VAYA COLOFON DE UNA FIESTA INFANTIL (II).
Muy temerosamente, ella lamía el tronco recorriéndolo por
varios lados, lo lengüeteada como si de un barquillo de helado se tratará.
- Lámele el nudo, te gustara.
Mi mujer muy obediente lo realizó, para volver luego a
ascender por el tronco, al llegar a la punta se detuvo y la lengüeteó. Pequeños
chorros de líquido preseminal salían de esa verga y cayeron en la nariz, labios
y lengua de Cynthia.
-¿Te gusta?.
-Sabe raro, saladito, pero bien-. Contesto mi esposa.
Armándose de valor se introdujo el glande en la boca, y
principio a chuparlo como acostumbra. Sus labios recorrían aquella enorme
salchicha, engullendo con más confianza su venosa carne, al llegar a la parte
media del tronco realmente tenía que abrir bien la boca para seguir tragando. Se
mantuvo por un rato mamando de esta forma, agarrándole el gusto y se saco el
chorizo del perro de la boca con una sonora succión.
- ¡Mmm, esta bien jugosa!- exclamo alegremente ella .
La toma empezó a abrirse permitiendo notar que el can se
encontraba tranquilamente echado en un costado, sobre una mullida alfombra,
disfrutando de la mamada, con su camiseta y con los coloridos calcetines en sus
patas que complementaban su disfraz de trabajo, mientras mi mujer se atragantaba
ruidosamente con su dura salchicha. Cynthia empezó a hacer gala de sus
habilidades orales con lamidas de lengua al capullo, tronco y al nudo,
combinándolo con chupadas en el glande y metidas del nabo en su boca.
En una toma abierta mi esposa y el gran danés seguían en la
misma postura, echados en la alfombra y enfrascados en su disfrute, mientras que
ahora el payaso la aserraba a ella teniendo la pierna derecha de mi mujer sobre
su hombro izquierdo. Él seguía con su maquillaje multicolor y la peluca y nariz
roja, solo llevaba puesta una camiseta roja y sus enormes zapatos.
-¡A que rico bizcocho!, ¡Esta tan mojado y apretado!- Decía
el hombre culeando pausadamente, a la vez que su corbata de moño giraba en
ocasiones.
Para esos momentos, sin poderlo evitar, la toalla que llevaba
sujeta a la cintura comenzó a levantarse semejando la carpa de un circo. Cynthia
dándose cuenta de eso, metió su mano en mi entrepierna y empezó a acariciarme
los testículos.
Seguidamente, se vuelve a ver a mi mujer en la grabación, con
la punta de la enorme monda entre sus labios, engullendo lentamente centímetro a
centímetro, al llegar a la mitad del tronco cerro sus ojos y como aguantando la
respiración siguió comiéndose aquel enorme salchichón.
-¡Eso es, deja que te llene la garganta y se coja tus
amígdalas!- le decía.
Increíblemente sus labios llegaron hasta el inicio del
sonrosado nudo, tragándose todo el tolete quedando solo la bola afuera de su
boca. Y como un espectáculo de traga sables, Cynthia comenzó a sacar con cuidado
ese garrote canino, al extraerlo completamente de su sonriente boca salían
gruesos chorros de saliva o de líquido preseminal, y con sus azules ojos
llorosos exclamó- ¡Esta durísimo!.
- Pues es hora de gozar.- Se oyó mencionar al payaso.
Mi esposa se montó encima del animal quedando en cuclillas y
recogiendo su falda en la cintura, el perro estaba tumbado muy tranquilamente
panza arriba dejándose hacer, con su mano derecha ella sujetaba la gran verga y
se la embarraba en el coño como preparándose a insertársela. Poco a poco se la
fue metiendo al parecer sin dificultad.
- ¡MMM, que grande, ahh, ahhh!- expresó.
En la siguiente imagen, con el can echado de espaldas solo se
apreciaban sus patas traseras recogidas y sus gran escroto que oscilaban abajo
del culo de mi mujer, el animal se veía a merced de la hembra quien se lo cogía
suavemente, ella tenía sus rodillas sobre la moqueta en los costados del animal,
y con ambas manos se separaba sus hermosas nalgas y el cordón de la tanga, lo
que permitía apreciar su ano y a la gran bola anidada en el exterior de su
vagina.
