Tatuaje (III)
original de johngalt47
Ninguno de los anteriores amantes de Jill había alabado tanto
su cuerpo como ésta joven chica lo estaba haciendo. Su esposo le decía a menudo
lo bella que estaba, pero la poesía en las palabras y acciones combinadas de
Katy superaban eso en mucho.
Katy se movió entre las piernas de Jill. Jill levantó sus
rodillas más y luego las abrió para darle a Katy el mejor acceso posibles. Katy
se arrodilló entre las delgadas piernas y palmoteó ligeramente el pubis de Jill
con sus dedos. "Nunca pensé que las mujeres fueran bonitas entre las piernas.
Esa es una de las razones por las que me hice el tatuaje: así mis novios no
sentirían asco al verme. Estaba equivocada. Eres tan deliciosa. Tus vellos
rojos, tu piel cremosa, y ahora que estás mojada todo ese rosa y rojo brilla
como en un amanecer. ¿Cómo pude pensar que esto no era hermoso?"
En ese instante Katy se estiró y empezó a pasar delicadamente
su lengua por entre los suaves pliegues. Jill supo que esta vez no sería tan
rápido. Como se le revelaba en los ligeros lamidos, las manos de Katy se
movieron hacia sus senos y empezaron un lento masaje circular que completó lo
que estaba pasando abajo. Jill sentía la suave humedad moverse desde su clítoris
a través de su raja hasta la sensible piel que se encontraba justo después y
luego regresaba. Jill empezó a subir y bajar sus caderas al tiempo con el
circuito, arriba con el clítoris, abajo con el culo. Empezó a gemir. Finalmente
no pudo soportarlo.
"¡Chúpame! ¡Usa esa perfecta lengua! ¡Ya! ¡Tiene que ser ya!"
Jill agarró la cabeza de Katy con sus dos manos y la haló hacia su clítoris.
Enrolló sus piernas sobre la espalda de Katy para que no pudiera alejarse. Esa
maravillosa sensación empezó rápidamente cuando Katy hizo temblar su lengua en
el punto correcto.
"¡OH SÍ, OH , AH, VAYA! ¡KATY HERMOSA KATY HERMOSA! ¡ OOOHHH!
¡NNNNGGGGHHHH!" Jill literalmente cayó reducida.
Jill despertó con un sabor pegachento en la boca y el
estómago revuelto. "La fría y opaca luz del día", era una frase que saltaba en
su cabeza. "Demasiado licor anoche" pensó. Luego recordó el resto de la noche.
Miró hacia abajo y vio su cuerpo desnudo y a su lado desparramado el cuerpo
desnudo de Katy. Jill no sabía cómo sentirse por lo de la noche anterior y no
estaba segura de lo que pasaría hoy. "Está bien, una ducha me hará sentir mejor
y tal vez se me aclare la cabeza."
Al salir del baño halló a Katy sentada al lado de la cama.
"¡Hola, Jill!" Los ojos de Katy parecían los de una mascota cuando ve acercarse
su comida, feliz y hambrienta a la vez.
Jill necesitaba llenar algo de espacio. "Tengo que comer
algo. ¿Porqué no te bañas y nos vemos abajo en la cafetería". "Desde luego, eso
va a ser perfecto", replicó Katy.
El corto cabello de Jill no requería mucho tiempo con el
secador. Una pasada con el lápiz de labios y unos pantalones casuales con una
blusa sacaron a Jill del cuarto antes de que volviera de la ducha.
En la cafetería Jill encontró a los cuatro sujetos de su
organización. Estos arrastraron otra mesa para que ella y Katy se pudieran
sentar.
"Demonios, muchachos, se supone que ustedes tienen que cuidar
a ésta pobre niña inocente del sur y no dejarla beber demasiado". Jill les contó
sobre la cantidad que había tomado tanto en el banquete como las botellas en el
cuarto. Desde luego, no contó los otros eventos de consecuencia. Un poco de risa
y burla recorría la meso cuando apareció Katy.
