Un viaje increíble
Parte Quinta – JOPI (II)
En el exterior el sol caía soporíferamente, pero yo sabía que
podía soportarlo, aunque sudase mucho, con tal de agradar a mi JOPI.
Me sentía especialmente animada por los acontecimientos
recientes, pero sobre todo por poder estar a solas con JOPI. Sabía que era, lo
que Breo había dispuesto para mí y también sabía que estaba encantado con verme
a mí en mi salsa.
JOPI fue discreto probando la tralla, para descargarla en mi
desnudez. Unas veces en las tetas y otras por los muslos o el pubis, pero
suavemente, dejándome sentir la picazón del azote.
Comencé a caminar a un tirón de las riendas, dejando atrás a
Breo y Ahmed, para sólo dedicarme a JOPI.
Me encantaba ir tirando del carrito, a pesar del sol
pegajoso, mientras pasábamos al lado de guardias que volvían para guarecerse un
poco de las inclemencias de aquel enorme sol.
Llegamos hasta un camino, en el que podían verse a varias
esclavas crucificadas, sudorosas y atribuladas. Yo proseguía la marcha sabiendo
que quizás estuviese un día de estos en la misma situación que ellas.
Nos alejamos de las crucificadas y por indicaciones de las
riendas y la tralla, que cruzaba sobre mis hombros, golpeando cada una de mis
tetas, tomé una vereda que descendía hasta el río, en donde había estado con
Ahmed el día anterior.
JOPI, me hablaba en todo momento, de igual modo que disparaba
la tralla sobre mi cuerpo desnudo, haciéndome sentir sensaciones muy irritantes.
A veces correteaba, porque sabía que le encantaba que lo
hiciese a JOPI. Otras veces caminaba, mientras la tralla o los látigos cortos,
se fundían en mi cuerpo.
Me sentía encantada notándole feliz y hacía todo lo posible
por que viviera aquella experiencia que sabía había soñado de realizar junto a
mí. Y yo junto a él, que también lo diré.
Llegamos hasta el río y tras detenernos, me desenganchó del
carrito y mientras me quitaba el bocado, me dijo :
Raquel, me siento encantado de estar así y ahora junto a
ti. Quizás no tenga muchas mas oportunidades de hacerlo, pero estos días son
para mí el mundo ansiado que al fin tengo.
Terminando de quitarme el bocado, me abrazó y sus labios se
unieron a los míos para besarme larga y profundamente.
Raquel, bajaremos a nadar un rato. Te apetece?.
Sí, jo.......claro que si JOPI.
Muy bien, imagino que imaginarás que no todo va a ser
nadar, verdad?.
Sí JOPI, lo sé........imagino que me harás muchas cosas
en estas horas, pero me siento de maravilla a tu lado.
Muy bien, preciosa y dulce mía, quítate esos zapatines y
bajemos hasta el agua. Me encanta sentirme desnudo junto a ti.
Me quité el calzado y tendiéndole la mano, corrimos los dos
hasta la orilla de aquel remanso del río. Y sin soltar nuestras manos nos
lanzamos de cabeza al agua. Sentí la fuerte presión en mi brazo al penetrar en
las frescas aguas.
Pero nos mantuvimos cogidos de la mano, mientras nuestras
burbujas, quedaban tras de nosotros dos. Al emerger, lo hicimos los dos a la vez
y aún sin separarnos.
Respiramos y nos miramos, sin decir palabra alguna, mientras
nuestras miradas lo decían todo.
Raquel, me encanta sentirte tan cerca de mí. Sígueme sin
separarte....jugaremos un poco debajo del agua.
Asentí y me preparé a seguirle en lo que hiciese.
Se sumergió y lo hice a continuación, juntándome junto a él,
a pesar de los extraños que realizaba para que yo no consiguiese estar cerca de
él. Pero conseguía seguir sus quiebros y cambios de ruta, hasta que ascendió
para tomar aire. Le seguí pero por otro camino paralelo, para poder estar antes
cerca de él.
