TusRelatosCalientes.com
MENU

  Inicio 
  Relatos  
  Relatos TOP 100  
  Envia tu relato


ESTADISTICAS
Cantidad de relatos: 13216
Usuario(s) en linea: 11

RELATOS POR CATEGORIA

WEBS AMIGAS
  1. Galerias Gratis
  2. Videos de Sexo
  3. Diosas en la red
  4. Sexo Gratis

BUSCADOR

RELATOS MAS LEIDOS
ESTE APARTADO ESTA FUERA DE SERVICIO

Tatuaje (III)
Lésbicos- 2008-05-31 00:05:12
Visitas: 21
0

Tatuaje (III)

original de johngalt47

Ninguno de los anteriores amantes de Jill había alabado tanto su cuerpo como ésta joven chica lo estaba haciendo. Su esposo le decía a menudo lo bella que estaba, pero la poesía en las palabras y acciones combinadas de Katy superaban eso en mucho.

Katy se movió entre las piernas de Jill. Jill levantó sus rodillas más y luego las abrió para darle a Katy el mejor acceso posibles. Katy se arrodilló entre las delgadas piernas y palmoteó ligeramente el pubis de Jill con sus dedos. "Nunca pensé que las mujeres fueran bonitas entre las piernas. Esa es una de las razones por las que me hice el tatuaje: así mis novios no sentirían asco al verme. Estaba equivocada. Eres tan deliciosa. Tus vellos rojos, tu piel cremosa, y ahora que estás mojada todo ese rosa y rojo brilla como en un amanecer. ¿Cómo pude pensar que esto no era hermoso?"

En ese instante Katy se estiró y empezó a pasar delicadamente su lengua por entre los suaves pliegues. Jill supo que esta vez no sería tan rápido. Como se le revelaba en los ligeros lamidos, las manos de Katy se movieron hacia sus senos y empezaron un lento masaje circular que completó lo que estaba pasando abajo. Jill sentía la suave humedad moverse desde su clítoris a través de su raja hasta la sensible piel que se encontraba justo después y luego regresaba. Jill empezó a subir y bajar sus caderas al tiempo con el circuito, arriba con el clítoris, abajo con el culo. Empezó a gemir. Finalmente no pudo soportarlo.

"¡Chúpame! ¡Usa esa perfecta lengua! ¡Ya! ¡Tiene que ser ya!" Jill agarró la cabeza de Katy con sus dos manos y la haló hacia su clítoris. Enrolló sus piernas sobre la espalda de Katy para que no pudiera alejarse. Esa maravillosa sensación empezó rápidamente cuando Katy hizo temblar su lengua en el punto correcto.

"¡OH SÍ, OH , AH, VAYA! ¡KATY HERMOSA KATY HERMOSA! ¡ OOOHHH! ¡NNNNGGGGHHHH!" Jill literalmente cayó reducida.

Jill despertó con un sabor pegachento en la boca y el estómago revuelto. "La fría y opaca luz del día", era una frase que saltaba en su cabeza. "Demasiado licor anoche" pensó. Luego recordó el resto de la noche. Miró hacia abajo y vio su cuerpo desnudo y a su lado desparramado el cuerpo desnudo de Katy. Jill no sabía cómo sentirse por lo de la noche anterior y no estaba segura de lo que pasaría hoy. "Está bien, una ducha me hará sentir mejor y tal vez se me aclare la cabeza."

Al salir del baño halló a Katy sentada al lado de la cama. "¡Hola, Jill!" Los ojos de Katy parecían los de una mascota cuando ve acercarse su comida, feliz y hambrienta a la vez.

Jill necesitaba llenar algo de espacio. "Tengo que comer algo. ¿Porqué no te bañas y nos vemos abajo en la cafetería". "Desde luego, eso va a ser perfecto", replicó Katy.

El corto cabello de Jill no requería mucho tiempo con el secador. Una pasada con el lápiz de labios y unos pantalones casuales con una blusa sacaron a Jill del cuarto antes de que volviera de la ducha.