"Oye, supimos que realmente enloqueciste anoche!" la saludó
Hal. Katy parecía un venado atrapado en una avenida.
"Les estaba contando sobre el vino extra que nos tomamos
después del banquete", interrumpió Jill antes que Katy pudiera decir algo que
delatara las otras actividades.
Tras ordenar un desayuno la discusión se tornó en a qué
dedicar ese día.
"Nos vamos de paseo al fuerte McWhirry", dijo Hal. "Ustedes
dos son bienvenidas si quieren ir".
"¿Qué es eso?", preguntó Jill. "Ahora es un parque", le
replicó, "pero originalmente estaba localizado en ésta área y tiene una buena
muestra de las guerras Indígenas en esta zona y algunas réplicas de cabañas y
herramientas de agricultura".
Jill habló. "No creo que esté como para una historia desde la
perspectiva del hombre blanco", dijo.
"Yo tampoco", dijo Katy a su vez.
Jill la miró disimuladamente. Esperaba que Katy no tuviera la
idea de pasarse el día con ella en la cama. Aún necesitaba definir sus
sentimientos.
"Jill, porqué no vamos al zoológico", sugirió Katy animada.
"Rayos, estaba pensando en morir y Ud., quiere ir a un paseo
natural." La mesa reventó en risas mientras Jill pensaba por unos cuantos
segundos. Quería algo de espacio entre Katy y ella y aún así no podía dañar las
honestas emociones de la joven mujer.
"Claro, suena divertido", dijo con el mayor entusiasmo que
logró.
Jill no se apresuró a alistarse. Bebió dos botellas de agua
del bar y finalmente estuvo lista hacia la 1. La tarde prometía ser deliciosa.
Katy había perdido la mirada de cachorro con hambre. El zoológico era uno de los
mejores de todo el país. Terminaron tomando un tour por hábitat polar que
explicaba lo que hacían los animales para sobrevivir en tal clima inclemente.
También aceptaron el consejo de una pareja acerca de varios lugares para cenar
es noche.
Salieron del zoológico hacia las 5:30 y decidieron irse
directo a cenar dado que ninguna de las dos había comido nada desde el desayuno.
Jill decidió el restaurante francés que les había recomendado la pareja. Sería
un poco caro, pero, bueno, con su cargo podía mandarlo todo a su cuenta de
viáticos.
Katy fue una deliciosa compañera de cena. Hablaron acerca del
madurar y de lo que estaba mal en el mundo; de sus padres y los últimos libros
que habían leído. De nuevo, pidieron una botella de vino y un aperitivo antes de
la cena y tomaron café después. El mozo no las apresuró y hacia las 9 pidieron
al restaurante les llamara un taxi hacia el hotel.
Tal vez fue el alcohol; tal vez fue el descuido. Cuando Jill
empezó a entrar al taxi no puso su pie lo suficientemente firme en el borde y
resbaló. Su tacón quedó atrapado en el borde y Jill sintió un agudo dolor al
girarse su tobillo. Cayó contra el taxi. "¡Maldición!"
Katy estaba atrás de ella y la tomó del brazo. "¿estás bien?"
"Creo que sólo me torcí el tobillo. Por favor ayúdame a
entrar al taxi".
El dolor empeoró cuando el taxi las llevó al hotel. Jill tuvo
que apoyarse en Katy para atravesar el lobby y subir al ascensor hasta su
habitación. Una vez allí Katy le ayudó a recostarse. Le acomodó una almohada en
la espalda y dos debajo del tobillo. Luego consiguió una cubeta con hielo y puso
un poco dentro de una toalla de mano para ponérselo allí también.
Jill miraba televisión mientras el dolor parecía remitir.
