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Fantasías Eróticas

El reencuentro (5)

El reencuentro (5) (8)

El reencuentro (Parte 5)

Seis meses después, el hotel estaba funcionando con
normalidad.

Una cuadrilla de operarios había realizado las reformas
proyectadas, se había renovado en parte el personal, y habíamos reinaugurado con
bombos y platillos cambiándole el nombre anterior por "La posada de los
horneros".

Cabe acotar que el hornero es un ave común en la cuenca del
Plata y el sur de Brasil donde se le llama Joao-do-barro. Un ave discretamente
marrón, trabajadora …y monógama. Se destaca por construir en parejas su
refugio con barro y ramitas dándole la forma redondeada de un horno de pan
rural. Claro que en la jerga popular, "hornero" alude al sexo homosexual, porque
se dice que esa avecita tiene siempre el pico sucio de barro. Este detalle un
tanto chusco nos fascinaba, porque era un secreto revelado a voces sin que nadie
pudiese censurar ya que el lugar estaba densamente poblado de estas aves
constructoras.

En ese tiempo, mi padre fue y regresó, cerrando
definitivamente su vida en Australia, yo me desennovié de Paula, aprendí los
detalles de mi nueva actividad, hice relaciones públicas, intensifiqué mi
contacto con la gente del pueblo y sobre todo me uní aún más a mi padre. Este
era una permanente fuente de sorpresas en todos los aspectos; en lo laboral
demostraba a cada instante su idoneidad y en la actividad privada desarrollada
en la habitación 23 era indudablemente un maestro que rápidamente iba siendo
alcanzado por su atento alumno.

 

Hicimos mucha propaganda en Buenos Aires y los fines de
semana teníamos un lleno casi total. El restaurante se transformó totalmente
gracias a una cuadrilla de cocina que mi padre contrató para impulsar esa
función antiguamente descuidada, y habíamos sido en muy poco tiempo compensados
con un flujo considerable de passants que se desviaban o venían directamente a
comprobar las bondades de nuestra cocina internacional.

Todo marchaba sobre ruedas, éramos absolutamente felices. Mi
madre, siempre celosa de mi recuperada relación con mi padre, aún sin sospechar
sus entretelones, estaba complacida de mi desempeño y se alegraba de verme más
maduro, con proyectos a corto, mediano y largo plazo y en posesión de un trabajo
que era evidente me encantaba. Hasta fue capaz de felicitar a mi padre por mis
cambios pese a no tener idea cabal de todos ellos.

La Posada de los horneros fue poco a poco convirtiéndose en
un lugar obligado y selecto para aquellos que gustasen un descanso pleno en un
medio rural con todas las comodidades del confort o tan solo comer muy bien con
excelentes vinos de la región y adyacencias. Cuando cumplimos nuestro primer año
mi padre me avisó que habiendo superado sus cálculos más optimistas, los
contenidos de mis dos cofres bancarios habían mejorado de status; y no se
trataba de un regalo sino de dividendos conseguidos por mi propio esfuerzo y
contracción al trabajo, lo que me enorgulleció mucho más, si cabe.

Siempre con la idea de un campo, quiso que me interiorizara
sobre la producción de quesos para lo que me sorprendió con una docena de
manuales técnicos con la esperanza de entusiasmarme. "Podremos producir nuestros
propios quesos al viejo estilo, y además distribuirlos- añadió- ahora que está
tan de moda el queso de cabra no vendría mal ampliar nuestra entrada
fabricándolos en forma casi artesanal y vender un producto cuidado y saludable".
"Déjate de pamplinas- repliqué- que la única leche que me mueve de interés es la
de mi viejo cabrón" Mi padre rió divertido con mi comentario pero insistió: "Es
que ya tengo planes para esto. La semana que viene estaremos en camino para ver
unas tierras en la sierra y tenemos que dar la oportunidad a la gente nueva de
probar su valía sin el ojo atento de los patrones. Por otra parte, la leche de
este viejo cabrón no está a la venta, es únicamente para nuestro consumo
personal"- respondió haciendo gala de su inteligente y rápido sentido del humor.

La semana pasó en la actividad de costumbre, quedando todo
listo para delegar en nuestra gente el trabajo. Teníamos una convención de
odontólogos que haría un lleno de lunes a jueves en la posada y Alicia, la ex
secretaria del escribano Bosetti ya jubilado era la nueva encargada de
administración, llevándola con una ejemplar eficiencia. Todo estaba bajo
control, pues.

El domingo siguiente, víspera de nuestro viaje a la sierra,
como todo estaba marchando sin contratiempos nos retiramos a nuestro "nido" para
arreglar las maletas, hacer los llamados telefónicos de rigor y entregarnos a
nuestros juegos predilectos. Creo que esa proximidad de aventura que se
avecinaba unida al recuerdo de que había sido así la forma como comenzamos a
conectarnos integralmente con mi padre produjo un aceleramiento increíble de
nuestras hormonas. Terminada la revisación de facturas, los telefonemas y
clausuradas las maletas con lo indispensable, nos dedicamos de lleno a seguir
entreabriendo las puertas de nuestra desenfrenada pasión filial…Un cadencioso
ir y venir de placer de él a mí, de mí a él nos permitió descubrir que ya pasada
la novedad siempre quedaba algún resquicio para explorar.

El amanecer nos sorprendió casi sin dormir, exhaustos y
sudorosos, ebrios de la entrega de nuestros cuerpos y mentes. Nos duchamos al
mismo tiempo, como de costumbre, recuperando bajo el agua la lucidez y los
restos de energía que aun quedaban para volver a perderlos ante la urgente
necesidad de sentirnos uno del otro envueltos en el abrazo resbaloso de la
espuma fragante del jabón. No podría describir de otro modo la sensual
experiencia de los olores, sabores y texturas que el agua en vez de apagar
descubría como si nada fuese capaz de tener término jamás. Nos secamos, vestimos
y dirigimos al comedor para bebernos un café en un comedor que recién daba
alguna señal de despertar.

Chela, una mucama que habitaba en el pueblo y debía haber
comenzado su turno un poco antes nos trajo unas rodajas de pan recién horneado
para mojar, como dos chiquillos maleducados, en la espuma abundante del café con
leche. Tomamos nuestro sencillo desayuno y recorrimos con la mirada mientras
salíamos hacia el coche el amplio panorama de nuestra casa. La posada estaba
despertando, lentamente, en pequeños ruidos cotidianos entremezclados con el
rumor incesante y creciente de los pájaros. Uno de los botones ya había cargado
el equipaje y nos estaba deseando un buen viaje y rápido regreso. Mi padre al
volante, yo a su lado, cruzamos nuestros cinturones de seguridad y nos
internamos en la cinta gris de la ruta rumbo a las sierras del Departamento de
Lavalleja.

 

Casi tres horas después, en el empalme de dos rutas, mi padre
que es un conductor excepcional no pudo evitar –tal vez debido al cansancio, tal
vez un momentáneo error de reflejos, que el enorme camión con troncos que nos
rozara a surecha nos terminara arrojando a la banquina. Descontrolado, nuestro
vehículo se dirigió directo a uno de los eucaliptos del costado de la carretera
angosta, del que lo último que recuerdo es la textura grisácea y desharrapada de
su tronco a pocos milímetros de mis ojos."

