TRÁLLAX XIII,
El acabado de su embellecimiento al fuego y los abusos que
padeció en el traslado a la villa de RUFUS.
CAPITULO 13
Y así a la espera de su próximo destino; mientras que ROMEO
como hombre de confianza andaba suelto, y seguía ocupado en sus quehaceres. El
esclavo TRÁLLAX de nuevo:
- ¡Humm!.- fue salvajemente encadenado al techo como siempre
y sus músculos estuvieron otra vez sádicamente tensionados, con sus sentidos
invadidos de tanta agonía y lo peor de todo, expuesto al sadismo de sus
verdugos. Él, un velludo ex agente del Cuerpo de Policía de Ciudad Imperio,
antes un orgulloso y poderoso master, y ahora solo una impresionante mole de
músculos en manos de crueles y bizarros machos.
Cuando pasadas unas tres horas, apareció de nuevo TERCHELD
acompañado como siempre de su fiel perro ROMEO. Que al verlos:
- ¡Humm!.- tirando por enésima vez de las cadenas, erectando
soberbiamente su polla, cuadró otra vez con poderío sus desarrollados músculos,
a la espera de ser sometido de nuevo a más torturas:
- ¡Me ha molestado sobremanera esclavo, que RUFUS halla
notado que le faltaba a TRALLAX más brazaletes de seguridad!.- y viendo como
ROMEO, sospechosamente en silencio, procedía con un cuchillo a quitarle las
correas de las muñecas y tobillos al cachas. Precisamente las que con tanto
cariño le impuso hace tiempo SVEN, y que como era lógico iban a ser desechadas
para ser reemplazadas por las abrazaderas de hierro de Krom. Bastante mosca;
observando que en cambio le dejó puesto el descolorido collar de cuero también
regalo del joven vikingo; le preguntó con enojo:
- ¿Porque le pusimos todos los que había en el baúl, verdad
esclavo!?.- y notando un incipiente enrojecimiento en la faz del cincuentón, se
acercó al destartalado mueble y mirando en su interior, viendo el material que
aún contenía, (¡pláss!)
- ¡Auk!.- de forma instintiva le arreó un terrible sopapo al
esclavo romano:
- ¿Es que no los vistes, perro?.- y echando con más
detenimiento otro vistazo al contenido del baúl, le amenazó:
- ¡Esto te va a costar unos buenos azotes!:
- ¡Sí amo!.- y agachando ROMEO el rostro, sacando pectorales,
notando íntimamente como empinaba su cipote debajo del slip; espero sumiso el
comienzo del castigo. Sintiendo al momento que TERCHELD:
- ¡Ausss!.- cogiéndole por un pezón, tirando de él lo llevó a
la otra punta de la mazmorra. En donde puesto frente a TRÁLLAX:
- ¡Ummm!, ¡usss!, ¡qué fuerte!.- le alzó ambos brazos y
dejándoselos flexionados por los codos. Procedió después a separarle los muslos
y quitándole el nudo del cordón de la braguita, lo dejó en bolas:
- ¡Ummm!, ¡estás empalmado esclavo!.- le comentó sonriente.
Cuando cogiendo de la pared un largo madero de nogal en forma de cucharón:
- ¡Por favor amo, eso no!, ¡que pica mucho!.- se puso a un
lado del siciliano y alzando vengativamente el brazo, (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!.- se lo restalló en la cara interna
de un muslo, e iniciando una tanda de golpes se lo fue señalando, arrancándole
bramido de dolor al semental, que mirando suplicantemente al frente. Como el
buen esclavo que era, después de ver cambiar de posición al sádico hispalense,
(¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- comenzó al
sentir los brutales tablillazos en el otro muslo. Aterido y agónico por ser tan
diestramente castigado por aquel amo tan cabrón que le había deparado el
destino. Cuando contrayendo todos los músculos de su vientre, estos rocosos
hasta el desgarro, (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- fueron
golpeados con precisión británica. Hasta que viéndolo desfallecer:
- ¡Por favor amo, déjalo ya!.- para que eso no ocurriera, su
verdugo inició otra sesión de golpes, (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- concretamente
en el borde inferior de ambos pectorales, tomándolo con sus ricos pezones; e
importándole un huevo que los tuviera atravesado por anillas, se los azotó de
forma muy drástica. Logrando que aquel cacho semental cincuentón le quisiera
cada vez más, (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- hasta que
regalándole con otra retahíla de tablillazos en los bíceps. Pasó inmisericorde a
golpearle los poderosos glúteos. Marcándoselos sin piedad, volviendo loco al
cachas que con el culete respingón ignorante de ello, le mostraba el potorro.
