Category Archives: Hetero: Infidelidad

Hetero: Infidelidad

La compra

La compra (28)

Como cada sábado por la mañana,
mi marido y yo fuimos a hacer la compra semanal a un gran supermercado, se agotan
las existencias y tenemos que cargar para el resto de la semana.
Hacía un día espléndido, despejado con un sol radiante
y bastante calor, así que decidí ponerme un ligero vestido estampado
y unas zapatillas blancas.

Entramos en el centro y empezamos a recorrer
los pasillos con el fin de coger todo aquello que nos faltaba en casa, verduras,
legumbres, leche, refrescos, etc. En uno de los pasillos estaban reponiendo
arroz y pasta, lo hacía un muchacho joven, de unos 18 o 19 años,
alto y fuerte, moreno de cabello y tez, ojos claros, muy guapo, las niñas
que iban con sus madres no paraban de contonearse por delate intentando captar
la atención de aquel joven, la mayoría de las veces sin éxito.

Después de un carro lleno de enseres
y víveres, mi marido y yo fuimos a la cafetería, a tomar un merecido
café como premio a nuestra hazaña semanal. Yo no me quitaba de
la cabeza a aquel joven, cogiendo cajas a pulso, mientras se le marcaban sus
músculos del brazo a causa del esfuerzo físico, y decidí
probar una nueva aventura. Le dije a mi marido:

-Cariño, me he dejado el arroz, ve pidiéndome
que ahora vuelvo.
-Bien.

Volví a entrar al comercio, con ánimo
de encontrarme al muchacho y allí estaba, seguía reponiendo las
enormes estanterías, me acerqué a él y con voz sensual,
casi susurrando le pregunté por una marca de arroz muy concreta, que
es difícil de encontrar en una gran superficie, él me miró
un tanto sorprendido y con sus
ojos recorrió mi cuerpo de arriba a bajo, y con una amplia sonrisa me
dijo:

-Un momento, voy a mirar si hay dentro.

Le seguí hasta las puertas del almacén,
y mirando a mi entorno para ver si nos observaba alguien, le di un empujón
y lo metí hacia dentro; su carita de adolescente adoptó un gesto
adulto y perverso que adivinaba que sabía que yo no buscaba solo el arroz.
Me cogió del brazo y me llevó hasta un montón de cajas
de madera, que habían amontonadas de manera que detrás de ellas
quedaba un acogedor espacio, suficiente para poder llevar a cabo nuestras lascivas
intenciones.

Me acerqué a él y le agarré
con fuerza la cabeza, como si se me fuera a escapar y le ofrecí mis labios
y mi lengua, él los besó con frenesí mientras me levantaba
el vestido y metía sus manos por debajo de mis bragas, me agarraba el
culo con fuerza y me apretaba hacia su cuerpo. Con el roce yo notaba como debajo
de sus pantalones había crecido notablemente su bulto mientras le iba
desabrochando los botones de su camisa para poder acariciar y chupar aquel torso
joven y fuerte. El bajaba su lengua por mi cuello mientras me abría el
vestido y sacaba mis tetas del sujetador, las apretaba con fuerza y con su lengua
deleitaba mis pezones, ya tiesos y duros, apuntando firmemente hacia su boca
pidiendo ser lamidos. Yo le desabroché el pantalón y saque una
hermosa verga, grande y dura como una estaca, no pude evitar bajar mi boca de
golpe para poder saborear un capullo rosado y brillante mirándome insolentemente,
lo rozaba con la lengua mientras mis labios lo apretaban suavemente dándole
un masaje placentero. En pocos segundo la tenía en lo más profundo
de mi garganta, de manera que con la lengua podía chupar todo lo largo
y ancho de su polla, él me agarraba del pelo y ayudaba a mover mi cabeza
para poder comerme mejor aquel manjar, me saqué la estaca de mi boca
y soltó un chorro de leche caliente y dulce que impregnó toda
mi cara.
Sin perder ni un minuto de nuestro precioso tiempo, se agachó y colocó
su cara ante mi coño, ya húmedo y a punto de caramelo, me bajó
las bragas de un tirón y con los dedos me abrió los labios para
así introducir su lengua y lamer mi clítoris, de manera casi salvaje,
lo chupaba y lo succionaba a la par que me metía sus dedos por el culo,
mmm que gusto me estaba dando aquel niñato, yo me agarraba las tetas
y me las sobaba, me las apretaba y estiraba mis pezones como si me los quisiera
arrancar, en un respingo de placer saboreó mi chocho hasta la saciedad.
Se levantó y me dio la vuelta, de manera que quedé a inclinada
y apoyada sobre los codos en una de las cajas de madera que allí había,
me abrió el culo y lo lamió como lo había hecho antes con
mi coño, cogió su nabo con las manos y lo introdujo en mi culo,
suave y despacio, hasta el fondo en un mete y saca que me hacía agonizar
de placer, le pedí que me follara también por el coño y
así lo hizo, sacó su estaca de mi ano y la metió en mi
chochito mojado, este se la tragó como si de una barra de chocolate se
tratara, me folló con la fuerza de un toro hasta soltar la última
gota de leche dentro de mi. Cuando sacó su polla, el líquido me
chorreaba piernas abajo, se agachó y con la mano lo restregaba por mis
muslos hacia arriba para untar mi suave coñito rasurado.

Después de componernos y limpiarnos
un poco, salimos del almacén, me ofreció un paquete de arroz de
una marca que no había visto en mi vida, pero ya me valía, pagué
y me acerqué a mi marido para tomar aquel café, ya frío.
El me preguntó:

-Dónde has estado tanto tiempo?
-Es que el chico ha ido a almacén a buscar a ver si había y al
final lo ha encontrado, pero se ha tirado un buen rato.
-Bueno, te pido otro café?
-Si, lo necesito.

Y le besé dulcemente.

 

Resumen del relato:
    Se hecha un polvo espectacular con el muchacho del gran almacen, mientras su marido compra.

Valeria… mi espía

Valeria… mi espía (28)

Habían pasado varias semanas del último encuentro con mi
cuñada, mi vida seguía normalmente, entre mi esposa, María la dama que trabaja
en casa y las tremendas pajas que dedicaba a mi cuñadita cuando estaba solo.

