EL SECRETO DE LA SEÑORITA JIMENEZ
(Nueva maestra en la escuela)
Septiembre, mes de vuelta de vacaciones, de compras de
libros, y de vuelta a la escuela. Normalmente entramos en clase con los libros y
cuadernos comprados el día 10(si, en las escuelas privadas, como en mi caso, se
da esa fecha), pero en aquel año, el día 10 caía en sábado, y aquello nos dio 1
día más de libertad ante el regreso a clase. Sin embargo, el lunes día 12,
quedaría marcado por la presentación de la señorita Irene Jiménez, nuestra nueva
profesora de lengua, una mujer alta, delgada, de cabellos rojizos naturales, y
de buena figura. Tendría unos 35 años o así. Yo y los demás protagonistas de
este relato estábamos en 8º de la antigua EGB, o sea, nuestro ultimo año en el
colegio si aprobábamos. Tras pasar lista, y presentar los libros y cuadernos
reglamentarios, mi compañero de pupitre y amigo mío, un año mayor que yo por
aquel entonces, Enrique, me dijo en voz baja, casi inaudible:"Me suena de
haberla visto antes". Fue en el recreo, Enrique y yo pudimos hablar libremente,
ajenos al juego que se practicaba en mi colegio, el baloncesto.
"Tío, te digo que me suena haber visto a la señorita Jiménez
en algún sitio. No se en donde, pero me suena de verla en alguna parte."
"A lo mejor la has visto cuando has ido con tu madre a
comprar, o de cruzártela alguna vez por la calle… a mi no me suena de haberla
visto."
"Pues a mi si, y vaya mierda, no recuerdo de donde. Se lo
preguntaré al salir."
Dicho y hecho: tras el recreo y de aguantar dos soporíferas
clases de cálculo y de sociales, mi amigo Enrique fue buscar a la señorita
Jiménez, que vestía un traje beige.
"Señorita Jiménez, a mi me suena de haberla visto antes en
algún sitio, pero no recuerdo donde."
"Vaya", dijo la señorita Jiménez con un tono algo de
sorpresa,"a lo mejor he salido en un anuncio de algo y han puesto mi imagen por
ahí, porque es la primera vez que doy clase aquí". Su voz normalmente era dulce
y agradable, pero cambió cuando Enrique lanzó aquel comentario. Tras haber sido
respondido, Enrique vino a mi y me dijo:" Esa tía me suena de haberla visto, y
cuando averigüe algo, te enterarás."
Pasaron 9 días de aquella pregunta que Enrique le hizo a la
señorita Jiménez, y mi amigo tenía una cara…diferente, por decirlo de alguna
manera. Su obsesión por reconocer donde vio a la señorita Jiménez se extendió
hasta las compañeras de clase, que no tenían interés en nosotros, y creían que
lo de Enrique era "una estrategia" para atraer si atención. Se le notaba más
animado en clase, en especial lengua, la clase de la señorita Jiménez. Fue en el
recreo cuando Enrique me soltó la frase: "Cuando te lo cuente, no te lo vas a
creer, pero ya se donde vi a la señorita Jiménez."
"Aleluya", dije yo, con tono mezcla de enfado y cinismo."A
ver, dime, de donde te suena haberla visto, joder."
"Tu mismo sin querer lo has dicho, chaval. La señorita
Jiménez hizo porno, y del bueno. Me faltarían dedos para contar los tíos con los
que ha follado." Si fuera de alguien normal, o de alguien tonto del culo le
hubiera dado una hostia, pero conociendo a Enrique, considerado a si mismo como
"pornófilo", no se la solté.
"¿Tu sabes lo que estas diciendo, gilipollas? ¿Tú crees que
esa tía es una putilla de esas? Lo que pasa es que estas colado por ella y no lo
dices."
"El domingo vente a mi casa, a las 5, que no estarán mis
padres.Ya veras de lo que esa es capaz de hacer." El tono de Enrique era
familiar para mí cuando decía cosas como esa con semejante decisión. Significaba
lo seguro que estaba de lo que decía.
