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Grandes Series

Empezando a deshinibirnos (2)

Empezando a deshinibirnos (2) (11)

EMPEZANDO A DESHINIBIRNOS II

Estaba contenta por como habia sucedido la tarde, no me
arrepentia de nada, y lo mejor: él tampoco. Cuando llegamos a casa, mientras
preparabamos la cena, él me conto lo que estuvo haciendo mientras yo estaba
disfrutando a manos de Dani. No fue nada del otro mundo, aunque si algo nuevo y
excitante. No es raro que un hombre se masturbe viendo una pelicula porno, pero
si que lo haga viendo a su mujer disfrutando con otro hombre.

Tomamos una cena ligera y nos acostamos, pues despues de
aquella tarde de tanto disfrute habia quedado exhausta. Jorge me dio un beso de
buenas noches en la boca y cerre los ojos, para no abrirlos ya hasta el dia
siguiente.

Pasaron unos dias hasta probar, esta vez ya nosotros dos
solos, todo lo que compramos en el sexshop. Fue una noche de sabado,
aprovechando que al dia siguiente no trabajaba, pudimos acostarnos tarde.

Cuando llegue a casa, la mesa estaba puesta y la cena
servida. La casa estaba iluminada unicamente por velas de todos los tamaños y
colores. El ambiente era realmente romantico. Jorge estaba sentado ya en la
mesa, pero llevaba muy poca ropa: llevaba solamente los calzoncillos.

Me acerque a él, se levanto y empezo a quitarme toda la ropa
que según el me sobraba: toda excepto las bragas y el sujetador. Me sente a
cenar con algo de vergí¼enza en mi interior, pero el champan me ayudo a no
preocuparme de eso.

Al acabar nos sentamos en el sofa a reirnos de una peli porno
que pusimos. Entre risa y risa los calores nos iban subiendo poco a poco y
decidimos poner en practica todas las posturas que iban saliendo en el video.
Gracias al alcohol que llevabamos no sentiamos vergí¼enza.

Tengo que puntualizar que yo era una persona algo retacada,
muy cortada para hablar sobre sexo y mas aun para practicar según que cosas,
como el sexo anal o cualquier cosa que se alejara de la normalidad. En aquellos
dias aprendi a vivir mi sexualidad abiertamente y a disfrutar con ello, sin
sentirme culpable y/o sucia. Por primera vez en nuestra relacion, aquella noche
conseguio de mi mas que ningun chico antes.

La pelicula parecia entretenida. Empezo mostrando a una chica
joven y desnuda, probandose un vestido de novia en una habitacion mientras un
chico, tambien joven, escondido debajo de la cama la observaba y se excitaba.
Eran hermanos. Inmediatamente aquella chica bajo a algo parecido a un salon,
saludando a alguien que podria ser su tio, o quizas su abuelo, y empezaban a
follar. En la primera postura que hicieron el hombre estaba sentado en una
butaca y la chica se sento encima de él, dandole la espalda.

Aquella postura nunca la habiamos probado porque pensaba que
era muy incomoda, y aunque lo cierto es que se estaba mejor en la cama tumbada,
era muy placentera, puesto que al estar yo encima era yo la que llevaba el
control, la que elegia los movimientos y la rapidez, por lo cual pude alargar mi
orgasmo y hacerlo mas intenso. Ademas, Jorge no paraba de acariciarme la
espalda, los pechos, las piernas,… y de susurrarme que le encantaba como me
movia encima de él, excitandome aun mas. Alcanzamos el orgasmo casi al unisono e
inmediatamente nos fundimos en un abrazo eterno. Se levanto y, despues de ir al
baño, me trajo una copa de vino.

En la television ahora salia la misma chica del principio,
ahora acompañada de un hombre distinto, seguramente de su futuro marido, en la
ducha los dos. í‰l tenia una ereccion importante, la cogio por la cintura
levantandola y colocandola en sus caderas. Ella enrosco sus piernas alrededor de
su cuerpo para sujetarse y él tenia las manos en su culo, para ayudarse en los
movimientos. Se volteo, apoyo a la muchacha en los azulejos del baño y empezo a
follarla, haciendo que ella soltara unos gemidos terribles de placer. El hermano
de ésta seguia escondido mirando a la pareja como hacia el amor, y pense que
quizas no fuera mala idea que un dia dejaramos que alguien pudiera observarnos
mientras lo haciamos, era algo que me ponia cachonda. Nos miramos Jorge y yo y
decidimos que dejariamos esa postura para el final, para poder acostarnos recien
duchados y cansados. La chica se arrodillo y mientras le caia el agua sobre todo
su cuerpo, cogio la enorme polla de aquel chico y se la metio en la boca entera,
provocando que él cerrara los ojos y la agarrara del pelo, con unos movimientos
muy bruscos.

Antes de que el chico pudiera correrse, la levanto
(agarrandola aun de los cabellos), la sento en el borde de la bañera y se la
metio por el culo sin ningun tipo de contemplaciones. Ella cogio un pene algo
grande para meterselo por el coño. La cara de placer que tenia y lo poco que
tardo en alcanzar el climax me dejaron de piedra. Hubiera dado lo que fuera por
haber sido la protagonista de aquellas escenas. Agarre el miembro de mi novio y
empece a masturbarle. Lo que venia ahora me gustaba: se veia una habitacion,
algo tetrica, con muchas estanterias llenas de objetos tipo latigos, cuchillos,
pañuelos, penes de plastico, cuerdas,… Una madera horizontal cuega de aquella
pequeña mazmorra y otra paralelamente esta situada en el suelo. La sirvienta se
vistio de cuero negro y ató las muñecas y los tobillos de su señora a las
argollas de las maderas, de tal manera que dejo a la muchacha sin movilidad
alguna. Rasgo todas sus ropas con un cuchillo, sin remediar que alguna que otra
vez aquel objeto punzante hiriera la sensible piel de la ahora “esclava” y se
escaparan algun hilillo de sangre, que inmediatamente era lamido por la “ama”.
Cuando estubo completamente desnuda se acerco a la estanteria, agarro un bote y
extendio su contenido en el cuerpo de la atada. Se trataba de vaselina o algun
tipo de aceite, que hacia que su cuerpo brillara y resbalara al tacto de otro
cuerpo.

Con una tablilla de madera le golpea las nalgas a la chica
rubia sin control, y en pocos segundos aparecen rojas, como a reventar. Ahora,
que parece que ya se ha divertido bastante y ha hecho llorar a la rubia, se
enfunda un cinturon que incorpora una polla de plastico y se dirige a follarla
por todos lados. Le desata las esposas de las muñecas y la obliga a chuparle la
falsa polla, le vuelve a atar a la argolla y la embiste sin compasion. La rubia
no creo que estubiera muy excitada, por lo cual la penetracion no habia sido
facil. Gritaba de dolor. La “ama” disfrutaba viendola asi, le azotaba en el culo
y la insultaba.

Yo ya no podia mas, ni Jorge tampoco. Hacia unos diez minutos
que habia empezado a masturbarle y, aunque los movimientos de mi mano eran muy
lentos, su polla estaba ya durisima. Me levante y despues de apagar el video y
la television le agarre el brazo para llevarmelo al baño. Tenia unas ganas
inmensas de follarlo, de hacerle mio. Como estabamos aun desnudos, no tuve que
perder tiempo quitandonos la ropa. Encendi la ducha y la enganche arriba,
dejando que mojara su cuerpo de una forma muy sensual cuando se metio en la
bañera.

Cuando estubo empapado le enjabone todo su cuerpo con una
dulzura indescriptible. Su polla estaba a cien viendo como ahora me tocaba
enjabonarme a mi, viendo como acariciaba mis pechos, mis muslos, mis culo, mi
entrepierna,… No aguanto mas. Poniendo su mano en mi cabeza me agacho,
pudiendo ver sin esfuerzo mi coño y mi ano. Me separo las nalgas con sus grandes
manos y me penetro alli mismo, con el agua cayendo sobre nuestras cabezas y
nosotros gimiendo de placer. Despues de decirme algunas palabras malsonantes,
estilo puta, golfa,etc., y algunos azotes en el trasero, se corrio. Como yo aun
no habia llegado al orgasmo, se sento en el suelo de la bañera y dejandome en la
misma posicion que yo estaba me hizo sexo oral mientras me metia dos dedos de
una mano en el coño y un dedo de la otra mano en el culo. ¡Que sensacion…! Fue
un orgasmo increible. Nos besamos, terminamos de ducharnos y asearnos y nos
fuimos a la cama dispuestos a descansar; eran ya las cuatro de la madrugada.

Esto de ir quitandonos la vergí¼enza e ir probando cosas
nuevas me empezaba a gustar. ¿Por qué tenia la sensacion de que aquel era el
principio hacia una locura desenfrenada llena de pasion y placer? En un proximo
relato contare cual fue nuestra nueva experiencia antes de volver al sexologo.

Espero vuestros comentarios. Un beso.

Resumen del relato:
    Seguimos probando cosas nuevas mientras la vergí¼enza poco a poco desaparecia. Empezaba a disfrutar plenamente del sexo, y a interesare y excitarme viendo nuevas practicas. Esto me ayudaria a que en otra ocasion pudiera ser yo la protagonista.

Las 4 rosas (23)

Las 4 rosas (23) (11)

Blanche se pregunto cual seria la
mision del negrito junto a ella si el servicio estaba asegurado por las
negras?

Pero no tardo en descubrir su utilidad.
Cuando Hanna tomaba un bocado que no la apetecia especialmente o la costaba
trabajo tragar, lo escupia al suelo de donde era recogido directamente
por el negrito con la boca, sin tocarlo con las manos.

A Blanche la hizo gracia la idea
y se mostro generosa con su machito. Escupio muchas veces tan solo por
sentir el placer de ver a un negro comerse lo que ella escupia.

Finalizada la comida Hanna sugirio
a Blanche que fueran a recorrer los calabozos de la casa. Habia algo que
queria enseñarla.

Tras bajar una empinada escalera
de caracol que las hundio en las entrañas de la tierra Hanna ordeno
abrir una de las celdas. Era un habitaculo reducido excavado en la roca
sin nada que permitiera ni la mas minima entrada de luz ni comunicacion
con el exterior que no fuera a traves de la pesada y fuerte puerta.

Iluminadas solo por las antorchas
de las negras que las acompañaban, Blanche pudo descubrir a una
negra retenida a la roca por fuertes cadenas.

Colgaba de los brazos, pero hubiera
podido apoyar ambos pies en el suelo sino hubiera sido porque un rudimentario
pero eficaz mecanismo lo impedia.

Una corta cadena unia ambos pies
a traves de una argolla dispuesta como a medio metro del suelo.

De esta manera la negra estaba obligada
a estar apoyada sobre un solo pie. Cierto que podia cambiar de vez en cuando
pero no podia apoyar los dos al mismo tiempo.

Cuando entraron, la joven negra
tenia la cabeza caida sobre el pecho y no hizo ningun movimiento que indicara
que se habia dado cuenta de la presencia de su ama.

Hanna debio sentirse molesta por
la falta de cortesia de la negra y tomando una fusta, descargo sendos golpes
en los indefensos pechos de la negra que chillo durante un rato como una
endemoniada.

Hanna espero a que terminara de
chillar antes de decir.

– Supongo que te encuentras muy
sola?.

– Si ama. Contesto la negra todavia
con el rostro deformado por el dolor.

No te preocupes, te he traido compañia.

Por unos instantes los ojos de la
hembra brillaron al mirar hacia Blanche. Supuso que era la compañia
de la que su ama hablaba pero esto no contribuyo en absoluto a calmar a
la negra. Era evidente que desconfiaba de las intenciones con que su ama
pudiera proporcionarla la compañia de una joven blanca.

– Ama, la juro que no volvera a
ocurrir.

– Puedes estar segura de que no
volvera a ocurrir.

El tono de las palabras de Hanna
aclaro a Blanche que estaba decidida a acabar con la negra.

Te decia que te he traido compañia.
No te gustaria saber a quien he traido para que te acompañe?.

La negra no contesto, perecia intuir
en las palabras de su ama una nueva señal de peligro.

– Dame la jaula, ordeno a una de
las negras que las acompañaban.

Blanche se habia preguntado varias
veces que contendria aquel bulto que la negra habia tomado por orden de
su ama, pero que mantenia continuamente separada como si repeliera el contacto.

A la luz de las antorchas la negra
retiro el paño que lo cubria dejando al descubierto un monton de
ratas.

– No ama, no. Imploro la negrita
agitando las cadenas que la retenian.

