabía donde había
visto antes esta dirección. Era del hombre (o pareja) con la que tuve un año
atrás el contacto porno. Jamás podría olvidar esa dirección. Sabia que era la de
las iniciales de ellos y ahora sabía que era la de su mujer Magdalena (a la que
no conocía personalmente, pero sí por documentos) y de Roberto, y sabía desde
siempre que sm significaba sadomasoquismo. Perdonadme que no ponga el resto del
correo por razones de discrecionalidad. Una vez, mandado el correo urgente que
esperaba, me pasé muchos minutos pensando en el descubrimiento. De ellos conocía
ahora, aparte de su cuerpo y sus tendencias sexuales, su cara, su profesión, su
domicilio habitual y el laboral…, todo!!! Y ellos ni sospechaban quien era yo.

Pensaba mucho en eso. Tenía que lograr acercarme a ellos,
aprovechar de alguna manera la información de la que disponía, pero pasaban los
días, y no sabía como. Decidí emplear mucho de mi tiempo laboral y mi encanto a
esa pareja, y simultáneamente, reiniciar los contactos por internet, desde mi
identidad anónima. Así que dos días después de mandarles un correo (sin
respuesta) donde les preguntaba como estaban y si tenian alguna relación con
alguien, estabamos citados los tres en un almuerzo de negocios. El restaurante
de calidad y no muy concurrido fue muy del gusto de Roberto y Magdalena. Allí
fue donde la conocí. 32 años (dos menos que yo). Facciones angulares con unos
vivos y rasgados ojos verdes. Mujerona de 1,80 m ., o algo más, de estatura. No
era mucho más baja que yo. Castaña clara con mechones rubios y tez clara. Algo
germanoide, contrastaba con su marido, de 37 años, de 1,60 m o poco más, enjuto
y delgado, de piel clara también, pero castaño oscuro de pelo y con una barba
lampiñita que se dejaba crecer.

El caro almuerzo, al margen de la excusa laboral, fue
perfecto. Nos caimos bien, charlamos mucho y bebimos bastante. Roberto más
serio, pero Magdalena estaba alegre. Ella decidió corresponderme con una
invitación, toda vez que yo pagué el almuerzo, y Roberto nada objetó.
Decididamente en esos momentos, Magda ya se imponía sobre su marido. Hablaban de
un pub, que yo no conocía, pero que parecían desechar al estar lejos del
restaurante. Por supuesto yo ofrecí ir en mi coche. Rehusaron pero… insistí.
Nos encaminamos a mi coche que estaba cerca y al montarnos con habilidad insinué
que quizás Magda (ya la llamaba así), iría muy estrecha en el asiento de atrás.
Roberto enseguida cedió el asiento de delante a ella. Ella subió sin decir
palabra y cruzamos parte de la ciudad para ir a ese local tan conocido por
ellos. Ambos me dirigieron y en unos 10 minutos, aparcamos muy cerca de la
puerta. Muy pocas veces había estado en ese barrio, más alla de la estación de
tren. "Triangulo", a las 5 p.m. de la tarde no te tenía mucha clientela. El
matrimonio saludo a un señor gordo y medio calvo, que estaba cerca de la puerta,
luego nos dirigimos a la barra. Había una pareja sentada en un lateral del
local, dos hombres de mediana edad charlando animadamente en la barra, y un
grupo de dos chicas y un chico en otra mesa cerca de lo que parecia una zona de
baile. El pub era espacioso, con mesas a los lados y una barra acolchada de
escay. Era del tipo de pubs poco iluminados aunque no oscuro, antiguos, pero
bien decorados. Una chica, mas o menos de nuestra edad atendía la barra. Besó a
la pareja a modo de saludo, y hablaron de la compañía, o sea yo. Me presentaron
por mi nombre, como amigo. Pedí un whisky con cola.

Hablábamos, reíamos y con la música, bastante buena por
cierto, Magda de pie movía levemente su cuerpo, como en un medio baile. Entre
bromas, exclamé:

-"Ey, Roberto! Tu mujer tiene ganas de bailar." Y empujándole
del brazo, entre risas, lo acerque a ella, en un gesto de que bailaran. Ella
aludió a su hombre como "chiquitín" lo abrazó, y se lo pegó al pecho poniendo su
cara en sus senos. Lo movía hacia los lados como un monigote, hasta que al poco
logró zafarse y siguió moviéndose junto a ella, patéticamente en algo que
parecía un pseudo baile. Yo echado de costado en la barra, los miraba con
sonrisa maliciosa, imaginando a esa pareja en sus actos sexuales. Me estaba
poniendo cachondo. Terminó la canción y volvieron a la barra. Unas risas, un
sorbito de copa, y en la siguiente canción, a Magda se le volvían a ir los pies.
Esta vez me retiré de la barra yo y bailé junto a ella. Ella se giró y empezó a
bailar frente a mi. Nos acercamos y empecemos a bailar tocándonos las manos,
girando, acercándonos y alejándonos. Miré a Roberto y le guiñé un ojo. Lo ví
sonriendo, mirándonos, con nada que poder decir. Ella ni le prestó atención.
Desde ese momento, tomé las riendas de la reunión. Bailé como quise con ella, y
creo que para ambos fue como un juego bastante erótico. Ella me echaba los
brazos por el cuello, me golpeaba con las caderas, le gustaba bailar de mi
mano… Mis manos se acostumbraron a su cintura y caderas, a sus hombros…. Le
hablaba al oido rozando mis labios con sus orejas…

Nos tomamos dos copas más, y dos horas después de haber
entrado, nos fuimos. O no estaban acostumbrados a beber, o ese día les dio
fuerte, porque ambos estaban bastante bebidos, lo que ocurre es que Roberto era
más discreto. Magda no. Nada más salir a la acera de la calle… me echó el
brazo por la cintura para evitar caerse. Los tres jugamos en la acera, como
borrachitos mientras llegamos al coche. Magda había perdido la noción de la
compostura. Los tres fuimos a la parte derecha del coche. Meti la llave para
abrirlo, abrí la puerta trasera y delantera, y ordené tajante:

-"Roberto, tú atrás".

Roberto entró y acto seguido dejé caer muy suavemente a Magda
en el delantero. Creo que la orden la impresionó pues mientras bajaba hacia el
asiento, me miró de la forma más sensual que se pueda imaginar. Monté en el
coche y le ayudé a ponerse el cinturón de seguridad. Era la excusa para sobarle
todo su pecho, cosa que hice a placer, mientras ella consentía disimulando
torpeza. De regreso a su casa, hablamos de los sitios de marcha, donde solían
ir. Me dijeron varios, pero me citaron como especial, el Triangulo. Me dijeron
que era un sitio restringido para clientes y que de noche, no dejaban entrar a
hombres solos. No me dijeron por qué, pero me lo imaginé: era un pub de
liberales. Les comenté que me encantaría volver a ir, y lógicamente dijeron que
si iba acompañado, el portero no me pondría ningún problema, si preguntaba por
Julián el dueño.

-"Pero no tengo pareja, y me gustaría tomarme una copa allí.
Si estais vosotros, mejor". Magda miró a Roberto, y éste dijo que no sabía
cuando irían. Pero que le llamara a casa el sábado al medio día por si tenían
pensado ir. En eso quedamos. Llegamos a su casa, y salieron del coche, diciendo
lo bien que lo habían pasado, y que sería bueno tomarnos otra copa, si no fuera
porque ya habían tomado bastante. Noté que Magda lo decía de verdad. Así que lo
dejamos en suspenso, hasta el fin de semana.

Al día siguiente, desde el correo anónimo, le escribí un mail
sumamente erótico e insinuante. Al día siguiente recibí respuesta, contestando a
mis insinuaciones, y confesando que recientemente habían tenido un contacto muy
agradable y de gran potencial, muy del gusto de la esposa. Era lo que necesitaba
saber!! Alabé lo calientes que eran, les pedí que me contaran todo y que de ser
posible, me mandaran fotos si se producía el encuentro. Como amigo conocido ya,
los llamé ese sábado al medio día. Quedamos a las 10 p.m. para tomar tapas y
después ir juntos al Triangulo.

Tapeamos en un par de bares, y lo pasamos bien. No apareció
el fantasma de una comprensible vergí¼enza. Al contrario. Estaban muy naturales.
Magda me sorprendió, pues no se cortó bebiendo vino, ni dejando entrever sus
efectos. Hacia las 12 p.m., llegamos al "Triángulo". Nos dirigimos a una mesa de
las verticales algo cercana a la pista de baile. Calculo habría unas 25
personas, en su mayoría parejas, aunque también habia grupitos charlando de 3 o
4. Al rato de estar bebiendo, decidí atajar:

-"Bueno y en realidad, por qué es este sitio tan…
selectivo?". Contestaban ambos… sin orden, aunque poco a poco lo iban
descubriendo, para concluir:

-"… y más o menos eso. La principal diferencia es que
mientras que en otros sitios, la gente que se conoce nueva tiene temas tabús,
aquí no. Todo el mundo viene por lo mismo, aunque a nada se está obligado…,
pero si alguien te gusta y te cae bien, se puede hablar de cualquier cosa."

-"Bueno, hay otra diferencia." Magda hablaba sin mirar a los
ojos, como ruborizada…

-"¿Cuál?" Pregunté, mientras observaba la cara de sorpresa de
Roberto. Magda me miro al rato, después a su marido mientras hablaba…

-"Aquí existe una parte que llamamos la Sala Oscura… Ven,
es mejor que lo veas." Me tomo de la mano y me guió.

Llegamos junto a la barra, cerca de donde habiamos estado la
vez anterior. Alli giramos a la derecha y nos encaminamos hacia una puerta negra
sin pomo. Me habia dado cuenta el dia anterior pero, no se me ocurrio preguntar
entonces. La empujó, y tras un breve pasillo, nos pusimos al principio de una
estancia, no muy grande, como de unos 8 x 6 metros. Estaba oscura, muy poco
luminada por varios foquitos blancos y verdes. En 3 de las paredes unos asientos
continuados de cogines, y unas pocas mesitas frente a ellos, con un candil
pequeñito en cada una. En la esquina de enfrente al pasillo, una mini barra
atendida por un joven. La vitrina de las bebidas era lo más iluminado de la
estancia. Lo que ví, me sacó de dudas por si me quedaba alguna. Una pareja
bailaba en el centro la musica lenta, distinta de la del local iluminado. Ella
se dejaba morder el cuello por él, mientras el hombre, bailando, le acariciaba a
ella los muslos y las nalgas con toda la falda subida. Mirándoles, hablando y
riendo, otra pareja sentada en el sofá en actitud muy cariñosa. Miré un rato las
escenas, sin parar de sujetar la mano de Magda, hasta que atiné a decir:

-"Vaya!, este sitio es ideal para pasarlo bien".

-"Te gusta?" Preguntó Magda muy sensualmente.

-"Ya lo creo –dije jovialmente-. Tú has venido aquí mucho?"

Por respuesta obtuve algo mejor, pues se situó frente a mi,
me rodeó el cuello con sus manos, y acercó su boca a la mía. Me metió toda la
lengua y la movió con frenesí, saboreando la mia a su antojo. La abracé,
acariciandole la espalda, y al poco, baje mis manos a sus nalgas, abriendoselas,
asiendolas con fuerza. Nuestra respiración se agitó con prontitud. Pasados un
par de minutos, se separó. Me miró con fuego en sus ojos. Bajó su mano a mi
entrepierna y acaricio sobre el pantalón fugazmente mi crecido pene, mientras
sonreía maliciosamente, y luego, se encamino al pasillo, tomándome de la mano.
Al llegar a la puerta, la frené, oponiendo para salir, mi erección.

-"No importa. Quiero que todos, y sobretodo Roberto, te vean
así." Ufff, más me excité!! Roberto se dio cuenta de todo, pero no dijo nada,
excepto preguntarme si me había gusta la Sala Oscura, a lo que respondí que sí.
Magda se colocó entre los dos, y nos abrazó. Le tocó la entrepierna a su marido
con toda la intención de que mirara. También lo hizo conmigo, para que mirara el
marido. Me beso mucho mientras, acariciaba al marido, como para no dejarlo
fuera. Otras veces yo sentado en el taburete, se sentaba sobre mi pene para
besar al marido. O levantaba una pierna apoyándola en mi taburete, dejando muy
provocativamente su entrepierna abierta muy cerca. Yo pregunté:

-"Y aquí, no conoceis a nadie?"

Miraron a conciencia por el local, para decirme que de vista
a algunas parejas, y de algo más solo una que me indicaron con la cabeza. Se
pusieron a recordar para contarme que entraron con ellos en la Sala Oscura, pero
que al final no cuajó porque la pareja no les terminó de gustar.

-"Se la meneé al tio, pero, ufff, que pequeña la tenía.
Además no se terminó de enderezar (su polla). No será porque no valgo más que su
esposa… con la barrigota que tiene la buena señora". Comentaba disgustada
Magda, mientras los tres reíamos. Roberto apostilló:

-"Y a mi la mujer, no me terminó de gustar tampoco.
Demasiados michelines. Demasiado blandita. No como Magda que parece piedra….,
fuerte como está…" Lo interrumpio Magda:

-"Además nene, que si yo no follo, aquí no folla nadie, y
como el tio ese no me gustaba…¿si o no?"

-"Desde luego cariño". Asintió dócilmente Roberto. Yo ví mi
oportunidad para decirle a Magda, sin esconderme del marido:

-"Bueno, con una persona como yo, no tendrías problemas de…
flacidez." Dije riéndome. A lo que ella, maliciosamente y exagerando respondió:
"Ya lo he visto. Ya. No veas como la tiene Roberto – dijo a su marido-. Me has
puesto como una moto, cielo."

