Autosatisfacción | Tus Relatos Calientes
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El placer de pajearme

El placer de pajearme (2)

Hola me llamo Fernando, soy de Ecuador
y tengo 20 años. Quisiera relatarles acerca de mis experiencias
practicando algo que yo considero es mi pasatiempo favorito: masturbarme.

Empecé a masturbarme hace
años, porque había escuchado acerca de ello y un día
pues me entró curiosidad y decidí hacerlo. Aquella primera
vez lo hice en la soledad de mi cuarto, sobre mi cama.

La verdad es que lo hacía
un poco instintivamente pues nunca lo había hecho y nadie me había
dicho como hacerlo. Es así que empecé a bombear y estimular
mi pene. A cada movimiento de mi mano sobre mi pene sentía como
este se iba poniendo duro y así mismo sentía una sensación
extraña que me recorría todo el cuerpo.

De pronto sentí como que
me orinaba, mi pequeño cuerpo se estremeció y ante mi asombro
vi como de mi pene salían disparados algunos chorros de semen.

La experiencia me gustó
muchísimo pero a la vez no me esperaba que eso es lo que iba a pasar.

Pasé semanas muy asustado
por lo ocurrido, hasta que un amigo me dijo que lo que había hecho
era normal. Ufff que alivio sentí, ese día recuerdo haber
regresado del colegio y haberme tirado en la cama para dejarme llevarme
por el placer de estimular mi pene y sentir como la vida se me escapaba
entre las piernas.

Los años pasaron, seguí
creciendo y mis ganas y mi curiosidad por experimentar nuevas técnicas
para masturbarme también.

Ahora además de bombear
mi verga con la mano, opté por estimular la cabeza de esta con los
dedos ensalivados, imaginando que alguna puta me la mamaba.

El placer era mayor una vez que
empezaba a excitarme y las primeras gotas de liquidillo baboso y cristalino
asomaban por el agujerillo de la cabeza de mi verga y se chorreaban dejando
la cabeza muy húmeda.

Este liquido lo recogía
con mis dedos y luego lo esparcía por toda la cabeza, estimulándome.

También encuentro muy placentero
el probar mi liquido pre-seminal, casi siempre lo pruebo y cuando es bastante
la cantidad me lo como.

Otra técnica que empecé
a usar era agarrar mi almohada como si de una mujer se tratara y menearme
con mucha pasión frotando mi verga contra esta muchas veces hasta
correrme. Después ya tenía una almohada especial para esos
menesteres, ya que la almohada terminaba hecho un asco.

A eso de los 17 años mi
curiosidad y mi pasión por masturbarme iba en aumento. Aún
cuando tenía novia y tenía relaciones, no me bastaba y necesitaba
masturbarme. Siempre fui calentón desde pequeño.

En búsqueda de mas placer
y morbo es que empecé a experimentar la estimulación anal
mientras me masturbaba.

Al principio solo me limitaba a
lubricarme bien el dedo con saliva y pasarlo por la raja del culo, masajeándolo
un poco. Eso me producía mucho placer, pero llegó un momento
en que eso no bastó.

Es así que un día
me lubriqué muy bien mi dedo índice y ejerciendo una ligera
presión fui introduciéndomelo por el agujerillo del culo.

Ummm, que exquisitez. Sentía
como mi dedo se introducía lentamente y el agujero de mi culo se
relajaba para dar cabida a todo mi dedo.

Estimulé mi interior con
el dedo, inclusive llegué a estimularme la próstata y eso
hacía que mi verga segregue mas liquido preseminal, palpite y se
pusiera dura como un mástil.

En una ocasión en que me
quedé solo en casa y estaba masturbándome, fue tal la calentura
que quise experimentar nuevamente la estimulación del culo, pero
esta vez necesitaba algo más. Es así que lo único
que tenía a mano era una vela un tanto gruesa, la lubriqué
muy bien y procedí igual que como hacía con mi dedo. Me sorprendió
ver como mi culo se relajaba y la vela iba entrando con suma facilidad
a través de los músculos de mi agujero. Por si acaso no soy
gay, jamás he fantaseado con hombres. Lo de la estimulación
anal lo hago por simple morbo, en búsqueda de mas placer pero nada
más.

Cuando tuve más de la mitad
de la vela en mi interior, la dejé allí y me ocupé
de mi verga nuevamente. Para este entonces esta ya estaba sumamente mojada,
por lo que empecé a movérmela con mucha energía.

A cada bajada y subida y dado lo
húmedo que estaba mi pene, se producía un sonido húmedo,
un chasquido que me excitaba montón.

Los huevos estaban sumamente colgados
y dado que los tengo bastante grandes, ya imaginarán como saltaban
al compás de cada jalada que le propinaba a mi verga.

Por fin sentí como los huevos
se elevaban, señal de que la gran explosión estaba cerca.

Mi cuerpo se estremeció,
deje escapar algunos gemidos y jadeos y mi verga disparó algunos
chorros de tibio semen, que tuvieron como blanco mi pecho.

Desde entonces esto es lo que hago
casi todos los días, mi pasión: masturbarme.

Bueno espero que les haya gustado
mi relato y les digo que si quieren contactarse conmigo para contarme sus
experiencias de masturbación y sexo pueden escribirme a POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO.
Espero sus comentarios.

 

Resumen del relato:
    Es su pasatiempo favorito, disfruta realmente con la masturbación.

Masturbación a diario en un lugar bien público

Masturbación a diario en un lugar bien público (2)

Bueno, estaba navegando por Internet y vi que
en esta pagina se pueden escribir historias distintas sobre la masturbación
y yo tengo varias, aunque todas son del mismo genero: Vivo en Bogotá
Colombia, y para los que viven aquí no les es desconocido saber como
van los buses públicos en horas pico, aun con el trans milenio la cosa
no ha disminuido (para fortuna mía). Para los que no saben como andan
los buses en Bogotá les cuento que por lo general van completamente llenos,
hasta con "racimos humanos", es decir gente colgando en la puerta.

Pues bien, todos los días yo aprovecho a disfrutar el viaje en estos
buses cuando salgo y vengo del trabajo, si, cada día me masturbo en el
bus contra el culo de alguna mujer, aprovechando lo apretados que son estos
viajes y lo largos (no menos de 40 minutos).

Aunque si tomara el bus en mi casa me iría sentado, prefiero bajarme
en una parte estratégica del recorrido donde pasan otros buses que también
me sirven, pero ya van llenos y yo me puedo ir de pie y acomodarme detrás
de un buen culo para sobarlo con mi verga. La sensación es indescriptible,
todos los que entran a esta pagina web saben lo delicioso que es masturbarse,
ahora bien, sumen a ese placer la sensación de hacerlo cada día
con alguien totalmente distinto (sentir contra tu verga culos grandes, chicos,
blanco, negros, duros blandos, de cuarentonas o de diecisiete añeras),
añadan el morbo que da el estar pensando ¿qué sentirá
la mujer a la cual se lo estoy arrimando?…(uhmm, que dura se siente esta verga…uy
este tipo esta súper arrecho…ha! otro hijueputa degenerado!!…en fin),
sumen para terminar la adrenalina que segrega tu cuerpo al saber que es algo
prohibido, que bien la chica puede dejárselo sobar de lo rico y terminar
hablando contigo y hasta en la cama o sentarte un cachetada por "abusivo".
Como pueden ver esto es realmente una masturbación fuera de contexto,
¿qué otra podría ser igual?.

No recuerdo en que momento comienzan mis historias, la verdad es que ahora tengo
casi 30 años y recuerdo estar masturbándome en los buses contra
los culos desde que estaba en el bachillerato (son casi 13 años de experiencias).
Hasta recuerdo que en el colegio compartíamos historias con los compañeros
y hasta teníamos identificadas con un compañero que vivía
en el mismo barrio las cuales se lo dejaban sobar y cuales no (para ese tiempo
los buses si salían llenos de mi casa, no tenia que hacer trasbordo).
Recuerdo que un día un compañero nos escuchó hablar y dijo
"a usted le gustaría que a su mama le hicieran lo mismo?" yo
le respondí "pues si a ella le gusta por que no?", a los ocho
días llego este compañero a contarnos que en el camino al colegio
se lo había venido sobando a una "secretaria" y que había
sido riquísimo..

Aunque no se puede negar que esta actividad no le gusta a gran parte de las
mujeres, tampoco podemos negar que hay muchas calienticas que lo disfrutan ya
sea haciéndose las dormiditas, las que no sienten nada y otras por el
contrario demuestran a plenitud su agrado, en todos los casos el calor que brota
de sus vaginas, recorriendo sus culos y elevándose por sus espaldas uno
lo alcanza a percibir y esto las delata, sobretodo en las mañanas cuando
todo el mundo viene frío por el baño con agua helada y empiezas
a sentir cierto calor focalizado (en el culo siendo directos)

Bueno, dentro de las mil experiencias que he
tenido quiero relatar algunas que logre registrar con la llegada del Internet
en otras paginas, desafortunadamente, experiencia de este tipo en las cuales
termine por acostarme con la mujer que me venia sobando no están tan
frescas en mi mente como para hacer un relato, pero podría decirles que
dichas historias que terminaron en sexo pleno son las que me motivan a seguirlo
haciendo, buscando que algún día me encuentre otras mujeres así
de buenas y caliente que quiera tirar conmigo. Debo agregar que he tenido otros
encuentros que podrían terminar en sexo, pero la damita a la cual se
lo vengo sobando puede tener buen culo y mala cara, o verse de "poca clase"
y por esos solo se lo sobo y ya. Un caso que recuerdo fue con una gordita a
la que se lo sobé en el hombro hasta derramarme, dejándola sentir
mis contracciones casi en su cara, pero no le quise hablar por que era muy gordita,
y para esos días me estaba comiendo una joven bien linda y pensé
"para que ponerle los cochas con esta?, mejor dejemos así que ya
disfrute el instante" y me baje del bus y la gordita se quedo esperando
que le hablara, hasta nos hicimos señas con la mano de "adiós"
:) , hay mujeres fantásticas como me enloquecen!!

