LA PRIMERA VEZ
Una locura.
Eso era lo que parecía.
Dos parejas que solo se habían visto una vez en verano. Nos
conocimos yo y Cloe a través del messenger y la relación fue creciendo hasta
convertirse en amistad, una muy buena amistad. No habíamos hecho las cosas
típicas que se supone que hace la gente por el chat. Si habíamos hablado de sexo
de cosas calientes, pero nunca nos habíamos confundido en nuestros sentimientos.
Éramos amigos…. muy amigos.
La idea de conocernos surgió por ambas partes. Mi mujer,
Rebeca y yo, íbamos a bajar al sur y Cloe nos ofreció buscarnos un hotel con la
condición de quedar los cuatro para vernos.
Así lo hicimos, y gracias a los tres días que estuvimos
recorriendo el sur los cuatro juntos, comenzó a forjarse una amistad real y aún
más buena si cabe.
Raúl, su novio era mas reservado, pero a base de bromas y
gustos en común, nos lo fuimos ganando.
Fueron tres días muy buenos.
Me sorprendió las maneras de Cloe, que al contrario que su
chico, bailaba, sonreía siempre, bromeaba y se dejaba querer. No niego que la
sensación de deseo y de lujuria se apoderó de mi en más de una ocasión. La chica
lo valía. Pero no queria romper unas amistades que podían ser muy buenas y
largas.
Tampoco voy a negar que su chico miro con deseo a mi Rebeca
en más de una ocasión, y es que mi mujer bien lo merecía.
Pasare a describirnos.
Cloe: Morena, bajita, regordita, una bellaza de cara y un
cuerpo lleno de curvas perfectamente puestas.
Raúl: Alto, moreno, cara seria pero atractiva y cuerpo
normalito. Al principio demasiado serio para mi gusto.
Rebeca: Alta, pelo castaño, un cuerpo de 10 pechos grandes y
perfectos y su cara inocente hace que cuando se la conoce, te lleves una
sorpresa.
A mi ya me conocéis… y si no, leed algún relato anterior.
Todo fue a pedir de boca esos días.
Cuando volvimos cada uno a nuestro sitio, por el messenger
coincidimos Cloe y yo en que habían sido unas vacaciones muy buenas y que habría
que repetirlas.
No tardó en decirme cuando podrían ser las siguientes.
LA PROPOSICIÓN
- En invierno nos vamos a ir a Barcelona, podríamos vernos
allí – Me dijo sin pensarlo.
- Bueno, en invierno nosotros tenemos otros 10 días, así que
todo seria hablarlo – Le conteste ya haciéndome ilusiones, como un niño pequeño.
- Pero te aviso de una cosa – Me escribió Cloe – Queremos ir
al festival de cine erótico de Barcelona, así que podríamos ir los cuatro, lo
pasaríamos bien. -
"Festival de cine erótico, con esta chica…. Esto puede ser
muy interesante", pensó mi turbada mente.
- Yo se lo comentare a Rebeca, pero creo que es buena idea –
Le dije seguro de mis palabras.
Así quedo la cosa.
Hasta noviembre.
EL SEGUNDO ENCUENTRO
Después de muchas llamadas, muchos ruegos y muchos puntos
resueltos, los cuatro decidimos ir.
En Barna nos vimos, a la puerta de nuestro hotel.
Curiosamente, el primero que nos saludo y se puede decir que
efusivamente, fue su novio. Saludo, sonrió, parecía que el viaje y la ciudad le
habían sacudido de su habitual seriedad.
El primer día, nos fuimos a conocer la ciudad, los cuatro
paseamos y el buen ambiente, las bromas e incluso el cambio de parejas para
hablar por separado, cosa que en nuestro primer encuentro no había sucedido.
Esto pintaba muy bien.
Nadie se atrevía decir para que habíamos ido a Barcelona. La
idea surgió de la cabecita de Cloe y fue ella quien lo dijo en la cena.
- Deberíamos de ir mañana al festival, es sábado y habrá
mucha gente, puede ser muy divertido -
Esa noche, ya rendidos del viaje y de la visita maratoniana,
decidimos no aumentar nuestra agonía y nos fuimos cada pareja a su habitación.