El payaso se acerco haciendo que mi esposa se inclinara hacia
enfrente apoyándose sobre sus codos, mientras que él acomodaba su verga cubierta
con un preservativo entre las nalgas de ella, al entrar su cipote mi mujer lanzó
un pequeño grito y comenzó a gemir. Era la segunda doble penetración que gozaba
en su vida, pero no creo que alguna vez se hubiera imaginado Cynthia que en esta
ocasión se estaría comiendo un gran hot-dog canino por el coño y el chorizo de
un payaso le diera por el culo.
Se estuvieron cogiendo por un buen rato con movimientos
suaves, lentos y acompasados, con abundantes exclamaciones de placer. Cosa que
contrasto con lo que sucedió a continuación.
Ahora mi esposa se encontraba en la clásica postura de
perrito ya sin su falda pero con la blusa, aguantando los furiosos embates del
macho, el can la sujetaba con sus patas delanteras fuertemente de la cintura,
recostado encima de la espalda de ella con la cabeza sobre el hombro izquierdo.
Lo más notable eran las caderas y nalgas de mi mujer echadas hacia atrás
bamboleándose ante los fuertes movimientos del perro al culear, haciendo un
estruendoso sonido de ¡clap! ¡clap!, aunado a los intensos jadeos de mi mujer.
El animal era incansable y no dejó de moverse ardorosamente por mucho tiempo, en
ocasiones parecía perder el equilibrio de las patas traseras, pero lo recuperaba
y continuaba culeando.
El ver esta grabación, al parecer volvió a encender la sangre
de Cynthia, quien haciendo a un lado la toalla que me cubría, se puso a chuparme
el pene sin perder detalle también de lo que seguía en la grabación.
Después en una toma cerrada se veía que los colgantes huevos
del can y el nudo eran lo único que estaba fuera de la vagina de Cynthia, quien
muellaba sobre sus piernas con los espasmos típicos de un orgasmo, su coño
estaba completamente húmedo y con el cipote del macho insertado completamente,
dos gruesos flujos de una leche muy acuosa salieron de sus labios vaginales
corriendo hacia su vientre, su clítoris se apreciaba muy hinchado. Después de un
momento, reanudo ahora mi esposa el movimiento insertándose la verga del macho
todavía en su interior por otro rato más, el nudo goteaba líquidos debido a la
gran cantidad de flujos que ambos secretaban. Al quedarse quietos el enorme
chorizo comenzó a salir muy lentamente, otra vez los labios vaginales se
distendieron ampliamente al recorrer la parte central del venoso miembro y al
salir el glande, un enorme torrente de esperma brotaba del interior de la vagina
escurriéndose por el fuste y base del capullo al suelo. Realmente era
impresionante la cantidad de semen con el que esa verga había inundado al conejo
de ella, tardo un rato en dejar de gotear leche del glande que seguía ubicado en
la abertura de la rajita de mi mujer también chorreante de semen.
Creyendo que todo había terminado, me sorprendí al ver que
ahora el payaso estaba acostado, filmando y enfocando hacia su bajo vientre
cuando Cynthia ya solo con sus medias y tanga, se monto encima de él. Con su
culo hacia el objetivo de la cámara, se insertó en el coño el pene con
preservativo del camarógrafo, que realmente no rivalizaba con el del can. Mi
esposa empezó a subir y bajar sobre esa verga separando con su mano derecha la
nalga del mismo lado y atorando en ella el cordón de la tanga, permitiendo
observar la follada claramente. En la escena a continuación, ambos seguían en la
misma postura, pero ahora el perro pequeño "Pulga" se encontraba sobre la
espalda de ella, solo se apreciaba la parte posterior del animalito con sus
cortas patas y su gran escroto, suspendidos y meneándose encima del trasero de
mi mujer. Un pequeño estilete rojo salía de la funda de su verga y picoteaba el
glúteo izquierdo de Cynthia dejando un rastro acuoso y brillante en su camino
hacia la hendidura del culo, al hacer diana en el ano los movimientos del can se
hicieron febriles arrancándole gritos a mi esposa, mientras el payaso con una de
sus manos le separaba alternadamente las nalgas, para facilitar la penetración,
y enganchaba el cordón de la tanga en la pata derecha del chucho.
