Desde que éramos novios, yo admiraba la belleza de la mejor
amiga de la que hoy es mi esposa, pero no podía hacer nada mas que admirar ya
que en ese entonces yo no sabia a lo que podíamos llegar.
El tiempo pasó y contraje matrimonio, y Carla (nombre
ficticio), la amiga de mi esposa fue una de las damas de honor en nuestro
matrimonio, por lo que me tocó colocar una de las ligas en sus piernas durante
la celebración del baile del matrimonio. Para los que no conocen esta tradición
latina, la flamante esposa se coloca entre 6 y 9 ligas de encajes, de esas que
sirven para sostener las medias de seda, en sus piernas, luego el flamante
esposo debe frente a la concurrencia retirar una liga a la vez y colocarlas en
las piernas de la chica que él elija, y podrá colocarlas tan arriba como quiera.
Esto tiene como significado la ultima escapada que el flamante esposo se dará
antes de entrar de lleno a la nueva vida de casado, en donde solo deberá tener
ojos para su esposa y viceversa (¿????).
Bien, pues una de las chicas que yo elegí fu precisamente
Carla, y al colocarle la liga en sus piernas, lo hice lo mas despacio posible,
rozando con la yema de mis dedos desde sus tobillos y subiendo por su
pantorrilla, pase por su rodilla y comencé a subir por la delicada piel de su
muslo derecho, mientras la gente, nuestros amigos y amigas gritaban a coro "mas
arriba, mas arriba", y yo ni corto ni perezoso les hice caso por supuesto,
subiendo la liga casi hasta el borde del pantie, la gente aplaudía a rabiar,
pero lo no notaron es que al extender mis pulgares hacia arriba, rocé
ligeramente, por encima del diminuto panti que llevaba puesto Carla, los
delicados y abultados labios de su vagina, la miré de reojo y pude observar como
entrecerraba los ojos y se mordía los labios, a la vez que sentía en mis dedos
como se le ponía la piel de gallina, rápidamente hice un movimiento de atrás
hacia delante con mis dedos pulgares extendidos hacia arriba y rocé un par de
veces mas su vulva, aprovechando que la gente me pedía que me detenga un momento
para la consabida fotografía. En ese momento, no supe si fue por guardar las
apariencias o por alguna otra razón, que Carla no dijo absolutamente nada, se
limitaba a sonreír mientras los amigos nos hacían bromas de todo tipo. Después
de las fotos, retiré mis manos de su pierna, aprovechando al bajarlas de rozar
suavemente su muslo, desde arriba hasta su pantorrilla, lo que hizo que
nuevamente se le pusiera la carne de gallina.
Terminada la colocación de las ligas, el baile prosiguió con
normalidad, y bailé un par de canciones con ella y muchas mas con mi flamante
esposa, cuando terminó la recepción, nos dirigimos a cambiarnos de ropa, pues
debíamos viajar a nuestra luna de miel, en una playa preciosa de nuestro país.
A nuestro regreso de la luna de miel, nos instalamos en
nuestro departamento, pequeño pero cómodo, y comenzamos nuestra vida de casados
con absoluta normalidad, de vez en cuando recibíamos visitas de nuestros
suegros, y de mi madre, y en ocasiones realizábamos alguna que otra reunión con
amigos mutuos, y fue en una de esas reuniones en donde apareció nuevamente
Carla, que se había ausentado temporalmente a un viaje fuera del país.
