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Autosatisfacción

Amándose

Amándose (2)

Eran las 5 de la madrugada, acababa de llegar de fiesta, su
cuerpo iba de un lado de las escaleras hacía el otro, se le hicieron eternas,
pero al final llego a su puerta, la abrió como pudo, la maldita cerradura
parecía no parar de moverse de sitio.

Por fin en casa, se descalzó y tiro las botas por el salón,
mientras que intentaba quitarse aquel horrible top que le aprisionaba los
pechos, olía a humo, bueno, toda ella era una mezcla de olores, sudor, alcohol,
tabaco, perfume…necesitaba una ducha rápida, de camino al lavabo, se desabrocho
los botones del jean, estiro de ellos hacía abajo, los tenía apegados a la piel
por causa de la sudor, pero al final pudo quitárselos y dejarlos en medio del
pasillo hechos un rebujillo.

Entro en el baño, dios mío, estaba para hacerle una foto y
enviarla por e-mail a mastercard, aquella imagen no tenía precio. Su larga
melena de color castaño oscuro, estaba enredada, sus ojos verdosos, se
encontraban en medio de un maquillaje desdibujado, sus carnosos labios, ahora
mismo resecos. Las únicas cosas que seguían en su sitio sin degradarse, eran sus
pechos de un tamaño normal, firmes y duros, con aquellos pezones de color
canela, que descarados se erguían hacía el techo, su vientre plano por el
deporte, sus piernas largas, duras, bien formadas y el vello de su sexo, bien
cuidado, en forma de triángulo.

Extendió una mano hacía la manecilla del agua caliente y dejó
caer el chorro de agua, hasta que realmente saliera caliente, paso sus dedos
entre el chorro, jugando con está, para notar su temperatura, y poco a poco se
fue introduciendo debajo del agua, sintió como resbalaba por su cuerpo,
acariciando cada centímetro de esté, sin dejar ninguna zona sin humedecer, cerro
los ojos y empezó a enjabonarse lentamente la cabeza. La espuma se deslizaba por
su piel, devolviéndole su suavidad y olor.

Bajo sus manos cubiertas de jabón hacía su pecho, lo acaricio
en forma de círculos, enjabonándolo, con una dulzura extrema, de tal forma que
sus pezones no tardaron en reaccionar, mostrándose duros, excitados, bajo sus
manos por su vientre, el cual acaricio tiernamente hasta llegar a su sexo, el
cual también enjabono delicadamente, con suavidad, sintiendo su forma, sus
pliegues, jugueteando con sus vellos, recreándose en él un tiempo, para
continuar bajando hasta acariciar sus muslos, sus nalgas, sus rodillas, sus
pantorrillas y finalmente sus pies.

Una vez acabo de enjabonarse, volvió debajo del chorro para
aclarase, para desprenderse de la espuma que vestía su cuerpo, salió de la ducha
en busca de una toalla. El vaho inundaba el cuarto de baño, las gotas de agua
resbalaban por su cuerpo, marcando un recorrido, hasta llegar al piso, con una
mano intento desempañar el espejo, pero tras unos segundos volvió a empañarse,
descalza con una toalla alrededor de su cuerpo y otra en su cabello, se dirigió
a su habitación, se desmaquillo, se desenredo la melena, y volvió a mirarse en
el espejo, mmmmm, ahora sí, estaba como nueva, el mareo se le había pasado, ya
se encontraba mejor.

Mirándose al espejo se quito la toalla que envolvía su
cuerpo, se observo detenidamente, se sentía excitada, tenía ganas de seguir con
las caricias que había empezado en la ducha y sin demorarse más, sus manos
acariciaron sus pechos, en busca de sus pezones, para entrelazarlos con sus
dedos y pellizcarlos con suavidad, recreándose en cada caricia, para poder
sentir en la yema de sus dedos la dureza de sus pezones, duros, firmes,
descarados, cerro los ojos, y un suspiro entreabrió sus los labios, los cuales
acabo por morder.

Acerco uno de sus dedos a sus labios y mirándose fijamente al
espejo, con una mirada lasciva, lo paso entre estos, humedeciéndolos con la
punta de su lengua, para después bajarlos hasta la aureola de su pezón y
acariciarla en forma de círculos, mientras que su otra mano había bajado por el
canalillo en dirección a su sexo.

Paso la palma de su mano por encima de esté y sintió la
textura de sus vellos, enredándolos en sus dedos fue bajando poco a poco hasta
notar la humedad de su vagina e impulsivamente paso dos de sus dedos por está,
estaba totalmente húmeda, aquello la excito más y volvió a pasar sus dedos por
su sexo, a la vez que separo sus piernas, y como un flash recordó la promesa que
le hizo a Pedro.

Pedro le había enviado un cassette donde se había grabado, su
cálida voz, tan sensual, tan varonil, llenaba el silencio de su habitación,
hacía 6 meses que se había ido a trabajar al extranjero, y después de varias
sesiones de cibersexo, se les ocurrió la idea de grabarse en cinta mientras se
masturbaran. Pedro ya lo había hecho, ahora le tocaba a ella, mientras oía su
voz que la excitaba sobre manera, y más todavía si esta era entrecortada e
incluía gemidos. Pulso el botón de grabar, mientras se sentaba en el borde de la
cama e iba relatándole a él, que hacía en cada momento.

