Fetichismo | Tus Relatos Calientes - Part 3
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Mi primera vez con mi tía Gaby

Mi primera vez con mi tía Gaby (9)

Siempre he tenido atracción
por la lencería o los zapatos de las chicas que me atraen recuerdo
cuando estaba en la secundaria e iba a estudiar con mis amigas aprovechaba
un descuido y me dedicaba a husmear entre su ropa interior para después
tomar unos calzones o medias para masturbarme en mi casa también
recuerdo que un día una amiga había comprado un par de zapatos
y se los llevó a la escuela me habían llamado mucho la atención
no sé de repente me sentí húmeda nomás en vérselos
puestos ese día se los pedí prestados dizque porque iba a
salir con un chavo al cine pero mi intención era otra y sin peros
me los prestó esa noche me los probé en mi recámara
me miré en el espejo y me empecé a excitar mucho me tire
en mi cama y empecé a masturbarme pero no con mis deditos sino con
¡el zapato! me excitaba mucho tanto que tuve un orgasmo inmediato
al siguiente día se los devolví me preguntó que si
me habían servido. Si supieras Desde ese día me di cuenta
que me excitaban los zapatos o ropa interior de las chicas que me atraen.

Pero siguiendo con mi relato…

Tengo 18 años estudio la
prepa mido 1:65 cm ojos cafés castaños cabello castaño
pero mi tía no se queda atrás es muy hermosa de 30 años
soltera cabello oscuro con unos ojos encantadores mide como 1:70 de cuerpo
muy escultural ya que le encanta ir al gimnasio trabaja como secretaria
en una oficina, a mí siempre me han gustado las mujeres pero especial
mi tía me gustaba mucho ir a su casa de vacaciones con ella pero
mi intención era otra me gustaba mucho ver a mi tía con el
uniforme de secretaria se veía tan hermosa con una minifalda negra
con medias oscuras y zapatos de tacón, hacia que me humedeciera
toda un día recuerdo que se cambió delante de mí para
ir al trabajo recuerdo cómo se subía las medias hasta la
cintura el corazón me latía fuertemente estaba súper
mojadísima. Siempre me gustaba verle las piernas cuando las cruzaba
pero especialmente sus zapatos y las piernas con medias que usaba siempre,
me ponía bien caliente después ella tenía que ir a
trabajar y me dejaba sola en su casa entonces corría a su recámara
y husmeaba entre su ropa intima me encontré de todo desde bra, pantaletas
con encajes, medias, ligueros, baby doll, de todo pero había un
cajón que me había llamado la atención pero no le
tomé mucha importancia después tomé uno de sus calzones
y lo empecé a oler a lamer como loca olía riquísimo
a perfume, después tomé unas medias largas negras y me las
puse junto con una tanguita negra de encajes me puse unos zapatos negros
de tacón de aguja altísimos que me encantaban como se le
veía a mi tía me tiré a la cama metí la mano
por debajo de las pantimedias y me empecé a masturbar pensando en
mi tía Gaby tomé uno de sus zapatos y empecé a tocarme
por todo el cuerpo con el zapato hasta llegar a mi rajita que estaba tan
mojada lo empecé a frotar por mis pechos por la entrada de mi ano
luego llevé el otro zapato a la boca y lo empecé a chupar
mientras que con el otro me masturbaba no podía creer que me estuviera
masturbando con un zapato me volvía loca hasta llegar a un tremendo
orgasmo que me hizo gritar llenando todo el zapato de mis jugos después
en la noche regresó mi tía a la casa llegó súper
cansadísima del trabajo me dijo que iba a dormirse (si tía
si no te molesta veré tu tele mientras de duermes después
me iré a dormir a mi cama) si está bien me contestó
se empezó a desvestir para ponerse una bata para dormir después
pasó como 30 minutos y ya estaba súper dormida me levanté
de la cama y tomé su ropa que se había quitado me dirigí
a mi recámara, de nuevo me estaba masturbando con sus calzones y
medias que aún estaban mojadas por el tiempo que las traía
puestas hasta llegar a 3 orgasmos esa misma noche quedé súper
dormida hasta el otro día mi tía se había levantado
para bañarse me encargó que le llevara la ropa que tenía
en la recámara para cambiarse y también los zapatos que me
hicieron tener el orgasmo más profundo de mi ser, aún tenían
manchas de mis jugos no se las podía quitar y así se los
di me dijo (qué es eso ) no sé tía así estaban
le contesté pensando que se la creyó (esta bien a lo mejor
pisé algo) me dijo se fue al trabajo y corrí otra vez a su
recámara para probarme más de su ropa tomé alguna
y me dirigí a mi recámara me empecé a vestir con un
liguero negro atadas a unas medias oscuras y un baby doll también
del mismo color con otros zapatos altísimos me miré en el
espejo y me excitó mucho verme así me empecé a masturbar
hasta que escuché la puerta de la casa ¡era mi tía!
Al parecer llegó temprano (Paola, Paola estás ahí)
me gritaba no tuve tiempo de desvestirme me tapé con las sabanas
de pies a cabeza tocó a mi puerta (estás ahí Paola)
sí tía pasa le contesté entró ¿qué
haces Paola? Nada tía sólo dormía un rato (Paola quiero
hablar contigo ) sí tía dime ¿has estado tomando ropa
de mi armario? Me quedé helada mira Pao me hacen falta algunas prendas
de mi cajón y quiero saber si no las has tomado, mira hija no tiene
nada de malo dime la verdad no pasa nada ¿te gusta mi ropa interior?
(sí tía) le contesté me gusta mucho cómo se
te ven me gusta la suavidad de las medias de tus pantaletas de tus bra
el olor que tienen ¿pero Pao te excitan mucho? (sí tía
tanto que en este momento tengo puesta tu ropa y estoy súper húmeda)
a caray en serio a ver déjame ver me levanté de la cama y
mi tía me observó de pies a cabeza (nada mal eres toda una
mujer) ven siéntate a mi lado así lo hice mira Pao no te
sientas mal nada del otro mundo mientras me acariciaba la entrepierna (no
sigas tía por favor le decía entre gemidos) no pasa nada
mira tú también toca la mía tomó mi mano y
la llevó a su entrepierna era fantástico estarle tocando
su pierna sentí cómo estaba húmeda toda su entrepierna
me besó el cuello mientras tocaba mi clítoris suavemente
¿te gusta verdad? Sí tía no pares por favor espera
Paola ya que te excita mi ropa interior déjame ponerme algo sexy
para ti se puso un baby doll negro de encajes con un liguero y medias negras
y zapatos de plataforma (ahora sí corazón) se tiró
a la cama y se empezó a masturbar le empecé a besar todo
su cuerpo mientras me decía (más así así sí
no pares haaaaa haaaa vamos chiquita) se montó en mí poniendo
su concha en mi cara quedando apoyada con los zapatos empezó a moverse
al ritmo que le daba lengua y dedo (haaaa haaaaa me matas más más
vamos chiquita no pares así así sí haaaaaaaaaaaa me
vengo)explotó en un largo orgasmo llenándome toda la cara
con sus jugos después me limpió la cara con su lengua mientras
me besaba en la boca yo también pude probar aquel delicioso néctar
a través de su boca después me colocó en cuatro y
empezó a lamerme mi ano ardiente metiéndome un dedo al fondo
y con la otra mano me masturbaba (haaaa haaaaaaaaaa tía más
más tía haaaaaaaaaaaaa) ahora haremos como que te penetro
se montó en mí y empezó a frotar su rajita en mis
nalgas llenándomelas de jugos haaaaaaaaagg más haaaaayyy
se después se levantó de la cama y abrió el cajón
que me había llamado la atención sacó un largo pene
de goma me untó gel por el ano después se colocó el
pene en la cintura sujetado con correas de cuero me tomó de la cintura
y lo empezó a introducir poco a poco haaaaaaaa haaaaa más
tía haaa haaaaaggg ay ah ah haaaaaa le decía entre llanto
gemía más y más haaaaaaaa ahhh hasta que de repente
tuve lo que se le llama orgasmo anal con las bombeadas que me daba y siendo
virgen por el ano me salió un poco de excremento pero eso a tía
no le importaba y me daba más y más cada vez más fuerte
haaaaaaaaa ya no podía más mientras me masturbaba mi clítoris
me miré en el espejo y era fascinante verme así con mi tía
penetrándome por el culo ardiente duramos así pegadas como
1 hora más o menos me vine como 8 veces hasta llegar a un largo
orgasmo nos besamos en la boca y quedamos dormidas hasta al otro día
pero tuve que regresar a mi verdadera casa con mis padres con la cola dolorida
para caminar o para sentarme se me habían acabado mis vacaciones
con mi tía pero después de ese día he tenido más
encuentros con mi tía Gaby después te contaré más
de mí y mi tía Gaby espero que te haya gustado mi inicio
como lesbiana. me gustaría conocerte más si te interesa pues
estoy a tus ordenes…