Hay otra historia que medio recuerdo de hace
varios años, fue de las primeras y por esos aun la llevo en mi mente.
Lo que recuerdo es que me subí en Bosa a un bus para unicentro, que no
iba lo suficientemente lleno, pero m ubique junto a una mujer de mayor edad
y le arrime la verga contra el hombro para fantasear que ella la cogía,
se la sobaba en las tetas y luego me la chupaba. Estaba en las primeras arrimadas
cuando ella me miró a los ojos, yo me hice el que no pasaba nada y mire
para otro lado. Que sorpresa me lleve cuando esta mujer que estaba sentada empezó
a mover su hombro contra mi verga, frotándola de arriba abajo y haciendo
círculos. Yo no lo podía creer, me apoye con mas fuerza contra
ella y ella continuo con su labor adoptando la misma posición mía
(como si nada pasara). Deslice una de las manos con la que me sostenía
y la ubique debajo de su nuca con mucho cuidado que nadie viera y empecé
a hacer pequeños círculos en su nuca para excitarla aun más.
Ella se estremecía y apoyo su cabeza contra mi vientre, era como si nos
conociéramos de mucho tiempo atrás. Continuamos así hasta
que me hizo derramar dentro del pantalón, ella se sonrío al sentir
las contracciones de mi verga contra su hombro. Una vez me derrame me retire
de encima de ella ya que me empezaba a lastimar la verga, no sin dejar de sobarle
la nuca como si fuéramos novios. No sé que pensaría ella,
pero la mancha de semen ya se notaba en todo mi pantalón y ella hacia
como sí nada. Luego ella se levantó porque ya se tenia que bajar
y al levantarse me sonrío descaradamente y con el pretexto de pasar para
atrás me abrazo totalmente con una de sus manos, yo instintivamente tome
su mano y ella me la apretó. No le solté la mano y me baje con
ella (aunque yo no iba para ese lado). Al bajarnos le pregunte si le había
gustado lo que hacíamos y se sonrío, le pedí su teléfono
y le puse una cita para que nos viéramos por la tarde e ir a "un
lugar donde pudiéramos estar solos" y ella acepto. La verdad para
ese tiempo yo tenia unos 17 años y esta mujer debía tener unos
28 0 30, y confieso que me dio temor que en plena acción quisiera quitarme
la verga o una cosa así, entonces tome la decisión de no llamarla
ni ir a la cita y allí termino todo, pero aun no lo olvido.

Otras de las historias de mis masturbaciones
en los buses la he escrito en otra pagina, en una zona llamada confesiones donde
todo el mundo entra a comentar cosas "bajas y pecaminosas" que ha
hecho en su vida. He querido dejarlas incluidas en estos relatos para compartirlas
con mas gente, son las siguientes:

Sobarlo es deli

Nuevamente yo en el bus más lleno en Bogotá. Anoche me ubique
detrás de otra joven +/-20 años, le hice sentir mi pene caliente
en sus bellas nalgas y no hizo movimiento o gesto de desaprobación. Desdichadamente
al minuto se sentó, pero notando que lo anterior no le había disgustado
me paré a su lado (se había sentado en el puesto de la orilla)
y le hice sentir nuevamente mi pene ardiente en su hombro, tampoco demostró
desagrado alguno aun cuando aprovechando el movimiento del bus ejercía
fuerte presión contra ella, hasta en un momento su hombro quedo entre
mis piernas, mis testículos rozaron parte de su pecho y la cabeza de
mi pene casi tocó su mentón, ella apenas me miraba por el reflejo
de la ventana y en ocasiones cerraba los ojos fingiendo dormir. Al desocuparse
el bus me retiré, intente buscarla con la mirada pero su timidez y la
mía nos impidieron intercambiar palabra. Me baje erecto, ella debió
quedar húmeda, y juntos llegamos a c/casa a buscar compañía
para calmar las ansias…menea-men

Manoseo mujeres en el bus

El bus venia muy lleno en Bogotá, rápido me arrime detrás
de una morena de buen culito y le hice sentir mi pene erecto y caliente. Al
instante debió sentir cosquillas por su espalda y volteo a mirarme pero
como no dijo nada me acomode mejor y le hice sentir hasta mis testículos
en su culo. Luego deslice mi mano por sus nalgas y empecé a frotarla.
Permanecí así hasta que me hizo derramar. Hago esto seguido (pero
sin derramarme), así disfruto cada día un culo nuevo, llego arrecho
a la casa y la que goza es mi mujer. Quizás a ella le hacen igual, pero
finalmente gozo yo por ambos lados ;) porque igual ella llega húmeda
a desquitarse conmigo…Menea-men

Aunque aquí esta ultima parte la invente
porque no tengo mujer "aún como a la carta" y como me estoy
masturbando a diario sin eyacular cuando estoy con mi novia la cantidad de leche
que derramo es bastante considerable al igual que el tiempo de penetración
(prácticamente todos los días practico excitarme y parar, excitarme
y parar, excitarme y parar etc)

Lolita húmeda en un bus lleno

Dejo esto escrito pues fue súper, si no creen o me insultan no me importa.
Me gusta sobárselo a las mujeres en los buses llenos en Bogotá.
Hoy por 45 minutos me hice detrás de una joven, no más de 17 años.
Su duro culo sintió toda mi verga sin que ella mostrara desagrado, con
mi mano en su culo sentí su temperatura y lo confirme, debía esta
goteando por el calor que percibí. Con cada movimiento del bus la sobe
hasta que me descare y empecé a apretarle el culo y pasarle suavemente
los dedos por su anito. Luego deslice mi mano hacia arriba por entre su chaqueta
y pude sentir su piel suave pues llevaba una blusa corta. Minutos luego pasé
mi mano hacia adelante tratando de tocarle un pezón, me miro con rechazo.
Entendí entonces que no iríamos mas lejos con esto y me baje del
bus. Fue delicioso, que niña tan caliente, espero volver a verla y sentirla.

Bueno, infortunadamente en esta ultima parte
de la Lolita no pude volver a encontrarla, aunque luego tuve otro encuentro
con otra joven, esta si tenia cara de unos 17 añitos nomás pero
se lo sobe hasta que me dolió. Por fortuna en los últimos dos
años he aprendido a controlarme y ya no me derramo sobándolo,
así no llego oliendo a semen al trabajo :. Cuándo esta Lolita
se iba a bajar del bus descaradamente le susurre al oído "¿te
gusto que te lo sobara?" para mi sorpresa se sonrío, reaccione rápidamente
y le dije "¿vienes sola?, con quien viajas?" "vengo con
ella" me dijo en voz muy baja casi susurrando "es mi mama" que
desilusión para mi, "y viajas seguido en esta ruta?" no solo
por hoy…chao" y se bajo en Corabastos (un centro de acopio gigante en
Bogotá). No se porque tarde en reaccionar pero cuando caí en cuenta
que se lo había sobado a una joven que quizás jamás había
sentido tan cerca una verga y que me había hablado, vi la oportunidad
de culiarme un virguito, así que timbre rápidamente para que el
bus se detuviera nuevamente. El bus paró en la siguiente entrada y me
devolví corriendo esperando encontrarla. Este centro es grandísimo
y uno fácilmente se pierde allí, sin embargo no se porque luego
de caminar por unos 5 minutos la logre ver y me fui detrás de ella. Mientras
la seguía empecé a escribir una nota donde le daba mis datos y
mi teléfono para que me contactara. Aproveche un descuido de su mama
y me acerque a ella, deposite en su mano la nota arrugada. Ella me miró
sorprendida y pienso que con algo de susto pero la recibió. Salí
del centro de acopio con la ilusión que me llamara, pero nunca fue así,
y no la he vuelto a ver.

Bueno esas son algunas de mis historias de
masturbaciones en los buses, las escribo el 2002-03-07 desde mi oficina, esperando
poder leerlas cuando ya sea un abuelo y al sobárselo a las mujeres no
sientan el roble que siente ahora sino un bulto de carne flácida. Espero
que les haya gustado leerlas, en verdad todas son ciertas y me ciento muy complacido
de haber tenido algo extraño para contar. Cualquier comentario al respecto
pueden hacerlo a POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO pero que no sean insultos, yo no tengo la
culpa si alguna de las lectoras es de las que no disfruta estas cosas. Para
ellas les puedo dar una clave: si un tipo se lo quiere arrimar solo muévanse
bruscamente contra él y mírenlo como con cara de "largo de
aquí hp" les aseguro que inmediatamente se alejara de ustedes. La
mayoría de los que tenemos este vicio (que he visto bastantes) pienso
que comparten mi idea de hacer que los dos disfruten, si uno de los dos se incomoda
porque no dejarlo en paz? Y para que pasar uno un mal rato?. La idea es gozar!.
Personalmente si veo que a una chica no le gusta sentir mi verga frotando contra
su culito sencillamente me retiro y busco una a la que si le guste.. cada arepa
con su sartén.

Bueno los dejo, si me llega a pasar un historia
interesante se las haré llegar.

 

Resumen del relato:
    Se excita mucho con las mujeres en los autobuses, rozando sus culitos.

Mi esclava traga

Mi esclava traga (2)

Este relato no contiene los nombres verdaderos de sus protagonistas debido a
posibles represalias en contra de mi persona, por parte de la persona afectada,
(el marido de mi esclava sexual).

Todo comenzó hace cinco años. Por aquel entonces yo estudiaba Económicas en
la Facultad de Santiago de Compostela, tenía 25 años y mis hormonas sexuales más
salidas que nunca, y tras dos años de noviazgo con una morenita, rompí mi
relación con ella por encontrarme agobiado (controlado), y comencé a buscar de
nuevo una mujer para consolar mi sexo.

Me decidí a escribir y enviar mi foto desnudo a una revista de contactos, en
la sección de amos/esclavas, donde pedía exclusivamente satisfacerme
sexualmente; es decir, ofrecía mi polla de 19 centímetros (reales ojo), a
cualquier mujer sana que fantasease con mamar una gran polla y correrme en su
boca, a cambio yo le haría lo mismo a ella.

A los tres meses recibí una carta de Genma, una mujer de 35 años que decía
querer conocerme. Respondí dándole mi teléfono, y al mes me llamó para quedar y
conocernos.

La suerte estaba de mi lado ya que Genma vivía cerca de Santiago, quedamos en
una cafetería. La ví y observé por un rato y aunque no era muy guapa, no estaba
gorda y tenía unas buenas tetas a decir por la ropa (antigua eso sí) que
llevaba, nos presentamos y empezamos a hablar largo y tendido.

Ella me contó que quería ser prudente pues estaba casada, pero que esto lo
hacía porque su marido la despreciaba, ya que era pescador en alta mar y sólo
pasaba 4 meses al año en tierra, durante los cuales se dedicaba a ir a las putas
por no sentirse ya atraído por ella, y aceptaba sumisa que le follase el culo 3
ó 4 veces en ese tiempo debido a que era lo único que aún le excitaba de ella.

También me contó que ella era de un pueblito de Cáceres y que la casa donde
ahora vivía estaba en un monte, por lo cual no tenía relación con nadie, y su
marido le había dicho a las pocas vecinas, que tenía una enfermedad infecciosa,
por lo cual nadie en la aldea quería tener amistad con ella, y sin medios para
desplazarse, se veía abocada a la soledad de su alejado hogar.

Yo le conté que las relaciones estables no eran mi fuerte, y que además
estaba cansado de follar de forma tradicional porque acababa siendo un esforzado
ejercicio para tan poco relajo, (yo soy delgado pero me gusta follar muy
fuertemente).

Nos reímos dándome la razón, aunque mirándome de forma extraña por eso le
sentencié:

-Mira Genma, sólo quiero que me hagan mamadas y punto, yo a cambio puedo
darte una agradable compañía; pero si no quieres, pues cada uno por su lado, yo
sólo demandé eso en los contactos, no vamos a perder el tiempo a lo tonto, lo
siento.

Hice amago de levantarme para irme y ella me agarró del brazo y me dijo:

- No por favor, no te vayas, aquí no tengo a nadie y te necesito. A mi me
encantará hacerte todo lo que desees, seré tu esclava si me lo pides, pero por
favor no me dejes sola, eres el primer hombre con el que hablo en dos meses,
desde que se fue mi marido, y además me gustas mucho.

