Perdón G, pero tengo que compartir esto.
Después de casi dos años de sexo telefónico, al fín lo
conocí, su voz me cautivó enseguida, estaba nerviosa, fuimos a un pequeño bar,
no me atrevía a mirarlo, pero me estremecía en cuanto se acercaba a decirme algo
al oído.
Después de algunos minutos (casi 90), me acerqué a él, me
dijo, "no te escuché", y le contesté que no había dicho nada, que me había
acercado para olerlo. Eso, al parecer lo animó a pedirme un beso, y lo hice,
como en el teléfono, solo con mi voz, sin tocarlo, y lo encendí más, se acercó,
e hizo lo mismo, pero rozó mi lóbulo y me puso a temblar.
Me besó los labios tan dulcemente, y tan sensual a la vez, al
sacar su lengua y apenas rozar mi labio inferior. Y dijo, " vámonos Lore, quiero
conocer tu sillón".
Llegamos a la casa, y a hurtadillas lo metí a la sala, estaba
nervioso, se frotaba las manos, hasta que se dio valor y me besó, acariciaba mis
hombros y pasaba sus manos por encima de mis pechos, sin tocarlos, justo debajo
del cuello. Me puse de espaldas, recogió mi cabello y me mordió, eso me puso a
mil.
Me puse de pié, me abrazó y se pegaba a mi espalda, amoldando
su cuerpo con el mío, besaba mi cuello, mis hombros. Yo sentía su pene en medio
de mis glúteos, palpitante, delicioso. Me volví hacia él, y me quitó la blusa,
yo luchaba contra los botones de su camisa, y me encantó que se quedara quieto,
viéndome, sintiendo mis manos. Como pude, le saqué la camiseta, y toqué su
pecho, estaba calientito, me senté en el sillón, y le pedí que se acercara, lamí
sus pezones, chiquitos, paraditos y con algunos vellitos alrededor, me seguí
hacia abajo, mordiendo muy quedito su vientre, saboreé su ombligo, y me alejé un
poquito, para desabrochar el pantalón. Lo toqué, por encima de su bikini, me
animé a bajarlo, estaba hermoso, se erguía orgulloso de su masculinidad, lo tomé
con mi mano, y lo metí en mi boca.
Su sabor, me fascinó, y también el que se "dejara querer",
solo disfrutando. Le levanté una pierna para besarlo más profundamente, era una
delicia. Se arrodilló frente a mi, y con suavidad, bajó las copas de mi sostén,
liberando mis senos, que ya estaban erectos y ansiosos de ser tocados. Me besó
en la boca, y después la cambió por uno de mis pezones, que lo recibió gustoso,
para después compartirlo con el otro; y volvió a mi boca, y me daba su lengua.
Comenzó a bajar mi pantalón y mi pantie al mismo tiempo,
levanté mis caderas para ayudarlo, y lamió mi vagina, para volver enseguida a mi
boca. Me encantó sentir mi sabor en sus labios. Nos pusimos de pié, yo de
espaldas a él, y me penetró así, desde atrás, se movía y me tocaba toda, me
besaba la espalda, así, tuve mi primer orgasmo, y él seguía moviéndose, nos
pusimos de rodillas, en el sillón, y abría mis glúteos, y tocaba mi ano, sin
penetrarlo.
Me ofreció "subirme" y acepté encantada. El recostado en el
sillón y yo cabalgándolo, sintiéndolo hasta lo más profundo, tuve otro orgasmo,
pero seguía con ganas, necesitaba más. Me recosté en el sillón, y coloqué mis
piernas alrededor de su cintura, para sentirlo más, sacó su pene y me lo
ofreció, lo chupaba como si fuera el más rico manjar, y me volvió a penetrar,
subiendo mis piernas a sus hombros. Y llegué al climax por tercera ocasión. Pero
esto no acaba aquí, después continuaré con la segunda parte de esta noche
superhot. Besos. Lore.