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Grandes Relatos

Gato Montex (01)

Gato Montex (01) (12)

Soy el Gato Montex y esta será la primera de varias
experiencias personales que escribiré. Son reales y espero que las disfrutéis
como yo las disfruté en su momento. Si queréis decirme, sugerirme, aclarar algún
detalle o cualquier cosa, podéis contactar conmigo en:
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ANAL con premio…

Era verano y en la calle hacia un calor de mil demonios, ella
y yo estábamos tirados desnudos encima de la cama. Durante tres años fue mi
novia y ahora después de dos sin estar juntos, volvíamos a intentarlo. Me
encantaba el sexo con ella, los dos habíamos perdido la virginidad juntos antaño
y eso hacia que siempre fuese especial, lleno de ternura y cariño, aunque
fallásemos como animales.

Habíamos intentado varias veces practicar el sexo anal con
penetración, pero solo conseguíamos que mi polla entrara un poquito en su culo,
ya que con facilidad le producía dolor. El problema estaba en el bello que
rodeaba su ano, así que decidimos afeitarlo y probar suerte…

Me coloque tras su espalda y sentándome en el suelo de la
bañera, separe sus muslos y la indique que se incorporara hacia delante. Cuando
su culo quedo totalmente erguido, pude intuir su ano y su vagina completamente.
Su sexo, muy poblado de bello púbico, se mezclaba con el pelo que alrededor de
la roseta de su ano, se entrelazaba. Todo su sexo, de bello negro, mostraba un
brillo especial, fruto del flujo vaginal que desde su coño hasta su ano, todo le
humedecía y dotaba de un intenso olor a sudor y sexo que deseaba lamer.

Abrí el grifo y un cálido chorro de agua cayó por toda su
espalda, arremolinándose en sus glúteos y peinando el espeso pelo de su sexo.
Acerque lentamente la cuchilla y con firmeza, comencé a rasurar los labios
mayores… pasando por su perineo, afeite alrededor de la roseta de su ano,
aquel bello, que imposibilitaba el tener una buena experiencia anal.

Cuando pude ver todo su sexo rasurado, de labios abultados y
enrojecidos; su ano, de color más oscuro y tamaño pequeño, sentí como mi polla
se ponía dura por momentos y me entraron unas ganas enormes de chupar y lamer
todo aquello. Pero no lo hice, ya que el constante agua de la ducha, no me
dejaría saborear ni el olor ni el sabor de su sexo. Además, ella deseaba poner a
prueba su ano de otra manera…

Sentado sobre el sillón, separe las piernas y ella de
rodillas a mis pies, comenzó a besar mi polla. Me miraba con ojos de niña mala,
mientras su lengua se enroscaba alrededor de mi capullo y el calor de su saliva
me quemaba.

Tenia 23 años, su pelo castaño y liso, caía suavemente sobre
sus hombros. Sus caderas daban lugar a un hermoso culo redondo y terso, que yo
intentaba azotar con mis manos. Mientras tanto, acariciaba sus pequeños pechos,
apretando con suavidad, sus finos y erectos pezones. Cada vez que me incorporaba
en el sillón para azotar y arañar su culo, su boca se introducía casi por
completo en mi polla y podía sentir como la agarraba con firmeza entre sus
labios. Ella hubiera seguido hasta el final y hubiera dejado que mi semen cayese
dentro de su boca, ya que eso la excitaba mucho, pero esta vez, quería sentir
como mi semen se depositaba en otro sitio…

Escupió entre sus dedos y se untó la saliva sobre su ano
recién afeitado. Acerco su culo a mi polla y cogiéndola entre sus dedos,
lentamente se fue sentando. Su ano se dilató en principio con facilidad, pues
estaba sobradamente acostumbrado a ser penetrado por objetos de pequeño grosor.
Pero pronto le costo dilatarlo más y sus piernas empezaron a flojear.
Sosteniéndola por la cintura con una mano, con la otra acaricié suavemente su
húmeda vagina. Gimió de pacer y al relajarse, mi polla entro un poco más. Sentí
como todo mi capullo se deslizó dentro de su ano forzando con suavidad las
paredes de su esfínter.

Se quedo inmóvil un momento, asustada de tener aquello dentro
de su culo y me dijo tímidamente: "no estoy segura de que me entre toda tu
polla". Yo sabia que todo era esperar un momento y cuando la vi relajada, solté
la mano que sujetaba su cintura y lentamente, ella cayó sobre mí. "Hummm…
si… ohh… para que me cago", repitió varias veces, hasta que presa del deseo,
se dejo llevar y evidentemente dejo que algo espeso y cálido se aplastara contra
mi polla. La conocía demasiado bien como para sentirme incomodo y sabia que
aquella situación, lejos de avergonzarla, la excitaba de una manera especial.
Ella deseaba tener toda mi polla dentro de su hambriento culo y no pensaba dejar
de dilatar su ano, porque algo pudiese escaparse fuera.

Me recosté más aún y cogiendo sus piernas puse sus plantas de
los pies sobre mis muslos, ahora, la penetración era de lo más profunda. Mi
polla entraba y salía sin salir del todo, pues de no ser a sí, se lo hubiera
hecho encima de mí. Podía sentirlo todo contra mi polla, lubricando mis
profundas embestidas. Me excitaba aquella situación, y al contrario de lo que
piensen otras personas, a mí me parecía muy natural.

Su coño, excitado como nunca, emanaba abundante flujo que
caía por mi polla hasta mis huevos. El olor a sudor de nuestros cuerpos se
entremezclaba con el olor de su sexo y las heces que de mi polla afloraban cada
vez que la sacaba hasta el capullo.

Tubo un par de orgasmos antes de que yo sintiera que me
corría dentro de su culo.

Cuando mi semen impacto en el fondo de su esfínter, gemimos
los dos y quedamos exhaustos de placer, recostados el uno junto al otro.

"Quieres ducharte conmigo, preguntó…

Se levanto lentamente, conteniéndose, y mi polla apareció
llena de una curiosa crema marrón alrededor del capullo, desprendiendo un ligero
olor a su culo. Ella se sentó sobre el vater y delante de mí, sin cortarse un
pelo, pude oír como dejó salir todo lo que había aguantado. Su cara de placer y
alivio mientras me miraba, me excito y me dieron ganas de continuar disfrutando
de aquella niña tan desvergonzada.

Una vez dentro de la ducha, le enjaboné el cuerpo y pasé mis
dedos tímidamente por su aún dolorido y dilatado ano, sin duda le excitó, al
juzgar por su cara. Ahora era el momento de lamérselo…, separando sus piernas
y poniendo una de ellas sobre el grifo de la bañera, me dispuse a poner mi boca
sobre su ojete.

Lo mire primero y pude ver que estaba enrojecido y mucho más
dilatado que antes, apenas se mostraba terso y duro a mis labios, así que sin
dudarlo, apreté la punta de mi lengua contra su culo y esta entró fácilmente.
Sus piernas temblaron y tubo que amarrarse con fuerza a la barra de la ducha
para no caerse. Su ano se contraía al ritmo de mis envestidas, mi lengua entraba
cada vez mas dentro y pronto sentí un leve sabor amargo. Me excito mucho mas, ya
que lo hacia mas real y distinto a lamer un coño. Cuando sentí que ella misma se
apretaba el clítoris con fuerza contra sus dedos, supe que era el momento y
juntando mis labios, succioné de su culo con fuerza he introduje mi lengua
varios centímetros en su cálido ano. Por el agónico de su gemido final, supongo
que tubo una experiencia inolvidable.


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Resumen del relato:
    Una experiencia de penetración anal y oral con mi ex.

Anais (13: Historia de mi vida)

Anais (13: Historia de mi vida) (12)

ANAIS. HISTORIA DE MI VIDA.

CAPITULO 13.

Amanecio. El calor era insoportable. Todavia estaban dormidas
mi mama, Rosalba y Jimena. Todas estaban desnuditas como dios las trajo al
mundo. Me le acerque a mi mama y comence a pasar mi lengua por su concha.
Todavia tenia el olor del intenso sexo que tuvimos las cuatro anoche. Mi lengua
con la ayuda de mis dedos comenzo a meterse en su rica cuca. Tenia un sabor
divino y comenze a saborear su concha, la cual se comenzaba a humedecer. Mi mama
comenzaba a despertarse con una cara de placer indescriptible. Mi lengua
trabajaba muy duro y en eso senti de repente una lengua que se acercaba a mi
gran concha. Era la lengua de Jimena que se habia despertado. Su lengua tambien
era experta y la sentia adentro de mi. Uffff. Que rico. Mi mama comenzaba a
gemir al igual que yo. Nos encantaba sentir una lengua en nuestras conchas.
Rosalba desperto y le mamo la cuca a mama Jimena. Que espectaculo tan rico. Tres
conchas disfrutando a la vez. Mi excitación era tal que quite la lengua de la
concha de mama y le meti tres dedos haciendole una rica paja. Yo estaba a punto
de tener un orgasmo y senti como mi madre tenia el suyo. Sus gritos eran fuertes
del placer que sentia y tuve el mio tambien, el cual tambien fue muy placentero.
Al rato Jimena tuvo su orgasmo. Acerque mi lengua a la boca de mama y Jimena
hizo lo mismo con su hija Rosalba. Nos quedamos las cuatro abrazadas un rato. De
pronto senti nauseas y fui corriendo al baño a vomitar. Tenia mareos y me sentia
mal. Mi mama se preocupo. Yo le dije que no era nada. Agarre a mi mama con la
mano y nos fuimos a bañar juntas. Jimena y Rosalba hicieron lo mismo.

Hija te sientes bien?.

Si mami, debe ser algo que me cayo mal.

De pronto nuevamente senti nauseas y mareos.

Eso no es normal hija. No seras que estas embarazada?. Son
los mismos sintomas.

Y de quien?. Yo me cuido mucho. Con todos los hombres lo he
hecho con condom. La unica persona que me ha acabado adentro es Deborah.

Como es eso?

Deborah es una travesti a la cual quiero mucho y no creo
que con su condicion me haya dejado preñada. Tu sabes con eso de las hormonas
que toma.

De todas formas seria bueno que fueras a hacerte un examen
de embarazo. No vaya a ser que sea algo malo. Ahora mismo vas a hacertelo. Voy
contigo.

Ok mama, pero voy con Rosalba. Tu te quedas aca con mama
Jimena que te tenemos una sorpresa. Tengo que hacer algunas compras.

Esta bien hija, pero quiero esos resultados hoy mismo. No
te criticare si estas embarazada. Ya veremos que se hace.

Ok mami. Te amo por lo que eres.

Igual hija.

Nos dimos un beso y salimos del baño. Mi mama era de la misma
estatura que yo, aunque un poco mas rellenita, su cara era tersa y parecia mas
bien mi hermana que mi mama. Era un poco mas morena que yo, aunque no tenia el
tamaño de mis senos. Comenze a maquillarme recargada como todos los dias lo
hacia.

Hija es de dia. No te maquilles tanto.

Mama. Ya yo estoy acostumbrada a hacerlo y me encanta verme
asi . Y por lo que digan los demas, ya todo el pueblo sabe quien soy y aquí
estoy. No me ha pasado nada malo. No me importa el que diran. Ademas tu
deberias pensar en eso. Tantos tabues que hay en la capital. Yo soy feliz asi.

Bueno es verdad. Una tiene que estar como mejor se sienta,
cosa que no he podido hacer.

Tranquila mami. Deja esos tabues de otro lado. Desechalos,
se tu misma y disfrutalo. No te preocupes por lo que sienten los demas. Solo
preocupate por ti. Mirame a mi. Soy la puta mas feliz del mudo.

Bueno si eso te hace feliz, no tengo nada que decirte.

Termine de maquillarme y me puse una minifalda cortica de
jean con un top tipo sosten de jean el cual realzaba mis tetas. No llevaba panty
y me puse unas botas altas de jean hasta los mulos tacon 18.

Como me veo mami?.

Divina hija.

Mi mama aun no se habia vestido. Saque del closet un vestido
cortico de lycra negro pegadito y unas sandalias altas tacon 18 colo doradas.

Ponte esto mami.

Hija tu sabes que mi forma de vestir es mas reservada.

Mama estas en San Diego. Quien te va a ver. Aquí no te
conoce nadie, ademas que aquí hay que vestirse asi por el calor y dejame que
yo te enseñe muchas cosas ricas. Vas a sentirte liberada.

Ok Anais. Tienes razon, que tanto vestirme como me visto,
si siempre he querido vestirme asi y nunca he tenido la valentia de hacerlo.
Venga dame la ropa.

Mi mama se puso el vestido. Se le veia un poquito el comienzo
de su concha. Se puso los zapatos y se miro en el espejo.

Ves mami. Te ves divina.

Y provocativa. Que sensacion tan divina.

Te gusta?

Si. Siempre habia querido hacer esto y fijate tu, la que
menos yo pensaba es la que hizo que lo hiciera.

Siempre estare contigo.

La bese en la boca y meti mi mano en su raja. La tenia
aguadita.

Veo que te gusta mucho mami. La tienes calientica.

Me encanta.

Mami tomalo con calma que hoy va a ser un dia de mucha
accion.

No inventes hija.

Mami dejate llevar por mi. Quiero que disfrutes a lo
maximo.

Esta bien.

Salimos del cuarto y fui en busca de Rosalba para ir a
hacerme el examen de embarazo. Rosalba estaba vestida con un jean pegadito y un
top negro bien descotado. Lo acompañaba con zapatos de plataforma negros y
maquillada bien recargada como yo. Mama Jimena tambien estaba bien maquillada y
con un vestido cortico de flores y sandalias blancas altas.

Caramba veo que tu mama se esta poniendo a tono con
nosotras, aunque todavia no del todo. Porque no te maquilastes?. Dijo mama
Jimena.

Es que es de dia y no acostumbro a eso.

Eso realza tu belleza. Despues haremos algo por ti para que
estes a tono con nosotras.

Si nos haremos cargo de eso. Dije yo.

Pero….

Nada de peros. Usted esta de vacaciones y va a disfrutar
mucho con nosotras. Olvidese de lo demas. Tiene una buena hija que no le va a
hacer nada malo.

Esta bien. Quedo en sus manos.

Mami me voy con Rosalba a hacerme el examen.

Cual examen? Dijo Rosalba.

Te cuento por el camino.

Nos dimos un beso y me fui con Rosalba. Por el camino le
comente lo de la prueba de embarazo. Llegamos al hospital el cual estaba un poco
lejos y me hice el examen. Pague un dinero extra para que lo tuviera al momento.
Como a la hora y media me lo entregaron. Me quede paralizada. El examen era
positivo, tenia dos semanas de embarazo, ya me extrañaba que tenia retraso en mi
menstruacion. No sabia si llorar o estar feliz. La unica persona que me habia
podido embarazar era ama Deborah. Yo la amo, pero tener un hijo de un travesti?.
Y no sabia como iba a reaccionar ella. Yo lo queria tener pero si la reaccion de
ella era positiva, si no me iba a sentir muy mal. Bueno, sabria en la noche la
reaccion cuando fuera a trabajar. Fuimos a la farmacia y compre decolorante,
tinte, pestañas postizas, uñas postizas, crema rizadora y acido folico que me
habia mandado el medico. Fuimos a la casa y almorzamos. Mi mama no paraba de
preguntarme del examen. Despues de almorzar se lo entregue.

Estas embarazada. Felicitaciones hija.

Mami no pensaba que lo ibas a tomar asi. Me alegra que lo
hayas tomado asi.

Y quien es el afortunado.

Te dije en la mañana. Deborah mi ama travesti.

Bueno ya veremos como lo toma y si no lo quiere no importa,
yo quiero ser abuela.

Gracias mami por el apoyo.