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Resumen del relato:
    Una chica encuentra sus fetiches en la ropa interior y sus zapatos, disfrutando a tope con los de su tía, que al final termina siendo su amante y desvirgando su ano con un consolador.

Colgado por sus pantys

Colgado por sus pantys (9)

RELATO 1

Mi nombre es Andrés y soy
de Cali, Colombia, a continuación, les voy a narrar uno de mis robos
favoritos de ropa interior femenina.

Sé que, en diferentes partes
de América y Europa, tienen distintos nombres para denominar lo
mismo, por ejemplo, en México les dicen pantaletas, en Argentina
bombachas, en Chile colales, en España bragas, en Perú calzón…
Aquí en Colombia les llamamos Pantys; a continuación les
voy a narrar el robo de unas pantys y unos brasieres (o sostenes) de una
compañera llamada Angélica.

Empezaré diciendo que Angélica
tiene 18 años, mide 1,70, es de color de piel blanca, tiene un rostro
angelical de esos de Lolitas, labios delgados, ojos café claro,
y cabello castaño largo y liso. Sus tetas son normales, talla de
brasiere 34-b, y lo mejor que tiene es un culo de campeonato, pues ella
practica ballet, y eso hace que lo tenga muy bien formado.

Yo asistía a una escuela
de música y danza. Allí practicaba la guitarra, pero además
también hacían prácticas de ballet. Iba a ensayar
todos los jueves a las 4:00 pm, cuando termina la clase, a las 5:30, me
iba a donde practicaban ballet, y miraba todas esas hermosas jovencitas,
entre los 17 y 20 años, bailando en sus lycras y mayas ajustadas,
miraba cómo contoneaban y movían su culito, al ritmo de la
música clásica y de las instrucciones de la instructora,
y alcanzaba, en algunos casos, a mirar cómo sus pantys, tipo hilo
dental, se metían por sus culitos vírgenes, de niñas
buenas de casa.

Entre todas esas jovencitas estaba
Angélica, que era la más linda, y la que inspiraba más
inocencia, pero a la vez sensualidad, brotaba la baba mirándola
desde la barra. Y, desde ese mismo momento, en mi mente sólo se
fabricó un pensamiento, uno que incesantemente me acompañaría
todos los días que iba a la academia, a practicar guitarra, robarle
unos pantys a Angélica.

Camino a casa, ese día no
podía de dejar de recordar las imágenes de ese culito moviéndose,
mi verga estaba a punto de estallar, tanto es así que, cuando llegué
a casa, tuve que encerrarme en mi cuarto, sacar las pantys de una de mis
víctimas pasadas, y masturbarme frenéticamente imaginando
cómo se veía Angélica en esa tanguita, al instante
me vine en ríos de leche.

Fueron pasando las semanas, y yo,
cada vez más, me angustiaba por tener algo de Angélica, pero
era una tarea imposible, intente hacerme su amigo, para intentar la posibilidad
de ir a su casa y robarle algo, pero Angélica era una mujer muy
cerrada, y ni siquiera hablaba con alguien. Siempre, al final de su ensayo
de ballet, su novio, un tipo de mucho dinero y poder, la recogía
y se la llevaba, y yo mientras suspiraba mirando cómo se marchaba.

Tenía que robarle algo a
Angélica, así que esa fue mi meta, que tenía que cumplir
cómo fuera.

Comencé a averiguar y a investigar
de que, al lado de el salón de prácticas de Danza, había
un cuarto de vestiere, donde cada una de las mujeres se cambiaba de ropa
y la guardaban en su maletín, y éste, a su vez, era guardado
en un casillero (o locker, cajón de metal con candado para guardar
objetos personales).

El problema era doble, porque el
vestiere, con los casilleros, quedaba al lado de donde las mujeres practicaban
ballet, así que era imposible yo, como hombre, poder entrar sin
que ellas me vieran y, sobre todo, sin pasar advertido, y además,
si llegaba a entrar, cómo iba saber cual era el casillero de Angélica
y cómo iba a tener la llave del casillero para abrir el candado
y robarme sus pantys… Estaba en un problema, y no sabía cómo
salir de él.

Un día, me trasladaron la
clase de los jueves a los sábados a las 9:00 am, así que
fui, pero resulta que el profesor no fue, y cancelaron la clase de instrucción
de guitarra de ese día. De modo que me iba a volver a mi casa, cuando,
de repente, vi a las mujeres practicando clase de ballet, entre ellas estaba
Angélica, pero ese día no estaban en el cuarto de danza,
sino en otro. Me enteré después de que estaban practicando
para una presentación especial.

Así que me dije a mí
mismo: ésta es mi oportunidad. Afuera del salón, donde ellas
practicaban, había una mesa con cosas de ellas, había toallas,
vasos de agua, y bolsos y billeteras (artículo donde se guarda dinero
y documentos de identificación), yo me acordaba que el bolso de
Angélica era uno negro marca Sebastián; así que me
fije de que nadie me viera y tomé el bolso, y busqué las
llaves del casillero, y ….¡Oh sorpresa!, las encontré.

Dejé el bolso donde estaba,
y me fui de una al cuarto de vestiere. Tenía todo el camino despejado
por primera vez y no lo iba a desaprovechar, así que cerré
la puerta con seguro del vestiere de las mujeres, prendí la luz,
y comencé a ensayar la llave del casillero candado por candado,
hasta que abriera al casillero de Angélica. No pasaron más
de 4 casilleros hasta que pude abrir el de Angélica.

Me sentía en la gloria, tenía
mi verga a punto de estallar, saque el maletín (o valija) de Angélica
y, con todo el tiempo del mundo, me dispuse a hurgar y buscar en él
mi más preciado tesoro, saqué su ropa y sus objetos personales,
y encontré su panty, tipo hilo dental blanco, de encajes de flores
marca Victoria Sacrets, talla s, y su brasiere blanco de media copa, talla
34-b; los tomé a los dos y los metí en mis bolsillos, organicé
el maletín bien, de forma que Angélica no sospechara que
alguien estuvo ahí. Cerré el casillero, y salí del
vestiere con la verga a punto de estallar.

Fui y dejé las llaves en
su bolso, cuidando de que nadie me fuera a ver, y salí corriendo
hasta mi casa. No dejaba de recrear en mi imaginación lo que había
hecho, y pensaba e imaginaba cómo iría a ser la reacción
de Angélica cuando abriera su maletín y no viera su ropa
interior, ¿Qué pensaría?, ¿Que creería
que pasó?. Apuesto a que jamás se hubiera imaginado que yo
la tenía ahora entre mis manos, y que jamás imaginaria todo
el placer que iba a recibir de ella.