En la cafetería Jill encontró a los cuatro sujetos de su organización. Estos arrastraron otra mesa para que ella y Katy se pudieran sentar.

"Demonios, muchachos, se supone que ustedes tienen que cuidar a ésta pobre niña inocente del sur y no dejarla beber demasiado". Jill les contó sobre la cantidad que había tomado tanto en el banquete como las botellas en el cuarto. Desde luego, no contó los otros eventos de consecuencia. Un poco de risa y burla recorría la meso cuando apareció Katy.

"Oye, supimos que realmente enloqueciste anoche!" la saludó Hal. Katy parecía un venado atrapado en una avenida.

"Les estaba contando sobre el vino extra que nos tomamos después del banquete", interrumpió Jill antes que Katy pudiera decir algo que delatara las otras actividades.

Tras ordenar un desayuno la discusión se tornó en a qué dedicar ese día.

"Nos vamos de paseo al fuerte McWhirry", dijo Hal. "Ustedes dos son bienvenidas si quieren ir".

"¿Qué es eso?", preguntó Jill. "Ahora es un parque", le replicó, "pero originalmente estaba localizado en ésta área y tiene una buena muestra de las guerras Indígenas en esta zona y algunas réplicas de cabañas y herramientas de agricultura".

Jill habló. "No creo que esté como para una historia desde la perspectiva del hombre blanco", dijo.

"Yo tampoco", dijo Katy a su vez.

Jill la miró disimuladamente. Esperaba que Katy no tuviera la idea de pasarse el día con ella en la cama. Aún necesitaba definir sus sentimientos.

"Jill, porqué no vamos al zoológico", sugirió Katy animada.

"Rayos, estaba pensando en morir y Ud., quiere ir a un paseo natural." La mesa reventó en risas mientras Jill pensaba por unos cuantos segundos. Quería algo de espacio entre Katy y ella y aún así no podía dañar las honestas emociones de la joven mujer.

"Claro, suena divertido", dijo con el mayor entusiasmo que logró.

Jill no se apresuró a alistarse. Bebió dos botellas de agua del bar y finalmente estuvo lista hacia la 1. La tarde prometía ser deliciosa. Katy había perdido la mirada de cachorro con hambre. El zoológico era uno de los mejores de todo el país. Terminaron tomando un tour por hábitat polar que explicaba lo que hacían los animales para sobrevivir en tal clima inclemente. También aceptaron el consejo de una pareja acerca de varios lugares para cenar es noche.

Salieron del zoológico hacia las 5:30 y decidieron irse directo a cenar dado que ninguna de las dos había comido nada desde el desayuno. Jill decidió el restaurante francés que les había recomendado la pareja. Sería un poco caro, pero, bueno, con su cargo podía mandarlo todo a su cuenta de viáticos.

Katy fue una deliciosa compañera de cena. Hablaron acerca del madurar y de lo que estaba mal en el mundo; de sus padres y los últimos libros que habían leído. De nuevo, pidieron una botella de vino y un aperitivo antes de la cena y tomaron café después. El mozo no las apresuró y hacia las 9 pidieron al restaurante les llamara un taxi hacia el hotel.

Tal vez fue el alcohol; tal vez fue el descuido. Cuando Jill empezó a entrar al taxi no puso su pie lo suficientemente firme en el borde y resbaló. Su tacón quedó atrapado en el borde y Jill sintió un agudo dolor al girarse su tobillo. Cayó contra el taxi. "¡Maldición!"

Katy estaba atrás de ella y la tomó del brazo. "¿estás bien?"

"Creo que sólo me torcí el tobillo. Por favor ayúdame a entrar al taxi".

El dolor empeoró cuando el taxi las llevó al hotel. Jill tuvo que apoyarse en Katy para atravesar el lobby y subir al ascensor hasta su habitación. Una vez allí Katy le ayudó a recostarse. Le acomodó una almohada en la espalda y dos debajo del tobillo. Luego consiguió una cubeta con hielo y puso un poco dentro de una toalla de mano para ponérselo allí también.