Estoy completamente desnuda ante el espejo, son casi las seis
de la mañana y estoy muy cachonda, me siento en el borde de la cama, con las
piernas bien abiertas, para que puedas ver lo mojada que estoy, una de mis manos
esta acariciando mis pezones, si cielo, esos que tan malo te ponen, imagino que
me lo succionas con tus labios, que ahora mismo son las yemas de mis dedos
estirando de ellos, los tengo super duros. Mi otra mano esta en mi sexo, paso
dos de mis dedos separando mis pliegues y sintiendo el calor que desprende,
mmmmm, introduzco uno de mis dedos, pero lo vuelvo a sacar, mientras me muerdo
los labios, ojalá estuvieras aquí, estoy muy caliente, mmmmmm, meto dos de mis
dedos en mi coño, estoy mojadísima, los saco y los vuelvo a meter, ahhhmm,
empiezo un lento mete saca, imaginándome que es tu polla, mientras que con la
otra mano masajeo mis tetas…

Su excitación era tanta que dejo de hablar, para poder gemir
de placer, y estirarse en la cama, mientras su respiración se entrecortaba y su
pecho subía y baja a un ritmo acelerado, sus movimientos se hicieron cada vez
más rápidos en busca de un orgasmo, los dos dedos que entraban y salían fueron
sustituidos por tres, arqueo su cuerpo en busca de más placer, pero hasta
después de una serie de caricias en su clítoris, no sintió aquella serie de
pequeñas contracciones que iban en aumento, y que le advertían de su orgasmo
tras un largo gemido, quedándose dormida en el más placido y profundo de los
sueños.

 

Resumen del relato:
    Para que quedarte con las ganas de algo, si tu misma también lo puedes hacer.

Sonó el movil en mitad de la noche…

Sonó el movil en mitad de la noche… (2)

Sonó el movil, eran las 3 de la mañana, estaba supercansada…
aún así cogi el movil, Juan llamando…

Juan es mi "amigo" en todos los sentidos, con el tuve mi
primera experiencia sexual, no somos novios ni nunca lo hemos sido… pero siempre
ha existido esa chispa entre nosotros…

-Qué quieres??? Sabes que hora es???

-Si lo se… Es que… estaba tumbado en la cama….y me he puesto
a pensar en ti… en tu cuerpo… en tus caderas.. en tus pechos…

-Y que?

-Necesito….necesito sexo Silvi…

-Juan, es muy tarde, vete a dormir..

-Desnudate por favor… dentro de la cama… rozando tu dulce
piel contra las sabanas… te puedo imaginar… yo estoy desnudo.. la tengo muy
dura…. Quiero acariciarte… tocarte esos pezones que tienes y que m vuelven
loco.. abrazarte por detrás… inmovilizarte y hacerte mia…

Si.. la verdad.. es que el calor empezó a invadir mi cuerpo…
mis pezones intentaban atravesar las sabanas… comence a rozarme… acariciarme…

-Te estas tocando…??

-Si….

-Estas mojada???

-Si…

-Deseo…. Deseo seguir….

-Yo también…

Comencé a tocarme los pezones… pronto baje al clítoris que
deseaba ser rozado…. El se estaba haciendo una paja.. podía escuchar sus gemidos
por el movil… y yo estaba haciendome un dedo al mismo tiempo…

-Por favor baja el movil… quiero oirte….

 

 

Así lo hice… el sonido de mis fluidos con el dedo entrando y
saliendo siempre le habia excitado… a mi también.. coloque el movil cerca de mi
clítoris… podía escuchar sus gemidos.. inconscientemente yo también empecé a
gemir….

Cada vez me metía el dedo más rapido…. Oi un gemido final..
el se habia corrido…. Dejé el movil en la almohada y puse el manos libres… segui
masturbandome… me faltaba poco para llegar el orgasmo… pero esta vez Juan me
guiaba poco a poco y yo obedecia…. Acariciate los pezones con una mano.. y con
la otra el clítoris… poco a poco … haciendo circulitos…

Si… acerca tus dedos a tu boca…. Chupalos.. saborea tus
fluidos… mm ahora metete 2 dedos en la vagina… despacito primero … entra…
sacalo.. metelo.. sacalo…

Ahora 3 dedos…. Cada vez más rapido…

Si……..

 

Que duermas bien Silvia…

Buenas noches Juan

 

Resumen del relato:
    Juan me llamó… le apetecía tener sexo.. los 2 sucumbimos ante un placer esquisito..me masturbé… por el móvil…

Primera ves que apoyo la cola de una chica

Primera ves que apoyo la cola de una chica (2)

Hola amigos, aquí les mando otro relato de mis experiencias
como apoyador de chicas, en este caso les voy a contar como fue la primera ves
que apoye a una chica.

