Unión de tres… (Tania, Adela y yo) 2.
Si surge el amor con una u otra, estando la otra fuera. A
ella, no se tuerce el gesto. Recuerda, cuando con la misma moneda abono, y
adquirió el derecho a compartir lecho, techo y amor…
No hay engaño, hay apaño de amor y nos entendemos. Igual en
la cama estamos, sobre el sofá o sillón. Que sobre el suelo o en la playa,
dentro de la ducha o de la bañera. Siempre hay una que goza la primera, y en el
medio o al final gozo yo. Ese es el entendimiento, reservar mi semen como
linimento de amor.
Si una quiere tomarlo o chuparlo lo hará, y si no, pues no.
Si me apetece comeros a una u otra, y el entendimiento en ese sentido brota lo
hago, a veces es a las dos, a veces es a ninguna. A veces os apetece y otras
sensibilizadas, preferís otra atención. Comprendo y siento, que debe ser
consentimiento, y eso espero y me vengo.
A veces mientras una se acaricia ligera, a la otra enculo o
coyundo (follo) como un fiera, y la hago desfallecer; y encima de ella, al poco
me caigo yo. La otra nos acaricia y va entre uno y el otro, reservada y sibilina
toma de mi y de ella y nos hacer resurgir al placentero gozo, saliendo de lo
hondo del pozo de la extenuación, par volver a levantar querer y el desear de
los otros dos permanecer…
Últimamente, debe ser algo entre vosotras. Preferís
insinuaros por separado y desear que os estruje, con fiereza, de acuerdo a
vuestra inclinación. Tu Tania te insinúas más pasivamente y tu Adela te muestras
más encendida y caliente.
Tal vez es un juego o una competición. Pero veo como os
tensáis y os estudiáis, para ver que hago con una y con la otra, curiosamente,
la siguiente vez que estáis una u otra conmigo: os siento tanto, que se que algo
de lo que habéis observado, de lo que hice con la otra ha sido de vuestro agrado
y conmigo experimentáis.
Os arregláis con esmero, especialmente en vuestros íntimos
pañitos (vuestros sostenes, bragas y tanguitos me hacen sentir que tenéis
sentido de competición y de posesión). Pero también queréis a la otra, y eso os
duele y os corta y os espolea a superaros. Eso también me espolea en mi sentir y
me hace amaros más a una y a otra por separado, y juntas os amo más.
Tania, se que te escondiste: te quedaste bajo la cama. No lo
viste todo, pero lo oíste. Viste caer la ropa de ella y sacarse sus zapatos.
También me desvestí yo, estabas excitada y te tocaba. Notaste como le hablaba a
ella a solas, y que sus pezones estiraba. La conoces y me conoces a mí, tú sabes
que eso pasó. Tu mano dentro de tu braga o tanguita (tan pequeño era, que apenas
lo pude apreciar). Eso unido al temor a ser vista, te izo poner encelada.
Hice poner a Adela ciega de pasión, le baje su braga, la
enrolle y se la puse de bocado, se la até y amordace con sus medias. La sentiste
ser azotada en sus nalgas, en sus muslos. Le di con mi cinturón, unas veinte
veces. Te creció la turbación y la envidia. No eres chiquilla y algo ya
sospechaba, de lo perra que ella es.
Sus marcas, habías notado en alguna ocasión. Tus dedos se te
clavaban y moviste tus piernas, vi sobresalir por un momento tu pie y me enteré
de tu vertiente voyeur. Aprietas con tu mano tu botoncito, tocas con ganas tu
clitorito. Te hundes dos dedos, seguidamente bien dentro de tu vagina (que
deliciosamente te sientes cochina).
Te muerdes los labios, también te sientes encendida y
"hirviente como una perra". Sientes que te va esa guerra y luego me lo pedirás,
que te de de esos mimitos, tan intensos y desgarrados. Tienes todos los dedos
empapados. Te has sacado el pantalón y tu tanguita (más parece eso que braga,
pero dudo).
Bajo tu cuerpo, Tania un charquito de tu placer se ha
formado. Has enloquecido y la has envidiado. Te he dado algo: con mi mano mi
slip y te he lanzado, los olisqueado, lo has lamido y mamado y te llego el
clímax y tu orgasmos subía y baja la cima. Has sabido que te he pillado, pero no
te importa. Quieres tener todo lo que le de a la otra (a Adela),
Sientes el frió del suelo, de las losas de cerámica, que
contrastan con tu ardor. He ido diciendo lo que le hacia, para que te enteraras,
como le acariciaba los costados. La besaba y me frotaba con sus muslos, de las
rodillas hacia arriba.