Nada mas tomar aire limpio me hundí en las frías aguas,
localizándole a pocos metros de mí. Pateé y pasé por debajo de él, que me
observaba con atención. Y llegué a rozarle con mis tetas en las cachas de su
culo, al pasar por debajo de él.
Sentí que se removía y que me buscaba, pero sabía que él no
sería capaz de llegar a mi cuerpo, por mi velocidad.
Le dejé que se apoderara de mí, cuando ya estaba en la
orilla. Nos miramos silenciosamente y nuestras miradas intercambiaron nuevas
fuentes de amor.
Mirar a JOPI era ver la vida y el amor unidos. Y me sentí
derrotadita ante él. Mi cuerpo era solo mi medio para llevar mi amor hacia quien
había amado de mil modos distintos de un modo virtual, pero ahora mi cuerpo real
era para uso y disfrute de mi gran amor JOPI.
Me cogió de la cintura, pegando sus labios a los míos. Me
dejé besar y pellizcar con unas sensaciones tan maravillosas que casi lloré del
poco tiempo de que disponíamos ambos. Sabía que mas adelante lo vería de nuevo,
ya que estaba dispuesta a aceptar la proposición de Ahmed, pero todo esto se
alejaba en el tiempo.
Simplemente, me dejé hacer por él, a pesar de mil cosas que
deseaba decirle y de amarle más a mi modo.
JOPI, me sacó del agua arrastrando mi cuerpo por la orilla,
cubierta de verde césped virgen, para llevarme hasta el lugar elegido por él.
Aún chorreando agua de mi cuerpo y principalmente de mis
cabellos, me colgó de las muñecas, dejándome al sol. Mis pies apenas tocaban
tierra al menor movimiento, por lo que me encontraba muy tirante. Sabía que a él
le gustaba verme así y admití la posición elegida por él, sin decir lo mas
mínimo.
Mientras colgaba de mis muñecas y me secaba al sol de aquella
tórrida tarde, le vi aproximarse hasta mí con un látigo de varios cueros. No
pude precisar si eran planos o cilíndricos. Pero algo estaba claro, venía con la
idea de azotarme.
Me encantaba la idea de ser azotada por mi amor, por mi JOPI,
con lo que él decidiese.
Sabía e imaginaba que JOPI lo sabría también, que en la
mansión de Ahmed, me quitarían las marcas para adecentar mi cuerpo.
Siempre había deseado ser azotada. Con Breo lo había probado
ya varias veces, pero lo pasaba fatal siempre, aunque siempre con ganas de
repetir. Ahora recordaba los primeros azotes de JOPI. También los salvajes
latigazos estando en la cruz de hacía pocas horas.
Odiaba sentir dolor y sin embargo me gustaba estar sometida y
castigada. Pensé en esos breves instantes que mi cabecita no funcionaba muy
bien.
JOPI se plantó delante de mí y arrastró sobre mi cuerpo
desnudo, los cueros con los que me mortificaría durante un buen rato. La
sensación del cuero sobre mi piel, me hacía sentir un poco extraña y especial.
Me sentía ya casi seca del todo y JOPI al apreciarlo, me
lanzó una sonrisa de las que ya sabía lo que significaban.
Se apartó un metro de mí y lanzó los cueros contra mi
vientre. Al principio muy suaves, pero que poco a poco iban irritando mi
sensible piel. Poco después me azotaba el vientre con total descaro y con
latigazos fuertes, que quedaban en rayas rojizas en mi vientre muy dilatado por
la tensión de mi cuerpo.
Me asestó muchos latigazos, sin que llegase a gritar, aunque
si me quejaba y resoplaba con el escozor de los mismos.
Me tocó los verdugones dejados en mi vientre y sonriéndome se
colocó detrás de mí, para golpearme las nalgas.
