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Vaya colofón de una fiesta infantil (2)
Zoofilia- 2008-03-07 08:32:13
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VAYA COLOFON DE UNA FIESTA INFANTIL (II).

Muy temerosamente, ella lamía el tronco recorriéndolo por varios lados, lo lengüeteada como si de un barquillo de helado se tratará.

- Lámele el nudo, te gustara.

Mi mujer muy obediente lo realizó, para volver luego a ascender por el tronco, al llegar a la punta se detuvo y la lengüeteó. Pequeños chorros de líquido preseminal salían de esa verga y cayeron en la nariz, labios y lengua de Cynthia.

-¿Te gusta?.

-Sabe raro, saladito, pero bien-. Contesto mi esposa.

Armándose de valor se introdujo el glande en la boca, y principio a chuparlo como acostumbra. Sus labios recorrían aquella enorme salchicha, engullendo con más confianza su venosa carne, al llegar a la parte media del tronco realmente tenía que abrir bien la boca para seguir tragando. Se mantuvo por un rato mamando de esta forma, agarrándole el gusto y se saco el chorizo del perro de la boca con una sonora succión.

- ¡Mmm, esta bien jugosa!- exclamo alegremente ella .

La toma empezó a abrirse permitiendo notar que el can se encontraba tranquilamente echado en un costado, sobre una mullida alfombra, disfrutando de la mamada, con su camiseta y con los coloridos calcetines en sus patas que complementaban su disfraz de trabajo, mientras mi mujer se atragantaba ruidosamente con su dura salchicha. Cynthia empezó a hacer gala de sus habilidades orales con lamidas de lengua al capullo, tronco y al nudo, combinándolo con chupadas en el glande y metidas del nabo en su boca.

En una toma abierta mi esposa y el gran danés seguían en la misma postura, echados en la alfombra y enfrascados en su disfrute, mientras que ahora el payaso la aserraba a ella teniendo la pierna derecha de mi mujer sobre su hombro izquierdo. Él seguía con su maquillaje multicolor y la peluca y nariz roja, solo llevaba puesta una camiseta roja y sus enormes zapatos.

-¡A que rico bizcocho!, ¡Esta tan mojado y apretado!- Decía el hombre culeando pausadamente, a la vez que su corbata de moño giraba en ocasiones.

Para esos momentos, sin poderlo evitar, la toalla que llevaba sujeta a la cintura comenzó a levantarse semejando la carpa de un circo. Cynthia dándose cuenta de eso, metió su mano en mi entrepierna y empezó a acariciarme los testículos.

Seguidamente, se vuelve a ver a mi mujer en la grabación, con la punta de la enorme monda entre sus labios, engullendo lentamente centímetro a centímetro, al llegar a la mitad del tronco cerro sus ojos y como aguantando la respiración siguió comiéndose aquel enorme salchichón.

-¡Eso es, deja que te llene la garganta y se coja tus amígdalas!- le decía.

Increíblemente sus labios llegaron hasta el inicio del sonrosado nudo, tragándose todo el tolete quedando solo la bola afuera de su boca. Y como un espectáculo de traga sables, Cynthia comenzó a sacar con cuidado ese garrote canino, al extraerlo completamente de su sonriente boca salían gruesos chorros de saliva o de líquido preseminal, y con sus azules ojos llorosos exclamó- ¡Esta durísimo!.

- Pues es hora de gozar.- Se oyó mencionar al payaso.

Mi esposa se montó encima del animal quedando en cuclillas y recogiendo su falda en la cintura, el perro estaba tumbado muy tranquilamente panza arriba dejándose hacer, con su mano derecha ella sujetaba la gran verga y se la embarraba en el coño como preparándose a insertársela. Poco a poco se la fue metiendo al parecer sin dificultad.

- ¡MMM, que grande, ahh, ahhh!- expresó.

En la siguiente imagen, con el can echado de espaldas solo se apreciaban sus patas traseras recogidas y sus gran escroto que oscilaban abajo del culo de mi mujer, el animal se veía a merced de la hembra quien se lo cogía suavemente, ella tenía sus rodillas sobre la moqueta en los costados del animal, y con ambas manos se separaba sus hermosas nalgas y el cordón de la tanga, lo que permitía apreciar su ano y a la gran bola anidada en el exterior de su vagina.