Jill miraba televisión mientras el dolor parecía remitir. Katy se tomó una ducha rápida y salió con la misma camiseta que tenía la noche anterior. Una breve ojeada del lateral de sus senos le recordó a Jill lo hermosos que eran esos montes que había amado un día antes. Tras casi 45 minutos Jill empezó a desvestirse para tomar su ducha. Katy le había quitado los zapatos tan pronto estuvo en su cama. Jill se sacó la blusa y soltó la cremallera de sus pantalones. Cuando intentó levantarse un gran dolor atravesó su pierna. "¡Aaaayyy!"

Katy la escuchó gritar y se volvió a ve a Jill sentarse de nuevo pesadamente. Inmediatamente se le acercó. "Mira, no podrás tomar una ducha esta noche. Déjame prepararte un baño y te ayudaré a entrar en la tina".

Jill aún no estaba segura sobre sus sentimientos de la noche pasada, pero no parecía haber alternativa. "De acuerdo, caliente por favor. Me gustaría refrescarme un poco".

A los cinco minutos Katy regresó. "Todo listo, madame. ¿Puedo ayudar a madame a quitarse esa ropa?" Katy estaba bromeando pero esto también le recordó a Jill el baile de la noche anterior que había empezado todo.

Jill permaneció quieta mientras Katy le quitó los pantalones y luego los panties, Jill misma se desabrochó el sostén. Luego Katy la ayudó a colocarse de pie y la apoyó hasta el baño. Muy cuidadosamente, Jill se sentó en el borde de la bañera y dejó que Katy le ayudara a deslizarse al agua.

Diez minutos después Katy irrumpió de vuelta en el baño. "Vas a parecer una ciruela pasa si no sales. Déjame ver tu tobillo,"

Jill lo levantó y Katy lo inspeccionó cuidadosamente. Jill podía ver que estaba hinchado pero ya no dolía tanto como antes. La inspección abrió las piernas de Jill y repentinamente Jill se vio confrontada con sentimientos que había estado evitando todo el día. Trajo todos los eventos de las últimas 24 horas a su cabeza.

"Va a estar delicado pero creo que en la mañana lo podrás mover". Katy alzó su mirada y vio que Jill no le prestaba atención. "¡Oye, tú! Escúchame". Katy chapoteó a Jill en la cara con algo de agua de la tina.

Jill fue arrancada de sus pensamientos. "Con que así es como lo quieres" sonrió Jill. También salpicó a Katy pero logró más de lo que planeaba y la camiseta de Katy estaba empapada por delante.

Katy estaba perpleja pero luego estalló en carcajadas. "No me podré poner esto esta noche". Se levantó y se quitó el polo y lo colgó en la barra de la ducha por sobre la cabeza de Jill. Mientras hacía esto Jill logró de nuevo una muy íntima y personal visión del ‘conejo negro’ de Katy.

Katy bajó su mirada y notó hacia donde miraba Jill. Se arrodilló junto a la bañera. "Aún amo a mi esposo. Cuando volvamos no voy a continuar con esto. Pero me has dado una gran inspiración. Quiero agradecértelo de nuevo esta noche".

Jill vio como crecían los ojos de Katy. También recordó los tremendos orgasmos que había tenido bajo sus atenciones. La atrajo hacia sí con un beso.

Katy rompió el beso después que sus lenguas se tocaron brevemente. "Déjame lavarte", dijo. Katy le ayudó a ubicarse en una posición más recta. Dejó que se fuera el agua hasta que apenas cubriera los muslos de Jill. Luego, enjabonando sus manos empezó a lavar el cuello y hombros como si fuera un masaje. Al continuar con su espalda, Jill sintió que la tensión de sus emociones en conflicto también era lavada.

Jill permanecía quieta cuando Katy se dirigió a lavar su pecho. Katy sólo trataba de ser tierna, no erótica, pero toda la situación estaba excitando a Jill. Al levantar Jill cada pierna para que la lavase, Jill recordaba la lengua de Katy entre sus piernas la noche anterior. El aspecto sumiso de las acciones de la joven le daba calor a lo que crecía entre sus muslos.

