Un viaje increíble
Parte Tercera - Ahmed
Al despertar, me ví sola en la enorme cama. Llegué a dudar si
no habría sido un sueño, pero al oler las sábanas percibí los efluvios de
nuestros sexos, el de JOPI y el mío.
Me levanté y miré por aquella inmensa suitte. No había rastro
de JOPI, por lo que entré al aseo y llenando la bañera, puse sales y esencias.
Después me metí en el agua, sin saber la hora del día que sería.
En la bañera me quedé cerca de media hora, sintiéndome de
maravilla. Hasta que me decidí a salir de la misma y secarme.
Después me lavé los dientes y con un enjuagador especial,
según una nota de JOPI me refresqué la boca, dejándome un aliento maravilloso.
Salí del aseo, tras tirar el agua de la bañera y adecentarlo
un poco, pero sin llegar a sudar. Y sin más, aunque un poco nerviosa me dirigí
hacia la puerta indicada por JOPI.
La abrí y una luz se encendió en la entrada y en medio tramo
de escalera. Miré mas hacia el fondo, pero todo estaba oscurecido. Sin embargo
cuando alcanzaba una parte de la escalera nuevas luces se encendieron y la de la
entrada se apagaba.
Así supe, que se irían iluminando las luces que necesitaría
para llegar hasta Ahmed.
En un momento de mi descenso, me sentí rara y me senté en los
escalones. Me sentí muy desnuda, no atemorizada, pero si muy desnuda y expuesta.
Contemplé mis tetas, un poco señaladas con algunos trazos colorados. Mi vientre
plano, surcado de unas cuantas rayas más. Y sobre todo mis muslos. Estos
presentaban mas marcas aún.
Me sentí con vergüenza de presentarme así de desnuda ante
alguien que nos había cedido su suitte. Quizás no debiera de pensar estas cosas,
pero entonces las pensaba. Sabía que no podía ir hacia atrás, pero aún así me
costaba seguir.
Al final me levanté y sacando fuerzas de dentro de mí, seguí
descendiendo por los tramos de la escalera aquella.
De pronto me encontré que ya no había mas tramos de escalera,
pero no veía la forma de encontrar un pasillo o una puerta, así que di pasos a
un lado y otro, hasta que al iluminarse el tramo, descubrí un estrecho pasillo.
Avancé por el mismo con algo de temor en mi cuerpo. Y a
medida que caminaba el pasillo se iba retorciendo a derecha e izquierda.
Después de un giro hacia la izquierda se iluminó una sala de
tormento y me sentí ya muy asustada. Pensé que ese no era el camino que me
llevaría ante Ahmed.
Intenté retroceder, pero ninguna luz se encendía ante mis
pasos. Sólo quedaba la luz de aquella sala repleta de aparatos de tormento.
No sabía que hacer. Me dí media vuelta y encaré de nuevo
aquella sala especial. Y prestando mucha atención por si escuchaba alguna voz,
me mantuve un poco en el pasillo.
Al no escuchar sonido alguno, me decidí a avanzar hacia el
centro de la sala.
Pasé por cepos, pilastras, cruces, dos potros de tormento,
una rueda repleta de púas y un poco más allá un nuevo pasillo. Al llegar al
mismo se iluminó de nuevo, dejando a oscuras toda la sala.
Mi corazón galopaba dentro de mi cuerpo. Jadeaba sin cesar y
mi cuerpo transpiraba en sudor. Un sudor frío.
Avancé por aquel pasillo, que solo encendía una minúscula luz
en el lugar que pisaba.
Me sentía aterrada, pero sin saber que hacer. Decidí seguir
caminando y que fuera lo que mi destino me hubiese marcado.
No sabía en donde estaba, ni siquiera si encontraría esa sala
iluminada, cuando sentí que se me helaba la sangre al notar un contacto sobre mi
hombro desnudo.
Me quedé paralizada y volví mi rostro con síntomas de
auténtico terror. Cuando lo que me tocaba el hombro fue visible para mí, se me
detuvo el corazón. Pero rápidamente arrancó de nuevo, cuando descubrí que la
mano correspondía al Señor Ahmed.
Parece que estás un poco agitada Raquel. No temas nada.
Debiste quedarte en esa sala repleta de aparatos. Nunca vuelvas a tomar este
camino, salvo que yo te lo indique.
Asentí, respirando entrecortadamente y aún con síntomas de
miedo metido en mi cuerpo.
Volvamos a la sala que acabas de dejar, ahí te sentirás
mucho mejor, ya lo verás.
Volví a asentir y dejé que él me guiase con su mano sobre mi
hombro derecho. Y un paso mas adelante, la luz de la enorme sala de tormentos se
hizo de nuevo ante mí. Entramos los dos en la sala y Ahmed dejando su mano sobre
mi hombro, colocó su brazo derecho desde mi hombro izquierdo y por el cuello
hasta mi hombro derecho.
El miedo mío ya se había disipado. Ahora sólo quedaba esa
especie de vergüenza de estar desnuda ante un desconocido.
Muy bien, Raquel. Por lo que JOPI y Breo me han comentado
de ti, te gusta sentir este mundo de fantasía.....Me equivoco, Raquel?.
Con mucha vergüenza y aún algo de temor, le miré y denegué
con mi cabeza.
Me gustan las chicas prudentes y poco habladoras. Aunque
deseo que me hables algo más.
Sí, perdone Señor.....Ahmed, no deseé ser maleducada,
Señor.
Así está mucho mejor. Y no has sido maleducada,
Raquel.....sólo deseé constatar algo que deseo.
Sí, si Señor Ahmed.
Bueno, ya corregiré esos fallos en tus respuestas. Veamos
esta sala y comentemos lo que vayamos encontrando, te parece?.
Sí, me parece bien Señor Ahmed.
Bien. Tienes miedo de estar a solas conmigo en esta
sala?.
No, Señor Ahmed.
Te gustó o te disgustó estar crucificada durante horas
ayer por la tarde?.
Me sentía bien Señor Ahmed, aunque notaba acalambrados
mis brazos Señor.
Muy bien, parece que sabes dialogar. Dialoguemos entonces
Raquel. Como verás hay multitud de aparatos. Deberías de reconocerlos todos
y cada uno, ya que lo mandé construir según las indicaciones que me daban
Breo inicialmente y mas adelante JOPI, en base a lo que tu imaginabas en tus
fantasías.