 

 

La mujer enjuta y rubia, de voz cansina y neutra hizo un
esfuerzo para recuperarse ante la atención del grupo. Era una habiatación
recargada de muebles, todos ellos pasados de moda, con unas seis o siete
personas ante una mesa redonda. Todos escuchaban atónitos el fin del relato que
la mujer terminaba de efectuar para ellos, todos miembros de un grupo
espiritista llamado "Un nuevo amanecer".

-Gloria- dijo uno de ellos, de mediana edad- qué desgraciado
fin el de esos dos hombres en medio de una carretera luego de poco tiempo de su
reencuentro. Realmente me conmueve y me alegra que haya podido lograr contacto.

-Es que desafiaban las leyes de Dios- lanzó con un siseo como
de ofidio una mujer gorda con aspecto de beata fanática.

-Hermanos- señaló la medium a quien habían llamado Gloria- no
juzguen para no ser juzgados. Por alguna razón este joven y su padre desde el
Más Allá nos entregaron su testimonio, y tal vez pueda ser de alguna utilidad
para alguien. Recordemos que el trabajo nuestro es comunicar, no tomar partido
sea a favor o en contra de aquello que nuestros hermanos desencarnadosnos
confían.

-Tiene razón, hermana Gloria- añadió una señora de cabello
entrecano- con la vara que uno mide será a su vez medido, lo dice el
Evangelio…

El grupo en un recatado silencio se levantó con parsimonia
para dirigirse a otra mesa, ésta con bocadillos y refrescos mientras Gloria
levantaba el interruptor de la luz disipando la penumbra y el recuerdo de la
narración que el "hermanito desencarnado" les transmitiera utilizando su seco
cuerpo.

-Oremos por esas almitas, por su descanso- propuso– Y
recuerden poner alguna limosnita en el canasto de las ofrendas…porque
necesitan mucho trabajo de caridad cristiana.

 

Resumen del relato:
    El destino tantas veces conjurado se hace presente y decide el fin de esta historia de amor filial…

Le escondieron su bikini en la arena

Le escondieron su bikini en la arena (8)

La chica a la que le escondieron su bikini en la arena

Ese día transcurría como cualquier día soleado en la playa
nudista. Una alfombra de cuerpos desnudos se dibujaba en la arena y mis ojos
inquietos recorrían las formas manifiestas. Esperaba encontrar algo fuera de lo
cotidiano para estimular la imaginación pues después de ver varios cuerpos en su
estado natural ya poco queda para darle oportunidad a la mente de crear
fantasías.

En situaciones como estas, llaman más la atención aquellas
personas que recién llegan a la playa aún vestidas. Verlas desvestirse y
anticipar las formas que la ropa cubre es toda una experiencia de sensaciones
placenteras. Es muy excitante ver el traje de baño que se desliza perezoso desde
las caderas hasta el suelo y ver surgir los senos redondos, las nalgas tersas o
los triángulos descendentes a veces talados como un bosque u oscurecidos por una
maraña de vellos que se revuelven dormilones cubriendo el misterio de un
clítoris oculto o unos labios de alborozo.

Estaba yo contemplando los cuerpos que surgían del
desprendimiento de ropas cuando llegaron tres mujeres acompañadas de un hombre.
Una mujer era de unos cuarenta años aproximadamente y las otras dos mujeres eran
jóvenes de 18 ó 20 años. El varón era de unos treinta años. La mujer de 40 se
sentó en la arena pero en todo el tiempo que estuvieron nunca se desnudó. La más
joven de las otras dos mujeres llevaba un bikini que le sentaba muy bien
haciéndole resaltar las redondas formas del pecho juvenil y unas nalgas en su
justa medida y proporciones. La otra joven fue la única que quiso sentir el
abrazo del sol cubriendo cada centímetro de su piel. Sin pensarlo dos veces se
desprendió completamente de su bikini.

Su cuerpo blanco se presentaba ante mí como un tributo a la
vista. Sus senos eran pequeños y los pezones que los adornaban me lanzaban sus
rosadas y puntiagudas miradas. Verla correr desnuda hacia el agua ofreciéndome
su espalda que terminaba en la redondez de sus caderas y sus nalgas fue todo un
espectáculo digno de recordarse.

Antes de meterse al mar se inclinó para tocar el agua y al
hacerlo pude ver sus labios ocultos y no sé si fue el murmullo de las olas o la
excitación de ese momento que casi puedo asegurar que de esos labios carnudos
coronados con un clítoris abultado y cubiertos de un vello suave pude escuchar
una voz con un tono orgásmico que me decía: "llevo dentro una profundidad
ardiendo y puedo abrirme para recibir dentro de mí lo que quieras darme".

Obviamente mis oídos no escucharon esta voz pero mi pene sí y
cuando menos lo esperaba lo tenía apuntando hacia las nubes y si hubiera sido
elástico seguramente hubiera corrido para penetrar esa caverna oscura que se
mostraba insinuante en la distancia.

Verla en el agua fue toda una delicia también. Las ondas del
mar se convirtieron en mis aliadas para producir un vaivén que hacía que sus
senos se mecieran en un bamboleo insinuante, como si se preparara una ofrenda
redonda para mis ansias. Me imaginé corriendo hacia ella y en un vuelo redondo
empecé a recorrer con mis manos sus senos deliciosos y aprisioné con mi lengua
sus pezones, chupándolos una y otra vez y sintiendo su dureza anidando en mis
labios.

Me abracé a ella y sentí su espalda húmeda en mi pecho
mientras que mi pene hurgaba la caliente entrada de su universo femenino. Otras
veces mi pene endurecido abarcaba entera la división de sus nalgas e iba y venía
en el juego de las nalgas y la cueva. Un juego muy placentero para un pene
inquieto como el mío. Mientras tanto, su voz y sus gemidos me envolvían tanto
que nació en mi alma cantora un poema dedicado a este momento y se lo musité al
oído:




"Enamórame con tu canto apasionado,

y sumérgeme en el mar de tus caricias

para convertirme así en el amante

que anhelante está de tus misterios.

Quiero envolverme en tus senos marinos

y probar la profundidad de tu sexo

al tiempo que mis manos envuelven

tu espalda hasta tus piernas y tus nalgas.

Quiero habitar la profundidad

incansable de tu vientre húmedo

con el mástil de mi sexo que

ansioso te busca y te desea.

Circundados con las olas intensas

de este mar que nos envuelve.

no sabré si es el orgasmo

lo que mi cuerpo ahora siente,

o es el movimiento incansable

de un mar agitado y celoso

que se inquieta al vernos

enlazando nuestros cuerpos.

No quiero ser el Ulises griego,

quien cubriera sus sentidos

para escapar del hechizo

musical de las sirenas.

Quiero mis sentidos abiertos,

para apreciar así el encanto

que prodiga tu presencia

en el mar de las pasiones.

Quiero mis ojos abiertos

para mirar el contorno

de tus senos en flor

y el pezón que los adorna.

Quiero el tacto en mis dedos

para recorrer los misterios

de tu pubis floreciente

y el botón que lo corona.

Quiero el gusto en mis labios

y en mi lengua palpitante,

para envolverme en los tuyos

y disfrutar de tu sabor.

Quiero mis oídos abiertos

para envolverme en tus gemidos;

y en la inmensidad de un orgasmo,

ser uno contigo y para ti.

La humedad de un mar contigo

se me antoja irresistible.




"¡Sí, sí, sí!", decía ella, y su voz era un gemido cargado de
expresiones orgásmicas que saturaban mis oídos…"sí, sí, sí"…..¡qué rico sonaba a
mis oídos el eco de su voz! ….