En esa reunión comencé a planear lo que sería nuestro inicio
en los tríos sexuales, a los cuales nos habíamos referido en varias ocasiones
con mi esposa, mientras veíamos alguna película en la que se daban estas
situaciones, pero ella siempre decía que le parecía imposible que una persona
desconocida totalmente participara y que ella no lo aceptaría. La reunión se
puso muy divertida, y empezamos a jugar cartas, poniendo penitencias a los que
perdían, siendo estas cada vez más picantes. Poco a poco además se iban
retirando algunos de los amigos, incluso los que andaban en parejas, hasta que
quedamos solo los tres en el departamento, y esto se debía a que ya mi esposa
había invitado a Carla a que se quedara a dormir en nuestra casa, pues ya era
muy tarde y no quería que ella se expusiera a irse sola en un taxi. Jugamos un
poco mas a las cartas, y decidimos jugar una especie de strip poker, y poco a
poco fuimos perdiendo nuestra ropa, hasta que tanto mi esposa como Carla
quedaron solamente en interiores. De hecho, habíamos bebido bastante y esto nos
había puesto de un animo muy especial, capaz de abrirnos mas a situaciones
nuevas. En este momento le dije a mi esposa que seria bueno que preparara algo
de comer, para seguir la reunión entre los tres, y mientras tanto yo pondría
alguna película en la video casetera para disfrutarla. Ella accedió y se dirigió
a la cocina con Carla, mientras yo escogí una de las películas en las que
participaba un trío, en el momento que ellas regresaron con los bocadillos, yo
puse en marcha la video casetera y nos sentamos a mirar el video, en donde casi
de inmediato se veía a una pareja de esposos que comenzaban una sesión de sexo,
y de repente aparecía una supuesta amiga que al entra los pescaba in fraganti,
pero en vez de cortarse, se unía a ellos. En este momento le dije a Carla, que
yo tenia la fantasía de repetir lo que se veía en el video, pero que mi esposa
se oponía a participar con una persona extraña, a lo que ella dijo que tampoco
estaba de acuerdo con eso de mezclarse con extraños, a lo que yo respondí que
nosotros no éramos extraños, ellas se sorprendieron con mi respuesta, y yo
aproveche para decirles que me gustaría que lo intentáramos, y sin darles tiempo
a que me respondieran les dije que comenzaran a mirar la película, mientras yo
preparaba algunas bebidas. Me dirigí a la cocina y apagué la luz de la sala
dejando a Carla y a mi esposa viendo el video y pensando en mi propuesta.
Calculando lo que podría pasar, me demoré bastante en la cocina, y al regresar
lo hice muy sigilosamente, encontrando a las dos sentadas una junto a la otra,
al comienzo no lo note por estar apagadas las luces, pero al acercarme mas, pude
notar que ambas tenían puestas sus manos en sus respectivas vulvas, gimiendo
suavemente, mientras veían el video, cuando sintieron mi presencia se
sobresaltaron y retiraron rápidamente sus manos, pero yo les pedí que
continuaran, se miraron y mi esposa dijo "solo si prometes que no participaras a
menos que lo pidamos" y les dije que estaba de acuerdo, por lo que me acomode en
uno de los sillones y me preparé a disfrutar nuestro primer contacto con los
tríos.
Ellas, ya mas tranquilas, continuaron sus besos y sus
caricias, yo podía ver claramente como su excitación subía de tono a cada
momento, sus lenguas se entrelazaban en besos profundos, mientras sus manos
buscaban piernas, senos, cuellos, o cualquier abertura donde introducirse, mi
esposa le introducía a Carla dos dedos en la vagina encharcada de sus jugos,
masajeando suavemente su clítoris mientras que Carla le correspondía mamando sus
ricos pechos, que había logrado sacar del sujetador, pasando su lengua
delicadamente por los erectos pezones de mi esposa.
Al poco rato, mi esposa se despojó por completo del sujetador
y ayudo a Carla a quitarse el suyo, lo que me permitió ver en su totalidad los
hermosos senos de Carla, que tanto había deseado contemplar y tocar. Eran
redondos y firmes, con pezones claros, de inmediato mi esposa se dedicó a lamer
esos senos mientras Carla ahora acariciaba la vulva de mi esposa y metía su dedo
medio dentro de ella, y lo volvía a sacar, pasándolo luego suavemente a lo largo
de toda su abertura, deteniéndose solo un breve instante en su clítoris para
masajearlo, y era en este momento que mi esposa detenía la mamada que le daba a
los senos de Carla y alzaba su cabeza gimiendo de placer, momento que
aprovechaban Carla para besar su cuello.