La siguiente fue la mejor toma de la grabación, en un
acercamiento donde se apreciaba principalmente a las mejillas anales y una gran
porción de la nalga derecha de Cynthia en una gran doble penetración, la forrada
verga del camarógrafo estaba bien insertada entre los jugosos y turgentes labios
vaginales, y sucedía lo mismo con el chorizo del can, sólo se apreciaba una
porción del rojo, húmedo y venoso tronco que parecía tener el mismo grosor que
el del payaso y que atiborraba el ano de mi mujer, únicamente sus oscilantes
huevos estaban fuera de aquel culo. Gran cantidad de flujo bañaba al ano, coño y
la estirada región de piel entre ellos, mientras que las nalgas de ella se
mecían por los embates de "Pulga" que la culeaba sin parar, retumbando
ruidosamente el golpeteo de sus muslos sobre los glúteos. Era notable que
prácticamente sin punto de apoyo visible, el animalito clavaba y clavaba sin
parar su miembro, manteniéndose así por cinco minutos o más, dándole por culo a
Cynthia, cuyos gemidos se escuchaban de fondo, y que fueron haciéndose más
sonoros conforme el clímax se acercaba. Al llegar éste, las convulsiones del
orgasmo hicieron que su mojado ano se distendiera ampliamente dejando escapar
repentinamente al nudo encajado en el interior. Mi esposa gritaba de placer
cuando la roja bola salía de su culo, su jugoso orificio permaneció muy abierto
sufriendo pequeñísimas contracciones y dilataciones, que revelaban la intensidad
del orgasmo femenino, pudiéndose ver parte del interior de su recto albergando
la venosa y roja verga del can. Esta comenzó a salir lentamente de su encierro,
junto con un gran torrente de blanquecina leche que bañó tanto al coño de ella
como a la verga y abdomen del payaso. El miembro de "Pulga" era de dimensiones
comparables a las del camarógrafo y se quedo reposando sobre las nalgas de
Cynthia cuyo ano se cerraba lentamente.
En la última escena, "Ceniciento" se encontraba sobre sus
cuatro patas con su enorme verga hacia su costado izquierdo y con mi mujer
haciendo desaparecer el salchichón dentro de su boca. Sin ayuda de las manos y
solo con sus labios ella mamaba ansiosamente con los ojos cerrados, cuando se
zafaba de su boca se restregaba el rostro sobre el tolete canino, permitiéndole
humedecérselo con su líquido preseminal. Después volvía mi esposa a chupárselo
golosamente, su cuello denotaba el esfuerzo que hacia, su mentón estaba bañado
de líquido, mientras su labio inferior recorría firmemente la roja carne venosa.
Era tal el tamaño de ese pene, que ocultaba en esa toma de la cámara, a la nariz
y al ojo izquierdo de Cynthia. Un pequeño hilo de líquido blanco corrió en el
labio inferior y empezó a gotear al suelo, era la señal inequívoca de que el
macho estaba principiando a derramarse en la boca de mi mujer y llenándosela de
tal forma que ella tuvo que abrir sus labios liberando un gran chorro de leche.
La oscilante verga liberada seguía explotando como si fuera un volcán de acuoso
semen, embadurnando todo el rostro de mi esposa y hasta su ya deshecho peinado,
al mismo tiempo apareció el pene del payaso encima de la cara de ella,
disparando gruesos reguerones de leche que recubrían su frente, mejilla derecha
y boca. Cynthia se mantuvo recibiendo firmemente y con los labios bien abiertos,
el baño lácteo a dos fuegos hasta que se les termino la carga.
Finalmente ella se recargo hacia atrás con sus brazos,
pérdida en semen, mientras el payaso golpeteaba su frente con su verga
semierecta, casi todo su hermoso rostro brillaba barnizado con una translúcida
mascarilla de mecos perrunos, con dos gruesos chorros del esperma más denso del
hombre que lo cruzaban desde su frente a la barbilla. Mi mujer exhausta,
semejando una reina del bukkake, con la boca abierta mostraba su lengua que
blanqueaba de leche, empezando a despintarse también su antifaz de maquillaje.
Tal visión me hizo imposible resistir más y acabé de estallar
en la húmeda boca de Cynthia.
CONTINUARÁ.
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