Control Mental | Tus Relatos Calientes
Posts RSS Comments RSS 2,791 Entradas and 0 Comentarios till now

Archive for the 'Control Mental' Category

Sexo en Londres (Versión femenina)

Sexo en Londres (Versión femenina) (4)

[Versión femenina]

Había estado toda la noche sin dormir, dando vueltas en la
cama, encendiendo y apagando la televisión, encendiendo y apagando el ordenador.
Pero pese a todo ello no tenía sueño, ni estaba cansada, ni tenía hambre, no
sentía casi nada…

No podía dejar de pensar en mi relación con Mikel, "todos los
momentos vividos, todas mis ilusiones, todas las mentiras que me había
tragado,…". Deseaba olvidarlo todo, pero al mismo tiempo sentía la necesidad
de recordarlo todo, <como si tratase de construirme un caparazón definitivo para
que no me volviese a suceder lo mismo>.

Debía ir al trabajo, aunque fuese sin dormir. Al menos tenía
a mis compañeros de trabajo, su amistad desinteresada me daba energías cada día.
El estar atareada durante el trabajo me hacía no pensar en otra cosa, no sufrir
pensando…

Pero por otra parte, la compasión de los compañeros me hacía
sentirme una desamparada, su amabilidad excesiva hacía que me sintiese más
débil, más vulnerable.

El metro tardaba en llegar una eternidad, cada minuto que
pasaba parecía una hora allí, estaba tan rodeada de gente, (pero tan aislada al
mismo tiempo).

En realidad yo nunca fui una chica frágil, siempre fui
independiente y segura de mi misma, simplemente estaba pasando un mal momento.
Pero las actitudes de mi familia, de mis amigos, de todos los que me rodeaban,
hacían que me sintiese desgraciada.

El metro llegó al fin, preferí ir hacia los últimos vagones,
allí no tendría que soportar las miradas de la gente.

Al ir hacia el vagón me dije a mi misma:

"Vamos Geny, tienes que superar esto, tienes que hacer algo,
tienes que romper con esta monotonía, tienes que romper con la rutina, tienes
que demostrarte a ti misma que realmente eres independiente y fuerte".

 

Al entrar al vagón vi a un chico sentado en una esquina, con
la cabeza agachada, estaba sólo. Sin pensar en nada me senté justo al lado de
él.

Era un chico moreno, bastante mono, parecía extranjero y se
notaba que tenía falta de cariño y amor.

Sin pararme a pensar, acaricie levemente su rostro y le dije:

– Eres el chico más sexy del mundo–

El chico me miró entre sorprendido y asustado, y no me
respondió nada. Su mirada se tornó en desconfianza, como si yo estuviese de
broma.

 

 

En ese momento, un impulso incontrolable me hizo sacar el
preservativo que llevaba desde hacía 2 años en el bolso, <justo el tiempo que
llevaba sin estar con Mikel>. Me dije a mi misma que "ya era momento de usarlo,
había pasado demasiado tiempo, no podía seguir así."

 

Dejándome llevar por el deseo y por la necesidad de recuperar
mi autoestima, me dirigí hacia su paquete. En apenas unos segundos se lo
desabroche y le coloque el condón con la boca, (como le gustaba a Mikel). El
chico encogió la barriga y se pegó hacia atrás en el asiento, su cuerpo temblaba
levemente.

El chico se comportaba como si lo estuviese violando, y eso
me hacía sentirme aún más excitada.

Su pene era duro y tenía el tamaño perfecto para que mi
movimiento de cabeza fuese erótico y sensual. Esparcí mi pelo largo por todo
alrededor de el, para que no se viese demasiado.

-Mmmmm, me estaba empezando a sentir como una mujer libre y
decidida.

Mientras la saboreaba, empecé a pensar en lo que había sido
mi vida sexual desde que era una adolescente:

"Mi padre me prohibía llegar a casa después de las diez,
justo a las diez que es cuando empezaba la gente a ser divertida…. Recordé
aquella carta que mi padre me descubrió cuando yo tenía 14 años, (era una carta
de amor, sin maldad), recordaba sus guantadas en mi cara, sus gritos, y las
discusiones que tuvo con mi madre reprochándole que ella me había educado muy
mal y que ella era la culpable… Y todo, por una simple carta…"

Pude oír como el metro paraba en algunas estaciones, pero me
daba igual, sabía que faltaba mucho para llegar a mi parada.

Tenía tiempo de hacerlo, de disfrutar, allí con mi cabeza
entre sus piernas. Pude sentir como el me acariciaba mi pelo, con una gran
ternura, lo note mas potente en esos momentos.

Continuaba pensando (en el instituto durante mi estancia en
el internado):

"Que absurdo era que las chicas tuviésemos que estar en
clases separadas de los chicos, que hipocresía de los instructores, si al final
acabábamos viéndonos a escondidas (y todos lo sabían). ¡Que estúpido era tener
que practicar sexo y sentirse como la que esta cometiendo un delito ¡"

En el vagón el murmullo de la gente, era grande. Yo hice como
la que cierra los oídos, me abstraje de todo aquello, no quería escuchar los
comentarios de nadie. No me hacía falta escucharlos para imaginármelos. Me
sobraba toda aquella gente.

Seguí pensando, recordaba mi relación con Mikel:

"¿Cómo pude tardar tanto en darme cuenta de que cuando
criticaba a mis amigas lo hacía para aislarme, para que sólo le prestará
atención a él? ¿Cómo pude dejar perder el contacto con la gente, sólo para
dedicarme a él? ¿Cómo deje escapar tantos años de mi vida de esa manera? ¿Cómo
cuándo el me incitaba a hacer algo, acababa haciéndolo?"

En ese momento el chico lanzó un suspiro de placer, pude
sentir como el condón se llenaba, entonces seguí unos segundos más despacio para
que terminase relajado.

Tan rápidamente como llegué, me fui. No quería preguntas, no
quería conocerlo, pensé que sería mejor así. Sólo había sido una atracción
física, no había nada más y yo tampoco buscaba nada más.

Salí hacia el otro vagón, no recuerdo nada más, sólo que unos
segundos después llegué a mi parada y me dirigí al trabajo.

Al llegar al trabajo, estuve gastando bromas a todos los
compañeros. "La forma de vestir de Kaen, el carácter charlatán de John, el gato
de Lisa….," hacía bromas de cualquier cosa. Desde entonces el trato de los
compañeros hacia mi es más natural, y yo me siento mejor.

Y aquí sigo con unos compañeros maravillosos, y con la
ilusión de encontrar amigos (y porqué no, amores) muy pronto…

 

Resumen del relato:
    Una joven secretaria londinense se dirige hacia su trabajo, en el metro le sucede algo…

Sexo en Londres (Version Masculina)

Sexo en Londres (Version Masculina) (4)

[Versión masculina]

Era mi tercer día de trabajo, pensaba que "no debería haber
venido, que podría estar muy tranquilito en mi casita, sin trabajar tanto, con
la comida de mama, sin tanto estrés, sin tanta responsabilidad, sin tanto
problema…"

En ese momento, el metro llegaba, freno con un ruido que ya
me resultaba casi familiar, pese a llevar solo una semana en Londres. Las
puertas se abrieron y la gente empezó a entrar y salir como robots programados.
<Pese a todo yo no me sentía como un robot, más bien me sentía como un cerdo
cuando sube al camión que lo lleva al matadero.>

Me senté en una esquina del vagón, donde no había gente
cerca, prefería estar sólo; y continué pensando en lo que me esperaba:

"Hoy sábado el restaurante estaría a "reventar", el jefe me
perseguiría a cada momento (buscando algún error para echarme la bronca), así me
demostraría que yo no me merecía el sueldo de camarero que le pedí el primer
día. Es más, el iba a demostrarme que me había hecho un favor al contratarme,
que yo le debería estar agradecido."

El movimiento del vagón me hacía sentirme como una marioneta,
de un lado a otro, con un traqueteo que hacía que incluso oyese la comida en mi
estómago.

Miraba todo el tiempo hacia el suelo, me sentía sin fuerzas
para protestar, decaído, maltratado por la sociedad. Yo, que había sido tan
idealista en mi adolescencia, ahora con 23 años estaba perdiendo todas mis
ilusiones…

 

En la siguiente parada del metro, note como alguien se
sentaba al lado mío.

A los pocos segundos me dijo algo:

–You are the sexiest man in the world–.

<Eres el hombre mas sexy del mundo o algo así>.

Levante la mirada, era una chica, rubia, pelo largo liso, de
unos 20 años, algo rellenita. Su cara era redondita y me miraba con una leve
sonrisa de deseo, como esperando una respuesta. Mire en los asientos de nuestro
alrededor y me di cuenta que estaban todos vacíos, "la chica se había sentado al
lado mía intencionadamente¡".

"Joder, ¿qué le digo yo ahora a esta?", pensé, "con lo mal
que hablo inglés", me quede cortado y sorprendido, y sin saber que hacer le
devolví la sonrisa de deseo instintivamente.

La chica se giro en el asiento para sacarse algo del
bolsillo, pude oír como parecía romper un plástico. Pero yo no me atrevía a
mirar, sólo miraba hacia el frente, me sentía demasiado cortado.

De repente, la chica hizo un movimiento brusco hacia mí,
agacho su cabeza y en apenas dos segundos me abrió todos los botones del
pantalón (yo estaba anonadado). Me bajo el slip con la mano izquierda mientras
que con la derecha me la cogía y la llevaba hacia su boca, donde sostenía un
condón (que me coloco con una habilidad extraordinaria).

–Aaaaaaah–, no pude evitar soltar un pequeño suspiro. Mire
hacia la izquierda del vagón y sólo veía a 5 personas, estaban suficientemente
lejos para no ver nada, pero se acabarían dando cuenta de donde tenía la cabeza
la chica.

La chica movía la cabeza con violencia, como una desesperada
y esparció su cabello por todo alrededor para taparse la cara y cubrir mis
partes. Yo permanecí quieto, cerrando y abriendo los ojos, aquello era
fantástico. Una sensación de placer recorrió todo mi cerebro, era algo
indescriptible, un placer que me inundaba y me hacia sentirme más macho.

Volví a mirar hacia la izquierda: las 5 personas estaban
mirándonos fijamente, (pero no me importaba). El metro empezó a frenar y pude
ver los paneles que indicaban la estación de "Baker Street". Había muchísima
gente esperando en el arcén para entrar.

Apenas había pasado un minuto desde que la chica empezó a
chupar.