Llegué a mi casa, me encerré
en mi cuarto, me desnudé, y tuve una masturbación espectacular
con esa panty y con su brasiere; los enrollé alrededor de mi verga,
y no dejaba de imaginar la escena en que Angélica se quitaban sus
prendas, o se las ponía, en el vestiere, me imagina ese culito metido
en estas pantys, me imaginaba ¿Qué pensaría Angélica
al verme masturbándome con sus prendas? Supongo que sentiría
asco y vergüenza, pero eso me excitaba cada vez más.

Dejé las prendas inundadas
de leche, creo que ese día me masturbé cómo 5 veces
con esas pantys, y aún lo hago, y siento una gran satisfacción
por ese robo.

Bueno, amigos del fetichismo de
robo de ropa interior, tengo infinidad de historias excitantes por contarles.
Prometo que, al que me cuente una de sus historias de robos de prendas,
con muchos detalles, así cómo lo he hecho yo, le mandaré
una foto de Angélica, que me robé, para que la conozcan.

Cuéntenme sus historias,
y publiquen sus relatos en esta página, para que hagamos un grupo
de amigos que comparten sus experiencias.

Mi correo electrónico es
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO, mi número
de Icq es 119107887

Gracias

Andrés

 

Resumen del relato:
    Un chico está completamente obsesionado con los pantys de una compañera del gimnasio. Sin poder resistirse a la tentación, decide robárselos y añadirlos a su colección de ropa interior femenina

Debutando prematuramente

Debutando prematuramente (9)

Cuando yo tenía 18 inocentes
años recién cumplidos y nunca había tocado una chica
aún, en casa había una muchacha para los quehaceres domésticos,
Graciela, que también tenía 18 años y estaba muy buena,
muy bien proporcionada y bastante tetona. Usaba un uniforme abotonado,
demasiado pequeño para su talla, que comenzaba con un generoso escote
por el cuál se veía una buena parte de sus pechos, mínimamente
sujetos por un corpiño que apenas le cubría el pezón,
y que terminaba a media pierna. Ella era motivo de mis pajas diarias, cada
vez que notaba que le miraba por el escote se lo arreglaba, como si le
molestara, haciéndome pasar vergüenza de haber sido descubierto
y con las piernas otro tanto, tratando de tironearse para abajo una tela
que no cubría más. Me entretenía mirándole
las fantásticas piernas y cuando se inclinaba hacia delante llegaba
a verle las bragas que solían meterse dentro de la raya del culo.
Su blanca piel libre de imperfecciones y sus extraordinarias formas me
tenían loco, pero tenía miedo y vergüenza.

Un día caluroso en que estaba
solo con un short de fútbol y sólo nosotros dos en la casa,
decidí hacerle una broma y mientras ella estaba en la sala limpiando,
cerré con llave el acceso a la cocina y la guardé en el bolsillo
de mi short. Cuando ella tuvo que ir a esa parte de la casa inmediatamente
me buscó y pidió la llave invocando que debía comenzar
a preparar la comida ya que mis padres volverían en una hora. Me
negué, se me acercó y pidiéndomela me comenzó
a hacer cosquillas en la cintura. Soy tremendamente cosquilloso. Pareció
un juego, pero yo trataba de zafar y ella de continuar con las cosquillas,
yo me revolcaba por el piso entre risas y tratando de que no siga, ella
estaba arrodillada junto a mí y de pronto noté que se me
había parado la pija y se escapaba por debajo del short. No sé
si ella lo notó, pero también noté que sus manos ocasionalmente
me rozaban la verga. Descubrí que en esta situación le podía
ver generosamente las piernas hasta la bombacha y por el escote los pechos
apenas cubiertos por el mini-brassier. Haciéndome el distraído
dirigí mis manotadas como para eludir las cosquillas, a sus piernas
y tetas.

Ese, mi primer contacto con esa
suave y blanca piel me subió la excitación. Los forcejeos
siguieron, mis tocamientos fueron atreviéndose cada vez más
y más, al igual que los de ella, sus mejillas comenzaron a tomar
color, mi corazón apuraba su ritmo. Mis manos fueron cada vez menos
disimuladas y me fui atreviendo a posarlas sobre sus partes íntimas,
apretando suavemente los pechos, pero por encima de las prendas, hasta
que ella corrió la tela de mi short, me agarró la pija y
la comenzó a sobar. Yo estaba tan caliente que hice lo mismo con
sus tetas. Las descubrí abriendo los botones del uniforme hasta
quitárselo completamente mientras ella me sacaba el short, le bajé
los breteles del brassier liberando las tetas a un gracioso movimiento.

Nunca había visto los pezones
de ninguna chica desarrollada, su aureola era grande y oscura y los pezones
eran grandes también y me los llevé a mi boca. Sus pechos
eran muy mullidos y suaves. Graciela metió mi verga en su boca mientras
jadeaba, chupaba y lamía. Con una mano le sobaba la teta y con la
otra le acaricié la pierna en busca de su concha. Primero por encima
de su bombacha, pero casi enseguida ella se la sacó de un tirón.
También fue la primer vez que veía la mata peluda de una
mujer, ni sabía que me iba a encontrar con una zona tan húmeda
y suave. Mi excitación fue tanta que en ese momento acabé
como nunca en la vida había acabado con mis pajas. Pese a haber
eyaculado tan gustosamente mi pija seguía parada y yo contento,
quería más y evidentemente ella también. Recién
comenzábamos.

Descubrí su clítoris
y que acariciándoselo ella se excitaba más aún. No
me alcanzaban las manos para sobarla toda, sus deliciosas piernas, su muy
lubricada vagina, sus grandes y dulces tetas y su firme culo. Rápidamente
descubrí que cada vez que me acercaba al agujero del ano se estremecía
e investigué esa zona. Le metí un dedo y ella jadeaba como
una locomotora y me susurró: méteme ya tu pija caliente en
mi mojada concha… Eso hice. Nuestros movimientos se acompasaron, ella
boca arriba con sus piernas bien abiertas, yo dentro de ella. A cada entrada
mía ella acompañaba subiendo las caderas y jadeando hasta
que sentí su estremecimiento total, su descarga eléctrica,
me apretó contra ella por mis nalgas y sus palabras: qué
lindo, qué lindo…y me acariciaba los cachetes del culo mientras
yo seguía bombeándola. ¡Qué sensación
divina!

Segundos después llegó
mi nueva descarga, distinta y no menos placentera que la anterior.

Quedamos abrazados, yo encima de
ella, pero la calma no duró mucho: ella me sobaba el culo y cada
vez que se acercaba a mi agujero me daba una inesperada y gratísima
sensación de placer. Le respondí lamiéndole los pezones,
mordisqueándoselos y chupándoselos con fuerza, era notable
cómo se estiraban. Seguí apretándole las tetas y cambiamos
de posición que ella aprovechó para lengüetearme las
bolas y su base por atrás. Es indescriptible el placer que me invadía
por todo el cuerpo. Mi pija quería más guerra. Perdidas ya
todas las inhibiciones, temores y vergüenza volví sobre la
carga de su orificio anal metiéndole mi dedo, otra vez ella jadeaba
descomunalmente y se iba acomodando sobre sus rodillas, pero en esa posición,
sus grandes tetas le colgaban y se bamboleaban tan tentadoramente que me
entretuve apretándoselas con fuerza, la hice erguirse sobre sus
rodillas, en esa pose mi caliente pija pudo dar golpes sobre los mullidos
pechos, hasta que ella logró aprisionarme la pija entre sus tetas.
Estaba yo a punto de estallar nuevamente cuando ella se apartó,
giró dándome la espalda, apoyó su cabeza y me quedaba
su culo en primer plano y levantado. Le acaricié los cachetes, suaves
pero firmes, la penetré por el culo con un dedo y se lo movía
acompasado a sus gemidos, podía sentir cómo su esfínter
apretaba y aflojaba su presión sobre mi dedo. Ella me dijo: ¡y
qué esperas! ¡Rómpeme ya el culo! La verdad, nadie
puede resistirse a una invitación así, apoyé mi punta
y presioné para entrar. Descubrí que por la concha es más
fácil, pero el desafío de abrirme paso por ese estrecho agujero
era muy excitante. Una vez pasados unos pocos centímetros se hizo
más fácil y pude entrarme todo. Ella y yo nos movimos frenéticamente,
podía ver cómo sus tetazas en su movimiento se asomaban por
el costado, cómo mi pija se perdía dentro de ese maravilloso
culo y justo cuando mi excitación estuvo en su punto máximo
ella se apretó más contra mí y en esa profundidad
acabé junto con su orgasmo. Se relajó y dejó caer
boca abajo, quedamos unos minutos así, yo con mi pija aún
dentro de su culo, sintiendo cada tanto la presión del esfínter
como un masaje estimulante.