Sí, es verdad Señor Ahmed, pero conoce Ud a mi Amo Breo,
Señor Ahmed?.
Bastante bien, preciosa criatura. Revisemos cada aparato
y después hablaremos mas de ti, te parece Raquel?.
Lo que a Ud mas le agrade, Señor Ahmed.
Entonces, analicemos cada uno de los aparatos de esta
sala. Si vieras algún defecto o que faltara o sobrara algo, lo dices con
total naturalidad, entendido?.
Muy bien Señor Ahmed, así lo haré.
Tanto Ahmed como yo, nos dirigimos a lo que parecía ser el
comienzo de la sala. Y llegamos hasta donde estaban un par de pilastras. Una era
de una altura de un metro y la otra de metro y medio. Y dije :
Señor Ahmed, observo 2 pilastras. En mis fantasías solo
me constaba la de un metro de altura.
Raquel, también la otra. Recuerda que tu cuello era
enclavado en la argolla central, mientras tus muñecas quedaban a ambos lados
de la misma.
Es verdad....jo.....es que he ideado tantas cosas, que a
veces hasta me olvido.
Es natural preciosa. Sigamos.
Descubrí las columnas y así se lo dije, en donde una esclava
era atada y después azotada. Un poco mas allá estaba el cepo o stocker. Le
expliqué un poco algunas de mis fantasías, ante su sonrisa suave.
Al lado el primer potro de tormento. Una mesa plana con
argollas en cada extremo. Y en la cabecera un torno para tensionar el cuerpo de
la esclava por arrastre dentado.
Había un potro distinto, aunque similar. Lo había visto en
las fotos que mi Amo me había pasado sobre Zell. Y así se lo dije al Señor
Ahmed.
En cuanto a la rueda, sabía que había muchas variantes, pero
aquella rueda dentada, era de suplicio.
Había mas aparatos, que también le comenté. Y volvimos hasta
la pilastra, después de haber circulado por unos cuantos en aquella sala. Se
plantó delante de mí con sus manos en mis hombros y mostrándole mi total
desnudez, me dijo :
Raquel, deseo que seas muy sincera conmigo.
Sí Señor Ahmed, lo seré. Se lo prometo.
Muy bien. Te gustaría vivir tus fantasías en esta
mansión, verdad?.
Pues sí, Señor Ahmed. La verdad es que si me gustaría,
pero no tengo días. Sólo tenía pensado pasarlos con JOPI y además de tener
que volver a mi país, debo atender a mi Amo Breo en una conferencia, voy
como su secretaria, Señor Ahmed.
Si, eso es verdad. Pero imagínate que pudieses tener ese
tiempo. Te gustaría entonces meterte en esta vorágine?.
Uffff....bueno.....no sé....quizás sí.....pero no estoy
segura, Señor Ahmed.
Haremos otra cosa. Arrodíllate y coloca tus manos en la
nuca y así me sigues hablando. Y mantén tus muslos separados. Te parece,
Raquel?.
Sí Señor Ahmed, lo que Ud desee Señor.
Me coloqué en la posición solicitada ante él, sin ningún
rubor.
Muy bien, ahora imagina que estás de vacaciones y que te
propusiera quedarte como sumisa mía durante ese tiempo. Que decidirías?.
Pues....Señor Ahmed.......creo que le diría que sí, que
me quedaría como su sumisa Señor.
Bueno, es una respuesta confortable. Realmente, sólo te
espera en Madrid tu jefa y amiga secreta verdad?.
Sí, bueno....también mi trabajo Señor Ahmed. Las cosas en
España no están para tirar cohetes, la verdad.
Buena respuesta. Te preguntaré otra cosa, Raquel. Si
Marta formara parte de una de mis empresas, como directiva, evidentemente,
tu la seguirías o seguirías con tu trabajo en España?.
Conoce Ud a Marta, Señor Ahmed?.
Responde a lo que te pregunto, pequeña mía.
Pues que sí la seguiría Señor Ahmed. El trabajo allá en
España, sólo es soportable porque está ella, Señor Ahmed.
Muy bien, cuando crees que cobra tu jefa, con todos los
incentivos y los pluses por objetivos?. Tira por lo alto, Raquel.
Pues no sé....quizás unos 100.000 euros al años Señor
Ahmed, pero no estoy nada segura, Señor.
Raquel, crees tú que ella aceptaría un contrato blindado
en alguna de mis organizaciones por 1.000.000 de euros anuales?.
Un millón, Señor Ahmed?.
Si, gastos aparte claro. Todo eso para ella.
Uy Señor.....esas cifras no creo que estén en su cabecita
Señor Ahmed.
Es poca esa cantidad, quizás?.
Uy no Señor Ahmed, no.......es mucha cantidad Señor.
Pues es la oferta que la voy a hacer, tanto si te vas,
como si te quedas. Y si la acepta, debería pasar un tiempo por acá en la
Argentina, aunque deberá viajar también a otros países. Pero seguiría en
España un tiempo antes de montar su nueva dirección de mercados.
No entiendo nada Señor Ahmed. Qué me está tratando de
decir, Señor?.
Es muy simple, Raquel. No deseo obligarte a nada de nada.
Si tienes que irte, te irás. Pero tu amada Marta no va a estar junto a ti.
Claro que me falta aún otra oferta paralela, Raquel......aunque no deseaba
anunciarla al principio. Se trata de mi oferta para ti. Al margen de lo que
decidas, esta proposición no te obliga a nada conmigo......me escuchas?.
Me sentía nerviosa, mi cabecita rumiaba procesos de control
de mi futuro.
Sí, si le escucho Señor Ahmed.
Bien se trata de mi oferta para ti, personalmente.
Estarías como jefa ejecutiva de tu amiga Marta y con un contrato blindado de
500.000 euros anuales, pero tendrías extras por otra serie de motivos que no
vienen al caso ahora. Qué me dirías ante semejante propuesta, Raquel?.
Señor Ahmed, de verdad no se está burlando de mí, verdad
Señor?.
En absoluto pequeña. Todo esto que te he comentado lo
verías reflejado ante notarios internacionales. Con plenas y auténticas
garantías de todo y con testigos tuyos, como JOPI y Breo, evidentemente.
Simplemente mis brazos cayeron pesados sobre mis brazos y mis
piernas se relajaron hasta tocar mis nalgas los talones de mis pies. Mi mente
era una vorágine de pensamientos extraños, luminosos, pero sobre todo extraños.