El tren se paró, las puertas se abrieron, y una marabunta de
gente empezó a entrar, la gente al irnos viendo se iban colocando en el otro
extremo del vagón. Al principio coloque mi brazo izquierdo sobre mi cara, para
que no me viesen, y abriendo mi mano observaba entre mis dedos las reacciones de
todos.

Me sentía avergonzado, pero al mismo tiempo estaba dentro del
paraíso y no estaba dispuesto a salir.

La mayoría de la gente nos daba la espalda, algunos miraban
de reojo, sus miradas eran una mezcla de indignación y envidia.

Una ejecutiva que estaba apenas a 3 metros de nosotros me
miró muy ofendida, casi cabreada. La expresión de su rostro era la de parecer
querer decirme algo y no atreverse. En ese momento con mi mano derecha acaricie
el pelo de la chica en una actitud arrogante propia de un "macho líder", al
mismo tiempo que apartaba mi mano izquierda de mi cara y empujé mi pecho hacia
arriba y le devolví la mirada a la ejecutiva, retándola. La ejecutiva agachó la
cabeza y nos dio la espalda definitivamente.

La chica seguía chupando, ella no podía ver nada, yo sentía
que me iba a correr, pero me dije a mi mismo: "Tienes que aguantar, no te puedes
correr ahora, que sepan estos pijos de chaqueta y corbata lo que es sexo y amor
en libertad, que sepan estos robots que nosotros 2 somos humanos, a la mierda
sus normas antiguas y estúpidas".

En la siguiente parada de metro, aún entró mucha más gente,
todos se apiñaban hacia la izquierda, mientras que cerca de nosotros no había
nadie. Era muy curioso ver como enfrente de nosotros los 2 asientos estaban
vacíos y en el otro lado todos parecían sardinas enlatadas.

La chica movía su cabeza siempre al mismo ritmo, era un ritmo
rápido, alternado con pequeñas paradas (cada 10 segundos aprox.), en las cuales
se la introducía entera en la boca. Mi mano acariciaba su cabello con un
movimiento circular, y comencé a sentirme cada vez más fuerte, más seguro en mi
mismo; miré a la gente con una leve sonrisa de superioridad. "Ellos también lo
desean, pero no se atreven, son inferiores" pensé.

El vagón seguía llenándose conforme íbamos pasando
estaciones. Unos hipes entraron y al vernos se colocaron apenas a un metro, como
si se sintiesen reforzados con nuestra presencia. Había gente que subía y al
vernos tan cerca se volvían a bajar para esperar el próximo.

La chica no decía nada, no hacía ningún gesto de vergí¼enza ni
nada similar, parecía que lo hacía como si estuviese en un cuarto de baño.

Yo seguía sacando pecho y acariciando el cabello, me sentía
omnipotente.

-AAAAAAAH- , no pude evitar lanzar un grito al correrme,
tenía los ojos cerrados y no se como reacciono la gente en ese momento, pero si
se que el placer era casi infinito, <estaba viendo las estrellas y todas las
galaxias al mismo tiempo, Ooooh.>

La chica subió mi slip dejando el preservativo dentro y me
abrochó el botón superior, estaba muy seria. Me miró con dulzura y dándome un
beso en la frente me dijo –Bye-.Se rodeo rápidamente y se cambio de vagón.

Toda la gente miraba en ese momento, los gestos parecían de
morbo y leve admiración.

Sin prestar atención a nadie me dirigí al otro vagón a
buscarla, el otro vagón estaba aún más lleno, (no podía pasar entre tanta
gente).

Cuando conseguí pasar un poco hacia delante era tarde, no
estaba, no la volví a ver.

<Y probablemente nunca más en la vida la vuelva a ver, pero
lo que nunca olvidaré, jamás en la vida, fueron aquellos 15 minutos de éxtasis
total.>

Me dirigí al restaurante con una euforia contenida. Al llegar
10 minutos tarde al trabajo le dije al jefe que no se molestase en reprocharme
nada, que sólo había ido a despedirme de los compañeros de trabajo, <el jefe
tampoco me volvería a ver en su puta vida, afortunadamente>.

 

Resumen del relato:
    Un joven ayudante de camarero se dirige hacia su trabajo, en Londres, en el metro le sucede algo…

La fe también mueve a las tías

La fe también mueve a las tías (4)

Antes de nada quiero dejar claro que yo
me consideraba un escéptico hasta este episodio de mi vida. Desde entonces
no es que crea en Dios, pero si pienso que existe algo positivamente extraordinario
en la naturaleza, con sentido del humor y bien cachondo. La prueba os la ofrezco
a continuación.

Hace unos meses entró a trabajar en
mi oficina una chica. Aunque tiene un cuerpo bonito no es una belleza despampánate,
pero claro, acostumbrado a ver un bosque de pollas todos los días, las
formas de esta chica iban haciendo efecto poco a poco y empecé a mirarla
con otros ojos. El caso es que el jefe compró un terminal nuevo para
ella y lo puso en la única mesa vacía que quedaba, casualmente
a mi lado. Con el paso de los días y las horas de trabajo íbamos
intimando y a mí me parecía que estaba cada vez más buena.
Hace unos días estaba leyendo un relato de control mental y pensaba,
vaya tonterías, eso no pasa ni de coña. Pero el caso es que esa
misma tarde la chavala me contó una historia de su madre, a quien le
había robado el bolso sin saber cómo. Por lo visto había
sentido el impulso de darle el bolso a un mangui sin resistencia alguna. Yo
me acordé del control mental pero no dije nada. Eso sí, pesé
que a lo mejor la debilidad mental es algo que se hereda. Así que medio
en broma dije para mis adentros mientras la miraba fijamente "tócate
una teta". Y lo creeréis, pero la cosa funcionó. Mi compañera
se estrujó la teta como si nadie la viera.
Por supuesto creí que habría sido casualidad y probé otra
vez. Ahora pensé, "rescate el coño con la mano izquierda
y el cogote con la derecha"; y viola!, también funcionó.
El caso es que ella notó algo raro y puso cara de sorprenderse a sí
misma haciendo esta postura tan difícil. Me informé de qué
era el control mental y para que funcione la "captura psíquica"
que así es como se llama esto técnicamente, la víctima
no tiene que sospechar manipulación alguna. Por supuesto yo quería
follármela cuanto antes, pero para que la cosa no se estropeara en lugar
de inducirle pensamientos lujuriosos empecé a enviarle mensajes del tipo
"Pedro, o sea yo, es el tío más guapo del universo"
"Pedro folla como Dios" "Pedro es la reencarnación de
Don Juan Tenorio" etc…

Ya cada vez tenía más ganas de
tirármela, así que después de un día bombardeo psíquico
con estos mensajes cambié de tercio y empecé a transmitirle otros
más fuertes, del tipo. "quiero follarme a Pedro", "necesito
su polla", "me la comería entera", etc…
Por la tarde seguí con el mismo rollo y le dije en un descanso que esa
noche me quedaría a terminar unas cosas pendientes. Por supuesto ella
no dijo nada. A las siete se fueron todos y yo me quede allí maquinando
en mi ordenata; pero a las siete y cuarto oí que tocaban a la puerta.
Por supuesto era mi compañera. Tenía fe en el método, pero
me sorprendió que funcionara tan bien, porque sin mediar palabra se me
tiró al cuello y empezó a morderme como un posesa y a decir que
me iba a follar como una loca.

Antes de que me diera cuenta ella estaba en
pelotas y me desnudaba de manera furiosa. Por supuesto un polvo salvaje era
una cosa extraña para mí, pero enseguida le pillé el truco.
La senté sobre la mesa, ella abrió las piernas y le metí
mi polla de golpe. Creo que me dolió a mi más que a ella, que
estaba bien mojada. Pero antes de empezar a bombear dijo: quédate a sí
dentro un poco. Y después de unos segundos me hizo sacar mi polla, se
puso de rodillas y empezó a chuparla desde los huevos a la punta con
toda la lengua. Eso me puso a mil, la tenía tan dura que me dolía
pero no tenía ganas de correrme. Así que por fin se metió
en la boca mi capullo y empezó a hacer círculos con la lengua
alrededor de él. Entonces ya no pude más y me corrí; intenté
sacar la polla de su boca pero no me dejo, lo quiero todo dijo, y vaya si se
lo comió. Infatigable se sentó de nuevo en la mesa y me dijo:
ahora te toca a ti. Así que acerqué una silla y empecé
a pasar mi lengua por su raja, mientras me abría paso poco a poco entre
el bello de su coño. Por fin llegué a tocar con la punta de mi
lengua si clítoris, duro como el mármol pero bien caliente.

Me
cogió de las orejas y empezó a mover mi cabeza de arriba abajo
y de un lado a otro. Luego presionaba mi cara contra su coño, parecía
que quisiera meterme dentro, hasta que apretó los muslos y empezó
a convulsionarse como una posesa. Todo esto duró unos diez minutos, y
claro a mí la polla se me volvió a poner dura. Así que
no me lo pensé dos veces. Le di la vuelta a mi compañera, que
quedó tumbada sobre la mesa. Le separé las piernas y de nuevo
se la metí hasta el fondo. Esta vez no dijo otra cosa que me la follara.
Empecé a embestirla. Era una sensación única porque cada
vez que empujaba rebotaba contra su perfecto culo. Metí como pude la
mano por debajo de su estómago para alcanzar su clítoris y más
acompasados seguimos con los nuestros hasta que por fin me corrí de nuevo.
En ese momento ella se puso de pie de golpe, mi polla se salió pero cogió
mi mano con fuera y no dejó que parara de frotar su coño. Un minutos
más tarde se dejó caer hacia a tras, y menos mal que estaba la
silla, sino hubiésemos caído al suelo redondos. Estábamos
los dos sentados, ella encima de mi sobre la silla, sin decir nada. De repente
se dejó caer al suelo y me dijo: voy a limpiar tu preciosa polla, y comenzó
a pasar la lengua muy suave.

Nos quedamos un rato así, hasta que
por fin dijo: verdad que está muy bien el control mental. Y en ese momento
yo me quedé a cuadros y con la duda de quien había comenzado el
bombardeo psíquico.

Escéptico

 

Resumen del relato:
    Una compañera de oficina percibe bastante bien los mensajes mentales que Pedro la envia… cada vez tiene mas ganas de practicas sexo con ella!.

Flash hipnótico (IV: Doble diversión)

Flash hipnótico (IV: Doble diversión) (4)

Ya habían pasado varios meses desde
que utilicé mi sensacional invento para
vengarme de la que había sido mi jefa en mi anterior trabajo.
Definitivamente el pequeño cilindro metálico me había dado
ya grandes
satisfacciones. Debo mencionar que el tener este poder puede hacerlo a uno
perder la noción de lo correcto. En un par de ocasiones lo utilicé
para
convencer a potenciales clientes para que "gustosos" me contratasen
para
darles servicio de asesoría y soporte a computadoras… que se le va
a
hacer, no nada más de sexo vive el hombre y un dinero extra no me vendría
nada mal.