Katy se tomó una ducha rápida y salió con la misma camiseta que tenía la noche
anterior. Una breve ojeada del lateral de sus senos le recordó a Jill lo
hermosos que eran esos montes que había amado un día antes. Tras casi 45 minutos
Jill empezó a desvestirse para tomar su ducha. Katy le había quitado los zapatos
tan pronto estuvo en su cama. Jill se sacó la blusa y soltó la cremallera de sus
pantalones. Cuando intentó levantarse un gran dolor atravesó su pierna.
"¡Aaaayyy!"
Katy la escuchó gritar y se volvió a ve a Jill sentarse de
nuevo pesadamente. Inmediatamente se le acercó. "Mira, no podrás tomar una ducha
esta noche. Déjame prepararte un baño y te ayudaré a entrar en la tina".
Jill aún no estaba segura sobre sus sentimientos de la noche
pasada, pero no parecía haber alternativa. "De acuerdo, caliente por favor. Me
gustaría refrescarme un poco".
A los cinco minutos Katy regresó. "Todo listo, madame. ¿Puedo
ayudar a madame a quitarse esa ropa?" Katy estaba bromeando pero esto también le
recordó a Jill el baile de la noche anterior que había empezado todo.
Jill permaneció quieta mientras Katy le quitó los pantalones
y luego los panties, Jill misma se desabrochó el sostén. Luego Katy la ayudó a
colocarse de pie y la apoyó hasta el baño. Muy cuidadosamente, Jill se sentó en
el borde de la bañera y dejó que Katy le ayudara a deslizarse al agua.
Diez minutos después Katy irrumpió de vuelta en el baño. "Vas
a parecer una ciruela pasa si no sales. Déjame ver tu tobillo,"
Jill lo levantó y Katy lo inspeccionó cuidadosamente. Jill
podía ver que estaba hinchado pero ya no dolía tanto como antes. La inspección
abrió las piernas de Jill y repentinamente Jill se vio confrontada con
sentimientos que había estado evitando todo el día. Trajo todos los eventos de
las últimas 24 horas a su cabeza.
"Va a estar delicado pero creo que en la mañana lo podrás
mover". Katy alzó su mirada y vio que Jill no le prestaba atención. "¡Oye, tú!
Escúchame". Katy chapoteó a Jill en la cara con algo de agua de la tina.
Jill fue arrancada de sus pensamientos. "Con que así es como
lo quieres" sonrió Jill. También salpicó a Katy pero logró más de lo que
planeaba y la camiseta de Katy estaba empapada por delante.
Katy estaba perpleja pero luego estalló en carcajadas. "No me
podré poner esto esta noche". Se levantó y se quitó el polo y lo colgó en la
barra de la ducha por sobre la cabeza de Jill. Mientras hacía esto Jill logró de
nuevo una muy íntima y personal visión del ‘conejo negro’ de Katy.
Katy bajó su mirada y notó hacia donde miraba Jill. Se
arrodilló junto a la bañera. "Aún amo a mi esposo. Cuando volvamos no voy a
continuar con esto. Pero me has dado una gran inspiración. Quiero agradecértelo
de nuevo esta noche".
Jill vio como crecían los ojos de Katy. También recordó los
tremendos orgasmos que había tenido bajo sus atenciones. La atrajo hacia sí con
un beso.
Katy rompió el beso después que sus lenguas se tocaron
brevemente. "Déjame lavarte", dijo. Katy le ayudó a ubicarse en una posición más
recta. Dejó que se fuera el agua hasta que apenas cubriera los muslos de Jill.
Luego, enjabonando sus manos empezó a lavar el cuello y hombros como si fuera un
masaje. Al continuar con su espalda, Jill sintió que la tensión de sus emociones
en conflicto también era lavada.
Jill permanecía quieta cuando Katy se dirigió a lavar su
pecho. Katy sólo trataba de ser tierna, no erótica, pero toda la situación
estaba excitando a Jill. Al levantar Jill cada pierna para que la lavase, Jill
recordaba la lengua de Katy entre sus piernas la noche anterior. El aspecto
sumiso de las acciones de la joven le daba calor a lo que crecía entre sus
muslos.