Me sentía muy afligida ya y respiraba algo más
entrecortadamente, pero intentaba serenarme para los golpes que me harían arder
en unos segundos.
Sentí el primer azote en la parte alta de mis nalgas y mis
pensamientos se reordenaron. Y vi a mi JOPI en sesiones que habíamos tenido en
cyber. El segundo latigazo, me obligó a concentrarme mas en el presente, pero
sin que de mi boca se escapase un solo gemido.
Y así, azote tras azote, todos ellos sobre mis nalgas
ardientes, comenzaron a aflojarme y mis lágrimas fueron las anunciadoras de mi
dolor mudo.
Los azotes se perpetuaron durante mas de 10 minutos, lo que
hizo que mi cuerpo se removiera constantemente y se contrajese en convulsiones
por el dolor.
No gritaba, porque me controlaba, pero si gemía y exclamaba,
mientras mis lágrimas caían veloces sobres mis tetas y vientre.
Cuando JOPI detuvo su ataque brutal contra mis nalgas, me
sentía herida. El ardor en mis nalgas era algo insufrible. Ya apenas me debatía,
debido a la flojera que sentía en mis piernas. Pero las palpitaciones y los
temblores anunciaban que mi cuerpo estaba inmerso en el dolor.
Se plantó ante mi sonriente, pero nada mas
contemplarme.....su rostro cambió de imagen y se quedó serio y preocupado.
Me miró a los ojos, levantando mi mentón....y su mirada se
hizo mas humana y sensible, Me abrazó y me besó.....lenta, larga y
apasionadamente....hasta que mi ánimo floreció en mí.
Raquel, deberías haberme avisado, mi amor. Imaginé que te
gustaba seguir soportándolo, al no escuchar una palabra tuya, mi ángel.
JOPI.....no deseaba enturbiar lo que tanto te ha agradado
de mí, mi amor.
Lo que más me ha agradado de ti, eres tu misma, mi cielo
dulce, mi miel de cada día. Nunca lo olvides, amor.
JOPI......no te preocupes por mí........sólo es un
momento de debilidad, sabes que en breve estaré de nuevo en forma. Azótame
como te apetezca mi amor.
Nada de azotes mi dulce amor. Ahora reposarás junto a mí
y pronto nos iremos a buscar nuevas aventuras con Ahmed, que de seguro te
tiene preparada alguna sorpresa.
Me desató las manos, recogiéndome él, porque mi cuerpo caía
sin control. Me depositó en la sombra, sobre el césped y se tumbó junto a mí,
mientras masajeaba mis muñecas para que recobraran la circulación sanguínea.
Miré a sus ojos y supe que el amor que siempre nos había
unido era porque nuestro amor era real. Siempre lo fue y siempre estuvimos
juntos, aún con las muchísimas vicisitudes que habíamos tenido a lo largo del
tiempo.
En cuanto me sentí mas fuerte, me abracé a él y llevé mis
labios, húmedos de sus besos, a los suyos......besándole con todo mi ser, mi
amor y mi pasión.
Sentí la correspondencia por su parte y así estuvimos durante
unos minutos. Y cuando noté que él se separaba un poco de nuestro beso de amor y
sagrado, me dejé caer sobre la hierba y le dije :
JOPI, mi amor, soy tuya......azótame, tómame........o
viólame, mi amor.
Mi ninfa y dulce miel, nunca sería capaz de violarte
aunque lo intentara, pero si sabré el modo de tomarte, mi amor.
Y abrazándose a mí, sentí que su polla se contactaba con mis
labios vaginales y abriendo mis piernas, le facilité el acceso a lo que ambos
deseábamos desde hacía tantos años.
Me dejé penetrar sintiéndome gratificada de sentirle dentro
de mi cuerpo y por donde tanto tiempo había ansiado.
Se tomó su tiempo para que su polla se inflamara dentro de
mí, que me agradó mientras sentía el peso de su cuerpo sobre mí.