– Si zorra, si. Grito a su vez Hanna.
Son ratas, asquerosas y famelicas ratas que te comeran poco a poco tan
pronto como las suelte.

Dos docenas de ratas que hace mucho
que no han comido y que seguramente encontraran exquisitas tus deliciosas
carnes.

Pensar que eras una de mis preferidas.
Pero no, no tenias bastante con la comoda vida y el placer que tu ama te
proporcionaba, tuviste que escoger ente yo y los machos y te inclinaste
hacia ellos. Ahora tu y ellos vais a pagar vuestras culpas.

– No ama, fueron ellos, me violaron.

– Mientes zorra asquerosa. Grito
Hanna volviendo a aporrear los pechos de la negra.

Sin mas, Hanna pidio a Blanche que
saliera de la celda y ordeno a una de las negras que abriera la jaula de
las ratas.

Esta, una vez cumplida la orden
de su ama salio de la celda lo mas rapidamente que pudo y cerro tras si
de un rapido portazo.

Tras la solida hoja de madera Blanche
pudo oir los gritos de desesperacion y terror de la hembra sumida de nuevo
en la oscuridad y posiblemente viendo el verdoso brillo de los ojos de
las ratas dispuestas a atacarla.

Hanna no se dejo impresionar por
los gritos y despues de escuchar un rato con una sonrisa maligna en el
rostro dio por concluida la estancia en tan tetricos y desagradables lugares.

Blanche se pregunto si Morceb estaria
encerrado tambien en alguno de los calabozos ante cuyas puertas pasaron
en el camino de regreso a la escalera que habia de conducirlas de nuevo
a las zonas nobles de la casa.

Se dio cuenta que deseaba la muerte
de Morceb, la de Morceb o la de cualquier negro, sus deseos eran producidos
en parte para demostrar a Hanna que era capaz de destruir a un negro, a
un magnifico macho por un motivo nimio. Pero en realidad lo que deseaba
era disfrutar con el placer de producir dolor. Era algo con lo que habia
soñado muchas veces pero que jamas habia hecho. Siempre que habia
matado a un negro lo habia hecho teniendo motivos suficientes para hacerlo,
por disciplina, por venganza, por seguridad,incluso por dinero, pero nunca
por capricho.

Ahora estaba en situacion de poder
hacerlo y lo iba a hacer, sabia que tambien a Hanna la gustaria la idea,
sabia que ella tambien disfrutaba torturando a los negros y no era cuestion
de desperdiciar la ocasion.

– Que piensas hacer ahora ?. Pregunto
Blanche.

– Pensaba en tomar un baño
y despues que nos fueramos a la cama. Dijo Hanna volviendo a tomar la actitud
conquistadora de un hombre.

– Me parece muy bien pero antes
me gustaria empezar a ajustar las cuentas a Morceb.

– El negro ?. Pregunto Hanna sin
identificar al macho por su nombre.

– Si, el negro.

– Tienes alguna idea de lo que le
quieres hacer?.

– No, pero ya se me ocurrira algo,
ademas cuento con tu inestimable ayuda.

Hanna sonrio durante unos instantes.
Despues dijo. Puedes estar segura de que colaborare gustosa en lo que quieras
pero antes dejame que durante unos minutos te deje sola, debo satisfacer
algunas necesidades, despues de comer me siento muy pesada y debo aliviarme.

– Hace rato que siento la misma
sensacion que tu, te iba a pedir que me indicaras donde podia aislarme
un momento.

Blanche vio que Hanna dudaba unos
instantes antes de preguntar.

– Te gustaria que lo hicieramos
juntas ?.

Blanche no entendio lo que queria
decir Hanna, suponia que a nadie le resulta agradable ser visto en tal
situacion ni oler los "perfumes" de los demas, pero imagino que
cuando Hanna lo sugeria debia ser por alguna razon especial. Era posible
a su distinguida amiga la gustaran semejantes exquisiteces ?.

– Por mi no hay ningun inconveniente.

– Es que veras, supongo que me habras
oido decirle a esa maldita negra que ella y los dos negros con que mantenia
relaciones iban a pagar su falta ?.

– Si, lo he oido.

Ya has visto que ella sera comida
lentamente por las ratas pero ellos moriran comiendo mierda. No comeran
otra cosa hasta que mueran. Blanche rio ante la originalidad del castigo
a que Hanna queria someter a los negros.

– Y como piensas obligarles a comerla?.
Pregunto pensando que no era tarea facil hacer que los negros comieran
los excrementos sin que lo vomitaran despues.

Ven, veras que facil.

Tardaron poco en recorrer un corto
y amplio pasillo antes de entrar en un cuartito que habia sido habilitado
como retrete.

Tumbado en el suelo boca arriba
estaba un negro retenido por las cuerdas que partian de cuatro argollas
empotradas en el suelo.

La cabeza del negro desaparecia
en un estrecho y alto recipiente de madera cuyo fondo ocupaba.

Encima del recipiente habia lo que
parecia un comodo asiento perforado por un amplio agujero.

Blanche comprendio rapidamente el
sencillo mecanismo. Bastaba con sentarse en el asiento, dejar que las materias
de deshecho salieran del cuerpo para que fueran a caer directamente sobre
el rostro del negro obstruyendole la boca y la nariz. El macho debia optar
entre asfixiarse, o comer lo que se le hubiera arrojado encima.

Ademas debia tener buen cuidado
para no devolver porque en tal caso debia volver a reingerir todo.

– Tu primero Blanche. sugirio Hanna,
yo puedo esperar.

Blanche no se hizo rogar. Con cierto
morbo imagino lo que deberia sentir el negro al oir la conversacion, al
notar los preparativos. Sintio un cierto placer sabiendo que en unos instantes
pondria sus zonas mas intimas descaradamente al alcance de su vista. Que
sentiria el negro cuando le cayeran en el rostro semejantes inmundicias?

Momentos antes de sentarse miro
al fondo del recipiente. Era evidente que ya habia sido usado pero no debia
llevar alli mas que un dia o dos.

Mientras se retiraba la braga hizo
una rapida inspeccion ocular sin que se la escapara la avidez con que Hanna
seguia sus movimientos y buscaba recrear su vista en las zonas intimas
que Blanche descubria para realizar la operacion.

Se sentia satisfecha de ver la excitacion
que sus actos producian en su amiga. La gustaba sentir que era capaz de
provocar en una mujer los mismos deseos que en un hombre.

Una vez sentada dejo que su vejiga
se vaciara en un ininterrumpido y fuerte chorro que caia sobre el rostro
del esclavo. Despues comenzo a defecar. Fue un proceso lento y placentero,
no tenia ninguna prisa en acabar las reservas que contenia su intestino.
Hanna se acerco decidida y con suma delicadeza introdujo las manos bajo
las ropas de Blanche comenzando a juguetear con sus pechos.

La sensacion era tan agradable y
excitante como lo hubiera podido ser con un hombre y lo fue mucho mas cuando
Hanna comenzo a besarla apasionadamente en los labios.

La atencion de Blanche se dispersaba
entre las deliciosas caricias que Hanna la proporcionaba y el saber que
bajo ella alguien debia esforzarse en comer sus excrementos para no morir
de asfixia.

Era evidente que su amiga no se
sentia molesta por el fuerte olor que emanaba de la materia que lentamente
abandonaba su intestino.

Los minutos pasaron lentos y deliciosos
antes de que Hanna viniera a ocupar su puesto y liberara su intestino de
los abundantes excrementos que retenia.

La operacion fue salpicada por retumbantes
sonidos que tenian origen en las olorosas masas de gases que abandonaban
el intestino de su amiga mezcladas con las materias fecales. Hanna aprovecha
cada nuevo ruido para pisotear al macho hasta que los ruidos desaparecian
acallados por sus gritos de dolor.

No fue necesario que Blanche volviera
a mirar en el apestoso recipiente, sabia que el rostro del negro habia
quedado cubierto por los excrementos salvo en la zona de la boca por la
que habia tragado cuanto habia caido a su alcance.

– No te quejaras negro. Dijo Hanna
mientras se ponia en pie. Hoy la comida tiene doble alimento y ademas ha
sido mas variada.

Blanche estallo en carcajadas por
la ocurrencia de su amiga antes de decir.

– Debe ser espantoso morir comiendo
mierda.

– Si, afirmo Hanna, debe ser espantoso,
pero antes de que muera sus ojos se pudriran, la mierda criara gusanos,
y los gusanos se los comeran.

Blanche descubrio entonces que el
esclavo no moriria solo de repugnancia, el tormento a que Hanna lo sometia
era mucho mas refinado, seguramente tambien los gusanos se formarian en
el interior del cuerpo del negro y lo irian devorando poco a poco antes
de que muriera.

Las dos jovenes abandonaron el escusado
riendo mientras Hanna encaminaba sus pasos de nuevo hacia la escalera que
conducia a los sotanos y calabozos de la casa. Blanche no pregunto. Sabia
que su amiga la llevaba al lugar donde debia encontrarse encerrado Morceb.

Pasaron por delante de la puerta
donde estaba encerrada la hembra con las ratas. Desgarradores gritos de
terror y posiblemente tambien de dolor atravesaban la dura y fuerte puerta
ante la que Hanna se detuvo en momento a escuchar.

Despues reanudo su flexible caminar
con una sonrisa cruel en los labios.

Las negras que las acompañaban
se encargaban de iluminar el tortuoso subterraneo con antorchas y lamparas.

No tardaron mucho en penetrar en
una amplia estancia en la que Blanche pudo descubrir a Morceb acuclillado
en una angosta y baja jaula de gruesos barrotes de hierro.

– Perdon ama, perdon, imploro el
negro nada mas verla. Sin duda estaba impresionado y asustado al ver los
distintos instrumentos de tortura que ocupaban la estancia y los que estaban
alineados en varias hileras en las paredes.

– No habra perdon para ti a no ser
que me obedezcas sin dudar en todo cuanto queramos mandarte.

– Si ama, hare todo lo me ordene.
Gimoteo el negro asustado como un animalito.

– En primer lugar vas a salir de
la jaula y tumbado boca arriba me vas a limpiar el culo con la lengua.
Acabo de cagar y lo tengo sucio.

– Si ama, hare lo que mande.

Tan pronto como una negra abrio
los candados de la jaula Morceb salio de ella tumbandose como su ama le
habia ordenado.

– Tu primero. Sugirio Blanche a
Hanna pensando que no habia lugar a tener escrupulos de una joven que la
habia cedido el turno en su propio escusado.

Hanna no se hizo rogar y acuclillandose
sobre el rostro de Morceb dejo que este cumpliera prolongadamente con su
labor higienica. Despues Blanche ocupo el puesto de su amiga gozando de
las delicadas y suculentas caricias del negro que retiraba a lametazos
los restos de excrementos que habian quedado adheridos en los escasos cabellos
que rodeaban el ano.

Continuara…

Datos del autor/a:

 

Resumen del relato:
    Las 4 rosas (23)…

Vendetta se escribe con v

Vendetta se escribe con v (11)

VENDETTA SE ESCRIBE CON V

Les contaré una intensa historia que me ocurrió hace un par
de años. Corría el mes de agosto en Madrid, el calor era asfixiante pero no
caeré en el tópico de decir que era el verano más caluroso y sofocante que
recuerdo porque no sería verdad ya que todos los veranos en Madrid son
jodidamente calurosos. Es más este pasado verano sí que ha sido la ostia…
Bueno no me quiero desviar.

El caso es que la que era en aquel momento mi novia y ahora
es la ‘zorra de mi ex’ (por eso os cuento esta historia) se fue de vacaciones
con sus padres a Marbella (lástima no poder poner el tono pijo para que se
pronunciara como lo hacía ella…) y yo me quedé como un gilipollas en Madrid
trabajando para poder hacer el viaje que tanto nos apetecía. A cada minuto
pensaba que si al cornudo de su padre le pidiera que lo pagase él seguro que
aceptaría…. Pensaría que es mejor que desvirguen a tu hija en un crucero
lujoso que en la parte de atrás de un Renault 18 tuneado (ése era mi bólido).

