Esta es una historia 100 % verídica, sucedió hace unos 5 años
en mi anterior empleo en la parte administrativa de una firma autopartista, en
la cual tenía dos compañeritas hermosas que nos volvían muy pero muy locos a
todos los varones de la sección.
Una de ellas, Andrea, rubia, hermosa, ojos marrones, muy
poquita delantera, pero una cola como cincelada en mármol, perfecta y por lo que
dejaban ver sus siempre apretadísimos jeans, dura y super apetecible, la otra,
una increíble hembra llamada Lorena, morocha de ojos negros, con un cabello
espectacular ondulado y que le llegaba a la cola, ostentaba dos tremendos pechos
y un cuerpo de modelo super completo.
El tema es que cuando entré a trabajar allí, no había mucha
onda entre nosotros, quiero decir, entre estas dos bellezas y yo, luego, con el
tiempo, las distancias se fueron acortando, ya sea por compatibilidades
musicales que ibamos descubriendo, pequeñas bromitas tontas o libros que leíamos
y nos íbamos pasando.
Después de unos tres meses de estar trabajando allí tuve algo
cuasi inocente con Andrea, solo unos besos, toqueteos y no mucho mas que eso…..
Entre ellas eran muy compinches, muy amigas, por lo que se
contaban todo, esto dió pie a que entre nosotros se genere entonces una buena
onda con muchas bromas cargadas de contenido sexual e insinuaciones, todo esto
duró unos meses, hasta que hacia fin de año, en uno de los días en que nos
quedabamos hasta muy tarde debido a los inventarios generales de la empresa,
pasó lo que tanto había soñado y a lo que, ahora después de un buen tiempo,
dificilmente puedo dar crédito…..
Era un día de Diciembre en el que estuvimos trabajando hasta
las diez de la noche, siendo que nuestro horario normal terminaba a las seis de
la tarde, esto lo hacíamos, obviamente, porque la paga adicional era buena, no
por otra cosa, al concluir nuestras tareas quedabamos en la oficina solo Andrea,
Lorena, Claudia (otra compañera que apenas terminó con lo que estaba haciendo,
tomó su cartera, saludó y se fué muy apurada ) y yo.
Entonces me puse a hablar por teléfono con un cliente al que
sí o sí debía contactar aunque fueran horas poco convenientes.
Andrea se me acercó por detrás y mientras hablaba por
teléfono, empezó a pasar su lengua por mi cuello, así, sin más preámbulos, por
lo que Lorena, en el escritorio enfrentado al mío, comenzó a reirse con ganas,
entonces Andrea comenzó a desabrochar lentamente mi camisa mostrandole a la
morocha como acariciaba y humedecía con su saliva mis tetillas, a esa altura yo
no podía cortar la llamada pero ya estaba como loco y era evidente la carpa que
se estaba formando en mi pantalón…
Entonces Lorena se puso de pié y vino hacia mí, como exitada
por la situación, se puso de rodillas enfrente mío y comenzó a sacarme los
zapatos y medias, yo no lo podía creer, encima el cliente con el que hablaba me
daba la lata por lo que la charla parecía eterna, en ese momento Andrea terminó
por sacarme la camisa y comenzó a morderme las tetillas, yo tenía que hacer
malabares con el teléfono y aguantarme para no dar muestras sonoras de placer,
Lorena comenzó a acariciar mi verga semi erguida a través del pantalón
terminando por excitarme completamente, tenía que tapar el tubo del teléfono con
la mano ya que Andrea insistía en pasarme la lengua por los labios, a todo esto
concluí la comunicación lo menos cortante que pude…
Entonces me dediqué a saborear esas dos boquitas ansiosas que
no paraban de mordisquearme y de rozar sus lenguas entre ellas, empecé por darle
un profundo beso de lengua a Andrea, mordiendo sus carnosos y humedos labios
mientras le masajeaba sus diminutas pero sabrosas tetitas, a ese beso se sumó
Lorena, en ese punto yo alucinaba porque jamás me había besado con dos hembras a
la vez, lentamente bajaron mi cierre a la vez que yo trataba atolondradamente de
ir sacandoles a ambas las prendas que podía,
Tirando hacia abajo terminaron por sacarme el pantalón y de
un tirón el slip, dejando al descubierto mi pija, a esa altura ya babeante por
la excitación.