Katy ayudó a Jill a sentarse en el borde de la bañera y la empezó a secar. La mullida toalla absorbió la mayor parte del agua pero Katy se detenía ocasionalmente para lamer algunas de las gotas de la piel de Jill. Ésta se empezaba a sentir como la reina de un drama erótico. Katy le ayudó a levantarse hacia su cama.

"Acuéstate boca abajo", ordenó Katy.

Jill sintió a Katy arrodillarse sobre sus caderas y luego inclinarse hacia adelante. Cuando Katy empezó a besar su cuello y hombros Jill sintió los pezones arañando su espalda. Manos acariciaban su espalda y la parte lateral de sus senos. Los besos y los pezones fueron bajando lentamente. Cuando los besos llegaron a las caderas, sintió una mano que suavizaba la piel entre sus muslos.

"Levanta las caderas para que alcance hasta abajo", susurró Katy.

Jill levantó sus caderas y abrió bastante sus piernas. A la vez le fue puesta una almohada bajo el vientre manteniendo su trasero elevado. Los besos se reunieron en los glúteos mientras dedos jugaban con su coño. De repente una lengua empezó a viajar hacia abajo desde la cima de su trasero entre los glúteos hacia su conejo. La lengua sólo dio un círculo alrededor de su hoyo antes de devolverse y ascender de nuevo por entre las nalgas. La lengua se detuvo brevemente para molestar con su ano.

"¡AAAH! ¡Qué DELICIA!" Jill no podía creer su respuesta a esto. Siempre había alejado a sus esposo del sexo anal, creyendo que dolería y que era asqueroso. Esta sensación era genial. La lengua continuó su viaje hacia arriba. "¿Te gusta jugar por aquí atrás? ¿Quieres que te llenen todos los hoyitos?" La lengua atacó de nuevo la entrada trasera de Jill, entrando un poco.

Jill cerró los ojos y sólo dejo que las sensaciones pasaran por ella. La lengua empezó a penetrar y salir como una pequeña verga. Dos dedos se sumergieron dentro de su vagina mientras que otro dedo frotaba el clítoris. Justo cuando pensó que nada podía ser mejor, una mano se deslizó para agarrar un pecho y pellizcar su pezón.

Jill sentía que todo su cuerpo era un sólo gran nervio. Todas las sensaciones táctiles estaban superando a su cerebro. Descargas de energía salían de su culo a su coño a sus pechos a su cabeza y de vuelta. No quería que esto terminara. Se sentía llegando a su cima. Pensaba en olas que la levantaban, dejando abajo su espalda, levantándola de nuevo más alto. Finalmente, sintió que la cresta de la ola se rompía. Jill sentía su cuerpo vibrando, ruidos incoherentes saliendo de su garganta. Duró un largo tiempo y luego el suave terciopelo se arropó alrededor de su conciencia.

"¿Te gustó eso?" Katy frotaba su cuello y le sonreía.

"¿De dónde sacaste estas ideas? No sabía que podía ser así".

"Te lo dije. Tú me inspiras. Nunca he intentado ... esa cosa con la lengua antes. Pero eres tan bella. Cada parte de ti es bella. Cuando te toque ahí por accidente y te gustó ... bueno, quería hacerte feliz".

"Feliz es poco. Debí haber tenido un delirio por un buen rato y luego se fue". Jill giró para encontrar el rostro de Katy. Un par de pezones muy erectos la observaban fijamente. "Creo que necesitas alguien que te haga feliz ahora."

Jill pudo saborearse a sí misma al besar a Katy. Rompiendo el beso lamió alrededor de sus labios y mejilla como una coneja limpiando a su conejito. Retrocediendo un poco, sus ojos reptaron por las formas de Katy. "Sólo quería verte por un instante".

Jill se ayudó con un codo. Usó la otra mano para trazar las curvas y la suavidad de Katy. Empezando por su cabello y luego sus hombros, irritando brevemente sus pechos, luego por la curva femenina de sus caderas. "Tu figura es exquisita. Siempre he sido delgada. Nunca tuve tu figura, lo que hay aquí es una bella mujer, que invita a todos a tocar la gracia y la suavidad."

