Fantasías Eróticas | Tus Relatos Calientes - Part 3
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Viviana, mi ayudante erótica (II: Habla Ella)

Viviana, mi ayudante erótica (II: Habla Ella) (8)

VIVIANA, MI AYUDANTA EROTICA (II)

(HABLA ELLA)

Hola amigos de la web, les confieso que soy desde hace buen
tiempo aficionada a los relatos eróticos y unos días atrás, cuando estaba
visitando esta pagina, encuentro una historia que relata lo que estoy viviendo,
porqué tengo que reconocer que yo soy: "Viviana,
la ayudanta erótica
".

Al principio me molestó el echo que "Luis" publicara en la
web algo que consideraba solo nuestro, pero meditando un poco, me llegó a gustar
la idea, pues nuestra identidad está resguarda por los seudónimos que el usó y
además se siente bien el morbo que implica que todos lo puedan saber pero nadie
se dé por enterado.

Les contaré los detalles que Luis no ha contado.

Yo llego a su casa por expresa gestión de su esposa, que ya
no daba más con la alta exigencia de sexo que "Luis" le planteaba.

La manera como nos conocimos será tema de otro relato más
adelante.

"Mary" me contó que "Luis" se había convertido era un "adicto
al sexo total", cambio que la llevo a un esquema de comportamiento que resumió
Luis en el anterior relato: "es de las mujeres que no necesitan del sexo para
saberse amadas", pero ante el temor de la intromisión de otra mujer y por
consiguiente perder a su amado marido, es que ella decide buscar una chica que
se atreva a asumir la tarea de "apaciguarlo", pero manteniéndolo dentro del
matrimonio.

Hecho el trato, llego a su casa como la supuesta "Ayudanta"
que necesitaban, ocultando mi verdadera misión (Seducir y satisfacer plenamente
a "Luis").

La cuestión fue que "Luis" está realmente enamorado de su
esposa, hasta creo que está obsesionado, tanto es así que demoró dos (02) años
en fijarse en mí, por mas que me insinuaba y hasta casi me regalaba, pero no
lograba que me mirara como mujer.

Así es que estuve realizando ¡dos meses! de trabajo casero,
claro que muy bien remunerados, pues ese era el trato con Mary.

Hasta que un buen día y cuando ya me iba a dar por vencida y
renunciar al reto, sucedió al fin.

Muy de mañana y al abrirme la puerta, mientras me da los
"Buenos Días", me doy cuenta que sus ojos se fijan en mis senos, que casi saltan
del brassier push up que los aprisiona y levanta, noto en ellos (sus ojos) el
brillo del deseo.

¡Ya picó!, pensé yo, y así fue.

Luego todo pasó como él lo cuenta.(ver relato: "Viviana, mi
ayudanta erótica).

Pero no a contado lo que recibió de regalo por Navidad.

……..

Toca la puerta y le abro con su copa de champaña en la mano y
vestida únicamente con unos pequeños aretes de perlas y un poco de Chanel N° 5.

Le entrego su copa y tomándolo de la mano lo arrastro dentro
y lo empiezo a besar desaforadamente, él está preocupado por no derramar el
champaña, mis manos recorren su cuerpo y terminan en su erecto miembro. Lo he
tomado por sorpresa, pero se repone rápidamente y responde a mis besos. Pidiendo
un respiro bebe de un sorbo la champaña y deja caer la copa, ya con las manos
libres, me magrean toda, deteniéndose especialmente en mis senos y pezones, que
están durísimos.

Mi mano esta sobre su hermosa barra de carne, que pide a
gritos ser liberada. Lo hago y agachándome me la coloco toda ella dentro de mi
boca, de un solo envión y hasta la empuñadura. Me enorgullesco de ser una
experta en "garganta profunda", tengo por bien padecido lo que tuve que hacer
para llegar a la perfección, por eso me agrada hacerlo a mi hombre, recibiendo y
dándole sensaciones agradables.

í‰l está aun de pie en la entrada de la habitación, con su
pene totalmente encajado en mi garganta, mientras una de mis manos juguetea con
mi clítoris, que esta erecto en sus dos centímetros. Mis dedos juguetean
incansables con él y me llevan a gozar de un lento y largo orgasmo, lo que no me
impide continuar comiéndole la verga, el mete y saca lento y profundo es
constante, a la vez que mi lengua recorre todo lo largo de su tranca y llega a
masajear sus peludos testiculos.

Detengo la mamada, solo cuando siento que va soltar su carga
de semen, me retiro un poco y quitando mi mano de mi clítoris empiezo a hacerle
una paja mientras mis labios juegan con su hinchado glande, el que está morado y
brilla por lo inflamado que está, mi accionar lo lleva a gozar de un poderoso
orgasmo, yo recibo todos y cada uno de sus chorros en mi golosa boca, engullendo
su delicioso néctar sin perder la más mínima gota. Termino por exprimir su pene,
retirando lo último de semen y con ayuda de mi lengua se lo dejo limpio y seco.

Ahora es cuando lo tomo de la mano y lo llevo a la cama,
donde termino de desnudarlo, recorriendo su cuidado cuerpo con mis labios y
lengua. Tiene un buen físico a pesar de sus 42 años, me dice que siempre ha
mantenido esa condición física, gracias a su gusto por los deportes y la vida
sana.

Al llegar a su pubis, me topo con su mata de vellos, los que
no me gustan para nada, les contaré que desde el dí¬a en que mi pubis empezó a
poblarse (12 años) lo mantengo perfectamente depilado, solamente adornado con
una delgada línea de pequeños vellos. Los que tiño de diferentes colores, solo
por cambiar de look. Se me hace aburrido tenerlos mas de un mes del mismo color.

Ahora es cuando decido dedicarme al pubis de "Luis".

Le pregunto, tomando entre mis dedos sus vellos:

- ¿A la americana, brasileña o total?

Me mira intrigado y sin entender nada, me pregunta:

- ¿A que te refieres?

- A tu nuevo corte de pelo, ¿cómo lo quieres; a la americana,
la brasileña o total?

- Lo dejaría a tu elección, pues no se la diferencia. Pero no
creo que lo debas hacer, pues talvez a "Mary" le parezca sospechoso, que de un
día para otro esté con el pubis acicalado.

- Pienso que te quedaría mejor a la brasileña, como el mío. Y
por "Mary", no te preocupes pues tengo su permiso para hacer contigo lo que
desee.

Ya se imaginaran la cara de "Luis" al decirle esto. Ahora es
cuando le voy contando los detalles del trato que tengo con "Mary", mientras
procedo a cortarle sus largos vellos y depilarle a la cera. Después de lo cual
queda con un hermoso corte "A la brasileña". Corte que complemento con una
perfecta afeitada de testículos y perineo, quedando su entrepierna suavecita
como "culo de bebe".

Hago que modele delante del espejo y observe su nuevo look,
al verse reflejado manifiesta su conformidad, pues le favorece, ya que al quedar
despejado su pubis, su verga está descubierta, mostrando sus 22 centímetros de
largo y casi 4 de diámetro. Parece haber crecido y en verdad viéndola bien,
merece que se le clasifique como "Una Señora Verga".

El mirarla con tanta atención, más el masaje con crema
humectante que le doy, la despierta de su letargo, lo que aprovecho para darle
una ligera mamada, "Luis" agradece la atención y me dice que desea ponérmela por
el culo.

- ¡Perfecto mi amor!, pero antes lubrícamelo.

Al decir esto me echo boca abajo en el alfombrado suelo,
separando mis piernas y coloco mi culo en pompa, dejando libre el camino a su
deliciosa lengua.

í‰l dirige su golosa lengua a mi rosado y ansioso ano, que
palpitante empieza a recibir sus caricias, juguetea con cada uno de los pliegues
de mi esfínter, las sensaciones que me da son placenteras, miles de pequeñas
descargas eléctricas se inician en mi ano y recorren todas mis nalgas, subiendo
por la columna vertebral para llegar a la raíz de los pelos de mi cabeza,
poniéndomelos de punta, bajan por mis senos, erectando mis pezones y terminan su
recorrido en mis clítoris que desafiante sobresale de entre mis labios
vaginales.

Mis dedos juguetean con pezones y clítoris, aumentando aun
más la carga erógena, mientras su lengua recorre cada uno de los rincones de mi
ano, lubricándolo, a la vez que hace presión en la entrada, dilatándolo y
penetrándolo lo más que puede.

Sus manos mantienen mis nalgas abiertas de par en par, que
vibran con cada uno de sus lengí¼etazos.

Mi segundo orgasmo me viene incontenible y lo gozo con su
lengua bien adentro de mi ano. Los orgasmos que he gozado con "Luis" son
realmente apoteósicos, siento que con él me libero de cualquier vergí¼enza y solo
me dedico a gozar y gozarlo. Me agrada hacer el amor con "Luis", me siento muy
bien con él.

De los orgasmos que me hace gozar, prefiero los que tengo
cuando me excita por el culo, él me ha confesado que siente lo mismo, el afirma
que la diferencia se debe a lo apretado y cálido, además del morbo de lo
prohibido.

Termino mi orgasmo y sin demora me preparo para que me coja
por el culo.

Me quedo de espaldas a él, estoy de rodillas en el suelo,
entre sus piernas abiertas. Suavemente voy flexionando mis rodillas dirigiendo
mi ansioso ano a su fenomenal cabeza, con mi mano libre apunto su pene a la
entrada de mi ano y hago presión sobre él, con la firme intención de colocármela
dentro de un solo envión, pero no resulta fácil. Falta mas lubricación.

Sin moverme de donde estoy, levanto un poco más el culo y
dirijo su verga a mi húmeda vagina, que recibe gustosa tremendo pene. Me la
clavo hasta lo más profundo y me entretengo jugando con ella dentro de mí, hasta
que la dejo totalmente mojada de mis jugos vaginales, con mucha pena la retiro y
la dirijo a su destino.

"Luis" aumenta la lubricación echando un poco de su saliva en
la punta de su glande, lo que facilita la entrada de los primeros centímetros,
me retira un poco y vuelve a lubricarlo con saliva y retomamos la tarea, ahora
entra dos centímetros más, vuelve a retirarme y agrega mas saliva, continuamos
así hasta que entra toda la cabezota y me detengo gozando la sensación de
tenerla dentro de mí, la sensación de llenura incomoda un poco, pero el gusto de
sentir su palpitante cabezón dentro de mi ano es más placentera, solo es
cuestión de concentrarse en lo agradable y olvidarse lo demás.

Sus manos continúan recorriendo mis nalgas, cintura y
espalda, dándome un muy agradable masaje.

Pasado algunos instantes y recuperada la calma, retomo la
tarea y mi ano deja pasar el resto de su tranca hasta lo más profundo.

La lubricación ayuda bastante y consigo meterme sus 22
centímetros de carne, siento su depilado pubis chocar contra mis nalgas, a la
vez que su terrible cabeza invade sin misericordia lo mas oscuro de mi cuerpo,
ahora empieza mi verdadero gozo y estoy seguro que lo sorprenderé con: "La
especialidad de la casa".

Déjenme gozando esta deliciosa penetración, mientras les
relato el origen de mi especial gusto por el sexo en general: Hice mi secundaria
(Preparatoria) en un colegio de monjas danesas. En nuestro último año, la clase
de Educación Familiar estuvo a cargo de la Hermana Ingrid, hermosa danesa de
escasos 25 años, (Recién había entrado a la orden, después de quedar viuda tras
un muy corto matrimonio) ella dedicó todo el año a dejar bien en claro lo errada
que estaba la afirmación: "LA PUERTA DE ENTRADA AL CORAZON DE UN HOMBRE, ES EL
ESTOMAGO", ella afirmaba que esa sentencia fallaba el blanco por 20 centímetros
aproximadamente, puesto que la verdadera entrada al corazón de un hombre era su
pene.

En consecuencia, los temas de nuestras clase fueron: "El Sexo
nos lo dio el Creador, gocémoslo","í‰l Goza, yo también" "El Pene es hermoso,
amalo", "Me gusta mi clítoris, luego existo","El Arte de Mamar", "El Ano, ese
amigo desconocido", "La Chucha, ¿sobre valorada?", "Lo prohibido, ¿existe?",
etc. Adicionalmente realizabamos ejercicios fisicos para fortalecer nuestros
musculos olvidados, con rutinas como: "El lapicito", "Balistica", "Presion y
Succión", etc.

Gracias a sus sabias enseñanzas, adquiero una nueva visión
del sexo, elevándolo hasta un arte. Al igual que todas mis restantes compañeras
de salón.

Me gustaría contarles con mayor detenimiento sobre Sor
Ingrid, pero creo que será en otro momento. Ahora déjenme continuar culendo con
"Luis".

Aun estoy con su tranca en lo más profundo de mi recto y
empiezo con "Movimiento 1: afuera y adentro" , con una cadencia de 20 gpm
(golpes por minuto) y recorriendo todo el largo de su tranca, sin sacarla.