Habréis observado que no habíamos tenido relaciones sexuales
hasta la fecha debido a la represiva educación que ella había recibido en un
colegio del Opus. Sin embargo, después de mucho pelear logré convencerla para
llevarla al catre (para que nos iniciásemos en ‘este hermoso camino juntos….’)
A las opusinas hay que decirles estas cosas para que se les derrita el coño… y
qué mejor oportunidad para romperle el coño (para iniciar el camino….jejejje)
que en un crucero por los Fiordos, en donde hace un frío de la ostia y no tienes
ganas de salir del camarote ( es un romántico lugar para inmortalizar nuestro
amor…)

El caso es que me quedé en Madrid currando como un condenado.
Hablaba todos los días con ella. Mientras yo limpiaba putas mesas en el Burger
King de al lado del Bernabéu ella estaba en la playa, o en la sauna del hotel o
recibiendo un masaje de algún hijo de puta que seguro se excitaba porque una
cosa he de reconocer y es que está bastante bien.

Hablando un día con ella me pidió que fuera a su casa en la
que se encontraba su hermana menor, de 17 años creo recordar, y que recogiera
unos papeles referentes a una matrícula para llevar a la universidad. Yo como
buen pendejo que dirían los mexicanos, accedí a hacerlo y es que cuando estoy
con una chica guapa me vuelvo pendejo, lo reconozco….

El caso es que mi tarde libre decidí emplearla en eso. Llamé
a la hermana por la mañana y le dije que iría a eso de las 8 a recoger los putos
papeles. La hermana me dijo que ella iba a estar estudiando y que esa hora era
buena. La muy subnormal suspendió COU y no se pudo presentar a selectividad en
junio, motivo por el cual no se había ido a disfrutar con sus PAPAS de esas
vacaciones de pija a las que estaba acostumbrada.

Me levante de la siesta con un calor de la ostia pero decidí
no ducharme. Pensé que si iba pronto a casa de Ana me podría dar un baño en su
piscina ya que a la hermana no debía importarle. Cogí mi R18 y me fui dirección
N-I Carretera de Burgos a la urbanización más pija de Madrid, conocida como La
Moraleja. La gente en esa urbanización te mira como un delincuente y/o
drogadicto si vas con mi coche. Lo que pasa es que no se atreven a decirte nada
por si acaso les pegas ‘algo’. Llegué al chalet de Ana. Es una casa más de la
urbanización, las hay mejores y también las hay peores en esa misma calle. Y me
encontré la puerta del jardín abierta como es costumbre, aunque me extrañó que
la pendeja de la hermana la dejase abierta cuando todo el mundo está de
vacaciones en esa jodida urbanización. Pensé: con razón ha suspendido COU la muy
gilipollas. Llamé a la puerta una vez. No abrían. Dos veces no abrían. Pensé que
se habría ido sin darse cuenta de que había quedado en darme esos papeles. Pero
no fue así. Oí un ruido e inmediatamente se abrió la puerta. Tenía la
respiración entrecortada y me asusté un poco. Le pregunté si estaba bien y me
dijo que sí que estaba haciendo ejercicio en el Gym y que no había oído. Iba
vestida con una flada corta y una camiseta. Extraña ropa de gimnasio pensé… No
le di más importancia porque todo parecía normal. Además no me importaba una
mierda lo que le pasara a esa niñata que ni me había ofrecido pasar. Debía estar
influida por los pensamientos de su madre sobre mi persona resumidos en
"perdido, pobretón y cateto que pretende casarse nada más y nada menos que con
mi hija…por encima de mi cadáver!!!!"

Fátima que así se llamaba la hermana me dijo que esperara en
la puerta que ya me daba los papeles y se fue a por ellos. En esto apareció el
perro de la familia. Con 10.000 metros de jardín tienen al puto labrador dentro
de la casa, pensé. Sin embargo, me alegré por él ya que era el que mejor me caía
de la familia. Observé que el perro tenía el hocico manchado de nata y nada más
llegar Fátima se lo hice saber. Se sorprendió y dijo que se estaría comiendo
restos de una tarta… Pero el inocente perrito, seguía teniendo hambre y se
alzó para seguir con su tarta. Le metió la cabeza entre la falda y ella
rápidamente apretó las piernas y le dio un cachete en el morro. Le dije: más que
una tarta parece que te está comiendo el coño. Me dio una torta y eso me
enfureció.

Decidi aceptar su ‘invitación’ a pasar y cerré la puerta y le
dije que si eso era lo que en su casa consideraban una moral adecuada. Me dijo
que me fuera que no sabía lo que estaba haciendo, que iba a llamar a la policía,
que…. le dí una bofetada y se calló.


Desde ahora se ha acabado la altanería con la que me
hablas. Porque no creo que sea digno de una ‘señorita como tú’ el ponerte
nata en el coño para que el perro te de un par de lengí¼etazos. Y no me
gustaría tener que dar explicaciones si estuviera en tu pellejo.


Durante un segundo se quedo pensativa y parecía que iba a
replicar. Sin embargo, no puso una sola pega a mi débil argumentación. Es más,
en caso de que alguno de los dos dijese algo yo estaría en una situación
muchísimo más comprometida que ella. Pero ya he dicho que de casta le viene al
galgo y con una madre como la que tenía no podía heredar un entendimiento
privilegiado, ni siquiera digno…

En ese momento ella me preguntó qué quería con un tono
inevitablemente despectivo hacia mi persona en el que mostraba todo su
desprecio. Quería pagar el peaje por su error y pasar el trámite lo más
rápidamente posible. Yo no había pensado en nada de eso, así que le dije que por
ahora no quería nada pero que más adelante ya me lo pensaría.

El camino de vuelta a casa me lo pasé hablando por el móvil.
Sí ya sé que está prohibido pero si hay algún agente leyendo esta historia
seguro que será comprensivo… Me llamó un amigo que se ganaba unas perras
recogiendo tumbonas en el Don Pepe. Como era costumbre en él iba directo, sin
tener en cuenta nada más que el mensaje que te quería transmitir y sin atender a
tu situación física o anímica.


Qué tal sientan los cuernos?

¿eh?

Que si te mola que te la peguen.

Qué dices pedazo de cabrón?

Pues eso, que a tu novia le hacen masajes en los pies en
mitad de la playa.

Ah! Bua! Será algún mamón de masajista.

Una polla. Es el hijo de un cliente del Don Pepe que no
creo que se dedique a dar masajes en los pies.

No me jodas tío. Acerté a balbucear.

Sí tío. Tenía que decírtelo.

Gracias. Gracias.


Paré en la cuneta de la carretera de Burgos y pensé durante
cinco minutos. Emprendí el camino. La M30 vacía era una buena pista para
descargar adrenalina. Al menos la que se puede descargar a 140, que es lo que da
el coche. Aunque he de reconocer que el ruido que hace el coche a esa velocidad
acojona un poco, no en vano su matrícula es EC. í‰chale años.

Llegué a casa con un plan concebido. Descolgué el teléfono y
marque el número de Ana o mejor dicho de casa de Ana.
91650….tuuuuuuuuuu…tuuuuuuuuuu…tuu


Dígame?

Hola ‘pastelito’. Dije con picardía.

Ah! Eres tú. Contestó con desprecio pero sin captar mi
gracioso juego de palabras.

Te quiero aquí en dos horas.

Para qué?

Ya lo veras. Ven guapa.

Hijo de puta.

Mi dirección la sabes?

Colgó.


Me dejó intrigado el que colgará y no sabía si el plan se
concretaría.

Sin embargo, no perdí ni un minuto. Comencé a ordenar mi
cuarto. Y a estudiar la posible colocación de una cámara de vídeo en algún punto
en el que quedara oculta pero, por supuesto, captara toda la habitación, en
concreto, la cama.

Cuando estaba colocando la cámara. Sonó el telefonillo.
Inmediatamente pensé que sí que era ella. Abrí impaciente y con una gran
curiosidad. En Fuenlabrada los telefonillos no tienen cámara ni funciona el
auricular porque algún cabrón ha meado sobre él o simplemente se ha liado a
ostias. Así que simplemente suena un timbre y tú abres y esperas a ver quién
coño es.

Subió los tres pisos separan mi casa del suelo en ascensor.
Por la cara con la que salió preferiría no haberlo hecho…. No olía muy bien
según comentó con otras palabras.

Le dije que no fuera quisquillosa que yo la iba a tratar
‘como se merecía’.


Pasa al cuarto.

A cuál?

Al único que hay.

Huele a pies.

Dentro de un minuto te va a dar igual.


Se mostró asustada. Pero entonó un valiente:


Fóllame de una vez y déjame irme. No será tan malo si mi
hermana lo hace constantemente.


Me molestó mucho el comentario más que nada porque jamás me
la había follado. Con quién coño estaría follando todo el rato?


Si te muestras cariñosa será rápido y se olvidará pronto.
No quiero tener que forzarte en ningún momento.


Mi vídeo no podía parecer una violación porque ya no
cumpliría los requisitos para los que estaba concebido.

La fui desnudando poco a poco. Me sorprendió su actitud ya
que parecía no molestarle. Sin embargo, yo sabía que le estaba molestando
profundamente. La tumbé en la cama y sólo llevaba unas braguitas blancas y el
sujetador. Jugué con sus braguitas que olían a hembra. Ese olor me excitó
muchísimo y le di un lengí¼etazo en todo el coño por encima de las braguitas que
tenían un taco muy suave y agradable.

Ella pasó las piernas por encima de mi espalda y las apoyó,
dejando bien a mano (mejor dicho a boca) todo su coñito. Siempre he sido
fetichista y el saberme grabado mientras le comía el chochito me ponía a 100 por
lo que no me di ninguna prisa. Lamí sus braguitas su ingle sin pelos, no
depilada, simplemente que no tenía ni un pelito por ahí…

Cuando noté que sus braguitas estaban bien húmedas y no de mi
saliva se las bajé y le dí otro lengí¼etazo. Ahora por dentro, esa parte que
había estado en contacto con su coñito. Estaba muy caliente y sabía
estupendamente. Me centré en su conejito. Estaba hinchado y brillante sin duda
por el lubricante que estaba segregando por la calentura. Empecé a lamerlo desde
arriba hasta el culo y sabía muy bien. Cada vez estaba más mojado y ella comenzó
a gemir. Sin duda estaba a punto de alcanzar un primer orgasmo. Y vaya si lo
alcanzó. Metió un chillido desgarrador y se empezó a convulsionar. Pegué mi boca
para captar sus fluidos y me sorprendió que saboreé una buena cantidad de su
flujo. Se relajó durante un segundo y le señalé mi polla que para ese momento
estaba dura como un palo. La miró con cara de asco. Le dije que si se creía que
le iba a comer el coño y dejarla ir….

Ella la cogió y comenzó a pajearme. Me ocupé de que quedara
su cara de espaldas a la cámara para que no se viera su cara de asco. Le dije
que se la metiera en la boca y ella lo asumió sin decir nada pero yo seguía
viendo su cara de asco. No le debió gustar el sabor de mi polla. Normal, no me
había duchado hoy….

Empezó a lamerme la polla desde la base hasta el frenillo y
yo sentía que me reventaba. Se la metió entera en la boca y subía y bajaba con
ansiedad. Parecía que le gustaba. Decidí girarme para que se le viera la cara en
el video, ya que la tenía de viciosa, ahora sí.

Después de chupármela dos minutos no pude aguantar más y me
corrí. Fue de lo más placentero que he vivido. Cuando notó que me corría intentó
sacarse la polla de la boca pero yo la agarré por la nuca y se le quedó medio
dentro. Me corrí en su boca y por toda su cara. Me convulsioné cinco veces. Me
dejó seco… Claro!! Lo tenía todo en su carita….


Necesito lavarme.

Y con razón.


Tuve tres minutos para descansar y ponerme a tono. No podía
dejar el video sin una buena follada por el coño. Nada más volver del baño le
dije que se pusiera a cuatro patas que se la quería meter en esa postura. La muy
zorra me obligo a ponerme condón, con el pretexto de que tenía la regla. Acepté.

La imagen era estupenda. La niña a cuatro patas y yo
follándola por el coño. Y agarrándola por el pelo como a una vulgar perra.
Después de 10 minutos montándola. Sentí que ella aceleraba el ritmo. Se iba a
correr. Decidí apretar un poco y con la ayuda de sus gemidos alcancé un climax
previo al orgasmo le saque la polla me quité el condón y me corrí por toda su
espalda y culo. La dejé mojadita.


Largo.

Qué?

Que te pires!

Déjame ducharme.

Largo!!!

Se puso la camiseta sobre su espalda llena de semen y se
fue.


Ya os contaré como continúa esta historia.

 

 

Enfant terrible (POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO)

 

Resumen del relato:
    Vendetta

Locuras de La Seductora y su Amante (01)

Locuras de La Seductora y su Amante (01) (11)

Hola, amantes de los relatos eróticos, debo confesarles que
es la primera vez que les escribo y realmente espero que mis relatos los
exciten.