Unos minutos después comenzaba a recorrer mi vagina en
movimientos largos y suaves, mientras mi cuerpo sentía las delicias mas deseadas
de mi vida.
La polla surcaba el interior de mi cuerpo y me sentía llena
de magia y de amor. Me gustaba que se detuviera de vez en cuando, porque así las
sensaciones se multiplicaban más.
A veces entraba y salía a mucha velocidad, provocándome
espasmos y sensaciones muy agradables.
Descansó en un momento determinado, con su polla dentro de mi
vagina ardiente de deseo........para decirme :
Raquel, vas a aceptar la proposición de Ahmed, verdad?.
Le miré con mis ojos turbios por el deseo, para
asentir......y así, él dijo :
Será el mejor modo de vernos, pero también el modo mas
directo de perderte.
No digas eso mi JOPI, Ahmed es una buena persona.
Sé que es muy buena persona. Sé que te dejará estar
conmigo, aún de este modo. Sé que nunca molestaré, ni le ofenderé.......Pero
también sé, que serás suya en no mucho tiempo. Ahmed, que es mas que un
hermano para mí, posee algo de Breo y de mí, juntos.......más lo que aporta
él, que es mucho.
JOPI, mi amor.....no te adelantas al destino?.
Mi amor, mi dulce....mi ninfa.....mi miel........una vez
me dijiste que si algo me hacía dudar, llamara a Morgana. Lo hice y supe la
respuesta....pero deseo decirte mas cosas.......amor. No dejes pasar esta
oportunidad, aunque yo ya no pueda ser como soy para ti ahora.
Mi JOPI, tu siempre serás así para mí.
Ay, mi dulce Raquel......ya sé que seré así siempre para
ti........No importa, sólo no olvides esta conversación estando unidos,
amor.
Iba a contestarle, cuando recomenzó con su apasionada
posesión sobre mí, haciéndome gemir de placer.
Sentía su polla enorme y dura dentro de mi vagina. Y supe que
se correría de un momento a otro. Quiso separarse de mí para eyacular fuera,
pero yo abracé su cuerpo y deseé que me soltara toda su lechada dentro de mí.
Y se rindió y soltó toda su esperma dentro de mi canal
vaginal, mientras temblaba de placer. Le contemplé mientras gemía y aullaba de
placer y mientras su lechada quedaba dentro de mi cuerpo.
Me sentía maravillosamente bien, con mis piernas abrazadas a
su espalda y caderas, viendo como él se tranquilizaba después de echarme su
lechada de amor.
Se quedó rendido, aún con su polla dentro de mi cuerpo, que
no dejé salir en momento alguno. Y me dijo :
Raquel, si de esta te hubieses quedado embarazada, que
sucedería entonces?.
JOPI, si estuviera ahora mismo embarazada, me sentiría la
mujer mas feliz del mundo. Si lo estuviera por Breo, sería
igual...........incluso si fuera de Ahmed, me sentiría feliz. Ahmed es
especial, verdad JOPI?.
Gracias Raquel. Y sí, Ahmed es especial......algo ya te
dije antes. Pero sí, es un ser muy especial.
Ummmmm...JOPI, preferiría ahora mismo que mi descendiente
fuese tuyo. Lo sabría cuidar, proteger, educar y amar.
Lo sé mi amor. Conozco tanto de ti que sé que el destino
sería ideal si el mundo estuviera poblado por descendientes tuyos, mi amada
Raquel.
Me sentí tan tontita que comencé a llorar, al tiempo que JOPI
lamía mis lágrimas y se frotaba de nuevo dentro de mí. Le dejé hacer hasta que
yo misma sentí el deseo y el placer....y así seguimos hasta que se derramó de
nuevo dentro de mí.
Nuestros besos y caricias serían ya irrepetibles, pero
nuestro amor acababa de multiplicarse hasta grados impensables.