Me quedé pensando en que debía seguir tomando las riendas
junto a Magda, sabiendo como sabía que Roberto consentía gustosamente.
Igualmente, en lo ocurrido con Magda en la Sala Oscura. Así que me arriesgué a
decir, antes de que bebiéramos más:

-"Son las 2 de la mañana. Si no hubiera cosas más interesantes que hacer a esta
hora, me gustaria pasar con vosotros a la Sala Oscura." –De hacer algo, no me
apetecía mucho exhibirme en público-. "¿Os apetece un sitio más tranquilo y más
íntimo?"

-"Podemos ir a casa si Magda quiere". Ofreció Roberto. Y
Magda, sintiendo como le acariciaba la nalga asintió. Salimos del pub.

Su piso era espacioso, pero pasamos directamente a su hermoso
dormitorio. Nos desnudamos los tres y Magda se puso una fina y transparente bata
de seda. Desnudos, nos indicó que nos apoyáramos semitumbados, en el cabecero de
la cama, y se aplicó a poner nuestros penes erectos.. masturbando… y en ricas
mamadas. Iba de uno a otro, sin descuidar ninguno. Cuando consiguió una buena
erección para ambos, se incorporó un poco y dijo:

-"Que dos buenas pollas tengo para mi –y dirigiéndose a
mi…-, ¿qué te parece la polla de mi maridito?"

-"No soy maricón, pero creo que es una buena polla." Y lo
decía en serio. No es que fuera muy grande, pero al lado de su cuerpo ligero, se
veía de buen tamaño.

-"Si? Pues verás como se le pone tiesa tiesa a Robertito". Lo
giró, lo colocó a cuatro patas, y empezó a meterle dedos por el ano. Ella decía
cosas sobre el culo del marido, le daba nalgadas, y metía los dedos
frenéticamente, hasta un total de 3, pero sin aparente esfuerzo. De cuando en
cuando le tocaba la polla a Roberto, y repetía las frases obscenas.

-"Mira como se le pone a mi putita (se referia a Roberto).
¿Verdad que te gusta, vicioso asqueroso? Te la voy a arrancar!!". Mientras
Roberto gemía y asentía con todo lo que le decía su mujer. Magda me miraba, con
sonrisa sadica. Como disfrutaba esa puta humillando a su marido en mi
presencia!!

Reconozco, que la escena me gustaba más de lo que hubiera
creido. Los miraba y me masturbaba, o acariciaba a Magda. Tras un rato
sodomizando a Roberto me pidió lo siguiente:

-"Ven, trae tu mano, y mete los dedos junto a los mios. Vamos
a reventarle el culo a este mariconazo." Más me sorprendió, el verme con dos
dedos más mios, follando junto a dos o tres de Magda, el ano de Roberto.

Después de eso, y con Magda como una moto, ella fue a por
cuerdas y ató al marido a los varales de la cama, mientras le golpeaba la cara.
Yo ayude a atarle los pies. Con otra cuerda, Magda le ató los testículos y el
pene a la altura de la base del glande. Muy fuerte. Dijo que así él, no podría
correrse mientras nos veía a nosotros follar. Ella me pidió comerme el pene de
nuevo, solo que esta vez, lo hizo sentándose sobre el marido y haciendose lamer
el coño por é. Yo creí que lo asfixiaría pues lo hizo sin cuidado ninguno.
Engullía mi polla, mientras me sujetaba los testículos, a veces, con bastante
fuerza.

-"Cuidado con mis huevos, que yo no soy tu marido". Dije
amenazante, medio en broma medio en serio.

-"Mmmm. Y si no tengo cuidado, que me harás?".

-"Te puedo dar de hostias, o correazos"

-"Te gusta castigar, cariño?"

-"Si alguien lo merece… Y mis cojones es un buen motivo".

-"Me gustaria verte castigar". Y dicho esto me apretó los
huevos. Lancé un grito. Le pegué una hostia en la cara, con todas mis fuerzas.

-"Uff si que das duro. Pero no más en la cara. Pero te dejaré
me des en el culo". Se levantó, abrió el armario y saco una fusta de fino cuero.
Volvió a la cama, y me preguntó. "Me merezco 20 latigazos… pero, no me los
darás todos. Me darás 10 a mi y los otros 10 a Roberto". Dicho esto, se puso a
cuatro patas, y me indicó empezar con su castigo. Empecé suave, pero fui
incrementando la fuerza. De los 10 dados, al menos los 5 ultimos, dejaron una
marca rojiza en sus nalgas. Ella sintió y se quejó por cada golpe, pero aguantó.
Luego me hizo golpear con la fusta, el pecho, costillas, y vientre de su marido.
Ella, jaleaba cada golpe. Insultaba al marido, y me acariciaba a mi. Cuando
terminé me tumbó en la cama, me puso un condom, se sentó sobre mi, y presa de
una lujuria incontenible cabalgo durante muchos minutos. Se frotaba el clítoris
con dureza, se pellizcaba los pezones o se tiraba del cabello. Muchas veces,
mientras cabalgaba sobre mi miembro, golpeaba al marido que lo tenía al lado. Se
corrió en una forma salvaje antes de que lo hiciera yo.

Comprobado que no habia eyaculado, me retiró el condom, y me
la comió con verdadera pasión. Pocos minutos después, no pude controlar por más
tiempo las sacudidas de mi pene y estallé en su boca. Ella trago mucho, pero no
todo. Recogió parte de la leche en su mano, y la puso en el pecho del marido.
Tras ello, desató el pene del marido, lo acarició, lo lamió, y cuando lo puso
bien erecto, se sentó sobre él, esta vez de espaldas a él. Se meneó con
destreza, haciendo gala de su agilidad y sus magnificas piernas musculadas. Creo
que ella y Roberto se corrieron a la vez, aunque ella con menos algarabía de la
emitida conmigo 10 o 15 minutos antes. Tras ello se retiró, se puso de pie sobre
su marido, y a la altura de donde dejo mi semen, apretando su coño, dejo caer el
que había recibido de él. Después se agacho junto a él, lo beso, y juntando las
dos corridas con su dedos, empezó a llevarle el semen de ambos a su boca.
Conforme ella llevaba los dedos llenos de semen, él los limpiaba con su boca.
Eso me excitó sobremanera. Así que me pegue a ella por detrás, y de lado,
acostados ambos… le introduje mi correoso pene.

Estuvimos hasta el amanecer haciendo el amor, antes de caer
rendidos. Os diré que me corrí otra vez más, hasta un total de 3. Igual que
Roberto. ¿Ella? Calculo que no menos de 8 veces. Jamás había visto una mujer tan
viciosa, tan depravada, tan sorprendente, tal y como me demostró en sucesivos
encuentros. Ella fue la que incitó en mi, esa parte que todos llevamos dentro,
tan salvaje y libertina, por la que hoy me distingo en mis relaciones. Por eso
la odio y la admiro. El otro día la ví en la calle mirando escaparates, como
cualquier mujer normal. Nada decía, que esa profesora de inglés, era lo más
caliente que podía encontrarse. Seguro que además de su marido, seguía
coleccionando amantes. Después de cortar nuestros encuentros, y cambiar de
oficina, dejé voluntariamente de tener contacto con ellos. Y pese a que estuve
tentado de acercarme por detrás y saludarla, no lo hice. No es bueno abusar del
destino, aunque, ante ellos ya me había salido bien una vez….

FIN.

 

Resumen del relato:
    Un contacto de intercambio de material fotografico, dio paso a uno real… alucinante!.

Un matrimonio muy amigo

Un matrimonio muy amigo (14)

Hola soy javier, tengo 30 años y estoy casado con Noelia. Mi
esposa es una mujer delgada de 29 años con unas tetas pequeñas y unos pezones
muy puntiagudos y grandes, de esos que al ponerse mimosa se tornan muy duros y
erectos. Ella que es bastante caliente en la intimidad se los pellizca cuando
estamos cogiendo. Es una chica que chilla como una puta.

Tiene Noelia mi mujer además un culito muy durito y una
concha que te aprisiona la pija cuando se la metes y como el roce es muy grande
te lleva a acavar rápido, esto lo aprovecha la muy guacha para pedir que le coma
la concha y sobre todo que le introduzca la lengua en la vagina y así volverse
loca. Le gusta muchisimo que juegue además con los pelos del pubis y roce mi
pija en ellos ya que los tiene cortitos.

Tenemos unos amigos de esos que todas las parejas tienen, los
mejores , con los que hemos pasado multitud de vacaciones juntos, Carlos y
Melisa (Meli). Con ellos tenemos bastante confianza y solemos vernos muy a
menudo para charlar, jugar a juegos de mesa y pasárnoslo bien viendo alguna
película. De vez en cuando alguna porno aunque a nuestras mujeres no les hace
mucha gracia.

En muchas ocasiones nuestras conversaciones derivan en el
sexo haciendo multitud de bromas y comentarios de cómo nos lo hacemos
respectivamente. De igual forma en algunas ocasiones hemos jugado a juegos
eroticos como el estreappoker tanto en nuestra casa como incluso en el coche,
pero a lo que mas habíamos llegado era a desnudarnos completamente y algún fugaz
beso como prenda.

Una noche fuimos a casa de Carlos y Meli. Después de tomarnos
bastantes copas de Tequila estábamos todos un poco achispados, sobre todo Meli y
Noelia. Carlos propuso jugar a una partida de tute en la que iríamos de parejas
el y yo por una parte y Meli y Noelia por otra. Acordamos de que cada vez que
perdiera alguna pareja debería quitarse una prenda de vestir. Noelia en una
chica rellenita con una cara preciosa ya que fue modelo de revistas de unos 27
años y con unas tetas grandes que quitan el hipo. Tiene unos pezones que algunas
veces que jugamos al estreepoker se los había visto, pequeños pero que se
adivinaban duros. Carlos es un tipo que definimos como de 30 años, con una gran
pija muy grande, mas que la mía. Lo digo porque lo he visto orinar..

La partida discurrió entre risas y bromas. Yo estaba como
loco por ver a Meli quitarse la ropa. En nuestros momentos íntimos Noelia y yo
habíamos comentado la anatomía de nuestros amigos pero sin llegar a mas. Yo por
mi parte deseaba a Meli de una forma brutal, muchas veces me había masturbado
pensando en los breves momentos que la vi desnuda.

Una vez desnudos todos, yo con la pija muy tiesa y
tapándomela un poco Meli comento

-Bueno y ahora que?

Mi verga parecía que iba a reventar. Cuando me dirigía a mi
sitio comprobé que los ojos de Meli estaban posados en ella. Aquello me gustó.
Miré a Carlos que estaba embobado con Noelia y aquella fue la ocasión propicia
para mis planes y decidí jugármela.

-Con tu permiso, le dije a Carlos y me puse al lado de Meli.

Mi pija quedaba a la altura de su cabeza, ella giró y no lo
dudó, agarró mi erecta pija con una mano y empezó a acariciarla. Era genial,
Noelia y Carlos miraban la escena perplejos, sin decir nada.

Meli entonces la agarró firmemente y la dirigió a su boca.
Aquello fue maravilloso, la dejé que fuera ella quien marcara el ritmo. Lo hacía
muy bien.

Ella con mi bastón en su boca cerraba sus ojitos y se la
clavaba profundo hasta la garganta. Su ceño se fruncía en señal de que le dolía
cada vez que llegaba hasta el fondo, y para aumentar el morbo en ese momento
ella lo miraba a Carlos su marido que estaba extasiado viendo la escena de cómo
su señora esposa se comía otra pija.

Yo estaba en el séptimo cielo con los ojos cerrados y
temblando con cada caricia suya, era alucinante, yo me deje hacer saboreando
cada una de sus embestidas, ella cada vez mas rozaba su concha en mi pierna
mientras me llenaba de saliva la pija y me la meneaba muy despacio, volví la
cabeza y vi a mi mujer que en esos momentos estaba mirándonos con la pija de
Carlos en la mano masturbándolo. Con la mano libre la alargo hacia mi y me
acaricio en pecho dado su aceptación y pidiendo la mía . Yo le acaricie la mano
como gesto de aceptación. Un poco después acabaron las canciones y las dos
chicas se incorporaron.

Noelia se acercó al oído de Carlos y le dijo algo a lo que
Carlos reacciono agarrando a Noelia de la mano y llevándosela al otro rincón de
la habitación.

Mire a Carlos y le dije yo me voy a coger a tu esposa. A lo
que secamente respondió, dale.

Cuando me quede con Meli me tire literalmente a ella. La bese
en la boca introduciéndole la lengua hasta las anginas. Era alucinante.

Ella miro a su marido y le dijo, Carlos, Javier me esta por
coger, me la va a meter.

Meli empezó a gemir como una posesa en mi oído. Baje mi boca
hasta su concha y le lamí todo el clítoris introduciéndole la lengua en la
vagina. Estaba chorreando por toda la entrepierna. Miro a su marido que a ese
momento le estaba chupando la concha a mi mujer y le dijo, mírame Carlos , mira
colmo me chupa. Se aferró a mi pija meneándola sin descanso. Tuve que decirle
que parara un poco que me iba a correr demasiado pronto y quería disfrutar mas.
Pero era inútil estaba como loca y comenzó una mamada de impresión. Girándose
comenzamos un 69 de locura. Aunque tengo una pija de generosas proporciones se
la tragaba hasta la garganta diciéndome

-Siempre he deseado esto


Comeme bien la concha hijo de puta que seguro que Carlos
se la esta comiendo a tu mujer.


Al poco tiempo sin poder aguantar mas la gire de nuevo y le
metí la pija en su caliente concha


¡¡Hijo de puta que gusto me das, metemela mas fuerte
papito.

Quiero sentir como me golpean tus huevos contra mi
concha.


La cogía con firmeza y rítmicamente. Empezó a gemir y rompió
el silencio. Ví como Carlos dejó de prestar atención a Mi esposa Noelia y miraba
como yo me garchaba a su mujer. Le dije Carlos mira como goza tu esposa, ¿te
gusta?.