Katy ayudó a Jill a sentarse en el borde de la bañera y la
empezó a secar. La mullida toalla absorbió la mayor parte del agua pero Katy se
detenía ocasionalmente para lamer algunas de las gotas de la piel de Jill. Ésta
se empezaba a sentir como la reina de un drama erótico. Katy le ayudó a
levantarse hacia su cama.
"Acuéstate boca abajo", ordenó Katy.
Jill sintió a Katy arrodillarse sobre sus caderas y luego
inclinarse hacia adelante. Cuando Katy empezó a besar su cuello y hombros Jill
sintió los pezones arañando su espalda. Manos acariciaban su espalda y la parte
lateral de sus senos. Los besos y los pezones fueron bajando lentamente. Cuando
los besos llegaron a las caderas, sintió una mano que suavizaba la piel entre
sus muslos.
"Levanta las caderas para que alcance hasta abajo", susurró
Katy.
Jill levantó sus caderas y abrió bastante sus piernas. A la
vez le fue puesta una almohada bajo el vientre manteniendo su trasero elevado.
Los besos se reunieron en los glúteos mientras dedos jugaban con su coño. De
repente una lengua empezó a viajar hacia abajo desde la cima de su trasero entre
los glúteos hacia su conejo. La lengua sólo dio un círculo alrededor de su hoyo
antes de devolverse y ascender de nuevo por entre las nalgas. La lengua se
detuvo brevemente para molestar con su ano.
"¡AAAH! ¡Qué DELICIA!" Jill no podía creer su respuesta a
esto. Siempre había alejado a sus esposo del sexo anal, creyendo que dolería y
que era asqueroso. Esta sensación era genial. La lengua continuó su viaje hacia
arriba. "¿Te gusta jugar por aquí atrás? ¿Quieres que te llenen todos los
hoyitos?" La lengua atacó de nuevo la entrada trasera de Jill, entrando un poco.
Jill cerró los ojos y sólo dejo que las sensaciones pasaran
por ella. La lengua empezó a penetrar y salir como una pequeña verga. Dos dedos
se sumergieron dentro de su vagina mientras que otro dedo frotaba el clítoris.
Justo cuando pensó que nada podía ser mejor, una mano se deslizó para agarrar un
pecho y pellizcar su pezón.
Jill sentía que todo su cuerpo era un sólo gran nervio. Todas
las sensaciones táctiles estaban superando a su cerebro. Descargas de energía
salían de su culo a su coño a sus pechos a su cabeza y de vuelta. No quería que
esto terminara. Se sentía llegando a su cima. Pensaba en olas que la levantaban,
dejando abajo su espalda, levantándola de nuevo más alto. Finalmente, sintió que
la cresta de la ola se rompía. Jill sentía su cuerpo vibrando, ruidos
incoherentes saliendo de su garganta. Duró un largo tiempo y luego el suave
terciopelo se arropó alrededor de su conciencia.
"¿Te gustó eso?" Katy frotaba su cuello y le sonreía.
"¿De dónde sacaste estas ideas? No sabía que podía ser así".
"Te lo dije. Tú me inspiras. Nunca he intentado ... esa cosa
con la lengua antes. Pero eres tan bella. Cada parte de ti es bella. Cuando te
toque ahí por accidente y te gustó ... bueno, quería hacerte feliz".
"Feliz es poco. Debí haber tenido un delirio por un buen rato
y luego se fue". Jill giró para encontrar el rostro de Katy. Un par de pezones
muy erectos la observaban fijamente. "Creo que necesitas alguien que te haga
feliz ahora."
Jill pudo saborearse a sí misma al besar a Katy. Rompiendo el
beso lamió alrededor de sus labios y mejilla como una coneja limpiando a su
conejito. Retrocediendo un poco, sus ojos reptaron por las formas de Katy. "Sólo
quería verte por un instante".