Tenia en esos entonces 13 años cursaba primer año del
secundario, y tenia que tomar todos los días el colectivo para ir a la escuela.
í‰ramos un grupo de chicos y chicas los que siempre esperábamos en la parada y
entre ellos estaba Verónica, la chica a quien apoye, en ese tiempo no estaban en
mi mente las chicas, el sexo, ni mucho menos apoyar, pero había sentido
comentarios de mis amigos de que se podía apoyar en el colectivo cuando venia
lleno, que algunas chicas se dejaban apoyar, incluso una ves íbamos en el
colectivo, lleno, con un amigo y delante de nosotros había una chica y el me
dijo que se la apoyaría, el empezó a acercarse a ella despacio y cuando estaba a
unos escasos centímetros de ella aprovechó una frenada del colectivo y se pego a
ella y no se separo mas, ella se dio vuelta y lo miro, pero no dijo nada. Y así
fue la primera ves que presencie como se apoya, pero no le di mucha importancia,
no podía entender como les gustaba ESO.

Hasta que un día estábamos esperando el colectivo para ir a
la escuela, ese día teníamos educación física así que todos llevábamos puesto
pantalón de gimnasia incluso las chicas también lo llevaban, cuando llego el
colectivo nos dimos cuenta que venia más lleno de lo habitual, por suerte
subimos todos, apretados como sardinas, yo subí detrás de Verónica y una ves en
el colectivo me coloque al lado suyo. Poco a poco note que ella se movía como
queriendo colocarse delante de mí, pero no podía porque delante de mí había otra
chica, y estaba muy cerca de mí (no la apoyaba).

Verónica estaba un poco inquieta y a cada rato miraba hacia
abajo, me imagino que miraba si mi verga apoyaba la cola de la chica, y la
empujaba cada ves mas, hasta que la chica se movió porque se tenia que bajar,
delante de mí quedo un espacio como para que entre una persona, Verónica se puso
ahí de inmediato. Al poco tiempo comencé a notar que cuando el colectivo frenaba
o aceleraba Verónica se echaba hacia atrás y su cola se pegaba a mi verga, yo me
retiraba, pero ella lo seguía haciendo, al principio, pensé en salirme de ahí y
moverme hasta el final del pasillo pero había tanta gente que uno no se podía
mover del lugar.

Verónica seguía con el jueguito de pegarse a mi verga, poco a
poco empecé a sentir algo en mi que me agradaba y mi verga empezó a reaccionar
ya que ella se pegaba a mí con mas frecuencia, no importaba ya si el colectivo
frenara o no, ante esta situación, me movía hacia atrás porque ya mi verga la
tenia parada al máximo y se me notaba mucho ya que llevaba puesto el pantalón de
gimnasia, me daba un poco de vergí¼enza que ella la sintiera así en su cola, pero
a la ves me gustaba y cuando ella se pegaba a mi, yo me demoraba en apartarme de
ella, esto fue hasta que en una frenada del colectivo ella se pego otra ves a mi
y desde ese momento no nos despegamos mas, ella se dio vuelta y me sonrió de una
manera que me dio mas confianza y coraje y se la apoye con mas fuerza, era la
sensación más linda que había sentido en mi vida, me temblaban las piernas, y
estaba colorado como nunca, ella también estaba colorada y se notaba que estaba
excitada ya que su respiración era un poco entrecortada.

Poco después ella empezó a moverse hacia los costados muy
despacio y eso provoco que mi verga se incrustara entre sus nalgas, fue mas
lindo todavía ya que ella tenia un pantalón muy ajustado y una tanguita muy
chiquita y eso hacia que sus nalgas quedaran bien divididas y mi berga cabía
justo ahí, estaba tan excitado que la apoyaba cada ves con mas presión, no solo
la apoyaba con mi verga, también con todo mi cuerpo, ella también se tira hacia
atrás con todo su cuerpo sobre mi, era divino como se la apoyaba, a cada
embestida que le hacia ella respondía haciendo su colita hacia atrás, no pude
aguantar mas y acabe (me corrí) en su hermosa cola, al mismo tiempo que la
apretaba contra el pasamanos. No sé si ella acabo también, lo único que se es
que me ensucie todo el pantalón.

Luego me retire, porque llegábamos a destino, ella se dio
vuelta y me sonrió otra ves, pero esta ves fue una sonrisa cómplice (picara), y
nos bajamos todos. Ya en la escuela nos juntamos con el grupo de amigos a
charlar, ella también estaba pero hacia como si no hubiera pasado nada, incluso
nos quedamos solos conversando, pero no hablamos de lo que había pasado en el
colectivo, incluso hasta ahora que ya somos grandes, jamás ella hizo el intento
de sacar el tema ni yo tampoco quise hablarlo. Ella ahora tiene novio, se va a
casar, y por supuesto estoy invitado.

Desde ese momento me gusta muchísimo apoyar cola en los
colectivos llenos, y si la chica lo permite algo mas…..

Bueno eso fue todo, espero que le haya gustado tanto como yo
lo viví. Les doy las gracias a los lectores que me escribieron diciéndome que
les agrado mi otro relato, "Se la apoye a una embarazada", y espero que me
escriban y me digan si les gusto este o no.

chau

Marcelo

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Mi compañera de escuela me inicia en el mundo magico de apoyar en los colectivos llenos.

La campesina

La campesina (2)

LA CAMPESINA

Se levanto como cada mañana, al amanecer.

Se puso una fina blusa que dejaba sus preciosos hombros al descubierto,
mientras sus hermosos pechos se asomaban prominentes, sobre el amplio escote.