Mi esposa viendo como me cogia a su amiga, completamente
excitada se acercó a Carlos, se puso de rodillas delante suyo y empezó a
mamársela como solo ella sabe hacerlo. Moviendo rápido adentro y afuera la
verga, retorciendo su lengua sobre el glande y luego introduciéndose toda la
estaca hasta la raíz, o por lo menos tratando de hacerlo. í‰l le tomó pronto el
ritmo, le agarro la cabeza a mi esposa por los pelos como a una yegua y empezó a
empujar y retirar al mismo tiempo que ella haciendo cada vez mas profundos los
empujones de su enorme aparato y pronto ella pudo aceptarlo completamente.
Sosteniéndola de la cabeza él empezó a cogérsela por su garganta. Mi esposa se
atragantaba con esa pija. La vi que abrió enormemente los ojos, me miro como
pidiendo auxilio y trató de echarse hacia atrás, pero Carlos la dominaba por
completo a mi esposa, la sostuvo firme y empujó su verga en la garganta de mi
esposa y empezó a descargar la leche de sus huevos que era abundante.

Vi como los músculos del trasero de Carlos y los de sus
piernas se tensaron y empujó mas profundamente hasta que su vello púbico estaba
aplastado contra los labios de mi mujer y empezó a sacudirse. Los ojos de Norma
continuaban muy abiertos y la vi tragar y tragar su semen.

Y Meli con ojos y expresión de puta le dice a su marido "mira
como me cogen mi amor, Javier me va a echar la leche" y dicho esto me abraza con
sus piernas.

Lléname bien , mi macho y embarázame toda toda.

Mientras yo no me podía aguantar más y creo que Meli se había
corrido ya, pero me daba igual. Mientras mi esposa se la rechupaba a Carlos yo
lo mire a el y le dije "le voy a echar la leche a tu mujer" y eyaculé dentro de
su concha y permanecí dentro moviéndome despacio y disfrutando del momento. .

Entonces volví a la realidad. No me había fijado que Carlos
se estaba por coger a mi mujer Noelia. Me acerque a ella para ayudarla. Ella
gimió y levantó su cara hacia mí y mirándome con sus ojos cargados en una mezcla
de lujuria me dijo

Me esta entrando, me va a cogeeeeer mi vida.

Sí, contesté secamente. Levantale las piernas así el te puede
hacer una penetración completa, y abrázalo fuerte.

Una mezcla de odio, amor , excitación incomparable , morbo y
celos se apoderó de mi. Estaba entregando a la mujer que amaba, con la cual
gozaba como nunca había gozado, a un amigo.

Bajé mis dedos cerca de su concha y sentí la pija de Carlos
intentando entrar. Le agarre la pija a Carlos para ponerla en la entrada de la
concha de mi mujer. Ya era inevitable. La penetración daría comienzo.

-La sentís le pregunté

Sí, mi amor, esta adentro ahhhhhhhhhhhhhhhh. Ella se movió
para que la penetración fuera completa.

Me comenzó a besar desesperadamente y yo sentí con mis dedos
la dureza de esa pija de Carlos que estaba toda adentro de mi esposa.

Me estaaaa cogiendo ahhhh,, me entregaste decía mientras
entraba su lengua en mi boca.

Es enooorme la siento y me va a perforar hasta la panza,
decía

Ella estaba con las piernas bien abiertas recibiendo las
brutales embestidas de la pija de Carlos. Y le decía a el, lléname bien, quiero
sentir tu leche, embarazame hijo de puta. Y yo miraba su carita de placer, esos
ojitos cerrados recibiendo las embestidas. Aunque en un momento los abrió para
decirme, "me esta cogiendo otro hombre y me gusta".

Y me pregunto, ¿te gusta como me cogen?. No sabia que decir
estaba con celos pero excitadísimo. Carlos la dio vuelta y con el pedazo de pija
que tiene se la clavo de un saque en su concha desde atrás. Norma con cada
embestida ponía carita de dolor y placer. Se notaba que se la estaban cogiendo
completamente. – Culeame, culeame…, por favor, te quiero dentro de mí, quiero
que me perfores hasta el fondo y que me tires como nunca antes lo han hecho.
Demonios, nunca había visto algo tan excitante, pero mi cara ardía y la verga me
dolía. Acababa de ver a mi esposa mamarle la verga a otro hombre y ahora él
acababa de cogérsela a conciencia

Mis oídos no creían lo que estaban escuchando. Mi mujer
estaba rogando que se la tirasen la leche , que otro la embarazara. Mi esposa no
daba más, parecía que la garganta se le iba a salir, sólo la había escuchado
gritar así cuando nos peleamos, gritaba como si la estuvieran matando pero de
placer, parecía una tigresa.

Cuando lo ví detrás de ella clavándosela hasta el fondo me
dieron ganas de gritar, de celos pero aquella imagen hizo que mi pija volviera a
reaccionar y no lo dudé. Me acerque a Meli y sin tiempo a dejarla reaccionar
decidí metersela en el culo, sin preámbulos.

Hay Carlos, me van a estrenar el orto, mi vida Javier me van
a desvirgar el culo. Y Carlos me dice, "vos partile el orto a mi mujer que yo se
lo parto a la tuya". Y en ese instante le dice a Norma , "te estoy llenando la
vagina de mi leche, puta te estoy llenando, haaaa…." El culo de Carlos se
contraia rítmicamente en señal de que descargaba semen. El semen de mi amigo
inundaba la insaciable y hambrienta vagina de mi amada esposa, y mezclado con
los jugos de ella se derramaba por los pocos espacios libres sobre los
testículos de mi amigo formando una película lubricante entre el sexo de ambos.
Mientras, oía y notaba, como mi esposa se retorcía con el orgasmo que tenia.

Yo por mi parte la levanté a Meli ligeramente por las caderas
y con cuidado le coloqué mi glande en la entrada de su ano ya lubricado, "esto
te gustará más" le dije, entre sus dudas y deseo, empujé y pude sentir como el
ano de Meli se dilataba para recibir mi glande dentro de él. Ella le dijo a su
marido mirame Carlos mira como me rompen el culo, este macho me va a coger el
culo mi vida. Y comence con la faena. Y entre gritos, lagrimas y gemidos decía
"Me duele…me duele…" esperé un poco y comencé un leve movimiento sacando y
metiendo el glande en el ano, cuando noté que ella estaba disfrutando apreté un
poco más y le introduje más de la mitad de mi pija en su culo "segui, despacio,
segui hijo de puta, rompeme el culo, que gusto…segui…." Ya los movimientos eran
sin control, tan pronto tenía la pija fuera de su culo como estaba entera
dentro. Meli me tomaba del culo empujando hacia adentro.

Norma, mi mujer, al ver aquello, decidió probarlo con Carlos,
se puso de espaldas a él, vi a Carlos que rapidamente preparaba y lubricaba con
su leche el ano de Norma mi esposa. Cuando estuvo bien lubricado, se recostó
sobre ella, puso una mano en sus senos y, con la otra, cogió el pelo de Norma y
la agarró como si fuera un caballo y colocó el glande en su ano y de un solo
golpe se la metió en su culo. Al parecer la penetró, porque mi esposa al
dilatarse sus caderas soltó un grito de dolor mezclado con placer Haaaaayyyy.
Ella puso sus manos hacia atrás, sobre las nalgas de Carlos, como para darle más
potencia y profundidad en cada envestida. Había empezado a penetrar con fuerza y
rapidez a Norma. Ella no paraba de gemir y gritar. Decia y se quejaba , "me
duele, me duele". Luego gemía y esta vez, en vez de quejarse, lloraba pero de
placer. Las lágrimas se le salían, pero pedía más. Se estaba corriendo una vez
tras otra. Carlos miranome me dice con un suspiro "me corro…" e inundó el culo
de mi mujer con su esperma caliente. Nunca la había yo cogido tan completamente,
tan fuerte, tan rápido, tan profundamente.

Yo ya no pude aguantar más y empecé a embestir a Meli con
todas mis fuerzas, descargando en cada embestida todo el deseo contenido durante
tanto tiempo. Sin duda era virgen por aquel agujero y costó que entrara, pero
entró y se abrió camino por aquel angosto canal hasta que sus gritos de dolor se
convirtieron en gritos de placer. Ella no paraba de gritar y gemir. Lo miraba a
su esposo y le decía hayyyy.. queridooo… hayyyy… cielo me duele, me duele y
me gusta, mira como me parten mi culo que ya no será tuyo . Y yo de escuchar lo
que le decia a su marido, también descargué todo mi semen en el interior de
Meli. Fue el mejor polvo de mi vida.

Nos quedamos un rato jadeando todos y al cabo de un rato
ellas se fueron cada una a un baño. Detrás fuimos nosotros, esta vez cada uno
con la suya. Estaba nervioso por la situación que se acababa de producir. Aunque
yo sabía que me había tirado a Meli y que ella se había tirado a Carlos, hicimos
como si nada, nos duchamos y salimos ya vestidos de la ducha. Fuera estaban
Carlos y Meli sonrientes, por lo que deduje que ellos habían optado por la misma
opción que nosotros. Nos despedimos y quedamos en vernos otro día.

 

Resumen del relato:
    Como a travez de nuestra amistad concretamos nuestras fantacias maximas.

A las puertas de su habitación

A las puertas de su habitación (14)

Finalmente estábamos ante la puerta, nerviosos, yo sentía que
algo recorría mi estómago de arriba abajo, sentía tu mano aferrada a la mía,
nerviosa también, era un hotel lujoso en donde nos encontrábamos, era el último
piso y sus ventanas todas daban al mar, había luna llena, finalmente habíamos
decidido aceptar la invitación que nos habían hecho, era sumamente excitante,
nuestra primera fiesta nudista.

Nos detuvimos en la puerta del penthouse y timbramos, te
abracé por los hombros y nos besamos levemente, la puerta se abrió y aparecieron
ante nosotros los anfitriones José y Linda vestidos a la usanza arabesca, nos
saludamos y dándonos la bienvenida nos invitaron a pasar. El salón era amplio y
muchos sillones estaban a su alrededor, al fondo las ventanas daban hacia el mar
y la luna se reflejaba en el oleaje, las luces eran tenues, había una pequeña
pista de baile iluminada un poco menos; pero, lo suficiente para ver
perfectamente lo que sucedía en ella, en una de las orillas del salón había una
mesa grande llena de frutas y bebidas, había además unas 8 parejas que
conversaban animadamente distribuidas en distintos lugares, pero todos desnudos.

José y Linda después de saludarnos se despojaron de las batas
y las dejaron colgadas en una percha cerca de la puerta de la entrada desde la
cual no se podía ver lo que pasaba ene el salón. Tímidamente nos dirigimos a un
sillón desocupado y nos acomodamos ahí. Realmente me sentía incómodo volteando a
donde fuera lo que veía eran cuerpos desnudos, ellos ya acostumbrados a ese
estado, nosotros impactados aún, sin poder creer lo que estábamos viendo


¿Cómo te sientes? – te pregunté-

impactada -me dijiste- pero ninguno de los dos dejábamos
de mirar.


Volteé a buscar con la mirada a nuestros anfitriones, ellos
danzaban de un lado a otro conversando con los distintos grupos, de pronto José
se acercó al sillón donde nos encontrábamos y nos dijo entregándonos unos vasos:


¿Whisky? –

Si gracias –dijiste- y tomaste el vaso, parado se
acercaba a ti, al entregarte el vaso sus genitales quedaron a la altura de
tu cara mientras, que a mi me entregaba otro.

No se sientan incómodos -nos dijo- es normal la primera
vez sentándose en el brazo del sillón, nosotros procuraremos no estar muy
cerca de ustedes hasta que se vayan ambientando. Nos fue describiendo
quienes eran las parejas y los nombres de cada uno de ellos, después le hizo
una seña a su esposa Linda, y se levantó yendo a integrarse en otro grupo.

OK gracias –contesté-

Hola -dijo Linda al acercarse-,la verdad creo que no la
mire a la cara sólo miré la línea vertical de su concha marcada por unos
vellos depilados cuidadosamente.

Miren -nos dijo- en esa habitación en el tocador hay unos
trajes de baño nuevos que compramos por la tarde pensando en lo que nos
dijeron en la playa que era su primera vez, ¿Por qué no se los ponen y
regresan a sentarse aquí a su lugar y disfruten viendo las locuras que
algunos de nuestros invitados hacen?


Se levantó y se retiró, estábamos excitados yo de ver como
esas bellezas movían sus glúteos y tetas, y tú todavía impactada por lo cerca
que habías tenido otra herramienta que no era la mía tan cerca y otras varias
que veías como se balanceaban al caminar o bailar en la pista, observabas como a
ratos se erectaban y las oprimían contra los vientres y entrepiernas de sus
compañeras o como estas frotaban sus nalgas contra sus penes y bolas riendo y
divirtiéndose con sus amigos.


Mmm –dijiste- cuenca había tenido otro pene tan cerca de
mí que no fuera el tuyo.

¿Y que pasó, cómo te sentiste?

Mmm de momento impactada, nerviosa, y después de un
momento ya ni supe lo que estaba diciendo, creo que a la hora en que se
acercó a darme la bebida ¡casi pude tocarlo!

¿Te hubiera gustado?

No lo sé… creo que si, ¿No te molestaría?

¡Claro que no! Venimos a hacer realidad una fantasía de
nudismo, a lo mejor te animas y hacemos dos ¡eso si! Si se da lo voy a
filmar todo y tendremos nuestra película porno.

Quieres que vayamos a ponernos los trajes de baño, se
nota que el José quiere verte en traje de baño, aunque en la mañana ya te
vio, en la playa.

No seas simple

¿O tú crees que nos invitaron porque quiere verme a mí en
pelotas?

¿Vamos?

OK.


Nos levantamos u fuimos a la habitación que nos habían dicho,
efectivamente ahí había dos trajes de baño envueltos en sus paquetes originales,
nuevos, nos desvestimos y aprovechamos para ir al baño que ahí se encontraba
pues después de dos bebidas ya había necesidad, tu traje de baño era color piel
y la parte superior escasamente te cubría las aureolas del tus pechos y la parte
inferior era de hilo dental, al igual que el calzón de baño mío y que con
dificultad tapaba mi pene, si tenía una erección se me saldría por todos lados.