Es mas capaz que me quede aca a ayudarte con el bebe.

Ayyyy. Mami te amo. No esperaba eso.

Para que veas como te quiero. Ademas aca me atienden muy
bien.

Aca siempre seras bienvenida mami rica. Dijo mama Jimena.

Entonces no se hable mas. Vendo la casa de Caracas y le
hacemos unas mejoras a la pension. Ademas con Jimena me llevo muy bien.
Mientras estaban en la calle me hizo una rica sesion de sexo.

Mami no pierdes tiempo, salistes igual de puta que tu hija.

Creo que si. Me esta empezando a gustar.

No hablemos mas y sientate en esa silla que te vamos a dar
la sorpresa.

Y que sera?

Un cambio de look que necesitas con urgencia.

Esta bien, hagan lo que quieran y que viva la vida.

Asi se habla mami.

Jimena que era la experta preparo la crema rizadora y se la
comenzo a aplicar a mama. Luego le aplico el decolorante y despues el tinte. Le
corto el pelo igual que cuando me lo hizo por primera vez. Le quito el tinte y
le echo gel fijador pegadito. Mi mama no sa habia visto en un espejo todavia. No
sabia como iba a reaccionar. Luego yo comenze a hacerle las uñas de los pies y
de las manos. Le coloque uñas postizas largas como las mias y pintura de uñas
rojo puta nacarada en pies y manos. Rosalba la maquillo recargada como nosotras
y le coloco pestañas postizas ultra largas. El resultado espectacular. Mi mama
era toda una puta igual que nosotras tres. La paramos de la silla y la llevamos
al espejo del cuarto. Mi mama se quedo impresionada. El color de su cabello era
bien rojo y su pelo bastante rizado y corto.

Te gusta mami.

Me veo como otra persona.

Te ves deseable y puta. (Mientras ponia mi mano en su
culo).

Siento una sensacion divina. No me veo bonita pero si muy
puta.

Ay mami la tienes aguadita. Que rico.

Aprobado mi cambio de look.

Ven que te voy a dar otra ropa. Quiero que vayas conmigo a
darle la noticia a Deborah en mi trabajo.

Bueno vamos.

Le puse una mini brillante color plata con una blusa cortica
igual. Liguero negro y medias negras. Botas plateadas tacon 20 hasta los muslos.
Se veia divina. No llevaba panty. Rosalba y yo nos quedamos igual.

Por cierto ya que no sabemos tu nombre ni tu hija lo quiere
decir, (dijo mama Jimena), hay que ponerte un nombre.

Yo se lo pongo, (dije yo). A partir de ahora te llamaras
Lesbia.

No hay mas nada que decir. Me llamo Lesbia

Nos despedimos y tomamos el autobus hacia Anaco. Mi mama se
veia deseable. No se imaginaba la cantidad de sexo que tendria esa noche.
Llegamos al bar y en la entrada estaba Deborah.

Hola ama Deborah.

Y quien es esta puta. No te dije que sin mi consetimiento
no podias hacer eso?

Es mi mama ama Deborah.

Vieras empezado por ahí. Bienvenida señora. Como se llama?

Lesbia para ti.

Mi mama estaba nerviosa. Nunca habia estado en semejante
antro.

Tranquila vera que se acostumbra.

Ama Deborah tengo algo que decirle.

Y que sera?. Vamos a mi cuarto. Venga Lesbia que quiera
conocerla, para que se vaya desinhibiendo .

Ama Deborah, estoy embarazada.

Y yo no te dije que te cuidaras?. (me agarro duro por los
pelos).

Si ama Deborah. La unica que me ha acabado dentro es usted.

Y porque no empezastes por ahí.

No sabia como le iba a caer la noticia.

Pues fijate que no es mala la idea. Disculpe señora
necesito hablar a solas con Anais.

Si como no. (Dijo mi mama y se fue del cuarto).

Me encantaria y me siento feliz que vayas a tener un hijo
mio. Pero hay una condicion.

Cual?

Como tu no vas a poder trabajar a partir de los dos o tres
meses, quiero que tu mama se quede conmigo, para que sea mi esclava y
entrenarla bien.

Siii.. Me encanta la idea ama Deborah. Toda tuya. Quiero
que la hagas bien puta.

No se diga mas. Empezamos ya. Yo me encargo de Pedro. Busca
a tu mami y traemela. Quiero que seas tan dominante como yo. Entendistes?.

Si ama Deborah.

Sali para la barra y me la encontre con Rosalba haciendo
amistades. La agarre de la mano y la lleve al cuarto. Deborah estaba vestida con
una panty de cuero tipo hilo, botas negras altas y sosten con abertura en los
pezones. Deborah acerco su cara a la de mama.

Te dicen Lesbia porque eres lesbiana?.

Si. (con voz entrecortada).

Pues a partir de ahora vas a ser una lesbiana con las
fronteras abiertas. Vas a ser toda una puta.

La beso en la boca mientras yo le quitaba la falda y la
blusa. Deborah la tiro a la cama con fuerza y yo le comenze a mamar la cuca. Mi
lengua hacia de las suyas. Ama Deborah se saco el panty y salio su pene.

Lo acerco a la boca de mama y se la metio en la boca. Mi mama
se atragantaba.

Estas disfrutando puta. Mamalo todo.

Ama Deborah hacia movimientos como si se la estruviera
cogiendo. Me excite y le meti mis dedos en su cuca. Mi mama estaba muy excitada.
Tuvo como tres orgasmos seguidos.

Sabia que te iba a gustar putona. Eres igual que tu hija.
Vas a aprender mucho conmigo.

Siiiiiiiii.

No me digas asi. (y le dio un cacheton). A partir de ahora
soy tu ama.

Si ama.

Ama Deborah saco el pene de su boca y se lo metio en su cuca,
mientras yo puse mi cuca en su cara, casi asfixiandola.

Mamamelo rico Lesbia de mierda. Se que gusta zorra.

Siii amas.

Que rica cuca tienes. Te la voy a poner tan grande como la
de tu hija. A partir de ahora la que piensa por ti soy yo.

Siii ama.

Estuvimos un buen rato cogiendola y mama llego a tener unos
tres orgasmos mas.

Quedate asi boca arriba que tu hija te va a dar de comer.

Como?. (dije yo).

Tu te callas. Pasta y lluvia para Lesbia, o quieres que se
muera de hambre.

Esta bien ama Deborah.

Puse mi cuca en su boca y le ordene que abriera la boca. Le
hice pipi en la boca mientras ama Deborah la tomaba de los brazos. Luego puse mi
culo en su boca. Me excitaba mucho y le hice pupu adentro de su boca. Le agarre
el pupu y hice que se lo tragara todo. Ama Deborah me entrego una mascara y me
ordeno que se la pusiera. La mascara era de cuero negro y solo tenia una
pequeñas aberturas en la nariz y de la boca salia una pequeña manguera que seria
para alimentarla. Se la puse y no habia forma de que ella se lo quitara ya que
tenia un candado por detrás y era muy ajustada. No veia ni escuchaba. Le amarro
los tobillos con cadenas al igual que las manos. Agarro y la metio en la jaula
que estaba en el closet. Me daba dolor el que fuera mi mama la que estuviera
alli, pero eran ordenes de mi ama.

te portastes bien. Vas a ser una buena ama. Y despues que
tengamos nuestro bebe tienes un trabajito que hacer como ama.

Esta bien.

No te preocupes por tu mama. La voy a hacer mas puta que
tu.

Esta bien ama Deborah.

Nos besamos y me fui con Rosalba a dormir. Me pregunto por mi
mama y le conte lo sucedido.

Pronto otro excitante capitulo de mi verdadera historia.
Recuerden esto no es inventado. Es mi historia real.

BESOS

ANAIS

 

Resumen del relato:
    La grata sorpresa que espera a mi mama.

Cronos

Cronos (12)

Belle volvía de su primera clase de bachillerato tan arrobada
por el frío que se colaba entre los pliegues de su falda como por la
desconcertante experiencia de verse rodeada de muchachos. Tras 15 años de
inocentes clases en las que Don Germán había sido el único miembro del
desconocido sexo opuesto que había pasado por sus aulas, y casi por su vista
siempre pegada al suelo, la presencia de chicos en las estancias del Colegio de
las Carmelitas no podía haber sido más perturbadora.

Belle llegó a su cálida habitación rosa, plagada de peluches,
y se despojó de libros, gorro, bufanda, camisa y camiseta, botines y falda. Miró
con desconfianza el sujetador que ella y su madre, con mutuas sonrisas
cómplices, habían comprado hacía unas semanas. Era el primero y también se
liberó de él, frente al espejo. La presencia de mozalbetes, ruidosos y extraños,
en su pequeño mundo infantil, le había incomodado tanto como su blanca figura,
braguitas de algodón y larguísimos calcetines de hilo, le resultaba extraña en
su reflejo. Había descubierto a uno de los chicos, un imberbe pelirrojo todavía
innominado, mirando directamente a su bien abotonada blusa. El rubor le llegó
hasta las orejas pero no supo cómo reaccionar.

Qué descarado. Pero qué estaba haciendo. ¿Por qué…? Tengo
una cara y a mí me gusta que… No, mejor que no, me pone nerviosa que me miren
a los ojos. ¡Pero si casi no tengo pecho! Además mis areolas son demasiado
grandes, demasiado oscuras, demasiado feas. Sí, feas como yo, flacucha,
desgarbada, vergonzosa fea, fea , fea, fea!, fea! Belle siguió gimiendo mientras
se ponía la parte superior de su querido pijama de gatos, demasiado larga, que
le tapaba hasta el nacimiento de los muslos.

-Hola -susurró una voz a sus espaldas.

Belle se dio la vuelta con el corazón latiéndole
desaforadamente. Sobresaltada, lo que tenía ante ella no conseguía encajar en su
adormecida mente. Era un muchacho alto de pelo azabache, delgado, de una palidez
extrema que contrastaba con sus ojos negros, pozos oscuros que, de forma
inexplicable, transmitían de todo menos frialdad. Una túnica negra ceñida al
talle con una tira de cuero era su única vestimenta. Sus labios, de un rojo
incalificable en la albura de su terso rostro, formaban, con gruesos perfiles de
extraña voluptuosidad, una sonrisa triste y cansada, pero a la vez confiada,
anhelante, cálida.

-Hol…la -acertó a pronunciar Belle, todavía conmocionada por la súbita
aparición y por la innegable relación que parecía tener su presencia con el
difuso discurrir de sus pensamientos.

– No hace falta que hables. Me conoces desde el principio de los tiempos y no lo
sabes pero confías en mí de un modo que no puedes comprender. Nuestra llama arde
más allá de los confines de la existencia humana y la pasión que nos separó nos
une una vez cada mil eones con el inextricable hilo que teje el destino de las
almas. Descubres la verdad en mis palabras, pero aún no has alcanzado la
plenitud de tu consciencia. SOY CRONOS íšLTIMO DE LOS DOCE y mi fuego quema con
furia el injusto hilo que las caprichosas moiras han tejido entre los dos.

– Nooo…oo, yo, no…, cómo has entrado, yo…

– ¡Calla odiado amor! El tiempo y el espacio no tienen secretos para mí, maldito
entre los malditos. El discurrir de la existencia se ha detenido en este preciso
momento que sólo es nuestro. Así ha sido siempre, desde que naciste, te he
observado y te he mimado, con el maldito amor humano que jamás un titán debió
conocer. Eres mía como la tierra pertenece al cielo y el tiempo supremo que me
domina y me contiene ya no puede frenar el impulso del deseo sobrehumano. No
puedo esperar a tu plenitud y nada tienes que decir.

Me siento transportada vertiginosamente entre cientos de
manos delicadas tan sólidas como nada de lo que hasta ahora había pasado por mi
anodino mundo. No entendía nada de lo que pasaba mientras, en el centro de una
plaza abarrotada de mudas figuras estáticas, siento como mis muñecas quedan
fijas por suaves terciopelos a una extraña estructura de madera, un marco de
recio roble que parece estar creado sólo para mí. Las mismas sedas atan mis
tobillos a la base del delicioso y desconcertante tálamo y un nuevo lienzo cubre
de tul mis ya cerrados párpados.

Descubro temerosa demasiadas manos siguiendo con flexible
seguridad la orografía de un cuerpo que parecen conocer mejor que yo misma. Pero
tranquila y confiada, sumida en un dulce sueño de nerviosa fe irracional,
comprendo las palabras de Cronos acerca del tiempo y el espacio. Sólo son las
manos del elegido del destino las que acarician casi sin rozar, los tímidos
brotes de transparente pelusa que cubre mi primera piel. Con la yemas de sus
dedos delinea en un simultáneo estallido de un lento descubrir, los contornos de
mis caderas, la curvatura de mis gemelos, el interminable y sinuoso camino de mi
arqueada espalda y el increíblemente próximo hueco de mis muslos. Entonces, como
una sinfonía superpuesta en la que cada nuevo instrumento se añade a la base
melódica inicial, noto sus labios. Noto su lengua.

Mientras miles de dedos expertos redescubren la virginidad de
mi epidermis y desgarran con furia mi pijama de gatitos, perforan sin piedad mis
braguitas de algodón y se deshacen con soltura de mis delicados calcetines;
mientras todos los cabellos de mi pelo vibran, eléctricos, al paso de sus
falanges amadas por unas exóticas coletas; noto como se humedece mi cuello. Sus
dientes aprisionan los lóbulos de mis orejas y su lengua presiona firme el
contorno de mis carótidas. Recorre insaciable el valle entre mis senos y se
hunde en las profundidades de mi vientre. No puedo creer que ahora, mi amado
dios del tiempo, detengas el irrefrenable galopar de tus mórbidos labios, a la
vez tan llenos de vida. Pero no, la pausa sólo anticipa la nueva explosión de
sensaciones. Mis terminaciones nerviosas, recorridas por una ardiente savia de
vida propia, hacen endurecerse la punta de mis senos que llaman a gritos al amo
de mi cuerpo y de mi vida. Mis ojos cerrados abren puertas a mi tacto. Aprisiona
mis pezones, ambos, con distintos grados de presión y delicadeza, mientras su
boca succiona con delectación cada dedo de mi cuerpo. El delicioso músculo, tan
húmedo y suave sobre mis pechos, vibra al compás de mi propio deseo. Cielos y
estrellas palidecen ante Cronos y su reina, imágenes ancestrales inundan mi
mente con una terrible sensación que me hace clavar las uñas de mis aprisionadas
manos en los labios que los saborean. Mi sexo hambriento ya no puede más. Mi
inexperto cuerpo no sabe como llamar al desconocido dueño de sus secretos, pero
no importa. í‰l lo sabe y aun así espera. La sinfonía de nuestro amor salvaje y
sutil descubre un nuevo instrumento mientras su lengua vuelve a posarse sobre mi
dorado vello púbico. Nunca un recorrido tan corto pudo ser tan largo, y nunca un
oasis en el desierto pudo saciar tanta sed. Muerde mis labios con suavidad y
noto como su lengua acaricia, sólo una vez en esta ocasión, el endurecido
clítoris que corona el cálido monte de mi feminidad.