Se empujó hacia adelante para poder alcanzar mejor. Su mano continuó hacia abajo por el exterior de la pierna de Katy, luego por detrás de la rodilla hacia su pantorrilla. "Debes hacer ejercicio. Pero aún tienes la tersura que es la esencia de una mujer. Katy, eres absolutamente hermosa".

Dando la vuelta al curso, la mano de Jill viajó lentamente entre los muslos de Katy. Parecían parte de su propia voluntad pues Katy rodó hasta quedar boca arriba. Sus movimientos imploraban a Jill que le dieran la satisfacción que necesitaba. Le deleitaba molestar a su protegida. Los dedos discurrían brevemente a través del pelo del conejo y luego continuaban hacia arriba de nuevo atormentando los pechos antes de trazar el perfil de los labios de Katy.

Katy atrapó la mano y se llevó los dedos a la boca. Su lengua temblaba contra ellos en imitación a lo que quería que le hicieran abajo.

Jill se inclinó y la besó. Lamiendo y besando el lado de su cuello, descendió hasta que pudo capturar uno de aquellos deliciosos pezones en su boca.

Esta noche, sin embargo, Jill era la impaciente. Sentía urgencia de explorar todos los senderos eróticos que Jill tenía para ofrecer. Tras sólo unos cuantos deliciosos chupones en sus pechos, Jill siguió usando su lengua hacia abajo.

Se detuvo un instante en el ombligo. Katy tenía uno realmente bonito. Jill usó su lengua para penetrar y salir rápidamente varias veces. Katy rió. El viaje en descenso empezó otra vez.

Llegando finalmente a su destino, Jill movió su lengua a través del suave vello haciendo patrones aleatorios a través del delta. Se movió entre las piernas de Katy acariciando los muslos brevemente. Se detuvo para ver entre las piernas de Katy. "Tienes razón. Tú conejo es precioso. Suave, como una rosa exquisita y una fragancia que seduce".

Al decir esto empezó Jill a explorar con su lengua la sensual abertura. Al principio Jill sólo disfrutó las sensaciones que tenía, sin pensar en los sentimientos de la mujer que se agitaba bajo su lengua. El sabor era casi dulce, como mantequilla saliendo de galletas caseras. Lentamente exploró la entrada al coño de Katy, los delicados labios y el monte de su clítoris. Intentando recordar cada curva y cada plano de carne. Sabía que estas imágenes táctiles le darían muchos recuerdos agradables en las noches en que su esposo estuviera fuera en viaje de negocios. Tras un rato Jill empezó a poner atención en sus acciones y sus afectos con Katy.

Jill empezó a dar largos barridos empezando en la parte de abajo del coño y subiendo con final golpecito en el clítoris.

"¡Oh! Oh! Oh!" Katy acompañaba cada golpe con una exclamación. Jill se movió hacia arriba y empezó un lento círculo alrededor del clítoris. A la vez insertó dos dedos y empezó a frotar lentamente dentro de Katy. Esto continuo por varios minutos. Luego se le ocurrió una idea. Si Katy hubiera estado mirando habría visto un brillo malévolo en sus ojos. Le agregó el pulgar a los dos dedos. Después de varias estampidas quitó el pulgar y lo deslizó hacia abajo. En la suave piel que halló frotó ligeramente el pulgar adelante y atrás.

"¡Ahhhhh! ¡Ooooh! ¡Genial!" Katy estaba balbuceando casi continuamente ahora. Jill aumentó la velocidad de sus lengüeteos al clítoris. Simultáneamente, llevó su pulgar hacia abajo y hacia el interior del ano de Katy.

"¡OH! ¡OH! ¡OH! ¡OH! ¡OH! ¡JILL! ¡JILL! ¡JILL! ¡JILL! ¡AAAAAAHHHH!"