Gracias a lo anterior había logrado
independizarme, me salí de casa de mis
padres y renté un depa, en donde en varias ocasiones y con un poco de
ayuda
de mi flash hipnótico había logrado unas veladas maravillosas.
Cierto día
que me visitaron unos amigos para bebernos unas cervezas, después de
una
larga charla que abarcó desde la política, la religión
y el fútbol, el tema
terminó en el ya tan trillado tópico del sexo.

En algo coincidimos todos, en que definitivamente
la fantasía de todo hombre
era tener sexo con dos chicas a la vez… en el instante que caímos en
eso
en mi mente inmediatamente comenzó la maquiavélica idea de realizarlo
tan
pronto como fuera posible, así que después de un par de tragos
más, opté por
despedir a mis camaradas para apurar la realización del mismo.

Tan pronto cerré la puerta y algo mareado
por el alcohol me puse a pensar en
posibles candidatas para la realización de mi fantasía… no tardé
mucho en
dar con las personas ideales… Diana, una chica que trabajaba en una
agencia de publicidad de largo cabello rizado y con un cuerpo delgado pero
muy bien proporcionado, vivía en el departamento de abajo y para colmo
de
colmos, vivía sola, ya que el chico con el que vivía la había
dejado… ya
tenía a mi primer prospecto…

Mi segunda opción fue Claudia, una hermosa
mujer con gafas que vivía a dos
departamentos del mío en el mismo piso con su esposo Javier, esta linda
mujer blanca como la nieve, de pelo largo, liso y castaño tenía
un hermoso
rostro que adornaban unas gafas muy monas que la hacían verse más
sexy.

Ya estaba hecho el plan, no podía fallar,
fui por mi fiel flash hipnótico,
revisé que la batería estuviese perfectamente cargada y salí
del
apartamento. Al pasar por la puerta del depa de Claudia y Javier escuché
el
sonido de la Televisión… no era muy tarde, apenas las 11 de la noche
y de
seguro aún no se acostaban a dormir. Tomado en cuenta esto opté
primero por
hacer la tarea que me quedaba más lejana, bajé las escaleras y
me dirigí al
depa de Diana. Al acercarme a su puerta escuché música New Age
que de ahí
emanaba y me imaginé que ella debía estar relajándose después
de su arduo
día de labores. Con leves golpes toqué a la puerta y escuché
como alguien se
acercaba a abrir.

Al abrir la puerta, no puede evitar verla de
pies a cabeza, la bella Diana
acababa de ducharse y traía su larga y leonezca cabellera rizada aún
húmeda,
con una suave blusa de algodón por donde se notaban unos dormidos pezones,
carentes de sostén que los escondiera, traía un monísimo
short que alguna
vez fueron vaqueros y que se deshilaban de la parte baja, dejando ver unas
delgadas y torneadas piernas en todo su esplendor, Diana estaba descalza.

"Hola Armando!" me saludó
"pasa algo?" Apenas terminaba de decir esto cuando
yo tenía el flash frente a su rostro y la potente luz roja la cegaba,
dejándola paralizada, con la mirada perdida en el espacio. "Diana…"
le
dije, "toma tus llaves, cierra el departamento y sígueme".
Sus ojos
recuperaron una ligera cordura y se regresó sobre sus pasos para agarrar
su
llavero y ponerle cerrojo a la puerta.

Subimos las escaleras y antes de llegar a la
puerta de Claudia y Javier le
dije a Diana "ve a mi departamento, la puerta no tiene cerrojo, entra,
siéntate en el sofá y espérame". Sus pies descalzos
siguieron su marcha y ya
que la vi entrar a mi cueva toqué a la puerta de los casados.

Escuché como el volumen del televisor
descendía y como unos pasos firmes se
acercaban a la puerta, al abrirse la puerta me topé con el rostro de
Javier
quien algo confundido por mi nocturna visita me saludó… pero antes
de que
terminara de hacerlo recibió la descarga carmesí de mi invento.
"Javier", le
dije, "dile a Claudia que veng…" apenas terminaba de dar la orden
cuando
el rostro de Claudia se asomó por encima del hombro de su marido, preocupada
por la nocturna intromisión " que pasa Armando, que haces por aquí
tan
tarde?" me preguntó sin darse cuenta que su marido era una estatua
petrificada. "Nada Claudia, le estaba diciendo a Javier que este aparato
que
tengo aquí…" FLASH! Y ya tenía un par de estatuas a mi
entera merced.

Le ordené a Javier que se fuera a la
cama, que descansara como nunca y que
despertara hasta las 9 de la mañana. Cuando vi a Claudia, quien vestía
una
nada sexy pijama, decidí que si mi fantasía fuera una gran experiencia,
ella
debía vestir lo ideal para la ocasión, le ordené que fuera
a su cuarto y se
pusiera la ropa interior mas sexy que tuviera y que encima de esta se
pusiera únicamente una camisa de su marido. Estuve tentado a entrar a
su
recamara para ver como se cambiaba, pero decidí que lo mejor era esperar
a
tenerla en mis dominios junto con Diana. Al cabo de unos minutos Claudia
regresó con las ropas que le había ordenado y cerrando la puerta
de su
departamento nos dirigimos al mío.

Una vez adentro de mi hogar, le ordené
a Claudia que se sentara junto a
Diana, quien petrificada y con la mirada perdida, esperaba mis órdenes.
Me
despojé de mis ropas y me senté desnudo en el sillón que
se encontraba
frente al sofá donde estaban mis dos victimas. Mientras me acariciaba
el
pene, que ya para entonces estaba durísimo por lo que pasaría,
y les di el
primer comando: "Diana, Claudia, atención, mírense la una
a la otra, en este
momento sienten deseos irrefrenables de hacerse el amor la una a la otra,
comenzarán a besarse y acariciarse para después de esto lentamente
se
desnudarán y se darán placer hasta llegar al orgasmo. Cuando truene
mis
dedos comenzaran."

Snap! En ese momento como impulsadas por una
fuerza invisible se dieron un
cachondísimo abrazo y comenzaron a besarse en la boca como dos enamorados.
Sus manos se acariciaban la espalda mientras que sus lenguas se peleaban. El
ruido de sus labios succionándose era enorme y mientras esto sucedía
yo
contemplaba todo, masturbándome lentamente. Diana comenzó a desabotonar
la
camisa que cubría a Claudia mientras Claudia metía sus manos por
debajo de
la camiseta de Diana, acariciando sus ya duros pezones. Cuando Diana terminó
su labor, la camisa cayó a un lado y me dejó ver el hermosos y
blanco cuerpo
de Claudia, con unas nalgas grandes y firmes totalmente descubiertas porque
usaba unas bragas de hilo dental que solo tapaban en parte su pubis. Claudia
jaló hacia arriba la camiseta de Diana y los dos bellos y pequeños
pechos de
Diana quedaron al descubierto.

Las piernas de ambas chicas se entrelazaban
mientras Claudia se inclinaba
para desabrochar el sostén de Claudia. Diana gemía al sentir sus
pezones
succionados y tras despojar a Claudia de su bra, comenzó a acariciar
los
enormes y blancos pechos de esta. Yo ya me sentía explotar ante este
cuadro,
por lo que opté por dejar de masturbarme para seguir viendo el espectáculo.
Claudia desabotonó el short de Diana y esta se levantó para quitárselo,
con
todo y bragas, dándome la espalda y dejándome ver su lindo y pequeño
trasero. Diana se arrodillo frente a Claudia y con fuerza jaló las diminutas
bragas de Claudia, dejando al descubierto un hermoso chocho de labios
rozados. Claudia abrió sus piernas y la larga melena de Diana cubrió
el
espacio al inclinarse a mamarle la ya húmeda raja.

En ese momento me levanté del sillón
para poder seguir más de cerca el show,
y me puse a un lado del sofá para ver como Claudia inclinaba su cabeza
y
gemía por tan severa mamada que recibía. "Chicas" ordené.
"Acomódense en el
sillón y hagan un 69." Inmediatamente Diana dejó su labor
y ayudó a Claudia
a acostarse a todo lo largo del sofá. Una vez hecho esto le abrió
las
piernas y se montó sobre ella, abriendo las suyas y colocando su raja
a la
altura de la boca de Claudia. Claudia tomó a Diana de las nalgas mientras
hundía su cara en la papaya ardiente de Dianita. Por unos minutos que
se me
hicieron eternos contemplé el espectáculo, cambiándome
de lugar para ver a
detalle todo lo que ahí ocurría. Cuado estuve detrás de
Diana, quien tenía
el culo al aire y era succionada en el chocho por Claudia, me incliné
para
lamer su apretado y expuesto ano.

Al hacer esto Diana se estremeció y
gimió largo y profundo. Continué mi
labor mamando ese rico e impecable ano mientras que con mis manos acariciaba
las tetas en reposo de Claudia, quien también respondió gozosa
al estimulo.
"Bien chicas, deténganse, tomen asiento en el sofá una al
lado de la otra".
Jadeantes se desencadenaron y se sentaron, sin que sus manos dejaran de
tocarse una a la otra, sudorosas, calientes y deseosas. Me planté de
pie
frente a ellas y les ordené que las dos me mamaran el pene, tomándose
turnos. Claudia tomó la iniciativa y engulló velozmente mi ardiente
fierro,
ante la mirada perdida y fogosa de Diana, quien se conformó con acariciarme
las pelotas. Claudia se sacó mi miembro y tomándolo en la mano
se lo ofreció
a Diana, quien gozosa comenzó a mamarlo con energía. Seguimos
con estos
turnos un par de veces y decidí seguir con el tratamiento…

"Síganme a la cama, chicas"
y desnudos los tres nos enfilamos a la cama.
Adelantándome me acosté boca arriba y le ordené a Diana
que me pusiera el
coño en la cara, a Claudia le ordené que me montara el fierro
como nunca.
Ese momento fue glorioso al ver a estas dos hermosas mujeres desnudas
subiendo a mi cama y acomodándose para recibir este tratamiento especial.
Diana se montó sobre mi rostro y ya no pude ver nada más que una
hermosa
raja que olía a jugos y saliva de mujer, la cual tenía los labios
hinchados
de la excitación. Apenas empezaba a saborear el coñito que se
me ofrecía
cuando sentí las manos de Claudia sobre mi abdomen, para acto seguido
sentir
como con la diestra tomaba mi verga y se la colocaba en su húmeda vagina.
Instantes después sus piernas descansaban sobre las mías y la
húmeda cueva
de su sexo cubría completamente mi miembro.

