13 de MARZO... CUERNOS SOBRE RUEDAS
1ª Parte: La versión del marido
Cornudo.
Me despertó sobresaltada "me ha dejado un mensaje, viene de viaje
en el puente aéreo"
Miré el reloj era hora de levantarse y empezar la jornada.
Ella estaba nerviosa, pues por sorpresa él se presentaba de nuevo antes
de lo previsto y además... no se quedaría por la noche, así
que habría que apañárselas para que pudiera disfrutar de
ella, esa era mi obligación...
Cerca de las nueve, quedamos en una cafetería próxima a la oficina,
de él, y ella avisó de que llegaría tarde a trabajar.
Yo no tenia problema de horario, así que cuando decidieran ir al trabajo
les haría de chofer... como el resto del día...
Nos vimos en la puerta de la cafetería, me estrechó la mano cordialmente
y volviéndose a mi mujer le plantó un morreo sin cortarse un pelo
mientras disimuladamente le acariciaba el culo... que después me confesaría
que le encanta...
Entramos y charlamos sobre diversos temas mientras desayunábamos. Siempre
que podía le hacia a ella alguna caricia o arrumaco, algún beso
fugaz en los labios, mientras yo observaba orgulloso.
Concretamos los planes del día.
Yo estaría disponible. Él regresaría en el último
avión del día, pero pensamos en ir a cenar al salir ellos de trabajar
sobre las 7 de la tarde.
El resto del día estuve nervioso deseando que llegara el momento de vernos
por la tarde. Cavilaba como lo haríamos para que él pudiera disfrutar
aunque solo fuera una vez de mi mujer y echarla algún polvo, pero no
se me ocurría nada.
A las 6:30 me llamó para decirme que había terminado y que pasara
a buscarle. Le recogí en su oficina y durante el camino hablamos de las
excelencias de mi mujer, de su culo, que según me dijo era el mejor culo
que había tenido nunca entre sus amantes, sus tetas, de como se calentaba
y el volcán de su coño y de que él la estaba haciendo disfrutar
y gozar como hacia tiempo nadie había hecho.
Las maratonianas sesiones vividas por ella y él hasta ese día
ponían a mi mujer muy caliente y cuando llegaba a casa casi me devoraba,
notando yo una fantástica evolución en sus maneras sexuales mucho
más liberadas y con mucha mas decisión e iniciativa, la estaba
haciendo una autentica zorra caliente.
Le comenté la dificultad de dispone de un sitio, y se nos ocurrió
a los dos que cuando la recogiéramos, nos iríamos a cenar al aeropuerto,
pero ellos dos pasarían al asiento de atrás y el trataría
de aprovecharse de ella al máximo, e incluso a lo mejor podríamos
parar en el margen de la autopista o en algún rincón de la vía
de servicio.
La recogimos. Estaba preciosa como siempre.
Después de unos minutos él sugirió pasarse atrás,
pero ella dijo, sin mucho convencimiento es cierto, que no, que quería
que fuéramos delante los dos. En un semáforo, él aprovechó
para pasarse atrás y a los pocos segundos estaban morreándose
y acariciándose.
En vez de enfilar hacia el aeropuerto les pregunté malicioso si querían
que diéramos una vuelta por el parque del oeste y ver el templo de Debod,
él dijo que bueno y ella me dijo que era malo entre sonrisas y besos
de él.
Busqué un lugar oscuro por la zona del templo, pero no había ninguno
que me gustara expresamente, así que dimos la vuelta y salimos nuevamente
al paseo de rosales. Mientras ellos seguían con su fiesta y los morreos
eran cada vez más intensos y sonoros. Yo no podía ver mucho por
el retrovisor pues debía conducir, pero sabia que las manos de él
seguro que estaban ya bajo la falda de mi mujer tratando de sacarle el primer
orgasmo, pues ella jadeaba ostensiblemente.
De pronto se me ocurrió: La casa de campo... y hacia allí me dirigí...
Ellos seguían morreándose y mi mujer ya había alcanzado
un orgasmo por sus jadeos, mientras el le metía mano por toda partes
y ella se dejaba encantada.
Tras recorrer la casa de campo en gran parte vi una enorme explanada donde otros
coches detenidos marcaban que era una zona de picadero rodante, busque un sitio
apartado y lentamente aparqué y apagué las luces.
Detrás ya solos se oían jadeos y morreos, mientras yo no me decidía
a volverme y observaba por el retrovisor.
Seguro que nadie imaginaba que en aquel coche, uno más en esa zona, un
cornudo marido aguardaba complaciente a que su mujercita fuera ensartada por
su amante en el asiento de atrás del coche que él había
conducido hasta allí.
La situación era morbosa y excitante...
En pocos segundos su falda había volado y sus bragas y medias estaban
por los tobillos mientras el se perdía entre sus piernas y sus manos
magreaban con pasión sus tetas.
Ella con los ojos cerrados y recostada sobre el asiento gemía de placer
mientras él le comía el coño.
En unos segundos llegó su primer orgasmo, espectacular, sonoro, sentido
que me excito más aún. Tras ese primero, él subió
hasta su boca y la besó largamente mientras ella le acariciaba y metía
sus manos a través de la camisa.
Siguieron amándose con desesperación y de pronto él se
quitó los pantalones y el calzoncillo, aquella gruesa polla negra erguida
estaba reclamando la boca de mi mujer, lentamente ella fue deslizándose
hacia su aparato y se lo metió en la boca de una vez empezando un espectacular
y excitante ritmo de sube y baja sobe aquel vástago.
Mientras él le acariciaba el clítoris y le metía un par
de dedos por el culo haciéndola gemir con la polla aún dentro
de su boca y me miraba a mi orgulloso y complaciente contemplando la escena...
El ritmo era frenético entre ambos, y pasados unos minutos él
me pidió que le pasara los preservativos que estaban en su maleta a mi
lado. Así lo hice y tras colocarse uno, la levantó y la sentó
sobre su polla de un solo golpe... empezó un rítmico mete y saca
cogiéndola por las caderas, ella frente a mí con los ojos cerrados,
apoyada entre los dos asientos delanteros y follada por su amante que seguía
bombeándola sin compasión mientras su tetas bailaban un frenético
baile arriba y abajo y ella se mordía los labios de placer... pasados
unos minutos de frenético subir y bajar, ella alcanzó un magnifico
orgasmo y segundos mas tarde, después de una cabalgada de casi 15 minutos
él se corrió con fuerza en su interior. Luego ella se recostó
sobre él, y tras retirarse una vez que él hubo salido de ella,
se recompuso y los tres estuvimos durante un rato charlando. Fuera llovía
con fuerza y dentro aun cuando ella no quiso que le hiciéramos un sándwich,
creo que los tres habíamos cumplido nuestro objetivo: Disfrutar.
Después ya fuimos al aeropuerto donde ellos como tortolitos se besaban
y acariciaban sin impórtales mi presencia, y de regreso a casa, le di
duro por el culo, ese culo que ha descubierto el placer y se dilata al sentir
la punta de una polla convertido en un agradecido tragón. Previamente
ella había también practicado su otra asignatura aprobada haciéndome
una mamada de escándalo que me puso la polla en condiciones para poderla
ensartar por ese maravilloso culo...
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