"¡No, no, no!", le decía el hombre que las acompañaba, "no te
voy a decir dónde está tu bikini". "Sí, sí, sí….dime donde está", le decía ella
con un tono enardecido.

Es que tan envuelto estaba yo en mis propios pensamientos que
en realidad nunca vi cuando ella salió del agua y cuando quiso vestirse se
encontró con la sorpresa de que su bikini ya no estaba. Se lo habían escondido
en la arena.

 

(© Todos los derechos de autor reservados. Si desean hacer
comentarios a esta fantasía erótica pueden escribirme a
phalorico@msn.com o a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO)

 

Resumen del relato:
    Una visita a una playa nudista desata la imaginación.

En el cine

En el cine (8)

Faltaba poco para el invierno y había quedado a las ocho,
como un ritual yo me empecé a vestir para mi cita con él, decidí ir esa noche
toda de negro, mi color favorito, primero mi pequeña tanga que dejaba traslucir
mi sexo, luego el sujetador con aros que dejaban mis pechos como una exuberante
balconada. Me puse para la ocasión medias y liguero. Ahora la ropa: arriba algo
escotado y de terciopelo y para la parte de abajo una falda por encima de las
rodillas y calzado… unas botas altas y de tacón muy fino.

Salí a la calle y allí estaba él en su flamante vieja moto, con esa cazadora de
motorista que hace tiempo no se ponía, doble mi pierna y me senté detrás de él,
tan pegada que podía sentir mis pechos anhelosos, le agarre por la cintura y
salude brevemente a quien más tarde me haría tan feliz. Me encantaba el sonido
de esa moto y el aire que desplazábamos al andar en ella, llegamos a nuestro
destino, un cine, un lugar muy escogido entre los jóvenes amantes y quizás
también los viejos.

Nos sentamos, las luces se apagaron y la película comenzó, de repente note como
su mano se deslizaba entre mis muslos abriéndolos suavemente, ante ese
movimiento tan leve yo empecé a excitarme, de tal forma, que para cuando deslizó
sus dedos en mi sexo ya estaba mojada, con la otra mano se dirigió a mi escote y
descubrió uno de mis pezones erecto de impaciencia, su boca, no se como lo
alcanzó y lo lamía y mordisqueaba aumentando aún más mi placer, mientras sus
dedos seguían hundiéndose en mi sexo. De repente me pareció que alguien nos
miraba, efectivamente un hombre joven que se sentaba dos asientos mas a la
derecha de mi no nos quitaba ojo.

El me susurró: No importa sigamos.

Le dije: No sé si podré.

Me dijo: Claro que sí.

Le dije: No…, No…

Me dijo: Mírame y déjate llevar.

Seguimos nuestros juegos y mi mano bajo la cremallera de su pantalón, ahí estaba
ella, toda para mí, esperando que mi boca la lamiera y le diera mi calor, agache
mi cabeza mientras él seguía con una de sus manos investigando en mi sexo,
mientras estaba así no pude más y el placer recorrió todo mi cuerpo y seguía con
mi boca en su sexo todavía con mas ímpetu, me aparto convencido de que todavía
no era su hora, el extraño seguía mirando, me cogió de la mano nos levantamos y
me llevo a unas escaleras que conducían a la terraza del cine y allí al final de
las escaleras me dijo que me diera la vuelta y levanto mi falda.

Yo como chica obediente levante mi falda y me agache levemente dejando relucir
mis nalgas adornadas con mi tanga. Inmediatamente él se puso a manosear mi
culito y eso me puso mas caliente todavía. Me puso una mano en la espalda
obligándome a agacharme mas de tal manera que ahora tenía frente a él toda mi
vagina, diciéndole cómeme, cómeme. Giré la cabeza hacia un lado, intentado ver
lo que estaba a punto de hacerme y de reojo pude ver al extraño de la fila, que
nos había seguido y estaba cerca viendo todo lo que sucedía. Con un dedo él hizo
a un lado la tanga y se puso a lamer mi chochito que ya era un manantial. Al
momento tenía toda la cara empapada en mis fluidos. Empecé a gemir y empujar mas
mi vagina hacia él. Estaba casi dentro y apenas él podía respirar. Sentía que su
pene se salía de su bragueta. En un momento dado, con mis manos separé mas mis
nalgas y le mostré mi ano y…

Le dije; Ahora, como has sido un chico malo últimamente, me vas a comer todo el
culito.

Mientras miraba al extraño quien ya tenia su pene en su mano y se estaba
masturbando. El empezó a lamerme el ano y a introducir su lengua en él. Esto me
empezó a poner loca. Y pensé que los gemidos iban a hacer subir a todo el cine,
pero no me importaba, eso me excitaba más. En un momento dado él se incorporó,
saque su rabo dolorido de su bragueta, después de tanta excitación. Estaba más
grande que nunca y directamente lo puso en mi culito.

Yo le dije; No, por ahí no! Ya sabes que no me gusta…, está demasiado
grande… Uumm…, no va a entrar.

Y él me dijo: Relájate esto te va a gustar.

Me agarró de las caderas y estaba tan mojado y jugoso que presionó y empezó a
entrar.

Yo le decía; No, no…

Después de un grito de dolor, empezó a mecerlo suavente y a tocarme el clítoris
con la otra mano. Después de unas sacudidas me empecé a mover
descontroladamente, era la primera vez y sentía una mezcla de dolor y placer
indescriptible.

Exclamé: Uumm, si, si, metemela toda, oh me estas rompiendo mi culo, dale
dale¡¡¡ uumm… me estoy corriendo.

Estábamos en esas cuando miré de reojo al extraño y luego miré a mi acompañante
pidiéndole su aprobación. El extraño se acerco y se puso frente a mi deslizó sus
manos en mi blusa, saco mis pechos del sujetador dejándolos al descubierto y
empezó a manosearlos y apretarlos, bajo su cara junto mis pechos y metió los dos
pezones en su boca los succionaba y chupaba como si estuviera muerto de hambre,
en ese instante bajo la mano e introdujo uno de sus dedos en mi, mientras mi
amigo seguía acariciándome mi culito, después un dedo acompañó al otro así hasta
que estaban los cuatro dedos de la mano de ese hombre explorando mi húmedo y
caliente sexo. El hombre se retiro de mi un momento metió la mano en la bragueta
y pude ver como asomaba su pene erecto, yo mire asustada pero mi amante me
susurraba al oído:

– Tranquila, estoy aquí…, déjate llevar, disfruta…

El extraño hizo que me agachara y acerco su pene a mi boca yo no quería pero mi
amigo acercó el suyo y entonces confundida lamía uno u otro según se acercaban a
mi boca. Después el extraño me cogió por la cintura y me sentó en una de las
barandillas de la terraza, me abrió las dos piernas dejando mi sexo totalmente
abierto, mi amigo miraba excitado, y de repente y sin miramientos introdujo su
pene hasta el fondo a la vez que manoseaba mis pechos. Sacaba y empujaba su pene
sin cesar hasta que al final los dos nos corrimos.

Y así es como terminamos la sesión de cine… con una buena película no?.

 

Resumen del relato:
    Ir a ver una película y ser la protagonista mmmmmmmmmm.