En ese momento imaginé lo que me podría aguardar y tuve una erección enorme.
Entonces me senté y le dije que podría ponerla a prueba y ver si cumplía mis
espectativas, a lo cual ella asintió sumisa rogándome que así lo hiciera. "Está
bien", dije; nos terminamos el café y le dije que la iba a llevar a mi piso.

En el ascensor le dije que me besara y empecé a tocarle el culo, las tetas y
metí mi mano dentro de su braguita para tocarle elcoñito el cual estaba ya muy
mojado.

Abrí la puerta y fui directamente a mi habitación, le ordené que pasase y le
ordené de forma fría:

- Ponte en ese lado de la cama y sácate la ropa mientras yo también me
desnudo.

Yo me desnudé despacio para que observase mi cuerpo, pero sin mirarla, ella
también lo hizo pero tímidamente, tanto que se dejó las braguitas y el
sujetador. Me acerqué a ella con la polla muy dura y se asombró por el tamaño
(siempre me ha pasado lo mismo), y le dije:

Bueno, los dos sabemos a lo que hemos venido aquí, quiero que seas mi
esclava y sólo pienses en darme placer, así que siéntate en la cama y cómeme
la polla.

Sí Luis.

Sí Luís no, debes decir sí mi amo. Y quítate toda las bragas.

Sí mi amo, también quiere que me quite el sujetador?

Claro que sí, necesito sobarte las tetas para correrme mejor.

Lo hizo inmediatamente y empezó a darme besitos en el glande, me impacienté y
le dije:

Métela en la boca y chúpala que así no me das placer.

Sí mi amo. Le gusta ahora como se la mamo?

No lo hagas tan rápido, no quiero que me pajees con tu boca, quiero que me
la mames, entérate bien puta.

Sí mi amo. Así está bien?

Así está bien, pero no hables si yo no te pregunto. Ahora acuéstate en la
cama para seguir mamándomela.

Nos acostamos de lado los dos, uno frente al otro y ella bajó hasta
encontrase otra vez con mi polla.

-A ver puta, ahora mámame la polla como si en ello te fuese la vida, tienes
que comprender que tu estás aquí sólo para darme placer con tu boca. A partir de
hoy serás la esclava de mi polla, ella será lo más importante en tu vida a
cualquier hora del día, mi leche será tu bebida más preciada, y siempre te lo
deberás beber todo, no dejarás ni una sola gota, cada vez que te lo ordene me
harás una buena mamada, como yo te lo pida, ¿entiendes?.

-Sí mi amo, tu semen será mi bebida y mi comida más anhelada, me encantará
que se corra todos los días en mi boca y siempre me tragaré toda su leche. Mi
boca será el depósito para que mi amo se descargue.

Me encantaba verla tan humillada ante mi polla, deseando darme el mayor
placer y beber mi dulce leche.

Bien, ahora chúpame el glande mientras me pajeas con tu mano muy
lentamente, pero apretándome la polla para darme más placer.

De esta manera la visión era brutal, así que le metí una mano por entre las
suyas y le sobé y apreté las tetas para excitarme más si cabe. Yo empezaba a
notar que estaba a punto de correrme y la insultaba para humillarla más y sentir
su sumisión ante mí.

Cuando noté que estaba a punto de correrme le saqué la polla de la boca y le
dije:

-Esclava, mírame. Ahora vas a abrir tu boca, te voy a meter la polla hasta la
mitad y vas a chupar fuerte hasta que notes que me corro, no toques mi polla con
tus manos, yo te follaré la boca y te voy a echar mi leche dentro de tu boca.
Quiero que no caiga nada de tus labios, te tragarás todo el semen y no dejarás
de mamar hasta que yo te lo ordene, quiero quedarme dormido con mi polla en tu
boca. Métetela en la boca y chupa gran puta.

Sí mi amo échemela toda en mi boquita.

En ese momento apreté con mis manos sobre su cabeza y empecé a correrme y
soltar un torrente de semen en su boca y justo en ese momento ella dejó de
moverse y sólo mamaba muy despacio para facilitar mi orgasmo.

OOOOOOHHHHHH traga puta, toma toda mi leche. Bebe puta.

Me corrí abundantemente y ella se tragó todo dándome mucho placer y tal
como se lo había ordenado me dormí con mi polla en su boca.

Al despertar le ordené hacerme otra mamada, y otra dos más, pues me
encantaba verla tragar toda mi leche, era mi esclava y su único objetivo en la
vida era hacerme mamadas. Seguí dándole su ración triple de semen todos los
días y es de las formas más increíbles de sometimiento.

De vez en cuando le ordeno que me folle con su coñito o que se la meta por
el culo para correrme y quedarme dormido con mi polla dentro de ese culito tan
hermoso, aunque lo que más me gusta siguen siendo sus mamadas y su voracidad
por mi semen, pero esto ya es otra historia que contaré más adelante.

Si queréis consultarme o proponerme algo escribid a:
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Se trata de una temática no encontrada en internet. Soy un chico joven al que sólo le interesa el sexo oral con ingestión de fluido incluido, para lo cual somete a una mujer como esclava a satisfacerlo diariamente con dicho procedimiento.

La empleada del hogar

La empleada del hogar (2)

Escribo estas líneas motivado por
tantos hermosos
relatos encontrados en sus paginas.

Deseo motivar quizás a algún lector, así como me
han motivado y excitado a mi.

Tengo 46 años, casado, 3 hijos. Mi esposa acaba de
cumplir 51. Cumplimos 21
años de casado hace 2 meses. Aun recuerdo cuando
mi padre me aconsejaba
que no me casara. Que mi esposa seria mayor y me
traería problemas. En aquel
momento… como todo joven, no lo entendí y no
comprendía que quería decirme.

Debo aclarar que mi esposa es una mujer ejemplar
EN TODO. Trabajadora, honesta, sincera,
en fin, todas las
cualidades, pero… sexualmente… ahí falla.

Para colmos, Yo soy todo lo contrario, o mejor
dicho, siempre fui lo contrario,
si por mí fuera, me lo pasaría cogiendo la mayor
cantidad de veces posibles por día.

Me encanta chupar la concha!! ah!! si!!! como
me gusta!! ese clítoris bien
durito… mmmmmmmm
chuparlo, lamerlo… acariciarlo,,, mmmm que hermoso!!
Ya se me pone dura… de solo pensarlo, de solo
relatarlo en estas líneas.

Ahora bien, resulta que de todo esto, a mi esposa,
NO le gusta nada.

Hacemos el amor una vez por semana y de forma
convencional y mas común.

Y ahí termina todo. Intentamos si, alguna que otra
vez cambiar… pero siempre
caemos en lo mismo, a ella… no le gusta, no le
interesa.

Bien, al principio de casados, intente las mil y
una formas, pensando que
cambiaria, que mas adelante le va a gustar… pero
lamentablemente, no resulto.

Ya a los 3 o 4 años empecé con las benditas
pajas, incluso me masturbaba
acostado con ella durmiendo al lado. Roncaba y
roncaba y yo con mi mano
derecha sobre el falo, dale que te dale. Ufff, si
me habré pajeado!!!
Con el correr del tiempo, ya me di cuenta que
acostarme junto con ella No
servia para nada, así que empecé a quedarme
levantado por las noches y
a pajearme mirando películas pornos. !que
hermosas pajas!!
Tanto fue así, que me di cuenta que me encanta
pajearme mirando películas,
y si hago un balance, hasta diría que me gusta mas
pajearme que cogerme
mi mujer. Una de mis fantasías sexuales fue y es,
justamente, pajearnos
mutuamente con mi pareja (hoy, sea cualquiera la
mujer que este conmigo)
mi sueño es pajearme delante de cualquier mujer
mientras ella también se masturbe.

Ufff …!! de imaginarlo siento un hormigueo en
el estomago.

Bueno, todo esto fue a modo de
presentación. Resulta que hace apenas unos 6
meses, mi esposa contrato una joven de 23 años
para que ayude en los
quehaceres domésticos. como ya dije al
principio, ella realmente trabaja mucho.

Su horario de trabajo es de 7 Am a 15 Pm, mi
horario es de 9 Am a 13hs y
a la tarde no es tan riguroso mi horario.

A la joven se le pidió que venga a casa de 8,30
AM a 12,30hs
Bien, así transcurrió un mes, la empleada, mas bien
bajita, pero muyyy bien de
todos lados!!. Una mañana, no escuche cuando ella
llego, ya que normalmente
entraba lo mas silenciosa posible para no
despertarme a mi justamente.

Repito, yo no la escuche, pensé que no vendría ese
día, me desperté y como
siempre, muy caliente, pensé ,mejor que no haya
venido así me pajeo a gusto,
con mi palo duro, así que, decidí pajearme
tranquilamente antes
de ir a trabajar. Saque por el costado del
calzoncillo mi palito y comencé
con el sube y baja. quería acabar rápido ya que
tenia que ducharme aun para
ir a trabajar .Ya tenia la cabecita bastante
hinchada y roja cuando escuche
como un suspiro en la puerta del dormitorio. Me
quede como paralizado, pensando
y en el acto comprendí. Ella había venido y por lo
visto me estaba espiando
por la puerta semi abierta. Mire para el frente de
la cama que esta el espejo
y efectivamente, a través de El vi que había una
persona, si bien no podía verle
la cara, pero si, que había alguien allí. Al
principio sentí como vergüenza de
ser descubierto, a los 46 todavía pajeandome!!
pero al notar que no se retiraba
de la puerta,(quería decir que le gustaba lo que
estaba viendo)entonces retome
la actividad, lentamente y cada vez mas ligero, esa
personita seguía parada allí
no se iba y eso me calentó mas, detuve de golpe
todos mis movimientos y jadeos
y ahí si pude notar también unos jadeos bastantes
intensos desde la puerta
Hice como que no me di cuenta y ahora si, acelere
el ritmo y saltoooo la lechita
ajjjjj!! que bello!! mientras dejaba caer las
ultimas gotitas escuche clarito
la puerta del dormitorio continuo que se abría.

Era ella que se había ido.

(supongo que debe haber acabado también o sino se
debe haber dado después sola
una vez que me fui al trabajo).

Desde ya, anduve todo el día, con lo vivido en la
cabeza.

Entonces me dije, planifica la segunda paja para
ella.

Espere ansioso que llegara el lunes, y nuevamente
sucedió lo del viernes
Ella entro muy despacito (pero esta vez pude
escuchar sus pasos muy
sigilosamente) y tal cual me lo suponía, se
dirigió en el acto a mi dormitorio
Yo había dejado como la vez anterior, apenas
abierta la puerta.

Cuando note su presencia entonces comencé. Tirando
el calzoncillo a un
costado de la cama y abriendo bien mis piernas
empecé con el sube y baja,
muy lentamente, observando como la cabecita
empezaba cada vez mas roja y
cada vez mas grande. Sintiendo cada palpitación
de mi pija, sintiendo
como iba cada vez engrosando y endureciéndose
mas. Mojaba mis dedos con un
poco de saliva y esa saliva la depositaba suave
sobre el borde del glande
para que el sube y baja sea mas placentero. Con mi
mano izquierda acariciaba
mis bolas, también suave, lentamente. Movía mis
caderas hacia arriba y abajo como
como si realmente estuviera metiéndola en una
conchita…suave..jugosa y dale y
dale. Mi pija largo por si sola una gotitas de
flujo..de lubricación natural,
ahí, apretando la cabecita bien roja le di unos
tironcitos haciendo un anillo
con los dedos índice y pulgar formando un aro.