Era ya bastante tarde cuando sonó el teléfono, me levante del
sillón, habíamos terminado de cenar, la escuche llorando a ella del otro lado,
le pregunte que le pasaba y me pidió que le pasara con su hermana, mi esposa
vino rápida al teléfono, me quede parado al lado de ella con cara de
preocupación, mi esposa le decía que no pasase la noche sola, que viniese a
casa. Cuando corto volvimos al sillón y me contó que Valeria se había peleado
con su novio, que estaba mal porque la discusión había subido de tono y
terminaron a los cachetazos limpios…….de solo pensarlo quería ir a buscar a
ese hijo de puta y darle una buena golpiza. Marisa me pidió que tratase de no
preguntarle mucho, que venía para acá, y que seguramente se quedaría unos días.

Escuchamos el ruido del taxi estacionando en la puerta,
salimos a esperarla, venía cabizbaja, con la cara desencajada de tanto llanto y
una marca de un golpe en su mejilla, entramos a la casa, nos servimos café y nos
quedamos en silencio……….

Pasado un rato nos dijo que se iba a dormir, mi esposa la
acompaño al cuarto de servicio, preparo la cama, yo fui al baño y cuando salí la
encontré con su cepillo de dientes en la mano, acaricie su mejilla golpeada, mi
furia hacia el hijo de puta ese era impresionante pero me pareció conveniente no
hacer ningún comentario, la salude y me fui a dormir.

Al otro día me levante, mi esposa ya se había ido a trabajar
dejándome millones de consejos a los que dormido yo entre las sábanas asentía
sin saber que carajo me decía, baje y me encontré a María, le pregunte si
Valeria se había levantado a lo que me respondió que no, me detuve un rato
detrás de ella apoyando en su culo mi verga con su excitación mañanera y fui
correspondido con una sonrisa……….

le pedí que me acompañara a mi estudio y nos dirigimos allí,
me senté en mi sillón y ella entorno la puerta y acto seguido dejó caer el
delantal, espléndida como siempre se acercó y se agacho hasta tener la cabeza
entre sus labios cosa que me puso loquísimo, le pedí que se montara sobre mí y
empezó a cabalgarme, esa piel chocolate transpirada, exquisita, subía y bajaba
sobre mí, mis manos se deleitaban con sus pechos, sus pezones erectos eran
sometidos a mis pellizcos, gemía como loca y yo a punto de llenarla, entre tanto
gemido, pasión escuche un ruido que me paralizó María ni se percato de esto
seguía como loca, levante un poco la cabeza y la vi a Valeria espiando por la
puerta entreabierta esto me calentó muchísimo mas hice que mi compañía se parara
de espaldas y se reclinara sobre el escritorio trate de disimular la visita de
nuestra espía, mi verga mojadísima se apoyo entre las nalgas transpiradas y
empecé a meterla poco a poco en ese culo divino, cada vez mis movimientos eran
mas fuertes, sentir que ella me espiaba hizo que sacara mi verga y acabase sobre
la espalda de mi bella morena como nunca lo había hecho era un torrente de leche
que no paraba, María se dio vuelto y empezó a lamer como loca mi verga hasta
exprimir la última gota, cuando volví la vista a la puerta ella ya no estaba, de
repente se escuchó el ruido de la ducha, María se levanto rápido tomo el
delantal y corrió al baño al lado de mi estudio a vestirse……….yo caí
rendido en mi sillón, con una sonrisa de oreja a oreja, me quedé un buen rato
así pensando en mi espía que se bañaba sola arriba…….

 

Resumen del relato:
    Mientras gozaba con mi morena… mi cuñada espiaba en silencio.

La novia de mi amigo (3)

La novia de mi amigo (3) (28)

La novia de mi amigo y compañera de trabajo.

(III)

En esta ocasión voy a contarles diversas situaciones con mi compañera en la
oficina.

La situación que teníamos era bastante morbosa, los dos nos deseábamos y
queríamos estar en cualquier momento magreándonos o realizando sexo en cualquier
instante. En este relato o historia que voy a contar no me voy a centrar en la
forma ni detalles de cómo fallábamos si no mas bien en las situaciones que
provocábamos.

En una de las muchas ocasiones, en la que yo fui al aseo de caballeros y que
esta al lado del almacén donde ella tenia que ir muchas veces a recoger y dejar
documentación antigua, pues coincidimos en el pasillo mientras yo regresaba y
ella iba al almacén en ese momento ella me agarró de mi paquete y no dejándome
ir a mi puesto de trabajo me arrastró hasta al almacén con la excusa de ayudarla
a coger unas cajas. Ya en el almacén me empujó contra una estantería y allí sin
cortarse ni un pelo me abrió la cremallera de los pantalones y casi sin darme
cuenta me sacó el pene y empezó a chupar como una desesperada, yo intentaba
retirarla pero no quería hasta que lo conseguí y huí de allí.

Luego estando cada
uno en nuestro puesto de trabajo y por medio del correo electrónico la pedí
disculpas, pero que entendiese la situación, ella aceptó mis excusas, pero
durante toda la mañana estuvimos mandándonos correos subidos de tono y que según
transcurría la mañana subían mas y mas, hasta llegar el momento en el que tenía
tal calentón que no podía levantarme de mi mesa y sintiendo una ligera humedad
en mi pene. Esto se lo comenté a Mónica y lógica respuesta por su parte según
estaba el ambiente entre nosotros……"Ya sabes donde puedes solucionar esa
humedad en minutos tengo que ir de nuevo al almacén y ya sabes que estaré
esperando a que llegues para sacarte hasta la ultima gota de semen que hallas
producido en tus huevos
"…. Yo ante esa frase no podía aguantar mas pero
por que no se notase perdí una ocasión de que me hicieran una lavativa de pene
impresionante.

En otra ocasión tuvimos que hacer un pequeño trabajo los dos juntos y
estábamos los dos en su puesto de trabajo, las mesas de trabajo están separadas
de por unos biombos de mas o menos un metro veinte de altura desde al suelo así
que por debajo no se ve nada. Mónica ni corta ni perezosa empezó a sobar mi
entre pierna, primero por encima de los pantalones y al poco tiempo cuando
comprobó que tenía una buena erección desabrochó la cremallera de mis pantalones
y media la mano para masturbarme en medio de la oficina, como nadie podía entrar
por detrás de nosotros ella estaba muy tranquila y en su labor de trabajarme el
pene, cuando veía que estaba como que apunto de reventar ella sacaba su mano y
me dejaba en esa situación sufriendo un buen rato me miraba con una sonrisa
picarona y adelantamos un poco de trabajo, cuando le parecía en gana medía de
nuevo su mano en mi entrepierna y continuaba. Una de las ocasiones en la me dejó
con la boca abierta fue cuando dejaba caer cualquier objeto que sonase bastante
al caer para que la gente se fijase y ella se agachaba y aunque fuese un
instante ella se agachaba a recogerlo y a su vez introducía su boca en mi pene
daba un par maravillosos lametones y de nuevo subía, ella sabia que esa
situación me incomodaba pero que también el morbo que tenía me excitaba mucho
mas.