A los gemidos de estas chicas se unieron los
míos mientras seguía mamando la
raja jugosa de Dianita y recibía tremenda follada por parte de Claudia,
entre los húmedos sonidos escuchaba como las chicas se seguían
besando en la
boca mientras sus sexos se mantenían ocupados conmigo. No se como le
hice
para no explotar, pero estuvimos así por eternos momentos, hasta que
les
ordené que cambiaran lugares.

Ahora, acostado e inerte observaba como se
alejaba el rico culo de Dianita
quien cambiaba lugares con Claudia, la cual se colocaba sobre mi rostro,
para también recibir su dosis de mamadas. Dianita se acomodó sobre
mí y noté
como su coñito era mas apretado que el de Claudia, quien como mujer casada
ya tenía mas "flexibilidad" para estos menesteres. Un profundo
gemido escapó
de su boca al meterse todo mi duro fierro en su chocho húmedo, para quedarse
estática por unos momentos y después proceder a montarlo con energía.

Ahora me dedicaba a mamar la raja jugosa de
Claudia, la cual tenía un sabor
muy diferente al de Diana, pero igual de delicioso. Mis manos acariciaban
sus grandes nalgas mientras mi verga recibía los embates de una muy cachonda
Dianita. Como ya sentía muy cerca los deseos de correrme les ordené
a las
chicas que desbordaran sus ganas y tuvieran su orgasmo ya… apenas lo
ordené y las dos comenzaron a gemir durísimo y a estremecerse
mientras se
abrazaban para no caer del circo de tres pistas que habíamos formado.
No les
di tiempo de descansar, ya que las tumbé en la cama una al lado de la
otra y
yo al pie de mi cama comencé a masturbarme vigorosamente para derramar
grandes disparos de leche sobre los cuerpos de ambas. Las dos abrazadas
tomaron las porciones que les tocaron y las embarraron por todo su desnudo
cuerpo.

Cabe decir que había quedado sin fuerzas,
agotado por tan tremenda faena,
por lo que mi ultima orden fue que tomaran sus ropas, se vistieran,
regresaran a sus respectivos depas, se fueran a dormir y olvidaran todo lo
que había sucedido.

Una vez más… gracias querido Flash
Hipnótico…

 

Resumen del relato:
    A partir de la fantasía de muchos hombres de estar con dos chicas a la vez, se le ocurrió una maravillosa idea, sólo tenía que buscar las candidatas perfectas.

Por Voluntad Propia (III: El novio)

Por Voluntad Propia (III: El novio) (4)

AEstaba
pensando que forma podría salvarle el pellejo a mi hermana después
de habérmela beneficiado (con virginidad incluida), estaba en eso cuando
escuche el timbre de la casa.

Mi
hermana aun estaba en la ducha, así es que me correspondió el honor
de abrirle la puerta a nuestro invitado. – Erick, pareces sorprendido? -No…
no, no es nada, es que no esperaba encontrarte aqui, tu hermana me llamo y
me dijo que tenia que hablar de algo urgente conmigo, asi es que creí que
se trataba de una emergencia. No pasa nada malo, verdad? -No hombre, para nada!
Pasa adelante, ella se esta duchando, pero ya casi viene. Yo solo recojo algunas
cosas y los dejo solos, ok? -Ok, contestó.

Erick
era un tipo normalito, educado y con un buen trabajo. Aunque no tenia dinero estaba
en camino de conseguirlo, así es que en definitiva era un buen partido para
mi hermana, lo cual hacia que me entraran unos celos cabrones con solo verlo, pero
tenia que disimular, al menos por esta vez.

Lo
hice pasar a la sala y lo deje viendo televisión, mientras yo iba a ver
por que mi hermana se demoraba tanto.

Ella
se había puesto un top blanco (bien ajustado) y una minifalda azul de algodón, con
lo cual, con solo verla mi pene se alzo en pie de guerra. -Vaya, vaya! A tu
novio le va a dar un infarto con solo verte! -Bueno, mientras me duchaba estaba
pensando en lo que pasó hace un rato entre nosotros, y la verdad
es que si quiero que él piense que va a ser el primero, lo voy a
hacer sentir de una manera especial, no te parece?

Mi
hermana me tenia anonadado con esta nueva actitud, pero en el fondo, creo que ella
tenia razón, después de todo, al final el tipo pensaba que se estaba
casando con una virgen y había esperado por tanto tiempo, que eso
era lo menos que ella podía darle. -Tienes razón, hermanita,
ve con él, que yo te ayudare en lo que pueda… -Como? Me interrumpió
ella. -No, nada, digo que si me ocupas para algo, estaré por aquí.
Por poco y me traiciona mi boca, estuve a punto de decirle a mi hermana de
mis poderes, por suerte recapacite a tiempo. -Gracias, Ernesto, lo tendré
en cuenta, pero creo que lo que sigue me toca a mí. En cuanto a nosotros
dos, después tendremos que hablar, lo sabes, verdad? -Sí, ya
lo creo que si.

Después se
termino de peinar, me dio un beso en los labios que me estremeció y me
dejó solo con mis pensamientos. Parecía que mi hermana se iba a
entregar a su novio de años, por su propia voluntad, o al menos
estaba resignada a ello. Por supuesto que yo tenia otros planes para esa
velada, después de todo, tendríamos como 2 horas de tiempo antes
de que mamá regresara de su trabajo. Me acerque de puntillas a la sala
y ella ya estaba lanzada besándolo con mucha pasión y él,
que era muy tranquilo solo decía: -Estas loca? tu hermano puede venir
en cualquier momento y de seguro me partiría la cara si me ve en
esta situación contigo… -… bésame amor… por favor… mmmmmm! -Lucia,
por favor contrólate, mira que me estas poniendo como un tren y después no
sé si podré detenerme… Y ella exclamó con toda decisión: -Y
quien te ha dicho que quiero que te detengas?

Eso
lo volvió loco, parece que se olvido de todo recato, del lugar donde estaba, de
su cuñado y de todo lo demás. Estaba concentrado en acariciar a
mi hermana por encima del top, pero no se animaba a quitárselo,
mi hermana por su parte ya le había quitado su camisa y se le estaba
desabrochando el cinturón, sin dejar de besarlo ni por un instante.
Parecía realmente excitada, nunca la habría imaginado de esa
forma.

Todo parecía ir tan
perfectamente que no veía el momento de usar mis poderes, además
no sabia como funcionaria el asunto tratando de dominar a dos personas a
la vez, nunca antes lo había intentado, pero como en todo, siempre hay
una primera vez.

A esas alturas
Erick ya estaba desnudo, pero mi hermana todavía tenia puesta la minifalda.
Mi cuñado solo había atinado a quitarle el top y el sostén
y se entretenía con esas tetas deliciosas, las besaba, las chupaba,
las mordía, las volvía a chupar, y eso le encantaba a mi hermana,
pues cada vez sus gemidos eran mas altos, ya casi gritaba. MMMMM, así,
que rico!!!, MMMMM…

Yo ya me había
quitado mi ropa y sigilosamente me había acercado hacia la cocina desde
donde podía ver sin ser visto, al menos no quería ser descubierto
todavía.

Mi mano se agitaba
sobre mi miembro, estaba presenciando una escena súper caliente por
primera vez en mi vida, y además a dos metros de distancia de donde me encontraba.
Baje un poco el ritmo de mi pajeada, no quería terminar todavía.

Lucia
recosto a su novio en el sillon grande y le empezó a besar el pecho, lo besaba
y lo acariciaba, besaba y acariciaba cada pulgada de piel disponible. El solo
gemía de gusto y trataba, como podía, de juguetear con sus pechos.

Ella
bajo aun más y se encontró con los vellos de su vientre, empezó
a jugar con ellos, los acariciaba con sus dedos, los peinaba, los despeinaba,
los volvía a peinar, pero no se acercaba a su miembro que parecía
que iba a reventar: LO ESTABA VOLVIENDO LOCO!

Y
A MI TAMBIEN! ESA VISION ERA ESPECTACULAR! Mi hermana en topless, con una minifalda
muy cortita y una bragas diminutas (o era una tanga), agachada de espaldas
a mí, acariciando a su novio, Guau!.

Cerré
mis ojos por un momento para disfrutar por un instante de mi paja, y al abrirlos
me di cuenta que la perra le estaba haciendo una mamada de campeonato! Ay
mama mía! Como quería estar en el pellejo de ese imbecil. Tenia
que hacer algo, yo quería participar también, el riesgo era
muy grande, pero mis instintos animales me estaban ganando la partida. Así
es que lo intenté.

Mientras
ella se la estaba mamando a Erick, y éste tenía los ojos cerrados
por el placer, me acerqué sigilosamente por detrás de ella
y sin darle tiempo a pensar le ordené mentalmente "tranquila,
no te des vuelta"

Acto seguido
aproveché para correrle hacia un lado su minúsculo bikini y sin
más, la penetré! Ella dio un respingó y detuvo la
mamada que le estaba haciendo a su novio, pero no se dio vuelta. Entonces
le envié otra orden: "Sigue mamandosela, pero ahora mas fuerte".
Ella continuó, pero acelero el ritmo. Erick exclamó: -Amor, detente
un poco, ya casi me vengo… ah! ah! ah! ah!, ella por supuesto que no
le hizo caso. Entonces decidi probar: "Erick, tómala de los cabellos
y hazla que baje el ritmo, y sobre todo, no abras tus ojos!". Esa
era la prueba de fuego! y saben que? para mi asombro: FUNCIONO!

Erick
la tomo de los cabellos e intentaba bajarle el ritmo de su mamada, y ella como
yo le había ordenado lo contrario, trataba de sacarse de sus manos y darle el
mismo ritmo que tenia antes. Por mi parte, aproveché el forcejeo para empezar un
mete saca de campeonato: la sacaba hasta que casi se salia en su totalidad para
luego metersela violentamente, que delicia. Poco a poco fui acelerando el ritmo,
pero tenia que tener cuidado para no correrme dentro de ella, o sino estaría
en grandes problemas.

Mi hermana
no terminaba de salir de su asombro por lo que estaba sucediendo y mientras
con una mano forcejeaba con su novio, con la otra trataba de empujarme hacia
atras, para que me saliera de ella. Al principio estaba realmente desesperada, pero
poco a poco, parecía tomarle gusto a la situación, pues termino
por mover su mano entre sus piernas y empezó a acariciarme las pelotas
y mi verga, cuando me salía de su cuevita maravillosa. Eso era demasiado,
decidí que era el turno de Erick, así es que me aparte de
ella bruscamente, ella trató de buscarme con su cuerpo, se movió
hacia atrás como una serpiente tratando de que la clavara otra vez,
pero esa no era mi intención.