Paso varios minutos en este Movimiento y cambio al
"Movimiento 2: giro y contragiro", una vez con la verga al fondo, doy un lento
giro a mis caderas horario y otro antihorario, retiro la tranca, sin sacarla.

"Luis" esta gozando con cada culeada que le doy, nunca pensó
que así seria, tiene un espectáculo fabuloso delante de él, ve como entra y sale
su pene de dentro de mi, la visión de este espectáculo, lo hace gozar como
nunca. Su eyeculación no tiene visos de aparecer, ¿será por las "Gotas del Amor"
que puse en su champaña?.

Con hábiles movimientos de cadera hago que su tranca actúe
sobre mi punto G, que está al rojo vivo, siento como mi tercer orgasmo está
naciendo desde lo más profundo de mi vagina y paso a "Movimiento 3: estrujo y
salgo", con todo adentro y después del giro y contragiro, ajusto mi ano sobre la
verga de "Luis" y así ajustada la retiro, la presión que ejerzo sobre su pene
aumenta su estimulo sobre mi punto G, aumentando aun más las sensaciones que me
hacen desembocar en mi tercer orgasmo de la tarde, mientras que "Luis" aun
mantiene su verga dura y sin eyacular.

No me detengo durante cada una de mis descargas de placer, al
hacerse más espaciadas y suaves, me dejo caer, agotada, manteniendo su verga
bien dentro de mi, sintiendo como su semen inunda todos los rincones de mi
adolorido recto.

Cuando me repongo un poco, me doy vuelta girando sobre su
tranca, quedando frente a él sentada sobre su regazo. Le rodeo el cuello con mis
brazos, mientras mi boca busca su boca y nos damos besos de autentica ternura
poscoital.

Lo noto un poco raro y le pregunto si le preocupa algo.

- Me preocupa que no eyacule aun, nunca he aguantado tanto
tiempo. ¿Me pasará algo malo?

- Tonto, sí estubieses una enfermedad que te hace durar más,
¿te molestaría eso?

Piensa un poco y mirándome maliciosamente responde.

- ¡No!, ¡Claro que no!

- Entonces, ¿qué te preocupa?

- No sé, solo te contaba lo inusual del echo.

- Te entiendo y para que no te preocupes más, te diré que con
la champaña, te di de tomar un poco de "Gotas del Amor".

- ¿"Gotas del Amor", qué es eso?

- Un preparado de hierbas de mi tierra (Iquitos) que permite
mantener una erección por largo tiempo sin eyacular y, lo mas importante, sin
causar daño alguno al corazón (a diferencia de otras drogas).

- ¿En serio?, pues en verdad funciona, ¡que maravilla!.

Mas tranquilo ya, se decide a continuar gozando, libre de la
preocupación de quedar mal conmigo.

Así es como manteniéndome aun clavada, me levanta en peso y
me deposita de espaldas sobre la alfombra. Pone mis piernas sobre sus hombros y
empieza a culearme suavemente. Mientras me habla despacio y suave, dándome
ligeros besos en la cara, cuello y senos.

Con la confianza de saber alejado el temor a fallarme,
demuestra ser un artista del cache, tiene un movimiento de cintura endiablado,
penetra hasta lo más profundo y se retira despacio, se queda en la entrada y da
tres pequeñas metidas y luego la empuja hasta lo más profundo, este combinación
es deliciosa, las olas de placer de mi último orgasmo aun no llegan a
desaparecer y ya renacen nuevamente. No me resisto y dejo venir un cuarto y un
quinto incontenible.

Mis espasmos de placer actúan directamente sobre su duro
pene, llevándolo a una excitación tal que por fin eyacula inconteniblemente
dentro de mi, dejando su caliente leche muy adentro.

Nos dejamos caer de costado, aun abrazados y echados en la
alfombra nos dejamos llevar por el gusto del momento.

Pasados unos minutos y aun teniendolo en mi, despierto del
letargo y lo animo a tomar un baño juntos.

Acepta muy gustoso, pues tanto ejercicio nos ha hecho sudar
como marranos.

Saca suavemente su pene de mi adolorido ano, mientras ajusto
mi esfínter para no dejar salir ni la más mínima gota de su mi trofeo.

Nos levantamos y nos dirigimos al baño, donde nos espera el
jacuzzi, lleno de agua tibia y con sales aromaticas.

Gozamos de un buen baño de inmersión, que nos permite
conversar y conocernos un poco más. Cada momento que pasa me permite conocer la
calidad de hombre que es "Luis" y me va gustando cada vez más.

Salimos del baño y comemos algo del bar que hay en la
habitación, mientras reponemos fuerzas.

Aun no han dado las 12, por lo que disponemos de tiempo para
unos cuantos "agarres" más.

Tengo muchos días sin probar una verga tan buena coma la que
tengo a mi disposición.

….

Cuando dan las seis de la tarde, lo dejo ir, totalmente
fatigado y literalmente seco, pero eso sí¬ con una sonrisa de oreja a oreja, que
no lo abandona hasta el siguiente dí¬a que retorno al trabajo.

Yo estoy con mi vagina y culo en carne viva, me ha dado sin
parar todo el día, hace tiempo que no tenia buen sexo, por lo que me ha dado sin
piedad, yo estoy más que feliz, agradecida.

Es de esta manera como "Luis" y yo gozamos de nuestra mejor
Navidad.

Saludos.

PD: Para cualquier comentario, para mi o para "Luis", pueden
escribir a:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO
, que se los agradeceré.

 

Resumen del relato:
    Viviana completa el anterior relato, con detalles bomba y un poco escabrosos, !ah gozar¡.

Autobús nocturno

Autobús nocturno (8)

Es de noche. Cojo el último autobús que me lleva a casa
después de un fin de semana de fiesta y sexo. El autobús va casi vacío, sólo dos
ancianos que se sientan en la parte delantera y que se quedan dormidos nada más
salir. En la primera parada te subes … el autobús tardará aún 4 horas en
llegar, me muero de aburrimiento. Te observo mientras hablas con el conductor,
miro tu culito muy bien guardado por unos vaqueros que marcan tu paquete.

Mi deseo se enciende a la vez que clavo la vista en tu
entrepierna imaginando lo que hay debajo, mmmm. Me ves y te acercas a mí. Te
sientas a mi lado. Me extraña tu reacción, está el autobús completamente vacío y
yo estoy en la última fila, aún así te sientas a mi lado y no digo nada. En un
gesto descuidado pones tu mano en mi rodilla … llevo una falda muy corta y
rozas mi muslo directamente … hace mucho calor y no llevo medias. Debajo de la
falda llevo una tanguita muy especial … está abierta en su parte delantera y
deja entrever la parte inicial de la raja de mi coñito afeitado.

No digo nada … en realidad quiero que sigas con tu juego.
Pones tu otra mano sobre tu paquete … está abultado, quiere salir del pantalón
… acaricias mi pierna mientras la metes más bajo mi falda. Me desabrocho
lentamente dos botones para mostrar aún más mi escote. Puedes ver un sujetador
negro de encaje por los que sobresalen dos puntitos desafiantes … te estás
poniendo cachondo. Suspiro: "mmm, qué calor hace" y que desabrocho del todo la
blusa. Tu mano ya ataca buscando mi coñito, que a esas alturas comienza a
mojarse sólo con la idea de tu polla cerca de él.

Con una de mis manos quito la mano con la que te estás
acariciando disimuladamente la polla sobre el pantalón. Está completamente
tiesa. La acaricio sólo un poquito sobre el pantalón y mueves las caderas …
quieres pasar a la acción. Tu mano está en mi coñito. Te sorprende que estés
tocando mi coño sin tener oposición de la tanga. De un tirón te bajo la
cremallera y meto mi mano desesperada buscando tu verga tiesa como un palo. Tu
glande mojado sale disparado hacia arriba … mmmmmmmmm, vaya polla tienes
cariño" te dijo mientras te pajeo con una de mis manos.

Me levanto del asiento y me coloco de rodillas … "déjame
que la pruebe, quiero ponerla a tono para mi conejito". Empiezo por tus huevos.
Te los chupo metiéndomelos enteros en mi boquita deseosa de tu leche. Das un
respingo en el asiento. Te gusta que te la chupe. Con tus manos me desabrochas
el sujetador y eso me da una idea. Dejo mis tetas al aire y meto tu polla entre
ellas mientras mi lengua juega con la puntita de tu glande …. "mmmmm, te
gusta??" te susurro mientras te chupo la polla sin parar.

La tienes muy tiesa, quiero que me folles, mi chochito quiere
tu verga dentro …. Me bajo la falda y me quedo sólo con la tanguita. Con mis
dedos me masturbo mojando mi mano con los jugos … estoy empapada. Me llevo
todo ese líquido a mis pezones mojándolos con mi líquido. Llevo mi lengua a uno
de mis pezones y le doy lamidas delante de ti, mientras te pajeas … vuelvo a
mojar mis pezones con mi liquido y agarro tu polla tiesa. Me siento sobre ti y
te guío para que me la metas muy adentro.

Vas directo a probar el sabor de mis pezones, duros y mojados
en mi corrida. Me muevo en círculos sobre ti mientras me chupas las tetas. Te
aprisiono la polla con mi coño, estoy muy caliente y salto sobre ti … el
autobús vibra con el asfalto en mal estado … tu polla es como un enorme
vibrador dentro de mí. Salto y en cada embestida me la metes y me la sacas
entera. Pellizcas mis pezones, los muerdes mientras me agarras por las caderas
buscando mi culo. "Tranquilo, tendrás lo que quieres" te digo mientras te chupo
una de tus orejas. En los asientos de la última fila tenemos una improvisada
cama.

Antes de que te corras saco tu polla de mi conejo y me pongo
a 4 patas sobre los sillones esperando ansiosa tu polla. No me importa que nos
vea el conductor … "seguramente se esté haciendo una paja", pienso mientras te
acercas por detrás … Me chupas el culo mientras te la meneas para tenerla a
punto … a mi culo han llegado mis jugos, estoy chorreando y te encanta. Me
metes tres dedos mientras me comes el culo y gimo de placer …

Me metes la polla en el culo de un culazo.
"OOOOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHHHH hasta los huevos!!!" grito de placer (el
conductor mira por el retrovisor). Me embistes cada vez con más fuerza mientras
ves como se mueven mis tetas. Arqueo mi espalda y me agarro a ti … OHHHH
dioss!!! pellizcas mis pezones y me das como un caballo embiste a su yegua. No
paras de culearme mientras me destrozas el clitoris masturbandome con toda la
mano. Estás a punto de correrte … "córrete dentro!!!" te pido entre gemidos.
Te vuelves loco entonces y me culeas con más fuerza, creo que voy a perder el
sentido, me la estás metiendo hasta el fondo ….

"Córrete pero por delante!!!" te grito mientras te saco mi
polla y me coloco en un mismo gesto frente a ti. Elevo mis caderas apoyandome en
los hombros y te pongo el conejo a tiro. Me la metes de nuevo hasta dentro …
siento hasta tus huevos que quieren meterse … "Ahhhhh, siiiiii, siiiiiiiii, no
pareeeeesssss" te grito mientras te corres dentro de mí y siento tu leche
caliente en mis entrañas. La sacas y te la limpio entera, tragándome toda la
leche que no ha entrado en mí.

Te sientas a mi lado mientras te la como y te relajas. "Ha
estado muy bien" te digo … "ahora vuelvo, creo que el conductor me necesita".

***

 

Resumen del relato:
    El autobus estaba vacío… era de noche, y te sentaste junto a mí

Dos a un tiempo

Dos a un tiempo (8)

Yo estaba esperando el autobús que cada día a la misma hora me llevaba a
casa después de mi jornada de trabajo, ese día me sentía especialmente
cansada y no solo del duro día que había tenido en el hospital donde
trabajaba como enfermera, sino que estaba cansada de mi vida en general, una
vida monótona en la que todo, salvo la identidad de los personajes era igual
cada día al anterior y al siguiente, y nada excitante ocurria desde hacía
mucho tiempo. Mi autobús venía con retraso.

Esto significaba que además de
estar esperando mas tiempo, lo cual ya era un castigo por los incómodos
zapatos de tacón que llevaba, encima el autobús vendría lleno por lo que no
encontraría ningún asiento y tendría que hacer el recorrido de pie.

Veinte
minutos después de su llegada habitual divisé a lo lejos el autobús y como
había imaginado estaba lleno, subí los tres escalones saludé con desgana al
conductor al que ya conocía de vista por las veces que había cogido el mismo
transporte y a duras penas avancé unos metros colocándome como pude entre
una señora mayor que protestaba porque la gente no pasaba al fondo y un par
de estudiantes de arquitectura que hablaban sobre una asignatura de su
carrera, de la cual yo no sabia nada de nada.