Cuando me dí cuenta de que había perdido la compostura,
haciendo un enorme esfuerzo coloqué de nuevo mis manos tras mi cabeza y erguí mi
cuerpo hasta quedar mas o menos en la posición solicitada inicialmente. Pero
Ahmed, me dijo :
Raquel, acerca tu cuerpo entre mis piernas. Pero
permanece con las manos detrás de la cabeza. Si te sientes mas cómoda, baja
tus nalgas hasta tocar tus talones y mantén tus brazos en mis piernas.
Asentí, un poco alucinada de cuantas cosas había escuchado en
esos breves minutos y fui consciente de la desnudez que presentaba ante él.
Y me situé entre sus piernas, manteniendo mis manos detrás de
la cabeza mientras apoyaba ligeramente mis brazos en sus piernas.
Me gustaba estar desnuda. Pero ante él me sentía un poco
ruborizada.
Raquel, no deseo presionarte en mi proposición. Tampoco
espero que si la aceptas, te supongan traumas para tu forma de ser. Pero te
deberás decidir en esta noche. Y para que veas que me gusta jugar de igual a
igual con el destino tuyo, si te parece probamos los aparatos que tu vayas
decidiendo. Después te dejaré tranquila y tendrás tiempo para pensar un par
de horas.
Ni siquiera me preguntaba. Tan sólo me lo comentaba y asentí,
sin que me sintiera mal estando junto a él.
A un gesto suyo, me levanté y ya bajando mis manos de mi
cabeza, me fui hacia la pilastra de un metro. Abrí mis piernas ante la misma y
acerqué mis muñecas para ser engarzadas, debiendo estar doblada un poco por la
cintura.
Señor Ahmed, me gustaría probar la pilastra, si es
posible Señor.
Nada mas sencillo, pequeña mía. No te asustes, pero
vendrá uno de mis guardias para sujetarte y después darte los azotes. No te
importará que mire como eres azotada, verdad Raquel?.
Señor Ahmed, pensé que sería Ud quien me lo hiciera, pero
no me importará Señor, si no es traumático para mí, Señor Ahmed.
Jajajajaja......Raquel eres excepcional. Mi guardián
personal y protector te dará las delicias que tanto estás deseando desde
hace tanto tiempo. Déjate hacer por él. He pensado en 25 pequeños latigazos.
Si deseas parar antes, pronuncia mi nombre. Está entendido mi pequeña
Raquel?.
Sí, si Señor Ahmed......Gracias Señor.
Ante mí apareció un hombre enorme, vestido con un pantalón
bombacho, zapatillas y con su torso desnudo. Musculoso y enormemente atractivo.
No sonreía mientras cogía mis frágiles muñecas y las colocaba en cada uno de los
grilletes preparados. Después ancló mis tobillos a unas argollas que sacó del
suelo y se colocó delante de mí con un látigo fino de cuero, de cerca de medio
metro de longitud.
Ya sabes Raquel, mi nombre elimina la acción en cada
aparato. Aunque deseo que te guste el tratamiento.
Ya estando atada de esa forma y ante él, me sentía un poco
distinta. Pero asentí ante sus palabras y me preparé para recibir esos azotes.
Observé un gesto en su mirada y supe que aquello comenzaba
ya, pues aquel enorme ser se situó a mi espalda.
Y sin aviso alguno, escuché el siseo del látigo hasta
descargarse contra mis caderas.
Sentí una punzada que me hizo levantar la cabeza, mientras
mis dientes se apretaban.
A ese golpe, siguieron otros seis sobre mis caderas y
espalda, sin que incidieran en mis nalgas en momento alguno. Mis gestos debían
denostar las sensaciones que sentía, pero no deseaba emplear la palabra secreta.
Me retorcía ligeramente, cuando escuché un sonido extraño.
Era el celular de Ahmed y cuando lo atendió, vi que su
semblante cambiaba a una sonrisa adorable. Pero Ahmed, mandó detenerse a su
guardia personal, mientras hablaba con alguien de una forma muy animada,
escuchándole decir :
Si, está aquí conmigo............si........no.....si, ya
te lo decía.........bueno me quieres dejar hablar a mí?........si....que
sí......vale Breo, que lo tendré en cuenta, pero que me está escuchando a un
metro de distancia......que pesado eres... vale, deseas escucharla, de
acuerdo.......ya te contaré lo que te iba a contar cuando nos
veamos..........que sí......Breo, para ya....ok?. Y escucha a tu chica.
Ahmed me colocó unos cascos con micro y sentí la voz de Breo,
decir :
Estas bien putita mía?.
Si Amo, estoy bien.......un poco sofocada porque estoy
probando cosas, pero muy bien Amo.....el Señor Ahmed es muy honorable, Amo.
Te está azotando ahora, verdad?.
Bueno estoy en la pilastra y su hombre de confianza me
azota ante él.
Lo estás aguantando bien?.
Si Amo, he soportado cosas peores.
Muy bien, sé que Ahmed nos está escuchando.......ahora
contigo Ahmed.
Y Ahmed me quitó los cascos y micro, para seguir hablando con
Breo. Me sentía especialmente bien de saber que Breo estaba cerca.
Se alejó de mí y entonces su guardia de confianza, quien me
estaba azotando se acercó hasta mí, para que me sintiera mas tranquila.
Vi el látigo que llevaba en la mano derecha y me enamoré de
ese látigo. No lo anuncié, claro, pero me enamoré de los efectos que provocaba.
O como me los provocaba él.
Era un guardián muy corpulento, pero sublimemente atractivo.
Le miraba, pero él alejaba el encontronazo de nuestra mirada una y otra vez.
Pero es que no mirarle estando ante mí, tan fuerte y tan atractivo, era casi un
pecado para cualquier mujer.
Al poco rato volvía Ahmed, que seguía hablando con Breo. Y le
pudimos escuchar decir :
Vale Breo, te la pongo en directo. Te paso escenas de
ella, sí.......vale.......que sí.....mira, lo mejor es que escuches todo, de
acuerdo?.
Y se acercó hasta mí y sus ojos anunciaron una especie de
irritación, pero muy amistosa, mientras el guardián se separaba de mí y volvía a
mi espalda.
Le ví conectar algo y en la sala se escuchó las palabras de
mi Amo Breo, mientras él hacía una indicación a mi verdugo y éste proseguía con
su tarea.