Mi nombre es Pamela, tengo 21 años, mido 1.65, ni muy linda
ni muy fea, pelo largo semi ondulado color café, ojos color almendra, no tengo
mucho busto pero lo más sobresaliente son mis muslos (ya que voy seguido al
gimnasio) y mi cola que ya ha registrado muchos piropos y miradas por el
momento.

Hasta ahora tuve relaciones con una sola persona, mi novio, y
me gustaría contarles como fue mi primera vez, hace apenas dos años.

Cuando salimos por primera vez con José, mi novio, yo me
enamoré profundamente, en poco tiempo me sentí como nunca antes en la vida, yo
era muy feliz (sobretodo porque él había dejado a un chica mucho más linda que
yo por salir conmigo, eso me hacía sentir bien), yo me confié mucho y dejé que
conquistara mi corazón sin pensarlo. Pasó el tiempo, nosotros en ese tiempo
éramos compañeros de curso y para entonces él tenía una vasta experiencia en el
terreno sexual, y si bien trató de ir un poco más lejos dos veces, yo no se lo
había permitido. Como nos íbamos de viaje de egresados cerca de fin de año, yo
empecé a hacer dieta y mucho ejercicio, porque nos íbamos a Camboriú, imagínense
ustedes, yo quería estar en forma para poder ponerme la bikini.

El hecho es que lo logré, y mis formas se hicieron notar,
gracias a eso empecé a notar que el interés de él gradualmente se iba
acrecentando.

Yo estaba super contenta, sobre todo porque más de una vez
había fantaseado con perder mi virginidad con él. Yo me imaginaba como sería
hacerlo, por los comentarios que habían llegado hasta mi, más de una chica en mi
misma clase quería tenerlo, el tenía fama de mujeriego, pero eso a mi no me
importaba, porque después de todo eso lo hacía más interesante. Seguramente
porque eso demostraba que él era muy bueno para complacer a las mujeres.

Cerca de Navidad mis padres lo invitaron a pasar Nochebuena
en mi casa, lo que él aceptó pero a condición de que yo pasara año nuevo en su
casa, a toso esto no les dije que yo fui abanderada en mi colegio y siempre fui
una hija ejemplar por lo que mis padres me tenían absoluta confianza.

Esa tarde me preparé como nunca para la noche, me compré unas
medias de esas que se usan con ligas, todas rojas, me puse zapatos de taco alto,
una bombachita negra super calada, una pollera tipo pareo de esas que puedes
abrir por adelante, y un top bien ajustado.

Cuando mis padres me vieron me dijeron que me veía mucho
mayor y que no era adecuado para una chica de mi edad, pero no les hice caso.
Cuando llegó José me dijo que yo estaba muy linda, el estaba usando unos jeans
ajustados que hacen sobresalir su lindo culito y una camisa semi desprendida que
dejaba ver ese amplio y hermoso pecho que tiene (a mi me encanta porque es suave
y sin bellos, los cuales me dan mucho asco), con ese perfume tan rico que se
pone y el cabello mojado, yo sentía que me estaba derritiendo por dentro.

En mi casa no son muy afectos a las fiestas de ninguna clase
y a mi mamá no le gusta la Navidad y además como nunca toma alcohol, después de
dos vasitos de clericó que le dieron vuelta la cabeza se fue a dormir muy
mareadita la pobre. Mi papá que ni vive con nosotros (están separados desde que
yo tengo memoria) se fue a casa de mi tía, que vive cerca, a saludar y pasar el
resto de la noche allí. Mi hermana mayor que está casada estaba en casa de mis
abuelos, la cual queda muy lejos de la nuestra, y no pensaba aparecerse. Por lo
tanto era como si el destino nos hubiera dado todos los medios. Yo a eso de la
una de la mañana ya me había tomado varios vasos de clericó, media cerveza y un
poco de sidra.

Nos fuimos a mi cuarto a jugar a las cartas, total que todo
el mundo dormía y nadie vendría a molestarnos. Como siempre nos ha gustado jugar
por algo, mi novio me propuso que el que perdía la mano se debería tomar un
trago largo de vino blanco, yo ya estaba bastante alegre y me sentía con suerte
así que acepté. Grande fue mi sorpresa ya que a los 20 minutos me había vaciado
media botella yo sola y él no paraba de ganar. Debe confesar que el alcohol me
enciende las pasiones más profundas asi que medio sin pensarlo me le fui
arrimando. Por supuesto que él no iba a rechazarme, al poco rato estábamos muy
melosos dándonos ardientes besos. Debo decir que él fue siempre muy respetuoso
conmigo y que nunca intentó antes propasarse sin preguntarme primero, o al menos
si hacía un intento y yo le decía que se detuviera él me hacía caso.

Pero me sentía con muchas ganas de seguir adelante así fue
que de su boca pasé a su cuello, dándoles suaves lenguetazos en forma circular,
besando y presionando suavemente con mi boca sobre su piel caliente. El se
quedaba quieto cerraba los ojos y trataba de conservar la calma.

-: Bueno…. –me decía- ya es suficiente… no me
provoques…

Pero como yo lo conocía (o al menos eso pensaba) sabía que no
se animaría a más. Así fue que de su boca y su cuello tan sabroso, pasé a su
pecho, que como ya dije es como a mi me gusta sin pelitos, suave, terso, tibio,
mientras el seguía conteniendo la respiración y diciéndome que no continuara,
pero no le hice caso, pensé que sería como las otras dos veces anteriores que
llegamos muy cerca pero no lo concretamos. Hasta hoy no sé de donde saqué
fuerzas para sacarle la camisa del vaquero y poner mi boca en su ombliguito, que
rico, ese agujerito tan delicioso y bello, pasar mi lengua húmeda y cálida por
su bordes tan perfectos, haciendo que se estremezca de placer, me producía un
inmenso placer a mí también. El me detenía, me agarraba del mentón y me decía
que no siguiera que no continuara porque no iba a poder contenerse. Pero yo
pensaba que lo conocía y que no haría nada que yo no quisiera. De manera que
seguí sin hacerle caso.

Estuvimos así durante lo que me pareció media hora, hasta que
decidí que mejor sería apagar la luz, sin esperar un minuto él lo hizo (yo más
que nada porque soy super acomplejada y no quería que se desilusionara de mi
cuerpo si no era lo que él esperaba). Cuando volvió a mi cama me di cuenta que
ya estaba bastante motivado, por lo que me abrazó y comenzamos a besarnos, quiso
colocarse arriba mio pero no lo dejé, sino que fue él el que quedó tumbado y yo
encima (yo creía que estando arriba sería muy imposible que intentara llegar más
lejos, pero estaba equivocada). Inmediatamente comenzó a tocar mis pechos, de
una manera suave, delicada, yo sentí que me subía un rubor intenso, seguí
besándolo sin decir nada, por lo que supongo se animó a más, metió sus manos por
debajo de mi remera y sentí sus dedos deslizándose por mi cuerpo, comenzé a
sentir una rara sensación, como de agua caliente en mi vientre, pude sentir como
poco a poco me humedecía con cada roce, con cada caricia…. Mi novio quizo
besar mis pechos y fue ahí cuando REALMENTE me dí cuenta para donde giraban las
cosas, me asusté mucho y quise incorporarme pero él me sujetó por la espalda de
manera que no pudiera hacerlo, me quedé paralizada, todo esto era mi culpa
después de todo, si uno calienta la pava (como dicen aquí en mi país) después
tenés que tomar mate, así que lo dejé hacerlo. Pero yo no quería continuar de
modo que suavemente traté de safarme sacando una pierna por su costado, pero el
puso sus piernas sobre mis pantorrillas obligándome a mantener esa posición, mi
corazón latía muy fuerte y realmente ya no sabía que hacer, trataba de hablar
pero el me besaba de forma apasionada y respiraba agitadamente. A esas alturas
ya se me habían pasado los mareos y todos los efectos del alcohol, entonces pude
sentir cómo bajaba su mano hasta su pantalón y como sacaba su miembro, lo pude
sentir bajo la tela de mi ropa interior, era una cosa caliente y dura y yo
estaba que me desmayaba del susto. Quise safarme otra vez, esta vez con más
fuerza, pero el me apretó mucho más contra su cuerpo y hábilmente sin sacarme la
ropa interior, no hizo más que correrla con sus dedos lo colocó en mi entrada,
ahí fue cuando supe que lo haría, me guste o no, mis jugueteos tenían un precio
y el me los haría pagar.

Nada podía hacer, si gritaba mi madre nos sorprendería en tal
acto, por otro lado yo no me sentía preparada para perder mi virginidad, pero
antes de que pudiera seguir pensando el ya estaba intentando entrar, primero lo
hizo suavemente, y yo tratando de que pase lo más rápido posible me resigné y
dejé todo en manos de Dios. No sé si era muy estrecha o no estaba muy bien
lubricada, pero me empezó a doler muchísimo, mi novio estaba exitadísimo y cada
vez empujaba con más fuerza, yo sentía como si me taladraran, lo estaba besando
(porque en realidad no tenía cara para mirarlo), pero no podía concentrarme por
el dolor, así que me acerqué a su oreja y le dije :

-: ouch, me duele, me duele por favor hazlo más despacio.

-: Esta bien, está bien… –fue toda su respuesta, lo cierto
fue que el muy guacho ni dejó de arremeter ni lo hizo más suave.

En una de sus embestidas abrió un poco sus piernas lo que
obligó a que yo abriera más las mías y por ende bajara un poco más, mientras a
su vez presionaba mi cintura contra su cuerpo, ahí fue donde me tuve que
contener un grito, porque sentí que algo se había roto. í‰l estaba como
desenfrenado, sin control de lo que hacía metiendo y sacando como si quisiera
reventarme (o al menos eso pensaba yo que de sexo no sabía un corno). Pero
después de ese dolor sentí como mariposas en el estomago una sensación muy
placentera en ese vaivén que él provocaba. Al poco rato paulatinamente dejó de
moverse y me besó con un beso fresco, con un beso tierno, como recompensándome
el inmenso placer que acababa de darle. Yo en cambio estaba muy lejos de
sentirme feliz.

í‰l sacó sus piernas de encima de mis pantorrillas y yo me
levante y me senté a un costado de la cama, mi novio se levantó también me
preguntó si yo estaba bien a lo que respondí con un si bastante seco, y se fue
al baño.

Me quede un rato sola, en la oscuridad completa, sintiendo
como poco a poco el dolor se iba, quedándome como encendida, con una sensación
de culpabilidad y de que había mancillado esta virginidad que celosamente guardé
para el que tenía que ser el hombre de mi vida (tan anticuada era en ese
entonces), cuando él volvió, fui yo la que fue al baño. Me miré, había mucha
sangre, como cuando me viene la menstruación, de modo que me puse una toallita,
unas lágrimas corrieron por mi rostro, las sequé y regresé al cuarto. El estaba
ahí, con una expresión de felicidad en su rostro, fumando un cigarrillo
plácidamente. Me acosté en mi cama dándole la espalda, él apagó su cigarrillo y
vino a acostarse conmigo, me abrazó y se quedó un largo rato hasta que le sol
comenzó a salir. Quería hablar con él, pero cuando volteé dormía como un bebé.
Lo desperté y le pedí que se acostara en la otra cama no sea cosa de que mi
madre fuera a verme y nos encontrara juntos. Me miró como sin entender el porqué
lo trataba con tanta rudeza, y sin preguntar lo hizo.

Mientras él dormía algo extraño sucedió en mí, un cambio
enorme se producía en mi interior, la adolescente inocente y juguetona de hacía
unas horas se había ido para darle lugar a una mujer con ansías de sexo
desenfrenado y loco, la que era ya no sería más, mis pasiones mas bajas y
ocultas se habían despertado y no pararía hasta hacerlas a todas realidad….

Espero que este relato les haya gustado y les cuento que hay
muchos más, como el de la primera vez que le hice una mamada a mi novio y desde
que probé su lechita no paré más. Si desean escribirnos para comentar este
relato lo pueden hacer a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Siempre soñamos conque nuestra primera vez sea fabulosa, a veces la realidad nos muestra otra cosa, lo mejor es disfrutar y no arrepentirse!

Esclavo sexual (08)

Esclavo sexual (08) (11)

ESCLAVO SEXUAL VIII

Por: Horny

CONTINUACIÓN DEL RELATO ESCLAVO SEXUAL VII

Al pasar mi lengua por sus labios el dio un pequeño brinquito
hacia atrás y se me quedó viendo mientras yo me relamía como una gatita tomando
leche. El continuaba arrodillado ante mí, los dos desnudos, yo concentrada solo
en mi propio placer, sintiendo un calorcito delicioso por todo el cuerpo debido
al orgasmo que mi hábil chofer me había provocado con su pequeña lengua.