Ufffff !! que paja!!! que
hermoso!! y suspendía los movimientos, prolongando
ese momento, no quería acabar
aun, respiraba cada vez mas fuerte, mas intenso y
otra vez, sube y baja y suspender
cuando sentía que me venia, con mi mano izquierda
me apretaba bien la base
casi hasta el dolor para no acabar. Que placer!!
la cabeza ya era un rojo fuerte
casi púrpura, parecía que iba reventar, no daba
mas, mis caderas seguían subiendo
y bajando también, junto con la derecha uuuufff!!
entre mis gemidos y la cama
era un ruido infernal, entonces cuando ya no di
mas hable en voz alta, pero como
si estuviera solo, MAMITAAA!! QUE ME VIENE….

mamita que YYYaaa acaboOOO!!
DALEEEEE MOVETE…..QUE ME VIENEEEE!!! y
zasssss que acabada….por favor!
Me quede unos minutos así, panza arriba viendo
salir el ultimo chorrito de
semen y caer sobre mis bolas, mis movimientos de
la mano ya eran suaves y
entonces recién escuche otra vez la puerta de
habitación de al lado
quería decir que mi amiguita No se había perdido
ningún detalle.

Ahora a pasado ser una practica casi normal.

Creo que por lo menos somos 3 las personas bien
satisfechas
1(una) mi mujer, ya que desde entonces no la
molesto para cojer (tengo una forma
de descarga genial). 2(dos) yo. aunque no he
podido lograr mi fantasía
y 3 (tres) la empleada. porque estoy seguro que
ella también se debe echar unas
acabadas bárbaras.

Bueno amigos, espero le haya gustado a
alguien. Cualquier comentario o critica
escribir a: POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    Debido a que su mujer no era ninguna maravilla en la cama, se masturbaba cada noche viendo películas porno, y le excitaba mucho que alguna mujer le pudiera ver.

Un día duro (I)

Un día duro (I) (2)

Un día duro, muy pero que muy duro,
dos controles y dos clases extras para ese maldito grupo de austriacos. Desde
los rizados pelos hasta las pintadas uñas de los pies un agudo dolor
sé hacia fuerte sobre todo su cuerpo. El cansancio era tal que hasta
pensar sé hacia arduo y difícil.

De forma casi automática había conducido desde su trabajo hasta
casa, el tráfico infernal convirtió sus nervios en hilos conductores
de electricidad, sacudidas intermitentes al menor ruido le hacían compañía.
Por no haber, ni haber comido, malamente se tomo un café con un emparedado
y acabó la jornada con el tubo de analgésicos en la mano.

Aparcó como pudo su utilitario y con cansino paso se dirigió a
su casa, en el portal y como de costumbre, se asomó el cotillo del portero,
sin ganas cruzo el consabido saludo de cortesía y se introdujo en el
ascensor. Ya frente a su casa, saco del bolso el manojo de llaves y tras abrir
la puerta de su domicilio, encendió la luz del recibidor, cerrando tras
de sí de forma automática la puerta de acceso, tomo el inalámbrico
y comprobó los mensajes del contestador automático y como siempre
un par de ellos dejados por su madre, uno más por confusión y
después silencio; y como de costumbre el celular hacía rato que
se hallaba desconectado. ¡Por fin intimidad! Ese pensamiento animó
un poco a la desfallecida Mercedes.

Al fin me podré meter en la bañera, pensó para sí,
mientras con paso raudo por la idea, se encaminaba hacia el servicio, entro
en él y sin demora corrió hacia un lado la mampara que cubría
el hueco de la bañera, abrió el grifo del agua caliente y comprobó
con la mano la temperatura que sé hacia más y más agradable
al tacto cuanto más abría el grifo del agua fría; los vapores
comenzaron a hacerse densos en el servicio, los cristales de la mampara y los
espejos se empañaban gradualmente, los azulejos comenzaban a chorrear
por efecto de la condensación, dejó que su bañera se fuera
llenando mientras añadía las sales de baño y el gel espumoso.
Salió de la estancia cerrando tras de sí la puerta, deambulando
por su recámara.

Sin parar de caminar hacia el salón, Mercedes, abría los botones
de su americana con la mano derecha, a la vez que su mano izquierda colgaba
el teléfono en su cargador, se termino de despojar de la prenda camino
de la cocina, allí, abrió el pequeño refrigerador y saco
un plato precocinado que introdujo en el horno, giró la ruleta del temporizador
y lo conecto; no todo en la vida consistía en los emparedados de ensaladilla
con carne de cangrejo, pensó.

Salió de la pieza peleándose con los botones de la blusa, estos
se hacían fuertes entre la tira bordada con ribetes de blonda que adornaba
la pechera, poco a poco se fueron sometiendo, y justo al llegar frente al equipo
de música cedió el último, se abrió de par en par
la blusa extrayéndola de la cinturilla que la sostenía en el interior
de la falda; quedó así al aire su blanco corpiño de blonda
y ballenas que ajustaba el talle de Mercedes.

Rebusco entre el montón de cd´s y el último y más
escondido fue el elegido, ya sonaba la música y movía los dedos
de su mano izquierda al ritmo, dando gracias a san Bettoven por su "sonata
claro de luna" y se encaminó ahora al baño que abrió,
siendo recibida por una bocanada de vapor caliente y húmedo, cerro ambos
grifos y rebajó la potencia lumínica de la estancia.

Ya en la alcoba separo definitivamente la blusa de su cuerpo, esta callo con
un pesado vuelo sobre la colcha de la cama frente al espejo. Con ambas manos
giró la falda sobre la cintura, no sin algo de esfuerzo, debido a la
estrechez de su forma, maldito tubo y lo ceñido que se ajusta sobre las
caderas, se increpó, más de una vez hubo de reforzar la costura
de la raja central por miedo a que cediera en el transcurso del día alegrando
así la vista de aquellos energúmenos lascivos.

Con contoneos y movimientos de piernas similares a los que se realizan al subir
escaleras, bajo poco a poco hasta sus rodillas y desde estas hacia el suelo
en un suspiro. Entre la falda como si de una bufanda se tratara, quedaron sus
zapatos, esos torturadores de altos tacones y fina puntera, que con el paso
del tiempo se hacían de plomo a la vez que se ajaba su brillo por el
polvo del suelo.

De un saltito saco una pierna y luego otra, pareció que volvía
a la niñez jugando a la goma, con un movimiento de pierna calculado,
alzo en la punta de su pie la prenda que fue colocada sobre la percha del vestidor.
Reparó entonces en sus zapatos, con pocas ganas se agacho flexionando
al descender ambas piernas juntándolas para evitar miradas insidiosas,
mientras giraba hacia un lado, se sonrío, Mercedes estas sola, no hace
falta tanta precaución se dijo, y relajo su postura, separando las piernas
al iniciar la subida y se quedo por unos instantes mirándose al espejo.

Viéndose reflejada en cuclillas casi, con las negras medias hasta la
mitad de sus muslos sujetas por las ligas que se aferraban a su liguero saliendo
entre los camales de su negra, pero transparente braga, en claro contraste con
su corpiño de inmaculada blancura de medias copas, se sintió arrebatadamente
sexy. El pensamiento duró lo que duró la elevación.
Levantó una pierna primero, liberando no sin trabajo, la media de su
sujeción, el tirante superior primero, el pequeño broche se aferraba
al delicado tejido, los bordados del encaje finos y transparentes, hacían
contraste con la blanca piel de la pierna. Con suavidad los dedos hicieron un
pequeño rulo con la tela que empezó a rodar sobre la piel, bajando
hacia el interior de sus bien torneados muslos, la presión de ambas manos
recorría el camino de la pantorrilla para terminar en el fino tobillo.
Sintió un leve cosquilleo producido por el roce de la seda y la mano,
saco la media del pie y con una sacudida, desenrosco la primera media para colocarla
con delicadeza mientras bajaba la pierna, sobre los pies de la cama. Hizo lo
mismo con la otra pierna y al igual que antes, volvió a sentir el mismo
cosquilleo, solo que ahora, se le antojaba algo más intenso, no lo dio
importancia y con la misma delicadeza coloco junto a su gemela la liberada media.

Se sentó ahora sobre los pies de la cama, levanto la pierna derecha situándola
sobre la izquierda, para alcanzar con sus manos el píe y darse un ligero
masaje en sus doloridos dedos, miro al espejo y observo que la postura era atrayente,
tenia la separación justa para dejar ver su entrepierna tapada por la
braga, que por su zona más transparente clareaba de tal forma, que presentaba
el inicio de su vulva de forma patente, ¿Y qué decir del velludo
y bien dibujado pubis? Tan visible aún tapado.

Un escalofrío recorrió su espalda circulando a gran velocidad
por su columna vertebral, no quiso dar mayor importancia a sus pensamientos,
separo ambas piernas sin atención intentando cambiar la situación.

Se daba masaje ahora sobre su pie izquierdo; era curioso, remiró su imagen
y era exacta a la pose anterior, "ni que lo hiciera aposta, se recrimino"
mientras se miraba de nuevo la hermosa entrepierna, ya con curiosidad separo
aún más las abiertas piernas, situando el pie en dudoso apoyo
sobre la rodilla que le sostenía, arqueo la espalda forzando hacia delante
la cintura y elevando un poco más la pelvis, su pubis se vio entonces
más abultado, se marco más aun los cerrados labios de su vulva
encerrados en la tela de la braga, ésta al estar sujeta por el peso de
su dueña, se quedo frenada y permitió que el cuerpo se moviera
en su interior.

Ahora la abertura de la vulva se hallaba en la zona transparente de la blonda,
la zona de unión de los labios se veía así con más
claridad; el diminuto promontorio que formaba en el centro del monte de Venus,
los carnosos labios que a partir de ahí comenzaban su separación,
a un que no permitieran ver su interior de sobra era conocido por ella.

"El agua se debe estar enfriando", se llamó así la atención
abandonando su propia contemplación; sin ganas se elevo sobre sus piernas,
tomo posición sobre ambos pies ya bien asentada introdujo los pulgares
entre el elástico y la cintura, justo sobre las caderas para comenzar
a desvestir su pubis, la braga comenzó a ceder, primero se hizo fuerte
sobre las nalgas que dibujo mientras se pegaba para evitar el ser retirada de
su sitio, el inclinar del torso hacia adelante y los tironcitos hicieron descender
la tela, un último escollo por eludir, con los juegos sus labios habían
besado la tela de forma tan amorosa que había sido literalmente absorbida
por ellos, en el periné se manifestaba lo adherida que se hallaba la
tela, de nuevo separó las piernas para quedar definitivamente con las
bragas a la altura de los muslos. Esta visión la perturbo más
si cabe, soltó la prenda a la vez que se erguía, por acción
de la gravedad junto con los contoneos característicos cayó definitivamente
sobre sus pies y de una leve sacudida elevo ésta para caer entre las
manos de su dueña.