Yo hubiera seguido, pero ella dio
por terminada la faena, en minutos nomás vendrían mis padres.
Por estar tan transpirados nos duchamos juntos, alargando apenas un poco
más los tocamientos, nuestras manos recorrían el cuerpo del
otro deteniéndonos en las partes más placenteras, pero todo
esto sólo fue el comienzo de las acciones que siguieron por 2 años
más, cada vez que mis padres salían, además de los
frecuentes tocamientos y pajas mutuas que nos hacíamos a escondidas
todos los días.

Incluso una vez me propuso que hagamos
un trío con su hermana, aunque algo mayor, parecía menor,
por foto parecía una nena, pero me aseguraba Graciela que está
completamente bien desarrollada y merecedora de disfrutar una buena cogida.
Pero esta historia quedará para otro momento…

 

Resumen del relato:
    Un joven estrena su sexo con la caliente criada.

Solo y mal portado

Solo y mal portado (9)

Déjame platicarte algo que
me pasó en estos días. Sucede que llevé a mi familia
a pasar el puente a un hotel que se encuentra como a hora y media de la
ciudad. Para aprovechar el puente y para que mis hijas nadaran, cosa que
les encanta. El problema es que yo no tenía posibilidades de tomarme
el puente así que las dejé y el domingo por la tarde regresé
para ir de nuevo el lunes en la noche después de la oficina y regresar
todos juntos el martes por la tarde.

De regreso por la carretera mi mente
se empezó a calentar y salió de nuevo mi Mr. Hide, así
que tramé que podría hacer para portarme mal. Pensé
en prostitutas, bares de table dance y cosas así pero la verdad
es que después del viajecito, estaba un poco gastado de dinero así
que pasé por un sex shop que conozco y compré una película
porno de puro sexo anal y me dispuse a ir a mi casa para masturbarme como
un loco en ausencia de mi familia.

En eso estaba viendo esta buena
cinta de sexo anal cuando me acordé de nuestra conversación
respecto a lo del vibrador de mi esposa y dije, ¿seré capaz
de tragármelo por el culo completo? y que voy por eso.

Ya bien embarrado de gel y todo,
empecé el proceso. He de reconocer que sí me costó
un poco de trabajo pero de repente ya lo tenía todo adentro. Estaba
por alcanzar mi tercer orgasmo meneando fuerte mi verga cuando estaba en
la tercera historia de la cinta, algo relacionado con una sirvienta a la
que el patrón le propinaba un castigo por su bajo desempeño.

Mi perrita estaba ahí conmigo
y de repente se le ocurrió darme unos lengüetazos en mi pito,
cosa que no me desagradó, pero se bajó de nuevo al piso.
En un momento me cansó la posición y me saqué el vibrador,
pero al parecer eso le llamó la atención al chucho y sin
avisarme y tal vez atraído por el sabor dulzón del lubricante,
empezó a lamer mi culo con desesperación. Las sensaciones
fueron tales que no pude contener mi orgasmo, que llegó de tal forma
que te juro me hizo gritar.

La verdad es que fue una experiencia
interesante. Eso de la zoofilia siempre me ha llamado la atención,
pero nunca pensé en algo como esto. La verdad es que si no fuera
tan chiquita hubiera pensado en tirármela ahí mismo.

Todo eso me dio algunas ideas. Estaba
muy caliente y no podía dejar pasar la oportunidad de estar solo.
Lo de los animales me pareció de repente atractivo pero de momento
fuera de mi alcance, lo que sí me pareció interesante era
lo de la sirvienta castigada. Recordé que la muchacha que nos ayuda
en casa tendría que regresar al día siguiente por la mañana
y sabía que era calentona ya que estoy seguro que ha visto en más
de una ocasión alguna de mis películas especiales.

Le tendí una trampa para
que estuviera lista cuando yo regresara. Yo sé que cuando no estamos
gusta de ver sus novelas en la tele que se encuentra en el cuarto de TV
ya que es la más grande y de mejor distribución. Así
que le dejé la película puesta como por error, tomando nota
de la lectora de avance de la cinta y en pausa. Justo en la historia de
la sirvienta.

Esta niña no está
nada mal, tiene apenas cumplidos 19 años y lleva con nosotros un
par de ellos, tiempo en el que me he ganado su respeto y cariño
a base de atenciones, por lo que pensé que era el tiempo de cobrarle
la factura.

Tenía que mover bien mis
cartas para que esto no resultara en un problema para mí. Así
que lo que hice fue llegar antes a casa para ver si había visto
la película pero cuál fue mi sorpresa que me la encontré
casi desnuda viéndola. Ella no me vio, así que me dediqué
a observarla y fue algo muy estimulante ver cómo se notaba la inexperiencia
pero a la vez la pasión con la que movía sus manos para alcanzar
su máximo placer posible. Bajé de nuevo, sin hacer ruido
y entonces repetí el acceso, pero ahora con mucho aspaviento, ella
lo notó de inmediato y cuando llegué de nuevo al cuarto de
tele estaba como un fósforo, con sus mejillas encendidas, sudando
y arreglándose como pudo la ropa. Entre jadeos me explicó
que estaba limpiando y que se encontraba algo cansada. Todavía olía
a sus jugos en toda la pieza cuando se disculpó y pasó junto
a mí con la cabeza baja.

Encendí la tele y ahí
estaba la escena. La muchacha ya bien entrada en al castigo era penetrada
por el culo por su patrón y con claras vistas de que lo disfrutaba,
entonces empecé. La llamé por su nombre y le pedí
que subiera. El volumen estaba muy alto como para que desde las escaleras
ya supiera lo que estaba pasando. Cuando llegó tenía la cara
morada. Le pedí una explicación y me dijo que no sabía.
Para no hacer el cuento largo la hice confesar que estaba viendo la cinta,
que se estaba masturbando, que ya lo había hecho antes, que usaba
mis películas y por último que estaba de acuerdo en que merecía
un castigo. Le dije que si mi esposa lo supiera, ella la correría
sin remedio, así que acordamos que el castigo sería entre
nosotros.

La película seguía
corriendo así que el ambiente se empezaba a calentar de nuevo. La
atraje hacia mí y la abracé por la espalda, ella de frente
a la tele. Ya que me aseguré que se daba cuenta de que el culo era
lo que estaba siendo atacado le pregunté si era virgen y ella me
dijo que sí, que sería un deshonra muy fuerte para su familia
si no llegara así al matrimonio que sus padres ya habían
arreglado para un poco más adelante. Así que eso facilitó
todo, porque le expliqué que como se veía en la película
había opciones y entonces empezamos, primero le empecé a
masajear sus tetas, esas tetas que se veían grandes y jugosas pero
a su vez bien torneadas, mi sorpresa fue el sentir que estuvieran tan duras,
pronto sentí sus pezones duros como balas y era increíble
ver lo sensibles que eran. Ella con sólo ese masaje ya estaba como
loca, claro había que sumar no sé cuánto tiempo de
estarse masturbando hacía rato ella sola.