Vuelve a posar su dulce hálito entre mis rígidas piernas y
creo morir. Trato de abrir aun más los rígidos muslos que aprisiona el deseo de
mi amado amante en nuestro potro de placeres y descubro alucinada que no puedo
dejar de contener la respiración. Jadeo ante la plaza pública, pero los mudos
transeúntes no pueden ver el extásis de su conocida colegiala. La presion de mi
amado crece y el ritmo frenético de una sed siglos aprisionados forma en mi
mente la imagen de su negra cabellera hundida en mi regazo. Más, más, grita mi
boca, arrebatada a mi voluntad. Mi vientre enajenado no puede creer lo que sus
manos, su boca, sus labios, su lengua…, dibujan al unísono en los enigmas
milenarios de la mujer, mujer entre mujeres, que soy yo en este momento. Se
para, oh dios mío, vuelvo atrás en mis sensaciones y no puedo describir la
experiencia. El tiempo retrocede y avanza a veces brusco, a veces eterno, y
todos los matices de nuestro amor vuelven a manifestar su insoportable carga de
placer absoluto en mi mil veces acariciada carne. Cuando la única solución a
tanto deleite parece la muerte, una nueva pausa me permite tomar aliento entre
agudos gemidos. Noto sobre mis labios una delicada forma que, con suavidad,
solicita casí con timidez que mis inexperta boca sacie su hambre con la fuente
de toda vida. Hambrienta, tomo con suavidad el cálido miembro de mi querido
titán. Mi lengua sacia su sed con el palpitante sexo de Cronos, mi amo. Pero a
la vez, mientras la punta de su virilidad de ambrosia se pliega sobre el hueco
de mis mejillas, volviendo locas a mis glándulas salivales, noto la fuerza.
Concibo sin palabras el poder de la hembra superior y se que mi amado es mío.
Succiono con frenesí y clavo mis dientes en la dura carne.

El titán no dice nada pero su mente y la mía está unidas por
una consciencia superior a la de cualquier hombre y mujer que jamás se hayan
amado. Sé lo que siente y ese poder me… Ooooooh! Al mismo ritmo con el que el
sexo de Cronos acaricia, con una dulzura que no puedo expresar, el nacimiento de
mi garganta, siento sin aviso como mis labios húmedos ceden el paso entre mis
piernas a una fuerza devastadora. Convertida en un manantial de pura sexualidad,
la flor de la madre tierra abraza y moldea cada suave ondulación del febril
sembrador. Siento una breve punzada de dolor al desgarrarse mi himen, pero ese
dolor no hace sino unirse a mi delectación matizando un nuevo concepto de
erotismo que se une a la nueva vida descubierta en un instante de la vida de los
mortales que permanecerá por siempre en mi propia vida. No puedo resistirlo,
pero de nuevo lo hace, juega con el tiempo y retrocede, vuelve a provocar que
recree las sensaciones marcha atrás, ahora adelante, ahora atrás, oooh, dios
mío, no, oh, Cronos, mi nuevo y único Dios.

Cuando vuelvo a sentir el desmayo o la muerte como única
salida a mis sensaciones vuelve a sonar en primer plano la melodía de unas manos
que no han dejado de acariciarme. Del mismo modo que las yemas de sus dedos
apenas osaban rozar mi piel en las primeras caricias, que me parecen tan
lejanas, ahora toman con súbita furia mis nalgas y las abre con una pasión que
de nuevo me hace disfrutar del dolor. Sí, mi titán, tómame, tómame pues soy
tuya. Le noto a mi espalda y la celestial composición de nuestro encuentro de
nuevo se reorganiza para dar paso a otro gustoso regocijo para mis sentidos.
Siguiendo el ritmo de los sueños, mi señor me toma frente a mí y tras de mí, me
colma de su esencia, entra dentro de mí haciéndonos en verdad uno en dos, el
andrógino primitivo vuelve a nacer y somos el culmen de la creación y de la
existencia. El tiempo sigue a los pies de Cronos y la escalada de placer parece
no tener fin. Ya en verdad sin aliento grito con el estallido de millones de
orgasmos simultáneos que bajo la batuta de mi amado director de tan embriagadora
armonía, se repiten una y otra vez, una y otra vez, hasta el infinito, en una
desgarradora explosión de gozo inenarrable, que ninguna mujer mortal podría
soportar.

===========================NOTA=====================
Bueno, a ver. El relato no acaba aquí. He estado pensando como plantear la
historia y creo que debo ser fiel a esta sección y bueno, para que voy a amargar
a nadie con un escrito (la continuación de esto) que no tiene nada que ver con
lo que, supongo, se busca en esta sección. Pero para ser honesto conmigo mismo,
y bueno, ya que la historia está en mi cabeza, pues eso, que ya seguiré otro día
con el resto, que, en fin, no tiene mucho de relato erótico. ;). Saludos y
gracias por llegar hasta aquí.

 

Resumen del relato:
    Un titán milenario muestra su poder a una timida adolescente.

Una historia entre tu y yo

Una historia entre tu y yo (12)

Mar y Gerar

 

UNA HISTORIA ENTRE TU Y YO.

 

    Enrique. Tiene 24 años. Es malagueño, un
boquerón como dicen por allí. Es comercial de una empresa textil. Su pelo es
moreno, los ojos rasgados castaños muy claros, cejas perfiladas, con un maxilar
inferior muy formado pero sin ser exagerado. El pelo corto por abajo, y por la
parte de arriba alargado, con una pequeñísima coleta, las patillas ligeramente
largas pero bien cortadas. Está afeitado pero se aprecia que si se dejara barba
sería profusa. Tiene pelo en el pecho, pero no mucho, lo suficiente para que se
aprecie desde el cuello de una camisa blanca que lleva con los 2 botones de
arriba desabrochados. Las mangas arremangadas un poco. Un reloj con esfera en
color rojo, deportivo. Los pantalones sport azul marino, calcetines blancos
jajaja, ya la hemos cagao!!, bueeeno, calcetines azul marinoo… y los zapatos
marrones oscuros. Mide metro ochenta, es delgado, le gusta el ciclismo y lo
practica los fines de semana cuando no tiene que estar de viaje por su profesión
de comercial.

    ¿Qué más puedo comentarte de Enrique? Umm,
creo que mejor es ponerlo ya en la escena de nuestra historia y que aparezca tu
personaje.

———-

    Suena el teléfono. Son las 7 de la mañana.
Y en los oídos de Enrique resuena como un tormento aquel endiablado invento.
Descuelga…

– Enrique, soy Marta, de la sección de pedidos. Recuerda que
en la carpeta que te llevaste anoche te puse la dirección de Milán de Lorenzo
Cardoso.

– ¿Y para eso me llamas? Ahh, ¿qué hora es?

– Las 7, hora de despertarse…

– ¿Se puede saber que haces a esa hora trabajando?.

– Pues estoy haciendo el trabajo que tu no terminaste, así
que muévete que vas a perder el avión.

– El avión no sale hasta las 11.

– Ya lo sé, pero tienes que estar al menos una hora antes.
Hasta luego y buen viaje…

– Gracias y hasta la semana que viene.

    La corta conversación ha despabilado
levemente a Enrique, que retira las sábanas y mientras con el pie desnudo busca
la zapatilla por debajo de la cama. La roza con la punta de los dedos… Al
final las encuentra y va al baño dispuesto a darse una ducha. El agua caliente
sobre su cara le causa una enorme satisfacción, así que abre más el grifo y deja
que el pasar del agua tapone los oídos dando la sensación de estar en otro
lugar, en otro tiempo. Mientras se enjabona y mentalmente hace un recorrido
sobre las cosas que se tiene que llevar. Sale de la ducha y se viste. Los
cristales están empañados así que solo atina a verse el pelo para peinarse en
una esquina del espejo.

    Toma los macutos y sale para el aeropuerto
no sin antes hacer una parada en casa de una amiga para tomar un café.

    Cuando llega a la terminal son las 9:50,
aun tiene mucho tiempo libre, así que va a comprar un periódico. Pero ocurre
algo, ve que delante suya una muchacha cae al suelo mientras que un hombre con
mala pinta sale disparado con un bolso en la mano. Se acerca para ayudarla a
levantarse. Y solo alcanza a ver unos ojos de preocupación que se mitigan cuando
se encuentran con los de Enrique al que le agradece que le ayude.

– Menos mal que no tenía nada importante en el bolso. Si
llego a perder el billete…

– Pero, ¿se encuentra bien?.

————–

    Lucía, es madrileña y tiene 23 años. Es
morena, lleva el pelo largo (a mitad de espalda) y ondulado, digamos que
ligeramente rizado; sus ojos son de color miel con una pequeña mezcla de color
verdoso, con forma de almendra, pestañas largas y bien rizadas… su nariz es
chatita y sus labios no son ni gruesos ni finos, una mezcla, de color rosado…
su rostro es suave y delicado, cejas bien depiladas, orejas bien formadas y
lleva un pequeño flequillo ladeado (en diagonal)… Ha estado estudiando diseño
de moda en Madrid, y en estos momentos se encuentra en el aeropuerto, esperando
embarcar en el avión que la llevara a Italia.

En el aeropuerto.

    Lucía oye unos ruidos extraños, que
provienen mas allá de la puerta D del aeropuerto de Barajas, como de una
discusión… hay gente hablando con policías… entre ellos un hombre.

    Un hombre bien "plantao", bien hecho, como
se suele decir… es atractivo, digamos que tiene un algo… pero al darse la
vuelta el hombre… Lucía advierte que lleva coleta… Como dice su amigo Diego
(que es gay), "la de tiempo que te puedes ahorrar en el oscuro mundo de las
citas con pequeños detalles, como unos calcetines blancos, unos tirantes tipo
"Fraga", una esvástica…" (jeje)

    Pero a pesar de la coleta, el tipo le
parece guapetón, le atrae la forma que tiene al andar…

    Otro pequeño detalle es que va hablando
con una mujer… ¿será su novia?, ¿será su mujer?… << -¡Vaya por Dios!, ¡que
mala suerte! (piensa Lucía) siempre igual, cuando me gusta un hombre, tiene que
tener algo por ahí…->>

    Da la casualidad que la extraña pareja
(Enrique y como se llame…) se sientan al lado de Lucía.

    Lucía escucha irremediablemente la
conversación (aunque esta muy mal, es de mala educación) y esto es lo que
escucha:

Enrique:<<- Espero que los policías hagan algo, por que ya se
sabe que en este país… lo que es rapidez… no es nuestro fuerte…>>

(La muchacha se llama Laura).

Laura: <<- Si, le agradezco muchísimo lo que ha hecho usted
por mí, menos mal que el billete lo llevaba en la mano, ufff!!! lo malo que
ahora tendré que hacer papeleos para cambiar la VISA, el D.N.I, ufff!!! madre
mía! lo que me espera…!!!

    En esos momentos, Lucía se dio cuenta de
que se acaban de conocer, porque Laura le hablaba de usted…

    Laura era mas joven que Lucía, tendría
unos 19 o 20 años, era rubia, con los ojos verdes, pelo liso, corto, por debajo
de las orejas, digamos que con melenita…tez clara, y guapa, muy guapa…

    Se oye por megafonía la voz estridente de
una señorita, indicando a los señores pasajeros del vuelo 097 con destino a
Italia, que deben embarcar por la puerta D9…

    Lucía se levanta para dirigirse a la
puerta, cuando se da cuenta que el hombre "misterioso" se despide de la otra
muchacha, y se dirige a la misma puerta de embarque que ella… <<¡ummmm! esto
pinta bien!!!>> (piensa Lucía)

    Se dirigen al interior del avión, la
señorita azafata le indica cual es su asiento, se acomoda, y ve aparecer al
"hombre misterioso", y cual es su sorpresa, que él se sienta a su lado…

<< Lucía, estas de suerte!!! este es tu día!!!>>

Lucía se queda alucinada cuando ve sentarse a su "hombre
misterioso", justo a su lado…

í‰l empieza a entablar una conversación con ella, una
conversación cordial, que a ella le resulta agradable… su voz melodiosa,
varonil… le trae viejos recuerdos ya pasados… recuerdos que espera olvidar
en su viaje a Milán…

Los dos se miran mientrasqueél se acomoda en su asiento…
y continúan la conversación…

– Uff, por fin salimos!!, cada vez se tarda más en tomar un
avión.

    Mientras miraba el billete que Lucía
sostenía en las manos, y susurró el nombre que aparecía escrito.

– Bueno, ahora tu sabes mi nombre pero yo no sé el tuyo.

– Perdona… me llamo Enrique.

    Y ella hizo el gesto para dar dos besos, y
reaccionando él, se acercó dando un beso que ella relantizaba para averiguar la
colonia que embriagaba el ambiente desde que se sentó al lado de él, el segundo
beso fue más acogedor mostrando mayor seguridad y confianza al ver que ella se
mostraba agradable, de forma que esta vez rozó suavemente la mejilla con los
labios. Mientras se separaban él miraba sus ojos como un hallazgo que antes no
hubiera visto nadie, descubriendo los reflejos verdosos que se fundían veteando
el color de la cara oculta del sol, que se eclipsaba a cada parpadeo de la
muchacha. Lo que había sido un simple saludo que solo había durado cinco
segundos se había alargado en un aura de interés después de estar toda la mañana
sumidos en la rutina.

    Enrique, su "hombre misterioso", es un
profesional de la industria textil, cosa que a Lucía le parece muy importante,
porque según su opinión, los polos opuestos se terminan separando… por mucho
que digan… Para ella es mejor tener puntos en común en una pareja… Aunque va
muy rápida pensando en este tipo de teorías… mejor dejar que las cosas sigan
su curso y no precipitar los acontecimientos…

– Soy comercial de una empresa de tejidos. Tengo una reunión
con unos diseñadores, en Milán.

– Interesante… podrías llegar a acuerdos conmigo, porque yo
soy diseñadora.

– Umm, a ver… vale trato hecho.

– Pero si no hemos negociado nada…

– Yo creo que además de diseñadora eres modelo.

    Ante el comentario aprovechó para mirarla
de arriba abajo sin ser cuestionado por ella.

    Llevaba un jersey de cuello vuelto color
marfil, una minifalda vaquera con el bajo deshilachado, medias de rejilla negra,
y botas de cow-boy del mismo color que el jersey con ribetes vaqueros.

– ¿El vestido es de tu diseño?.

– Me temo que no, mis diseños aun los tengo en mi carpeta.

– Entonces… ¿llevas poco tiempo?

– Si, terminé diseño de moda en Madrid y ahora voy a
perfeccionarme.

– Si ya eres perfecta…

    Lucía se sonroja, gira la cabeza y su
mente se fogonea con imágenes de pasión. Enrique mira su cuello descubierto y
piensa <<es como una talla perfecta de marfil>>.

    En cabina avisan que van a despegar y dan
las instrucciones precisas.

    Pasado el mal trago de las vibraciones
comienza el largo viaje a Milán. Las luces se apagan en los pasillos y se dejan
solo la de los asientos individuales que algunos encienden para leer.

– ¿Me enseñas tus diseños?.

– Si, claro. (Ella se levanta y saca del compartimiento una
bolsa y luego una carpeta que le entrega).

    í‰l prefiere no encender la luz y dejar un ambiente más
cálido. La primera hoja que ve contiene bosquejos, trazos de una falda, un
sombrero… todo al carboncillo. Uno de los bocetos muestra a una mujer con
rasgos asiáticos, lleva un vestido ceñido con pequeños volantes, caídas sedosas
sobre hombros de las modelos que muestran la delicadeza de una telas selectas
como las que él trabaja.