De nuevo entro en el servicio, soltó un tercio de la retenida y fría
agua para rellenar de líquido caliente y poder terminar de bañarse.
Salió de nuevo, cada vez más desnudo era su deambular por la casa.
Ya en su habitación, al concentrarse en la última prenda que cubría
su torso, reparo en el volumen que presentaban sus pezones, alargados y gordos
como gatos capados, en una perfecta erección que puso de manifiesto la
excitación que tenia, "no podía ser se dijo Mercedes",
pensó de nuevo por enésima vez en la tarde noche del viernes,
"claro", se auto disculpó, "hace cerca de un mes que no
hago el amor más que a mi pc", instintivamente, llevo la palma de
sus manos a sus pechos, que al igual que los pezones, se habían congestionado
ya listos para ser obsequiados con las caricias tranquilizadoras.

El tacto mezcla de tela y piel se hizo liviano al elevar sobre los pechos ambas
manos en una caricia muy especial e intima, a la par que apretaba los dedos
sobre el canal del pecho y con el borde final de la palma, pellizcaba con suavidad
sus pezones, la presión ejercida los desplazo de sus medias copas hacia
el tórax, provocando que Mercedes se mordiera el labio superior por el
goce.

De reojo se contemplaba en la luna del armario, se vio tan espléndidamente
hembra que su vagina rezumó como nunca sus jugos, solo el sonido del
grifo totalmente abierto la devolvió a la realidad, dio un brinco y soltó
sus pechos de dos zancadas se introdujo en el baño justo a tiempo, el
agua ya comenzaba resbalar por el borde de la bañera.

Sacudiendo la cabeza se dirigió a la puerta con las manos trabajando
sobre su espalda, uno por uno, los corchetes fueron cediendo y poco a poco fue
notando como la prenda dejaba de abrazarla, no paró ni para recogerla
del suelo cuando se desplomo de su cuerpo, la dejo allí entre el baño
y el dormitorio como inmóvil prueba de su cabreo. El blanco satén
que componía su coraza, ribeteado de encaje igualmente blanco con cintas
estrechas que amorosamente circunvalan su perímetro salpicado de costuras
que amarran las plásticas ballenas yacía ahora frío y soportado
por las medias copas que antes se preñaban de senos cálidos y
voluptuosos.

Con su rotunda desnudez, se acercó a la bañera, una pieza clásica,
alta y grande, donde el estirarse es una obligación y no una necesidad,
con suficiente anchura para permitir el balanceo del amor cuando se tiene, la
grifería de color ocre, hacía juego perfecto con la tina, dos
grifos separados y en colocación alta sobre la cabecera se le antojaban
asideros, se imagino recibiendo los empellones de un hombre mientras ella asía
ambos caños para así ofrecer su grupa sin miedo a caerse, este
pensamiento lanzo la chispa al detonador, su cerviz ardió como la pólvora
y el calor subió por su nuca hasta las orejas.

Puso una de sus manos sobre el grifo de agua caliente, acariciándolo
con ternura, mientras iba introduciendo poco a poco la pierna para aclimatarla
a la temperatura, primero los dedos un poco más tarde el empeine hasta
el talón, luego desde el tobillo hasta la rodilla; entonces continuo
con el ritual para la otra pierna, ya de pie sobre la tina y con las manos como
apoyo, comenzó a flexionar el tronco para agacharse. Sus flexionadas
nalgas permitían al agua juguetear con su tórrida vulva.

La humedad y la temperatura del agua le hicieron repetir la acción una
y otra vez, produciéndola un placer indescriptible casi místico,
se sumo esto a su propia humedad, que lejos de haber descendido, se incremento
al sentir el frío de la estancia envolver su cuerpo, el roce de sus labios
forzados por sus muslos la estaban poniendo en un clímax tan elevado
que se sorprendió emitiendo gemidos al compás de sus vaivenes
por fin pudo sentarse, no sin antes notar en sus pechos, como la temperatura
los excitaba más y más, los pezones querían como torpedos
salirse de sus oscuras y erizadas aureolas, abultadas y calientes de lo prominentes
que se les veía dentro del agua, con el pulso acelerado y la respiración
agitada, Mercedes intentó cerrando los ojos tranquilizarse.

Con el agua al cuello, ojos cerrados y brazos cruzados sobre el pecho, reclino
su cabeza, y sus manos, autómatas e independientes, permitieron a sus
dedos el juego con sus húmedas aureolas, la suavidad del agua jabonosa
junto con un cuidadoso y esmerado toque de las yemas de los dedos al dibujar
círculos concéntricos sobre la base del pezón, le arrancaron
unos roncos gemidos de su garganta, la excitación era plena.

Apretó de forma infantil sus muslos, como lo hacia en el internado de
las monjas donde estudió, a la par que se acariciaba sus hermosos y voluminosos
senos, ya sin el recatado pudor de la conciencia, había abandonado definitivamente
su cuerpo al onanista desenfreno de su propia lujuria, ya sin ataduras mecía
lentamente sus senos, balanceaba sus caderas muy apretadas, sentía como
sus labios mayores apretaban su boca, en la comisura superior de sus labios
el clítoris recibía amortiguada esta presión, lo cual hacía
más dulce y deleitosa la sensación.

Cruzaba alternativamente sus piernas, arriba la derecha debajo la izquierda
y viceversa con unas sutiles pausas que permitieran a los labios de su vulva
entreabrirse para recibir la lubricación proveniente de la mezcla del
jabón de esencias con el agua, aunque sus propios fluidos ya muy abundantes
lo hacían completamente innecesario.

Una de sus manos abandono su pecho para bajar hacia el pubis con la delicadeza
de una serpiente y la mortífera intención de la cobra, tenía
como objetivo el ya prominente botoncito, que sobre excitado rugía con
mudos gritos en la boca de la caverna, así lo imaginaba ya Mercedes por
el hueco que sentía en sus labios, la abertura ya sería lo suficiente
para albergar ese gigantesco juguete que vio en la revista y que tanto la impacto.
Como podía entrar semejante artilugio con tales medidas dentro de la
vagina de aquella buena señora, por muy profesional que fuere, alguna
vez se sentiría desgarrada pensó, mientras este y otros recuerdos
la ponían más y más libida.

Notó en su encendido cuerpo como la temperatura del agua descendía
paulatinamente, aceleró sus movimientos de caderas y sus dedos marcaron
un mayor ritmo, buscaba ahora el orgasmo con presteza; detuvo súbitamente
el contoneo de sus caderas, abrió estas tanto como la tina le permitió
y comenzó entonces a colocar los dedos juntos, agrandando la palma de
la mano para en un movimiento ascendente y descendente provocar el estallido,
el contraste de temperaturas ponía más erizada su piel, los poros
del vello se abultaban haciéndola sentir miles de agujas clavándose
en su piel. Sus dedos juntos se abrían paso en la vulva, esta se dejaba,
sus labios sedientos de roce pedían a cada pasada más y más
presión, el dedo corazón se flexiono por arte de mágica
sexualidad, busco el roce del periné y la penetración en el vacío
vaginal, sentir el mete saca convulsivo, la calidez y suavidad de las paredes
vaginales, al alcanzar la mayor altura en el pubis colocaba la yema de su dedo
en el ya desnudo clítoris, éste sin su capucha de piel se alzaba
triunfador en medio de esa entrepierna gozosa. Una violenta descarga la obligo
a apretar su pecho, entre los dedos el pezón fue literalmente aplastado,
su mano izquierda introdujo cuatro dedos estirados en su vulva, sintió
llenarse su vagina, apretó a la vez su erecto clítoris con su
dedo índice y de un golpe abrió tanto las piernas que el agua
comenzó a desbordarse de la tina, casi quedo vacía por los posteriores
bombeos que realizo al llegar al clímax sexual mientras ahogaba como
podía sus estertores de gozo que lentamente se apagaban.

Abrió los ojos momentos más tarde, azuzada por el frío
del poco líquido que quedaba en la bañera. Un hondo placer quedaba
aún por satisfacer, el profundo calor que se extendía por todo
su vientre, le clamaba mayores gozos.

Se irguió sobre si misma tras cerrar poco a poco sus piernas, la vulva
reacciona de nuevo al rozar sus labios por la presión de los muslos.
Menudo calentón tengo, pensó Mercedes, mientras salía como
una Venus del agua, tiró sobre el suelo una serie de toallas para mitigar
la inundación mientras con una de las pequeñas secaba su pubis
y recogía sus humectantes y también desbordados fluidos, antes
de enfundarse el albornoz.

Con el secador de mano agarrado salió del servicio rumbo a su habitación;
Enchufó el aparato a la red y comenzó por secarse el pelo de forma
rápida frente al espejo, donde contemplaba su hermosa figura cada vez
más excitada. Soy como una perra en celo, pensó para sí
misma, mientras abría ya sin recato su albornoz y dirigía el chorro
de aire caliente hacia sus pezones primero, y más tarde a la totalidad
del pecho correspondiente después, con movimientos de aproximación
y alejamiento, masajeaba su superficie mientras su mano contraria lo elevaba
para que el aire diera de plano en su parte baja; uno y otro alternativamente
hasta que el peso por su hinchazón indicó el camino a seguir por
su mano, con crispados apretones, sus tetas se derretían en miles de
placenteras sensaciones, sus buenos ciento veinte centímetros de perímetro,
se hallaban tan excitados que de seguir con el juego amenazaban con estallar.

Bajo ahora su mano por su cintura, esta algo abultada pero en forma, tal y como
se refiere a una mujer resuelta en su plenitud de vida, presentaba tan erizado
su vello que podía sentirlo en la palma al jugar con el aire, se dio
un buen masaje mientras se observaba. Con un golpe de hombro izo caer hacia
su brazo el albornoz, con soltura saco un brazo primero y a continuación
el otro tras cambiar de mano su secador, quedo así completamente desnuda,
arrebatadamente bella y excitada, caliente como una gata encelo se le antojó.

Sin quitarse la vista de su imagen, se reclino hasta quedar sentada como lo
hiciera antes del baño, con la cintura hacia delante mostrando obscenamente
el pubis y su contenido, su húmeda vulva era ahora expuesta con descaro,
ya no entreabría sus piernas, todo lo contrario las separaba de par en
par para facilitar el trabajo al aire que sobre su entrepierna proyectaba, con
los dedos de su libre mano abría sus labios separándolos cuanto
podía, colocaba el secador ahora por encima, ahora por debajo de un lado
y del otro, alejaba el chorro y lo acercaba hasta que no pudo más y paro
el aparto colocándolo sobre la cama en un lado.

Se recreo con aquella visión, sus manos abrían tanto su vulva
que tras los labios mayores completamente separados se veían sonrosados
y entreabiertos los menores, guardianes celosos del agujero de la vagina, no
conformándose con esta visón, forzó aún más
la abertura para descapuchar su clítoris y poder observar el surco que
hasta la abertura vaginal forma, y así poder contemplarse completamente
en su más intima y rotunda femineidad.
Recordó entonces sus juegos en la facultad, que imaginación morbosa,
se sonrió mientras soltaba sus labios y se levantaba hacia el tocador,
abrió uno de sus cajones y sacó de él un pinta labios de
cacao, otro de color rojo bermellón y un perfilador, se sumó a
la requisa una brocha y un tarro de colorete. Se sentía humedecer por
instantes, el recuerdo de este juego la ponía en celo.