A los pocos minutos de haber
arrancado el autobús sentí un leve roce en mi fina falda, roce al que no
presté la más mínima atención, el autobús iba completamente lleno y esas
cosas eran normales, de hecho, ni siquiera miré hacia detrás, pero unos
segundos después el mismo leve toque se repitió y a causa de mi cansancio
esta vez si miré como si fuera a matar a alguien, el enfado que se
manifestaba en mi rostro cambió de inmediato cuando vi al hombre que tenia a
mis espaldas, tenia unos treinta y cinco años, debía medir un metro ochenta
y cinco, su apariencia era corpulenta, su piel morena al igual que su pelo y
sus ojos negros te atravesaban de una forma que un escalofrío me recorrió el
cuerpo y me hizo de inmediato apartar la vista de aquella impresionante
figura que estaba justo detrás de mi espalda y que me había mirado con una
cara deseo como hacia mucho que ningún otro hombre me había mirado.

El
tercer movimiento no se hizo esperar, esta vez fue mas intenso, noté
perfectamente como la mano de aquel desconocido se había deslizado suave
pero firmemente por mis glúteos, una mezcla de indignación y de nervios
afloraban en mí, por mi mente había pasado armar un alboroto en el autobús y
decirle a la cara cuatro cosas, pero yo no era la clase de mujer que hacia
eso, ni siquiera era, (pensaba yo entonces), la clase de mujer a la que un
desconocido sobara en un autobús, yo solo era la típica persona que pasaba
completamente desapercibida por todos sitios y aquel tipo no tenía pinta de
necesitar tocar ligeramente el culo de una del montón ya que seguro que
mujeres increíbles se tirarían de inmediato en sus brazos, además no pude
evitar cierto grado de excitación que se manifestó en mis pezones que se
endurecieron en pocos segundos.

Por un momento pensé en pasar hacia el
interior aprovechando que en una parada algunas personas se habían bajado,
pero quedé paralizada en la misma postura en la que estaba, y al entrar
nuevos viajeros el hombre avanzó unos leves pasos situándose justo detrás de
mí, tan cerca que podía sentir como mi espalda y su pecho se tocaban, y
llegando a notar su duro pene con los acelerones y los frenazos que daba el
conductor.

De nuevo la misma sensación, esta vez, no podía echarle la culpa a la
cantidad de gente que había, la mano de aquel hombre estaba recorriendo mi
culo de un lado a otro, acariciándolo lentamente, no pude articular palabra,
mi cuerpo temblaba mitad miedo y mitad lujuria y mis pezones se endurecieron
otra vez.

Aquella fuerte mano bajo un poco mas recorriéndome los muslos
entre mis piernas y noté como el se pegaba a mi con fuerza de tal forma que
parecía querer atravesarme con su enorme pene allí mismo.

Estuve a punto de
emitir un gemido que ahogué a duras penas y en ese preciso momento sentí
como aquella masa que había tenido tan cerca se separaba sin avisar, volví
la vista atrás y estupefacta contemplé como aquel hombre con cuerpo de
atleta y con los ojos mas increíbles que nunca me habían mirado estaba a
punto de bajarse del autobús, no lo pensé ni un momento, corrí hacia la
puerta pero a causa de los muchos viajeros tardé mas de lo que hubiese
deseado, grité al conductor que esperase un momento y entre empujones logré
abandonar el lugar y plantarme en mitad de la calle, miré a un lado y a otro
y no veía a la persona que me había conseguido excitar de aquella forma y
apesadumbrada comencé a andar lentamente hacia mi casa y a prepararme para
un largo camino ya que su parada estaba todavía bastante lejos de allí.

Cuando llegué a la primera esquina, mis ojos no podían creer lo que veían,
el, estaba allí, apoyado en un coche con sus enormes brazos cruzados y
mirándome con una media sonrisa que me desconcertaba, casi no podía
mantenerme de pie no había ni un solo músculo en mi cuerpo que no estuviera
en tensión, me acerqué lentamente intentando mantener una compostura
femenina y cuando estuve delante de él, intenté hablarle pero la mano de
aquel hombre fue directa a mis labios y no dejó que sonido alguno saliera de
mi boca.

De nuevo me miró fijamente y no pude mantener su mirada y terminé
agachando la cabeza, él me cogió sin mediar palabra del brazo y entró en un
piso cercano mientras yo no tuve fuerzas para negarme si es que en algún
momento quise hacerlo.

í‰l llamó el ascensor y los dos entramos en aquel
espacio reducido, yo no era capaz de levantar la cabeza y enfrentarme de
nuevo a aquellos ojos negros, él puso levemente la mano bajo mi barbilla y
me obligó a mirarlo y comenzó a acariciarme la cara, el ascensor se paró en
la planta séptima y ambos lo abandonamos, se dirigió a la puerta A de la
planta e introdujo la llave en la cerradura.

Tuve ganas de huir, no sabía
como había llegado a esa situación, si un día antes alguien me hubiera
contado que estaría en la casa de un desconocido a solas con él sin que ni
siquiera supiera su nombre no habría parado de reírme en un mes, pero lo
cierto es que allí estaba yo, entrando en un piso con alguien con el que no
había intercambiado ni una sola palabra.

Avancé por el estrecho pasillo
hasta llegar al salón principal de la casa y las manos de aquel hombre me
cogieron con firmeza mis pechos desde atrás mientras nuestros cuerpos se
fundieron en uno, su lengua y su boca paseaban por mi cuello y creí que iba
a desmayarme de la sensación que mi cuerpo estaba sintiendo en aquel
momento.

Mientras me llevaba a su cuarto me quito la blusa y me desabrocho
el sujetador quedando desnuda de cintura para arriba y una vez dentro de su
alcoba me dejo caer en la cama de espaldas situándose de rodillas delante de
mí, me subió la falda y comenzó a besarme y a morderme los glúteos y un
momento después me dio la vuelta y a bajarme mis bragas.

Yo no podía creer
lo que estaba pasando, me sentía desarmada, de mi boca sólo salían gemidos
de satisfacción y me había abandonado a aquel maravilloso hombre que me
había transportado a un mundo de sensaciones que yo pensaba no existía.

Una
vez que me había bajado las braguitas me sentí indefensa, y cuando la cabeza
de mi amante se acercó a mi clítoris, un rubor me recorrió de abajo a arriba
incrementándose cuando sus dedos me perforaron por primera vez.

Estaba al
borde del orgasmo, ese misterioso ser me manejaba con firmeza y haría
cualquier cosa que él me pidiera, no podía mas iba a correrme, no podía
controlar mi cuerpo que se movía en continuos espasmos cuando de repente el
paró, levantó su cabeza y me miró con cara de satisfacción. Yo estaba
completamente avergonzada, pero sin mas descanso me levantó y me sentó en
una mesita que estaba cerca de la cama, me volvió a abrir de piernas y se
metió en medio mientras me besaba sin darme tregua, paró un instante, para
desabrochar los pantalones, y sacó el pene más duro, grueso y grande que yo
jamás habia visto ni siquiera en fotos o películas, las venas se le marcaban
en la piel como si quisieran reventar y su enorme cabeza brillaba como un
espejo morado por la inmensa presión de su erección.

Entonces, situando su
punta a la entrada de mi encharcada raja, me atravesó con el, grité de
placer y el siguió con movimientos fuertes, uno tras otro, penetrándome más
y más al mismo tiempo que me besaba el cuello y me pellizcaba ahora con
fuerza los pezones.

En la habitación sólo se me escuchaba a mí que no podía
parar gritar pidiendo mas, quería más de aquello que él me estaba dando,
quería que no se acabara nunca, hacia tanto tiempo que nadie me hacia sentir
así de deseable, hacia tanto tiempo que no sentía aquel inmenso placer. í‰l
disminuyó el ritmo un poco, me miró sonriendo y yo le correspondí con la
sonrisa mas seductora que supe conseguir, me bajo de la mesa y me puso de
espaldas mirando a la puerta.

Estando en esa postura, de repente ví un hombre joven,
desnudo que estaba apoyado en la puerta del dormitorio, su cara revelaba una
excitación increíble y no tuve la menor duda de que se había estado tocando
mientras a mi me hacían el amor, pués un larguísimo pene así lo demostraba
por su enorme erección. Intenté zafarme de las manos de mi desconocido
amante, que me sujetaba por los brazos, pero el me cogió con fuerza,
mientras aquel hermoso joven, digno, de la portada de cualquier revista de
moda masculina, se acercaba a nosotros.

Se plantó delante y me miró de arriba abajo con una
sonrisa maliciosa que me asustó, pasó la mano por mi cara y se deslizó por
mi cuello hasta llegar a mis pechos. Intenté escapar de nuevo pero me
mantenían bien agarrada, aquel joven comenzó a besarme y mientras yo pensaba
no, mi cuerpo volvió nuevamente a rendirse, era increíble, nunca se me había
pasado por la cabeza tener una relación con más de un hombre al mismo
tiempo, por muy atractivos que estos fueran, pero lo que estaba sintiendo
mientras el me besaba los pezones nunca lo había sentido antes, lo hacía con
tal mezcla de dulzura y de pasión, que con ningún hombre, ni siquiera con el
que ahora me estaba sosteniendo por los brazos, había llegado a niveles
parecidos.

Me tumbó en la cama se puso encima y comenzó a deslizarse
frotando su durísimo pene contra mi empapados labios y mi endurecido
clítoris. Entré en extasís, me estaba volviendo loca, el orgasmo estaba de
nuevo a punto de hacerme estremecer pero nuevamente paró y dándome la
vuelta, me hizo sentar a horcajadas sobre su candente falo que se hundió en
mí como un cuchillo en la mantequilla.

Empezó un mete y saca vertiginoso que me hizo estremecer
en un rompedor orgasmo. No habían terminado las incontables ondas de placer
de recorrer mi cuerpo de arriba abajo cuando sentí en mi dilatado sexo la
presión de algo grande, caliente y duro que empujaba abriendose camino poco
a poco a lo largo de aquella polla que seguía aún alojada en mi sexo,
penetrándome hasta llegar a tocarme el cuello del utero. Nunca creí que me
dilataría hasta el punto de admitir ambas pollas en mi interior.

Sentía que iba a reventar, pero de placer, un placer que
me inundaba hasta el último cabello de mi cabeza cuando ambos penes
empezaron a moverse dentro de mi al unísono. Sentir como aquellas duras
vergas entraban y salían de mi coño era una sensación nueva.

De pronto empecé a sentirme inundada por una riada de
caliente semen que con la fuerza de un grifo empezó a golpearme en lo más
profundo de mí, lo que disparó en mi interior el más brutal orgasmo que
jamás habia sentido y que seguro nunca sentiré. Quedé desvanecida de la
misma fuerza del orgasmo y cuando desperté aquella pareja tan misteriosa que
había conseguido llevarme a sentir cosas que jamas hubiera imaginado, habian
desaparecido dejándome empapada en mis jugos y los de ellos y aún temblando
de puro extasis.

Me levanté como pude, me puse la ropa y abandoné el piso
dolorida pero más satisfecha que nunca habia estado. En el momento que el
ascensor llegó, yo no sabia bien lo que había sucedido pero lo que si tuve
claro fue que aquel día lo recordaría perfectamente y lo diferenciaría de
todos aquellos monótonos días que habían ocupado últimamente mi vida.

 

Resumen del relato:
    Una mujer sumida en la monotonia de su aburrida vida, despierta de forma bestial al sexo y la depravación.

Viaje ajetreado en autobus

Viaje ajetreado en autobus (8)

Soy Rosalba, una chica de 16 años, mi cuerpo se ha formado
rápidamente, proporcionándome un culo y unas tetas bastante generosas, esto se
lo debo a la genética de mi madre, que tiene un cuerpo excitante, ella apenas
tiene 32 años ya que me tuvo muy pequeñita por un "accidente" con mi padre, mi
madre tiene un cuerpo de película, su delantera y su culo son formidables,
además tiene una cara que irradia cachondez, su forma de vestir es sexi y algo
atrevida, pero sin rayar en lo vulgar, yo también para mi edad visto bastante
provocativa, ustedes saben short entallados, minis, vestidos muy delgaditos,
jeans de moda, tops, etc., juntas al caminar logramos que las miradas de los
hombres se distraigan en las curvas de nuestros cuerpos, por esto es común que
mas de uno nos diga piropos subidos de color, los cuales dejamos pasar de largo.

Pero bueno les comentare una experiencia al dirigirnos a
visitar a mis abuelos, quienes viven a las afueras de la cuidad, ese día mi
padre no pudo llevarnos debido a compromisos de trabajo, por lo que nos vimos en
la necesidad de tomar un autobús foráneo, este tipo de buses, siempre van
atestados debido a que existen pocas corridas y cuentan con paradas
restringidas, además que es un trayecto largo y es el único medio de transporte
de la región, bueno pues, ese día nos dirigimos a la terminal principal, donde
esperamos en una larga fila a que llegara algún bus, delante de nosotros existía
gran cantidad de gente esperando, todo debido a que la descompostura de uno de
los buses había causado un considerable retraso en sus corridas y la gente se
había acumulado mas de lo común.