Jill se ayudó con un codo. Usó la otra mano para trazar las
curvas y la suavidad de Katy. Empezando por su cabello y luego sus hombros,
irritando brevemente sus pechos, luego por la curva femenina de sus caderas. "Tu
figura es exquisita. Siempre he sido delgada. Nunca tuve tu figura, lo que hay
aquí es una bella mujer, que invita a todos a tocar la gracia y la suavidad."
Se empujó hacia adelante para poder alcanzar mejor. Su mano
continuó hacia abajo por el exterior de la pierna de Katy, luego por detrás de
la rodilla hacia su pantorrilla. "Debes hacer ejercicio. Pero aún tienes la
tersura que es la esencia de una mujer. Katy, eres absolutamente hermosa".
Dando la vuelta al curso, la mano de Jill viajó lentamente
entre los muslos de Katy. Parecían parte de su propia voluntad pues Katy rodó
hasta quedar boca arriba. Sus movimientos imploraban a Jill que le dieran la
satisfacción que necesitaba. Le deleitaba molestar a su protegida. Los dedos
discurrían brevemente a través del pelo del conejo y luego continuaban hacia
arriba de nuevo atormentando los pechos antes de trazar el perfil de los labios
de Katy.
Katy atrapó la mano y se llevó los dedos a la boca. Su lengua
temblaba contra ellos en imitación a lo que quería que le hicieran abajo.
Jill se inclinó y la besó. Lamiendo y besando el lado de su
cuello, descendió hasta que pudo capturar uno de aquellos deliciosos pezones en
su boca.
Esta noche, sin embargo, Jill era la impaciente. Sentía
urgencia de explorar todos los senderos eróticos que Jill tenía para ofrecer.
Tras sólo unos cuantos deliciosos chupones en sus pechos, Jill siguió usando su
lengua hacia abajo.
Se detuvo un instante en el ombligo. Katy tenía uno realmente
bonito. Jill usó su lengua para penetrar y salir rápidamente varias veces. Katy
rió. El viaje en descenso empezó otra vez.
Llegando finalmente a su destino, Jill movió su lengua a
través del suave vello haciendo patrones aleatorios a través del delta. Se movió
entre las piernas de Katy acariciando los muslos brevemente. Se detuvo para ver
entre las piernas de Katy. "Tienes razón. Tú conejo es precioso. Suave, como una
rosa exquisita y una fragancia que seduce".
Al decir esto empezó Jill a explorar con su lengua la sensual
abertura. Al principio Jill sólo disfrutó las sensaciones que tenía, sin pensar
en los sentimientos de la mujer que se agitaba bajo su lengua. El sabor era casi
dulce, como mantequilla saliendo de galletas caseras. Lentamente exploró la
entrada al coño de Katy, los delicados labios y el monte de su clítoris.
Intentando recordar cada curva y cada plano de carne. Sabía que estas imágenes
táctiles le darían muchos recuerdos agradables en las noches en que su esposo
estuviera fuera en viaje de negocios. Tras un rato Jill empezó a poner atención
en sus acciones y sus afectos con Katy.
Jill empezó a dar largos barridos empezando en la parte de
abajo del coño y subiendo con final golpecito en el clítoris.
"¡Oh! Oh! Oh!" Katy acompañaba cada golpe con una
exclamación. Jill se movió hacia arriba y empezó un lento círculo alrededor del
clítoris. A la vez insertó dos dedos y empezó a frotar lentamente dentro de
Katy. Esto continuo por varios minutos. Luego se le ocurrió una idea. Si Katy
hubiera estado mirando habría visto un brillo malévolo en sus ojos. Le agregó el
pulgar a los dos dedos. Después de varias estampidas quitó el pulgar y lo
deslizó hacia abajo. En la suave piel que halló frotó ligeramente el pulgar
adelante y atrás.
"¡Ahhhhh! ¡Ooooh! ¡Genial!" Katy estaba balbuceando casi
continuamente ahora. Jill aumentó la velocidad de sus lengüeteos al clítoris.
