EL SECRETO DE LA SEÑORITA JIMENEZ 2
(Iniciando el chantaje sexual)
Pasaron dos semanas de aquel descubrimiento del que mi
amigo Enrique me hizo compartir con él en su casa. Desde aquello, no paraba de
imaginarme a la señorita Irene Jiménez, o a Exxxperta Guarrra (su mote o apodo
en el porno duro), en todas las posturas y posiciones inimaginables, practicando
todo tipo de actos, sola o acompañada. En resumen: me mataba a pajas pensando en
ella.
Un lunes, Enrique se me acerca en el recreo:"Lo tengo todo
pensado. Cuando acabe hoy la clase, iremos a verla. Tal vez nos lleve en su
coche". Lo del coche para mi era nuevo, ya que no sabia que tuviera coche hasta
que Enrique me lo dijo.
"¿Que vas a decirla? A ver si nos va a expulsar…."
"Estate tranquilo, si ella no nos hace algo como lo que hacia
con esos tíos, le enseñare lo que te he enseñado al Soplatodo. No sabe guardar
secretos, pero su padre es un tío influyente en la dirección del cole".
"Joder, espero que no lleguemos al Soplatodo."
"Tranqui tío, esta tarde mojamos".Enrique lucia un brillo en
los ojos que no se lo había visto desde que le dijeron que saco matricula en
todas las asignaturas, algo habitual en él.
Estaba temblando como un flan toda la tarde, solo de pensar
en como reaccionaria la señorita Jiménez ante el osado plan de Enrique, del que
solo conocía sus intenciones. Al sonar la campana, íbamos saliendo, teniendo a
Enrique pegado a mi lado."Dejame hablar a mi, y así según vaya la cosa, la dices
que todos se enterarían, ¿Ok?". No solté palabra y me limite a asentir con la
cabeza, presa de los nervios y temores que rondaban en ella. Cuando bajamos las
escaleras hacia el hall principal, la veíamos marcharse.
"¡Señorita Jiménez, espérenos!" La voz de Enrique la hizo
girarse y quedarse quieta, esperando nuestra llegada a la puerta.
"Hola Enrique, curiosamente pensaba en hablar contigo. Te
noto algo distraído, como si pensaras en otras cosas". La voz de la profesora
sonaba dulce y amable como cada vez que da clase.
"Vera, de eso quería comentarla ¿Se acuerda de lo que la dije
el primer día que la vi, que me sonaba de haberla visto en alguna parte?".
"Si, lo recuerdo todavía" El tono de la señorita Jiménez no
era tan dulce cuando dijo esa frase. Un cierto color rojizo empieza a asomarse
por sus pálidas mejillas.
"Creo que seria mejor hablarlo mientras nos lleva en su
coche, si no la importa".
"No, claro que no, pero no conozco mucho el pueblo, así que
me tendréis que guiar".
"No se preocupe, la guiaremos mientras hablamos". Me quede de
piedra al ver como hablaba Enrique a la señorita Jiménez. Había que tener un
valor y una fuerza de voluntad impresionante para hablar así a alguien que te
puede catear si lo desea.
Estamos ya en su coche, un Volvo S440 de color fucsia
metalizado de cinco puertas(es decir, cuatro mas el maletero). Enrique se puso
de copiloto de la señorita Jiménez, y yo me tuve que conformar atrás. Después de
arrancar el coche, y de seguir la primera indicación de Enrique, la señorita
Jiménez pregunto curiosa a Enrique:
"Dime, Enrique, ¿Donde me has visto que no sea en clase de
Lengua?"
"Vera, señorita Jiménez, me sorprendió verla en los lugares
que la he visto, y sobre todo con la gente que le he visto, señorita Jiménez, o
debería decir…Exxxperta Guarrra, ¿Verdad?"
"¿Qué has dicho?" El tono de la señorita Jiménez sonó carente
de toda dulzura, lo cual indicaba que Enrique tenía razón, y empezó a jugar sus
bazas.