Bajo la falda, únicamente finas medias, ya que no acostumbraba a ponerse ropa
interior por las temperaturas del orno y de la época del año, era verano y hacia
que sudase en exceso. Además, le avergonzaba la idea de que luego al ir a lavar
al río, otras mujeres se fijaran en lo húmedas y manchadas de sus braguitas. Era
fácil que pensaran que se había masturbado varias veces, ya que era soltera y
desde que sus padres murieron, ella se hacia cargo del negocio y apenas tenia
tiempo para salir de casa.

A menudo soñaba con un hombre que la hiciera disfrutar, pero la realidad era
otra muy distinta, ya que vivía sola y nadie la ayudaba en su negocio de amasar
pan y elaborar bollería. Así que con prisas se dispuso hacer su trabajo
matutino.

Era ya rato, el que llevaba trabajando y el calor del orno hacia que la
temperatura subiera y esto, provocaba el sudor repentino de su cuerpo. Por su
pelo caían finas gotas que a través de su cuello se perdían bajo la fina blusa.
El suave cosquilleo, hacia que se tocara súbitamente, dejando furtivas manchas
de harina, que absorbían el sudor.

Su falda, llena de harina y masa, escondía un calor aun más intenso. Cada vez
que se acercaba al orno para sacar el pan, el calor se impregnaba en su falda de
gruesa tela y esta hacia que su sexo y su culo ardiesen por un momento. El
cálido sudor que de entre sus nalgas emanaba, se iba tornando mas y más frió a
cada centímetro que por sus muslos avanza camino de sus medias. Eran como finos
hilos de marioneta, que nacían de su sexo y que acariciaban sus muslos, para ir
a morir bajo el fino encaje de su media.

Mientras sus manos amasaban, imaginaba que el sudor tenue que por sus pechos
caía era fría agua de manantial en el que se zambullía.

Sus pezones florecían bajo su sudada blusa y el roce de estos hacia que su
imaginación aumentase e inevitablemente, sus manos rozaron suavemente sus
pechos, haciendo que estos se impregnasen de harina y masa y por mas que
intentase limpiarse el escote, cada vez se tornaban más blanquecinos.

Sus pechos duros y erectos como si quisiesen respirar fuera de aquella blusa
opresora, le ardían y sin pensárselo, tiro del cordel y los dejo salir
suavemente. Sintió un alivio, al notar la suave brisa que por la ventana entraba
sobre sus enrojecidos y abultados pezones. Se los masajeo suavemente con sus
manos untadas de harina. El tacto de esta la sobrecogían, ya que era una
sensación extraña, como si fuese otro, o otra…, el que se los acariciara.

El suave picor cada vez escocia mas y más y el tamaño de sus pezones no
terminaba de crecer, cómo si de una picadura de mosquito se tratase. Acerco
lentamente el tarro de chocolate caliente y lo dejo caer lentamente sobre
aquella zona que tanto le quemaba, cómo queriendo calmar fuego con mas fuego.
Gimió de placer, al sentir como el fluido espeso recorría por completo toda la
aureola para finalmente arder sobre su terso pezón. La dulce tortura, hacia que
sus muslos temblasen y de entre el bello púbico, emergiera un cálido y
transparente flujo cargado de suave olor a sexo.

Excitada como estaba, decidió refrescarse y limpiarse los pechos de una
manera inusual…

Le excitaba la idea de dejar caer agua sobre su cuerpo y sentir las suaves
ropas apretadas y húmedas sobre su cuerpo. No era la primera vez que lo hacia,
le gustaba bañarse con las demás mujeres en el rió y mirarse unas a otras los
pechos bajo los finos camisones, e incluso los suaves roces entre ellas mientras
se salpicaban unas a otras.

Se soltó la falda y esta, suavemente se deslizo bajo sus nalgas y sus fuertes
muslos, cayendo arrugada sobre sus pies. Se acaricio suavemente el bello púbico
y pronto todo su sexo quedo impregnado de harina de sus manos. Mientras sostenía
el cálido chocolate en su mano, con la otra, separaba sus gruesos labios
mayores, dejando que la fina brisa acariciara su húmedo clítoris.

Desnuda, cogió entre sus manos el cántaro de leche fresca y lo dejo verter
sobre su ardiente cuerpo. Se estremeció y la fría leche avanzo rápida por todo
su cuerpo. El olor de la leche fresca, mezclado con el salado sabor de su
sudorosa piel, provocaban un intenso olor animal que la embriagaba y hacia que
abriese aun más sus piernas, buscando el contacto de sus labios menores con la
fresca leche.

Cuando todo su cuerpo se hubo mojado, se puso a cuatro patas sobre la mesa y
separando con los dedos sus labios, acaricio con suavidad su clítoris y su vulva
empapada en leche y flujo vaginal. Introdujo lentamente un dedo en su vagina y
sintió el calor de esta y el exceso de humedad que por sus nudillos corría. Con
el dedo bien lubricado, separo sus nalgas y acaricio la base de su ano. Nunca
antes había sentido nada igual y la curiosidad le hizo apretar el dedito con mas
firmeza sobre aquella zona inexplorada. Pronto noto como las paredes de su ano
se abrían para recibir aquel deseado dedito. Era una sensación parecida a la que
sentía al tener la masa de pan entre sus dedos, solo que ahora era su culo el
masajeado. Apoyo sus grandes senos sobre la blanda masa harinosa que yacía sobre
la mesa y con la mano libre se acaricio el coño lentamente. Sentía su culo
invadido por aquel dedito que se lo dilataba una y otra vez, mientras su otra
mano aplastaba su clítoris contra la vulva… Al cabo de unos segundos un fuerte
orgasmo la invadió por completo, haciéndola gemir locamente…

 

Os animo a leer mis otros relatos acerca de mis experiencias reales y para
cualquier tipo de duda,aclaración o sugerencia, podeis escribirme a
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Resumen del relato:
    Una campesina amiga de cenicienta se excita y masturba haciendo pan.