Casi me asustó mas el ruido de la descarga sobre mi cuerpo,
amplificado por los altavoces de la sala, que el dolor que me produjo.
Y escuché entonces la voz de mi Amo Breo, decir :
Raquel, ya sabes la palabra secreta para detener
cualquier actividad. Pero deseo que, lo pares o no, pidas 10 latigazos extra
de mi parte. Lo harás?.
Miré enloquecida a Ahmed, quien con un gesto me indicó que
hablase. Y le dije :
Así lo haré Amo, te lo prometo. Señor Ahmed.....solicito
10 latigazos extras en honor a mi Amo Breo, suceda lo que suceda Señor.
Muy bien, concedidos Raquel. Breo te dejaré el sonido
conectado. Tu esclava es valiente y así lo comprobarás tu mismo.
Y comenzaron a llover los azotes sobre mi espalda y caderas.
Apenas alguno rozaba mis nalgas. Me extrañaba que no me azotaran las nalgas,
cuando era algo habitual en cualquier sesión. Sin embargo soportaba complacida,
aunque con alguna lágrima en mis ojos, los azotes a mis caderas y espalda.
Cuando los 25 latigazos se hubieron cumplido sin siquiera
gritar, Ahmed se acercó hasta mí y me dijo :
Raquel has soportado muy dignamente mi primer tormento.
Tienes aún 10 latigazos más y no serán nada livianos. Sin embargo, me gusta
tu expresión de sufrimiento. Esta noche espero que bajes de nuevo a este
lugar. JOPI estará de acuerdo en que lo hagas, pero sólo si tu lo decides y
deseas. Ahora, deseo ver los 10 latigazos que prometiste a tu Amo delante de
mí.
Y simplemente, me limité a esperar los 10 latigazos. Y
cayeron sobre mí, haciéndome sentir los crueles efectos del cuero bien ajustado
a mis carnes. Pero no solté un solo grito, aunque mis lágrimas anunciaban mis
penas y dolores.
Al terminar, Ahmed despidió a su guardián personal y él mismo
me liberó de mis anclajes en la pilastra, diciendo :
Has recibido muy bien esos azotes. Y los 10 extra de
Breo, me han colmado de ideas para ti. Eres libre Raquel, pero decide si
aceptas mi oferta de trabajo. Sólo tendrías que visitarme, obligatoriamente,
dos veces al año para ser sometida o amada por mí.
Señor Ahmed, me encantaría trabajar en lo que me propone.
Pero aún sabiendo que seré maltratada, desearía saber que riesgos correrían
mi salud y mi vida, de aceptarlo, Señor.
Poco riesgo, sinceramente........mucho dolor las veces
que me visitases, no lo negaré, quizás fuerte humillación, pero nada de
riesgo de salud o vital.
Señor Ahmed, firmaré ese contrato con los testigos que Ud
me citó, cuando lo haya hecho mi jefa Marta, Señor.
Me parece una muy sabia decisión. Y ahora, deseas probar
el resto de los aparatos?.....o quizás ya estés muy afligida?.
Señor Ahmed, probaré los demás aparatos, pero no creo que
resista una sesión de azotes en cada uno, entiéndalo Señor.
Me gusta escucharte Raquel, pero aquí quien manda soy yo.
No lo olvides nunca. Tanto si aceptas mi proposición, como si no.
Lo siento Señor Ahmed, le pido perdón por mis palabras
Señor. Decida Ud lo que mejor piense o le apetezca para mí, Señor Ahmed.
Ya sabía yo que tu lengua se soltaría de ese modo, pero
me agradan tu voz y tu filosofía y conformismo.
Iremos a desayunar que ya son casi las 10 de la mañana.
Después te llevaré al jardín, para hacerte tomar el sol.
Asentí y estuve a punto de preguntar que pasaría con los
aparatos que faltaban, pero me contuve y le seguí hasta una estancia en donde 4
doncellas desnudas del todo, nos sirvieron un desayuno de maravilla.
Yo también estaba desnuda y azotada por su guardián, pero él
se comportó conmigo como si fuese su amor mas allegado.
El desayuno, duró cerca de una hora. Y él decidió salir a
tomar el sol al jardín. Y es cuando pude ver como varias chicas estaban atadas
en X sobre la hierba, completamente desnudas.
Ni siquiera comenté esta visión, mientras paseábamos por el
jardín. Yo seguía desnuda y con las marcas visibles en mi cuerpo de los azotes
recientes.
Y caminando nos alejamos del jardín para subir por una
estrecha vereda hasta un promontorio en donde se veían a las chicas
crucificadas.
Me sentía bien, junto a él, a pesar de mi desnudez y de algún
pequeño escozor en mi cuerpo, por los latigazos. Y hasta le indiqué alegre y
confiadamente en que cruz había estado la noche anterior.
Yo no era consciente de lo que decía, pero le hablaba con
total confianza, mientras él me preguntaba y me sonreía. Todo era normal para
él, pero le veía encantado de que le contara todo lo que había sentido.
Raquel, dentro de unos minutos volveremos. Ya has visto a
mis chicas en el jardín, pero deseo preguntarte algo.....sé sincera conmigo,
por favor..... Prefieres ser atada sobre la hierba o mejor en una cruz?.
Hasta la hora de comer, por supuesto.
Señor Ahmed, al margen de que firmaré su contrato, deseo
que Ud decida lo que mas le agrade de mi cuerpo en cada instante Señor. Y se
lo digo con toda mi sinceridad Señor. Lo que Ud desee hacerme, lo aceptaré
como correcto, Señor Ahmed.
Vaya!!!, eso cambia todos mis planes. Así que te ofreces
para mi trabajo y también para mí......lo entendí mal, Raquel?.
No, Señor Ahmed, lo entendió perfectamente. Pero siempre
que mi jefa consiga lo que Ud me dijo Señor Ahmed.
Raquel, me pones muy enervado, pero me haces feliz. Mejor
estarás en una cruz en mis habitaciones privadas. Aparecerán muchas
personalidades y tenerte a ti crucificada las hará mas fáciles de llevar.
Algún inconveniente?.
Ningún inconveniente, Señor Ahmed. Me agradará que pueda
serle de ayuda Señor.
Serán sólo unas tres horas en la cruz. Vendrán a comer
Breo y JOPI. Ya pensaré como te exhibo ante ellos. Bajemos pues, hasta la
mansión, para poder realizar mis tareas cotidianas.