Fantasía de fiesta

Fantasía de fiesta (8)

Una suave venda negra cubría mis ojos, eleve lentamente mis
manos hasta alcanza el flojo nudo de dicha venda cayendo esta poco después al
suelo, un enorme espejo a tres metros de mi lo permitía verme sentado en una
silla negra, además llevaba un traje negro con rallas, con una camisa blanca,
pero sin corbata. Gire la cabeza hacia detrás pude ver la paredes lisas pintadas
en un suave color verde, había una enorme cama con sabanas rosa y una pequeña
mesilla con una lámpara que despedía una cálida luz amarilla, después mire a mi
izquierda y pude una televisión encendida donde se veía un película pornográfica
con el volumen quitado. Después gire mi cabeza hacia la izquierda donde se veía
una puerta cerrada y al lado otra puerta entreabierta, esta se empezó abrir y
tras ella empezó a sonar una suave música de acordes intensos.

Después apareció una preciosa joven de 1’65, ojos verdes,
rubia con el pelo corto, tenia dos preciosas tetas al igual que su culo, llevaba
un largo vestido negro, la parte de arriba era fina tela transparente y sus
pechos los cubría unas hijos de telas.

Se fue acercado a mi lentamente hasta situarse delante mía
mientras yo permanecía inmóvil, después se giro y empezó a bailar a la vez que
se tocaba y rozaba con sus manos en sus pechos, se empezó al contemplase en el
espejo, el verse la ponía muy cachoda, se fue bajando la cremallera del vestido,
cayendo este al suelo poco después dejándome ver un precios conjunto negro con
tanguita, acompañada de unas medias del mismo corlo, en su pierna derecha
llevaba una pequeña liga azul. Seguía de espalda mía, mientras ella seguía
disfrutando con el espectáculo que ella misma se daba al mirarse al espejo, yo
contemplaba su movimientos y su tanguita el cual me ponía a cien, se giro
después hacia mi, dejo de bailar y me puso su pierna encima mía y me dijo


¿Quítame la liga con la boca?


Yo no dude un estante y eso hice quedándome con dicha prenda
en la boca, después ella me la quito, me cogió de las dos manos me la puso en la
espada y me puso la liga como si fueran unas esposas y para asegurarse de que no
me la quitara me ato con la venda negra que posaba en suelo.

A continuación se puso de nuevo delante mía y empezó a besar
mi boca tímidamente , después paso con mas pasión a mi cuello mientras me echa
la americana hacia atrás quedándose colgada entre mis manos, haciendo lo mismo
con mi camisa, luego empezó a acariciar mi pecho intensamente acompañados de
largos besos, después sentí su lengua en uno de mis pezones entrándome un enorme
escalofrió de placer, siguio jugando con su lengua hasta mi otro pezón,
terminado en mi ombligo, mientras ya había conseguido quítame los pantalones y
ahora iba a por mi bóxer, este no tardo en caer dejando al descubierto mi polla
de 18 centímetro totalmente tiesa.

Ella seguía jugando con su lengua por mis piernas hasta que
llego a mi capullo el cual empezó arriba y bajo lamer como si de un helado se
tratara. Luego unos circulo de su lengua en mi capullo hacia que mi polla
intentara crecer mas para intenta meterse dentro de su boca ya que el place era
extremo. Después se introdujo mi polla hasta dentro casi podía tocar con mi
punta su campanilla, empezó a chupa intensamente arriba y abajo, era algo bestia
y mis gritos de placer recorrían toda la habitación, después empezó otra vez a
jugar con mi lengua cuando casi estaba apunto de correrme, paro bajando con su
lengua por mis huevos hasta llegar a agujero de mi culito que empezó a lamerme,
esta situación era nueva pero sentía un enorme placer , a la vez que su mano
derecha me masturbaba, de repente sentí como unos de sus dedo se introducía por
mi agujerito a la vez que me corría , ella se abalanzo sobre mi polla
corriéndome en su boca, no dejando poco después rastro de mi corrida..

Depuse me levanto de la silla y me tubo en la cama, yo seguía
con las manos atadas, ella se quito el sujetado y el tanga negro, luego saco un
pequeño consolador que puso al lado mío y me puso su lindo coñito en mi boca.

Empecé lamiéndole el clítoris intensamente y fui notando como
este se hinchaba a cada lamentazo que recibía de mi lengua, ella se tocaba los
pechos y jadeaba como una loca, después me puse a lamerle los labios de su
coñito que estaban empapado y empecé a saborear la miel de su coñito mientras
ella se retorcía. Luego me puso el lindo agujerito de su culo en mi boca el cual
empecé a lamer suavemente, mientras ella se rozaba el clítoris y sus labio con
el consolador suavemente, a la vez que aumentaba yo el ritmo con mi lengua ella
hacia lo mismo con el consolador, intentaba meterle mi lengua dentro de su culo
y eso la ponía mas cachonda, cuando por fin lo conseguí ella pego un enorme
grito de placer.

Luego me beso y empezó a acariciarme el pecho mi pene se
había puesto otra vez duro ella me dio la espalda y empezó a roza con su coñito
mi polla, lo que me provocaba enormes sacudidas se placer, empezó a metersela
poco a poco hasta que se la metió hasta dentro, iniciando movimientos en
circulo, sentía como el calor de su coño podía casi derretir mi polla y como
chorreaba de placer, empezó a subir y bajar intensamente esto hacia que nuestros
gritos de placer se entrecruzaba con cada galopada que ella provocaba con su
coñito en mi polla, lo que provocaba momento de frenesí y locura sexual, pero
ella además se ponía mas deseosa de placer cada vez que se veía en el espejo
galopando sobre mi, hasta que paro y me dijo.

-¿ te voy a follar enterito con mi culito?

Cogió mi polla y la guió hasta su culito que estaba muy
húmedo debido a las gran cantidad de flujo que emanaba de su coñito, empezó poco
a poco a meterse mi capullo, cuando conseguía meterselo lo sacaba, después lo
volvía a introducir y otra, poco a poco se follaba con su delicioso culo mi
capullo suavemente, ella seguía mirándose en el espejo, en cada embestida se
metía un poco mas mi polla, su respiración era acelerada y su soplidos
constantes, en cambio mi respiración era entrecorta y en ciertos momento casi ni
respiraba de placer. Cuando consiguió metersela entera cogió su consolador y
empezó acariciarse su clirotis y los labios e su coñito, a la vez que empezó a
follarme cada vez mas deprisa, los dos gritábamos de placer mientras mi polla se
introducía con fuerza en su lindo culito, ella gritaba diciéndome "follame
follame follame " a la vez que ella disfrutando del espectáculo a través del
espejo, yo casi no podía hablar y lo único que me salía eran suspiros de placer.
Los dos gozábamos intensamente el uno del otro, cuando ella soltó un enorme
grito de placer que hizo retumbar las paredes de la habitación, yo estaba apunto
también dé correrme, cuando ella se levanto me puso sus tetas en mi pollo, solo
necesite dos leves sacudidas de sus teta para correrme en ellas, mientras ella
lamía todo mi semen, sentía como mi polla estallaba de placer.

Luego me desato y estuvimos tumbados sin movernos, quedandono
dormidos poc después…..

Si te gustado puede que te cuente que paso por la mañana

Estallando

 

Resumen del relato:
    Esta fantasia hará que veas el sexo de otra manera, te encantara.

El exorcismo

El exorcismo (8)

El exorcismo

Los tres hombres vestidos de negro llegaron hasta la entrada
de la casa, y después de mirarse entre ellos hicieron sonar la campanilla. En el
interior se oyó un ruido de pasos e instantes después la puerta se abrió apenas
un poco, dejando ver unos ojos que brillaban en la penumbra reinante.