Las 5 de la tarde del domingo. Ahí estaba yo, llamando por el
portero electrónico a mi amigo Enrique, que vivía en un barrio lleno de zonas
verdes y ajardinadas, con espacios para que los más canijos jugaran a sus
anchas. Después de llamar varias veces, al fin Enrique me abrió, permitiéndome
acceder a su portal. Enrique vive en el 2ºB, y pese a que tenga ascensor,
siempre subo por las escaleras. Será una tontería de las pocas que tengo, pero
me gusta. Enrique me esperaba con una sonrisa de oreja a oreja en la puerta. Se
le veía exultante."Preparate a ver lo nunca visto de la señorita Jiménez,
chaval. Tengo unas cuantas revistas y videos de cuando ella se dedicaba al
porno. Fliparas."Tras entrar y cederle el abrigo, Enrique me llevo a su cuarto:
su cama estaba cubierta con varias revistas pornográficas, amen de varios videos
porno que eludiendo la vigilancia de sus padres, lograba comprar y
esconder."Elige lo que quieras, cinta o revista. Échalas un vistazo, y si te
sorprendes ante lo que ves, es que tenía razón."
Decidí coger una revista, una llamada Pasiones, en la que
aparecía en la portada una mulata con dos pollas rozando sus mejillas cubiertas
de semen. Cuando fue mi sorpresa, cuando en una de las sesiones fotográficas que
veo en la revista, veo a una mujer de pelo rojizo, follando casi simultáneamente
con 4 tíos. Cuando arrimo más los ojos a la cara de dicha mujer que sonríe en
casi todas las fotos, descubro que la cara es de la señorita, demostrando que lo
decía Enrique era cierto: la señorita Irene Jiménez hacia porno. Tenía una
erección del copon en aquel momento.
"Vaya, veo que la señorita Jiménez te la pone dura a ti
también, ¿eh? Espera a ver esto."Enrique enciende la TV y el video, y mete una
cinta titulada NO JUGAMOS CON CHICOS 17. Se ve en la pantalla a una chica
idéntica a la señorita Jiménez, practicando una mamada a otra chica que lleva un
consolador puesto, como una especie de bragas con eso fuera. La escena cambiaba
hasta verse a la señorita Jiménez y la otra, unidas con el consolador,
moviéndose frenéticamente, viendo como ambas sudaban, y oyéndolas jadear de
placer, de gozo. La escena terminaría viendo a la señorita Jiménez bien abierta
de piernas, mostrando todo su chumino a su amiga, que ve como la señorita
Jiménez empieza a soltar agua del coño cual geiser de esos parques nacionales
americanos, mojando a la chica, que no para de lamerla y comerla ese oscuro
objeto del deseo. Yo no podía aguantar más, y me fui corriendo al baño, tras ver
tamaña exhibición por parte de la señorita Jiménez. Ni que decir tiene que
pronto solté abundante y caudaloso esperma.
Salí del baño con la cara coloradísima, y con los ojos de
Enrique clavados en mí, con una sonrisa diabólica en su semblante.
"¿Te imaginas que esto lo supiera toda la clase? ¿El colegio
entero? ¡La echarían, seguro!"
"¿Qué pasa, que por haber hecho porno quiere echarla para que
te folle a ti que has descubierto su secreto?"
"Escúchame, con lo que tu y yo sabemos, podremos hacer con
ella cosas que otras se negarían a hacernos, siempre que seamos listos y
discretos. Ten en cuenta que nadie salvo nosotros se ha fijado en su pasado. Ni
en el colegio mismo."
"Hostias, es verdad. Seria como una extorsión, ¿no?".
"Digamos que seria un chantaje: ella deberá hacernos ciertas
cosas si no quiere que la dirección del colegio no sepa el pasado que arrastra.
Ya sabes que en colegios como los nuestros, muchos padres se escandalizarían si
supieran que la profesora que da la mano a sus hijos cogía pollas para
masturbarlas con esa mano."
"Joder, Enrique" Estaba aterrado, y volviendo a erectar
después de lo que dijo Enrique sobre lo que la ocurriría a la señorita Jiménez.
Enrique es de los pocos empollones con los que se puede hablar, lo cual era una
garantía de éxito en los exámenes.
"Joderemos y a lo grande, gracias a la señorita Jiménez,
chaval" MANDEN MAILS.