Le
ordené a mi hermana: "Cabálgalo, y en cuanto sientas su verga
entrar empezaras a gritar como loca y le dirás que sientes dolor,
cuando en realidad es placer lo que sentirás! Cuando Erick termine,
actuaras normal". Ahora venia lo bueno.

Cuando
mi hermana intentaba levantarse, Erick le trataba de sostener su cabeza, tal
y como yo se lo había ordenado, entonces le dije a él: "Erick,
sueltala! Cuanto más dolor sienta Lucia, tu sentirás mas placer,
no te detendrás hasta que eyacules dentro de ella, entonces podrás
abrir tus ojos, y volverás a tener tu autocontrol".

Cuando
Erick la soltó, ella inmediatamente se acomodo para cabalgarlo y de una sola
estocada se penetró! Guau!, que visión! Era su segunda cabalgata
del día, primero conmigo y ahora con su novio.

En
cuanto se penetró, empezaron los gritos de dolor(placer) de mi hermana: -Ay,
ay, ay, me duele, me duele, me partes… -Toma maldita, esto es lo que te mereces
por provocarme, hace mucho tiempo que te quería tener así,
que riiicooooo!!!… Erick la estaba tomando como un poseso, a cada grito
de dolor de mi hermana, él aullaba de gusto. Me imaginé que él
no podría aguantar mucho mas, así es que me aleje nuevamente
hacia mi escondite en la cocina, para disfrutar del desenlace.

Efectivamente,
no había yo terminado de acomodarme en mi escondite cuando los gritos
de placer de Erick se oyeron en toda la casa como un huracán, y acto seguido,
todo volvió a la calma.

Me
asomé con mucho cuidado, el corazón se me quería salir de
mi pecho, era tal la excitación y el miedo que sentía! Los
dos estaban quietos, ella encima de él, los dos se veían
fijamente a los ojos. En los de ella, el dolor había sido transformado
por placer puro y sincero, ese que solo los que hacen el amor estando enamorados
conocen. Los de él también mostraban un cambio, de parecer los
ojos de un maniático sexual en pleno goce, pasaron a expresar un pesar
y un remordimiento que hasta a mí me conmovieron. Así pasaron
varios segundos (que a mí me parecieron horas) hasta que Erick exclamo: -Lucia,
mi amor, lo siento tanto, he sido tan desconsiderado contigo, yo siempre habia
querido que nuestra primera vez fuera muy especial, que vieras que yo no soy
un macho mas, que de verdad queria que sintieras placer y que es lo que hago
cuando tengo la primera oportunidad: me convierto en una bestia y practicamente
te violo. Lucia, perdóname, por favor. Yo… yo no sé que me paso te
lo juro!

Mi hermana, que estaba aun
un poco confundida con todo esto, le dijo que no importaba, que lo amaba y
que si él la amaba que todo lo demás se podía arreglar. -Me
siento de verdad mal, no hice caso a tus gritos de dolor, mas bien eso me animo
a sentir mas placer. Perdóname, pero disfrute viéndote sufrir.

Entonces
ella tomó el control de la situación y le dijo: -Prométeme
que no volverá a suceder jamás! Nunca! Erick, titubeando solo
atino a decir: Sí amor, lo prometo. -No te escuché desgraciado!
Habla como el hombre que me estaba sometiendo! Vamos, que esperas?!!! -Sí
amor, lo prometo! dijo Erick levantando su voz. -Eso espero, desde ahora eres
mi esclavo personal, me obedecerás en todo, harás todo lo que
yo te diga, me entendiste? -Sí, mi amor.

Al
oír esto no supe que pensar, tendría también mi hermana poderes
como los míos? O solo se estaba aprovechando de la situación
y el sentimiento de culpa de su novio.

A
decir verdad, no quise averiguarlo en ese momento, prudentemente tome mi ropa
y me dirigí hacia mi habitación, Cuando iba de camino, empecé
a escuchar los gritos de placer de mi hermana, me detuve un instante pensando
en devolverme, he hice lo que cualquiera de ustedes hubiera hecho en mi
lugar, me encerré en mi cuarto y me estuve pajeando hasta que me
salieron callos en mis manos.

Después
de todo, lo importante es que sí habría boda y mi hermana ya había
tenido su regalo, y por partida doble! Felicidades hermanita!

Autor:
Ernesto POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:

    Cuidado con lo que deseas (06)

    Cuidado con lo que deseas (06) (4)

    por Hypnoman (basado en un cuento de Mike Hunt)

    Capítulo 6

    Salimos y la noche estaba bastante
    fresca, típica de finales de agosto. Terri manejaba mientras yo,
    en el asiento del acompañante, estaba enmudecido. Mis pensamientos
    se encontraban dispersos. Después de varios minutos, decidí
    romper el silencio.

    - ¿Cómo pudiste ser
    capaz de engañarme? -le pregunté.

    - En primer lugar, ¡No trates
    de ponerme a la defensiva!. ¡No te debo ninguna explicación
    de nada de lo que he hecho!. En segundo lugar, ¿Cómo te atreves
    a juzgarme, cuando tú trataste de buscar placer fuera de tu matrimonio?

    Yo la miraba, incrédulo

    - ¡Contéstame! -me
    ordenó.

    - Terri ¡Sé razonable!

    - Seré DIOSA para ti, de
    ahora en más. La única vez que te permitiré que me
    llames Terri será cuando estemos con familiares y amigos. Y solamente
    si te comportas bien. Caso contrario comenzaré a avergonzarte frente
    a tus amigos. Si persistes en hacérmela difícil, comenzaré
    a avergonzarte frente a tus familiares también. Así que deseo
    que te des cuenta que tienes muchísimas razones para portarte bien
    conmigo. En el futuro, palabras como razonable o lógico no tendrán
    ya ningún significado en nuestra relación. ¡Realmente
    te has jodido esta vez, Mike! -río.

    - Terri, por favor -supliqué.

    - ¡Qué idiota eres!.
    Recién acabo de decirte que me tienes que llamar Diosa y tú
    lo ignoras. ¿Acaso piensas que esto es una especie de juego?. ¡Esto
    es real, Mike! Caiste en una trampa de la que no podrás salir nunca
    más. ¿Sabes cuántas veces quise divorciarme de ti?
    Pero yo estaba muy asustada. Hubieses tratado de retenerme de cualquier
    manera. ¡Sé cómo eres! Pero, ahora, yo tengo la manija.
    Yo tengo todo el control, Mike -dijo, levantando la voz. – - ¿Que
    pasaría si yo, simplemente, rehuso a seguir con este juego? ¿Qué
    sucedería si pido el divorcio? -pregunté, ignorando su enojo.

    - ¡Ya sabes cuál es
    la respuesta! ¿O porqué te has comido tu semen hace algunos
    minutos? ¿Quieres que la gente sepa que eres un maldito puto, come
    semen, pajero, Mike? -río.

    - ¿Qué…? -respondí

    - ¿No te diste cuenta que
    Xenia filmó todo en una cinta, mientras tú estabas lamiendo
    y chupando todo el semen que acabaste por el piso? -dijo sonriendo.

    - ¡Vete a la mierda! -grité.

    - No, eres tú quien se fue
    a la mierda.. -respondió friamente.

    - ¡Esto es un puto chantaje!
    -dije indignado.

    - Ah, sí…¿qué
    tal?. No hay nada que puedas hacer. Ya estás demasiado metido en
    esto. Además ¿por qué estás tan disgustado
    y enfadado? Esto es lo que siempre has querido, Mike. ¿Realmente
    te has olvidado que es lo que tú siempre deseaste?. Y no puedes
    negar que eran tus deseos, porque nosotras tenemos las pruebas. ¡Estás
    derrotado, Mike! Completamente. ¡Tragaste nuestro anzuelo con línea
    y todo! Créeme, Mike. Nosotras hemos cubierto todas las bases. Resistirse
    es inútil. Lo único que puedes hacer es someterte. -le explicó.

    - Terri, te daré cualquier
    cosa que me pidas, pero por favor para esto -le rogué, asustado,
    entrando en pánico. – - Muchacho, ¡eres un reverendo nabo!
    Tú vas a darme todo lo que yo quiera, de todas maneras. ¡Tu
    oferta no tiene sentido! Además, estás haciendo muchos méritos
    para que te castigue. Te atreviste a insultarme y persistes en llamarme
    Terri, aún cuando te he ordenado que no lo hagas. Cuando entremos
    a casa, voy a mostrarte con que seriedad estoy tomando todo esto -me advirtió,
    mientras estacionaba el auto en la cochera. – Mi cabeza giraba sin parar
    y no encontraba palabras. Ni bien entramos a casa, Terri me ordenó
    que fuera arriba, me desnudara y la esperara. Obedecí, rápidamente,
    y esperé nervioso en nuestra alcoba. Se tomó todo su tiempo
    y me hizo sudar de los nervios. Diez minutos después, finalmente
    subió. Me ordenó que me tirara en la cama, boca abajo. Ató
    mis muñecas, rápidamente, al respaldo de la cama, a menos
    de quince centímetros del colchón.

    - ¿Qué vas a hacer?
    -le pregunté, nervioso.

    - Ya verás. ¡Arrodíllate
    ahora! -me ordenó.

    Subió a la cama y se colocó
    detrás mío. Como mis manos estaban atadas, mis hombros y
    mi cabeza quedaron por debajo y mi culo quedó totalmente expuesto
    hacia ella. Giré la cabeza por encima de mi hombro, para ver que
    estaba haciendo.

    - ¿Te di permiso para mirar?
    -me preguntó.

    - No, pero… -traté de explicarle,
    pero me interrumpió.

    - ¡Pero Nada! -exclamó.

    Dio una palmada a mi culo con una
    autoridad sorprendente. Yo salté cuando el sonido resonó
    en la habitación.

    - ¡Ouchh! -grité. No
    podía creer lo que estaba sucediendo. Aunque yo había fantaseado
    con situaciones como estas, docenas de veces, nunca había considerado
    que sería con mi esposa.

    - Este fue el primero de los miles
    que recibirás por años. Después de todo tu deseabas
    que te dieran chirlos y palizas cuando te lo merecías, ¿no
    es así? -preguntó.

    - Sí, pero… -traté
    de explicar, pero me interrumpió nuevamente.

