Lucía era una niña muy guapa. Era morena, y aunque tan sólo
tenía 15 años, su cuerpo estaba muy bien desarrollado para una chiquilla de su
edad. Tenía el pleo liso y muy largo, aunque muchas veces lo llevaba recogido en
una larga trenza.
Podía tener a cualquier chico, el que ella quisiera. Pero no
le interesaban demasiado. Le parecían niñatos e inmaduros.
Pero todo cambió cuando conoció a Pablo, Miguel, Diego y
Carlos. Ella y sus amigas empezaron a andar con ellos. Poco a poco, todos se
hicieron muy amigos.
A los dos años, todo había cambiado. Lucía había empezado a
salir con Pablo unos meses atrás. Había cambiado mucho. Era guapísima. Lo único
que no habia cambiado en ella, era aquella trenza que le caracterizaba.
Pero no todo iba tan bien como parecía: Los amigos de Pablo,
estaban hartos de ella, porque Pablo les dejaba de lado; y el poco tiempo que
pasaba con ellos lo pasaba hablando de ella. Un día empezaron a comentarlo.
Diego: Tios, estoy harto de ella, Pablo ya nunca sale con
nosotros.
Carlos: Sí, pero anda que no esta buena la muy cabrona.
Miguel: Jeje, sí yo me follaba ese coñito de puta que tiene.
Diego: No os vayáis por las ramas. Estoy harto de verdad.
Habría que pegarle un buen susto.
Miguel: Pues haber que se os ocurre. Yo la asustaba
metiendole la polla en su boquita de zorra jejeje.
Carlos: Pues esa sería buena idea. El fin de semana que
viene, Pablo marcha al pueblo a ver a su tía que esta enferma. Podíamos quedar
con ella en mi casa y...
Diego: ¡¡Romperle el culo!!
Y así siguieron maquinando ese plan durante toda la tarde.
Llegó el fin de semana. Pablo ya había marchado hacía dos
horas a la estación de autobuses, y Lucía se dirijía a casa de Carlos, porque
había quedado con los chicos, para ir al cine.
Llamo al micro, y le abrieron la puerta del portal. Subió en
el ascensor pensando que debían haber cambiado el plan, porque no pensaba que
tubiese que subir.
Cuando llegó, la puerta estaba abierta. Le dijeron desde el
salón que pasara, que habían cambiado el plan. Habían comprado bebida, y habían
alquilado una peli. estaban ya bastante borrachos.
Se respiraba un ambiente extraño. lucía se sentía muy
incómoda sin Pablo.
Le ofrecieron un vaso con Martini, pero ella lo rechazó
porque le había prometido a Pablo que no bebería. Como insistieron, ella pegó un
par de tragos y lo dejó en la mesa. Al rato, comenzó a marearse.Se levantó para
ir al baño, pero cuando iba caminando por el pasillo, cayó al suelo y se
desmallo.
Abrio los ojos. Todavía veía algo borroso, pero cada vez con
más nitidez. Vio que se encontraba en una habitación, echada en una cama. Le
dolían las muñecas. Intentó levantarse, y fue entonces cuando se dió cuenta de
que estaba atada al cabezero de la cama, y los pies atado abajo, como en forma
de "X".
Cuando por fin pudo ver bien, observó a los tres chicos
apoyados en la parez admirando su precioso cuerpo desnudo.
Lucía: ¿Qué hacéis? ¡¡Soltarme ya!! ¿¿Que me metistéis en la
bebida?? ¡¡Hijos de puta!!
Miguel: Cállate puta, o tendre que meterte algo en esa
boquita de zorra para que no grites.
Lucía se asustó. Nunca había oído gritar a Miguel.
Normalmente era muy tranquilo.
Lucía: Pero.... ¿por que?... - Dijo entre sollozos.
Diego se acercó a la cama, se sentó al lado de ella, y le
empezó a hablar apenas a un centímetro de su boca, mientras con una mano le
acariciaba los pechos desnudos, y le pellizcaba los pezones. Lucía lloraba.
Diego: ¿Qué? ¿Que por qué? Pues porque por tu puta culpa ya
no existimos para Pablo ¿Entiendes?. Eso merece un castigo ¿No crees?
Diego intentó besarla, pero esta le mordió. "¡Zorra!" le
gritó, escupiéndole en la boxa. "Ya verás" dijo. Se empezó a desnudar y los
otros dos que seguían apoyados en la parez hicieron lo mismo: Ya estaban muy
picudos. Diego comenzó a pasarle la polla por la cara.
Diego: Vamos a partir a esta puta.
