Pues bien, Karem, me presentó a su amiga Rosita.
Ella era un poco trigueña, preciosa, de unos ojos hermosos,
bastante delgada, y de un cuerpo mucho mejor que el de Karem, sólo que como dije
antes, más delgada.
Karem, con quien ya llevo teniendo relaciones un año
aproximadamente, me presentó a Rosita, una amiga suya de 17 años, que cumplió 18
hace un par de días. Rosita estaba algo nerviosa pues sabía que Karem me había
comentado sus intenciones las cuales coincidían con las mías. Así que decidí
darle un regalito especial.
Rosita me llamó el sábado en la mañana cuando yo estaba
planeando algunas cosas para hacer con ella y me dijo que disponía para mí de
toda la tarde, desde las 2 hasta las 8, porque a las 9:30 irían sus amigos y
amigas a su casa para una reunión por su cumple, así que dispuse mi tiempo
también, y quedé en pasar por ella cerca a su casa a las 2:00.
Fui a esa hora, ella estaba bastante sexi, con una
minifaldita, una blusita corta, y su larga cabellera negra con una colita muy
sexi, que la hacía ver menor.
Subió a mi coche, y salimos juntos fuera de la ciudad. Al
salir compré una botella de vino para celebrar el acontesimiento. Salimos a un
lugar campestre muy bonito, los dos solos, charlamos un poco y bebimos el vino.
Ella con un par de vasos estaba ya caliente no pensé que daría resultados tan
rápidos, por lo que volvimos al coche y nos fuimos a un pequeño pueblo y
alquilamos un cuarto en un hotel.
Una vez ahí, Rosita se puso algo nerviosa por que sabía lo
que pasaría, así que comencé a besarla y acariciarla poco a poco, para que vaya
entrando en confianza y se vaya animando a hacer lo que teníamos que hacer.
A los pocos minutos, ya la tenía como quería, comencé a
desnudarla quitándole las pocas prendas que ella llevaba y me quité también yo
las prendas que yo tenía, luego la llené de besos, (aún estabamos los dos de
pié), y la conducí al baño.
Nos dimos un duchaso los dos juntos, acariciándonos,
besándonos, y yo ya estaba a punto de explotar, estaba bastante excitado y ella
también. Aproveché ese momento para que ella me diera una buena mamada, y así lo
hizo, con poca experiencia y escuchando mis indicaciones para hacerlo bien, me
dio una mamada, luego hice yo lo propio con ella, después de darle una buena
chupada a los senos, bajé hasta llegar a su clítoris, donde también se lo chupé
con la experiencia que tengo hasta que le hice llegar a su primer orgasmo.
Terminamos el duchaso entre muchos besos y caricias y la
llevé cargada a la cama. La recosté allí, y comencé a secar cada gota de agua
que quedaba en su piel con mis labios ella estaba bastante excitada, al llegar a
su pecho, le secaba las gotas y le besaba los senos, mientras mis manos
acariciaban sus piernas, muslos, clítoris y caderas, y ella tuvo un segundo
orgasmo.
Luego ella me dijo que quería hacer algo con lo que siempre
había soñado y después de darle otra buena mamada a mi pene (siempre con poca
experiencia), se recostó sobre su vientre y senos dándome la espalda y me dijo
que quería ser penetrada primero por atrás, y que si le gustaba me entragaría su
virginal vagina, pues en verdad quería que la pérdida de su virginidad fuera
inovidable.
Algo confundido por esta actitud (porque generalemente las
mujeres entregan primero la vagina y después el culo), no me quedó más remedio
que hacer lo mejor que pude por allí.