El camino de regreso fue también tranquilo, aunque con paso
un poco mas ágil. Y una vez pasamos por delante de las chicas atadas sobre el
césped, nos adentramos en la mansión.
Ahmed, en todo momento reposaba su brazo derecho sobre mis
hombros desnudos y su mano derecha, a veces rozaba mi pezón derecho, que me
hacía sentir un poco rara.
Me condujo hasta una especie de sala de trabajo, Era enorme,
pero se veía cálida y llena de pinturas. Al fondo y tras su escritorio, se
alzaba una enorme cruz de madera. Supe que ese sería mi lugar. Bien a la vista
de quienes visitaran a Ahmed.
Cuando llegamos hasta la cruz, un par de guardianes a un
gesto de Ahmed, se apoderaron de mis manos y haciéndome subir a una tarima, me
pusieron con la espalda pegada al poste de la cruz. Sentí la rugosa madera en mi
espalda y nalgas, mientras ellos sujetaban mis muñecas al travesaño de la cruz.
Una vez atada, hicieron que apoyara mis pies en un saliente del poste, para
dejarme atados también los tobillos.
Enseguida retiraron la tarima y quedé en la cruz ante la
visión de Ahmed. Me miraba y remiraba y parecía como si algo no le gustase del
todo. Yo intentaba no mirarle a los ojos, pero me estaba comenzando a poner un
poco nerviosa, de su contemplación tan descarada. Al final, terminó como
comentando para sí.
Estás preciosa Raquel, pero algo falta para que la vista
sea interesante y rompedora. Y ya sé lo que es. Primero te falta una
mordaza, aunque quizás sea mejor una de anillas que dejen tu boca abierta.
Pero lo esencial, faltan marcas en tu piel. Esto no estaba previsto, la
verdad. Así que decide tu misma si aceptas unos latigazos en tu parte
delantera, o bien prefieres bajar y quedar en un cepo.
Le miré angustiada, sin saber que decirle. Miré de reojo a mi
izquierda y vi a uno de los guardias con un látigo fino de cuero, ya preparado
en su mano diestra. No me atrevía a preguntar que tipo de azotes podrían ser. Y
tampoco deseaba que me viera floja. Pero recibir latigazos en mi parte anterior
del cuerpo, sería muy doloroso.
Raquel, necesito que te decidas ya. No tenemos mucho
tiempo.
Lo pensé acaloradamente y me decidí por seguir en la cruz,
diciendo :
Señor Ahmed, ya que estoy en la cruz, ordene que me dejen
como a Ud mas le satisfaga, Señor.
Muy bien, así será. Ponedla la mordaza de anillo y que
sea preparada convenientemente.
Me dejé colocar el anillo entre mis dientes y atar la correa
a mi nuca, sin oponer la más mínima resistencia. Y me preparé para recibir
fuertes y aniquiladoras descargas sobre mi cuerpo.
Ni siquiera tuve mucho tiempo para pensar, ya que el primer
latigazo, que surcó mi vientre, me hizo quedarme sin respiración. Y después
nuevos latigazos cruzados más.
Mi cabeza pivotaba de las horribles sensaciones que
desgarraban mi piel, mientras mis jadeos y exclamaciones, se hacían casi
grotescas al salir por mi boca abierta en todo momento.
Las lágrimas descendían vertiginosas por mis tetas, ya
marcadas con variados latigazos, que habían dejado impresa su huella. Mi cuerpo
era el mas agredido con latigazos metódicos y muy vivos que me hacían estremecer
de horror. Mis muslos sufrieron el infierno al final, dejándome floja y
jadeante, mientras mis babas se unían a mis lágrimas y descendían por mi cuerpo
lacerado.
Ahmed, había detenido el proceso después de mas de 30
latigazos y al parecer se dio por satisfecho con el aspecto que presentaba mi
cuerpo, decidiendo sentarse y comenzar la audiencia del día.
Aún temblaba de horror de los dolorosos azotes recientes,
pero ya no exclamaba aunque mis jadeos eran constantes. Y pude ver a los
primeros en acudir a la audiencia de Ahmed.
Miraron hacia mí y les noté que se quedaban como mas
bloqueados, disminuyendo el paso audaz de la entrada y que dada mi posición
elevada, podía ver todo el conjunto de la sala.
Sabía que sus miradas estaban puestas en mi cuerpo desnudo y
crucificado, aunque quizás también contemplasen mis convulsiones constantes por
mi cuerpo recién marcado.
Al final, consiguieron exponer el tema que les llevaba
aquella mañana hasta hablarlo con Ahmed y todo pareció quedar a su plena
satisfacción, ya que se despidieron de un modo muy sonrientes de Ahmed, que les
despidió desde detrás de su mesa enorme de trabajo, aunque puesto en pie hasta
que salieron de la sala, en que se volvió para mirarme, mientras aún mis
costillas marcaban una respiración algo fuerte.
Raquel, estás preciosa ahí arriba y me encanta apreciar
los erótica y sensual que resultas tratada así.
Le miré sólo un segundo, y desvié mi mirada mientras seguía
jadeando con mil punzadas de escozor y dolor en todo mi cuerpo. Mis lágrimas ya
se habían serenado, pero no así las terribles sensaciones de aquella serie de
latigazos crueles sobre mis tiernas carnes.
No le odiaba. No podría moralmente odiarle por lo que yo
misma había decidido. Pero ante mí se presentaba el dilema de desear o no, aquel
tipo de vida. Pensé que no era el momento de juzgar que era lo que desearía unas
horas mas tarde.
Ahmed, pasó su mano por mis mortificados muslos y sonrió unos
segundos, para después darme un beso en una de las marcas que cruzaban mi muslo
izquierdo.
Según me besaba mi mirada se cruzó con la suya y me sentí
feliz de saber que para él le valía así. Ya mi respiración se iba serenando y mi
cuerpo se amoldaba a las punzadas y escoceduras en todo mi cuerpo, aunque aún
sentía fuego en mis tetas, que habían sido cruzadas muchas veces, dejando
huellas sanguinolentas en las mismas.
Ahmed, palmeó mis nalgas amistosamente y se sentó para
esperar a la nueva comitiva.
Los recién llegados, miraron hacia Ahmed saludándole, para
terminar clavando sus miradas lascivas sobre mi desnudez torturada. Uno de
ellos, el que no me quitaba la mirada de encima, comentó :
Ahmed, esa hembra que expones es realmente magnífica. Y
recién azotada por lo que parece. Realmente una imagen muy digna de alguien
tan importante como vos.