    - ¿Pero? Me parece que eres
    un poco lento para aprender -exclamó.

    Entonces, golpeó mi culo
    aún mas fuerte

    - “Oww..” -reaccioné.

    - Probemos nuevamente. ¿Deseas
    que te dé chirlos y palizas cuando te lo merezcas? -preguntó
    con tono sarcástico.

    - Sí -respondí.

    - Bien, a menudo desearás
    recibir estos castigos porque no te perdonaré ni la más ligera
    infracción. -explicó.

    Luego abrió mis nalgas y
    colocó una buena cantidad de frío lubricante a lo largo de
    mi culo.

    - Pero, primero voy a colocar este
    tapón en tu culo. Lo mantendrás puesto hasta que yo te de
    permiso para que te lo saques. ¿Me has entendido? -preguntó.

    - Sí -respondí.

    - Estos tapones también eran
    parte de tus fantasías. ¿No es así? -preguntó.

    - Sí -admití. Dado
    que ella ya sabía la respuesta no tenía ningún sentido
    mentir. Ella embadurnó el tapón con el mismo lubricante que
    había utilizado para mi culo.

    - ¿Te has dado cuenta lo
    afortunado que eres de que esté usando este lubricante? -me preguntó.

    - No lo he tenido en cuenta -contesté

    - Podría sacarte todo el
    lubricante, así lo tomas en cuenta la próxima vez -me advirtió.

    - Ok, ok. Tú ganas. Me he
    dado cuenta lo afortunado que soy -le dije.

    - Yo siempre gano, puto. Este es,
    relativamente, un tapón pequeño. Tengo dos más grandes
    que tendrás que usar muy pronto. Xenia me dijo que tendría
    que comenzar despacio con tu culo virgen, porque si llegara a rasgarlo
    estropearía nuestra diversión por un buen tiempo -me explicó
    e insertó totalmente el tapón. – - Ahora, agregará
    cosas muy desagradables a tu castigo, si llegas a quitártelo ¿me
    has entendido? -preguntó.

    - Sí -respondí.

    - Bien, ahora quiero saber ¿por
    qué has peleado conmigo durante estos 12 putos años por las
    tareas de la casa, cuando tú estabas ofreciéndote para hacerlo
    a una perfecta extraña? -me preguntó con un tono bastante
    irritado.

    - Ehh…. -comencé a responder,
    pero ella chasqueó mi culo cinco veces. – - ¿Qué estabas
    por decir? -volvió a preguntar haciéndose la distraída.
    Mi culo estaba al rojo vivo.

    - Lo siento, dulce -me lamenté.

    - ¡Yo NO SERE tu dulce, nunca
    más!. Soy tu DIOSA y créeme, no seré nada dulce. ¡Más
    bien seré como vinagre! Tal vez esto te ayude a recordar -dijo y
    nuevamente sopapeó mi cola cinco veces más. – - ¿Qué
    castigo piensas que mereces por querer hacerle las cosas de la casa a una
    perfecta extraña, mientras ayudabas a tu esposa lo menos posible?.
    Piénsalo cuidadosamente, porque si me das la respuesta equivocada
    golpearé tu culo tan fuerte que no podrás sentarte por una
    semana -me advirtió.

    - Haré todas las tareas de
    esta casa, de ahora en más -respondí. – ¡Respuesta
    correcta, tú ganas!. ¡No pondré un dedo más
    aquí, nunca más!. Además, desde ahora, yo controlaré
    el dinero. ¡Todo!. Transferirás las chequeras a mi nombre
    y yo te daré una pequeña pensión cada semana. Salvo
    para gastos menores, yo tomaré la decisión sobre cada compra
    de ahora en más. Ahora, ¿qué castigo piensas que mereces
    por ocultar esos 20 dólares en efectivo, cada semana, durante los
    últimos doce años? -preguntó.

    - Pero sí yo te daba a ti
    todo el dinero -respondí. – - ¡No me digas! ¡Ya sé!
    Durante los próximos 12 años recibirás un latigazo
    por cada dólar que me ocultaste. La cuenta es fácil, 20 latigazos
    por semana durante 12 años, si yo no te descarto antes. Sólo
    piénsalo, tus marcas recién sanarán justo para tu
    próxima flagelación. Parece apropiado -ella meditó.
    - A continuación le dio cinco cachetazos más a mi culo. Mis
    piernas estaban comenzando a temblar, y me costaba cada vez más
    soportar el tapón.

    - Así que la idea de feminizarte
    también te despertaba fantasías, ¿no es así?
    -preguntó sarcásticamente.

    - Sí -admití

    - Bien, tengo buenas noticias para
    ti, puto. Después que te desate, voy a empezar tu feminización.
    Voy a quitar todo el pelo de tu cuerpo, del cuello para abajo. Con el tiempo,
    voy a convertir tu culo en una concha, Mike. Y las putas necesitan su concha
    para coger regularmente, ¿no es cierto? -preguntó.

    Permanecí en silencio

    Terri perdió la paciencia
    y cacheteó mi culo con furia repetidas veces, insultando y gritando
    para que le contestase.

    - ¡Sí! -finalmente
    admití. Mi cuerpo entero estaba temblando. No podría soportar
    mucho más.

    - Tu nuevo nombre será Michelle.
    Y Michelle se convertirá en una puta, ¿no es cierto? -preguntó
    con tono agrio.

    - ¡Sí! -inmediatamente
    respondí, tratando de no correr riesgos. Mis piernas temblaban visiblemente
    y yo tenía que apretar las nalgas con mucho esfuerzo para impedir
    que el tapón se escapara. Sabía que no podía sostenerlo
    mucho más tiempo.

    - Bien, puta Michelle. Vivirás
    para dos causas. Para servirme a mi y a quien yo te diga y para tener tu
    concha ocupada tan a menudo como sea posible. Si demuestras ser una puta
    obediente, no te exigiré que tomes hormonas femeninas. Pero si eres
    desobediente, te obligaré a que las tomes. Eso significa que te
    crecerán los pechos y tus pelotas se encojerán. Hasta tu
    verga se volverá más pequeña. Así que te conviene
    portarte bien y seguir mis mandatos. Harás todo lo que yo te diga,
    cuándo te lo diga y sin vacilaciones, ¿me entiendes? -exigió,
    con un tono mortalmente serio.

    - Sí -respondí gesticulando.
    Mis rodillas se estaban partiendo y ella ignoraba mis ruegos.

    - Una cosa más. Si permaneces
    obediente, te daré el privilegio de que continúes trabajando.
    Pero recuerda esto: si haces trampa, Xenia y yo podemos arreglar que chupes
    15 vergas por día para reemplazar tus ingresos. Si piensas que estoy
    exagerando, simplemente ¡INTí‰NTALO! ¿Has entendido?
    -preguntó. – Se había convertido en una loca con poder. No
    podía pensar en nada que pudiese hacer salvo someterme a sus antojos
    o abandonar vergonzosamente el pueblo, con la cola entre las piernas.

    - Sí -contesté. Pero
    ya no podía soportar más. Finalmente me rendí y me
    dejé caer en la cama. El tapón saltó y cayó
    al piso.

    - Despreciable puta -maldijo. -
    Lo siento, es que…. -traté de explicarle, pero me interrumpió.

    - ¡Cállate y abre tu
    sucia boca! -me ordenó.

    Levantó el tapón y
    lo insertó en mi boca.

    - Ahora mantenlo ahí hasta
    que yo te diga que hagas otra cosa -ordenó

    Tenía un sabor amargo y áspero,
    por el lubricante. Ella me desató, entonces.

    - ¡Entra al baño! -me
    ordenó.

    Rápidamente obedecí
    y esperé por ella. Entró y comenzó a colocar una espuma,
    cremosa y espesa, sobre mi cuerpo, del cuello para abajo. En instantes
    empezó a picarme todo el cuerpo. Después de algunos minutos
    la sustancia comenzó a irritar mi piel. Ella me hizo esperar algunos
    minutos más. Cuando me ordenó que me enjuagara, realmente
    me sentía muy incómodo. Vi con angustia como todo el pelo
    se desprendía de mi cuerpo junto con la sustancia espumosa, pero
    por lo menos el enjuague me alivió físicamente.

    Mi piel se había suavizado
    como la de un bebé. Terri inspeccionó que no quedase ni un
    pelo sobre mi cuerpo. Satisfecha, me dio una toalla para que me secara.
    Luego, aplicó un aceite perfumado sobre mi cuerpo, el cual, completamente
    pelado, brilló.

    Finalmente me permitió sacar
    el tapón de la boca. Tenía muchísima saliva acumulada
    ya que no había podido tragar. Me dirigí hacia el lavabo
    y la escupí.

    - Puedo lavarme los dientes -pregunté

    - Cómo castigo por haber
    escupido sin permiso, ¡No puedes! -contestó

    - ¿Pero cómo hubiese
    podido pedir permiso con la boca repleta de saliva? -le cuestioné

    - Simplemente, tragándola
    primero. De ahora en adelante, vas a usar muy seguido tu lengua para limpiarme
    el culo. Incluso la usaré para reemplazar al papel higiénico,
    así que más vale que te vayas acostumbrando al sabor. -respondió.

    Yo la miraba incrédulo, pero
    ella sólo se reía de mí.

    - Me alegra saber que Xenia tiene
    planes similares a los míos en lo que respecta a la limpieza de
    su culo. Me encantaría saber qué sabor tendrá el culo
    de Xenia, luego de todo un día de trabajo -se preguntó sonriendo.

    - ¡Sígueme! -me ordenó.

    Nos dirigimos al dormitorio principal.
    Abrió uno de sus cajones y sacó varios vestidos femeninos.
    Me dio un par de bragas francesas de seda negra.

    - ¡Póntelas aquí!
    -ordenó

    Me las puse rápidamente.
    La seda se veía muy sexy contra mi piel totalmente rasurada. Varios
    minutos después me encontraba vestido con un sostén y ligas
    negras. Mi verga, apretada por la seda, comenzó a hincharse.

    - ¡Qué puta que eres,
    Michelle! -dijo, dándose cuenta

    Puso una peluca sobre mi cabeza
    y demoró unos segundos arreglándola.

    - Te dejarás crecer el pelo.
    En pocos meses tendrás el largo suficiente como para no tener que
    usar más peluca -comentó. Y estaba en lo cierto. Mi pelo
    ya estaba alcanzando sobrepasando el cuello de las camisas. En pocos meses
    más no necesitaría usar pelucas.

    - No me molestaré en maquillarte
    esta noche. De todas maneras el maquillaje se echaría a perder cuando
    pases la próxima hora rindiéndole culto a mi culo y a mi
    concha con tus labios y tu lengua. ¡Ahora date vuelta y agáchate!
    -me ordenó. Nuevamente me colocó lubricante por toda la raya
    de mi culo.