EN EL FICEB
Era sábado y el día estaba muy bueno. Nos levantamos tarde y
no desayunamos.
Fuimos a comer a una hamburguesería y tomamos el metro para
llegar al recinto de la FICEB.
Cientos… yo diría que miles de personas (en su mayoría
hombres y solos), estaban en el pabellón donde se celebraba el festival
erótico-pornográfico.
Era enorme, con cientos de stands. Desde los que te vendían
los mas variopintos aparatos sexuales, hasta los que tenian alguna pornostar
firmando su última película en DVD.
Nosotros cuatro estábamos muy perdidos, muy atentos y creo
que bastante nerviosos. Raúl era el que se mostraba más tenso y esto le hacia
estar en guardia permanente. Cloe solo reía y le señalaba a Rebeca todo lo que
le llamaba la atención. Iban delante nuestra y cogidas del brazo. Muchos chicos
y hombres solos miraban a las dos niñas, con cara de hambre, preguntándose si
estaban solas, si buscaban aventura o si solo estaban de visita. Raúl estaba muy
tenso mirando constantemente a Cloe y vigilando como los chicos se acercaban a
ellas cuando se paraban en algún stand.
- Vaya cantidad de moscones que hay por aquí, deberíamos de
ir los cuatro juntos - Me dijo con cara de suplicio.
- No te preocupes que saben cuidarse y nosotros las vigilamos
– Le contesté intentando tranquilizarle.
Paramos en un stand donde había una plataforma vacía y mucha
gente mirando. Supuse que allí iba a ocurrir algo, por que los chicos con
cámaras y teléfonos móviles se agolpaban en lo alto.
Así fue.
Dos mujeres increíbles salieron de detrás de un biombo, solo
con la ropa interior puesta.
Comenzó a sonar la típica música de película porno y ellas
dos comenzaron a bailar muy pegadas, sobándose mutuamente.
Cuando el público comenzó a silbar y a gritar cosas obscenas,
la gente de detrás nuestra comenzó a empujarnos hacia delante. Notaba como los
tíos de alrededor de nuestras chicas las miraban con cara de depredadores. Por
suerte tanto Raúl como yo, las teníamos cerca y con las manos en sus hombros.
Los gritos comenzaron a subir de volumen, cuando las chicas
se quitaron sus pequeñas vestiduras. Subieron aún más cuando una de ellas se
sentó en el diván que había en el escenario y la otra se puso delante de ella
para ofrecerle su sexo, que la primera comenzó a devorar con avidez. Subieron
más aún si cabe, cuando se separaron de nuevo y una se quedo recostada en el
diván y la otra comenzó a acercarse al público.
El suertudo fue un chico de unos 35 años, regordete y con la
cara más roja que su calentura.
Me fijé en Raúl, el cual ya estaba mas tranquilo y había
dejado a Cloe respirar por fin. Cloe a su vez no perdía vista de lo que pasaba
arriba en el escenario. Mi excitación me había vencido hacia tiempo y los roces
con el culo de Rebeca se habían hecho muy notables. Tanto que ella me había
tomado por las caderas y me apretaba aun más. La gente estaba tan absorta en el
espectáculo que ya ni miraban a nuestras chicas.
La chica que sacó al gordito al escenario, se retiro detrás
del biombo, mientras que la otra le iba a dar la tarde más increíble que el
desgraciado había tenido en su vida. Le bajo la cremallera y una morcillona
polla salió por encima de la goma de sus gallumbos. La chica no se lo pensó y se
la tomo con una mano, comenzando a moverla de adelante a atrás. El pene del
chico no crecía, debido a los nervios, creo yo. La chica paso al plan B, abrió
la boca y con un movimiento rápido cual felina, se lanzo a chupar el trozo de
carne del muchacho.
Ahora si.
La actriz o lo que fuera, debía de estar haciéndolo muy bien,
por que en pocos segundos la polla del tío, paso de ser una morcilla a ser un
mástil y de dimensiones más que dignas.
La mamada no cesó y a medida que la sangre llenaba su sexo,
la ninfa que le estaba dando placer, comenzó a chupar más rápido. El chico ya en
pleno éxtasis, se olvido de las cámaras y los vítores y tomo la cabeza de la
chica, supongo que para marcarle el ritmo.