Le abrí el vestido y ella
sola se lo quitó quedando ante mí con su muy sencilla pero
a la vez dulce ropa interior. Así como estaba la acerqué
hacia mí y le dije que así como seguro lo había visto
en la cinta quería que me mamara el pito, no opuso ninguna resistencia,
es probable que ella lo hubiera deseado desde antes, así que se
agachó de rodillas y comenzó a mamar mi cipote, nada de experiencia,
más bien ganas de hacerlo y mucho placer. De repente sus dientes
participaban y ese dolorcito era encantador. Así como estábamos
le quité su sujetador y regresé a sus pezones, ella se retorcía
casi como yo le retorcía sus botones, fue aprendiendo muy bien o
no sé si ya tuviera práctica con algún mozalbete de
su pueblo, pero lo estaba haciendo muy bien, tanto que le dije que acabaría
en su boca y sin repelar se lo tragó todo mientras a mí se
me doblaban las rodillas y le pellizcaba sus senos.

Yo estaba muy caliente y se ve que
ella igual así que le pedí que se quitara todo y que siguiera
masturbándose como hace rato y yo mientras fui por el gel y por
el vibrador de mi esposa, si se enterara me mata, no sé por quién
le daría más coraje si por mí cogiéndome a
la muchacha o por ella usando su vibrador, pero de cualquier forma lo traje,
pensé que si me la iba a coger por el culo la tendría que
tener muy excitada así que en cuanto llegué la acomodé
en 4 cobre el sillón y le pedí que abriera las piernas y
parara el culo, le empecé a aplicar lubricante por su chocho y por
el ojete, pero me insistió en no desvirgarla, así que empecé
a frotarle el clítoris con los dedos, cosa que le encantó
y entre viaje y viaje de adelante hacia atrás, le metía un
poco de un dedo y ella daba respingos, pero poco a poco aceptaba más
y más así que encendí el vibrador y se lo apliqué
al clítoris y ella prácticamente se vino en ese momento y
no dejaba de venirse, era impresionante cómo lo estaba disfrutando,
ella solo atinaba a decir, "así que para eso sirve", "así
que así se usa", por lo que entendí que en adelante
iba a gastar más en pilas.

Si bien es cierto el aparato ese
tiene buen tamaño no es tan ancho como mi verga así que serviría
para ir dilatando el ojete de esta morenita que si ella era de tez obscura,
su culo era como un agujero negro del espacio. Se abrió bien y con
toda la lubricación que ya existía, le entró muy bien.
Esa era la señal así que ya con mi verga totalmente repuesta
y lista para el ataque, la puse en posición y sin mucha consideración
ya que en realidad era un castigo, ¡SAS se la dejé ir toda!

Gritó y todo, se movía
como fiera, si no la he agarrado me hubiera acabado saliendo, le pedí
que se calmara y le puse de nuevo el aparato ese. Empezó de nuevo
su placer y ya con eso lo demás fue de lo más fácil,
me la estuve cogiendo por el culo un buen rato hasta que no aguanté
más, ella con el aparatito se había venido cuando menos tres
veces mientras tanto y al final nos venimos los dos juntos y le dejé
el culo bien regado de leche.

Se quedó acostada en el sillón
boca abajo y le dije que tenía que arreglarme para salir de viaje
y recoger a la familia. Cuando regresé al cuarto de tele, ahí
seguí ella, la película había terminado y la pantalla
estaba azul, sólo me dijo, que la perdonara por su falta, pero que
entendía su castigo y que estaba dispuesta a ser castigada de nuevo
si cometía mas fallas. La ayudé a levantarse y la obligué
a que así desnuda me ayudara con mis cosas, y que me acompañara
al auto, en la cochera yo ya subido le metí un par de dedos por
su vagina para después metérselos en el culo donde sentí
el semen escurriendo. Ella cerró los ojos y me dio un beso en la
boca. Se retiró y se quedó ahí mientras sacaba el
coche y me iba.

Cuando llegué a una estación
de gasolina tuve que lavarme la mano, porque no sé a qué
olería cuando llegara por mi familia.

Espero que les haya gustado mi historia
y si tienen algún comentario, me gustaría recibirlo en mi
dirección POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

¿Qué te pareció
mi historia? déjame decirte que me seguí masturbando un largo
rato más y pensé mucho en ti, cosa que ayudó a mis
últimas venidas, imaginándote perforada por el culo por tu
amigo y disfrutándo con gusto.

Bueno Sissi, espero poder platicar
contigo de nuevo pronto. Te mando un besote y si me permites el atrevimiento,
también te mando otro beso pero muy húmedo en tu ojete que
tanto ha despertado mi imaginación.

Bye.

Toño.

 

Resumen del relato:
    Un hombre deja a la familia en un hotel para pasar unas vacaciones y vuelve a su casa, con ganas de hacer alguna travesura. La ocasión se le presenta con la sirvienta a la que tiende una pequeña trampa que le permite desvirgarle el culo.

Un Trabajo

Un Trabajo (9)

Necesitaba dinero y en casa cada
vez era menos lo que me daban y me alcanzaba para comprar muy pocas cosas.
Decidí buscar empleo y fui a las calles de centro de la ciudad,
aunque había algunas ofertas las rechacé porque era un horario
muy incómodo para andar sola por las calles del centro. Entré
a un sitio más a curiosear que a buscar empleo pues hacía
ya rato que me había dado por vencida. El lugar era oscuro pero
me llamó la atención porque decía "Videos y más".
Un poco indecisa me dispuse a entrar, miré a un lado y a otro. La
multitud de las doce del día me garantizaba el anonimato así
que me introduje a ese pasillo que conducía a una pequeña
puerta blanca de madera. Toqué y me abrió una señora
de unos cuarenta y cinco años. Aquello era un sex shop pero según
me dijeron de clientela muy exclusiva y de contacto telefónico pues
entregaban a domicilio penes de hule, vaginas eléctricas, muñecas
y revistas entre otras cosas. Entré a curiosear y me llamaron la
atención la cantidad de películas porno que tenían
en la pared. Había gay, sado, hetero y de zoofilia. ¿Quieres
ver alguna? me preguntó la señora. Nnnno – respondí
me dio tímida-. Si quieres ver algunas la video está allá
al fondo – me dijo la señora y continuó- Te dejo porque voy
a llevar al mensajero unas entregas, no tardo. Cuando cerró la puerta
un cosquilleo me invadió. Había espiado en el cuarto de mis
primos y había visto muchas revistas y algún video porno
pero no tantos como ahora y todos a mi disposición. Tomé
uno al azar y lo puse en la video. Eran historias muy calientes, no estúpidas
como la mayoría del porno, sino situaciones creíbles que
hacían coger a primos, criadas, profesoras y muchas gentes que vestía
común, es decir no con la parafernalia propia del porno. Me gustó
tanto que saqué un pene de su empaque y empecé a metérmelo
hasta que me vine, pero en eso llegó la señora y me dijo
que nunca se había ido y que me estuvo observando. Me dijo que necesitaba
alguien como yo para que le ayudara y a así como encontré
empleo. Me llevé un par de películas a casa y claro mi pene
para masturbarme en mi cuarto. No había nadie en casa así
que puse la peli y empecé mi penetración. En eso sonó
el timbre, era mi prima. Entró y le platiqué todo pues con
ella tengo mucha confianza ya que nos hemos masturbado juntas viendo las
porno de sus hermanos. Me pidió que le enseñara mi juguetito
y así lo hice. Lo olió y me preguntó que si lo había
estado utilizando. Sonreí y puse la peli otra vez. Estaba un jardinero
cogiéndose a la esposa de su patrón en un pequeño
cuartito donde guardaban la herramienta. La mujer llevaba un traje sastre
gris, pues iba a trabajar y el jardinero un overol de mezclilla y no llevaba
ropa interior. Mi prima se puso tan caliente que me empezó a chupar
la vagina. Lo que más me gustaba de ella era su mata negra de vellos.
Recuerdo que una vez que fuimos a la playa se tiró a dormir boca
arriba sobre una toalla con el bikini puesto y los pelos le asomaban descaradamente.
Esa vez pude notar más de dos erecciones de los tipos que pasaban
frente a ella. En otra ocasione se metió en mini al metro y sin
ropa interior. Era una caliente. Me ha contado cómo se la han cogido
entre tres tipos en su salón pero ahora me estaba chupando con fuerza
mi clítoris por lo que no tardé en venirme. Sonó su
teléfono celular al poco rato, era su novio que pasaba por ella.
Caliente como estaba supuse lo que iría a hacer. Le dijo al novio
que viniera a mi casa, lo metió hasta mi cuarto y pronto estábamos
las dos, sí, las dos chupándole la verga. Cuando me levanté
por la mañana nunca pensé tener tanto sexo en un solo día.
Dejé a mi prima chupar y me dirigí a la cara de él.
Le ofrecí mi vagina y me la chupó suavemente y con lengua
lamía todos mis fluidos. De Walter, que es como se llama, tengo
el recuerdo de una vez que fui a una fiesta a su casa, pregunté
por el baño y al entrar no me di cuenta de que él estaba
adentro y pude verle su gran verga negra y peluda en estado de reposo mientras
se la sacudía porque acababa de orinar. No me hice la loca y me
le quedé viendo a su cosa. Él se dio cuenta y tardo más
de un minuto en meterla aun cuando ya había terminado, ese día
no resistí y me abalancé a chupársela y en poco tiempo
se vino adentro de mi boca y eso, por supuesto nunca se lo había
contado a mi prima.