Por mi parte, en forma inconsciente, me había quitado la
camisa y el pantalón para estar mas cómodo, por lo que de inmediato saque mi
instrumento, y comencé a masajearlo en una masturbación mientras contemplaba el
espectáculo de lujo que me daban Carla y mi esposa, la primera en notar que me
estaba masturbando fue Carla, que al parecer le dijo en el oído algo a mi
esposa, la que volteo la cabeza en mi dirección y al notar la condición en que
estaba, le dijo algo muy despacito a Carla, la que asintió con la cabeza y ambas
sonrieron al mismo tiempo, de inmediato me hicieron una seña para que me
acercara, me puse de pie y me acerque donde ellas estaban, en el otro sofá, y mi
esposa me dijo
no puedes tocarnos, solo nosotras a ti, a menos que te lo
pidamos
está bien, contesté
Entonces mi esposa me despojó por completo del calzoncillo, y
tomando mi verga con sus manos, comenzó a mamar mi miembro muy despacio, pasando
su lengua a lo largo del tronco, deteniéndose lo justo en la cabeza para luego
volver hasta la base, por su parte, Carla se había acostado entre las piernas de
mi esposa y había comenzado a mamar su concha, que destilaba jugos debido a su
excitación, y mientras mas se excitaba mi esposa por la mamada que recibía, con
mas rapidez movía su cabeza alrededor de mi verga, cuando se dio cuenta de que
iba a terminar, apretó con fuerza el tronco, por lo que logro evitar que
eyaculara, y tomo a Carla de la barbilla para que levantara la cabeza y la
mirara, cuando lo hizo, le indico que se incorporara, lo que hizo de inmediato,
y le ofreció mi verga a Carla, yo me sentía en el cielo, de pronto sin mediar
mas palabras, Carla tomo mi tronco y se lo metió de una sola en su boca de
labios carnosos y comenzó a mamarlo, en forma diferente a mi esposa, ya que
Carla parecía que quería comérselo por completo, introduciéndolo todo en su
boca, y moviendo su lengua al mismo tiempo, lo que daba una sensación especial,
como si una pequeña serpiente se enroscara alrededor de mi pene dentro de la
boca de Carla. Era tantas la excitación que tenia que pronto di muestras
nuevamente de querer acabar, por lo que mire a mi esposa, quien sin decir nada y
entendiendo lo que quería, con su cabeza me hizo una señal de asentimiento, por
lo que ya sin ninguna demora descargue todo mi semen en la boca de Carla, quien
sin mas ni mas se tomo hasta la ultima gota, dejando mi pene completamente
limpio.
A continuación hice un ademán de inclinarme para acostarme
entre ellas, a lo que mi esposa me dijo:
aun no te hemos invitado a eso
siéntate y observa
Carla por su parte respondió:
No te desesperes, la noche aun es larga
Jajajajaja, rieron las dos al mismo tiempo
Entendiendo que si insistía podía perder la oportunidad de mi
vida, me retire nuevamente a mi sillón, donde me senté a observar nuevamente.
Comenzaron nuevamente a besarse con un cruce de lenguas
impresionante y yo ya mas calmado observaba atentamente el desarrollo de la
situación. Luego de un rato de estar en esas, se dijeron algo en voz muy baja y
se rieron muy a gusto. Se pusieron de pie y se acercaron a mí, y mi esposa me
dijo:
Queremos jugar a las adivinanzas contigo
Será muy divertido, dijo Carla
Te va a gustar, dijo mi esposa
Adelante, dije yo, que debo hacer
Mi esposa dijo:
Te vamos a vendar, y tu deberás decir quien es la que te
esta acariciando, si aciertas, te daremos un regalo.
De acuerdo, les dije
Mi esposa se dirigió a nuestro dormitorio y tomo uno de sus
pañuelones de seda, y regreso a la sala, en donde con ayuda de Carla me puso de
espaldas, y procedió a vendarme cuidando de que no pudiera ver nada Luego me
dijo que me estaba prohibido extender mis manos para tocarlas, o `perdería el
juego.
A continuación me dieron unas vueltas sobre mi mismo para
despistarme y luego sentí unas manos que acariciaban mi pecho y se deslizaban
hacia abajo, hasta llegar a mi pene, el que tomaron y empezaron a masajear. En
ese momento ambas al unísono dijeron
- Quién te esta tocando?
Yo había podido reconocer las manos de mi esposa y les dije
que era ella, se rieron y dijeron
Bien, muy bien
Luego una lengua hizo lo mismo que las manos anteriores y
descendió lentamente hasta mi pene, el que comenzó a succionar lentamente,
reconocí los gordezuelos labios de Carla por lo que cuando me preguntaron
nuevamente quien era, yo conteste
Es Carla
Bravo, dijeron ellas
Ahora viene la prueba final
Si logras pasarla, el premio es que podrás tomarnos como
quieras
COMO QUIERAS, dijo Carla marcando claramente sus palabras
Pero para estar seguro de que no harás trampa, te vamos a
atar las manos a la espalda, dijo mi esposa
Tomo un segundo pañuelo que había traído la primera vez, y
que yo no había notado, y procedió a atarme las manos a la espalda. De inmediato
sentí a mi esposa que comenzaba a darme una sabrosa mamada alternada a cada
momento por los labios de Carla, ya que se cambiaban de boca mi pene a cada
momento, y yo dándomelas de muy conocedor, les decía es Carla, o, es mi esposa,
y se oían las risitas de ellas, hasta que mi esposa me dijo
Te felicito, pero esa no es la prueba final
Tendrás que reconocer la concha de cada una por dos
ocasiones y entonces habrás ganado
Aparentemente todo resultaría muy fácil, pero olvide decirles
que tanto mi esposa como Carla se rasuraban sus conchitas y yo invito a
cualquier lector a que reconozca las diferencias de esa manera.
