Nunca había tenido la ocasión de escribir un relato de estas
características, ya que mi vida sexual con mi mujer es bastante normal y no
acontece nada extraordinario. Esto cambio hace unos meses ya que durante las
vacaciones del verano pasado me aconteció una aventura que merece la pena ser
contada y os aseguro que es cien por cien real. Os la paso a relatar sin mas
dilación:
Estoy casado desde hace nueve años, actualmente tengo 32 años
y un hijo que acaba de cumplir esta semana pasada dos años. Soy una persona
bastante normal, me cuido un poco, realizo un poco de deporte, no bebo, no fumo
y hasta esta aventura nunca había engañado a mi mujer. Pues bien esto ocurrió el
mes de septiembre del año pasado en un hotel en Atmella de mar. Estuvimos una
semana en este hotel para relajarnos un poco de la vida tan estresante que
llevamos mi mujer y yo, y para disfrutar también de mi hijo.
Cada día íbamos a la playa por la mañana, comíamos y luego mi
mujer y mi hijo subían a nuestra habitación para dormir la siesta. Yo me quedaba
en alguna mesa del bar tomándome un cortado y tranquilamente leyendo un poco. El
tercer día de estar en el hotel me percate que durante toda la jornada una chica
de unos 30 años nos había seguido disimuladamente. Cuando estaba yo solo en el
bar se me acerco y me dijo si podía sentarse en mi mesa, yo dude unos momentos
pero accedí.
Verdaderamente era preciosa, una Diosa, se notaba que cuidaba
mucho su aspecto. Me contó que hacia unos meses que había terminado una relación
sentimental muy larga y que estaba muy sola. Y sin más, me dijo si quería tener
una relación sexual con ella, ya que se me veía una persona bastante sana y que
al estar casado y con hijo pequeño no tendría ninguna enfermedad. Me quede
petrificado y muy sorprendido ya que nunca una chica me había hecho una petición
tan clara y directa. Yo me quede mudo, ella se levanto y me dijo que me lo
pensara, que estaría en su habitación esperándome, y que si yo no iba, me
perdería una sesión de sexo inolvidable. Y se fue contorneándose muy
sensualmente hacia el ascensor.
Yo en unos minutos pensé los pros y los contras, y que
todavía tenia dos horas por delante, que era el tiempo que mi mujer y mi hijo
estaban en la habitación durmiendo la siesta. Pero como normalmente los hombres
no pensamos cuando se refiere al sexo, sino que actuamos, pues bien gano Laura,
ese era su nombre.
Subí a su habitación, durante todo el camino me temblaban las
piernas y mi conciencia me hacia dudar, pero como estas ocasiones no ocurren
todos los días, fui decidido a esa sesión de sexo inolvidable.
Golpee la puerta dos veces y ella no tardo ni cinco segundos
en abrirla, la visión fue maravillosa, solo llevaba puesto un tanga. Me cogió de
la mano y sin mediar palabra me beso. Fue un beso muy pasional y mi pene actuó
inmediatamente, ella sin dejar de besarnos me iba quitando la ropa. Yo iba
tocando todo su cuerpo, tenia unos pechos divinos y firmes, y toda su carne
estaba dura, no tenia ni un gramo de grasa. Sin darnos casi cuenta estábamos ya
tumbados en la cama desnudos y realizando un magnifico 69. Laura me recorría
todo mi pene con mucha pasión y sin ningún tipo de remilgos, yo hacia lo mismo
con su chocho. Era una sensación divina estar con una extraña y realizando este
tipo de posturas. Yo mientras con nuestras bocas nos dábamos placer con mi mano
masajeaba su ano, y sin mas preludios también le introducía un dedo. Ella sin
pensárselo también hizo lo mismo conmigo, al principio apreté el esfínter, pero
ella me dijo que me relajara y me dejara hacer, que me iba a gustar. Pues bien
mientras yo le bombeaba con un dedo en su ano ella también hacia lo mismo
conmigo, y les puedo asegurar que me estaba gustando.
Al cabo de un rato me corrí en su boca y ella se tragó todo
el semen, ya que cuando cambiamos de posición no había ningún resto de mi
corrida ni en las sabanas ni en su cuerpo. Nos tumbamos los dos en la cama boca
arriba, para descansar unos minutos. No nos dijimos nada y ella bajo a mamármela
otra vez.
Cuando la tuve bien dura la puse a cuatro patas y sin pedirle
permiso, le introduje mi pene en su ano. Era una de mis fantasías ya que nunca
había enculado a nadie, mi mujer no me dejaba por que decía que le dolía y que
no era normal. Fue fantástico, al principio se lo fue introduciendo poco a poco,
ella me iba dirigiendo. Cuando ya mi pene se perdía en su ano, empecé a
bombearla, ella gritaba como una loca, yo cada vez lo hacia mas fuerte y ella me
decía que más, y yo ya no podía, mis huevos chocaban con sus glúteos dos veces
cada segundo. Estuvimos bastante rato así, hasta que a mí me vino el orgasmo, y
mi leche inundo todo su ano.
Nos tumbamos otra vez en la cama boca arriba agotados ya que
Laura era multiorgasmica y había tenido unos cuantos orgasmos. Ella bajo y me
limpio mi pene hasta dejarlo bien reluciente. Pero ya no erectaba, y la verdad
es que el tiempo se me echaba encima, y le dije que me lo había pasado muy bien
y que me tenia de ir.
Ella me dijo que muy bien, pero que me esperaba al día
siguiente. Yo le dije que no faltaría, había sido una sesión de sexo
inolvidable. Pues bien estuvimos viéndonos en su habitación cinco días más. Pero
todo llega a su fin y las vacaciones se acaban, no nos hemos vuelto a ver mas y
no hemos mantenido ningún tipo de contacto. Laura es de Valencia y yo de
Barcelona, por eso quizás no hemos mantenido la aventura, ya que a lo mejor si
hubiéramos vivido en la misma ciudad, nunca se sabe...
Me gustaría que me mandarais vuestra opinión a
POR CUESTIONES DE PRIVACIDAD ESTE EMAIL FUE REMOVIDO, ya que es mi primer
relato. Un saludo a todos, Aleix.