Gracias. Si lo deseas, puedes aproximarte y apreciarla de
cerca. Realmente es un ejemplar hispano, casi diría que único.
Te refieres, a que ella sea quizás española?.
Es española. Una hembra magnífica, por cierto. Y muy
agradable de estar con ella en cualquier situación y lugar.
Ciertamente que lo es. Su cuerpo es uniforme en todos los
niveles, es cierto. Y esa mirada hace que se pueda derretir el polo sur.
Bueno, no te haremos perder tiempo Ahmed, aunque agradecido de vuestra
cortesía.
Y plantearon algunos temas, al parecer relacionados con
nuevas mansiones que estaba estudiando Ahmed, construir en otros países.
Media hora mas tarde, se levantaron para despedirse de él.
Pero algunos de los presentes, volvieron a mirarme y a casi comerme con sus
miradas.
Ahmed, los acompañó hasta la puerta y al volver lo hizo
mirándome muy fijamente. Se plantó ante mí y se quedó contemplando cada una de
las partes de mi cuerpo, sonriendo mientras me buscaba la mirada.
Cuando la encontró, me quedé mirándole unos segundos,
sintiéndome ruborizada y retirando la mirada a continuación. Sus manos ahora
surcaban mi cuerpo, sin que le preocupara si sentía malestar al rozar mis marcas
muy visibles.
Realmente exquisita, Raquel. Una hora más y nos iremos a
dar un paseo.
Y sin mirarme se retiró y se sentó en espera del siguiente
invitado.
Así fueron trascendiendo todas y cada una de las entrevistas
y audiencias, hasta que algo mas de 1 hora mas tarde daba por terminada las
mismas.
Entonces se levantó y a un gesto suyo, fui liberada de la
cruz, quedándome en pie frente a él, mientras uno de los guardias me quitaba el
anillo-mordaza de mi boca.
Te has comportado de maravilla. Eres fuerte y además
excitante de contemplar. Saldremos a pasear hasta el río. Estaremos solos y
podremos hablar de lo que nos apetezca.
Toqué mi cuerpo, aún muy dolorido de los latigazos y sin
mirarme palpé mis zonas mas agredidas, notando con las yemas de mis dedos los
verdugones dejados por el látigo.
Una vez en el exterior y mientras Ahmed, me acompañaba, con
su brazo sobre mis hombros, bajé mis manos y caminé a su lado, pero sin
atreverme a hablarle.
Cuando estuvimos mas alejados de la mansión y ya en una
vereda verde, Ahmed me hizo detener el paso y situándose frente a mí, con cada
una de sus manos sobre mis hombros y contemplando mi desnudez, dijo :
Raquel, ya estamos lejos del ruido y del sofoco. Sé que
estás preocupada por algo.....quizás hasta molesta o muy molesta por lo
acaecido sobre tu cuerpo. Pero me gustaría saber que corre por tu cabecita.
Le miré al rostro, pero mis ojos debían estar muy tristes, ya
que sin decirle palabra alguna más, el prosiguió :
Te preocupa lo que te pudiese esperar a mi lado, verdad?.
Denegué con mi cabeza, mirándole fugazmente a sus ojos.
Quizás, te preocupa este tipo de vida, es así?.
Volví a denegar, ya sin mirarle.
Muy bien, dime que te preocupa pues.
Le miré fugazmente, de nuevo y dije :
Me preocupan estas marcas horribles en mi cuerpo Señor
Ahmed. Nunca mas podré lucir un vestido en un fiesta Señor.
Entendido. Entonces, los latigazos y el estar crucificada
no son las causas de tu tristeza.....o quizás sí?.
No, Señor Ahmed. Sufrí mucho con los latigazos estando en
la cruz y aunque aún siento los efectos de los mismos, no me siento mal de
haberlos recibido Señor.
Bien. O sea que a mi pequeña Raquel, le preocupan las
marcas en su cuerpo. Dicho de otro modo. Si estuvieras sin marcas en la
piel, en estos momentos, hasta me dejarías azotarte, verdad?.
Bueno....aún me duelen los azotes anteriores Señor Ahmed,
pero creo que me dejaría hacer Señor.
Y claro...Evidentemente, esto condiciona que puedas
aceptar mi oferta, verdad Raquel?.
Señor Ahmed, estoy muy confusa por muchas cosas, Señor.
Yo vine a este país para poder verme con un hombre adorado. Luego todo se
trastocó. Sin embargo su oferta es una maravilla Señor Ahmed, pero sí estoy
aún algo confundida, Señor.
Lo entiendo Raquel, pero deberás decidirte antes de la
comida con Breo y JOPI, están invitados a mi casa, especialmente por y para
ti.
Esas palabras me pusieron excitada y aún mas nerviosa. Le
miré de nuevo a los ojos, pero bajé la mirada enseguida. Sin embargo él, tomando
mi barbilla elevó mi rostro hasta que al abrir los ojos, me encontré con su
mirada penetrante y que no me desagradaba en momento alguno.
Raquel, una pregunta más, por favor.....Si no te
hubiésemos dejado marcas, hubieras aceptado mi proposición?.
Estoy segura de que sí, Señor Ahmed......aunque sé que
suena superfluo y casi falso, pero es así Señor Ahmed.
Muy bien, entonces otra pregunta más, abusando de tu
desnudez......Si te hiciese desaparecer esas marcas, aceptarías mi
proposición?.
Señor, no consiste en maquillar estos costurones Señor
Ahmed. Mi vida debo hacerla durante mas tiempo y en lugares diversos Señor
Ahmed.
Raquel, atiende a lo que te hablo y deja de decir
tonterías. Te dije si hiciese desaparecer esas marcas......y desaparecer no
es disimular, creo yo. Al menos en este país no es así, Raquel.
Cuando escuché aquella reprimenda, mis ojos se agrandaron al
escuchar de nuevo su alegato.
Eso es posible Señor Ahmed?. Que desaparezcan las marcas,
Señor?.
Pues claro que sí, tontita mía. Crees acaso que hubiese
mandado marcar a una princesa como tú, que solo está cedida por mi amigo
JOPI?.
Mis ojos se agrandaron de nuevo y mis miedos se
desvanecieron, mientras proseguíamos el camino hasta el río cercano. Mi cuerpo
recobró vida y las ganas de sentir y disfrutar aumentaron, sin que me perturbara
que él nuevamente me hubiese tomado por los hombros, mientras yo mantenía mis
manos cogidas por detrás, sobre mis nalgas.