Masturbación con la Sra. de mi Padre

Masturbación con la Sra. de mi Padre (2)

Tenia 17 años, mis padres divorciados, vivía unos meses con
cada uno de ellos. Mi padre, hombre de buena posición económica, convivía en una
hermosa casa con su nueva pareja, una Sra. de unos 40 años.

Disfrutaba mucho el vivir con mi padre, es muy ostentoso y
los meses que vivía con el lo hacia como un rey. Pero mucho más disfrutaba lo
que les paso a contar: Muchas noches mi padre, hombre de negocios, salía a cenar
con su Sra.; me gustaba mucho quedarme solo, eran momentos que aprovechaba para
masturbarme como se me antojara.

Lo primero que hacia era revisar la ropa interior de esta
Sra. llamémosla Silvia, me encantaba tocarla, mirarla, ponérmela, me dirigía al
baño a buscar alguna ropa interior colgada y finalmente me dirigía al cesto de
ropa sucia, donde revisaba y revisaba, hasta encontrar el premio mayor, una
tanguita sucia, con olor, manchada…ah..si!..como gozaba, no podía dejar de
olerla y tocarme al mismo tiempo, me excitación era tal que llegaba a pasarle la
lengua también, finalmente acababa y me tranquilizaba.

En una ocasión mi padre viajo por negocios con unos socios
así que me quede solo en casa con Silvia, ella tenia una vida social, muy activa
también, asi que nos veíamos poco. Una noche salio a cenar con sus amigas y
aproveche para el rito casi diario de mi masturbación, no conforme con tener su
ropa intima sucia en mis manos, decidí buscar en los cajones de mi padre alguna
foto algo sexy de ella, fantaseaba con encontrar fotos desnuda de ella, pero
lejos de eso, solo encontré fotos familiares, revisando me quede observando una
donde ella estaba en malla tomando sol…me gusto, me excito, decidí tenerla…me
dirigí a mi habitación, termine de sacarme la poca ropa que tenia..me
acosté…puse su tanguita en mi cara..con una mano observaba su foto y con la otra
me pajeaba lentamente, disfrutaba cada segundo de esa paja, finalmente acabe, y
me limpie con el papel higiénico que siempre tenia preparado bajo mi cama.

Era una rutina luego de acabar, dirigirme al baño, vestirme y
a veces mirar un poco de TV. Pero esa noche, seria por la hora, ya tarde, o por
lo extenuado de la paja, me quede dormido. Abrí los ojos, era sábado por la
mañana, no tenia compromisos de estudio, mire la hora, 10:15 AM, miro hacia mi
puerta y estaba cerrada me observo y me quede pálido, estaba desnudo con la
prenda intima de Silvia hacia un costado de la almohada y su foto a un costado
de mi brazo. No puede ser posible pensé, me quede dormido, la puerta estaba
abierta, ya que siempre estoy solo cuando realizo mis pajas, me dio muchísima
vergí¼enza, era seguro que Silvia había llegado a la noche tarde y me cerro la
puerta para que no me despierte con ruidos.

Me levante, abrí mi puerta despacito y me dirigí rápidamente
al baño, Salí de el y lo único que pedía era que Silvia hubiese salido a hacer
compras o lo que sea para no verla, pero no, estaba en la cocina haciendo tareas
domesticas.

— Buen día! Me dijo, casi sin mirarme

— Buen día. Le conteste con un hilito de voz que parecía de
jardín de Infantes. Me hizo el desayuno y casi no cruzamos palabras.

No podía dejar de pensar en eso, y a veces ese estado de
vergí¼enza pasaba al de excitación desmedida al imaginarme la situación, ella
observando mi cuerpo desnudo con sus prendas intimas en mi cama, su foto, todos
signos mas que evidentes de que me masturbaba pensando en ella…Que habrá
sentido?, Se habrá excitado?, pensara que soy un pervertido?…en fin, miles de
interrogantes volaban por mi cabeza.

El sábado prosiguió normalmente, por la tarde llegaron amigas
de Silvia a tomar el te y hablar de miles de cosas al mismo tiempo yo salí un
rato a visitar amigos. Ya anocheciendo, regrese y Silvia en la cocina me
pregunto si quería cenar, le conteste que si, tenia mucho apetito. Cenamos, me
contó algunas cosas, nada importante y se fue a la habitación.

– Hasta mañana, que descanses. Me dijo.

— Hasta mañana Silvia. Le conteste. Cerró la puerta de su
habitación y escuche que encendía la TV. Yo hice lo mismo en el comedor y luego
de aburrirme con una película me dirigí a mi habitación, cuando estaba entrando
en la misma, me detengo, me quedo inmóvil, escucho gemidos de su habitación, me
acerco silenciosamente hacia la puerta y escucho gemidos y palabras en idioma
ingles.