Ella mientras tanto dela que te pego cono mi miembro hasta que notaba que
iba a eyacular y decidía que tenia que correr en esa ocasión, cogía un pañuelo
de papel lo ponía en la punta del pene y hacia por fin que escupiera mi
calentita leche que ella recogía y con disimulo luego lamía. Esta mujer cada día
me sorprendía mas y me ponía cachondisimo.

Otra de las ocasiones en las que tuvimos magreo y mucho más en la oficina,
fue por causa de otro trabajo que hacíamos en equipo, pero este si que era
urgente y tenía que estar a la mañana siguiente encima de la mesa del jefe.
Estuvimos haciendo el trabajo durante todo el día, dedicando mas tiempo al
trabajo que al magreo, que de vez en cuando también nos relajábamos y si no era
ella era yo quien media mano en su coñito húmedo y jugoso. Cosas de la fatalidad
cuando estábamos terminando el trabajo u nuestra jornada laboral, se fue el
ordenador fastidiándonos parte del trabajo realizado durante el día y sin mas
tuvimos que quedarnos hasta mas tarde para terminarlo. Mónica tenía un cabreo
monumental, porque pretendía que saliésemos a tomar algo y por supuesto a follar
un poquito. Yo no la dije nada pero el culpable del pequeño estropicio fui yo
con la salvedad de que lo que supuestamente habíamos perdido ya lo había guardo.

Cuando nos quedamos los dos solos en la oficina la hice un par de comentarios
sobre hacerlo en el despacho del jefe, pero ella en ese momento solo quería
terminar para intentar aprovechar en lo posible el tiempo que tuviéramos para
follar. En uno de esos momentos en los que ella estaba centrada en terminar el
trabajo, yo la puse ese trabajo pero terminado encima de su mesa.

Ella me miró y
empezó a insultarme y a correr detrás de mí por la oficina en plan de aguaza,
mientras yo la llevaba hacia el despacho del jefe y cuando llegamos allí fue
unos de los polvos más salvaje que podré recordar en mucho tiempo. Lo normal en
los relatos cuando se cuenta u polvo salvaje es que el hombre llegue y arranque
las bragas de un tirón o de un mordico, pero en esta ocasión no fue así. Mónica
se levantó la falda que la llegaba un poco por debajo de las rodillas y ella
mismo de un tremendo tirón se arrancó las bragas y me las tiró diciendo
"pedazo cabronazo por esta broma te vas a enterar ahora tu que lo que vale un
peine y el polvo que te voy a echar no lo vas a olvidar en tu vida"
y la
verdad fue esa. Sin darme apenas cuenta me empujo al sillón del jefe quedándome
medio tumbado y rápidamente me desnudó dejándome en cueros.

Ella sin mediar mas
palabras se montó encima y se introdujo mi pene que aún no estaba con una dureza
adecuada para la penetración, pero a Mónica le daba igual porque sabia que
conseguiría una erección correcta en muy poco tiempo y así fue. Mónica empezó a
moverse como una posesa encima de mí con un ritmo frenético y salvaje. Yo no
podía creerlo me tenía en el sillón a su merced, yo ni podía ni quería hacer
nada solo ver como me embestía y sufrir el placer inmenso que me estaba dando
solo podía agarrar sus caderas y observar el movimiento de sus pechos, yo
reventé dentro de ella pero no la deje nada porque sabía que elle aún había
llegado al orgasmo y cuando lo consiguió lo único que hizo fue lanzar un gemido
mas fuerte de lo normal, bajar el ritmo unos instantes y a continuación seguir
con el ritmo frenético. El paso que llevaba iba y conseguir sacar toda mi semen
y dejar vacíos el almacén y saturada de trabajo la fabrica donde se produce.

Cuando llegó al tercer orgasmo sin sacarse mi miembro de su lindo coñazo
quedó tumbada sobre mí reventado por el tremendo esfuerzo y diciendo me al oído
"definitivamente jamás en tu vida podrás igualar un polvo como este a no ser
que lo repitas con esta tu zorra pelirroja"
. Hasta el momento deciros que es
cierto lo que me dijo, en un par de ocasiones conseguimos echar unos polvos
semejantes o mejores que este, pero eso sí solo con MI ZORRA PELIRROJA.

Espero que les guste este relato y si quieren preguntar algo en especial lo
podéis hacer en esta dirección de correo electrónico
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Ocasiones en las que en la oficina a escondidas y no tan escondidas nos mastubamos o follamos.

Comida en Sábado

Comida en Sábado (28)

En otra ocasión les conté de mi cuñada, la hermana de mi
esposa. Siempre fue algo así como mi amor secreto pero ella no lo supo hasta
que, por primera vez y después de casi 15 años de conocerla, me la cogí en su
casa, hace como cuatro meses. Más bien "nos cogimos" como si hubiéramos esperado
todos esos años. En esa ocasión estuvimos muy nerviosos por lo que pudiera
suceder, era fácil que alguien nos descubriera. Al final de aquella historia me
dijo que la siguiente vez sería en un hotel o algo así.

Yo ya no le insistí después, por miedo a que nos
descubrieran, y preferí sólo coquetearla levemente y cerrarle el ojo de vez en
cuando a escondidas. Una vez le planté un beso casi en la boca "sin querer" al
despedirnos, y otro día le embarré una erección y la abracé para pasar entre
ella y una silla, pero nunca imaginé que la espera y los coqueteos surtieran un
efecto tan fuerte en ella. Qué mujer! Aquí va:

Hace una semana, un sábado en la mañana, nos preparábamos
para una comida en su casa. Mis hijos, mi esposa y yo estábamos casi listos para
salir cuando mi esposa me pidió que fuera a comprar una caja de cartón y otras
cosas y que regresara para pasar por ellos. La tienda de Cartón está a una
cuadra de la casa de mi cuñada, muy cerca de mi casa. En eso me acordé que el
marido de mi cuñadita iba a salir temprano fuera de México, por lo que me empecé
a calentar poco a poco. Pero no había tiempo suficiente, yo tenía que ir a la
tienda y por otras cosas a otros lugares, pero la calentura cada vez era mayor.
Entonces se me ocurrió ir a calentarla un ratito, luego coquetearla a escondidas
en la comida y luego a ver si había un chance después en su casa o a ver a
dónde…

Entonces fui a la tienda de Cartón, mientras pensaba el plan,
ahí le hablé de mi celular y le dije que estaba muy cerca, que si podía pasar a
visitarla. Me dijo que sí pero que sus hijos estaban en la casa. Entonces fui a
"visitarla". Cuando toqué el timbre salió con cara de traviesa, pensé: sus hijos
están dentro de la casa, su marido fuera de México y yo solo con ella…vestía
en esta ocasión una blusa blanca con rayas horizontales azules, BIEN pegadita, y
unos jeans. Zapatos altos, como siempre. Estaba recién bañada y como siempre muy
bien maquillada y peinada.