Y llegamos al río. Me hizo girar hasta encararme con él y me
dijo :
Ve a bañarte y disfruta del frescor del agua. Te
encantará bañarte en esas aguas cristalinas y puras. Yo te miraré desde la
orilla.
Y a un gesto suyo, le sonreí y correteé hasta llegar al agua
tocarla y lanzarme de cabeza sobre la misma. Me hundí en el frío elemento,
teniendo una visión extrema de todo.....y emergí suavemente, resoplando al sacar
mi cabeza del agua.
Me mantenía con las piernas y los brazos, mientras jadeaba
sin dejar de mirarle.
Está muy fría el agua Raquel?.
Un poco sí, Señor....Ahmed....aaggg....pero deliciosa
Señor.
Diviértete en el agua princesa, yo me conformaré con
verte libre y feliz.
Le sonreí y nadé hacia la orilla, pero para tomar impulso y
sumergirme cerca de la misma. Llegué hasta el fondo y lo surqué con mis ojos
abiertos, disfrutando como si estuviera en mi hábitat natural.
Emergí para tomar aire nuevo, mientras soltaba el aire
consumido según ascendía. Mi cabeza al llegar a la superficie aspiró el aire y
mi cuerpo se volvió a hundir en la profundidad, arrastrando a todo mi cuerpo.
Poco después emergía de nuevo y me aproximaba a la orilla,
sacando mi cuerpo del agua. Y mientras chorreaba agua por todo mi cuerpo, me
acerqué hasta el Señor Ahmed y quitándome el exceso de agua de mi cara y
cabellos, le sonreí y le dije :
Gracias Señor Ahmed.
Gracias a ti, princesa Raquel. Jamás había visto una
exhibición más gratificante dentro del agua. No la olvidaré mientras viva,
Raquel.
Esas palabras me hicieron sonreír y olvidé todos mis
problemas.
Raquel, se nos olvidó la toalla. Deberás secarte a
temperatura ambiente, pero te dejaré mi camisa, aunque la empaparás.
Señor Ahmed, no es necesario. No tengo mucho frío.
Da igual, aceptarías mi camisa?.
Claro que si Señor Ahmed, sería un honor para mí, Señor.
Pues entonces, no se hable más.
Y quitándose la chaqueta de lino y dejándola caer, se quitó
la camisa, ante mí....descubriendo un torso fuerte y musculado....y me la
ofreció. La tomé con mano temblorosa y me la coloqué, mientras él se ponía de
nuevo su chaqueta.
Preciosa....estás preciosa......casi te sirve de
vestido.....jajajajajaja.
Gracias Señor Ahmed, nunca lo olvidaré Señor.
Se acercó hasta mí y depositó un beso suave y cálido en mis
labios. Y sentí que mi cuerpo se licuaba. Las sensaciones que recorrían mi mente
eran tan extrañas y diversas que creí que aquello sería parte de un sueño.
Acto seguido, me volvió a tomar del hombro y regresamos hasta
la mansión.
Ni una palabra salió de nuestras gargantas, pero sí sentir el
contacto de un cuerpo unido a otro, aunque fuese de aquel modo tan
extraño.......quizás nuestras mentes ya se habían enlazado en lo que podría ser
la relación de futuro.
Sentir su mano y brazo sobre mis hombros, me hacía sentirme
especial. No sentí nada de frío mientras estuve caminando a su lado....mirándole
de vez en cuando, pero sin hablar.
Era una especie de comunión de sentidos, en los que no hacía
falta hablar para saber. Y recordé esto, pues me había sucedido con Breo y
después con JOPI. Poder comunicarnos sin palabra alguna. Era lo mas maravilloso
que había, porque suponía estar en el nivel 2 de la felicidad.
Imaginaba que a tanto no llegaba aún con Ahmed, pero sus
detalles habían sido bastante maravillosos para mí. Y en estos pensamientos
estaba, cuando enfilando el sendero de la parte trasera de la mansión, Ahmed me
dijo :
Raquel, en unos minutos te soltaré con mis chicas. Ellas
te pondrán guapa para la comida con tus Amos Breo y JOPI.....y mi humilde
intromisión. Déjate hacer y soporta lo que suceda, lo agradecerás mi
adorable princesa Raquel.
Le miré a los ojos y los leí sin rubor alguno, para a
continuación y sin permiso alguno, abrazarme a su cuello y darle un largo y
dulce beso, que él mismo quiso hacer mas largo, al tomarme por mi cabeza.
Cuando él se separó de mis labios, hice gestos de quitarme la
camisa para devolvérsela, pero él me contuvo y me dijo :
Raquel, haremos un pacto. Si mañana bajas a la sala en
donde nos vimos hoy con la camisa puesta, entenderé que aceptas mi
proposición. Si bajaras sin la camisa, pero me lo dices, me parecerá bien.
Si no bajaras, también lo asumiré.
Le miré a los ojos y sólo le dí un tímido beso, para
separarme de él, ya que una de sus doncellas tiraba de mi mano para llevarme a
adecentar.
Entré tras de ella y perdí de vista a Ahmed. La doncella me
condujo hasta un lugar un poco extraño, algo húmedo y oscuro. Me quitó la
camisa, pero me dio tiempo a decirla, que no la tirara, que deseaba guardarla.
La dejó sobre una cesta y sin decir palabra alguna, me colocó
una mordaza de bola en la boca, dejándome hacer sin rechistar. Acto seguido, ató
mis muñecas y tobillos de modo que quedé en una X ante ella y otra doncella más,
que parecía no mirar.
Se separó de mí, dejándome atada y sin posibilidad de pedir
ayuda. Pero volvió con un cubo no muy grande y una brocha.
La brocha la mojó en el líquido y acto seguido comenzó a
aplicarla sobre cada una de las partes de mi cuerpo. El líquido estaba helado y
casi tiritaba ya, cuando se separó de mí y dejando el cubo y la brocha en un
estante, apagó todas las luces de la sala y se fue dejándome totalmente a
oscuras.
Sentí miedo, frío......y a los pocos segundos una especie de
fuego en mi cuerpo, sin saber porqué era motivado.