Estaba viendo una película pornográfica. Mis hormonas
estallaban, mi erección era descomunal, pegue mi oreja en su puerta con
intención de escuchar algún sonido de su boca, mis pensamientos volaban
imaginándomela desnuda, tocándose… no pude evitar llevar mi mano a mi pene y
masturbarme, cuando acabe me mordí los labios para no emitir sonido y mi otra
mano trataba de que el semen no manchara ni la puerta ni el piso…me dirigí al
baño a limpiarme. Cuando Salí de el ya no se escuchaba nada…que raro pensé. Se
habrá dormido?. Me fui a mi habitación y casi después de una hora de pensar y
pensar me dormí.

11:00 AM. Abro mis ojos. Me cambio, me lavo, y me dirijo a la
cocina donde como casi siempre ya estaba Silvia haciendo tareas de la casa.

Paso la mañana, sin trascendencia y almorzamos, hablamos como
siempre de cosas cotidianas. Luego de Almorzar y ella limpiar la cocina me dice:

– Me voy a bañar.

– Bueno. Le conteste. Me quede pensando por que me lo dijo.
Pasaron 15 minutos aproximadamente, yo estaba en el comedor mirando TV, y ella
se me acerca con solo la toalla puesta.

– No sabes donde esta la crema del cuerpo?. Me pregunto.

– Nmno…no se. Le conteste tímidamente sin poder dejar de
mirarla, intimidado por su cuerpo solo cubierto por una toalla.

– Ayúdame a buscarla por que la necesito y no la encuentro.
Me dijo.

Nos dirigimos hacia su habitación, ella caminaba delante de
mí, estaba fascinado por sus piernas, la toalla que a penas tapaba el comienzo
de su cola…sus hombros al descubierto.

Comencé a revisar la parte alta del placard, mientras ella lo
hacia en los cajones.

– No puede ser que no este esa crema…la necesito.

– Por algún lado debe estar, además estas bien vos con crema
o sin crema. No podía cree lo que le había dicho, seguí revisando el placard, no
quería ni mirar al costado.

– Acá esta!!!. Casi grite girando hacia ella. Ella estaba en
el borde de la cama mirándome seriamente.

– Acá esta Silvia!…… pasa algo?.

— Si pasa, quiero saber que te pasa a vos conmigo. Me dijo
ella. Me quede inmóvil, mudo con la crema en la mano, si saber que decir o que
hacer. Me senté junto a ella.

— No se de que hablas Silvia. Solo atine a decir esas
palabras.

— Se que te masturbas con mi ropa interior, con mis fotos,
quiero saber que te pasa, si es solo la edad o es conmigo personal. Me decía
mirándome a los ojos.

— no es así Silvia…

— Te vi!..no quieras engañarte vos mismo…además si esto
sigue así voy a tener que hablar con tu padre.. Me puse pálido. Baje mi cabeza y
confesé.

— lo hago por que me gusta..no se.. Le decía sin mirarla a
los ojos.

— Te excita?. Pregunto ella.

— si. Le conteste. Su mano acaricio mi rostro. Pareció una
caricia maternal…

— Te gustaría verme desnuda?. Me dijo con la voz muy firme.
Levante mi cabeza, la mire a los ojos, mi cara seguro debería ser de caricatura
por que volvió a preguntarme.

— Queres verme desnuda?

— si. Conteste con una voz de tweety el canarito. Se levanto
de la cama, se paro frente a mí y dejo caer la toalla. No podía creer lo que
estaba viendo. Sus tetas, que tantas veces intentaba ver por entre su camisa,
eran hermosas para mi, su vientre, su vagina apenas cubierta por unos pocos
pelitos. Ella giro mostrándome su cola también.

— Te gusta lo que ves?. Me dijo.

— No te imaginas cuanto. Le conteste

— Bueno… tocate…quiero ver como lo haces. No termino de
pronunciar la última palabra que ya me estaba sacando los pantalones y el slip.

Mi pija estaba que explotaba, ella clavo su vista en mi
erección descomunal. Comencé a tocarme, a subir y bajar mi mano, no me
alcanzaban mis ojos para observar ese cuerpo desnudo a un metro de distancia.
Ella solo me observaba, yo rogaba que se tocara o me tocara pero nada de eso
paso…solo miraba como me pajeaba. No aguante más y acabe de una forma muy
intensa.

— Ahhh.mm…ahhhhhhhhh. No pude evitar gemir. Mi semen salio
fuertemente manchando su panza y ombligo y enchastrándome toda mi mano también.
Por supuesto que seguía con una erección terrible, creo que en ese momento nada
en el mundo podía bajar mi pija de ese estado. La mire y ella me sonrió, se
acerco a mi cara, me dio un beso en la mejilla.

— Dulce… anda a limpiarte. Me dijo y se dirigió a su baño.
Yo me dirigí al mío sin darme cuenta todavía por lo que había pasado.

Cenamos como si nada hubiera pasado al menos de su lado, yo
rezaba a todos los dioses posibles que me digiera algo de lo que había ocurrido
o me pidiera otra vez algo así. Pero nunca más paso. Yo seguí pajeandome con su
ropa interior unos años mas y todo termino ahí.