Comenzó a comerle las tetas, chupando y mordisqueando los
pezones hasta hacerle daño. Miguel empezó con su entre pierna. Empezó a lamerle
el clítoris, con una soltura inesperada. Lucía no quería, pero eso le estaba
poniendo muy caliente, y hacía que se mojara mucho.
"¡Pero mirar esto! ¿Te gusta lo que te hacemos eh, guarra?"
Dijo Miguel. Después de ese pequeño comentario, siguió con su tarea. Lucía
intentaba contener el orgasmo, pero era algo imposible. Al rato, comenzó a
gemir, lo que puso más caliente a sus tres violadores.
Carlos: Abre esa boca de zorrita que tienes.
Lucía: No.... Porfavor...
Lucía ya no sabía si llorar o dejarse llevar por el placer
que le estaba proporcionando Miguel. Carlos le agarró la cabeza y la empujó,
metiendole la verga hasta la campanilla. "Más te vale comerla bien, y ni se te
ocurra morderme, o no sales viva de aquí" le dijo.
Ella abrió la boca, y empezó a chuparle la polla, con mucho
miedo en el cuerpo. "Así, Así comemela bien puta, limpiame todo el sable, o te
doy de ostias" dijo Carlos.
La chica, asustada por el comentario de éste comenzó a
lamerle todo el capullo, poco a poco le chupaba todo el tronco. Despues de un
ratito, Carlos le solto una mano para que pudiera pajearle. Y derrepente le
dijo: "Te vas a tragar toda mi leche..." Y le meti´ó su verga hasta la
campanilla, para que no pudiera escupir la lefa. No tubo más remedio que
tragarla toda, lo que provocó que le dieran aracadas, y las tubo que soportar
por miedo de que se mosqueasen.
Carlos se quitó, y Miguel ocupó su lugar.
Mientras tanto, Diego comenzó a meterle un dedo, dos tres...
Y derrepente, de un solo golpe, la penetró. Lucía grito de dolor, pues, en su
vida sólo había follado con Pablo, que además de ser menos vasto, tenía la polla
bastante más pequeña.
Comenzó a bombear salvajemente. A Lucía le caían lágrimas de
dolor. Deseaba gritar, pero no podía ya que la polla de Miguel le llenaba toda
la boca.
Diego siguió bombeando, pero poco a poco fue bajando el
ritmo. Al ir más despacio, a Lucía dejó de dolerle, y las lágrimas se
convirtieron en suspiros de placer. Al rato éste comenzo a penetrarla más
rápido, y con una sincronización increíble él y Miguel se corrieron a la vez,
lenándola de leche en la boca y el coño. La lefa de Diego resbalaba por las
piernas de la pobre chica, la cual intercalaba sollozos con suspiros.
Carlos los llamó desde el salón, dejando a la chica atada,
dolorida y humillada, en la cama. se sentía muy sucia, y se preguntaba ¿Cuándo
acabaría esto?
En una media hora volvieron a entrar en la habitación, más
borrachos todavía.
Miguel: Ahora te vamos a soltar, y si quieres que esto acabe
pronto, has de portarte bien.
La soltaron, y mientras ella se incorporaba, Carlos le tomaba
fotos desde la puerta, a todo su cuerpo desnudo.
Diego: ¿Ves lo que hace Carlos? Es para que no se te ocurra
contarle nada a Pablo, pues si se lo cuentas le diremos que es metira, y le
enseñaremos estas fotos para que vea los cuernos que tiene, y lo puta que eres.
Además tendras que estar a nuestra disposición siempre que queramos follarnos un
buen coñito, porque si no también le enseñaremos las fotos. Y ahora, ponte a
cuatro patas.
Lucía: Eso no... eso no... por favor... por el culo no....
soy virgen por el culo.... enserio, no por favor...
Diego le pegó una bofetada.
Diego: He dicho que te pongas a cuatro patas ahora mismo.
¿Quieres que acbemos pronto no? ¡Pues colabora! Carlos trae la mantequilla.
Diego comenzo a untarle la mantequilla por el culo, y sin
cuidado ninguno, comenzó a introducirle la polla. Lucía gritaba de dolor, y para
que callase, Miguel le dió otra bofetada. Ella se mordía los labios para no
gritar, y le caían lagrimones de los ojos. Cuando por fin consiguió tener la
polla dentro, empezó a bombear como un loco, partiendo a la pobre chica. Y así
lo hicienron Carlos y Miguel después. Cuando acabaron, Lucía se desmalló.
Se despertó en un parque, desnuda y con su ropa al lado.
Estaba muy dolorida, y se puso a llorar. Mientras se vestía encontró entre la
ropa una nota que ponía:
"Se una buena chica y recuerda nuestro trato. Eres nuestra."