El payaso se acerco haciendo que mi esposa se inclinara hacia enfrente apoyándose sobre sus codos, mientras que él acomodaba su verga cubierta con un preservativo entre las nalgas de ella, al entrar su cipote mi mujer lanzó un pequeño grito y comenzó a gemir. Era la segunda doble penetración que gozaba en su vida, pero no creo que alguna vez se hubiera imaginado Cynthia que en esta ocasión se estaría comiendo un gran hot-dog canino por el coño y el chorizo de un payaso le diera por el culo.

Se estuvieron cogiendo por un buen rato con movimientos suaves, lentos y acompasados, con abundantes exclamaciones de placer. Cosa que contrasto con lo que sucedió a continuación.

Ahora mi esposa se encontraba en la clásica postura de perrito ya sin su falda pero con la blusa, aguantando los furiosos embates del macho, el can la sujetaba con sus patas delanteras fuertemente de la cintura, recostado encima de la espalda de ella con la cabeza sobre el hombro izquierdo. Lo más notable eran las caderas y nalgas de mi mujer echadas hacia atrás bamboleándose ante los fuertes movimientos del perro al culear, haciendo un estruendoso sonido de ¡clap! ¡clap!, aunado a los intensos jadeos de mi mujer. El animal era incansable y no dejó de moverse ardorosamente por mucho tiempo, en ocasiones parecía perder el equilibrio de las patas traseras, pero lo recuperaba y continuaba culeando.

El ver esta grabación, al parecer volvió a encender la sangre de Cynthia, quien haciendo a un lado la toalla que me cubría, se puso a chuparme el pene sin perder detalle también de lo que seguía en la grabación.

Después en una toma cerrada se veía que los colgantes huevos del can y el nudo eran lo único que estaba fuera de la vagina de Cynthia, quien muellaba sobre sus piernas con los espasmos típicos de un orgasmo, su coño estaba completamente húmedo y con el cipote del macho insertado completamente, dos gruesos flujos de una leche muy acuosa salieron de sus labios vaginales corriendo hacia su vientre, su clítoris se apreciaba muy hinchado. Después de un momento, reanudo ahora mi esposa el movimiento insertándose la verga del macho todavía en su interior por otro rato más, el nudo goteaba líquidos debido a la gran cantidad de flujos que ambos secretaban. Al quedarse quietos el enorme chorizo comenzó a salir muy lentamente, otra vez los labios vaginales se distendieron ampliamente al recorrer la parte central del venoso miembro y al salir el glande, un enorme torrente de esperma brotaba del interior de la vagina escurriéndose por el fuste y base del capullo al suelo. Realmente era impresionante la cantidad de semen con el que esa verga había inundado al conejo de ella, tardo un rato en dejar de gotear leche del glande que seguía ubicado en la abertura de la rajita de mi mujer también chorreante de semen.

Creyendo que todo había terminado, me sorprendí al ver que ahora el payaso estaba acostado, filmando y enfocando hacia su bajo vientre cuando Cynthia ya solo con sus medias y tanga, se monto encima de él. Con su culo hacia el objetivo de la cámara, se insertó en el coño el pene con preservativo del camarógrafo, que realmente no rivalizaba con el del can. Mi esposa empezó a subir y bajar sobre esa verga separando con su mano derecha la nalga del mismo lado y atorando en ella el cordón de la tanga, permitiendo observar la follada claramente. En la escena a continuación, ambos seguían en la misma postura, pero ahora el perro pequeño "Pulga" se encontraba sobre la espalda de ella, solo se apreciaba la parte posterior del animalito con sus cortas patas y su gran escroto, suspendidos y meneándose encima del trasero de mi mujer. Un pequeño estilete rojo salía de la funda de su verga y picoteaba el glúteo izquierdo de Cynthia dejando un rastro acuoso y brillante en su camino hacia la hendidura del culo, al hacer diana en el ano los movimientos del can se hicieron febriles arrancándole gritos a mi esposa, mientras el payaso con una de sus manos le separaba alternadamente las nalgas, para facilitar la penetración, y enganchaba el cordón de la tanga en la pata derecha del chucho.