Mi madre se había comenzado a desesperar por la tardanza del
bus y yo ya estaba cansada de esperar, por lo que decidimos, que sin importar si
nos tocaba de pie o sentadas, igual nos iríamos, ya que no desperdiciaríamos el
tiempo invertido en la fila, al retirarnos a casa sin visitar a los abuelos, al
fin al cabo de unos minutos arribo el ansiado bus, de inmediato la gente se dio
a la tarea de abordarlo, casi de inmediato se encontraba a reventar, tocándonos
a nosotras de pie en el pasillo central, completamente atrapadas entre un mar de
cuerpos, allí quedamos un poco separadas una de la otra, no mucho, solo nos
separaba un hombre como de 30 años, que se encontraba junto a mi madre, quien
debido al calor ese día se le ocurrió ponerse un vestido largo a las rodillas,
muy delgado, de tipo aldeana, de esos entallados por la cintura pero de vuelo
por la parte baja, y que por la parte de adelante cuentan con una larga fila de
botones, es tan delgado este vestido que si se mira a traz luz se aprecia
completamente su figura, con ese vestido se le marcaba mucho su firme culo e
incluso se notaba a la perfección el canal que separa sus nalgas, esto también
debido a la tanga que mi madre llevaba puesta aquel día.

Al fin se puso en marcha el bus y al cabo de unos minutos del
viaje pude notar ciertos movimientos raros del tipo junto a mi madre, sobre todo
de sus brazos, pero no alcanzaba a notar el por que, pero cuando se hizo un
espacio en la muchedumbre pude notar como el tipo tenia su palma de la mano
completamente abierta tomando descaradamente el culo de mi madre, la cual
parecía no notar tal atrevimiento, ya que miraba al frente como sin nada
ocurriera, el fulano frotaba las nalgas de mi madre en forma circular, así como
le recorría el culo de arriba a abajo, incluso note que en repetidas ocasiones
colocaba sus dedos en la parte central de sus nalgas, completamente metidos en
la raja del culo de forma por demás descarada, como es posible que mi madre no
sintiera tal intrusion a su intimidad, que no se percatara de que la estaban
manoseando, fue entonces que me enfade, quería echarle a perder la fiesta al
fulano, por lo que de forma muy difícil logre acercarme a mi madre empujándolo
con mi cuerpo, logrando separarla lo suficiente del extraño, y logrando
colocarme cerca de mi mama, mi madre solo me sonrió y se acomodo haciéndome un
espacio a su lado, solo que esta vez mi madre quedo completamente de espaldas al
fulano, y yo de frente a ella, por lo que no podía observar la parte trasera de
mi madre, tapando a mi vista todo lo que pudiera suceder atrás de ella, yo
continuamente la miraba a la cara pero no notaba ningún gesto raro en mi madre
por lo que pense que mi ya madre no era molestada por el tipo, pero al cabo de
unos minutos, sentí nuevamente movimientos raros, solo que movimientos eran en
el espacio entre mi madre y yo, así que baje la mirada y note como una mano
masculina discretamente desabotonaba la falda de mi madre, como lentamente abría
de uno en uno los botones de su ropa, dejando solo el botón de la cintura,
supongo que esto era para que no se le cayera la falda a mi madre, así siguió
logrando dejar las diminutas bragas de mi madre completamente a la vista, se le
veia todo, aun no me puedo explicar como no le dije nada a mi madre, ya que me
quede petrificada ante la situación, solo atine a mirar que era lo que esa mano
tenía en mente, así que calle y me limite a observar.

Entonces la mano ayudada por la otra, comenzaron a tirar de
la falda de mi mamá hacia atrás, donde supongo debe haberla atorado en algo para
que no volviera a la parte delantera, ya que mi madre tenia su sexo y muslos por
completo al descubierto, era como si no llevara falda, así pues la mano volvió
al ataque, deslizándose lentamente por sus muslos, los acariciaba recorriendo su
blanca piel, se notaba como apretaba sus carnes, marcandoi sus dedos en sus
caderas y muslos,encaminándose lentamente a el sexo de mi madre, hasta llegar a
la escasa tela de su tanga, donde de inmediato se poso en su abultado sexo,
notaba como su dedo corazón delimitaba toda esa zona, tratando de memorizar cada
centímetro de el pubis de mi madre, la cual parecía seguir sin mostrar ningún
tipo de reacción, era como si esa mano fuera la de un fantasma y no estuviera
invadiendo su sexo, para este entonces yo tenía sensaciones completamente nuevas
para mi, me llenaba de morbo mirar como mi madre era usada de tal manera, tenía
gran curiosidad por ver que era lo siguiente que el tipo le haría a mi madre, y
que es lo que ella sentía para permitir tal atrevimiento, de pronto muy
lentamente la mano se dirigió al elástico de su ropa interior y se introdujo
dentro del tanga, notaba como su mano se movía en ese pequeño triángulo de tela,
incluso algunos dedos salían de tan escasa prenda, así como algunos bellos del
sexo de mi mamá, fue hasta este momento que mi madre por fin dio muestras de
vida, ya que pude notar como sus piernas se arquearon ligeramente, supongo que
para facilitar que el desconocido tuviera mejor acceso a sus partes intimas,
incluso levanto mas su culo presionándolo discretamente hacia el miembro del
tipo detrás de ella, estaba comprobado que mi madre consentía el manoseo, pero
lo disimulaba para evitar que me diera cuenta, supongo que para no quedar en
vergí¼enza ante mi, la delgada tira de su tanga fue metida en el canal delantero
de su vagina….como una tanga metida en su sexo por la parte de enfrente se le
veia todo su cuidado y depilado cocho.

De pronto un escalofrío me electrizo el cuerpo, cuando sentí
una mano que me palpaba el culito, por lo que dirigí mi mirada a mis nalgas y
pude notar que era el mismo tipo que manoseaba a mi madre, solo que utilizaba su
mano libre para palparme el culo a conciencia, supongo que al notar que mi madre
no decía nada, pensó que yo seria igual de dejada que mi madre, como dicen de
tal palo tal astilla, lo cual no estaba lejos de la realidad, ya que las escenas
con mi madre, me habían acelerado el pulso, rompiendo mi resistencia ante los
manoseos del fulano, al contrario, ansiaba que el fulano continuara de forma mas
atrevida.

El tipo se estaba deleitando de lo lindo con madre e hija,
fue entonces que repare en algo, justo en la parte baja del sexo de mi madre,
asomaba una brillante carne roja, !!!era el pene del desconocido!!!, que se
friccionaba entre los muslos y el sexo de mi madre, como si la estuviera
follando, solo que sin penetrarla, eso quiere decir que su pene era descomunal,
al poder verse por la parte de enfrente de mi madre, fue cuando mi excitación
llego al grado de la locura, cuando nada te importa, solo quieres que tu
calentura sea satisfecha, me puse de lado presentándole en vez de mi culo, mi
vientre casi infantil, para facilitarle al tipo que tuviera acceso a mi
conchita, mi acción no pasó desapercibida por el desconocido y claro que el tipo
no dejo pasar la oportunidad de tocar mi cosita, no saben que sensación cuando
al fin su mano se poso directo en mi conchita, mis piernas perdieron fuerza, se
volvieron de trapo, como yo llevaba una faldita pequeña, no le fue difícil tomar
el vuelo de mi falda y meter su mano, directo sobre mi piel, primero tocando mis
muslos, para después sobar mi sexo sobre mis cándidas braguitas, y con su dedo
central colocado entre mis labios vaginales, presionando levemente tratando de
meterse a mi agujerito, pero la tela de mi braga dificultaba la operación, me
manejaba el botoncito de tal forma que me sentía como extraviada, fue entonces
que en un magistral movimiento, tomo el elástico y deslizo uno de sus dedos bajo
ellas, tocando mi sexo completamente ausente de bello, ya que todavía no me
salía bello púbico, por lo que imaginen la excitación del tipo acariciando una
conchita completamente calva, la fantasía de cualquier hombre, calva y virginal,
durante la mayor parte del viaje mi madre y yo ni siquiera parpadeábamos,
tratando de aumentar el grado de sensación, hasta que en cierto momento, pude
notar como las caderas de mi mama, se movían impulsadas desde atrás, en un
vaivén de atrás a adelante, el tipo aumento el ritmo de sus embestidas, también
pude notar como una de sus enormes tetas se encontraba atrapada en una de las
manos del fulano, entre los dedos del señor se apreciaba el pezón erecto de mi
madre, después de un apagado resoplido por parte del extraño, pude notar a la
perfección cuando el tipo arrojo un liquido blanco y baboso, mojando en
abundancia la tanga de mi madre, tanto que los pelos de su coño se notaban
perfectamente a través de la tela, mientras un hilillo blanco se deslizaba
lentamente por sus muslos, fue cuando un corrientazo eléctrico me sacudió de
pies a cabeza, y sentí como si me orinara, !!era mi primer orgasmo!!.

Logrado por los hábiles jugueteos del desconocido en mi
virginal conchita.

Mi madre que no sabía que yo también disfrutaba del momento,
se comenzaba a arreglar su ropa, esparciendo con sus manos el semen en su piel y
abotonando de nuevo su falda, creí que todo había terminado cuando aprovechando
un reacomodo de la gente, el tipo se coloco frente a mi, muy pegado, tanto que
me percate que su miembro se volvía a poner duro, el tipo aprovecho para subir
una mano y tocar mis senos, que apenas comenzaban a formarse, tomando especial
interés en mis pezones, su otra mano frotaba su pene sobre mi falda, y sentí
como su pene erecto se apoyaba en mi conchita, en dado momento su mano levanto
mi falda de nuevo y deslizando de lado mi braga, lo apoyo en mis labios
vaginales, el calor de este trozo de carne era delicioso, claramente notaba como
trataba de abrirse paso en mi virginal sexo, fue entonces que el tipo
aprovechando un enfrenón del bus, me empujo con fuerza su miembro y me penetro,
arrancándome un apagado grito, el cual fue opacado por las quejas de los
usuarios del bus para con el chofer ante tan brusco movimiento, mi madre por
supuesto tampoco lo noto, y literalmente el tipo me tenía cargada, mis pies no
tocaban el suelo, yo discretamente me sostenía de su cuerpo como podía, mientras
tanto el tipo me bombeaba discretamente, me había arrancado mi virginidad, pero
en esos momentos no me importaba, era a la mar de delicioso, después de unos
minutos de alojarse en mi estrecho sexo, sentí como un torrente de liquido
caliente me llenaba las entrañas, por fin el tipo me deposito en el suelo,
pasado cierto tiempo sentí como su flácido miembro abandono mi cálida funda,
completamente húmedo, mientras por mis piernas su semen, mi sangre y mis flujos
se escurrían por mis piernas.

Fue cuando mi madre me volvió a la realidad, para decirme que
ya llegábamos a nuestro destino, para acabarla al tratar de bajar, note como
tanto a mi madre como a mi, varias manos nos tocaban lo mas que podían, a mi
madre un tipo le apretó rápidamente su enorme culo, a mi en tanto alguien logro
arponear mi culito, aprovechándose de lo atestado del bus, metiendo rápidamente
como dos dedos en mi ano, de forma algo violenta, ya que sentía que mi agujerito
me dolía ante tal invasión, de no ser por la ayuda de mi madre no hubiera podido
bajar, ya que este tipo, el que me metía los dedos en el ano, me tenia cogida
por un brazo, para impedirme bajar rápidamente, pero ante los jaloneos de mi
madre logramos al fin abandonar el autobús, una vez abajo al caminar sentía como
los líquidos que escurrían de mis orificios se embarraban en mis muslos,
mientras el aire ayudaba a secar estos fluidos, recordándome como deje mi
virginidad en un bus.

 

Resumen del relato:
    Manosean a madre e hija en el atestado autobus.

Penitencia de semana santa con una diosa alemana

Penitencia de semana santa con una diosa alemana (8)

ESTA HISTORIA NO ES REAL (YA ME GUSTARIA A MI QUE LO FUESE) Y
LOS LUGARES Y SITUACIONES SON INVENTADOS. SI QUEREIS COLABORAR CON LA
CONTINUACIÓN DíNDOME IDEAS, O DARME VUESTRA OPINIÓN, ESCRIBIRME A
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

Era un miércoles justo antes del jueves Santo, y yo me
encontraba en Almería por motivos de trabajo. Tenía una reunión con unos
clientes, pero la reunión se había alargado demasiado, y perdí mi vuelo para
volver hasta mi ciudad de origen.

Al ser víspera de Semana Santa, no hubo manera de conseguirme
plaza en ningún vuelo, ni tampoco de alquilar ningún coche para volver por
carretera, y tras esperar más de dos horas en el aeropuerto, llamé a mi
secretaria para que intentase conseguirme algún hotel en el pasar la noche, y
probaría suerte de nuevo al día siguiente. Al poco rato me llamó y me dijo que
me había conseguido una habitación en un hotel de Roquetas de mar, una localidad
cerca de Almería, y, tras conseguir un taxi, me dirigí hacia el hotel.