"Padre Matías, es usted!" exclamó con un suspiro de
alivio una voz de mujer.

"Sí señora, tal como le prometí, aquí estoy de vuelta"
respondió el aludido. "Y traje conmigo a los padres Fernando y Juan".

La puerta se abrió, y una pareja recibió a los visitantes. El
hombre estrechó fuertemente la mano de los sacerdotes, y la mujer murmuró
palabras de agradecimiento. Sus rostros mostraban una gran palidez y en sus
gestos se adivinaba un cansancio enorme, sin que por ello dejaran de manifestar
la gratitud que sentían al grupo de curas, tan distintos uno de otro. El padre
Matías tendría unos cuarenta y siete años, era rubio de ojos azules, de estatura
normal y complexión robusta. El padre Fernando rondaría los treinta y ocho años,
era alto y delgado, tenía el cabello ondeado color castaño y grandes ojos
celestes. En cuanto al padre Juan, sin dudas era el que más se destacaba del
conjunto. De unos veintinueve años, era alto y tenía un cuerpo fibroso, típico
del deportista consumado. Tenía el pelo negro muy corto, un par de ojos negros
muy luminosos, y era dueño de unas facciones bellísimas y muy masculinas.

"¿Y cómo están las cosas?" indagó el padre Matías.

"Oh! Dios, ha sido terrible!" respondió el hombre.
"Desde que usted estuvo aquí la última vez, todo ha ido peor. No deja de
proferir blasfemias, y hace cosas horribles. ¡Y el calor! La habitación parece
un caldero! Es el infierno mismo!
".

"¿Y . . . sigue diciendo que es el demonio?" preguntó
el padre Fernando.

"¡Oh! Sí! Yo ya no sé que pensar. A veces me cuesta creer
que la criatura que está en esa cama sea mi hija!
", dijo la mujer ahogando
un sollozo.

De repente, un grito terrible se oyó en la sala, proferido
por una voz que no parecía de este mundo.

"¡Ah! Por fin llegaron los maricones de negro, eh? ¡Vieja
puta, los llamaste nomás! Ya me las vas a pagar!
".

Los padres de la chica se persignaron, y los sacerdotes se
miraron significativamente. Sus manos sudaban, y sus corazones latían
apresurados por lo que estaban por intentar: un exorcismo. Ninguno de ellos lo
había hecho antes, y peor aún, no habían pedido la correspondiente autorización
al episcopado. Sólo el padre Matías había presenciado el ritual hacía muchos
años, en un perdido pueblito rural. A raíz de esa experiencia sabía que la
burocracia eclesiástica podía demorar meses en autorizar un exorcismo, práctica
a la que la iglesia era tan renuente. Por eso, movidos por la piedad ante el
sufrimiento de los padres de la joven, los sacerdotes del monasterio decidieron
arriesgarse y llevar a cabo la delicada tarea por su cuenta.

"Vamos, vamos, hijos de puta!! Qué están esperando para
venir!
" dijo la misma voz en un tono chillón.

Los curas se miraron nuevamente, y se dispusieron a seguir al
matrimonio hasta el cuarto de su hija.

"Bien, déjennos aquí" dijo el padre Matías cuando
estuvieron frente a la puerta de la habitación. "Y por favor, oigan lo que
oigan, no entren hasta que nosotros lo digamos ¿Comprendido?
":

El hombre y la mujer asintieron con un gesto de cabeza, y se
alejaron. Entonces el padre Matías se volvió a sus compañeros y les recomendó: "Recuerden,
no deben prestar atención a nada de lo que diga. No entren en su juego. Si es el
demonio en verdad, tratará de perturbarnos o tentarnos con lo que sea
".
Después que los otros asintieron, abrió la puerta y los tres entraron en la
habitación.

Lo primero que notaron los curas fue el intenso calor, que
los recibió como una cachetada sofocante. El aire parecía más denso, y una
extraña luminosidad rojiza teñía el ambiente.

Sentada en la cama, con los largos cabellos negros
desgreñados y vestida con un camisón de algodón, estaba una bella joven de unos
diecisiete años. La suave tela de la prenda marcaba sus formas, dejando apreciar
la turgencia de sus pulposos pechos y la dureza de sus jóvenes pezones. Sus
piernas eran largas y esbeltas, y llevaba una minúscula braga que apenas le
cubría el pubis.

Cuando vio entrar a los hombres los ojos de la chica se
iluminaron, y estirando sus labios en una sonrisa irónica dijo con voz ronca: "Bueno,
tres cabrones para mí! Qué honor!
". Después agregó. "Pero ¿Y las sotanas?
Bueno, que más da. Me basta con el disfraz negro y el cuellito duro
".

El padre Matías apoyó un pequeño maletín que llevaba en una
cómoda, lo abrió y de su interior sacó tres juegos de crucifijos, togas
sacerdotales, pequeños libros de oraciones y frascos con agua bendita. Entregó
un ejemplar de cada cosa a sus compañeros, y cuando todos estuvieron munidos de
los elementos necesarios para la batalla que habrían de iniciar, se ubicaron
rodeando la cama de la joven.

"¿Cómo? ¿No van a atarme?" preguntó la voz en tono
burlón.

"No, no es necesario" respondió el padre Matías. "¿Cómo
estás, Sonia?
" le preguntó después dulcemente.

"Yo no soy Sonia" dijo la voz con rudeza. "Soy el
Diablo
".

"Ya veo" dijo el cura. "¿Y por qué no dejas en paz
a esta chica?
".

"Porque no quiero!" respondió con furia la voz. "Esta
perra es mía, y aquí me quedaré!
".

El padre Matías no dijo nada, pero hizo un leve movimiento de
cabeza a los otros curas. Después abrió su libro de rezos, y empezó a leer
oraciones cuyas letanías completaban los padres Fernando y Juan.

La extraña voz empezó a reír como un chacal, estirando
despiadadamente la boca de la muchacha.

"Eunucos mal paridos!" gritó. "¿Creen que van a
doblegarme con sus payasadas?
".

Los sacerdotes prosiguieron imperturbables sus rezos,
tratando de concentrarse en lo que hacían. Entonces la joven se acostó y empezó
a gemir, arqueando el cuerpo mientras se manoseaba los pechos. Después se
arrancó de un tirón la diminuta braga que vestía, llevó una mano a su raja y
metiéndola en la vulva empezó a masturbarse frenéticamente, sacando cada tanto
los dedos húmedos para chuparlos con deleite.

"Ah! Esta puta está tan caliente! Le arde la concha!
Vamos, no quieren probar? Miren cuanto jugo! Vamos, vamos!!
" dijo la voz con
tono ronco.

"No la escuchen!!" dijo el padre Matías, al tiempo que
elevaba el sonido de su voz. Los otros dos obedecieron y bajaron la vista hacia
los libros, pero el padre Fernando no podía evitar que cada tanto sus ojos se
desviaran hacia la muchacha. Además notó que su respiración estaba agitada, no
sólo por el calor sino también por el lujurioso espectáculo que daba la joven.

"Quiero verga, quiero verga, quiero verga!!" repetía
la muchacha con esa extraña voz chillona, mientras retorcía su cuerpo y se metía
los cinco dedos de la mano en su vagina.

El padre Matías apuró su rezo, y cuando terminó los tres
curas rociaron agua bendita sobre la joven. Inmediatamente marcas sanguinolentas
aparecieron en la rosada piel de la muchacha, y los sacerdotes se estremecieron
ante la primera señal contundente de la posesión satánica. La chica puso los
ojos en blanco y pegó un alarido.