Mmm se ve que José sabe lo que quiere ver.



Mmm simple -me contestaste.-

Te ves simplemente deliciosa, tus nalgas paraditas y tus
pechos queriendo salir de ese corpiño, creo que todos estarán encantados de
verte.

Si como tú has estado encantado de ver a sus esposas ¿No?

Bueno tu no has dejado de mirarles las herramientas a sus
maridos tampoco, además cuando se les para voltean a enseñárselas ¡a todas!


Salimos de la habitación y así fue, todos los varones unos de
manera descarada y otros más discretamente voltearon a verte y obviamente las
mujeres también lo hicieron. Lo más rápidamente nos fuimos a sentar a nuestro
lugar y ya estaban llenos los vasos de nuevo. Los tomé y los llevé a la mesa en
donde serví dos más y dejé esos ahí para quien los quisiera, cuando llegué al
sillón todos los que se habían acercado a saludarte me saludaron por mi nombre
así que supuse que se habían presentado y les habías dicho mi nombre también.

Definitivamente estabas excitada lo mismo que yo, tu pezones
se marcaron de manera clara ya que el top era de likra.


Te excito la visita de los cazadores ¿no?

Mmm imagínate todas esas armas contra mí solita –dijiste
riéndote.-


Me gustó verte reír era la primera vez que los hacías en la
noche. Y eso me decía que de alguna manera el shock inicial estaba pasándonos.

– Tu crees me invitaron a bailar.-

– ¿Y por qué no saliste?

– Te miras deliciosa, pero creo que hay alguien que desea
hacerlo contigo exclusivamente.

– ¿Hola cómo la están pasando? – dijo José en anfitrión
llegando, con unas nuevas bebidas en la mano. –

– Creo que ahora ya mucho mejor -le contesté.-

– Fue algo fuerte el impacto inicial –dije.-

-Sonhya y ¿tú ya te sientes mucho mejor verdad? –Dijo
mirándote directamente a los pezones y luego a los ojos-

– Regreso en un momento –dijo- me esperas me gustaría bailar
una pieza contigo.


¿Está bien? -Dijiste- volteando a verme a los ojos.

Por mí no hay inconveniente


José se retiró, creo que tu galán ya se lanzó -te dije-

¿Quieres ir a bailar mientras llega?-vamos –me contestaste-
mientras te ponías de pié.

– Mmm te ves muy bien con ese traje de baño.

– Mentiroso

– De verdad –te dije mientras nos dirigíamos a la pista- ves
todos voltean a verte.

Te abracé y empezamos a bailar "No puedo luchar contra ese
sentimiento" de Red Wagon me apreté contra ti, y besándonos acomodé mi pene
contra tu concha, mientras tu frotabas lo más que podías tus pechos contra mí,
además volteabas a ver a los lados en donde las otras parejas completamente
desnudas se abrazaban y bailaban también.

-Creo que hoy voy a usar la cámara. –te dije-

-Mmm -me dijiste- y tu boca buscó la mía de nuevo

Finalizo la melodía y nos fuimos a sentar, fue la primera vez
que caminé con la erección completa delante de tanta gente, era imposible
ocultar la carpa que se me levantaba, también tus pezones estaban erectos, nos
sentamos y abrazados vimos como algunas parejas desaparecían mientras que otras
permanecían bailando.

-Mijita –te avisé- creo que se llegó tu hora, bromeé al
señalarte de manera despistada que José se dirigía hacia nosotros (Ti), mientras
sales a bailar iré por la cámara, Pórtate bien –te dije riéndonos los dos-

– ¿Puedo? –Dijo José- parándose junto a ti y extendiendo la
mano invitándote a bailar.

Al levantarte quedaron tus muslos rozando su cuerpo desnudo y
pude apreciar como se te erizaba la piel, te sonreí y te enlazó de la cintura y
te guió a la pista de baile. Te veías hermosa, el color piel de traje de baño
hacía parecer que no tenías nada puesto encima. Llegando a la pista te abrazó y
empezaron a bailar al ritmo de "Házmelo otra vez" y se te notaba tensa me
imagino lo que sentirías estar bailando con alguien que era al menos 40 cmts más
alto que tú, su pene te daba un poco por debajo de tus pechos, por lo que podías
sentir claramente como colgaba hacia abajo, descansando su cabeza sobre casi la
likra de tu calzón de baño, él notó tu estado y se separó un poco acomodándolo
hacia arriba de manera que no golpeara al balancearse, pues tu te mantenías
separada de él sin pegar tu cuerpo completamente, ahora su verga era sostenida
por ti con tu pecho y abdomen y su vientre, así que cada movimiento que hacían
al bailar lo frotaba, tu sentías como su herramienta se endurecía a cada
momento, ¡Si! Era la herramienta con la que el cazador pensaba clavar a su
presa.

Notabas sus palpitaciones y como su lubricación mojaba tu
cuerpo, él te decía algo que yo no alcanzaba a oír, ya que en ese momento aunque
ya estaba filmando con la cámara como bailaban ustedes, el ruido de la música me
impedía escuchar, sólo veía como te reías y el se acercaba a tu oído te
murmuraba algunas cosas y empezaba de manera leve a mordértelo, yo sabía como te
excitaba eso así es que él también notó como te estremeciste cuando su boca
mordió el lóbulo de tu oído, y tus manos lo apretaron de manera involuntaria; en
ese momento la música se detuvo y le pediste que te llevara a donde estábamos
sentados.


¿Cómo te fue de baile te pregunte?-

Mmm mijito –me contestaste- dándome un beso, vengo
empapada, creo que ya encontró el camino.

Yo creo que si, ya traje la cámara y estoy listo para
filmar toda nuestra película.

¿Tú crees? Mmm y yo para "sacrificarme"

Mira nada más cómo te dejó –exclamé- estabas empapada
debajo del top y hasta cerca del ombligo ¿Segura que no terminó?

¡Claro que no!


Me mojé un dedo con líquido lubricante y te lo introduje en
la boca. Me chupaste el dedo y –dijiste- ¡Está rico!. Nos tomamos lo que quedaba
de nuestras bebidas y fuimos a la mesa por otras, tomamos algunas uvas y
regresamos a nuestro sillón.

Al iniciar la música José regresó, lo viste venir desde lejos
y me apretaste la mano, nerviosa.


Me dan ganas de irnos –dijiste-

Tú mandas –te contesté-

No lo sé

Bueno –mira- llega hasta dónde tú quieras

OK.

¿Bailamos? Fue la siguiente voz que escuchamos


Extendió su mano te levantaste, apoyándote en su mano, y te
agachaste a darme un beso ligero en los labios, al hacerlo tus nalgas se pegaron
contra él que de inmediato supo aprovechar el momento para presentar su arme
entre ellas, haciéndote sentir su virilidad, te abrazó por detrás y así te guió
hacia la pista, no sin antes darte un beso en la nuca, al hacerlo de manera
inconsciente te enderezaste contra él oprimiendo entre tus glúteos su
herramienta, él lo notó, al llegar a la pista te volteó y te abrazó enlazándote
por la cintura, y tus manos rodearon su cintura, por la altura tus manos
quedaban caso sobre su trasero. Igual que la vez anterior acomodó su verga hacia
arriba buscando ahora de manera intencional que sintieras su calor y sentir el
tuyo.

Se agachó y te comentaba cosas en el oído que te hacían reír,
y él empezó a mordisquearte el oído situación que te hacia estremecer que hizo
que te fueras poniendo más caliente, ahora tus manos, una estaba en su espalda y
se movía en círculos pequeños, todavía con timidez, la otra reposaba en su
hombro derecho, mientras ladeabas la cabeza para dejarlo hacer en tus oídos, una
de sus manos te sostenía por la espalda pegada a él mientras que la otra jugaba
con tu pelo y acariciaba tu cara, volteaste a verme y vi que no me encontraste
en el sillón, estaba en un rincón del salón filmando tu baile, cuando veo que él
te toma de la barbilla, hago un zoom con la cámara, y tomo el momento en que te
besa los labios suavemente, y recarga la cabeza sobre la tuya, nota como lo
aprietas y tu mano sube a su nuca, lo que hace que tu pubis busque el de él, por
lo que deja de sostenerte por la espalda con su otra mano, ya sabe que no te
separarás, sino que buscarás su contacto, su mano izquierda recorre tus costados
mientras que la derecha busca de nuevo tu barbilla, metiendo los dedos detrás de
tu cabeza y acariciando tu nuca mientras sus labios se posan sobre los tuyos que
ahora si se abren ansiosos enredando tu lengua con la de él. "Endless Love" de
Diane Rose y Lionel Ritchie sonaba en la pista, mientras que soltaba suavemente
el broche del top de tu traje de baño y tú sin deshacer el beso te separabas un
poco para que él suavemente sacara la prenda y la aventara, uniendo así tus
pechos, ahora desnudos con su torso velludo y moreno, mientras que él, con la
mano que soltó el broche, acariciaba suavemente tu pecho del lado derecho, tu le
correspondes apretándote más contra él, y poniendo un poco tu mano derecha que
tenías en su hombro, atrás en su espalda y acariciando su trasero, lo recorres
de arriba abajo, bajando las manos hasta sus caderas.

í‰l recorre tus costados con sus manos, y suelta suavemente
los hilos de tu tanga, que de inmediato queda sostenida sólo por sus cuerpos que
están pegados bailando, te separas un poco y dejas que el bikini caiga.

Ahora si estas por primera vez ¡desnuda y en brazos de otro
que no soy yo! í‰l te pega contra su cuerpo y siente la dureza de tus pezones, y
retirándose un poco se acomoda la verga, situándola en tu entrepierna,
completamente erecta, golpea y empuja hacia arriba lo que te hace sentirla, la
frota contra ti a cada paso del baile se están masturbando mutuamente mientras
sus labios se besan de manera interminable, sientes como su tronco lo empapas
con tus jugos que salen como manantial de tu vagina y como su cabeza busca, sin
encontrar donde anidarse.

Me retiro a mi lugar a me bebo otro trago de Whisky mientras
la música cesa, los veo venir hacia mí, y acercándote me besas diciéndome:


Vente mijito- nuestra segunda fantasía será esta noche

Está bien –te digo- ¿él sabe que seremos tres?

¡Si! Y que además lo filmaremos


Tomé tu mano extendida y prendiendo la cámara los seguí por
un pasillo, era hermoso ver el bamboleo de tus nalgas y tus pechos al caminar
tomada de su cintura mientras que él te guiaba enlazándote de la cadera, todo
estaba quedando grabado en el video! Llegamos a una puerta de lo que parecía ser
la recamara principal…

Continuará

 

Resumen del relato:
    Veía como al bailar acomodaba su miembro contra tu entrepierna y como te abrazabas a él busvando sentirlo más…

La gran fiesta

La gran fiesta (14)

Este texto es una ficcion que pudo ocurrir de un modo muy
similar en uno de los calientes rincones de la geografia española.

La fiesta

Nuestra vida y plenitud sexual comenzó el día que llego una
carta de "+D2", conocido bar liberal de la capital en que vivimos, Zaragoza,
recordamos entonces haber dado nuestros datos a una encantadora relaciones
publicas de cuerpo excepcional, que tras habernos visto asiduamente por el local
en el ultimo año nos comento que de vez en cuando se organizaban algunas fiestas
privadas con buen ambiente fuera del local, parecía que nosotros encajábamos
dentro del perfil de gente que asistía a las mismas y nos sugirió que no
perdiéramos la oportunidad de asistir. Os preguntareis que cual es ese perfil
del que hablo, pues bien, empezaré por mi mujer (las damas primero), ella es una
preciosa mujer alta de grandes pechos, sin ser de excesivas curvas esta bien
moldeada y tiene un culo realmente apetecible, además disfruta de una sana y
reconocida bisexualidad, y yo…,yo soy un chico de estatura mediana, incluso
baja, de complexión fuerte y un miembro que hace honor a la ley de la "L", ya
sabéis, por otro lado tengo tendencias bisex que ya he disfrutado plenamente, en
fin…, me estoy entreteniendo, aproximadamente esto es lo que pudimos leer en
aquella carta que tanto altero nuestros instintos:

 

Queridos Juan y Mari:

Aprovecho esta ocasión para saludaros e invitaros a
participar en un fin de semana que alterara vuestros sentidos. Debido a la
confianza que habéis depositado en nosotros creemos que ambos sois dignos
merecedores de asistir a la fiesta que se va ha organizar en una pequeña
casa rural de Ainielle en el Pirineo oscense junto a otras 16 parejas
reconocidas por nosotros.

La organización de este encuentro se va a realizar bajo
unas normas especiales de convivencia, las cuales pretenden dotar del mayor
nivel de morbo y placer al evento. Durante toda la estancia en la casa se
deberán cumplir obligatoriamente las siguientes leyes que se exponen a
continuación:

Los organizadores han dispuesto una serie de juegos
y directrices las cuales esperamos se sigan sin muchas preguntas,
dando por sentado que estas siempre serán destinadas a aumentar el
placer que estos días conllevan.

Las parejas asistentes deben tener un alto grado de
confianza en su relación, damos por sentado que esto es así, no
queremos malos rollos, por eso os hemos elegido.

Toda persona debe respetar los deseos de los demás,
nadie debe ser obligado hacer nada que no quiera, saltarse esta norma
significara la expulsión, creemos en el respeto y el sexo con
confianza.

Todo asistente respetara la intimidad personal del
resto de asistentes tras la finalización del encuentro.

Bueno, creo que esto es todo lo que debéis saber, lo
demás ira viniendo y sorprendiendo sobre la marcha. Si aceptáis las
condiciones y deseáis asistir esperamos la confirmación de vuestra reserva
en el teléfono que os adjuntamos.