"Gire a la derecha en esta calle, por favor. Si, señorita
Jiménez, he visto videos suyos, usando ese nombre que tal sorpresa la ha
provocado. Mi amigo y yo hemos sido testigos de lo bien que usa la lengua…cuando
no daba clases. Y no se moleste en negarlo, porque tengo pruebas suficientes
para que todos los chicos de la clase, y a posteriori el colegio entero, supiera
lo que hacia su profesora antes de enseñar curiosamente Lengua. No creo que la
interese que se supiera".
"Espero que lo que digas vaya en serio, muchacho. Te podrías
ganar la expulsión del colegio, y la de tu amigo también".
"La hablo totalmente en serio, señorita Jiménez. En mi
mochila tengo una revista en la que usted sale con Ricco Mandrelli, Soho
Mitchell, Jim Watson… si quiere la saco por si la apetece recordar viejos
tiempos". Aquello me dejo de una pieza: Enrique tuvo en su mochila una revista
porno todo el tiempo, y no me dijo nada el muy cabron.
"Es aquí señorita Jiménez, ya hemos llegado". Miro por la
ventanilla y me doy cuenta que Enrique ha llevado a la señorita Jiménez al
Descampado del Amor, lugar donde los chavales mayores vienen acompañados en sus
coches para"mirar las estrellas", en teoría.
"Me has engañado, Enrique, esta no es tu casa". La señorita
Jiménez estaba enfadada, nunca la oí así.
"No, no lo es, pero la propongo un trato, que no podrá
negarse a rechazar, dada su situación: si usted nos da las mismas atenciones que
a sus antiguos compañeros del porno, ni yo ni mi amigo diremos a nadie lo que
hacia usted antes de enseñar". Acto seguido, Enrique se baja los pantalones y
slip, enseñado su rabo erecto ante la mirada de la señorita Jiménez.
"Vaya, tu polla ya esta bien tiesa, ¿Tan dura te la pongo en
esa revista?" En el momento de decir esas palabras veo como la señorita Jiménez
empieza a masajear la polla de Enrique, mientras se mueve de su asiento,
colocándose de tal manera que mientras se la va chupando a Enrique, su culo
oculto bajo la falda y unas braguitas blancas va moviéndose despacio, pero a
buen ritmo. Desde mi asiento, meto la mano bajo la falda, y comienzo a quitarla
las bragas, para a posteriori, meter la cabeza y comerme todo ese jugoso coño.
Tras notar mi lengua hurgar por sus labios del coño, la señorita Jiménez
interrumpe su mamada para decirle a Enrique:"A Andrés le gusta comerme bien el
coño. No pares, chico, sigue lamiendo".
Yo seguía lamiendo, y en ocasiones, me ayudaba de mis dedos,
que se iban mojando conforme la señorita Jiménez se excitaba."Ahh…que bien",
decía la señorita Jiménez mientras Enrique chupaba uno de sus bellos pechos,
extasiado ante tal momento. Finalmente, la mano experta de la señorita Jiménez
hizo que Enrique se corriera en su cara y parte de sus pechos, mientras que yo,
me tuve que conformar primero con ver y mojarme con el orgasmo que la señorita
Jiménez alcanzo gracias a mis dedos. La señorita Jiménez se dio la vuelta como
pudo, y le enseñe mi cipote que segregaba ya fluido preseminal."Te dejare
correrte dentro, te lo has ganado chaval". La señorita Jiménez engulló mi polla
como si estuviera comiendo una salchicha., una curiosa ironía si no fuera porque
mi polla era como un hot dog de caliente. Notaba sus salvajes lenguetazos, sus
succiones expertas, fruto de años de experiencia como estrella del porno…hasta
que no pude más: me corrí en su garganta. Veía como la señorita Jiménez tragaba
mi esperma, mientras se untaba por sus pechos el semen de Enrique, que aun le
quedaba en la cara."Vaya….hacia tiempo que no me lo pasaba así de bien. Estaréis
contentos, ¿No?"Desde luego", dijo Enrique, con cara de satisfecho."Pero esto
solo acaba de empezar, señorita Jiménez".MANDEN MAILS O VALORENLO!!!!!!!!!!!