Le pellizcaba lo parte superior e interior de los muslos. Le
estiraba sus íntimos labios, no hacía ningún agravio; más bien te excitaba, como
te decía –pues contigo hablaba- cuando te decía como se le humedecía su cuca y
yo se la comía, la lamía y la hacía mía.
Recordabas su sabor. Caliente como estabas, de tu interior tu
flujo tomabas y te lamías tu sabor en tus deditos. Ya, cerrabas los ojos -de
placer- pensando que eras tú. Lo deseas sentir, esa fuerza y ese embotamiento de
sensaciones y vivencias.
Te penetrabas a dos manos, con una tu botoncito amoroso; con
la otra tu vaginita y tus muslos, el vientres y tus senitos. Te distes en tus
dedos bocaditos, te marcaste los dientes y te embrujaste a ti misma
prometiéndote darte más para como ella gozar…
De eso podremos hablar, pillada como una perra. Tu corazón
entre tu pecho se encierra y te me quieres dar más, superándola a ella, Ella no
te ha contado eso, pues bien tu no le contarás otras cosas que deseas hacer
conmigo…
Lengua, saliva y manos. Sientes que la vuelta le di. Le lamí
sus nalguitas y se las separé. Con mi cara le entre y su culito con mi lengua le
penetre, lingualmente la sodomicé. Eso le decía los oías, y tu dedo humedecido,
con el flujo que te manaba: con tu dedo medio, empujabas tú misma, dentro de tu
culito. Tania, decías Kharlo te necesito, hazme lo que le haces a ella y hazme
muchas cosas más.
Siento tu pasión, un pie de lado te ha vuelto a salir, pues
te has descuidado. Ella no te ve, pero yo si, acerco mi mano y acarició tu pie.
Ella esta boca abajo, me pongo de rodillas en el suelo y te me colocas loca. Te
hundo mi mano, te muerdes para no chillar y siento como tiemblas toda. Adela
goza también.
Ahora, siento como vuestras "femeninas" mieles, las de dos
reales bellezas ya mismo estoy lamiendo. Y estoy en disposición de más miel iros
haciendo brotar. Pero, ella está encendida creyendo ser superior a ti, en
entrega y sexual devoción. Tú te consideras dichosa, de ver que ni estando con
ella, dejo de darte placer. Así me vengo a correr, y reparto la mitad de mi
placer, hecho esperma en la vagina de ella. Y tú te giras, y te acercas y lames
de mi mano, lo que quieres ya tomar. Y sientes en tu paladar el sabor, que le
robas de gozar por entero a ella.
Ella, ha de salir. Pues tenía, que ir a casa de sus padres,
que vienen de Reus (Tarragona) a verla. Sale corriendo y de estampida. Tú te
levantas, y te me presentas, me enlazas y te abrazas. Te sacas tu última prenda,
y te me dejas comer. Lamo tu sabor de mujer, y sorbo todas las gotas, te me
brotas otra vez.
Lo recogemos todo, me dices que me necesitas. Y te digo que
te quiero, y que tendrás cuanto desees de mi pasión y entrega, amor y
contentamiento. Y recuerdo tu sabor y el de ella mientras te digo esto.
Me pongo contigo a asearme, bromeamos como chiquillos. Y
vemos la braga de Tania, empapada y comentas: que caliente es, pero también soy
caliente yo. Y nos reímos los dos, o los tres pues ella se debe estar sonriendo,
mientras habla de nimiedades con sus padres…
Lo arreglamos todo, nos sacudimos del lodo y nos sentimos
contentos, cómplices y compartiendo secretos. Esto da emoción y alegría a la
vida, y alimenta el corazón….
Cuantas veces, sabiendo que ella está próxima a venir, tú
Tania. Te me has presentado y me has tocado y sobado. Luego te has puesto
tumbada sobre el sillón y el pantalón te retiraste, la braga o tanga apartaste y
te mostraste así. Yo entendí, me encendí y me puse a mamarte, a de tu sabor
embriagarme.
Y ella, tras el encuentro algo ha debido notar. Por que me
dice: "noto que algo ha pasado, pero de esto a solas me resarcirás". Yo debo de
sacrificarme, y contentar a las dos. Y vosotras, también os queréis pese a lo
que pueda haber de femenina competición.