Sacando de quicio a TERCHELD, (¡flág!):
- ¡Humm, (¡flág!), ¡humm!, (¡flág!), ¡humm!.- que
complaciéndose primero en dejarle marcado el tablero en la estupenda espalda
culturista del "viejo". Soltó la punitiva herramienta y desprendiéndose de la
faldita de tiras de cuero que cubría su definida cinturita musculosa:
- ¡Umk!, ¿qué pretendes, amo?.- sujetó al siciliano por los
cabellos y lanzando un lapo a la punta de su endurecida polla, tirando con
fuerza de los cabellos:
- Uoooh!, ¡qué gusto!.- se la metió en profundidad, iniciando
unos viriles movimientos pélvicos que sacaron de quicio al veterano esclavo, que
bufaba y gemía de purito placer:
- ¡Goza perra!.- y es que TERCHELD era un estupendo follador
y a pollazos limpio se lo estaba demostrando. Hasta que subiendo el tono de los
gemidos de ambos:
- ¡Hummm!, ¡oooh!.- eyacularon simultáneamente, soltando
semen en cantidad generosa. Poniendo a TRÁLLAX cachondo total, que muy lanzado
tuvo que reprimir sus obscenos movimientos de caderas e impedir así también
alcanzar el orgasmo:
- ¡Ahahah!.- cuando sacando TERCHELD el miembro viril, liberó
a su esclavo de confianza, que cayendo de rodillas al suelo, viendo el cipote de
su amo todavía erecto y próximo a él, se lo cogió y pasándole la lengua sobre
ella se lo limpió:
- ¡Te quiero, amo!.- le confeso el esclavo a su verdugo. Y es
que el joven íbero era así, él los enamoraba con soberanos castigos físicos:
- ¡Lo sé esclavo, lo sé!. ¡Pero a partir de ahora, te prohíbo
que eyacules sin mi permiso!. ¡Todos mis esclavos tienen que retener siempre los
orgasmos, porque tienen prohibido alcanzar el clímax!:
- ¡Sí amo!. ¡Mis orgasmos a partir de ahora los tendré solo
con tu consentimiento!.- y permitiéndole que su esclavo solícito le volviera a
poner la faldita de cuero. Y después de que ROMEO procediera de igual manera con
su slip; se dirigieron al punto en donde se hallaba TRÁLLAX y mientras el
siciliano sentía los fuertes escozores de los latigazos en su piel. Metiendo
TERCHELD de nuevo las manos en el baúl, sacó unas argollas, comentando:
- ¡Se las pondremos en los brazaletes de los bíceps!.- y
volviéndolas a meter, sacó además dos grandes abrazaderas también con aros para
los muslos, chatarrería diversa muy vieja y sin utilidad alguna, y los mejor de
todo, fue cuando apartando un semiesférico casco de guerrero, que también
contenía; nada más quitar un tablero que escondía un bajo fondo secreto:
- ¡Joeeer es impresionante!.- encontró un extraño, bello y
excitante calzado:
- ¡Éstas deben de ser los auténticos zapatos de tacón altos
de Krom, no los que lleva puestos!.- dedujo al ver un par de plataformas de 20
ctms, de un material negro muy brillante parecido al mármol, pero de menor peso,
con unos terribles ganchos de hierro que se clavarían terriblemente sin piedad
en el empeine del esclavo que los llevara, imposibilitando a éste a que se los
quitara:
- ¡Krom son preciosos, hasta tienen unas láminas de hierro en
su parte superior, que sirven para sujetarse en los pies!.- aclaró ROMEO. Pero
girándose TERCHELD en dirección al musculitos, arrancándolas y después de
tirarlas al suelo, le preguntó con mucha crueldad, refiriéndose a ellas:
- ¿Pero a ti no te harán falta esas láminas, verdad
esclavo?.- y gozando con la carita de pena que puso el jovenzuelo culturista,
añadió para hacerle sufrir:
- ¡Porque tu los llevarás sujetos solo con la ayuda de los
ganchos en tus carnes!, ¿verdad perro?.- y observando complacido como el
espectacular cachas, cuadrando sus músculos se ofrecía a él sin condiciones.
Dirigiéndose al romano, le ordenó:
- ¡Esclavo, vuelve a encender el fuego y mete más clavos!.- y
echándole TRÁLLAX una mirada de terror, ROMEO obedeció. Y viéndolo TERCHELD,
allí tan musculoso, cubierto de sudor y muy sufriente, tan bellamente enjaezado
y herrado. De premio le dijo al musculoso:
- ¡Hoy te has ganado el derecho a no llevar bozal esclavo!.-
y como no se dio cuenta de los regueros de semen que había en el suelo y que
rodeaban al sumiso semental:
- ¡Por fin!.- quitándole las correas que rodeaban su cabecita
y sujetaban la jodida bola. Le permitió a TRÁLLAX respirar con comodidad:
- ¡Bien, tu reeducación ha avanzado mucho y ya estás
preparado para ser iniciado en el noble arte del uso de las armas antiguas!.
¡Pero ahora solo falta que el mejor espadachín que conozco, caiga bajo mi yugo y
sea mi segundo esclavo y tu instructor!.- cuando TRÁLLAX preocupado por si su
amo al descubrir los rastros suyos de semen, de penitencia decidiera alargarle
el suplicio. (Bastante tenía con la nueva imposición de hierros, sobre todo del
jodido calzado). Solo con la intención de desviar su atención, le preguntó:
- ¿Y de quién se trata, señor!.- y sonriendo el cruel
TERCHELD, le contestó:
- ¡Ya te lo dije esclavo, se trata de tu amigo RUFUS, del
mismo que te entregó a mí!.- y recordando TRÁLLAX ese excitante momento padecido
junto a PEST. No lo pudo remediar y acordándose del destino que le esperaba al
rubio; encariñado como estaba aún del ex oficial, le preguntó:
- ¿Amo, porque no escoge a PEST en vez de a RUFUS!, ¡Sé que
domina muchas armas, incluso las blancas!.- y sonriendo TERCHELD por el interés
que demostraba por el inglés, le preguntó a su vez:
- ¿Te gusta, verdad esclavo?.- y TRÁLLAX inflando de oxígeno
su hercúleo pecho, le respondió:
- ¡Sí amo, pero……no tanto como usted!.- le confesó muy
azorado, mostrándole de lo empalmao que estaba toda la ferrallatería, que desde
el esfínter del ano, pasando por entre los huevos, recorría el grueso tronco de
su verga, hasta acabar en el nacimiento del prepucio que daba cobertura a su
hermoso capullo. En donde tremenda, tenía aquella bestial argolla, también