Cuando se separó de mí, me apresté a socorrer su polla
flácida, que me había dejado su tesoro en dos sesiones consecutivas. Abrí mi
boca y la dejé guarecerse, mientras mi lengua se hacía cargo de la misma.
Poco después estaba limpia y yo con mi boca llena de restos,
que no deseaba tragar, para así disfrutarlos más.
JOPI me miraba atentamente, mientras yo iba degustando los
últimos restos de su elixir en mi boca. Se acercó y me besó en la frente, para
decir :
Raquel, mi dulce ninfa de miel....se está haciendo un
poco tarde y deberemos volver a la mansión. Pero antes nos bañaremos de
nuevo juntos. Así, mojadita podrás tirar mejor del carrito, cielo.
Asentí con una sonrisa en mi rostro y ayudándome a poner en
pie, se agachó y me llevó hasta la orilla sobre su hombro derecho. Mientras me
llevaba, podía ver sus nalgas y fuertes piernas.
Sentí como un tirón y noté una sensación extraña al volar por
delante de él, para terminar cayendo sobre el agua, que me dejó impresionada por
el impacto. Pero en menos de 2 segundos, mi cuerpo circulaba por el agua hacia
el centro de la charca, al tiempo de JOPI descendía de un vuelo precioso sobre
el agua a menos de un metro de mí y se hundía en el frío elemento.
Emergió hasta mi lado y todo su cuerpo se apretó contra el
mío, mientras sus manos tocaban mis tetas y sus labios me besaban. Nadamos
juntos durante algunos minutos y jugueteamos dentro del agua, hasta que me tocó
en el brazo, indicándome que debíamos de salir del agua.
Al llegar a la orilla, salió él en primer lugar para ayudarme
después a mí. Me quedé sentada sobre la hierba para ponerme los zapatines. Acto
seguido JOPI me indicaba que me fuera colocando el cinturón del arnés, las
muñequeras y el bocado, mientras de mi cuerpo y pelo seguían corriendo hilillos
de agua.
JOPI se había secado con una toalla y tras vestirse, ajustaba
mi bocado y mis muñequeras a los mástiles del carrito.
Se sentó en el carrito y cogiendo la tralla la estrelló
repetidas veces sobre mi piel, aún empapada. Comencé el camino de retorno, con
energías renovadas. La tralla me sacudía la piel constantemente y sólo cuando me
atizaba en las marcas y verdugones, sentía una sensación horrible en mi cuerpo.
Con la fusta, le gustaba azotarme las piernas y los costados,
aunque no de forma muy consecutiva. Yo correteaba por la parte llana y el
movimiento de mis nalgas y los vaivenes de mis tetas, parecían encantarle, pues
me asestaba golpes con el látigo mientras se reía extasiado de placer.
Ya divisábamos la mansión, cuando me permitió adecuar la
marcha a mi paso, aunque sin dejar de atizarme con la tralla, que normalmente
llegaba a la parte delantera de mi cuerpo, sobre todo a mis tetas muy
sensibilizadas ya.....y algunas veces en la parte inferior de mi pubis. Sentía
las pequeñas picazones en esa zona, pero me sentía bien de que mi JOPI se
encontrara feliz de estar conmigo.
Al llegar a la parte posterior de la mansión y no habiendo ya
una sola chica en las cruces, hicimos el final del recorrido mas rápidamente,
para llegar por fin hasta la puerta en donde me entregaría para ser adecentada.
Sabía lo que me esperaba, pero ya no me importaba, porque me
había sentido muy especialmente amada por mi amor.
Me quitó el bocado, las muñequeras y por último el cinturón
del arnés. Mi piel ya se había secado y hasta casi mi cabello después de la
alegre marcha de regreso.
Se puso delante de mí y dándome un beso en los labios, mientras acariciaba
mis pezones, como a él le gustaba hacer, me entregó a la doncella que salía a
por mí.
Final de la Parte Quinta – JOPI (II)