Un día estaba en mi casa como a las 10 de la noche viendo
mucha pornografía en internet, por lo tanto estaba sumamente mojada y sóla...
La noche se me hacía larga estaba tan excitada y deseosa por
tener a un hombre que habría hecho lo posible por salir a las 3 de la mañana a
follar con el velador de la tienda de enfrente. Desde hacía varios meses había
estado espiando a mi vecino por las ventanas de mi cuarto, cada que lavaba su
coche se le escurrían las gotas de sudor por la frente, sus brazos atléticos me
mojaban las bragas sólo de pensar en tenerlo en mi propia cama... siempre salía
arreglada con ganas de encontrármelo en cualquier lugar.
Una mañana en la que hacía mucho calor, él estaba afuera con
sus amigos bebiendo unas cervezas, yo desde mi cuarto los observaba esa verga
que al parecer estaba de muy buen tamaño se me antojaba, sentirla dentro de mí,
probar sus jugos de pasión y sentir su cuerpo sobre el mío, piel con piel
irradiando calor hasta por el cabello. Esa mañana decidí salir a encontrarme "
casualmente" con él, me arreglé de lo mas sensual posible, llevaba unas botas de
cuero debajo de las rodillas, una minifalda sumamente transparente que con el
sudor se me pegaba a los muslos dejando imaginar mi escultural y cogible figura,
arriba un top blanco sin brassierre que dejaba transparentar mis senos y mis
grandes pezones y mi gran cabellera negra al aire libre, todo marchaba a la
perfección.
Salí a encontrarme con él, sus amigos no dejaban de mirarme
los pechos, y él... se veía a leguas como se excitaba, un gran bulto en su
pantalón, me hizo invitarlo a mi casa horas mas tarde, mi plan estaba dando
resultado.
Cuando se fueron sus amigos, inmediatemente hice una llamada
tipo hotline a su casa diciéndole que estaría disponible toda la tarde, que
talvez podría venir a hacerme compañía, no pasaron ni 10 minutos de haber
colgado cuando ya estaba tocando el timbre de mi puerta, yo ya estaba
excitadísima...
Le ofrecí bebida, a la cual aceptó le dí el vaso mas grande
que pude haber encontrado para que le rindiera, pues no iba a estarme parando
cada vez que él quisiera, de repente me dijo que ese día me había arreglado muy
cachonda y ya entrados en la platica, confesó que yo era la protagonista en sus
sueños mas calientes desde hacía años. Le dije que él también me gustaba y que
sólo quería follar con él como nunca lo había hecho antes... Me tumbó en el
sillón, me empezó a besar el cuello, mientras pegaba su gran verga sobre mi luli
todavía escondida bajo la falda...
Me empezé a humedecer de gran manera que se podía notar sobre
mis bragas aquel líquido lubricante esperando a recibir ese espectacular
miembro, ya bien calientes le empezé a bajar la cremallera, el bulto dentro del
pantalón era demasiado cada vez se me antojaba más. Sentí su mano bajo mi
minifalda, audazmente sus dedos buscaban mí clítoris ya erecto por la
excitación, masturbaba taaaaan bien... que nunca lo voy a olvidar. Lentamente
fui bajando hasta colocar su pija dentro de mi boca, empezé a chuparla suave
pero liberalmente a leguas se podía notar como aquello iba creciendo le dí tan
perfecto, que logré que se viniera en mis labios, me dijo que quería verme
tragar su semen, y así lo hice, pues aunque no lo supiera yo era su esclava.
Inmediatamente me jaló y me quitó la tanga fuertemente, bajo su cabeza hasta mi
sexo, y empezó a lamerlo como nunca, sentí sus dedos hasta el fondo... tuve mi
primer orgasmo...
Empezó a jugar con mis pezones, los pellizcaba sutilmente
mientras los mordía y los lamía con gran ansia, le dije que se apurara que
ansiaba sentir su verga dentro de mí., me abrió las piernas de par en par, e
inmediantamente de una sola embestida me penetró. Fue un orgasmo largo e
intenso, jamás pensé haber podido sentir tal cosa, mientras me penetraba cada
vez mas rápido, me susurraba cosas sucias en el oído, ¿ como sabía que me
gustaba que me llamaran puta? No lo sé, pero me excitaba cada vez mas. Me cogió
de las caderas y me hizo incarme en el piso, mi rico culo estaba ante su
resplandeciente berga a punto de reventar, tenía la cabeza morada, sentí una
gran penetración que creo que me desgarró y en eso sus jugos dentro de mí, ya
ansiaba sentir su semen caliente dentro de mi cuerpo, sentir como se corría.
Acabamos y se fue a su casa, todo ese tiempo después y toda
la noche me estuvieron escurriendo jugos por las piernas, pasé el resto de la
semana haciendole llamadas calientes, y estuvimos así por varios meses hasta que
tuvo que irse a vivir fuera del país.
Todavía sigo pasando noches de pasión con mi misma, pensando
en esa verga tan jugosa y placentera....