    - No lo hiciste nada bien la última
    vez que te puse el tapón. Así que ahora probaremos con uno
    más grande. ¡Abre las nalgas! -ordenó.

    Lentamente, fue introduciendo el
    tapón. Gemí y me estremecí ligeramente cuando ella
    introdujo la parte más ancha dentro de mi culo. El resto del tapón,
    luego, se introdujo fácilmente.

    - ¡Así, Ouuuu!. A mi
    putita le gusta, ¿no es así? -dijo en tono burlón.
    Se puso frente a mí y me acarició ligeramente la verga, notando
    su dureza, por lo que rió perversamente. – - Ahora súbete
    las panties y asegúrate de retener el tapón esta vez -me
    advirtió.

    Me las subí, pero mi verga
    estaba demasiado dura como para ser contenida por la seda. Mi verga resbaló
    sobre la pierna izquierda y quedó erecta formando un ángulo
    de 45 grados.

    Terri rió nuevamente.

    - ¡Me agrada que Michelle
    se sienta tan sexy! Si el sólo tener un tapón en “su
    concha” lo pone tan duro, no veo la hora de observar cómo va
    a responder cuando se la estén cogiendo. -meditó en voz alta.

    Lo que dijo me hizo pensar que Xenia
    no sería la única que rompería mi culo. Sentí
    nuevamente esa, ya familiar, sensación de humillación y sumisión.
    La había sentido ya muchas veces antes, durante mis fantasías
    sumisas. Una gota de semen se asomó en la punta de mi verga.

    Ella me observó por un momento
    y pareció haber leído mi mente.

    - Esto es REALMENTE lo que querías,
    ¿no es cierto? -preguntó, aún con un poco de incredulidad.

    Permanecí en silencio, con
    mi verga parada.

    - Aunque no me has contestado, ¡lo
    puedo ver en tus ojos! -exclamó

    Di vuelta la cara, totalmente avergonzado.

    - ¡Mírame! -me ordenó

    Volví a girar la cabeza hacia
    ella, evitando mirarla a los ojos.

    - ¡Mírame a los ojos!
    -volvió a ordenarme.

    Cuando lo hice, sentí lo
    expuesto que me encontraba, así, sumiso, ante alguien que iba a
    sacar cualquier ventaja de mí, hasta que se cansase. Se río.
    En ese momento, me di cuenta que ninguno de los dos sabía hasta
    dónde podíamos llegar. Había un largo juego por delante.
    Un juego muy excitante para ella y muy humillante para mí.

    - ¡Ohhh. Amo comenzar a hacerte
    pagar por estos doce años de mierda! -me dijo. De pronto, tomo con
    sus manos el corpiño relleno que yo tenía puesto y apretó
    mis pezones con tal fuerza que por un momento pensé que me los arrancaría.

    - ¡Ow, ow, ow, ow! -grité
    repetidamente de dolor.

    Creí en su amenaza. Aunque
    ella estaba empezando a asustarme, mi verga continuaba erecta.

    - Así que tú fantaseabas
    sobre el culto del culo, ¿no es así?. Bien…¡prepárate
    para la primer sesión, puta! -dijo, mientras quitaba su equipo,
    lentamente. ¡Dios, ella era tan bonita!

    Se tiró en la cama, boca
    abajo, de manera felina y seductora. Instintivamente, subí a la
    cama y me coloqué sobre ella.

    - Quiero que tu primer sesión
    de culto del culo sea una experiencia especial e inolvidable para ti, así
    que comenzaremos por allí. Pero cuando fantaseabas con dar baños
    de lengua a tu Ama, ¿pensaste en el placer que puedes brindar entregándote
    a las axilas, las tetas, la concha, el culo y los pies? -preguntó

    Me quedé callado.

    - ¡Así que tú
    lo has pensado! ¡Eres realmente una puta! Bien, me imagino que debo
    entender que lo disfrutarás -río.

    Permanecí en la cama y esperé.

    - ¡Mete tu nariz, aquí!
    -me ordenó, mientras abría sus piernas. Me coloqué
    en posición y la punta de mi nariz toco su culo.

    - ¡Detente ahí! ¡Respira
    profundamente, puta! Respira despacio y profundamente durante un tiempo
    -me instruyó.

    Su culo era perfecto y yo comencé
    a embriagarme con toda esa lujuria sumisa. Me hizo oler su culo por más
    de un minuto. Luego me hizo lamerle la raya en toda su longitud, trabajando
    más concentradamente en el orificio anal. Tenía un gusto
    amargo, pero la intensa fiebre de humillación y sumisión
    me permitió disfrutar la experiencia.

    Pronto, ella tenía mi lengua
    profundamente metida en su culo. ívidamente, comencé a penetrarle
    con mi lengua durante largos minutos, hasta que ella se dio vuelta y me
    ordenó que rindiera culto a su concha, también. Llegó
    al orgasmo muchas veces.

    Debido a mi elevada excitación,
    el tapón volvió a caerse, antes de su último orgasmo.
    Cuando ella acabó, yo acabé con ella mojando toda la cama.
    Cuando se dio cuenta ¡se enfureció totalmente! Para entonces
    la mayor parte de mi semen había mojado las sábanas. Me hizo
    lamer todo el semen y me prometió un ejemplar castigo, para el próximo
    día, por haber acabado sin su permiso. Nuevamente puso el tapón
    en mi boca y me obligó a tenerlo allí durante toda la noche.
    Me hizo dormir la noche entera en el suelo, a los pies de la cama, con
    el tapón en la boca.

     

    Resumen del relato:
      La esposa toma completamente el mando y comienza tratar a su marido como una putita sumisa.

    Cuidado con lo que deseas (05)

    Cuidado con lo que deseas (05) (4)

    por Hypnoman (basado en un cuento de Mike Hunt)


    Capítulo 5

    - No hay más secretos, Mike.
    Ambas sabemos todo, ahora. Aún tus más profundas y perversas
    fantasías. Desafortunadamente para ti, estás repleto de serias
    transgresiones cómo para que todas puedan ser tratadas ahora. Años
    de maltratar a Terri buscando fuera de tu matrimonio lo que no podías
    encontrar en él. ¡Y no sabes cuánto le hubiese gustado
    Terri!. Cuánto disfrutaría siendo tu dominatriz, castigándote
    por tus groseros errores. Me temo que tendrás que servir a Terri
    por el resto de tu patética vida, o hasta que ella se canse de ti
    y te cambie por otro. Y comenzarás ahora, quitándote todas
    tus ropas y arrodillándote delante de ella. -le ordenó. -
    -P…pero… -tartamudeé.

    - Por favor, Mike. No pienses siquiera
    en hacernos perder el tiempo con argumentos sin sentido. Tus más
    pequeños y patéticos secretos están al aire libre,
    ahora. Nosotras tenemos muchas copias de los e-mails que tú me enviaste.
    También tenemos copias de nuestra primera sesión, grabada
    en video, que prueba cada una de las palabras que has escrito en el e-mail.
    ¡Así que no nos hagas perder tiempo, insultando nuestra inteligencia,
    tratando de ofrecer resistencia! A menos, claro, que prefieras que hagamos
    pública toda esta información. ¡Sácate la ropa,
    ahora! -ordenó Xenia. – Comprendiendo que estaba en dificultades,
    comencé a desnudarme despacio. Mis slips ajustados estaban comprimiendo
    mi pene y lo mantenían en un estado semi-erecto. A los pocos segundos
    de quitármelos, la sangre que bajó hacia él engordó
    rápidamente mi miembro y lo volvió totalmente erecto. Pronto
    llegó a sus normales 7 pulgadas, acelerando los latidos de mi corazón.
    Ambas mujeres se rieron.

    - ¡Qué patética
    puta!. Ahora ¡arrodíllate ante Terri! -Xenia ordenó.

    Lo hice y esperé su próxima
    instrucción.

    - Como dije antes, Terri sabía
    desde hace algún tiempo de tus intereses. Lo que tú no sabías
    es que muchos meses atrás, tontamente te fuiste muy apurado de tu
    casa y olvidaste desconectarte de AOL. Terri se pasó horas revisando
    tus webs favoritas esa noche. Tuvo la oportunidad explorar todos los sites
    de dominación femenina que visitabas, así como también
    todas las respuestas que dabas a los avisos personales de las dominatrices.
    Al principio, no sólo se sentía herida, sino que estaba asqueada
    por lo que había descubierto. Terri perdió el respeto que
    aún sentía por ti y tu matrimonio se deterioró aún
    más. Poco tiempo después, ella comenzó a engañarte.
    Pero, como la mayoría de las mujeres, Terri no comprendió
    las profundas ventajas de controlar y poseer a un hombre sumiso. Afortunadamente,
    le contó su descubrimiento al Dr. Peter Anthony. Tú no sabías
    que ella estaba viendo por su cuenta a Peter, ¿no es cierto? -preguntó.

    - N..No -tartamudeé -¿Qué
    me quieres decir con esto? – - Peter es bastante consciente y acepta los
    estilos de vida alternativos, aún sin participar activamente de
    los mismos. Estarás preguntándote cómo se yo esto,
    lo que pasa es que Peter es un muy buen amigo mío. Uno de cada tres
    días, nos juntamos para discutir los problemas que tenemos entre
    manos. Cómo ves, no sólo tu matrimonio estaba atravesando
    un profundo problema. Peter y Terri han estado teniendo un tórrido
    romance desde hace algunos meses. -me informó. – Sentí un
    nudo en la boca del estómago.

    - ¡Ohh, no luzcas tan apenado,
    Mike! Tú ya sospechabas que Terri estaba viendo a alguien. Después
    de todo ¿quién podía reprocharle algo?. Peter es un
    hombre muy vistoso, con una verga de 9 pulgadas muy talentosa -suspiró-
    …por desgracia, él no tiene interés en explorar su lado
    sumiso, pero ¡aún hacemos un buen uso de su verga cuando nos
    encontramos!. í‰l es un soltero empedernido y no tiene interés
    en matrimonio o niños. Pienso que nadie puede reprocharle a él
    su atracción y pasión hacia Terri. Ella es una hermosa y
    deseable mujer, y una fantástica amante. A propósito….¿tú
    sabes que Terri es bisexual? -me preguntó con un tono excéntrico.

    - N..No -respondí.

    - Bueno, por lo menos durante el
    último mes lo ha sido -dijo en voz baja.

