A veces me pregunto si seré yo el raro, pero el tiempo me da
la razón. La verdad todavía hoy estoy buscando la razón del porque a mi, ya que
pensaba que estas cosas solo les pasaba a los demás, o simplemente eran unas
fantasmadas.
Todo comenzó a raíz de escribir un relato en esta misma
pagina. A mi mujer le encanto y decidí hacerlo realidad, aquello que tanto
anhelaba se iba a cumplir, pero no de la manera que yo imaginaba.
Un día estábamos en casa mi mujer y yo, era sábado por la
tarde y de repente llamaron al timbre. Mi mujer se levanto y atendió el portero
automático. Yo le pregunte:
¿Quién es?
Joder tío es una amiga que no veía hace años, de echo
no se si la voy a conocer, el otro día a través de marta –otra amiga-
contacte con esta chica que desde el colegio no nos aviamos visto, además
vive fuera, y me dijo que tenia mogollón de ganas de volvernos a ver, y
mírala aquí esta.
Pues nada que pase.
Y así fue paso, me la presento y nos sentamos en el sofá,
comenzando a charlar entre ellas. Algo no me olía muy bien porque Elena mi mujer
la verdad es que tenia una cara de sorpresa, pero no de esas de alegría, sino
rara, pero lo achaque a lo inesperada de la visita. Maria que así se llamaba la
amiga tampoco es que pareciera muy cómoda en la situación, pero como no la
conocía, tampoco le di la mas mínima importancia. Comenzaron a hablar del viaje
de María, si estaba cansada, si todo había ido bien, a lo que María contesto que
pagaría lo que fuese por una ducha, a lo que Elena le dijo:
Oye pues si te la quieres dar, te dejo una toalla y ya
esta.
Pues mira si porque del viaje, estoy toda sudada y me
apetece mucho, además después de tantas horas de viaje, así me descansaría
un poco-contesto Maria-
Elena le acompaño a nuestra habitación, así no tendría que
llevarse la ropa al baño, pues en nuestro dormitorio hay un baño, le dejo una
toalla, y se vino conmigo al salón.
María la verdad es que no era una gran belleza era mas bien
normal, pero atractiva. Tenia 31 años como nosotros y estaba casada pero su
marido no había podido venir por trabajo. Era simpática y muy risueña, y eso si
marcaba un culo con los vaqueros que llevaba, de miedo.
En el salón empezamos a hablar Elena y yo de ella, y la
notaba súper nerviosa, a lo que le pregunte:
¿Te pasa algo?
No para nada, es que me ha descolocado un poco esta
visita tan inesperada, por lo menos podía haber llamado antes.
Igual quería darte una sorpresa- le dije
Y tanto que me la ha dado, no sabes de que manera.
En ese justo momento María llamo a Elena para que fuera un
momento.
Ya llevaban 10 minutos en el dormitorio, cuando me acerque y
a través de la puerta les pregunte si estaban bien, a lo cual no obtuve
respuesta, así que abr la puerta para entrar y llamar a la puerta del baño por
si no me habían oído, y cual fue mi sorpresa, cuando me encontré a Elena con los
ojos vendados y en tanga de pie frente a la pared y siendo sobada por María, me
quede tan parado que al principio ni me excito la situación. María entonces me
hizo una señal para que no hiciera ruido, y me acercara. Me indico con la mano
que le tocara las tetas a Elena mientras ella le estaba tocando el coño a través
del tanga. A mi mujer se le veía superexcitada y parecía que gozaba mucho con
las caricias de su amiga. En ese momento tumbamos a Elena en la cama dejándola
completamente desnuda y María me desnudo poco a poco y después lo hizo ella.
Menudo coño tenia encima toda depilada, mi sueño. Comenzamos
a acariciar a mi mujer pero ella no soltaba mi rabo de una de sus manos, pues yo
ya estaba mas empalmado que una estaca. Maria dirigió su boca hacia el choco de
Elena y se lo empezó a comer de una manera que jamás había visto, era todo
dulzura e insinuación solo rozando pero tocando, mi mujer parecía enloquecer,
así que María me indico que le acercara el rabo a la boca de Elena, y por
supuesto lo hice y empezó a comérmela como nunca. S e la metía entera en la boca
y no se lo que hacia hay dentro pero jamás lo había sentido.
Era como si se hubiese transformado. Maria se acerco a
nosotros y le quito la venda de los ojos a mi mujer, la retiro de mi rabo y se
lo empezó a comer ella. Menuda cara de viciosa que se le puso a Elena, le
calentaba muchísimo ver como otra me la estaba chupando, y de que manera, unas
amadas desde el capullo hasta casi los huevos, los cuales Elena bajando la
cabeza comenzó a lamer. Yo estaba ya al punto del infarto cuando de repente,
note que María se había corrido y sin tocarse el coño.
Se saco el rabo de la boca y puso a Elena a cuatro patas y
comenzó la chuparle el ano, incluso introduciéndole un poco la lengua. Yo estaba
a punto de explotar, así que fui por detrás y la aparte a un lado, le acerque el
rabo al culo de Elena y se la metí de un solo golpe, comenzando a bombearle el
culo, agarrandola por las tetas, María se puso debajo de ella en posición 69 y
comenzó a comerle el coño. No tardo ni un minuto en correrse, y yo estaba a
punto.
Maria me dijo- sacala un poquito y danos esa leche que
tenemos mucha sed- . Aun no la había sacado del todo y María ya se la estaba
comiendo, a lo que se unió mi mujer alternado la boca de una y de la otra, con
lo que yo en cuatro sacudidas de esas me corrí encima de las dos, parecía que se
peleaban por coger la leche. Comenzamos a ir una a cada baño, dejando a María la
ultima, pues Elena y yo nos levantamos en un pis pas.
Luego en el salón y ya vestidos, me explicaron que no se
conocían de nada, que a través del ordenador, mirando el correo descubrió un
mensaje de una chica que me escribió a través de ese primer relato escrito y
comenzaron a escribirse, hasta que decidieron darme la "sorpresa" a mi en vez de
yo a mi mujer.