Un saludo: Ana (Relaciones publicas +d2)



Tras la lectura de la carta la carta una sensación de
incertidumbre y excitación a la vez invadió mi cuerpo y creo que también el de
mi mujer ya que esa noche devoro mi cuerpo como nunca. Las conversaciones a lo
largo de la semana se sucedían terminando en un único tema "ir o no ir",
finalmente la curiosidad pudo mas que nada y me encontré llamando a Ana para
confirmar nuestra asistencia.

Llego la semana anterior a la fiesta y el ambiente en casa
estaba al rojo, mi mujer traía bolsas de tiendas de lencería que no me quería
enseñar, fue a la peluquería, a depilación, incluso se dio una sesión de rayos.
Yo por mi parte intente sin éxito perder algo de peso, también compre algún que
otro slip e incluso un tanga sorprendiéndome a mi mismo.

Por fin el viernes llego, termine mi trabajo con la
excitación de un niño ante un día en el parque de atracciones y salí disparado a
buscar a mi mujer. Tras una buena ducha (fría), recogimos las maletas y
comenzamos el viaje, no tardamos ni dos horas en llegar a aquel pueblecito
perdido en mitad del monte. Según me había informado era un pueblo abandonado
donde habían reconstruido un par de casa rurales para el turismo de la época
estival. Una de ellas permanecía cerrada en aquellas fechas y la otra
evidentemente debía ser la nuestra, "La Forca".

Nos plantamos ante el portón de un precioso caserío
restaurado, llame al timbre mientras un escalofrío me recorría el cuerpo, se
abrió la portezuela de la mirilla y la sonriente cara de Ana relajo mi
inquietud.

"Hola Juan, Mari, pasad", abrió la puerta y dejo a la
vista su cuerpo desnudo que ya había visto y disfrutado, disfrutado…,
otras veces. Me estampo un beso en los labios y después repitió la acción
con mi mujer, deteniéndose mas en ella.

"¿Llegamos tarde?, lo siento, no pude salir antes del
trabajo" dije sin poder apartar la vista de sus ojazos

"¡No!, tranquilos, sois los penúltimos" dijo mientras
cerraba la puerta tras nosotros, "Recordáis a mi marido Luis". Estaba
detrás de un mostrador completamente desnudo con cara sonriente. Ambos le
saludamos.

"Ya estáis desnudos ", dije sonriente.

"Si, y vosotros lo vais a estar pronto, normas de la
casa, recordáis lo que ponía en el la carta ¿verdad?, pues esta es la
primera norma, solo se permite el desnudo o lencería desde el mismo
momento en que crucéis el hall, así que tenéis que desnudaros aquí mismo"

"Joder si que empieza esto fuerte, ¿no?", exclame
irónicamente.

"Haz caso", me dijo Mari mientras me propinaba un
cachete en le culo poniendo cara de golosa, "¿y que mas reglillas hay por
ahí?".

"La segunda es que escojáis una papeleta, porque no
vais a dormir juntitos esta noche" dijo Luis con voz picara mientras
señalaba dos urnas con las inscripciones "mujeres" y "hombres".

La idea no me cayo muy en gracia, sin embargo tras
pensarlo unos segundos…, mi mujer ya había pasado alguna noche "fuera" y
no era el momento de tener una mente estrecha sino todo lo contrario. Ambos
nos desnudamos hasta quedar en ropa interior ante los ojos de nuestros
anfitriones y por fin pude ver el modelito que mi mujer había estado
ocultando con tanto celo, un corsé negro ciñendo su cintura, el cual
terminaba en una copas donde se apoyaban sus enormes pechos que quedaban
cubiertos apenas por debajo de la mitad, le acompañaba un escueto tanga que
dejaba adivinar un coño rasurado y a los lados dos preciosas medias sujetas
por las ligas que bajaban del corsé, ¡me la hubiera comido allí mismo!

"No pongas esa cara de bobo, que ya tendrás tu parte",
me dijo dejándome cortado, "Bueno, me ha tocado la 8", dijo cogiendo una
papeleta de la urna de hombres.

Estaba lanzadisima , me estaba impresionando; Yo también
escogí y obtuve la 12, Ana me tomo de la mano y se ofreció a acompañarnos,
bajamos unas escaleras y llegamos a un pasillo donde estaban la
habitaciones, creí escuchar algunos jadeos saliendo de la 4 lo cual me hizo
sonreír inconscientemente.

"Bueno, esta es la tuya ", dijo Ana llegando a la 8.
"Pasa sin llamar, no te preocupes, todavía no ha llegado tu compañero de
cuarto".

Mi mujer me dio un beso con lengua "hasta luego" y se
metió dentro.

"Tu ven conmigo" dijo estirando Ana estirando de mi
mano hasta la puerta doce, "esta es la tuya" dijo mientras me besaba el
cuello y me acariciaba el paquete ligeramente, "y tu si que tienes
compañía aquí dentro", me dio una palmada en el culo y se fue por el
pasillo dejándome con el corazón en un puño delante de la puerta.

Comencé a sentir una excitación que me provoco una
erección que apenas sujetaba mi slip, mierda…, esto para ayudar a lo tenso
y morboso de la situación.

"Se puede", dije tímidamente mientras llamaba a la
puerta

"Adelante" respondió una voz femenina.

Abrí lentamente la puerta y pase dentro, del baño
sonriente salía una bella mujer que ya había visto alguna vez en el local de
Zaragoza, siempre me había atraído aunque jamas había disfrutado de su
compañía, era una mujer de unos 50 años muy bien conservada, morena de ojos
grandes y marrones, superaba ligeramente mi estatura al igual que mi mujer.
Comencé a descender mi mirada desde su pelo corto recorriendo todo su cuerpo
en unos segundos eternos, lucia un precioso sujetador de encaje blanco que
transparentaban dos pezones bordeados por unas amplias aureolas oscuras, si
bien no eran unos grandes pechos se intuían duros y ligeramente caídos hacia
arriba, extraña condición para una mujer de su edad.

Su vientre al igual que sus piernas se conservaba
magníficamente, bronceado por el sol ,hacia resaltar unas braguitas de
encaje bajitas de cintura. Dos zapatos de tacón alto terminaban una faena
que prometía ser larga y placentera.

Cuando recupere la mirada me encontré con unos ojos que
tampoco habían perdido el tiempo concentrándose con descaro en mi erecto
paquete.

"Hola me llamo Laura", dijo rompiendo el momento, "Así
que tu vas a ser mi compañero, encantada"

"Si, soy Juan" balbucee, mientras ella se acercaba a
darme un beso.

Al contacto de su piel todo mi cuerpo se estremeció, me
abrazo ligeramente y yo de modo tímido le correspondí disfrutando unos
breves instantes de sus labios. Olía de un modo delicioso, embriagador. Todo
aquello era tan raro, era una especie de encerrona con altas dosis de morbo
y sin embargo me volvía a sentir con la timidez e inocencia de un
adolescente en su primer encuentro con el otro sexo.

"¿Nos hemos visto antes verdad?, vas mucho por +d2"
comente mientras me separaba de ella y recogía mi maleta

"Bueno, siempre que mi marido José y yo podemos", dijo
mientras se sentaba en la cama observándome, "yo también creo recordarte a
ti y a tu mujer, ¿es una rubia y alta verdad?.

"Si, esa es" dije mientras depositaba la poca ropa que
iba a necesitar en la balda del armario.

"Alguna vez hemos estado tentados de acercarnos a
vosotros, pero…, parecéis muy jóvenes". Se había tendido en la cama y
mirándome jugueteaba con una carta sin parar.

"Bueno, Mari tiene 28 y yo 29, ¿te supone eso un
problema?" dije con voz cordial mientras me sentaba en la cama.

"No, nuestro miedo era mas porque lo supusiese para
vosotros"

"A nosotros", dije sonriendo, "todo lo contrario, las
mujeres mayores que yo siempre han sido mi debilidad.

"Eso me encanta" dijo mientras me propinaba un beso
apasionado

Esto supero a todo, acabo de cortar o mas bien calentar
el hielo inicial que llenaba la habitación. Rodeándola con los brazos
disfrute de sus labios y poco a poco nuestras lenguas empezaron a
encontrarse, comenzando el jugueteo de manos que discurría por nuestros
cuerpos. No tardo mucho en descender una de sus manos hasta mi slip, palpo y
recorrió sobre la tela toda la longitud de mi pene, levanto ligeramente la
goma, el guerrero harto de mantenerse aprisionado y en continua erección
salto como un resorte dejando a la vista el capullo enrojecido, golosamente
lo observo separándome de sus labios y comenzó un jugueteo tortuoso con sus
dedos, acariciaba el frenillo con tal delicadeza que me obligaba a
retorcerme de placer. Ya no necesitaba mas, el momento, el morbo desde que
entre en la casa, el cuerpo de Ana, mi mujer desnuda en manos de otro,
Laura, era demasiado, mas de lo que podía aguantar, me venia.

"Me corro, para.., me corro", suplicaba arqueando la
espalda, "para…".

Se deslizo entre mis brazos y el contacto de sus labios
con mi glande supuso mi descarga irremediable, trago todo el liquido espeso
que inundo su boca paladeando con deleite el fruto de su trabajo.

"Gracias cariño", dijo tras darme un breve beso en los
labios y sonriendo pícaramente añadió, "pero espero que mas tarde me des
un servicio mas largo que este"

"Perdona es que…"

"No te preocupes" dijo interrumpiéndome, "no es un
reproche, lo entiendo, ¿es la primera vez que acudís a un a fiesta como
esta?"

"Si"

"Lo imaginaba, yo la primera vez tuve un orgasmo en el
momento en el que mi pareja de aquel día puso sus labios sobre mis tetas,
humm, aun lo recuerdo" dijo mordiéndose el labio inferior "era como yo
ahora, una persona madura, aquel día Sergio fue para mi lo que hoy yo he
sido para ti", me beso en la frente mientras pasaba su mano por mi pene
semierecto acariciándolo; continuo "se lo que es, te pegas la semana
anterior excitado, continuamente excitado, y el día que llega la fiesta
estas que explotas" dijo riendo, "pero queda mucho fin de semana".

"Eso espero"

"¿Quieres saber que sorpresas nos han preparado esta
vez?" dijo mientras cogía de la mesilla la carta con la que antes había
estado jugueteando.

"¿Qué es eso?", pregunte intrigado.

"En cada fiesta los pillos de +d2 preparan una serie de
juegos para cada noche y te dejan unas reglas explicando que hacer, tiene
su gracia, ¿la abrimos?"

"Claro", me moría de curiosidad.

Laura se recostó sobre mi y abrió el sobre, esto fue lo
que encontramos:

Querida parejita:

Bueno esto ya ha comenzado y supongo que ya os conocéis
"mejor", os comentare a continuación cual es la idea para este fin de
semana, en primer lugar quiero comentaros que todas las personas que se
encuentran hoy bajo este techo son bisexuales o tienen tendencias bisex
que le llevan a serlo, de ahí que se eliminen los miedos y se habrán los
sentidos. En segundo lugar hemos dispuesto ha vuestra disposición una
serie de juguetes que deberéis utilizar, en la mesilla derecha de vuestra
cama deberéis encontrar:


1 Cono anal

1 juego de bolas chinas vaginales

1 juego de bolas chinas anales.


La cena se servirá a las diez en el comedor, es
obligatorio el uso de lencería como única indumentaria y los tres
juguetes, los tres, deberán ser utilizados por cada pareja a lo largo de
la cena.

Un saludo. Besitos. Ana y Luis.


PD: Aconsejamos por motivos de higiene que se realice
una limpieza interna antes de utilizar los juguetes .



No acababa de entender todo aquello e imagino que mi
mirada perpleja alerto a mi dulce acompañante.

"¿Que pasa?, ¿no te gusta la idea?" sonrío, "Pues yo
creo que es original, cada vez se les ocurre algo nuevo" se levanto
abriendo la mesilla y saco los tres instrumentos, una tira de bolas
anales, una de bolas vaginales y el cono, un cono de unos 12 o13
centímetros, no muy ancho.

"No lo entiendo, perdona, pero soy nuevo en estas
movidas y sí…,sí, todo lo que sea disfrutar me atrae, explícame.."

"Bueno como ves hay tres juguetes, hay que llevarlos
puestos a la cena así que…, ¿tu eres bisex no?, pregunto mientras
jugueteaba con las bolas.

"Bueno…, si, me han penetrado un par de veces pero no
tengo mucha experiencia…", conteste tímidamente.

"Entonces no creo que quieras las bolas vaginales,
aunque se de mas de un tío que esta noche las llevara puestas en la cena",
rió, "entonces te dejo elegir, ¿qué prefieres ponerte, las anales o el
cono" dijo mientras sujetaba un objeto en cada mano.

"Elige tu, aunque hace mucho que no me dilatan el ano"

"No te preocupes, esta noche seguro que alguien te lo
dilata del todo", me dio una palmada en el culo y dijo carcageandose, "Y
te gustará pillín".

Yo también me reí, me atraía la idea y el juego me
parecía un buen comienzo

"Entonces…", dijo pensativa, "te vas a estrenar con
el cono", me lo tiro después de darle un lengí¼etazo lascivo, "¿pasas tu
primero a lavarte por dentro o paso yo?".

¿Por dentro?

"Claro, no querrás ir manchando por ahí esta noche?

"Te pareceré estúpido pero no lo he hecho nunca, en fin
, me imagino a que te refieres, pero…, las veces que me han penetrado
fue sin prepararlo y…., si algo manche, aunque no le di mucha
importancia"

"Pues yo si se la doy" dijo imperativamente, "Anda
quítate de una vez ese slip y pasa pal baño que yo te ayudo", me levante y
desnudándome por completo me dirigí al baño, la pasar por su lado me dio
una palmada en el culo diciéndome, "Ponte en el bidé y vete lavando bien
el culo y la polla mientras preparo esto"

Yo me senté y comencé a lavarme observando sus
movimientos, comenzó a desenroscar la pera de la ducha y después comenzó a
lavar bien con jabón la junta y parte de la manguera de goma.