    Después de pasar varias hojas empieza a
fundirse con el carboncillo algunos colores: azules, rojos…

    Mientras ella mira la expresión que causa
lo que ve él, examina las cejas, los labios que muerde suavemente… y se acerca
a su hombro para explicarle los dibujos, uno por uno…

    Esta conversación deriva en otra, y otra,
y otra… Hasta llegar, digámoslo así, al pequeñísimo currículum de Lucia…

    Enrique: <<Bueno, ahora háblame de ti, con
que diseñadores has estado trabajando hasta el momento???>>

Lucía: << Lo que se dice trabajar, trabajar… muy poco. He
estado de ayudante con Larrainzar, hice las practicas con Pedro del Hierro… y
decidí probar suerte en la Bella Italia, a ver como resultan las cosas…>>

Enrique: << Y por que Italia??? Barcelona queda mas cerca de
Madrid… aunque también esta Francia o Londres… New York… por que
Italia??>>

Lucía: << Pues no lo sé, quizás sea por el idioma, que lo veo
mas fácil de aprender, quizás el carácter de la gente allí, que es muy similar a
la de los españoles… no lo sé…>>

    En ese momento les interrumpe la azafata,
que llega con el carrito de la comida, y Lucía tiene que guardar sus bocetos si
no quiere que se le manchen…

    La "velada" transcurre con normalidad,
Lucía no ve en Enrique al típico hombre con el que se ha ido encontrando a lo
largo de su vida, es decir, no ve en él la arrogancia o la prepotencia de los
hombres que han pasado por su vida sentimental… No encuentra malicia o
picardía en su mirar, ni sarcasmo en su forma de hablar…

    Después de comer, Lucía se levanta con
intención de ir al baño, con lo cual, la situación es un poco comprometida,
puesto que tiene que pasar por delante de Enrique, dejando a la altura de los
ojos de él, sus piernas, largas y delgadas, bien torneadas… La misma situación
se repetiría mas tarde a la vuelta…

    Continúan la conversación por donde la
dejaron, y comienzan a hablar de cuestiones más personales… como son las
familias, los gustos musicales, literarios…

    Enrique: << Y cuéntame, que tipo de música
te gusta??? y por favor, no me digas que te gusta Celine Dion… por que no la
soporto… ;P (guiño de Enrique) (jeje)

Lucía: << Puedes estar tranquilo, mis gustos musicales no son
tan pastelones… me gusta mucho la música soul, el funky, el r&b, la música
negra en general… aunque mis gustos son muy variables y distintos entre si…
también me gusta el flamenco y la música de antes… la que bailaban nuestros
padres… por ponerte un ejemplo, me gusta mucho el Dúo dinámico y Nino Bravo…
por nombrarte dos nada más…

   Enrique: -Vaya, si que son variados… la música que a mí
me gusta es más bien de lo mismo, U2, Blink, El Fary…

(risas de los dos, jijiji).

 

    Contrastaba en el avión la seriedad de la
mayoría del pasaje que casi no hablaba y se centraba en escuchar música o ver la
película… con Enrique y Lucía que continuaban hablando.

 

    Enrique: – Bueno, también me gusta Danza
Invisible. Es de mi tierra, Málaga.

    Lucía: – Bonita tierra, ¿vives allí?.

    E. – Cuando tengo vacaciones si voy a una
casa pequeñita que tengo en un pueblo, Vélez. Pero mientras tanto tengo que
estar en Madrid. Y a veces echo de menos el ambiente de mi tierra. Aquí las
calles se llenan de gente va seria al trabajo y vuelve seria a casa. Y claro
gusta salir a la calle y ver como la gente te saluda, otro ambiente…

    L. – ¿Vives sólo?

    E. – Me temo que si. Ni siquiera una
mascota tengo. ¿Y tu?

    L. – Yo también, aunque hubo un tiempo que
estuve viviendo con mi exnovio, pero eso es una historia pasada. La gente corta
por lo sano y sigue su vida.

    E. – Eso de cortar por lo sano… es un
poco triste. Imagínate que cortamos esta conversación con lo sana que nos está
quedando… Yo no sería capaz.

    L. – Es cierto, que viaje más aburrido
hubiera tenido de no estar a mi lado. (Ella le sonríe).

 

Llevan casi 4 horas de viaje. Y el cansancio de estar tanto
tiempo sentados empiezan a molestar.

    L. – Hace calor o me lo parece a mi?

    E. – Pues debe hacer calor porque yo
tampoco aguanto.

    L. – Entre el calor, los asientos que
están pegados y estas botas que me están matando…

    E. – Pues quítatelas…

    L. – No sé, me da corte…

    E. – Venga, venga… eso se arregla
fácilmente.

Entonces se agacha e intenta cogerle el pie mientras ella se
ríe sin poder casi ni hablar.

    L. – Jajaja, que nos van a ver!!.

    E. – Déjalos, que se chinchen!!…

Intenta sacarle la bota fracasando en el intento.

    E. – Así es imposible de sacar esta bota!!
Deja de reírte!!, colaboración!! colaboración!!.

Ella sigue riéndose mientras que con una mano intenta taparse
la boca para no llamar la atención del pasaje con su risa, y con la otra agarra
sin fuerza la camisa de Enrique.

    L. – Vale, vale, colaboro…

    E. – Eso está mejor.

Entonces levanta suavemente la pierna izquierda que él
reconduce hasta ponerla encima de su rodilla mientras ella se escurre hacia un
lateral del asiento. Tira de la bota que poco a poco va cediendo conforme tira
de la bota agarrando con suavidad la hermosa pierna ceñida en aquella media que
asemejaba una rejilla, que permitía el leve roce de su piel con la de ella. Por
fin sale la bota y queda al descubierto su pie enrojecido por el talón.

    E. – Umm, este pie necesita asistencia
sanitaria.

    L. – Si, estas botas son infernales, ni
las tiritas me alivian, y hasta una vez me hicieron sangre…

    Mientras ella hablaba él comenzaba a darle
un masaje por la zona.

    L. – Vaya sorpresa… resultará que no
solo sabes de tejidos… ¿también sabes hacer masajes?.

 

    Lucía estaba disfrutando de lo lindo…
Hacía mucho tiempo que nadie le daba un masaje como este… Estaba alucinando,
un hombre tan atractivo, dando esos masajes… es que solo le faltaba saber
palmear y bailar sevillanas… OLE, OLE Y OLE!!!

    Tenía la pequeña esperanza de no perder de
vista a aquel hombre y estaba dispuesta a encerrar sus miedos y resentimientos
en una pequeña caja perdida en lo más recóndito de su mente.

    Estaba sumida en sus pensamientos,
buscando la forma de decirle que le gustaría volver a verle, pedirle su
numero… cuando, en ese mismo instante, como si de telepatía se tratara…
Enrique le dijo:

E: << Quizás te parezca precipitado, pero me encantaría
volver a verte, ya sea en Milán o en Madrid, pero verte… que te parece? >>

L: << Me encantaría!!! si quieres, apunta la dirección donde
me voy a alojar, es el piso de mi amiga Rocio, estudié C.O.U con ella, es una de
mis mejores amigas… >>

    Enrique apuntó en un pequeño block la
dirección que Lucía le proporcionaba… Arrancó una hoja con la dirección y el
nombre del hotel donde él se hospedaría…

L: << Me prometes qué me iras a buscar??? Prefiero que me
vengas a buscar tú, más que nada porque no sé si tu estarás en alguna reunión, y
yo a penas saldré, por que tengo mogollón de cosas que ordenar, sacar la ropa de
la maleta… Cuando termines, y si quieres tomar un café y charlar… me buscas,
vale? que no te dé corte… >>

E: << No suelo dejar escapar a chicas tan bonitas, y si
además de bonitas, mantienen conversaciones tan amenas… no te vas a librar de
mi tan fácilmente!!! jajaja!!! >>

L: << Anda… que eso se lo dirás a todas… pero de todas
maneras, muchas gracias, a nadie le amarga un dulce, no? jajaja!!! >>

    Al instante se acercó la azafata para
pedir a los pasajeros que se abrocharan los cinturones (los del asiento,
cazurros!!!) que el avión aterrizaría en breves momentos.

    El avión aterrizó, y salieron juntos,
dirigiéndose a por las maletas.

    Mientras caminaban, el uno al lado del
otro, flotaba en el ambiente la tristeza y la incertidumbre… Recogieron las
maletas y se dirigieron a la salida.

    Llegó el momento de la despedida, cada uno
tiraría por su lado, y quien sabe si la suerte o el destino les volvería a
unir…

    Se despidieron con dos besos de cortesía
en la mejilla, que les supo a poco, y por un momento, se miraron, con tal
intensidad… capaz de parar un tren, con un deseo que se escapara
irremediablemente por los ojos… Prometieron verse.

    Lucía se giró lentamente, tirando de su
pesada maleta, dirigiéndose al exterior del aeropuerto, en busca de un taxi…

    Ya en el interior del taxi, enseñó al
taxista el trozo de papel donde había apuntado la dirección de Rocío.

    Le recorrió una pequeña lagrima por la
mejilla donde aun quedaba la calidez de la boca de Enrique…

<< Ni se te ocurra Lucía >> pensó << Ni una lagrima mas por
un hombre, y menos por alguien a quien no conoces, con el que sólo has
compartido 4 horas de vuelo… Puede ser igual a los demás, igual que los que te
hirieron en el pasado… >>

<< Vendrá a buscarme??? Será distinto esta vez??? >>

    En los ojos de Lucía brillaba una pequeña
luz de ilusión… una ligera sonrisa se dibujaba en sus labios…

    Cuando a Enrique le dio la sensación de
que la perdía de vista, se paró, y miró. Ella ya había tomado un taxi. Así que
agarró sus macutos y se fue al hotel.

    Tomó la llave y entró a su habitación. Lo
primero que hizo fue ir al balcón y mirar a la calle. Se veían pequeños
comercios y las casas no eran más grandes de 4 pisos. Se podía decir que eran
barrios acogedores. Junto al hotel había una pequeña heladería. Así que decidió
que se ducharía y saldría a dar una vuelta ya que le quedaban unas dos horas
hasta su reunión. La habitación no era muy grande, pero era muy luminosa. Las
cortinas eran de lino de color amarillo, y la cama era de estilo moderno, sobre
la que puso la ropa.

    Se duchó y examinó lo que se había traído.

– A ver… esta camisa… no. Bueno me parece que me voy a
poner a juego con las cortinas. Y se puso una cómoda camisa de lino verde muy
fresca para el ambiente caluroso del exterior.

    Se compró un enorme helado y se fundió por
aquellos barrios, escuchando a las madres llamar a los niños con su peculiar
acento… los vendedores, y visitó alguna que otra Iglesia de las muchas que se
encontró, con los techos dorados y cargados de decoración.

    Y poco a poco fue acercándose al centro de
Milán y especialmente a un sitio que siempre quiso visitar: la Galería Vittorio
Emanuele II. Cuando llegó le pareció algo maravilloso. Unas fachadas doradas con
las ventanas enmarcadas en arte. Y por supuesto la impresión de ver la cúpula y
las cubiertas acristaladas. La gente que entraba y salía de los numerosos
restaurantes, cafés y tiendas vestían elegantemente. Sin duda el precio de
aquellos cafés se saldría de lo habitual.

    Miró el reloj y era casi la hora. El lugar
donde tenía que ir estaba cerca. Diez minutos después se encontraba en la calle
Reinanzza, junto a un edificio que ponía Bonachelo.

– Si aquí es. Bonachelo. Vamos allá.

    Entró en una salita donde una muchacha de
unos 26 años, con un hermoso vestido se acercó para interesarse. << Para ser una
recepcionista viste muy bien >> -pensó Enrique-.

    í‰l antes de que ella preguntará le dijo:

– Potrebbe parlare con Lorenzo?

    Lorenzo era el encargado de las relaciones
comerciales del estudio Bonachelo con su empresa. Buscaban un nuevo proveedor
textil, y para eso estaba él allí.

    La recepcionista llamó por teléfono y al
momento me indicó que tenía que subir al primer piso, al despacho que había al
final del pasillo de la derecha.

    Llamó a la puerta y enseguida salió un
hombre calvo, pequeño pero de aspecto agradable. Tenía el despacho cargado de
humo del puro que se consumía en el cenicero.

– Pasa, pasa, ¿Enrique verdad?.

– Si, encantado de conocerle.

– El placer es mío. ¿Has descansado del viaje?.

    El hombre le tuteaba sin reparo como si le
conociera de toda la vida, y eso era buena señal porque demostraba que tenían
interés por la empresa.

– Un poco cansado, no he dormido porque prefería pasear antes
por la ciudad. Es maravillosa.

– Si, es cierto, aunque yo casi no me fijo en las cosas
porque siempre voy con prisa!!. En fin, ¿has traído las muestras?.

– Aquí las tienes. <<Puestos a tutear>> -se dijo Enrique-.

– Ahhh, magniiífico. ¿El corte del tejido aquí está con
láser?.

– Si, por supuesto, como ves no se deshilacha y las costuras
son totalmente limpias. (Para ser ignorante en esto más o menos saco la
conversación no? jaja).

– Fíjese en estos diseños. . La idea es usar estas telas que
me traes aquí y aquí (Le explicaba Lorenzo enseñando los dibujos de forma
entusiasta).

    Durante la hora y media que estuvieron
tratando asuntos la conversación fue fluida y el contrato estaba prácticamente
cerrado.

– Enrique ya es hora de comer!!. Que le parece si vamos a un
restaurante que conozco y cenamos la estupenda comida italiana.

(Sonaba a una imposición más que una pregunta, y aunque no le
entusiasmaba mucho tener que cenar con un calvito regordete, para asegurarse el
trato, pues accedió).

    Cuando terminaron de cenar, Enrique sacó
de la camisa la dirección de la muchacha del avión.

    Quedaba un poco lejos, así que tomó un
taxi. Entró en el edificio y llamó a la puerta, pero no respondía nadie. Así que
dejó una nota con una hora y un lugar:

    Soy Enrique. ¿Qué te parece si nos vemos
mañana a las 11 en la calle Carnollo? En una cafetería pequeña que hace esquina?
Allí te espero.

    Como era tarde y aún no había descansado
prefirió irse al hotel y dormir hasta estar totalmente repuesto.

——

Lucía.

    Miré a través de la ventana del taxi, ya
había llegado… mi sueño… vivir en Italia, por fin se cumplía.

    Pagué al taxista, y salí del coche. Miré
al cielo…

    Que rara situación en la que había
conocido a ese hombre… y en que lugar mas extraño… en el cielo!!! Había
conocido a un hombre majísimo en el cielo… tenia que ser un ángel, jejeje!!!

    Llamé al timbre de la puerta, era una casa
de dos plantas, era una casa antigua, de grandes ventanales… me gustaba…

    Abrió Rocio… cuantas ganas tenia de
verla!!! esos ricitos!!! cuanto la había echado de menos…

Rocio: << Lucíaaaaaaa, mi niñaaaaaaaa>>

Lucía: << Niñaaaaaaaaaaa >>

    Nos fundimos en un abrazo, y nos dimos
besos y más besos…

    Entramos en la casa, dejé la maleta en el
recibidor y entramos al salón. Era espacioso y muy bien decorado, con unas
cortinas de color blanco roto, con ribetes en el bajo, con forma de flores, de
color cereza… El sillón también era blanco, tenía pinta de ser muy cómodo…
había una mesita auxiliar de madera y cristal… todo era muy bonito y
acogedor…

    Empezamos a contarnos todo lo que había
pasado en nuestras vidas, recordando viejos momentos vividos entre las dos…
las borracheras, los chicos, las risas y anécdotas… que tiempos aquellos!!!.