embolada que taponaba el gordo agujero seminal y que ni él sabía aún que se
trataba del amuleto de Morg. Entonces TERCHELD, soltando un suspiro de deseo, le
comunicó:
- ¡Lo siento perro, pero es un chico demasiado sensible, aquí
duraría poco!, ¡Es mejor que se vaya de aquí!.- y con esa advertencia, TRÁLLAX
viendo que no iba a conseguir nada, le rogó:
- ¿Entonces amo, porque no le deja en libertad?.- y teniendo
un momento de debilidad, después de pensárselo unos segundos, TERCHELD le
respondió a su paisano:
- ¡Bien, lo haré, has sabido resistir todas las pruebas a las
que te he sometido y te mereces un premio!.- y sabedor de que había un soldado
de su plena confianza detrás de la puerta, a la espera de recibir órdenes suyas,
lo llamó:
- ¡Soldado entra!.- apareciendo éste que nada más entrar,
oyó:
- ¡Libera a PEST y sácalo del barco y les das estas monedas
de oro!.- y cogiendo una pesada bolsita de piel, se la lanzó:
- ¡Con el aviso de que si vuelve a ser visto en un plazo de
una semana en el imperio por mis agentes, será ejecutado!.- y cogiéndola al
vuelo:
- ¡Ahora mismo, amo!.- el soldado dejándolos solos,
desapareció por la puerta:
- ¿Estás contento?.- le preguntó:
- ¡Sí amo, gracias!:
- ¡Pues no te acostumbres esclavo, porque conmigo solo vas a
sufrir!.- y soltando el velludo culturista un suspiro de pasión por su cruel
amo, le respondió:
- ¡Lo sé amo!.- consciente el cachas que no podía ser de otra
manera. Y demostrándole que iba a ser así. ROMEO contento por quitarse un
competidor en la lucha abierta por el dominio del cachas. (Claro está con el
permiso de TERCHELD el amo de todos). Le participó a éste:
- ¡Amo, los clavos ya están!.- y contrayendo salvajemente
todos los miembros, TRÁLLAX con los músculos tensos esperó el reinicio de su
castigo. Excitado por ver a su amo disponer de su físico a su puto albedrío. Por
eso cuando éste armado de tenazas y clavos, se acercó a él. Al verlo tan
sumisote, no fue capaz de reprimir el deseo de darle un besazo:
- ¡Hummm!.- y abriéndole la boca, le metió la lengua hasta la
campanilla; y removiéndola en su interior, absorbiéndole todos los juguitos, no
paró hasta dejarle bien seco:
- ¡Te deseo, amo!.- y aunque lo vio muy entregadito, no tuvo
compasión de él. Y acercándole ROMEO una argolla al brazalete del bíceps
derecho, TERCHELD con un alicate:
- ¡Umk!.- introdujo un grueso clavo en uno de los agujeros,
(¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- y soldándolo con las tenazas al rojo, se lo dejó
adherido a la superficie del brazalete, gimiendo y bramando el musculoso, con
tanto dolor. Cuando contrayendo fabulosamente de nuevo sus músculos, aparentando
que sus magníficos bíceps iban a romper los circulares metales que los
secuestraban, con el otro brazo procedieron de similar manera, (¡fffissssh!):
- ¡Aggg!.- e imponiéndole la arandela, (¡fffissssh!):
- ¡Qué sufrimiento!.- secuestrándola al rojo vivo sobre el
brazalete, notando el musculoso como sus carnes eran abrasadas, se la dejó bien
sujeta. Cuando inundada su piel de abundante sudor. Mientras su vello pegado a
su piel remarcaba sensacionalmente su musculatura. ROMEO trajo las dos láminas
de hierro y rodeando con una de ellas el muslo izquierdo. TERCHELD, de manera
muy brava, le introdujo otro jodido clavo, (¡fffissssh!):
- ¡Oooh!.- y apretando con fuerza la incandescente tenaza, se
la dejo puestas. Y mientras el cachas con los dientes prietos encajaba tanta
agonía. ROMEO cogió otra abrazadera, que rodeando tan potente muslo derecho. El
íbero demostrando lo hijo puta que era, (¡fffissssh!):
- ¡Ausss!.- lentamente al fuego soldó ambos extremos:
- ¡Ahora las plataformas!.- dejando para el final, la
imposición más cruel y sádica, la que solo eran capaces de resistir machos con
poderosos físicos y resistencia inhumana. Y TERCHELD tenía la certeza de que
TRÁLLAX era uno de esos selectos esclavos de elite. Por lo que a un gesto suyo,
ROMEO las cogió y trayendo consigo un par de terribles tenazas de lo grandes que
eran:
- ¡Amo por favor, no lo hagas!.- quitándole los zapatos de
tacones altos que le daban un aire a puta cachas barriobajera, le pusieron los
dos altos zancos:
- ¡Aggg!, ¡aggg!, ¡ahhh!.- y apretando terriblemente con las
grandes tenazas, machacándole huesecillos del empeine que encontraron por el
camino. Le clavaron en el pie salvajemente los ganchos, dejándole el zapato
indefinidamente puesto. Cuando notando los dos verdugos que el bello con su
mente nadaba en la semiconsciencia, procedieron de forma similar con el otro
pie:
- ¡Aggg!, ¡ahhh!, ¡aggg!.- y traspasándole la piel le clavó
pavorosamente los ganchos. Logrando ambos con tan inaudita imposición; que
TRÁLLAX, con sufrientes gestos de pavor, bañado en sudor, sin peder por completo
el conocimiento, se quedara quieto con la cabeza gacha y sus terriblemente
músculos contraídos:
- ¡Amo, el esclavo así no puede ir hoy a casa de RUFUS!.- le
avisó el siciliano:
- ¡Sí es cierto!.- reconoció TERCHELD:
- ¡Dejémosle esta tarde y noche que se reponga!. ¡Seguro que
su poder de regeneración de células, le permitirá curar por completo!.- y
saliendo los dos, dejaron al cachas recuperarse de tan cruel herraje. Pero
acordándose el hispalense del casco que había en el baúl, le aclaró:
- ¡Pues lo que no sabe TRÁLLAX es que ese casco, el casco de
Krom se ceñirá de igual manera en su cráneo!.- asustando esa noticia hasta al
propio ROMEO:
- ¡Pero eso solo sucederá, si el cachas es merecedor de ser
nombrado el Guerrero del Señor Oscuro!.- y en silencio. Uno contento del trabajo
bien hecho y el otro por no ocupar el puesto del cachas. Lo dejaron allí solo,
gimiendo e inundado en su propio dolor.