Cuando volteé mi prima estaba
clavada en Walter galopando y casi me desmayo cuando levanté la
vista y vi a mi hermano cruzando la puerta. Al verlo mi prima de zafó
de Walter y se puso en pie, con los pelos de la vagina húmedos y
casi goteando. Pudo ver la erección de mi hermano bajo el short
y le tocó el paquete, mi hermano no decía nada, ella bajó,
le hizo a un lado el short y empezó a darle una mamada tremenda
mientras él cerraba los ojos. Yo me senté en la cara de Walter
e hicimos un 69 pero pronto me metí en aquel animal negro que tanto
me gustaba y así terminamos cogiendo gran parte de la noche los
cuatro.

Llegué a mi trabajo el día
siguiente y la señora me dijo que teníamos una entrega especial.
Partimos en su coche y llegamos a un edificio de tres niveles. Ella dijo,
llegamos un edificio nudista, así como hay playas, este es un edificio
nudista. Pasamos la recepción, previa identificación de la
señora, cruzamos dos puertas más y de pronto la señora
se quitó la blusa dejándome ver sus pechos morenos con los
pezones negros y suculentos, se sacó la falda que llevaba y pude
verle su panocha con una mata de vellos negros y maduros, no como los de
mi prima, estos se veían más excitantes todavía. Se
me quedó viendo y dijo si quieres espérame porque aquí
tienes que andar en cueros. Cuando abrió la puerta vi algo que me
asombró, todos andaban dentro sin ropa, mujeres hombres, trabajadores
de limpieza. Eso me puso muy caliente. Por una rendija alcanzaba a ver
cómo pasaban frente a mi vergas de todos tamaños, senos blancos
negros, pequeños, enormes, gente muy atractiva y otra no tanto pero
todo igual de excitantes por su desnudez pasó media hora y yo había
soltado fluidos de mi vagina como loca. Empujada por la cachondez me quité
la ropa y crucé la puerta. Nadie me volteó ver pues era lo
normal. Yo me senté para cubrirme un poco, pero nadie lo notó.
Pasados diez minutos me deleité viendo cómo la gente caminaba
de aquí a allá sobre la alfombra gris, la empresa supongo
que era algo rara pero sí, estaban trabajando. Me dispuse a buscar
a la señora y me di cuenta de que no se portaban tan bien como aparentaban
ya que los baños eran un verdadero mar de jadeos. Tomé el
ascensor y habían dos tipos con sus vergas erectas, me metí
y los tipos al instante comenzaron a manosearme y uno fue directo y me
penetró, yo estaba a mil y me empujaba hacia atrás para que
me metiera más su verga, el otro me agachó y ensartó
su basto en mi boca. Así estuvimos cogiendo hasta que se vinieron,
salieron del ascensor y no dijeron palabra. Yo seguía caliente y
me propuse coger con el primero que encontrara. Abrí una puerta
y vi a la señora con un tipo cogiéndosela por atrás
y a otro bombeando su boca, no creí justo así que fui con
el de la verga en la boca y lo jalé por la cintura, al verme sonrió
, caminamos hasta un sofá , él se sentó y yo me abrí
a su pene, mientras me chupaba los senos y yo a él su cuello. No
me di cuenta hasta después que estábamos siendo grabados
y eso lo descubrí hasta que vi el video junto con ni prima y su
novio mientras cogíamos los tres en mi cuarto.

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Resumen del relato:
    Una muchacha busca trabajo por la ciudad. Consigue una en una sex shop muy especial y los celebra tanto con su prima y el novio, como al día siguiente en su primera entrega a una empresa ¡nudista!.

Peluquería muy especial

Peluquería muy especial (9)

Autor: Derzzu.

Una vez mas recorrí la calle
para encontrar el número que mi esposo me proporcionó, finalmente
un señor con una bata de peluquero me indica que la estética
que yo buscaba estaba al otro lado de la acera y él mismo me lleva.

Quise sentarme en una silla que
se veía disponible, pero me dijo que no, que siguiera caminando
hasta el final del pasillo y que dijera a las personas que estaban ahí
que me atendieran.

Hacía calor, y yo estrenando,
falda de satín, blusa de ceda, medias, brasiere, pantaleta y con
sostén de lycra, zapatos de tacón alto, en fin andaba muy
acalorada ese día.

¡Qué buenas nalgotas!
Me pareció que dijo y pensando que no hablaba de mí, seguí
caminando a donde él me había indicado.

-Siéntate, en un momento
te atiendo. -Dijo uno de los dos que estaban ahí. Me senté
quedando de espaldas a ellos y como no había espejo enfrente de
mí, no podía verlos, entonces manipulando mi cabello uno
de ellos me preguntó:

-¿Y cómo lo va ha
querer?

-Cortito, con flequito así
como japonesita, es como le gusta a mi marido, que por cierto él
me recomendó con ustedes.

-Bien bien, vamos a ver qué
podemos hacer.

Eran bastante diestros y nada más
con tijeras y un peine me hicieron el corte. Me dieron un pequeño
espejo y vi que habían hecho un buen trabajo, tal como yo se lo
había pedido.

-¿Ya terminaron? -Preguntó
el señor de bata.

-No, todavía nos falta peinarla.

-Si nos permite, vamos a hacerla
hacia atrás para que podamos lavarle el cabello y la podamos peinar
más fácil. -Sugirió.

Pusieron un lavabo portátil
detrás de mí y rotaron una manivela haciendo que el sillón
se empezara ha inclinar hacía atrás, pensé que estando
totalmente horizontal ya podrían trabajar, pero mi cabeza aún
no llegaba al cuello del lavabo.

-Ya casi. -Susurro. Y quedé
más inclinada de lo normal.

Después comenzó a
enjuagarme y lavarme el cabello con champú.

-Vamos ha ponerla más cómoda.
¿Le levantamos un poco sus piernas señora?.

-Sí por favor.

Escuché que armaban algunas
cosas de metal a ambos lados del sillón. Suavemente y con ambas
manos los dos ayudantes empezaron a elevar mis tobillos, se doblaron levemente
mis rodillas y finalmente mis pies y zapatos descansaron en unos soportes
donde embonaron perfectamente. Mientras me masajeaba despacio la cabeza
con las dos manos, afirmó:

-Fíjese que su marido nos
pidió le afeitemos la zona del bikini, porque no le gusto que se
le asomaran algunos vellos cuando usted estrenó la tanguita que
él le regaló.

-¿Ustedes también
ofrecen este servicio? -Pregunté azorada.

-Sí señora, también
nos dedicamos a eso, disculpe: ¿Le seco el cabello y procedemos?.

