Capítulo #16, Una segunda oportunidad para amar…
Rebeca sintiéndose liberada se levanto, sus ropas estaban
todas rasgadas, su rostro ensangrentado. Leonardo fiero seguía luchando,
"Lorenzana, llegaste antes de que la matara, pero no lo impedirá, como quiera la
matare, pero eso si, primero terminaré contigo, luego seguiré con ella, y le
haré más que a la otra mujerzuela que tuviste." – esto fue lo que Leonardo
necesito escuchar para que la adrenalina corriera aún más veloz por sus venas, y
enfurecido le dio un gancho con la derecha que le movió con violencia la
mandíbula, cayendo Nicanor sin más de rodillas, aprovechando esto Leonardo le
asesto otro golpe más con igual fuerza, dejándolo en el suelo achocado. Leonardo
salto sobre Nicanor de prisa dirigiéndose hacia Rebeca, muy preocupado viéndole
el rostro ensangrentado.
--"Rebeca mi amor, te llego a hacer más daño? –le pregunto temiendo que lo peor
hubiera pasado y él no haber llegado a tiempo. Ella lloraba en silencio,
atemorizada aún, sintiendo todavía en su piel las manos de Nicanor. Leonardo la
abrazo fuerte, tratando de que se calmara, buscando brindarle un poco de
seguridad, la seguridad que ella tanto necesita.
De pronto él sintió como el cuerpo de Rebeca se tensaba, viendo ella como
Nicanor se levantaba y con un gran puñal hacia ellos avanzaba. Percatándose del
cuerpo tenso de Rebeca, Leonardo entendió lo que sucedía, girando desenfundo el
arma un Mágnum 3.57 de 9 pulgadas que tenía en la funda debajo del brazo
izquierdo a la vez que disparaba, volteándose rápidamente enviando a Nicanor un
segundo disparo directo al pecho terminando así con la vida de aquel malvado ser
enfermizo. Un: "Aahhh ahhh" –escapo de su boca, a la vez que su cuerpo caía sin
vida.
No hubo tiempo para una segunda oportunidad, aquel perverso criminal tampoco
merecía la misma, aquel ser tan malvado no dudo un solo momento cuando atrapo a
todas y cada una de las mujeres que sin ninguna pena violo y asesino en tantas
ocasiones, incluyendo a Susana.
--"Esto fue por Susana"--le dijo Leonardo mirándole a los ojos, unos ojos que no
ocultaban su mirada desquiciada, una mirada llena de un odio inconfundible, la
mirada que le dijo a Leonardo que si no daba él, el primer golpe ya no sería
capaz de dar ninguno.
Rebeca grito, Leonardo lo miró fijamente a los ojos, Nicanor tenía la mirada
desquiciada, la mirada de un asesino que no sedería hasta no haber culminado con
sus más bajos instintos. Viendo los ojos que le arrebataron a lo que más quiso
alguna vez, opacándose quedando sin vida, observo como aquella mueca se
desdibujo de aquel maquiavélico rostro, viendo como lentamente aquel cuerpo
soltaba el puñal y como en una película a velocidad lenta, el cuerpo ya sin vida
de Nicanor cayo hasta quedar tendido en el suelo, con un solo y certero agujero
en el centro de los ojos.
--"Susana, ahora puedes descansar en paz" – dijo Leonardo a la vez que se volteo
abrazando muy fuerte a Rebeca. Estremeciéndose ambos al darse cuenta lo cerca
que estuvieron de morir ambos.