--ooOoo--
TRÁLLAX abriendo los ojos, no lo pudo remediar y aunque
seguía su musculoso cuerpo invadido de un mar de agonía sufriente, sobre todo
sus pies:
- ¡No, no por favor!. ¡No nos saquéis de aquí!.- sonrió como
un canalla al oír como a rastras se llevaban a AXEL y TUGA de los calabozos:
- ¡Que se jodan los muy cabrones!.- seguro que en dirección a
la isla de Aznué. Para que en toda sus jodidas vidas, se dedicaran al cultivo de
la amapola para que un montón de desgraciados, se drogaran hasta morir
descerebrados. Y con esos pensamientos:
- ¡Joder, cuanto sufro!.- sintió una fuerte punzada en ambos
pies. Pero agachando la cabeza:
- ¡Coño, si los tengo curados!.- observó algo increíble, algo
que le demostró que realmente el elixir funcionaba a la perfección. No solo por
la rapidez conque hizo efecto en unas heridas de tanta importancia. Sino también
porque estos seguían clavados profundamente en las carnes y huesos del empeine,
y ya se encontraban cerradas, soldadas y cicatrizadas:
- ¡Krom, y tan solo en unas doce horas!.- comentó
maravillado. Cuando alzando de nuevo la vista, oyó más pasos; y abriéndose la
puerta de la mazmorra, apareció su adorado amo, que al verlo despierto y
recuperado. Maravillado porque los zancos parecían parte misma de aquel
musculado físico. Le preguntó a TRÁLLAX:
- ¿Bueno, como se encuentra mi esclavo?.- que embargado por
el amor que sentía por él. Notando todavía fuertes dolores, insuflando
espectacularmente su tórax, mostrándole a la perfección la simetría y desarrollo
alcanzado por sus músculos, le participó:
- ¡Bien amo, aquí estoy para lo que quieras!.- y con ese
ofrecimiento su magnífico tetamen fue acariciado por su señor. Que sintiendo
como el culturista se estremecía al sentir el contacto de sus manos sobre su
piel, le comunicó:
- ¡Así será esclavo, no te quepa la menor duda!, ¡porque
convertirte en las manos ejecutoras mías y del Señor Oscuro, te va a costar
mucho entrenamiento y dolor!.- cuando dándole TERCHELD un besazo en sus carnosos
labios, le participó:
- ¡Pero para que eso ocurra!. ¡Antes que nada, en cuanto
lleguemos a la hacienda de RUFUS, someteré a éste a mis caprichos!.- y cogiendo
la única prenda que quedaba en el baúl, la única pieza que dejó
intencionadamente para este momento, el casco sin ojeras ni orejeras de Krom. Es
decir, un casco igual por adelante que por detrás, que aún así de forma
inexplicable por alguna desconocida técnica, permitía la visión al que la
portaba:
- ¡ Y como te he dicho él será tu instructor, y también te
disciplinará!.- y con el puesto, TRÁLLAX orgulloso sacó pectorales y bajando la
vista al suelo, reconoció:
- ¡Si amo, que haga conmigo lo que quiera!.- participándole
su master con rotundidad:
- ¡Te aseguró que así será, perro!.

Y de esa espectacular manera, enganchando TERCHELD una gruesa
cadena a la argolla de la nariz del esclavo, arrancándole la braga hutu e
incumpliendo la palabra que le dio el día de ayer:
- ¡Espera esclavo!:
- ¡Graggg!.- le puso un nuevo bocao de hierro en la boca. Y
liberando sus hercúleos brazos y pies de las cadenas, con pasos majestuosos y
cimbreantes movimientos de cintura. La mole de músculos tan soberbiamente
enjaezado, con el casco puesto, fue sacado de la mazmorra. Feliz por
pertenecerle a un verdugo tan exigente. Y excitado porque sus músculos al más
mínimo error iban a ser torturados con presteza, subió a cubierta:
- ¡Mirad chicos que esclavo tan muscular!.- y bajando por la
pasarela, rodeado por ROMEO, RUFUS y TERCHELD, que con látigos en las manos,
(¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- le indicaban por
donde ir. Junto con media docena de selectos esclavos, que encadenados les
estaba esperando en el muelle. Expertos gladiadores que después de luchar la
tarde de ayer en el circo romano, le estaban esperando, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!.- entre severos latigazos, iniciaron la marcha en
dirección a la villa romana de RUFUS. Cuando nada más dar un paso sobre la
superficie del muelle del puerto. Orgulloso observó como la gente se
arremolinaba a su paso, feliz por saber que era su cuerpazo de atleta el que
provocaba tanta expectación, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!.- cuando sintiendo otro latigazo rodear sus tetazas:
- ¡Anda más deprisa, perro!.- oyó la orden del envidioso
ROMEO. Que observando como el cachas moviendo el culete de manera muy sexy,
obediente aceleró la marcha, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!.- lanzándole un terrible latigazo en la polla.