    Le conté lo insólito de la situación en la
que había conocido a Enrique, lo que habíamos hablado… Le pedí consejo, quien
mejor que ella para aconsejarme… ella había vivido de cerca mi historial
amoroso… y ella me quería como una hermana… no querría nada malo para mi…
y no me defraudó…

R:<< Mi niña, parece que pinta bien, pero no te fíes
demasiado, no me gustaría que te volvieran a hacer daño… ándate con pies de
plomo, y ves con mucho cuidado, vale??? >>

L:<< Ya lo se cielo… quien mejor que yo para saberlo…
pero gracias corazón!!!>>

    Subimos a las habitaciones para dejar la
maleta, que pesaba…

R:<<Hija mía!!! que coño llevas en la maleta??? Ni que
llevaras a tu ultimo ex descuartizao dentro!!! jajaja!!!>>

L:<< Uy!!! ojala!!! jajajaja!!!>>

    Deshice la maleta, y nos fuimos a cenar a
un restaurante típico de allí… Cenamos lasagna, nos bebimos una botellita de
buen vino italiano… nos reímos, charlamos, nos empezó a hacer efecto el vino y
se nos subió a la cabeza…

    Nos fuimos a dar una vuelta por la
ciudad… Menuda ciudad!!! era como un sueño hecho realidad… había gente en
las terrazas de los restaurantes, cenando, amigos, parejas, velas, manteles de
cuadros rojos y blancos… flores…

    Bajo las luces de las farolas todo parecía
mucho más bonito que durante el día… Ese acento que se oía como un murmullo…
como una brisa marina… Me gusta esta ciudad, pensé… Respire hondo… y me
vino a la cabeza el rostro de Enrique…

    Decidimos volver a casa, estábamos muy
cargaditas… y yo estaba cansada del viaje…

    Al llegar a casa, había un trozo de papel
en el dintel de la puerta, con algo escrito en el… Dios mío!!! era una nota de
Enrique… me citaba para el día siguiente, en una plaza que no conocía… para
almorzar…

    Le pedí a Rocio que me acompañara ella, no
quería perderme y llegar tarde a mi primera cita con Enrique…

    Esa noche no dormí todo lo que tendría que
haber dormido… estaba nerviosa e impaciente… ¿qué pasaría???.

    Al día siguiente, me levanté con una
resaca de mil demonios… Me levanté silenciosamente, para no hacer ruido, no
quería despertar a Rocio…

    Me metí en la ducha, y el calor del agua
recorriendo mi cuerpo me relajó muchísimo, el aroma del champú… que delicia!!!

    Me terminé de asear y me vestí… Cuando
salí del baño, estaba Rocio de pie, junto a la puerta del servicio, con las
piernas dobladas, dando botes… era un caso de urgencia, jajaja!!!

    Mientras Rocio se duchaba, yo preparé un
desayuno ligerito…

    Desayunamos juntas, hablando y riéndonos
de nuestra resaca. Nos terminamos de arreglar y nos dirigimos a la cita,
puestoquenos habíamos levantado casi con la hora de comer…

    Y llegó la hora de la verdad…

    Allí estaba Enrique, esperándome, apoyado
en una fuente, de las muchas que hay por toda Italia… una fuente del
renacimiento…

    Estaba leyendo el periódico, estaba como
ausente… y de pronto, alzó la vista y me vió…

    Nos miramos, a pesar de la distanciaquenos
separaba… UFFFFF!!! QUE CACHO DE MIRADA!!!

    Mientras esperaba en la fuente a que
llegara aquella preciosa chica, se compró un periódico. Esto de leer en italiano
era bastante más fácil que hablarlo. Miró la hora…

– Ufff se retrasa. Quien sabe, a lo mejor la nota se ha caído
por el hueco de la escalera (pensó). ¿Y si es qué no le he caído bien?. Ummm no
sé, creo que me porté bien… aunque también puede ser que su amiga no sepa
donde está esta calle…

    No paraba de retorcer la cabeza a cada
minuto que pasaba, y su corazón se aceleraba en inquietud.

    Ese día había ambiente en la calle, el
café estaba lleno de gente que descansaba de su día de compras. Y de fondo el
sonido de las ramas de los árboles cimbreando entre si junto con el sonido de un
piano procedente de un piso cercano. Tocaba rápido, parecía jazz.

    Y al minuto volvió a levantar la cabeza
del periódico… A lo lejos veía la imagen esbelta de una mujer que aun sin
apreciar el rostro juraba que era de ELLA. Un contoneo sensual de cintura al
andar marcaba el ritmo con las que se movían las ramas, con la que sacudían las
sábanas las mujeres, con las que silbaba el tendero… Aquellas piernas que
había acariciado en el avión también marcaban ya su palpitar. Y su rostro a cada
paso se definía más y más.

    Iba acompañada de su amiga. Era un poco
más baja que Lucía, y tenía el pelo castaño. Pero sus ojos no se podían apartar
más de 3 segundos y enseguida volvía a los ojos acaramelados de Lucía que ya
estaba a pocos pasos de él.

    Dejó caer el periódico sobre el banco y
adelantó una mano que delicadamente rodeó su cintura hasta acercarla con un leve
impulso hasta su rostro… y entonces él le dio un beso en la mejilla, uno solo,
uno que valía por muchos… era una caricia de algodón, un fundido de añoranza.
Y así lo recibió ella, con una sonrisa y con los ojos fijos en el horizonte,
dando su beso al cielo por sentir aquella maravilla.

E. – Ya creía que no ibas a venir… -dijo Enrique.

L. – Nunca hubiera faltado. Lo que ocurre es que mi amiga se
ha entretenido vistiéndose y por eso no hemos llegado antes.

E. – No pasa nada.

    Entonces saltó la amiga que se había
quedado al margen…

R. – Pero bueno!!, no me lo vas a presentar?.

L. – Ah!! jajaja, perdona reina. Te presento a Enrique…

R. – Mucho gusto. Me parece que las descripciones de mi amiga
no llegan a todo el esplendor que se aprecia.

E. – Muchas gracias -dijo colorado.

R. – Y bien, ahora creo que os voy a dejar solos, que yo
tengo que comprar!!. (Y girándose, le dio a Lucía un guiño de aprobación y
suerte).

L. – De acuerdo mi pequeña, ahh, y no te preocupes, no se
cuando llegaré.

    Y así se alejó Rocio con una sonrisa
pícara.

L. – Y bien… ¿a donde vamos?.

E. – He visto un enorme parque cerca de aquí… y se me
ocurre algo. Vamos…

    Y cogiéndola de la mano se dirigieron a un
supermercado cercano, y fueron recorriendo las estanterías hasta que encontró lo
que quería. Primero cogió unas copas de plástico, y luego una botella de un vino
joven.

E. – Umm, pero no está a la temperatura deseada.

    Así que fue a la zona de congelados
mientras ella ya empezaba a averiguar lo que quería hacer. Dejó la botella en la
cámara de congelados y fue tomando aceitunas y otros piscolabis. Al rato de ir
tomando cosas se fue al congelador y sacó la botella.

– Voila!!, en su punto. Ya podemos irnos.

    Cuando llegaron al parque se sentaron en
un trozo de césped que había apartado rodeado de árboles centenarios. Algunos
eran olivos enormes que ella nunca había visto. El sol se colaba levemente por
entre las hojas.

    Mientras ella miraba el paraje, él abría
la botella y vertía sobre las copas el vino.

E. – Lucía, brindemos, formulemos nuestro deseo.

L. – De acuerdo. ¿Por qué brindamos?.

E. – Porque tu deseo se cumpla.

L. – Porque el tuyo también se cumpla.

    Y juntaron las copas mirándose mutuamente,
y bebieron aquel néctar de uva que se escurría por la garganta junto con la
magia de aquel deseo formulado.

    Subió el sabor afrutado a sus paladares y
se extendió por todo su cuerpo en un escalofrío. Surgían las sonrisas y volvían
a llenar las copas mientras tomaban los aperitivos.

    Y su mano se acercó al brazo de Lucía, y
lo acarició como si se tratara de una hoja otoñal que hubiera caído del árbol…

    Estábamos sentados en el parque, a la
sombra de un olivo, bebiendo vino, tomando un aperitivo… sentados en el
césped… menuda forma más buena de pasar el rato… cada vez me sentía mas
ilusionada, creoquese me salían las chispas de los ojos… él seguro que las
veía…

    Después de hablar un rato, de pronto,
acarició mi brazo, suave y dulcemente, como si nunca hubiera tocado un brazo…
me estremecí, me dio otro vuelco el corazón… mi corazón debía de ser campeón
olímpico en la modalidad de salto… madre mía!!! lo que í‰L me hacia sentir…
no era lógico que una sola persona pudiera provocar aquellos sentimientos…

    Yo, por mi parte, acaricié su mano con la
mía, le miré a los ojos y le sonreí, para que se diera cuenta de que estaba a
gusto con su presencia, y de que no me molestaba que me tocara el brazo… o lo
que él quisiera…

    No hablábamos… no queríamos estropear
aquel momento con palabras… Solo había silencio y nuestras miradas…

    í‰l se aproximó… yo me aproximé… era la
ocasión… estábamos a milímetros de distancia… SI!!! ERA LA OCASIÓN!!!

    Pero llegado el momento… se nos cayeron
las copas de vino… y como si fuera la Ley de Murphy… el vino de derramó
sobre mis pantalones blancos… La que se montó!!!

E:<< Perdona, perdona… vaya!!! estoy hecho un patoso…
perdona, perdona…!!!>>

L:<< No pasa nada, si la mía también se ha caído… UFFF!!!
como se me han puesto los pantalones… jajaja!!! diré que es un diseño
exclusivo… jajaja!!! >>

E:<< Jajajajajaja!!! perdona que me ría, pero me ha hecho
gracia tu comentario… no es que me esté riendo de tu mancha… jajaja menuda
situación!!! >>

L:<< Jajajajaja!!! no, si yo también me río… no pasa nada,
de verdad…>>

    La velada concluyó entre risas… y
recogimos los vasos, el aperitivo, la botella, y lo tiramos a una papelera
cercana…

    Enrique me cogió de la mano, y fuimos
dando un paseo por el parque, dirigiéndonos a casa de Rocio, para cambiarme de
pantalones.

    El tacto de su mano era suave, tenía unos
dedos largos que encajaban a la perfección con los míos… miré las dos manos
entrelazadas… quedaban bien juntas… no quería separarlas nunca… estaba tan
cómoda con su presencia… ufff!!!

    Llegamos a casa, y pasamos al salón… le
serví un vaso de agua, puse música y le dejé esperando sentado en el sofá
mientras yo me vestía…

    Pero a él no debió de gustarle que le
dejara allí abajo solo… y subió a la planta superior, donde estaba yo
vistiéndome…

    Yo estaba subiéndome los pantalones en el
justo instante en el que el carraspeó y yo me giré…

    Estaba mirándome con una sonrisa en los
labios, una sonrisa diagonal, estas que solo levantan una comisura…

Yo le sonreí, y haciendo que estaba enfadada… le regañé.

L:<< No está bien que fisgonees a las muchachas mientras se
visten… tu madre no te enseñó modales??? >>

E:<< No, lo siento… mi madre nunca me dijo nada de eso… y
tampoco vi Barrio Sésamo… que infancia mas triste!!! creo que tengo un trauma
infantil… jajaja!!!>>

    Me acerqué… estaba tan cerca que podía
oler su colonia… le di un beso en la mejilla, muy cerca de esa comisura
levantada… no era un simple beso de amistad… era un beso intencionado y él
lo sabia…

    Le cogí de la mano y bajamos las escaleras
corriendo, entre risas… casi nos caemos rodando… en ese mismo instante llegó
Rocio, cargada con las bolsas de la compra…

    Mi niña… pobrecita… ella de compras en
el súper y yo de cachondeo por ahí… le haría una regalo… Si!!!

    Le di un abrazo a mi niña, Enrique le dio
un beso y nos despedimos de ella… Salimos de la casa y Enrique me pasó la mano
por la cintura… la calidez de su mano y su dulzura, me volvió a estremecer…

    No sabíamos a donde no dirigíamos, íbamos
sin rumbo fijo… paseando cogidos por la cintura… con toda naturalidad, como
si nos conociéramos de toda la vida, como si fuéramos pareja!!! Llegaríamos a
serlo pronto???

    Paseábamos por la ciudad, hablando
animadamente, cuando de pronto, me paré… necesitaba sentir un abrazo suyo… y
se lo pedí.

L:<< Quiero que me des un abrazo!!! y no es una suplica, es
una orden, jajaja!!!>>

E:<< Todos los que quiera la señorita!!! estoy a su
disposición!!!

    Nos fundimos en un abrazo… de esos que
hacen historia… Ahora si que estábamos cerca… yo estaba apoyada en su pecho,
él me abrazaba por la cintura… Alcé la mirada… él me miró… nos miramos…

    Y fue cuando desaparecieron los coches con
sus ruidos, el bullicio de los comercios, se esfumó la gente que andaba por la
acera… ya solamente estábamos nosotros dos, la mirada penetrante de ella, su
manos rodeando mi cuello… su fragancia de belleza que me colmaba de plenitud,
y yo estaba allí!!.

    Si, así se encontraba aquella chicha
maravillosa, atada al destino de un caballero cuya caricia era como imán del
deseo.

    í‰l serenó su rostro, se hipnotizó con los
ojos de Lucía y dejó que sus instintos rompieran la timidez. Apartó el flequillo
suelto de ella con delicadeza, acariciando el pelo y fue acercando sus labios
lentamente a los de Lucía que cosquilleaban en ambición por poseer a aquel
hombre.

    Humedeció sus labios con un leve roce de
la lengua y besó el labio inferior de ella como si de un lóbulo de fruta fresca
se tratara, y sin dejarlo escapar acaparó intensamente la boca de Lucía que
reclamaba más con la respiración entrecortada. Sentían el calor de sus rostros
junto con la sensación de estar montados en una atracción de feria y no existía
el pasado, ni el presente, ni el futuro!!, estaban viajando en un sueño
atemporal. í‰l respiraba el aire de los pulmones contenido de ella que cerraba
los ojos para no despertar a la vez que agarraba la camisa de Enrique tirando
hacía arriba hasta dejar la espalda de él al aire.

    Por fin me besó, nos besamos… se hizo el
silencio, solo sentía la calidez de sus labios en los míos, sus manos pasando
dulcemente por mi cintura, me sentía como en otra galaxia, como si estuviera
andando descalza por una nube… VAYA BESO!!! í‰ramos un solo ser… no había
nadie mas, ni nada mas… solo éramos él y yo… aunque para mí… en ese
momento, solo existía el… no existía ni yo misma… vaya forma de besar!!!.
¿Dónde habría aprendido a besar así???

    Por un momento, dejamos de besarnos… nos
miramos a los ojos… me dedicó una sonrisa, y me abracé fuertemente a él,
cuerpo con cuerpo, quería sentir su calor. Apoyé mi cara sobre su pecho, oía el
latir aterciopelado de su corazón… que sensación más buena!!!

    Se separó de mi, me cogió la cara con sus
dedos, y me dio un leve beso, fugaz y me cogió de la cintura…

    Estuvimos andando mucho rato sin hablar,
dejando que el silencio nos embriagara, disfrutando del momento…

Llegamos a casa de Rocio…

    Llamamos a la puerta para que nos abriera
pero había salido, así que Lucía sacó la copia de llaves que Rocio le había
dejado. Entraron en la casa y pasaron al salón. Enrique cogió el mando de la
televisión y la encendió mientras que Lucía iba al servicio. De fondo se
escuchaba el telediario, eran las dos y media de la tarde. Cuando salió del
servicio se fue a la cocina y puso un cazo con agua para hervirla. Luego
se acercó al sofá en donde estaba sentado Enrique y comenzó a darle un suave
masaje en la cabeza. Entrelazó sus dedos entre el pelo y él dejó la cabeza
reposar en el sofá rendido al placer de aquel regalo. Movía los dedos haciendo
pequeños círculos desde la nuca hasta la frente, despeinándole lentamente. Pero
había algo que a ella le molestaba mucho, esa coletilla!!!, que para colmo tenía
una goma muy apretada. Tenía que hacer algo!!. Miró alrededor y vio que cerca
había una caja de costura. Así que una mano dejó de dar masajes para buscar en
la costura unas tijeras, que por fin encontró…

    L. – ¿Sabes qué es lo único que no me
gusta de ti?.

    Enrique se quedó contrariado con el
comentario.