Marcela: Has pasado la primera prueba Alex. Quiero
hacerte unas preguntas y espero sinceridad en tus respuestas.

Alex, aún con la cara brillante y pegachenta debido a mis
flujos, contestó que si, que le preguntara.

Marcela: Por qué has hecho todo lo que te he pedido sin
protestar ni opinar? Acaso es porque soy tu jefe y no quieres perder tu empleo?

Alex: No es por eso doctora, de modo alguno me siento
obligado, es algo que yo también deseo. Mi único anhelo en este momento es estar
pendiente de todo cuanto usted pudiera desear.

Marcela: Estas seguro Alex? Ni siquiera alcanzas a
imaginarte que podría llegar a desear, ni las cosas que se me pueden antojar en
un momento determinado, estas dispuesto a correr el riesgo?

Alex: Si señora.

Marcela: Eres conciente también que entre tu y yo no hay
ningún tipo de relación sentimental, que no te es permitido tocarme a menos que
yo te lo diga y que tus necesidades de todo tipo quedan en un segundo plano con
respecto a las mías.

Alex: Si señora.

Con estas palabras quedó cerrado una especie de pacto entre
Alex y yo en el cual quedaban claros nuestros papeles en esta relación.

Marcela: Tiene sueño Alex?

Alex: No mucho aún doctora.

Marcela: Yo si Alex, trae una almohada y algo para
arroparte, de ahora en adelante dormirás junto a mi cama en el piso pues igual
como se me puede antojar un vaso de agua a media noche podría querer que
repasaras mi coño con tu lengua, nunca se sabe.

Alex: Si señora.

Obedientemente fue por sus cosas y se acomodó en un tapete
junto a mi cama. No es que fuera incómodo dormir allí pero si era un poquito
humillante mas no para el que gustoso y casi feliz se acomodó mirando hacia mi
cama con los ojos bien abiertos.

Marcela: Deja de mirarme así Alex que detesto sentirme
vigilada, mas bien voltéate y duerme que si te necesito te aviso.

A partir de esa noche donde con el abrebocas de la mamada de
mi chofer habíamos iniciado una relación con bastantes altibajos el durmió en el
piso junto a mi cama. Por lo general esperaba a que estuviera dormido para
despertarlo siempre de una manera diferente, unas veces acariciando sus bolas
con mis pies, otras casi sentándome en su cara para que me comiera el coño y
correrme en su boca. A veces me limitaba a ver su cara de asombro al ser
despertado de esa manera y yo me deleitaba utilizándolo como una especie de
vibrador humano al cual tomaba y desechaba cuando quería.

Durante el día usualmente no teníamos ningún contacto físico,
solo una relación laboral aunque en ocasiones al despedirme de el antes de
entrar a alguna reunión lo besaba apasionadamente en la boca y lo dejaba
desconcertado y excitado esperándome en el carro.

Un día de tantos, semanas después me pidió permiso para ir a
su casa a la que hacía días no iba pues prácticamente se había mudado a la mía y
mas exactamente a mi cuarto. Yo le permití irse una noche de sábado con la
condición que regresara al día siguiente a las 6 p.m.

Ese domingo lo aproveché para hacer algo diferente y antes de
las 6 p.m. estaba de nuevo en casa esperándolo. Dieron las 6:30 p.m. y el aún no
llegaba. Fue entonces cuando me dirigí a mi alcoba y saqué el pequeño látigo que
había comprado para este tipo de ocasiones. El estúpido de Alex ni se imaginaba
lo que le esperaba al llegar a casa, si es que llegaba.

Llegó casi a las 7 p.m. y trató de darme una explicación pero
le indiqué que se abstuviera de hacerlo levantando una mano y acercando mi dedo
índice a sus labios.

Alex: Doctora… yo… mi mamá…

Marcela: No digas nada Alex, no hace falta. Creo que he
sido paciente y complaciente contigo, es o no es así?

Alex: Si señora.

Marcela: Repite después de mí: usted ha sido buena,
paciente y complaciente conmigo y merezco un castigo por mi demora.

Alex: Usted ha sido buena, paciente y complaciente
conmigo y merezco un castigo por mi demora.

Marcela: Muy bien Alex y sabes cual es ese castigo?

Alex: No señora.

Marcela: Eres conciente que has abusado de mi bondad y
tendrás que pagar las consecuencias?

Alex: (pasando saliva) Si señora.

Entonces le enseñé el látigo que tenía en la otra mano y sus
ojos se abrieron desmesuradamente conciente ahora de lo que le esperaba.

CONTINUARíâ€¦

 

Resumen del relato:
    Por lo general esperaba a que estuviera dormido para despertarlo siempre de una manera diferente, unas veces acariciando sus bolas con mis pies, otras casi sentándome en su cara para que me comiera el coño y correrme en su boca.

Una Diosa Geek (08)

Una Diosa Geek (08) (11)

Una Diosa Geek [A Geek Goddess] (Autor Trybble)

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ADVERTENCIA

Esta pieza de ficción pretende ser un entretenimiento para
ADULTOS. Contiene material de naturaleza adulta, explícita y SEXUAL. Si usted e
se siente ofendido por contenidos o lenguajes sexualmente explícitos, por favor
NO siga leyendo. Todos los personajes, lugares y eventos en esta historia son
producto de mi imaginación, cualquier similitud con persona alguna, particulares
o situaciones es puramente coincidental, salvo por aquellas personalidades
públicas o lugares que usted haya visto o visitado. El autor no necesariamente
condona o respalda ninguna de las actividades descritas en esta historia.

Esta historia no debe ser reproducida en ninguna forma sin el
permiso por escrito del autor, con la salvedad de que yo por este medio otorgo
el derecho de descargar y conservar una copia electrónica para su lectura
personal en tanto que esta advertencia esté incluida.

Escribir ficción es un pasatiempo cuya única recompensa es el
correo que recibo de parte de mis lectores. Me gusta tener noticias de mis
lectores y todos sus comentarios son bienvenidos, los buenos y los malos. A
pesar de que intento responder a todos sus correos, por favor tengan en cuenta
de que tal vez no responda inmediatamente en tanto que tengo otros compromisos
(relacionados con la forma en que me gano mi sustento).

Email:
Trybble@hotmail.com

Web:
http://www.asstr.org/~Trybble/

Copyright (c) 2003 Trybble. All rights reserved.

{Traducción:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Nota: La palabra geek ha sido desde su aparición difícil de
traducir al español, no hay una palabra en especial que pueda dar una idea
aproximada del significado de `geek’. Geek representa una idea, un estilo de
vida que podría resumirse como: "Persona que entiende todo acerca de las
computadoras y demás tecnología" }

Chapter 8: Kim

Cuando vi a Nick dirigiéndose hacia Kevin y Amy, tuve una
sensación de nauseas. Sabía que habría problemas. Lo podía sentir en mi alma.

Cuando Nick golpeó a Kevin en el estomago, corrí hacia Kevin
para intentar ayudarlo. Para el momento en que llegué, una multitud se había
reunido en torno a él, y fue casi imposible pasar.

Me fui abriendo camino a empujones a través de la muchedumbre
justo a tiempo para ver a Nick golpear a Kevin en la cara y mirar a este caer al
piso. Corrí hacia Kevin y lo sostuve. Mientras sostenía su cabeza en mis brazos
pude ver un hilo de sangre moviéndose por hacia abajo por la mejilla de Kevin,
sobre sus labios y mentón, dejando una mancha en mi suéter nuevo.

Mire a tiempo para ver a Amy cimbrar a Nick de un golpe. Ella
lo golpeó directamente en la nariz, y puedo jurara que escuché que algo se
quebró. Antes de que Nick tuviera chance de devolverle el golpe a Amy, un par de
guardias apareció y los separó. Uno de ellos escoltó a Nick hacia fuera, este
último llevaba las manos sobre su nariz para evitar mayores daños, el otro
guardia hablaba con Amy. No podía escuchar lo que el tipo le decía Amy, pero
ella se veía realmente molesta.

Amy caminó hacia mí, y entre las dos, nos las arreglamos para
levantar a Kevin, nos echamos un brazo sobre nuestros cuellos y lo llevamos a
fuera. Aún cuando Kevin todavía estaba muy noqueado, cooperó tratando de
caminar. Dudo que Amy y yo hubiéramos podido llevarlo por nosotras mismas.

Una vez que estuvimos afuera, me acordé que habíamos llegado
en el carro de Kevin. Pensé que podíamos quedarnos atoradas tratando de llevar a
Kevin a casa, pero Amy empezó a buscar en los bolsillos de Kevin hasta que
encontró sus llaves. Amy abrió el honda, y cuidadosamente acostamos a Kevin en
el asiento trasero. Me subí con él, sostenido su cabeza en mi regazo.

Podía oler la cerveza en el aliento de Kevin. Tal vez ponerlo
borracho no fue tan buena idea.

Finalmente, Amy se puso detrás del volante. Por un segundo
pensé que ella desahogaría su rabia con los otros conductores, pero para mi
sorpresa ella condujo conservadoramente hasta nuestro apartamento, teniendo
especial cuidado en no pasar por ninguna protuberancia en el camino.

Mientras Amy conducía, yo registraba la el asiento trasero
del carro de Kevin. Encontré unas servilletas de Burger King y las presioné
contra la cortada en la cara de Kevin. "Esto debería detener el sangrado" pensé.
"O por lo menos disminuirlo un poco hasta que lleguemos a casa." Kevin se estiró
y gimió, y entonces abrió sus ojos un poco, sin embargo no creo que él estuviera
consciente de lo que le había pasado.

Amy estacionó el carro tan cerca de nuestro apartamento como
pudo dada la hora de la noche que era. Con su ayuda, finalmente pudimos llevar a
Kevin escaleras arriba y lo metimos en nuestro apartamento. Amy nos guió hasta
mi habitación, y de algún modo logramos poner a Kevin en mi cama. Amy rió y dijo
"Nunca antes había tenido tantos problemas para llevar a un tipo a la cama."

No pude evitar reírme. Al sonido de mi risa, Kevin intentó
sentarse, pero Amy le puso una mano sobre el hombro y lo empujo de vuelta a la
cama. El levantó su mano hacia su cara donde Nick lo había golpeado, y sintió la
sangre. Aparentemente Kevin era más que solo un poco delicado, dado que se
desmayo de nuevo casi instantáneamente.

Entré al baño y agarré un paño húmedo y una toalla. Limpié la
sangre del rostro de Kevin y miré la cortada justo debajo de su ojo. No lucía
tan mal, aún así pensé que una crema antibiótica y una bandita serían lo
indicado. Sacando la caja de banditas debajo del fregadero y tomando la crema
del botiquín medico, regresé a mi habitación con todo lo necesario e interprete
el papel de la Dra. Kim. Después de mirar de cerca, deduje que Kevin
probablemente tendría un terrible ojo morado por la mañana. Sacudí mi cabeza con
incredulidad por todo lo que había sucedido.

"¿Y ahora qué?" le pregunté a Amy. Amy no respondió; solo
caminó hacia la cama y empezó a desatar los zapatos de Kevin. Me uní a ella,
sacándole el otro zapato a Kevin. Entonces sentamos a Kevin y le desabrochamos
los pantalones y la camisa.

Al tiempo que le quitamos la camisa, Kevin parpadeó y
preguntó un poco aturdido, "¿dónde estoy? ¿qué pasó?"

Amy se subió a la cama a un lado de Kevin y lo sostuvo en sus
brazos. Ella puso su dedo sobre los labios de él, y Kevin guardó silencio. "Tú
estas bien ahora" explicó Amy. "Nick y tú tuvieron un pequeño desacuerdo, pero
se ha terminado y todo estará bien."

Kevin volteó su cara hacia Amy, y dejó salir un eructo
profundo, ruidoso y apestoso a cerveza justo en la cara de ella. El olor a
cerveza era casi abrumador. Entonces él bostezó y cerró los ojos. Amy terminó de
quitarle la camisa, y luego acostamos a Kevin de nuevo en la cama.

"í‰chame una mano y sostén a Kevin por la cintura para poder
jalarle los pantalones" ordenó Amy, haciéndose cargo de la situación. Me subí a
la cama y puse mis manos en la cintura de Kevin. Traté de levantarlo por los
lados, pero no fui lo suficientemente fuerte. De modo que incline mi cuerpo
sobre la cintura de Kevin, y pude levantarlo solo lo justo para que Amy pudiera
deslizar sus pantalones.