Una última mirada al pubis y la vulva no la dejó, muy satisfecha,
al observar el pelo crecido ya alrededor de la vulva y del ano. Me he descuidado
pensó, otra vez está lleno ahí. Habrá que arreglarlo
antes, cosa que no la importo, sino que al contrario, reafirmo más aún
su estado, ese fue siempre el comienzo del juego.

Dejo de nuevo lo que había extraído del cajón, soltándolo
ahora sobre el tocador y girándose salió de nuevo hacia el baño,
entro y rebusco entre los frascos, halló, una barra de espuma de afeitar
de las usadas habitualmente por los barberos, junto a ella un par de maquinillas
de rasurar y sus tijeras; armada ya y goteando de placer por lo que iba a realizar
se instaló sentándose plácidamente sobre la tapa del retrete,
mirando frontalmente a la mampara de la ducha, el espejo aun algo empañado
por el vapor reflejo una silueta de mujer en una postura tan obscena como excitante,
con una mano dejo sobre el taburete próximo las herramientas mientras
que con la otra abría el grifo de agua caliente del bidé dejándola
correr mientras comprobaba la temperatura, cuando esta alcanzó su temperatura
optima taponó el desagüe.

Separó todo lo que pudo sus piernas, apoyado sus talones uno en el bidé
y el otro en el taburete, flexionando las rodillas, quedo tan abierta y exhibida
que hubo de contener sus deseos de colocarse dentro de sí la barra de
jabón.

Con sus cachetes colgando por fuera del borde de la taza, sintió un escalofrío
cuando apoyo su espalda sobre la cisterna y se deslizo sobre la tapa de esta
para quedar completamente apoyada sobre la rabadilla, se apretó con toda
la palma de la mano en su vulva, su ansia se encendió mas si cabe, coloco
por debajo de sus piernas sus brazos para empezar la faena, de esta forma nada
se interponga entre su imagen y su calentura.
Tomó las tijeras en una mano y colocándolas entre los dedos, abrió
una y otra vez, para escuchar el sonido del roce de sus filos, con los dedos
de la otra mano levantaba ya los largos pelos del pubis, comenzando entonces
a dar las tijeretadas con una suavidad y tranquilidad rara en su actual estado
de ansiedad, necesitaba cada vez mas algo duro y largo dentro de sus entrañas,
se miraba y se sonreía pícaramente con cada mechón de vello
púbico que cortaba; recorrió así todo su monte de Venus,
con la lentitud rápida de la hambrienta, en un par de minutos había
cortado todo el triángulo velludo de su público pubis, tocaba
ahora recortar los pelos que se situaban alrededor de los labios mayores y del
ano, tarea esta que la obligo aún más forzar la postura, elevo
las rodillas de ambas piernas quedando estas arqueadas, haciendo que el ano
se viera reflejado ahora en la luna de la mampara, su abierta vulva imploraba
al techo ahora, tubo que manosearse a conciencia la vulva, tomar uno por uno
los labios para estirarlos y así no cortarse, abrirse los cachetes del
culo para dejar bien visible el agujero anal y lentamente recortar poco a poco
el vello, con algo más de trabajo y más excitada remató
la faena. Tuvo que hacer una pausa para secarse de sus fluidos la empapada vagina
con una toalla de baño a la vez que retiraba del pubis y la vulva los
últimos pelos.

Sacudió su entrepierna de los pocos pelos que sobre ella se asentaba,
bajo con cuidado las piernas tomo ahora la brocha y con sumo cuidado comenzó
a humedecer el corto vello con brochazos de tibia agua. Esta producía
una tibia sensación sobre el pubis mientras resbalaba por las abiertas
ingles hacia el tabloncillo. Con movimientos circulares, solo interrumpidos
por la necesidad de empapar una y otra vez de agua tibia los pelos de la brocha,
recorría de forma monótona su entre pierna, de arriba abajo y
de derecha a izquierda, sufriendo verdaderos calambres cuando en su recorrido
pasaba sobre la vulva, esta recibía tal sensación al penetrar
los pelos de la brocha entre los pliegues de los labios que hacía correr
por toda su espina dorsal una corriente eléctrica de alto voltaje que
generaba el roce con su clítoris.
Mercedes percibía perfectamente el alto grado de excitación, sus
orejas se reflejaban tan coloradas en el espejo que impresionaban, sus pechos
abultados de forma exagerada, las venas de su cuello hinchadas incluso su boca
lo reflejaba, entreabierta dejaba salir un ronco sonido producido por su alterada
respiración, la visión de su cachondez terminó por convertirla
en una hebra en celo.

Asió el tubo del jabón de afeitar por el centro, tal y como lo
haría con un erecto miembro viril, lo estrujo y el blanco contenido cayo
sobre su pubis como si de una tremenda eyaculación se tratará.
Con su mano extendió el jabón de forma cuidadosa, recreándose
en cada centímetro de su piel, cada pliegue fue amorosamente enjabonado
por los expertos dedos, ahora su nevado pubis ofrecía un espectáculo
atrayente, para observarlo mejor, alzo sus piernas, se ofreció así
misma los enjabonados genitales sintiéndose por un instante como Mesalina
en el burdel, con su pubis y vulva llenos de semen.

Con toda delicadeza, batió el jabón, la espuma crecía a
medida que los movimientos de la brocha, hacían crecer el clímax.
Le llego un súbito y delicioso orgasmo, que tuvo que soportar con las
piernas en esa posición para no desbaratar con sus contracciones el trabajo
ya realizado. En silencio se mordió los labios y tuvo que contener sus
manos para no estrujar sus senos.

Tomo la maquinilla con decisión y aplomo, sujetó su respiración
mientras que hacía correr las hojas sobre su enjabonada piel. No pudo
correr mucho, la sensación de resistencia que ofrecía el vello
aplacó un poco su excitación. Con cuidado de no cortarse, fue
apurando poco a poco el vello púbico, quedo este como una isla libre
de jabón en su entrepierna. Tocaba ahora ir con sumo cuidado, las ingles
daban paso a los labios mayores, estos eran estirados con sumo cuidado, quedaban
lo más planos posibles para que la cuchilla los rasurase sin peligro
y de esta guisa llego el turno al periné y con él, al vello que
circundaba su ano, el cual fue afeitado casi a tientas, separando para ello
lo más posible los glúteos.

Tras estas complicadas maniobras sobre tan delicada zona, Mercedes se sentó
a horcajadas sobre el bidé, lavó cuidadosamente la zona genital,
su mano se encargo de ser la primera en sentir la suavidad y tersura de la piel
libre del vello. El jabón intimo aplaco un poco ese ligero escozor que
sentía en los aledaños de su vagina, los labios mayores estaban
algo escocidos por la acción del acero sobre ellos, el agua los alivio
al arrastrar los restos de la obra. Se levanto y girándose sobre si misma
se contemplo mientras secaba su obra. Se sintió niña de nuevo,
solo que ahora tenía una perverso conocimiento de todo lo que un cuerpo
puede sentir de placentero.

Ya más calmada su vulva, tanto en la libido como en lo higiénico,
prosiguió ahora Mercedes con su prevista ducha, se introdujo de nuevo
en la bañera y de píe ahora, dejó caer el agua sobre su
cuerpo intentado un último recurso para aplacar ese fuego que ardía
sin parar en sus entrañas, con rápidos movimientos enjabonó
y aclaró su cuerpo y tras cerrar el grifo se enfundó de nuevo
en el abandonado albornoz, salió de la bañera colocándose
una toalla seca sobre el pelo a modo de turbante y se encamino hacia la alcoba
tan turbada como entro.

No lo podía creer, como los acontecimientos se entrelazaban hacían
que las situaciones se solaparán, en menos de tres horas lo que iba a
ser una relajante e inocente ducha se tornó en un excitante baño
con juego erótico incluido, la cantidad de sensaciones acumuladas tornó
su estrés en un torbellino de juegos sexuales que se prometían
continuar a lo largo de la noche.

Se seco por segunda vez en la tarde noche, el frío invierno cubría
los cristales de su casa de un abundante vaho. En un esfuerzo se dirigió
a la cocina el plato que tenía a calentar estaría ya como el hielo,
entro en ella y abrió la puerta del horno, saco una bandeja de aluminio
con un trozo de carne y guarnición variada, lo coloco sobre la mesa que
se hallaba en el centro de la estancia, junto a un vaso y una botella pequeña
de vino tinto. Los cubiertos temblaban en sus manos, mientras intentaba serenar
su cuerpo ya que su alma era imposible… Esta encendida como una tea le pedía
a gritos que terminara de comer, su estómago en cambio la incitaba a
realizar tan tribal acto de supervivencia cotidiana.

Mercedes aceleró el movimiento de sus mandíbulas mientras su mente
volaba hacia no se sabe que zona del éter, se descubrió con cara
de boba en el reflejo de los azulejos mirando aquella fuente de fruta en la
que se hallaba un plátano de regulares dimensiones. "Mira que tengo
la mente calenturienta hoy pensó", regresó así al
mundo terrenal de su cocina, con su hambre orgánica saciada, recogió
los utensilios el mantel y de un salto los colocó en el lavaplatos, salió
de la estancia con paso rápido y decidido.

Entro como una exhalación en su alcoba abriendo de par en par su armario
con una decisión tomada sin meditar, pero fija en sus propósitos,
se vestiría y lo hallaría… "Vamos que lo hallaría
se juro" tiró del cajón donde guardaba la ropa interior y
eligiendo con la vista tomó unas bragas de algodón blanco como
la nieve, toco la entrepierna y las coloco sobre la colcha en la cama. Tocó
el turno al sujetador ahora, busco algo cómodo, tomo el blanco sin aros
en las copas y que se cerraba en su parte delantera, "Ideal para sus propósitos,
se sonríe Mercedes". La blusa amplia y lisa bien conjuntada con
una falda con apertura lateral y por debajo de la rodilla termino de completar
el uniforme de salida.

Como de un ritual se tratara, se despojo del albornoz y de la toalla que cubría
su cabeza, tomó asiento frente al tocador y rebuscando entre sus pinturas
comenzó a colorear sus párpados con un sutil color violeta, marcando
poco a poco la línea por encima de las pestañas con el negro lápiz
de ojos. Brochazo va y brochazo viene de colorete en las mejillas para pasar,
en un acto de máximo erotismo, a las aureolas de sus pezones, las cuales
recibieron tal coloración con alegría, se erizaron de nuevo con
presteza, oscureciéndose más aún al ser embadurnadas por
el maquillaje, aureolas y pezones en máxima excitación bien maquilladas
como las stripers pensó.

Una idea se apoderó de su mente, si maquillaba su cara pintando su boca…
¿Por qué no? Se dijo y tomo la barra de labios, se reclino hacia
atrás mientras separaba sus piernas, con decisión separo los labios
de la vulva y comenzó a pintarlos como si de su boca se tratara, el recorrido
hacia arriba y abajo con la barra de carmín hizo palpitar más
rápido su corazón, su carga erótica era indudable, recordó
las tardes del internado cuando de chiquillas jugaban a pintarse unas a otras…
Que tiempos suspiro con melancolía… Remato la faena con el perfilador,
bordeo su abertura con mimo, enmarcándola para no tener pérdida
ni duda. Un toque más sexy aún, con brillantina se espolvoreó
el pubis quedando extasiada al contemplarse en la luna del armario, tuvo que
sujetar las ganas de masturbarse de nuevo. Se coloco con sumo cuidado las bragas
para no estropear su obra, un escalofrío recorrió su espalda con
solo pensar en su escapada.

