No había vuelto a ver a Willow desde el encuentro en la
ducha. Para Buffy, estaba muerta y enterrada.
Se había autoconvencido de que había sido su examiga quien la
había seducido, hechizándola para que hicieran el amor.
Ella nunca se había sentido atraida por nadie de su mismo
sexo. Nunca.
No era...
El recuerdo de aquel día la golpeaba de vez en cuando.
Despierta o en sueños como ahora.
···
Tumbada en un playa solitaria, totalmente desnuda, sentía
algo contra su ingle. Cuando abrió los ojos, allí estaba ella.
Willow.
Con la cabeza entre sus piernas, su lengua creando magia en
su zona más sensible.
···
Despertó. Era uno de los sueños más eróticos que había
tenido.
¿Es que jamás se libraría de aquello?
¡Y encima ese día era su cumpleaños! ¡Odiaba las fiestas para
niños que su madre organizaba!
Cayó entonces en la cuenta de que no estaba en su cama.
Estaba sobre una superficie dura y plana y no podía mover los
brazos. Miró alrededor y vio que estaba encima de la mesa de cocina, desnuda,
con las muñecas y tobillos atados a las patas de la mesa con las bufandas de
seda. No demasiado firmemente, pero lo bastante para inmovilizarla.
- Ah, la bella durmiente despierta- oyó la voz de Willow sin
verla.
- ¿Willow?- preguntó- ¿Donde estas?
La pelirroja se inclinó por su lado izquierdo y pudo ver su
cara; con el gesto del "gato que se comió al canario".
- Solo quería experimentar algo diferente- dijo.
- ¿Qué? ¿Donde esta mi madre?
- Dijo algo sobre una llamada de la galería para cubrir a
alguien.
- Vale, muy graciosa- dijo Buffy sin creer aquella situación.
Willow se había pasado- ¿Puedes desatarme ahora? ¿Willow?
La pelirroja salió de la cocina.
- Vale, Willow, La broma se acabo. Desátame ahora.
Ninguna respuesta.
- ¡¿WILLOW?!
Empezó a ponerse nerviosa. Tiró con toda su fuerza de las
bufandas pero estas resistieron.
- Tranquila- oyó su voz- Es sábado, tu madre no está, y
tenemos toda la mañana.
Le entró el pánico. ¿Y si su amiga estaba dominada por algún
vampiro u otra cosa? Estaba indefensa.
La cara de Willow reapareció con una sonrisa tranquilizadora.
Vestía un body verde que acentuaba sus curvas.
- No voy a hacerte ningún daño. He hechizado las bufandas
para que aguanten tu fuerza.
Camino alrededor de la mesa. ¿Qué era lo que ocultaba detrás
de ella? Su mano se posó suavemente sobre la rodilla de la rubia. Un temblor
débil se extendió por el interior de su pierna.
- ¿Confías en mí?
La miró. Parecía la chica de siempre; en la que había
confiado. En la que había sido su amiga.
- Si.
Un dedo corrió a lo largo del interior de su muslo.
- Bien, porque quiero que te pongas enteramente en mis manos.
Sacó la toalla que escondía y la colocó en la mesa, bajo su
pelvis.
- No queremos que tu madre encuentre un indicio revelador
cuando haga la cena.
Entendió al fin lo que pasaba. Willow no se había conformado;
quería más. Aunque ella se negara.
"No voy a hacerte ningún daño", afirmó. Pero el hecho es que
iba a hacérselo como nunca nadie se lo había hecho.
Luchó contra sus ataduras. La insultó. Pero Willow la ignoró.
- Para esta parte, mejor me pongo algo más cómodo. Como nada.
Y dicho eso, se desnudo.
Buffy la vio coger una botella plástica. Era de jarabe de
chocolate. La giró sobre ella y la exprimió. Un chorro oscuro cayó sobre su
cuello, sus pechos, torso, ombligo y entrepierna.
- ¡¿QUÉ HACES?! ¡¿TE HAS VUELTO LOCA?! ¡PARA!. ¡PARAAAAA!
Cogió otra botella, esta de caramelo, e hizo lo mismo. La
siguió otro jarabe de fresa. Luego cogió un bote de nata merengada, y roció
pezones y vagina. La estaba adornando como una tarta. El frió repentino hizo
temblar a Buffy otra vez. Lo extravagante de la situación la alteraba. Resoplaba
mirando con rabia a su captora.