í‰ste estaba situado en primera línea de playa, y era un hotel
de cuatro estrellas, bastante nuevo y con buen aspecto.

Después de llegar a la habitación, y darme una ducha, miré el
reloj. Eran poco más de las seis y media de la tarde, así que pensé que tal vez
podría aprovechar algo de lo que me quedaba de día. Presté atención a los
múltiples servicios que ofrecía el hotel y vi que uno de ellos era una piscina
cubierta. Decidí que esa sería la mejor forma de emplear el tiempo hasta la
cena, de modo que bajé a la tienda del hotel a comprar un bañador (en mi escaso
equipaje no llevaba bañador, claro está), me cambié en la habitación, y me
dirigí a la piscina. Esta no era demasiado grande, pero al ser climatizada el
agua estaba realmente caliente, y se estaba de vicio allí.

Estuve nadando un rato, y después me recosté contra el borde
de la piscina. La piscina había varios niños jugando, con sus madres vigilantes
sentadas en unas tumbonas, pero se estaba bastante bien, por que los niños no
molestaban mas de lo que suele ser habitual en esos casos. Entonces entró en la
piscina una pareja, y ella era la mujer más apetitosa que he visto nunca.

Una altísima morenaza de bellísimos ojos grises, con el pelo
ligeramente rizado y un cuerpo de infarto, que pude apreciar mejor cuando,
momentos después, se quitó la ropa y se quedó vestida solo con un bikini negro
increíblemente favorecedor. Sus pechos eran grandes y apetitosos, y era
ligeramente ancha de caderas, vamos, como me gustan a mi las mujeres, que haya
donde agarrarse.

Realmente estaba como un queso. Se metió con el novio/marido
en el agua y al instante comenzaron a besarse y a abrazarse, con bastante
discreción. He de destacar que, cuando pasaron cerca de mí en sus juegos, pude
apreciar que ella tenia una sonrisa pícara increíble, que hizo que se me pusiese
dura solo de pensar en lo que esa sonrisa prometía. La verdad es que ella me
había puesto como una moto, y yo no podía dejar de mirarla a escondidas, pero
aun así me pillaron varias veces apreciando la generosa anatomía de la chica.

Cuando finalmente conseguí controlarme un poco y mi tienda de
campaña bajó, decidí que ya era hora de salir de allí antes de que me pusiese
malo, y me fui a secar. Solo quedaba una madre con dos niñas en el otro extremo
de la piscina, y la pareja se acercó hacia donde yo estaba. Mientras me secaba,
ellos hablaron en susurros, y momentos después, el hombre salió de la piscina
para dirigirse a mí. Yo me quedé de piedra, pensando en que tal vez venía en
busca de problemas por el hecho de que me hubiese pillado admirando a su chica,
pero en cuanto le vi salir de la piscina y comprobar que era una cabeza mas bajo
que yo y mucho menos robusto, me tranquilicé al pensar que era él el que podía
meterse en problemas. Se acercó a mi y me saludó con una inclinación de cabeza.

-Hola- me dijo, con un fuerte acento.- ¿ tu hablar alemán?

-No, no hablo alemán.- respondí yo, sorprendido por la
pregunta.

-¿Inglés?-preguntó él

-Sí, inglés sí hablo- hablaba ingles bastante bien por motivo
de mi trabajo.

-Ah bien.- dijo él hablando en este idioma con más claridad
que el español.- Mi nombre es Ralph, y he visto que a ti gustar mi novia.

Es evidente que me quedé de piedra, y sólo hacerte a decir:
¡¿Qué!?

-Si, yo querer saber si tu gustar mi novia.- insistió él- ¿Tú
pensar ella guapa?

Y que respondía yo. La chica estaba como un queso, pero si le
decía eso el alemanito podía calentarse y todavía tenia que sacudirle. " Bueno,
si tengo que sacudirle, tampoco creo que vaya a perder nada".

-Si, ella muy guapa.

-Ah, bien. Tu también gustar ella.

Me quedé de piedra, como es normal y la miré. Estaba apoyada
en el borde de la piscina, con la mitad del cuerpo fuera del agua, mirándonos, y
sus pechos rebosaban por encima del borde de la piscina, haciéndolas más
apetitosas aún si cabe. Cuando vio que la miraba, me dirigió una mirada y una
sonrisa tan llenas de lujuria que creí que me iba a matar a polvos allí mismo.
Yo ya no sabía que hacer, así que Ralph continuó con la explicación.

- Ella querer ir cama contigo

-¡¿Quéé?!- dije de nuevo, como un estúpido.

-si, ella querer…. ¿joder? Contigo.

Al ver mi mirada, que debía de expresar toda la sorpresa e
incredulidad que yo sentía, él levanto las manos en un gesto para
tranquilizarme.

-Tranquilo, yo explicar. Yo gustar ver mi novia en cama con
otros hombres, yo solo mirar.

-A ver si me he enterado bien.¿Quieres que yo joda con tu
novia mientras tu miras?

-Si, yo sentarme en silla y veros juntos, yo excitar mucho
eso.

Definitivamente, el tío era tonto…

-Ella ver que tu mirar ella, que ella gustarte, y querer ir
cama contigo. ¿Tu querer?

-¿De verdad quieres que me acueste con tu novia?

-Si, mi gustaría mucho.

Dudé. Coño que si dudé. No sabia que hacer. De repente un tío
se me acerca, y me pide que me tire a su mujer, que está como un queso, y que él
sólo mira. Pensé que había una cámara oculta, o que era una tomadura de pelo,
pero después pensé que nadie me conocía allí, y que podía ganar mucho y no
perder nada, así que decidí arriesgarme a que se tratase de una broma de mal
gusto y acepté.

-Está bien, acepto.

-¡Bien!- dijo él. Se acercó a la toalla y cogió algo. Volvió
junto a mí y me lo mostró. Era la llave de nuestra habitación. Me enseñó el
numero.

-Mira. Este ser número habitación nuestra. ¿Tú ir allí a las
ocho? -Eso era media hora más tarde.- Llamar tres veces, ok?

-Si- asentí yo como un autómata.. ya estaba hecho, había
aceptado, no podía echarme atrás. Ralph se volvió un momento hacia donde estaba
su novia y asintió con la cabeza. La sonrisa de ella se ensanchó
considerablemente. Ralph y yo cerramos nuestro pacto con un apretón de manos y
me fui a mi habitación a prepararme. Una vez allí me duché y me afeité,
preparándome par mi cita. Estaba nerviosísimo. Cualquiera no. El tío quería que
me follase a su novia delante de él. Y vaya novia. Puff. Yo estaba enfermo solo
de pensarlo. La media hora de plazo que nos habíamos dado fue la media hora mas
larga de mi vida, sin duda.

Por mi mente aparecía una y otra vez la idea de que era una
broma, que me la estaban jugando, pero instantes después recordaba su sonrisa y
me decía a mí mismo que si era verdad, no tendría otra oportunidad como esa en
toda mi vida. Así que me puse un pantalón y una camisa, y me fui para allá.
Cuando llegué, tome aire profundamente, y golpeé tres veces la puerta. Creí que
mi corazón se iba a paralizar.

De hecho, creo que lo hizo durante unos segundos. Entonces él
abrió la puerta apenas una rendija, y tras ver que era yo, me dejó pasar. í‰l
estaba vestido sólo con una toalla y parecía estar mucho menos nervioso que yo.
Cerró la puerta y me guió hacia ella. La habitación estaba iluminada por una
excitante luz roja por el sencillo método de poner unas braguitas de encaje
rojas sobre la lámpara.

Y allí estaba ella. "Dios mío"- pensé "es lo más increíble
que he visto en mi vida." Y así era. Sin lugar a dudas. Ella estaba de rodillas
en la cama, con un camisón negro que ocultaba lo justo a la vista para hacerla
más deseable aún, si eso era posible, y que realzaba su cuerpo. Y que cuerpo,
por favor. Era maravillosa. Deseaba sentir sus sensuales y carnosos labios por
mi polla, estrujar sus generosos pechos y sobar su apetitoso trasero. Y, a
juzgar por como me miraba, ella deseaba hacer lo mismo conmigo. Ralph pasó
silencioso tras de mí. Se quitó la toalla y se sentó desnudo en una silla
situada en un rincón frente a la cama, listo para disfrutar del espectáculo.

-Es tuya- me dijo.

Yo no sabia que hacer. Me había acostado con muchas chicas,
pero no había estado nunca en una situación así. Me acerqué dudoso a la cama,
con toda mi atención puesta en ella, y ella se acercó también a mi, de rodillas,
hasta situarse al borde de la cama. La mujer mas excitante del mundo estaba
rozándome en ropa interior y con unos ojos que me pedían que la follara, y yo no
sabia que hacer. Era frustrante, porque la excitación me dominaba. Decidí
empezar por algo sencillo, y la di un corto beso. Un pico, como dicen ahora los
jóvenes. Los dos retrocedimos y nos miramos mutuamente, buscando la aprobación
en los ojos del otro.

Volvimos a darnos un pequeño beso, sin separarnos, y
continuamos besándonos lentamente, cada beso más ansioso que el anterior, y cada
vez más sedientos de la boca del otro. Poco después, mi lengua batallaba con la
suya, y, cuando su mano rozó mi pecho, exploté y, tomándolo de su delicioso
trasero, la atraje hacia mí. No se cuanto tiempo estuvimos besándonos, pero todo
el mundo debería ser besado así antes de morir para saber lo que realmente es un
beso. La sensación solo se rompió cuando ella llevó la mano sobre mi pantalón
para indicarme que tenía otro tipo de sed. Se separó de mí para empezar a
desnudarme con sus manos produciéndome escalofríos al tocar mi piel, mientras yo
trataba de robarla un beso de nuevo. La ayudé a quitarme los pantalones y los
calzoncillos, y quedé desnudo, con mi polla erecta como un asta de bandera
apuntando amenazadora hacia ella.

Ella emitió un ligero gemido de sorpresa al ver mi polla, y
no pudo resistir acariciármela con una mano. Después, visiblemente sorprendida,
dirigió unas palabras a su novio. Yo le miré para ver el motivo de su reacción.
Su novio estaba sentado en la silla, completamente desnudo y muy excitado,
masturbándose lentamente. Pero su polla era diminuta, parecía casi de juguete.
Debía de medir menos de diez centímetros. A su lado yo parecía Príapo, a eso se
debía la sorpresa de ella.

-Esta sorprendido de tu tamaño- me dijo él.- Yo no hago que
ella disfrute con el sexo. Muy pequeño, por eso buscar tu.

Yo asentí y volví mi atención a mi diosa, deseoso de
mostrarle lo que mi herramienta podía proporcionarla. Ella se abalanzó sobre mi
polla y me besó suavemente en la punta. Fue tal la sensación que recorrió mi
cuerpo que casi me corro en ese mismo instante. Su lengua acariciaba mi polla
con suavidad, dándola ligeros lametones hasta recorrerla en su totalidad, y
entonces empezó a chuparmela poco a poco. Puede que nunca hubiese tenido una
polla en condiciones, pero desde luego sabia muy bien como chupar. Me estaba
poniendo enfermo. Hubo un momento en que me flaquearon las piernas y me sujeté a
su cabeza para no caer, lo que ella interpretó como una señal para que chupase
más profundamente, y se metió mi polla en su boca por entero.

Qué gusto, qué maravilla, qué sensación tan extraordinaria.
Sus tiernos labios se apretaban contra mi glande y bajaban hasta hacer
desaparecer por completo mi instrumento en su linda boca. En el interior de su
boca, su lengua lamía mi polla, y con sus manos me acariciaba los cojones. En
ocasiones aceleraba el ritmo de forma bestial, follandose mi polla como si su
boca fuera un coño, haciéndome gemir de placer, y luego reducía de golpe el
ritmo, limitándose a mantener mi polla en su boca, o pasando a lamerme la base
de mi cipote. Estuvo chupándomela más de un cuarto de hora, consiguiendo que yo
disfrutase pero no me corriese durante todo ese tiempo.

Pero lo mejor de todo es que me miraba a los ojos con una
mirada de puta viciosa y de satisfacción inmensas, como si pudiese pasar sin
problemas el resto de su vida allí abajo, chupandomela. Cuando ella aceleró de
nuevo el ritmo, yo la avisé de que iba a correrme, aunque seguramente ella no me
entendiese, pero pareció hacerlo y, apretando más aún sus carnosos labios, me
hizo explotar en su boca, llenándosela toda de leche, tragándosela toda como si
la fuese la vida en ello. Cuando terminé de eyacular, y ella hubo devorado hasta
la ultima gota de mi semilla, me lamió de nuevo toda la polla, de arriba a
abajo, dejándola limpia y reluciente, tras lo que se incorporó sobre la cama,
sonriéndome, esperando a que yo continuase. Y vaya si estaba dispuesto a
continuar.