Esto me calentó aún más y me hizo pensar que se arregló para
mí. Entonces me pidió que pasara. Yo tenía como una hora máximo para que no se
notara mi ausencia, pero no podía dejar de pensar en sus hijos, cómo le íbamos a
hacer ? Entonces se la lancé directo: "Cuñada, y tus hijos?" Sentí un alivio
cuando me dijo: "Están con los hijos de la vecina en lo que me arreglaba, pásate
tantito en lo que levanto el tiradero…" Entonces me dije: No hay tiempo que
perder, tíratela ya! Pasé a la sala y me senté, me ofreció un refresco que
acepté y se fue a la cocina a servirme. Casi de inmediato me fui atrás de ella a
la cocina dizque "para acompañarla", cuando la vi en la cocina agachada,
recogiendo un juguete del suelo.

Entonces me agaché yo a recogerlo para que ella no se
molestara, cuando me plantó un rico beso de lengua aún agachados los dos. SAS!
Ya la tenía yo bien parada, y ella se veía bastante excitada. Le pregunté que
cuánto tiempo teníamos y me dijo que una hora, justo lo que yo tenía de tiempo
para despachármela sin que se notara. Entonces todo sucedió en cámara lenta. Me
llevó a la sala de la mano, prendió el estéreo con un CD que ella misma había
puesto, y comenzó a bailarme sensualmente.

Le dije entonces que rápidamente se quitara la ropa para no
perder tiempo – sexo y me dijo: "no te apures, te quiero excitar primero,
cuñadito". Pensé: Excitarme? MAS? Entonces comenzó a quitarse la blusa, traía un
wonder bra blanco que la hacía ver súper, lo aventó al suelo y siguió bailándome
como teibolera, agitando las caderas seductoramente y pegado sus nalguitas
paradas a mi pene erecto, yo yacía en un sillón, casi acostado, con las piernas
abiertas y con los ojos cuadrados. Entonces se quitó el bra, luego el pantalón,
y ya en calzones me comenzó a desabrochar el cinturón y el pantalón. Yo mientras
me quitaba la camisa y le ayudaba con el pantalón.

Quedé en calzones como ella, se me subió de frente como
cogiendo y comenzó a gemir con los ojos cerrados, moviéndose y lamiéndome la
oreja, diciéndome al oído: "Cuñadito, quieres comerme, verdad?

Hazlo por favor, mi Rey, me encantasssss…". Entonces se
puso de pie frente a mí, se quitó el calzón que traía puesto, metió la mano
dentro de mi calzón y me la sacó para comenzar a chupármela como nunca…
mientras yo le acariciaba su vagina, le metía un dedo, lo sacaba…y de pronto
nos dimos la vuelta los dos en un delicioso 69 sobre la alfombra, yo ya no podía
aguantar más, se la chupé como loco metiéndole la lengua lo más que podía,
mientras que ella me la lamía, me la chupaba, se la metía en la boca hasta la
garganta… en eso me di cuenta que sólo quedaban 20 minutos para dar la hora,
por lo que me la puse sobre mí, sentada con las piernas alrededor de mi cuerpo,
y la fui penetrando despacito, mientras que me decía dulcemente…"Así papito,
más, dame más, despacito, bésame, mi Rey…métemela toda, ahhhh, qué rico,
papi!!! Comenzó a moverse de arriba abajo y de adelante hacia atrás, como una
mecedora, y yo me aguantaba para no venirme.

Ella volteaba hacia el lugar donde la estaba penetrando y
luego me veía diciéndome: "Se vé increíble como entra y sale tu delicioso pene,
papi, síguele, me excitas!!!" Nos venimos al rato en un ruidoso orgasmo lleno de
gritos y gemidos, sin parar el movimiento, hasta que se puso de pie y me tomó de
la mano. Fuimos desnudos hacia la cocina y me dijo: "Quiero que me lo hagas en
la cocina, mi amor, tenemos tiempo todavía".

Faltaban 10 minutos para dar la hora, así que me subí en la
mesa del desayunador, boca arriba, ella se subió en mí con las piernas abiertas
y dobladas hacia lo lados, en cuclillas, viendo hacia mí, y tomó mi pene para
metérselo lentamente en la vagina, hacia arriba y abajo, lentamente y con los
ojos mirando los míos, haciendo ruidos sensuales con la boca…"Ahhh, así, más
adentro, sí, así, estás mi Rey, cuñadito, métemela, así, más rápido, quiero
máaas, así, YES, mmmmmmm, QUí‰ RICO…" Comenzó a subir y bajar más rápido
mientras que yo le tomaba los pechos y se los besaba y acariciaba sin parar, qué
rica estaba!!! Por fin nos vinimos de nuevo, seguro los vecinos escucharon, así
que cuando terminamos nos limpiamos en el baño, nos vestimos en chinga y me fue
a despedir a la puerta.

Ya para esto había pasado una hora y 10 minutos, así que me
tenía que salir cuanto antes!!. Le di un beso en la boca como de un minuto
mientras le apretaba las nalgas con ambas manos y me fui, sin antes decirle que
gracias, que no iba a ser la última vez y que nos veríamos en la comida. En la
comida sólo intercambiamos sonrisitas y guiñaditas de ojo, yo estuve con el pito
parado y adolorido toda la tarde, cuñadita del diablo, ..mamacita!!! Hasta la
próxima.

 

Resumen del relato:
    En otra ocasión les conté de mi cuñada, la hermana de mi esposa. Siempre fue algo así como mi amor secreto pero ella no lo supo hasta que, por primera vez y después de casi 15 años de conocerla, me la cogí en su casa, hace como cuatro meses.