De igual manera tomo como paleta sus senos, orondos y gozosos fueron tomando
su ducha de brillante maquillaje, con amorosos toques relumbraban de tal forma
que de buena gana hubiera posado en ese mismo momento para un calendario de
ruedas. El sujetador se ciño con presteza y mimo sobre cada una de las
hermosas tetas, conteniendo el aliento en la aspiración, cerró
los corchetes con cuidado, sus copas casi no contenían aquellas trémulas
y excitadas carnes, la presión forzaba el volumen marcando un canalillo
de hermosas proporciones. Que buena estoy pensó mientras se miraba de
forma lasciva.

Con la blusa enfundada en la falda y los botones abiertos para mostrar sin enseñar,
se coloco las negras medias, no le importo que contrastaran con el liguero,
más sexy se dijo y se puso el impermeable; se calzó los zapatos
de medio tacón y como último preparativo, cerro sobre su pierna
izquierda la falda que permanecía abierta a la espera de la revista final.
Con una mirada de arriba a bajo se dio el visto bueno al colocarse las negras
gafas de sol…

Continuara…

Imaginativo ( POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO )

 

Resumen del relato:
    Vaya día… se merecía un buen descanso y relax.

Con un alumno

Con un alumno (2)

Esto es lo que sucedió unos días
antes de navidad. Soy una profesora de 36
años, soy viuda y con mucha necesidad de sexo, se me nota porque visto
ropas
sexy, escotada y minifaldas.

Tengo un sobrino de 18 años que a veces
viene
a visitarme y se queda a ver la TV, alguna peli o incluso a veces pasa la
noche en mi casa. Con él no he tenido nada por el momento, sé
que me mira
pero yo no hago caso, dejo que él dé el primer paso.

Tengo estatura
normal,
un poco rellenita, con unos pechos digamos grandes, blancos y firmes y un
lindo culo blanquito y durito que cuando no aumento de peso esta muy
sabroso. Mi sobrino va al mismo instituto que un amigo suyo que se llama
Pablo pero a mi sobrino no le doy clase.

Así que mi sobrino no sabía
como me
miraba Pablo en el aula; siempre cuando escribía en el pizarron me miraba
ese gran culito ceñido en medias negras y bragas semitransparente con
faldas
muy cortas, él se deleitaba mirándome, se le salían los
ojos de las órbitas;
cuando se me acercaba a preguntarme algo no podía desviar de mirarme
mis
labios gruesos y admirar mis sugerentes tetas siempree medio visibles, que
con el frio a veces se me marcaban los pezones y también por la excitación
de sentirme deseada.

En la clase yo también a veces llevaba otras ropas
muy
provocativas, jeans ajustados, blusas, camisetas; eso creo que le provocaba
mucho a Pablo y a veces me pedía permiso pasa salir al servicio y creo
que
allí se la meneaba pensando en mi cuerpo, porque luego venía cansado
y
ojeroso. También venía con mi sobrino a mi casa algunas veces,
y en alguna
ocasión llegó a pillarme en la ropa interior tan sexy que me gusta
llevar,
más pequeña que mi talla para resaltar más mis curvas,
ligueros y medias
negras de seda.

Una vez estaban acostados en mi cama los dos, mirando tele;
cuando en ese momento entré y sin saber que estaban me había quitado
la
blusa con lo que me quedé es sujetador y bragas, cuando me vio se rió
y dijo
que no importaba que era como estar en la playa y ya me había visto en
bañador. Siempre que iba al baño buscaba algo y al ver mi ropa
íntima usada,
sujetador y bragas o medias, veía que estaba fuera de sitio y con algunas
manchas. Creo que a Pablo le gustaba olerlas y las pasaba por su miembro, y
después se hacia una paja; después varias sucesos como este un
dia llego el
momento que mas deseaba. Pablo y mi sobrino se habían quedado a dormir
en mi
casa, estábamos en su cuarto, mi sobrino se quedó dormido y Pablo
estaba
escuchando música, Decidió bajar a tomar algo y porque no tal
vez ver si yo
estaba en ropa interior o en algún camisón sexy, bajó con
esa intención sin
saber que iba a obtener mucho mas que eso.

Ya había salido de la cocina
sin
encontrarme pero en el Salón me contó lo que buscaba, algo para
tomar, yo
estaba con un short muy chiquito y una blusita para dormir, entonces le
ofrecí hacerle un sándwich, aceptó con gusto, me miraba
muy raro, como con
deseo.

Ya en la cocina de nuevo él trataba de rozarme de un modo disimulado,
Noté que empezaba crecerle una erección en el pantalón
y pasó por detrás de
mi y finalmente sentí su verga en mis nalgas, yo tuve que lanzar un suspiro
muy suave, casi un gemido, creo que se dio cuenta de mi excitación y
puso
tímidamente su mano en mi trasero acariciando en círculos, yo
hice como que
no me enteraba de nada; le dije que estaba cansada y que me iba a dormir y
que nos veiamos mañana; Noté que se fue al baño, supuse
que a masturbarse
pensando en lo que pudimos hacer y parecia que se quedaba a medias, estaba
muy caliente entonces decidi ir al baño para espiar lo que hacía,
vi que
buscaba entre el cesto de la ropa sucia a ver si encontraba unas bragas, un
camisón o algo, encontró un sujetador negro de encaje casi transparente
y
muy hermoso, se empezó a masturbar con el, hasta que se corrió
en él, empezó
a soltar lefa en gran cantidad, nervioso trató de quitar la mancha cuando,
de repente abrí la puerta de par en par, entonces vi como trataba de
alejar
lo mas posible el sujetador. Se sorprendió de verme, había dejado
la puerta
entreabierta por descuido, y al entrar me sonrió y dijo que pensaba que
me
había ido a la cama, le dije que no había problema que ya me iba,
solo
necesitaba orinar antes de dormir, en eso me quedé mirando a un lado
y allí
estaba mi sujetador negro un poco manchado de blanco (ya que algo había
podido lavarlo), : – que hace eso ahí? dije – no se , donde? – mi
sujetador, y esa mancha?… – no se, no se – Pablo te pajeaste con mi ropa?
– lo que?? no – Mira yo me doy cuenta, no es la primera vez que siento mi
ropa con ese olor a verga.

Noté que se quedó helado, y no contestó
nada, Le
dije la verdad lo que había notado hacía mucho tiempo, que sabia
que siempre
me miraba y que me sentía muy sexy cuando lo hacia, y le dije que no
era
necesario que me masturbara con su ropa, que si quería podía tenerme
y gozar
de mi de verdad. Que yo también deseaba hacerlo y que seguro había
oído que
había follado con otros chicos del instituto, que soy muy caliente y
me
excita que chicos tan jóvenes y guapos me deseen y quieran que follemos.
Se
acerco y me dio un beso cerca del labio y me dijo que si quería hacerlo,
que
me deseaba con locura y se hacía pajas pensando en mí, cada día.
Dije que me
esperara en mi cuarto.

Un poco perdido, pero sin dudarlo, fue al cuarto, Yo
estaba sentada en el borde de la cama, con mis piernas desnudas, y mi
sujetador a punto de estallar, mis pezones estaban muy excitados y me los
acariciaba con una mano, mientras mi lengua asomaba y se relamía de gusto
de
lo que me iba a comer. Se acerco, yo tome su mano, le hice agacharse para
estar a mi altura y nos dimos un gran beso, nuestras lenguas se juntaron,
fue increíble, y nos paramos y seguimos besándonos, aprovechó
para tocarme
el culo que tantas pajas le había proporcionado, yo tocaba su verga,
y me
sorprendía de su tamaño, no estaba mal para 18 años; yo
le chupaba la
oreja, y él hacia gemidos chiquitos, me arrodillé y le bajé
el pantalón,
acaricié su verga `por arriba del boxer, y se lo bajé, empezé
a a darle
besitos con la lengua en el miembro, me decia que se la chupara porfavor, y
encontré la cabeza y jugo con la lengua ahí, después me
la metio toda en la
boca y se la succione, mas fuerte, y despacio, una mamada genial; antes que se
corriera, saqué la boca y dije. -quiero verte – verme en que? – me excita
mucho saber que te masturbabas con mi ropa interior, me vengo dando cuenta
hace mucho que lo haces, y quiero verte.

El me dijo que me quería follar,
pero dije que no iba a seguir haciendo nada más, ni follar ni mamarle
hasta
que yo le viera haciendo eso, entonces me dijo que de acuerdo, y me agaché
con mi culo enfrente de su verga para ayudar a su imaginación y fantasías,
me bajé el shortcito y me quité mi braguita blanca, chiquitita,
bastante
húmeda por mi excitación.

Entonces se empezó a pajear y
yo le miraba muy
caliente y excitada, me estaba mojando muy rápido, y me tocaba y acariciaba
con mi mano, estaba gimiendo y suspirando muy fuerte, mi mano bajó hasta
mi
concha donde mi clítoris ya se asomaba y era abundante y durito como
una
verga, me estaba corriendo de observar una escena tan lúbrica, la verdad
que fue un momento muy morboso y caliente, increíble.

Cuando ya iba a
correrse chorreó un poco de leche en las braguitas y otro poco en mi
cara,
en eso sentimos que se despierta mi sobrino, seguramente por el ruido que
estábamos haciendo del placer que experimentábamos; me puse a
limpiarle su
rabito rapido, y él se sube rápido el pantalón, yo hice
como que estaba en
el baño y se fue a su cuarto sin hacer ruido. Salí del baño
y me fui a mi
cuarto, me quede con muchas ganas de follarle, y él creo que también,
pero
espero que después de esto no pasen muchos días y lo haremos,
aparte de la
calentura fue algo increíble. Ahora cuando volvamos a las clases el día
8
aprovecharé la ocasión para quedar con él en mi casa para
seguir nuestras
explicaciones después de clase. Seguro que encontraré una buena
excusa.

Me gustaría recibir comentarios de otras
mujeres que hayan tenido
experiencias similares o jovencitos, o lesbianas o bi que quieran compartir
experiencias, o mujeres que quieran recomendar cómo hacerlo con estos
jovencitos o jovencitas que también tengo alumnas golosas. Un beso dulce.
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO

 

Resumen del relato:
    El amigo de su sobrino… y ella, a solas al fin.

En el espejo

En el espejo (2)

Ella era una mujer de 1,70 de estatura.
Se consideraba una mujer normal. Pero no lo era. Su cuerpo no decía lo
mismo, ni sus pensamientos tampoco. Estaba casada, pero no era feliz porque
quería algo más.

En su interior había un fuego que no podía apagar. Cada noche
esperaba que ese fuego fuese apagado por su marido, pero éste no estaba
a su altura.

Ella se encontraba en una situación un poco desesperante. Constantemente
deseaba apagar ese fuego interior pero no sabía muy bien como y lo peor,
tampoco se atrevía a buscar la forma. Así que se conformaba con
imaginarse en situaciones que deseaba ardientemente.