Debo decir que no soy un superdotado, pero considero estar
bastante bien equipado, unos 18 cm en erección…
Entonces, Lorena se puso de pié, se saco la remera y la
pollera que le llegaba hasta la rodilla, Andrea imitandola, se quitó su camisa y
sus jeans que tantas veces hubiera querido desgarrar a mordiscones, quedaron
ambas en ropa interior confirmando lo que ya se les notaba totalmente vestidas,
Andrea con su culo hermoso y firme, sus tetas delicadas pero llamativas y esa
cara hermosa transformandose en la de una puta en celo, por el lado de Lorena,
los elásticos de sus corpiños parecian a punto de cortarse por la tirantez que
les imponían esas terribles tetas, debido a la excitación se notaban sus pezones
totalmente duros como así también las hermosas y grandes areolas que se
traslucían un poco a través de la tela, por lo demás, el cuerpo de Lorena era
una suma increíble de curvas, todas perfectamente colocadas, en resumen, una de
esas mujeres que supongo, sin la complicidad de Andrea, jamás hubiera logrado
cogerme…
En ese momento, estando yo totalmente desnudo y ellas en ropa
interior, ambas se arrodillaron frente a mí que estaba sentado en mi silla,
primero se besaron entre ellas apasionadamente, frotando fuertemente sus lenguas
y labios y luego comenzaron a besarme una los huevos y la otra la verga, se iban
turnando o chupaban las dos juntas, mientras tanto, fuí desprendiendo sus
sostenes hasta que ambas quedaron en tetas, allí Lorena me alcanzó unas tijeras
del escritorio y me pidió que cortara las bragas de ambas, cosa que hice
rapidamente guardandolas en un cajón.
Mientras me chupaban les manoseaba esas tetas hermosas, cosa
extraña, porque a pesar de tener Lorena unos pechos dignos de un monumento,
disfrutaba tanto tocando los de ella como los de Andrea, ellas continuaban
exprimiendome con sus bocas mientras yo les decía montones de groserías de esas
que inspira la calentura extrema.
En un momento, mientras Andrea continuaba enloqueciendome
recorriendo mi pija con su lengua y labios una y otra vez, Lorena se puso detras
de ella y empezó a comerle la conchita, a lo que Andrea respondió con un sinfín
de gritos ahogados que culminaron rápidamente en un espasmoso orgasmo que
se tradujo a su boca masticando un poquito mi glande con
ternura, en cuanto acabó, me acosté en el suelo y mientras Andrea continuaba su
impecable labor deglutiendose mi verga, Lorena se puso en cuclillas en mi cara y
le dí una chupada tal como, según me dijo luego, jamás le habían dado, iba se
sus húmedos labios vaginales a su clítoris y de allí a clavarle la lengua para
enloquecerla aún más, vuelta a los labios y al duro clítoris, una y otra vez.
Cuando sintió que le faltaba poco para correrse, aparto
amablemente a Andrea y se metió toda mi pija en su conchita depilada, cuyo dulce
sabor todavía daba vueltas en mi boca, me cabalgó durante unos cinco minutos
durante los cuales yo me incorporaba abrazándola por la cintura y le mordía sus
increíbles pezones llenando de saliva sus dos enormes areolas y de vez en cuando
nos dabamos algún que otro beso bien húmedo, a los que se prendía también
Andrea, con varios espasmos y gemidos me indicó que estaba terminando su
cabalgata sobre mí, enseguida se la saqué y al instante Andrea se puso en cuatro
patas ofreciendome su culo perfecto con el que tanto había soñado y al cual
también le había dedicado alguna que otra paja.
Llené mi mano de saliva y me la pasé por toda la verga,
repetí la operación pero esta vez, llevé mi mano mojada a su culito apretado y
masajeandolo lentamente comencé por introducirle mi dedo mayor y de a poco
moviendo lentamente aquel agujerito, a medida que se acostumbraba le iba
metiendo otros dedos, el índice y luego el anular, tres dedos, en ese momento me
dijo;
´´Cojéme papito, por favor, rompéme bien el culo, metémela
toda yaaaa!´´.
Ni lerdo ni perezoso, decidí darle el gusto y le fui metiendo
la tranca de a poco, cuando terminé de clavársela reprimió un gritito de dolor,
la empecé a bombear decididamente por atrás, mientras le metía un dedo en la
boca y con la otra mano le masajeaba una de sus tetitas y de vez en cuando me
llegaba hasta su clítoris para volverla más loca todavía, Lorena por su parte se
puso detrás de mí, pegando sus espléndidas tetas a mi espalda y calentándome aún
más, a veces se despegaba para darme unos terribles chupones en la boca que
me hacían arder en ganas de llenarlas de leche caliente a
ambas y de seguir cogiéndolas toda la noche.
Después de darle por el culo a Andrea unos diez minutos y con
los besos de Lorena, no aguantaba más, les advertí que estaba por acabar, por
eso cuando le saque la verga del culo a Andrea, las dos se pusieron nuevamente a
chuparla con ganas, pasados escasos minutos ya me sentía a punto de estallar,
finalmente les dije;
´´ Acabooooooo putas, acabooooo ´´.