Complacido vio como éste acelerando aún más el paso, se dispuso a encajar todo
el castigo que recibiera con estoicismo, dándolo como bien merecido:
- ¡Vaya tío más muscular!.- se volvió a oír. Siendo esta vez
otra voz la que lo dijo. Llamando poderosamente la atención su físico, que con
las altas plataformas que llevaba en los pies, era visto fácilmente por la
multitud. Comenzando el personal a lanzarle piropos, oyéndose cada vez más las
palabras MULA y MUSCULAR. En lo que evidentemente iba a ser sus dos apodos más
nombrados por el público. Sobre todo, cuando se convirtiera en un afamado
gladiador, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!.- y encajando un latigazo en todos sus pezones, oyó
con orgullo a su amo llamarle así por primera vez:
- ¡Venga MUSCULAR, quiero exhibirte por toda la ciudad!.-
craso error, pero era tal el orgullo que sentía por demostrar a todos que era el
amo de aquel cachas. Que no le importó ser descubierto tan pronto por los espías
del Emperador:
- ¡Venga MULA!.- y con ese otro recién adquirido apodo, la
magnífica montaña de músculos fue paseado por toda la ciudad de punta a rabo,
(¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!.- motivo por el cual pasada apenas una hora, se
había corrido la voz por toda la capital del imperio de la presencia de tan
magnífico macho:
- ¡Mirad chicos se trata del MUSCULAR del que tanto se
habla!.- y es que la noticia corrió como la pólvora. Hasta que percatándose
TERCHELD de su error, quiso solucionarlo y a grito pelado les fue diciendo:
- ¡Sí es TRÁLLAX vuestro nuevo campeón de gladiadores!, ¡la
MULA MUSCULAR!.- (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- y lanzándole entre
los tres una generosa andanada de latigazos. Delante de aquella jauría humana le
forzaron a acelerar las zancadas en dirección a las afueras de la ciudad.
Mientras sus nalgas eran sobadas por los tíos más descarados, recibiendo
pellizcos que de lo terribles que eran le iban dejando cardenales. Cuando
comenzando a enojarse:
- ¡Quédate quieto esclavo!.- recibió la orden de someterse a
los desagradables e humillantes magreos del populacho. Y observando como su
verga erectaba de forma sorprendente, le aclaró:
- ¡Déjalos, que pronto pagarán con generosidad, por el placer
de verte luchar en el coso!, ¡a su nuevo ídolo, el gladiador TRÁLLAX!.- y
férreamente empalmado por esa noticia:
- ¡Humm!, ¡auk!, ¡usss!.- siendo su musculoso físico víctima
de cruel escarnio por parte de aquellos hijos de mala madre. Abusando todos de
él, entre algunas que otras patadas en sus abdominales:
- ¡Humm!, ¡humm!.- los muy cabrones le pegaban unos
retortijones a sus pezones que le hacían soltar lágrimas de dolor, (¡zúmm!,
¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- y como sus músculos
eran diestramente latigueados por sus amos:
- ¡Resiste, esclavo!.- para recordarle que no agrediera a
nadie, por eso calló, y sacando voluntariamente pecho. Sufriendo su cuerpo todas
las brutalidades ajenas; sin cortapisas, su chocho, pezones, polla, naricita,
culete y huevos fueron pasto de tanto hijo de puta romano junto.
--ooOoo--
Por eso cuando llegaron a la afueras de la ciudad, ya estaba
agotado con el abusivo trajín al que fue sometido en contra de su voluntad por
los transeúntes y verdugos que a latigazos lo llevaban sin derecho al descanso.
Cuando creyendo que el camino a partir de ese momento iba a ser más tranquilo,
(¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- la tanda de latigazos
por parte del hijo de puta de ROMEO fue más reiterativa. Haciendo feliz a su amo
TERCHELD:
- ¡Muy bien hecho, ROMEO!.- que queriéndole ayudar, con el
embolado látigo que portaba, aprovechando que andaba lateralmente próximo al
cachas; al tener los terribles y erectos pezones de éste al alcance, (¡zúmm!,
¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- le arreaba de refilón
con los plomos en las puntitas mamarias de forma aberrante:
- ¡Saca pecho cacho puta!.- le ordenaba para poder seguir
arrancándole trocitos de pellejos en tan sensibles carnosidades. Jodiendo al
musculoso, que al momento por si fuera poco, RUFUS entrando a trapo en el sádico
juego, empezó a latiguearle los abdominales y polla que tanto le excitaban, y es
que el cachudo semental gay los poseía de infarto, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- por eso, mirándose su
peludo tórax, TRÁLLAX se quedó horrorizado viendo que lo tenía igual que el
resto del cuerpo, no solo cubierto de latigazos, sino también lleno de hematomas
de las pedradas, patadas y puñetazos que por el camino, aprovechándose de que se
hallaba encadenado, la multitud le arreó sin piedad:
- ¡Joder, como está TRÁLLAX!.- comentó uno de los seis
gladiadores esclavos, que encadenado junto con los otros iban detrás del cachas.