Desafortunadamente, La ropa interior de Kevin debió atorarse
en sus pantalones dado que se salieron al mismo tiempo, dejando mi cara mirando
directamente a su pene. Sentí una oleada de pánico en mi interior, pero solo por
un momento. Resolví que quería mirar las partes intimas de Kevin, e intenté
memorizar cada detalle.

Escuché un "Ejem" de parte de Amy, me senté sintiéndome
culpable por haber sido sorprendida. Sin embargo cuando vi la sonrisa en el
rostro de Amy, supe que estaba jugando conmigo. Me bajé de la cama y juntas le
pusimos las sabanas encima a Kevin. Luego apagamos la luz al salir de la
habitación, y nos dirigimos a la cocina.

Amy buscó en el refrigerador y sacó un par de Diet Cokes y me
pasó una a mí. "Parece que todo nuestro plan se fue por el caño" dije,
destapando mi Diet Coke.

"No estoy tan segura" respondió Amy con una sonrisa. "La idea
era tener a Kevin desnudo y en tu cama, y al parecer tuvimos éxito" dijo Amy al
tiempo que tomaba un sorbo de su Diet Coke.

"Si, pero se suponía que él estaría despierto" me quejé,
lamentando por la noche que no sería.

"Mañana es otro día. Quién sabe que es lo que pueda pasar"
Amy dijo con un guiño y una sonrisa.

"Supongo que tienes razón. Por lo menos Nick no lastimó
realmente a Kevin… Por cierto, ¿Qué vas a hacer en lo que respecta a Nick?"
Pregunté, recargándome en el mostrador.

"Nick es un imbécil. Al parecer realmente me ha reemplazado
con Molly la zorra. Creo que si le doy el tiempo suficiente, Nick se olvidará de
mí por completo." Amy bostezó. "Creo que la noche de hoy realmente me agotó.
Estoy pensando en tomar un pequeña siesta."

Súbitamente, me di cuenta de cuán cansada estaba. Caminamos
de regreso a la habitación de Amy. Ella se sacó los Zapatos, luego se sacó el
vestido dejándolo deslizarse hasta el suelo. Finalmente, se quitó la tanga que
estaba usando y la tiró encima del vestido. Entonces de metió a la cama.

Tan pronto como Amy empezó a desvestirse yo hice lo mismo. Me
sentí bien al sacarme el suéter apretado de mi pecho. No debí usarlo, pero
quería lucir realmente bien para Kevin esta noche. Mis zapatos, calcetines y
jeans siguieron rápidamente, dado que me los fui quitando uno a uno.

Amy palmeó el colchón y dijo, "Ven a la cama." Al no moverme,
ella dijo, "No te preocupes. El está más borracho que herido. Solo necesita algo
de descanso. Estará mejor por la mañana. "

"Yo creo que debería estar al pendiente de Kevin solo para
estar segura" Insistí.

Haciendo un puchero, Amy dijo "Bien. De acuerdo. Diviértete.
Solo apaga la luz cuando salgas."

"Seguro. Te veo en la mañana. Buenas noches." Le mandé un
beso a Amy, y su puchero fue rápidamente reemplazado por una sonrisa.

Después de apagar la luz, cerré la puerta del cuarto de Amy y
me dirigí al mío. Kevin todavía estaba dormido. Me saqué las bragas y me deslicé
dentro de la cama. Me acosté a un lado de Kevin y jalé la colcha sobre los dos.
Le pasé un brazo por encima y lo abracé fuertemente. En pocos minutos, ya estaba
dormida.

Me desperté cuando Kevin se dio la vuelta. Cuando miré a la
ventana, todavía estaba oscuro. No pensé que él estuviera despierto, así que
permanecí allí a su lado, mirándolo mientras dormía. Se veía tan tranquilo.

Debí haberme quedado dormida de nuevo, porque cuando me di
cuenta, Kevin se estaba estirando y puede ver el sol brillando a través la
ventana. Sus ojos todavía estaban cerrados, y parecía no estar al tanto de que
yo estaba a su lado. Decidí jugar con él un poco.

"Buenos días, Kevin" le susurré al oído. "¿cómo te sientes?"

De repente, los ojos de Kevin se abrieron, y él me vio
yaciendo a su lado. Sus ojos recorrieron el cuarto, dándose cuenta de que no
estaba en su casa. Con un gesto de pánico en el rostro, salió de la cama de un
salto.

"Kim ¿Qué estas haciendo aquí?" Preguntó Kevin nerviosamente.

Eché las colchas a un lado y me senté. "¿Dónde está tu ropa?"
Preguntó, sonando asustado.

Miró hacia abajo y se dio cuenta de que al él también le
faltaba algo. Con un gesto de vergí¼enza en el rostro, trató de cubrir su pene
con las manos. "¿dónde está mi ropa?" Preguntó con un tono de terror en la voz.

"Creo que las respuestas son: Esta es mi habitación;
normalmente duermo así; tu ropa está allí." Señalé hacia dónde estaba la ropa de
Kevin. "¿Eso responde a todas tus preguntas?"

Miré a Kevin y observé la confusión en sus ojos. "¿Recuerdas
algo de anoche?" Pregunté.

"Uh… No… Recuerdo haber ido al Cellar contigo y Amy. Luego
recuerdo a alguien tratando de lastimar a Amy, y luego todo se puso negro."

"Conociste a Nick anoche. O más exactamente, tu cara conoció
la mano de Nick. Amy y yo te llevamos hasta tu carro, y te trajimos aquí. Te
ayudamos a subir las escaleras y te metimos en la cama. Decidí vigilarte anoche
solo en caso de que algo pasara" agregué.

"Creo que eso explica por que me duele tanto la cabeza esta
mañana."

"Eso, más toda la cerveza que bebiste anoche. ¿Te ayudaría un
Tylenol?"

Kevin solo asintió.

Me salí de la cama, caminé hacia el baño, y regresé con un
par de pastillas y un vaso de papel con agua.

Kevin se tomó las píldoras con un sorbo de agua, y luego se
sentó en la cama.

Percibiendo su incomodidad, dije "Si te quieres vestir, tu
ropa está aquí." Moví mi cabeza en dirección dela pila de ropa.

"¿Que hay de ti?" Preguntó él.

"Me puedo vestir si gustas, o me puedo quedar como estoy si
así lo prefieres" dije con un guiño travieso.

"Creo que lo mejor será que ambos nos vistamos" Dijo Kevin
con voz ronca.

"Esta bien." Fruncí el ceño y me incliné sobre mi vestidor
para sacar mi ropa interior del cajón. Escuché algo que sonó como "Uy" desde el
otro lado de la habitación. Súbitamente, me di cuenta que Kevin tenía una vista
perfecta de mi coño al tiempo que me incliné. Mirando hacia arriba, pude ver el
reflejo de Kevin en el espejo encima de mi vestidor. La expresión en el rostro
de Kevin me hizo reír. Nunca antes en mi vida me sentí tan atrevida.

Todavía mirando en dirección contraria a Kevin, Me puse mis
bragas y me las subí delante de él. Pude ver en el espejo que el intentaba no
mirar con todas sus fuerzas, pero fallaba miserablemente.

Luego saqué una camisa de otro cajón y metí mi cabeza por el
cuello de la camisa. Me di la vuelta para quedar viendo a Kevin de modo que el
pudiera ver mis senos mientras me bajaba la camisa sobre mi cuerpo. Tentar a
Kevin de esta manera no era justo, pero era divertido y excitante. Claramente se
podían ver mis pezones erectos debajo de la camisa. Hurgue en mi closet, busqué
un par de jeans cómodos y me los puse.

Kevin no se movió durante el tiempo en que estuve
vistiéndome, eso sin contar el movimiento de la saliva escurriendo por su
mentón.

"¿Te vas a vestir?" Pregunté. El asintió, pero no sé movió.

"¿Te ayudaría que me fuera?" De nuevo Kevin asintió, de modo
que abrí la puerta de la habitación y caminé a la cocina. Allí, encontré a Amy
en su bata preparándose un café.

"¿Y?…" dijo Amy, haciéndome una pregunta tácita al tiempo
que aferraba su tarro de café.

"dormimos juntos" dije, mientras Amy ponía una gran sonrisa
en su rostro. "Pero eso fue todo." La sonrisa de Amy rápidamente se convirtió en
una mueca de decepción. "Nos acabamos de despertar, y Kevin opinó que deberíamos
vestirnos."

"Ven aquí y dame un abrazo" dijo Amy, poniendo su tarro en el
mostrador y extendiendo sus brazos. Me acerque a sus brazos y sentí su calor.
"yo me encargaré de todo" dijo. Amy sonrió y me dio un beso en la mejilla.

La mire con curiosidad. Deseba hablar con Amy un poco más,
pero Kevin apareció caminando por el corredor – con sus ropas puestas.

Amy caminó hacia Kevin y lo abrazó. "Buenos días, Kevin. ¿Te
sientes bien?"

Kevin asintió.

"Puedo apostar a que disfrutaste durmiendo con Amy, ¿o no?"
Kevin se sonrojó.

"Creo que si. A mí realmente me gustó dormir con ella
también." Amy sonrió.

Los ojos de Kevin se pusieron como platos, y su cara
fantasmalmente blanca.

"Y quiero agradecerte por salir en mi rescate anoche, Kev.
Creo que fuiste tan lindo" dijo Amy, al tiempo que Kevin se sonrojaba más.

"¿Tienes hambre?" Preguntó Amy.

Kevin asintió.

"Yo también. ¿Panqués y tocino te parecen bien?" Dijo Amy.

Kevin asintió de Nuevo.

"Okay. Siéntate a la mesa y deja que Kim y yo preparemos un
pequeño desayuno."

"Desayunar los domingos contigo se está volviendo un hábito,
Kevin" dijo Amy.

"Un buen hábito" agregué.

"¿Te gustaría ayudarnos a resolver un pequeño problema?"
Preguntó campantemente Amy.

"Por supuesto" respondió Kevin, sin dudar por un instante.

"Kim es virgen" explicó Amy, "y nosotras pensamos que tú eres
la persona perfecta para corregir ese problema."

Fue mi turno de sonrojarme. Y el pobre Kevin parecía como si
estuviera a punto de hacer otra de sus rápidas salidas de nuestro apartamento.

"ahora Kevin no salgas corriendo… quiero hablar de esto
seriamente." Amy miró a Kevin como si solo le hubiera pedido que arreglara una
llanta pinchada. "yo me encargué de tu problema hace un tiempo, así que creo que
es justo que ayudes a Kim ahora" dijo Amy.

"No estoy seguro de ser la persona indicada. Después de todo,
solo he tenido sexo dos veces" Evidentemente Kevin estaba intentando salirse de
la esquina en la que lo habíamos arrinconado.

"No te preocupes, yo estaré presente para ayudar" Amy dijo,
tratando de tranquilizarlo. "ahora, ¿Vas a ayudar a Kim o no?"

"Kim, ¿Estás segura de que realmente quieres esto?" Preguntó
Kevin titubeando, sus cejas levantándose con la pregunta.

No estando segura de mis palabras, asentí con la cabeza.

"Amy, ¿Hay alguna manera de librarme de esto?" Preguntó
Kevin.

"No." Dijo Amy con decisión.

"Okay, tú ganas" suspiró Kevin. "Se cuando me han superado en
número."

"Excelente" dijo Amy, frotando sus manos en anticipación por
la tarea que se avecinaba. "Empecemos"

"¿Ahora?" La voz de Kevin fue un chillido.

"No hay tiempo como el presente" Amy sonrió.

Kevin dejó salir un profundo suspiro. "Okay…"

"Excelente. Ahora tú y Kim quítense la ropa" ordenó Amy.
"Ustedes dos se van duchar."

Inocentemente, Kevin dijo, "Esta bien, Kim. Te dejaré que te
bañes primero para que puedas aprovechar el agua caliente."

"No Kevin" Amy lo increpó juguetonamente, sacudiendo la
cabeza. "Apégate al programa. Tú y Kim se van a bañar juntos." Un gesto de
terror cubrió la cara de Kevin. "Kim" continuó Amy, "Quiero que ayudes a Kevin a
desvestirse, y Kevin, tú le devolverás el favor."

Cuando Kevin dudó por un momento, Amy gritó, "ahora muevan el
culo — ¡AHORA!" Palmoteó enfatizando la orden.