Bueno, el asunto es que me hicieron arrodillarme en el piso
frente al sofá y luego me toco mamar esas deliciosas vulvas una por una, sin
tener la oportunidad de tocarlas mas que con mi lengua, a ratos oía los suspiros
entrecortados de ambas, la una disfrutando de mi mamada y la otra de la vista
que les estaba proporcionando. Gracias a que puse todo mi empeño en detectar con
mi lengua cual era la propietaria de la conchita de turno, logre darles una
mamada de campeonato, por lo que al llegar al orgasmo, logre reconocer por muy
poco los quejidos de mi esposa al terminar. Me pusieron de pie nuevamente y sin
destapar mis ojos me dijeron entre risitas
Y bien, a quien mamaste primero?, pregunto mi esposa
A ti, le dije
Oh, dijo Carla
Cómo la reconociste?
Eso es un secreto, les dije, pero veo que acerté
Bueno, la verdad es que si, dijo mi esposa, pero ahora
viene la segunda parte y la final
Adelante, dije
Me hicieron dar otras vueltas nuevamente y me acercaron al
sofá, otra vez me mamaron alternadamente Carla y mi esposa hasta lograr que casi
llegara a terminar.
Mi esposa que dijo
Quédate quieto
De pronto sentí que una mano me empujaba despacio desde la
espalda hacia adelante, mientras otra tomaba mi pene y lo levantaba un poco. Al
ir hacia adelante, de repente sentí que mi pene penetraba suavemente en una
vulva muy mojada por sus líquidos y comencé un suave movimiento de mete y saca
en esa concha tibia y húmeda en donde mi palo se deslizaba fácilmente
ocasionándome una sensación de placer que no había tenido hasta ahora,
especialmente al no saber a ciencia cierta a quien estaba penetrando.
Al poco rato, nuevamente me sostuvieron pero ahora a la
inversa, obligándome a retirarme de ese delicioso envoltorio que era la vulva de
turno. A los pocos segundos me soltaron solo para volver a sentir las manos casi
enseguida, que nuevamente me empujaban hacia delante, obligándome a penetrar en
la otra conchita igual de húmeda y tibia que la anterior, comencé nuevamente el
mete y saca, sintiendo como me deslizaba suavemente en esa vulva encharcada por
sus jugos y los míos, a los pocos minutos de estar en ese movimiento, sentí
claramente como esa conchita comenzaba a tener espasmos que me indicaban que
estaba llegando al orgasmo, lo que hizo que en mi también llegara la necesidad
de eyacular para liberar tanto deseo, especialmente porque estaba disfrutando un
regalo que muy pocos han tenido la ocasión de disfrutar, y es el poder gozar a
tu esposa y otra chica hermosa sin saber a quien estas poseyendo exactamente.
Acelere mi movimiento y empecé a taladrar mas rápidamente esa
vulva deliciosa, y sintiendo su orgasmo a plenitud mientras descargaba dentro de
ella un chorro de esperma que había logrado retener por un buen tiempo,
arqueando mi c cuerpo por completo para lograr que la penetración final sea lo
mas profunda posible. Luego de que los dos quedamos satisfechos, me retire un
poco sacando mi pene de la desconocida vulva y de repente mi esposa me pregunta:
A quien te cogiste primero y en quien terminaste?
Piénsalo bien, dijo Carla, pues de ello depende tu premio
Me quede callado por un momento, pensando en la respuesta que
elegiría, pues la verdad, no estaba seguro de quien había sido primero y quien
después, de lo que si estaba seguro es que había tenido el mejor sexo de mi
vida. Me arriesgue y les dije, aun con los ojos vendados:
La primera fue mi esposa y la segunda fue Carla, con quien
acabé junto con ella.
Se escucharon nuevamente las risas y de pronto me quitaron la
venda de los ojos y me desataron las manos y pude disfrutar por completo la
espléndida desnudez de mis dos hembras, que estaban paradas frente a mí, tomadas
de la mano y sonriendo, y las dos mirándome con una sonrisa me dijeron
solamente:
GANASTE
Puedes pedir lo que quieras, dijo Carla
Lo que quieras, repitió mi esposa
Yo sonreí, gozando por anticipado en lo que disfrutaría con
lo que les iba a pedir, pero eso es parte de otra aventura de las que solemos
disfrutar, ahora en trío.
Espero que nuestra experiencia les haya gustado, y nos
complacería recibir sus comentarios y sugerencias a
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