Simultáneamente, llevó su pulgar hacia abajo y hacia el interior del ano de
Katy.
"¡OH! ¡OH! ¡OH! ¡OH! ¡OH! ¡JILL! ¡JILL! ¡JILL! ¡JILL!
¡AAAAAAHHHH!"
Jill sentía rápidas contracciones alrededor de sus dedos y
pulgar mientras Katy se debatía encima en pleno frenesí. Al poco, Jill se
preocupó de haber mordido a Katy, tan fuertes y rápidas habían sido las
convulsiones.
Katy continuó, ¡OH! ¡OH! ¡OH!¡AAAAaahhhh!"
Los gemidos disminuyeron cuando Katy se quedó sin aire. Jill
se arrastró por la cama y tomó a la joven en sus brazos. Katy se le acomodó
cuando empezaron a ser vencidas por el sueño.
Jill despertó la siguiente mañana con la mente despejada con
un suave y tibio cuerpo entre sus brazos. Pensó por un momento en despertar a
Katy para una última ronda. Podía decir sin embargo que estaba irritada y Hank
estaría listo para una ronda cuando llegara a su casa.
"Oh, Jill las últimas dos noches estuvieron MARAvillosas",
exclamó Katy al despertar también. "Espero que no me evites cuando volvamos.
¿Tal vez podríamos almorzar alguna vez?"
"Katy, amo lo que hemos compartido estos dos días. No quiero
que esto sea algo estricto pero nunca podría mirarte otra vez sin alegría.
Probablemente te llamaré para que almorcemos más a menudo de lo que tú querrás
verme". Las dos mujeres permanecieron allí brevemente, la cabeza de Katy sobre
el pecho de Jill.
"Porqué no nos duchamos juntas", sugirió Jill. Viendo brillar
los ojos de Katy agregó rápidamente "soy un poco tierna y Hank me estará
esperando en casa, pero me gustaría compartir esto contigo, sólo disfrutando de
tu compañía."
La ducha fue más sensual que erótica. Jill disfrutó de nuevo
de los dedos de Katy cuando la joven lavó su cabello. Jill le devolvió el favor,
disfrutando de la sensación de las burbujas que brotaban de su hermosa
cabellera. No usaron ningún paño para bañarse cuando se enjabonaron la piel y
luego alejaron cada burbuja. Finalmente, terminaron por secarse con suaves
caricias de toalla.
Las dos querían sacar los sentimientos. Ninguna se vistió de
inmediato. Las dos continuaron robándose visiones del cuerpo de la otra, a veces
incluyendo una caricia mientras pasaban al empacar y aplicarse el maquillaje.
Por último, ya vestidas y con todo empacado, se miraron una a la otra moviéndose
directo a un abrazo.
"Jill, sólo tenía que agradecerte por todo lo que me
mostraste y me inspiraste a hacer." Katy le dio un beso en los labios,
intentando no correr su lápiz labial.
Jill miró a los ojos de la chica al tiempo que liberaba uno
de sus rizos sobre su oído. "Katy, no habría cambiado un minuto de las últimas
48 horas. Me inspiraste para dejar salir una parte de mi personalidad que nunca
supe que existía. Te lo agradezco mucho." Jill le dio a Katy otro abrazo y luego
la miró de nuevo. "Pero la próxima vez que quieras agradecerle a alguien, tal
vez deberías hornear un pastel." Las dos rieron.
"Creo que eso fue lo que hice," dijo Katy. "¿No te gusto mi
pastel especial de conejo?"
"Delicioso", replicó Jill entre carcajadas.
Cuando bajaron del ascensor, el resto del grupo ya se había
reunido para el transporte al aeropuerto. Hal comía algo.
"¿Qué comes?" preguntó Jill.
"Hay postre de desayuno en la barra", replicó. "Deberían ir
por un poco. Realmente es un pastel delicioso ... ¿Dije algo chistoso?"