Terminé de desnudarme y me puse de rodillas en la cama,
avanzando hacia ella mientras retrocedía con gestos de evidente satisfacción.
Pese a no hablar el mismo idioma, sabía perfectamente por mi mirada que me la
iba a comer entera, y lo estaba deseando.

Cuando llegó al cabecero de la cama se quedó allí,
esperándome, y cuando llegué, me besó con ansia, mientras yo empezaba a
acariciar todo su cuerpo y nuestras lenguas jugaban en el interior de su cálida
boca. Bajé mis labios por su cuello, haciendo que se estremeciese, y la fui
tumbando con suavidad, acariciando sus pechos por encima de la ropa interior.

Durante unos minutos, proseguimos con los besos y yo
disfrutaba metiéndola mano, sintiendo como se iba calentando por momentos, así
que decidí pasar al siguiente nivel y la despojé de su ropa interior,
revelándome unos pechos rosados y apetitosos, y un coñito bien abierto y lleno
de flujos.

Me incliné a devorar sus tetas, chupándolas como un
cachorrillo hambriento, pasando de una a otra sin motivo, besándolas con
fruición, tirando de sus pezones, y estrujándolas con mis manos a la vez. Ella
cerraba los ojos y gemía levemente, disfrutando de mi boca ansiosa mientras yo
sentía como sus pezones iban creciendo y endureciéndose bajo mi boca, y ella
gemía fruto de mis atenciones. Cuando me di un atracón de sus maravillosas
tetas, fui bajando poco a poco, lamiendo su vientre y su ombligo, lo que hizo
que ella se riese, y cuando la miró, me encantó de nuevo con su deliciosa
sonrisa, de modo que me hizo besarla ansiosamente de nuevo antes de descender de
nuevo por su cuerpo para degustar sus otros labios, que ya tenia ganas de
probar.

Sus muslos eran muy suaves, y olían intensamente a sexo,
indicándome con su aroma además de con sus gestos que necesitaba que la diese
placer, a lo que me dediqué con gusto. Enterré mi boca en su sexo, besando sus
labios con delicadeza, y dándola ocasionales lametazos, notando como sus flujos
bullían bajo mis atenciones. Entonces me dediqué a su ya hinchado clítoris,
besándolo y sorbiendo ligeramente sus jugos, notando como crecía y como ella me
rodeaba con sus piernas y me empujaba de la cabeza para que yo no abandonase su
jardín de Venus, pero por supuesto que yo no estaba dispuesto a abandonar el
paraíso que ella había dispuesto para mí.

A la vez, acariciaba sus pezones con mis manos, y notaba como
ella se retorcía a cada lamida que la daba, mientras gemía y susurraba cosas en
alemán, lengua que no tenia que conocer para entender lo que decía. Estaba claro
que todavía quería más, y yo estaba dispuesto a dárselo. Introduje mi dedo
índice en su coño, donde casi se ahoga en sus flujos, y aproveché para meter el
dedo bien al fondo, lo que a ella la encantó. Cuando se lo saqué, ella elevó las
caderas hacia mí, protestando por que solo mi lengua seguía otorgándola placer,
pero se relajó en cuanto notó que mi dedo índice empezaba a entrar en su ano.
Ella abrió los ojos al notar esa intrusión, pero la sonrisa que me dedicó dejaba
claro que quería que siguiese. Y yo no iba a negarme.

Mientras seguía comiéndome su coño, fui introduciendo poco a
poco mi dedo en las profundidades de su delicioso culito, y sus gemidos fueron
haciéndose más profundos a cada momento. Finalmente, y arqueando la espalda,
empezó a convulsionarse presa de un orgasmo increíblemente largo, ya que yo en
ningún momento dejé de proporcionarla placer, y mi dedo ya entraba y salía con
toda facilidad de su culito. Un aluvión de flujo emergió de su vagina, llenando
mi cara y empapando sus muslos.

Finalmente, quedó quieta por unos instantes, recuperándose, y
cuando notó que yo me apartaba de su chochito, se levantó hacia mí sonriéndome
para besarme apasionadamente, compartiendo sus flujos conmigo. Mientras lo
hacia, dirigió su mano hacia mi polla, que, después del memorable espectáculo de
gemidos que había acompañado a mi exploración de su sexo estaba durísima, y yo
tenia un dolor inmenso de huevos que esperaba ser aliviado. Ella lo entendió, y
a la vez yo estaba seguro de que quería más, así que mi alemana tomó un condón y
lo puso sobre mi polla, mientras yo la acariciaba.

Una vez listo, me tumbó boca arriba y se puso sobre mí,
besándome mientras ponía la puntita de mi polla en la entrada de su coño y se
iba dejando caer poco a poco, alargando el momento, porque su coño estaba más
que lubrificado y hubiese entrado a la primera si ella hubiese querido.
Finalmente, se introdujo todo mi miembro en su interior, y juro que solo con eso
ya estuve a punto de correrme, del placer que me hacia sentir mi polla dentro de
esa cueva tan cálida y apretadita. Ella notó como se tensaba mi cuerpo, y quedó
quieta, sin moverse, durante unos instantes, para indicarme que esperaba mucho
más de mi, y yo estaba dispuesto a dárselo sin duda.

En cuanto notó que yo me relajaba y volvía a abrir los ojos,
ella me regaló de nuevo la calidez de sus labios, y acarició con sus manos de
piel de seda mi pecho.

Entonces, con lentitud y ayudándose de mis manos sobre sus
caderas, comenzó a subir y bajar por mi polla, estrujándomela con su estrecho
coñito. Poco a poco comenzó a aumentar el ritmo, mientras ella se inclinaba
sobre mi, rozándome con su olorosa cabellera y dejándome estrujar sus tetas y
sobar su culo. Yo observé entonces a su novio, que continuaba sentado allí,
pajeandose lentamente mientras los ojos le brillaban. Sin embargo, puesto que su
novia, mi querida alemana no le hacia ni puto caso, no iba a hacérselo yo.

Ella tomó mis manos de sus caderas y las levó a sus pechos,
acariciándoselos los dos pares de manos juntos, jugando con sus pezones, los
cuales, cada vez que los tocaba parecían haber crecido desde la vez anterior. El
rozar de mi polla en su coño empezaba a ponerla como una moto, mientras
aceleraba el ritmo, y emitía suaves gemidos como de un ronroneo, pero sin dejar
de mirarme a los ojos, indicándome que estábamos más unidos que lo que nuestros
cuerpos demostraban.

Cuando estaba próxima al orgasmo, se abrazó a mi, dejando que
fuese yo el que continuase culeando en el ritmo infernal que ella había impuesto
y que la hacia derretirse de placer. Finalmente, abrazados los dos como si
quisiéramos unir aun más nuestros cuerpos, nos entregamos juntos al placer del
orgasmo, yo en silencio, ella con gritos de placer y convulsiones que llegaban
hasta los músculos de su coño, desde donde se transmitían a mi polla, que se
descargó en su funda de goma.

Permanecimos unos instantes abrazados, unidos aun por la
conexión mística y sexual que nos fusionaba. Cuando ella se recuperó, me besó de
nuevo, agradeciéndome con sus ojos el placer que la había dado, se puso a cuatro
patas y me sacó el condón de la polla, y acto seguido se puso a chuparmela,
lamiéndola bien de arriba a abajo para limpiarme los restos de semen que
quedaban allí. Después dirigió una mirada a su novio, que se estaba limpiando la
polla con un pañuelo después de correrse, y le dirigió unas palabras, tras lo
que se volvió hacia mí y se me quedó mirando.

-Dice que ella gustar mucho tu follar ella. –me tradujo su
novio.

-A mi también me ha gustado ella. – el tradujo y ella me
besó, frotándome las tetas contra el pecho.

- Dice no fin aun. Ella querer que tu polla en su culo.

-¿Quiere que la de por el culo?

-Si, eso querer ella.

-Por mi encantado, pero aquí mi amigo el calvete está algo
cansado. –dije, refiriéndome a mi polla, que descansaba flácida entre mis
piernas, a escasos centímetros del coño que tan bien había disfrutado.

í‰l tradujo de nuevo, y ella me besó (no me cansaba de beber
de sus labios, y al parecer ella tampoco) y después le dijo algo.

-Dice que ella gustaría y que ella ayuda tú.

Dicho y echo. Comenzó a besarme con pasión de nuevo, y
dirigía mis manos por su cuerpo, acariciando sus piernas y su culo, y rozando
sus tetas, hasta que me puso sus melones en la boca y yo me lancé a devorarlos,
alternando los besos a sus pezones con los besos a sus labios, disfrutando de
ambos mientras no paraba de sobar su culo y su coño. Su lengua jugueteaba con la
mía, y en los momentos en que abandonada el interior de su cálida boca era para
degustar sus pezones, mientras ella se encogía de placer y me besaba el cuello.

Es evidente que ante tal tratamiento uno funciona por muy
cansado que esté, y mi polla despertó de su letargo volviendo a elevarse
ligeramente. Ella notó esto, y, sonriéndome como diciéndome lo bien que lo iba a
pasar (yo creo que me la levantaba más su sonrisa que otra cosa.), se giró,
poniéndome frente a mi cara su coño y su culito, y empezó a pasarme su melena de
terciopelo por mis muslos, mi polla y mis cojones, dejando que colgase sobre
estos y dándoles ocasionales lametones. Se giró un poco para ver si yo estaba
disfrutando, y al ver que yo asentía, se inclinó sobre mi miembro, contribuyendo
a su recuperación con una excepcional mamada que me empezó a regalar. Ante tal
atención, y viendo su trasero respingon y su coñito meneándose a tan escasa
distancia de mí, no pude resistirme y empecé a lamer la raja que iba de su coño
a su culo.

Ella paró un instante para ver excitada lo que yo la estaba
haciendo y aprobarlo asintiendo con la cabeza, para seguir chupando mi polla
como si fuese un chupachups., así que yo seguí con sus lamidas. Su coño tenia
ese olor a hembra, a sexo que a todos los hombres (o al menos a mí) nos vuelve
locos. Para ir preparando el camino a lo que vendría después, mojé mi dedo en
los flujos de su vagina, y se lo introduje en el culo mientras seguía lamiendo.
Como era el mismo dedo que antes, y mi diosa alemana seguía excitadísima, el
dedo entró con facilidad, y comencé a meterselo y a sacárselo.

Cuando consideré que entraba y salía con facilidad, lo
sustituí por el dedo corazón, que costó un poquito, pero con mas facilidad que
antes, por que ya estaba dilatado. A cada arremetida de mi dedo, su boca
reaccionaba chupandomela más a fondo, de modo que poco después ya estaba
plenamente recuperado. Para terminar de preparar su trasero, la metí
conjuntamente el índice y el corazón, lo que la hizo protestar un poco porque la
dolió con el grosor, pero debía de prepararla para mi polla, mas gruesa aun. Sin
embargo, el dolor apenas la dolió unos instantes, y pronto empezó a gemir de
placer, hasta el punto de que cuando los dedos entraron y salieron con
facilidad, y metí otros cuatro dedos en su coño, dejó de chupar mi polla y
empezó a gemir para correrse minutos después. Ahora, con mi polla como una
piedra y ella bien mojada, si que estaba preparada para que se la metiese por el
culo.

Me salí de debajo de su cuerpo, y ella, deseando y sabiendo
lo que la esperaba, demasiado debilitada aún por su orgasmo para moverse,
permaneció como estaba, tumbada sobre la cama, con la cara apoyada en la manta y
el culito apetitoso en pompa, expectante. Yo no me hice de rogar y me puse de
rodillas tras ella, acercando mi polla a la estrecha entrada, y empecé a besarla
los hombros, el cuello, la espalda, y cuando terminé de besar sus nalgas, a lo
que ella respondió con un ronroneo de placer, yo empecé a empujar mi ariete,
intentando forzar su deliciosa puerta trasera. La resistencia fue mas fuerte al
principio, pero en cuanto mi mano empezó a acariciar su sexo para que se
relajase y su esfínter se abriese, mi glande se introdujo en su interior, y todo
resultó mucho más fácil.

Mi polla se abrió paso casi de golpe hasta sus profundidades,
y cuando estuvo toda dentro, aguardé un poco para que su culito se acostumbrase
al tamaño antes de empezar a moverme. Cuando lo hice, fue muy despacio, poco a
poco, hasta que solo mi glande quedó dentro y entonces volví a empezar. Al cabo
de unas cuantas embestidas ella se puso a cuatro patas para colaborar a mi
trabajo, y yo, con la polla como una piedra, comenzé a follarmela mas
rapidamente.

Su culito era mas estrechito y delicioso aun que su lindo
coño, y apretaba mi polla dándome oleadas de placer. Pronto mis cojones
golpeaban contra sus nalgas, de la fuerza de mis embestidas, y sus tetas se
bamboleaban colgantes, asi que me acerqué mas a ella, y comenzé a estrujárselas
cuando ella tuvo un nuevo orgasmo, ya que mientras se estaba masturbando con una
mano.