-Sí, por favor.

En ese momento pensé que
me iban a incorporar y con una secadora me peinarían y después
de pagarles me iría a mi casa, pero rápidamente cambiaron
el lavabo por un taburete con una almohada, y ahí recargaron mi
cabeza. Empezaron a secarme el pelo muy despacio con una toalla extra grande
que me tapaba la cara por completo. Posteriormente afloja el de bata los
dos soportes adheridos a mis pies y que acababan de incorporar al sillón,
moviéndolos y ajustándolos muy lentamente, con esta acción
se fueron doblando mis rodillas aún más y las fue desplazando
hacia mí, hasta llegar casi a la altura de mis hombros.

-¿Y qué se supone
que está haciendo señor?

-Le voy a tomar una fotografía
a la zona genital para que usted compare junto con su esposo cómo
se le ve ahora su pantaleta y cómo se le va a ver con tanga cuando
termine de rasurarla. ¿Está bien?.

-Si así lo dispuso mi marido.

-Le voy a bajar un poco su pantaleta
para que yo pueda empezar ha trabajar.

-Bueno bueno… Oiga espérese
tantito. ¿Y el procedimiento es molesto?.

-No se preocupe, tengo amplia experiencia
en estos menesteres y seré muy cuidadoso. -Aseguró.

El señor de bata, me baja,
quiero decir me sube un poco mis calzones hasta antes de mis rodillas y
con un pedazo de tela suave empezó a limpiarme las nalgas, después
lo remojó en agua tibia y lo enjugó en mi pubis, en mi vagina,
levantando mis piernas todavía un poco más le empezó
a llegar agua caliente a mi ano, y al mismo tiempo empezó a frotarlo
y lo volvía a enjuagar y ahora eran mis labios mayores y mi pubis,
como necesitando asear bien la zona, iba desde mi ombligo hasta mi ano
pasando por mi vulva y otra vez todo el recorrido con la tela y a veces
se detenía exploraba más de la cuenta, junto con mis fluidos
que ya empezaban a confundirse con el agua y el algodón de la tela
.Y de ahí a la profundidad de mis nalgas: mi esfínter empieza
a abrir a cerrar con espasmos rápidos, indecibles, deliciosos, en
un frenesí de sensaciones maravillosas, y el señor de bata
está diciéndome que es para que sea más fácil
afeitar la zona y para que no estén tan duros los vellos y él
continúa hasta que yo llego a mi clímax.

-Considero que está lista
para ser afeitada sin que tenga la más mínima irritación.
- Anunció.

Luego instruye a uno de sus asistentes
para traerle unas tijeras; siento que empieza a cortar en la parte de arriba
de mi pubis, y me explica que es más fácil rasurar con el
pelo más corto, en ningún momento cortó el vello de
mis labios mayores.

Después indica al ayudante
que empiece a aplicar un poco de aceite en la parte del pubis para que
él pueda empezar a afeitarme, pidió hojas nuevas para su
navaja abatible, y desde la parte inferior del ombligo comenzó a
trabajar, hacia abajo sin descañonar, suavemente, yo sentía
que lo hacía con mucho cuidado pues eran muy cortas sus trayectorias,
noté que me estaba dejando un mechón de pelo hasta antes
de mi vagina, mismo que ya estaba debidamente recortado.

Con una toalla afelpada, húmeda
y muy suave empezó a retirar el exceso de aceite y vellos, en ese
momento pensé que iba ha realizar la maniobra anteriormente descrita
pero no fue así y supuse que ya habían terminado.

-Vamos a incorporarla señora.

-Adelante. -Le respondí.

Me quitaron los soportes, y así
pude estirar mis piernas e instantes después el sillón ya
estaba en su posición original, que nunca me subieron mi pantaleta
a su lugar.

-Bueno, pues muchas gracias señores.
-Dije.

-No señora, fíjese
que todavía no terminamos, nos falta todavía la parte de
la entrepierna.

-Oiga y ¿por qué no
lo hizo en su momento?.

-Es que notamos que usted ya no
estaba cómoda en esa posición y decidimos que sería
más fácil para nosotros dejarla descansar un poco.

-Tiene razón ya me estaba
cansando.

-Me hace el favor de pararse sin
subirse sus calzones. -Sugirió.

-¿Por qué no me los
puedo subir?. -Le pregunté extrañada.

-Lo que pasa es que esta todavía
mojada y si las acomoda se pueden manchar y se ve que están muy
finas.

Rápidamente le cambiaron
algunas cosas al sillón y me pidieron que caminara hacia atrás
muy despacio, de hecho ellos me iban guiando, de reojo podía ver
que ya no era el sillón que yo había conocido, el asiento
ahora era una sola pieza totalmente horizontal como una barra, mucho más
angosta y forrada de hule, estaba más abajo y quedó exactamente
debajo de mi pantaleta, entonces cada vez que daba un paso hacia atrás
tenía que separar necesariamente mis rodillas, sólo di tres
o cuatro pasos y me pidió que me sentara, quedando al final de la
barra y él a un lado de mí.

-Hacia delante por favor señora.
-Dijo. -Y con suavidad tomó la parte posterior de mi cabeza y empezó
a inclinar mi cuerpo hacia delante, mientras uno de sus ayudantes ponía
un enorme y suave cojín a la altura de mi vientre, me siguió
inclinando hasta que mi cara casi topó con la barra.

-Ponle una almohada, no se le vaya
ha raspar el cutis. -Ordenó.

De inmediato uno de sus ayudantes
trajo una almohada de satín y la acomodó debajo de mi cara.
Entre los dos ayudantes armaron nuevamente unos soportes a ambos lados
de la barra, después suavemente y con ambas manos los dos al mismo
tiempo empezaron a elevar mis tobillos doblando levemente mis rodillas,
pero esta vez me quitaron los zapatos y metieron mis pies en una especie
de pedales fijos con funda, mismos que ajustaron perfectamente, acto seguido,
atornillaron unas agarraderas de gimnasio adelante de mi cabeza.

-Estire sus brazos y no suelte las
agarraderas que acaban de poner.

Entonces quede montada en la barra,
completamente horizontal del dorso, todavía cubierto con mi falda
y totalmente expuesto mi ano, el introito de mi vagina, mis labios mayores
con vello y la línea isquiática que divide mis dos nalgas.

-Ya esta lista, solamente falta
subir la barra.

Al instante accionaron un hidráulico
que subió la barra como medio metro, quedando mi trasero exactamente
a la altura de la cara del señor de bata que oportunamente se había
colocado detrás de mí.

-Le voy a subir su falda. -Advirtió.

Lentamente la recogió desde
mis tobillos hasta mis hombros.

-¡Necesito más luz
y levantarle más la cadera!, -Exclamó.

Inmediatamente sentí el calor
de un foco de gran intensidad cuando conectaron la lámpara de fotógrafo
que ya tenían dispuesta, mientras uno de asistentes me pedía
que levantara más mi vientre para poder acomodar un cojín
adicional y así se levantase mi trasero a la altura que él
estaba pidiendo.

-Esta vez voy a usar un rastrillo.
-Observó.

Con dos dedos me frotó un
gel graso en mis labios mayores.

-Tiene dos belfos maravillosos:
azulados y carnosos.- Comentó en voz baja y refiriéndose
a mis labios menores.

Terminó de untar generosamente
el gel y se dispuso a afeitar la zona faltante. Presionando con el dedo
pulgar, y haciendo a un lado mis labios menores, que sobresalían
de manera irremediable hacia fuera, comenzó a afeitar hacia abajo
y de una sola pasada uno de mis labios mayores, se estaban mezclando mis
fluidos con el aceite, no faltaba mucho para tener mi primer espasmo del
anillo muscular que cierra el esfínter anal.