Mi sexo ya estaba a punto de romper las costuras de mis
pantalones y a juzgar por lo cerca que estaba Raúl del precioso culo de Cloe, el
también estaba muy contento. Las manos de las chicas coincidían en su postura:
las dos estaban apretándonos contra ellas con sus manos detrás, tomándonos de
nuestras cinturas.
El gordito ya miraba al cielo y sus rodillas flaqueaban.
Con un grito ahogado se corrió. La chica debía de haber
chupado mas de mil penes, porque supo perfectamente cuando retirar su boca.
Dirigió el chorro de caliente leche a sus pechos y allí se derramo toda la
corrida.
Los "bravo" y los "campeón", se comenzaron a escuchar entre
los chicos que miraban como ahora la chica besaba la cabeza húmeda del chico y
se despedía de el con un cachete en su gordo culo.
Se había acabado el espectáculo y la gente se movía del
lugar…. Como podía, porque vi muchas tiendas de campaña entre los chicos.
Después del espectáculo decidimos separar las parejas para
que cada uno comprara y observara sin temor a la vergüenza de tener delante
amigos. Lo entendimos y nos separamos.
A las dos horas quedamos en la salida. Las dos parejas
llevábamos varias bolsas y los coloretes se dejaron ver en nuestros rostros.
Eran casi las ocho de la tarde y la noche ya había caído en
la ciudad. Decidimos irnos a comprar algo para picar y mucho para beber y
meternos los cuatro en una habitación a hablar de el excitante día que habíamos
pasado mientras cenábamos.
EN LA HABITACIÓN
En la habitación las risas, recordando los espectáculos que
habíamos visto, no se hicieron esperar y estas mezcladas con la cerveza que
habíamos comprado en cantidades industriales, hacia que la velada resultara mas
agradable de lo que yo hubiera pensado. Raúl estaba muy alegre y haciendo
carantoñas a Cloe, mientras yo y Rebeca, nos acurrucábamos encima de la cama.
- Aun me parece muy difícil que a un tío se le ponga dura
delante de tanta gente, aunque una tía de ese calibre se la este chupando – Dije
yo hablando del gordito.
- Yo creo que si estas excitado y te lo están haciendo bien,
puedes conseguirlo – Me respondió Raúl
Las chicas con los coloretes de la cerveza brillando en su
cara, se miraron y comenzaron una sonora carcajada.
Cloe se giro sobre su trasero y se quedo mirando a Raúl a los
ojos, dando pequeños saltitos sobre su culo, se fue acercando a el. Le tomó por
la cintura y le comenzó a comer la boca de la manera mas loca que yo había
presenciado.
De vez en cuando Raúl abría los ojos buscándonos con ellos,
comprobando si estábamos mirando o no. Si estábamos mirando.
Cloe paro en seco y paso sus manos hacia el paquete de Raúl.
- Si, se ha puesto contento -
Tanto Rebeca como Cloe, comenzaron a reírse descaradamente y
muy nerviosas las dos.
Raúl estaba un poco molesto por lo que había pasado, pero las
risas de las niñas le relajaron y el también comenzó a reírse.
- Y a tu chico no se le pondría dura delante de otras
personas? – Soltó Cloe repentinamente.
Me quedé de piedra mirándola, mientras ella y Raúl nos
miraban con cara de estar esperando algo.
Rebeca me giro la cara y comenzó a besarme con locura.
Cloe comenzó a animar el beso con gritos estilo "vamos,
vamos, que ya queda poco, jajajaja"
Mi resorte comenzó a aumentar de tamaño a medida que Rebeca
me chupaba la lengua. Paso sus manos hacia abajo y lo toco. Separándose dijo:
- Siiiiiii, a el también se le pone dura – Las risas
comenzaron a sonar con fuerza otra vez en la habitación.
Después de este momento de morreos y morcillas, nos animamos
a enseñarnos lo que habíamos comprado en el FICEB. Ellos se habían comprado
varias películas porno un consolador tamaño normal y un cinturón para una doble
penetración del chico a la chica. Nosotros habíamos comprado algunas películas
también, cremas y aceites de sabores y otro consolador.