La verdad es que los continuos gemidos que ella lanzaba
mientras la follaba me excitaban mucho, pero el que soltó cuando su orgasmo
coincidió con una de mis embestidas más profundas fue demasiado. Yo, que aún no
me habia corrido, esperé paciente con mi polla en su interior a que se
recuperase, y que me mostrase que deseaba seguir, lo que no tardó mucho en
seguir. Yo continué embistiendola, empeznado de nuevo con un ritmo lento, y
aumentándolo mas deprisa que antes. La verdad es que cuando me he corrido un par
de veces, yo tardo mucho en correrme de nuevo, asi que desde que se la metí por
esa joya de culo hasta que se la saqué transcurrió casi media hora.

Nuestro orgasmo fue mutuo esta vez, y los dos gritamos al
estremecernos de placer, cuando yo me vacié en el condón y el flujo de ella
rodaba por sus muslos. Nos separamos para besarnos, notando como el culo de ella
estaba enrojecido, y después, como una niña buena, se arrodilló para sacarme el
condón y limpiarme la polla que tanto placer la habia dado.

Después se levantó, besó a su novio, y los tres nos acostamos
juntos en la cama, con ella en medio y una teta en cada mano para disfrutar de
un merecido sueño.

CONTINUAR큅

 

Resumen del relato:
    Un hombre recibe una placentera invitación por parte del novio de una diosa alemana.

Danielita

Danielita (8)

Danielita siempre había sido para mí la hermanita menor de
Federico, mi amigo de toda la vida, y por extensión algo así como mi propia
hermanita menor. Sin embargo para ella yo era un amor imposible, un chico
"grande" que no se fijaba en ella porque era solo una niña. Con el pasar del
tiempo ella se fue convirtiendo en una pequeña mujer, y una increíblemente
bella. Cara de niña, de una piel bien blanca manchada con algunas pecas. ojos
del color del cielo, naricita respingona, y una boca con labios tan provocativos
que parecían desubicados en un rostro tan angelical. Cuello largo, un busto muy
desarrollado para una chica de su edad, cinturita de avispa, una pancita plana
que su ropa siempre dejaba al aire, cola bien redonda y piernas bien largas que
la ayudaban a lograr sus espléndidos 175 cm de altura. Sin embargo este
desarrollo físico parecía pasar desapercibido para su familia, que la seguía
tratando como a una niña.

Con el correr del tiempo ella fue perdiendo el respeto que me
tenía y me provocó de todas las maneras posibles, ocasionándome unas calenturas
cada vez más difíciles de controlar.

Yo solía salir de la universidad todos los días e ir a la
casa de Fede, lo esperaba allí hasta que él llegara de la suya (tardaba más o
menos una hora más en llegar) para cenar juntos y ver un poco de televisión o
jugar a algún juego. Como era como de la familia, los padres de Fede tomaban mi
llegada como la hora de irse a la cama, y yo me quedaba jugando con Gulliver el
enorme perro gran danés de Fede y últimamente resistiendo los ya descarados
acosos sexuales de Daniela. De a poco fui cediendo hasta que esa hora, desde que
llegaba hasta que lo hacía Fede, se convirtió en una hora de lujuria total.
Daniela era de lo más caliente y realmente no conocía límites, me costaba
muchísimo seguirle el tren y todos los días traía alguna sorpresa que me hacía
poner colorado. Pero sin dudas lo que más la excitaba era mantener esa imagen de
niñita buena e inocente frente a su familia y portarse como una puta cuando no
la estaban mirando. Adoraba hacer cosas muy pervertidas, en lugares muy
expuestos, jugando con la posibilidad de ser sorprendida y que su disfraz de
niña inocente fuese descubierto.

Hasta que llegó ese día. Había decidido tomar la iniciativa y
demostrarle quién era el jefe. No podía dejar que una chica de su edad me
manejara a su antojo, así que en mi mochila tenía una sorpresa para ella.

Cuando sus padres me saludaron y se retiraron a dormir ella
de inmediato comenzó a caminar hacia mí con actitud de come-hombres. Yo le dije
desde mi sillón: "¡Quédate donde estás!", en una voz firme pero la baja, para no
llamar la atención de sus padres. Sorprendida abrió la boca como para decir
algo. La interrumpí: "¡Ni una palabra!, hoy harás todo lo que yo te diga o no
haremos nada, ¿de acuerdo?". Asintió con la cabeza, su rostro mostraba una
mezcla de sorpresa y satisfacción, con una sonrisa nerviosa que no podía
ocultar. Le ordené que se quitara toda la ropa ahí mismo. Dudó un instante,
estaba en el medio del living, sus padres sólo tenían que asomarse a la amplia
escalera y la verían, lo mismo cualquier transeúnte que mirara hacia la casa por
cualquiera de los tres amplios ventanales. Sin embargo la excitación pudo más y
lo hizo dejando al descubierto su hermoso cuerpo, sus pezones ya estaban
totalmente erectos y todavía no la había tocado. Le ordené que trajera mi
mochila y me entregara su contenido. Se apresuró a hacerlo, ansiosa por ver qué
le tenía preparado. Cuando la vi desnuda, con las cuerdas en su mano, el rostro
ruborizado y una mueca de incredulidad y sorpresa supe que por primera vez la
había puesto en una situación que la superaba, por dentro me sentía triunfante.

"Date la vuelta y cruza tus muñecas en tu espalda" le dije,
ahora mucho más seguro. "Pero si mis papás…" comenzó a decir. Yo la interrumpí
nuevamente: "Dije que ni una palabra, si desobedeces una sola de mis órdenes te
castigaré.". Más sorpresa en su rostro, vacilante, me dio la espalda y cruzó sus
muñecas. Con un trozo de cuerda las até juntas. Acerqué una de las pesadas
sillas de estilo y la puse frente a ella y le ordené que pusiera sus pies la los
lados de las patas delanteras. Así lo hizo y comencé a atar sus piernas a las
patas de la silla. Ella por supuesto no entendía nada de lo que traía entre
manos, la silla estaba de frente a ella, ¡si intentaba sentarse se iría al piso
con silla y todo!. Le ordené que apoyara sus tetas contra el respaldo y até
firmemente su torso contra el mismo, sus pezones asomaban entre los gruesos
barrotes. Seguía intrigadísima, en la posición en que estaba sólo podría
acariciarla, su coñito y su culo apuntaban hacia abajo, cada vez entendía menos.
Por último, aprovechándome de su total inmovilidad le introduje sus bragas en la
boca sin ninguna resistencia y las aseguré con un pañuelo.

Cuando comencé a recostar la silla sobre su respaldo su cara
se transformó, sonrojándose violentamente, se dio cuenta que ahora estaba
totalmente indefensa. Me alejé un poco para disfrutar de mi obra, ¡era lo más
erótico que había visto en mi vida!. Su culo perfectamente redondo apuntaba al
cielo a la altura justa para que cualquiera la penetrase de pie, su propio peso
hacía que su espalda se arqueara contra la silla haciéndolo resaltar aún más.
Sus pechos estaban bien oprimidos contra el respaldo soportando gran parte de su
peso y su cabeza descansaba de costado contra la peluda alfombra. Sus ojos me
miraban, ahora provocativos, respiraba fuertemente. Un manjar a la vista, pero a
la vez pensé que si sus padres aparecían o Fede llegaba más temprano estaría en
serios problemas.

Me acerqué y comencé a acariciar todo su cuerpo, ella
respondió meneándose todo lo que podía y emitiendo gemiditos. Cuando llegué a su
sexo noté que estaba empapado como nunca antes, sus jugos ya corrían por sus
piernas, yo tenía que probar eso. Me senté en otra silla frente a ese tentador
coñito y hundí me cara en él, casi de inmediato ella se sacudió en un violento
orgasmo y llenó mi cara de jugos. Yo seguí lamiendo, chupando y mordisqueando
hasta que se corrió de nuevo, aún más violentamente. Evidentemente esto le
encantaba. Decidí que era mi turno así que le quité el pañuelo y sus braguitas,
me bajé los pantalones, y tomando la pesada silla por el respaldo ubiqué su cara
a la altura de mi hinchada polla, Daniela entendió de inmediato y levantó su
cabeza y abrió su boca. La hice desear pasando mi polla por sus labios mientras
ella la buscaba con desesperación y luego de un rato se la introduje suavemente.
Empezó a mamarla con fruición, me aproveché de la situación y comencé a
introducirla más profundamente, ella cooperaba abriendo más su boca luego de
varios intentos logró metérsela toda, era la primera vez que lo hacía. Yo
todavía tenía sus bragas en mi mano así que las tomé y estirándome se las
introduje en su coño y comencé a acariciar su clítoris. La mamada se hizo aún
más fuerte, Daniela estaba fuera de sí. Al poco tiempo ya no aguanté más y
retirándome de su boca me corrí en su cara inundándola completamente, ella me
acompañó con otro violento orgasmo haciendo lo imposible por no gritar de
placer. En ese momento volví a la realidad y agucé el oído para detectar
cualquier ruido, por ahora estábamos a salvo.

La obligué a limpiar cuidadosamente mi polla con su lengua,
lo que hizo que se recuperara inmediatamente. Apoyé nuevamente la silla en el
piso y retiré de su coño las braguitas, ahora totalmente empapadas en sus
propios jugos y tomándola por sorpresa las coloqué nuevamente en su boca,
asegurándolas nuevamente con el pañuelo. Esto pareció hacerla reaccionar, y
nuevamente comenzó a respirar con agitación cuando me coloqué en posición para
penetrarla.

La penetré en un solo y firme movimiento hasta el fondo,
Daniela gimió con fuerza y siguió haciéndolo con cada uno de los violentos
embates, luego de un rato sentí que estaba por correrse y yo me retiré y coloqué
mi hinchado glande en la puertita de su culito. Ella trataba por todos los
medios de indicarme que no quería hacerlo por ahí (nunca lo había hecho), pero
no le hice caso y empecé a presionar, sintiendo como de a poco el agujerito iba
cediendo.

Ella me miraba con una mezcla de miedo y calentura que hacía
que tuviera que esforzarme en no correrme. La cabeza ya estaba adentro y su cara
no denotaba dolor, sino lujuria, así que seguí penetrándola lentamente. En un
momento Daniela me sorprendió y violentamente empujó sus caderas contra mí
clavándosela hasta el fondo, emitiendo un fuerte gruñido ahogado por su mordaza.
"¿Con que la quieres así, putita?" le pregunté, y comencé a follarla con fuerza.
Ella perdió el control y seguía empujando sus caderas, emitiendo toda clase de
sonidos ahogados. Ya era más de lo que ambos podíamos soportar y nos corrimos
con un último y violento empujón. Pude sentir cómo llenaba sus entrañas de sémen
mientras chorros de sus jugos me mojaban los testículos y corrían por mis
piernas.

Después de un momento se la saqué y pude comprobar que había
perdido el conocimiento. La desaté, quité la mordaza, y la lleve al sofá donde
la abracé hasta que se despertó. Cuando lo hizo me llenó de besos y
agradecimientos y luego de ver el gran reloj de pie tomó sus cosas y fue
corriendo hacia el baño. En ese preciso momento sentí un ruido de llaves en la
puerta de calle, a toda velocidad me subí los pantalones, recogí las cuerdas y
acomodé las sillas en su lugar, la puerta del living se abrió justo cuando yo
aterrizaba sobre el sillón. Fede entró apurado y me pidió disculpas por haber
llegado media hora tarde, un profesor lo había retenido.

Me preguntó si me había aburrido y le dije que no, que
Daniela me había atendido muy bien. En ese momento llegó ella en su papel de
niña buena e inocente, yo no podía creer que fuese la misma persona de hace unos
instantes. Se despidió de su hermano con un beso y se alejó subiendo la
escalera, Federico no pudo ver cuando a mitad de camino levantó su falda
mostrándome su culo desnudo con sus bragas colgando del dedo índice a la vez que
me guiñaba provocativamente un ojo.

 

Resumen del relato:
    Danielita siempre había sido para mí la hermanita menor de Federico, mi amigo de toda la vida, y por extensión algo así como mi propia hermanita menor… …Con el correr del tiempo ella fue perdiendo el respeto que me tenía y me provocó de todas las maneras posibles, ocasionándome unas calenturas cada vez más difíciles de controlar… …Hasta que llegó ese día…

La Bruja de Matemáticas

La Bruja de Matemáticas (8)

Era un hecho, el examen de Díaz merecía aprobar. Las
respuestas no eran las correctas, pero los procedimientos eran los adecuados,
para su sorpresa, también él había estudiado. Sus propias palabras no dejaban de
resonar en su mente "¡Haré lo que ustedes quieran… !".

De haber imaginado que por una vez en su vida todos los
holgazanes del último año división "C" estudiarían para un examen no las habría
pronunciado. Le habían rogado por una última oportunidad para aprobar la materia
y ella accedió a tomarles una prueba de integración el último día de clases con
las siguientes condiciones: Si alguno reprobaba todos lo harían. Fue entonces
cuando Acevedo, con su acostumbrada insolencia hizo la pregunta fatídica: "¿Y si
aprobamos todos?". "¡Haré lo que ustedes quieran… !" contestó con soberbia,
esa soberbia que hoy tendría que tragarse. Realmente estaba de malhumor, la
habían derrotado en su propio terreno y sin contemplaciones.