Hubiera sido mas entretenida esta historia con agregados.
Pero decidí solo contar lo que realmente paso. Fue la paja más increíble de mi
vida.

POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO.

 

Resumen del relato:
    Como gozaba masturbarme con la ropa interior sucia de la mujer de mi padre.

Una buena paja

Una buena paja (2)

Soy un chico normal de 20 años con una vida normal, y que
además me gusta el deporte. Esta vez quiero compartirles una historia que
precisamente me sucedió hace una semana. Primero quiero decir que soy un chico
tal vez narcisista, me encanta mi cuerpo, y tal vez eso quiera decir que soy un
poco exhibicionista, aunque también me encantan las mujeres.

Eso de que sea exhibicionista no significa que me esté
desnudando en cualquier parte, sólo me encanta mostrar mi cuerpo donde tenga la
oportunidad. Por ejemplo, en el gimnasio, no me molesta que se me vea todo el
bulto cuando traigo puesto un pants, o en el sauna aunque varios llevan puesta
su toalla yo entro sin ponérmela e igual, cuando tengo erecciones no me molesta
en absoluto y no tengo porque taparme.

Otra cosa que a mi me encanta es masturbarme. Lo disfruto
mucho, esa sensación de explosión y el líquido tibio cuando toca mi cuerpo y
sobre todo cuando logro que me caiga en la cara.

He intentado varias técnicas diferentes, desde usar cáscaras
de plátanos hasta diferentes formas de agarrar mi pene. Pero yo no estaba
satisfecho con todas esas, quería probar algo diferente. Fue cuando se me vino a
la mente mezclar esas dos cosas que me gustan: jalarme la verga y que alguien
más me viera pero tal vez de forma discreta.

Días después, estaba trotando en la pista de atletismo con mi
mejor amigo, y vimos que entró una chica despampanante, morena, cabello castaño
claro y una cara muy bella, nosotros corríamos detrás de ella y apreciábamos
aquella diosa. Entonces sentí que iba a tener una erección, y así fue, al rato
estaba corriendo con un mástil levantando una carpa delante de mí, por lo que
Daniel (mi amigo) se burló, a mi no me importó, me metí la mano y me acomodé el
pene y seguí trotando.

Más tarde, agotados y empapados de sudor desde la cabeza a
los pies, entramos a los vestidores y comentamos sobre la chava que habíamos
admirado. Yo decidí entrar al sauna mientras Daniel salió a hacer algunas
llamadas o no se que. Yo entré al sauna, no había nadie. Entré con unas pequeñas
tijeras, rastrillo y crema para afeitar. Yo tenía la costumbre de recortar los
pelos de mi pubis y afeitarme los testículos, a que se siente una frescura en
los cojones y además se siente muy bien masajearme los huevos depilados; Daniel
y yo hacíamos lo mismo así que no había problema que me viera haciendo esto en
el sauna; de hecho él lo iba a hacer también. Comencé a afeitarme, pero seguía
pensando en esa chica, pensaba en sus hermosos senos en los que se notaban los
relieves de sus pezones a través del top, en esa cintura y me imaginaba su
jugosa vulva totalmente abierta para que mi pene de 17 centímetros entrara hasta
el fondo logrando que mis depilados testículos chocaran con ella.

Estaba totalmente excitado.

Terminé de depilarme y por mi agotamiento, me acosté en la
banca del sauna, seguía pensando en ella. Abrí los ojos y vi mi verga totalmente
erecta, brillante por el sudor y el vapor. Parecía de piedra. No aguantaba y me
comencé a masturbar lentamente; pensaba en lo que sucedería si mi amigo entrara
en ese momento al baño, pero eso me puso a mil, porque me excita demasiado que
alguien me vea masturbándome.

Tomaba mi verga con las dos manos, acariciaba mi cuerpo,
pasando por las zonas que me gusta sentir, mis velludas axilas, mis pezones, mi
ano, todo, Me acariciaba mis testículos depilados y olía ese aroma
característico que dejaban en mi mano. Me acaricié de pies a cabeza, la piel se
me ponía chinita, sentía ese calor que atravesaba todo mi cuerpo, pasaba mis
manos de mi culo hacia mi verga, pasaba mis dedos a lo largo de ella hasta
llegar al glande, que ya lo tenía bien rojo, me acariciaba el frenillo y pasaba
por todo e glande mi sudor. En ese momento hasta se me antojó poder chupar mi
propia verga. Admiraba mi cuerpo todo excitado en el espejo antiempañante del
sauna.

En eso, cuando estaba totalmente acostado en la banca y
concentrado en mi paja, oí que se abrió la puerta, era Daniel, que se quedó ahí
parado viéndome y riéndose. Yo me hice como si no escuché y cerré los ojos. Me
di cuenta cuando la puerta se abrió porque el espejo estaba enfrente de mí. El
sin decir nada, se sentó en la banca que estaba aun lado de la mía, se quitó la
toalla y empezó a jalársela también. Entonces le dije: Rica la muchacha,
verdad?. El me respondió levantando el pulgar y siguió masturbándose. Entonces
yo me incorporé y me senté en la banca. Estábamos ahí frente a frente
masturbándonos los dos.