Rebeca le pregunto a Cloe como funcionaba el cinturón tan
extraño que se habían comprado. Esta sin pensárselo se lo puso en su cintura y
le explico donde debería de ir la chica y donde el chico para que entrara el
pene artificial por el culo de la mujer.
Ver a Cloe con eso puesto, escenificando los movimientos del
hombre y a mi Rebeca atendiendo tan cerca de ella, hizo que mi paquete comenzara
a ponerse contento.
Cuando acabaron las explicaciones, Rebeca volvió a ponerse
encima de mis piernas.
- Vaya!!!, que pasó aquí? – Me pregunto sintiendo mi empalme.
Los coloretes volvieron a ocupar su puesto en mis mejillas.
Cloe y Raúl comenzaron a reírse también.
A todo esto Rebeca, como quien no quiere la cosa, no separaba
la mano de mi entrepierna y los movimientos que me hacia estaban empezando a
ponerme más a tono aún.
La cara de Rebeca era de puro vicio, ahora estaba por encima
de mi pantalón masturbándome sin ningún pudor.
Cloe y Raúl habían parado de reírse y ahora nos miraban con
cara de sorpresa y algo turbados, pero sin quitar ojo.
Rebeca comenzó a besarme, mientras seguía con sus ejercicios
manuales sobre mi cada vez más dura polla.
Con cierta vergüenza, pero con más excitación, mire a la otra
pareja que estaba observándonos. El detrás de ella, había comenzado a tocar
descaradamente los pechos por encima de la camiseta y ver esa escena hizo que un
río de hormigas atravesara mi espalda.
- Os importa? – Logre escuchar a Raúl
- Para nada, esto sigue siendo una prueba – Respondió Rebeca
dejando libre mi lengua por primera vez desde hacía minutos.
Volví a tomar la lengua de mi niña e intentando olvidar el
público presente, comencé a besarla apasionadamente.
El hecho de que Rebeca se quitara la camiseta me excito
mucho, pero que Cloe se quitara la suya mostrando que no llevaba sujetador, hizo
que me pusiera por un momento más nervioso que excitado…. Solo por un momento.
Las respiraciones entrecortadas comenzaban a hacerse más
audibles. A mi ya me daba igual que hubiera gente en la misma habitación y
pasando mis manos por detrás de su espalda, logré quitar el sujetador de Rebeca,
dejando al aire los grandes y preciosos pechos.
Comencé a amasarlos y a besarlos como a mi me gustaba
hacerlo.
Levantando la cabeza ligeramente y vi como Raúl también
estaba beneficiándose de los pequeños y bonitos pechos de su novia.
Las cosas en pocos segundos se volvieron locas.
Rebeca en un ataque de pasión, se levanto y se quito toda la
ropa que le quedaba puesta y me tumbó en la cama boca arriba y rápidamente me
quito la mía. Allí los dos desnudos comenzamos a tocarnos y besarnos. Ella
encima de mi, con sus piernas abiertas y moviéndose cual serpiente del paraíso.
No podía dejar de ver como nuestros amigos estaban en pleno
ajetreo. La sensación de mi chica encima de mi y la visión de ellos me hacia
estar en el paraíso.
Ahora Cloe estaba de rodillas en el suelo y estaba
proporcionando a Raúl una mamada de escándalo, con el reclinado hacia atrás en
el sillón.
Pude ver como Raúl me miraba y se mordía el labio, no se si
por vergüenza o por mostrarme que clase de trabajo estaba haciéndole su chica.
Por su parte Rebeca, que estaba también viendo a nuestros
amigos, bajó lamiéndome mi pecho, hasta llegar a mi ya desbocado pene. Una vez
allí comenzó a chupármelo, como si le fuera la vida en ello, como si estuviera
en una carrera con su amiga Cloe.
Las dos cabecitas de las niñas, subían y bajaban casi al
unísono.
Cloe paro sus trabajos orales y dirigiéndose a Rebeca dijo:
- Rebe, ahora que nos den ellos placer, a ver si se cortan o
si son tan buenos como parece -
Mi novia paro de chupármela y sin decir una palabra se tumbó
en la cama a lo ancho con las rodillas subidas y con las piernas abiertas. Con
una mano invito a Cloe a ponerse a su lado.
