Las pasadas vacaciones de fin de
semestre en la universidad, las pasé en casa de mi primo Franklin
en Venezuela. Un día, él y yo nos quedamos solos en casa
y entonces decidimos pasar el rato viendo películas porno en su
cuarto. Entonces nos dio por hacer una pequeña locura: apostar 5000
bolívares a ver quién de los dos se corría más
rápido mientras se echaba una paja. Fue entonces cuando escuchamos
algunos ruidos, como de alguien que sube las escaleras y paramos la acción
y nos subimos el short. Luego, abrieron la puerta: era Sara, la vecina
de Franklin. Era una chica de unos 17 años que se mandaba un cuerpo
espectacular. Según decían las malas lenguas todos los chamos
de su salón de clases (entre los cuales se incluía mi primo),
se la habían follado...Apenas entró a la habitación,
mi primo le preguntó:
-Hola...¿cómo entraste
a la casa? -Bueno, entré por el patio de la casa de tu abuela.
Hubo un detalle del cual ni Franklin
ni yo nos dimos cuenta: al subirnos los shorts, se podía notar que
él y yo teníamos la polla aún erguida. Sara lo notó
y nos dijo, con cierta expresión de disgusto en sus ojos:
-Perdón, no sabía
que eran maricas...me voy...
La agarré del brazo suavemente
para detenerla y le dije:
-No es lo que piensas, si no te
molesta te contaré todo
Entonces le conté que mi
primo y yo no éramos unos gays y que simplemente estabamos apostando
a ver quién se venía más rápido mientras nos
pajeábamos viendo cine XXX. Ella sonrió y nos dijo:
-Ah ¿era eso? Habérmelo
dicho antes. Pero si quieren pasarla bueno, ¿no creen que es mejor
echárselo a una mujer que a la mano? -¿Cómo así,
quieres que nos echemos un polvo los tres?-dijimos sorprendidos -Y ¿por
qué no?- respondió
Franklin, en tono de broma y a la
vez serio, le dijo a Sara:
-¿Sabes algo? ¡Mi primo
es virgen! (¡¡¡LO CUAL ERA VERDAD!!!) -¿En serio?
pues qué bien, ¡me gusta ser cogida por un virgen!
Acto seguido, Sara nos quitó
los shorts a los dos y cerró la puerta con tranca. Nuestras pijas
estaban aún paradas. Entonces puso su cara sobre mi sexo y se lo
metió todo a la boca. Era la primera vez que me pegaban una mamada
y la verdad, lo disfruté muchísimo. Mientras, Franklin se
hacía una paja esperando su turno. Luego, la chica se sacó
mi polla de su boca y se dirigió a la de Franklin... Así
estuvimos durante unos 5 minutos. Después ella dijo ahora es mi
turno y se tumbó sobre la cama de mi primo, abrió las piernas
y nos pidió que le diéramos dedo. Sara parecía venirse
cada vez que metíamos los dedos entre su estrecha crica. Después
nos dijo:
-Ha llegado la hora de la acción.
Quiero que seas tú el primero en penetrarme-dijo señalándome-mientras
tanto, te voy a dar una mamada de padre y señor mío a ti,
Franklin...
Entonces, sin pensarlo dos veces,
clavé mi verga en la estrecha vulva de Sara. ¡Ah! Era una
sensación indescriptible el tener mi barrena entre su ardiente vulva...Sentía
que llegaba al éxtasis cada vez que mi pija entraba y salía
de las entrañas de la chica. Mis movimientos eran perfectos, parecía
que hubiera tirado antes...Franklin, mientras tanto, se retorcía
del placer cuando Sara le pasaba lentamente la lengua por la pija. Después,
mi primo sacó su barra de la boca de Sara, y me dijo:
-Hermano, ¡ahora es mi turno!
Pasé luego al lugar que antes
tenía mi primo y apenas llegué, Sara se metió todo
mi pito en la boca y su mamada iba acompañada por los gemidos de
placer que emitíamos los tres al fornicar. La chica, liberándose
de mi polla en su boca, nos dijo:
-Oigan muchachos, ¿les gusta
el culo? -¿Cómo así?-dijo Franklin con la respiración
agitada-¿quieres que te clavemos por ambos lados? -Bueno, si lo
tamas así...por qué no-respondió Sara-
Yo no sabía ni qué
decir ni qué hacer en ese instante. Por ser esa mi primera vez,
nunca había probado el culo y además me parecía algo
bien cruel que solamente hacen las putas y los maricones. Pero como Sara
se me mostró como una puta, no lo pensé dos veces y me le
medí al reto...Franklin me dijo:
-Por ser este su primer polvo, le
cedo la parte de adelante...Total, me da lo mismo y además esta
geba tiene un culo sabroso...
Luego sacó una caja de preservativos
y un tubo de un lubricante a base de agua de su gaveta. Hay que estar protegidos,
uno nunca sabe...Entonces me pasó un caucho y me lo puse; además
me pasó el tubo de lubricante "para que entrara suave"
(aunque era el quien lo iba a utilizar para poder meter su polla más
facimente por el orto de Sara. Le puso lubricante en el culo, y le fue
metiendo despacio la polla por el recto a la chica. Ella gemía de
placer y Franklin no se sabía si lo hacía de placer o de
dolor, ya que sus gemidos eran intensos. Sara estaba abierta de piernas
y mi primo estaba debajo de ella. Yo me puse sobre ellos dos y comencé
a meter y sacar mi polla despacio...El roce de nuestros genitales producía
un sonido sordo que nos excitaba aún más...Sudábamos
a cántaros. En ese instante, se me dio por pensar cómo sería
probar el culo y le pedí mediante señas a mi primo que cambiáramos
de lugar; a lo cual él cedió; claro que tendríamos
que cambiar también de preservativo. Nos cambiamos de forro, yo
me hice debajo de Sara, puse un poco de lubricante en su ano y comencé
a deslizar lentamente mi pija por su orto. Sentía que me dolían
hasta los cojones mientras lo hacía, pero luego sentí un
inmenso placer. Nunca me imaginé que probar el culo fuera tan "rico"
Así estuvimos durante unos 15 minutos más hasta que Franklin
susurró...
-¡¡¡Sara, Sara...me
voy a venir!!! -Yo también-dije -¡¡¡Démenlo
en la boca, démenlo en la boca!!! Quiero probar sus leches-gimió
Sara...
Decidimos complacerla. Sacamos nuestras
pollas despacio y nos hicimos cada uno a un lado de su boca. Sara comenzó
a rascarnos los huevos mientras que nos hacíamos la maja...Diez
segundos después, gruesos chorros de leche fueron cayendo directo
en la boca de la chica y mientras duraba nuestro orgasmo, los tres comenzamos
a emitir gemidos de satisfacción...Al terminar, limpiamos toda la
evidencia y fuimos a darnos un buen duchazo...
-Estuvieron geniales, chicos-dijo
Sara- especialmente tú-dijo dándome un beso en la mejilla...
Y esa fue la primera vez que me
eché un polvo y además, mi primer "menage á trois"...Realmente
fue del carajo...Por esto, creo que nunca voy a olvidar estas vacaciones...Recientemente
vino Franklin a visitarme y mientras nos tomábamos unas cervezas,
me contó que Sara se había mudado para otra ciudad dos meses
después de nuestro polvazo.