El verano aumentaba su fuego. Una tarde calurosa se encontraba en casa. Acababa
de terminar sus tareas de la casa y estaba sola pues su marido había
salido de viaje.

El calor que sentía era tan sofocante que decidió darse una ducha.
Ya en el baño se disponía a desnudarse cuando repara en su imagen
reflejada en el espejo. De repente algo en su mente y en la boca de su estómago
la dejan temblando. Sus ojos recorren ansiosamente su figura. Hace tiempo que
no se fijaba en sí misma. Empieza mirándose su pelo suelto, sudoroso
y desaliñado. Ese aspecto le resulta algo deprimente pero en el fondo
nota algo de rebeldía en su aspecto. Sus ojos miran con deseo y sus labios
carnosos le sugieren sensaciones intensas en su mente. Los humedece ligeramente
con su lengua. Sin quererlo deja escapar un ligero gemido. Repentinamente siente
miedo de continuar pero ese gemido la ha excitado tremendamente y desea imperiosamente
continuar. Por primera vez en su vida desea hacer algo atrevido. Algo que la
haga sentirse liberada, así que decide continuar sin preguntarse nada.
Solamente sentir, sentir, sentir y sentir. Lentamente baja su vista hasta sus
pechos. Con la excitación sus pezones se han puesto duros. Sus pechos
son hermosos y abundantes. Piensa en todas las veces que han sido motivo de
sensaciones agradables. En las veces que han sido besados con pasión.
En las veces que ella misma los ha utilizado para sus juegos. No puede resistirse
y lentamente desabrocha la blusa que esconde tan hermoso tesoro. La blusa cae
y deja entreverse un cuerpo sudoroso y a la vez hermoso. El sujetador, de encaje,
transparenta el rosado de sus pezones, grandes y redondos que contrastan con
la tez blanca de los pechos, protegidos y mimados del sol. Unos pechos erguidos
que empiezan a ser tocados con el dedo anular de su mano derecha. El dedo recorre
temblorosamente el valle por el que discurren las gotas de sudor entre ambos
pechos. Lentamente recorre la parte que el sujetador deja desnuda y va de un
pecho a otro. Los pezones aumentan de tamaño. La dureza de los mismos
la hacen sentir un ligero dolor que la excita aún más. Ella traga
saliva con cierta torpeza porque los nervios son presa de sus músculos.
La respiración es agitada y entrecortada. Está disfrutando enormemente
de ese momento, íntimo, libre y suyo. Su mano penetra con deseo entre
el sujetador y la piel de su pecho izquierdo. Lentamente alcanza su pezón
y lo siente duro y grande como nunca antes se le había puesto. Con cierto
esfuerzo baja su sujetador sin desabrocharlo dejando el hermoso busto al aire.
Levantado por la presión de la tela y aumentando aún más
su volumen. Ella usa una talla ciento veinte pero le parece que ha aumentado
casi al doble.

Nota que en su parte más intima empieza a rezumar con intensidad. Casi
huele su excitación. Desea llegar hasta esa zona pero prefiere ir despacio
disfrutando al máximo de todo lo que aún hay entre medias. Introduce
ávidamente su dedo en la boca y lo moja en una saliva que casi se le
ha ido de la boca debido a sus nervios. Pasa su dedo alrededor del pezón
y disfruta de las sensaciones que le producen. Sus gemidos han empezado a oírse
primero con cierto pudor pero ahora con gran pasión y desahogo, sin cohibirse.

Al escucharse se siente extraña de oírse gemir con tanto deseo.
Como si no fuera ella. Le recuerda todas esas mujeres que ha visto en las películas
pornográficas y que siempre le causaron rechazo por sentir que fingían
y que esos gemidos eran ficticios. Ella ahora los hacía y no eran para
nada ficticios sino reales, tremendamente excitantes y liberadores.

Vuelve a centrar su atención en su pecho que ahora aprieta con fuerza.
Sus dedos presionan y estiran su pezón, que con la fricción presenta
un color rojizo. Con su otra mano saca su pecho derecho y hace los mimos movimientos.
Se mira al espejo y esa imagen de dos manos tocando apasionadamente sus pechos,
las sensaciones que está teniendo y sobre todo ver su cara de deseo auténtico
mucho tiempo reprimido la terminan de desenfrenar. Por su imaginación
pasan miles de imágenes en un instante. Su mente no deja de hacerse preguntas,
imaginarse situaciones y en su interior va fijando lo que va a hacer. Por un
momento para observarse. Termina de quitarse el sujetador que la aprisiona y
en ese momento sus pechos realizan un movimiento sugerente que vuelven a activar
su imaginación. Sus manos los recorren ardorosamente sin parar. Juega
con ellos, los mueve. Incluso se agacha para observar lo voluminosos que son.
Piensa en una caliente y juguetona lengua que los chupetee. Los agarra y los
lleva hacia su boca. Con su lengua busca sus pezones. Con cierta dificultad
los frota y enjuaga con su saliva.

Ahora desea seguir buscando otras fuentes de placer y sus manos pasan lentamente
por su estómago hacia su sexo. Lleva unos pantalones cortos de tirantes
que le permiten rápidamente alcanzar su vello púbico. Se baja
los pantalones y las bragas y observa su sexo con cierta intriga. Su bello abundante
pero cuidado sugieren en ella un tesoro escondido tras ese ramaje tupido pero
suave. Abre ligeramente sus pies temblorosos. Las rodillas empiezan a flaquear
pero ella prefiere seguir momentáneamente de pie. Sus dedos empiezan
a introducirse en ese intrigante bosque y se encuentran con sus labios. Nota
el calor de su sexo y al ahondar el tacto de sus dedos la dejan sentir lo húmedo
y abundante de sus fluidos vaginales. Su clítoris está erguido
y saliente desafiando a su dueña. Pero ella no acepta aún el reto
y continúa internadose ahora hacia su cueva de deseo. Se siente juguetona
y prefiere no entrar sino observar. Por ello se sienta en el suelo bien pegada
al espejo. Desea verse hasta lo más íntimo.
El frío de la baldosa en su trasero contrasta con el ardiente deseo que
late entre sus piernas. Ese frío le llega hasta el orificio de su trasero
y obtiene un extraño pero pequeño placer que hasta ahora no había
notado. Vuelve a concentrar sus sensaciones en esos dedos mojados por el placer
y juguetones que se mueven lentamente pero sin parar por todo su sexo. Separa
sus labios y observa esa cavidad íntima que toda mujer reserva de las
miradas incluso propias. La entrada del placer está abierta y deseosa
de visita. Parece que la está diciendo entra y disfruta, entra y disfruta…
Pero ella recuerda la erección desafiante de su clítoris y a él
va. Lo busca y lo encuentra medio escondido entre la comisura de su labio menor.
Con sus dedos fricciona al clítoris, esos movimientos la hacen sentir
un placer al principio doloroso que la hacen temblar pero irresistible al mismo
tiempo. Luego placer, y placer. Cada vez mueve sus dedos con más rapidez.
Su mente no para de producir imágenes. Su otra mano entra con deseo en
una boca jadeante. Peligrosamente sus dedos quedan aprisionados entre sus dientes.
Su lengua moja esos dedos prisioneros de la pasión. Por fin son liberados
y van hacia su nuevo destino, un destino ya conocido. Unos fabulosos, sensuales
y erectos pezones.

En su cuerpo no cabe tanto placer. El sudor baña su cuerpo. El jadeo
de su boca se oye por todos los rincones de su casa, pero no importa está
sola. Toda su casa es cómplice mudo de su pasión desencadenada.
Ahora sus dedos juegan dentro de su vagina. Nota la dureza del cuello del útero.
Entra y saca sus dedos mojados con gran rapidez a cada movimiento el estómago
va acumulando un placer que pronto explotará en un orgasmo largo y profundo.
Pero no quiere acabar tan pronto. Una ráfaga de sosiego llega a su mente
y decide probar y explorar otros lugares. Recuerda el frío sentido en
su trasero y con sus dedos mojados recorre el orificio donde la columna pierde
su buen nombre. Está frío y en su mente se dibuja su forma a medida
que lo va tocando. Recuerda lo visto en esas películas donde todo en
el sexo es posible. Con sus propios líquidos lubrica esa caverna antes
no explorada. Cerrada al exterior pero ahora permisiva. El calor de sus dedos
y la presión que ella ejerce van abriendo esa puerta cerrada. Con cierta
resistencia y dolor va abriéndose paso entre la oscuridad. Mientras su
otra mano se introduce en su vagina y nota la delgada pared que separa ambas
cavernas. Sus sensaciones son extrañas pero placenteras. Decide que desea
más, se levanta y se dirige a la cocina. Por su mente van pasando diferentes
elementos hasta que uno se fija en su mente. Se dirige hasta el frigorífico
y allí busca una zanahoria, escoge de entre todas una larga y no muy
ancha. Con sus manos temblorosas la lava con agua caliente y regresa delante
de su revelador espejo. Ahora se encuentra mejor equipada para continuar con
su exploración. La dureza del duro y alargado alimento penetra por su
ardiente vagina. Ella se encuentra tumbada en el suelo. De vez en cuando levanta
su cabeza y observa la escena. Sus piernas abiertas, ella es espectadora de
sí misma. No siente pudor, al contrario, la excita observarse a sí
misma como si de una película porno fuese espectadora y a la vez protagonista.

Vuelve a acelerarse su pulso, su respiración y un deseoso revoltijo se
deja sentir en su estómago, es el frío y el desenfreno de su deseo.
Ahora se decide a por lo nuevo. Con delicadeza vuelve a juguetear con el orificio
de su trasero. El juguete empieza a buscar la entrada. Esta va cediendo y poco
a poco ella introduce el duro elementos en su orificio. Las sensaciones son
distintas y nuevas pero desea sentirlas más y mejor. Ahora está
en el máximo de su clímax. El orificio se abre como nunca lo ha
hecho. Ella imprime un movimiento desenfrenado y fuerte que la hace sentirse
a cada momento reventar de placer. En su mente se ha fijado un pene grande y
gordo que chupetea con avidez, introduce y saca de su boca. Es apetitoso y cálido.
Lo siente tanto que parece real en su boca. Repentinamente su cuerpo empieza
a convulsionarse de placer. El orgasmo le está llegando, ya no se fija
sólo en su ano sino que recorre todo su cuerpo. Sus dedos entran y salen
nerviosamente de su vagina. Su clítoris está que arde de tanto
frotarlo y sus pezones están tremendamente duros. Sus gemidos casi son
gritos. Ya llega en su cuerpo hay una revolución de sensaciones. Un grito
largo y profundo se escapa de su garganta al mismo tiempo que llega un orgasmo
largo y profundo como el grito mismo.
Se siente mareada del esfuerzo pero tremendamente bien y a gusto. Se levanta
y vuelve a mirarse ahora relajada y desnuda completamente. Algo nuevo ve ante
sus ojos y su mente ha encontrado una puerta nueva por la que desea adentrarse…

Finalmente una ducha termina por refrescar todo ese volcán desatado y
apagado.

 

Resumen del relato:
    Descubre su cuerpo, al cual no hacía caso.

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