"Ah! Malditos curas de mierda!! Eso quema!!".

Después se puso de rodillas sobre la cama, y dándole un
fuerte golpe arrojó al padre Matías contra un rincón, en donde quedó atontado
por el impacto. El padre Juan corrió a socorrer al golpeado sacerdote, mientras
que el padre Fernando trataba se inmovilizar a la muchacha rodeándola con sus
brazos por detrás.

La joven hacía esfuerzos denodados por liberarse, y los
forcejeos llevaron a la pareja a acostarse violentamente sobre la cama. El padre
Fernando quedó de espaldas, con el culo de la chica apoyado contra su paquete.
Fue entonces cuando el joven cura sintió un raro cosquilleo en su entrepierna.

"Uhh!! Pero qué verga habías tenido!! ¿Y ya la has usado?"
preguntó la ronca voz del demonio.

El cura sintió como su polla se empalmaba, y trató de
controlar sus reacciones. Pero la muchacha comenzó a refregar sus nalgas contra
el paquete del hombre, y con una mano manoteó la bragueta del negro pantalón.

"No!" dijo el cura desesperado, mientras intentaba
inmovilizar a la posesa. Pero sus esfuerzos resultaron vanos, y no pudo evitar
que la chica le metiera en la boca los dedos humedecidos con sus jugos
vaginales. Entonces el sacerdote sintió que sus músculos se aflojaban y que sus
sentidos se nublaban. Como atontado dejó caer los brazos, y permitió que la
mujer sacara su miembro y comenzara a masturbarlo a un ritmo acelerado. Después
la chica abrió la boca, y comenzó a chupar concienzudamente el durísimo rabo del
cura. De arriba abajo, su caliente lengua recorría el palpitante falo, dejando
hilos de baba por todo el tronco y la cabeza del mástil.

"¿Te gusta, cabrón?" preguntó la voz ronca.

"Sí, sí!! Continúa!!" respondió el padre Fernando,
sumergido en un placer desconocido para él.

Mientras esto ocurría, el padre Juan intentaba reanimar al
padre Matías. Cuando lo logró, el joven sacerdote lo ayudó a incorporarse, y
entonces los dos curas contemplaron un espectáculo infernal: la muchacha estaba
sentada sobre el cuerpo del padre Fernando, con la agarrotada tranca del cura
enterrada en su culo mientras lo cabalgaba a un ritmo impresionante.

El padre Fernando tenía un brillo extraño en los ojos claros,
y una mueca de infinito gozo se dibujaba en su rostro mientras que de su boca
escapaban sordos gemidos de placer.

"No, no!!" gritó el padre Matías, horrorizado por la
blasfemia. Entonces el padre Fernando giró la cabeza, y mirándolo a los ojos le
dijo:

"Venga, padre Matías. No sabe el culo que tiene esta puta.
Y mire esta concha! Y estos pechos!! Venga y deje que le de una buena mamada,
como hizo conmigo!!
".

El padre Matías se acercó, y mientras el padre Juan
reiniciaba los rezos él trataba de sacar al otro sacerdote de su sopor.

"Por el amor de Dios, Fernando, reacciona!! Piensa en tu
fe!! Piensa en tu Señor!!
".

"El sólo puede pensar en la espectacular cogida que le
está dado a esta putilla
" dijo sardónicamente la voz del demonio a través de
los labios de la muchacha. El cuerpo de la joven se deslizaba rítmicamente por
el durísimo falo del cura, mientras los dedos de la chica se perdían en la
abierta y enrojecida raja.

El padre Matías se acercó hasta el borde de la cama. Entonces
la mujer, con un movimiento veloz lo tomó de un brazo y lo atrajo hasta su
cuerpo, y mientras le ponía en la boca los dedos que habían estado en la concha
le dijo: "Prueba, maricón, prueba el jugo de esta perra!!".

El cura trató de zafarse, pero la mano de la joven lo retuvo
firmemente a su lado. Al igual que Fernando, el padre Matías sintió que perdía
el dominio de sí mismo, e instantes después se encontró mirando con avidez los
pechos de la joven al tiempo que su verga se endurecía debajo de sus pantalones.

"Ah! Te gustan las tetas de la zorra!! Pero muy bien!
Anda, chúpalas, chúpalas, y haznos felices a ella y a mí!!
".

La joven rasgó su camisón, dejando al aire sus duros pechos
que se bamboleaban por la frenética cogida que le seguía dando al padre
Fernando. Entonces el padre Matías llevó sus labios a los deliciosos senos,
dejando que su lengua recorriese golosa los montículos de carne rosada.

"Padre Matías, padre Matías!!" clamó Juan desesperado.
"Fernando, por Dios, reacciona!!" imploraba Juan, sin ningún resultado.

Los dos curas disfrutaban sin pudor del cuerpo de la
muchacha: el padre Fernando abriendo cada vez más el prieto culo, el padre
Matías manoseando los pechos y chupeteando los pezones.

"Anda, cabrón, sólo faltas tú" dijo el demonio
alegremente. "Mira lo que te he guardado" dijo mientras las manos de la
joven se posaban sobre el ardiente coño. "Eres el más joven y el más guapo, y
aquí está tu recompensa. Ven por ella! Mira como chorrea. Vamos, cójetela,
cójetela!! Dale duro por la concha a esta inmunda, que hace rato que no es
virgen!!
".

Juan miró angustiado a sus compañeros. Si bien ambos lucían
como perdidos en un mundo de placer y lujuria, creyó ver un destello de cordura
en sus miradas, como si fuesen conscientes de su equivocado accionar pero no
pudiesen hacer nada para evitarlo. Y aunque ninguno dejó las faenas que los
tenían tan ocupados, en un momento dado los oyó decir con voz sofocada:

"Resiste, Juan!! Resiste!!".

El padre Juan caminó lentamente hasta el borde de la cama, y
la muchacha abrió más las piernas ofreciendo su coño al bellísimo cura.

"Dámela, dámela, dámela!! Dame tu verga!!" dijo
mientras acariciaba los labios vaginales y se chupaba los dedos. "La quiero
aquí adentro!! Toda, toda, toda!!
".

Juan se acercó más, y la joven apoyó su otra mano en la
entrepierna del muchacho. Entonces ella lo miró con desconcierto, y mientras
pegaba un grito terrible el cura le puso el crucifijo en la frente.

"¡¡No!! Maldito hijo de puta!! Realmente eres un
chupapijas de mierda!! No te gustan las conchas, te gustan la vergas, asqueroso
invertido!!
".

El padre Juan advirtió las sorprendidas miradas de sus
compañeros ante la revelación, y enrojeció visiblemente. Pero la sorpresa duró
sólo un instante, porque la joven dio un brinco feroz tratando de escapar, y en
el movimiento sacó sus pechos de la boca del padre Matías y su culo de la polla
del padre Fernando.

Los dos curas parecieron recobrar el dominio de sus cuerpos,
y rápidamente redujeron a la joven sosteniéndola con firmeza. El padre Juan
mantuvo el crucifijo apretado contra la frente de la mujer, y los tres
reanudaron sus letanías, ordenándole al demonio que abandonase el cuerpo de la
inocente.

La muchacha se agitó por unos segundos más, al cabo de los
cuales dio un alarido atroz para después caer inerte. Los sacerdotes la
cubrieron con una sábana, y cuando la joven reaccionó al cabo de unos minutos
prorrumpió en un acongojado llanto diciendo que no recordaba nada de lo
sucedido.