De pronto, mientras preparaba su desayuno, una ola de calor
recorrió su cuerpo. ¿Qué la obligarían a hacer?. ¡No serían capaces de… !,
miró hacia abajo, su cuerpo estaba desnudo debajo del "salto de cama".
Lentamente desanudó la prenda y la abrió dejándolo al descubierto. ¡Sí eran
capaces! ¡Le pedirían que se quite la ropa! ¡Y ella había dado su palabra!.
Recorrió su cuerpo con la mirada, siempre había estado orgullosa de él, y ahora,
a pesar de sus treinta años, nunca había estado mejor. Sus largas y estilizadas
piernas la ayudaban a alcanzar sus 1,77 metros de altura, las horas de gimnasio
habían hecho maravillas, estaban mejores que hace diez años. Su pancita era bien
plana, con los abdominales que apenas se adivinaban debajo de la tersa piel, y
estaba adornada por hermoso ombligo vertical que siempre se le había antojado
demasiado erótico. Sus grandes, puntiagudos y firmes pechos seguían desafiando
la gravedad haciendo que sus sensibles pezones, pequeños y rosados, apuntaran
ligeramente hacia arriba, igual que cuando ella misma era una colegiala. Y su
brevísima cintura no hacía otra cosa que hacer imposible de disimular la parte
de su cuerpo que más orgullo le producía: Ese culo realmente perfecto, en forma
de corazón invertido, redondeado, firme, una obra de arte. Esos degenerados
realmente le darían un festín a sus ojos. Seguramente le pedirían eso, y ella no
podía faltar a su palabra. Se preguntaba si tendría el valor para hacerlo.

Tomó su desayuno mientras pensaba en que, si se lo pedían
realmente, estaba en la obligación de hacerlo y se imaginaba a sí misma parada
completamente desnuda al frente de la clase, mientras los chicos la devoraban
con la mirada. Cuando terminó de lavar la vajilla, otra ráfaga de calor la
recorrió. No se contentarían con eso, probablemente la harían pasear entre las
filas de asientos, meneando su culo para disfrutar de cerca de toda su piel, de
su olor, de sus movimientos. Dejó caer el salto de cama y comenzó a caminar
sensualmente por la casa, buscando su reflejo en cada vidrio, en cada espejo. El
piso de las aulas estaría desierto, las clases habían terminado, sólo en la
planta baja había un grupo de personas cumpliendo tareas administrativas. Con
certeza la harían pasear desnuda por los pasillos vacíos, subir y bajar las
escaleras, todos lugares que antes había recorrido con gesto altivo… Sentía
que hacía más calor que cuando se había despertado a corregir los exámenes, ¿O
tal vez era ella?. Llegó a su habitación y se detuvo frente al gran espejo que
tenía uno de sus muebles. ¿Y si la obligaban a posar en posiciones obscenas?.
Acercó una silla y comenzó a posar mientras se miraba en el espejo, siempre
había disfrutado de las fotos que sus "amigos virtuales" le enviaban a su
casilla de correo electrónico y ahora se encontraba ella misma reproduciendo las
más atrevidas. Seguramente le pedirían que se pellizque los pezones así… o que
abra su sexo así… o que separe sus nalgas así… o que acaricie su clítoris
así… En ese momento se dio cuenta de que estaba a punto de correrse y decidió
que su fantasía había llegado demasiado lejos. De ninguna manera se atreverían a
tanto.

Se dirigió al baño y abrió la ducha, esperó a que el agua
tomara la temperatura adecuada y se deslizó dentro de la bañadera. Sus
pensamientos comenzaron a flotar nuevamente, relajada por el agua caliente. Una
vez desnuda lo lógico sería que quisieran tocarla. Sus propias manos enjabonadas
recorrían su cuerpo sensualmente. Serían muchos pares de manos acariciándola,
masajeándola, pellizcándola, hasta que alguno (¿Sería Frola, con sus ojos
celestes clavados en los suyos, el primero?) deslizaría su mano hasta su
entrepierna y la acariciaría de la forma más íntima posible y la frotaría y la
penetraría con sus dedos… Sintió nuevamente esa corriente que subía desde su
vulva y anticipaba el orgasmo, abrió sus ojos y vio su propia mano hundida en su
sexo. Nuevamente se reprochó por dejar que su imaginación la dominara y
reprimiendo su corrida, se apuró a terminar su baño. íntimamente estaba
convenciéndose de que el desarrollo de los acontecimientos sería inevitable, es
más, los estaba esperando.

Llegó a su habitación y se recostó en la cama, su imaginación
otra vez tomó el control de su mente. Ellos ya estarían más confiados, seguros
de que ella no diría que no a nada, de que estaba demasiado caliente para
ofrecer resistencia. Aprovecharían para vengarse de ella, para castigarla por
haber sido tan mala niña durante todo el año. Sabía que Gordon, detrás de su
apariencia tímida, era un sádico pervertido. La haría inclinarse sobre el
escritorio y le daría nalgadas hasta dejarle su colita de color rosa, tal vez
use la larga regla de madera del pizarrón. Ella se lo merecía, lo había
humillado tantas veces aprovechándose de su timidez, esta vez la humillada hasta
la sumisión sería ella… El sonido de su propia mano impactando con fuerza
contra su cola la sacó de la ensoñación. ¿Qué le estaba ocurriendo? Nunca había
tenido fantasías masoquistas, tal vez esta experiencia le serviría para
conocerse a sí misma como realmente es, para dejar de engañarse. Se estiró y
abriendo el cajón de su mesa de luz y tomó el vibrador que su último novio le
había regalado y que nunca se había atrevido a usar. ¿Quién se animaría a
penetrarla? Muchas veces había oído a la pasada a los profesores de gimnasia
comentar con evidente admiración el impresionante tamaño de la verga de Carbone
(¡Lo que daría por poder espiar algún día las duchas de los muchachos!).
Seguramente sería él el primero en penetrarla. Deslizó sin ninguna resistencia
el vibrador hasta el fondo de su sexo y comenzó a bombear cada vez con más
violencia. Se imaginaba la enorme polla entrando y saliendo de ella mientras los
compañeros del violador la sujetaban sobre el escritorio. Otra vez el orgasmo
era inminente… Acevedo pediría que la den vuelta y le abrieran las nalgas,
apoyaría su glande contra el diminuto agujerito de su culo y comenzaría a
presionar más y más. Sentía como su culo iba cediendo a la presión y el vibrador
se abría paso, lubricado por sus propios jugos. Siguió empujándolo cada vez más
adentro suyo, el orgasmo ya estaba a punto de romper como una ola gigante
cuando, debido al entusiasmo, se le escapó totalmente dentro y su agujerito se
cerró detrás del intruso. Su orgasmo se vio nuevamente interrumpido. Estuvo un
rato largo tratando de quitárselo sin éxito, hasta que vio el reloj. ¡Por Dios!
¡Era tardísimo! ¡Tendría que ocuparse de eso luego!.

Se sentó nuevamente frente al espejo, con la extraña e
inquietante sensación del vibrador muy dentro suyo. Cada pequeño movimiento que
efectuaba se reproducía dentro suyo. Decidió que el día de hoy dejaría su pelo
rubio suelto, por primera vez en años, y usaría un poco de maquillaje y sus
labios los pintaría de rojo. Su pensamiento comenzó a flotar nuevamente. ¿Y si
la obligaban a mamárselas a todos?. ¡No podría! ¡Eran ocho!. Se los imaginó a
todos parados en fila y ella recorriendo la fila de rodillas deteniéndose frente
a cada uno para mamarles deliciosamente la polla. No tardarían mucho en
correrse, ¡Eran tan jóvenes! ¡Y sus descargas serían enormes! Ella bebería toda
su leche sin dejar escapar una gota, se lo exigirían. Se vio a sí misma
relamiéndose con su pancita hinchada de semen. Se estremeció y apareció ante
ella su propia imagen con dos dedos dentro de su boca. ¡Ya basta! Se dijo,
¡Ahora sí que es tarde!. Decidió que se daría otra oportunidad de quitarse el
vibrador de su culito. Se puso en cuclillas y mojando sus dedos se introdujo uno
en el culo intentando acomodar el vibrador para expulsarlo. Un rato después eran
tres los dedos dentro de su culo y otros dos en su coño, en vez de preocuparse
estaba cada vez más caliente, y el vibrador seguía firme dentro de ella. Hasta
que sucedió algo inesperado… El vibrador se encendió a su máxima potencia. Un
gemido, casi un aullido, escapó de sus labios. Un mundo de nuevas sensaciones se
apoderó de ella. Segundos después el postergado orgasmo la alcanzó como un rayo,
ella se sacudía en el piso involuntariamente totalmente fuera de sí. Cuando pudo
recuperarse vio nuevamente el reloj, ¡Ya debía estar en el colegio!. Dedicó unos
momentos más al vibrador, pero no sólo no pudo quitárselo, sino que ni siquiera
logró apagarlo. Estaba sumamente incómoda, pero ya no podía demorarse más. A
toda velocidad se puso unas braguitas de encaje, una blusa blanca sobre sus
pechos desnudos (¿Se notaban mucho sus pezones o era su imaginación?) y una
falda escocesa muy corta, no había tiempo para medias. Se calzó sus zapatos de
tacones y partió hacia el carro. Caminar era una tarea titánica, el vibrador la
estaba volviendo loca. Salió de su garage raudamente hacia el colegio.

El vibrador seguía excitándola, por más que intentaba
concentrarse en el tránsito la sensación estaba apoderándose de ella nuevamente.
Tomó conciencia de su atuendo, si los chicos tenían alguna duda de aprovecharse
de su promesa su apariencia la despejaría de inmediato. No le darían tiempo a
nada, se abalanzarían sobre ella y la penetrarían inmediatamente… de a tres,
uno en su coñito, otro en su culo (¡Dios, se encontraría con el vibrador!) y
otro en su boca. Y tomarían turnos para follarla durante horas sin cesar, no
podría evitar el correrse muchas veces, la llamarían puta, calentona, guarra y
de muchas otras maneras. La corriente comenzó nuevamente, ¡No podía correrse en
el medio de la avenida! Giró violentamente a la izquierda hacia una calle menos
transitada, casi estrellándose contra un carro azul en el proceso. Detuvo el
auto a un lado y tuvo el tiempo justo para meter su mano dentro sus bragas y
penetrar su coño con cuatro dedos antes de correrse violentamente en medio de
espasmos descontrolados. Cuando se recuperó miró por la ventanilla y vio al
atónito dueño del carro azul contemplándola, seguramente se había acercado para
insultarla y se había encontrado con su show erótico. Muerta de vergí¼enza
arrancó a toda velocidad y dobló en la esquina, por suerte el semáforo cambió a
rojo detrás de ella.

Llegó al colegio, momentos antes de bajarse del auto se había
quitado las bragas, estaban demasiado mojadas. Podía sentir su propio olor a
hembra en celo, era inocultable, pero decidió presentarse así ante los
muchachos, así ya no podrían evitar sus impulsos, los necesitaba para satisfacer
su deseo animal. Cuando cruzó por la puerta del aula caminando, tratando de
disimular la incomodidad del vibrador, escuchó un murmullo de sorpresa y
admiración. Trató de guardar la compostura, pero su voz sonaba agitada,
quebrada, sensual. Cuando les informó que todos habían aprobado la algarabía fue
general, ¡Después de todo lo que les importaba era aprobar la materia!. ¡Había
sido una tonta!. Pero cuando se aprestaba a retirarse, sucedió lo que había
esperado, Acevedo se puso de pie y le preguntó "¿No se olvida de algo
profesora?". Sentía que estaba a punto de desmayarse, no podía creer que todo se
convertiría en realidad. Con un hilo de voz les preguntó "¿Qué quieren que
haga?", estaba totalmente resignada, sus manos ya recorrían el trayecto al
primer botón de su blusa. Acevedo, decidido, contestó "¡Nos tiene que llevar a
todos a comer hamburguesas!". No daba crédito a sus oídos, quedó petrificada por
unos momentos. Pereyra preguntó: "¿No tiene dinero? ¡Nosotros la invitamos!".
Esas palabras la sacaron del sopor y la enternecieron, ¡Después de todo aún eran
unos niños!.

Pasaron todos un día muy agradable y se integró a ellos como
una más del grupo. Todos prometieron que la visitarían en el colegio en cuanto
pudieran. Sólo una cosa perturbaba su pensamiento mientras se divertía con ellos
¡¿Cuándo se agotarían las baterías del vibrador?!.

 

Resumen del relato:
    Una bella de profesora de matemáticas promete cumplir los deseos de 8 alumnos si aprobaban un exámen, segura de que no lo harían… pero todos aprobaron.

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