Se recuesta sobre la cama que esta deshecha desde la mañana,
la siente húmeda a pesar del frio de invierno. Tiene el pelo revuelto como si
acabara de levantarse, pero hace mucho que esta despierta.
Es de noche y no puede conciliar el sueño, distintas imágenes
le dan vuelta por su cabeza y se trasladan a distintas experimentaciones en el
cuerpo: la boca seca como si hubiera estado en el desierto un par de meses, los
pechos duros, y unas extrañas descargas en todo el cuerpo. La camisa que tiene
puesta comienza a molestarla, la saca con una rapidez como si le estuviera
quemando, el corpiño le deja ver la desnudez de sus pechos.
El pelo negro que cae sobre ellos deja ver los pezones que se
abren a paso urgente. Recuerda sus conversaciones con una nueva amiga que le
contó sus experiencias masturbatorias.
La excita mucho eso, ella también practicaba pero lo que
realmente deseaba era ser poseída por una mujer, probar su lengua, sentir una
manos suaves y experimentadas sobre su sexo adolescente.
Su vestido estaba convirtiéndose en un estorbo por lo que
decidió sacárselo.
Tiene una tanga lo bastante fina y estrecha que deja ver los
pelos que escapaban de su entrepierna. Imagina a su amiga entrando por la
puerta, deteniéndose a observarla en esa conducta erótica, apoyando una de sus
piernas en la cama abriendo sus labios vaginales descubiertos y depilados.
Ese cuadro representado en su imaginación hizo que la
temperatura de su cuerpo aumentara todavía mas. Los dedos buscan mas de prisa la
tanga para desplazarla y dejar al descubierto la mata de pelos que chorrean
excitación.
Comienza a tocarse despacio y con fruición, traslada su mente
a esa mujer que entró por la puerta, de senos grandes y turgentes, de aureolas
delicadas, de pelo negro azabache y unos labios gruesos. La concibe
abalanzándose hacia su coño, deslizando la lengua con sutileza pero a su vez con
efusión, hundiendose en esa mata separando los labios vaginales y encontrando un
palpitante clítoris que ya deseaba ser acariciado.
La mujer de su fantasía esta en el pensamiento ahora frotando
sus senos en la vagina. Los humedece y los lleva luego a su boca para
degustarlos.
Su mano continúa con mas fervor, los dos dedos entran y salen
con mas velocidad. Gime por primera vez, primero suavemente y luego ya en algo
mas parecido a un grito prudente. La respiración se aligera, el latido del
corazón acelera sus pulsaciones. Abre un poco mas las piernas y el desenfreno de
su mano en su coño produce el estremecimiento mas placentero. Su flujo empapó su
mano que llevo inmediatamente a su boca pasa sentir el sabor de su entusiasmo
sexual.
Termina de desnudar su cuerpo desprendiéndose del corpiño.
Aprieta y restriega sus pechos, no muy grandes. Vuelve a pensar en la mujer
experimentada y en sus besos con la lengua ensortijada en la suya, y de allí un
recorrido delicioso hasta los duros pezones que piden ser mordidos y frotados
por ella.