Comencé a acariciarla, y a lubricarle con mi lengua, luego la
llevé al borde de la cama, la puse de pie en el piso con su cara y manos sobre
la cama, tenía el culo a la altura perfecta, con las piernas abiertas, y la
lubricación en la entrada, me quité el preservativo, porque por ahí no hay
ningun tipo de riesgos, y cuando ella vió que me quité el preservativo se excitó
más y antes de ser penetrada tuvo otro orgasmo. A esas alturas comprendí que era
algo con lo que ella había soñado mucho tiempo, porque sus orgasmos eran ya una
constante. Con sus propios jugos le lubriqué un poco más y le fui introduciendo
poco a poco mi pene (como lo dije antes, es bastante grueso), ella no se movía y
me pedía que yo tampoco hasta que su agujero se acostumbre al grosor, luego de
unos segundos le introducía un par de centímetros más y ella nuevamente me pedía
que no me mueva, luego otros dos centímetros y dos más, así hasta que se lo
logré encular completo. Comenzamos con el mete y saca, pero ella estaba bastante
adolorida por el grosor así que optamos por hacer algo diferente. Ella se
recostó en la cama nuevamente con el culo abierto y esperando ser penetrada por
allí y yo se lo introduje, pero esta vez formamos una "X" con nuestros cuerpos,
pues no estaba alineado a ella, sino transversal, de manera que mi pene entraba
de costado en su excitado trasero. Esta ves si le gustó, no le dolió mucho y
comenzamos con el mete y saca hasta que llegó a otro orgasmo más y dió un gemido
de placer tan intenso que me hizo terminar dentro de ella...
Lo mantuve dentro por algunos instantes más y luego lo saqué,
nos recostamos juntos y descansamos cerca de 10 minutos.
Luego Rosita me miró, se puso de pié y me dijo, "Bien,
ahora... a lo que vinimos". Esto me excito y me sorprendió, pues ella comenzó a
tomar la iniciativa de las acciones y el control de todo. La cogí de la cintura,
la senté sobre mi miembro (que ya estaba durísimo nuevamente), y le dije que las
cosas en esa oportunidad se harían a mi manera.
Así que la llevé a un sillón que tenía la habitación, me
senté yo en el borde del sillón y a ella le hice abrir sus piernas, una por cada
lado de mi cuerpo.
Aproveché su poco peso y gran flexibilidad, y la senté en mis
piernas, con las piernas de ella, una sobre cada uno de mis hombros, y mi pene
en la entrada de su vagina. Para esta ocasión ya me había puesto otro
preservativo para evitarme problemas. Traté de introducírselo poco a poco, pero
ella podía controlarlo mejor con su peso, y en el momento menos esperado, ella
se lo introdujo completo a su vagina. No dijo nada, solo mostró una sonrisa de
satisfacción, se dobló hasta llegar a mis labios y me dió un gran beso. Mientras
hacía esto, fue marcando mi espalda con sus uñas (marcas que las llevo
orgulloso), y comenzó con el mete y saca. Luego bajó sus piernas hasta el piso y
sin sacarse mi miembro de su cuevita, siguió con el mete y saca hasta que tuvo
otro orgasmo, esta ves bajaron muchos fuidos, nunca había visto tanto, pero sin
embargo ella no quiso salir, respiró un poco y siguió con lo mismo. Usualmente
en la segunda vez duro mucho más tiempo que en la primera, y esta vez no fue la
excepción. La tuve cabalgando sobre mi por mucho tiempo, tuvo tres orgasmos en
tres posiciones diferentes, pero siempre sin dejar que mi pene siquiera viera la
luz, todo el tiempo lo tuvo dentro.
Después de su tercer orgasmo no pude más, y la saqué, la
llevé a la cama, la senté allí me arrodillé delante de ella y cojíendole de los
cabellos, me saqué el preservativo y le pedí que me hiciera otra mamada, con
solo un par de chupadas me vine dentro de su boca mi semen salía por los lados
de sus labios y sus ojos se llenaban de luz.
Finalmente nos dimos otro duchaso juntos, me dió otra buena
mamada, y salimos...
La dejé en su casa a las 7:50 aproximadamente, habíamos
calculado muy bien el tiempo.
Durante el camino de regreso le comenté el tipo de relación
que llevo con Karem y que si ella quería podría llevar el mismo tipo de relación
con ella, lastimosamente me dijo que no, pero al bajar del coche me dijo "Solo
te estaba bromeando, claro que me gustaría, es más quizás podamos hacerlo los
tres en alguna oportunidad", ya estoy esperando que llegue esa oportunidad.
Ayer domingo me llamó y me dijo que al ducharse había visto
salir sangre, que se asustó pero que ya se siente mejor, quiere verme hoy, pero
hoy no puedo, pues me encontraré con Karem, así que quedamos para mañana, de
todas maneras hoy le propondré a Karem la idea de hacerlo los tres.
Si la convenzo, ya les cuento como lo hicimos.
Las peruanitas que quieran su regalo por mayoría de edad, o
las que quieran otro tipo de experiencia me pueden escribir.
Saludos a todos, y besos y caricias a todas.