Siendo testigos directos del inhumano trato al que estaba siendo sometido. Quién
muy abierto de patas por lo empalmado que estaba, andaba muy tieso, pecho
expandido culete respingón, con aquellos altos zancos, marcando con soberbia
músculo, allí por donde andaba. Cuando comprendiendo uno de ellos el negro
MARTENS, que al MUSCULAR se le podía hacer de todo, con la oscura polla que
poseía en una mano. Aprovechando que ya se encontraban solos:
- ¡Amo, me lo quiero follar!.- pidió permiso a TERCHELD para
echarle un polvo. Y como éste solo deseaba hacerle la vida imposible a TRÁLLAX,
con la intención de seguir moldeándole la mente a su voluntad:
- ¡Sí y tus compañeros de lucha también!.- con esa intención
fueron liberados de las cadenas y siendo el sumiso culturista puesto a cuatro
pastas, procedieron a violarlo:
- ¡Graggg!.- y después de que le quitaran el bocado. Mientras
se veía forzado a chuparle la verga a uno de ellos. El negro puesto detrás de
él, agarrándole por la argolla de nariz:
- ¡Aggg!.- tirando con ganas:
- ¡Aggg!.- le metió el cipote hasta el fondo. Comenzando a
culearlo con potencia viril, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- a la vez ROMEO no
paraba de latiguearle sus impresionantes pectorales. Y es que para eso estaba
allí el mastodóntico cachas, para sufrir y dar placer. Por eso, la cruel lengua
del látigo le iba marcando sin piedad sus músculos, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- mientras era follado
a fuego por la negra verga de bien dotado MARTENS y muy esclavo, le mamaba la
rompedora polla a un rubito gladiador muy musculoso y guapetón. Cuando
resistiendo como buenamente pudo su propio deseo de alcanzar orgasmos. Éste
traspasándole la campanilla:
- ¡Ahahah!, ¡qué gusto me has dado, zorra!.- eyaculó
directamente en su esófago; al la vez que el macizo negro con ascendencia belga:
- ¡Oooooh!.- eyaculó a espuerta en sus entrañas, bañando su
interior de espesa leche, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- y sin dejar de
restallar ROMEO el duro látigo en sus expansivas carnes. Otros dos gladiadores
los relevaron:
- ¡Graggg!.- y mientras uno de ellos le atravesaban el
gaznate con una sucia polla que no conocía la limpieza. El otro gladiador
demostrando que su miembro viril sabía atravesar chochos:
- ¡Humm!.- clavándole las uñas en sus esculturales nalgas, de
un bestial movimiento de pelvis, se las atravesó:
- ¡Hummmm!.- metiéndole profundamente el cipote, arrancándole
gemidos de placer al puto esclavo culturista. Que reteniendo sus orgasmos,
cumpliendo la orden directa que recibió hace días por su amo. Con el falo más
duro que nunca, se relamía chupando la rica polla de aquel tipo, (¡zúmm!,
¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- recibiendo latigazos
a diestro y siniestro por el hijo puta cincuentón. Que le había cogido gusto
azotando sus inmensos músculos y que no tenía intención de dejarlo:
- ¡Graggg!.- hasta que atragantándose con la catarata de
semen que aquella verga lanzó, el violador de ojetes que se la tenía clavada en
el recto:
- ¡Ohohoh!, ¡qué culo!.- comenzó también a soltar leche y más
leche volviéndolo loco de placer. Tanto, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- que la justiciera
lengua del látigo de ROMEO no fue suficiente para impedir que TRÁLLAX logrará
una excitación tan bestial, que si no hubiera sido por la ayuda de RUFUS,
(¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Humm!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡humm!.- concretamente de su
látigo, hubiera alcanzado también el clímax. Por eso muy torturado cayó al
suelo, sin dejar en ningún momento de impactar ambas herramientas sobre todo su
cuerpo. Circunstancia que los gladiadores aprovecharon para seguir abusando del
él:
- ¡Dejadlo en paz cabrones!.- menos uno, un jovencito y sexy
morenazo de la etnia hispana, descendiente de los pobladores de la antigua
Colombia terráquea y que se llamaba PHILIPP, que aunque poseedor de un nombre
inglés era de ascendencia española sin cruces, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Aug!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡ufff!.- que recibiendo una
andanada de azotes de parte de los dos portadores de látigos, que le dejaron
sangrantes marcas en su desarrollado físico:
- ¿Cómo te atreves a interrumpirnos!.- fue apartado a un
lado, siendo testigo involuntario del abuso al que estaba siendo sometido
TRÁLLAX. Ya que entre los cinco gladiadores, lo pusieron boca arriba y mientras
sus brazos eran sujetados por dos de ellos:
- ¡Trae para acá, perro!.- el quinto tío subiendo sus
piernas; apoyándolas sobre los hombros:
- ¡Hummm!.- lo empaló rotundamente con su verga. Volviendo su
culo a ser follado, a la vez que MARTENS de arriba abajo:
- ¡Graggg!.- le introdujo el nabo en la bocota, (¡púmm!):
- ¡Humm!, (¡púmm!), ¡humm!.- y mientras sus abdominales a
puñetazos limpio eras castigados por los otros dos. Los dos amos romanos
arreciaron los latigazos en sus tetas, atizándole con ganas en sus puntiagudos
pezones. Hasta que feliz TERCHELD de la sumisión del cachas, le ordenó:
- ¡Repele la agresión esclavo!.- y TRÁLLAX obediente, encogió
sus brazos y deshaciéndose de los dos gladiadores; sintiendo el reciente polvo
que le echó su violador bucal:
- ¡Aggg!.- cogiendo al afrobelga por el gaznate, le extrajo
la verga de su boca y lanzándolo a varios metros de distancia. Fue a por el
dueño del cipote que le follaba de cojones el ano. Momento en que éste asustado
la sacó, apartándose a tiempo de recibir algún mamporro. Cuando poniéndose de
pie, encajando magníficos latigazos en sus grandes pechos, fue en busca de los
dos romanos responsables de su larga flagelación. Pero justo cuando iba a
quitarle a ostias los látigos:
- ¡Estos no, estos son tus amos!.- cuadrando sus músculos,
bajó su semicubierta faz, (¡zúmm!, ¡sspláss!):
- ¡Aug!, (¡zúmm!, ¡sspláss!), ¡ufff!.- no dejando por ello de
seguir sufriendo el castigo de latigazos sobre sus músculos:
- ¡Venga cachas, andando!.- y girándose sobre sus
plataformas, encajando ahora su espalda otra tanda de azotes. Con paso
majestuoso, con grandes zancadas, la mole de poderosos músculos continuó camino
arriba, seguido de sus tres amos, los cinco gladiadores y aquel bonito
jovenzuelo, que casi con toda seguridad sería de su misma edad:
- ¡Hola, me llamo PHILIPP!.- quién, cogiéndole una mano fue
junto a él por todo el camino. Y recibiendo también generosas tandas de
latigazos, entre brinquitos de dolor, se encaminaron en dirección a la villa del
guenorro de RUFUS.