    E. – Dime!.

    L. – Esto!!.

Y cogiendo la tijera con una mano y por otro lado la coleta
no resistió la tentación de cortarla de un solo tijeretazo.

    E. – Ehh!! que le pasa a mi coleta!!

    L. – Dirás que le pasaba!! porque ya no
hay coleta!! jajaja. Ya si eres perfecto!.

    E. – Ahhh si!! con que esas tenemos…!!

Y cogiéndola de la cintura le dio una voltereta de forma que
se quedó con los pies al aire y la cabeza en el asiento del sofá, mirando desde
abajo la cara pícara de Enrique.

    E. – Ajá!! ¿Y ahora qué?… ¿Y este
flequillo qué tiene esta muchacha!! ehh!! lo cortamos??.

Mientras con las manos le hacía cosquillas que impedían que
Lucía dijera nada entendible porque no paraba de reír.

    í‰l se arrodilló en el sofá y besó el
flequillo.

    E. – Pues no, no se puede cortar porque es
perfecto. Como tu frente. (Y seguidamente besó la frente de Lucía). Como tus
cejas. (Y las besó). Como tus ojos… (Y ella cerró los ojos para que él pudiera
besar sus párpados). Como tus labios…. (y volvieron a besarse esta vez de
forma apasionada, desesperada).

    De pronto sonó un trasteo de llaves en el
exterior y entró en la casa Rocio… Y se encontró con el cazo de agua soltando
vapor por toda la habitación y a sus invitados haciendo el pino en el sofá con
los cuellos retorcidos mirándola sin saber como explicar aquello…

    R. – No me lo digáis!!!. Se os ha perdido
una moneda en el sofá y la estabais buscando… vaaale, vaaale, me lo creo, y lo
del vapor para mejorar mi resfriado… ¿a qué si? Si es que sois unos soles!!.

    Lucía guiñó un ojo a Rocio por su salida
mientras se incorporaba para ayudarla en la comida.

    R. – Venga, que estáis invitados a comer
pero tenéis que arrimar el hombro ¿¿vale??.

 

    Todos colaboraron en la preparación de la
pasta. El cazo se calentó con agua y se pusieron los tallarines. El telediario
de fondo informaba los últimos acontecimientos sobre el Etna que había vuelto a
alterar la vida de la zona con nuevas erupciones.

    Enrique puso el mantel y los cubiertos.
Mientras Lucía preparaba los condimentos para la pasta.

    Al rato todo estaba sobre la mesa y
comenzaron a comer.

    L. – Ummm, riquísimos.

    E. – Es curioso que la pasta aquí sea tan
diferente de la que comemos en España.

    R. – Si, bueno, eso se debe a que aquí la
pasta la hacen con trigo duro. A los italianos no les gusta la pasta que se
vende en España, prefieren algo más consistente. Recuerdo que al principio
pensaba que la hacían poco en los restaurantes y por eso estaba más dura, pero
cuando compré en la tienda me di cuenta del asunto.

    E. – Pues sea como sea, está riquísimo.

    R. – Ja! para algo somos tan buenos
cocineros!!.

Rocio cambió de tema y preguntó:

    R. – Bueno Enrique, y qué es lo que te
trae por Italia?.

    E. – Pues estoy tratando con una empresa
que quiere comprar telas que producimos en España. El otro día estuve trazando
la negociación y parece que se va a cerrar un acuerdo aunque aún tendrán que
estudiar las muestras de tela que les dejé. ¿Y tú Rocio? ¿A qué te dedicas
aquí?.

    R. – Soy modelo. Jajajaja. Bueno, fuera de
bromas… trabajo para una empresa de telecomunicaciones. Soy informática.

    E. – Y entonces, ¿desde cuándo eres amiga
de Lucía?.

    L. – Uhii!! si te contáramos…

    R. – Anda que no… desde la guardería!!
con los baberos!!.

    L. – Si, solo nos ha faltado criarnos en
la misma cuna. Siempre juntas… bueno, hasta que el trabajo tuvo que
separarnos.

    R. – Pero ya ves… otra vez juntas!!

    L. – Claro que si, mi vida. No se pierde a
una buena amiga tan fácilmente! Aunque te vayas a Australia!!.

    Cuando terminaron, cada uno recogió su
plato y dejaron la mesa limpia. Después se sentaron en el sofá a ver un rato la
televisión. Rocio con el paso de los minutos y después de haber comido tanto se
quedó dormida. Lucía se apoyó sobre el pecho de Enrique rodeando su cintura con
un brazo. í‰l correspondió acariciando su pelo suavemente. Así permanecieron
durante largo rato haciendo la digestión.

 

 

Lucía.

 

    Nos quedamos solos en el sofá, yo echada
sobre el, apoyando mi cabeza en su pecho… Rocío hacia un rato que se había ido
a dormir, por que se había quedado dormida.

    Pasé mi mano sobre el lóbulo de la oreja
de Enrique…luego por la mejilla, rozando suavemente sus labios, que al sentir
mis dedos, me besó uno a uno de mis dedos… que delicia!!!

    Nos volvimos a besar en los labios, con
pasión y deseo… me dijo una cosa que no le entendí…

L:- Que es lo que dices? no te entiendo…

E:- Que eres preciosa… y que no me gustaría separarme de ti
ni un solo momento… me gustaría ver el amanecer a tu lado… quieres?

L:- Si, me gustaría… quédate esta noche a dormir…
quieres???

E:- A dormir??? jo! no pensaba dormir mucho… pero si la
señorita es lo que quiere… a dormir!!!

L:- Jajajaja!!! si, a dormir, y a jugar al Trivial…
jajajaja!!!

 

    Nos volvimos a besar, a acariciarnos, a
oír nuestra mezcla de suspiros, había mucha pasión contenida en nuestros
besos…

    Le cogí de la mano, me levanté, e hice que
se levantara… subimos las escaleras en absoluto silencio, sabiendo lo que
pasaría en breves momentos…

    Cerré la puerta de mi habitación, él
estaba abrazándome a mi espalda, me cogía la cintura con delicadeza, me giró y
me dio un beso en el cuello, resarciéndose en él, besando todos los poros de la
piel del cuello, pasando por las clavículas, los hombros…

    Yo, por mi parte, no me quedé quieta… le
acariciaba la espalda, la parte en la que termina la espalda, la nuca…, esa
coleta recién cortada… ummmm!!!

 

   
Le desabroché la camisa, tenía la piel
suave y tersa, deseaba no separarme nunca de esa piel, de ese olor, de esos
besos, de esas caricias…

    í‰l hizo lo propio y también desabrochó los
botoncitos de la blusa mientras seguía besándome…

    Ella se tumbó en la cama y él se sentó en
el filo. Cogió el pie de Lucía y le quitó el zapato lentamente, que una vez
liberado ella usó para acariciarle la espalda. Luego cogió el otro pie e hizo lo
mismo. Se paró para sentir los masajes tan ricos que ella le daba y decidió
corresponder. Así que se acercó a la espalda y fue elevando el vestido conforme
masajeaba con las palmas de las manos los costados de ella. Movía los músculos
tensos y los dejaba como nuevos. Llegó a la unión del sujetador que le impedía
continuar y lo soltó. Lucía sonrió. Luego besó justo donde se unen los corchetes
del sujetador, que estaba de un color más blanco que el resto de la espalda. Sin
duda ella no tomaba el sol en topless. Un escalofrío recorrió toda la columna, y
es que él sabía que esa zona era muy sensible. Volvió a besar ahí, pero esta vez
dejando el rastro húmedo de su lengua. Siguió acariciando hasta llegar a sus
hombros, movió sus manos con destreza conforme besaba la nuca de ella y
alrededores. Los suspiros delataban la enorme satisfacción. Recorrió toda la
espalda una y otra vez para que ella se sintiera cómoda. La respiración de Lucía
se había serenado. Estaba segura de con quien estaba y que iba a pasar, quería
que pasara.

    Necesitaba besarle, así que se dio la
vuelta dejando que sus pechos desafiaran la gravedad y acercó sus labios hasta
el cuello de Eduardo que besó desde abajo hasta arriba, besó la barbilla y sus
labios, mientras con sus manos le quitaba la camisa y dejaba todo el torso al
aire. Me quedé abrazada a su cuerpo, no quería apartarme de su lado… No había
una sensación igual a aquella, sentir sus pechos tocando aquel cuerpo, piel
contra piel. Así se quedó parada, era algo maravilloso. í‰l besaba detrás de la
oreja y en el cuello abrazándola para no perder aquel contacto.

    Un susurro puso al aire todas y cada una
de las células de Lucía… un "te quiero" con voz cálida. Ella no podía dejar de
besarle. Era un instinto, una necesidad.

E. – ¿Qué te parece si jugamos al frío-frío
caliente-caliente?. (preguntó entusiasmado). No juego desde que era pequeño.

L. – ¿Y qué buscamos?.

E. – Lo que más nos guste. Si es que no te gusta pues dices
"frío".

L. – Vale!.

    Se tumbó en la cama y él fue besando los
hombros, la clavícula… Sin embargo, aunque no le disgustaba permanecía callada
esperando que llegara a un sitio más sensual. Y poco a poco fue besando hasta
llegar a los pechos. Pero que malísimo!!, en vez de tirarse a comer aquellos
preciosos pechos redonditos y de un tamaño normal, sacó la lenguecilla y se puso
a recorrer los contornos de aquellas montañas dejando un fresco rastro, sin duda
iba a hacer que se retorciera de placer.

L. – Caliente!! pero sigue sigue!!!.

    í‰l puso una sonrisa pícara. Estaba
haciendo retozar a aquella muchacha hasta los extremos más desesperados. Llegó
su lengua a uno de los pezones y lo chupó con delicadeza. El pecho se encogió.
Fue besando más fuerte. Con la mano acariciaba los contornos.

    Ella sentía el sexo de Enrique en contacto
con su pierna. Estaba excitado. Estaba claro que también sufría como ella el
tener que dosificar los instintos, pero eso hacía de aquella relación la más
agradable que había tenido nunca. í‰l la cuidaba con cada toque de su piel, la
miraba de reojo para ver sus ojos entornados llenos de placer…

    Continuó acariciando los pechos mientras
seguía recorriendo su cuerpo, esta vez alrededor del ombligo. Hacía pequeños
circulos con la lengua que hacía reir a Lucía. – Caliente!! jaajaja caliente!!.

    Y fue bajando más hasta llegar a sus
piernas. Cogió un tobillo y lo puso en su hombro permitiéndole tocar toda la
pierna que masajeaba con las dos palmas. Y con su cara con una barba del día
anterior, rozaba su piel que raspaba levemente haciendo que se enrojeciera pero
sin doler, una sensación diferente, muy diferente. Y fue nuevamente besando
desde el tobillo hasta llegar a sus braguitas. Ella había empezado a respirar
descompasadamente, estaba entre excitada y alterada. Pero él no quitó la prenda.
Y fue mordiendo un poco el elástico de la braguita y lo elevaba un poco hasta
que lo soltaba y sonaba el plass!! en contacto con la piel. Que diablillo!!.

    Sentía la humedad de ella, que estaba
temblando pero a la vez elevando las caderas para sentirle más. Sitió el bello
púbico de ella tras la tela que besó dulcemente…

    Ella no resistió la enorme tensión y su
instinto hizo que se incorporara. Ahora tocaba que ella pusiera su parte en el
juego. Así que hizo que se tumbara y ella dominó la situación mirándole
desafiante…

– Te toca sufrir ahora a ti… (Dijo Lucía).

 

    Empecé mi tortura jugando a darle besos en
el cuello, haciéndome de rogar… mis besos rodaron por su pecho, acariciaba sus
hombros, sus brazos… le torturaba ignorando aquella parte tan "adorada" por
los hombres, se centraban tanto en esa parte que se olvidaban que había mas
partes erógenas y sensuales… por eso, como escarmiento, decidí pasar
olímpicamente de esa zona…

 

    Le hice darse la vuelta, me centré en un
masaje, con las yemas de los dedos, electrizando todo el cuerpo con un solo
movimiento de un

 

Resumen del relato:
    2 amigos escriben un relato sin rumbo durante 3 meses, este es el resultado. El intenso encuentro de un hombre y una mujer en un viaje… y un sueño por cumplir.

Moulin Rouge, plus rouge

Moulin Rouge, plus rouge (12)

Paris 1899

Nunca se porque acabe en Paris mis días. Quizás atraído por
los cuentos bohemios que de aquella maravillosa ciudad llegaban a mi pueblo, en
plena Bretaña francesa. Mi pueblo se llamaba Rouge Sur Mer y mi nombre es
Gaston. Y todo comienza el 31 de Diciembre de 1899, en la puerta del Moulin
Rouge de Paris. Supongo que acabé allí porque se llamaba igual que mi pueblo.
Moulin. Aunque no se parecía en nada… mis fines de años en la Bretaña habían
sido de lo más… de lo mas… ¿aburridos? Pero ahora estaba Paris viviendo mi
primer cambio de Siglo. En realidad creo que era el primer cambio de siglo para
la mayoría (por no decir todos) de los que estábamos allí. Incluido para las
prostitutas, los delincuentes y los poetas ebrios de absenta. Ella se llamaba
Claudine y era una de las cigarreras del Moulin Rouge. Su pelo era de color
ceniza, rojo apagado, sus pechos rebosaban dentro de su corsé y sus ojos eran la
viva imagen de la lujuria. Todo eso lo se porque la vi salir del Moulin Rouge
durante unos momentos a tomar el aire. A los pueblerinos no se nos permite
entrar en un lugar así y aun menos en la celebración de un fin de siglo.

Estaba sentado en la acera frente a aquel molino repleto de
luces, esperando que alguien e apiadase de mi y me soltase apenas unas monedas
para sobrevivir hasta el siglo siguiente cuando Claudine salió a la calle y me
miró. Podría haber mirado a cualquiera. Pero me miró a mí.

Su fogosa mirada se clavó en mis ojos, penetró en lo más
hondo de mi ser. Intercambiamos unos segundos en los que ambos vimos nuestras
vidas entrelazándose, dos mundos que pasaban uno junto al otro, saludándose con
ternura.

Fue un instante que me pareció infinito, la miré después
entera, saboreando con la mirada cada milímetro de su esplendoroso cuerpo
femenino… podía olerla, la sentía y la conocía sin habernos presentado. Casi
sin darme cuenta avanzó hacia mi, Claudine se paró justo al borde de la acera,
me llamaron la atención sus zapatos, color rojo, de charol y tacón de aguja. No
me soltó ninguna moneda pero me dio algo mucho más hermoso, que placer era oír
esa cálida voz de mujer, afectada por el tabaco y los excesos. Me pidió fuego de
la manera más educada, mientras yo sacaba mi dupón de plata, Claudine posaba
sobre sus labios sensuales un cigarrillo rubio. Se sentó a mi lado, y me ofreció
uno.

Allí sentados, ambos sumergidos en nuestro propio mundo,
permanecimos en silencio largo rato, durante el cual no faltaron miradas
insinuantes…

No sabía que decir, sin embargo me encontraba tan cerca de
ella… nunca antes había sentido algo similar, tampoco nunca antes había visto
a una mujer fumar un cigarrillo de aquella manera. En mi pueblo las mujeres
nunca fumaban de aquella manera, nunca vestían de aquella manera, nunca me
miraban de aquella manera. Algo me decía que iba a recordar aquel momento por
los siglos de los siglos.

Me entraron unas ganas terribles de comerla a besos. Yo no
era un experto besador pero sabia que podía hacerlo. Pero ella era una señorita
y por poco que quedase para que acabase el siglo, seguían imperando las formas y
maneras mas arcaicas.