"Esto cada uno lo hace a su manera, yo pienso que como
mejor se hace es así", dejo la manguera y se dirigió a su neceser, saco un
bote de crema diciendo, "ven aquí pimpollo, apóyate en le lavabo abriendo
bien las piernas"

Me coloque con los codos sobre el lavabo, con el culo en
pompa, dispuesto a sus artes, me levanto un pierna poniéndola sobre el lado
de la bañera, dejando mi culo bien expuesto, unto el dedo en crema y comenzó
a pasarlo por mi ano, estaba fría lo que me hizo encoger el culo.

"Vamos, no seas quejica, a mi marido esto le encanta,
creo que le gusta mas que follarme al muy cabrón" mientras hablaba ya
tenia mi culo bien untado y uno de sus dedos se escapaba adelante y atrás
por mi esfínter.

"Ahhh..", no pude evitar emitir un suspiro.

"Venga goloso, no te preocupes que luego tendremos
tiempo para eso", me propino otra de esas palmadas a las que parece le
había tomado el gusto, "ven siéntate aquí", dijo señalándome el borde de
la bañera.

Me senté como ella me dijo, con las piernas medio
separadas y el borde la bañera a la altura de la mitad de mis muslos,
dejando mi culo disponible, tomo la manguera, y dejo salir el agua, cuando
alcanzo una temperatura agradable y un flujo no muy abundante la unto por
fuera con un poquito de crema.

"Te la voy a meter por el culo, cuando este dentro
aprietas el esfínter para que no salga nada de acuerdo"

Acto seguido, en un movimiento rápido tenia metida
aquella goma en el ano, me dolió al entrar pero luego se deslizaba
suavemente por mi interior inundándome por dentro. No tarde en notar la
sensación de hinchazón.

"Bien cuando no puedas aguantar mas, sacas rápido la
goma y te sientas en el water, ya sabes lo que has de hacer, repítelo
hasta que estés limpio, te dejo la crema", me dio un beso y cuando salía
del baño dijo," déjalo todo bien limpio cuando acabes que luego me toca a
mi".

Tuve que repetir tres veces mas el mecanismo hasta
encontrarme limpio por dentro. Deje todo limpio y la invite a pasar.

"¿Me dejaras hacer a mi los preliminares no?", dije con
cara tierna e infantil, "he sido un chico bueno"

"Te lo has ganado", dijo siguiendome el juego.

Me arrodille ante ella y le fui retirando esas diminutas
bragas que tanto me habían atraído, dejando al descubierto un precioso coño
rasurado, a excepción de un pequeño triángulo en su parte superior. Abrió
ligeramente sus piernas para mostrarme todo su esplendor, acerque mis dedos
separando ligeramente unos labios mayores abultados, estaba húmeda de la
escenita en la cama y sus flujos aun emitían ese olor fuerte y
característico. En la coronación un clítoris sobresalía bastante para no ser
un momento de gran excitación, pase ligeramente mi dedo por el y ella me dio
un manotazo.

"Eso aun no", dijo señalando el bote de crema, estaba
claro quien mandaba en esta relación," ahora haz tu trabajo".

Se apoyo igual que yo dejándome a la vista su precioso
culo, observe su aureola ensanchada, sabia que los juegos anales no eran
nuevos para Laura pero ahora empezaba a sospechar que era una experta. Dos
dedos se colaron sin dificultad tras embadurnar su ano con crema, los
deslice aumentando el ritmo hasta encontrar algún jadeo por su parte, iba a
dirigir mi boca a su rajita cuando de nuevo me paro.

"Después vicioso, ahora déjame sola".

"No, quiero ser yo quien te introduzca la goma".

"Esta bien pero luego te vas"

Se trago medio metro de manguera sin forzar y me obligo a
dejarla sola. Salí al cuarto y espere impaciente su reaparición en escena.

Regreso desnuda y sonriente a mis brazos

"Bueno, ahora tu me pones lo mío y yo te pongo lo tuyo"

"¿Y me voy a ir a cenar sin haberte probado? "
replique.

"Esta bien, tu ganas, pero solo mi coño que sino luego
no siento las bolitas en mi culo", dijo, "túmbate y meteme primero esas y
así evitamos tentaciones".

Respondí inmediatamente cumpliendo sus ordenes, ágilmente
se subió sobre mi en un magnifico 69 que dejaba a mi alcance lo que antes me
había sido negado, comencé a recorrer su hendidura con mi lengua paladeando
su sabor y poco a poco fui recorriendo todos sus pliegues, los jadeos no
tardaron en llegar, suyos y míos, ya que mi miembro estaba siendo rodeado de
caricias por una lengua hábil como ninguna, recorría toda su extensión
centrándose de vez en cuando en el glande para volver a descender después
hasta su base. Cuando percibí sus primeros jugos en mi boca decidí acércame
a ese clítoris prominente que tanto me había gustado, me centre en él,
lamiéndolo, succionándolo, disfrutando de cada convulsión que producía en
Laura. Decidí introducir entonces uno de mis dedos al que no tardo en seguir
otro mas, no podía parar de juguetear con mi lengua en aquel clítoris, le di
descanso para recorrer su ano y así lubricar aquella entrada, no hay que
olvidar que mi objetivo era introducir las bolitas en su precioso culo, poco
a poco mi lengua se fue haciendo paso y decidí insertar la primera,
desapareció como un resorte sin tan siquiera empujarla, tras esta todas las
demás fueron desapareciendo. Sus jadeos se sucedían y yo seguía recorriendo
su raja como un hambriento en busca de alimento, por fin un grito anuncio su
orgasmo y durante unos segundos su cuerpo permaneció en calma, calma que
precedió a mi tormenta, paso mis piernas por detrás de sus brazos, dejando
mi culo abierto y disponible, su lengua recorrió, succiono y se adentro en
mi ano suavizando las paredes de mi esfínter

"Toma métemelo en el coño para que se lubrique", dijo
mientras me acercaba el cono.

Se lo metí de un golpe extrayéndole un gemido, repetí la
operación varias veces mientras ella seguía comiéndome el culo hasta que me
lo pidió, "Dame", coloco la punta en mi agujero y poco a poco lo fue
introduciendo hasta que llego a su base. Se retiro y casi sin darme tiempo
coloco su raja sobre mi polla, hundiéndosela de un golpe, estaba de espaldas
a mi inclinándose hacia mis pies para aumentar el rozamiento, no se el
tiempo que estuvo cabalgando, solo se que a mi me supuso eternidades sujetar
el orgasmo mientras su coño abierto se mostraba ante mi engullendo mi polla,
no pude mas y descargue toda mi leche en su interior. Creo que Laura también
llego al clímax ya que esta vez no hubo reproche alguno, solo un beso con
lengua que termino de quitarme la poca respiración que entonces me quedaba.
Descansamos unos minutos abrazados como una pareja.

"Vienes a la ducha", dijo, "no querrás ir sudado a la
cena, además aun me tienes que poner otras bolitas", dijo pícaramente.

La ducha se sucedió entre morreos, juegos de manos y
otras licencias para acabar insertándole en su precioso coño aquellas bolas
de un tamaño nada despreciable. Nos secamos mutuamente y ella se quede en el
baño "poniendose guapa", me dijo. Yo me puse el tanga para la ocasión y
espere a que mi bella acompañante saliera del baño para ir a la cena.

 

 

 

FIN DE LA PRIMERA PARTE

 

Si quieren leer mas o simplemente les ha gustado espero
sus comentarios a los que prometo responder en:


POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Una pareja descubre los placeres de pertenecer al circulo intimo de amigos de un pub liberal en un morboso encuentro tintado de orgía.

Regreso a la casa del placer (1)

Regreso a la casa del placer (1) (14)

Dedicado a todas y todos aquellos que me dijisteis que los 5
capítulos de "A quién la suerte se la dé" les han sabido a poco. Ya sabéis
aquello de que "nunca segundas partes fueron buenas", de modo que es posible que
esta nueva serie os aburra. Lo único que puedo prometeros es que me esforzaré, y
espero con esta excitaros también, aunque sólo sea un poquito. Una advertencia:
seguramente haré de cuando en cuando referencias a la serie original, no puedo
evitarlo. Como sería insufrible que volviera a explicar todo a cada paso,
quienes no la hayáis leído, hacedlo antes de continuar con ésta. ¡Hasta luego!.

Un año después, solo muy de tarde en tarde me acordaba de los
momentos vividos en aquella casa, el día que conocí a Marina. Después de que
Marina y yo nos despidiéramos "a la francesa" (o sea que nos marchamos sin
decirle nada a nadie) no esperaba ninguna nueva invitación, que de hecho no se
produjo.

A los cinco meses de aquello, recibí una nueva llamada de
Toño. Curiosamente, esta vez no quería nada de mí: me dijo que Helena estaba
embarazada «¡pobre diablo!, a saber quién es el padre -pensé-». Pero por
supuesto no le dije nada. El no se refirió en ningún momento a las fiestas de
Piluca y Juan, y yo tampoco saqué el tema.

¿Qué fue de Marina?, os preguntaréis. Bueno, vivimos unos
meses de caliente relación. Al principio, saltaban chispas cada vez que nos
encontrábamos, y unos minutos después estábamos follando como locos en el sofá,
en el suelo, donde se terciaba. Es difícil que vuelva a tropezarme con una mujer
tan ardiente e insaciable, además de bonita y cariñosa.

Tengo que haceros una confesión: creo que llegué a enamorarme
de ella. Pero un tiempo después, se fue distanciando poco a poco, hasta que un
buen día, después de casi tres semanas sin vernos, me citó en una cafetería. Yo
ya me malicié algo, porque siempre nos habíamos visto en su casa o en la mía, y
efectivamente, era lo que pensaba: "tú me gustas mucho, lo he pasado muy bien a
tu lado, pero en esta etapa de mi vida necesito algo de seguridad, y he
encontrado a un hombre mayor que yo, bien situado, que me quiere, bla, bla,
bla"…. La vieja historia.

Como soy un poco Quijote, le pregunté si cambiaría su
decisión en algo el que yo le pidiera que se casara conmigo. Bueno, para ser
sincero me salió así, sin pensarlo, aunque no estaba nada seguro de querer pasar
todavía por el Juzgado. Ella lo tenía muy claro. Me besó la punta de la nariz,
con una sonrisa velada:

– Eres un cielo, Alex. De veras, me gustas mucho, pero creo
que el matrimonio debe basarse en algo más que en muy buen sexo.

«Sí, en una muy buena cuenta corriente -pensé-».

Al final, ella me ofreció "echar el último polvo", en
recuerdo de los buenos tiempos. Yo estaba como tristón, y ni me empalmé con la
idea. Como no quería prolongar aquello, le dije que no, gracias. Nos despedimos
con un beso.

No he vuelto a verla.

 

Bueno, alegremos la cara, que no es esto lo que iba a
contaros.

El invierno y la primavera siguientes se me pasaron como en
un vuelo. Y de nuevo llegó el verano, y empecé a hacer planes para las
vacaciones. Por entonces, yo estaba saliendo con Norma, y la cosa más o menos
funcionaba, pero la chica me había dejado claro que no quería comprometerse, y
que "nada de exclusivas". Y efectivamente, de vez en cuando, insinuaba con
medias palabras, a la vuelta de uno de sus viajes, que había estado con otro
hombre.

Constituía un buen arreglo, que me permitió cicatrizar la
llaga de Marina. Ella viajaba bastante por su profesión, pero en el tiempo que
pasaba en su casa, nos veíamos casi todos los fines de semana. Era buena en la
cama, si bien no podía dejar de compararla. No se entregaba completamente, había
siempre como una reserva. En fin, que no era lo mismo que con la otra.

Me atrajo desde el principio su cabello pelirrojo, herencia
de su abuelo irlandés al parecer, como sus ojos intensamente verdes. Y después
de la primera noche con ella, estaba obsesionado por el camino llameante entre
sus piernas, depilado en las ingles, y no demasiado abundante. Tenía un cuerpo
precioso, producto de que cuidaba su dieta, y del ejercicio que había cuando no
estaba viajando, y una cara pícara y muy atractiva.

Fue ella la que empezó. Una noche, estábamos tendidos en la
cama "después de". No sé como, sacó el tema del intercambio de parejas, y yo le
narré mi experiencia en la casa de Piluca y Juan, sin, por supuesto, contarle mi
historia posterior con Marina. Para cuando estaba yo explicándole lo de Rosanne
desnuda sobre la mesa, abierta de piernas, y las bocas de todos los varones
sobre su cuerpo, advertí extraños movimientos. Retiré la sábana que nos cubría,
para contemplar cómo su mano resbalaba sobre la lava de su vulva, increíblemente
mojada.

Bien, la narración se interrumpió en ese punto, porque tenía
otro "negocio" del que ocuparme. Una vez concluido, volvimos a hablar de ello:

– ¡Te ha excitado mi relato!.

– Los hombres creéis que sólo vosotros tenéis fantasías. Yo
he soñado algunas veces encontrarme en la misma situación que tu francesita, con
varios varones a mi disposición, lamiéndome y besándome por todo el cuerpo, y
eso me pone a mil, como hace un rato.

– Eso lo dices ahora, pero si te encontraras en la tesitura,
seguro que te echarías atrás -repliqué yo escéptico-.

Ella frunció los labios en un gesto voluntarioso que me era
familiar.

– Pruébame. Si tienes redaños, invítame a una de esas
fiestas.

– No lo dices en serio…

– Bueno, hay una forma de comprobarlo: llévame contigo, y
sabrás si soy o no capaz.

 

Aunque Toño me dio el teléfono de Juan, yo lo estuve pensando
muchos días. Había sido descortés con esa gente, no había vuelto a verles desde
entonces, y además yo apenas les conocía, y si me invitaron fue por el problema
de que Marina estaba desparejada. Total, que lo dejé correr, a pesar de que la
sola idea de volver me producía calambres en el bajo vientre (o sea, en los
testículos, más que nada).

 

 

Decía que había llegado el verano, y que estaba pensando en
las vacaciones. Bueno, pues un día me acerqué a unos grandes almacenes a
comprarme un par de bañadores, entre otras cosas.