--ooOoo--
TRÁLLAX encerrado en una mazmorra, libre ya del bocado, con
el casco quitado y colgando junto a él de un clavo. Se hallaba inmovilizado a la
pared por una gruesa cadena sujeta al gran piercing de su polla. Y echado en un
montón de paja se recuperaba de los 30 kms de caminata que había desde el puerto
a la hacienda de su amo RUFUS:
- ¡Qué cabritos son!.- gritó de rabia. Mientras que,
sobándose los cojones dentro de las bragas nuevas que le dieron. Bueno nuevas
para él, porque estaban bastante sudadas y muy dadas de sí. Excitado miró su
peludo tórax, observando que lo tenía igual que el resto del cuerpo. Lo tenía
todavía lleno de hematomas de las pedradas, patadas y puñetazos que le arrearon
por el camino los ciudadanos de Roma; y de los latigazos de ROMEO y RUFUS que
aprovechándose de que se hallaba encadenado por la nariz a manos del amo
TERCHELD, le disciplinaron sin piedad. Así como con sus músculos muy sucios por
las veces que en pleno suelo de tierra, forzado a morder el polvo, fue violado
bucal y analmente por tan atractivos gladiadores:
- ¡Cabrones me dieron bien y los otros chicos aparte de gozar
de mi, les ayudaron!.- y sentándose en el jergón, se puso a recordar todo lo que
le sucedió desde que escapó de Ciudad Imperio:
- ¡Joder, cuantos palos he recibido desde entonces!.- pero
observando el desarrollo muscular alcanzado, sonrió orgulloso:
- ¡Y ahora vienen los hijos de puta y quieren depilarme todo
el cuerpo y por lo que he oído de forma permanente!.- cuando oyendo unos pasos
fuera en el corredor, apareció TURIN el capataz vikingo de la hacienda. Un bello
y musculoso boy de 33 años de ojos grises, pelo blanco, piel bronceada, poderoso
torso, pelvis estrecho, cubierto por un trozo de piel de oso. Que con un fuerte
cinto rodeando su cintura, por debajo enseñaba sus piernas musculosas:
- ¡Bueno cachas, la depilación!.- pero mucho más bajito. Y
eso le puso más cachondo, pues era menos fuerte que él y la idea de estar
sometido al nórdico le molaba un mogollón:
- ¡Sí amo, lo que ordenes!.- y viendo a éste engancharle una
cadena a la argolla de la nariz y después de liberarle la polla de la cadena de
la pared, disponiendo de él a su antojo, tiró de ella sacándolo del calabozo:
- ¿A dónde me llevas amo?.- le preguntó TRÁLLAX, que hoy se
sentía muy sumisote:
- ¡A los baños!.- y saliendo, se exhibió delante de él.
Mostrándole la impresionante espalda, cojonudos glúteos y poderosos muslos:
- ¡Eres el mejor esclavo que ha comprado el amo!.- comentó
TURIN que no dejaba de desear hacerlo suyo y tratarlo como una perra:
- ¡Humm!, ¡usss!.- por eso por el camino no paró de sobarlo:
- ¡Por favor amo sigue, que necesito eyacular urgentemente!.-
y por eso TRÁLLAX le enseñaba los 35x10 ctms de pene duro como la roca, sus
nuevas medidas genitales solo logradas con tanta abstinencia sexual:
- ¡Tengo entendido que lo tienes prohibido, esclavo!.- pero
TRÁLLAX pasando de esa afirmación. Cual buena puta que era, poniendo su culo
respingón, le mostró sin necesidad de apartar el slip lo dilatado que tenía el
chocho:
- ¡Me estás volviendo loco y eso es peligroso, esclavo!.-
pero el cachas ni por esas y caminando cadenciosamente con los altos zancos, iba
balanceando de lado a lado su miembro viril fuera de la braga, consciente de lo
bueno que está:
- ¡Me tienes hasta los cojones, chaval!.- le gritó TURIN. Que
lanzándole contra la pared, restregándole el musculado pecho por la áspera
superficie, le arrancó el tanga y dejándole en bolas, subiéndose a un rocoso
escalón:
- ¡Aggg!.- clavó su gordo cipote en todo el chocho:
- ¡Joder, que verga más bizarra tienes, amo!.- y TRÁLLAX
feliz, sin importarle los arañazos que los ladrillos producían en sus tetas,
bajando las manos:
- ¡Aggg!.- separó los glúteos para que el nórdico le metiera
el nabo hasta los huevos:
- ¡Cacho perra!.- y clavándolo profundamente, comenzó a
follar a la puta con auténtica desesperación. Que sintiéndose secuestrado entre
la pared y aquel nabo; de gusto, poniendo el culete respingón sentía las ricas
penetraciones anales de aquel pollón:
- ¡Usss!, ¡siii, sigue!.- retozando su culete, siendo
sometido por tan viril miembro que jugando con su ojete le daba de culeadas con
pasión. Hasta que abrazándose a sus anchas espaldas:
- ¡Oooh!.- le empaló el cipote al completo:
- ¡Hummmm!.- descargando leche con generosidad, inseminando
su recto con cálido semen que lo cubrió cuan buena puta:
- ¡Joder amo, hacía tiempo que nadie me follaba así!.- y
separándose de la pared, con su peludo tetamen arañado. En bolas, enseñando
mucho músculo y argollas de hierro fundido; fue delante de TURÍN que echándole
un vistazo a la muscular espalda del cachas, se preguntó como una cinturita tan
estrecha, podía sostener tan poderoso torso. Pero admirando los abdominales tan
rocosos que tenía y aquellos glúteos y potentes muslos lo comprendió todo. Aquel
esclavo era todo un macho percherón:
- ¡Entra por ahí!.- le ordenó el nórdico nada más pasar junto
al hueco de una cueva:
- ¡Si amo!.- encontrándose con un oscuro recinto iluminado