Caminé hacia Kevin y tímidamente empecé a desabotonarle la
camisa. Luego le ayudé a deslizarla por sus hombros. "Siéntate Kevin" Ordené.
Entonces me arrodillé frente a él y le saqué los zapatos y los calcetines.
Mientras todavía estaba de rodillas, me acerqué para desabrocharle el pantalón.
Kevin se puso de pie, y se bajó la cremallera. Luego yo tomé sus pantalones y su
ropa interior, y se los bajé hasta el piso.

Mientras Kevin estaba de pie completamente desnudo, No pude
contenerme. Me acerqué y toqué su virilidad. Su pene dio un respingo. Lo miré de
cerca. Ahora se veía mas impresionante que anoche cuando lo desvestimos.

"Kevin" señaló Amy "es tu turno."

Kevin se acercó titubeante, tomó la parte de abajo de mi
camisa, y la levantó. Levanté mis brazos sobre mi cabeza para hacer más fácil
para él poder quitarme la camisa. Cuando Kevin se acercó para desabotonar mis
jeans, el accidentalmente rozó mi pecho izquierdo con su cabeza. Su cabello hizo
cosquillas en el pezón, sentí un estremecimiento dentro de mí.

Lo siguiente, Kevin me bajó la cremallera de los pantalones y
los jaló hacia abajo, dejándome de pie solo en ropa interior. Cuando Kevin fue a
quitarme las bragas, su cara estaba justo delante de mí, y pude sentir su
respiración en mi sexo.

Amy dijo, "Suficiente. Es hora de la ducha." Tomé la mano de
Kevin y juntos caminamos desnudos hasta el baño. Amy nos seguía. Abrí la llave
para dejar que el agua estuviera caliente, y luego ajusté la temperatura de modo
que estuviera confortablemente cálida. Jalé la cortina de la ducha y abrí la
regadera.

Yo entré primero, seguida de cerca por Kevin. Estábamos muy
apretados. Amy se asomó por la esquina de la cortina. "Kevin, aquí hay una
toalla de baño" dijo Amy. Señalando la barra de las toallas. "Toma el jabón y
restriega a Kim de arriba abajo."

Kevin tomó el jabón y enjabonó la toallita. Cuidadosamente
limpió mi cara y lavó mi cuello. Lavó mis brazos, pero se saltó mis pechos. Amy
le advirtió "Kevin… no omitas los pechos."

Con indecisión acercó la toallita a mis pechos, y ligeramente
frotó por encima de ellos. Mis pezones saltaron cuando el trapo los tocó. Kevin
movió la toallita en medio de mis pechos, y empezó a deslizarla hacia mi
estomago.

"Kim, mantenlos levantados mientras Kevin lava debajo de
ellos" interrumpió Amy. Kevin y yo nos apenamos por la orden, aún así,
tímidamente lo hicimos.

Cuando Kevin llegó a mi coño, dejó caer la toalla. Amy se río
al tiempo que Kevin se agachaba para recogerla. Se resbaló y cayó sobre su
trasero. Afortunadamente, lu único lastimado fue la dignidad de Kevin. Kevin
decidió permanecer sentado, y se acercó para limpiarme el coño.

Cuidadosamente masajeo el área dentro de mis muslos, y luego
el pelo encima de mi coño, guardando lo mejor para el final. Al fin, él empezó a
limpiar alrededor de mi sensitiva hendidura, y se sentía taaaaan bien.

"No te olvides de la parte trasera" demandó Amy, rompiendo el
silencio. Me dí la vuelta mientras Kevin se levantaba, Deslizó la toalla arriba
y debajo por mi espalda – se sentía fabuloso. Se movió hacia debajo de nuevo
para lavar mis piernas. Finalmente, limpió mis pies.

"Okay, Kim es tu turno" ordenó Amy, haciendo señas de que nos
diéramos la vuelta con su dedo. Empecé con la cara de Kevin y fui bajando hasta
su pecho hirsuto. Se dio la vuelta de modo que pude lavar sus brazos y espalda.
Intenté saltarme el pene de Kevin continuando en su espalda y bajando hasta sus
piernas, pero Amy no me dejó. Tomé la toallita y lavé alrededor de su pene y sus
bolas sin tocarlos.

"Kim…" escuché decir a Amy. Exasperada.

Suspire y empecé a limpiar el pene de Kevin. Antes de que
tocara su pene, este estaba relativamente blando, pero tan pronto como la
toallita lo tocó, el pene empezó a crecer. Entre más lo lavaba, más grande se
ponía. "Wow" pensé. Pude haber seguido haciendo esto por horas si Amy no hubiera
dicho, "Apresúrate Kim. Pronto se les va a acabar el agua caliente"

Terminé con las piernas de Kevin, y luego nos enjuagamos.
Kevin cerró la llave del agua, y salimos de la ducha. Amy nos dio una toalla e
instruyó, "ahora séquense el uno al otro." Tomé mi toalla y sequé rápidamente a
Kevin. Kevin tomó su toalla, me envolvió en ella, y froto sus manos arriba y
abajo por encima de la toalla.

Concluido el baño, Amy nos indicó el camino a mi cuarto.
"Kevin, dale un beso a Kim – sé que sabes como hacer eso" Amy rió. Empecé a
pensar que Amy disfrutaba haciendo esto.

Kevin me tomó en sus brazos y me besó. Fue mejor que aquella
noche en el espejo de agua. Entre más nos besamos, más emocionada me sentía.
Podía ver que Kevin estaba disfrutando esto tanto como yo, dado que su pene
comenzó a ponerse duro.

Amy tomó la mano de Kevin y la colocó sobre mi pecho. EL
frotó su mano ligeramente sobre mi pezón, y yo emití un suave gemido en
respuesta.

Seguido, Amy no guió a la cama y empujó a Kevin sobre su
espalda. Cuando empecé a subir a la cama, Amy me posicionó a un lado de él con
mi cabeza cerca de su pene. Entendí la señal. Abrí mi boca y por primera vez
supe a que sabía un hombre. Intenté engullir lo más que pude en mi boca, pero lo
mejor que pude hacer fue llegar hasta la mitad. Empecé a mover mi cabeza arriba
y abajo.

Escuché un susurro a un lado de mi. "Recuerda usar tu lengua
al tiempo que vas arriba y abajo" sugirió Amy. Enrollé mi lengua alrededor de su
pene. "Esto es divertido" pensé para mí misma. Luego Amy susurró, "Ahora lámelo
de arriba a bajo como si fuera un bastón de caramelo. Pon especial atención a la
punta" agregó, "es muy sensible." Kevin gruñó, y yo me detuve para mirar sus
ojos. Eran hermosos.

Mientras continuaba jugando con el pene de Kevin, lo podía
escuchar gemir. Succioné su virilidad profundamente en mi boca y empecé a
balancear la cabeza arriba y abajo. Sentí las manos de Kevin tocando mi cabeza,
de tal modo que incrementé el ritmo un poco. Pronto sentí que algo cambiaba en
el pene de Kevin y parecía que Kevin quería mover mi cabeza a otro lado, pero
entonces sentí la orientadora mano de Amy sobre mi cabeza.

Entonces sentí la explosión de Kevin. Su sustancia tenía un
sabor extraño, salado de cierto modo. Seguí con mi balanceo y Amy susurro en mi
oído, "No te lo tragues. Déjalo terminar y luego abre tu boca y muéstrame lo que
obtuviste."

Finalmente Kevin terminó, lo miré de nuevo y abrí mi boca. Su
sustancia se sentía rara en mi boca, pero el sabor estaba empezando a gustarme.
Decidí hacer un despliegue para Kevin, de modo que con mi boca abierta, moví mi
lengua dentro dejándolo que viera como jugaba con su sustancia.

Amy me tocó el hombro y susurró "Ahora trágatelo" y asó lo
hice. Luego ella tocó mi hombro, y me indicó que me acostara sobre la espalda.
Ella le susurró a Kevin algo que no pude escuchar. El se movió entre mis piernas
y movió su lengua arriba y debajo de mi hendidura. Sentí mis jugos fluir al
tiempo que Kevin metía su lengua dentro de mis labios.

Alcancé con mis dos manos y empujé la cabeza de Kevin
fuertemente contra mi coño. Kevin respondió enrollando su lengua alrededor de mi
clítoris. Sentí un orgasmo empezando a crecer. El alternaba entre lamer mi
clítoris y meter su lengua dentro de mi vagina. Justo cuando pensé que ya no
podría resistir más, mi cuerpo recibió el desahogo que buscaba. Kevin continuó
lamiéndome mientras yo me venía, y el sorbió todos los jugos que manaban de mi
cuerpo. Finalmente, él se detuvo mientras yo descendía de mi viaje a las
alturas.

Kevin cambió de posición y estaba apunto de penetrarme cuando
Amy lo interrumpió. Ella le dio un pequeño paquete de papel metálico. El lo miró
confundido. Amy volvió a tomar el paquete y lo partió a la mitad. Sacó una cosa
de hule. Amy la colocó sobre el miembro de Kevin. Luego ella puso su boca sobre
el pene y la movió hasta la base. Cuando movió su cabeza otra vez hacia atrás
pude ver la cubierta de plástico que me protegería contra un embarazo.

Entonces ella deslizó una toalla debajo de mi trasero y le
hizo un gesto de asentimiento a Kevin. Kevin intentó entrar en mi vagina, pero
falló. Intentó una segunda vez sin éxito. Finalmente, Amy se acercó y lo guió
dentro de mi coño.

Kevin lentamente me penetró y luego se detuvo cuando llegó a
mi himen. Amy le susurró algo a Kevin. El retrocedió, y luego atacó mi coño con
su pene. Por un momento. Sentí un dolor agudo, pero luego me sentí mas llena de
lo que hubiera estado antes en mi vida.

Kevin lentamente empezó a moverse hacia adentro y afuera de
mi coño. Amy susurró "Más rápido" y Kevin aceleró el ritmo. Muy pronto, Kevin
bombeaba tan rápido que yo no podía creerlo.

Amy se inclinó sobre mí y me dijo "Intenta agarrar su pene
con los músculos de tu coño." Intenté agarrar el miembro de Kevin, pero eso
apenas lo detuvo, e eso pensé. En pocos momentos, su pene comenzó a
estremecerse. Entonces lo sentí dispara su semilla dentro de mi cuerpo.

El continuó bombeando hacia dentro y afuera unas pocas veces
más, y luego el se salió de mí cuerpo. Mi coño extrañó su pene. Me estiré y puse
mis brazos en su espalda. Jalé a Kevin más cerca y lo besé en los labios.

Amy nos dejó yacer allí por unos momentos y luego dijo, "Será
mejor que se limpien. Prepararé el desayuno."

Continuará…

Conforme a la Convención de Berna, todos los derechos de copia de este
trabajo están reservados por su autor a menos que se especifique lo contrario.

 

Resumen del relato:
    Amy me posicionó a un lado de él con mi cabeza cerca de su pene. Entendí la señal. Abrí mi boca y por primera vez supe a que sabía un hombre. Intenté engullir lo más que pude en mi boca, pero lo mejor que pude hacer fue llegar hasta la mitad.

Diario de un gigolo (18)

Diario de un gigolo (18) (11)

DIARIO DE UN GIGOLÓ XVIII

Desde luego no podíamos pasar un solo día sin vernos. Ella me
esperaba a la salida de la academia y me obligaba a llamar a casa desde una
cabina. Mis padres alucinaban de que un amigo de clase me invitara a comer
porque yo era un adolescente bastante cerrado, pero se lo tragaban sin
dificultad, deseosos de que comenzara a ser un chico normal. María me invitaba a
comer en una tasca barata y luego nos íbamos al parque a meternos mano en
cualquier rincón solitario o si conseguía encontrar una amiga que le prestara el
piso por unas horas allá que nos íbamos a disfrutar como verdaderos posesos de
nuestros respectivos cuerpos. Por suerte los padres de Mari-Carmen se marcharon
de vacaciones. La amiga nos dejó disfrutar del nido como dos tortolitos aunque
intentó apuntarse en un par de ocasiones. María estaba encantada pero yo no
podía soportar que alguien pudiera pensar que no estaba enamorado de ella, que
era capaz de acostarme con otra a la que no quería teniendo el cuerpo de mi
enamorada a mi completa disposición. Ambas se reían de mi ingenuidad dando
tiempo al tiempo con la esperanza de que el fuego de la pasión se fuera apagando
y viera las cosas con más realismo.