Mis relaciones con luz (1)

Mis relaciones con luz (1) (28)

Siempre me ha gustado el sexo, sobre todo, ligar con alguna
que otra chica, chica o señora, que en ese aspecto no me gusta discriminar, en
mis viajes fuera del lugar de mi residencia habitual. Mi sitio preferido para
ligar es Madrid, tanto con chicas o señoras de la capital, como con las que
estén en disposición de acercarse a la misma en alguno de mis viajes. También he
tenido alguna experiencia con alguna señora de fuera que me he acercado yo a su
lugar de residencia o trabajo. Soy un hombre de 40 años al que le encantan las
mujeres, de ahí mi auto-denominación de Infiel, creo que no podría ser fiel a
ninguna, cada una es un mundo y cada cual tiene su atractivo, unas más que otras
por supuesto, pero ….. Voy a comenzar una serie de relatos contando mis
vivencias de los últimos años, algunos son con las mismas mujeres, con las que
he tenido la suerte de repetir experiencias, estos serán realizados por entregas
o partes, otros sólo trataran de una relación o encuentro único.

MI RELACIONES CON LUZ – 1ª PARTE

El siguiente relato trata de mi relación con Luz, una chica
que conocí una tarde – noche (fue antes de las 10 de la noche) en una disco de
Madrid. Estaba tomando una copa cuando la vi bajar las escaleras, no era muy
alta, pero tenía un atrayente que me hizo fijarme en ella. Su pelo largo, rizado
y con mucho volumen, llamaba la atención, su cara algo redonda con unos ojos muy
expresivos y unos labios gordezuelos que invitaban a comerlos, su cuello no se
veía mucho, pues entre el pelo y la ropa quedaba casi oculto. Pero tras de su
chaquetilla abierta y su blusa se marcaban unos pechos que prometían bastante,
levantados y con volumen, asomando por sobre el escote, marcando la línea de
separación de los mismos, e incitando al deseo a cualquiera que la mirase como
lo hacía yo en ese momento. Un poco más abajo su falda, ni corta ni larga, a
medio muslo, enseñaba o insinuaba la rotundidad de los mismos, tenía unos muslos
fuertes. Paso ante mi lado, se dio cuenta de que la estaba mirando con cara de
admiración, un poco embobado (con deseo, diría yo) y se sonrió; pude observar su
culo, rotundo y levantado. Me quede prendado, con ganas de profundizar y
explorar los recónditos sitios de su anatomía que no estaban a la vista. La
seguí con la vista y me fui tras ella hasta donde se decidió a tomar asiento. Me
acerqué a su lado y le pregunté si me aceptaba que la invitase a tomar una copa
y hacerle compañía.

Entablamos conversación tomamos una copa y, como no podía ser
de otra forma, pues deseaba tenerla entre mis brazos, aproveché una serie de
lentos para invitarla a bailar, salimos a la pista y pude sentir su cuerpo
pegado al mío, sus pechos pegados a mi pecho, su pelo en mi boca, era más baja
que yo y su frente quedaba a la altura de mis labios, su perfume me estaba
trastornando, a la segunda pieza ya la tenía completamente abrazada, haciéndole
sentir que me encontraba súper excitado mi polla se había puesto dura y a cada
movimiento del baile se frotaba lentamente contra de su anatomía, lo mismo que
sus pechos se frotaban contra mi pecho haciéndome sentir su dureza. Creo que la
excitación y la insinuación era mutua, habíamos congeniado a la primera.
Terminaron los lentos y nos fuimos a terminar la copa, entre sorbo y sorbo
decidimos brindar por habernos conocido y, en los besos de rigor por los
brindis, llegué a besar su boca, no se apartó, más bien se entregó a mis besos,
entreabriendo sus labios y dejándome explorar su boca, su lengua, exploración
mutua su lengua penetraba en mi boca, se entrelazaba con la mía y de vez en
cuando me la chupaba como nadie me lo había hecho, sus besos tiraban de mi
lengua como si me la quisiese despegar (en mis pensamientos más íntimos o en mis
deseos, llegué a pensar si esto lo hace con la lengua será digno sentir como
chupa la polla) la excitación de los dos iba en aumento y nos habíamos olvidado
de donde estábamos, un lugar público y con bastante gente.

Entre morreos y bastantes caricias escapadas (con el fin de
aumentar el deseo) decidimos que aquello era mejor terminarlo en la habitación
del hotel. Salimos de la disco pillamos un taxi y nos dirigimos al hotel. Por el
camino nos olvidamos del taxista y comenzamos con los besos y las caricias.
Caricias que ya eran expresión del máximo deseo, ya no había lugar que no
intentásemos acariciar todo era valido éramos dos animales en celo, dos fieras
que sólo pensábamos en dar y recibir placer. Nos detuvo la parada del taxi ante
la puerta del hotel, que si tarda un poco más no se que hubiese pasado en el
taxi, pues ya estábamos comenzando a quitar botones y meter mano a la carne,
habíamos dejado las caricias superficiales para pasar a las caricias
directamente sobre de la carne. Salimos del taxi intentando que no se notase
mucho el desastre que habíamos hecho con las ropas. Nada más entrar al ascensor
volvimos a reanudar el desastre, en lo que subió los tres pisos salimos del
ascensor completamente desarrapados, en un momento pillamos la puerta de la
habitación y ahí comenzó lo más excitante de la noche. Bueno, lo más excitante,
no, la culminación de la excitación y el deseo, la pasión que arrastrábamos y
que nos había hecho llegar al lugar donde íbamos a desfogar nuestros deseos.

Nada más cerrar la puerta comenzamos a besarnos a comernos la
boca, chupadas de lengua, comidas de cuello, comencé tomando la iniciativa y le
quité la blusa. Sus pechos pugnaban por salirse del sujetador, si antes me
habían parecido de buen tamaño, ahora pude confirmar que realmente lo tenían, se
los acaricié sobre del sujetador, buscando sus pezones que estaban duros y se
marcaban bajo la fina textura del mismo. Bese la canal que los separaba,
metiendo mi lengua en ella, busque chupar los pezones, todo esto sin llegar a
quitarle el sujetador. Mientras la iba chupando y acariciando le solté el broche
de la espalda y mi manos se metieron bajo de las copas del sujetador, noté su
piel suave, tibia, más bien ardiente, y sobre todo, la dureza de sus pechos,
tenía los pechos bastante duros. Normalmente los pechos grandes son más blandos
y se caen un poco al soltarlos, estos no, ni se caían ni estaban blandos.