solo de antorchas. En donde en el centro había una laguna de agua cristalina y
junto a la orilla se hallaba el dominante TERCHELD:
- ¡Entra en el agua, perro!.- le ordenó a TRÁLLAX. Que
recordándole la orden que le dio de no saborear un buen baño, le preguntó:
- ¿Entonces amo, me puedo bañar ya?:
- ¡No te equivoques MUSCULAR!. ¡Hoy solo y porque es
imprescindible para que seas depilado a mi gusto!:
- ¡Sí amo, como desea este esclavo hará!.- y entrando en el
agua:
- ¡TURÍN recógele la melena en una coleta para que no la
toque el agua!, ¡que no deseo que pierda un ápice de su bonito cabello!.- y
mientras TERCHELD echaba unos polvos negros al agua:
- ¡Métete hasta el cuello, cerdo!.- el MUSCULAR obediente lo
hizo, sintiendo igual que si miles de hormigas le mordisqueaban la piel:
- ¡Te voy a entrenar personalmente para gladiador, junto con
mis ayudantes los esclavos TURÍN, ROMEO y RUFUS!.- le recordó:
- ¿RUFUS amo?.- le preguntó entonces el rubio extrañado por
la noticia:
- ¡Perdona amo por mi interrupción!. ¡Ya sabe que le
pertenezco desde que hace meses me sometió públicamente en la taberna!. ¡Pero de
RUFUS, no me lo podía creer amo!:
- ¡Todavía no lo es, pero él ya lo presiente esclavo y se
está preparando para ello!. ¡Me gusta como perro y es el mejor en el uso de las
armas blancas que yo conozco, ya que tiene mucha experiencia en ellas!.- cuando
mirando al nórdico, le ordenó:
- ¡TURÍN, vete!.- y nada más ver desaparecer al obediente
esclavo. Le contó a TRÁLLAX todo lo relativo a lo que se esperaba de él. La
existencia de los dos universos paralelos. La enconada lucha entre los dos
hombres más poderosos conocidos, para lograr el dominio absoluto de ambos
mundos, mediante la ayuda de los dos talismanes sagrados de Krom. Pero no le
comentó nada en absoluto de su nacimiento, ni falta que hacía porque el Guardián
del anillo de Shilrimm, ya le permitió saber lo ocurrido y con sus dos viajes
astrales ya tuvo suficiente:
- ¿Tendré yo poderes amo?.- se atrevió a preguntarle:
- ¡No esclavo, la leyenda dice que lo conseguirá un esclavo
sin poderes!, ¡que solo lo logrará con su fuerza bruta!. ¡Bueno eso dice la
leyenda, esperemos que sea verdad!.- y mirando el desarrollo espectacular de sus
músculos, le comentó:
- ¿Te parece poco poder la fuerza física de la que te ha
dotado la naturaleza!.- y sin esperar respuesta del cachas y viendo como
comenzaba a desprenderse el vello, que subiendo a la superficie, poco a poco se
fue desplazando por una pequeña corriente, hasta desaparecer en la oscuridad.
Mientras sentía a su amo restregarle con las manos los hombros, se atrevió a
preguntarle:
- ¿Tienes poderes amo?:
- ¡No!, ¡no tengo poderes esclavo!. ¡Solo poseo la fuerza de
mi voluntad y el deseo irreductible de someter tremendos machos!:
- ¡Ya lo he notado señor!:
- ¿Cómo un semental como tú, puede caer tan bajo?.- oyó a su
vez:
- ¡No lo sé, amo!. ¡Solo sé, que soy tu esclavo!.- le
respondió sumiso:
- ¡Sal ya del agua, perro!. ¡Que ya es suficiente!.- y
poniéndose de pie saliendo por completo del líquido elemento. A TERCHELD se le
quedó la boca abierta, admirando al cachas más espectacular que se pudiera
imaginar. Porque TRÁLLAX sin vello era aún más magnífico.
Latino hispano, 1,90 de alto y 150 kilos de pura fibra, 58
ctms de bíceps. Increíblemente atractivo (el que más), ojazos verdes, labios
carnosos, hoyuelo en el mentón. Cabeza más bien pequeña, muy musculoso, con
desarrollados y gruesos pectorales con unas dimensiones de 30 ctms de diámetro,
por un grosor de carne magra de 12 centímetros en su parte central e inferior y
con un peso de 5 kilos, comprobados con ojos de buen cubero. Los tenía,
rematados por dos gruesos y largos pezones de 2 centímetros de grosor por 3’5 de
largo. Caja torácica muy henchida, mostrando nítidamente marcado hasta los
músculos menores. Vientre plano sin un miligramo de grasa; con unos músculos
abdominales muy definidos y masivos, que rodeaban un ombligo muy sexy, rematado
con un cuco nudito en el centro. Estrecho de pelvis, no obstante permitía la
unión con dos gruesos y muy musculados muslos y piernas. Por detrás una
cincelada espalda en forma de "V" y repleta de grandes músculos. Debajo dos
cachas glúteos, rotundos, duros y respingones resistentes para ser azotados y
dulces para ser enculados. Todo lo cual lo tiene cubierto por una piel suave y
muy morena. El tío poseía para toda la eternidad 35 ctms de polla y un grosor de
10 de diámetro recién adquiridos:
- ¡Bien esclavo!, ¡ahora te llevará TURÍN de nuevo a tu
establo!.- y es que en aquello se había convertido aquel excepcional esclavo
culturista:
- ¡Sí amo!.- y viéndolo salir TERCHELD hizo algo que desde
hacía muchos años no realizaba, masturbarse.
CONTINUARA……….
Desearía recibir comentarios vuestros de lo que habéis leído
de la saga TRALLAX, gracias.
Os prometo responder siempre.
Y si no es pedir mucho, me gustaría también que me puntuarais
según mis méritos.
Les doy las gracias a los que lo han hecho y a los que no,
por haber tenido la paciencia de leerme.
¡Ah!, espero que los dibujos que comencé a añadir en el
capitulo anterior os haya gustado.