"Hermanos, Dios nos ha escuchado, y Satán ha sido
derrotado
" dijo el padre Matías con un suspiro de alivio.

Los sacerdotes salieron de la habitación, y le comunicaron la
buena nueva a los padres de la chica.

Ninguno de los tres mencionó lo acontecido dentro del cuarto.

En el pueblo nada se supo sobre el exorcismo, porque los
padres de la chica habían tratado de mantener el asunto fuera de los chismeríos
locales. Sólo lo sabían los otros curas del monasterio, quienes se regocijaron
ante la exitosa tarea emprendida por sus hermanos para arrancar un alma de las
garras del Mal. Sin embargo, dentro del monasterio circulaba el rumor que el
demonio no había olvidado su derrota a manos del padre Juan, y que por ello
frecuentemente volvía para atormentar su alma e intentar poseerlo. Al menos esa
era la explicación que los padres Matías y Fernando daban para justificar sus
periódicas incursiones nocturnas al cuarto del padre Juan, y para los extraños
gemidos, jadeos y gritos sofocados que durante esas visitas el hermoso cura
profería en el silencio de la noche, en medio del rítmico rechinar de los
elásticos de su cama.

 

Resumen del relato:
    Tres sacerdotes intentan exorcizar a una joven poseída, y ello los llevará a conocer los placeres de la carne.

Mi gran fantasía

Mi gran fantasía (8)

Mi gran fantasía

Bien, es la primera vez que escribo un relato,soy una chica
de 15 años española y me gustaría contaros algo acerca de mí y de mis
sentimientos hacia mi profesor de Inglés.

A mi desde siempre me ha gustado esta asignatura de hecho es
mi favorita desde que empecé a darla en la escuela.

He de decir que yo tengo fantasias y me masturbo desde que
tenía unos 12 años.Siempre he tenido una personalidad más bien calenturienta,
aunque en la calle o en familia demuestro todo lo contrario.Nunca me he visto
bien a mi misma (aunque la gente me diga lo contrario) siempre me he visto como
una chica fría y sin personalidad pero a medida que me iba haciendo más mayor la
cosa cambiaba…

Empezó el curso, todos los profes me parecían buena gente y
tal, pero cuando nos tocó dar inglés por primera vez en el curso vi al profesor
nuevo.Era y de hecho sigue siendo guapisímo con el pelo castaño oscuro, ojos
verdes, alto, delgado,simpatiquísimo y encantador (por supuesto el culo se
merece un 10 y el paquete lo tiene…) y como el dijo – Tengo una cara de bueno
que ni yo mismo me la aguanto – oooooooooooohhhhh que guapo y que tio bueno que
esta hecho mi Juanma…

Juanma, Juanma, Juanma, un nombre que se me repite a todas
horas y su cara tan de chico bueno es que me chifla y me pone demasiado…He de
decir que le caigo muy bien y que soy la alumna mas aplicada en clase y
participo mucho.

Solamente hay cuatro problemas:

1.A una de mis amigas tambien le gusta mucho

2.Está casado y con una hija (aunque su familia no vive aquí)

3.Tiene 32 años

4.Como coño se lo digo?

En fin que sólo me queda poder verlo en clase y escuchar su
dulce voz y contemplar sus calidos ojos verdes y mi imaginación…

El reside en una urbanización cercana a la mía pero…

Siempre me imagino que el vive en mi piso, yo vivo en el
cuarto y él en el tercero.Como los dos tenemos que cojer por el mismo camino
hasta llegar a casa pues se va conmigo…Y siempre vamos y volvemos juntos al
instituto como una alumna y un profesor totalmente normales…

Un día volvería a casa pero no habría nadie, mis padres se
habían ido de viaje entonces me tendría que quedar en casa sola durante unos
cuatro días…En el camino de vuelta a casa se lo comento a Juanma,
concretamente en el ascensor, y me dice que como el también vive solo pues que
me vaya a su casa por lo menos para almorzar.Yo acepto y sólo de pensar que voy
a poder comer en lo de Juanma me pongo muy nerviosa,el poder ver su casa y como
era me inquietaba muchísimo.Además de que tendría que cocinar muy bien…

Pues nada entro a su casa (huele a su colonia
mmm…delicioso…).Comemos y al terminar me dice que me quede a ver la tele con
él, yo por supuesto acepto y me siento a su lado pero relativamente
distanciados…

Yo llevaba una minifalda vaquera y una camiseta, él unos
pantalones y una camiseta pegadita…Hace mucha calor…Demasiada…Pero nos
acercamos lentamente y como quien no quiere la cosa ya estabamos super cerca…

Me susurra mi nombre…

Respondo sin dejar de mirar la tele – Que Juanma

-Te necesito ahora mismo mi pequeña niña…

Ya le miro a él – ¿ Cómo ?

-Quiero que seas mía, ser tu primera persona en desvirgarte,
te necesito preciosa…

Yo me quedo boquiabierta , normal , lo que me decía mi amor
plátonico, Juanma era todo cierto.No estaba soñando aquello era totalmente real,
me sentía muy nerviosa y excitada a la vez.Miedo y deseo todo en uno…

Sin darme apenas cuenta, apaga el televisor y empieza a
besarme, dios! como me gusta que me lo haga así, sin prisa pero sin pausa, lo
hace perfecto, yo me dejo llevar, yo quiero ser suya, y el quiere poseerme.Baja
hasta mi cuello y lo besa con lujuria, como nunca me lo habían hecho…

Empieza a tocarme todo mi cuerpo virgen, deseoso de que
entrase en mí como nadie antes lo había hecho…Me quita la camiseta, rápido,
ansioso de comerse mi pecho y de hecho así sucedió…Yo le quito también su
camiseta y por fin puedo ver los pectorales de mi Juanma y su barriguita y antes
de que me levantase la falda le hago que se levante y lentamente le desabrocho
el cinturón, sentada en el sofá y el de pie mirandome, cuanto mas me miraba mas
cachonda me ponía…

Se lo bajé ya todo y empece a chuparsela el no quería pero yo
si, deseaba sentir su calor en mi boca, que se corriese dentro de ella…Así
sucedió y nada mas correrse me coje por lo hombros para arriba y me besa otra
vez de nuevo destrozandome mis labios y mi cuello cada vez mas calientes y mas
rojos.Acto seguido me lleva hasta su cama, y me come la conchita por primera vez

– Aaaaaaaaaaaah aaaaaaaah aaaaah Juanma dios eres increíble
aaaahh sigue mi amor

– Correte en mi vida mi niña que quiero probar tus fluiditos
de niña buena…Ahora vas a ver…

Y tras correrme en su boca se puso encima mío y me la clavo
primero lentamente para no romperme el himen (lo que el no sabia es que yo ya me
lo había roto yo solita…jejeje….) y despues me la entro con mas fuerza y con
mas y con mas y con mas fuerza hasta que me la clavo hasta los huevos.