    Entonces se dió vuelta y
    abrazó a Terri y apasionadamente se dieron un beso francés.
    Luego soltó a Terri y ambas soltaron una carcajada.

    - Nunca pude darme cuenta lo que
    me he estado perdiendo todos estos años -Terri comentó. Ahora
    inclínate y bésame los pies -Terri me ordenó.

    La miré fijamente a los ojos.
    Era obvio que estaba hablando en serio.

    - ¡Hazlo! -me volvió
    a ordenar.

    Miré hacia sus pies. Llevaba
    unos zapatos negros con un taco de más o menos cinco pulgadas. Me
    incliné y besé el empeine de su pié.

    - Con el tiempo, llegarás
    a tener todo lo que soñaste, y quizás más. -Terri
    me advirtió.

    - Aunque Terri no posee experiencia
    como dominatriz, ¡tiene un carácter firme! Y es todo lo que
    necesita para convertirse en una buena dominatriz para ti, Mike. -Xenia
    comentó

    - ¿No te alegra que hayamos
    sacado todos tus secretos del cajón, Mike? -me preguntó.

    - S…sí -admití.
    Ambas rieron.

    - Sí, y nosotros podemos
    darnos cuenta lo contento que estás, ¡con sólo mirar
    tu verga!. Pero no eres el único que se beneficiará. Piensa
    acerca de esto, Mike. Peter podrá tener ahora a Terri como amante,
    sin temor a que todo se descubra y sin mancillar su ética profesional.
    Si Terri se hubiese divorciado, habría sido natural que exigiera
    más de Peter. Por lo tanto, Peter ahora no tiene por qué
    preocuparse de esos problemas. í‰l puede tener la mejor parte de
    Terri sin ningún tipo de compromiso. Terri también se beneficiará,
    puesto que ella ya no tiene que tener más secretos contigo. Puede
    tener a Peter sin ningún tipo de culpa o temor a ser descubierta.
    Como beneficio extra, su asunto con Peter te causará también
    una humillación extrema. Sí, Mike, de hoy en adelante, Terri
    puede hacer lo que ella quiera, con quien quiera. Puedo ver tu verga explotando,
    creo que esto va a funcionar muy bien. ¿O esa verga erecta no es
    un magnífico termómetro para medir los verdaderos sentimientos
    de un hombre, Mike? -Xenia preguntó cerrando su argumentación.
    - Bajé la cabeza con vergí¼enza. Ambas rieron. Mi cara se encendió
    de la humillación.

    - Durante años, no fuiste
    capaz de cumplir tus deseos, Mike. Y desde el comienzo, ¡la respuesta
    a tus inquietudes estaba en tu propia casa!. La tenías bajo tu nariz,
    Mike. Por supuesto, la mayoría de las mujeres no quieren a un sumiso
    como marido. No comprenden todas las posibilidades que vienen con el paquete.
    ¡Terri entiende ahora que puede conseguir todo el placer que ella
    quiera!. Ella puede tener múltiples amantes, aún con tu conocimiento.
    Todo lo que tú y Terri necesitaban era un poco de ayuda para unir
    todo y estoy segura que escogieron a la persona correcta. ¿No es
    así, Mike? -preguntó y sonrió diabólicamente.

    Permanecí en silencio

    - ¿No es así? -preguntó
    más firmemente.

    - Sí. -respondí. Xenia
    rió a las carcajadas una vez más.

    - Ahora, comienza a acariciar tu
    verga, pero no acabes hasta que yo no te de permiso. ¿Has entendido?
    -Xenia agregó.

    - Sí -respondí.

    Lentamente comencé a masturbarme.

    - ¿Has pensado de que manera
    mostrarás tu gratitud hacia mí, después de todo lo
    que yo he hecho por ti? -Xenia me preguntó. – -No -contesté.

    - Bien, lo tengo. Yo no solamente
    tengo el beneficio de tener a tu hermosa esposa como amante, sin ningún
    temor a ser descubierta. ¡También te tengo a ti para jugar!.
    Pero, obviamente, no como mi amante. Además de servir a Terri, tú
    tendrás que servirme a mí, una vez por semana, hasta nuevo
    aviso. Te quiero aquí los martes, la misma noche que antes utilizaban
    para ver a Peter. Así, mientras Peter disfruta los placeres de tu
    esposa, yo disfrutaré haciendo realidad alguno de tus deseos. Disfrutaré
    cogiendo tu culo con mi corsette con consolador, mientras te recuerdo todo
    lo que está haciendo tu mujer en esos momentos. Pero no pienses
    ni por un minuto que te lo haré fácil, Mike. Primero tendrás
    que ganarte el privilegio de mi consolador. Ganarás tus privilegios
    limpiando completamente mi oficina y mi sala de terapia, cada semana, y
    haciendo todo lo demás que te ordene. Como puedes ver, yo mantengo
    todo impecable aquí. Desde ahora, ¡será tu trabajo
    mantenerlo así!. Para agregarle un condimento a tu humillación,
    estarás obligado a usar un sexy uniforme de mucama francesa mientras
    limpias. Después de que yo quede satisfecha con tu trabajo, serás
    requerido para someterte al entrenamiento con el consolador. Cuando esté
    complacida con tu entrenamiento, me pedirás que coja tu culo con
    el consolador. Comenzaremos con uno pequeño, pero de a poco llegaremos
    a usar este “monstruo” -dijo, sacando de una caja de madera un
    obsceno y gran consolador, que tenía al menos diez pulgadas de largo
    y dos pulgadas de diámetro.

    Mi expresión debe haberme
    traicionado, porque ambas rieron simultáneamente.

    - Así que deberás
    estar aquí todos los martes a la noche, de seis a nueve. Pienso
    que es lo menos que puedes hacer para mostrar tu aprecio por todo lo que
    he hecho. ¿Estás de acuerdo esclavo? -preguntó Xenia
    con tono distraído. – - Sí -contesté y un poco de
    semen se acumuló en la punta de mi dolorosa verga. – - Desde ahora,
    cuando yo te trate como esclavo, tú deberás tratarme como
    tu Ama. ¿Has entendido esclavo? -me reprimió.

    - Sí, Ama -respondí.

    - Eso está mejor -dijo Xenia.

    - Tienes un muy largo fin de semana
    por delante. Tu entrenamiento comenzará esta noche. Cuando lleguemos
    a casa, revisaremos los puntos principales de la carta que enviaste por
    e-mail a Xenia. Serás castigado por tratar de satisfacer, fuera
    de tu matrimonio, tus patéticas fantasías. -me advirtió
    Terri.

    - Sí. Estarás a las
    órdenes de Terri en todo momento. Obedecerás todo lo que
    ella te pida que hagas y aceptarás todo lo que ella haga, aún
    cuando no lo haga contigo -agregó Xenia.

    - A propósito, ¿recuerdas
    la última vez que hicimos el amor, Mike? -Terri me preguntó.

    - Sí -contesté mientras
    seguía masturbándome, pero más lentamente.

    - Bien, ¡Esa FUE la última
    vez EN LA VIDA!. Xenia me enseñó que un esclavo nunca debe
    permitirse cogerse a su Ama -dijo Terri. – - ¡Correcto! A un puto
    esclavo como tú sólo deben permitírsele algunas pajas,
    nada más que para entretenimiento de su Ama -agregó Xenia.

    - ¡Pero esta noche es tu noche
    de suerte, Mike!. En el futuro, tendrás que trabajar muy duro para
    ganar el privilegio de las pajas. Pero, ya que esta es tu iniciación,
    y nosotras estamos con ganas de divertirnos, haremos una rara excepción
    -dijo Terri.

    - De ahora en adelante, NOSOTRAS
    controlaremos cuando debes acabar. Tendrás que demostrar que eres
    digno de ese privilegio, por supuesto -Xenia agregó.

    - Yo controlaré exactamente
    la cantidad que debes eyacular y ¡más te vale que te esmeres
    en superar esa medida! -me explicó Terri. – - Y si no la puedes
    superar, estarás obligado a usar un cinturón de castidad,
    ¡Indefinidamente! -agregó Xenia. – Tenía que parar
    de masturbarme, caso contrario, perdería el control y acabaría
    sobre el piso.

    - Parece que su nueva condición
    lo ha entusiasmado mucho. ¡Mira como se está masturbando!.
    Tendrá que parar de hacerlo porque si no acabará sin nuestro
    permiso -Terri comentó y ambas rieron. – - Sí, pero él
    no tiene tu permiso para parar de masturbarse. ¡Continúa!
    -ordenó Xenia. – Me masturbé lo más despacio posible,
    pero estaba al límite y no podía parar lo inevitable. Segundos
    más tarde, gemí y rocié mi esperma por el suelo en
    un magnífico orgasmo.

    - ¡Mira, el cerdo puto acabó
    sin nuestra autorización! – Terri comentó.

    - ¿Recuerdas el castigo apropiado
    para esto? -Xenia le preguntó a Terri.

    - ¡Seguro!. Arrástrate
    y limpia todo tu semen del piso con la lengua -Terri me ordenó.

    - ¡Por favor, no me hagas
    hacer eso! -le rogué.

    - Oh, pero tú ¡LO HARíS!.
    Ese es el castigo por acabar sin permiso -Terri insistió. – - Pero
    no necesariamente será la única vez que tendrás que
    hacerlo. ¡Así que acostúmbrate! -agregó Xenia.

    Yo seguía arrodillado, inmóvil
    e indeciso.

    - ¿Piensas que tienes alguna
    otra chance? Recházalo y te prometo que nunca podrás volver
    a mostrar tu cara en el pueblo nuevamente. ¡Hazlo! -me advirtió
    Xenia.

    - ¡Eso es chantaje! -me enfurecí.

    - ¿Estás preparado
    para contarle tus secretos a la policía y además a la corte?
    -preguntó Xenia. – Sin palabras, me agaché y comencé
    a lamer y a tragar todo el semen del piso. Era salado, frío y áspero.
    Casi vomito. Ambas rieron.

    - Deberá odiarlo, pero dentro
    de poco, empezará a apreciarlo. ¡Hará de todo! Ya veras
    -Xenia le dijo a Terri.

    -¿Por qué no lo llevas
    a casa y comienzas? Pasaré por allí mañana, como acordamos
    -sugirió Xenia.

    - ¡Vístete y vámonos!
    -me ordenó Terri.

    Terri apenas se puso un impermeable
    arriba de su equipo de dominatriz. Yo me vestí rápidamente
    y nos fuimos, no sin antes firmar un cheque por $400.-

     

    Resumen del relato:
      Continúa la serie con las peripecias de un marido atrapado entre su esposa y su analista que van a hacer de él un perfecto esclavo.

    Next »