Volví a suspender todas las asignaturas pendientes y tuve que
repetir. Mis padres agarraron tal cabreo que no querían dejarme salir de casa
pero yo me escapaba todos los días para ver a María. La notaba un poco rara así
que pregunté si se había reconciliado con su novio. Nunca, me contestó, ese
cabrón no volverá a disfrutar nunca de mi chocho. ¡Maldito hijo de puta!. Se
mostraba muy cariñosa conmigo e incluso apasionada pero ya no era como al
principio y yo me retorcía de angustia imaginando que aquello pudiera acabar.

Desgraciadamente terminó de la forma más trágicamente
estúpida de todas las posibles. Un domingo nuestros respectivos progenitores
volvieron a salir juntos al cine. María y yo buscamos una disculpa para no
hacerlo y nos encerramos en su cuarto. Recuerdo que fue una tarde especialmente
fogosa. No nos cansábamos de jugar, de buscar nuevas posturas, de experimentar
todo lo experimentable. Mi excitación era casi enfermiza, me ponía cachondo por
nada y era capaz de montarla dos y tres veces sin dificultad.

La madre de Maria se puso enferma. Tal vez una mala digestión
o tal vez sospechaba algo y quería confirmar sus sospechas el caso es que se
plantó en casa antes de lo esperado y nos pilló en plena faena. Estábamos tan
entusiasmados que no les oímos entrar. Abrió con toda brusquedad la puerta de la
habitación que nos habíamos olvidado de trancar con una silla porque pensábamos
acabar mucho antes de que estuvieran de regreso. Entró la madre haciendo toda
clase de esparabanes, como suelen hacer las madres en estos casos. Detrás
apareció el padre que la había acompañado y este no dijo nada se limitó a
gritarme que me vistiera y mientras lo hacía se sacó el cinto y empezó a
cintazos con el cuerpo desnudo de María. No fui capaz de soportar el espectáculo
y me arrojé sobre él dispuesto a matarlo. Nos separaron ambas mujeres a duras
penas. Creo que es una de las cosas de las que me siento más orgulloso. Aquel
cabrón recibió un par de buenos puñetazos en la cara que le pusieron un ojo a la
virulé y le hicieron sangrar la nariz. No quise marcharme y dejar sola a María.
Conseguí que me acompañara y no consentí que volviera hasta que me prometió no
regresar aquella noche a casa. Me dijo que iría con su amiga pero no pude saber
si cumplió la promesa.

De esta trágicómica manera terminó nuestra aventura. Unos
días más tarde me enteré escuchando a escondidas una conversación entre mis
padres de que la iban a mandar a París con una tía emigrante que se había casado
con un francés. Trabajaría en casa de unos burgueses y no regresaría nunca. Esa
era al menos la intención de sus viejos. Los míos no sabían cómo reaccionar. Era
algo tan inaudito que mi madre me miraba y lloraba sin atreverse a decirme nada.
Por fin un día me comunicaron que me habían encontrado un colegio religioso en
una capital no demasiado alejada de Madrid y que acabaría allí los estudios,
interno todo el año y sólo regresaría para las vacaciones de verano suponiendo
que me portara bien, sino tendría que quedarme con los frailes todo el año.

Mi madre me cogió por banda antes de marcharme y me llamó de
todo aunque se cebó más en María. Lo de puta fue lo menos desagradable que la
llamó. Mi padre en un aparte se mostró orgulloso de mi hombría pero me pidió que
no le dijera nada a mi madre. Ya intentaría él rescatarme en cuanto se le pasara
el disgusto. La estancia en aquel maldito colegio fue un verdadero infierno. Los
frailes estaban medio locos y todo lo arreglaban a bofetadas. La disciplina era
estricta, nos hacían caminar en fila india y escuchamos más misas y rosarios de
lo que cualquier católico normal oye en toda su vida. Los compañeros querían
saber la causa de mi castigo pero no me atrevía a contarlo por miedo a los
chivatos. Allí aguanté como un jabato un curso entero pero ya en el segundo
aprendí a buscarme la vida al margen de la disciplina oficial. Conseguí que un
hermano lego que hacía la compra en la ciudad me trajera cigarrillos que le
pagaba casi al doble de su precio. El muy cabrito se aprovechaba de todos
nosotros. Fumábamos a escondidas, conseguíamos novelitas que considerábamos
escabrosas aunque a cualquier persona normal le hubieran hecho troncharse de
risa y espiábamos a las chicas que trabajaban en la cocina o en la lavandería.

No logré terminar el segundo curso. Con tanto espionaje una
chica de la lavandería me echó el ojo. No era gran cosa, esquelética y con cara
picada de viruelas pero me dejaba magrearla a gusto. Nos citábamos allí cuando
no había nadie y las monjas que estaban a cargo de cocina y lavandería estaban
rezando el rosario. Los domingos por la tarde quedábamos en un pinar cercano al
colegio. No era difícil escaparse porque nos permitían pasear o jugar al futbol
sin control. Allí en el pinar me permitía bajarle las bragas y meterla mano
aunque nunca me dejó penetrarla ni con la promesa de que sería un "coitus
interruptus". Quise hacerme con unos preservativos pero no se fiaba o más bien
buscaba otra cosa porque no hacía mas que hablar de noviazgo y de que nos
casaríamos cuando yo fuera mayor de edad. Era una calientabraguetas que buscaba
novio a toda costa y yo me aprovechaba. Desgraciadamente siempre acabas pillado,
el deseo te acucia demasiado y te vuelves imprudente. Una tarde en la lavandería
estaba tocando con gran deleite sus tetas que eran lo mejor de su cuerpo sin
duda cuando oímos pasos. Una monja había salido del rosario creyendo que se
había olvidado de apagar una de las grandes máquinas que lavaban la ropa de
todos los internos. No nos dio tiempo de adecentarnos. A ella la pilló con un
pecho fuera y se vio obligada a gritar histérica. Buscó la disculpa de un abuso
sexual para librarse del despido y yo la acepté encantado porque se me acababa
de ocurrir que esa era la mejor manera de librarme de aquel infierno para
siempre.

Me expulsaron y en casa mi madre se negó a dirigirme la
palabra durante meses y meses. Mi padre me obligó a contarle una y otra vez cómo
le tocaba las tetas a la chica y cómo nos había sorprendido la monja. Luego me
pasaba la mano por la cabeza y me revolvía el pelo comentando algo del abuelo
que no entendí muy bien. Ahora pienso que el abuelo también debió de ser un viva
la virgen. No niego la genética pero me temo que se le echan más culpas de las
que tiene. Al poco me encontré con Mari-Carmen, la amiga de María, en la calle.
Me habló de ella, me dijo que estaba bien aunque el dueño de la casa la tocaba
el culo cada dos por tres. En su casa tenía varias cartas y postales que me
había mandado. No sabía cómo entregármelas porque no consiguió sacarles a mis
padres la dirección del colegio. Me invitó a acompañarla y ya en su habitación
me habló largo y tendido de lo estúpidos que son los adultos y de lo bien que lo
podríamos estar pasando María y yo. Me preguntó si seguía enamorado y dije que
no dejaba de pensar en ella. Hasta había pensado en la forma de ir a París. Me
rogó que la olvidara, la cosa no tenía remedio. Como siguiera en mis trece me
hizo leer una de las cartas. Las había abierto todas pensando que nunca podría
entregármelas. En ella María se mostraba muy cariñosa pero me pedía que la
olvidara. Los franceses no eran mejores en la cama que los españoles, me decía
con una franqueza me que encolerizó, los había muy apañaditos, eso si, pero
echaba de menos mi fogosidad. Un estudiante de buena familia estaba coladito por
ella. Estaba pensando que tal vez fuera hora de sentar la cabeza.

Mari-Carmen me preguntó si tenía novia y enrabietado conté mi
aventura con la lavandera. Se echó a reír y me sugirió que si alguna vez andaba
necesitado podía visitarla sin ningún miedo. Dije que lo pensaría y regresé a
casa llorando. La aventura del colegio solo había sido una forma de pasar el
tiempo. Todas las noches me masturbaba pensando en María. El resto ya es otra
historia. De María puedo decirte que no se casó con el estudiante de buena
familia, terminó en un bar de alterne de la costa Azul francesa. Se lo contó a
su amiga en una carta y ésta me pasó la información una noche que la visité
porque andaba muy necesitado. Como ves ambos hemos acabado de la misma manera y
es que tal como está la sociedad a los que nos gusta tanto el sexo no nos quedan
muchas alternativas.

Terminé la historia con Monique medio dormida ni siquiera
pude preguntarla si se había enterado de algo porque al intentar ponerla en pie
casi se me va al suelo. La cogí en brazos y la subí hasta el dormitorio. A pesar
de su baja estatura y delgadez la condenada pesaba lo suyo casi nos caemos por
las escaleras. Dormimos un par de horas. De pronto Monique me despertó medio
histérica. Por lo visto había quedado con su marido en una comida de compromiso
y ya iba a llegar tarde. Nos duchamos juntos y pude comprobar que ella tenía
mala cara. Parte de culpa la tenía la resaca pero el resto era miedo puro y
duro. Me confesó que seguía teniendo miedo de él, dormía con la pistola bajo la
almohada y trancaba la puerta del dormitorio por dentro.

Llamamos a un taxi pero ella no consintió que la dejara
primero. Tenía una extraña manía con que él había contratado detectives para
seguirla. Me dejó en casa y ella se marchó a la comida. No creo que fuera la
mejor comida de su vida. Me prometió llamarme tan pronto le fuera posible. Me
derrumbé en la cama y dormí como un tronco hasta que me despertó el timbre del
teléfono. Me levanté corriendo y nada más cogerlo no pude evitar preguntar antes
de oír la voz al otro lado.

-¿Monique?. ¿Cómo te encuentras, cariño?.

-Ja,ja Johnny, veo que todo ha ido muy bien. Me encanta esa
forma que tienes de hacerte con una mujer la primera noche. Disculpa que te haya
llamado pero no puedo controlar mi alegría. Me ha llamado Mónica, Monique, como
tú la llamas, bandido, y me ha dicho que ha sido la mejor noche de su vida. Está
tan contenta contigo que me ha dado su palabra de que conseguirá el favor de su
marido aunque tenga que torturarle. Eso sí, tendrás que seguir buscando ese
puntito. Creo que ya no le importa mucho con tal de estar contigo. Quiero que
esta noche vengas a cenar a mi casa. Quiero hablarte, cariño.

Era Lily. Me alegró mucho que ella tuviera ya su favor y
confié en poder sacarle algo durante la cena. La había notado muy preocupada y
necesitaba saber si era tan importante como parecía. La encontré esperándome en
el jardín. Me confesó que estaba tan impaciente por verme que nada más llamarme
tuvo que salir de casa y no dejó de mirar todo el rato hacia la avenida para ver
llegar el taxi. Me abrazó con tanta fuerza y me besó tan larga y apasionadamente
que por un momento temí no fuera a desincharme dejando mi pellejo vacío entre
sus brazos.

Me alegró que hubiera invitado a Anabel. Confieso que aquella
mujer me gustaba más de la cuenta por eso procuraba no mirarla demasiado. Lily
me habló con entusiasmo de mi trabajo pero se negó a darme detalles de su
problema. Ya habría tiempo para ello. En cuanto la mujer multiorgásmica me
dejara una temporada me daría unas vacaciones, podría tomarme un descanso donde
quisiera. Incluso estaba autorizado a llevarme a Anabel si me apetecía.

-Sí, no te hagas el tonto. Ya he visto cómo la miras.

Ambas se rieron de algo que sin duda habían tramado a mis
espaldas.

-Eres muy amable cariño.

-No me des las gracias. Creo que soy muy generosa, demasiado
para esta profesión pero en el fondo soy como el acero. No me provoques nunca,
Johnny, o sabrás hasta dónde llega esa dureza. Quiero que me lo prometas.

Asentí moviendo la cabeza una y otra vez hacia atrás y hacia
delante. La última lo hice con tanta fuerza que me golpeé con el borde de la
bañera. Esto me sacó de mi ensoñación. Noté que el agua se estaba tiñendo de
rojo. Me había hecho una brecha en la nuca. Ahora tendría que curarme con
cuidado para que Martita no lo notara. Me había sentido tan a gusto recordando a
Lily, a Monique y aquellos primeros pasos como gigoló que casi me había olvidado
de mi cita con Marta. Me esperaba un "menage a trois".

FIN DEL LIBRO PRIMERO

Continuará.

 

Resumen del relato:
    La historia de María no termina bien. Eran otros tiempos en los que el sexo era un tabú. Johnny aprende que el amor no dura para siempre, pero se consuela.