Pero entre esto y aquello, era casi la 1:30 p.m. cuando
llegué, por lo que me fui derecho a la cafetería a tomar algo primero de todo.
Piluca me vio antes que yo a ella. Estaba sola en una de las pequeñas mesitas
para dos personas. Otra vez, me admiré de su imagen, y me quedé embobado
mirándola. Veréis, yo sabía por Toño que debía rondar los 43, pero aparentaba 10
menos. Y, de seguro, muchas chicas por debajo de los 33 que representaba no se
habrían atrevido con aquel escote. Era como una gran "V" que llegaba hasta poco
más arriba del ombligo, y que permitía contemplar una porción regular de sus
pechos redondos y altos, firmes sin necesidad de sujetador, que claramente no
podía llevar.

"Operados", diréis las chicas. Sin hacer de menos a nadie,
unas tetas de 10.000$, firmes y altas, son tan gratas al tacto y al paladar como
si fueran naturales. O más, en según que casos.

Pareció alegrarse mucho de verme, y me lo demostró con un
beso en la boca "con lengua", a la vista de todo el mundo, que me dejó
cortadísimo. ¡Ja, ja, ja!. Había un pobre señor en la mesa de al lado, al que se
le enrojeció la calva, y que no dejó en todo el rato que estuvimos allí de
secarse el cuello con el pañuelo.

– ¿Esperas a Juan? -pregunté-.

Ella bajó un poco la voz:

– No, estoy sola. El cabrón de Juan me ha pedido permiso para
irse de crucero con una chica de 19 que conoció. Así que debe estar por el
Caribe, tomando ron con coco o lo que sea, y follándose a su "yogurcito".

Aunque yo ya tenía barruntos de cómo se las gastaban, me
quedé con la boca abierta. Ella se echó a reír, y puso una de sus cuidadas manos
sobre la mía:

– ¿Te he escandalizado?. Mira, no nos juzgues. Llevamos ya…
bueno, mucho tiempo casados, y hace rato que decidimos prescindir de prejuicios,
aunque no por eso nos hayamos dejado de querer. Para que lo entiendas,
-continuó-, si Juan me pidiera que no volviera a mirar a otro hombre, no lo
dudaría ni un instante. Pero la cosa no funciona así entre nosotros. Tenemos
buen sexo cuando nos apetece, pero si él o yo queremos echar "una cana al aire",
pues nos lo decimos, y ya. O nos lo montamos en casa con otras parejas, como has
tenido ocasión de comprobar.

Efectivamente. Y el recuerdo de la "iniciación" de Rosanne
por Juan, mientras Piluca se beneficiaba al novio de la chica en el dormitorio
conyugal, consiguió producirme una erección de inmediato. Sobre todo, porque con
él vino a mi mente la conversación con Norma.

Bueno, para no alargarme, ambos picoteamos unas ensaladas y
un bistec, charlando animadamente. Con el café, Piluca me propuso que, en lugar
de comprarme uno de los horteras bañadores que vendían allí, la acompañara a una
tienda exclusiva que conocía, donde vendían ropa para ambos sexos. Pensé en mi
pobre VISA oro, tan tranquila en mi cartera, ignorante de lo que se le venía
encima…

Y allí fuimos. Nos atendió una dependienta, en torno a los
veintipocos -pensé-. Guapa, bien maquillada, y con un cuerpo que quitaba el
hipo. Pilu, que quería elegir un traje de noche, estuvo mirando y remirando todo
lo que la chica le ofreció. Finalmente, escogió un elegante vestido negro largo
hasta los pies, con tirantes, no demasiado escotado por delante, pero con muy
poca tela en la espalda, y otro rojo burdeos, corto, con dos cintitas como
hombreras, y que tenía encajes transparentes en toda la pechera (menos dos
parches opacos estratégicamente situados, no sé si me entendéis).

Los probadores, tres, estaban situados en un pasillo al que
se accedía desde una puerta al fondo de la tienda, y eran de esos que sólo
tienen una cortina. Pilu desapareció tras la puerta con los dos vestidos:

– Mientras me los pruebo, la dependienta te puede enseñar
bañadores…

Pero la chica no tuvo ocasión de mostrarme ninguno. Mientras
ponía sobre un pequeño mostrador algunas cajas, la cabeza de Piluca asomó por la
puerta por la que acababa de salir:

– Alex, amor, ¿te importaría echarme una mano?. Se me ha
atascado el cierre de la falda…

La chica me dirigió una media sonrisa irónica, pero luego
siguió revolviendo las cajas, con seriedad profesional. Seguro que pensó que yo
era un gigoló.

Tras la puerta, Pilu estaba desnuda de cintura arriba. Me
quedé cortadísimo.

– Oye, a mi no me importa, pero ¿qué pensarán las empleadas?.

Se encogió de hombros, con lo que sus firmes pechos se
elevaron de forma muy sugerente:

– ¡Bah!, ya me conocen de tiempo. Además, el beneficio de un
solo vestido que les compro, de seguro da para el sueldo de medio año de una de
ellas.

Pero a partir de ese momento, habló casi en susurros.

Lo del cierre no era una excusa. La cremallera estaba
efectivamente atascada. Con una erección que empezaba ya a ser visible, luché
unos segundos con ella, hasta que cedió. Lo que no había previsto es que ella no
estaba sujetando la prenda, así que en cuanto la solté, la falda se fue al
suelo, y Piluca quedó "vestida" solo con unas braguitas que eran como un pequeño
pantaloncito de encaje negro, tan corto por abajo, que dejaba ver el final de
sus firmes y bien formadas nalgas. Ella no pareció siquiera advertir que estaba
semidesnuda. Se puso el vestido negro sobre la parte delantera, frente al
espejo. Yo había iniciado ya una discreta retirada, pero me lo impidió su voz:

– ¿Qué tal me queda?.

– Estás preciosa, como siempre. (Y era sincero, de veras).

Hizo un mohín.

– Lo que sucede es que el elástico de las braguitas,
seguramente se notará a través de esta tela tan fina…

Me entregó el vestido y, vuelta de espaldas a mí, se bajó
lentamente la prenda interior. Y mientras lo hacía, su reflejo en el espejo me
mostró que estaba pendiente de mis gestos. Cuando estuvo en los tobillos, se
inclinó para quitársela, con lo que tuve una caliente panorámica de su sexo
rasurado, visto entre la parte trasera de sus muslos.

No podía ni moverme, temiendo que de un momento a otro
entrara la empleada, y nos "pillara" en una situación tan comprometida. Pero
ella aparentaba absoluta tranquilidad. Me puso las bragas en la mano libre, y
tomó el vestido, deslizándolo por su cabeza. Subió la cremallera, a su espalda,
y luego se volvió:

– ¿Y ahora?.

Le quedaba espectacular. Pero debió advertir mi gesto. Me
acarició la mejilla:

– Te has puesto muy colorado, cariño. Se diría que nunca
antes me habías visto desnuda…

(No allí, no en un lugar público, no cuando cualquiera podría
entrar y sorprendernos -pensé-).

Para acabar de arreglarlo, un discreto toque con los nudillos
en el panel que separaba dos de los probadores, y la dependienta acabó de
descorrer la cortina (que, para mi horror, no había estado completamente cerrada
en ningún momento) y entró, aparentemente indiferente:

– ¿Qué tal le sienta?.

Piluca se pasó las manos por los senos, deslizándolas hacia
abajo hasta la cintura.

– Bien en general, pero, ¿no dirías que me está algo holgado
en los pechos?.

(¡Tierra trágame!. La chica estaba mirando las braguitas que
seguían en mi mano). Las escondí, tarde, a mi espalda.

– Quizá… podría probarse una talla menos. Creo que le iría
mejor.

– Puede que sí. -Detuvo a la chica, que iba a salir-. No,
espera preciosa, llévate este vestido.

¡Y se lo quitó con absoluta tranquilidad, quedando
completamente desnuda sin pestañear!. Lo más curioso es que la dependienta
tampoco pareció "cortada" lo más mínimo. Eso sí, cuando al fin salió, me dirigió
otra de "aquellas" miradas de malicia.

Cuando nos quedamos solos, Norma se echó a reír.

– ¡Si te vieras!. Estas encarnado como un tomate.

– Oye, es que es muy fuerte…

Hice intención de correr la cortina, pero ella me lo impidió.
Se acercó mucho a mí:

– Déjala abierta. Me da un montón de morbo la idea de que
cualquiera pueda verme así en un lugar público -susurró-.

(Bien, pues si a ella no le importaba… Total, yo
probablemente no iba a volver por allí).

A los pocos segundos, apareció la chica con el otro vestido.
Enarcó un poco las cejas al ver que Pí®luca seguía completamente desnuda, pero no
pareció demasiado afectada por ello. Para mi confusión, no hizo ni intención de
cerrar la cortina, ni de marcharse, mientras Piluca se lo probaba. Esta,
adelantó los pechos hacia mí, con clara intención de aumentar mi sofoco:

– ¿Y ahora?.

Efectivamente, era un acierto. Sus redondos senos resaltaban
ceñidos por la liviana tela, y se ajustaba a sus caderas como un guante.

– Creo que me lo llevaré -decidió-. Aunque me voy a probar el
otro. Mientras, puede mostrarte bañadores para que elijas, que antes no te dejé
que lo hicieras.

Agradecí la oportunidad, y huí más que salir de allí, pero
antes, pude ver de reojo que Piluca, de nuevo completamente desnuda, le
entregaba el vestido a la muchacha.

– ¿Qué tipo prefiere, de pantaloncito o "deportivo"? -me
preguntó ella al cabo de unos segundos, ante el mostrador-.

(Y tenía entre las dos manos un mínimo bañador rojo, mientras
me miraba muy seria, pero con los ojos chispeantes de malicia).

– Yo… No sé -balbuceé-.

– Quizá quieras pedir opinión a la señora…

Ya no sabía que era peor: si estar "dentro", en una situación
comprometida, o "fuera", con la chica pensando en la escenita que había
presenciado, y mostrándome tan campante algo que no sé si alcanzaría a taparme…
Bueno, en aquellos momentos, no lo ocultaría ni un pijama.

– No, -decidí-, pero no sé si esa será mi talla…

(Error, grave error. La chica bajó la mirada por debajo de mi
cintura, y TUVO que advertir el bulto delator).

– Creo que sí, que te quedará muy bien. ¿Quieres probártelo?.

(¡Joer, lo que faltaba!. En eso no había caído).

Total, que inicié de nuevo la retirada. Iba a meterme en otro
probador, pero no pude: Piluca estaba en el pasillo, con el vestido rojo burdeos
puesto.

– ¿Te gusta éste? -me preguntó-.

– Bueno, depende. Te queda muy bien, pero a mí me parece más
apropiado para cóctel, aunque no sé que idea tienes…

– Decididamente, me llevo el negro -concluyó-.

Entonces advirtió la prenda roja que apenas sobresalía de mi
puño.

– Mmmmmm, veo que ya te has decidido. ¿Por qué no te lo
pruebas?.

Y me empujó a la cabina.

Yo no sabía ya qué hacer. La cortina seguía abierta, y no me
atreví a intentar cerrarla de nuevo. Piluca se estaba desnudando otra vez. Y yo
allí, pasmado. Se volvió, después de colgar el vestido, sin hacer la más mínima
intención de vestirse:

– ¿A qué esperas?. O quizá quieres que te ayude…

(No, por favor -pensé-. Sólo faltaría eso).

Así que me quité rápidamente pantalón y slip. Piluca silbó
por lo bajo.

– Vaya. No recordaba que estuvieras tan bien dotado.

Y como el que no quiere la cosa, sopesó mi pene completamente
erecto entre sus dos manos. La dejé unos segundos, y luego empecé a ponerme el
bañador.

– Con la camisa puesta, no se verá el efecto.

Se colocó a mi espalda (yo estaba de frente al espejo) pasó
los brazos en torno a mi cuerpo, y comenzó a desabotonármela. Yo no acertaba ni
a moverme. Sentía perfectamente los senos de la mujer aplastados en mi espalda,
y su pubis apretado contra mi trasero, piel contra piel. Finalmente, el vidrio
me devolvió mi propia imagen, desnudo como vine al mundo, con la cara
completamente encarnada, y la verga en posición de "presenten", y la de Piluca
que seguía abrazada a mi cintura, bien pegadita, con mi camisa en la mano. Me
puse el bañador y, tal y como pensaba, por más que quise acomodar aquello,
sobresalían más de cinco centímetros por arriba.

(¡Hala! -diréis más de una- ¡"menos toros"!). Pues, ¡hombre!,
no es que sea un superdotado -aunque tengo lo mío- sino que aquella especie de
pañuelo rojo era muy chiquito.

Por si faltaba algo, Piluca quiso "ayudarme" a colocar lo que
sobresalía. Con absoluta tranquilidad, bajó un poco sus manos -que seguían en
torno a mi cuerpo-, separó la parte superior del elástico, y tomó mi pene,
intentando… (bueno, yo sé que ella era consciente de que no había forma de que
"aquello" cupiera, pero era una inmejorable excusa para darme un repaso, ¿no?).
Me estaba poniendo cada vez más malito.

La imagen de Piluca en el espejo, miraba con aprobación el
reflejo de la mía:

– Muy sexy, ¡me encanta!. Pero deberás tener cuidado con los
malos pensamientos…

Y se echó a reir.

Se sentó en un banco tapizado, y advertí que estaba descalza
-no recordaba que se hubiera quitado los zapatos en ningún momento anterior-.
Pero rápidamente advertí su intención, patente aunque no me estuviera mirando
con aquellos ojos de…

Y es que el asiento era muy bajo, con lo cual al sentarse con
las piernas entreabiertas, las rodillas quedaban algo altas, y su vulva
resultaba claramente expuesta a mis miradas. Ya la había visto otra vez, pero de
nuevo me sorprendió lo abultado de sus labios mayores, y la extensión de su
hendidura, que comenzaba muy arriba en su pubis, y de la que sobresalían sus
pliegues internos, de un tamaño más que regular. Tomó una de mis manos y la
dirigió a su sexo, restregándomela arriba y abajo unos instantes.