 

 

Le quité el sujetador mientras ella me quitaba la camisa,
comenzó a chuparme las tetillas a mordisquearme el pecho, mientras mis manos se
fueron a su espalda, fui bajando hasta encontrar la cremallera de la falda que
tenía puesta, se la solté y la fui bajando poco a poco, centímetro a centímetro
mientras acariciaba todo lo que iba quedando libre de ella. Al bajar por sus
nalgas aprecié que llevaba un pequeño tanga, muy suave al tacto, según la falda
iba bajando por sus muslos yo me fui bajando tras ella. Mientras bajaba recorrí
su pecho con mi lengua, su ombligo en vientre, sobre el tanga le bese su pubis,
parecía recortado o con muy poco pelo (luego descubrí que lo tenía recortadito,
vamos que llevaba el coño a la peluquería o lo pelaba ella), mis labios
recorrieron sus muslos uno al bajar y el otro al subir tras quitarle la falda y
dejarla a un lado.

Durante la subida seguí acariciando y besando todo lo que
encontraba a mi paso, hasta llegar de nuevo a su boca, que me esperaba ansiosa,
entreabierta y deseando que la besase, se notaba que estaba ardiendo de deseo y
con ganas de sentirme. Intento quitarme el pantalón pero no la deje, preferí
hacerlo a mi manera para evitar que la excitación me jugase alguna mala pasada.
En estas ocasiones prefiero ser yo el que lleve la iniciativa y procurar
hacerlas gozar al menos de un orgasmo antes de terminar de desnudarme, es algo
que funciona a las mil maravillas y que ayuda a quedar bien en todo momento.
Mientras nos besábamos una de mis manos se fue a su entrepierna y comencé a
acariciarla, primero sobre el tanguita, por cierto, a estas alturas, todo
mojado, empapado diría yo. Luego lo aparté a un lado y metí los dedos buscando
su clítoris y los labios del coñito. Estaba tan caliente que no tardo mucho en
comenzar a jadear, se le estaba subiendo la bilirrubina, estaba a punto de
caramelo. Mientras seguía acariciando su clítoris, le metí un par de dedos y
comencé a follarla con ellos, no tardo mucho en explotar en un orgasmo, mientras
se contraía apretaba los muslos e intentaba cerrar o aprisionar mis dedos dentro
de su coñito, la seguí besando hasta que terminó relajándose y totalmente
entregada en mis brazos.

Ahora era su momento, me comenzó a besar y chupar las
tetillas, mientras desabrochaba el pantalón, repitió lo mismo que yo había
realizado, me fue chupando y besando por todos lados hasta las rodillas,
mientras me quitaba el pantalón, luego subió y comenzó a mordisquearme la polla
y a chuparla sobre del slip mientras me acariciaba los huevos. Al par de minutos
ya me estaba bajando el slip, comenzó poco a poco mientras pasaba la lengua a
todo lo que quedaba libre. Primero el capullo, limpiando y sorbiendo el liquido
preseminal que había ido soltando de la excitación, la verdad es que tenía el
slip tan mojado que parecía que me había corrido de tanto liquido que había
soltado. Fue bajando hasta llegar a los huevos, luego volvía a subir pasando la
lengua alrededor de la polla hasta llegar al capullo que lo metió en la boca,
comenzó a chuparla con fuerza, mientras terminaba de quitarme el slip. Se notaba
que quería devolverme el favor, pero mi intención iba más lejos, se la quité de
la boca y cogiéndola bajo los brazos la puse de pie comenzamos a besarnos
mientras abrazados como estábamos no tiramos sobre de la cama. Me puse un
preservativo y me metí entre sus piernas separando a un lado el tanguita de un
solo envite se la metí hasta el fondo, con lo mojada que estaba sabía que no le
iba de hacer daño, por eso no tuve muchas contemplaciones, aparte de que estaba
a punto de correrme y no quería que esto sucediese antes de metérsela bien
metida.

La comencé a bombear, lentamente, alargando lo que era una
corrida inminente, pero con la intención de que pudiese volver a gozar (hay
veces que se consigue y otras que no), me tenía cogido por la espalda y me
apretaba con fuerza contra de ella, se notaba que la quería sentir bien dentro,
como en esta posición yo no le podía acariciar el clítoris, cogí una de sus
manos y la dirigí a él. Acaríciate, le pedí, mientras le iba bombeando cada vez
más rápido, notaba su mano que iba en venía sobre de su clítoris llegando hasta
mi polla, la que acariciaba también con las punta de sus dedos. Ya no podía
aguantar más y comencé a soltar la leche en su interior, a cada chorro de leche
una embolada que le llegaba a lo más hondo de su cuevita del placer, ella se
frotaba cada vez con más rapidez y a poco de yo terminar comenzó a correrse de
nuevo, el aguantar un par de minutos con la polla clavada hasta el fondo,
mientras ellas se acarician algunas veces es suficiente para que terminen, si
están lo suficientemente excitadas y con ganas, como era en esta ocasión. Nos
quedamos un rato abrazados hasta que se fue aflojando y se salió de dentro de su
cuevita. Me dirigí al baño a tirar el condón y darme una ducha mientras ella se
quedó tendida, completamente desmadejada y plenamente satisfecha en medio de la
cama.

Tras la reparadora ducha me regresé a la habitación
encontrándola como mismo la había dejado, desmadejada y con una cara de
satisfacción increíble, creo que no era para tanto, pero se ve que tenía muchas
ganas y que había disfrutado con las dos corridas. Me tendí a su lado y comencé
a besarla, a acariciar sus pechos, buscando otro nuevo polvo, pero no me dejo
seguir, se levantó y recogió su ropa dirigiéndose a la ducha, se ducho
rápidamente y enseguida apareció vestida. Me extraño tanta rapidez y le pedí dos
minutos para vestirme y acompañarla. Según me contó en lo que esperábamos el
taxi para regresar a su domicilio, llevaba unos meses de abstinencia y sin poder
gozar de un hombre. Era casada y su marido llevaba varios meses trabajando fuera
con lo que no había follado desde hacía tiempo, esa noche había decido que no
podía esperar más, que necesita de un hombre que la hiciera gozar. Ahora entendí
el motivo de haber ligado tan rápido y marcharnos al hotel con tanta premura,
tenía que regresar temprano a casa, la canguro que había contratado, sólo estaba
hasta pasada la medianoche y no podía tardar más.

Como que lo había pasado estupendamente y ella también, le
pedí su teléfono para poder contactar en otra ocasión. Después de esta nos hemos
visto en varias ocasiones, pero eso serán otros relatos, el de hoy termina aquí.