La siguiente fue la mejor toma de la grabación, en un acercamiento donde se apreciaba principalmente a las mejillas anales y una gran porción de la nalga derecha de Cynthia en una gran doble penetración, la forrada verga del camarógrafo estaba bien insertada entre los jugosos y turgentes labios vaginales, y sucedía lo mismo con el chorizo del can, sólo se apreciaba una porción del rojo, húmedo y venoso tronco que parecía tener el mismo grosor que el del payaso y que atiborraba el ano de mi mujer, únicamente sus oscilantes huevos estaban fuera de aquel culo. Gran cantidad de flujo bañaba al ano, coño y la estirada región de piel entre ellos, mientras que las nalgas de ella se mecían por los embates de "Pulga" que la culeaba sin parar, retumbando ruidosamente el golpeteo de sus muslos sobre los glúteos. Era notable que prácticamente sin punto de apoyo visible, el animalito clavaba y clavaba sin parar su miembro, manteniéndose así por cinco minutos o más, dándole por culo a Cynthia, cuyos gemidos se escuchaban de fondo, y que fueron haciéndose más sonoros conforme el clímax se acercaba. Al llegar éste, las convulsiones del orgasmo hicieron que su mojado ano se distendiera ampliamente dejando escapar repentinamente al nudo encajado en el interior. Mi esposa gritaba de placer cuando la roja bola salía de su culo, su jugoso orificio permaneció muy abierto sufriendo pequeñísimas contracciones y dilataciones, que revelaban la intensidad del orgasmo femenino, pudiéndose ver parte del interior de su recto albergando la venosa y roja verga del can. Esta comenzó a salir lentamente de su encierro, junto con un gran torrente de blanquecina leche que bañó tanto al coño de ella como a la verga y abdomen del payaso. El miembro de "Pulga" era de dimensiones comparables a las del camarógrafo y se quedo reposando sobre las nalgas de Cynthia cuyo ano se cerraba lentamente.

En la última escena, "Ceniciento" se encontraba sobre sus cuatro patas con su enorme verga hacia su costado izquierdo y con mi mujer haciendo desaparecer el salchichón dentro de su boca. Sin ayuda de las manos y solo con sus labios ella mamaba ansiosamente con los ojos cerrados, cuando se zafaba de su boca se restregaba el rostro sobre el tolete canino, permitiéndole humedecérselo con su líquido preseminal. Después volvía mi esposa a chupárselo golosamente, su cuello denotaba el esfuerzo que hacia, su mentón estaba bañado de líquido, mientras su labio inferior recorría firmemente la roja carne venosa. Era tal el tamaño de ese pene, que ocultaba en esa toma de la cámara, a la nariz y al ojo izquierdo de Cynthia. Un pequeño hilo de líquido blanco corrió en el labio inferior y empezó a gotear al suelo, era la señal inequívoca de que el macho estaba principiando a derramarse en la boca de mi mujer y llenándosela de tal forma que ella tuvo que abrir sus labios liberando un gran chorro de leche. La oscilante verga liberada seguía explotando como si fuera un volcán de acuoso semen, embadurnando todo el rostro de mi esposa y hasta su ya deshecho peinado, al mismo tiempo apareció el pene del payaso encima de la cara de ella, disparando gruesos reguerones de leche que recubrían su frente, mejilla derecha y boca. Cynthia se mantuvo recibiendo firmemente y con los labios bien abiertos, el baño lácteo a dos fuegos hasta que se les termino la carga.

Finalmente ella se recargo hacia atrás con sus brazos, pérdida en semen, mientras el payaso golpeteaba su frente con su verga semierecta, casi todo su hermoso rostro brillaba barnizado con una translúcida mascarilla de mecos perrunos, con dos gruesos chorros del esperma más denso del hombre que lo cruzaban desde su frente a la barbilla. Mi mujer exhausta, semejando una reina del bukkake, con la boca abierta mostraba su lengua que blanqueaba de leche, empezando a despintarse también su antifaz de maquillaje.

Tal visión me hizo imposible resistir más y acabé de estallar en la húmeda boca de Cynthia.

CONTINUARÁ.

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