Continuaron disputándose mi pija entre las dos, en unos
segundos recibieron un fenomenal chorro de semen hirviendo en sus caras, se
chupaban entre ellas y al parecer, se habían propuesto la tarea de no derramar
una sola gota de mi leche, porque todo trazo que veían lo lamían, hasta la que
les había empapado las tetas se la limpiaban la una a la otra….era una escena
digna de ser vista, algo increíble para mí, el sueño del pibe, bah!
Después de un rato de estar los tres desnudos descansando
sobre la alfombra, me levanté y fui al baño de la oficina porque mi vejiga me
pedía a gritos una descarga, entonces, hice lo mío y al regresar vi un cuadro
soñado, estas dos bellísimas perras se estaban frotando y chupando entre ellas
como dos locas desesperadas, al ver esto, mi pija se puso super dura, como si no
hubiera acabado solo unos minutitos antes, las observé durante un buen rato,
Lorena le daba de mamar a Andrea, a lo que esta respondía con grandes lametones
dejando esas tetas preciosas totalmente empapadas, Andrea también metía sus
deditos en la vagina sedienta de sexo y los sacaba chorreando fluidos, me los
ofrecía y yo los chupaba con gusto, de a poco me fui incorporando, que total
cuando me sumé, las dos habían logrado varios orgasmos.
Bueno, la cosa es que empecé metiendo la lengua de a poco en
la conchita rosada y estrecha de Andrea mientras Lorena me chupaba la pija con
una fruición increíble, por momentos pensaba que me la iba a arrancar de lo
fuerte que tiraba de ella, pero el placer no dejaba lugar
para casi ninguna otra sensación, cuando se sacaba mi verga de la boca me decía;
´´ Te gusta como te tiro la goma?, soy tu puta, me encanta
chuparte y quiero que me cojas siempre´´.
Estas palabras eran combustible para mi motor, no podía creer
escuchar eso de boca de semejante hembra que en un principio no creía a mi
alcance, de la excitación que me produjo, creí que iba a acabar ahí mismo, pero
fue una falsa alarma, después de chuparme un rato Lorena me dijo;
´´ Veni, por favor, rompeme bien la cola como se la rompiste
a esta putita de mierda ´´.
Una vez más humedecí mis dedos y masajeandole el ano
lentamente, los fuí introduciendo en ella con gran sorpresa, ya que ese agujero
se tragó casi entera mi mano, cuatro dedos, solo el pulgar quedó afuera por muy
poco…se notaba que mi compañerita tenía experiencia en ese rubro….
En el momento en que mis dedos estaban dentro de ella, Andrea
tomó mi verga que estaba medio morcillosa y le empezó a dar unas lambetadas
espectaculares que pronto me la pusieron a punto, encima, con uno de sus dedos
me frotaba la zona del escroto, eso me re excita, me pone como loco, así que la
hice ponerse en cuclillas debajo de Lorena y empecé a clavársela a está última
en su divino orto, pero se sentía mas apretado en su concha que en aquel enorme
agujero en el que mi verga parecía bailar, mientras la bombeaba como desesperado
y apretaba sus pezones hasta el punto en que gritó por el dolor que le producía,
pero ella me animaba a seguir apretando ya que la mezcla de ese pequeño dolor
con el placer que le producía mi poronga entrando y saliendo de su ano, era
explosiva para ella.
En un par de minutos de intenso zarandeo, ella acabó con
visibles sacudones, seguí dándole durante un rato mas y ya no pude aguantarme,
la saqué de su culo y le llené la espalda de esperma, mientras un resto iba a
parar a la boca,
tetas y cabello de Andrea que continuaba debajo nuestro
lamiendo la conchita de Lorena mientras yo le daba por el orto, cuando acabé, la
muy puta me lamió toda la verga y limpió todos los restos de leche, sin
importarle que estaba recién salida del culo de su amiga…
Esto hizo que se me ponga dura otra vez, pero sólo fue una
reacción natural ante semejante estímulo, lo cierto es que realmente yo ya
estaba agotado, pero en cierto modo orgulloso de haber podido dejar satisfechas
y casi agotadas a esas dos bestias.
Al parecer efectivamente estaban hechas, ya que comenzaron a
limpiarse, nos vestimos, nos dimos unos sabrosos besos de a tres como al
principio de nuestra faena, salimos de la empresa, nos despedimos y cada cuál se
fue por su lado…
Muy de vez en cuando sigo teniendo fogosos encuentros a solas
con Andrea, en cambio con Lorena nos vemos bastante seguido y continuamos con su
afición por los tríos, pero ahora la cojemos con un compañero de su nuevo
trabajo, aunque estas historias bien podrían ser tela para ser cortada en otros
relatos…