Allí las dos en la misma postura, esperaban que sus dos
chicos comenzaran a trabajar. Pero supongo que la vergüenza de vernos desnudos,
empalmados y tan cerca uno del otro, hacia que lo dudáramos. Reuní fuerzas y me
arrodille delante de el empapado sexo de mi novia. Comencé a tocarlo con mis
dedos, el cuerpo de Cloe estaba tan cerca que las rodillas de las chicas se
tocaban y yo podía sentir su calor.
Note como Raúl también se arrodillaba a mi lado y logré
escuchar como su lengua trabajaba en el increíblemente mojado sexo de Cloe.
Las dos chicas comenzaron a gemir casi al unísono.
Las posturas eran las mismas en las dos parejas: Las niñas
tumbados con las rodillas en alto y nosotros con la boca en su sexo y las manos
rodeando sus piernas hasta sus sexos abriendo sus labios.
Creo que la primera el llegar fue Cloe. Sus gritos comenzaron
a subir de tono, hasta que los golpes que daba en el colchón nos hacían ver que
había llegado al orgasmo.
No queria ser menos.
Abrí un poco mas los labios de Rebeca y con mi lengua comencé
a lamer con pasión el clítorix ya duro, mientras que con una mano introducía dos
dedos en el interior de mi amante.
No tardo mucho, grito más alto que Cloe y subió sus caderas
con mi cara colgando de su sexo.
Raúl y yo nos incorporamos y con una sonrisa en los labios
nos miramos. Ahora si había buen feeling entre los dos. Habíamos logrado que
nuestras novias se corrieran y los desnudos y los empalmes ya no importaban
tanto.
Las dos chicas se reían encima de la cama, dándose la mano en
un gesto más tierno que sexual.
Raúl y yo nos miramos de nuevo y con un guiño le hice ver que
era hora de acabar el juego.
Yo tendí la mano a las chicas y las dos se levantaron con mi
ayuda. Ya en pie, nosotros nos pusimos sobre la cama boca arriba y con los
mástiles apuntando a la lámpara del techo.
Las dos chicas se miraron y por un momento que me pareció
eterno, sus ojos mostraron alguna clase de duda. No sabia cual…. O yo no queria
sospechar cual.
Al final y sin hablar, se acercaron cada una a su novio.
Gateando encima nuestra, se colocaron las dos encima de
nuestros falos y con sus manitas guiaron las dos estacas entre sus muslos aun
mojadísimos.
Las dos dejaron caer casi al mismo tiempo sus cuerpos sobre
nuestras pollas. Las respiraciones comenzaron a subir de volumen. La sensación
de meter mi sexo en el mojado coño de mi novia en compañía de otra pareja de
amigos, tan cerca, hacían que mi deseo y mi excitación se volvieran locos.
Casi podía tocar los brazos de Raúl. Tocaba la pierna de
Cloe. Todo esto, nuevo para mi y para mi pareja, hacia que nada de lo que había
en la habitación existiera, solo estábamos los cuatro, gozando y gimiendo sin
pudor.
El primero en llegar fue Raúl. Con un gemido ahogado,
empujaba a Cloe contra el colchón, casi sacándola de la cama.
Cuando escuche a Cloe gritar acompañando a su novio, no pude
más que correrme. Con los dedos de la mano de Rebeca en mi boca, comencé a
agitarme y a retorcerme del placer que sentía.
Los cuatro acabamos agotados y nuestros cuerpos sudorosos se
mezclaban en la cama, ya sin pudor y sin el miedo al roce.
Raúl semi dormido, acariciaba la pancita de Cloe, mientras
que Rebeca a su lado me acariciaba el pene con ternura.
Solo Cloe rompió el silencio post orgásmico:
- Al final si que éramos validos para el cine porno –
- Muuuy buenos diría yo – Le respondido Rebeca.
Las risas sonaron altas, donde hasta hacia unos minutos, los
gritos de placer habían llenado la habitación.
Los siguientes 4 días fueron los más locos y excitantes de
toda mi vida…
Pero eso será otra historia.