– Esta mañana me hice rasurar, pero no sé si habrá quedado
suficientemente suave…

(Como el trasero de un niño, palabra. Pero aquello me estaba
excitando enormemente, sobre todo -como ella había dicho- por lo morboso de la
situación, y en aquel momento me importaba un pimiento que entrara, no una, sino
tres dependientas). Con la mano que me quedaba libre, me bajé el bañador hasta
los tobillos, y mi verga surgió trunfante.

Ella hizo el gesto de silbar con los labios, y se la
introdujo en la boca sólo un poco, justo hasta debajo del glande. La lamió un
par de veces, y luego la soltó.

– Será mejor que nos vistamos -dijo pesarosa-. Si sigo un
momento más, creo que no podré parar…

Mientras me vestía, observé con extrañeza que la cortina
estaba "casi" cerrada, aunque quedaba una rendija (yo recordaba que estaba
completamente descorrida cuando empecé a desnudarme, y ni Piluca ni yo la
habíamos tocado después). Y se estaba moviendo, como si alguien acabara de
soltarla.

Unos minutos más tarde, de nuevo en la tienda, para mi alivio
-y el de mi tarjeta de crédito- ella dejó muy claro que cada quién pagaría su
compra. Mientras la chica obtenía la aprobación de los cargos en el terminal del
Banco, se inclinó hacia mí en plan confidencial.

– Verás -me explicó-. Sin el salido de Juan me encuentro muy
sola, así que he pensado invitar a varios amigos a pasar el fin de semana en mi
casa.

(¡Zas!. Mi polla que estaba ya en estado de semiflaccidez,
creció de nuevo imparablemente).

– Estaremos Pepe y Andrea, a los que ya conoces, otras dos
parejas muy majas que vienen por allí desde hace poco, y luego también Carlos,
mi profesor de "aerobic". En cuanto a ti, me encantaría que nos acompañaras,
pero ya conoces las reglas: solo parejas.

Me pasó un brazo alrededor de la cintura.

– Quizá tienes una chica abierta de mente y sin prejuicios
que quiera venir contigo…

¡La oportunidad que Norma me había solicitado!. Habría
saltado de contento en aquel instante. Luego, lo pensé mejor y se me enfrió un
tanto el entusiasmo.

– Sí, hay una chica, y hemos hablado del tema. Lo que no sé
es si no echará a correr a la menor.

– Pues lo sentiría de veras, porque me encantaría tenerte
entre los asistentes. Pero no sólo, cariño, sabes que eso no es posible.

– De todos modos -concluyó-. No sería la primera vez que
alguna no se presta… Bueno, tú propónselo. Aquí tienes mi tarjeta, me llamas, y
me dices cual ha sido su respuesta.

Se apretó aún más contra mí.

– Por cierto, ¿tienes algo que hacer ahora?.

Puso voz melosa:

– Había pensado en que me acompañaras a casa, tomáramos unos
cócteles, y así me ayudas con los paquetes…

De perlas. Me parecía de perlas.

 

A.V. Septiembre de 2003.

Me agradaría que me dijerais si os he aburrido, o si os ha
gustado la continuación y queréis que prosiga. Mi dirección de correo es
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO.

 

Resumen del relato:
    Reencuentro con Piluca. Nos vamos a comprar un vestido para ella y un bañador para mí, pero solo utilizamos un probador.

La segunda virginidad de mi esposa!

La segunda virginidad de mi esposa! (14)

Fantasía IV

(La segunda virginidad)

SAM: Si todos tenemos una segunda virginidad, mi esposa jamás
había tenido otra verga para disfrutar, (siempre hablábamos de la fidelidad,
pero que era esto ahora, estaba ella siéndome infiel? ¡No! Yo, al menos siento
que no!) Sin embargo su concha no había conocido otro pene más, ahora lo haría,
deseaba como la mayoría de los hombres, que fuera una verga más grande y gruesa
que la mía, al menos en mi caso la intención de compartirla era que lograra otro
tipo de goces que los esposos tal vez por la rutina no podemos dar, la emoción
de ser infiel, el "pecado", la fruta prohibida aunque ella sabía que yo sabía y
que me contaría paso a paso como sucedería y que era a él al que le entregaría
su segunda virginidad

Sonhya:

¿ Cuánto tiempo estuvimos así? no lo sé porque en cuanto
cerramos la puerta perdí la noción del tiempo, sólo sé que disfrutaba cada
segundo que estaba entre sus brazos, sentía sus labios besándome primero con
ternura y después lo sentía como desesperado, tenía de nuevo en mi boca ese
sabor dulce de sus labios, saboreaba de nuevo su saliva. Sus manos recorrían
todo mi cuerpo y yo ahora lo dejaba, que tocara todo lo que él quisiera, en esos
momentos mi cuerpo era solo suyo. En cierto momento sentí cuando bajó su mano y
la metió bajo mi falda, tocó mi tanga mientras me besaba el cuellillo sentía mi
concha muy mojada ya estaba muy lubricada ,pero no solo yo estaba caliente
porque por encima del pantalón sentí su verga parada, durísima, la tenía lista
para el encuentro de nuestros sexos, ese encuentro que hace tanto que deseábamos
tener, me pregunté que ¿cuanto tiempo faltaría para poder sentir mi vagina llena
con esa verga que imagino morena, gorda y riquísima?, no lo sé, pero lo que si
sé es que de alguna forma ya la siento y la disfruto. 

Yo hacía el intento por separarme pero a la vez no lo
deseaba, creo que a él le pasaba lo mismo, el tocarnos era una delicia y no
queríamos dejar de hacerlo, en un momento dado sentí sus dedos desabrochándome
el primer botón de mi blusa, en ese momento sentí una ola de calor que invadió
todo mi cuerpo y se anidó en mi vagina, también sentí como unas gotas de
lubricante mojaban mi tanga, todo era tan excitante, iba a ser la primera vez
que me quitaría él la ropa, la primera vez que vería mi cuerpo y lo tocaría.
Sentí la mirada de él puesta sobre mis ojos y sobre mi blusa, en el momento que
volteo a verlos sólo sonreímos y comencé a desabrochar los botones de su camisa,
lo hicimos despacio aunque teníamos prisa de liberar nuestros cuerpos de lo que
nos impedía conocernos y sentir totalmente nuestra piel. Sus manos temblaban
cada vez que desabrochaba un botón, hasta que terminó con el último y pudo
quitarme la blusa, yo hice lo mismo hasta que su camisa quedó en el suelo, junto
con mi blusa, entonces me abrazó y así abrazados como estábamos, sus manos
buscaron los broches de mi brassier, sentí como lo desabrochó y también quedó en
el suelo, mientras mi corazón se salía de mi pecho. Así abrazados como estábamos 
volvimos a besarnos mientras nuestros cuerpos estaban sintiendo el calor de
nuestros pechos, mis pezones al sentir el roce de su piel inmediatamente se
pusieron duros. Entonces él  separó su cuerpo del mío, para poder mirarme,
y tocar mi talle, deslizaba sus manos por todas partes, hasta que llegó a mis
pechos, los tocó despacio, lo escuché cuando me dijo que le gustaban mucho y le
encantaba saber que ahora los podía tocar como quisiera. Así como estábamos
semidesnudos me llevó abrazada hasta la orilla de la cama, ahí se sentó y puso
su cara en mis pechos mientras me tocaba los brazos, la espalda, yo sólo deseaba
sentir mis pezones dentro de su boca, me moría por verlo mamar mis pechos,
cuando sentí sus labios tocar mis pezones tuve una sensación muy especial, como
de una descarga eléctrica que me estremeció, sentir sus labios húmedos y ver su
lengua deslizándose fue una sensación maravillosa, no se cuanto tiempo pasó
pegado a mis pechos alimentándose de mis ganas y entregándome las suyas.

 

 

Si le contesté y comencé a bajarle el pantalón con prisa
porque deseaba ver ya salir su verga, quería saber como era, quería averiguar en
ese instante si esa verga que tantas veces acaricié en mis sueños, era igual a
como la había imaginado. En el momento en que la vi saltar de su pantalón, sentí
un estremecimiento porque estaba más rica de lo que la imaginé, era morena, muy
gorda y por cabeza tenía un hongo rosa, no podía dejar de mirarla, me encantó
verla tan dura y su cabeza brillante de tan lubricada que estaba, la toqué
despacito, era la primera caricia que le hacía, después la apreté en mi mano,
subí y bajé la piel de su verga para sentirla en toda su extensión cuando abrí
la mano estaba totalmente mojada , con mi lengua quité ese rico jugo que había
dejado en mi mano y volteé a verlo, quería saber que cara tenía, que estaba
sintiendo, pero él tenía los ojos cerrados y su cara reflejaba que estaba
disfrutando mucho. Seguí bajando el pantalón para liberar sus huevos, que
salieron para disfrutar, tocándolos, me agaché en ese momento para terminar de
bajar el pantalón, entonces cuando ya estaba el pantalón en el suelo, él levantó
los pies y sacó cada una de las piernas para quedar ahora si, totalmente
desnudos los dos. No pude evitar, en el momento en que me iba a levantar, poner
mi cara sobre ese aparato que se veía riquísimo y estaba segura que tanto placer
me iba a dar, froté mis mejillas con sus huevos, estaban  colgando tan
ricos, calientitos, me moría de ganas de llegar a su verga , pero él me levantó
rápidamente,  me abrazó y comenzó a besarme como sólo él sabe hacerlo,
nuestros cuerpos al fin estaban como siempre deseamos, desnudos, juntos,
calientes, ahora solo faltaba unir nuestros sexos, yo estaba  temblando
deseosa de sentir su verga dentro de mí, y se lo dije, él como respuesta me
recostó en la cama y me dijo que antes de entrar quería conocer el cuerpo que
siempre cojió en su imaginación, y en ese momento puso sus labios sobre mi cara
y comenzó a bajar poco a poco, yo sentía su verga moviéndose, tocando y mojando
mis piernas.

Fue bajando sus labios poco a poco, cuando llegó a mis
pezones estos ya estaban durísimos esperando su lengua, jugueteó con ellos,
primero uno mientras con su mano acariciaba el otro, después cambió, al poner su
boca en el pezón que había acariciado y siguió bajando, sentía su lengua húmeda
que iba mojando milímetro a milímetro mi piel, me encantó sentir su lengua
dentro de mi ombligo, pero más me encantó sentir que llegó hasta donde comienza
mi concha, cuando llegó ahí yo estaba lista para recibirlo, es mas, no podía
aguantar por más tiempo y se lo pedí le dije

-"Toño ven entra por favor ya, dame tu verga, quiero sentirla
hasta el fondo, tengo mucha miel para ponerla en tu palo que está durísimo"-

Sólo escuché un gemido y su cuerpo comenzó a subir y a
acomodarse  para montarme, hasta quedar la punta de su verga en la entrada
de mi concha, se acostó sobre mí y nos besamos desesperados mientras él metía su
verga, mmmmmm esto no era un sueño, era real lo que estaba pasando, su verga
estaba dentro de mí, la fue metiendo hasta llegar hasta el fondo, y comenzó a
bombear, yo sentía como mi vagina apretaba y mojaba su verga, en ese momento él
se enderezó y me levantó las piernas, las puso encima de sus hombros, y 
solo lo escuchaba decir

– "Qué rico mija, qué rico"- yo deseaba ver su cara pero no
podía abrir los ojos, era tanto el placer de sentir es verga gorda bombeándome,
sólo podía quejarme y quejarme, cuando de pronto  perdí el control,  en ese
momento llegó mi primer orgasmo, fue maravilloso sentir ese estremecimiento que
salía de mi vagina y que corría por todo mi cuerpo, verlo ahí subiendo y bajando
aumentó mas todavía la sensación de éxtasis que tenía, sentí claramente como mi
vagina se bañaba con mi jugo, y él seguía bombeando, le pedí  que lo
hiciera más rápido, más fuerte, le pedí más, más, más. En ese momento sentí
llegar el orgasmo de él, estaba bombeando como loco, y sólo lo escuchaba decir
ahhh, ahhhhh, ahhhhh, sus chorros de leche caliente bañaron por primera vez mi
cueva que ya estaba bañada, mezclamos nuestros jugos, nuestros cuerpos y
nuestros orgasmos…. fueron maravillosos…

En cuanto dejó de gozar la deliciosa sensación del orgasmo,
él se dejó caer sobre mí, yo sentía todavía latir mi vagina, era riquísimo
sentir su leche caliente dentro de mí, en cada movimiento de mi vagina él gemía
y me respondía con un movimiento de su deslechada verga, un momento más tarde,
su leche comenzó a salir de mi vagina, es algo que a mí siempre me a encantado
sentir, no me moví  dejé que saliera libre mientras él seguía dentro de mí,
poco a poco, a su verga le fue disminuyendo la erección y sentí cuando de

pronto salió de esa cueva en donde acababa de depositar su
caliente leche, me dio un beso corto y me preguntó cómo me sentía, que si había
terminado a gusto, le dije que si, que me hizo sentir un orgasmo riquísimo, y
entonces le pregunté lo mismo y me contestó que hacía muchísimo tiempo que no
sentía un orgasmo con tanta intensidad, que deseaba repetirlo y le dije que yo
también.

í‰l se acostó a un lado mío y yo me acomodé dándole la
espalda, y en ese momento se volteó hacia mí, pegando su cuerpo al mío, sentía
su verga todavía un poquito dura, pero sabia que había que esperar un tiempo
para que terminara de relajarse y entonces comenzar de nuevo el delicioso
proceso de calentamiento y preparación para continuar con el tiempo de placer
que se nos estaba regalando. Así nos quedamos dormidos, abrazados, no sé por
cuanto tiempo.

 

Resumen del relato:
    Oír como me narrabas como él invadia tu intimidad con su herramienta y como te hacía estremecer era un placer…