Espero les haya gustado y por lo menos haya sido amena su
lectura, a la vez que les saque un poco de deseo, excitación y ganas de poderlo
hacer realidad, de probar cosas nuevas y excitantes.

Mi nick o nombre de guerra es: Infiel

Mi correo o email:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Ligue en una disco con una señora ardiente y desasistida, su marido trabajando fuera y ella sin nada que llevarse a la boca.

Con dos en una noche que no esperaba

Con dos en una noche que no esperaba (28)

Era sábado las tres de la mañana y yo había dejado a mi novia
en casa, yo aun tenia ganas de fiesta y de camino a casa entre a tomar algo en
los bares del centro comercial que hay en mi pueblo, me tome una copa y cuando
me disponía a ir de pasada en otro bar vi por los cristales a Vanesa iba
preciosa con una minifalda de colegiala de tablillas unas botas altas de cuero
por las rodillas y un top ajustado negro que arcaba sus pechos tan deliciosos
(100), me entro una cosa por el cuerpo que no puedo explicar y entre en el bar,
ella no me había visto, yo mire y vi que estaba con una amiga era Raquel siempre
en el pueblo había sido muy deseada por los chicos, un amigo mío había estado
con ella y dijo que era una maquina, ella iba con unos pantalones negros
ajustados y que la hacían un culo riquísimo pequeñito y respingon y un jersey de
color rosa que marcaba sus pequeños pechos.

Tenían a un montón de tíos revoloteando yo pedí y después de
observarlas me acerque por detrás de Vanesa dejando caer mi mano y rozando su
culo, ella se dio la vuelta y al verme sonrió y me dio dos besos y su amiga
igual, las invite a una copa y estuve charlando con ellas un buen rato y no
dejaba de mirar el escote a Vanesa, en un momento me fui al servicio y cuando
salí me encontré que Vanesa me estaba esperando, nos dimos un beso en la boca
con pasión a la vez que ella pasaba su mano por mi paquete y yo por su culo:


Así me gusta que la tengas para mí.

Siempre que te veo se me pone así para ti.

Hoy no vamos a poder hacer nada, esta.

Dala esquinazo, o bamonos ahora.

No eso no déjame pensar.


Nos besamos y nos fuimos para el bar no sea que nos viera
alguien del pueblo y se corrieran rumores ,que ella estaba apunto de casarse, ya
en el bar Vanesa pidió otra ronda de cubatas y se puso ha hablar con su amiga y
al poco rato me dijo Vanesa que ya estaba que ahora las llevara a MEDINA a un
pueblo que esta a30km del nuestro, de camino al coche yo notaba que Raquel iba
un poco contenta del alcohol y me alegre, ya que las conversaciones iban
subiendo de tono por momentos, cuando llevábamos un rato en el coche y la
conversación era de sexo absoluto Vanesa me puso la mano en el paquete:

-Raquel mira que paquete llevamos en el coche.

-Si parece que esta bien (y puso su mano sobre la de Vanesa y
me masajeaban la polla, yo no me lo podía creer.


No la dejes escapar esta noche Raquel (me miro Vanesa y
me guiño un ojo)

No la dejes escapar tu que vas ha su lado y la lleva bien
cerca.

Ya pero yo tengo la de mi futuro marido.

Venga vane que nos conocemos desde niñas y yo no voy a
decir nada.

En ese momento Vanesa me saco la polla y me la estuvo
masajeando delante de Raquel y yo conduciendo en algunos momentos no se como
lograba conducir.

-Bueno alo mejor luego ( y me soltó.

-le vas a dejar a sí.

no tu vas a acabar, no sea que yo tenga remordimientos
después.

Si si ya veremos si no acabas con ella dentro ( y se rió
Raquel)


Pare el coche y se cambiaron Raquel se puso adelante y Vanesa
atrás nada mas montarse, no me dio tiempo para arrancar y mi polla estaba en la
boca de Raquel, la chupaba muy rápidamente en un momento mire por el retrovisor
y vi a Vanesa masturbándose y mirándome, me beso con locura y su amiga ni se
entero, ella seguía a lo suyo la agarre de los pelos y la levante a mi altura
para que me besara y yo poderla meter mano metí la mano debajo de su pantalón y
no te su tanga de hilo fino y pase la mano por su coño estaba mojada, ella
suspiro, la quite los pantalones con su ayuda y la abrí de piernas en el asiento
del copiloto y me dispuse a comerla el coño no sin antes:


me dejas comerla el coño Vane.

Si cabron cómesele y hazla disfrutar como la zorra que es
hazla que gocé y se corra en tu boca-.

A la que tienes que pedir permiso para comerte mi coño es
a mí.

¿ me dejas?

Voy a dejarte para probar y si eso luego cuando acabe la
noche te dejo que te le comas otra vez

Vamos cómela el coño no ves que lo esta deseando


Me metí entre sus piernas y comencé una comida de coño lenta
de abajo arriba recreándome, ella gemía y vi a Vanesa que se estaba masturbando
y se había corrido una vez y metí la mano entre los asientos para tocarla el
coño, estaba empapada de jugos joder como me estaba poniendo el coche pero bueno
la ocasión lo merecía estaba en la gloria tenia un coño sabroso en la boca y
otro nada mas ni nada menos que el de Vanesa en la otra mano, nada mas tocarla
se corrió otra vez y la Raquel estaba a punto porque estaba metiendo unos
gemidos de miedo y se corrió la limpie todo el coño con la boca mientras me
decía lo bien que se lo había pasado y lo que había disfrutado después de esto
yo la tenia como un garrote y ella paso a la acción pero eso lo contare otro día
cuando reciba algún correo…..

 

Resumen del relato:
    En un sábado a la hora de irme para casa me encontré con una grata sorpresa.

Era un viernes en la mañana

Era un viernes en la mañana (28)

Era un viernes en la mañana, me levanté soñando en mi cuñada,
super sexy y buenísima. Soñé que habíamos cogido toda la noche. Me bañé y me
vestí para salir a hacer unos pagos pendientes. En el camino pensaba: "que tal
si le llamo por el celular con la excusa de que no quiero ir solo ", así que me
armé de valor y le llamé. Cuál fue mi sorpresa que me contestó diciéndome "Claro
que sí, para eso soy tu cuñada. Pasa por mí y con mucho gusto te acompaño,
cuñadito precioso.