Sucede que cuando él prueba
con sus dedos la elasticidad de mis pétalos, sobrevienen las contracciones:
involuntarias, son dos, tres, cuatro,…, y no puedo controlarlas, tengo
la certeza de que él pudo observar la intensidad del abrir y cerrar
de mi placer con gran detalle.

Fueron dos ultimas trayectorias
cuidadosas, expertas, al ras, esta vez de abajo hacia arriba descañonando
la piel: perfectas.

-Ya terminamos. -Dijo. -Mientras
los dos mozos liberaban mis pies de las dos fundas y yo me incorporaba
lentamente.

-¡No! ¡No! Yo se los
subo. -Vociferó. -Mientras hacía el intento de subirme los
calzones.

Se inclino metió sus manos
debajo del satín y me subió los calzones hasta arriba.

-Aquí la esperamos mañana.
-Afirmó.

-¿Ya terminaron, no?

-Sucede que ya no nos dio tiempo
de tomarle las fotografías para compararlas.

-Bueno, nos vemos mañana.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Una mujer acude a un salón de estética por sugerencia de su marido, donde además de atender al pelo de su cabeza tratan con mucho arte el vello del pubis.

Los pies más hermosos

Los pies más hermosos (9)

Hola saludos a todos los miembros
de Grupo, me llamo Denis, tengo 23 años y estoy a punto de culminar
la carrera de informática de Venezuela. Ahí va mi historia;
soy adorador de pies femeninos desde muy joven, todo empezó por
los bellos pies de mi tía que vivía a unos 200 metros de
mi casa, cada vez que llegaba de la escuela me iba para la casa de mi tía
a ver la televisión, ella se acostaba en la cama con los pies descalzos,
también a ver la TV, desde las 6 pm hasta las 8 pm, todos los días,
mientras esperaba que llegara su esposo y yo me acostaba al lado de sus
pies, yo no me imaginaba que me iba a convertir en fetichista, pero ella
empezaba a mover los pies uno encima del otro y yo, como los tenía
a unos 60 centímetros de mi cara, empecé a mirárselos
y poco a poco me di cuenta que me gustaban esos pies, y poco a poco me
movía. Y los tenía a sólo 5 centímetros de
mi cara y pasaba el tiempo y todos los días le olía y contemplaba
esos bellos pies de mi tía por varios años, ella se dio cuenta
que me gustaban sus pies y creo que ha ella le gustaba que se los oliera,
pero nunca me atreví a darle un masaje o besárselos, aunque
se me hacía agua la boca y ella tampoco me dijo, por respeto y miedo
a que me rechazara y más nunca me permitiera a estar cerca de sus
pies. Una vez mi prima, de mi misma edad, hace años se quedó
varios días en la casa de mi tía y ella le dijo a mi prima
disimuladamente, que yo no me diera cuenta (por cierto tiene unos pies
hermosos), que a mí me gustaba olerle los pies, entonces mi tía
hizo la prueba delante de mi prima, mi tía se acostó en la
cama puso los pies en ella y yo me puse muy cerca de sus pies que me rozaban
la cara y después se echaron a reír y se fueron. El mismo
día en la noche cuando llegué de la escuela me fui corriendo
para la casa de mi tía a ver la TV, ya que sabía que estaba
mi prima, y me encontré con la sorpresa que mi tía y mi prima
estaban viendo la TV y cuando entré al cuarto lo primero que les
vi fueron los pies de esas 2 bellezas y me acosté en la cama, al
lado de los pies de mi tía, y al rato estaba oliendo los pies bellos
de mi tía y mi prima. Esa fue una de las mejores noches que en esa
época pasé, todos los días, cuando terminaba de adorar
los pies de mi tía, me quedaba su precioso olor de pies en mi nariz
y pasaba el resto de la noche soñando con esos bellos pies, y así
pasaron como 8 años. Ahora que crecí ya mi tía no
me pone sus pies, supongo porque ya soy una persona adulta pero nunca olvidaré
esos pies de mi tía.

Ahora ya tengo 23 años, he
tenido muchas novias, pero no me he atrevido a decirle que soy fetichista
del pie, sólo a una le dije que me gustaban los pies bonitos, ella
se sorprendió aunque no mucho. Una vez fuimos a la playa con su
familia, yo nunca le había visto los pies, ya que siempre usaba
zapatos cerrados, ella se estaba desvistiendo y yo estaba esperando que
se quitara los zapatos para poder verle los pies, para mi sorpresa, no
tenía los pies bonitos, pero aun así me gustaron. Un día
estábamos en mi casa y ella me pidió que le besara un pie,
se los besé y le gustó, guaooo sí que me gustó,
otro día ella se quedó a dormir en mi casa, yo me acosté
del lado de sus pies y pasé toda la noche durmiendo, abrazado a
sus pies, qué rica sensación sentí.

¿Se acuerdan de mi prima
la que se quedó en que mi tía?, bueno, actualmente tiene
22 años, voy a su casa una vez por semana, es muy bonita y con unos
pies súper apetitosos, ella cuando ve la TV se sienta en un mueble
y pone sus pies sobre otro mueble y, por supuesto, yo me siento y me acomodo
al lado de sus pies, qué bellos son, pongo mi cara a unos pocos
centímetros de sus hermosos pies. Voy a su casa sólo por
esos hermosos pies, aunque a veces no está, o está pero tiene
zapatos, y me llevo una gran decepción de no tener cerca los pies
de mi prima, yo creo que ella sabe que me gustan sus pies, pero no me atrevo
a decirle por miedo a que me rechace, ya que cuando estoy cerca de sus
pies ella los mueve mucho y se los mira, le agradecería a los miembros
del Grupo que me den unos consejos para caerle a mi prima y poder adorar
esos pies de mi primita.

También voy mucho a la playa,
ya que vivo en Caracas y la playa me queda a unos 45 minutos de la capital,
voy a la playa por lo menos 2 veces al mes, generalmente los domingos y
días feriados, que son los días donde hay más gente.
Miren lo que hago, amigas y amigos, me paseo por la playa en busca de una
chica (generalmente entre 18 y 28 años) bella, con unos pies hermosos,
cuando encuentre a una o a varias, ya que a veces van con amigas, cuando
están acostadas bronceándose, yo me acuesto y pongo mi cara
muy cerca de sus pies, a unos 5 centímetros de mi cara, a veces,
si la chica lo permite, estoy tan cerca de sus pies que pongo mi cara y
mi nariz y toco sus pies, cómo disfruto esos momentos. Por cierto,
la semana pasada fui a la playa, había una chica de unos 19 años,
bien hermosa, y unos pies super, estaba con un grupo de amigas, ella estaba
acostada boca abajo y yo estaba tan cerca de sus pies que me rozaban la
cara, ella se dio cuenta y me preguntó "que si le gustaba el
olor de sus pies" y le respondí "son los más hermosos
de la playa" y ella, junto con sus amigas, se echaron a reír
y dejó que siguiera cerca de sus pies hermosos. Cuando voy a la
playa alcanzo a adorar unos pies hermosos, entre 10 y 15 hermosas mujeres,
qué rico ¿no?…

Espero que les haya gustado mi historia
de cómo me hice adorador de pies, y ahora si hay alguna chica con
unos pies hermosos de Caracas, Venezuela, que le gustaría que le
adoren y consientan sus pies, no dudes en comunicarte conmigo. Además
tengo más de 800 fotos de los mejores pies de internet.

Post data: en cuanto a mi prima,
me he llevado varias decepciones. Últimamente cuando voy a su casa
y he tenido la oportunidad, varias veces, ella se sienta en el sofá,
yo me siento en el sofá donde ella pone los pies, pero no pone los
pies en el sofá, no sé, de repente ella sospecha que me gustan
sus pies, y por eso ya no los pone en el sofá donde yo me siento.

Saludos desde Caracas Venezuela…..
qué les pareció mi historia..

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Un adorador de pies nos narra la historia de cómo se convirtió en fetichista de pies. Todo debido a la devoción que tenía por los hermosos pies de su tía, y de su hermosa primita.

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