Jill sentía rápidas contracciones alrededor de sus dedos y pulgar mientras Katy se debatía encima en pleno frenesí. Al poco, Jill se preocupó de haber mordido a Katy, tan fuertes y rápidas habían sido las convulsiones.

Katy continuó, ¡OH! ¡OH! ¡OH!¡AAAAaahhhh!"

Los gemidos disminuyeron cuando Katy se quedó sin aire. Jill se arrastró por la cama y tomó a la joven en sus brazos. Katy se le acomodó cuando empezaron a ser vencidas por el sueño.

Jill despertó la siguiente mañana con la mente despejada con un suave y tibio cuerpo entre sus brazos. Pensó por un momento en despertar a Katy para una última ronda. Podía decir sin embargo que estaba irritada y Hank estaría listo para una ronda cuando llegara a su casa.

"Oh, Jill las últimas dos noches estuvieron MARAvillosas", exclamó Katy al despertar también. "Espero que no me evites cuando volvamos. ¿Tal vez podríamos almorzar alguna vez?"

"Katy, amo lo que hemos compartido estos dos días. No quiero que esto sea algo estricto pero nunca podría mirarte otra vez sin alegría. Probablemente te llamaré para que almorcemos más a menudo de lo que tú querrás verme". Las dos mujeres permanecieron allí brevemente, la cabeza de Katy sobre el pecho de Jill.

"Porqué no nos duchamos juntas", sugirió Jill. Viendo brillar los ojos de Katy agregó rápidamente "soy un poco tierna y Hank me estará esperando en casa, pero me gustaría compartir esto contigo, sólo disfrutando de tu compañía."

La ducha fue más sensual que erótica. Jill disfrutó de nuevo de los dedos de Katy cuando la joven lavó su cabello. Jill le devolvió el favor, disfrutando de la sensación de las burbujas que brotaban de su hermosa cabellera. No usaron ningún paño para bañarse cuando se enjabonaron la piel y luego alejaron cada burbuja. Finalmente, terminaron por secarse con suaves caricias de toalla.

Las dos querían sacar los sentimientos. Ninguna se vistió de inmediato. Las dos continuaron robándose visiones del cuerpo de la otra, a veces incluyendo una caricia mientras pasaban al empacar y aplicarse el maquillaje. Por último, ya vestidas y con todo empacado, se miraron una a la otra moviéndose directo a un abrazo.

"Jill, sólo tenía que agradecerte por todo lo que me mostraste y me inspiraste a hacer." Katy le dio un beso en los labios, intentando no correr su lápiz labial.

Jill miró a los ojos de la chica al tiempo que liberaba uno de sus rizos sobre su oído. "Katy, no habría cambiado un minuto de las últimas 48 horas. Me inspiraste para dejar salir una parte de mi personalidad que nunca supe que existía. Te lo agradezco mucho." Jill le dio a Katy otro abrazo y luego la miró de nuevo. "Pero la próxima vez que quieras agradecerle a alguien, tal vez deberías hornear un pastel." Las dos rieron.

"Creo que eso fue lo que hice," dijo Katy. "¿No te gusto mi pastel especial de conejo?"

"Delicioso", replicó Jill entre carcajadas.

Cuando bajaron del ascensor, el resto del grupo ya se había reunido para el transporte al aeropuerto. Hal comía algo.

"¿Qué comes?" preguntó Jill.

"Hay postre de desayuno en la barra", replicó. "Deberían ir por un poco. Realmente es un pastel delicioso ... ¿Dije algo chistoso?"

Inicio  |  Relatos  |  Relatos TOP 100  |  Envia tu relato | Google Sitemap | Yahoo Sitemap   
Copyrigth © 2007-2008 Todos los derechos reservados. * Los derechos sobre los relatos corresponden a sus respectivos autores.
Sexo Gratis | Bellezas de internet | Directorio del Sexo | Diosas en la red | Relatos eroticos | Diosas de Internet | Comunidad Swinger| Videos de Sexo| Goddess Blog | Avisos Eroticos | Escorts | Peliculas porno online | Escorts Vip | Area Sensual