Mis hijos están en casa de mi mamá y mi marido se fue a
trabajar…" En ese momento comencé a desarrollar una intensa erección,
imaginando lo que podría suceder, pero a la vez pensaba que esto iba a ser un
error y que lo más probable es que no se me hiciera realidad mi sueño… paré mi
auto cerca de su casa, me bajé y ya me estaba esperando parada junto a la puerta
abierta, vestida con unos jeans bien pegados y una camiseta al ombligo.

Traía zapatos altos y una coleta en el cabello. La saludé de
beso en la mejilla y la abracé, pero esta vez le acerqué el pene de más y lo
sintió. Sentí sus hermosos y grandes senos y sus pezones sobar mi pecho, cuando
sin más la aproximé hacia adentro. Cerré la puerta y continué abrazándola hasta
la entrada de la casa, cuando me dijo en secreto al oído: "Siempre me imaginé
que eras caliente, cuñadito travieso"… y me besó en la boca, viéndome a la
cara con sus hermosos y grandes ojos y luego me confesó que esto lo esperaba
DESDE HACíA Aí‘OS, lo cual me preparó para lo que seguía. Después, todo fue como
un sueño hecho realidad:

Me llevó hacia su RECAMARA de la mano y cuando llegamos a la
puerta me dijo: "Sabes cuñadito, no necesitas ponerte condón porque ya estoy
operada, así que no te preocupes, vamos a hacerlo despacito y con ganas de
satisfacernos al tope los dos… sin prisas. Además quiero sentirte bien dentro
de mí, así puedes venirte a gusto, no?…" Yo casi me desmayo cuando se quitó la
camiseta y no tenía bra, sus senos se veían más grandes y firmes de lo que
siempre imaginé… se soltó el cabello sensualmente, sostuvo sus senos con ambas
manos y se los vio mientras le decía: "Déjame sacármela para que veas lo que
acabas de provocar, cuñadita linda…" me desabroché la bragueta del pantalón y
me la saqué con trabajos.

En ese instante la tomó con la mano, sonriendo pícaramente, y
con la otra me llevó de la mano a su cama, se acostó junto a mí para masturbarme
lentaaamenteee, viéndola con hambre de sexo, echándome miradas y sonrisitas
traviesas. Yo estaba tan caliente que me quité el pantalón y le quité los jeans,
sólo para descubrir unas nalgas perfectas, una cintura de sueño y unas piernas
divinas !!! Estaba mejor de lo que yo creía. Una vez desnudos, comenzó a
mamármela como experta, lamiendo primero la cabeza, sin quitarme la mirada de
los ojos, y luego metiéndosela completa hasta la garganta sin sentir sus
dientes… lentamente, mientras yo jugaba con su clítoris húmedo, metiéndole un
dedo y sacándolo para que pidiera más.

Estaba tan mojada que mi mano se empapó de sus jugos,
entonces me separé de ella, la tomé de la cintura lentamente con ambas manos y
le di la vuelta para darle por atrás, mientras que ella paraba las nalgas y
abría las piernas mostrándome su vaginita, entonces sólo escuché su linda voz
diciéndome: "Cuñadito, ME FASCINARIA que me penetraras por atrás, papito… es
mi posición favorita, mi Rey, métemela rico, ya!!!" Yo ya no podía hablar de los
nervios, así que en vez de contestarle me hinqué detrás de ella, bajé su espalda
al nivel de la cama y comencé a sobar mi pene contra sus húmedos y calientes
labios vaginales, hacia arriba y hacia abajo y, sin contenerme más y justo
cuando la tenía de "perrito" frente a mí, la sostuve de las caderas y se la fui
metiendo lentamente, toda, poco a poco, escuchando sólo un sensual gemido que
casi me hace explotar !!! Comenzamos a hacerlo cada vez más rápido, y ella me
decía que quería más, que le encantaba mi pene, que se la metiera y se la sacara
todita, ¡que no dejara de hacerlo!. "Más rápido ahora, así, ahhhh, qué rico
coges, más, más mi Rey…" Unos minutos más tarde ella entró en un orgasmo
interminable, gritando, agitando la cabeza y moviéndose deliciosamente,
diciéndome que le encantaba, que no parara por favor!!. Ya a estas alturas yo
también estaba tan caliente y excitado que estaba a punto de explotar, por lo
que aguanté unos minutos más para darle todo el placer posible.

Así en esta posición se siente mucho placer, y ella me decía
que también me sentía con mucha intensidad, cuando de pronto… explotamos los
dos en un tembloroso e intenso orgasmo simultáneo, inexplicable con palabras.
Sentí que la llené por dentro de mi cálido semen, sin dejar de bombear hacia
adentro y hacia fuera ni un instante, hasta sentir que ya no salía nada de mí.
Ambos orgasmos duraron lo mismo sin dejarnos de mover los dos. Una vez pasada la
tormenta, nos quedamos desnudos y abrazados como media hora más, acariciándonos
y besándonos y para cuando le dije que me tenía que retirar, me pidió que lo
hiciéramos de nuevo aprovechando la oportunidad de ese día, por lo que accedí de
inmediato, logrando otra nueva y dura erección. Esta vez cogimos como un par de
locos como dos horas más, en todas las posiciones y lugares: en la cama, el
suelo, su vestidor, el baño y hasta en la escalera de su casa, de 69, mamadas,
ella abajo, ella arriba, con las piernas abiertas, cerradas, de perrito otra
vez, etc. En total logramos unos cuatro orgasmos sin que me dejara sacársela un
sólo instante.

Cuando por fin terminamos, nos besamos y nos acariciamos
largamente, vimos nuestros cuerpos desnudos y nos bañamos juntos. Lo hicimos
OTRA vez, ahora en la regadera, ella subida en mí, abrazándome con sus piernas,
hasta que terminamos, nos secamos y, una vez vestidos, me despedí con un largo
beso en la boca. Entonces me dijo: "Cuñadito lindo, después de esta increíble
experiencia, cuenta conmigo para cuando te sientas solo, estés cachondo o tengas
ganas de hacerlo conmigo.

Con confianza háblame un día de estos para volverlo a hacer
donde tú quieras y así no correr riesgos en mi casa." Me pidió que nunca le
fuera a contar lo sucedido ni a su hermana ni a su marido por nada del mundo.
Era un secreto entre ella y yo. Esto fue hace como tres meses. Desde ese día
sueño con ella diario y espero mi siguiente visita sexual con esta cuñadita que
resultó cachondísima y excelente en la cama!!!

 

Resumen del relato:
    Era un viernes en la mañana, me levanté soñando en mi cuñada, super sexy y buenísima. Soñé que habíamos cogido toda la noche.