- Mmhmmmm- ronroneó Willow mientras se subía encima de su
"postre"- mi sabor favorito de chocolate...
Lamió el pecho izquierdo;
- ...fresa...
Murmuró contra su clavícula;
- ...caramelo...
Husmeó contra el cuello, manchándose la nariz;
- ... y Buffy.
La besó, atrapando la lengua de la cazadora. Esta probó el
jarabe y sintió su cuerpo resbalar contra Willow, pegajoso. Esta separó su
cuerpo levantándose y montándose a horcajadas, exhibiendo su cuerpo, recubierto
de dulce, en todo su esplendor. Buffy no pudo evitar quedarse mirando. Algo se
encendió en ella.
- Demasiado pegajoso. ¿Quizás más chocolate?- PREGUNTÓ Willow
tomando la botella.
La cautiva quedó extasiada viendo como se vertía lentamente
el chocolate sobre los pechos de Willow. Cayó sobre su vientre y en sus muslos,
sobre Buffy y se derramó lentamente sobre la mesa. Luego, se movió hacía arriba;
hasta que sus rodillas estaban a ambos lados de la rubia cabeza. Buffy podría
ver el clítoris, goteando chocolate sobre su cara.
Willow la miró, esperando. Había hecho una arriesgada
apuesta. Creía que Buffy se soltaría, como en la ducha. Necesitaba creerlo.
Entre sus muslos, los ojos de la cazadora miraban
alternativamente, su sexo y su cara.
La sangre de Buffy ardía, su mente se cerró, su deseo tomó el
control y lamió el chocolate de los labios vaginales, saboreando el cacao
mezclado con el gusto único de Willow.
Toda la comunicación verbal quedó reducida a quejidos roncos
e inarticulados.
La bruja lesbiana dejó de acariciar el manchado pelo claro y
separó su coño de la boca que tanto placer le daba. Buffy se quejó mientras que
contemplaba como se giraba sobre ella.
La pelirroja no perdió un momento para zambullirse en su
centro doblemente cremoso, lamiendo el clítoris como un gato su tazón de leche.
Su nariz frotaba justo dentro de la vagina; retorciendo a la otra de placer.
Buffy encontró de nuevo la raja de la otra sobre ella y la atrapó con su boca,
tratando de que no quedara fuera de su alcance.
Sintió entonces como se aflojaban las ataduras de sus
piernas. Libre, en lugar de patearla, se abrió aun más. Viendo que había
acertado, Willow llevó sus brazos atrás, dejando su labor unos instantes, y
desató también sus muñecas.
Buffy ya no tenía que ser sujetada. Respondía positivamente.
Con sus dedos penetrando con renovado deseo y sus bocas
lamiendo clítoris; ambas fueron recompensadas con varios orgasmos intensos entre
gritos de pasión y alegría.
Una vez las sensaciones murieron, sus miembros era como la
masilla. Willow rotó su cuerpo encima de Buffy y comenzaron a besarse. Lamieron
sus caras, gozando de la embriagadora mezcla de dulce y de sus propios jugos.
- Uh, Willow, odio interrumpir esto, pero se me ha
dormido un pie.
- Ooh, pobre bebé - respondió la pelirroja y se levantó. Sus
cuerpos se despegaron, seca ya la mixtura que las envolvía- Quitémonos todo esto
de encima. ¿Nos duchamos juntas?
- Mejor por separado. Y yo primero.
- Ah, no.
Corrieron escaleras arriba riendo. La cazadora fue quien
llegó primero al baño. Una vez allí, su risa murió.
Se miró en el espejo.
Manchada de crema, sudor y flujos. Le pareció que tenía un
aspecto lastimoso. Ese aspecto se reflejó en su alma.
Había pasado otra vez. Y estaba demasiado cansada para
autoconvenserse de que había sido solo obra de Willow.
Solo lo había iniciado.
Ella nunca se había sentido atraída por nadie de su mismo
sexo. Nunca.
No era...
...
Limpiaron la mesa y el suelo de la cocina antes de que Joyce
volviera a casa.
Cuando la madre de Buffy preguntó a Willow si se quedaría a
cenar y esta respondió con un
- No, gracias. Ya he comido.
la joven rubia ni siquiera se inmutó en esa ocasión.
La angustia ha ser descubierta había desparecido. ¿Era acaso
aceptación?.
De lo que estaba segura Buffy era de que iba a recordar
siempre ese semejante día de cumpleaños.