-¿Cómo se llama? –me preguntó.

-Gaston, Gaston Lefebre a sus pies, señorita.

-Yo me llamo Claudine, pero por unas cuantas monedas de
propina puedes llamarme como desees.

Mi bolsillo estaba vacío.

-No tengo dinero.

-Algo tendrás para darme, jovenzuelo –me dijo guiñándome un
ojo de manera picara mientras posaba una de sus manos en mi muslo derecho,.

-No la entiendo.

-Aquí todos buscan algo, todos tenemos algo que comprar, algo
que vender. ¿Qué quieres comprar de mi?

-Un beso.

-¿Solo eso?

-No.

-Entonces acompáñame. Son las once de la noche, aun falta una
hora para el cambio de siglo…

Claudine vivía a dos manzanas del Moulin Rouge. En una
especie de habitación húmeda y malcarada con una solitaria cama y poco mas.
Cuando cerró la puerta, dejó la bandeja de cigarros en el suelo y se aproximó a
mi.

-Enséñame lo que sabéis hacer los chicos de campo –me dijo
con una voz ronca cuyo aliento desprendía olor a tabaco.

-No es lo que sepamos hacer, sino lo que podamos hacer creer
que sabemos hacer.

Su mirada apuntó al suelo, se quedó pensativa durante unos
instantes.

-Yo puedo creer muchas cosas, joven, pero acaso os importa lo
que la gente pueda creer? La mayoría vive para si mismo, en estos tiempos nadie
se preocupa por nadie.

-Puede ser que usted tenga razón, pero precisamente la vida
me ha traído hoy aquí, para hacerle ver que debajo de las piedras existe algún
payaso que otro, que entiende la vida de otra forma…como entenderla si no es
con cariño…?

-Mire joven, tengo mucho trabajo, y si ha venido aquí para
filosofar, será mejor que se vaya, porque yo , a mi manera tengo que buscarme
las habichuelas.

-Claudine…atrévase a negarme que no ha sentido usted lo
mismo que yo al intercambiar las miradas, atrévase…

Claudine no dijo nada, tan solo una sonrisa pícara se dibujó
en su cara.

-Bailas?

-Supongo que estará usted bromeando

-En absoluto…tengo cara de bromista?

-Ha conseguido hacerme creer que sí…

Claudine soltó una carcajada que acabó con mi paciencia, la
tomé por la cintura y la pegué a mi cuerpo.

-Vaya…quieres demostrarme lo fuerte que eres?

-No princesa, tan solo se me antojó un baile, y tal y como me
miran sus ojos juraría que estaría encantada de aceptar ,así que me tomé la
libertad.

-Es curioso, creo que es la primera vez que un hombre me pide
un baile sin…música.

-Ya le advertí que no está usted delante de un vulgar hombre
superficial.

-Nunca le habría tachado de superficial, pero tampoco crea
que yo soy una chica fácil.

La sonreí mientras daba un paso y metía mi pierna entre las
suyas, ella hizo lo mismo, levanté una mano, mi otra mano cayó en su cintura,
ella puso una de sus manos en mi hombro, su otra mano en mi mano levantada,
acercamos nuestras mejillas. Ella olía a perfume barato y a tabaco. Yo no sabría
decir a que olía. Comenzamos a bailar, lentamente, y pese no haber música íbamos
perfectamente acompasados, cada vez se acercaba mas a mi cuerpo, podía sentir
sus muslos, sus pechos, su estomago. Me estaba volviendo loco. De improviso ella
puso sus dos manos alrededor de mi cuello y me abrazo mientras no dejaba de
moverse sensualmente.

-¿No lo oye caballero? –me susurró.- está sonando ahora una
canción lenta.

Mis manos se deslizaron por sus caderas y desabrocharon las
primeras presillas de su primera enagua que cayó al suelo. Vivíamos una época en
que la grandes señoras vestían decenas de enaguas, aquella era una gran señora
pero no tenía dinero para más de dos. Al caer la segunda enagua vi sus piernas
enfundadas en dos medias de lana blanca. Eran hermosas, rotundas, esplendidas.
Ella me besó en la boca. De nuevo sabor a tabaco. Sus besos eran suaves, sus
labios duros. Mientras desabrochaba su corsé una de sus manos se detuvo en la
parte delantera de mi pantalón. Su mano comenzó a tocar mi polla a través de la
tela. Yo era tan pobre que ni tan siquiera vestía calzones. Ella se dio cuenta y
volvió a sonreír. Mi polla estaba tan dura que ella podía agarrarla en toda su
extensión a través de la tela. Sus pechos eran grandes y sabrosos, sus caderas
anchas, su sexo era oscuro, de vello abundante. A los dos minutos ambos
estábamos completamente desnudos, bailando una música que no existía.

Quité la orquilla que sujetaba sus cabellos rojos, y su pelo
cayó por su espalda, era algo que a mi me excitaba tremendamente, acariciarlo
suavemente…y apreciar su olor femenino.

Mi polla erecta rozaba su clítoris, en mi glande notaba el
bello púbico que cubría su sexo. Ella se abrió un poco de piernas, ambos
teníamos una altura similar, así que encajé a la perfección con ella. Me
presionaba la polla con las piernas y se movía lentamente con un exquisito
vaivén. Me besó nuevamente en la boca, esta vez yo le correspondí explorando
cada secreto de su boca con la lengua…

-Realmente usted sabe besar, caballero.

-Saber sabemos todos…el secreto está cuando uno besa por
deseo, por afecto, por pasión, por…

-Por?

La besé a la vez que la abrazaba, nos sentíamos el uno al
otro, dos cuerpos fundiéndose en aquella sucia habitación. Mirándola a los ojos
respondí a su pregunta…

-Por amor, Claudine, por amor…

La tomé en brazos y la dejé caer en la cama con suavidad,
deseaba hacerla mía, meterle mi polla , sentirla, oler sus flujos, saborearla.

Con las manos hice una leve presión sobre sus piernas, para
abrírselas y tener fácil acceso a su húmedo coñito. No hicieron falta esfuerzos,
Claudine se abrió sola, ella lo deseaba igual que yo. Metí la cabeza entre sus
piernas y comencé la ruta hacia el placer. Ella apoyaba su cabeza contra la
almohada y se retorcía mientras yo la palpaba, lentamente, tan lentamente que
ella parecía iba a morir en la espera, cuando mis labios llegaron a su sexo
hundí la nariz en el, olía fuerte pero no olía mal. Saque mi lengua y sorbí
todos y cada uno de los jugos que impregnaban aquella parte de su cuerpo. Ella
se retorcía, lentamente, soltando pequeños grititos de placer, moviéndose de un
lado a otro, apretando los puños. Estuve comiendo su sexo por espacio de mas de
quince minutos, de arriba abajo, de abajo a arriba, con la lengua, con mis
labios, separando su abundante vello púbico no mi nariz, con mis dedos, la
mordí, la sorbí, la chupé y la comí. Al final me dolía la lengua, me dolían las
mandíbulas, me dolía todo menos el alma. Mi polla estaba erecta, a punto de
explotar, pero yo continuaba comiendo y comiendo. Su respiración se hizo cada
vez más rápida, estaba a punto de correrse. Entonces me agarró de la cabeza y la
separo de su coño.

-Espera -me gritó absolutamente fuera de si.

-¿Por qué?

-Por qué quiero que lleguemos al orgasmo juntos.

Ella se incorporó lentamente de la cama, tenía el cuerpo
completamente perlado de sudor, su expresión era de absoluta pasión, una
expresión desencajada. Daba autentico miedo. Yo también me incorporé y ella se
arrodilló. Colocó sus labios justo en la punta de mi polla y me sonrió.

-Ahora me toca a mi –me dijo antes de meterse mi polla en su
boca.

Comenzó haciendo movimientos circulares en mi glande con la
puntita de su lengua, y me daba dulces besitos que me ponían a mil. Mientras lo
hacía me miraba a los ojos, disfrutaba viendo mi cara de placer, de descontrol,
se metió entonces toda mi polla en la boca, poquito a poco…me estaba poniendo
malo. Chupaba y saboreaba con ganas, engullía mi polla gustosa, la cual estaba
muy lubricada por su saliva. De vez en cuando me mordisqueaba el glande, siempre
con mucha delicadeza, y pasaba su lengua por mis muslos. Era tal el placer que
me proporcionaba, que tuve que pedirle que parase, pues no quería correrme si no
era dentro de ella.

La tomé por los brazos y la tumbé en la cama. Me tumbé encima
de ella, tenía las piernas semiabiertas y yo con un ligero movimiento de caderas
logré introducirme entre sus ellas. Me rodeó la cintura con esas piernas suaves
como el terciopelo que me volvían loco, mi polla entró sola, sin necesidad casi
de que empujara, rompiendo aquel bosque de pelos y humedades como si no
existiese, como si su gruta fuese la del propio alibaba y no obstante su vagina
apretaba mi polla de manera desacostumbrada, como si ella controlase incluso esa
presión. Claudine no había dejado de sonreír, simplemente recibía mis embistes
girando los ojos y mordiéndose los labios. Su cuerpo era generoso, sus carnes
blandas pero firmes, su olor entre agrio y dulzor, sus besos tenían el sabor del
tabaco y la mermelada de frambuesas. Podríamos haber estado follando toda la
noche, todo lo que quedaba de siglo y juro por Dios que así ocurrió. Justo en la
doceava campanada que anunciaba el cambio de siglo mi semen inundó sus entrañas
mientras ella lanzaba un grito desgarrador que dio la vuelta al mundo. Nos
rendimos abrazados en la llegada del siglo XX, un siglo repleto de semen y
sudor. Mientras afuera, en las calles de Paris, las gentes gritaban también y se
besaban también aunque de forma diferente.

-Me gustaría estar follandote todo lo que queda de siglo –le
susurré al oído.

-¿Cien años?

-O doscientos…

-¿Y quien se lo impide, caballero? –dijo ella guiñándome un
ojo.

Definitivamente ese fue el mejor cambio de siglo que
cualquiera pudiese desear. Estuvimos follando hasta 1923, cuando ella murió en
mis brazos, para entonces ya era mi mujer. Yo la sobreviví tres años mas. No
volví a conocer el sexo. Nada hubiese sido igual.

ESCORPIONA y AMO RICARD

Espero que este relato os haya hecho pasar un rato agradable.
Tuve el placer de escribirlo a medias con un gran escritor que tiene relatos
publicados aquí, Amo Ricard.

Si quereis dar vuestra opinión podéis escribirnos o
agregarnos al messenger.


escorpionamagica@msn.com


POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Ella se incorporó lentamente de la cama, tenía el cuerpo completamente perlado de sudor, su expresión era de absoluta pasión, una expresión desencajada…

Anais (12: Historia de mi vida)

Anais (12: Historia de mi vida) (12)

ANAIS. HISTORIA DE MI VIDA. CAPITULO 12

MAS PUTA QUE NUNCA

 

Llegamos a San Diego. Nos bajamos del autobus y Rosalba y yo
nos dirigimos a un telefono publico para llamar a mi mama. Rosalba estaba
vestida con unos jeans apretados y una blusa blanca cortica, ademas de botas
negras de tacon. Yo estaba vestida con una mini de cuero rojo cortisima, medias
negras con liguero, zapatos altos rojos de tacon 18 y un top de cuero rojo que
sobresalian mis pezones. Sentia mis tetas tensas, como si fueran a explotar, me
dolian un pocon y mi maquillaje como siempre: exagerado y muy sexy. Las miradas
de los hombres del pueblo no dejaban de fijarse en nosotras. Llegamos al
telefono y llame a mi mama.

Hola mama.

Hija ya me tenias preocupada. Creia que te habia pasado
algo malo.

Si me paso algo, pero no fue malo, mas bien fue muy bueno.

Y que sera?

Es una sorpresa que te tengo que dar.

Por cierto hija tengo ganas de verte. Ahora estoy de
vacaciones y quisiera ir para alla.

Claro mami bella. Cuando quieras puedes venir para que
disfrutes mucho con nosotras.

Estoy deseosa de verte a ti y sobretodo a Rosalba por lo
rico que hicimos.

Vente aquí te vamos a enseñar muchos placeres de la vida.
No pierdas tiempo.

Entonces voy saliendo. Estoy deseosa de verte. Esperame en
la noche.

Ok mami te esperare. Rosalba te manda saludos.

Dile que se los voy a dar en persona.

Ok bye. Te espero.

Bye

Colgue el telefono y Rosalba me pregunto:

Que paso?

Mama viene esta noche.

Que rico. Vamos a disfrutar en grande.

Si. Quiero preparar unas travesuras para ella, para que en
su estadia disfrute lo maximo. Es mas quisiera que se quedara a vivir con
nosotras como tu lo hicistes conmigo.

Claro preciosa. Vamos a lograrlo. A mi mama no le
molestaria.

Pero no le digas nada que ella viene para aca. Es una
sorpresa.

Esta bien.

Nos dirigimos a la pension y entramos. Fuimos al cuarto de
mama Jimena y abrimos la puerta.

Mami vine con una amiga.

Te he dicho mil veces que no traigas amigas. Que se vaya
por donde entro.

No me reconoces?

No. Quien eres tu?

Anais.

No puede ser?. Mami que te hicieron.?

Es un cuento largo de contar. Rosalba me conto de las cosas
sucias que te estaban haciendo, pero no me habia contado esto.

Es que ella recien se entero de mi cambio. Era una
sorpresa.

Vaya sorpresa hija. Ese color de pelo con tus reflejos
rojos te quedan muy puta, y esas tetas y culo que ricos. Ademas tu cara se ve
distinta.

Me hicieron una cirugia en los ojos. No has visto nada.

Me le acerque y mi lengua busco la suya. Nos dimos un beso
interminable. Poco a poco Jimena me fue desnudando. Me quito el top y se quedo
impresionada.

Que grandes y ricas mami y esos anillos en los pezones?

No has visto nada. Sigue mami.

Me quito la mini y nuevamente.

Mami y esos dos anillos tan grandes?

Es que mi cuca ameritaba de esa tamaño.

Que grande tienes la cuca. Ha tenido mucho uso.

Bastante pero bien divino.

Dejame ver.

Jimena acerco su lengua a mi cuca y la comenzo a mamar.

Que rica mami esta mejor que nunca.

Ummmmmmm. Que rico que te guste asi mama Jimena.

Siiiiiiiiii.

Mientras Jimena me mamaba la cuca rico, Rosalba se desnudo y
coloco su cuca en mi cara. Le empece a mamar su rica raja. Rosalba gemia de
placer mientras Jimena hacia lo mismo conmigo. Con mi lengua experta hice acabar
a Rosalba y tuvo tres orgasmos seguidos. A jimena le empape la cara con mis
fluidos de la acabada que tuve. Luego ella empezo a mamar mis tetas. Las sentia
tirantes y me dolian un poco pero el placer era tan divino que tuve otro
osgasmo. Luego para Rosalba le tendria una sorpresa que me habian hecho a mi. Me
le acerque y comence a mamarle la cuca mientras rosalba metia un consolador en
mi culo. Yo comence a meterle un dedo en la cuca de Rosalba. Ella disfrutaba,
luego meti otro dedo y poco a poco otro hasta que meti cuatro dedos. A Rosalba
le empezaba a doler un poco pero yo seguia con mis dedos dedntro de ella hasta
que logre meter mis cinco dedos. Rosalba se estaba asustando pero veia la cara
de placer en ella. Logre meter mi mano luego de un tiempo. Jimena no dejaba de
meterme el consolador. Mi mano comenzo a dar vueltas en su cuca y la toque muy
dentro. Jimena comenzo a mamarle las tetas a su hija y senti como mi mano se
baño del fuerte orgasmo que tuvo Rosalba. Saque mi mano poco a poco, y cuando la
termine de sacar la cuca le quedo bien abierta.