Me descomponía en terribles picores, pero lo peor era la
oscuridad y el silencio mas sepulcral. Sin saber que sería de mí. Mis recuerdos
se agolpaban en mi mente, intentando dejar este mundo con algo agradable de mis
vivencias, pero las sensaciones eran incordiantes en grado sumo y me tenían
contorsionándome entre mis ataduras, sin poder apaciguar aquel infierno.
Unos minutos después, las luces volvían a encenderse,
mientras aún seguía llorando literalmente en mis ataduras. El picor había casi
pasado ya, pero mis miedos me tenían aterrada y mi defensa era llorar.
Otra doncella distinta a la que me había colocado allí, se
acercó a mí y sonrió, pero sin decir palabra alguna. Se retiró y se cruzó al
llegar a la puerta con Ahmed.
Me sentí aliviada al verle. Enseguida una doncella salió a
atenderle. Habló algo con ella, que no capté. Observé que esa doncella me miraba
y acto seguido, venía hasta mí para quitarme la mordaza, sin decir palabra
alguna.
Después se alejó velozmente, al tiempo de Ahmed se acercaba a
mí, viéndome llorar. Se acercó hasta mí y con sus manos tocó mi cara, intentando
serenarme.
Lo consiguió en pocos segundos. Enseguida una doncella me
desataba de pies y manos quedando libre. Y Ahmed, ,e llevó hasta un pequeño aseo
en aquel lugar y ante un espejo me indicó que me mirara.
Lo hice y me quedé sorprendida de no ver marca alguna en mi
cuerpo. Le miré como una alucinada.....para sin aguardar una respuesta suya,
volverme a mirar ante el espejo.
No había rastro de mis marcas de la mañana, ni del día
anterior. Me miré tantas y tantas veces que al final Ahmed, terminó por decir :
Raquel, desgastarás los espejos, pero las marcas que
tuviste ya jamás las verás.
Me separé del espejo y me arrodillé delante de él. Pero me
hizo poner en pie, diciéndome :
Aún no eres de mi equipo. No lo serás como muy pronto
hasta mañana. Tampoco eres mi esclava, ni me debes nada. Eres mi princesa,
Raquel. Sólo acepta mi forma de hacer de esta tarde y noche. Mañana será un
mundo distinto para ti.
Me incorporé ansiosa y a la vez agitada. Quise decir algo,
pero él con sus dedos selló mis labios, para decir :
Raquel, te pondrán guapa y lucirás un modelo especial
para ti. He seleccionado el color púrpura, se que te gusta el
rojo........pero lo dejaremos para mas adelante. Ahora déjate hacer, mi
princesa.
Asentí emocionada e ilusionada. Era un hombre, que al igual
que Breo y JOPI me hacían sentir el amor y la vida. Pero que pasaría con Breo y
JOPI, cuando accediera a su proposición?.......Eso lo desconocía, aunque
sabiendo que eran amigos de él, nada les faltaría a ellos.
Se alejó de mí y me quedé sola de nuevo. Pero en pocos
segundos entraron dos nuevas doncellas que me sonrieron nada mas acercarse a mí.
Me hablaron dulcemente, mientras me hacían entrar en una bañera ya preparada,
lavando todo mi cuerpo, incluída mi cara y pelo.
Unos minutos después entraba en el proceso de secado y
peinado de cabellos, después de tener mi cuerpo ya seco.
Mientras me secaban y peinaban, mis uñas de manos y pies
fueron arregladas y después pintadas en un tono púrpura ideal a mi gusto. Cuando
terminaron con mis uñas, siguieron con los labios de mi vagina y mis pezones,
dándoles el tono apropiado.
Y una vez que estuve seca y peinada, mi rostro fue maquillado
a conciencia.
Cuando al cabo de una hora pude verme ante un espejo de 2
metros, mis uñas eran perfectas, pero lo mas ideal de todo es que mi cara no
parecía ser la mía.......y los tonos en mis labios, pezones y uñas de manos y
pies, eran muy suaves y homogéneos.
Me sentí encantadora.......y me dejé colocar el vestido que
traían para mí.
Cuando lo tuve puesto, me mojé ligeramente al vérmelo.
Me hacía tener las tetas expuestas a la visión de quien me
observase, con mis pezones maquillados. Y por la parte de atrás desde mis
caderas hasta la parte inferior de mis glúteos, también era expuesta a quien
deseara mirar.
El vestido era una preciosidad....de un punto muy fino, suave
y ajustado a mi cuerpo hasta medio muslo, para después abrirse de forma
acampanada, hasta mis tobillos y dejar lucir las hermosas sandalias sin talón,
del mismo tono que mi vestido y maquillaje. El escote amplísimo, contorneaba por
debajo de mis tetas, dejándolas bien expuestas. Y subía muy ajustado a mis
axilas y por detrás hasta quedar sujeto a las mangas ceñidas en mis brazos y
quedando todo el conjunto unido detrás de la nuca. Por detrás el vestido bajaba
muy ajustado, descubriendo en una abertura circular, desde mis caderas hasta la
parte inferior de mis nalgas.
Me miraba ante el espejo una y otra vez, ante las sonrisas de
mis maquilladoras, que me dijeron que el maquillaje era indeleble...así que
podía hacer libremente lo que gustase.
Y lo primero que hice, fue acercarme a ellas y besarlas a
cada una en su boca, dándolas las gracias a cada una y a las dos a la vez. Las
ví sonrojadas, pero contentas de verme feliz. Y las dije que subiesen la camisa,
sin lavar ni planchar hasta la suitte y que la guardaran dentro del mueble bar.
Ellas mismas me acompañaron hasta las inmediaciones del
enorme comedor en donde debería aguardar a que Ahmed me hiciese aparecer.
Una vez estuve en el lugar indicado, que era una celosía en
la parte no iluminada del enorme salón, sólo un guardia estaba detrás de mí y
que podía contemplar mi vestido descubierto en la zona de mis nalgas. Le miré
algunas veces, disimuladamente. Pero aunque guardaba bien la compostura, noté en
su pantalón la polla frenética y retenida.
Mirando por la rejilla de la celosía, podía ver a Breo y JOPI
hablando con Ahmed tranquilamente, mientras tomaban un aperitivo.
Me sentía un poco excitada de que pudiesen verme vestida de
aquel modo, pero estaba deseando que me contemplasen.
Cuando Ahmed, se percató de que yo estaba ya en espera de
salir, con un gesto suyo, el guardia me abrió la puerta y aparecí en el salón.
Final de la Parte Tercera – Ahmed