– Niña como me pones eres demasiado te quiero para mi sólo

– Ya no puedo mas me has reventado mi coñito amor…

– Tranquila mi vida que ahora verás…

Y empezó a metermela por mi culito.Sólo entro hasta la mitad
o menos ya que su dulce polla media 20 centimetros al ojo…Una gran verga, si
señor…Pues entonces tambien se corrió en mi culo con una fuerza y una
bestialidad impresionantes

ya estabamos cansadisimos de tanto gemir y gritar, sobre todo
yo cuando me la metio por el culo y ademas me metio tres deditos en mi
concha…Indescriptible, una sensación única…

Pero como todo lo bueno de la vida, se acaba, y tras follar
como unos posesos durante toda la tarde despues de cenar me marchó a mi casa
sola y pensando en todo lo acontecido…Al día siguiente me vuelve a llamar y al
otro, y al otro, y al otro, y al otro,………

Bueno amigos y amigas esta es mi gran fantasía y como toda
fantasía que se aprecie nunca (o al menos eso pienso yo) se hará realidad, sino
no sería fantasía no creen?

Besos a tod@s y otro muy especial para mi vida, Juanma…

 

Resumen del relato:
    Gracias a mi imaginación puedo vivir cosas que nunca podré sentir con él…

Sol

Sol (8)

Mucho sol.

Un cielo celeste que se refleja en un mar de un azul
perfecto.

Las olas mecen el barco en un suave murmullo que me adormece.

Tendida en la proa, inundada de esa paz y tranquilidad que
solo el mar es capaz de darme.

Me incorporo para volverme un poco. El está ahí, tras la
cabina. Separados por unos pocos metros, pero cada uno en su propio mundo. No
parece reparar en mi presencia, y a mi no me importa demasiado la suya.

El sol..

Sólo el bikini se interpone entre yo y el maravilloso
astro… Quizás debería quitarlo..

Miro otra vez atrás. El sigue en su mundo, ahí liado en sólo
Dios sabe qué cosas.

Quito el lazo del cuello y lo dejo caer. El calor directo en
mis pechos me hace sonreir. Termino de desabrocharme la parte superior.

Ahora van las braguitas.. Me siento como una niña mala, que
se supone no ha de hacer lo que hace pero.. Aun así las bajo. De forma suave se
van enrollando mientras se deslizan por mis piernas.

Ahí estoy, desnuda, sintiéndome liberada por primera vez
desde hacía mucho. La sensación es plena.

Me unto un poco de aceite que resbala por mi cuerpo. Unto un
poco más por mi pecho, donde se notan las marcas del bikini, y por mi pubis,
blanco y sin vello alguno. Hacer esto me excita, pero no puedo prestarle
atención. Necesito estar tranquila.

Me tumbo y dejo que el sol se convierta en mi amante. Noto el
sudor entre mis piernas. Se desliza hasta encontrar otro tipo de humedad en mi
cuerpo… Que sensación..

Me adormezco..

No sé cuánto tiempo llevo así. Pero sé qué me ha
despertado…

Noto el calor de su lengua endureciendo mis pezones. Juega
con ellos despacio, casi sin rozarlos. Los lame de forma lenta, casi con miedo a
dañarlos.

Su mano izquierda baja por mi cuerpo, buscando la humedad que
sabe encontrará. No abro los ojos, sólo quiero concentrarme en lo que estoy
sintiendo.

Empieza a besarme bajando por mi barriga. Sabe que siempre me
perdió su boca y juega con esa ventaja… Se detiene en mi pubis, que
mordisquea, como si quisiera comérselo.

Noto un hilillo de flujo correr por mi entrepierna. Estoy muy
excitada, y él lo sabe.

Separa mis piernas, sin encontrar resistencia. Besa mi coño
con delicadeza. Me da sólo un lametón, con toda su lengua, que me hace gemir.



Sigue, por favor, le suplico mientras le miro.



El me sonríe y vuelve a hundirse en mi. Empieza a lamer mi
coño, que cada vez está más caliente. Su lengua recorre cada centímetro de esa
zona que tanto placer me da. La mete y saca de mi vagina, queriendo secarme,
pero sólo consigue mojarme más.

Besa mi clítoris, lo chupa poniéndomelo aún más duro,
mientras siento que un dedo tímido se mete en mi culito. Creo que no puedo más..

Mi pierna roza una poya que está muy dura.. Por mi. Eso me
excita..

Su lengua empieza a coger un ritmo frenético que me hace
estremecer y gemir más fuerte. . El sigue, sigue, haciéndome retorcer.. Voy a
correrme, le digo, lo cual hace que me chupe con más ganas, que siga aún más
rápido. Su lengua devorando mi coño.. Me bebe toda.

Se levanta y me mira sonriente. En su boca se reflejan unos
hilillos. No es saliva. Me encanta su mirada, me dice que hay más.

Se acerca poniéndose encima mía. Me besa y noto mi sabor en
su boca. Mi lengua se enreda con la suya, mientras noto su poya rozando mi
coñito, que se contrae, volviendo a desearlo, pero esta vez de diferente forma.



Fóllame, le pido.



El me abre más las piernas, esta vez de manera más brusca,
sabe que eso me gusta.

Su capullo juega entre mis labios un rato, para después
buscar un lugar donde meterse.. Lo noto entrar, lento, seguro, sin prisas.. Noto
cada centímetro de su poya en mi interior, dura, con ganas de ser calmada. La
saca y se detiene:



Chúpamela.



Mi boca, que lo desea, obedece enseguida.

La lamo despacio, notando de nuevo mi sabor en su miembro.
Juego con su capullo y la meto en mi boca. Se la empiezo a comer con ganas,
sacándola de mi boca y lamiendo sus huevos.. Me gusta hacerlo disfrutar, pero él
no quiere terminar así, no esta vez.

Me separa, dejándome con ganas. Me tira de espaldas y me
arrastra por las caderas, con fuerza.. Lo veo venir..

De pronto mete su poya, de un solo golpe, chocando sus huevos
contra mi culo, lo que me hace soltar un pequeño grito de dolor-placer.. Empieza
a meterla de forma salvaje, me aprieta contra él. Mi coño parece querer
tragárselo..

Sigue, con más fuerza, casi haciéndome daño, lo que me hace
gritar, pero nadie nos oye. Sólo el mar, mirándonos follar como perros.. Se
agita dentro de mi, volviéndome loca, haciendo que me corra de nuevo. Mis
músculos contrayéndose hacen que él se excite más y eso me pone como una loba en
celo.. El sonido de su poya entrando y saliendo me vuelve loca..

Oigo sus gemidos contra mi cuello. Mis piernas enredadas en
su espalda, no lo quieren soltar. Mis pechos duros, plenos de excitación, rozan
contra el suyo. Mis uñas se le clavan, muerdo sus hombros.. No puedo más, pero
no quiero parar. Sé que él está a punto.. Lo noto.



La quiero en mi, me oigo decir.



Sabe qué significa. Saca su miembro. . Verlo así, mojado,
resbaloso, duro.. Me gusta. Lo acaricia, con fuerza, le gotea, está deseando
salir… Y sale..

Su leche salpica mi cara, cayéndome un poco sobre los
labios.. Qué bien sabe. Sobre mis pechos un liquido blanco y espeso, que tomo
con mis dedos y lamo, complacida.

Se tumba junto a mi, agotado. Le beso el capullo, bebiéndome
sus últimas gotas. El me acaricia los pechos, extendiendo su jugo como si de
crema se tratase, con un movimiento insinuante y sensual, que me hace acelerar.

Se abraza y queda quieto junto a mi.

¿Esto ha pasado? Me pregunto, mientras el sol baña nuestros
cuerpos desnudos, sudados, oliendo el uno al otro…

El mar nos acuna, con ese vaivén adormecedor, tan sensual…

 

Resumen del relato:
    Cómo la cubierta de un barco puede convertirse en el lugar perfecto para dejar liberar tu pasión…