Que me hicistes. La dejastes abierta.

Tranquila, eso se cierra poco a poco.

Mi lengua se metio dentro de su cuca con facilidad y comenze
a tragarme sus fluidos. Que ricos. Luego agarre un velon y se lo deje metido en
la cuca. Deborah me habia convertido en una pervesa. Le dije que apretara la
cuca y coloque mi cuca en su cara. Le ordene que abriera la boca y me hici pipi
en su boca. A ella le dio asco, pero le ordene que se lo tragara. Jimena estaba
impresionada por lo que le hacia a Rosalba pero disfrutaba viendo ese
espectaculo. Rosalba se trago mi pipi. Yo le quite el velon y nos besamos.

Caramba hija estas experta.

Eso me lo enseñaron y no han visto nada. Tranquila mama
Jimena que algun dia te lo hare.

Me gustaria.

Las tres fuimos a bañarnos juntas.Luego Jiemna fue a su
cuarto a vestirse y Rosalba y yo nos fuimos al mio. Nos maquillamos. Rosalba se
puso un vestido colo oro pegadito a su cuerpo. Yo me puse uno negro con gran
escote y aberturas a los lados, y sandalias negras de plataforma y tacon 23 y
Rosalba se puso mis botas altas rosadas. Llego la noche y estabamos impacientes
en espera de mi mama. A la media hora llego en su carro. Sali a recibirla pero
sin dar muchas pistas.

Buenas noches.

Si. Buenas noches señora. Que desea?

Estara Anais por ahí?

Si ya se la llamo.

Me fui nuevamente y al rato regrese.

Hola mama.

Que es esto. Tu no eres Anais.

Claro que si mami. Me vas a decir que no te acuerdas de tu
chinchita?

Y como sabes como le decia yo a mi hija?

Soy yo mami. Me hice una cirugia.

No lo puedo creer. Estas muy sexy.

Toda para ti.

Me le acerque y le di un beso en la boca mientras mi mano se
metia por dentro de su falda.

La vas a pasar muy bien.

Llego Rosalba y saludo a mi mama con otro beso caliente en la
boca.

Bienvenida.

Gracias, veo que voy a disfrutar mucho.

Como estas?

Muy bien mami rica. Ven que te presento a mi mama.

La llevamos al cuarto de Jimena y abrimos la puerta.

Mami te tengo una sorpresa. Esta es la mama de Anais.

Y porque no me habian dicho nada que venia. Hubiera
preparado algo. Bienvenida.

Ella estraviesa igual que nosotras. La vamos a hacer pasar
muy bien sus vacaciones.

Siiiiii.

Mama Jimena se le acerco y la beso nuevamente. Mi madre
estaba gozando. Rosalba le quito la falda mientras yo le quitaba la blusa.
Jimena y mama se sguian besando, Rosalba le mamaba la cuca y yo le mordia los
pezones. Mi mama gozaba de placer.

Te gusta mami?

Siiiiii. Que rico. Ummmmmm

Te quiero hacer mas puta que yo. Vas a disfrutar por el
resto de tus dias.

Siiiiiiiiii.

Dime que eres una puta.

Soy muy putaaaaaaa. Ummmmmmmm

Mi mama tuvo un orgasmo inmenso que baño la cara de Rosalba
con sus flujos. Luego yo puse mi cuca en su cara y le restregaba mi clitoris por
toda su cara. Ella pasaba su lengua por mi cuca. Que rico sentir que mi mama me
mamaba la cuca. Jimena se la mamaba a ella y Rosalba le metia un consolador por
el culo. El orgasmo que tuvo fue tan grande que pego un grito que creo se entero
todo el pueblo. Mi mama tuvo placer toda la noche.

Te gusto?

Si asi es la bienvenida como sera la despedida.

Mami vas a dejar que te haga todo lo que quiera. Vas a
gozar muchisimo. Te dejas llevar?

Si hija. Voy a disfrutar.

Vas a ser toda una puta. Nosotras tres te enseñaremos todo.

Ummmmm. Si lo quiero.

Nos quedamos dormidas las cuatro juntas y mañana sera otro
dia. No se pierdan el proximo capitulo de la historia de mi vida.

BESOS

ANAIS

 

Resumen del relato:
    Regreso a san diego y encuentro con mi mama.

Lady Patricia (04: El desenlace)

Lady Patricia (04: El desenlace) (12)

LADY PATRICIA. Cap. IV: El desenlace

Patricia agotada, descansó plácidamente toda la noche. Por la
mañana se despertó sobresaltada y vio que lady Olivia la había alojado en una
cálida alcoba. Rápidamente se cubrió con una bata y se dirigió a la puerta.

La estancia daba a un corredor oscuro, iluminado solamente
por tenues antorchas que agotaban su vida parpadeando en la penumbra.
Desorientada se desplazó hacia una zona más luminosa, que parecía recibir la luz
del exterior.

Cuando llegó al final del corredor, una sirvienta la observó
y se dirigió a ella:

¿Os levantasteis ya, señora?

Patricia le preguntó dónde estaba, a lo que la sirvienta le
contestó que en las alcobas personales de Lady Olivia. Le dijo que su ama le
había ordenado que la llevara a su presencia tan pronto hubiera despertado. Y
hacia allí se dirigieron.

Mi señora, os traigo a Lady Patricia que acaba de levantarse

Pasad, ordenó lady Olivia.

Las dos mujeres entraron en la alcoba y lady Olivia ordenó a
la criada que se marchara. Cuando estuvo a solas con Patricia le ordenó que se
acercara a ella y se sentara en la cama.

¡Acércate Patricia! Quiero que estés a mi lado

Patricia se sentó al lado de lady Olivia. í‰sta se incorporó y
acercándose a la muchacha, empezó a acariciar su cuerpo.

Me tenéis loca. El tacto de vuestra piel enardece mis
sentidos y me hace enloquecer.

Aunque Patricia se resistió, lady Olivia le quitó la bata de
un tirón. Despegó las sábanas de su lecho y abriéndose de piernas le ordenó que
empezara a satisfacerla. Patricia se negó a cumplir los deseos de su ama pero
ésta se abalanzó sobre ella y la golpeó fuertemente en el rostro. Patricia cayó
dolorida encima del lecho. Lady Olivia aprovechó la situación de la muchacha
para agarrar sus pezones con los dedos y apretarlos salvajemente. Patricia
gritó, marcada por el dolor de su sádica ama.


Esto, pequeña, es para que recuerdes que aquí no puedes
negarte a nada. De lo contrario, no tardarás en volver a la mazmorra de mi
marido junto a tu querido Joseph para ser torturados hasta la muerte.


Patricia se incorporó y, sumisa, empezó a besar el coño
abierto de su ama. Esta le entregó un enorme consolador y le ordenó que se lo
metiera por el culo. Al cabo de poco tiempo se corría gritando como una loca….

Así, putita mía, así… no pares de lamer a tu dueña..
asssiiiiiiiiiiiií

La perversa lady Olivia se retorcía de placer mientras
Patricia se esforzaba en dejarla satisfecha para preservar su integridad y la de
Joseph. Justo cuando empezaba a relajarse, llamó a la puerta una sirvienta que
traía dos mastines enormes, propiedad de Lady Olivia.

¡Ah! Aquí están mis mascotas predilectas, entrad, entrad…

¡Ah mis pequeños soberanos! ¡dadme un beso!

Lady Olivia se acercó a los perros y los besó efusivamente
mientras estos se echaban en el suelo acostumbrados a las caricias de su ama.

¡Venga, perros, dadme vuestras pollas que estoy sedienta de
vosotros!

Dicho esto, lady Olivia empezó a acariciar los animales de
manera que estos empezaron a excitarse. Al cabo de poco tiempo, los dos lucían
sus rabos enormes, rojos como la sangre, a punto de satisfacer a su perversa
dueña. Lady Olivia empezó a chuparles las pollas mientras la criada sujetaba los
mastines con fuerza pues empezaban a inquietarse. Patricia observaba asombrada a
su nueva ama. Nunca había pensado que semejantes actos fueran posibles. De
pronto, lady Olivia se dirigió a ella y con una sonrisa cínica le indicó que
pronto conocería en su propia carne, lo bien que follaban esos animales.

Patricia se quedó horrorizada al imaginárselo. Sólo de pensar
en lo que había de vivir hizo que cayera de rodillas, semidesfallecida…

Lady Olivia, aprovechó el momento para indicarle a su criada
que acercara a Tor a Patricia

Venga, esclava, ayuda al perro a follarse a mi nueva
invitada…

Y dicho esto, se acercó a Patricia para ponerla cabeza abajo
y abrió con sus dedos el sexo de la muchacha para que el animal entrara sin
dificultad.

El mastín, excitado por el olor de los cuerpos mojados,
estaba fuera de sí. Sujetado por la criada y guiado por Lady Olivia, no tardó ni
un segundo en follárse a Patricia de golpe, metiendo su larga polla en el cuerpo
de la muchacha.

Patricia gemió desolada, más por saber quien era su violador
que por el dolor que sintió al saberse penetrada por el animal. í‰ste bombeaba su
sexo en la muchacha como un poseso, mientras lady Olivia se retorcía de placer
al ver el espectáculo.

Por favor, mi ama, no dejes que siga -le imploró Patricia-

Esta lejos de compadecerse de la muchacha, llamó al otro
mastín, que empezaba a perder firmeza en su miembro desatendido. Le ordenó que
se echara en el suelo frente a Patricia y cogió su polla flácida meneándola con
lujuria.

¡Ahora, cariño mío, vas a degustar una buena polla de perro!

Agarró de los cabellos a Patricia y le obligó a meterse en la
boca la polla excitada del otro mastín.

¡Chúpasela bien hasta que se corra o desearás no haber
nacido, perra!

Patricia, desconsolada, obedeció a su cruel ama y empezó a
mamarle la polla al perro. í‰ste se retorcía en el suelo por las caricias suaves
de la boca de la muchacha. Al cabo de poco tiempo, el perro que estaba
follándose a Patricia, se corrió en su coño mientras gimoteaba de placer…

Muy bien, mi perrito bueno -dijo lady Olivia- ¿dale toda tu
leche a esta perra en celo!

Mientras el animal se desenganchaba de su presa, la suave
mamada de Patricia consiguió en pocos minutos que su compañero se corriera en la
boca de la muchacha, ahogándola en un manantial de leche caliente y espesa.

Lady Olivia estaba exultante. Sus dos mastines yacían
cansados en el suelo y ella se dedicaba a lamer el coño y besar la boca de la
muchacha para saborear los restos de semen que goteaban de Patricia.


¡Ummm! que buena está! no debes desperdiciar ni una gota
-decía mientras con su lengua lamía los labios de Patricia-


Lady Olivia hizo marchar a sus dos mastines no sin antes
besarlos con pasión y se quedó a solas con Patricia. Aún tenía pensado para ella
algunas cosas más

Llamó a dos sirvientas y les ordenó que se llevaran a
Patricia y le dieran un baño. Lady Olivia aprovechó esos instantes para bajar a
las mazmorras dónde estaba el infortunado Joseph. Llamó al carcelero y este le
abrió las puertas de la celda. Joseph estaba atado a unas argollas por las
muñecas y los pies, de manera que no podía casi ni moverse. Lady Olivia se
acercó a él mientras Joseph entornaba los ojos para ver con claridad quién era
su visitante.


Hola Joseph. He venido a verte para conocer de cerca por
quien suspira la pobrecilla Patricia. ¿Sabes? Acabo de dejarla agotada en
mis habitaciones. Ha tenido dos polvos increíbles con mis mastines
predilectos. Creo que se lo ha pasado bien…


Empezó a acariciar el cuerpo del prisionero que vestía una
simple túnica anudada a la cintura por una cuerda. Cogió una daga que llevaba en
la cintura. Cortó la cuerda y rasgó la túnica, dejando a Joseph completamente
desnudo.


Vaya, vaya. Así que esos son los atributos que dan placer
a mi nueva putita. Veo que estás bien dotado. Si te portas bien aún
conseguirás que te saque de aquí y te haga mi semental predilecto.


Lady Olivia se arrodilló y empezó a comerse la polla de
Joseph. Aunque éste quería resistirse a los placeres que le proporcionaba la
mujer, no pudo evitar que la polla se empalmara de manera casi instantánea.
Muerta de lujuria, lady Olivia se volvía loca mamándosela a Joseph. Este no
tardó mucho en correrse dentro de la boca de su inesperada visitante

Ahgggg…. –gritó Joseph mientras le salía la leche a
borbotones-

Con glotonería inacabable, lady Olivia se lo tragaba todo,
deglutiendo cada chorro de semen como si fuera el mayor de los placeres

Sigue, sigue, dame más, cerdo, no pares de correrte ….

Casi sin dejar que Joseph acabara, se giró y levantándose el
vestido, le ordenó que se la metiera hasta el fondo. Joseph, que empezó a ver
una posibilidad de escapar de la mazmorra, le susurró con voz entrecortada


Si me permitierais liberar mis brazos y piernas, podría
follaros mucho mejor y vuestro placer sería aún mayor del que sentís. Además
el guardia está fuera y no debéis temer nada de mi.


La lujuria de lady Olivia la perdió. Aceptó el trato de
Joseph y ordenó al guardia que lo desatara. Cuando el soldado salió de la
mazmorra. Joseph empezó a follarse a lady Olivia para que esta se confiara.

Veis, mi ama y señora, así puedo follaros mejor mientras mis
brazos os acarician…

Poco le duró el placer a lady Olivia. Un rápido movimiento de
Joseph y la daga que colgaba de la cintura de lady Olivia se clavó en el cuello
de la malvada mujer, muriendo en el acto.

Joseph, que iba desnudo, no tuvo más que matar al guardia de
la puerta y vestirse de soldado para salir de las mazmorras sin problemas.

Una vez fuera se las ingenió para llegar hasta Patricia que
descansaba en los aposentos de lady Olivia. Cuando esta vio entrar al soldado,
se estremeció pensando en que nuevos tormentos le depararía su cruel ama.

Al reconocer a Joseph, se abalanzó sobre él y le besó
apasionadamente.

Pensé que no volvería a verte -le dijo Patricia-


Cariño, hemos de darnos prisa. Todavía no estamos a
salvo. Vístete con ropa sencilla, como si fueras una criada de Lady Olivia y
nos iremos lo antes posible.


La fortuna, que hasta el momento había dado la espalda a
nuestros amigos, fue benévola esta vez con ellos y consiguieron huir del
castillo de Sir Spencer.

Tras una larga y penosa huida, Patricia y Joseph lograron
llegar a las tierras que vieron nacer a nuestra protagonista. Allí, estableció
contacto con los fieles seguidores de su venerable y querido padre y consiguió
ser el eje que unió de nuevo a la gente de sus antiguos dominios.

Lady Patricia se alió con los seguidores de otros señores
vencidos por Sir Spencer y juntos consiguieron al cabo de un tiempo y duras
batallas, reconquistar la libertad.

Fue Patricia quien con sus propias manos, ajustició al cruel
Sir Spencer vengando así la muerte de su padre. Igual suerte corrieron Dom
Perigord y sus sádicos monjes.

Patricia se convirtió en la Condesa de las tierras de su
padre y renunció a un compromiso matrimonial por intereses familiares. Durante
largos años fue una fiel y justa gobernante de sus vasallos. Joseph, que
convivió siempre cerca de su hija Patricia, fue su amante fiel mientras vivió.

FIN

 

Resumen del relato:
    Patricia aún tendrá que soportar las perversiones zoofílicas de Lady Olivia antes de ser rescatada por Joseph. ¿Cómo acabará nuestra historia?.