Era extraño ver a otro masturbándose enfrente de ti. Yo le
sonreí y le dije que nos viniéramos al mismo tiempo. Duramos diez minutos
sobándonos las vergas (cada quien la suya, por supuesto). Antes de venirme
sentía unos espasmos, era increíble, pareciera que iba a orinar, esa sensación
fascinante, le di la señal de que ya iba a eyacular.

Fue una gran explosición. Avente el semen a borbotones (ya
tenia tiempo sin darme una buena paja, pero ésta paja fue excepcional). í‰l
también lo hizo. Uno de mis chorros voló alto y calló en la pierna de Daniel, el
otro chorro que salpique cayó en mi abdomen, donde lo esparcí por todo mi
estómago. La leche de él alcanzó a caer a mis pies. Al final los dos nos reímos,
salimos del sauna y totalmente embarrados nos fuimos a las regaderas.

í‰sta experiencia fue genial, e incluso quedamos próximamente
en ir a su casa a ver una porno y a jalárnosla de nuevo, lo único que faltaba
era que la chica que vimos en la pista nos acompañara.

Bueno, esta es la mejor paja que me he hecho hasta ahora. La
próxima les contaré de otras, porque ahora mismo me iré a hacer una buena
jalada. Hasta la próxima.

 

Resumen del relato:
    Aquí les escribo una de mis mejores pajas que he experimentado con un amigo.

Ducha

Ducha (2)

Os voy a contar mi la experiencia que tuve un día mientras me
duchaba.

Yo soy una chica de 18 años, que llevo practicando deporte
desde muy pequeña, por lo tanto tengo un cuerpo bastante bonito, o eso me han
dicho siempre

El gimnasio al que yo voy tiene varias plantas, y en cada
planta sus respectivas salas, cada una para una cosa, un día después de hacer
mis ejercicios diarios fui a entrar a ducharme a las duchas de mi planta, pero
por no se que historia las duchas de esa planta estaban cerradas así que me tuve
que ir a otra planta, yo me acorde que en el sótano estaban unas duchas que solo
se usaban los días que había partidos de fútbol, así que me cogí mis cosas y me
baje al sótano, las duchas estaban vacías, como cabria de esperar, como eran
unas duchas que se usaban muy poco y casi siempre por tíos, olían a sudor,
reconozco que ese olor me gustaba y me ponía cachonda, vi que había unas
ventanas que debían estar a la altura de la calle, abrí una de ellas, yo oía
gente paseando por la calle, pero recordé que entre la ventana y la zona por la
que paseaba la gente, había unos arbustos que no dejarían a nadie ver lo que
pasaba en esas duchas, tranquilamente me fui desvistiendo.

Al ir a meterme en las duchas vi que en lugar de haber la
típicas cabinas individuales, lo que había era un pasillo en el que estaban
todas las duchas juntas, me extraño también que en lugar de estar el típico
tubito en la pared con el grifo, estaban las mangueras normales que podemos
tener todos en casa, me imagine a los tíos después de un partido en pelotas
jugando con esas mangueras, eso me hizo ponerme caliente, así que me metí bajo
una ducha y empecé a enjabonarme, mire hacia arriba y me pareció ver a alguien
mirando por la ventana, pensé que seria fantasías mías, yo duchándome en un baño
de tíos, y un tío mirándome, eso me resulto muy erótico así que empecé a tocarme
los pechos, mire disimuladamente a la ventana y vi que de verdad estaba alguien
mirándome, supongo que un tío, me puse a cien.

empecé a tocarme mas y mas, enjabonar mi cuerpo despacito
tocando y dejando que el jabón y el agua resbalasen por la parte de mi cuerpo
que mas le gustaría ver a mi voyeur particular, cuando llegue a mi coño, pensé
que el tío debía estar a reventar, así que me abrí bien de patas, me eche jabón
en las manos y empecé a frotarme el jabón, después cogi la ducha, la solté de su
soporte en la pared y enchufe la alcachofa de la ducha desde mis rodillas hacia
arriba, cuando estaba totalmente libre de jabón, cerré un poco el grifo de forma
que saliese un chorro muy pequeño de agua.

Dirigí la alcachofa de la ducha a mi coño, y empuje despacito
de forma que hice entrar la punta de la ducha en mi anterior, solté las manos y
empecé a moverme de forma que hacia que la ducha se metiese solo dentro de mi,
pero no sin antes asegurarme que mi querido amigo pudiese ver perfectamente el
espectáculo, cuando tenia la ducha entera dentro de mi, abrí el grifo, el chorro
de agua se metía en mi interior y rebosaba por las paredes de mi vagina saliendo
por los laterales de la ducha, yo cogía la ducha y la metía y la sacaba, me
estaban flaqueando las piernas, no me sostenía en pie, en placer de la ducha y
el saber que me estaban observando era indescriptible, cuando ya no pude mas, me
corrí de placer, me saque como pude la ducha de mi coño, me deje caer y me senté
en el suelo de la ducha, cuando me recupere del todo, mire a la ventana y ya no
vi a nadie, me levante, me duche como siempre, y me fui a casa.

Desde entonces todos los viernes me bajo a ducharme al
sótano, esperando volver a encontrarme con mi admirador secreto, un par de veces
he creído verle.

Otro día os contare otra de mis aventuras masturbatorias.

 

Resumen del relato:
    El sentirme observada aumentaba el placer que me estaba dando.